DIABETES MELLITUS DEFINICIÓN
La diabetes mellitus (que aquí denominaremos, para simplificar, «diabetes») es
una enfermedad crónica que se presenta cuando el páncreas no secreta suficiente
insulina o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce. La
insulina es una hormona que regula la concentración de glucosa en la sangre, es
decir, la glucemia. Un efecto común de la diabetes no controlada es la
hiperglucemia (es decir, la glucemia elevada) que, con el tiempo daña gravemente
muchos órganos y sistemas del organismo, sobre todo los nervios y los vasos
sanguíneos.
Síntomas
Los síntomas de la diabetes pueden ocurrir repentinamente. En la diabetes de tipo
2, los síntomas pueden ser leves y tardar muchos años en notarse.
Los síntomas de la diabetes son:
sensación de mucha sed;
necesidad de orinar con más frecuencia de lo habitual;
visión borrosa;
cansancio;
perder peso sin querer.
Con el tiempo, la diabetes puede dañar los vasos sanguíneos del corazón, los
ojos, los riñones y los nervios.
Las personas con diabetes corren más riesgo de sufrir problemas de salud, como
infartos de miocardio, derrames cerebrales e insuficiencia renal.
La diabetes puede causar pérdida permanente de la visión por daño de los vasos
sanguíneos de los ojos.
Muchas personas con diabetes presentan problemas en los pies debido al daño
causado a los nervios y al flujo sanguíneo insuficiente. Esto puede causar úlceras
en los pies y llevar a la amputación.
Diabetes de tipo 1
La diabetes de tipo 1 (denominada anteriormente diabetes insulinodependiente,
juvenil o de inicio en la infancia) se caracteriza por una producción deficiente de
insulina y requiere la administración diaria de esta hormona. En 2017 había 9
millones de personas con diabetes de tipo 1, la mayoría de ellas en países de
ingresos altos. Todavía no se conoce la causa de este tipo de diabetes ni se sabe
cómo prevenirla.
Diabetes de tipo 2
La diabetes de tipo 2 afecta a la forma en que el cuerpo usa el azúcar (glucosa)
para obtener energía, impidiendo que use la insulina adecuadamente, lo que
puede aumentar las concentraciones de azúcar en la sangre si no se trata.
Con el tiempo, la diabetes de tipo 2 puede causar daños graves al organismo,
sobre todo a los nervios y los vasos sanguíneos.
La diabetes de tipo 2 se puede prevenir en muchos casos. Hay factores que
contribuyen a su aparición, como el sobrepeso, no hacer suficiente ejercicio y la
herencia genética.
El diagnóstico precoz es importante para prevenir los peores efectos de la
diabetes de tipo 2. La mejor manera de detectarla temprano es acudir a un
proveedor de atención médica para hacerse exámenes regulares y análisis de
sangre.
Los síntomas de la diabetes de tipo 2 pueden ser leves y tardar varios años en
notarse. Pueden ser similares a los de la variante de tipo 1 pero, a menudo,
menos intensos. En consecuencia, es posible que la enfermedad se diagnostique
años después de manifestarse los primeros síntomas, cuando ya han aparecido
complicaciones.
Más del 95% de las personas con diabetes tienen el tipo 2. Esta variedad de
diabetes se denominaba anteriormente «no insulinodependiente» o «de inicio en la
edad adulta» porque, hasta hace poco, este tipo de diabetes solo se observaba en
los adultos. Sin embargo, en la actualidad se da cada vez con más frecuencia en
los niños.
Prevención
La mejor manera de prevenir o retrasar eficazmente la aparición de la diabetes de
tipo 2 es cambiar de hábitos.
Para ayudar a prevenir este tipo de diabetes y sus complicaciones, conviene:
alcanzar y mantener un peso corporal saludable;
mantenerse físicamente activo con al menos 30 minutos de ejercicio
moderado cada día;
seguir un régimen alimentario saludable, sin azúcar ni grasas saturadas;
no fumar tabaco.
Diagnóstico y tratamiento
Se puede hacer un diagnóstico temprano determinando la glucemia con pruebas
relativamente baratas. Las personas con diabetes de tipo 1 necesitan insulina para
vivir.
Una de las formas más eficaces de tratar la diabetes es mantener unos hábitos
saludables.
Algunas personas con diabetes de tipo 2 necesitan tomar medicamentos para
ayudar a controlar los niveles de azúcar en la sangre. Estos medicamentos se
administran en forma de inyección o por otras vías. Algunos de estos
medicamentos son:
metformina;
sulfonilureas;
inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2.
Además de tomar medicamentos que reducen el azúcar en la sangre, las
personas con diabetes a menudo necesitan medicamentos para bajar la tensión
arterial y estatinas para reducir el riesgo de complicaciones.
A veces se necesitan otras intervenciones para tratar los efectos de la diabetes,
por ejemplo:
tratamiento de las úlceras en los pies;
pruebas de detección y tratamiento de la insuficiencia renal;
exámenes oculares para detectar la retinopatía (que causa ceguera).