TEMA 5. EL PRÓXIMO ORIENTE. EL BRONCE MEDIO.
LA PRIMERA MITAD DEL
SEGUNDO MILENIO
5.1. El período de los “Reinos Combatientes”: Isín y Larsa (siglos XX y XIX).
5.2. Norte de Mesopotamia, aparición de un nuevo reino: Asiria. El Antiguo Reino Asirio
(sigloXX -1780 a.C.)
5.3. Sur de Mesopotamia, surge un nuevo reino: Babilonia. El Imperio Paleobabilónico (1894
– 1595 a.C.)
El II milenio a.C. es una época muy distinta a la del III
milenio: a la matriz cultural sumerioacadia se une el
predominio político y étnico de los amorreos. Este pueblo
presionó las tierras mesopotámicas al final del III milenio a.C.
aprovechando la crisis interna de Ur III y de la conquista y
destrucción de Ur por los elamitas en 2004 a.C. Se asentó sin
dificultades en Mesopotamia haciéndose con el control de las
antiguas ciudades sumerias (los elamitas se retiraron).
5.1. El período de los “Reinos Combatientes”: Isín y Larsa (siglos XX y XIX)
Los jefes de los clanes amorreos establecieron nuevas dinastías conquistando el poder mediante la
violencia en Larsa, Babilonia, Assur, etc. La desintegración del poder central del Imperio de Ur
III propicia la aparición de un escenario político dividido y a la reanudación de la lucha entre las
distintas ciudades por restablecer la unidad (lucha por la hegemonía). Es lo que se ha dado en
llamar el período de los Reinos Combatientes. El acadio sustituyó definitivamente al sumerio (que
quedó como lengua culta) y el elemento étnico amorreo se unió al acadio (ambos semitas).
Serán Isín, a lo largo del siglo XX, y Larsa (gobernada por una dinastía amorrea), en el XIX,
quienes alcancen una cierta hegemonía o supremacía sobre otras ciudades, de breve duración y sin
ser capaces de restaurar el poder imperial anterior. En la Alta Mesopotamia, por otra parte, se forma
un imperio efímero que comprende varias ciudades (Mari, Assur, Nínive).
Isín
Fue Ishbi-Erra, oficial de Ibbi-Sin, quien estableció su centro político en Isín, proponiéndose como
continuador de la dinastía de Ur III. La ciudad de Isín se reconstruyó por completo, ya que había
sido devastada por los elamitas, y las otras ciudades bajo su control se amurallaron para defenderse
de los amorreos. El reino de Isín incluía también Ur, Nippur, Eridu y Uruk. Entre los reyes de Isín
destaca Lipit-Ishtar, famoso por su Código de Leyes escrito en sumerio (el segundo código
conocido). Las leyes (agrupadas en 40 artículos) estaban formuladas en condicional y trataban de
argumentos como: la propiedad, los esclavos, las herencias, los daños causados por animales, el
trabajo y el cuidado de los campos. Por primera vez (y esto se convertirá en costumbre) en el
prólogo el rey afirma estar acatando la voluntad de los dioses y en el epílogo declara haber
cumplido la misión encomendada. Este monarca fue atacado por el rey amorreo de Larsa, que
venció a Isín. Aunque continuó la dinastía reinante en Isín, la ciudad fue perdiendo sus territorios
(que pasaron a Larsa ) .
Larsa
Atacó Isín y derrot ó a Lipit -Ishtar, apoderándose también de Ur. Continuó su auge dominando
Lagash, Uruk, Kish, Nippur y convirtiéndose en la fuerza política y militar dominante a finales del
siglo XX (1932 – 1906 a.C.) .
Para entender la rivalidad y los enfrentamientos hay que tener en cuenta también que en el sur de
Mesopotamia la salinización de la tierra, causada por siglos de irrigación agrícola intensiva, creaba
graves problemas internos y propiciaba una política agresiva de conquista de territorios.
Finalmente, será Hammurabi de Babilonia quien conquistó y unificó toda la Baja Mesopotamia
dando lugar al Imperio Paleobabilónico.
La situación a comienzos del II Milenio en la Baja Mesopotamia
Algunos grupos de dependientes del Palacio habían ido transmitiendo el “puesto” a sus hijos y –
junto con la transmisión de la labor – también habían transmitido los beneficios derivados de ella
(ej. concesiones de tierras). Así habían surgido castas cerradas que trataban con la administración
central desde una posición de fuerza e iban reforzando su autonomía. Por ejemplo, los mercaderes
gestionaban sus propios negocios y acabaron creando auténticas empresas familiares que
funcionaban cada vez más libremente y estaban desvinculadas del poder central y de las
necesidades colectivas. Como se dijo anteriormente, también la concesión de tierras por servicios
prestados se había ido transmitiendo de generación en generación (como el puesto que las
justificaba ) . Otro fenómeno destacable fue la tendencia a la desaparición de la familia extensa y el
auge de la nuclear, en la que el patrimonio del padre se dividía entre los hermanos (de forma
igualitaria o favoreciendo al primogénito), como se refleja en los testamentos. La condición de
“huérfanos y viudas” (estereotipo del Oriente Próximo a lo largo de toda su Historia) era trágica y
se tuvo en cuenta en las amnistías de los reyes: “restableciendo la justicia en el país”. La crisis de la
solidaridad familiar provoc ó también un aumento de la servidumbre por deudas.
5. 2. Norte de Mesopotamia, aparición de un nuevo reino: Asiria. El Antiguo Reino Asirio
(siglo X X a.C. – 1780 a.C. )
Durante el III milenio, Assur había sido un pequeño asentamiento ubicado a orillas del Tigris, en
un lugar estratégico para el comercio entre Mesopotamia, Anatolia, Armenia , Irán y Afganistán. A
lo largo de este milenio, estuvo bajo la órbita sumeria, fue conquistada por el acadio Naram -Sin y
provincia de Ur III.
Surgimiento del reino de Asiria
A comienzos del II milenio a.C., Assur conquista su independencia y es ahora cuando aparece el
reino de Asiria, del que desconocemos los primeros reyes por falta de información. Dada la
ubicación de Asiria y su fácil acceso a las materias primas de las zonas periféricas, su crecimiento
fue influenciado sobre todo por el comercio . Assur tenía una posición geográfica peculiar, pues
aunque estando a la merced de la presión de las tribus montañesas, podía fácilmente controlar las
vías de comunicación: desde Assur se podía remontar el Tigris hacia Anatolia oriental y remontar el
Zab Inferior hacia la meseta iraní.
El auge del este reino, con capital en Assur, se tiene por lo tanto que conectar con actividades de
tipo comercial.
Desde principios del milenio, Assur extendió una red comercial que llegaba hasta Anatolia (donde
no había un poder claramente centralizado) , instalando una serie de agencias de comercio (o
colonias comerciales ) ubicadas en pequeños asentamientos en las afueras de las ciudades (estos
asentamientos se llamaban karum-karu, literalmente “atracadero”).
Gracias a las excavaciones arqueológicas, se
conoce muy bien el karum asirio de Kanesh
(Kültepe) en Capadocia, ubicado a las puertas de la
ciudad hitita contigua. Se trataba de un lugar
central estable, que controlaba una red de agencias
comerciales menores que estaban diseminadas por
Anatolia. En Kanesh, los asirios implantaron una
presencia fija de mercaderes (tamkarum).
Su objetivo era la exportación de bienes
manufacturados (tejidos) y estaño (procedente de
la meseta iraní), a cambio de los cuales los asirios
obtenían cobre, plata y oro. Aquí se desarrollaron
los más sofisticados sistemas crediticios y de
tasación conocidos hasta entonces. El karum no era
un organismo independiente y estaba subordinado
a las autoridades de Assur.
En el comercio participaban los Templos, el Palacio y también particulares, miembros de la élite de
la sociedad (generalmente, el patriarca de la familia permanecía en Asiria, mientras que los
miembros más jóvenes de la familia residían en Anatolia). La red comercial estaba controlada sobre
todo por comerciantes privados; éstos estaban respaldados por el estado. El comercio establecido en
estos asentamientos era un comercio sin mercado (entendido como instrumento regulador de los
precios mediante un sistema de oferta y demanda); estaba basado en equivalencias establecidas por
la autoridad real (a las que se ajustaban también los comerciantes particulares).
Organización del reino asirio
En el Reino Asirio el poder era tripartito. En primer lugar , había una monarca (la monarquía era de
tipo hereditario); quien era rey era representante o delegado de la divinidad. En segundo lugar,
había la ciudad (alum) , representada por una Asamblea de la Ciudad que englobaba a los jefes o
cabezas de familia de los ciudadanos libres; esta asamblea tenía competencias sobre todo judiciales
(desconocemos si tuviera también competencias políticas) y sus opiniones eran escuchad as en el
Palacio (debido a la importante participación de ciudadanos y notables en el comercio). Por último,
existía un magistrado elegido por sorteo entre varios candidatos. El limum era un magistrado
epónimo de carácter temporal y estaba más vinculado a la población que el propio rey.
Más adelante, cuando Assur y las familias dedicadas al comercio perdieron su influencia ante las
ciudades agrícolas del triángulo, la asamblea desapareció y el rey reforzó su posición. En esta
etapa, la política militar reemplazó a la comercial.
Evolución de los acontecimientos
La situación cambió cuando un usurpador procedente de Eshnunna (llamado Naram-Sin, que no se
tiene confundir con el homónimo rey de Akkad) se apoderó del trono de Asiria, interrumpiendo así
la presencia comercial asiria en Anatolia (finales del siglo XIX).
A comienzos del siglo XVIII a.C., en el reino asirio se instaló como rey un amorreo (miembro de
aquellas tribus que habían conseguido instalar dinastías propias, como en Babilonia). Este nuevo
rey, amorreo, se llamaba Shamshi-Adad.
Con Shamshi-Adad (1812 - 1780 a.C.) se reanudó la presencia comercial asiria en Anatolia. Llevó
a cabo campañas militares que extendieron su hegemonía sobre el curso alto del Khabur y el
Éufrates medio, y el reino de Mari cayó bajo su poder.
Llegó a erigir una estela suya en Líbano, a orillas del Mediterráneo, y a titularse “Rey del
Universo”. Sus campañas tuvieron también como finalidad asegurar la fluidez del tráfico comercial
y consolidar las fronteras.
Shamshi-Adad consiguió que el Reino Asirio fuera la potencia más importante de su época, pero a
su muerte comenzó el declive de Asiria, ya que se perdieron los territorios conquistados y el
Imperio cedió su posición hegemónica. También desaparecieron los enclaves de comerciantes
asirios en Anatolia (Anatolia en esta fase se estaba unificando políticamente para formar un único
reino).
Contemporáneamente, el reino de Mari inició una etapa brillante de su Historia bajo el gobierno de
su monarca Zimri-Lim, como muestran los restos descubiertos por las excavaciones arqueológicas.
Finalmente, la hegemonía de Mitanni eclipsó el reino de Assur, reducido al máximo en sus límites
territoriales y que fue incluso temporalmente sometido.
5.3. Sur de Mesopotamia, surge un nuevo reino: Babilonia. El Imperio Paleobabilónico (1894
– 1595 a.C.)
Tras la caída de Ur, empieza un periodo de predominio de los elementos amorreos con capital en
Babilonia o Ka-Dingir-Ra (en sumerio, “la Puerta de Dios”, traducido al acadio: Babilum).
Babilonia había sido durante el imperio acadio y Ur III un pequeño enclave de la Baja Mesopotamia
gobernado por un ensi. En esta ciudad la dinastía amorrea inaugura un reino que acabará, durante el
reinado de Hammurabi, unificando la Baja Mesopotamia y controlando el llamado Imperio
Paleobabilónico.
Antes de Hammurabi, la nueva dinastía babilónica amorrea ocupa un lugar similar al de los otros
estados de la Baja Mesopotamia.
Hammurabi (1792 – 1750 a.C.) fue el sexto monarca de la nueva dinastía amorrea y, cuando llegó
al trono, la situación en Mesopotamia había cambiado (pronto morirá el rey asirio Shamshi-Adad y
Asiria entrará en declive). Conquistó paulatinamente Larsa y otros enclaves importantes (parte de
los Zagros y Mari, que hasta entonces era independiente), creando así un Imperio basado en una
política de conquistas militares que se prolongó durante todo su reinado. Llegó a titularse “Rey del
Universo” y “Rey de las 4 partes del Mundo”. Recuperó la unidad política perdida desde
Lugalzagesi de Uruk, Sargón de Akkad y Ur III.
Babilonia ocupará el centro y sur de Mesopotamia hasta el I milenio en el que será conquistada e
incluida en otro imperio, el de los persas. A partir de ahora, los viejos territorios de Sumer y Akkad
quedan englobados en un concepto más amplio y aglutinador, Babilonia, que se opone al otro
territorio unificado al norte , Asiria. Durante el Imperio Paleobabilónico, Asiria queda libre pero
reconoce la supremacía de Babilonia.
Organización y administración
El Imperio estaba dividido en provincias, pero con Hammurabi estas últimas pierden su carácter
político y se convierten en meros centros administrativos (a diferencia de Ur III). La
administración del Imperio no difiere en lo esencial de la que ya se conoce en periodos anteriores
(aunque su escala sí que había aumentado) y Palacio, Templo y provincias se administran de forma
similar, es decir que figuras como las del prefecto, archivero y tesorero existían tanto en el Palacio
como en la provincia. Todo el funcionamiento de la estructura administrativa centralizada estaba
supervisado por el primer ministro (isaku ), que era responsable de gobernadores, alcaldes de
ciudades y demás funcionarios. El servicio de Correos era constante entre las distintas ciudades.
El sistema administrativo centralizado presentaba una excesiva rigidez. Los funcionarios carecían
de iniciativa y ante una situación de emergencia, sobre todo de índole militar, las consecuencias
podían ser fatales si las instrucciones no llegaban a tiempo. En cuanto al ejército, lo reclutaban los
gobernadores de provincias (tras la orden del rey) entre la población sedentaria y la nómada (levas).
Pero existía también un ejército especializado, profesional, bien entrenado, que provenía de la élite
de la sociedad y que era remunerado con concesiones de tierras en usufructo. También se asignaron
tierras a soldados y veteranos en las provincias conquistadas; se trataba de asignaciones a cambio de
un servicio .
Imperio de Hammurabi. Etapa Paleobabilónica: economía y sociedad, cambios y problemas
Durante el reino de Hammurabi culmina el proceso que favorece el auge de la propiedad y la
iniciativa privada . En particular, el desarrollo de la propiedad privada venía ya de los tiempos
neosumerios. La crisis del Imperio de Ur III propició que destacados funcionarios (por lo tanto ,
dependientes de Templos y Palacios) comenzaran a realizar negocios por su cuenta, y se
aprovecharan de la debilidad del poder central y de las dificultades económicas para adquirir tierras
pertenecientes a las comunidades rurales. Por otro lado, propiedades de Palacios y Templos pasaron
a manos de antiguos dependientes, administradores de dichas propiedades, aprovechando
igualmente la situación de ausencia de control. En origen se trataba de antiguos usufructos,
otorgados como pago de servicios especializados a dependientes, pero pronto pasaron a ser
propiedad privada , cuando Palacios y Templos atravesaban periodos de dificultades. De esta
manera fue surgiendo un grupo con sus propios medios de producción (antes sólo los medios
estaban poseídos por el Palacio y el Templo). La llegada de los amorreos favoreció también el
aumento de la propiedad privada: los reyes amorreos distribuyeron tierras entre miembros de su
familia y la élite de la sociedad, pero también asignaron lotes de tierra a soldados, militares
(dependientes palatinos). Estos se establecieron como colonos en las tierras conquistadas y,
finalmente, se convirtieron en propietarios. Surgió así una sociedad formada por grandes,
medianos y pequeños propietarios. Como testimonio de este fenómeno, abundan en esta época los
contratos privados.
Otro cambio fue que la transición desde la familia patriarcal hacia una familia nuclear más
reducida (esto se venía gestando desde Ur III). Desaparecieron los lazos de solidaridad familiar
anteriores y aumentaron los marginados, los esclavos por deudas, las viudas y los huérfanos
desprotegidos (esta situación se percibe en la legislación).
Entre los problemas de la época hay que subrayar: el descenso demográfico, la reducción del
tamaño y disminución del número de ciudades; la decadencia de la vida agrícola causada por
guerras y por los nómadas; la escasez de metales (el comercio no se desarrolla bien en tiempos de
inestabilidad política ) . La falta de plata fue otro condicionante que determinó el aumento de las
asignaciones de tierras: de hecho, los monarcas tenían que retribuir así a su personal especializado
(sobre todo los militares), ya que la cantidad de plata no era suficiente.
En esta época proliferan los contratos de arrendamiento de tierras entre particulares, lo que muestra
que, por un lado, se ha formado una clase de propietarios que tienen más tierras de las que pueden
trabajar directamente y, por otro lado, hay quienes no tienen tierras y trabajan las de otros a cambio
de un tercio de la cosecha.
Religión
Hammurabi elevó al dios Marduk, dios tutelar de Babilonia, a la cumbre del panteón
mesopotámico (sanción y legitimación religiosa de su propio poder político). De hecho, Marduk
jugó un papel protagonista en el poema Enuma elish ( “cuando en lo alto ”), que se recitaba durante
la fiesta del Año Nuevo babilonio (akitu); este poema, donde Marduk vence al caos primordial,
Tiamat, y ordena el universo por lo que los demás dioses, agradecidos, le rinden homenaje, se
redactó probablemente a fines de la dinastía de Hammurabi.
Código de leyes
La obra más famosa de Hammurabi es el Código de Leyes, que pertenece a
la fase final de su reinado y se conserva copiado sobre una piedra encontrada
en Susa (a donde fue llevado probablemente en el siglo XII como botín de
guerra). Aunque durante mucho tiempo este código se ha considerado el
primero a nivel cronológico, hoy sabemos que esta no fue la primera ocasión
en que se redactó una colección de leyes (pues antes Ur -Nammu y Lipit -
Ishtar habían dictado normas o leyes que conocemos más o menos
fragmentariamente ). Sin embargo, el Código de Hammurabi tenía un fin
más extenso, ya que pretendía asentar el mosaico de gentes y pueblos que
componían su Imperio en una base legislativa común (homogeneidad
jurídica). Por eso, Hammurabi intentó unificar las distintas legislaciones
existentes, manteniendo la estructura tripartita característica de los códigos
de leyes anteriores: prólogo (el dios elige al rey del que se destacan sus
hazañas), contenido (dictado por el dios solar Shamash) y epílogo
(bendiciones y maldiciones para los que cumplan o incumplan las leyes).
Además, el código es extenso (282 artículos), se ha conservado íntegro en su
formato original en una estela de basalto de 2,25 m de alto (y existen copias
en tablillas) y nos permite reconstruir el mundo paleobabilónico. Las copias
de la inscripción se repartieron por las ciudades del imperio. El código, por
lo que sabemos, n o fue ni innovador ni progresista y en ello se aprecian
contradicciones. Lo que sí fue una novedad es que la administración de la
justicia se encargó a los jueces del rey, y no a los jueces de los templos,
como pasaba anteriormente (sobre todo a los jueces del templo de Shamash,
dios de la justicia). Además, parece que – al menos en ocasiones- las
apelaciones de los súbditos al rey, juez supremo, tenían éxito.
Contenido del Código
El Código de Hammurabi contiene 282 artículos de derecho penal, procesal, patrimonial, civil y
administrativo sin separación nítida, escritos en lengua acadia y escritura cuneiforme. En Derecho
Penal (como en las legislaciones precedentes) las sanciones pueden consistir en daños físicos
(empalamiento, ahogamiento, hoguera, muerte) o esclavitud; pero también tratan de reparar
económicamente el daño causado (fuertes multas). En el Código de Hammurabi se aplica también la
Ley del Talión, es decir un castigo idéntico al daño, siempre y cuando las personas implicadas
sean de igual condición jurídica. La Ley del Talión puede considerarse una especie de paso hacia
atrás, ya que en la legislación mesopotámica había sido sustituida por la compensación económica
(la aplicación del Talión existía ya anteriormente, pero reaparece en este código). Se insiste en la
defensa de las viudas y los huérfanos, así como de los marginados, lo que no es muestra de
sensibilidad social sino un instrumento legal para reducir los conflictos sociales.
Aspecto importante es que las penas son diferentes en función del estatuto jurídico del reo y del
agraviado, porque la sociedad está dividida en tres grupos diferentes: awilum/awilu (hombres
libres que gozan de todos los derechos), mushkenu/mushkenum (dependientes del Templo, Palacio
o particulares) y wardum/wardu (esclavos).
El mushkenum es un asalariado a cuenta del Templo, Palacio o de particulares, del que depende
para su sustento; carece de movilidad y por ello se le considera semilibre o dependiente (puede ser
artesano, agricultor, pastor, pescador u otro trabajador poco cualificado). No tiene medios propios
de producción.
Los awilu son el grupo dominante; son libres y tienen una posición económica desahogada y
autónoma. Dentro de este grupo existe una estratificación: los más poderosos son los altos
funcionarios de Palacio, Templos y administración, que aprovechan su situación para desarrollar sus
propios negocios (realizan actividades relacionadas con el comercio). Además, se les concede el
usufructo de tierras al tomar posesión de su cargo. Después, existen los ricos hacendados, los
comerciantes y todos aquellos que ejercen una profesión por su cuenta (médicos, músicos, etc.).
Muchos de ellos realizan préstamos con altos intereses (el Código legisla sobre el tipo de interés,
para evitar abusos).
El wardu no constituye la principal fuerza de trabajo (pues no es una sociedad esclavista). Su
situación depende de la de sus amos. Su origen es diverso, es decir que su situación de esclavitud
puede depender de las deudas, de la pobreza extrema o ser un castigo por los delitos cumplidos.
Otro tipo de esclavitud está representada por los prisioneros de guerra, quienes reciben el nombre de
asiru, y realizan los trabajos más duros.
Fin del Imperio Paleobabilónico
Los sucesores de Hammurabi se vieron envueltos en múltiples conflictos. Entre las causas del fin
del Imperio Paleobabilónico hubo la crisis agraria, una crisis interna y una crisis exterior, que
afectó al comercio interestatal. La crisis agraria fue motivada por las luchas continuadas: éstas
supusieron el abandono de los cultivos (levas) y el consiguiente deterioro de la organización
agraria. También hay que considerar la crisis interna, motivada por las revueltas de ciudades que
alcanzaron la independencia. Eso se averiguó en las tierras más meridionales que pasaron a
denominarse País del Mar. A nivel exterior, nuevas presiones ejercidas por pueblos nómadas
amenazaron el Imperio, entre las que destaca la acción de los kasitas (procedentes probablemente
desde el Este). Finalmente, el interés de los hititas en la ruta comercial que unía el área del Imperio
Paleobabilónico a la zona central de Mesopotamia con Siria termin ó provocando una expedición
del rey hitita Mursil contra Babilonia, que fue saqueada en el año 1595 y después abandonada.