ABRAHAM EL PADRE LA FE
TEXTO BIBLICO: Genesis 21:1-3 1Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e
hizo Jehová con Sara como había hablado. 2 Y Sara concibió y dio a Abraham un
hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. 3 Y llamó Abraham el
nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac.
INTRODUCCIÓN: Hoy estudiaremos brevemente la vida de uno de los gigantes
de la fe en las Escrituras: Abraham, a quien se le ha llamado el "PADRE DE LA
FE".
En el pasaje que hemos leído Génesis 21:1-3 nos transporta a un momento
extraordinario en la vida de Abraham y Sara. Después de décadas de espera, risas y
lágrimas, Dios cumplió Su promesa al darles un hijo en su vejez, y lo llamaron
Isaac, lo cual significa "risa". Esta historia, no es solo un relato antiguo, sino una
lección atemporal (que no tiene tiempo) sobre la fidelidad y el poder de Dios para
cumplir sus promesas.
Permítanme comenzar con una pregunta reflexiva: ¿Ha recibido usted alguna vez
una promesa de parte de Dios? ¿Ha experimentado el deseo ardiente de ver
cumplidas las promesas que ha tomado de Su Palabra? Hoy, a través de la vida de
Abraham, exploraremos el proceso: LA PROMESA, LA PROVISIÓN Y LA
PRUEBA. Veremos como la fidelidad de Dios y cómo la fe de Abraham nos
desafía a confiar en las promesas divinas.
Así que, en medio de nuestras propias esperas y anhelos, reflexionemos sobre la
historia de Abraham, el Padre de la Fe, y descubramos juntos las verdades eternas
que Dios tiene para nosotros en Su Palabra. Oremos para que el Espíritu Santo nos
guíe.
PARA EL PREDICADOR: (Una breve descripción de la vida de Abraham)
Abraham es conocido como el "Padre de la Fe" debido a su destacada historia de fe
y obediencia en las Escrituras, particularmente registrada en el Libro de Génesis en
la Biblia. Aquí hay una breve historia que ilustra por qué Abraham lleva este título:
Llamado y Promesa Divina: Dios llama a Abraham cuando aún se llamaba Abram,
en Génesis 12:1-3.
Dios le promete que hará de él una gran nación y que todas las familias de la tierra
serán bendecidas a través de él.
Espera en la Promesa: A pesar de la avanzada edad de Abram y de su esposa Sarai,
quienes eran estériles, Abram confía en la promesa de Dios.
El tiempo pasa, pero Abram espera en la fidelidad de Dios para cumplir lo que le
ha prometido.
Renovación de la Promesa: En Génesis 15, Dios renueva su pacto con Abram y le
promete una descendencia tan numerosa como las estrellas.
Abram cree en el Señor, y su fe le es contada como justicia.
Fe a Pesar de las Circunstancias: La paciencia de Abram se pone a prueba cuando
él y Sarai no ven cumplirse la promesa de tener un hijo.
Ante la impaciencia de Sarai, Abram concibe con Agar, la sierva de Sarai, pero
esta no era la descendencia prometida.
Nacimiento de Isaac: A pesar de la edad avanzada de Abraham y Sara, Dios
cumple su promesa y les da un hijo, Isaac.
Este evento extraordinario destaca la fidelidad de Dios y la fe inquebrantable de
Abraham.
Prueba Suprema: La fe de Abraham es sometida a una prueba extrema en Génesis
22 cuando Dios le pide que ofrezca a Isaac como sacrificio.
Aunque dolorido y desconcertado, Abraham obedece, demostrando una confianza
profunda en Dios.
Reconocimiento en el Nuevo Testamento: El Nuevo Testamento, especialmente en
Romanos 4 y Hebreos 11, destaca la fe de Abraham como un ejemplo para todos
los creyentes.
Abraham es el prototipo de aquellos que son justificados por la fe, no por obras.
En resumen, Abraham es llamado el "Padre de la Fe" porque su vida ilustra una fe
perseverante, paciente y obediente en Dios, incluso en medio de circunstancias
aparentemente imposibles. Su historia sigue siendo una fuente de inspiración para
millones de personas a lo largo de la historia.
1. LLAMADO Y PROMESA: En Génesis 12:1-3, Dios llama a Abraham, que
aún se llama Abram, (recordemos que Dios le cambió el nombre a Abraham,
antes se llamaba Abram que significa padre exaltado y Abraham significa padre
de una multitud) y le da una promesa extraordinaria.
La promesa incluye que sería bendición para todas las naciones, que su nombre
sería grande, y que en él serían benditas todas las familias de la tierra.
La Desafiante Espera: A pesar de la promesa, Abraham y Sara enfrentan la
dificultad de la esterilidad. No tienen hijos.
El tiempo pasa, y la promesa divina parece desafiada por la realidad de su
situación.
La Renovación del Pacto: En Génesis 15, Dios renueva su pacto con Abraham.
Ante la preocupación de Abraham por la falta de descendencia, Dios le asegura
que su descendencia será tan numerosa como las estrellas del cielo.
Aquí, Abraham confía en el Señor, y su fe es contada como justicia (Génesis 15:6).
¿Te ha dado Dios alguna promesa? Dios en la Biblia ha dejado promesas de
provisión, de salud, de protección, aprendamos a tener confianza en las promesas,
aunque parezcan improbables, si Dios
2. LA PROVISIÓN - EL CUMPLIMIENTO DE LA PROMESA:
Continuemos estudiando la vida de Abraham, el hombre de fe cuya historia
sigue resonando a través de los siglos. Después de considerar la "Promesa" que
Dios le hizo, ahora nos enfocaremos en el aspecto emocionante de la
"Provisión", que representa el cumplimiento visible de la promesa divina.
En Génesis 21:1-3, leemos: "Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová
con Sara como había hablado. Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su
vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. Y llamó Abraham el nombre de su hijo
que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac."
Imaginemos este momento: un anciano Abraham y una anciana Sara, que han
esperado durante décadas, finalmente sostienen en sus brazos a su hijo Isaac, el
regalo de Dios, la manifestación palpable de Su fidelidad. Esta escena no solo es
conmovedora sino profundamente significativa. Dios no solo cumplió Su promesa,
sino que también lo hizo en un momento aparentemente imposible, resaltando así
Su soberanía y poder.
La vida de Abraham y Sara nos enseña que las promesas de Dios no están
limitadas por el tiempo humano ni por las circunstancias aparentemente
imposibles. Cuando Dios promete, Él cumple, y lo hace en Su tiempo perfecto.
Es crucial que reflexionemos sobre nuestra propia relación con Dios. ¿Hemos
experimentado la fidelidad de Dios en el cumplimiento de Sus promesas en
nuestras vidas? ¿Hemos confiado pacientemente en que Él proveerá, incluso
cuando nuestras circunstancias parezcan desafiantes?
La historia de Abraham y Sara nos recuerda que la provisión de Dios va más allá
de nuestras expectativas y limitaciones. Isaac no solo fue un hijo para Abraham y
Sara, sino también la evidencia viviente de que Dios es fiel en todo momento.
En nuestras propias esperas y anhelos, recordemos que la fidelidad de Dios es
nuestra esperanza. Que este relato nos inspire, nos motive a confiar en el
cumplimiento de las promesas divinas y a reconocer que la provisión de Dios
siempre supera nuestras expectativas. Oremos para que el Espíritu Santo fortalezca
nuestra fe y nos guíe en medio de nuestras propias experiencias de espera y
provisión.
3. LA PRUEBA: LA FE Y OBEDIENCIA DE ABRAHAM: Génesis 22:1-
2 “Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo:
Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único,
Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto
sobre uno de los montes que yo te diré”.
Hemos estudiado la "Promesa" y la emocionante "Provisión" que Dios brindó a
Abraham y Sara, culminando con el nacimiento de su hijo Isaac. Sin embargo, la
historia de Abraham no se detiene ahí; nos lleva a una etapa aún más profunda, a la
"Prueba" de la fe y la obediencia de Abraham.
En Génesis 22:1-2 “Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham,
y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu
único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto
sobre uno de los montes que yo te diré”.
Imaginemos la conmoción y la angustia de Abraham al recibir esta instrucción
divina. Isaac no solo era su único hijo, sino también el hijo de la promesa, el
cumplimiento de la esperanza largamente anhelada. ¿Cómo podría Dios pedirle
que ofrezca a su propio hijo en sacrificio?
Aquí, en el monte Moriah, vemos la prueba de la fe de Abraham. A pesar de la
dificultad aparentemente insuperable de la tarea, Abraham no duda en obedecer a
Dios. En Génesis 22:3 leemos: "Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y
enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos y a Isaac su hijo; y después de
haber cortado leña para el holocausto, se levantó y se fue al lugar que Dios le había
dicho."
La obediencia de Abraham en medio de esta prueba es un testimonio asombroso de
su fe inquebrantable en la soberanía de Dios. A medida que Abraham y su hijo se
dirigen al lugar del sacrificio, Isaac, con toda inocencia, pregunta a su padre sobre
el cordero para el holocausto. La respuesta de Abraham revela su confianza en el
plan divino, diciendo en Génesis 22:8: "Dios proveerá el cordero para el
holocausto, hijo mío."
En el último momento, cuando Abraham levanta el cuchillo para sacrificar a su
hijo, el ángel del Señor lo detiene, confirmando la fe y la obediencia de Abraham.
Dios provee un carnero para el sacrificio en lugar de Isaac.
Esta historia de prueba y fe nos desafía a examinar nuestras propias vidas.
¿Estamos dispuestos a obedecer a Dios incluso en medio de las pruebas más
difíciles? ¿Confiamos en Su soberanía y provisión, incluso cuando los caminos de
la vida parecen desconcertantes?
Que la historia de Abraham nos inspire a confiar en Dios en todas las
circunstancias y a obedecer Su voluntad, incluso cuando no entendamos
completamente. Oremos para que el Señor fortalezca nuestra fe y nos guíe a través
de las pruebas, recordándonos que Él siempre es fiel.
CONCLUSIÓN: Que asombrosa historia de Abraham, marcada por la
"PROMESA", LA "PROVISIÓN", Y LA "PRUEBA". Estos tres elementos han
marcado una fe inquebrantable de Abraham y su profunda relación con Dios.
Desde la promesa inicial de ser padre de naciones hasta la provisión de un hijo en
su vejez y finalmente la prueba extrema de ofrecer a ese hijo en sacrificio, la vida
de Abraham nos enseña lecciones invaluables. Así, llamamos a la reflexión:
La Promesa: ¿Hemos aceptado las promesas de Dios para nuestras vidas? En
medio de nuestras esperas y desafíos, recordemos que las promesas de Dios son
seguras y verdaderas. ¿Confiamos en que Él cumplirá Su palabra, incluso cuando
la realidad parece desafiante?
La Provisión: ¿Reconocemos la mano providencial de Dios en nuestras vidas? Así
como Abraham confió en la provisión divina, recordemos que Dios es nuestro
proveedor. ¿Agradecemos por Su gracia y bondad, confiando en que Él nos guiará
incluso en los momentos de escasez?
La Prueba: ¿Cómo respondemos a las pruebas de la vida? La fe de Abraham se
reveló en su obediencia aun en la adversidad. Nosotros también enfrentamos
desafíos, y en esos momentos, ¿confiamos en que Dios tiene un plan más grande?
¿Estamos dispuestos a obedecer, incluso cuando no entendemos completamente?
Que la historia de Abraham nos inspire a vivir con una fe viva, confiando en las
promesas, reconociendo la provisión y enfrentando las pruebas con obediencia.
Que podamos reflexionar sobre nuestra propia jornada espiritual, buscando la
sabiduría divina y la fortaleza necesaria para seguir el ejemplo de Abraham en
nuestra relación con Dios. La fe perseverante de Abraham es un faro que ilumina
nuestro camino, instándonos a confiar más plenamente en el Señor que guía cada
paso de nuestro viaje.