Masacre de henriquistas en la Alameda.
Defensa del derecho a la
democracia del pueblo de México
7 de julio de 1952
E
l 7 de julio de 1952 es una de las
“Vinieron las elecciones de 1952 entre trampas y atraco
fechas más sombrías y olvidadas en
del PRI, cuando los caminos habían sido regados con la
la historia de México. Aquel trágico
sangre de nuestros muertos, asesinados por una de las
día los partidarios del candidato Miguel tantas policías acatando órdenes superiores. La
Henríquez Guzmán, de la Federación de votación en las casillas fue aplastante en favor del Sr.
Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM), se Gral. Henríquez Guzmán, y por eso el pueblo se
reunieron para celebrar su verdadero presentó al día siguiente junto a la Alameda a pregonar
triunfo. su triunfo: el Sr. Gral. Miguel Henríquez Guzmán, su
candidato, era el presidente electo de México por la
Sin embargo, el evento se convirtió en una voluntad soberana del pueblo”.
tragedia cuando se efectuó una de las
represiones más brutales en oposición al Refugio Cuquita García
Testigo
resultado de la elección presidencial del
periodo de 1952-1958. De acuerdo con la
información oficial, Adolfo Ruiz Cortines obtuvo cerca del 70 por ciento de los
votos, mientras que Miguel Henríquez Guzmán solo consiguió poco más del
15 por ciento.
Bases de la represión
Después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, en 1945, el orbe se dividió en
dos bloques: el comunista, liderado por la Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas (URSS,) y el capitalista, dominado por Estados Unidos de América.
La relación estrecha entre México y Estados Unidos, impulsada por el
entonces presidente Miguel Alemán Valdés, provocó la consolidación del
delito de “disolución social” a fin de encarcelar a los disidentes y desarticular
los movimientos sociales. Mediante el artículo 145 del Código Penal del el
Distrito Federal en Materia del Fuero Común, y para todo el país, se establecía
lo siguiente: ‘‘Se afecta la Soberanía Nacional, cuando dichos actos puedan
poner en peligro la integridad territorial de la República, obstaculicen el
funcionamiento de sus instituciones legítimas o propaguen el desacato de
parte de los nacionales mexicanos a sus deberes cívicos.’’1
Por tales motivos la policía o el ejército debía “proteger” la soberanía nacional
a cualquier costo, eso incluía contener a todos los lideres y movimientos que
se opusieran a las decisiones gubernamentales.
Henríquez Guzmán y su oposición
El general Miguel Henríquez Guzmán consolidó su trayectoria militar dentro
de las filas constitucionalistas y, al final de la Revolución, en las del Ejército
Mexicano, sobre todo bajo la presidencia de Lázaro Cárdenas, quien lo apoyó
y le brindó su confianza.
En 1945, como candidato del Partido de la Revolución Mexicana (PRM), Henríquez
Guzmán lanzó su candidatura a la presidencia; sin embargo, el presidente Manuel
Ávila Camacho prefirió apoyar al secretario de Gobernación, Miguel Alemán
Valdés, quien resultó electo en esa jornada electoral.
Durante el gobierno de Miguel Alemán el país fue transformándose en
beneficio de las grandes empresas nacionales y extranjeras. El proyecto
alemanista provocó una desigualdad económica importante, por lo cual
aumentó la pobreza en diversos sectores de la población. El descontento
popular llegó a ser general y se volvió una constante, de tal manera que había
1
CNDH. Recomendación General 46/2023, https://goo.su/6zYwPxl
posturas a favor de un cambio reivindicador de los ideales de la Revolución
Mexicana, dicho cambio estaba representado por Henríquez Guzmán.
Ruptura con el partido oficial
A fines de 1950 surgió la Unión de Federaciones Campesinas de México (UFCM),
que respaldo la candidatura de Henríquez. Desde el inicio, el Estado –mediante
sus ramales de seguridad y autoridad estatal, regional, municipal– intentó
desmembrar la organización de manera violenta y apoyado en la corrupción.
El 4 de junio de 1951, obtuvo su registro como partido político bajo el nombre
de Federación de Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM), que en esos
momentos tenía 43,000 aficionados distribuidos a lo largo del país.2
La FPPM integró a grupos de distintos orígenes e intereses políticos y sociales.
El punto de unión era la recuperación, y puesta en práctica, del ideario
revolucionario como principio rector de México, cuyo fin era terminar con la
corrupción del Estado. Además, entre las propuestas de la FPPM estaban la
igualdad de derechos para la mujer, la preocupación y atención a los
migrantes y la moralización de los funcionarios públicos.
Miguel Henríquez Guzmán inició su gira presidencial el 29 de julio de 1951;
recorrió el país con la finalidad de escuchar los problemas y planteamientos
de la gente, una estrategia aprendida de Cárdenas. La campaña fue
turbulenta porque sus enemigos violentaron a sus compañeros o asustaron a
sus seguidores, como sucedió el 5 de junio de 1952 en Juchitán, Oaxaca3 (desde
entonces se estaba reprimiendo el derecho a libre reunión).
En el transcurso de la campaña presidencial los henriquistas y los jaramillistas,
seguidores de Rubén Jaramillo, exigían elecciones libres y transparentes. El
objetivo era fomentar el ejercicio de la democracia formal y de la democracia
participativa –la consulta popular, el referéndum y la revocación de mandato–. Las
demandas implicaban la transformación del sistema político imperante y la
vigencia plena de los derechos humanos en México.
Las elecciones fueron el 6 de julio de 1952 y, pese a la proclama oficial de garantizar
unas elecciones limpias, durante el proceso se presentaron irregularidades y
2
Lizbeth Castillo Farjat. “La oposición revolucionaria en el proceso electoral…” [tesis de
maestría], https://goo.su/UJStqJ
3
CNDH. “La guerra sucia antes de la guerra sucia”, https://goo.su/yFhBurF
violencia. Antes de que salieran las cifras finales, los periódicos declararon
triunfador al candidato oficial del PRI, Adolfo Ruíz Cortines.
El trágico día
El 7 de julio de 1952 se programó una reunión a las 19:00 horas, donde los
miembros y seguidores de la FPPM se congregarían en la Alameda Central de
la Ciudad de México con el objetivo de festejar el triunfo de Henríquez
Guzmán, de ahí que el evento fuera nombrado Fiesta de la Victoria. La
convocatoria apareció publicada en los periódicos Excélsior y La Prensa; se
estima que asistirían cerca de 200,000 personas. Si bien la reunión tenía un
carácter político, era un evento familiar, muy pacífico. Mientras llegaban al
punto de reunión, los henriquistas gritaban “¡Fraude electoral!”, el reclamo
provenía de los simpatizantes de la FPPM debido a los antecedentes de robo
de ánforas y la violación del derecho a ejercer el voto libre.
Ante la magnitud del evento, el coronel Joaquín Foullon, jefe del Servicio
Secreto, acompañado de su primer comandante, Francisco F. Quezada,
desplegó un cerco de 200 policías armados con carabinas; entre ellos
destacaban elementos de la Policía Secreta de la Jefatura de Policía, Policía
Montada –liderada por Silvano Sánchez–, así como la presencia de Batallón
Motorizado, a cargo del General Federico Amaya. También se encontraba el
comandante Ángel Noguera con un grupo de granaderos y agentes del
Servicio Secreto y de la dirección Federal de Seguridad (DFS).4
La tensión en el ambiente se sentía, solo faltaba el detonante para que se
encendieran los ánimos; la señal llegó en un abrir y cerrar de ojos: de repente,
desde la parte superior del edificio del Partido Constitucionalista, un infiltrado
le disparó al jefe de Granaderos, Alberto Uribe Chaparro. A partir de ese
momento, las fuerzas armadas abrieron fuego contra los congregados,
además de lanzar gases lacrimógenos, obligándolos a dispersarse en
diferentes direcciones. La dimensión del caos era enorme: mujeres, hombres
y estudiantes huían; los niños eran protegidos por sus familias; en cambio,
otras personas intentaron defenderse con palos y piedras.5
Al tiempo que aparecían los heridos, los camilleros de la Cruz Roja y Cruz Verde
recogían los cuerpos, que eran inmediatamente colocados en ambulancias;
4
CNDH. Informe especial sobre la violación del derecho a la democracia…, https://goo.su/UUZxN
5
Francisco Estrada Correa. La matanza de la Alameda y el inicio de la ‘‘Guerra Sucia’’ (México:
Fundación Francisco J. Múgica, 2019), p. 9.
los fallecidos eran trasladados al callejón de García Lorca, donde momentos
después llegaban elementos de Sanidad Militar para llevárselos.6
La estrategia represiva estaba planeada y organizada con antelación, en
específico por el General Santiago Piña. Se estima que poco más de 200
personas murieron, y que muchos cuerpos fueron incinerados en el Campo
Militar Número 1. La lista de la FPPM registró 524 detenidos.
Durante el acontecimiento y en el transcurso de los siguientes días continuó
la represión, la desaparición forzada y las detenciones arbitrarias contra
familiares y simpatizantes henriquistas. Incluso el 9 de Julio se presentó una
manifestación silenciosa que tenía como destino la Plaza de la Constitución,
donde se reunieron un millar de madres que buscaban respuesta ante la
desaparición de sus hijos. Antes de arribar a su destino, el ejercito disolvió la
manifestación y los periódicos desmintieron que hubiera existido esa marcha.
Así pues, se violentaban los derechos de libre reunión y de manifestación de
manera impertinente.
Por su parte, los medios aliados al gobierno elaboraron un discurso donde se
argumentaba que los elementos policiacos actuaron en ‘‘defensa propia’’ ante
las provocaciones de los henriquistas. Sin embargo, el 15 de julio de 1952, esa
afirmación fue respondida por una nota del Heraldo del Pueblo, que
enunciaba lo siguiente ‘‘El pueblo fue agredido por la policía montada y
armada [...] los motines que se sucedieron en distintos rumbos de la ciudad
fueron ocasionados por la propia policía.’’7
El incidente fue el comienzo de la Violencia Política de Estado, conocida
popularmente como “Guerra Sucia”. Este hecho reveló la transgresión al
derecho a la vida, a la libre elección, a la manifestación y la reunión; y hubo
víctimas de detenciones arbitrarias; torturas, tratos crueles, inhumanos y
degradantes; ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas por parte
del gobierno de Miguel Alemán Valdés, aunque seguirían con los gobiernos
de Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos.
Cabe señalar que el 7 de julio, a Henríquez Guzmán le cancelaron su derecho
a ser elegido democráticamente, lo cual debe resguardase en la memoria de
los y las mexicanas.
6
Ibid., p. 12.
7
CNDH. Informe especial sobre la violación del derecho…, https://goo.su/UUZxN
La semilla de la represión estaba dentro del sistema político mexicano, de tal
manera que con el paso de los años aumentaron los casos represivos. Por esta
razón, el 12 de diciembre de 1954 se publicó en el Heraldo del Pueblo un
comunicado de advertencia por la violación de los derechos humanos:
‘‘¿Permanecerá el pueblo diferente? Los golpes totalitarios en contra de los
derechos humanos también a ti te tocan. ¡Alerta, pueblo mexicano, alerta!
¡Están asesinando a la libertad de México!’’8
De esta manera, en nuestro país se consolidó un sistema represivo que
contenía o desaparecía a los lideres políticos contrarios al régimen, activistas
y movimientos sociales. En 1975, Octavio Rodríguez Araujo apuntó que el
henriquismo reveló “una crisis que no debía evidenciarse y que, por lo mismo,
habría de ser evitada en el futuro. Fue una experiencia bien asimilada. Nunca
más, hasta ahora, la élite política ha permitido resurgimientos organizados de
oposición disidente.”9
La masacre de la Alameda fue la punta de lanza de la represión, la cual se
perfeccionó y tuvo su punto cumbre el 2 de octubre de 1968; además, fue en
esos años que por primera vez se registró la desaparición de cuerpos de
ciudadanas y ciudadanos asesinados por las fuerzas del Estado.
Al rescate de la memoria histórica
La actual administración de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos
(CNDH) ha impulsado el derecho a la memoria a fin de otorgar la reparación
integral del daño a las víctimas y sus familiares. En este sentido, el análisis
contextual del pasado sirve para establecer garantías de no repetición, ya que
promueve la creación de una conciencia o memoria colectiva sobre
acontecimientos violatorios de derechos humanos.
Mediante la Oficina Especial para Investigar Represión y Desapariciones
Forzadas por Violencia Política del Estado durante el pasado reciente se ha
reinterpretado la matanza de la Alameda dentro del marco de la Violencia
Política de Estado. El periodo comprende desde 1951 hasta 2016 y analiza la
violencia estructural y práctica realizada por agentes de la policía o
integrantes del ejército contra un grupo en específico, que exigía se
respetaran sus derechos a la verdad, justicia y libertad de expresión.
8
Francisco Estrada Correa, op. cit., p. 40.
9
Octavio Rodríguez Araujo. “El henriquismo: última disidencia…”, https://goo.su/nZPY
En ese ambiente de reparación del tejido histórico-social, el 7 de julio de 2022
se inauguró la exposición fotográfica 70 años de la masacre de Henriquistas
en la Alameda en el corredor del Museo de la Memoria y Tolerancia, frente al
Hemiciclo Juárez. Durante la inauguración se contó como la presencia de la
presidenta de la CNDH, Rosario Piedra Ibarra, y del secretario ejecutivo de esta
Comisión, Francisco Estrada Correa. Al respecto la presidenta comentó:
El único antídoto contra la desmemoria es la justicia, por lo cual es necesario que
acabe la impunidad y se nos diga quiénes y qué hicieron con nuestros hermanos,
con nuestros padres y madres, con nuestros compañeros desaparecidos en los
diferentes movimientos sociales de nuestro país.10
La conmemoración continuó el 7 de julio de 2023. La Coordinación General de
la Autoridad del Centro Histórico de la Ciudad de México y la CNDH
inauguraron una placa en el sitio, en la acera, frente al Museo Memoria y
Tolerancia (Avenida Juárez 8). En la develación se contó con la presencia de la
presidenta de la CNDH y del secretario ejecutivo de esta Comisión. El objetivo
fue, y sigue siendo, sensibilizar y dar a conocer a la población el lugar donde
se llevó a cabo esa brutal represión.
Imagen: https://goo.su/ON3c
10
CNDH. Comunicado 195/2022, https://goo.su/VUHrU