Subrogación del FOGASA y Despatrimonialización
Subrogación del FOGASA y Despatrimonialización
Por
ABSTRACT: The possibility of subrogation of the FOGASA in the rights and actions of the
workers in front of the employer, in spite of having the legal support from the ET of 1980, has not
led to its practical realization. The depletion of the budget of the former in times of economic crisis
and high unemployment, advise the dogmatic study, little explored so far, about the legal
possibilities of achieving the highest legal effectiveness of the rules that make possible the
reimbursement, before recurrent situations then: companies disappeared in lack of patrimony
situation, leaving work credits unsatisfied. All this would allow the budgetary consolidation of the
Autonomous Organization and an improvement in the, sometimes, questioned management of
public resources.
1
Artículo elaborado en el seno del grupo de investigación de referencia reconocido por el
Gobierno de Aragón (2017-2019),con financiación del Fondo Social Europeo; en el del Proyecto de
Investigación de la Universidad de Zaragoza UZ 2017-SOC-02 y en el del programa estatal de
fomento de la investigación científica y técnica de excelencia, subprograma estatal de generación
de conocimiento del MINECO: “del Derecho de la crisis económica a la recuperación del empleo: la
experiencia judicial aplicativa de la reforma laboral española”. DER2017-85148-P.
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DASSO, Ariel A.: “Alertas y remedios contra la disolución de la sociedad por pérdidas “, en
Derecho de sociedades y concurso. Cuestiones de actualidad en un entorno de crisis, Rodríguez
Sánchez y otros Coord, Comares, 2011, pág 680.
3
SAP de Madrid (Sección 28) de 25 de julio de 2007.
4
SAP de Valencia (Sección Novena) de 25 de febrero de 2010.
5
PRENDES CARRIL, P.: “Pérdidas y responsabilidad civil de los administradores en las
sociedades de capital” Revista Doctrinal Aranzadi Civil-Mercantil, 2/1998, p. 95.
6
SAP de Gerona (Sección Primera) de 20 de septiembre de 2011.
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Colaboración y apoyo al FOGASA que, como Administración Pública, debe prestarle, en
atención a lo previsto en el art. 17.1 de la Ley 23/2015, de 21 de julio, Ordenadora del Sistema de
Inspección de Trabajo y Seguridad Social.
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Nicolás Bernad - Acciones por subrogación del Fogasa en supuestos de despatrimonialización empresarial
8
Autónomo debe reclamar al administrador) superen al capital social , cuando el
precepto estudiado no indica precisamente eso, pues una sociedad puede tener deudas
que superen el capital social y no estar incursa en motivo de disolución cuando presenta
un patrimonio neto sólido. No existiría, en este supuesto, despatrimonialización, a los
efectos del revisitado art. 363.1.e), que pudiera justificar la acción de reembolso del
FOGASA, frente al administrador, en los términos establecidos en el art. 367 LSC.
También puede ocurrir que la sociedad tenga diversas deudas que superen el capital
social, lo cual es muy probable en ocasiones, pero no tenga pérdidas, porque los
ingresos superen holgadamente a las compras y los gastos no satisfechos en el ejercicio,
en cuyo caso la sociedad no se encontraría en situación de disolución, al faltar el
requisito esencial e inicial que se contempla en el precepto, que no es otro que la
existencia de pérdidas.
9
Aún existiendo pérdidas o deudas , tampoco se estaría en circunstancias de
disolución cuando el patrimonio neto supera holgadamente el capital social, de forma
que las pérdidas dejen escasamente mermado a aquél, o al menos hasta alcanzar una
cantidad que supera la mitad del capital social. Ello es de tal manera porque no hay una
equivalencia entre el patrimonio y capital social, ya que, tras una identidad formal inicial
en el balance, y tras la andadura de la sociedad, dicha coincidencia se verá
necesariamente afectada por los resultados favorables o desfavorables de su actividad
mercantil. Consciente de ello, la Ley no exige una paridad perpetua entre ambos
elementos, pero también se ve obligada a establecer mecanismos de protección de los
terceros que contratan con la sociedad, a los efectos de evitar que los socios no eliminen
10
tal cobertura , o sólo puedan hacerlo cumpliendo rigurosos requisitos legales, evitando
que el patrimonio social resulte disminuido por detracciones de sus socios, exigiendo que
el capital permanezca inmutable cuando la sociedad sufra pérdidas importantes (art. 317
LSC), incluso, estableciendo mecanismos de disolución societaria cuando las pérdidas
alcancen determinada cuantía [art. 363.1.e) LSC].
Por ello, también resulta errónea, en mi opinión, alguna corriente judicial que ha
entendido que estamos ante causa de disolución cuando la deuda reclamada frente al
administrador ha mermado el patrimonio neto hasta reducirlo por debajo del capital
8
Como erróneamente se entendió, a mi modo de ver, en la SAP de Almería (Sección Segunda)
de 4 de mayo de 2006.
9
La existencia de deudas no motiva, por sí sola, la acción que pueda emprender el FOGASA
frente a los administradores, en aplicación del art. 363.1.e) LSC, Vid; sino STSJ de Extremadura
de 29 de abril de 2008, en un supuesto de deudas con la Seguridad Social.
10
SAP de la Coruña (Sección Cuarta) que 3 de marzo de 2002.
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11
social , porque ello puede producirse desde una situación de beneficios, que haría
inviable una reducción del patrimonio mediante pérdidas y no mediante deudas, pues en
todo momento, el precepto se refiere a aquéllas y no a éstas como elemento que ha de
12
reducir el patrimonio neto hasta situarlo por debajo de la mitad del capital social , lo cual
debe ser tenido en cuenta por el FOGASA a la hora de ejercitar las acciones por
subrogación frente al administrador.
La LSC no define el término de capital social, sino que se refiere a él como el dividido
en acciones (sociedades anónimas) o participaciones sociales (sociedades limitadas)
(art. 1 LSC), o como el que debe aportarse o desembolsarse en una cuantía mínima
para poder constituir la sociedad de capital (art. 4 LSC). Desde el punto de vista
contable, el capital social es el valor de los bienes o el dinero que los socios aportan a la
sociedad sin derecho a su devolución, y se encuentra representado en el pasivo del
balance de situación, como primer asiento contable que se realiza en la empresa,
paralelo a la constitución de la sociedad mercantil. Es de fácil visualización gráfica por
los letrados del FOGASA en dicha cuenta anual. Para ello, basta solicitar la certificación
de dicho capital social al Registro Mercantil del lugar de la constitución de la sociedad, o
de las cuentas anuales depositadas. Puede ocurrir, que dicho capital social se haya
aumentado o reducido, y tal acto mercantil no se haya inscrito en el Registro, por lo que
frente a las actuaciones administrativas de reducción del patrimonio neto por pérdidas a
menos de la mitad del capital social que figura registralmente, será la sociedad la que
tenga que acreditar el aumento o reducción del mismo, al objeto de enervar la
responsabilidad de los administradores frente al FOGASA, por inactividad, ante el
acaecimiento de la causa de disolución (art. 365 LSC en relación con el art. 363.1.e) de
la misma Ley).
Dicho aumento o reducción del capital figura en el mencionado art. 363.1.e) LSC,
como una excepción a la reducción del patrimonio por pérdidas por debajo de la mitad de
aquél. Tal aumento o reducción se harán de conformidad con los arts. 295 y siguientes
del mismo cuerpo legal, y su acreditación registral o instrumental por los administradores,
en tiempo y forma, evitará su responsabilidad ante el FOGASA, mediante el ejercicio de
la acción de reembolso, salvo que la reducción del capital suponga, en sí misma, una
causa de disolución prevista en la letra f) del art. 363.1 LSC, cuando se hace por debajo
del mínimo legal, que no sea consecuencia del cumplimiento de una Ley.
11
SAP de Castellón (Sección Tercera) de 18 de febrero de 2008. En contra, SAP Asturias
(Sección 1ª), de 24 abril de 2017.
12
Tampoco que las pérdidas dejen reducido el capital social a la mitad, sino el patrimonio neto a
menos de la mitad del capital social, como se advierte en un supuesto especifico de derivación por
responsabilidad solidaria en la STSJ de Extremadura (Sala de lo Contencioso-Administrativo,
Sección primera) de 29 de abril de 2008, siendo parte, en este supuesto, la Seguridad Social.
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13
Vid; STSJ Andalucía-Sevilla (Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección Segunda) de 26
de mayo de 2011). Precisando la necesidad de concurrencia de causa de disolución por
despatrimonialización, y no de estar incursa en situación concursal.
14
VÁZQUEZ CUETO, JC.: “Disolución por pérdidas o solicitud de concurso voluntario: La
alternativa legal en las sociedades de capital españolas”, Revista de Derecho Mercnatil, Nº. 21,
2016, pp. 83 y 95
15
SSTS de 13 de abril de 2000 y de 16 de diciembre de 2004.
16
STS de 28 de abril de 2006.
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Más problemas plantea, sin embargo, el término “patrimonio neto”, al que deben
afectar las mencionadas pérdidas, a las que se refiere el art. 363.1.e) LSC, hasta el
punto de reducirlo a menos que la mitad del capital social de la entidad, reducción que
ocasiona, precisamente, la despatrimonialización de la que parte el presente estudio,
para que pueda reclamarse al administrador las deudas salariales e indemnizatorias de
la sociedad a la que representaba, por parte del FOGASA.
En relación a dicho concepto, la legislación mercantil ha venido haciendo referencia al
valor patrimonial de las empresas, tanto en la extinta LSA, como en la también refundida
LSRL, sin que ningún precepto indique claramente la forma de cuantificar dicho valor.
En concreto, la LSA, de 1989, en su art. 260 , en su redacción inicial, antes de la Ley
16/2007, de 4 de julio, de reforma y adaptación de la legislación mercantil en materia
contable para su armonización internacional con base en la normativa de la Unión
Europea, incluía como una de las causas de disolución de la sociedad anónima la
reducción del «patrimonio», como consecuencia de las pérdidas, «a una cantidad inferior
a la mitad del capital social, a no ser que éste se aumente o se reduzca en la medida
suficiente». A su vez, el art. 163, también en su redacción original previa a aquella ley de
2007, prescribía la reducción obligatoria de capital para la sociedad cuando las pérdidas
hayan disminuido su «haber» por debajo de las dos terceras partes de la cifra de capital
y hubiere transcurrido un ejercicio social sin haberse recuperado el «patrimonio».
De los artículos anteriores debe destacarse, en primer lugar, la diversidad
18
terminológica, que no siempre refleja una disparidad de conceptos . En efecto, teniendo
en cuenta la similar funcionalidad de los dos preceptos mencionados, y la propia
redacción del art. 163, que utilizaba, inicialmente y de modo indistinto, los términos
17
STS de 1 de diciembre de 2008.
18
RODRÍGUEZ RUIZ DE LA VILLA, D y HUERTA VIESCA, MI.: Responsabilidades de los
Administradores de sociedades de capital en crisis, Thomson-Aranzadi, 2012, p. 513.
40
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19
Como advierte MARTÍNEZ CARRASCO PIGNATELLI, JM.: “Comentario a la Ley 16/2007, de
reforma y adaptación de la normativa mercantil y tributaria en materia contable (en particular, sus
Disposiciones adicionales).”, Quincena Fiscal Aranzadi, 11/2008, p. 8.
20
Ver sino LOZANO ARAGUÉS, R.:” Comentarios sobre el concepto de Patrimonio Neto a la luz
de la doctrina del ICAC”, Quincena Fiscal Aranzadi, 13/2001, p. 10.
41
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21
En la SAP de Madrid (Sección 14) de 5 de junio de 2008.
22
SAP de Zaragoza (Sección Quinta) de 13 de abril de 2007.
23
SAP de Segovia (Sección Primera) de 22 de octubre 2010.
24
STS de 20 de octubre 2003.
25
SAP de Asturias (Sección Primera) de 7 de abril del 2000.
42
Nicolás Bernad - Acciones por subrogación del Fogasa en supuestos de despatrimonialización empresarial
patrimonio activo y pasivo o deudas, al que habrá de estarse a los efectos de determinar
26
la concurrencia de causa legítima de disolución .
La visión simplificada sobre el patrimonio neto que dan los Tribunales en sus
resoluciones judiciales es la que debe prevalecer, a mi modo de ver, a la hora de
responsabilizar al administrador de las deudas societarias pagadas por el FOGASA a los
trabajadores de la empresa, por incumplimiento de la obligación de disolver en el
supuesto del revisitado art. 363.1.e) LSC. También parece claro que los letrados del
FOGASA serán reticentes a explorar estas inferencias contables, para proceder a la
reclamación de salarios e indemnizaciones frente al administrador, por su inacción, ante
la manifestación de esta causa, si no cuenta con el informe de la Inspección de Trabajo.
Serán entonces los funcionarios del Sistema de Inspección los que pueden visualizar,
requiriendo a la empresa o al Registro Mercantil, el balance de situación y la cuenta de
pérdidas y ganancias, bien cerradas ambas cuentas al último trimestre o bien al último
día del año, así como el balance de sumas y saldos al que hace referencia el art. 28 del
Código de Comercio, fiscalizando, en este último documento, el conjunto de bienes y
derechos que posee la empresa, al que habrá de restarse las deudas de la sociedad, lo
que representará, en la práctica, de modo sencillo, el patrimonio neto, reparándose en la
posible pérdida en la cuenta de pérdidas y ganancias última de la mercantil, que tendrá
que minorar dicho patrimonio neto a menos de la mitad del capital social.
La mayoría de las actuaciones de informe de la Inspección de Trabajo revelan que
esta inferencia se realiza sin complicaciones, pues la sociedad que no hace frente a sus
obligaciones sociales se encuentra en una situación de despatrimonialización evidente.
Otras labores administrativas de reclamación a los administradores por el FOGASA, con
causa en la despatrimonialización social, aconsejan ser minuciosos a la hora de precisar
el patrimonio neto, en la forma descrita anteriormente, para que las pérdidas lo reduzcan
a menos de la mitad del capital social, presupuesto para la responsabilidad solidaria del
administrador por su inactividad, a través de la acción de reembolso emprendida por el
FOGASA.
26
SAP de La Coruña (Sección Cuarta) de 3 de marzo de 2002. Ibidem; BENITO LÓPEZ, B,
BERNABÉ PÉREZ, M y VIDAL HERNÁNDEZ MORA, J.A.: “Patrimonio neto y resultados”,
Fundamentos de contabilidad financiera / coord. por Vicente Montesinos Julve, 2017, p. 353.
43
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27
HURTADO COBLES, J.: La responsabilidad de los administradores societarios en el ámbito
civil y social, Atelier mercantil, 1998, pp. 115 y 116.
28
Ponente MARÍN CORREA, estableciendo que «evidentemente las deudas de la empresa son
laborales, pero no así la del administrador único, que serán “societarias”, la determinación de esta
responsabilidad no es “prejudicial”, sino posterior a la estricta y realmente laboral». Esto provoca
que la responsabilidad frente al administrador haya de buscarse ante la Jurisdicción Civil y no ante
la Social.
44
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29
ORTELLS RAMOS, M.: “La competencia objetiva”, Derecho procesal civil / coord. por Manuel
Ortells Ramos, 2016, pp. 183-184.
30
RJ 1998\6211.
31
NICOLÁS BERNAD, JA.:” La responsabilidad de los administradores sociales ante la
Inspección de Trabajo“, RDS 17/2002, p. 84.
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Esta postura jurisprudencial imperante desde entonces se había iniciado a raíz de los
pronunciamientos de la doctrina judicial autonómica que, en sentido contrario al que
entendió luego el Tribunal Supremo, asumía, en estos casos, la competencia del orden
social, caracterizándola incluso como una cuestión prejudicial de la que debían conocer
los Tribunales laborales cuando la deuda reclamada lo sea de tal carácter, aduciendo
que la responsabilidad exigida al administrador formaba un todo inseparable con el
crédito laboral derivado de la previa existencia de un contrato de trabajo o de una
relación de aseguramiento social entre el trabajador y la sociedad. Se trataría, entonces,
de un conflicto individual promovido dentro de la rama social del Derecho, aunque el
incumplimiento venga referido a normas mercantiles, siendo lo realmente determinante,
para fijar la competencia objetiva, que la responsabilidad y la condena solidaria de los
administradores se estuviera exigiendo para el cumplimiento de una obligación laboral
(por todas, SSTSJ Madrid de 2 de diciembre de 1996 y SSTSJ Castilla-La Mancha de 21
de febrero de 1997).
Posicionamientos jurisprudenciales posteriores, abundaron definitivamente en la
incompetencia de la jurisdicción social para la reclamación de créditos laborales,
fundamentados en la que despatrimonialización empresarial, basada en incumplimientos
mercantiles, y en la competencia del orden jurisdiccional civil, para que el FOGASA
tuviera que accionar allí sus pretensiones de reembolso. Se trataba de la STS 18 junio
32
2002 (Sala de lo Contencioso-Administrativo) . Versaba sobre un supuesto en el que la
Dirección Provincial de la TGSS había derivado responsabilidad solidaria a unos
administradores de una SL por deudas de la mercantil con la Seguridad Social, basando
dicha derivación en una despatrimonialización social por incumplimiento del art. 104 e),
104 f) , 105.4 y 105.5 LSRL (falta de disolución de la sociedad, hoy aglutinados, todos
ellos, en el art.367 LSC). Los administradores recurrieron la resolución administrativa de
derivación de responsabilidad obteniendo Sentencia del Juzgado de lo Contencioso-
Administrativo núm. 1 de Jaén, declarando nula la resolución administrativa impugnada.
La Sentencia del Juzgado se recurre al TS en interés de la ley por el letrado de la TGSS.
El Alto Tribunal acoge las tesis de su Sala Cuarta contenidas en la mencionada
Sentencia 28 febrero 1997, en el sentido de que para derivar responsabilidad a los entes
unipersonales de las sociedades mercantiles por incumplimiento de la normativa
mercantil (en el caso de autos frente a los administradores), es necesario verificar si
concurre o no dicho incumplimiento ante la jurisdicción ordinaria, como paso previo para
dictar la resolución administrativa de derivación. En esta STS de 18 junio 2002 , la Sala
de lo Contencioso-Administrativo, razona en su FD 2º que “procede rechazar la tesis de
32
.
46
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SAP de Madrid (Sección 28) de 25 de noviembre 2011 (2012/3394).
34
STS de 29 de diciembre de 2011 #(§345567).
35
Supuesto enjuiciado en la SAP de Teruel 22 de diciembre de 1998.
36
SSTS de 7 de junio de 1999 y 30 de julio de 2001 .
37
PERDICES HUETOS, AB.: “Significado actual de los «administradores de hecho»: los que
administran de hecho y los que de hecho administran”. Revista de Derecho de Sociedades nº
18/2002, p. 31.
38
STS de 26 de mayo de 1998 , 7 de mayo de 2007 .
39
SAP de Murcia (Sección Cuarta) de 28 de enero de 2010. En contra, entendiendo no aplicable
el concepto de administrador de hecho al art. 367 LSC, SAP de Valencia (Sección novena) de 8
de junio de 2007.
48
Nicolás Bernad - Acciones por subrogación del Fogasa en supuestos de despatrimonialización empresarial
40
de la producción empresarial . Todo ello, con independencia de que el administrador al
que se reclama el crédito laboral insatisfecho, sólo se dedicara a la gestión comercial, en
virtud de un pacto interno entre los distintos administradores sobre las funciones de cada
41
uno de ellos .
Otra cuestión que puede suscitarse, a propósito del fallecimiento del administrador,
como legitimado pasivo en una demanda interpuesta por el FOGASA, es sí los salarios e
indemnizaciones que son objeto de reembolso judicial, pueden los herederos de aquél
ocupar dicha postura procesal.
Así, la responsabilidad a la que se refiere el art. 367 LSC es entendida como
probable sanción, naturaleza jurídica que tiene difícil encaje con su transmisión a los
herederos del sancionado, pues si bien conforme al art. 661 del Código Civil, los
herederos suceden al difunto por el hecho sólo de su muerte en todo sus derechos y
obligaciones, el art. 659 del citado Código delimita la herencia a los derechos y
42
obligaciones de una persona que no se extingan por su muerte . Por consiguiente, sólo
en el supuesto que dicha obligación sea trasmisible por razón de fallecimiento es viable
su derivación administrativa, análogamente a lo que dispone el art. 16.1 LEC para el
supuesto de deudas civiles reclamadas judicialmente, que establece que cuando se
transmita mortis causa lo que sea objeto del juicio, la persona o personas que sucedan al
causante podrán continuar ocupando en dicho juicio la misma posición que éste, a todos
los efectos. Por ende, está supeditada tal sucesión en el proceso judicial y en el de
reclamación por subrogación por parte del FOGASA, por causa de muerte del
administrador, a la propia transmisibilidad de lo que sea objeto del juicio, por lo que si no
fuese transmisible es improcedente tal sucesión. Si la sanción civil propia de la demanda
de reembolso a entablar por el Organismo Autónomo es de carácter personalísima,
puesto que va indisolublemente vinculada a la persona del administrador, en cuanto
ostenta el cargo de administrador social y, además, penalizadora (civilmente), no puede
ser impuesta por trasmisión hereditaria a sus causahabientes, ya que al margen de ser
contrario a la propia naturaleza de sanción, es que no suceden en el cargo de
administrador, pues con su fallecimiento se ha producido la extinción de esa
43
responsabilidad .
40
Por ejemplo, cesando formalmente como administrador, incluso antes de la deuda, y
nombrando a un testaferro insolvente para que administre en la SAP de Barcelona (Sección 15) de
16 de abril de 2007.
41
SAP de Sevilla (Sección Quinta) de 14 de julio de 2008.
42
Vid, a mayor abundamiento, JORDANO FRAGA, F.: “Los acreedores del llamado a una
sucesión "mortis causa", ante el ejercicio por éste del ius delationis, Centro de Estudios
Registrales, Madrid, 1996, p. 31.
43
SAP de Valencia (Sección Novena) de 26 de enero de 2009.
49
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44
A veces con excepciones. ZAPATA BENITO, I “Causas de exoneración de la responsabilidad
ex art. 367 LSC (a propósito de la sentencia del Tribunal Supremo 27/2017, de 18 de enero)”,
Revista de derecho de sociedades, nº 50, 2017, pp. 334-335.
50
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45
GONZÁLEZ GONZÁLEZ, C.: “Cómo evitar la paralización de los órganos de la sociedad en
supuestos de administradores con cargo caducado” Revista Aranzadi Doctrinal nº 1/2011, p. 2,
Ibidem, STS (Sala de lo Civil), de 9 diciembre 2010.
46
STS (Sala de lo Civil), de 11 marzo 2010 #(§299158)#; SAP de Málaga (Sección sexta) de 11
de abril de 2007. Para un caso concreto de deudas con la Seguridad Social, véase STSJ Islas
Canarias-Santa Cruz de Tenerife (Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección primera) de 19
de julio del 2007.
47
STS de 15 de julio de 1997 .
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48
acción de reembolso del FOGASA, cuasi objetiva , entendida como una responsabilidad
49
«ex lege» , en donde no ha de valorarse la negligencia del administrador en el
desempeño de su cargo, en el sentido de los arts. 237 y 241 LSC, al no ser necesaria
una relación de causalidad entre la omisión de los administradores y el impago de los
50
créditos laborales objeto ahora de reclamación por el Organismo Autónomo , ni una
negligencia distinta de la prevista en el propio precepto, que comenzaría en el momento
mismo en que los administradores conocen la situación de despatrimonialización
empresarial y, sin embargo, no proceden como dispone el art. 365 LSC, de modo que la
mera pasividad de aquéllos, traería aparejada su responsabilidad solidaria por los
salarios e indemnizaciones insatisfechos por la sociedad a la que representan, a modo
51
de «consecuencia objetiva , siendo innecesaria la concurrencia de dolo o culpa en dicha
52
omisión ,sin que sea necesario que el administrador se haya aprovechado de los
beneficiosos efectos que puede procurarle su incumplimiento, para que dicha
53
responsabilidad instada por el FOGASA prospere .
Ahora bien, el carácter sancionador que preside el régimen jurídico de la
responsabilidad por deudas laborales propias del reembolso instado por el FOGASA, a
las que se refiere la jurisprudencia, ha sido motivo de impugnación en diversas
sentencias, basándose en la existencia de una mínima negligencia que conecte la
inactividad de los administradores con el crédito que el FOGASA pretende cobrar,
conducta imprudente que no ha queda suficientemente acreditada en los procesos
judiciales de referencia.
Es precisamente esa naturaleza sancionadora la que motivaría, de conformidad con
el art. 25.1 CE, un tipo de infracción específico en la ley que recogiera los
incumplimientos concretos de los administradores generadores de daño a través de la
mencionada relación de causalidad.
Es cierto -como precisa el Tribunal Constitucional en la sentencia 127/2001, de 4 de
54
junio , y en las que en ella se citan que "la garantía material del principio de legalidad
comporta el mandato de taxatividad o certeza, que se traduce en la exigencia de
48
STS 29 de abril de 1999 .
49
SSTS 12-11-1999 (recurso 803/1995), 22-12-1999 (recurso 2659/1995), 30-10-2000
#(§323324)# (recurso 3341/1995) y 20-12-2000 (recurso 3654/1995).
50
Superándose así determinadas opiniones judiciales como la SAP Vizcaya (Sección Tercera)
de 15 de marzo de 1999 (AC 1999/4582).
51
STS, Sala Primera, de 13-4-2000 .
52
SAP de Valencia (Sección Novena) de 16 de noviembre de 2006 (JUR 2007/223.955).
53
SAP de Valencia (Sección Novena) de 15 de diciembre del 2006. SAP Barcelona (Sección
15ª), sentencia nº 153/2017 de 7 abril.
54
(RTC 2001, 127).
52
Nicolás Bernad - Acciones por subrogación del Fogasa en supuestos de despatrimonialización empresarial
predeterminación normativa de las conductas punibles", con implicaciones "no sólo para
el legislador, sino también para los órganos judiciales".
Sin embargo, no cabe olvidar que el carácter sancionador que la jurisprudencia
parece predicar del art. 367 LSC solo puede admitirse en un sentido impropio -se suele
afirmar con el fin de facilitar la distinción entre el supuesto previsto en dichos preceptos y
el consistente en la responsabilidad por daños-.
Y es que, en sentido propio, el mencionado art. 367 LSC no forma parte del derecho
sancionador.
En efecto, que al administrador que omita el comportamiento exigido en el art. 365 en
la LSC se le imponga responder de los créditos laborales de su empresa, constituye una
reacción del ordenamiento, ante una conducta omisiva considerada antijurídica, que se
traduce en una medida aflictiva para su autor.
Pero dicha medida no persigue -más que remotamente- la protección del interés
general, sino, propiamente, la de los intereses de acreedores sociales, como el
FOGASA, que ven correlativamente ampliada la esfera de sus facultades de cobro
mediante un incremento del número de sus deudores -solidarios-, ante el peligro que
representa para sus créditos el que una sociedad que está sometida a la regla de
limitación de responsabilidad subsista sin disolverse -y liquidarse-, cuando ello era lo
55
procedente .
El fundamento se encuentra en que quién no sepa o no quiera cumplir con unas
normas que constituyen una garantía de buen funcionamiento social, no podrá luego
protegerse o escudarse en las limitaciones de responsabilidad al sólo patrimonio de una
sociedad aparente o hecha desaparecer de forma ilegal, porque ello constituiría un
evidente fraude para los acreedores laborales y quienes se subroguen luego en su
56
posición, como el FOGASA .
En definitiva, esa correlación entre los efectos negativo y positivo de la medida para
los administradores y los acreedores laborales, respectivamente y, al fin, esa función
protectora de los intereses de estos últimos que cumple el art. 367 LSC impide calificar a
la referida norma como sancionadora, lo que, consecuentemente, se traduce en que no
corresponda considerar llamado el conjunto de reglas jurídicas que la Constitución
57
Española vincula a las de aquella naturaleza .
55
GARCÍA BARTOLOMÉ, D (Coord).: “La causa de la disolución de la sociedad por pérdida del
capital social y la convergencia en este aspecto con la legislación concursal y societaria”, Estudios
sobre derecho de la insolvencia /Eolas Ediciones, 2016, pp. 615-616.
56
SAP de Castellón de 12 de febrero de 2003 (JUR 2003/186506).
57
STS del 26 de septiembre 2007 .
53
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Que las pérdidas hayan dejado reducido el patrimonio neto a menos de la mitad del
capital social, es una situación que no puede presumirse en favor del FOGASA por el
mero hecho de que existan salarios e indemnizaciones insatisfechas por la empresa
insolvente, ni siquiera por la circunstancia de que el montante del adeudo no pagado
58
supere incluso al del capital social , a pesar de que esto último esté perfectamente
perfilado por la cifra del capital social de la sociedad mercantil, dato que es público, y por
la cantidad no pagada, cifra que le consta inveteradamente al FOGASA.
Se trata de acreditar en la reclamación judicial del FOGASA frente al administrador,
que el patrimonio social es insuficiente, en un momento dado, ante la situación de
pérdidas en la que se encuentra inmersa, en su caso, la mercantil. Para tal acreditación
documental aneja a la demanda va a ser preciso, por consiguiente, una labor de
fiscalización contable, que requiere de una supervisión técnica de la que probablemente
carezcan los letrados del FOGASA. Para dicho proceso de averiguación deberán contar,
como ya se ha indicado, con el auxilio de la Inspección de Trabajo, para que emita el
correspondiente informe técnico, que sirva luego de soporte a aquellos para su labor
procesal, que culmine con la estimación de la demanda de reembolso del FOGASA
59
frente al administrador de la sociedad despatrimonializada, y cuya insolvencia ha
provocado la responsabilidad directa del Organismo Autónomo en el pago de salarios o
indemnizaciones.
La labor de investigación debe centrarse en los momentos contables anteriores a los
impagos de salarios e indemnizaciones de los que deba responder el FOGASA por
insolvencia empresarial posterior, nunca sobre los anteriores, pues como refiere el art.
367 LSC, la responsabilidad solidaria del administrador lo será por deudas “posteriores”
a aquellos hitos temporales, en los que se presentó la causa de disolución y el
administrador adoptó un posicionamiento pasivo frente a ella. Por ello, si lo que se
persigue es cobrar del administrador los salarios e indemnizaciones devengados en un
determinado mes, es preciso remontarse dos meses antes al momento en el que
tuvieron que ser satisfechos (último día del mes en el que se devengan salarios, o día del
despido improcedente, en el caso de las indemnizaciones), y averiguar si, en dicho
58
Vid; sino STSJ Andalucía-Sevilla (Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección segunda) de
26 de mayo de 2011).
59
DÍAZ RODRÍGUEZ, JM.: La actuación de la Inspección de Trabajo, Lex Nova, Valladolid, 2013,
p. 52.
54
Nicolás Bernad - Acciones por subrogación del Fogasa en supuestos de despatrimonialización empresarial
instante, acaecían pérdidas que dejaban reducido el patrimonio neto a una cantidad
inferior a la mitad del capital social de la empresa, cuya insolvencia posterior ha hecho
responder al FOGASA.
Por consiguiente, si de dónde ha de partirse es de la existencia de pérdidas dos
meses antes al momento del impago por parte de la empresa de las deudas laborales,
que satisfizo posteriormente el FOGASA, con los límites legales correspondientes, es
preciso fiscalizar la última cuenta de pérdidas y ganancias formulada, una parte de las
cuentas anuales, cuya formulación aprobación y depósito son obligatorios (arts. 253 ,
272 y 279 LSC), debiendo formularse antes del 31 de marzo del ejercicio siguiente a su
cierre (art. 253 LSC); aprobarse antes del 30 de junio por la Junta General (art. 272 en
conexión con el art. 164 , ambos de la LSC), y depositarse en el Registro Mercantil antes
del 31 de julio (art. 279 LSC).
Otra posibilidad, es requerir, con el auxilio de la Inspección de Trabajo, el impuesto de
sociedades del ejercicio anterior, cuya declaración debió presentarse hasta el 25 de julio
del ejercicio siguiente, tal y como previene el art. 136 del Real Decreto Legislativo
4/2004, de 5 de marzo, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley del Impuesto
sobre Sociedades, en el que consta la cuenta de pérdidas y ganancias de dicho ejercicio
cerrado y que, en teoría, debe ser idéntica a la depositada en el Registro Mercantil,
aunque en la práctica difieran, pues la finalidad tributaria perseguida por la empresa
puede ser distinta de la de otorgar la publicidad registral precisa a terceros, que pueden
ser competidores directos de la mercantil depositante.
Ahora bien, ambos documentos contables (tanto la cuenta de pérdidas y ganancias
depositada en el Registro Mercantil, como la incorporada al impuesto de sociedades)
hacen referencia a la pérdida, en los términos del art. 367 LSC, a 31 de diciembre del
año anterior a devengarse el débito laboral del que ha respondido el FOGASA, lo cual
puede ser válido y actual en relación a impagos salariales e indemnizatorios producidos
antes del 31 de marzo del año siguiente al del cierre de dicha cuenta de pérdidas y
ganancias, porque es la última recopilación contable oficial a aquella fecha. Es decir, la
falta de pago de los salarios del mes de febrero, hace que el FOGASA tenga que
remontarse a las posibles pérdidas existentes el 28 de febrero, para lo cual debe
fiscalizar la cuenta de pérdidas y ganancias del ejercicio anterior, cerrado al 31 de
diciembre, para averiguar si entonces la sociedad presentaba pérdidas que dejaban
reducido el patrimonio empresarial a menos de la mitad del capital social.
Sin embargo, tal maniobra de investigación resultaría estéril, si el impago de salarios
o indemnizaciones de las que ha respondido el FOGASA se refiere, por ejemplo, al mes
de agosto, en cuyo caso deberían saberse las pérdidas de la sociedad el 30 de junio
(dos meses antes), dato que no consta en la cuenta de pérdidas y ganancias oficial
55
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60
Con dicho documento no es preciso acudir al final del ejercicio para saber la marcha de la
sociedad, sino que dicha situación es constatable en un momento concreto de aquél. Vid; sino SAP
de Albacete de 14 de enero de 2014.
56
Nicolás Bernad - Acciones por subrogación del Fogasa en supuestos de despatrimonialización empresarial
61
Responsabilidad penal que bien puede serles exigible, en caso contrario, como aprecia
OCAÑA RODRÍGUEZ, A.: “Responsabilidad civil y penal de los administradores societarios”,
Revista Aranzadi Doctrina, numo. 10/2013, parte Estudio, p. 15.
57
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Es, precisamente, dicho balance de situación, el que debe ser requerido por el
FOGASA a la empresa, a través del Inspección de Trabajo, para que pueda acreditar
esta última la despatrimonialización de la empresa, o dicho de otro modo, que las
pérdidas reducen el patrimonio social a menos de la mitad del capital social,
representándose dicho patrimonio en las cuentas de activo y de pasivo que aparecen en
aquel balance de situación, cuya tenencia y exhibición presenta los mismos problemas
que la cuenta de pérdidas y ganancias, a la hora de acreditarse, a través de esta última,
las pérdidas de la empresa, pues el balance de situación representará la fotografía
contable de la empresa a 31 de diciembre de cada ejercicio, lo que servirá para impagos
de créditos salariales de trabajadores hasta el 31 de marzo del año siguiente, pero no
para los que se produzcan posteriormente.
Por ello, para averiguar el patrimonio neto de una empresa en un momento
determinado, resulta igualmente útil requerir por el FOGASA el balance de sumas y
saldos, a través de la Inspección de Trabajo, en donde se encuentran representados
todas las cuentas abiertas en el libro diario, entre las que figuran las que se contienen en
el activo y el pasivo del balance, representando la integración de algunas de ellas, en la
forma explicitada anteriormente, el patrimonio empresarial, que las pérdidas deben dejar
reducido a la mitad del capital social para que concurra la causa de disolución estudiada,
ante cuya falta de actividad por parte del administrador de la empresa insolvente, hará
que éste responda de las cantidades demandadas por el FOGASA en su acción de
reembolso.
No obstante, desde la entrada en vigor de la Ley 16/2007, de 4 de julio, de reforma y
adaptación de la legislación mercantil en materia contable para su armonización
internacional con base en la normativa de la Unión Europea, es parte integrante de las
cuentas anuales a depositar en el Registro Mercantil antes del 31 de julio del ejercicio
siguiente un estado que muestre los cambios en el patrimonio neto (art 35.3 CCo), que
tendrá dos partes. La primera reflejará exclusivamente los ingresos y gastos generados
por la actividad de la empresa durante el ejercicio, distinguiendo entre los reconocidos en
la cuenta de pérdidas y ganancias y los registrados directamente en el patrimonio neto.
La segunda, contendrá todos los movimientos habidos en el patrimonio neto, incluidos
los procedentes de transacciones realizadas con los socios o propietarios de la empresa
cuando actúen como tales. También se informará de los ajustes al patrimonio neto
debidos a cambios en criterios contables y correcciones de errores.
Este estado de cambios en el patrimonio neto, puede resultar útil para matizar el
patrimonio real con el que cuenta la empresa y al que deben afectar las pérdidas para
58
Nicolás Bernad - Acciones por subrogación del Fogasa en supuestos de despatrimonialización empresarial
62
dejarlo reducido a menos de la mitad del capital social , pero tal información sólo será
posible obtenerla a partir del 31 de julio del ejercicio siguiente, por lo que, hasta
entonces, sólo podrá auxiliarse el FOGASA, con la ayuda de la Inspección de Trabajo,
por el mencionado balance de sumas y saldos, como documento contable de
averiguación patrimonial a los efectos de disolución perseguidos.
En el mismo balance de sumas y saldos, vendrá representaba la cifra del capital
social, que es la cantidad de referencia, cuya mitad es el límite al que puede verse
reducido el patrimonio como consecuencia de las pérdidas empresariales, y es la cuenta
que menos problemas plantea, tanto de acreditación, como de visualización por parte del
FOGASA.
Todo lo dicho hasta el momento, serviría para supuestos en los que la sociedad, a
cuyo administrador pretende responsabilizarse del pago de los créditos laborales
satisfechos por el FOGASA, colabora con éste o con la Inspección de Trabajo,
aportándole la documentación requerida, por otro lado, de tenencia obligatoria. La
demanda de reembolso que articulará el FOGASA frente al administrador de la sociedad
insolvente se construiría, en estos casos, sobre situaciones reales de pérdidas que
suponen una despatrimonialización objetiva de la empresa ante la pasividad de su legal
representante, y que se concreta gráficamente en los documentos contables aportados
voluntariamente por la sociedad, a través de éste último, de tal manera, que la acción
procesal de reembolso entablada por el FOGASA, hará referencia a unas pérdidas
constatadas expresamente y que se desprenden de los documentos aportados, sin que
haya que acudir a conjeturas o presunciones de dicha disminución de patrimonio por
debajo de la mitad del capital social, por el mero hecho de la desaparición física de la
sociedad sin haber instado su liquidación, cierre de facto e inactividad líquidatoria, que
se producen frecuentemente, pues la existencia de pérdidas no faculta la interrupción,
63
sin más, de la actividad empresarial .
No obstante, los supuestos aplicativos que se presentan a la Inspección de Trabajo,
cuando tiene que evacuar informes sobre despatrimonialización societaria, para la
pretendida responsabilidad solidaria de los administradores por deudas sociales, como
las que suponen el objeto del acción de reembolso del FOGASA, suelen ir acompañados
bien de una falta de colaboración absoluta con la Inspección, bien de una imposibilidad
de notificación a la sociedad, que se encuentra en paradero desconocido, bien de una
falta de depósito de las cuentas anuales de cada ejercicio en el Registro Mercantil, por lo
62
ESTEBAN MARINA, A.: “Las Cuentas Anuales en la Ley 16/2007”, Tribuna Fiscal nº 204/2007,
p. 5.
63
PÉREZ VAQUERO, C.: “La existencia de pérdidas no excluye la actividad económica”,
Cont4bl3, Nº. 62, 2017, pp. 37-38
59
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que los actuarios se encuentran con una orfandad probatoria absoluta en la que
cobijarse en forma expresa para cumplimentar sus informes sobre situaciones reales y
constatadas de la sociedad a cuyo administrador pretende responsabilizarse.
Si bien, para el primero de los supuestos, el de la falta de colaboración de la empresa
y de su representantes para la aportación de la documentación contable exigida, puede
calificarse de obstrucción a la labor inspectora, en el caso de que el FOGASA requiera el
auxilio de la Inspección de Trabajo, con la corresponde sanción por infracción de los
dispuesto en el art. 50.2 del Real Decreto Legislativo 5/2000, de 4 de agosto, por el que
se aprueba el texto refundido de la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden
Social, ello no soluciona la prueba de la existencia real de las pérdidas, pues habrá de
entenderse en tales supuestos que no se encuentran acreditadas, a priori, y se carecería
de base inicial para determinar si aquellas hacen disminuir el patrimonio empresarial a
menos de la mitad del capital social.
60
Nicolás Bernad - Acciones por subrogación del Fogasa en supuestos de despatrimonialización empresarial
64
Exigirle prueba en estas circunstancias sería tanto como instaurar contra la Administración la
“probatio diabólica” en palabras de la SAP de Murcia (Sección Cuarta) de 6 de julio de 2011.
Ibidem, CORTÉS DOMÍNGUEZ, V.: “Responsabilidad de los administradores societarios y carga
de la prueba.”, Revista General de Legislación y Jurisprudencia nº 2, 1999, 3ª época, p. 141.
65
I SAP de Barcelona (Sección 15ª) de 19 de abril de 2006.
61
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mitad del capital social, capital que puede comprobarse de la escritura de constitución
registrada, debiendo ser la empresa quien demuestre que posee patrimonio suficiente
para hacer frente a las posibles pérdidas derivadas de la contabilización del crédito
frente a sus empleados o frente a quienes se subroguen en sus derechos, como es el
66
caso del FOGASA .
Para zanjar la cuestión, la jurisprudencia ha entendido que el acreedor no puede
probar la disminución patrimonial concreta en relación con la causa e) del art. 363.1
LSC, cuando la sociedad mercantil incumple la obligación de depositar sus cuentas
anuales en el Registro Mercantil, como le impone el art. 279 LSC, pues sería de mala fe
y, al mismo tiempo, irracional pretender que el incumplimiento de una obligación deriva
en beneficio para el incumplidor, en cuanto deja sin prueba a la contraparte de datos
67
objetivos muy importantes . Tampoco cuando un acreedor, como el FOGASA, no puede
servirse de libros de contabilidad por la desaparición de la sociedad de su domicilio
68
social, sin constancia de ningún otro en que efectúe actividad mercantil alguna . De este
modo, el Organismo Autónomo, con la ayuda de la Inspección de Trabajo podría
constatar el cierre de facto del establecimiento social y la desaparición del tráfico
mercantil sin liquidación alguna, así como que dicha sociedad mantiene una deuda con
los trabajadores en un momento dado, y que tal débito constituye ahora un crédito del
FOGASA, por haberse subrogado en la posición de estos últimos. La prueba de que la
sociedad no ha sufrido disminución de su patrimonio en términos que obligasen a los
administradores a proceder conforme al art. 365 LSC le hubiera correspondido a la
sociedad deudora de los salarios e indemnizaciones reclamados, inicialmente, por los
69
trabajadores , por tratarse de documentación que sólo ella detenta y custodia, supuesto
este último (facilidad y accesibilidad de la prueba) que invierte el “onus probandi” hacia la
70
parte que está en esas condiciones, a fin de evitar la indefensión de la contraria , en
nuestro el FOGASA, como órgano actor en el procedimiento de reembolso, a quien
compete la prueba sobre la concurrencia de la causa de disolución prevista en el
mencionado art. 363.1.e) LSC.
Por lo tanto, constatada la deuda con el Organismo Ministerial y que supera ésta la
mitad del capital social, se presumirá que la sociedad al tiempo del impago de los
salarios e indemnizaciones a los trabajadores tenía, al menos, una pérdida derivada de
66
SAP de Madrid (Sección Décima) de 29 de octubre de 2004; SAP de Navarra (Sección
Tercera) de 30 de junio de 2011.
67
STS de 5 de octubre de 2004. SAP de La Rioja de 14 de mayo de 2013.
68
SAP de Navarra (Sección Tercera) de 30 de mayo de 2005.
69
SAP de Barcelona (Sección 15ª) de 16 de enero de 2009.
70
SAP de las Palmas (Sección Cuarta) del 20 de mayo de 29.
62
Nicolás Bernad - Acciones por subrogación del Fogasa en supuestos de despatrimonialización empresarial
este último gasto, que dejaba reducido su patrimonio a menos de la mitad del capital
socio. Esta presunción puede desmontarse probando en contrario, mediante la
aportación voluntaria de la contabilidad por parte de la empresa, o del administrador
frente a quien se dirige la acción de reembolso, o de su puntual depósito de las cuentas
anuales, que demuestren que su patrimonio es de tal envergadura que hace que la
pérdida derivada de aquel gasto o de la totalidad de los que soporta la empresa, son
71
insuficientes para aminorar el patrimonio neto a menos de la mitad del capital social . “A
sensu contrario” si la aportación contable o el depósito de cuentas no se verifican por la
empresa cuya insolvencia ha hecho responder al FOGASA, se presumirá que se
72
encuentra en la causa de disolución contemplaba en el repetido art. 363.1 e) LSC .
Esta falta de aportación de la contabilidad o de depósito obligado de las cuentas
anuales se dará, fundamentalmente, en empresas desaparecidas sin liquidación, lo que
no debe llevar al FOGASA a afanarse en conseguir una prueba procesal que sólo
compete a la sociedad deudora y a su administrador, y que no puede perjudicar tal
omisión de una obligación legal su derecho de reembolso.
Por otro lado, El art. 365.1 LSC determina “Los administradores deberán convocar la
Junta General en el plazo de dos meses para que adopte el acuerdo de disolución o, si
la sociedad fuera insolvente, ésta inste el concurso.
Cualquier socio podrá solicitar de los administradores la convocatoria si, a su juicio,
concurriera alguna causa de disolución o la sociedad fuera insolvente.”
El problema que se le puede plantear al FOGASA es el la prueba del instante en el
que se inicia el cómputo bimensual del que disponen los administradores para instar de
la Junta la disolución de la sociedad o el concurso en el supuesto de
despatrimonialización del art. 363.1.e) LSC, pues dicho precepto establece que la
sociedad se disolverá “por pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto a una cantidad
inferior a la mitad del capital social, a no ser que éste se aumente o se reduzca en la
medida suficiente, y siempre que no sea procedente solicitar la declaración de concurso”.
La cuestión, por tanto, se centra en determinar para el Organismo Autónomo cuándo
se producen realmente esas pérdidas, computando desde entonces el plazo de dos
meses que tendría el administrador, como legitimado pasivo de la acción de reembolso,
71
No siendo suficiente, una mera presentación ante el FOGASA de declaraciones de impuestos
presentadas, SAP Pontevedra (Sección 1ª), de 21 julio DE 2017.
72
STSJ de Cataluña (Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección Segunda) de 19 de
noviembre 2009.
63
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para convocar la Junta para proceder por ésta a adoptar el acuerdo de disolución de la
sociedad o del concurso.
La justificación para no convocar la Junta por parte de los administradores para que
adopte el acuerdo de disolución se encuentra en el propio art. 363.1.e) LSC, y es que el
capital se aumente en la medida suficiente, lo que puede acreditarse frente al FOGASA
con la oportuna escritura pública otorgada en el mismo plazo de dos meses desde la
concurrencia de la causa de disolución por pérdidas que dejen reducido el patrimonio
73
neto a la mitad del capital social .
Lo que es discutible, a efectos de la correspondiente acción judicial del FOGASA
frente al administrador es si el dies a quo debe computarse desde el final del ejercicio
contable anual del año en el que se manifiestan las pérdidas susceptibles de reducir el
patrimonio neto a la mitad del capital social (31 de diciembre); o desde el último día del
trimestre contable en el que se producen dichas pérdidas y en el cual los fondos propios
de la empresa resultan ser ya negativos, y se produce desde entonces la
despatrimonialización.
Habría que deslindar, en este contexto, entre el derecho de información de los socios
y así, por ejemplo, el derecho al examen de la contabilidad (en concreto de las cuentas
anuales) y el deber de información de los administradores, externo e interno, por cuanto
no sólo contempla el deber de proporcionar información a los socios sino el deber,
asimismo, de informarse ellos de la marcha de la sociedad y, más aún, ocuparse de su
buena marcha y gestión (art 225 LSC). Tanto más cuanto, precisamente, el depósito de
las cuentas anuales en el Registro Mercantil no tiene sino otra función más que publicitar
la contabilidad anual empresarial cara a terceros, pero no, desde luego, cara a los
administradores que son, en su justa medida, responsables de las mismas por lo que en
absoluto podría operar para el administrador como "dies a quo" la fecha del cierre
contable anual, ni mucho menos el plazo de 31 de marzo del ejercicio siguiente (art. 253
LSC) como fecha límite de presentación de cuentas anuales.
También la jurisprudencia del Tribunal Supremo se ha pronunciado sobre la fecha
inicial del cómputo del plazo bimensual establecido, y así en sentencias que, si bien son
dictadas al amparo de la extinta LSA, el supuesto es idéntico a la actual LSC. En ella se
hace recopilación de la doctrina legal existente al respecto, en defensa de anticipar la
fecha inicial de cómputo de dicho plazo bimensual al cierre anual del ejercicio contable. Y
así, la STS de 30 de octubre de 2000 declara que la obligación legal de convocar la
Junta en el plazo de dos meses nace "una vez conocida la situación económica que
73
Forma de exención apuntada por la SAP de Almería (Sección Segunda) de 14 de junio de
1999.
64
Nicolás Bernad - Acciones por subrogación del Fogasa en supuestos de despatrimonialización empresarial
74
constituye el supuesto normativo"; la STS de 18 de julio de 2002 dictamina que los
administradores "no podían ignorar la grave situación de descapitalización de la sociedad
sin necesidad de esperar al final del ejercicio económico"; la STS de 16 de diciembre de
75
2004 establece que el plazo "debe contarse desde que los administradores tuvieron o
76
debieron tener conocimiento de tal situación , siendo válido para determinar el
desequilibrio patrimonial de la sociedad tanto un balance de comprobación como un
77
estado de situación" y la STS de 9 de marzo de 2006 ratifica que el plazo bimensual
comienza a correr desde que los administradores pueden conocer la situación de
desequilibrio patrimonial. Doctrina legal de la que también se hacen eco las Audiencias
Provinciales, por lo que, en definitiva, el cómputo de los dos meses para la convocatoria
de la Junta de la sociedad tiene lugar desde que los administradores efectivamente
conocieron la concurrencia de causa de disolución, o la habrían conocido de ajustar su
comportamiento al de un ordenado empresario entre cuyos deberes figura el de
78
informarse diligentemente sobre la marcha de la sociedad .
Además de ello, el art. 25 del Código de Comercio establece que todo empresario
deberá llevar una contabilidad ordenada, adecuada a la actividad de su empresa que
permita un seguimiento cronológico de todas sus operaciones, así como la elaboración
periódica de balances e inventarios. Llevará necesariamente, sin perjuicio de lo
establecido en las leyes o disposiciones especiales, un libro de Inventarios y Cuentas
anuales y otro Diario. Respecto de este libro de Inventario y Cuentas Anuales lo que se
dice en el art. 28 del CCo es que “al menos trimestralmente se transcribirán con sumas y
saldos los balances de comprobación”.
Por tanto, y en sintonía con la jurisprudencia mencionada, parece más conveniente
situar el “dies a quo” para el cómputo del plazo bimensual señalado en la ley con
carácter preceptivo a fin de proceder a convocatoria de Junta General cuando menos en
79
dicha fecha de balance trimestral , momento en el que puede comprobarse la situación
de desequilibrio patrimonial por todos los administradores, a los que les corresponde
velar por la buena marcha de la empresa con la diligencia de un ordenado empresario y
un representante leal (art. 225 LSC), por lo que, a efectos prácticos, es conveniente
74
.
75
.
76
SAP de Barcelona (Sección 15) de 18 de septiembre de 2008.
77
. Y no el del momento en el que se genera la deuda. Así, SAP de Murcia (Sec 4ª) de 28 de
febrero de 2013.
78
STS 173/2011, de 17 de marzo , reiterando entre otras la 460/2010, de 14 de julio #(§302644)#,
y la 680/2010, de 10 de noviembre #(§311333)# y la de 7-3-2012.
79
STS de 16 de diciembre 2004 (recurso 1375/1998).
65
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exigir por parte del FOGASA a la empresa insolvente o al administrador de la misma los
balances de sumas y saldos trimestrales para comprobar el momento en el que dichas
pérdidas eran conocidas, bien directamente o a través de la Inspección de Trabajo.
En relación con la cuestión, no siempre resulta fácil determinar el momento en el que
concurre la causa de disolución y comienza a computarse desde entonces el plazo de
dos meses para convocar la Junta General para que acuerde la disolución de la
sociedad. Se trataría de supuestos en los que se ha producido el cese del administrador
justo antes del cierre del ejercicio contable anual y con posterioridad al impago de
salarios e indemnizaciones a los trabajadores que luego satisfará el FOGASA. De
entrada, se estima que concurre la causa de disolución cuando los administradores, en
cualquier momento del ejercicio y a través de cualquier documento contable, conozcan o
hubieran debido conocer que la sociedad ha perdido la mitad de su capital por
80
despatrimonialización . Lógicamente la determinación del importe de las pérdidas habrá
de resultar de documentos mercantiles y contables, y en ese sentido ha de valorarse
positivamente la referencia legal al patrimonio contable, que presenta el mérito de
eliminar cualquier incertidumbre en la determinación del patrimonio social Esos
documentos pueden ser las cuentas anuales, que corresponde formular a los
administradores en el plazo máximo de tres meses contados a partir del cierre del
ejercicio social, u otros, como los referidos balances de sumas y saldos, que con
anterioridad al cierre del ejercicio manifiesten con evidencia el referido desequilibrio
patrimonial. A partir de ese momento, comienza a correr el plazo para que los
administradores convoquen la Junta General que ha de decidir la medida a adoptar (art.
365 LSC). En todo caso, los administradores deberán facilitar a la Junta General los
documentos contables adecuados para que los accionistas puedan juzgar por sí mismos
acerca de la situación económica de la sociedad y adoptar el correspondiente acuerdo
(art. 365 LSC).
Teniendo presente cuanto se ha expuesto, la dificultad de fijación del momento en el
que concurre la causa de disolución puede escenificarse con el siguiente ejemplo:
administrador que cesa el 5 de diciembre de 2018, habiendo resultado impagados los
salarios e indemnizaciones de octubre y noviembre del mismo año, si el FOGASA se
afana en la cuenta de pérdidas y ganancias global del año 2018, cuyo cierre se produce
a 31 diciembre, nos encontraríamos con la imposibilidad de exigir responsabilidades al
administrador que ha cesado, pues aunque la deuda sea anterior a su cese, la prueba
80
RODRÍGUEZ RUIZ DE VILLA, D.: “Últimas modificaciones de la responsabilidad de los
administradores de las sociedades de capital en pérdidas” Diario La Ley nº 7156/2009 Año XXX. P.
10.
66
Nicolás Bernad - Acciones por subrogación del Fogasa en supuestos de despatrimonialización empresarial
81
contable se refiere a un momento posterior a este último , a partir del cual debía
empezar a computar el plazo de dos meses para la convocatoria de la correspondiente
Junta General, por lo tanto, es imprescindible acreditar por el Organismo Autónomo que
la causa de disolución por despatrimonialización concurre, como mínimo, en los dos
meses inmediatamente anteriores al cese del administrador, 5 de octubre, por lo que
habría que remontarse al balance de sumas y saldos cerrado al 30 de septiembre de
2018 para comprobar en él la existencia de pérdidas que dejen reducido el patrimonio
neto a menos de la mitad del capital social, de ahí la importancia apuntada en relación a
82
este documento contable de tenencia obligatoria en cualquier empresa .
Si lo que se tuviera en cuenta para accionar procesalmente por el FOGASA fuera la
cuenta de pérdidas y ganancias global del ejercicio 2018, nos encontraríamos con que la
fecha de formulación sería la del 31 de marzo de 2019 (art. 253 LSC), es decir, cuando
el administrador hubiera cesado ya cuatro meses antes, sin que sea válido argumentar
que la obligación no satisfecha consistente en el impago de los salarios o
indemnizaciones de los trabajadores tuvo lugar vigente el nombramiento del
administrador a quien pretende responsabilizarse solidariamente mediante la acción de
reembolso entablada por el FOGASA, pues lo importante es que la causa de disolución
que motivaría la convocatoria de la Junta General se haya producido, como mínimo, dos
83
meses antes de aquel impago (art. 365 LSC) , y acreditar procesalmente cuando los
letrados del FOGASA accionan contra el administrador, para repetir contra él los créditos
insatisfechos por la empresa a la que representa, en el supuesto de que la causa de
disolución sea la contemplada en el art. 363.1.e) LSC, que ésta tenía entonces pérdidas
que dejaban reducido el patrimonio neto a menos de la mitad del capital social, lo cual en
el ejemplo del que se parte, sólo sería posible su prueba si el órgano ministerial se
remonta a los balances de sumas y saldos trimestrales del 30 de septiembre de 2018
para atrás.
81
Exonerando de responsabilidad a los administradores en tal supuesto en SAP de Valencia
(Sección Novena) de 20 de diciembre de 2006.
82
Lo importante es que el crédito laboral nazca estando vigente el cargo del administrador,
aunque cese en el cargo antes de que la obligación estuviera vencida y fuera líquida y exigible.
Vid; STS (Sala de lo Civil, Sección 1ª), sentencia nº 144/2017, de 1 marzo. .
83
SAP de Valencia (Sección Novena), de 20 diciembre 2006.
67
RGDTSS
ISSN: 1988-5091, núm. 48, Enero (2018) 33-69 Iustel
84
MARTÍNEZ FLOREZ, A, RECALDE CASTELLS, AJ.: “La doctrina del Tribunal Supremo en
relación con la cancelación registral de la sociedad de capital con pasivos insatisfechos”, Revista
de derecho de sociedades, nº 50, 2017, p. 285.
85
Recurso núm. 2860/1991).
68
Nicolás Bernad - Acciones por subrogación del Fogasa en supuestos de despatrimonialización empresarial
86
MARTÍN REYES, MA.: “La insolvencia de las sociedades de capital y la exigencia de
responsabilidad a sus administradores” , p. 862.
87
Ver si no, SAP de Barcelona (Sección 15) de 28 de julio de 1998.
69