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Surgimiento del Imperio Acadio

El documento describe el surgimiento del primer imperio universal en el Próximo Oriente antiguo bajo Sargón de Akkad en el siglo XXIV a.C. Sargón unificó la Baja Mesopotamia a través de campañas militares y estableció la ciudad de Akkad como su nueva capital. Su imperio se extendió por Mesopotamia, Siria e Irán a través del control de rutas comerciales. El imperio duró más de un siglo pero eventualmente colapsó debido a rebeliones internas y ataques de los guti procedentes
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Surgimiento del Imperio Acadio

El documento describe el surgimiento del primer imperio universal en el Próximo Oriente antiguo bajo Sargón de Akkad en el siglo XXIV a.C. Sargón unificó la Baja Mesopotamia a través de campañas militares y estableció la ciudad de Akkad como su nueva capital. Su imperio se extendió por Mesopotamia, Siria e Irán a través del control de rutas comerciales. El imperio duró más de un siglo pero eventualmente colapsó debido a rebeliones internas y ataques de los guti procedentes
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TEMA 4. PRÓXIMO ORIENTE. LA EDAD DEL BRONCE ANTIGUO.

LA SEGUNDA
MITAD DEL TERCER MILENIO.

4.1. Sur de Mesopotamia, surgimiento del primer “Imperio Universal”: Akkad y los acadios
(2340-2159 a.C.).

4.2. Sur de Mesopotamia, el “Renacimiento sumerio” (los Neosumerios) y el reino de Ur III


(2120-2004 a.C.).

4.3. La periferia: Ebla, Mari (Siria) y Elam (Irán).

4.1. Sur de Mesopotamia, surgimiento del primer “Imperio Universal”: Akkad y los
acadios(2340 -2159 a.C.)

Los acadios eran un pueblo que hablaba una lengua semita


(acadio, lengua de tipo flexional donde las palabras cambian
de significado añadiendo prefijos y sufijos; la lengua
sumeria, en cambio, era aglutinante) y habitaba
principalmente en el norte de la Baja Mesopotamia,
especialmente en torno al territorio de Kish y Sippar. Fue en
Kish donde comenzó el proceso que culminaría con la
creación del Reino Acadio, obra de una de las figuras más
destacadas de la Historia de Mesopotamia: Sargón el
Grande (denominación bíblica) o Sharrum-Kin (“el rey
legitimo”).

El periodo de poder de los acadios que suele fecharse entre


el 2340 a.C. y el 2159 a.C. y que termina con las constantes
rivalidades entre las ciudades se suele denominar “Reino
Acadio Antiguo”, “Periodo Acadio” o “Periodo Sargónico”
(del nombre del fundador de la dinastía). La ciudad de
Akkad/Agade surgió probablemente en este periodo y
continuó existiendo hasta el periodo helenístico.

Sobre la figura de Sargón de Akkad


existen diversos mitos, tal y como sucede
con otros muchos héroes fundadores
(Moisés, Ciro, Rómulo y Remo). Una de
las leyendas más conocidas dice que
Sargón fue abandonado en una cesta recién
nacido, criado por un jardinero de forma
humilde, y finalmente con el favor de la
diosa Ishtar llegó a ser rey de Kish. Sargón
emprendió una campaña de conquistas
dirigida al sur, venciendo a Lugalzagesi y
a ensi de otras ciudades, lo que le permitió
unificar todo el territorio de la Baja
Mesopotamia, con Sumer y Akkad.
Tras las campañas militares, Sargón dedicó sus esfuerzos a consolidar el control de las rutas de
abastecimiento de su imperio, lo que supuso nuevas campañas militares contra Elam, Mari (que
fue conquistada) y Ebla. Puso gobernadores de Akkad en sustitución de los reyes apresados, pero
muchos príncipes locales siguieron en su puesto. En la época de Sargón, el comercio acadio fue
fluido desde el Mediterráneo (a través de Mari y Ebla) hasta Meluhha (animales exóticos, conchas,
esencias vegetales) en el valle del Indo, a través de Dilmun (centro intermediario) y Magan (plata,
diorita negra, cobre). El soberano construyó una nueva capital para reafirmar la ruptura con el
pasado, desde la que gobernó su imperio: Akkad-Agade. Los restos de esta ciudad no se han
encontrado aún, pero de este asentamiento derivan los nombres de la dinastía (acadia) y de la lengua
(acadio).

Sargón creó un efímero Reino Universal (que duró poco más de un siglo) y su intención se
manifiesta claramente en las inscripciones, en donde a los reyes de A kkad se les otorga el título de
“Rey de la Totalidad” o “Rey de las 4 regiones del Universo” (Mesopotamia, Levante, Anatolia e
Irán). Sargón se puede considerar un pionero, ya que creó un modelo de gobierno que sería seguido
en los milenios sucesivos por los posteriores pueblos mesopotámicos con ambiciones
expansionistas. Sargón es el prototipo del héroe conquistador y es difícil diferenciar la realidad
de los acontecimientos de la leyenda que rodeó su figura. Parece que controló directamente la Baja
Mesopotamia (Sumer y Ak kad) y de forma indirecta (sobre todo comercial ) la periferia (Anatolia,
Siria, Elam, meseta iraní, Magan y Melukhkha). Su dominio de las tierras productivas, de ciudades
y rutas comerciales sólo sería superado ya en el I milenio a.C. por el Imperio Neoasirio.

Organización del Imperio de Sargón

El Imperio Acadio controlaba una gran cantidad de territorio compuesto también por las antiguas
ciudades sumerias, a las que se explotaba económicamente exigiéndoles el pago de un tributo. Los
habitantes de estas ciudades eran objeto de reclutamientos masivos (campañas militares y obras
públicas ) . El poder de Sargón residía en la fuerza militar, que le permitía el control. Tarea
constante fue la vigilancia de las fronteras y el sofocamiento de revueltas internas. Sin embargo, el
Imperio Acadio no era un imperio territorial, en el sentido que las campañas militares emprendidas
no llevaron a la anexión de nuevos territorios, sino sólo a su control.

Fuera de Mesopotamia, el control de Sargón era fundamentalmente comercial. Las estructuras de


gobierno de las ciudades sumerias se conservaron y se permitió seguir al frente a los reyes de las
dinastías existentes (ensi), subordinados al rey acadio, siempre mientras le mostraran obediencia y
pagaran el tributo impuesto. La administración y los sistemas económicos y sociales seguían
siendo esencialmente sumerios, mientras que la lengua acadia y la religión semita se impusieron
gradualmente .

Un cambio destacable fue el del carácter de la realeza (que se perpetuaría en la posterior realeza
babilonia y asiria). El monarca ahora no es sólo administrador y constructor (como en las ciudades
sumerias) , sino también es guerrero y héroe conquistador. Los reyes acadios, como sus
predecesores sumerios, adquirieron grandes propiedades territoriales (colonización de nuevas tierras
y abusos) que repartieron, en parte, entre los miembros de su familia y los altos funcionarios del
Palacio. Surgió así un grupo propietario, terrateniente .

En cuanto al comercio, experimenta un auge: se siguen necesitando las materias primas de la


periferia. Los ataques a Elam, Ebla y Dilmun se tienen que entender como reflejo del deseo de
controlar las rutas comerciales sin intermediarios. Sin embargo, trajeron consigo consecuencias
negativas para el comercio, ya que alteraron el orden político de las regiones de Siria y Elam,
facilitaron los movimientos y las incursiones de los nómadas.

Después de Sargón

Durante el gobierno de los sucesores de Sargón se produjeron sublevaciones en las ciudades


sumerias apoyadas por Elam (desequilibrios internos). Naram -Sin fue el más importante de los
sucesores de Sargón (4º monarca de la dinastía, era su nieto) y con él el Imperio Acadio alcanzó su
máxima expansión. Llevó a cabo ataques en las regiones periféricas, sobre todo hacia el norte (Alta
Mesopotamia y cerca del Lago Van) y noroeste: de mar a mar. Gracias a su acción, el dominio
acadio se convierte en dominio político y militar, y no sólo comercial (sin embargo, no se lleva a
cabo una verdadera ocupación territorial).

Luchó de nuevo contra Elam, con la que acabó firmando un tratado según el cual el rey podía seguir
gobernando; conquistó Ebla destruyéndola. Alta Mesopotamia y Siria Septentrional quedaron bajo
su control, asegurándole el acceso al Mediterráneo. De esa manera, fue capaz de controlar las rutas
sin intermediarios (Elam para la meseta iran í y Ebla para el Mediterráneo). También llevó a cabo
campañas contra las tribus de Guti y Lullubi (en los Zagros), reflejadas en la “Estela de la Victoria
”.

Naram -Sin incorporó elementos divinos a su iconografía y tratamiento (casco de cuernos, estrella
antepuesta a su nombre ) , y se proclamó un “dios de su tierra, dios de Ak kad ”. Esta práctica, sin
precedentes hasta entonces en Mesopotamia, no tuvo consecuencias inmediatas . En Ak kad se
cumplió un intento de centralización: se tipifican la escritura, el calendario, el sistema de pesos, a
los ensi de varias regiones se le requiere que pidan permiso al rey de A kkad. El territorio se
controlaba a través de fortalezas. Sin embargo, no se desarrolló nunca una identidad “nacional”: el
rey era antes de todo “Rey de Akkad” y sólo después “Rey de las Tierras”.

Fin del Imperio Acadio

Los guteos o guti (qutu, los “dragones de la montaña”) procedentes de los Zagros atacan el
Imperio Acadio aprovechando la desorganización interna y los ataques de Elam y logran
instaurar dinastías en algunas ciudades, convirtiéndose finalmente en potencia hegemónica.
Desaparece el Imperio Acadio que había supuesto un control económico y una subordinación
política (que no fue realmente un imperio territorial ). La fuerza de las armas, que mantenía esto, se
debilita cuando surgen ataques externos e internos. Sin embargo, la unidad de la Baja Mesopotamia
permanecerá (Babilonia).

Tras la caída del Imperio de Akkad, transcurre un siglo de caos y confusión sin un poder fuerte.
Esta situación se ve reflejada por la Lista Real Sumeria. De hecho, los guteos no consiguieron
mantener la unidad del territorio mesopotámico bajo su control. Aunque aparentemente sometidas,
las ciudades actúan cada vez con mayor independencia bajo ese poder nominal guteo (ej. el caso del
ensi Gudea de Lagash ) . Poco a poco las distintas ciudades-estado sumerias irán recuperando
la independencia y la libertad que el Imperio Acadio les había arrebatado. Sin embargo, no tiene
lugar una simple reposición de la cultura sumeria, pues los casi dos siglos de predominio semita
habían cambiado las circunstancias.

Respecto al comercio, en esta época de inseguridad general con un poder central poco efectivo y
ciudades (sobre todo al sur) que actúan de forma independiente, parece que experimentó un
retroceso (“dejaron que creciera hierba alta en las calzadas del país” ) .
Fuentes

Arqueología:

- “Estela de la Victoria” de Naram-Sin. Situada en origen en Sippar y después llevada a Susa


(Elam). Estela en forma de luneta, esculpida sobre un único lado y ocupada por una sola escena. Se
representan los cadáveres de los vencidos pisoteados por el soberano, mientras que otros enemigos
levantan las manos para clamar clemencia. Los soldados de Akkad suben en filas paralelas por el
terreno escarpado, dirigiéndose hacia el eje de la escena. En el centro está el rey, representado con
tamaño superior al de los demás y con atributos divinos. Está armado con arco y hacha. Pisotea a un
enemigo y está en frente de una montaña. La composición está coronada por dos estrellas que son
símbolos astrales de Ishtar (diosa del alba) y Sin (el astro lunar).

Fuentes escritas: el poema La maldición de Akkad narra la ruina de Akkad causada por los Guti y
la atribuye al abandono por parte de los dioses y al comportamiento de Naram-Sin, quien habría
robado los bienes del templo (ekur) del dios Enlil de Nippur.

4.2. Sur de Mesopotamia, el “Renacimiento sumerio” (los Neosumerios) y el reino de Ur III


(2120-2004 a.C.).

El Imperio Acadio había mantenido la tradición sumeria de las dinastías locales utilizándolas como
elementos administrativos a su servicio. Tras la invasión de los Guti y la desaparición del Imperio
Acadio, fueron aquellas mismas dinastías sumerias que siguieron llevando a cabo una política
independiente.

Emblemático es el caso de los ensi de Lagash y, sobre todo, de Gudea de Lagash. Gudea encaja
más bien con la imagen de un rey sumerio (monarca constructor y buen administrador), que con el
ideal acadio del rey conquistador y guerrero, al menos según la documentación que nos ha llegado
de él (27 estatuas encontradas en Girsu, actual Tello, ciudad controlada por Lagash). Promulgó
Edictos de Reforma, reformas legales que protegían a la familia y a los más débiles (viudas y
huérfanos), así como preveían la condonación de deudas. En la construcción del templo (E-ninnu)
del dios Ningirsu participaron suministrando materiales diferentes ciudades (Magan, Meluhha,
Elam, el País de los Cedros).

La creación del Reino de Ur III (2120-2004 a.C.):

La unificación del país se llevó a cabo bajo la égida de la III dinastía de Ur. Quien derrotó y expulsó
a los guteos acabando con su dominio fue un rey de Uruk, Utu-Hengal (2120 – 2112 a.C.); sin
embargo, fue la ciudad de Ur la que se puede considerar como heredera del Imperio Acadio. En Ur,
Ur-Nammu estableció una nueva dinastía (la III dinastía de Ur), denominándose “Rey de Sumer y
Akkad” y acabando con la autonomía de las ciudades mesopotámicas. El Reino Neosumerio se
considera el reino sucesor del de Sargón. Durante el siglo del dominio neosumerio tiene lugar una
centralización política y económica, así como una integración territorial (a diferencia del
anterior Imperio Acadio), que se impone sobre la Mesopotamia central y meridional.

Características del Reino de Ur-Namu (Ur III)

Respecto al Imperio Acadio, el Reino de Ur III se caracteriza por el intento de integración del
territorio, la gestión directa de los recursos, la regulación de las actividades comerciales y el
fortalecimiento del orden social. Al frente de las antiguas ciudades (ahora provincias) se colocaron
funcionarios, gobernadores (ensi) dependientes del poder central, que pusieron fin a las dinastías
locales. En otras palabras, el Reino de Ur III se configuró como un reino constituido por provincias.

Para fortalecer y cohesionar la homogeneidad del reino se redactó el primer código de leyes
conocido (antes sólo se habían formulado Edictos de Reforma), el codigo de leyes de Ur-Nammu
(quizás obra de su hijo Shulgi), con una estructura que se convertirá en canónica (prólogo,
articulado legal y epílogo). Este código, a diferencia de los Edictos de Reforma anteriormente
promulgados, no trataba sólo de remediar los desajustes, sino también de sistematizar la
administración de la justicia (indemnizaciones en casos de homicidio, daños diversos, delitos
sexuales).

Bajo el Reino de Ur III se fijó un nuevo sistema de pesos y medidas: el sila (medida de capacidad),
la mina (500 gramos) y el siclo (medida de peso) y se elaboró un catastro (que afectaba al menos a
las propiedades de Templos y Palacios) que recogía información acerca de la extensión de las
tierras de cultivo, la calidad del suelo, la incidencia de la salinización, qué se sembraba y qué se
cosechaba, etc. Esto permitía hacer cálculos y previsiones.
La burocracia, necesaria para la gestión centralizada de los recursos, se encuentra en esta fase muy
bien organizada y jerarquizada. El comercio está en manos del Templo y del Palacio, que dirigen y
controlan a los comerciantes. Sin embargo, los comerciantes – que durante sus viajes estaban fuera
del control de los funcionarios – aprovechaban a menudo esta situación para hacer negocios por su
cuenta utilizando su patrimonio personal y su posición. De esta forma, se generaron patrimonios
privados fuera del control de los funcionarios.

Dada la importancia de la administración en Ur III, se creó un nutrido cuerpo de escribas-


administradores (mantenidos por el estado). Aprendían en la escuela (edubba o “casa de las
tablillas”), institución anexa al templo, y eran generalmente hijos de la élite dirigente (altos
funcionarios, ensi, hijos de escribas); ellos controlaban la m aquinaria administrativa.

Ur -Nammu fue un gran constructor (se consideraba familiar de Gilgamesh) y se han encontrado
numerosas figuras fundacionales del monarca. Erigió el primer ziqqurat en Ur (III dinastía de Ur,
finales del III milenio a.C. ) en honor del dios de la luna Nanna (en acadio, Sin), amuralló la ciudad
y amplió los muelles de su puerto.

Además los reyes de Ur III mantuvieron la divinización establecida ya por el acadio Naram - Sin :
es decir, mantuvieron la estrella delante de sus nombres y construyeron templos para que las
ciudades sometidas le rindieran culto. Más que de una verdadera y propia divinización, la llevada a
cabo por los monarcas de Ur fue un instrumento de control: de hecho, pretendían que se les rindiera
culto sólo en las ciudades conquistadas, que expresaban así su sumisión, mientras que en Ur eran
simplemente considerados como representantes e intermediarios de los dioses .

Los ziqqurats

Son los monumentos religiosos más característicos de Mesopotamia. Los primeros se construyeron
bajo el reinado de Ur -Namu en Ur, Eridu, Uruk y Nippur. Se trata de plataformas superpuestas de
planta rectangular que alojan un templo en la parte superior. Su aspecto es por lo tanto una forma de
pirámide o torre escalonada; el acceso se lleva a cabo a través de escalinatas (3 en el primer piso) en
ángulo recto. Los ziqqurat estaban construidos con adobe y recubiertos de ladrillo cocido. Se
mantendrán también en la Babilonia del I milenio.
Disgregación y destrucción del Reino Ur III

Los sucesores de Ur-Nammu se vieron obligados a consolidar las fronteras, amenazadas por el
Norte por los hurritas y por el Oeste por los martu en sumerio (amurru en acadio, amorreos,
nómadas occidentales, pastores de la estepa). La presión de estos pueblos se hizo insostenible:
inseguridad, falta de abastecimientos en las ciudades, comercio paralizado, no se enviaban los
tributos. El control de los territorios y ciudades del Reino de Ur III paulatinamente pasó de ser
efectivo a ser sólo nominal. Esta situación está reflejad a en el poema: Lamento por la destrucción
de Ur, que habla de los martu que “no conocen la casa, ni el grano, ni la ciudad, que no se inclinan
para cultivar la tierra, no tienen casa y comen carne cruda”. Finalmente, los amorreos se instalaron
en Larsa y el gobernador de Isín se declaró independiente. Susa (Elam) aprovechó de la situación
para independizarse y, poco después, los elamitas destruyeron y saquearon la ciudad de Ur
(asediada, capitula por hambre) y derrotaron al último gobernante de la III dinastía de Ur (Ibbi-Sin,
que es llevado a Susa). Esto tuvo lugar en el 2004 a.C.

La oposición nómadas-sedentarios caracteriza la Historia Antigua del Próximo Oriente. Ambas


formas de vida no constituyeron nunca mundos totalmente al margen los unos de los otros. La
relación podía ser provechosa: los pastores nómadas precisaban de los sedentarios para abastecerse
de productos agrícolas y manufacturas; los sedentarios obtenían a cambio pieles y otros derivados
del ganado, mano de obra y tropas militares extras para sus campañas. Empujados por el hambre y
la necesidad, pueblos nómadas avanzaban sobre los estados “civilizados” como en esta ocasión.
Además, los vacíos políticos (creados por la destrucción de los estados existentes, como Ebla),
favorecían la expansión de los nómadas.

Es necesario precisar que las invasiones de estos pueblos nómadas no fueron la única causa de la
desaparición de Ur III (de hecho, un Estado fuerte hubiera sido capaz de rechazarlos ). Hubo
también una crisis económica interna motivada por la desertización del suelo (salinización y
expansión del paludismo: desgaste ecológico, sobreexplotación del campo) y por la inmovilización
de la riqueza en bienes suntuarios, que no creaban riqueza. Los textos que nos han llegado hablan
también de crecidas insuficientes de los ríos, que dificultaron la irrigación y suponían carestías.

4.3 .La periferia: Ebla (Siria), Mari (Siria) y Elam (Irán).

EBLA (2400 -1600 a.C.)

Su origen se remonta al IV milenio a.C. pero su etapa más destacada tuvo lugar a mediados del III
milenio a.C. En dicha etapa se fechan las 20000 tablillas escritas en cuneiforme sumerio
descubiertas en el archivo del palacio (la lengua hablada en Ebla se denomina eblaíta y era una
lengua semita). Situada al norte de la actual Siria, Ebla es un enclave estratégico desde el punto de
vista comercial; de hecho, es paso obligado para las mercancías que circulan entre al Mediterráneo
y Mesopotamia y desde Anatolia hacia las regiones meridionales del Próximo Oriente. Su posición
le permitía controlar una red comercial que alcanzaba puntos tan distantes como Afganistán y
Egipto.

Aún no hay acuerdo sobre los orígenes de este reino: ¿se trataba de una colonia comercial sumeria o
tuvo un desarrollo autóctono? En cuanto al comercio, tanto el rey, como la élite y los particulares
participaban de él. Las rutas estaban organizadas por el Palacio y a lo largo de ellas había ciudades
con delegaciones permanentes, al frente de las cuales había un dignatario del gobierno eblaíta.

Se comerciaba sobre todo con metales y tejidos. Indicios de las dimensiones alcanzadas por el
comercio eblaíta los dan los objetos egipcios encontrados en Ebla (probablemente regalos
diplomáticos) y el lapislázuli de origen afgano.

Fin de Ebla: el colapso de Ebla coincide con el gobierno de los acadios Sargón y su nieto Naram-
Sin. Estos destruyeron la ciudad de Ebla, desestabilizando el área y propiciando las presiones de los
nómadas. La ciudad renació hacia el 2000 a.C. bajo una dinastía amorrea. Ebla fue de nuevo
saqueada en el 1600 a.C. probablemente por el rey hitita Mursil que se apoderó de Babilonia.
Estuvo habitada hasta el siglo VII d.C.

MARI (Tell Hariri)

Situada en la actual Siria, en el curso del río Éufrates, Mari existía ya a principios del III milenio
a.C. Se benefició de su ubicación estratégica en la ruta comercial que unía Mesopotamia con el
Occidente. Fue tomada y dominada por Sargón, por el asirio Shamsi-Adad y, finalmente, destruida
por Hammurabi de Babilonia en el año 1757 a.C. y abandonada, lo que ha contribuido a que
salieran a la luz las ruinas (excavadas por André Parrot desde 1933) del palacio de sus reyes
(concretamente el de su último monarca, Zimri-Lim), de un templo consagrado a la diosa Ishtar y
un ziqqurat. En Mari se han hallado más de 20000 tablillas que nos dan noticias acerca de la vida en
esa época (mitad del II milenio a.C.), tal y como las amenazas constantes que recibía de los pueblos
nómadas, las cartas enviadas por el rey a sus funcionarios, las actividades que se realizaban en el
palacio y en sus almacenes, talleres, cocinas, salones, etc. En Mari destacan las pinturas murales y
la práctica de la aruspicina.

ELAM (Irán)

Se trata de un territorio cerca de la Baja Mesopotamia, en dirección sureste. El nombre que recibe
en los textos elamitas es Haltamti (Elam es el nombre sumerio). Poseía cobre y eso propició sus
contactos comerciales con Mesopotamia y la aparición de un Estado con capital en Susa. Nuestra
información sobre los elamitas del III milenio a.C. procede de Sumer y habla en favor de intensas
relaciones comerciales. Las fuentes sumerias también informan de guerras por el control de Elam,
ya que ese controlaba las rutas hacia la altiplanicie iraní.

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