0% encontró este documento útil (0 votos)
48 vistas8 páginas

Manifiesto de Células Marxista-Leninista

Este documento presenta el manifiesto constitutivo de las Células de Oposición Marxista-Leninista. Explica que surgen debido a la corrupción del Partido Comunista de España por el revisionismo. Su objetivo es establecer un partido marxista-leninista que dirija al proletariado hacia la conquista del poder y la construcción del socialismo. Critica cómo la burguesía usa nuevos movimientos para ocultar la contradicción capital-trabajo y desviar la lucha de clases.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
48 vistas8 páginas

Manifiesto de Células Marxista-Leninista

Este documento presenta el manifiesto constitutivo de las Células de Oposición Marxista-Leninista. Explica que surgen debido a la corrupción del Partido Comunista de España por el revisionismo. Su objetivo es establecer un partido marxista-leninista que dirija al proletariado hacia la conquista del poder y la construcción del socialismo. Critica cómo la burguesía usa nuevos movimientos para ocultar la contradicción capital-trabajo y desviar la lucha de clases.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Manifiesto constitutivo:

Células de Oposición Marxista-Leninista

El pasado 26 de diciembre se constituyeron las Células de Oposición Marxista-Leninista, en este


manifiesto expondremos, brevemente, los motivos de su surgimiento y cuáles son sus objetivos.

En una situación en la que es habitual encontrar numerosos partidos y organizaciones denominados


“comunistas” y “marxista-leninistas”, con la confusión que ello conlleva ¿en qué se diferencian
nuestras células?

Nosotros, comunistas que hemos emprendido este camino, no ocultamos ni renegamos de nuestro
pasado, procedemos del glorioso Partido Comunista de España (marxista-leninista), fundado en
1964, también por la iniciativa de un puñado de comunistas que concluyeron en que aquel Partido,
aquel PCE corrompido por la camarilla de Carrillo e Ibárrurri, ya no era el Partido Comunista de
España, mas en palabras de Elena Ódena:

“No es casual que surja hoy el Partido Comunista de España (marxista-leninista).

La dirección revisionista del Partido Comunista de España se ha empeñado en transformar a éste de


instrumento revolucionario en doméstica y pacífica batidora reconciliadora de clases: es decir, ha
tratado de liquidar al Partido como instrumento revolucionario del proletariado. Ha querido que
abandone su papel de vanguardia y guía de la clase obrera.

Ahora bien, el grupo revisionista antipartido podía empujar a éste a que desertara de su papel, lo
que era ya mucho más difícil de admitir es que el Partido pudiera llegar a hacerlo y, sobre todo, que
el proletariado renunciara a tener su Dirección, a tener su Partido de clase.

Ahí están las raíces del Partido Comunista de España (marxista-leninista): esta es la explicación de
que surja nuestro Partido. La base del Partido no está dispuesta a conformarse con ese destino que el
grupo revisionista de la Dirección le venía marcando.” (¡Viva el PCE (m-l)!. Elena Ódena. 1965).

Y es que estas breves palabras de Elena Ódena resumen los motivos por los que surgen nuestras
células. Hoy, aquel glorioso PCE (m-l) que hizo frente, prácticamente en solitario, a la sanguinaria
dictadura franquista, dejando tras de sí a mártires como Cipriano Martos, Ramón García Sanz, Xosé
Humberto Baena Alonso y José Luis Sánchez Bravo; aquel PCE (m-l) que luchó implacablemente
contra el revisionismo y el oportunismo de todo tipo y cuño, contra todas sus tendencias
(socialdemocracia, trotkismo, titismo, jruchovismo, eurorevisionismo, carrillismo, maoísmo, etc.),
grupos y partidos (P”C”E, PCOE, PTE, ORT, Bandera Roja, PCE (r), MCE, UCE, LCR, PCPE,
etc.) no es hoy ni la sombra de lo que fue.
La burguesía, a quien fielmente sirve el revisionismo, cambia de táctica según estime que la política
llevada a cabo sobre ciertas cuestiones se encuentra abiertamente desenmascarada. Así la política
reformista, que aboga por la reforma del capitalismo en lugar de su destrucción, preconizada
primero por los social-traidores de la II Internacional, después por los revisionistas jruchovistas y
eurorevisionistas y que, a día de hoy, preconiza el revisionismo más derechista, en su forma última
y más degenerada, la ciudadanista, encarnada por Unidas Podemos, se reinventa y adquiere formas
aparentemente “nuevas”.

Y decimos aparentemente por que, si bien su apariencia destila un carácter novedoso, por tratar
ciertos temas que hasta ahora no se habían puesto sobre la mesa, vienen a llevarnos al mismo sitio
que todas y cada una de las tendencias preconizadas históricamente por el revisionismo: la negación
de la contradicción capital-trabajo y la necesidad de un Partido de vanguardia, marxista-leninista,
que dirija al proletariado hacia la conquista del poder, para emprender la construcción del
Socialismo y sentar las bases de la sociedad sin clases, de la sociedad comunista.

En documentos posteriores ahondaremos de un modo más extenso en demás cuestiones políticas,


ideológicas y orgánicas, mas lo que toca con este manifiesto es señalar las cuestiones esenciales,
que en este momento revisten una importancia capital.

Constatamos que la burguesía, en su afán por degenerar a los partidos marxista-leninistas y por
desviar a la clase obrera y al pueblo de sus objetivos políticos, en este momento histórico ha optado
por las siguientes cuestiones.

En primer lugar, para negar la contradicción capital-trabajo y la lucha de clases, se ha valido de la


existencia de ciertas minorías, de ciertos movimientos que, si bien nunca han dejado de tener un
carácter marginal, minoritario o marcadamente pequeño-burgués, hoy son abrazados y potenciados,
por un lado, por los medios de comunicación de la burguesía; y, por el otro, por los partidos y
organizaciones de “izquierda” e, incluso, “comunistas”. Todo esto ha generado que la gran mayoría
de organizaciones “revolucionarias” solo potencien las movilizaciones y actos de tipo feminista,
LGTB o ecologista, y únicamente recuerden movilizarse por objetivos políticos de clase en fechas
puntuales (14 de abril, 1.º de Mayo, 6 de diciembre, etc.).

A este respecto citamos lo que se señalaba en el Manual de la célula y el frente de masas del PCE
(m-l):

“Los reformistas y socialdemócratas, así como los llamados “nuevos movimientos”


(feminismo, ecologismo, homosexualismo, multiculturalismo, etc.), siempre pondrán el
acento en las contradicciones secundarias (los “derechos de las minorías”) con el objetivo
de:

• Ocultar la contradicción principal, de clase, que afecta al capitalismo como sistema.

• Crear numerosas identidades (culturales, étnicas, sexuales, etc.) para evitar que el
proletariado adquiera conciencia de clase sobre las identidades.

El liberalismo burgués atomiza y tritura a la clase obrera y otras capas populares, mientras
el comunitarismo (liberal o socialdemócrata), aliado al liberalismo, empuja a las capas
populares por el camino de la identidad por encima de cualquier pertenencia de clase:
identidad de sexo, de género, de nacionalidad, de tribu, de estilo musical, de club de
fútbol, de etnia, etc. Sus consecuencias son:

• Una gran parte de los sectores obreros y populares se identifica con su nacionalidad, su
etnia, su opción sexual, su idioma, su país de origen, etc, en lugar de hacerlo como miembro
de la clase obrera o del pueblo: la gente se reconoce como de una nacionalidad o tribu de
origen, según su orientación sexual (heterosexual, homosexual, transexual, lesbiana, etc),
seguidor de un club de fútbol, oriundo de un municipio, aficionado al rock o al pop,
miembro de una asociación cultural, etc., pero ya casi, o nunca, como miembro de una clase.

• Así se forman innumerables grupos (o “minorías”, como les gusta llamar a los reformistas)
de todo tipo, con fronteras impermeables entre ellos.”

Frente a las nuevas modas potenciadas por la burguesía para desviar la lucha de clases, los marxista-
leninistas afirmamos que la contradicción fundamental no está entre el capital y las feministas, o
entre el capital y el movimiento LGTB, o entre el capital y los ecologistas… la contradicción
fundamental está entre capital y trabajo, entre explotadores y explotados, entre burguesía y
proletariado. Todos los movimientos y tendencias que nieguen esta contradicción actúan como
agencias de la burguesía, como lacayos que buscan que esta “paz social” que se vive en España tras
el surgimiento subvencionado de Podemos (que acabó con años de constantes movilizaciones, salvo
en Cataluña), se mantenga y que solo la socave, de vez en cuando, algún tipo de movilización o
huelga de tipo interclasista que queme cartuchos y desgaste a muchos elementos de izquierda
honrados que, como es lógico, acabarán (como ya están acabando) desencantados con su
organización y abandonen la militancia de “izquierda” para irse a su casa o, lo que es aún peor, ser
encauzados por el discurso fácil y populista del fascismo.

En segundo lugar y en íntima ligazón a lo que venimos señalando arriba, la burguesía, a través de
sus lacayos revisionistas, continúa su lucha sin cuartel contra el modo de organización leninista,
mas esto no es casual, pues solo un Partido que sienta sus bases bajo los fundamentos orgánicos del
leninismo puede llegar, algún día, a constituirse en vanguardia del proletariado y llevar a cabo las
arduas tareas que se le ponen por delante.

Son muchas, muchísimas, las enseñanzas del gran Lenin, mas si por la brevedad que nos exige este
manifiesto tenemos que citar una, nos quedamos con aquella suscitó una polémica tal que acabó
dividiendo la socialdemocracia rusa en bolcheviques y mencheviques.

Y es que esta polémica, que revistió una importancia tal como para dividir el POSDR en dos, no se
basó en grandes polémicas sobre tomos y tomos, sobre diversos temas harto polémicos… no, el
motivo de esta ruptura vino a consecuencia de la polémica suscitada por el primer punto de los
Estatutos del Partido.

¿Y como algo tan “sencillo” como un punto de los Estatutos del Partido pudo generar tanta
polémica? Citamos a Stalin, que en estas palabras lo explica magistralmente:

“Hasta el día de hoy nuestro Partido se parecía a una familia patriarcal hospitalaria, dispuesta a
recibir en su seno a todos los simpatizantes. Pero cuando nuestro Partido se ha transformado en una
organización centralizada, se ha despojado de este carácter patriarcal y se ha convertido plenamente
en una fortaleza cuyas puertas se abren tan sólo para los que son dignos de cruzarlas. Y esto tiene
para nosotros gran importancia. En el momento en que la autocracia trata de corromper la
conciencia de clase del proletariado con el "tradeunionismo", con el nacionalismo, con el
clericalismo, etc.; cuando, por otra parte, la intelectualidad liberal trata obstinadamente de ahogar la
independencia política del proletariado y de someterlo a su tutela, en ese momento debemos
extremar nuestra vigilancia y no olvidar que nuestro Partido es una fortaleza cuyas puertas se abren
sólo a gente probada.

¡Hemos puesto en claro dos condiciones necesarias (aceptar el programa y actuar en una
organización del Partido) para ser miembro del Partido. Si a esto añadimos la tercera condición que
obliga al miembro del Partido a prestarle ayuda material, tendremos a la vista todas las condiciones
que dan derecho a ostentar el título de miembro del Partido.

Esto significa que puede llamarse miembro del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia a quien
acepte el programa de dicho Partido, le preste ayuda material y participe en una de sus
organizaciones.

Tal es la fórmula propuesta por el camarada Lenin para el primer artículo de los Estatutos del
Partido.

Como puede verse, esta fórmula dimana por entero de la idea de que nuestro Partido es una
organización centralizada y no un conglomerado de individuos.

En esto reside el grandísimo mérito de dicha fórmula. Pero resulta que hay algunos camaradas que
desechan la fórmula leninista como "estrecha" e "incómoda" y proponen su propia fórmula, que, es
de suponer, no será ni "estrecha" ni "incómoda". Nos referimos a la fórmula propuesta por Mártov, a
cuyo análisis vamos a pasar ahora.
Según la fórmula de Mártov "se considera miembro del P.O.S.D.R. cualquiera que acepte su
programa, ayude al Partido en el aspecto material y le preste con regularidad una colaboración
personal bajo la dirección de una de las organizaciones del Partido". Como puede verse, en esta
fórmula se ha omitido la tercera condición necesaria para ser miembro del Partido, en virtud de la
cual los miembros del Partido están obligados a participar en una de sus organizaciones. Resulta
que Mártov considera superflua esta condición precisa y necesaria y, en lugar de ella, introduce en
su fórmula una oscura y dudosa "colaboración personal bajo la dirección de una de las
organizaciones del Partido". ¡De ello se infiere que es posible ser miembro del Partido sin ingresar
en ninguna de sus organizaciones (¡vaya "partido"!) y sin considerarse obligado a someterse a la
voluntad del Partido (¡vaya "disciplina de partido"!)! Pero, ¿cómo puede dirigir el Partido "con
regularidad" a los que no pertenecen a ninguna de sus organizaciones ni se consideran, por tanto,
incondicionalmente obligados a someterse a la disciplina del Partido?

He ahí una pregunta contra la que se estrella la fórmula propuesta por Mártov para el primer
articulo de los Estatutos del Partido y a la que responde de manera magistral la fórmula de Lenin,
por cuanto ésta reconoce concretamente como tercera condición necesaria para ser miembro del
Partido la participación en una de sus organizaciones.” (La Clase de los Proletarios y el Partido de
los Proletarios. Stalin).

Y hoy, ese revisionismo camaleónico, disfrazado falsamente de “marxismo-leninismo”, aplica con


la menor de las vergüenzas la fórmula menchevique, combatida hasta la saciedad por Lenin, y que a
día de hoy sigue siendo la piedra de toque, la cuestión que marca la diferencia fundamental entre
revisionismo y marxismo-leninismo.

Las excusas y justificaciones de los revisionistas modernos para aplicar la vieja fórmula
menchevique son variopintas, mas a lo ya alegado por Mártov sobre aceptar como militante a
cualquier simpatizante o colaborador, se suma el hecho de utilizar el carácter “especial” (que los
comunistas nunca hemos negado) de las organizaciones juveniles del Partido (reiteramos ¡del
Partido!) para utilizar en ésta la fórmula menchevique, sin utilizarla como escuela de comunistas, y
degenerando el papel de la organización juvenil y, por tanto, también el del Partido.

Y hay que señalar, para cerrar este punto, que el revisionismo hoy no preconiza solo el hecho de
llamar militante a cualquier simpatizante o colaborador, entiendo a éste como “conocido”, si no que
ha abierto las puertas, encabezado por el ciudadanismo podemista, a que cualquier desconocido se
inscriba vía internet y ya sea considerado militante. Esta fórmula no solo la aplica el batiburrillo de
trotkistas, carrillistas, intelectuales burgueses e, incluso, falangistas...; en que se ha convertido
Podemos, si no también diversas organizaciones y partidos autoproclamados falsamente
“comunistas”, lo cual demuestra a que cotas de degeneración está llegando el revisionismo
moderno.
Queda claro, pues, por que en este manifiesto hemos hecho referencia de un modo tan concreto a
estas cuestiones, mas toca profundizar aún mas, ahondar en estos mismos temas y en otros muchos.

Para finalizar, señalamos que el objetivo prioritario que guardan nuestras células es el de unir a los
marxista-leninistas, muchos de cuales aún se encuentran en el PCE (m-l), mas ese, nuestro Partido,
hoy se encuentra secuestrado por un núcleo dirigente que ha hecho suyos todos los dogmas del
revisionismo y el oportunismo, muy especialmente los expuestos más arriba, y que hoy se necesita
comenzar a sentar las bases de su reconstrucción, sobre las bases de los principios políticos,
ideológicos y orgánicos establecidos por Marx, Engels, Lenin y Stalin, sobre los principios del
marxismo-leninismo.

Estamos abiertos a hablar, debatir y confrontar con todas aquellas personas, grupos y
organizaciones que compartan con nosotros la necesidad de construir un Partido auténticamente de
vanguardia, marxista-leninista, pues no hay un solo punto que no se pueda confrontar, que no se
pueda debatir, fraternalmente. Sabemos de lo lento y dificultoso de este proceso, mas es nuestra
obligación comenzar a andar los pasos, poco a poco, pero firmemente.

A todos los marxista-leninistas, os proponemos estos puntos mínimos que, creemos, deben servir de
base para los debates que se mantengan:

1. El Partido que necesitamos es un Partido de vanguardia, marxista-leninista, bolchevique, de


clase y para la lucha de clases, que haga suyas las enseñanzas políticas, ideológicas y
orgánicas establecidas por Marx, Engels, Lenin y Stalin. Un Partido que cuyas puertas solo
se abran aquellos que acepten, apliquen y defiendan la LP, el Programa y los Estatutos,
militen en una de sus organizaciones y abonen la cuota mensual establecida. Un Partido que
aplique, a todos los niveles, el centralismo democrático; que elija a sus organismos de abajo
a arriba…
Tales son, en breves palabras, los puntos fundamentales sobre el funcionamiento del Partido,
mas deberemos ir profundizando en estas y otras cuestiones.

2. Lucha por una República Popular y Federativa, contra la criminal monarquía heredera del
franquismo, que mantiene intactas las estructuras estatales de la dictadura.
La República por la que luchamos es, resumida en este artículo publicado en “Teoría y
Práctica”:
“La República por la que el PCE (m-l) lucha hoy es la República Popular, es decir, la
dictadura conjunta del proletariado y las clases y capas populares de España, basada en la
alianza obrero-campesina (…) La República por la que luchamos también es una República
Federativa, en la que las nacionalidades históricas (Cataluña, Euskadi y Galicia) tengan
salvaguardados sus derechos y libertades nacionales, inclusive el derecho a la
autodeterminación.” (“Teoría y Práctica” n.º 5. La lucha del PCE (m-l) por la República
Popular y Federativa. 1985).
Tal es, de un modo resumido, la República que necesitamos conquistar, mas es una lucha en
la que necesitamos la alianza del conjunto de clases y capas populares de España, una lucha
en la que necesitamos formar comités, coordinadoras, espacios, etc.; de Unidad Popular
Republicana en la que, si se acuerda conjuntamente, se puede estimar el hecho de que se
hable de la República a secas, mas nosotros, manteniendo nuestra independencia, siempre la
preconizaremos Popular y Federativa.

3. Lucha por la Independencia Nacional. Nuestro país se encuentra, desde 1953, sometido a la
dominación del imperialismo yanqui, que mantiene sus bases militares en nuestro suelo,
junto al hecho de pertenecer a la criminal OTAN.
Así mismo, también nos encontramos dentro de la UE de los mercados, la Europa del capital
y la guerra, a la que los sucesivos gobiernos de la monarquía han tenido que rendir cuentas,
aplicando las medidas antipopulares impuestas desde la Comisión Europea y el Banco
Central Europeo.
La lucha por la Independencia Nacional es una lucha íntimamente ligada a la lucha por la
República Popular y Federativa, pues es el régimen monárquico quien mantiene a España
sometida a los dictados extranjeros y sólo derrocándolo conquistaremos nuestra plena
independencia.

4. Defensa del internacionalismo proletario, solidaridad con los pueblos en lucha. Contra todas
las agresiones e injerencias del imperialismo, los marxista-leninistas debemos mostrar
nuestra plena solidaridad con las luchas que se lleven a cabo en defensa de la soberanía
nacional.
Así mismo, defendemos la lucha de los pueblos hermanos frente a los regímenes y
gobiernos reaccionarios, burgueses, fascistas, monárquicos, socialdemócratas y
revisionistas; en defensa de los derechos y las libertades de la clase obrera y las clases y
capas populares en todos los países del mundo, y en apoyo a lucha de los marxista-leninistas
por la formación del Partido de vanguardia que lleve a cabo la revolución proletaria.

5. Lucha contra el imperialismo de todo tipo y cuño. El imperialismo, entendido este,


parafraseando a Lenin, como fase agonizante del capitalismo, donde clava sus garras con
mas dureza y crueldad contra los pueblos del mundo, es indiscutiblemente el enemigo
principal que tienen la clase obrera y los pueblos del mundo.
Entendemos como potencia imperialista a todo aquel país que abarque bajo su dominio una
cantidad de ganancias, de dominio sobre una inmensa cantidad de países, ya sea a través de
créditos o incando abiertamente su bota militar; que le haga dominador hegemónico, ya sea
en solitario, junto a potencias de menor rango que se mantengan bien como aliados, o como
enemigos que en un momento dado pueden no abarcar peligro inmediato; o como grupo de
países, como sucede en la actualidad, donde los EE. UU., la UE (bajo la dirección del
imperialismo alemán y francés), Rusia y China dominan al conjunto de países que, de un
modo u otro, mantienen bajo su órbita.
En este sentido manifestamos nuestro rechazo a todas las potencias imperialistas por igual y,
además, denunciamos que todas aquellas organizaciones falsamente “revolucionarias” o
“comunistas” que apoyen a una u otra potencia actúan como agentes del imperialismo.

Estos 5 puntos marcan, bajo nuestro punto de vista, la base de las futuras reuniones, encuentros y
contactos que tengamos con todos aquellos comunistas consecuentes que estén dispuestos a avanzar
en la tarea de reconstruir el movimiento marxista-leninista en España. Por supuesto, no nos
cerramos al debate de cada uno de estos puntos, a la posible adhesión de más puntos y cuestiones…
todo esto debe ser fruto de la evolución de los contactos que se vayan tomando.

Con mucha paciencia, pero con la firmeza que necesitamos, emprendemos este camino, que no es
sino la continuación de nuestra militancia marxista-leninista en una fase diferente, en una fase de
reconstrucción, mas como dijo Elena Ódena, nuestra lucha se puede resumir del siguiente modo:

“Al igual que lo hicimos durante los negros años de la dictadura, continuaremos este combate con
más firmeza y decisión que nunca hasta lograr que la bandera de la Independecia Nacional y las
rojas banderas del Socialismo ondeen libres, unidas y victoriosas en toda España”. Elena Ódena.

Seguimos en la brecha, continuamos la lucha ¡El marxismo-leninismo vencerá!

Células de Oposición Marxista-Leninista

26/12/2019

También podría gustarte