Teoría General de las Obligaciones
Teoría General de las Obligaciones
ÍNDICE:
C) Sujetos………………………………………………………………..11
A) Fuentes Clásicas…………………………………………………….19
B) Fuentes Modernas…………………………………………………..20
A) Generalidades……………………………………………………….34
B) Efectos Subjetivos…………………………………………………..38
C) Efectos Objetivos……………………………………………………42
E) Clausula Penal………………………………………………………57
F) Astreintes……………………………………………………………..62
G) Incumplimiento Inimputable………………………………………..63
B) Acción Subrogatoria………………………………………………...73
C) Acción de Fraude……………………………………………………79
D) Acción Directa……………………………………………………….83
E) Medidas Cautelares…………………………………………………85
F) Privilegios…………………………………………………………….90
G) Derecho de Retención……………………………………………...94
UNIDAD I. INTRODUCCIÓN.
1. Importancia de la materia.
2. Ubicación en el CCyC:
En el nuevo CCyC casi toda la materia se encuentra prevista en el Libro Tercero (arts. 724 a
1881) que se titula “Derechos personales”. El título I (arts. 724 a 956) comprende a las
“Obligaciones en general”; los títulos II, III y IV a los “Contratos en general”, “Contratos de
consumo” y “Contratos en particular” (art. 957 a 1707) y el Titulo V a las “Otras fuentes de las
obligaciones” (art. 1708 a 1881).
Se trata de una relación jurídica que vincula a dos sujetos: el deudor (sujeto pasivo) que es
quien debe cumplir a favor del acreedor (sujeto activo) una determinada prestación la cual,
tiene que tener ciertas características que le son propias.
Como podemos apreciar, se trata de algo mas que un DEBER JURIDICO. Podríamos decir
que el genero es el DEBER JURIDICO y la OBLIGACION es la especie. Hay infinidad de
DEBERES JURIDICOS que no son OBLIGACIONES pero toda OBLIGACION implica, traer
consigo un DEBER JURIDICO.
“Un vínculo de derecho que no constriñe en la necesidad de pagar alguna cosa según el
derecho civil”
El Cod. Civil derogado no tenía un concepto o definición de la obligación, ya que el art. 495
solamente se limitaba a decir que “las obligaciones son de dar, hacer o de no hacer”. El nuevo
CCyC, a diferencia de la ley civil anterior, en el art. 724 define a la obligación de la manera
siguiente: “La obligación en un relación jurídica en virtud de la cual el acreedor tiene el
derecho a exigir del deudor una prestación destinada a satisfacer un interés licito, y ante el
incumplimiento, a obtener forzadamente la satisfacción de tal interés”.
7. Definiciones doctrinarias:
Giorgianni: “Es una relación jurídica en virtud de la cual una persona determinada llamada
deudor está vinculada a un comportamiento patrimonialmente valorable para satisfacer un
interés, aunque no sea patrimonial, de otra persona determinada, llamada acreedor, que tiene
derecho al comportamiento por parte de la primera”.
Emilio Betti: “La obligación es una relación jurídica patrimonial en virtud de la cual, una de
ellas (el deudor) es responsable para con la otra (acreedor) de que se verifique un
acontecimiento determinado que, por lo general, es debido por el deudor”.
Diez-Picazo: “Una situación jurídica en la cual una persona (acreedor) tiene un derecho que
pertenece a la categoría de los derecho personales o de crédito. Es un derecho que le permite
exigir o reclamar un comportamiento de otra persona (deudor) que soporta el deber jurídico de
realizar a favor de aquel un determinado comportamiento (deber de prestación)”.
Ruben H. Compagnucci de Caso: “La obligación es una relación jurídica instrumental por la
cual un sujeto activo (acreedor) tiene un derecho a ver satisfecho su interés mediante el
cumplimiento de una prestación por parte de otro obligado (deudor) o de un tercero”.
Si vamos acotando nuestro objeto de estudio decimos que, en primer lugar, se encuentra
dentro de los derecho patrimoniales. Sin embargo, también dentro de los derecho
patrimoniales existen deferencias. Algunos son oponibles contra todos (“erga omnes”), es
decir que son absolutos y otros son relativos según la identidad del sujeto pasivo.
La obligación esta dentro de los llamados derechos relativos en cuanto a quien debe
respetarlos o cumplirlos.
- Teorías Subjetivas: La obligación consiste en un señorío del acreedor sobre la actividad del
deudor. Se produce así una confusión entre el sujeto y el objeto de la obligación, y se
propician las acciones coercitivas sobre la persona del deudor, prohibidas en el Derecho
occidental moderno.
- Teorías Objetivas: Resulta central en la obligación y en la protección por parte del Derecho,
el interés del acreedor en el cumplimiento de la prestación. Ante el incumplimiento, el interés
del acreedor quedara finalmente satisfecho con la ejecución de bienes del patrimonio del
deudor, siendo indistinto que quien cumpla sea el propio deudor u otra persona.
- Teorías del Vinculo Jurídico Complejo: La Teoría del Débito y la Rsesponsabilidad ha sido
aceptada mayoritariamente. La obligación conllevaría un vínculo jurídico complejo, integrado
por el débito, o deber de satisfacer la prestación que pesa sobre el deudor y que actúa como
“presión psicológica” que lo insta a llevar a cabo el comportamiento esperado, de un lado; y la
expectativa de la satisfacción de la prestación, por otra parte del acreedor, de otro. A tal etapa
se la denomina deuda, y la mayoría de las obligaciones se cumplen durante su transcurso,
naturalmente y sin necesidad de llegar a un litigio.
Puede existir una fase de incumplimiento relativo imputable ( mora debitoris), donde se
produce un retraso en el cumplimiento de la obligación, con una serie de consecuencias
jurídicas propias de ese estado.
A) Teorías:
· Teorías Monistas: Sostienen que no hay deferencias entre los Derechos Reales y las
Obligaciones. Dentro de estas teorías hay corrientes que asimilan los Derechos Reales a las
obligaciones; otras corrientes sostienen lo opuesto, ven en todo crédito, en toda Obligación, un
Derecho Real.
Así, están quienes sostienen que los Derechos Reales son una obligación pasivamente
universal, consideran que hay un sujeto pasivo (deudor) que está identificado con todos los
miembros de la sociedad y que el contenido de dicha obligación esta dado por el deber de
respetar el ejercicio del titular del mismo ejercerlo.
Se le critica en tanto esa “obligación pasivamente universal” no es otra cosa que el deber de
todas las personas de respetar todos los derechos ajenos, tanto los que se ejercen sobre las
cosas como aquellos que se establecen persona a persona. Este deber de todas las personas
es “ propio de todos los derechos subjetivos y no especifico de los derechos reales ”.
Una corriente contraria, ve a todo crédito o toda Obligación como un Derecho Real. Quienes
se enrolan en esta postura sostienen que, frente al incumplimiento del deudor, el acreedor
esta investido de acciones legales contra el patrimonio de aquel y, en consecuencia, esta
facultad implica el ejercicio de un Derecho Real de Garantía (prenda). Se critica esta teoría en
tanto ese derecho de ir contra el patrimonio del deudor, que si bien es cierto es la “prenda
común de los acreedores”, ese derecho no se ejerce de manera directa, sino que que debe
recurrirse a distinto tipo de medidas tales como el embargo, el secuestro para luego poder
solicitar el remate de tales bienes. Además, existen ciertas Obligaciones en las cuales la
persona del deudor resulta de vital importancia, sus cualidades personales en la realización de
la prestación debida razón por la cual no puede sostenerse que exista el pretendido derecho
real de garantía.
· Teorías Dualistas: Estas teorías distinguen entre los Derechos Reales y los Creditorios
(Obligaciones). La mayoría de la doctrina se enrola dentro de esta toeria. Para ellas, el
Derecho Real es un derecho que se ejerce directamente sobre una cosa, es un poder o
prerrogativa que ejerce el titular del derecho sobre una cosa. A diferencia de los Derechos
Reales, en los Derechos Creditorios el acreedor no ejerce su derecho en forma directa sobre
una cosa, sino que se trata de un vinculo entre personas, entre acreedor y deudor; este
deberá cumplir a favor de aquel una determinada prestación que consistirá en un dar (cosas o
dinero) en un hacer en un no hacer.
14. Introducción:
Si bien sobre el numero de ellos no existe una opinión pacifica, en la doctrina de los autores
es posible sostener que son los siguientes: a) La Relación Jurídica o también denominado
“Vinculo Jurídico”, b) El Objeto o Prestación, c) Los Sujetos, y d) La Causa. Es importante
dejar en claro que, si bien los 3 primeros hacen a la esencia del concepto de la obligación, la
causa tiene varias acepciones y entendimientos que llevan a sembrar algunas dudas. Esto
ultimo se tratara de explicar más adelante.
15. Noción:
El vínculo jurídico es el que une a las partes y que encierra una situación de poder y, a la vez,
de deberes y, en este ultimo supuesto, lo son de carácter primario y secundario. Lo primero es
la facultad del acreedor de exigir y lo segundo el deber del deudor de tener que cumplir la
prestación.
La relación jurídica impone tambien situaciones juridicas secundarias, que tiene base y
fundamento en lo que hoy dispone el art. 959, apoyado en los principios de la buena fe
previsto en el art. 961. Estos derechos deberes hacen que los contratos o convenciones se
cumplan como las partes lo han previsto, lo impone la misma ley, los usos y costumbres. Su
finalidad es lograr el exacto cumplimiento de la prestación, la protección del ciertas situaciones
en que se puede encontrar el obligado y la importante satisfacción del interés del acreedor.
Saber sobre que aspecto recae el vinculo obligatorio, da lugar a diferentes opiniones
discordantes y opuestas, que es posible ubicar en dos planos distinguibles: las tesis subjetivas
y las objetivas, que tratan de explicar la naturaleza del vínculo obligatorio.
Las teorías subjetivas se integran con: a) la concepción clásica del derecho romano; b) la
explicación de Savigny; y c) la postura neoclásica.
a) Derecho Romano:
Los autores que se fundan en los principios del derecho romano entienden que el objeto del
vinculo tiene apoyo en la persona del deudor. En esta etapa del derecho privado no eran
distinguibles el delito del incumplimiento contractual y ambos se unificaban en sus efectos y
consecuencias. La figura del nexum resulta un claro ejemplo, pues se concretaba en un acto
de “autoemancipación” con función de garantía. Como es posible ver, era la propia persona
del deudor la que quedaba atada al cumplimiento. Correlativamente, con el nexum existía
la sponsio que da origen a una responsabilidad en caso de incumplirse la prestación. Era una
promesa que hacia el fiador al acreedor y no al deudor de este. El obligado es solamente el
sponsor.
b) Tesis de Savigny:
para el jurista alemán citado, el vínculo jurídico obligatorio tiene como contenido un derecho
de señorío del acreedor sobre la persona del deudor. Ese poder no es sobre todos los actos
del obligado sino sobre algunas y determinadas acciones, lo que lleva a que este último
permanezca con disminución de su voluntad y libertad. Para esta tesis, el deudor se encuentra
en un estado de sujeción y constreñimiento, siendo su situación la que hace a la esencia del
vinculo por la trascendencia que adquiere en la obligación. Esta teoría recibió agudas críticas,
ya que se dice aquello de que los actos de voluntad son libres e incoercibles y el cumplimiento
voluntario no puede ser impuesto, en ese caso pierde esa naturaleza y se convierte en una
ejecución forzada.
c) Tesis Neoclásica:
tiene una profunda aceptación entre los juristas. se llega a considerar que el objeto del vinculo
se asienta en la “conducta” del deudor, es decir, su comportamiento y actividad. De esa
manera se humaniza la relación y pierde el carácter rígido y estricto que tenía. Desaparece el
sometimiento de la persona obligada. La conduta del deudor es un medio de orden
instrumental para lograr el cumplimiento de la obligación y consiguiente satisfacción del
acreedor. Es una concepción eminentemente patrimonial del vínculo, que desliga al
incumplimiento de cualquier posibilidad de accionar sobre la persona del deudor. Es el camino
que han seguido los ordenamiento jurídicos Europeos del siglo XIX.
Las corrientes de orden objetivo han tenido un buen desarrollo y consiguiente aceptación en la
doctrina extranjera y su mayor vigencia se brindó durante el siglo anterior. .Para esta
concepción, el vinculo obligatorio se apoya en el objeto de la prestación y deja afuera del
centro de atención a la conducta o comportamiento del deudor.
a) Debito y Responsabilidad:
Esta teoría señala dos etapas en la vida de la obligación. La situación a describir resulta
compleja y compuesta por un estado previo que en el idioma germano recibe el calificativo
de schuld o debito y un estado posterior denominado deuda o haftum.
b) Bien Debido:
La teoría del bien debido apoya su base en la persona del acreedor y afirma que la etapa de
responsabilidad es independiente de la voluntad de aquel que queda gravado por la perdida
de un bien. En principio, para esta idea, no interesa el comportamiento del deudor y solo se
concentra en la satisfacción del acreedor.
18. Noción:
El art. 725 se ocupa de la prestación y sus requisitos. Dice: “La prestación constituye el objeto
de la obligación, debe ser material y jurídicamente posible, licita, determinada o determinable,
susceptible de valoración económica, y debe corresponder a un interés patrimonial o
extrapatrimonial del acreedor”.
Una de las cuestiones mas controversiales en el Derecho de las Obligaciones ha sido definir
su objeto. Al respecto se han dado dos opiniones opuestas y dispares, una corte subjetivo que
toma fundamentalmente la “conducta del deudor” y otra de sentido objetivo que apunta al
denominado “bien debido”.
la tesis afirma que la prestación se integra con todo aquello que debe cumplir el deudor, y ello
se sintetiza en su comportamiento o conducta.
la naturaleza de la prestación coincide con lo denominado “bien debido”, que se integra con el
interés del acreedor y posee a su vez un contenido amplio al que se le adicionan: las cosas,
bienes o servicios, que resultan ser el resultado de la prestación. Esta idea es la que mejor
explica la naturaleza de la prestación.
El art. 725 determina cuales son los requisitos que debe tener la prestación que constituye el
objeto de la obligación: “ La prestación que constituye el objeto de la obligación debe ser
material y jurídicamente posible, licita, determinada o determinable, susceptible de valoración
económica y debe corresponder a un interés patrimonial o extrapatrimonial del acreedor”.
a) Posibilidad:
la prestación debe ser física y jurídicamente posible. Un objeto posible seria sinónimo de una
inexistente, siendo también la obligación, jurídicamente inexistente. Existe imposibilidad física
cuando no es materialmente factible realizar la prestación que hace el objeto de la obligación
(ej.: cruzar el océano nadando).
Para que el deudor se libere de la obligación, la imposibilidad física debe ser absoluta, es
decir, corresponder a cualquier sujeto y no solamente a alguno en particular. Así, por ejemplo,
si una persona se obliga a construir una casa, y carece de conocimientos técnicos al efecto,
dicha limitación no la liberara del cumplimiento, ya que estará ante una imposibilidad relativa.
Tampoco debe mediar un obstáculo jurídico en el objeto de la obligación. Puede resultar de
cumplimiento jurídicamente imposible aquella en la cual el deudor se obligue al pago en
moneda extranjera, en un mercado con restricción de acceso a tal divisa, la de entrega de
mercaderías a importarse desde el exterior, en una situación donde se encuentre prohibida la
importación de tales mercaderías, etc.
b) Licitud:
La prestación no puede consistir en un hecho ilícito, sino por el contrario, debe ser conforme a
la ley, a la moral y a las buenas costumbres. En algún punto hay coincidencia entre el objeto
imposible jurídicamente y objeto ilícito. Art. 279 “ El objeto del acto jurídico no debe ser un
hecho imposible o prohibido por la ley, contrario a la moral, a las buenas costumbres, al orden
publico o lesivo de los derecho ajenos o de la dignidad humana. Tampoco puede ser un bien
que por un motivo especial se haya prohibido que lo sea”.
c) Determinabilidad:
Para que exista una obligación, su objeto debe estar determinado o resultar determinable. El
objeto esta determinado cuando se encuentra identificado e individualizado desde el
nacimiento de la obligación, de tal modo que no puede ser confundido con otro. La
indeterminación total del objeto implica la inexistencia de la obligación.
d) Patrimonialidad:
corresponde distinguir entre el objeto en si y el interés del acreedor en obtenerlo: este ultimo
puede no ser económico, sino afectivo, moral, etc., siendo suficiente que sea serio, licito y
digno de protección jurídica. De este modo, el acreedor puede tener un interés puramente
afectivo en adquirir un libro por haber pertenecido a sus antepasados, pero este siempre
tendrá un valor económico.
C) SUJETOS:
21. Noción:
Los sujetos de la obligación o, a mejor decir, las “partes” (entendidas como un centro de
imputación normativa) son el acreedor o sujeto activo y el deudor o sujeto pasivo. Pueden ser
singulares, es decir, una persona (física o jurídica) o plurales, varios, ya sea tanto en la parte
activa como en la pasiva.
Las obligación pueden, a su vez, presentarse como unilaterales o bilaterales.
Se exige que los sujetos tengan la capacidad suficiente que la ley les otorga para ser titulares
de derechos. Para el ejercicio del derecho se requiere la denominada capacidad de hecho o
de ejercicio.
Se los puede observar en los supuestos de: a) obligaciones Propter rem o ambulatorias; b) las
de sujeto plural disyunto; c) los títulos al portador; d) la promesa publica de recompensa; e) las
ofertas al público; f) el contrato a favor de terceros; g) el contrato de persona a designar; y h)
el contrato por cuenta de quien corresponda.
Son aquellas obligaciones en las cuales la persona del deudor se vera identificada con quien
resulte titular o poseedor de la cosa, se las llama también Ambulatorias o Cabalgantes porque
“viajan” con las distintas transferencias que sufra la titularidad o posesión de la cosa. Una de
las características propias es que el deudor se puede liberar de tales Obligacion con el
abandono de la cosa. El nuevo Codigo no define específicamente este tipo de obligación, pero
si las trata en diversos supuestos tal el caso de la obligación del condominio de pagar la parte
proporcional de los gastos del condominio (art. 1991), la obligación de contribuir al pago de
expensas comunes de la Propiedad Horizontal (art. 2046).
c) Títulos al Portador:
son créditos que constan en instrumentos que tienen como acreedor al poseedor del título. Y
ello porque la posesión se une indisolublemente al crédito. Siempre se transmiten mediante la
tradición, es decir la entrega material del documento y durante la vigencia del crédito el deudor
desconoce quién es o será el acreedor, por ello se afirma que el titular se encuentra
indeterminado.
El nuevo código lo define en art. 1837 “ Es titulo valor al portador, aunque no tenga clausula
expresa en tal sentido, aquel que no ha sido emitido a favor de sujeto determinado, o de otro
modo indicada una ley de circulación diferente. La transferencia de un titulo valor al portador
se produce con la tradición del titulo”.
c) Promesa de Recompensa:
Se trata de una declaración de voluntad donde se identifica el deudor que es quien declara
ofrecer cumplir una prestación a favor de la persona que realice un acto determinado o se
halle en una situación prevista.
d) Ofertas al Publico:
La cuestión se simplifica cuando se realiza hacia una persona determinada, ya sea entre
presentes o ausentes (arts. 974, 975 y 976) que, en principio, deja obligado al emisor de la
oferta, y no existe posibilidad de aplicarlo a los supuestos de acreedor indeterminado.
Por ello, entiendo que en las ofertas al público en general no pueden ser ubicadas como un
supuesto de sujeto activo indeterminado.
Mediante un clausula contractual expresa alguna de las partes puede hacer reserva para que
con posterioridad pueda nombrar a otra persona que adquirirá sus derecho y asumirá las
obligación que surjan del acuerdo. Esta tipología se encuentra prevista en el art. 1029 del
Código.
El art. 1030 se ocupa de este instituto. A este contrato deben ser aplicadas las reglas sobre la
condición suspensiva, por lo cual es necesario que se cumpla un hecho condicional para que
el tercero pase a ocupar la posición contractual convenida.
Como ejemplo legislativo es dable ver que en el contrato de seguro se permite convenir sin
designar al tercero beneficiario y pudiendo serlo a poteriori; en caso de duda o no indicación,
se considera que fue acordado a favor del contratante originario.
23. Noción:
Las fuentes de las obligaciones son los hechos jurídicos que pueden dar nacimiento, base o
fundamento a la relación. También reciben la denominación de “causa fuente”. El Cod. Se
refiere a las fuentes en el art. 726 que dice: “No hay obligación sin causa; sin que derive de
algún hecho idóneo para producirla, de conformidad con el ordenamiento jurídico”. De ese
modo se reafirma la necesidad de apoyar a la relación obligacional sobre una base o fuente de
nacimiento y queda aclarado que estos son los hechos jurídicos que dan lugar a la figura de la
obligación.
24. Causa:
El nuevo Código se refiere a los tres tipos de causa, mientras los arts. 281, 282 y 283 lo hacen
y explican en los actos o negocios jurídicos; el art. 726 se ocupa de la “causa eficiente o
fuente”; y, por último, en los arts. 1012, 1013, y 1014 se la define, se la exige y cualifica con
relación a los contratos.
La causa es la razón del acto o negocio jurídico. Si el objeto responde a la pregunta: ¿Qué se
debe?; la causa lo hace en cuanto a ¿Por qué se debe?; de ese modo se determina la razón
que justifica el acto negocial. Como enseña Stolfi en la doctrina Italiana, quien transfiere un
derecho o renuncia a el o asume una obligación no pretende pura y simplemente transmitir o
perder algo, sino que lo hace con esta o aquella finalidad. Estas finalidades típicas resultan la
causa correspondiente.
Se pueden señalar dos tendencias extremas, una intermedia denominada “sincrética” y, por
último, una negativa calificada como “anticausalista”.
a) Tesis Subjetiva:
Para esta idea que es la que resulta acogida por la mayoría de la doctrina y receptada en la
normativa nacional, la causa es la razón que tiene cada uno de los sujetos intervinientes para
la concreción de los actos jurídicos. Es una vinculación directa con el poder creativo que tiene
el principio de autonomía privada o autonomía de la voluntad, para unirlos y la facultad que les
otorga el poder relacionarse con otros sobre la base de las declaraciones de voluntad.
Son las intenciones personales las que llevan a los individuos a buscar la concreción y el
perfeccionamiento de las relaciones. Con ello, se corre riesgo de confundir la causa con las
motivaciones personales y psicológicas de alguna de las partes.
Henri Capitant explica las diferencias entre la “causa fin”, como determinación del sujeto que
se obliga, de los “motivos” o “motivaciones” que son causa impulsiva o simplemente motivos
personales que, por ello, no integran el acto. Según este autor la causa nace al momento de
obligarse.
b) Tesis Objetiva:
Para esta corriente la causa resulta un fin practico, típico y abstracto de los negocios jurídicos.
Resulta común y general para todos los actos que regulan los interés individuales. La causa
que es razón justificativa del negocio se la halla en su función, para Emilio Betti es la “función
económico social” y para otros autores, como Cariota Ferrara, resulta la razón “practico
social”, etc.
c) Tesis Sincretica:
Esta corriente intenta combinar la teoría subjetiva y la objetiva, a fin de adecuar y conciliar
ambas ideas. Para ello, suma la voluntad individual y los fines perseguidos con la finalidad
propia y objetiva del negocio. Como afirma Pugliatti, investigar la causa consiste en determinar
si se conjuga la voluntad individual y concreta de los sujetos del negocio con la función
establecida en las normas. Es una forma de unir el resultado practico que buscan las partes,
con la función que predetermina el ordenamiento.
En el pensamiento del profesor Albaladejo, entre la ley que prevé fines abstractos y los
propósitos de las partes que adquieren jerarquía, se forma una unidad que tiene y asume la
categoría de causa.
d) Tesis Anticausalista:
El método elegido por la ley civil y comercial es correcto y se corresponde con el seguido por
los Códigos modernos. La causa tiene siempre su lugar y resulta uno de los elementos
esenciales de los actos o negocios jurídicos. En su contenido el art. 281 se ocupa de definir a
la causa como “el fin inmediato y determinante de la voluntad”, lo cual podemos ubicarla
dentro del criterio de la causa subjetiva, es decir, aquel que considera a las razones que
tienen las personas que intervienen en cada uno de los actos y les llevan a la concreción
negocial. También en ese circulo se incluyen a los “motivos” como una excepción y solamente
cuando adquieren el carácter de razones comunes de ambas partes y resultan conocidos. Es
importante señalar que en general los “motivos” no tienen el carácter de causa, pues como
regla general son intenciones personales psicológicas, de hecho, que integran la faz
individual.
Cuando la ley afirma que “no hay obligación sin causa” (art. 1013) se está concretando con lo
dispuesto en el art. 282 y reiterando que la inexistencia de la causa lleva a la ineficacia del
acto. Y para concluir, el art. 1014 se ocupa de la “causa ilícita”. El caso en que dicha causa
fuera contraria a la moral, las buenas costumbres o el orden público, el acto será ineficaz
plenamente y no podrá producir afecto alguno.
CONCEPTO:
Tiempo atrás caracterice el acto abstracto como aquel que “carece de causa presente”. De allí
que el negocio abstracto no puede desinteresarse totalmente de la causa, y excluirla en forma
total de su contenido. La causa no aparece visible en su estructura y prima facie no influye en
su validez y efectos. En los actos abstractos la causa esta, pero no en ese mismo plano, sino
relegada a uno posterior, fuera de escena. Se encuentra pero no logra influencia alguna en la
validez del negocio. Se trata a la “causa” como elemento jurídico complementario.
Dice Enneccerus que cuando el negocio es separado, abstraído del convenio causal es un
“negocio abstracto”. En síntesis, el acto abstracto es aquel en el cual la causa no esta
presente o visible y, en principio, no influye en su validez y eficacia. Pero esto no significa que
carezca de causa.
FUNDAMENTO:
La abstracción de la causa posibilita una forma más rápida y segura de la circulación de los
bienes, así como la estabilidad de los negocios jurídicos, en particular frente a los terceros
ajenos al acto pero de algún modo afectados por el.
SUPUESTOS:
La doctrina en general limita esta categoría a los títulos de crédito (por ej., la letra de cambio,
el pagare, el cheque, etc.), quedando comprendido el aval como garantía específicamente
cambiaria, pues participa de la abstracción de los títulos a los cuales se incorpora. En cambio,
no tienen tal carácter el reconocimiento de deuda, la fianza ni la cesión de créditos. También
se han tratado como actos abstractos, las transferencias electrónicas de fondos, como
operaciones electrónicas de crédito o de débito, por ser actos que no contienen su propia
justificación causal, sino que la toman de un actos distinto, generalmente de naturaleza
negocial.
EFECTOS:
Las fuentes de las obligaciones son los hechos jurídicos que resultan causa eficiente y por ello
dan nacimiento al vinculo obligacional. En la teoría general del derecho y muy especialmente
en los actos o negocios jurídicos, los hechos jurídicos constituyen los presupuestos facticos
normativos que tienen los efectos previstos en la ley, cuando la norma da al hecho la jerarquía
de fuente de obligación lleva a producir dicha consecuencia.
El Cod. Regula a la causa fuente como un elemento o presupuesto de la relación de
obligación, en el Capitulo 1 (“Disposiciones generales”) del Título 1 (“Obligaciones en
general”), libro tercero.
Así pues, en consonancia con lo establecido por el art. 257 en relación con los hechos
jurídicos (acontecimientos que, conforme al ordenamiento jurídico, producen “el nacimiento,
modificación o extinción de relaciones o situaciones jurídicas”), el art. 726 dispone: “Causa. No
hay obligación sin causa; es decir, sin que derive de algún hecho idóneo para producirla, de
conformidad con el ordenamiento jurídico.
La causa fuente es, pues, el presupuesto de hecho al cual el ordenamiento jurídico le otorga
idoneidad para crear obligaciones.
Como es sabido, las fuentes son muchas y variadas, tales e contrato, los hechos ilícitos, el
enriquecimiento sin causa, el abuso del derecho, la declaración unilateral de la voluntad, etc.
En este sentido, el CCyC, luego regular extensamente a una de sus principales fuentes
clásicas, el contrato, en el Titulo 5 del Libro III prevé “Otras fuentes de las obligaciones”,
donde se incluyen: a) la responsabilidad civil, b) la gestión de negocios, c) el enriquecimiento
sin causa, d) la declaración unilateral de la voluntad, y e) los títulos valores.
Todas estas fuentes constituyen las fuentes “nominadas”; sin embargo, la doctrina menciona
otras que resultan controvertidas: la equidad, el abuso del derecho, la sentencia judicial, las
relaciones contractuales de hecho, la apariencia jurídica, etc.
30. Evolución:
Hay fuentes “clásicas” que son: el contrato, el cuasicontrato, el delito, el cuasidelito y la ley. En
los últimos siglos se le han agregado: el enriquecimiento sin causa, la voluntad unilateral, y el
abuso del derecho, que han sido cualificadas como “fuentes modernas”.
a) Derecho Romano:
En el Derecho Romano, se supuso una primera clasificación de las fuentes de las obligaciones
que solo contemplaba los delitos y los cuasidelitos ( institutas de Gayo). Recién cuando Roma
comenzó a expandirse y relacionarse con otros pueblos, al desarrollarse el comercio y la
industria, el contrato cobro un lugar central, reconociéndose como una nueva fuentes. Tiempo
mas tarde, se agregaron los cuasicontratos, como figuras similares al contrato, pero nacidas
sin el acuerdo de voluntad de las partes (institutas de Justiniano). Entre estas se identificaba a
la gestión de negocios ajenos y al pago de lo indebido.
Se interpretaron a su vez, que la ley constituía una fuente autónoma de las obligaciones,
cuando estas las creaba en forma directa o bien actuaba en forma residual, es decir,
regulando situaciones o relaciones jurídicas no incluidas en otras fuentes descriptas.
b) Periodo Intermedio.
c) Época Modera.
d) Clasificaciones Contemporáneas.
e) Otras Clasificaciones.
f) Código Civil de Vélez.
El art. 726 dispone: “Causa. No hay obligación sin causa; es decir sin que derive de algún
hecho idóneo para producirla, de conformidad con el ordenamiento jurídico”.
Como enseña el Dr. Trigo Represas, las fuentes de la obligación son los hechos, actos o
relación jurídica que engendra y sirve de fundamento a la obligación.
Por su parte, el par. 1° del art. 726, que coincide con lo que disponía el art. 499 en su
enunciado, insiste en la necesidad que toda obligación tenga un origen y base, ya que en caso
contrario nadie queda obligado, y consecuentemente ninguna persona tendrá derecho a
reclamar el cumplimiento de una prestación.
Una vez probada la existencia de la obligación. La ley presume que ha nacido de fuente
legitima mientras no se acredite lo contrario; se trata de una presunción iuris tantum que
invierte la carga probatoria; si el deudor pretende alegar la inexistencia de causa valida debe
demostrarlo.
Corresponde aclarar, que el nuevo ordenamiento no clasifica a las fuentes de las obligaciones.
Solamente trata a cada una de las fuentes en particular.
A) FUENTES CLASICAS:
32. Contrato:
Art. 957: “Definición. El contrato es el acto jurídico mediante el cual dos o mas partes
manifiestan su consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones
jurídicas patrimoniales”.
33. Cuasicontrato:
Spota considera que se trata de “un acto licito que a diferencia del contrato, le falta la
concurrencia de voluntades”; o para otros seria “una especie de consentimiento tácito o
presunto”. El nuevo Código, se vincula a estos casos con los efecto de los contratos similares.
Por ejemplo en la gestión de negocios se someten las obligaciones del gestor a las que tienen
el mandatario.
34. Delito y Cuasidelito:
El delito se encontraba definido en el Cod. Civil anterior como: “Un acto ilícito ejecutado a
sabiendas y con intención de dañar”. De ese modo se consideraba el acto intencional o doloso
para diferenciarlos de los realizados solo con culpa, unos eran delitos los otros cuasidelitos.
Esa diferenciación tuvo origen en la obra de Pothier que trascendió al derecho francés, y allí a
la vieja legislación civil.
En el régimen actual se han omitido las definiciones que diferencian a unos y otros actos
ilícitos, pero subsisten los conceptos de “dolo” y “culpa”. No hay mucha diferencia con lo
anterior, ya que el dolo siempre importa intención de daño o en la sutil cualificación actual de
“indiferencia por los intereses ajenos”, y en la culpa asimilable a la negligencia, impericia,
imprudencia, desidia, etc.
35. Ley:
Se indica que la ley puede ser fuente inmediata o mediata de obligaciones. En el ultimo
supuesto se dan los casos que ya se hiciera mención pues en definitiva su consecuencia esta
prevista en el ordenamiento que les otorga el efecto correspondiente. De allí que se produce el
consiguiente presupuesto factico normativo con el acaecimiento de los hechos que, previstos
en la norma, le otorga la consecuencia consiguiente. Por ello si dos partes mediante una
declaración de voluntad común prevén una consecuencia jurídica de orden patrimonial, la ley
entiende que contratan.
Diferente es el caso en que la ley de manera precisa y directa crea la obligación, como en la
denominada obligación de prestar alimentos en razón del parentesco, o en las uniones
convivenciales, o la del tutor o curador en cuanto a la rendición de cuentas sobre la
administración de los bienes del pupilo o curado.
B) FUENTES MODERNAS:
36. Introducción:
A más de las fuentes clásicas con origen en el derecho romano, se señalan otras que
generalmente se denominan “modernas” pues surgieron durante los siglos XIX y XX. Y sobre
ellas se indican a: la declaración unilateral de la voluntad, el enriquecimiento sin causa, el
pago de los indebido y el abuso del derecho.
Es de señalar que aun en esta “declaración unilateral” siempre es necesaria la existencia del
acreedor. Por ello la diferencia con el contrato radica en que en este caso la obligación nace
con el acuerdo de las partes, mientras que en la “declaración unilateral” la obligación tiene su
origen al tiempo de la emisión de la declaración.
a) Controversia Doctrinaria:
su entendimiento y discusión se pueden situar entre dos tesis extremo y una postura
intermedia.
1) Una es la corriente de pensamiento que considera que la idea de la formación de contrato
puede sustituirse con esta teoría. Afirmar que en el contrato la conjunción de voluntades no es
simultanea sino sucesiva, ya que aquel que emite una oferta queda inmediatamente obligado
por su sola voluntad mediante esta acción firme, decidida y terminante, desinteresando que se
produzca el consentimiento o la aceptación de otro. Esta es una tesis y postura extrema que
reduce todo a la teoría de la declaración unilateral de la voluntad, y de esta manera destruye
la idea de formación progresiva del contrato. Hoy se halla en franca retirada y no es seguida
por la doctrina moderna.
2) Los autores clásicos han sido contrarios y rechazan la tesis de la declaración unilateral de
la voluntad como fuente autónoma de obligaciones. Y en ese sentir se afirma que, por el
contrario, la voluntades son simultaneas ya que el acreedor al aceptar impide la retractación ,
y desde ese momento nace la obligación. También se señala que para adquirir un derecho es
necesario manifestar la voluntad.
3) Un sistema intermedio que tienen buena adhesión doctrinaria pareciera prevalecer en los
ultimo tiempos. Esta tesis trata de dar virtualidad a la declaración unilateral en algunos casos
de excepción, aunque la rechaza en su carácter de principio general.
- La promesa de fundación.
b) Antecedentes Históricos:
el reconocimiento esta previsto en los arts. 733 a 736, y consiste en el acto cuya
manifestación de voluntad puede ser expresada o tacita, donde una persona admite
encontrarse obligado a cumplir una prestación.
g) Cartas de Crédito:
consiste en “un instrumento comercial en virtud del cual un sujeto designado como dador lo
expide y entrega a otro llamado tomador otorgándole un mandato para que en ejercicio del
mismo retire de manos de terceros, dinero o mercadería, hasta cierto limite y en un plazo
determinado”.
Están previstas en el art. 1802 que, si bien no las define; indica que “son declaraciones de
voluntad”, aclarando que solo las emiten los bancos u otras entidades autorizadas, y que
carecen de forma solemne, pues puede utilizarse cualquier tipo de instrumentos. En definitiva,
son títulos valores documentados que sirven para que su tenedor pueda cobrar dinero, ya que
el emisor ordena el cumplimiento por medio de otro banco o entidad autorizada a que pague.
Esta regulada en los arts. 1803 a 1806, siendo uno de los ejemplos típicos de los actos donde
aparece la voluntad unilateral creando por si misma una obligación. El primero de los artículos
se refiere a la figura, dice: “El que mediante anuncios públicos promete recompensar con una
prestación pecuniaria o una distinción, a quien ejecute determinado acto, cumpla
determinados requisitos o se encuentre en cierta situación, queda obligado por esa promesa
desde el momento que llega a conocimiento del público”.
1) Naturaleza:
2) Condiciones de Ejercicio:
- PUBLICIDAD: La misma promesa (conf. Art. 1803) debe ser difundida mediante “anuncios
públicos”.
3) Efectos:
El art. 2806 decide la cuestión estableciendo que si son varios, el derecho le corresponderá al
sujeto que primero notifique de manera fehaciente al prominente. Esto significa que
desinteresa quien cumplió en prioridad con el hecho, acto o condición impuesta, sino aquel
que efectivizo el anoticiamiento. Cuando se habla de “fehaciencia” significa que el acto de fe
por si mismo, es decir demuestre que llego al lugar establecido e indicado por el promisor. La
ley aclara que si los sujetos que cumplen los actos o hechos previstos son varios, y todos
notifican el mismo día, la recompensa se divide en partes iguales; si la cosa a entregar en
indivisible, la adjudicación se establece mediante un sorteo. En definitiva, de una solución
equitativa y protectora, a una que se apoya en fuerte y el azar.
Ambas denominaciones tienen una sinonimia especial. Es posible consignar que se entiende
por concurso con premio o concurso público, la oferta o promesa de recompensa de una
prestación a favor de persona indeterminada o grupo de personas, que cumplan una condición
o resulten beneficiarias en un sorteo.
El nuevo Código se ocupa de ello en los arts. 1807, 1808 y 1809, en la Sección 3°, del
Capitulo V, del Titulo V, del Libro III. Allí no define al instituto pero brinda soluciones precisas
para resolver los casos concretos que se puedan presentar. De las normas citadas se pueden
inferir cuales son los requisitos, y aquello que está prohibido e impide su eficacia. En lo
primero es posible señalar los siguientes: 1) tiempo de presentación; 2) publicidad y bases del
concurso, y 3) formas de adjudicación del premio.
1) Tiempo de Presentación:
El art. 1807 dispone que el anuncio debe contener el tiempo y termino de presentación de
todos aquellos que se encuentren interesados en concursar.
También el referido art. 1807 dispone que, en el anuncio deben señalarse cuales son las
bases y condiciones de las reglas que rigen con respecto a la obra a realizar o condiciones
necesarias para competir.
Art. 1794: “Toda persona que sin una causa licita se enriquezca a expensas de otro, esta
obligada, en la medida de su beneficio, a resarcir el detrimento patrimonial del empobrecido.
Si el enriquecimiento consiste en la incorporación a su patrimonio de un bien determinado,
debe restituirlo si subsiste en su poder al tiempo de la demanda.
Es un principio jurídico que impide y prohíbe enriquecerse a costa de otros sin razones
fundadas. La acción que se otorga a quien sufre la disminución o empobrecimiento, es una
consecuencia de la aplicación del principio y tiene como finalidad restituir el equilibrio
patrimonial alterado.
Consagrado ya en el derecho romano, como una regla de equidad y justicia impuesta por el
derecho natural, hacia los fines de la Republica el enriquecimiento sin causa se habría
asociado a las acciones de repetición que tenían como fin la restitución de cosas ciertas o
cantidades de dinero, sin necesidad de indicar el fundamento de la obligación.
c) Derecho Comparado:
El enriquecimiento sin causa puede ser observado alrededor de los siguientes conceptos: a)
cuasicontrato; b) dentro de la teoría de la causa; c) fuente autónoma de obligaciones; y d)
como un principio general del derecho.
a) Cuasicontrato:
b) Teoría de la Causa:
de esta manera y bajo este aspecto es como se ha estudiado en los últimos tiempos al
enriquecimiento sin causa.
No es desechable pensar que vale como tópica o regla del derecho, o doctrina general, pero
considerando la necesidad de adecuarla a los casos típicos previstos expresamente o no, de
los que se pueda inferir los requisitos imprescindibles para su aplicación.
Es la acción que se otorga para sancionar el enriquecimiento sin causa, que significa “volver
las cosas al estado anterior”.
Es una acción “personal”, y “genérica” que puede ejercitar todo aquel que se ve perjudicado
por un desplazamiento patrimonial acausado, por ello es que se otorga al empobrecido y a sus
sucesores. Incluso se permite su ejercicio a los acreedores mediante el uso de la acción
subrogatoria. Su finalidad es lograr la reintegración del equivalente de los derecho o cosas
salidas del patrimonio del acreedor, y tal como sostiene Diez-Picazo, es siempre una acción
de reembolso en busca de una condena pecuniaria.
Para justificar el uso de la acción derivada del empobrecimiento, se han dado diversos
fundamentos. Entre ellos se notan: a) el provecho creado; b) el hecho ilícito involuntario; c) el
abuso del derecho; d) la gestión de negocios anormal; e) el equilibrio patrimonial automático; f)
la filosofía social, regla moral y equidad; g) el hecho ilícito objetivo; y h) la ausencia de causa
retentionis.
a) Provecho Creado:
La teoría del abuso del derecho, receptada por el actual Cod. En el art. 10, ha sido un principio
general que tiene un importante campo de aplicación. Pero y, a pesar de ello, no encaja ni
puede ser fundamento de la acción por el enriquecimiento, ya que no hay presencia del
ejercicio antifuncional de un derecho, sino de una situación anormal que da base a un
reclamo.
e) Equilibrio Patrimonial:
De lo visto hasta aquí es posible afirmar que, cuando una persona obtiene un beneficio
patrimonial y se halla en situación jurídica de tener que restituir (valores o bienes), es otra
persona la que posee el derecho a recuperar, y todo se desarrolla en función de la pretensión
de in rem verso.
Es la tesis a la que adhiero pues me parece la que mejor explica el fenómeno jurídico, y
resulta más correcta y ajustada a la esencia de la acción.
45. Subsidiariedad de La Actio de in rem verso :
Afirmar que la acción ante el enriquecimiento es “subsidiaria” significa que si existe otra vía o
pretensión para reclamar no es posible ejercer la actio in rem verso. Es decir, esta pretensión
especifica no puede suplir a otra acción que se encuentre prescripta o haya sido rechazada la
demanda mediante una sentencia pasada en la autoridad de la cosa juzgada, o bien se halle
en la imposibilidad de probar, etc. En síntesis, habiendo otra acción no resulta viable promover
la acción derivada del empobrecimiento sin causa.
Reafirmando el criterio indicado, el art. 1795 del Código dispone: “Improcedencia de la acción.
La acción no es procedente si el ordenamiento jurídico concede al demandado otra acción
para obtener la reparación del empobrecimiento sufrido”.
- La vinculación material entre uno y otro hecho / Relación causal entre el enriquecimiento y el
empobrecimiento.
- La ausencia de “causa” / ausencia de justa causa: no debe haber una causa fuente que
legitime el enriquecimiento. Es decir, el aumento en el patrimonio del demandado no debe
fundarse en un contrato, en una donación, etc.
- Inexistencia de otra acción mas justa: SUBSIDIARIEDAD: no debe tener el empobrecido otra
acción o vía de derecho a su disposición para obtener la debida indemnización a su perjuicio.
De hecho, la actio in rem verso se considera residual. Este requisito ha sido consagrado en
forma explícita por el código por el art. 1795.
d) Ausencia de Causa.
como se ha indicado, el nuevo Código regula el enriquecimiento sin causa y lo ubica como una
de las fuentes de las obligación, y decide una cuestión de metodología y sustantiva que deja
de ofrecer dubitaciones.
48. Modernas ideas sobre intrusión en el Derecho Jurídico ajeno, las de atribución y
antijuricidad:
Intrusión en el derecho ajeno. El enriquecimiento sin causa tiene un vuelco fundamental con la
denominada “teoría de la diferenciación” que viene a incorporar a la doctrina del
enriquecimiento sin causa, una serie de supuestos y elementos que quiebran la existencia de
unidad para dar lugar a un abanico de casos. Se trata de considerar los efectos derivados de
la “prestación” y los que corresponden a los de “uso y disfrute de la cosa ajena”, llamados de
intromisión.
La acción de enriquecimiento sin causa por intromisión en el derecho ajeno (o condictio por
intrusión) es aquella que el ordenamiento jurídico confiere a quien ha sido objeto de una
intrusión ilegitima en sus bienes jurídicos atributivos, contra quien (como consecuencia de
dicha conducta) se ha beneficiado a raíz de ello, a fin de que este le restituya el provecho
económico derivado de esa situación. Opera cuando a una persona le afluyen valores
patrimoniales que legalmente no le corresponden, en virtud de haber sido obtenidos mediante
una intrusión o invasión en la esfera jurídica ajena. Son sus elementos: intrusión ilegitima del
derecho ajeno; enriquecimiento injustificado y vinculación causa entre la intrusión ilegitima y el
referido enriquecimiento.
De esa manera se crean tipos que dan forma a diversos supuestos y tratando de encontrar
una solución a los diferentes conflictos de intereses que se presenten. Por ello es necesario
ubicar diferentes clases decondictios. De ese modo se diferencia la “condictio por
prestación” que ante una relación obligatoria errónea o fallida, ordena la liquidación de las
consecuencias económicas; mientras que la “condictio por intromisión” provoca la
protección de un derecho subjetivo usurpado, esta tiende a la restitución de todos aquellos
enriquecimientos que hayan sido objeto, mediante la usurpación de un bien ajeno, a través de
su uso, disfrute, consumo, disposición, o enajenación ilegitima.
Son los casos en que un sujeto recibe algún beneficio económico por el uso de bienes ajenos,
sin razón o causa que lo ampare, y no le corresponde obtener. Esta especie de invasión en los
derechos de otro actuando sin culpa, le impone la obligación de reparar. El reclamo restitutorio
tiene un cierto parentesco con la acción reivindicatoria, aunque es de naturaleza “personal”, y
también aparece asimilable a la pretensión de resarcimiento de daños propia de la
responsabilidad civil.
Para dar solidez y fundamento a la “condictio por intromisión” se han desarrollado dos tesis
diferentes; una llamada de la “antijuricidad”, y la otra, de la “atribución”.
a) Antijuricidad:
Según esta idea, se afirma que el fundamento de la condictio (sea por prestación o intrusión),
es siempre la conducta antijuridica (sea que se trate de un acto culposo o no), por lo que basta
con que se demuestre que el ilícito permite la recepción de ganancias de un patrimonio ajeno.
Para esta corriente, el concepto de “sin causa” debe ser reemplazado por el comportamiento
“antijuridico” que legitima al empobrecido a reclamar el retorno al equilibrio económico perdido.
Esta tesis recibe numerosas críticas de la doctrina.
b) Atribución:
Hay dos supuestos donde puede ser aplicada la “condictio por intromisión”, y son: a) el uso de
bienes ajenos; y b) la disposición de bienes ajenos.
En cuanto a lo primero, es el caso en que alguien sin autorización ni conformidad del titular,
uso o disfruta de bienes que no le pertenecen, y lo hace sin alterar ni modificar su objeto
material. Los ejemplos que tiene la Ley civil sobre la relación entre los poseedores y los
titulares de dominio del bien, son claros al respecto, donde se toma como ingrediente de
juzgamiento a la buena o mala fe del poseedor.
Se trata de casos donde alguien transfiere un bien mueble no registrable, carece de derecho
suficiente para hacerlo, y lo traslada a un sujeto que, como adquiriente a titulo oneroso y
obrando de buena fe, la ley le protege de cualquier acción reivindicatoria del verus domino. En
este caso, el que dispuso del bien mueble es deudor del propietario todo aquello que obtuvo
con la transferencia de la cosa. Es una obligación de restitución por enriquecimiento
injustificado por intromisión en el valor económico del derecho en el circulo de intereses
especialmente reservados a su titular.
De allí que cuando el acto del pago carece de fundamentación suficiente para mantenerse y
producir efectos extintivos, el accipiens (receptor) se encuentra obligado a restituir lo recibido.
En la doctrina se han planteado varias hipótesis sobre la naturaleza jurídica del pago de lo
indebido y ellas se pueden resumir en: a) es una aplicación y derivación del principio del
enriquecimiento sin causa; b) un supuesto de pago anormal: c) una fuente autónoma de las
obligaciones; y d) un ejemplo mas de los “cuasicontratos”. De acuerdo con la actual legislación
y su ubicación metodológica, se esta en presencia de una figura derivada del principio de
enriquecimiento sin causa, aunque no es posible desecharla como un modo sub-tipico de
fuente de las obligaciones.
a. La causa de deber no existe, o no subsiste, porque no hay obligación valida; esa causa deja
de existir; o es realizado en consideración a una causa futura, que no se va a producir;
b. Paga quien no esta obligado, o no lo esta en los alcances en que paga, a menos que lo
haga como tercero;
En el nuevo Código se prevén tres supuestos de pago indebido, y son: el pago sin causa (incs.
a, b y c), el pago por causa ilícita (inc. d), y el obtenido por medios ilícitos (inc. e).
Todos los supuestos de pago sin causa están determinados en los tres primeros incisos del
art. 1796 y son: la causa de deber no existe, o no subsiste, porque no hay obligación valida;
esa causa deja de existir; o es realizado en consideración a una causa futura, que no se va a
producir y, por último, cuando el que recibe el pago (accipiens) no es acreedor.
El art. 1797 aclara bien que para el ejercicio de la actio de in rem verso desinteresa que haya
habido o no error por parte del solvens, lo que lleva a dejar en claro que son todos supuestos
donde influye la causa, y en nada la del vicio del error en la voluntariedad del acto. Importa
siempre la espontaneidad.
ARTICULO 1797.- Irrelevancia del error. La repetición del pago no esta sujeta a que haya sido
hecho con error.
De los casos enumerados el primero es una especie de regla general que aplica a todos los
supuestos, ya que alguien paga y no hay razón ni fundamento legal para sostener dicho acto
por inexistencia de causa. Ese negocio de disposición pudo ser hecho por error o no, lo cual
desinteresa; lo importante es que si el accipiens pretende retener lo oblado deberá demostrar
que hubo “causa” valida y suficiente que lo justifique.
El segundo supuesto se identifica con la regla romana de lacausa data causa non secuta que
daba lugar a la condictio ex causa finita, es decir, en su origen existe causa suficiente que da
sustento al negocio, pero mas adelante deja de tener vigencia y virtualidad, permitiendo la
repetición de lo pagado.
El tercer caso es el del pago de una obligación en espera del cumplimiento de una causa
futura, que no se producirá por un obstáculo legal o imposibilidad de hecho.
El inc. d) del art. 1796 agrupa ambos pues refiere a la “causa ilícita o inmoral”. Si bien se
anotan como dos casos distintos, uno cuya causa es contraria a la ley (ilícita), y otro en que es
chocante con la moral y las buenas costumbres, la cualidad negativa de se run pago indebido
unifica las consecuencias. Se dan ejemplos en los contratos de “claque”, “cadenas de la
prosperidad”, “venta de influencias”, “trata de personas”, “cesión de clientela profesional”, etc.
En el caso de que una de las partes se le puede imputar ducha conducta, y a la otra (solvens)
actúa de buena fe, de manera correcta y ajustada a la ley, la norma le permite ejercer la
acción de repetición. En cambio, cuando la “torpeza es bilateral” se veda la posibilidad del
reclamo y da al contenido de la prestación del mismo destino que indica para las sucesiones
vacantes.
Esta clase de pago indebido se encuentra en el ultimo inciso del art. 1796 (inc. e). un ejemplo
clásico es el de un acreedor que mediante dolo o violencia física o moral, obliga a su deudor a
pagar; se trata de un acto delictivo que precede a la entrega de dinero u otro objeto.
b. En el caso del inciso b) del artículo 1796, la restitución no procede si el acreedor, de buena
fe, se priva de su título, o renuncia a las garantías; quien realiza el pago tiene subrogación
legal en los derechos de aquel;
c. En el caso del inciso d) del articulo 1796, la parte que no actúa con torpeza tiene derecho a
la restitución; si ambas partes actúan torpemente, el crédito tiene el mismo destino que las
herencias vacantes.
- La restitución a cargo de una persona incapaz o con capacidad restringida no puede exceder
el provecho que haya obtenido; dada la protección especial de la cual son merecedoras, en su
caso, la obligación de restitución se limita a la utilidad recibida por causa del pago, a pesar de
la falta de alguno de sus elementos esenciales.
- En el supuesto en los cuales quien recibió el pago indebido de buena fe, destruyo el titulo
representativo de la deuda (ej.: cheque, pagare, etc.), o bien renuncio a las garantías en virtud
de dicho pago (ej.: finanzas, hipotecas, etc.), no corresponde la restitución. El legislador se
pronuncia en este caso en favor de quien, obrando rectamente, se deshizo de los elementos
de resguardo de su crédito a raíz del pago indebido, aunque asigna al pagado, el derecho de
subrogación legal.
- En el caso de pago de causa ilícita o inmoral, solo la parte que no actúa con torpeza tiene
derecho a la restitución. Y si ambas partes actúan torpemente, el crédito tiene el mismo
destino que las herencias vacantes, es decir que en principio será beneficiado de su monto el
Estado Argentino, de la CABA o de la provincia donde el pago se realice.
A) GENERALIDADES.
a) Noción:
Los efectos son las consecuencias a través de las cuales el sistema jurídico procura dotar de
eficacia a la relación de obligación y con ello lograr la tutela jurídica del crédito. Estas
consecuencias se traducen en derechos y deberes que el ordenamiento jurídico atribuye e
impone al acreedor y al deudor. No es un derecho ni un solo deber, sino un cumulo de
derechos y deberes. Los efectos de las obligaciones son, pues, todas las consecuencias
derivadas de ellas.
Desde esta perspectiva, estudiar los efectos implica realizar un análisis sobre la faz dinámica
de la obligación, frente a los otros aspectos ya estudiados que hacen a su estructura
(elementos) o a su causa o nacimiento (fuentes), en los que predomina un análisis estático de
la obligación.
La faz dinámica de la obligación, con todos los aspectos relativos a la tutela jurídica del
crédito, en orden a la situación del acreedor, comprende todas las posibilidades, facultades,
medios de coerción y de conservación que el ordenamiento jurídico provee para lograr la
satisfacción de un interés, lo cual permite distinguir (por un lado),
la tutela preventiva (referida a cuestiones cuya relevancia verdadera opera antes del
vencimiento de la obligación o aquellas relativas a la integridad del patrimonio del deudor) y
(por otro) la defensa sucesiva al incumplimiento denominado como tutela represiva.
Algunos juristas distinguen cuatro especies relativas a la tutela jurídica del crédito:
En relación con la situación del deudor, los efectos se sintetizan en la “deuda”, como deber
jurídico especifico, cuya inejecución importa una lesión al interés del acreedor. Sin embargo,
los efectos con relación al deudor comprenden también derechos y otros deberes (deberes
secundarios de conducta) que se dirigen a obtener la liberacion del vinculo de obligación y a
rechazar las acciones del acreedor. Entre los derechos del deudor se pueden mencionar la
facultad de constituir en mora al acreedor y el pago por consignación.
Los efectos de los contratos consisten en “crear, regular, modificar, transferir o extinguir
relaciones jurídica patrimoniales” (art. 957), es decir, en generar un orden normativo en virtud
del cual se regirá el vínculo originado a través del contrato; vale decir, que la obligación puede
ser un efecto de los contratos cuando “crean” relaciones jurídicas patrimoniales, pero no
necesariamente, habida cuenta de que puede producir otros efectos (regular, modificar, etc.).
Los efectos de las obligación son, en cambio, aquellos medios por los cuales se procura
satisfacer el derecho del acreedor y, consecuentemente, se obtiene la libración del deudor. De
ahí que, principalmente, consistirán en el cumplimiento de la prestación debida y, si eso
fracasare, en los remedios y recursos que el ordenamiento jurídico pone a disposición del
acreedor para que este obtenga el beneficio que le reporta la obligación.
Seria, pues, impropio identificar como efectos de los contratos con aquellos medios tendientes
a la satisfacción del derecho del acreedor, no solo porque respecto de ellos el contrato
aparece como un antecedente indirecto, sino también porque el contrato en cuanto acto
jurídico bilateral de contenido obligacional no se agota en la producción de obligaciones, sino
tiene eventualmente otras virtualidad diferentes.
ARTICULO 729.- Buena fe. Deudor y acreedor deben obrar con cuidado, previsión y según las
exigencias de la buena fe.
65. Clasificación:
Las consecuencias del vinculo obligacional pueden ser clasificadas para una mejor
comprensión del instituto en distintas categorías y especies, teniendo en cuenta criterios
diversos.
La primera que suele realizar es la relativa a los efectos que tiene que ver con las partes
(efectos subjetivos). La segunda tiene en cuenta el objeto y el contenido de la obligación, y el
análisis de la dinámica de la obligación en cuanto a la observancia del plan prestacional,
donde se abordan los temas relativos al cumplimiento (sintetizado el pago) y los referidos al
incumplimiento en sus distintas varias (absoluto y relativo), comenzando por la inejecución
tarida y el instituto de la mora, para luego seguir con el resto de los tópicos, todo lo cual
conforma los “efectos objetivos” de las obligaciones. Otra clasificación se refiere al tiempo de
producción de los efectos.
a) Subjetivos:
Los efectos de la obligación son, pues, de carácter relativo, dado que solo habrán de
producirse entre el acreedor y el deudor. De esta manera, la oponibilidad del vínculo, e
invocabilidad de sus efectos, se limita a las partes y sus sucesores, y no puede alcanzar ni
perjudicar a terceros.
b) Objetivos:
Desde el punto de vista del acreedor, los efectos objetivos se los subdivide
en principales y secundarios. Los principales conciernen directamente a la satisfacción del
derecho del acreedor; los secundarios están encaminados a ello solo indirectamente, pues
en si mismos tienden a algo distinto que redunda en la mejor realización de aquellos efectos
principales: por ello, se los denominan también “auxiliares”, en cuanto favorecen y facilitan la
concreción de aquellos.
- EFECTOS NORMALES O NECESARIOS: Los efectos normales son los que corresponden a
toda obligación, según su naturaleza. Por ello, se llaman también necesarios, porque no
pueden faltar en cualquier relación de la obligación (el pago y la ejecución forzada directa).
Desde el punto de vista del deudor, los efectos se refieren a los derechos tendientes a exigir la
cooperación del acreedor para cumplir con la prestación y recibir el pago y, en su caso,
emplear la vía coactiva para consignar la cosa debida, previa mora del acreedor, todo lo cual
conduce a obtener la liberacion de la deuda y repeler las acciones del acreedor por las que
procura intentar cobrar el crédito ya extinguido.
c) Tiempo:
Los efectos de las obligaciones pueden ser inmediatos, cuando la prestación debe ejecutarse
desde el nacimiento o diferidos, cuando ella debe cumplirse después de un determinado
tiempo por presentarse una condición, un plazo, etc.
Los efectos también pueden ser instantáneos, es decir, aquellos que se consuman con la
ejecución de la prestación de forma unitaria (el pago del precio al contado) o
de duración cuando las consecuencias del vinculo se prolongan en el tiempo, sea de forma
continuada (la del locador en mantener en el uso y goce pacifico de la cosa) o fraccionada (el
pago mensual del precio de la locación).
B) EFECTOS SUBJETIVOS
Ahora bien, quienes son partes y terceros en la relación de obligación. Partes son aquellos
sujetos que concurren a constituir o a dar nacimiento a la relación de obligación. Se trata de
aquellas personas que actúan en nombre propio, declaran su voluntad y asumen las ventajas
y desventajas de la calidad que exhiben como acreedor y deudor. Son, pues, los titulares de
los derecho y deberes que emanan de la situación que ocupan en el polo activo o pasivo de la
obligación.
Terceros, en cambio, son aquellos sujetos indeterminados, extraños o ajenos a una relación
de obligación.
Si bien como regla general los efectos de las obligaciones no pueden perjudicar ni beneficiar a
los terceros, lo cierto es que puede hablarse de una influencia refleja o indirecta de la relación
de obligación sobre la esfera patrimonial de ciertos terceros. Por eso se distingue
entre terceros interesados y terceros no interesados. Los primeros son aquellos que tienen
un interés licito en el cumplimiento de la obligación (el tercero poseedor de un inmueble
hipotecado, que puede sufrir las consecuencias de la ejecución hipotecaria si el deudor no
cumple); a los segundos se los define por negación: son aquellos que no son terceros
interesados y, por ende, no sufren perjuicio alguno con motivo de la inejecución de la
obligación.
- Reflejos: cuando los contratos repercuten en otra relación contractual conexa (p. ej., la
relación obligacional afianzada influye en el contrato de fianza).
- Provocados: cuando el contrato es el fundamento de una pretensión de las partes hacia los
terceros o viceversa. La regla es que estos efectos se producen frente a terceros; son
ejemplos de este tipo de incidencia: los casos de oponibilidad y de utilizabilidad (“El acreedor,
por ejemplo, se sirve del negocio de adquisición celebrado por su deudor con otra persona a
fin de proceder a ejecutar su crédito sobre los bienes adquiridos”).
Vinculado con estas subespecies de efectos se ha dicho también que “por lo que respecta a la
existencia del contrato en sí, es decir, como hecho, es siempre oponible a terceros.
ARTICULO 1021.- Regla general. El contrato solo tiene efecto entre las partes contratantes;
no lo tiene con respecto a terceros, excepto en los casos previstos por la ley.
ARTICULO 1022.- Situación de los terceros. El contrato no hace surgir obligaciones a cargo
de terceros, ni los terceros tienen derecho a invocarlo para hacer recaer sobre las partes
obligaciones que estas no han convenido, excepto disposición legal.
ARTICULO 1023.- Parte del contrato. Se considera parte del contrato a quien:
c. Manifiesta la voluntad contractual, aunque esta sea transmitida por un corredor o por un
agente sin representación.
ARTICULO 1024.- Sucesores universales. Los efectos del contrato se extienden, activa y
pasivamente, a los sucesores universales, a no ser que las obligaciones que de el nacen sean
inherentes a la persona, o que la transmisión sea incompatible con la naturaleza de la
obligación, o este prohibida por un clausula del contrato o la ley.
En relación al artículo 1022, como excepción, en el Código se recogen cinco supuestos en los
cuales los terceros se pueden incorporar a una relación jurídica, por lo que se delimita con
mayor precisión el alcance del efecto relativo. Tales son: 1) la contratación a nombre de
tercero; 2) promesa del hecho de tercero; 3) la estipulación a favor de tercero; 4) el contrato
para persona a designar y 5) el contrato por cuenta de quien corresponda.
El contrato celebrado por un tercero no produce efectos. De ahí que, ante la ausencia de
representación, solo resulta eficaz si se cumple con el requisito de la ratificación. Producida la
ratificación las relaciones entre el “falso procurador” y el dueño del negocio serán regidas por
las normas de la gestión de negocios ajenos.
ARTICULO 1026.- Promesa del hecho de tercero. Quien promete el hecho de un tercero
queda obligado a hacer lo razonablemente necesario para que el tercero acepte la promesa.
Si ha garantizado que la promesa sea aceptada, queda obligado a obtenerla y responde
personalmente en caso de negativa.
La promesa del hecho de tercero supone asumir una obligación de hacer a cargo del obligado,
cuyo contenido puede ser moldeado con diferentes alcances dentro del ejercicio de la
autonomía de la voluntad de los contratantes. En principio, importa una obligación que se
satisface mediante la realización de la actividad prometida (obligación de medios), y por
excepción compromete el resultado de la ratificación.
Si el tercero acepta la promesa formulada, produce efectos liberatorios para el obligado, salvo
que este hubiera asumido la garantía de cumplimiento.
c) estipulación a favor de tercero:
Se dice que hay contrato o estipulación a favor de un tercero cuando una de las partes del
contrato (llamada estipulante) conviene en su propio nombre y a mérito de un interés digno de
tutela que la contraparte (llamada prominente) quede obligada hacia un tercero (llamado
beneficiario) a cumplir una prestación. El tercero puede aceptar o rechazar el beneficio
otorgado y, por su lado, el prominente puede revocarlo antes de que se produzca la
aceptación. Se trata de una modalidad contractual aplicable a casos tales como la donación
con cargo, el fideicomiso, la renta vitalicia, el seguro de vida, etc.
ARTICULO 1029.- Contrato para persona a designar. Cualquier parte puede reservarse la
facultad de designar ulteriormente a un tercero para que asuma su posición contractual,
excepto si el contrato no puede ser celebrado por medio de representante, o la determinación
de los sujetos es indispensable
Mientras no haya una aceptación del tercero, el contrato produce efectos entre las partes.
ARTICULO 1030.- Contrato por cuenta de quien corresponda. El contrato celebrado por
cuenta de quien corresponda queda sujeto a las reglas de la condición suspensiva. El tercero
asume la posición contractual cuando se produce el hecho que lo determina como beneficiario
del contrato.
El Código ha previsto una modalidad de gran utilidad practica para los contratos de seguros y
de transporte. El contrato por cuenta de quien corresponda supone que una de las partes lo
celebra a nombre propio, pero por cuenta de otro, que no se indica o individualiza al tiempo
del perfeccionamiento, que dado su determinación sujeta a hechos posteriores al contrato.
f) Ejecución de la obligación por un tercero:
ARTICULO 881.- Ejecución de la prestación por un tercero. La prestación también puede ser
ejecutada por un tercero, excepto que se hayan tenido en cuenta las condiciones especiales
del deudor, o hubiere oposición conjunta del acreedor y del deudor. Tercero interesado es la
persona a quien el incumplimiento del deudor puede causar un menoscabo patrimonial, y
puede pagar contra la oposición individual o conjunta del acreedor y del deudor.
Ello se justifica, desde el punto de vista objetivo, por cuanto se extingue la obligación
desinteresando al acreedor, satisfaciendo su interés, lo cual contribuye a la paz social. Desde
el punto de vista subjetivo, se juzga que ciertos terceros se pueden beneficiar con el
cumplimiento, y con ello las relaciones de cooperación social y económica.
C) EFECTOS OBJETIVOS
El cumplimiento se sintetiza con el pago, ya que la función solutoria hace concluir a la mayoría
de las obligaciones. Es por ello que, razonablemente, muchos autores consideran que el pago
es la forma natural de cumplimiento que un medio extintivo de obligaciones.
En lo que atañe al incumplimiento, su significado se está ante una discrepancia entre los
debido y lo prestado. El incumplimiento se configura cuando el deudor no ajusta su conducta
al comportamiento debido y, mas estrictamente, se lo define como el comportamiento opuesto
a aquel en que se concreta el cumplimiento y, en consecuencia, que conlleva la falta de
ejecución o ejecución inexacta de la prestación. El incumplimiento implicaría, así considerado,
una lesión al derecho del acreedor e impide la extinción natural de la obligación.
Ante la lesión al derecho de crédito, en la mayoría de los casos a través del incumplimiento de
la obligación, el acreedor dispone de vías legales de ejecución para satisfacer su interés
violado: es el denominado cumplimiento “forzoso” que regulan los arts. 730, 731 y 777 del
Código y el art. 10 bis de la ley 24.240, lo cual implica recurrir a los órganos jurisdiccionales
del Estado para el logro de tal finalidad.
· LA EJECUCION FORZADA INDIVIDUAL: Constituye la vía jurídica articulada por uno o mas
acreedores individuales contra el deudor y que, generalmente, se encauza por medio de un
proceso judicial de conocimiento o de ejecución. Esta se subdivide en:
- Ejecución Directa: Se procura obtener el objeto de la obligación en especie (in natura); el
acreedor acude al órgano jurisdiccional para alcanzar una sentencia de condena, ya se apara
que el deudor ( ejecución forzada especifica; arts. 730 inc. a y 777 inc a, CCyC.), o un tercero
a su costa (ejecución por otro; arts. 730 inc. b y 777 inc. b, CCyC.), satisfaga el interés del
acreedor.
Hemos señalado que la ejecución forzada individual puede ser directa o indirecta y, a su vez,
la directa puede subdividirse en ejecución especifica y por otro a costa del deudor.
Se llama también ejecución in natura y consiste en lograr que el acreedor vea satisfecho su
crédito exactamente igual que si el deudor hubiera cumplido voluntariamente. Así, el inc. a) del
art. 730 dispone la obligación de derecho al acreedor a “emplear los medios legales para que
el deudor le procure aquello a que se ha obligado”.
Este es el primer camino que debe tomar el acreedor, reclamando aquello a que el deudor se
obligó, salvo que se trata de una relación de consumo, puesto que en este ámbito el acreedor
es libre de elegir la vía, según sus intereses.
Mas allá de esta ultima salvedad, no siempre es posible recurrir a la ejecución in natura,
por lo que la procedencia de este medio legal debe ser analizado según sea una
obligación de dar, de hacer o de no hacer.
Llambías dice que son necesarios tres requisitos para hacer efectivo el cumplimiento in natura:
1) la existencia de la cosa; 2) que se encuentre en poder del deudor; 3) que el deudor sea
poseedor de la cosa.
El incumplimiento del deudor puede ser total, temporal o defectuoso. En este ultimo supuesto,
el art. 775 dispone que lo mas hecho se puede tener por no realizado, y es posible demandar
a su destrucción. Sin embargo, todo ello merece algunas aclaraciones. En consideración a lo
“mal hecho”, para que adquiera la importancia del incumplimiento, se ha juzgado que debe
adquirir cierta entidad y relevancia en consideración a la prestación prometida, ya que “las
pequeñas imperfecciones”, o “aspectos no relevantes” o “mínimos defectos”, no pueden ser
entendidos como verdaderos incumplimientos.
En su parte final el art. 775 indica que el acreedor podrá solicitar la “destrucción de lo mal
hecho”, aunque “…siempre que la exigencia no sea abusiva”. La destrucción de lo que mal se
hizo, o se realizo de manera diversa a la acordado, o deficiente, le abre la puerta al acreedor
para solicitar su rechazo (y en algún supuesto muy especial) su destrucción. Esto ultimo debe
ser motivo de minucioso contralor judicial, para evitar reclamos abusivos.
En las obligaciones de no hacer la solución varía según como sean estas obligaciones: si
son intuitu personae se le aplican las mismas reglas que las obligaciones de hacer; si es
posible su ejecución sin violentar la persona del deudor, la ley admite el empleo de la fuerza.
En el caso de estas últimas, por ejemplo, si el deudor se obliga a no construir un muro de una
determinada altura, o a no instalar un rubro comercial en cierta zona de la ciudad, e incumple,
es posible destruir lo mal hecho, o clausurar el local comercial. En cambio, tratándose de las
primeras, si por ejemplo revela el secreto de una formula química, o vende los resultados de
un invento que había prometido con otro, solo es posible reclamarle el pago de los daños y
perjuicios.
La ley admite que el cumplimiento forzoso sea hecho por un tercero, es decir, por aquel que
no es parte de la relación de obligación. Se debe diferenciar esta figura de la del
“cumplimiento voluntario” o “pago por tercero”, ya que en el caso que analizaremos el tercero
cumplirá, no es espontáneamente, sino como consecuencia del pedido del acreedor que,
como dice el Código, hace ejecutar la prestación por otro (tercero) a costa del deudor.
La ejecución forzada por tercero puede ser de obligaciones de dar cosas inciertas no
fungibles, fungibles y de dar sumas de dinero . En principio, ello no es posible en las
obligaciones de dar cosas ciertas que se encuentran en poder del deudor; si las cosas ciertas
se hallan en posesión de un tercero, y las partes ignoran la ajenidad de la cosa al contratar,
tampoco es posible la intervención del tercero.
Ya analizamos cuales son los caminos que debe recorrer el acreedor ante el incumplimiento
del deudor. Como última etapa se encuentra la indemnización por daños.
En la hipótesis en que el deudor no cumpla voluntariamente la obligación y no sea posible
compelerlo al cumplimiento forzoso en forma directa (ejecución individual directa), la ley otorga
al acreedor una vía más para satisfacer el interés vulnerado; ese medio legal es denominado
por el Código como el derecho a: “obtener del deudor las indemnizaciones correspondientes”
o el derecho a “reclamar los daños y perjuicios”.
El incumplimiento imputable puede dar lugar a diversas vías legales para satisfacer el
interés del acreedor, incluyendo la reparación de los menoscabos que se hubieren
causado a su parte. Tales vías de corresponden a dos fenómenos distintos: por un lado,
la indemnización del “equivalente” por la prestación debida, denominada aestimatio rei,
y por otro, la indemnización de los “mayores daños” ocasionados al acreedor por el
incumplimiento mismo, el llamado id quod interest.
El id quod interest no son debidos por el mero incumplimiento sino, principalmente, por la
consecuencias o repercusiones patrimoniales o personales (daños patrimoniales o no
patrimoniales) que tal incumplimiento producen en el interés del acreedor (por ej.: el daño
emergente, lucro cesante, daño moral ahora llamado no patrimonial, etc.).
Por lo que hemos expuesto, no es correcto asimilar el id quod interest con el valor económico
en la prestación dado que son conceptos y realidades distintas.
Los plazos de prescripción son distintos en ambos casos: en la aestimatio rei rige el plazo
genérico de cinco años, en tanto que en el id quom interest el de tres.
Además, no son iguales los presupuestos de hecho sustantivos en la aestimatio rei que en
el id quom interest, situación que es necesario reflejar en el ámbito del proceso judicial
mediante una adecuada exposición de las circunstancias fácticas del caso y,
consecuentemente, por medio de una correcta producción de los medios probatorios
pertinentes.
Los procesos concursales se encuentran regidos, por lo dispuesto en la ley 24.522 (para las
entidades financieras y de los seguros existen, además, leyes especiales). Haremos una
sintética referencia a algunos supuestos allí previstos que interesan a nuestra materia.
a) Realización de Bienes:
La quiebra tiene por finalidad la liquidación de los bienes del deudor, la cual es llevada a cabo
por el síndico de la forma más conveniente para el concurso. La realización debe comenzarse
de inmediato con la sentencia de declaración de quien firme.
Con el producido de los bienes, se realiza un informe final con el resultado de las
enajenaciones y créditos percibidos por el síndico, y se proyecta una distribución del dinero
obtenido a favor de los acreedores verificados, teniendo en cuenta la graduación de los
créditos (privilegios). El proyecto determina como participa cada acreedor sobre los fondos
existentes en el concurso luego de liquidados los bienes y satisfechos los gastos
prededucibles (honorarios, gastos, etc.).
Con la sentencia de quiebra el deudor queda desapoderado de sus bienes, no puede disponer
de su patrimonio ni administrarlo. Dicho desapoderamiento se inicia con la sentencia y dura
hasta su rehabilitación. Además, se procede a la incautación de los bienes y papeles (libros y
documentos) del fallido, pudiéndose disponer la clausura del establecimiento del deudor.
El desapoderamiento se extiende a todos los bienes actuales presentes en el patrimonio del
fallido a la fecha de la sentencia de quiebra; mas todos los bienes futuros, que ingresaren a
dicho patrimonio, por cualquier título de adquisición (oneroso, gratuito, mortis causa, etc.),
antes de la rehabilitación; mas todos los bienes salidos del patrimonio del fallido, que
reingresaren (aun después de la rehabilitación) con motivo de acciones de recomposición
patrimonial del derecho común (acción de simulación y acción de fraude o pauliana) o de
alguna de las ineficacias falenciales.
Quedan excluidos del desapoderamiento (entre otros) los derechos no patrimoniales, los
bienes inembargables, el usufructo de los bienes de los hijos menores del fallido, la
indemnización por daños a la persona, etc.
c) Procesos Individuales:
Con la sentencia de quiebra se produce el llamado “fuero de atracción”, lo cual implica que
todos los juicios de contenido patrimonial, seguidos contra el fallido, deben radicarse ante el
juez de la quiebra, a excepción de las ejecuciones de créditos con garantías reales y de los
procesos de expropiación.
Junto con la atracción se produce la suspensión del trámite de todos los procesos atraídos.
Sin embargo, en relación con los juicios de conocimiento y los laborales, el acreedor
demandante tiene la facultad de optar entre continuar el trámite del proceso ante el juez
natural o bien suspender el procedimiento y verificar su crédito de acuerdo con lo dispuesto
por los arts. 32 y ss. De la ley concursal.
Además del fuero de atracción del proceso concursal y de la suspensión del trámite de los
juicios contra el concursado, no pueden deducirse nuevas acciones individuales contra el
fallido que tengan contenido patrimonial y sean de causa o título anterior a la declaración de
quiebra. Los acreedores deben concurrir al proceso falencial y solicitar la verificación de sus
acreencias a través de las vías correspondientes.
d) Intereses:
Con el decreto de quiebra se suspende el curso de todo tipo de intereses. Sin embargo,
los compensatorios devengados con posterioridad que correspondan a créditos amparados
con garantías reales pueden ser percibidos hasta el límite del producido del bien gravado
después de pagadas las costas, los intereses preferidos anteriores a la quiebra y el capital.
Asimismo, tampoco se suspenden los intereses compensatorios devengados con
posterioridad que correspondan a créditos laborales.
e) Obligaciones a Plazo:
La sentencia que declara el quebranto produce de pleno derecho el vencimiento del plazo
inicial, o suspensivo, de todas las obligaciones del fallido.
f) Medidas Cautelares:
La ley concursal dispone que los acreedores de prestaciones no dinerarias, de las contraídas
en moneda extranjera o aquellos cuyo crédito en dinero deba calcularse en relación a otros
bienes, deben concurrir a la quiebra por el valor de sus créditos en moneda de curso legal,
calculado a la fecha de la declaración o, a opción del acreedor, a la del vencimiento, si este
fuere anterior.
El incumplimiento se presenta como una conducta del sujeto que contraviene, altera, modifica
la naturaleza del vínculo jurídico que toda obligación comporta, o bien lesiona el crédito,
impidiendo la satisfacción del acreedor y, por ende, la extinción natural de la obligación.
El incumplimiento implica, así considerado, una lesión al derecho del acreedor, fruto de la
contravención a la conducta debida o, lo que es lo mismo, a la desviación del “programa
prestacional”.
El incumplimiento debe ser entendido pues, como una noción amplia y objetiva, unitaria y
articulada del incumplimiento, constitutiva del presupuesto jurídico del conjunto de remedios
que dispone el acreedor, y que desempeña una tarea organizadora. Es una noción que debe
comprender toda forma de inejecución o desviación del plan prestacional, sin importar que el
deudor se encuentre o no exonerado de responsabilidad, es decir, que el incumplimiento de
una obligación este o no justificado.
b) Clases de Incumplimiento:
la inejecución puede ser relativa o absoluta, imputable o no. El conocimiento de cada una de
las especies permite acertar con mayor facilidad la normativa en la que subsume el supuesto
planteado en cada caso.
1) Absoluto o Relativo:
2) Imputable o Inimputable:
Según sea atribuible al deudor o extraño al mismo, ajeno a él, la inejecución del contrato.
El incumplimiento es imputable cuando concurren ciertas cualidades de la persona y
propiedades en el acto realizado que permiten atribuir las consecuencias del daño ocasionado
por la lesión del crédito, esto es, la aplicación de la sanción legal (el resarcimiento), sin
perjuicio de la necesidad de que concurran otros elementos o presupuestos (relación de
causalidad, daño resarcible).
Las razones jurídicas por las que se puede atribuir las consecuencias del incumplimiento
imputable son, por un lado, la negligencia, impericia o imprudencia, o bien el desinterés frente
a los intereses ajenos o la intención de causar un daño (ambos factores subjetivos), y por otro,
la promesa del resultado garantizado, la equidad, etc. (ambos ejemplos de factores objetivos).
De acuerdo con la forma de exteriorizarse el incumplimiento, el mismo puede ser por actos
“positivos” u “omisivos” de abstención.
El incumplimiento puede ser por acción o por omisión, según que la naturaleza de la
obligación constriña al obligado a realizar eficazmente una prestación que no realiza, o, al
contrario, lo obligue a mantener un estado de abstención o de quietud corporal que incumple
4) Propio o Impropio:
En el cumplimiento absoluto no hay prestación, es el no pago en los términos del art. 865, sea
porque el deudor declara expresamente que no ejecutara el contrato, por imposibilidad del
cumplimiento futuro, o porque el acreedor ha perdido interés (el fin perseguido ha fenecido).
La imposibilidad lato sensu (objetiva o subjetiva por falta de interés) tiene que
ser sobreviniente a la formación de la relación obligatoria, y generalmente, se presenta en dos
casos: cuando la prestación principal puede llegar a perecer luego de tornarse exigible; o por
el transcurso del plazo esencial o la transgresión de deberes accesorios, que priven de interés
jurídico al cumplimiento especifico.
Reviste entonces carácter absoluto si ya no es posible cumplir in natura la prestación debida y
tal imposibilidad reviste el carácter de definitiva, o bien cuando todavía es posible su
cumplimiento en especie, pero ya no se satisface el interés del acreedor.
Ante el incumplimiento imputable relativo se abren diferentes alternativas, según sea el tipo de
incumplimiento acaecido y la naturaleza o clase de obligación. En la ejecución retrasada,
siendo imputable la mora objetiva o subjetivamente, el deudor contratante debe cumplir
(primeramente) la prestación debida y, además, resarcir los daños y perjuicios moratorios; por
ello, debe distinguirse la indemnización “por mora” de la indemnización “por falta de
cumplimiento”. La primera se da junto con la prestación; la segunda, en lugar de la prestación.
En caso contrario, cuando la mora no es imputable, ninguna indemnización debe satisfacer.
En la ejecución defectuosa, el acreedor contratante podrá rehusar a recibir la prestación o
recibirla con reserva y , por ende, sin efecto liberatorio. Rigen aquí las normas relativas a los
vicios redhibitorios, como también las de la recepción del contrato de obra. Pero si el acreedor
no formula objeción alguna, se entiende que la ha consentido el cumplimiento irregular de la
prestación, no existiendo responsabilidad alguna.
En síntesis, se pueden enumerar las siguientes prerrogativas del contratante in bonis ante el
incumplimiento relativo: 1) promover judicialmente la ejecución compulsiva directa
(cumplimiento in natura); 2) deducir (también por vía judicial) la ejecución forzosa directa
(cumplimiento por otro a costa del deudor); 3) requerir la extinción del contrato, ya sea por
resolución juridicial o extrajudicial del contrato (pacto comisorio), a través de la rescisión
bilateral del contrato (distracto), o por revocación; 4) reclamar, además, la indemnización
pecuniaria correspondiente, si fuera el caso (daños y perjuicios); 5) solicitar la suspensión del
cumplimiento de las prestaciones (convención de Viena sobre compraventa Internacional de
Mercaderías; etc.) y 6) pedir la reducción del precio (p. ej., contrato de turismo); etc.
La mora es una de las formas de hacer relevante el incumplimiento temporal imputable del
deudor, también denominado mora creditoris, o mora debendi, o mora solvendi.
1) CONCEPTO:
El Código no define a la mora del deudor ni determina sus consecuencias. Solamente, la ley
establece que la mora del deudor se produce por el solo transcurso del tiempo fijado para su
cumplimiento (mora ex re), consagrando algunas excepciones y la forma en que estas se
configuran.
La mora puede ser definida como “un estado de incumplimiento relativo por retraso culpable”;
a esto se agrega la necesidad de la constitución en mora y la posibilidad de cumplimiento
posterior de la prestación.
2) CLASES DE MORA:
Según el sujeto a quien se atribuye la morosidad, hay mora del deudor y mora del acreedor.
Otra clasificación es la de mora ex persona, cuando es necesaria la interpelación para su
configuración; y mora ex re, cuando se puede prescindir de dicho requisito. También se
diferencia la mora legal, que la ley regula para supuestos concretos de mora convencional,
que resultan del contenido de una cláusula contractual.
3) ELEMENTOS:
Para su configuración, la mora del deudor requiere, en primer lugar, la transitoriedad del
retardo , o también llamado el elemento objetivo y material de la mora.
En tercer lugar, se exige la constitución en mora , la que puede operar por medio de la
interpelación del acreedor (moraex persona) o por el mero transcurso del tiempo (moraex re).
Nuestro criterio ha adoptado, como regla general, la mora ex re o automática y, como
excepción, la mora por interpelación.
El texto del art. 888 del Código dice que la mora del deudor se produce “por el solo transcurso
del tiempo fijado para el cumplimiento de la obligación”. El articulo consagra el sistema de la
mora ex re.
El Código también contempla los casos de mora ex persona, es decir, aquellas excepciones a
la regla de la mora automática y que, por ende, requieren de la interpelación. El art. 887
dispone que las excepciones son: las obligaciones a plazo tácito de cumplimiento y las de
plazo indeterminado propiamente dicho.
Las obligaciones con plazo tácito son aquellas cuyo plazo surge de la propia naturaleza de la
prestación (p. ej., el contrato de transporte en el que no se estipula un término, se entiende
que se hará efectivo por el tiempo necesario para su realización).
Las obligaciones con plazo indeterminado sin termino son pues aquellas en que no se
encuentra determinado ni definido en su origen, ya bien porque las partes lo dejan sujeto a un
acontecimiento posterior, o a un hecho potestativo del deudor, o a otras diligencias o
conductas que serán apreciadas mas adelante. Como ejemplos aparecen el pago a mejor
fortuna; el supuesto del cargo o modo, cuando no se fijo plazo de cumplimiento, o ante
cualquier clausula como “cuando se expidan los certificados”, “a partir del momento que le
otorguen el préstamo”, etc.
5) EFECTOS:
La mora del deudor produce múltiples consecuencias. En primer lugar, origina la necesidad
de indemnizar los daños causados por el retardo: daño “moratorio” .
En segundo lugar, traslada los riesgos de la obligación o contrato (p. ej., la pérdida o
destrucción de la cosa) al deudor .
En cuarto lugar, la mora impide resolver el contrato por virtud del pacto comisorio .
6) CESACION DE LA MORA:
La mora se prolonga hasta que ocurra algún hecho que la haga cesar, con lo cual se produce
la llamada “purga de la mora”. Ello se produce mediante: a) el pago; b) la imposibilidad de
cumplimiento; c) la renuncia del acreedor; d) la constitución en mora del acreedor, y e) para
algunos, la caducidad de la instancia judicial.
En el caso del pago, puede ser voluntario o coactivo mediante la consignación judicial. A lo
debido deberá adicionar lo que corresponda por los daños moratorios.
En virtud de lo dispuesto por el art. 955 del Código, los hechos impeditivos producidos con
posterioridad al estado de mora hacen que concluya dicha situación. Aunque, como bien
señala Llambías, libera al deudor para el futuro pero no lo exime de las responsabilidades
hasta ese momento.
La renuncia o abdicación de los derechos que le concede la situación de mora, también hace
concluir con ese estado. Seria un caso de renuncia expresa el acuerdo conciliatorio realizado
entre deudor y acreedor: concediendo un plazo para el cumplimiento y dejando sin efecto el
pago de daños moratorios. La renuncia tacita se produce si el acreedor de una obligación
dineraria recibe totalmente el capital sin reserva sobre los intereses.
La constitución en mora del acreedor tiene lugar cuando el deudor, mediante una oferta real
de pago, logra transferir el estado de incumplimiento temporario a la otra parte de la
obligación.
b) Cumplimiento Defectuoso:
c) Cumplimiento Parcial:
Concurre este supuesto cuando la obligación se cumple solo en parte (o solo algunas de las
obligaciones convenidas), lesionando el principio de integridad del pago. El pago debe ser
completo, es decir, abarcar toda la cuantía del objeto debido. Además, el art. 870 determina
que “si la obligación es de dar suma de dinero con intereses, el pago solo es integro si incluye
el capital mas los intereses”. Los intereses son accesorios del capital, y en ese carácter
constituyen una parte de la deuda. Fuera de los intereses, el principio de integridad se aplica
a otros accesorios de la deuda como las costas del juicios que sean a cargo del deudor.
E) CLAUSULA PENAL
74. Definición:
El art. 790 del Código define la clausula penal de la siguiente manera: “es aquella por la cual
una persona, para asegurar el cumplimiento de una obligación, se sujeta a una pena o multa
en caso de retardo o de no ejecutar la obligación”.
a) Funciones:
Del concepto que muestra el art. 790 del Código surgen las funciones que tiene la clausula
penal, por un lado, es compulsiva y, por otro, es resarcitoria. La función compulsiva,
disuasoria o coactiva implica que su contenido gravoso ejerce una especie de presión
psicológica sobre el deudor para que este cumpla de manera voluntaria la obligación. La
función resarcitoria, importa una forma practica de determinar a priori el importe de los
daños y perjuicios que derivan del incumplimiento.
b) Clases:
del art. 790 del Código aparecen también los dos tipos de clausula penal: la moratoria y la
resarcitoria (“en caso de retardar o de no ejecutar la obligación”).
El Código ha previsto esta institución como una clase diferente de obligaciones, que tendría la
característica de “accesoria”, y por ello la incluyo entre otras clasificaciones. La metodología
elegida no es apropiada, por cuanto no se corresponde con ninguna de sus funciones: la
compulsiva y la resarcitoria, que deberían ser las que permitan determinar su lugar en el
ordenamiento privado.
- Es aleatoria, porque los daños a producirse por la inejecución de la obligación pueden ser
superiores o inferiores o inexistentes a los que se hubieran convenido.
e) Exigibilidad de Condiciones:
Casi todos los autores concuerdan en la exigencia de las mismas condiciones de procedencia:
el incumplimiento (absoluto o relativo), la morosidad y la imputabilidad del deudor en la
inejecución de la obligación. La inexistencia del daño, en cambio, no es un elemento
indispensable.
f) Efectos:
La clausula penal extiende sus efectos hacia ambas partes de la relación contractual. En
relación con el deudor resulta un medio de coerción que le impone el cumplimiento y, además,
le permite conocer anticipadamente cual es el importe de los daños.
De acuerdo con lo indicado por el art. 791 del Código, el contenido de la prestación se integra
con todo aquello que se admita constituya el objeto de una obligación. De allí que debe sumar
los requisitos ya vistos, en cuanto a la licitud, determinabilidad, cosas que estén en el
comercio y su patrimonialidad.
En cuanto a las cosas que lo integran, pueden ser sumas de dinero y, en general, los objetos
materiales.
Respecto del supuesto de incumplimiento, el nuevo Código en su art. 792 dispone que “el
deudor que no cumple la obligación en el tiempo convenido debe la pena, si no prueba la
causa extraña que suprime la relación causal. La eximente del caso fortuito debe ser
interpretada y aplicada restrictivamente”.
a) El Caso Fortuito:
La primera parte del art. 794 consagra en plenitud el principio de inmutabilidad de la clausula
y, además, su función de sustitución de los daños y perjuicios por el incumplimiento del
deudor. Por ello, el acreedor no puede reclamar un importe mayor demostrando que los daños
exceden el calculo de la cláusula; ello lleva como contrapartida que el deudor tampoco puede
pretender pagar menos, aun cuando el perjuicio tuviere disminuida entidad.
Se justifica la solución legal en razón de que de esa forma se fijan convencionalmente los
daños y se da garantía suficiente del importe debido ante el incumplimiento.
El art. 794 en su segundo párrafo permite a los jueces disminuir las clausulas penales
excesivas. Tiene su fundamento en el abuso del derecho, la moral y las buenas costumbres.
Se ha controvertido si la alteración del importe de la clausula penal puede ser hecha de oficio
o bien requiere petición de parte interesada. Por la primera idea se inclina gran parte de la
doctrina y la jurisprudencia, y ello porque la sanción tiene su fundamento en principios de
orden público y afectación a la moral y las buenas costumbres. Por otra parte, se sostiene que
el juez no puede actuar de oficio y solo a petición y requerimiento de parte interesada.
Conforme con lo estipulado en el art. 795 “en las obligaciones de no hacer el deudor incurre
en la pena desde el momento que ejecuta el acto del cual se obligó a abstenerse”.
En la disposición del art. 799 queda esgrimido el supuesto de la prestación principal divisible o
indivisible y la cláusula penal divisible. Cuando la prestación principal es divisible o indivisible,
y la clausula penal resulta divisible, los deudores deben la pena de manera proporcional.
Nulidad.
El art. 801 expresa claramente: “La nulidad de la obligación con clausula penal no causa la de
la principal. La nulidad de la principal causa de la clausula penal, excepto si la obligación con
clausula penal fue contraída por otra persona, para el caso que la principal fuese nula por falta
de capacidad del deudor”.
a) Nulidad de la Clausula Penal:
En su primera parte el art. 801 plantea la siguiente solución: la nulidad de la clausula penal,
que es lo accesorio, no afecta a la validez de la prestación principal.
c) Excepción:
la excepción prevista al final del art. 801 dispone: “…excepto si la obligación con clausula
penal fue contraída por otra persona, para el caso que la principal fuese nula por falta de
capacidad del deudor”. Es decir, cuando un tercero sin vinculación con la obligación originaria
asume de manera autónoma el pago de una clausula penal, si la originaria resulta nula por
ausencia de capacidad del deudor, la cláusula penal es válida.
Cuando el art. 802 del Código se refiere a la “extinción de la obligación” lo hace en el sentido
de imposibilidad inimputable de cumplimiento, ya que no lo vincula a una manera de
conclusión de la vida de la obligación por los medios previstos en el ordenamiento. Para este
supuesto el caso fortuito o la fuerza mayor que afecta a la prestación principal lleva su efecto a
la cláusula penal.
F) ASTREINTES
86. Origen.
a) Naturaleza Jurídica:
La astreinte es un medio para que el deudor cumpla in natura la prestación prometida, por
esta razón debe ser tratada dentro de los “efectos de las obligaciones”, y no como lo hace el
Código en el capítulo relativo a la clasificación de las obligaciones. Existe consenso en
sostener que la astreinte no constituye una indemnización de daños y perjuicios, ni es una
clausula penal, ni una pena civil impuesta por lo pasado. Para Llambías es un “medio de
compulsión”.
b) Concepto y Caracteres:
Las “astreintes” son condenaciones dinerarias impuestas por los jueces para obligar a cumplir
ordenes judiciales a fin de vencer la resistencia infundada o acausada del obligado.
Se han indicado varias características que hacen a la función de esta penalidad judicial, y son:
- Conminación.
- Accesoria.
- Discrecional.
- Dineraria.
- Provisional.
ARTICULO 804.- Sanciones conminatorias. Los jueces pueden imponer en beneficio del titular
del derecho, condenaciones conminatorias de carácter pecuniario a quienes no cumplen
deberes jurídicos impuestos en una resolución judicial. Las condenas pueden ser dejadas sin
efecto o reajustadas si aquel desiste de su resistencia y justifica total o parcialmente su
proceder.
La observancia de los mandatos judiciales impartidos a las autoridades publicas se rige por las
normas propias del derecho administrativo.
c) Condiciones:
d) Beneficiario:
La ley proyecta que el beneficiario sea quien tiene derecho al cumplimiento, en la generalidad,
pero no siempre, será el acreedor.
e) Cesación:
f) Autoridades Públicas:
La observancia de los mandatos judiciales impartidos a las autoridades publicas se rige por las
normas propias del derecho administrativo.
G) INCUMPLIMIENTO INIMPUTABLE
87. Noción.
Clases. Hay causas que hacen que el incumplimiento de la obligación no sea imputable al
deudor, ya sea porque se rompe la cadena causal, como en el caso fortuito o la fuerza mayor,
o porque la prestación se vuelve excesivamente onerosa, o bien porque haya existido legitima
defensa, estado de necesidad, etc.
ARTICULO 1730.- Caso fortuito. Fuerza mayor. Se considera caso fortuito o fuerza mayor al
hecho que no ha podido ser previsto o que, habiendo sido previsto, no ha podido ser evitado.
El caso fortuito o fuerza mayor exime de responsabilidad, excepto disposición en contrario.
Este Código emplea los términos “caso fortuito” y “fuerza mayor” como sinónimos.
b) Requisitos:
1) INEVITABLE.
2) IMPREVISIBLE.
3) ACTUAL.
4) INIMPUTABLE.
5) EXTRAORDINARIO.
c) Casos:
d) Clases:
1) ORDINARIO Y EXTRAORDINARIO.
e) Efectos:
Tanto el caso fortuito como la fuerza mayor, interrumpen la cadena causal y, por ello, las
consecuencias del hecho dañoso no pueden ser atribuidas al deudor o al demandado.
f) Clausula de Responsabilidad:
Es un pacto o acuerdo por el cual el deudor se hace responsable por el incumplimiento de la
obligación, aun cuando el hecho se origine en el caso fortuito o fuerza mayor. El toma a su
cargo el casus.
Tal clausula es lícita, pues esta dentro de la órbita de la autonomía de la voluntad (art. 958),
pero como importa la renuncia a un derecho, se impone la interpretación restrictiva (art. 948).
El art. 1733, incs. c) y d), establece que, aunque ocurra el caso fortuito, el deudor es
responsable “si esta en mora”, o sobreviene “por su culpa”.
Lo trascendente es que, tanto la culpa como el estado previo de morosidad, son juzgados
como supuestos de excepción a la regla declarada en el art. 1730.
h) Clausula de Irresponsabilidad:
También es posible convenir que el deudor se exima de responder ante un hecho azaroso o
fortuito. Es una manera de reiterar que ese tipo de acontecimiento no obligan. En principio
pareciera innecesario hacerlo, ya que se repite algo que es en la propia ley y el efecto
eximitorio es el mismo. Se ha subrayado la importancia practica de esta cláusula, pues
permite juzgar con certeza los supuestos dudosos.
El Código dispone que las eximentes de responsabilidad deben ser demostradas (tiene la
carga procesal de hacerlo) por quien las alega, excepto disposición legal en contrario (art.
1374).
89. Introducción.
a) Concepto:
Tanto en la doctrina extranjera como la nacional entienden que puede haber mora debitoris, o
del acreedor, cuando este, omitiendo cumplir los deberes de colaboración, impide el
cumplimiento in tempore del deudor.
b) Requisitos:
Las exigencias para que se configure la mora credendi son las siguientes:
- La existencia de una obligación valida en estado de efectivización (p. ej. Si la obligación era
a plazo, el mismo debe estar vencido).
c) Efectos:
- El deudor queda liberado de los riesgos derivados de la obligación (p. ej., si la prestación se
hace imposible por caso fortuito o fuerza mayor).
a) Generalidades:
El pago por consignación es un medio para concretar la llamada “liberacion coactiva del
deudor”, ya que este puede llegar a cumplir la prestación utilizando los órganos judiciales
(arts. 904 a 907) o, incluso, mediante la “consignación extrajudicial” mediante la intervención
de un escribano publico (arts. 910 a 913). Es la solución a un estado crítico de colaboración y
cooperación que se deben las partes para satisfacer el interés ajeno, y un interés a la
integridad de la propia esfera jurídica.
La consignación es procedente en las obligaciones de dar, pues en las de hacer, a las que se
une la necesaria cooperación del acreedor, se concluye mediante la resolución. En las
obligaciones de no hacer no hay necesidad de colaboración del acreedor,
b) Concepto:
Es una vía o camino que tiene el deudor para extinguir la obligación y consecuentemente
liberarse utilizando la intervención judicial o la de un escribano público.
c) Caracteres:
d) Condiciones:
- La existencia de una nexo obligacional que vincule al solvens con el demandado acreedor.
- Que dicha obligación se halle en estado de incumplimiento o, para ser mas sencillo, que sea
exigible.
Para que el pago por consignación sea admitido por el juez resulta necesario que se
resguarden los principios que gobiernan el pago y que se refieren a las personas intervinientes
(sujetos del pago), al objeto debido (identidad e integridad), al modo, al tiempo y al lugar.
f) Forma:
En las obligaciones que tengan por objeto dar cosas perecederas o que exigen altos
costos en su conservación , una vez probadas estas circunstancias, el juez puede ordenar
la veta en subasta publica y, con el dinero obtenido, seguirse como si fuera un pago por
consignación de obligaciones dinerarias.
Para el caso de que el acreedor no se presente al juicio, después de haber sido notificado
fehacientemente y declarada su rebeldía, la solución debe ser estimada de conformidad con
las reglas del proceso civil.
i) Deudor Moroso:
El art. 908 del Código establece la posibilidad de que sea un deudor moroso quien realice el
pago por consignación. Ello puede ocurrir, porque habiendo vencido el plazo para realizar el
pago el acreedor se niegue a recibírselo, pretendiendo alegar con posterioridad su
incumplimiento total y absoluto. Sin embargo, la norma coloca al solvens a salvo de dicha
situación: si el deudor moroso quisiera pagar, deberá hacerlo con todos los accesorios
derivados de su mora (intereses punitorios o moratorios, según el caso), y también, por
supuesto, estará legitimado para consignar el pago si es que lo efectúa con esos accesorios
devengado hasta el momento de la consignación.
j) Desistimiento:
El art. 909 del Código dispone que mientras el acreedor no hubiese aceptado la consignación,
o no hubiese recaído declaración judicial teniéndola por valida, el deudor puede desistir de la
consignación. Pero también puede hacerlo con posterioridad a la aceptación del acreedor o a
la declaración judicial de validez de la consignación, siempre y cuando logre la conformidad
expresa del acreedor, por lo que rigen los mismo criterios que campean en el derecho
procesal civil.
En ambos supuestos, la ley no hace mas que aplicar la regla de que lo depositado se
mantiene en el patrimonio del deudor y este pude disponer di dicho bien.
k) Gastos y Costas:
Es principio general, en materia de consignación, que el sujeto que debe cargar con las costas
de ella, es quien, con su conducta, ha ocasionado injustamente la necesidad de efectuar el
juicio de consignación para poder pagar. Si bien el Código guarda silencio, queda claro que
por principios propios del derecho procesal, quien sea vencido en el juicio deberá soportar los
gastos y costas que haya causado el proceso.
91. Generalidades.
a) Concepto:
el art. 733 define a este instituto del siguiente modo: “El reconocimiento consiste en una
manifestación de voluntad, expresa o tacita, por la que el deudor admite estar obligado al
cumplimiento de una prestación”.
b) Antecedentes Históricos.
c) Naturaleza Jurídica:
d) Caracteres:
- Es unilateral, pues para su realización basta con la sola voluntad del deudor
- Es declarativo y no constitutivo de derecho, por cuanto solo tiende a admitir una obligación
que ya existía con anterioridad, y tal como existía.
- Es neutro.
- Es indivisible.
e) Clases:
De acuerdo en lo dispuesto en los arts. 734 y 735, se pueden distinguir dos clases:
f) Efectos:
94. CCyC de la Nación. El Patrimonio Como Garantía Común. El Patrimonio General y los
Especiales.
ARTICULO 743.- Bienes que constituyen la garantía. Los bienes presentes y futuros del
deudor constituyen la garantía común de sus acreedores. El acreedor puede exigir la venta
judicial de los bienes del deudor, pero solo en la medida necesaria para satisfacer su crédito.
Todos los acreedores pueden ejecutar estos bienes en posición igualitaria, excepto que exista
una causa legal de preferencia.
ARTICULO 242.- Garantía común. Todos los bienes del deudor están afectados al
cumplimiento de sus obligaciones y constituyen la garantía común de sus acreedores, con
excepción de aquellos que este Código o leyes especiales declaren inembargables o
inejecutables. Los patrimonios especiales autorizados por la ley solo tienen por garantía los
bienes que los integran.
La ejecución de los bienes del deudor puede ser individual o colectiva. También puede ser
sobre todo o parte del patrimonio.
Si los bienes del deudor resultan insuficientes y se produce la situación jurídica caracterizada
como de concurrencia de acreedores, que se da especialmente en los casos de quiebra del
deudor, o insolvencia plena del mismo; es necesario poner en juego los derechos de
preferencia de los acreedores, pagando primero a los privilegiados y a los que tienen derechos
reales de garantía, y con lo que resta se paga a prorrata a los acreedores comunes o
quirografarios.
Los créditos común son pues, los que en esos casos de concurrencia de acreedores cobran
en un pie de igualdad, a prorrata, una vez que se ha satisfecho a los acreedores preferidos o a
los que tienen derechos reales de garantía. Y a fin de hacer este pago proporcional, no se
atiende a la fecha de constitución de los créditos, sino que todos son colocados en un mismo
plano.
b. Los instrumentos necesarios para el ejercicio personal de la profesión, arte y oficio del
deudor;
e. Los derechos de usufructo, uso y habitación, así como las servidumbres prediales, que solo
pueden ejecutarse en los términos de los artículos 2144, 2157 y 2178;
f. Las indemnizaciones que corresponden al deudor por daño moral y por daño material
derivado de lesiones a su integridad psicofísica;
g. La indemnización por alimentos que corresponde al cónyuge, al conviviente y a los hijos con
derecho alimentario, en caso de homicidio;
La regla es que los acreedores se hallan en posición igualitaria ( par conditio creditorum). Esta
previsto en art. 743 del Código. Pero la igualdad cede, cuando el crédito tiene un “privilegio”,
es decir, la calidad del crédito que le confiere a su titular el derecho a ser pagado con
preferencia a otro. La preferencia al cobro debe surgir de la ley.
Cobra importancia determinar los derechos de preferencia cuando el patrimonio del acreedor
no alcanza a cubrir todas sus deudas.
Los acreedores privilegiados son los que tiene por ley, derecho a cobrar con preferencia a
otros. Y quirografarios o comunes los que no gozan de preferencia alguna para el cobro y
cobran del remanente, una vez satisfechos los privilegios, a prorrata.
96. Acciones:
Para hacer efectivo el principio general de que el patrimonio del deudor es la garantía común
de los acreedores, el ordenamiento jurídico prevé acciones conservatorias e integradoras de
ese patrimonio. Son las acciones subrogatoria, de fraude y la acción directa.
B) ACCION SUBROGATORIA
97. Caracterización.
Es un medio preventivo de actuación que la ley otorga a los acreedores para mantener la
incolumidad del patrimonio del deudor. Tiene lugar cuando el deudor no ejerce los derechos
que tiene contra sus deudores e imposibilita a su acreedor el cobro del crédito que a él le
adeuda.
Por esta vía subrogatoria, el acreedor puede incorporar bienes al patrimonio del deudor, p. ej.
Aceptando una herencia o accionando en reclamo de un crédito contra un tercero vinculado a
aquel, u oponiendo las defensas de prescripción que pudiere tener a su favor el deudor.
a) El acreedor subrogante, que es quien promueve la acción para ejercer los derechos del
deudor contra terceros deudores de este.
b) El deudor subrogado que es el deudor del acreedor subrogante y que permanece en estado
de inactividad.
a) Antecedentes Históricos.
ARTICULO 739.- Acción subrogatoria. El acreedor de un crédito cierto, exigible o no, puede
ejercer judicialmente los derechos patrimoniales de su deudor, si este es remiso en hacerlo y
esa omisión afecta el cobro de su acreencia.
El acreedor no goza de preferencia alguna sobre los bienes obtenidos por ese medio.
Otros doctrinario afirman que la acción tiene un carácter “mixto”, ya que persigue la
integración del patrimonio (conservatoria), pero con la finalidad de posibilitar luego la ejecución
del crédito (ejecutiva).
Para explicar la potestad de los acreedores para inmiscuirse en la esfera privada de sus
deudores, se han elaborado las siguientes teorías:
Autores extranjeros consideraron que en la acción subrogatoria hay una cesión de acción del
deudor hacia el acreedor. Creemos que ello no es así.
Para un sector destacado de la doctrina nacional, el acreedor ejerce un “derecho propio” que
integra el conjunto de prerrogativas que confiere la ley para preservar la garantía patrimonial
del deudor y obtener el cumplimiento.
- PERSONAL: el acreedor carece de todo derecho real sobre los bienes que se obtengan
como consecuencia del ejercicio de la acción subrogatoria.
- FACULTATIVA: es potestativa del acreedor pues este puede optar por iniciarla o no según
su voluntad.
- OBLICUA: es también indirecta ya que el acreedor subrogante actúa en lugar del deudor y
los bienes que obtiene ingresan al patrimonio del deudor subrogado.
- DISPONIBLE: no es una acción de orden publico por lo cual del acreedor y el deudor pueden
convenir la no ejercitación de la acción en el futuro.
Las acciones pueden versar sobre bienes y derechos de contenido patrimonial tanto las que
nacen de un derecho de crédito como las acciones reales (p. ej., reivindicatoria o confesoria).
Incluye también la facultad del acreedor subrogante de hacer valer las excepciones y defensas
procesales oponibles a los terceros en beneficio del patrimonio del deudor subrogante, así
como también las acciones tendientes a obtener el cumplimiento de la sentencia judicial.
a. Los derechos y acciones que, por su naturaleza o por disposición de la ley, solo pueden ser
ejercidos por su titular;
c. Las meras facultades, excepto que de su ejercicio pueda resultar una mejora en la situación
patrimonial del deudor.
- El ejercicio de los derechos inherentes a la persona del deudor, que son intransmisible e
inalienables, y solo pueden ser ejercidos por su titular (derechos personalísimos, la acción de
revocación de donación por causa de ingratitud del donatario);
- También queda excluido el ejercicio de los derechos extrapatrimoniales, como las acciones
de estado, la acción de nulidad de matrimonio o de divorcio vincular;
- Los derechos patrimoniales de carácter estrictamente personal, como los alimentos entre
parientes;
- Las simples facultades que dependen del ámbito de libertad de su titular y cuyo ejercicio
pueden modificar la situación patrimonial del deudor, como es el caso de las facultades del
deudor autor de una obra literaria que puede decidir si publicarla o reeditarla.
El art. 739 legitima a todo acreedor de un crédito cierto, exigible o no y en las condiciones que
el Código regula para el ejercicio de la acción. No distingue su calidad de quirografario o
privilegiado, por lo cual se entiende que comprende ambas categorías.
4) LA CITACION DEL DEUDOR AL PROCESO: el CCyC en el art. 740 dice: “Citación del
deudor. El deudor debe ser citado para que tome intervención en el juicio respectivo”.
105. Efectos:
El acreedor se pone en lugar del deudor con facultades para obtener el resultado de la acción
judicial que realiza. Sin embargo, hemos estudiado que el deudor subrogado continua siendo
el titular del derecho y de los bienes. El acreedor no puede apoderarse de los bienes o del
valor resultante del cobro de los créditos que se logren con la acción, ya que estos ingresan
directamente al patrimonio del deudor para integrarlo. Es importante señalar que el deudor
cuenta con la posibilidad de abandonar su inacción y recuperar el efectivo ejercicio de sus
derechos en el proceso.
El tercero, deudor del deudor subrogado, una vez demandado por el acreedor subrogante
pude oponer todas las defensas y excepciones que hubiera podido hacer valer frente al
deudor subrogado (su acreedor). Lo que no puede hacer, es oponer en ese proceso las
defensas que tuvieran titulo personal contra el acreedor ya que este actúa como subrogante y
no ejerce un derecho propio.
El acreedor no puede disponer del resultado del ejercicio del derecho de crédito, ni haciendo
transacciones ni remisiones de deuda ni recibir pagos: solo puede hacerlo el deudor
subrogado que es el titular del derecho.
El monto que resulte de la condena en la sentencia debe coincidir en el importe del crédito
subrogado (el crédito que el deudor subrogado tiene contra el tercero demandado); no se
limita al monto de la deuda que mantiene el deudor subrogado con el acreedor subrogante.
Entre estos sujetos existe una relación jurídica que no se ve alterada por la acción
subrogatoria. El deudor subrogado puede recibir pagos de su deudor y efectuar actos de
disposición de su crédito.
d) Efectos Entre el Acreedor Subrogante y los Restantes Acreedores del Deudor Subrogado:
El acreedor subrogante que inicia la acción no tiene ninguna ventaja ni preferencia con
relación a los restantes acreedores del deudor subrogado.
Es conveniente que el acreedor accionante, un vez que han ingresado los bienes al patrimonio
del deudor, podrá solicitar embargo sobre los mismos para asegurarse que al menos tiene una
preferencia de cobro respecto de los acreedores que traben medidas con posterioridad a los
restantes acreedores quirografarios.
- La acción subrogatoria tiene naturaleza conservatoria mientras que la acción directa tiene
naturaleza ejecutiva.
- La subrogatoria beneficia a todos los acreedores; la acción directa solo beneficia al acreedor
demandante y en la medida de su crédito.
- La subrogatoria se ejerce por el total del monto que el tercero demandado le debe al deudor
subrogado; la acción directa se ejerce solo por el monto del crédito que tiene quien acciona.
la simulación es la operación por la cual se crea una situación jurídica aparente, con una
finalidad negocial distinta de la manifestada, declarándose actos o relaciones jurídicas
inexistentes, o encubriéndose otros diferentes de los realmente celebrados. Se trata de una
operación por cuanto representa un fenómeno jurídico complejo que no se agota en una sola
declaración de voluntad, ya que comprende al menos dos actos: el negocio simulado,
consistente en el acto no real o aparente y el acuerdo simulatorio que “encierra la verdadera
intención de las partes” respecto de la realidad que se procura encubrir.
Una vez sentada una noción y la caracterización de la simulación, cabe apuntar las
diferencias:
- La acción subrogatoria puede ser iniciada por los acreedores de un deudor inactivo; la acción
de simulación puede ser ejercida por las partes del acto simulado, sus sucesores y los
terceros interesados.
- En la subrogatoria se reclama el total del crédito que el tercero demandado le debe al deudor
subrogado; en la simulación se reclama la totalidad del crédito simulado.
- La acción subrogatoria aprovecha a todos los acreedores del deudor subrogado y no otorga
preferencia de cobro al acreedor subrogante frente a otros; la simulación beneficia a todos los
interesados en la nulidad el acto simulado o en mostrar el acto real, según el caso.
C) ACCION DE FRAUDE
107. Concepto.
a) Ubicación Metodológica:
108. Fundamento.
El acto atacado carecerá de eficacia con relación al acreedor impugnante pero seguirá siendo
eficaz entre los intervinientes y terceros no afectados que no han reclamado. El tercero
interesado que pretende mantener el acto y a quienes han pasado bienes del deudor, puede
evitar la impugnación satisfaciendo el crédito del acreedor impugnado.
a) Legitimación Activa:
Cualquier acreedor puede pedir la declaración de inoponibilidad de los actos celebrados por el
deudor en fraude de sus derechos. Así lo establece el art. 338 del Código.
b) Legitimación Pasiva:
La acción debe ser interpuesta contra quienes han sido parte del acto a impugnar. Es
necesario además que el acreedor accionante demuestre que el acto causo o agravo la
insolvencia del deudor.
También quedan incluidos como legitimados pasivos los subadquirientes de los derechos
obtenidos con el acto impugnado, pero solo en la medida que hayan adquirido bienes a titulo
gratuito; o con complicidad en el fraude (mala fe).
En cuanto a los subadquirientes que obraron de mala fe y transmitieron los bienes a un tercero
de buena fe y a titulo oneroso, la ley les obliga a responder solidariamente con el deudor que
incurrió en fraude, por los daños ocasionados al acreedor.
Quien contrato con el deudor y lo hizo de buena fe y a titulo gratuito, solo responde frente al
acreedor en la medida de su enriquecimiento.
a. Que el crédito sea de causa anterior al acto impugnado, excepto que el deudor haya
actuado con el propósito de defraudar a futuros acreedores;
c. Que quien contrato con el deudor a titulo oneroso haya conocido o debido conocer que el
acto provocaba o agravaba la insolvencia.
En efecto, el fraude no puede oponerse a los acreedores de los terceros adquirientes
que de buena fe hayan ejecutado los bienes comprendidos en el acto a titulo oneroso,
salvo que el adquiriente sea a titulo gratuito o hubiera mediado el Concilium
fraudis entre el deudor y el tercero.
Ello es así por cuanto el acreedor puede accionar contra el subadquiriente de los derechos
obtenidos por el acto impugnado si la adquisición fue a titulo gratuito, o si el subadquiriente
actuó en complicidad con el fraude. La complicidad del subadquiriente se presume si al
momento de contratar conocía el estado de insolvencia del deudor. Se trata de una
presunción iuris tantum.
La acción de declaración de inoponibilidad puede ser ejercida contra todo acto de contenido
patrimonial.
Puede tratarse de diferentes actos de disposición patrimonial: una enajenación de bienes, una
remisión de deuda, el pago de una deuda aun no vencida, la constitución de una prenda o
hipoteca sobre deuda aun no vendida o ya vencida pero constituida originalmente sin esas
garantías; el pago de deuda por entrega de bienes por un valor menor al que realmente
tienen; si se trata de una locación y se realiza una disminución del precio sin motivo alguno o
se renueva anticipadamente el contrato.
Los efectos dependen de la buena o mala de del tercero que realiza el acto fraudulento con el
deudor.
Cuando el tercero obro de mala fe, en complicidad con el deudor fraudulento, deberá restituir
los bienes que hubiese adquirido con mas los frutos percibidos y los pendientes. En caso de
deterioro o perdida de los bienes, o si los mismos fueron transferidos a un subadquiriente de
buena fe y a titulo oneroso, el tercero adquiriente de mala fe responde en forma solidaria con
el deudor frente al acreedor perjudicado.
El acto realizado entre el deudor y el tercero adquiriente tiene plena validez y eficacia. Y ello
es así en tanto el acreedor que acciona por declaración de inoponibilidad, no tiene por
finalidad declarar nulo ese acto, sino que busca declarar que el mismo le es inoponible.
La acción de inoponibilidad prospera solo en la medida del crédito del acreedor demandante;
por lo tanto, si existe un remanente, este le pertenece al tercero adquiriente.
La acción declaración de inoponibilidad que nace del fraude prescribe a los dos
años. El plazo de prescripción comienza a contarse “desde que se conoció o pudo conocerse
el vicio del acto”.
- La inoponibilidad prospera por el monto del crédito del acreedor demandante, por lo cual si
del resultado de la acción surge un remanente, este le corresponde al adquiriente del acto
impugnado. En la simulación la acción prospera por la totalidad del crédito simulado.
- En la inoponibilidad es requisito que el acto fraudulento produzca o agrave la insolvencia del
deudor; no es necesario en la simulación demostrar la insolvencia ya que basta con demostrar
la apariencia del acto.
D) ACCION DIRECTA
ARTICULO 736.- Acción directa. Acción directa es la que compete al acreedor para percibir lo
que un tercero debe a su deudor, hasta el importe del propio crédito. El acreedor la ejerce por
derecho propio y en su exclusivo beneficio. Tiene carácter excepcional, es de interpretación
restrictiva, y solo procede en los casos expresamente previstos por la ley.
Tiene ventajas frente a la acción subrogatoria, ya que no busca integrar el patrimonio del
deudor, sino que le permite al acreedor demandante ingresar directamente en su patrimonio
los valores que obtenga y hasta el monto de su crédito. Esta acción redunda en beneficio solo
del acreedor que la interpone.
- En la gestión de negocios.
119. Caracteres.
Es una acción excepcional, pues procede solo en aquellos casos en los cuales la ley
expresamente la autoriza. Además, es de interpretación restrictiva. Significa que en caso de
duda sobre la procedencia o improcedencia de la acción, habrá que estarse por la negativa.
120. Requisitos.
c. Homogeneidad de ambos créditos entre sí; (debe tratarse de créditos de igual naturaleza, p.
ej. Si ambos son créditos de sumas dinerarias).
d. Ninguno de los dos créditos debe haber sido objeto de embargo anterior a la promoción de
la acción directa;
b. El reclamo solo puede prosperar hasta el monto menor de las dos obligaciones:
c. El tercero demandado puede oponer al progreso de la acción todas la defensas que tenga
contra su propio acreedor y contra el demandante;
123. Casos.
b) La Acción en la Sublocación:
El locador tiene acción directa contra el sublocatario para cobrar el alquiler adeudado por el
locatario, en la medida de la deuda del sublocatario. También el locador puede exigirle al
sublocatario el cumplimiento de las obligaciones que la sublocación le impone, incluyendo el
resarcimiento de los daños causados por el uso indebido de la cosa. Recíprocamente, el
sublocatario tiene acción directa contra el locador para obtener a su favor el cumplimiento de
las obligaciones asumidas en el contrato de locación. La conclusión de la locación determina
la cesación del subarriendo, excepto que se haya producido por confusión. (art. 1327).
e) En la Reivindicación:
f) En el Contrato de Seguros:
Se ha dicho que no es una acción directa, sino que constituye una figura autónoma, con
caracteres y efectos propios.
E) MEDIDAS CAUTELARES
124. Caracterización.
La ley procesal brinda al acreedor herramientas para hacer efectivo el principio de que “el
patrimonio del deudor es la garantía común de los acreedores”. Además de las acciones
subrogatorias, de inoponibilidad y directa que hemos analizado, el acreedor cuenta con las
“medidas cautelares” para conservar el derecho de crédito, impedir que el deudor se
insolvente y de ese modo poder hacer efectivo el crédito.
Son medidas de protección anticipada del crédito, ya que se hacen efectivas con anterioridad
a que el deudor evada algún bien de su patrimonio. Son, además medidas instrumentales,
pues no constituyen un fin en si mismas sino que tienden a garantizar el resultado de un
proceso.
Son providencias que tienen un carácter eminentemente judicial, dado que es necesario que
sea un juez quien las ordene. Iniciado el proceso judicial, o incluso antes de ello, pero con la
carga de iniciarlo bajo sanción de caducidad de la medida, el acreedor (actor en proceso)
puede solicitar al juez estas disposiciones.
a) Verosimilitud en el Derecho:
El acreedor debe acreditar la razonabilidad de la petición de la medida con base en el derecho
que invoca, lo que no significa certeza sino la pertinencia de la medida en función de las
circunstancias del caso.
b) Peligro en la Demora:
El peticionante debe mostrar que existe un riesgo objetivo que es necesario evitar con la
medida. Es decir, que hay una objetiva posibilidad de frustración, riesgo o estado de peligro de
ese derecho invocado por el demandante. En ciertos casos ese riesgo surge in re ipsa (de la
misma situación).
c) Contracautela:
Es una de las medidas cautelares que regulan los códigos Procesales Civiles y Comerciales
de la Nación y de las Provincias.
Consiste en la afectación de un bien o bienes del deudor para asegurar la eventual ejecución
futura, individualizándolos y limitando las facultades de disposición y de goce de aquellos,
hasta tanto se dicte sentencia de condena o se desestime la demanda.
Es posible la transmisión de los bienes afectados, previa autorización judicial y sustitución con
otros bienes o su producido.
ARTICULO 745.- Prioridad del primer embargante. El acreedor que obtuvo el embargo de
bienes de su deudor tiene derecho a cobrar su crédito, intereses y costas, con preferencia a
otros acreedores.
Esta prioridad solo es oponible a los acreedores quirografarios en los procesos individuales.
Si varios acreedores embargan el mismo bien del deudor, el rango entre ellos se determina
por la fecha de la traba de la medida.
Los embargos posteriores deben afectar únicamente el sobrante que quede después de
pagados los créditos que hayan obtenido embargos anteriores.
La norma regula la oponibilidad del embargo trabado por el acreedor frente a los otros
acreedores y la prioridad que le otorga en el caso de concurrencia de varios acreedores,
siempre y cuando se trate de procesos individuales. La ventaja del primer embargante cede en
caso de quiebra, y en el caso de los procesos individuales ante la existencia de acreedores
privilegiados: p. ej., el acreedor hipotecario tiene prioridad de cobro frente al acreedor
quirografario, aunque este hubiese logrado inscribir la traba del embargo con anterioridad a la
constitución de la hipoteca.
Existen distintas clases de embargo según la índole del proceso y la etapa en que es
ordenado:
Esta medida impone al deudor la prohibición genérica de vender o agravar sus bienes
registrales. Se le concede al acreedor cuando no se conocen bienes del deudor que puedan
ser individualizados y embargados, o cuando los bienes embargados resultan insuficientes
para responder a las deudas reclamadas.
Una de las diferencias con el embargo es que la anotación de la inhibición general de bienes
no concede una preferencia al acreedor con relación a las anotaciones posteriores de otros
acreedores.
Es una medida cautelar judicial que consiste en la inscripción en el registro del bien
correspondiente y que da a conocer acerca de la existencia de un litigio determinado. Con ello
el acreedor logra dar publicidad a la situación judicial y puede oponer los derechos alegados
en el juicio a los terceros que adquieren derechos reales o personales sobre inmuebles del
deudor. Dichos terceros adquirientes deberán soportar las consecuencias de la sentencia
judicial que recaiga en el juicio, sin poder alegar el desconocimiento de su existencial.
La anotación de litis no causa la indisponibilidad del bien que es objeto del juicio, y su titular
puede enajenarlo. Sin embargo, el tercero adquiriente no podrá alegar la buena fe en relación
con el bien anotado.
El juez puede ordenar, con una finalidad preventiva, la designación de un interventor que
tendrá injerencia en la gestión patrimonial del deudor. Esta medida puede ser única medida
eficaz o complementaria de otra medida cautelar.
El interventor informante se encarga de informar al juez sobre el estado de los bienes que son
objeto del juicio, o bien, sobre las operaciones o actividades que realiza el deudor.
Los interventores deben tener conocimiento sobre el tema encomendado, la orden judicial
establecerá además cuales la misión a cumplir y durante cuanto tiempo. La Contracautela se
fija en relación con la clase de intervención, a los daños que eventualmente pueda irrogar la
medida y las costas que se generen.
130. Secuestro.
El secuestro de los bienes del deudor es una medida judicial autónoma que se concede
cuando el embargo no asegure el derecho invocado por el peticionante de la medida. Tiende a
preservar los bienes del deudor que están el litigio, desapoderando al demandado de ellos,
hasta tanto se dicte la sentencia.
Es una medida cautelar que tiene por finalidad mantener el estado de una situación de hecho
o de derecho existente al momento en que se decreta. Se trata de impedir modificaciones a la
situación durante la permanencia del proceso, para evitar que las partes puedan realizar actos
que tornen ilusoria o ineficaz la sentencia que se dicte.
Se aplica p. ej. A los casos en los que un afiliado reclama porque la obra social le comunica
que dejara de proveerle una determinada medicación y tratamiento. La prohibición de innovar
que se ordena judicialmente busca mantener la prestación hasta tanto se dicte la sentencia
definitiva que rechace o confirme la decisión de la entidad proveedora del tratamiento.
El juez ordena con esta medida, la prohibición de contratar sobre determinados bienes, sean
muebles o inmuebles. Restringe de ese moda la posibilidad de realizar actos de disposición o
de enajenación, y su finalidad es asegurar la eventual ejecución forzada de la sentencia que
se dicte en el juicio respecto de dichos bienes.
El Código Procesal Civil y Comercial contiene una norma en la que faculta a solicitar
judicialmente otras medidas distintas a las ya mencionadas, siempre que le peticionante
tuviere motivos fundados y se trate de situaciones que requieren medidas urgentes y mas
aptas. Son las llamadas “medidas cautelares genéricas” y surgen de lo dispuesto en el art. 232
del Código citado.
- MEDIDAS INNOVATIVAS: cuando el juez ordena modificar un estado de cosa hasta tanto si
dicte la sentencia. En un caso inverso a la medida de no innovar.
- TUTELA ANTICIPADA: mediante esta orden judicial de carácter provisional se busca evitar
la consumación de un daño actual o inminente. Se trata de resguardar una situación de hecho
o de derecho para asegurar la eficacia de la sentencia. Un ejemplo es la orden judicial para la
colocación de una prótesis a la victima de un accidente de tránsito, a cargo del demandado del
proceso cuando aún no hay sentencia definitiva: fallo de la CS causa “Camacho Acosta” del
año 1997. Se ha denominado a este tipo de pronunciamiento “anticipo de jurisdicción”.
F) PRIVILEGIOS
la regla es que los acreedores concurren en pie de igualdad frente al deudor común (par
conditio creditorum), excepto que exista una “causa legal de preferencia” (art. 743).
El principio de que los acreedores concurren en pie de igualdad cede cuando el patrimonio del
deudor no alcanza a cubrir la totalidad de los créditos. En esta situación adquiere fundamental
importancia las prioridades de cobro que establece la ley como una excepción al principio de
cobro igualitario y proporcional de todos los acreedores.
a) Definición:
ARTICULO 2574.- Origen legal. Los privilegios resultan exclusivamente de la ley. El deudor no
puede crear a favor de un acreedor un derecho para ser pagado con preferencia a otro, sino
del modo como la ley establece.
En la doctrina se los ha definido como “derecho surgido de la calidad del crédito, por motivo
del cual la ley confiere al acreedor la facultad de ser pagado con preferencia a los otros
acreedores del deudor”.
b) Caracteres:
- Accesorios y transmisibles;
- Indivisibles;
- Renunciables;
- No tienen acceso registral;
c) Clases:
1) COMUNES Y PRIVILEGIADOS:
Cuando el patrimonio del deudor no alcance para cubrir la totalidad de los créditos
quirografarios, los acreedores comunes concurren al cobro “a prorrata”.
2) GENERALES Y ESPECIALES:
A su vez, los créditos privilegiados pueden ser generales o especiales, según recaían sobre la
totalidad del patrimonio (o un conjunto de bienes del deudor), o bien sobre algún bien en
particular.
Los privilegios generales solo pueden ser invocados en los procesos universales (art. 2580).
No pueden invocarse en los procesos individuales. Es por ello que el tratamiento legal de los
privilegios generales corresponde a la Ley de Concursos y Quiebras.
Los privilegios especiales están tratados en el art. 2582 y recaen sobre algún bien
determinado del deudor.
Las diferencias que se presentan entre los privilegios generales y los especiales son las
siguientes:
- Los privilegios generales solo pueden hacerse valer en el caso de concurso y quiebra del
deudor; los especiales pueden ser invocados y hechos valer tanto en procesos individuales
como colectivos;
- Los créditos con privilegio general cesan de producir intereses desde la apertura del
concurso o quiebra del deudor; los créditos con privilegio especial continúan generando
intereses compensatorios;
- La subrogación real solo puede darse en los privilegios especiales porque recaen sobre un
bien determinado;
- El crédito con privilegio especial tiene un rango superior al que tiene un privilegio general, por
eso el acreedor cuyo crédito tenga un privilegio especial cobra antes que el que tiene privilegio
general
ARTICULO 2580.- Privilegios generales. Los privilegios generales solo pueden ser invocados
en los procesos universales.
ARTICULO 2581.- Créditos quirografarios. Los acreedores sin privilegios concurren a prorrata
entre sí, excepto disposición expresa en contrario de este Código.
ARTICULO 2582.- Enumeracion. Tienen privilegio especial sobre los bienes que en cada caso
se indica:
a. Los gastos hechos para la construcción, mejora o conservación de una cosa, sobre esta. Se
incluye el crédito por expensas comunes en la propiedad horizontal;
b. Los créditos por remuneraciones debidas al trabajador por seis meses y los provenientes de
indemnizaciones por accidentes de trabajo, antigüedad o despido, falta de preaviso y fondo de
desempleo, sobre las mercaderías, materias primas y maquinarias que, siendo de propiedad
del deudor, se encuentren en el establecimiento donde presta sus servicios o que sirven para
su explotación.
d. Lo adeudado al retenedor por razón de la cosa retenida, sobre esta o sobre las sumas
depositadas o seguridades construidas para liberarla;
e. Los créditos garantizados con hipoteca, anticresis, prenda con o sin desplazamiento,
warrant y los correspondientes a debentures y obligaciones negociables con garantía especial
o flotante;
4) CREDITOS SUBORDINADOS:
Además de estas dos categorías clásicas (créditos comunes y privilegiados), el Código incluye
los “créditos subordinados” que son aquellos cuyos titulares han convenido postergar sus
derechos de cobro hasta el pago total de otras deudas presentes o futuras del deudor (art.
2575).
136. Fundamentos.
Los fundamentos que acepta la doctrina en general son variados: razones de justicia y
equidad, el fomento de ciertas actividades industriales; la facilitación del crédito; la circulación
de los bienes; la ejecución de los bienes; la protección de los intereses del estado; razones de
bien público.
Hay tres teorías destacadas sobre la naturaleza jurídica de los privilegios: a) son derechos
reales; b) son derechos personales; y c) son una cualidad del crédito que determina la ley.
a) Derechos Reales:
b) Derechos Personales:
Es la doctrina mayoritaria en Argentina. Los privilegios se ejercen contra otros acreedores del
mismo deudor; y tienen un carácter accesorio por lo que revisten la misma naturaleza del
derecho al cual acceden que es personal y no real. De allí su carácter indudable de derecho
personal.
El régimen del Código se aplica para las ejecuciones individuales de las obligaciones y solo se
regula los privilegios especiales (arts. 2582 y ss.).
El asiento del privilegio es la cosa o conjunto de cosas que quedan afectadas al cobro del
crédito y con cuyo producido (luego de la “venta” forzosa) habrá de satisfacer la prioridad de
cobro perteneciente al acreedor privilegiado.
En el caso en que el bien sobre el que se asienta el privilegio sea enajenado con anterioridad
al momento en que el cobro del crédito pueda ser efectivizado, se aplica la regla legal de
la subrogación real mediante lo cual el privilegio se extenderá sobre los nuevos bienes que se
encuentren o ingresen posteriormente al patrimonio del deudor en reemplazo del bien
enajenado (art. 2584).
Cuando se trata de privilegios dispuestos en normas de otros cuerpos legales, tales como la
Ley de Navegación, el Cod. Minería, la Ley de Seguros, etc., la prelación tiene el orden que
establecen cada uno de estos ordenamientos legales en particular.
En cuanto a los privilegios en el CCyC, el orden de prelación (el llamado “rango” de
los privilegios) esta en el art. 2586.
141. Extinción.
Por ser accesorios, los privilegios se extinguen cuando concluye el crédito, que es lo principal.
En cambio, en algunos supuestos termina el privilegio pero subsiste el crédito sin preferencia,
es decir, como quirografario. Esos casos son: a) por perdida de la cosa sobre la cual recae el
privilegio (p. ej., cosas puestas fuera del comercio), salvo que se diera un supuesto de
subrogación real; b) renuncia del acreedor al privilegio; y c) adquisición, por le mismo
acreedor, del dominio de la cosa sometida al privilegio.
G) DERECHO DE RETENCION
143. Concepto.
ARTICULO 2587.- Legitimación. Todo acreedor de una obligación cierta y exigible puede
conservar en su poder la cosa que debe restituir al deudor, hasta el pago de lo que este le
adeude en razón de la cosa.
Tiene esa facultad solo quien obtiene la detentación de la cosa por medios que no sean
ilícitos. Carece de ella quien la recibe en virtud de una relación contractual a titulo gratuito,
excepto que sean en interés del otro contratante.
144. Fundamentos.
Para dar fundamentos al derecho de retención se han dado razones de equidad, ya que se
evita que el deudor se enriquezca a costa del acreedor. También se sustenta en una voluntad
presunta de las partes. Y también se funda en el principio del patrimonio del deudor como
garantía de los acreedores.
146. Caracteres.
La retención presenta las siguientes notas:
Que el acreedor sea titular de un crédito cierto y exigible contra el cual el deudor
demanda la restitución de la cosa.
Que el acreedor tenga la tenencia de la cosa de la cual es titular el deudor.
· La posesión debe tener un origen licito. El acreedor no puede pretender ejercer el derecho
de retención si hurto la cosa.
· Debe existir una conexidad entre el crédito y la cosa retenida. El crédito debió nacer por
razón de la cosa, aunque no hay necesidad de que exista una relación contractual entre el
acreedor y el obligado. Un ejemplo es el del constructor que ejerce la retención sobre lo
construido, por el precio que debe el deudor en razón de las tareas realizadas para la obra.
148. Efectos.
a. Se ejerce sobre toda la cosa cualquiera sea la proporción del crédito adeudada al
retenedor;
d. No impide el embargo y subasta judicial de la cosa retenida, por otros acreedores o por el
propio retenedor, en estos casos, el derecho del retenedor se traslada al precio obtenido en la
subasta, con el privilegio correspondiente;
e. Mientras subsiste, interrumpe el curso de la prescripción extintiva del crédito al que accede;
f. En caso de concurso o quiebra del acreedor de la restitución, la retención queda sujeta a la
legislación pertinente.
Analizaremos los efectos según el sujeto acreedor retenedor, el deudor propietario de la cosa
y los terceros.
Se trata de los derechos y las obligaciones que resultan del ejercicio de la retención. Los
derechos:
a. Ejercer todas las acciones de que dispone para la conservación y percepción de su crédito,
y las que protegen su posesión o tenencia con la cosa retenida;
b. Percibir un canon por el depósito, desde que intima al deudor a pagar y a recibir la cosa,
con resultado negativo;
c. Percibir los frutos naturales de la cosa retenida, pero no está obligado a hacerlo.
Si opta por percibirlo, debe dar aviso al deudor. En este caso, puede disponer de ellos,
debiendo imputar su producido en primer termino a los intereses del crédito y el excedente al
capital.
a. No usar la cosa retenida, excepto pacto en contrario, en el que se puede determinar los
alcances de dicho uso, inclusive en lo relativo a los frutos;
- Se mantiene el derecho de propiedad del deudor con las limitaciones que impone el derecho
de retención
- Tiene derecho a exigir la restitución de la cosa cuando el crédito se extingue por cualquier
causa (p. ej., el pago), o cuando el retenedor abusa de su derecho y usa la cosa, o incumple
su deber de conservación.
- El deudor también puede apropiarse de los frutos que genero la cosa, salvo lo dispuesto en
el art. 2590 inc. c), vale decir, salvo cuando el acreedor se hubiere apropiado de los frutos
naturales y rinda cuentas de ello al deudor.
El juez puede autorizar al deudor a que sustituya el derecho de retención sobe la cosa por una
garantía suficiente (art. 2589).
- Tiene el deber jurídico de tolerar la retención que ejerce el acreedor en forma licita.
- Debe pagar las mejoras necesarias y de mero mantenimiento de la cosa. El deber emerge de
lo dispuesto en el art. 2591 inc. b).
- El retenedor tiene un privilegio especial por lo que se le adeuda y cuyo asiento es la cosa
retenida. Este privilegio le confiere una prioridad de cobro con relación a los otros acreedores,
inclusive respecto del acreedor hipotecario si el derecho de retención ha comenzado a
ejercerse antes de la constitución de la hipoteca.
- La retención puede ser opuesta por el retenedor no solo contra el deudor y sus sucesores,
sino también frente a cualquier tercero, incluido el adquiriente de la cosa si su propietario lo ha
enajenado, y frente a los acreedores quirografarios.
- Los terceros tienen el deber de no turbar el derecho que ejerce el acreedor, puesto que
podrá el acreedor hacer uso de las acciones posesorias si fuere necesario.
La quiebra suspende el ejercicio del derecho de retención sobre los bienes susceptibles
de desapoderamiento, los que deben ser entregados al síndico . Una vez que ha cesado
la quiebra y antes de la enajenación del bien, continua el ejercicio del derecho de retención
que había sido suspendido con la declaración de quiebra. Y en este último caso rige,
plenamente, la disposición que ordena restituir la cosa al acreedor, a costa del deudor. La
suspensión del derecho de retención por la quiebra, no implica su extinción, sino que el
derecho se mantendrá hasta que la cosa sea subastada o bien cese la quiebra y deberá ser
restituida al acreedor para que reanude el ejercicio de su derecho.
150. Prescripción.
El derecho de retención, mientras subsiste, interrumpe el curso de la prescripción extintiva del
crédito al cual accede. La tolerancia del deudor al derecho de retención importa
un reconocimiento de deuda que es continuo, y cuyo efecto cesa cuando se extingue el
derecho de retención si el crédito no ha sido pagado. En tal caso, comienza a correr un nuevo
termino prescriptivo del crédito principal.
Por tratarse de un accesorio del crédito principal, el derecho de retención se extingue junto
con el crédito. Además de este efecto propio de su carácter accesorio, existen otros supuestos
de extinción previstos en el Código.
c. Renuncia;
e. Confusión de las calidades del retenedor y propietario de la cosa, excepto disposición regla
en contrario;
Como pauta general, si se dan los requisitos y las condiciones que establece la ley, el
acreedor tiene la facultad de ejercer el derecho de retención.