Ofrecemos este Santo Rosario y nuestras oraciones para que la llama de amor de tu inmaculado corazón
Virgen María de Guadalupe penetre en nuestras almas nos lleve al amor de Dios, sea Él fuente de luz cálida,
brinde su protección y de bendición a todas las familias aquí presentes, en especial a las familias Hernández
González y Hernández Huerta.
Ave María Purísima.
¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! ¡Qué bien se conoce que eres Abogada nuestra en el tribunal de Dios,
pues esas hermosísimas manos que jamás dejan de beneficiarnos las juntas ante el pecho en ademán de quien
suplica y ruega, dándonos con esto a ver que desde el trono de gloria como Reina de los Ángeles y hombres
haces también oficio de abogada, rogando y procurando a favor nuestro.
¿Con qué afectos de reconocimiento y gratitud podré pagar tanta fineza? Siendo que no hay en todo mi
corazón suficiente caudal para pagarlo.
A ti recurro para que me enriquezcas con los dones preciosos de una caridad ardiente y fervorosa, de una
humildad profunda y de una obediencia pronta al Señor.
Esfuerza tus súplicas, multiplica tus ruegos, y no ceses de pedir al Todopoderoso me haga suyo y me conceda
ir a darte las gracias por el feliz éxito de tu intermediación en la gloria. Amén.
Acto de Contrición
“Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser vos quien sois, y porque
os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido. Propongo enmendarme y
confesarme a su tiempo y ofrezco cuanto hiciere en satisfacción de mis pecados, y confío por vuestra bondad
y misericordia infinita, que me perdonaréis y me daréis gracia para nunca más pecar. Así lo espero por
intercesión de mi Madre, nuestra Señora la Virgen de Guadalupe. Amén“.
Haz la petición: …
Primer Misterio
La Virgen de Guadalupe trae un mensaje de paz a su pueblo:
“Sabe y ten entendido, tú, el más pequeño de mis hijos, que soy yo la siempre Virgen Santa María, Madre del
verdadero Dios por quien se vive; del Creador, en quien está todo; y es Señor del cielo y de la tierra. Deseo
vivamente que se me erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y
defensa, pues yo soy su piadosa Madre”.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria
«Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo,
especialmente las mas necesitadas de tu misericordia».
Mi corazón en amarte enteramente se ocupe y mi lengua en alabarte Madre Mía de Guadalupe.
Santa María de Guadalupe Reina de (mencione su país), salva nuestra patria, salva nuestros hogares,
conserva y aumenta nuestra fe
Segundo Misterio
Juan Diego comparte a la Virgen su humildad y su; pequeñez a los ojos de los hombres:
“Te ruego encarecidamente, Señora y niña mía, que alguno de los principales, conocido, respetado y
estimado, le encargues que lleve tu mensaje para que le crean, porque yo soy un hombrecillo, soy un cordel,
soy una escalerilla de tablas, soy cola, soy hoja, soy gente menuda.”
Padre Nuestro, Ave María, Gloria
«Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo,
especialmente las mas necesitadas de tu misericordia».
Mi corazón en amarte enteramente se ocupe y mi lengua en alabarte Madre Mía de Guadalupe.
Santa María de Guadalupe Reina de (mencione su país), salva nuestra patria, salva nuestros hogares,
conserva y aumenta nuestra fe
Tercer Misterio
María de Guadalupe escogió a Juan Diego por su sencillez y no por su sabiduría:
“Oye hijo mío, el más pequeño, ten entendido que son muchos mis servidores y mensajeros a quienes puedo
encargar que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad, pero es de todo punto preciso que tú mismo solicites y
ayudes y con tu mediación, que se haga mi voluntad”.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria
«Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo,
especialmente las mas necesitadas de tu misericordia».
Mi corazón en amarte enteramente se ocupe y mi lengua en alabarte Madre Mía de Guadalupe.
Santa María de Guadalupe Reina de (mencione su país), salva nuestra patria, salva nuestros hogares,
conserva y aumenta nuestra fe
Cuarto Misterio
La Virgen María cura a Juan Bernardino como signo de que quiere salud y felicidad para su pueblo:
“Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón;
no temas a esa enfermedad ni alguna otra angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi
sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te
inquiete otra cosa, no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella. Está seguro de que ya
sanó”.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria
«Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo,
especialmente las mas necesitadas de tu misericordia».
Mi corazón en amarte enteramente se ocupe y mi lengua en alabarte Madre Mía de Guadalupe.
Santa María de Guadalupe Reina de (mencione su país), salva nuestra patria, salva nuestros hogares,
conserva y aumenta nuestra fe
Quinto Misterio
María nos deja su imagen para recordarnos su ternura, su amor y su constante protección:
Juan Diego trajo a la Señora del Cielo las diferentes rosas que fue a cortar; las que, así como las vio, cogió
con sus manos y otra vez se las echó en el regazo diciendo: “Hijo mío, el más pequeño, esta diversidad de
rosas es la prueba y señal que llevarás al obispo, le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él
tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador, muy digno de confianza.”
Padre Nuestro, Ave María, Gloria
«Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo,
especialmente las mas necesitadas de tu misericordia».
Mi corazón en amarte enteramente se ocupe y mi lengua en alabarte Madre Mía de Guadalupe.
Santa María de Guadalupe Reina de (mencione su país), salva nuestra patria, salva nuestros hogares,
conserva y aumenta nuestra fe
¡Oh Soberano santuario, sagrario del Verbo eterno! R. Libra, Virgen, del infierno, a quienes rezan tu
Santo Rosario V.
Emperatriz, poderosa, de los mortales consuelo. R. Ábrenos, Virgen, el cielo, con una muerte
dichosa. V. Y danos pureza de alma. R. Tú que eres tan poderosa.
Dios te salve María santísima de Guadalupe, faro resplandeciente que nos conduce al puerto de
salvación, luz divina que ilumina a los bienaventurados. Dios te salve María Santísima, hija de Dios
Padre, virgen purísima y castísima antes del parto, en tus manos encomendamos nuestra fe para
que la ilumines. Llena eres de gracia…
Dios te salve María Santísima de Guadalupe, vida de los santos, alegría de los ángeles, esperanza de
los hombres, nube luminosa a cuyo seno bajó el Hijo de Dios. Dios te salve María Santísima, Madre
de Dios Hijo, virgen purísima en el parto, en tus manos encomendamos nuestra esperanza para que
la alientes. Llena eres de gracia…
Dios te salve Santísima María de Guadalupe, paloma castísima, modelo de amor, lirio de pureza,
símbolo de castidad, Dios te salve esposa del Espíritu santo, Virgen Purísima después del parto, en
tus manos encomendamos nuestra caridad para que la inflames y nuestras almas para que las
salves. Llena eres de gracia…
Dios te salve María Santísima, océano de gracias, manantial de misericordia, soberana emperatriz
del cielo y de la tierra. Dios te salve María Santísima, templo, trono y sagrario de la Santísima
Trinidad. Virgen concebida sin la culpa del pecado original. Dios te salve, Reina y Madre…
Señor ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Dios, Padre celestial,
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Santa María,
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de misericordia,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Ten misericordia de nosotros.
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios, no desprecies las súplicas y oraciones que te
hacemos en nuestras necesidades. Antes bien, líbranos de todos los peligros, oh Virgen gloriosa y
bendita. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas
gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
ORACIÓN
Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo, y por la
gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la
vida presente y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Préstame Madre tus ojos, para con ellos poder mirar, porque si con ellos miro, nunca volveré a pecar.
Préstame Madre tus labios, para con ellos rezar, porque si con ellos rezo, Jesús me podrá escuchar. Préstame
Madre tu lengua, para poder comulgar, pues es tu lengua patena de amor y santidad. Préstame Madre tus
brazos, para poder trabajar, que así rendirá el trabajo una y mil veces más. Préstame Madre tu manto, para
cubrir mi maldad, pues cubierta con tu manto al Cielo he de llegar. Préstame Madre a tu Hijo, para poder yo
amar. Si tu me das a Jesús, qué más puedo yo desear y ésta será mi dicha por toda la eternidad. Amén