Implicaciones éticas
El contrato social garantiza derechos, pero también impone obligaciones a los ciudadanos. Al
existir una ley positiva esta contempla todo lo relativo al ámbito legal. Para el caso de los derechos
y obligaciones, estos han quedado perfectamente asentados en los códigos legales de cada
sociedad. Sin embargo, el asunto se complica cuando se trata de definir la cuestión de las
implicaciones éticas del contrato social. La ética no está asentada de manera definitiva ya que por
su naturaleza constituye más una continua reflexión que una ciencia rigurosa. Sin embargo,
pueden establecerse algunas implicaciones éticas básicas del contrato social que deberían poder
aplicarse a toda sociedad. Recuerda que cada sociedad es distinta, y en este sentido cada sociedad
posee una moral propia y por tanto la apertura hacia el debate de carácter ético no es la misma en
todas las sociedades, del mismo modo en que en ciertas familias y ciertos temas no pueden
tocarse.
Al hablar de implicaciones éticas podemos dividirlas en dos tipos:
• Las que sugieran obligaciones éticas que tenemos las personas para con la sociedad
• Las que sugieren obligaciones éticas de la sociedad para con sus integrantes
El contrato social tiene la intención de garantizar ciertas condiciones básicas para todos, y de
propiciar la prosperidad del conjunto. Por lo tanto, en una sociedad debe velarse por que exista
cierta equidad, por ejemplo, en el acceso a la salud, a la educación, etcétera.
Cuando en una sociedad no se respeta este fundamento del contrato social es común que aparezca
descontento de grandes grupos de personas. También las autoridades están obligadas por la ética
a respetar las formas de gobierno que más convengan a la sociedad, que mayores garantías
brinden por sus derechos y libertades a los ciudadanos, y que permitan la inclusión de todos los
sectores sociales. En cuanto a los ciudadanos, quizá estos tienen una única gran obligación
respecto de su sociedad: tener presente en sus actos no sólo el bien propio, sino el bienestar
común.
Dado que una sociedad no puede mejorar sin que mejoren sus ciudadanos, sería ilógico exigir que
las condiciones sociales cambien sin que los ciudadanos pongan de su parte.
Tanto la política como el contrato social sientan las bases de cómo se organiza la vida en común de
una sociedad, cómo se conforma el gobierno, cómo se construyen leyes y normas, y las garantías
que se dan a las personas que forman parte de dicha sociedad. Por ello, la vida pública y la política
son y deben ser siempre un tema principal en una sociedad. Si una sociedad comenta, analiza,
critica y reflexiona sobre su vida común, entonces hay una sociedad que vela por el bienestar
social.
En cambio, una sociedad apática que es indiferente a la vida pública, es una sociedad que
permitirá que su forma de gobierno se degrade y, por tanto, se pierda el objetivo principal de la
política que es el bienestar común.