FOR A BULLET.
Pasado.
Capitulo 1.
“Y es sólo por la conciencia de la muerte que nos apresura a construir ese ser que
deberíamos ser.”
12 septiembre 2001, Sinaloa México.
El llanto de un bebé resonó en el cuarto dando la bienvenida a una nueva vida después de
varias horas de parto, la partera cargo al infante y se propuso a limpiarlo para entregárselo a
su madre.
—Señora, tome a su bebé, esta sano y muy hermoso.— exclamó la partera entregando al bebé
quien al sentir los brazos de su madre dejó de llorar acomodándose entre la calidad que le
brindaba su madre.
—Ya esta todo bien mi amor… estas con mamá…— Alice sonrió dándole un dulce y sonoro
beso a su amado hijo.
La familia era muy conocida y la noticia del nuevo miembro no era sorpresa, algunos les
llevaron detalles como pañales, biberones, chupetes, y varias ropas y otros sólo fueron a ver el
estado de la madre y del bebé, les dieron la bienvenida y les brindaron la mano a la familia Alice
se recupero un poco y salio.
—Mamá, ¿puedes recibir los regalos?— Alice estaba en la habitación viendo a su bebé
dormido sintiéndose aún cansada pues su parto fue largo y reciente.
—Claro que si cielo, tu descansa, debes estar agotada pero el esfuerzo valió la pena ¿cierto?—
exclamó su madre viendo a su pequeña hija más que agotada.
—Estoy muy feliz que no me quiero separar de él… es hermoso.. se parece a papá.—
—Tu padre estaría feliz de su nieto mi amor.— Dijo con tanta tristeza recordando a sus esposo
quien falleció por causas naturales.
—Papá estaría decepcionado de mi mamá, el no hubiera querido un nieto tan rápido, tengo 15
años mamá arruine mi futuro pero todo irá mejor con el… se que Noah y yo los decepcionamos
pero mi hijo es hermoso y es todo lo que esta bien. — se sentó en la cocina soltando algunos
quejidos pero con una hermosa sonrisa, esa sonrisa tan peculiar de ella.
—Lo se cielo, pero eso no quita que hubiera amado a su hermoso nieto… ¿Cómo lo llamaras
cielo? Y por cierto hablando de Noah, ¿Dónde esta el?—
—Aun no se, quiero platicarlo con Noah, y esta trabajando, tenemos que salir a delante juntos.
— miró los miles de regalos que le habían llevados amigos, familiares y vecino, no podía pasar
nada malo desde ahora.. era feliz con su familia, su madre la apoya, su pareja se hizo
responsable, y tenía un hermoso hijo, nada iría mal.
En la noche Alice le cantaba a su pequeño hijo para que este durmiera plácidamente, y al
escuchar la puerta supo que su ahora pareja había llegado a casa, cargo al bebé con una manta
y salió a ver a su pareja quien la miró con una gran sonrisa y la abrazo con cuidado mirando a
su pequeña familia.
Noah era un chico de 17 años, con una familia ni tan adinerada pero nunca se preocupan del
dinero, tenía un futuro por delante, estaba a un años para ir a la universidad si no hubiera sido
por Alice lo hubiera lograr, Noah quedó flechado al verla, decidió hablarle en ese instante y con
él tiempo salían a citas, luego regalo y muchas cosas hasta que Alice quedo enamorada de él, y
el tiempo y la calentura hizo de las suyas, cruzo dos caminos muy rápidos, y a la semanas Alice
tenía muchas nauseas y vómitos provocando sospechas en su madre, Evelyn llevo a su hija al
médico para saber si sus sospechas eran ciertas, su instinto materno no fallo su hija estaba
embarazada eso es lo que menos quería, suplico que le dijera quien era el padre para que se
haga responsable de aquello, la familia de Noah al enterarse le dijeron a su hijo que decidirá si
su futuro asegurado o un niño dando a entender que le darían la espalda al elegir a su hijo,
Noah no lo pensó y se fue con Alice, los primeros meses de embarazo fue duro pues la madre
solo lo criticaba hasta que demostró que podría ser un buen padre.
—Alice cielo, déjame cargar a mi hijo, lo e anhelado desde la mañana.— extendió sus brazos y
espero por su amado niño.
—Claro que si amor, toma, sostén su cabeza con mucho cuidado, tenemos que hablar de su
nombre.— le dio al infante con mucho cuidado admirando aquella imagen con tanto amor, esa
imagen que tanto anhelaba.
—Dante, su nombre será Dante amor.— soltó sin más dándole varios besos en su rostro, su
mujer no se negó y se unió a aquellos cariños.
22 de Agosto del 2003, Seúl, Corea del Sur.
Cuando uno habla de su felicidad debe ser discreto y confesarla como si
confesase un robo, la envidia te puede quitar lo que más atesoras, lo que tanto
luchaste y atesoraste para lograrlo.
Evan y Violette eran una pareja un tanto perfecta para el público pero en casa eran todo lo
contrario, Evan maneja unos de los carteles mas importantes en tráfico de drogas, aparte de
que se cambiaba su nombre, nunca estaba en casa, viaja casi siempre y es le daba miedo a
Violette, le dio miedo que su marido la dejase por alguien mejor que ella y por eso una noche
que su marido se quedo en casa aprovecho de esa situación provocándolo. Violette quedó
embarazada aquella noche, pasaron semanas y su marido regreso a casa, su esposa le dio la
bienvenida con una buena comida y la gran noticia de que serían padres no le emociono
mucho, pero deseo que ese bebé fuera un varón, pasaron los meses y sin querer empezaron a
querer aquel bebé incluso más Evan al saber que seria varón como el quería, le traía miles de
regalos y Violette era mucho más consentida, un sueño echo realidad para ella.
—Evan cariño… el médico a dicho que para estas fechas Yuri debería nacer.— Dijo
acariciando su panza donde se sentía los movimiento del bebé.
—Estaré aquí todo el mes, Yuri debe saber quien es su padre.— Dijo con tanto orgullo,
mientras repartía besos en la panza de su esposa.
Pasaron las horas, hasta que Violette sintió mucho dolor en su panza levantado a su marido.
—¡Evan levántate me está doliendo mucho!— grito con tanto dolor mientras algunas lágrimas
caían mojando su rostro, Evan se levantó mas que asustado.
—Carajo, vayamos al hospital, ¿crees aguantar?— su esposa asintió y este se levantó
ayudándola a levantarse para ir a su carro e irse al hospital.
Evan estaba impactante por la llegada de su hijo, del hombre que se haría cargo de sus
negocios al cumplir 18 años, tenía todo su futuro planeado, la voz del Doctor lo sacó de sus
pensamientos, dándole la noticia de que ya era padre y podría pasar a ver a su esposa e hijo.
—Señor Kim, puede pasar a ver a su esposa la enfermera estará aquí por cualquier cosa, con su
permiso.— Dio una pequeña reverencia y salió del lugar dejando solo a Evan y a la enfermera.
Evan sin más entro a la habitación donde vio a su esposa con su hijo en brazos y si más se lo
quito de los brazos.
—Evan con cuidado.— lo miro algo confundido hasta que entrego al bebé a la enferma
pidiendo que saliera.
—Gracias por mi hijo Violette, pero ya me tenias harto.— exclamó soltando un suspiro y sin
más se acercó a Violette poniendo sus manos en su cuello asiendo presión, Violette como
pudo se defendió pero no fue más que rasguños, poco a poco perdía la pelea y solo pensaba
en su pequeño niño, dio su último suspiro y quedó inconsistente. Evan al verla solo sonrió e
inyecto una sustancia en su ahora difunta esposa.
—Descansa mi vida.— dejo un fingido beso en su frente y salió de la habitación, y fue con la
enfermera quien quedó más que shock, tomó a su bebé y le dio un fajo de dinero por su
silencio y salió como si nada hubiera pasado.
09 de Abril del 2008 Sinaloa México.
Dante ya había cumplido 6 años y creció en hogar con demasiado amor, un hogar cálido
donde no le faltaba nada, un plato de comida nunca le faltó y de eso se encargaba su abuela
mientras sus padres trabajaban para darle el pan de cada día, Dante no podría ser más feliz,
su madre
era muy amorosa, su padre le enseñaba diversas cosas y su abuela cada día lo amaba más.
—Abuelita abuelita, ¿puedo ir a jugar al parque? E terminando todas mis tareas y mi cuarto
esta limpiecito, ¿puedo, puedo?— Dijo aquel niño dando pequeños saltos en la cocina,
llamando la atención de Evelyn quien lo miraba con tanto amor.
—Esta bien Dani, pero no tardes y no te ensucies mucho, vas a salir con tus papas.—exclamó
acariciando la mejilla de sus adorable nieto.
—¡Siii, saldré a pasear como mis papitos!– y sin más salió de la casa para ir al parque.
A las horas sus padres llegaron a casa y se alistaron, Dante se encontraba jugando con un
overol, una playera café debajo de este, sus zapatos blancos y una gorrita, en su mochila
llevaba su suéter también café por si hacía frío, su madre lo llamó y corrió a la sala modelando
para sus padres.
—Que precioso hijo tengo, tan hermoso como su madre.— Dijo Noah viendo como su hijo
sonreír sacando sus peculiares hoyuelos.
—Si papi, soy muy bonito como mi mami y mi abuelita.— soltó una risita traviesa, se acercó
a su abuelita para despedirse de ella dándole un sonoro beso en la mejilla. —Adiós abuelita,
te traeré algo.—
—Esta bien mi amor, vayan a divertirse mucho.— Evelyn acarició el cabello de su nieto y le
dio un beso en su frente.
Dante fue donde su madre y tomó su mano para salir de casa, despidiéndose de Evelyn, se
subieron a su coche y le pusieron el cinturón a Dante.
—Se ve que estas muy emocionado amor.— Alice peino el pelo de su pequeño quien jugaba
con sus manos desesperadamente, algo que hacía a Dante un niño muy difícil de manejar era
su hiperactividad y su curiosidad ante el nuevo mundo.
—Dante tienes que portarte bien, mamá y yo no podemos ir detrás de ti ¿Okey?— Hablo Noah
desde el asiento del piloto viendo a su hijo desde el retrovisor.
—Si papi y mami, voy a portarme bien por que mi abuelita me dijo que si me portó, mal
ustedes no se divertirán y eso me pone muy triste.— Un puchero se hizo presente resaltando
sus hermosos hoyuelos.
Alice y Noah se rieron de su pequeño niño, prendieron el auto y se fueron algún lugar para
poder divertirse. No tardaron en llegar, salieron del auto, y caminaron a los que parecía una
pequeña plaza, le compraron cosas a su pequeño hijo, como ropa, juguetes, zapatos, y uno que
otro dulce, era el día más feliz de Dante, “el mejor día” repetía eso una y otra vez en su
cabecita, dieron las 8 de la noche, tenían que regresar a casa, Dante tenía un peluche para su
abuelita un conejito, un dulce conejito, regresaban al auto pero Noah se detuvo en seco
haciendo chocar a Alice contra su cuerpo.
—Noah, ¿Qué pasa? ¿Por qué te detienes?— Alice vio preocupada a su esposo y al mirar
adelante se dio cuenta del por qué su marido se había detenido.
—Vaya, vaya Noah, ¿pensaste que te podías esconder siempre? Con que esta es tu pequeña
familia.— Se acercó dispuesto a tocar a Alice pero un empujón lo detuvo. —Woah, Noah no te
enojes, seamos directos, tu nos debes mucho dinero… y te quisiste escapar… sabiendo que
pones en riesgo a tu familia, lo sabes, ¿no?
—Solo dame más tiempo, les pagare, pero solo denme tiempo.— Noah puso a su esposa
detrás de él, junto su pequeño hijo quien no sabía que estaba pasando. —Dejen a mi familia en
paz.
El tipo soltó una risa realmente escandalosa, asustando a Alice y Dante quien apretó el peluche
entre sus manos, Noah lo veía a la defensiva, dispuesto a hacer lo que sea por el bien de las
personas que más amaba, el señor los apunto con una pistola sin espantar a Noah haciendo
que esto le dé más risa.
—No te hagas el macho, se que te estas muriendo de miedo Noah Smith, hagamos un trato,
dame a tu hermosa esposa y a tu hijo, y tu deuda estará dada por terminada, o dame tu
vida por ellos.— le quito el seguro a la pistola, apuntando a Dante a lo lejos. — Tu decides
Noah.
—No te daré a mi esposa ni mucho menos a mi hijo, úsame como quieras pero déjalos en
paz.— trago en seco y sostuvo la pistola directo a su pecho. —Mátame pero deja a mi familia
en paz.
—Ay eso no se podrá Noah.. aquí las reglas las pongo yo, dame a tu hermosa esposa, algo
como ella no debería vivir así, debe vivir como una reina.— río para hacer presión donde
estaba la pistola.— y a tu hijo lo usare de sirviente, de algo debe servir.
Dante bajo la mirada asustado, no entendía nada, ¿por qué el hombre no los dejaba ir a casa?,
¿Y por que quería a su mami y a el? No entendía nada, solo quería llegar a casa a darle el
peluche a su abuelita y dormir, solo quería dormir.
—No te voy a dar a mi esposa ni a mi hijo, mejor matame.— Exclamó Noah soltando un
quejido ante la presión.
—Noah, Noah, estas empezando a fastidiar.— Sin más golpe con la pistola a Noah, haciendo
que este caiga.
—¡Noah!— Se arrodillo junto a su esposo y el frío en su cabeza la hizo quedarse quieta, tenía
miedo, miedo por su adorable hijo, alzo las manos y miró arriba soltando varias lágrimas.—
Basta.. basta por favor.. no nos haga daño.
—Son insoportables, si no quieres que les haga daño, entonces agarra a tu hijo y suban al
auto.— Miró al pequeño sujetando del vestido de su madre. —Vamos Alice, hazlo por el bien
de tu hijo.
Alice miró a su pequeño y luego a su esposo quien ya estaba herido por el golpe de su cabeza,
suspiro y extendió su mano la cual fue tomada por aquel sujeto.
—Alice no lo hagas… puedo arreglarlo.— Noah miro a Dante con su carita confundida, pero
aterrada, su hijo tenía miedo, mucho miedo.
—Eres una traidora Alice… y eso se paga.—Sin más apunto la pistola al estomago de Alice
presionando el gatillo, Alice cayó de rodillas tapando su estómago, voltio para ver a su familia,
Noah estaba en shock y Dante… Dante solo le extendía su mano para que fuera hacia ella. —
Alice, Alice, eres tan ingenua.
—¡ALICE! No, no, puedes dejarme, resiste por favor.— Noah se acercó a ella acariciando su
rostro soltando varias lágrimas tratando de retener la sangre de su esposa.
—Ahg… son tan cursis, deberían morir juntos, ustedes se juraron la vida entera, es una pena.—
Río apuntando a la cabeza de Noah mirando al infante asustado con su rostro mojado por las
lágrimas. —Pequeño Dani, esto pasa por no cumplir, grábate la muerte de tus padres que luego
iré por ti.
La arma sonó dos veces, una bala fue hacia Noah, y la otra hacia Alice, Dante miró aquella
escena con demasiado miedo, un charco de sangre llegando a sus pies y un tipo a su lado
acariciando su pelo mientras sus ojitos solo veían a sus padres agonizar.
—Que esto no se te olvide Dan, recuerda mi nombre pequeñito.
Las luces y demasiadas voces aturdían al pequeño quien se encontraba arrodillado junto a los
cuerpos de sus padres, llorando abrazado a ellos, toda su ropa estaba manchada, Dante juro
vengarse a tan solo sus 6 años de vida, juro encontrar a aquel tipo sin importar que.
Su abuela llegó y lo retiro de ahí, sus padres ya no le darían cariños, tampoco jugarían con el,
no le darían las buenas noches, ya no habría momentos felices para el, ya no más…
—¡Mamá, papá no me dejen, me quiero ir con ustedes! ¡NO, SUELTENME, ME QUIERO IR CON
ELLOS!—
09 de Marzo 2023, Sinaloa México, 7:30 AM
Dante se despertó agitado y sudado, algunas noches soñaba con la muerte de sus padres, esa
escena lo atormentaban desde chico, con el tiempo las asimiló, pero no evitaba sudar y respirar
agitado, su sueño se sentía tan real, desde que ellos fallecieron, su abuela Evelyn se hizo cargo
de el, lo llevó a terapias, jugaba con el, lo intentaba animar, pero nada parecía funcionar, hasta
que a los 15 años Dante siguió los malos pasos, llegaba tarde a casa, a veces drogado, otras
veces ebrio, nunca le hacía problemas a Evelyn, eso lo agradecía pero le daba miedo que su
nieto saliera lastimado.
Dante se volvió mano derecha del cartel donde estaba, a tan solo sus 17 años, nunca
conoció alguna chica, decía que no le interesaba eso por ahora, quería vengarse de ese
sujeto, quería vengar a sus padres, era todo, a sus 19 años se volvió jefe de unos de los
carteles mas
importantes, aquellos traficaban drogas a diferentes lugares, el mejor en lavado de
dinero, Dante estaba perdido, de su mente no saldría su plan de su venganza.
Dante salio de sus pensamientos al escuchar la dulce voz de su abuela ahora madre.
—Dani, hijo se te hará tarde, espero y ya estés despierto.— Evelyn ya había asimilado todo,
ya había pasado 15 años desde que su hija falleció y se quedó con su nieto.
Dante miró la hora y salió de la cama, viendo lo tarde que era. —Carajo, ya es tarde, ¿Por qué
la alarma no sonó?— Agarro su ropa e iba en camino a su baño hasta que la voz de su abuela
lo interrumpió.
—Dani, ¿ya despertaste cariño?
—¡Si mamá, lo siento, en 15 bajo!—Exclamó para meterse al baño y darse una ducha rápida,
su vuelo salía en 40 minutos y con lo lejos que estaba. —Maldición, no se me podía hacer tan
tarde joder Dante, debiste dormir temprano, ya escucho el sermón de Luc.
Se vistió y salió con su maleta, fue directo con su abuela para despedirse de ella, Evelyn se
encontraba en la cocina como siempre, aunque solo fueran ellos dos, cocinaba para todos en
la casa, al ver a su nieto bien arreglando sonrió.
—¿Ya te vas dani?, ¿no vas a desayunar?— abrazo a su gran nieto, quien le dio un sonoro
beso en la mejilla.
—No mamá, se me hizo tarde, ya sabes como es Luc, desayunare ahí, recuerda que cada qué
salgas debes ir con los guardias y si pasa algo dime, me regresaré inmediatamente, iré a la
ciudad de México, si no pasa nada, regresaré en un mes, por favor mamá obedece y sal con los
guardaespaldas.— Río recordando lo terca que era su madre.
—Si hijo, haré caso, anda ve, si no Luc te dará un sermón de horas.— río y abrazo tan
fuerte como pudo, dándole un termo con café.
—Gracias mamá, te quiero mucho.
Sin más salió de la casa y se subió a su auto, le dijo al chófer que vaya lo más rápido que
pueda, pues solo le faltaban 20 minutos para que salga su vuelo con destino a la Ciudad de
México. A
los 15 minutos llegó al aeropuerto y le encargo con demencia a su madre a su chófer el cual
solo asintió y bajo las maletas de su jefe.
Dante ya tenia a Luc dándole el sermón por mensajes, así que solo se apuro más, llevó
su maletas a inspeccionar, y subió al avión, dando un gran suspiró, atendió la llamada y
solo escucho un Luc realmente molestó.
—Dante, ¿llegaste al aeropuerto? Tu vuelo ya salió, esperó que estés en el, ¿oíste Dante
Smith?— lo último lo dijo en casi amenaza, lo cual hizo reír a Dante, a veces sus mano derecha
parecía un chihuahua rabioso. — ¡Dante no te rías!
—Tranquilo Luc, estoy en el avión, llego justo a tiempo, deja de quejarte y cómprame un
desayuno, muero de hambre y la comida del avión me provoca.— dijo riendo ante la rabia de
su mejor amigo, colgo al celular y se acomdo para poder dormir un poco más.
Luc era la mano derecha de Dante, lo conocio desde que entró al negocio, y no hizo mas que
cuidarlo todo este tiempo, al inicio fue dificil, Dante no confiaba para nada en el, pero siguio
insistiendo hasta que logro ganarse su confianza, le contó todo sobre el, sobre su pasado, y
Luc no dudó en ayudarlo con su venganza, mientras Dante generaba dinero, Luc buscaba a
aquel sujeto, sé hicieron mas que amigos, y Luc termino siendo la mano derecha de Dante, el
siguiente jefe si Dante moria, pero de eso seria muy poco probable.
Dante abrio los ojos, ya estaba por aterrizar, su paladar ya saboreaba su desayuno que
probablemente Luc ya tendria con el.
—Queridos pasajeros, hemos llegado al destino, por favor bajen con cuidado, las puertas
de salida estan al fondo, al bajar sus maletas serán entregadas…— El avion ya había
aterrizado, Dante se estiró y esperó que el piloto dejara de hablar para poder bajar.
—Dios.. debí dedicarme a algo que no me tenga que levantar tan temprano..— Suspiró y bajo
del avión tomando sus maletas, y caminando al punto donde estaría Luc con su desayuno y
unos cuantos papales qué claramente Luc tendría que leer.
—¡Dante por aquí!— Dijo Luc levantanto la mano moviendo esta para que Dante lo notase,
con lo bajo que estaba era difícil verlo, Dante lo miro y río acecandose a el con una sonrisa
mostrando los encantadores hoyuelos.
—Luc, amigo, ¿Tienes mi desayuno? No me dio tiempo de comer la asombrosa comida de
mi madre.— Lo mire de pies a cabeza esperando por lo que mas ansiaba.
—Buenos días para ti igual, tu desayuno esta en el auto, por cierto, la junta no será donde
siempre, movieron a la casa del señor. — Abrio la puerta del auto y dejo que Dante pase,
este tomo su desayuno y se sentó esperando las ordenes de su amigo
—Bien Dante, come, la mercancías de ellos es muy importante para nosotros tanto como
nuestra mercancía para ellos, tiene fama de ser muy estafadores, asi que solo ocupare que no
firmes nada hasta asegurar que sea la droga correcta.
—Esta bien Luc, no soy nuevo en esto, dejando fuera esto, ¿por qué movieron el lugar sin mi
consentimiento? En la llamada y con su asistente se confirmó el lugar en mas de tres ocasiones.
— Suspiro y solo empezo a comer algo frustrado.
—Lo sé, me dijieron de en previsto, cuando llegue a aquí me llamaron y me dijieron que
el lugar de siempre no se podrá, igual a mi me frustro.
Sin mas siguió leyendo una que otra cosa, después de varios minutos, llegaron a la reunión,
bajaron de auto como si nada y entraron a la propiedad.
—Dante Smith, un gusto conocerlo.— Hablo desde la puerta de la casa un chico algo alto pero
no tan musculoso, su piel era blanca y su pelo café hacia combinación con toda su imagen, no
portaba ni un traje, portaba una playera blanca un pantalón algo bombacho y tenis, parecio
un jovencito que no tenia idea del mundo donde estaba. —Soy Kim Yu-ri, tengo 20 años y-
—Buscó a tu padre niño, ¿o serás tu el de los negocios? Si es asi, no tienes ni la mínima
pinta.—Resopló algo molesto y se puso enfrente de Yu-ri, la diferencia de altura era
demasiada, Yu-ri se veia tan pequeño frente a el y su masa muscular no le era de gran ayuda.
Suspiro y alzo la vista. —Si señor Smith, sere yo quien haga negocio con usted, pero una buena
presentación ante todo ¿no?— Sonrió tan atrevidamente que solo dio media vuelta y entró a
su casa. —Se que no tengo la pinta pero prefiero estar cómodo que en un traje todo el dia.
—No me importa, hablemos a lo que vine.—Paso detrás de el junto a Luc, mirando partes de
su casa si que parecia un niño mimado.
—Se ve que el viaje fue cansado, que hasta irritante te pones, sientente como en casa,
relajate.— Solto una suave carcajada sentandose en uno de sus sillones, hizo en seña para
que Dante y Luc se sentarán, estos sin excusas o quejas se sentaron.
Hablaron por varias horas de desacuerdo y acuerdos, Yuri se la pasa jugando toda la reunión
mientras Dante y Luc hablaban seriamente, quedaron en kilos de drogas por meses y a cambio
le darian millones de dinero.
—¿Eres de Corea? Pff un mafioso coreano, eso es nuevo para mi. —Soltó una suave risa,
resaltando sus peculiares encantos.
—Que hermosa sonrisa, ojala verla diaria y no soy un mafioso, soy mas como una mano
derecha.— Sonrío tan encantado, el coqueteo de Yuri era por naturaleza.
—¿Una mano derecha? Es una jodida broma ,¿Dónde esta tu jefe? — Suspiro sacando otra
risa al ver el obvio coqueteo del mas chico.
—Mi jefe esta de viaje, por eso yo me hice cargo de esta reunión.— Se levanto de su asiento
y fue a un lado del musculoso cruzando sus piernas.
—¿De viaje? Wow, ni para las reuniones esta, quitate de encima escuincle. — Al ver a Yuri
mas de cerca se levanto de su asiento, seguido de Luc.
—Oh, ¿ya se van? Muy poco tiempo para para platicar, pero dime Dante, ¿tienes pareja?,
¿Cuántos años tienes? — sonrió y se levanto mirando de pies a cabeza a Luc.
—Joven Yuri, esta incomodando a sus visitas. — Resoplo algo cansado, dispuesto a irse, la
mano de Dante lo detuvo y este solo sonrió en respuesta.
—¿Te pagan por preguntón? Tengo 22 años, y lo demás no te interesa, para la próxima quiero
a tu jefe aquí y en el lugar que diga. — Revolvió el cabello del mas chico quien lo vio con algo
de indignación y a la vez con admiración.
—Adiós escuincle, espero no toparme mas contigo.
Salieron de la casa, y fueron hasta en auto, donde subieron y se empezaron a reir y quejarse mas de una vez.