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2003 PERTENENCIA POR PRESCRIPCIÓN V.I.S. Pert Viv% Soc1934

Este documento es la decisión de un Tribunal Superior sobre un caso de declaración de pertenencia de un inmueble mediante prescripción. El Tribunal confirma la sentencia previa que negó las pretensiones de la demandante, ya que no logró probar cabalmente que ejerció posesión pública, pacífica e ininterrumpida del inmueble por más de 5 años, como requería la ley aplicable. El Tribunal analiza los requisitos legales de la prescripción adquisitiva y concluye que la demandante no acreditó suficientemente los hechos
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2003 PERTENENCIA POR PRESCRIPCIÓN V.I.S. Pert Viv% Soc1934

Este documento es la decisión de un Tribunal Superior sobre un caso de declaración de pertenencia de un inmueble mediante prescripción. El Tribunal confirma la sentencia previa que negó las pretensiones de la demandante, ya que no logró probar cabalmente que ejerció posesión pública, pacífica e ininterrumpida del inmueble por más de 5 años, como requería la ley aplicable. El Tribunal analiza los requisitos legales de la prescripción adquisitiva y concluye que la demandante no acreditó suficientemente los hechos
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TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL

DE BOGOTA D.C.
SALA DE DECISIÓN CIVIL

Bogotá D.C., junio nueve (9) de 2003

Magistrado ponente: EDGARDO VILLAMIL PORTILLA.


Radicado: 1100 1310 30 04 1996 1934 01
Procedencia: Juzgado 4° Civil del Circuito
Demandante: Bárbara Collazos Rojas
Demandado: Eduviges López de Monguí y Vicente Monguí
y personas indeterminadas
Clase de proceso: Ordinario
Motivo de alzada : Apelación sentencia
Acta de aprobación: No. 16 de 22 de abril de 2003
Decisión: Confirma

Procede la sala a decidir el recurso de apelación interpuesto


por la parte demandante contra la sentencia de fecha 25 de
noviembre de 2002, pronunciada por el Juzgado Cuarto Civil del
Circuito de esta ciudad, como epílogo del proceso ordinario de
declaración de pertenencia adelantado por Bárbara Collazos Rojas
contra Eduviges López de Monguí y Vicente Monguí y personas
indeterminadas.

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Exp. 1934
ANTECEDENTES

1.- Mediante demanda que correspondió al Juzgado Cuarto


Civil del Circuito de Bogotá D.C., solicitó el demandante abrigo para
las siguientes pretensiones:

a) Que se declare que el demandante, adquirió mediante


prescripción extraordinaria de dominio la propiedad sobre el
inmueble ubicado en esta ciudad de Bogotá en la carrera 57 A No
8-75.

b ) Que como consecuencia de la anterior declaración se


disponga la inscripción del fallo en la correspondiente oficina de
registro de instrumentos públicos y privados en el folio de matrícula
inmobiliaria No. 050-0444140.

2.- La parte demandante apoya sus pretensiones en los


hechos que a continuación se compendian :

a.- Que ha venido ejerciendo posesión real y material sobre el


inmueble mencionado, posesión que ha ejecutado en forma
pública, quieta y pacífica; con ánimo de señor y dueño, desde hace
más de cinco años, exactamente desde el 7 de diciembre de 1978,
ejerciendo para ello actos reservados a quien se comporta como
dueño.

b.- Que la prescripción alegada tiene fundamento en el


artículo 407 del C. de P. C., y las leyes 9° de 1989, y 388 de 1997.

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Exp. 1934
3.- Admitida la demanda, se dispuso el emplazamiento a los
indeterminados, se les designó curador ad litem. Luego de repuesta
la actuación anulada por este Tribunal, fue notificada Eduviges
López propietaria que se opuso a las pretensiones de la demanda y
se surtió adecuadamente la primera instancia.

4.- Decretadas y practicadas las pruebas solicitadas, se corrió


traslado para alegatos finales y el 25 de noviembre de 2002 el
Juzgado profirió la sentencia que negó las pretensiones de la
demanda, con apoyo en que la demandante no acreditó cabalmente
la calidad de poseedora del inmueble, pues la prueba recaudada
tiene fisuras que la inhabilitan para formar la convicción del
juzgador.

Contra esta decisión la parte demandante formuló recurso de


apelación, del cual se ocupa el Tribunal en esta oportunidad.

EL FALLO RECURRIDO

Como ya se dijo, en sentencia de fecha 25 de noviembre de


2002 el Juzgado negó las pretensiones de la demanda, lo cual hizo
con apoyo en la falta de prueba de la posesión alegada por la parte
demandante, pues no acreditó los actos de dominio ejercidos, y
tampoco la forma en que su calidad se transformó de compañera
de uno de los propietarios demandados en poseedora del inmueble
en contra de ambos propietarios.

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Exp. 1934
IMPUGNACIÓN

El actor acusa la sentencia con fundamento en las siguientes


apreciaciones:

a.- Que el juzgado halló a la demandada en posesión del


inmueble cuando realizó las dos inspecciones judiciales que se
hicieron.

b.- Examinados uno a uno los testimonios recibidos, ellos dan


cabal cuenta de la posesión ejercida por la parte demandante y los
actos de dominio ejecutados.

c.- El valor del inmueble, para la época de adquisición de la


heredad es inferior a 135 salarios mínimos.

CONSIDERACIONES DE LA SALA

Se han cumplido cabalmente los presupuestos procesales y el


Tribunal se halla habilitado para decidir de fondo sobre las
pretensiones de la demanda.

Tradicionalmente se han identificado como premisas de la


prescripción adquisitiva de dominio: que se trate de un bien
susceptible de ganar por ese medio, que el demandante haya
ejercido la posesión sobre el mismo fundo con animo de señor y
dueño, y que esa posesión se extienda por lo menos a un período
de 10 años para la prescripción ordinaria y 20 para la prescripción
extraordinaria. Sobre las premisas para la ventura de la

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Exp. 1934
prescripción el cuatro (4) de junio de dos mil dos (2002).,
dictaminó la Corte Suprema de Justicia: ”En reiterada
jurisprudencia ha dicho la Corte que “la prescripción adquisitiva,
llamada también usucapión, está erigida por el artículo 2518 del
C.C. como un modo de ganar el dominio de las cosas corporales
ajenas, muebles o inmuebles, y los demás derechos reales
apropiables por tal medio, cuya consumación precisa la posesión
de las cosas sobre las cuales recaen tales derechos, en la forma y
durante el término requerido por el legislador” , modo de adquirir
que puede asumir dos modalidades: ordinaria, fundada sobre la
posesión regular durante el tiempo que la ley requiere (art. 2527
C.C.), y extraordinaria, apoyada en la posesión irregular, en la
cual “…no es necesario título alguno y se presume de derecho la
buena fe, sin embargo de la falta de un título adquisitivo de
dominio” (G.J., T. LXVI, pág. 347), requiriéndose en ambos casos
para que se configure legalmente, la posesión material por parte
del actor prolongada por el tiempo requerido en la ley, que se
ejercite de manera pública, pacífica e ininterrumpida y que la cosa
o bien sobre el que recaiga sea susceptible de adquirirse por ese
modo. A su vez, la posesión ha sido definida en el artículo
762 del C.C. como “…la tenencia de una cosa determinada con
ánimo de señor o dueño…”, es decir que requiere para su
existencia de los dos elementos, el animus y el corpus, esto es, el
elemento interno, psicológico, la intención de ser dueño, que
por escapar a la percepción directa de los sentidos es preciso
presumir de la comprobación plena e inequívoca de los actos
materiales y externos ejecutados continuamente y por todo el
tiempo que dure la posesión y que constituyen la manifestación

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visible del señorío, de los que puede presumirse la intención o
voluntad de hacerse dueño, mientras no aparezcan otros que
demuestren lo contrario, y el elemento externo, la detención física
o material de la cosa, los que deben ser acreditados plenamente
por el prescribiente para que esa posesión como presupuesto de
la acción, junto con los otros requisitos señalados, lleve al
juzgador a declarar la pertenencia deprecada a favor del actor.
Además de lo anteriormente expuesto señala la Corte que si bien
la prescripción extraordinaria opera por el simple transcurso del
tiempo, debe ser declarada judicialmente una vez el juez verifique
la presencia de los presupuestos exigidos en las normas que la
regulan, como lo señala el artículo 2513 del C.C.: “El que quiera
aprovecharse de la prescripción debe alegarla; el juez no puede
declararla de oficio”. Uno de esos presupuestos necesarios para la
prosperidad de la acción de prescripción es el de que quien
pretenda haber adquirido el dominio del bien reclamado ejerza la
posesión sobre dicho inmueble de manera pública, pacífica e
ininterrumpida al momento de iniciar el proceso. También se
precisa que cuando se invoca la prescripción extraordinaria
adquisitiva de dominio para que se declare judicialmente la
pertenencia, el demandante debe acreditar, entre otras cosas y
principalmente, la posesión pública y pacífica por un tiempo
mínimo de veinte años ininterrumpidos.”

En el presente episodio procesal la demandante invoca la


aplicación del privilegio de la prescripción quinquenal, que en su
momento estableció la ley 9ª. de 1989, invocación normativa que
impone el deber de examinar, en primer lugar, si los supuestos
fácticos se ajustan a las previsiones de la citada ley.

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Exp. 1934
Cuando se propuso la demanda en febrero de 1996, el
criterio para determinar si una vivienda era o no de interés social
era el previsto en el artículo 44 de la ley 9ª. de 1989. Ello implica
que para la ciudad de Bogotá, se considerara como vivienda de
interés social aquella valorada en menos de 135 salarios mínimos
mensuales. Por lo mismo resulta inaplicable el criterio propuesto
por el recurrente, según el cual debe tomarse el valor al momento
de la adquisición de la vivienda, pues tal criterio, además de
corresponder a los desarrollos colectivos de vivienda de interés
social y expedido para los propósitos de financiación y subsidio de
ella, no estaba vigente para la época de presentación de la
demanda, pues sólo nació con el parágrafo 2° del artículo 91 de la
ley 388 de 1997, expedida después de la iniciación del proceso y
que por lo mismo no podía alterar las condiciones sustanciales
para definir lo que debe entenderse por vivienda de interés social.

De conformidad con la prueba que reposa en el folio 314 del


primer cuaderno, el salario mínimo mensual vigente para cuando
se presentó la demanda era de 142.125. Operado este factor, con
la entonces vigente ley 9ª de 1989, que establecía para Bogotá un
rasero de 135 salarios mínimos, como tope de calificación de las
viviendas de interés social, hallamos que se tomaban como tales
las de valor inferior a $19.186.175. En contraste, el valor fijado
por los peritos para el inmueble ha sido de $33.075.000 (folio
296), $38.500.000 (folio 213) y $60.000.000 (folio 182), siempre
por encima del tope para calificar el predio como vivienda de
interés social. De ello se sigue necesariamente la inaplicabilidad
de la prescripción propuesta y el fracaso de las pretensiones.

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Exp. 1934
La forma de demostrar el valor del inmueble, en función de
saber si se trata de una vivienda de interés social, sí puede
hacerse de conformidad con la ley 388 de 1997, por ser esta
parte de la ley, una regla de orden procesal de inmediato
cumplimiento como lo prevé el artículo 40 de la ley 153 de 1887.
Por ello es aplicable, a la forma de tributar la prueba, el artículo
94 sobre modificación de los procedimientos de prescripción
ordinaria y extraordinaria del dominio, por el cual se introdujeron
reformas a los procedimientos de prescripción ordinaria y
extraordinaria de dominio, regulados por la Ley 9ª de 1989 y el
Código de Procedimiento Civil, y entre ellas la siguiente: “ 3. El
juez que tenga a su cargo los procesos de prescripción ordinaria o
extraordinaria de dominio, solicitará el avalúo de los inmuebles
objeto del proceso para la definición del carácter de interés social,
el cual debe ser rendido en un término no superior a 15 días
hábiles.”

Se sigue de todo lo anterior que la demandante no puede


beneficiarse de la prescripción de un lustro que trae la ley 9ª de
1989, porque la vivienda, por su valor, no es de interés social. Por
supuesto que la determinación del valor del inmueble, hecha con
intervención de expertos prima sobre el autoavalúo hecho por la
parte demandante, por el carácter técnico de la pericia y por que
admitir la declaración de la demandante sería tanto como permitir
que ella produjera la prueba de los hechos que le benefician.

Pero además de lo anterior, la pretensión también fracasa


porque la demandante no acreditó cabalmente los actos de
dominio ejercidos sobre el inmueble. No obstante que depusieron

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Exp. 1934
en el proceso personas que se dice son inquilinas de la
demandante, y que dar la tenencia a terceros, en principio puede
tomarse como signo de ejercicio de la posesión, en el presente
caso dar en arrendamiento este resulta equívoco, porque la
demandante ingresó al inmueble como compañera de uno de los
demandados y no se ha acreditado en qué momento esa calidad
se trocó en la de poseedora. Síguese de ello que dar en
arrendamiento a terceros, puede ser revelación del deber de
solidaridad con su compañero, esto es con el demandado y
propietario Vicente Monguí. Es sintomático al respecto ver como la
testigo Maria Elsa Rubio (folio 115), aunque se dice inquilina del
inmueble, es evasiva cuando se le indaga por la presencia del
demandado Vicente Monguí en la heredad. A este propósito, es
revelador que la hija de Vicente Monguí, Carmen Rosa Monguí
López haya declarado (folio 49, cuaderno del incidente de nulidad)
que se trata familiarmente con la demandante Barbara Collazos,
por ser ella la compañera de su padre, quien es justamente
demandado en este proceso. Añade esta testigo que han
compartido paseos con la pareja Vicente Monguí y Barbara
Colazos, a quien además le ha hecho visitas, de donde se sigue
que esa unión justifica suficientemente la presencia de la
demandante en el inmueble, no como poseedora, sino como
compañera de uno de los propietarios demandados.

Además de lo anterior, los testigos Ana Rosa López de


Guzmán (folio 46, incidente de nulidad) y José Ramiro Nieto Rojas
(folio 51, incidente de nulidad) declararon que Vicente Mongui,
propietario demandado, convive en la misma casa objeto de la
usucapión con la demandante Barbara Collazos. El último de los

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Exp. 1934
testigos mencionados, da una versión sumamente rica en detalles
sobre un remate en ciernes del inmueble y de la existencia de
otros procesos, lo cual da una idea clara sobre porque tiene
conocimiento de que Vicente Mongui, convive con Barbara
Collazos en el inmueble. Todo lo dicho hace que los actos
ejecutados por esta, como supuestas manifestaciones del dominio,
no sean otra cosa que expresiones de solidaridad con su
compañero y propietario inscrito Vicente Mongui, quien vive bajo
el mismo techo con la demandante.

Por lo anteriormente expuesto se deduce que la prueba


tributada para demostrar la posesión ejercida por la demandante,
está afectada de severas sombras de duda, pues además de omitir
la referencia a claros actos de dominio, resulta descaecida por la
presencia de uno de los demandados en el mismo inmueble, lo
que señala que la estadía de la demandante obedece a razones
que transitan los dominios de la ambigüedad, pues se ha movido
entre comportarse como poseedora y compañera de uno de los
propietarios demandados.

Por todo lo anterior, hizo bien el Juzgado al desechar las


pretensiones de la demanda y por ello la sentencia deberá ser
confirmada.
DECISIÓN

En mérito de lo expuesto esta Sala de Decisión Civil del


Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D.C., administrando
Justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de
la ley:

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Exp. 1934
RESUELVE :

Primero Confirmar la sentencia de fecha 25 de noviembre de


2002, pronunciada por el Juzgado Cuarto Civil del Circuito de esta
ciudad, como epílogo del proceso ordinario de declaración de
pertenencia adelantado por Bárbara Collazos Rojas contra Eduviges
López de Monguí, Vicente Monguí y personas indeterminadas.

Segundo Costas a cargo de la demandante.

CÓPIESE NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE

EDGARDO VILLAMIL PORTILLA


Magistrado
1996 1934 01

RICARDO ZOPO MÉNDEZ


Magistrado
1996 1934 01

MARCO ANTONIO ÁLVAREZ GÓMEZ


Magistrado

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Exp. 1934
1996 1934 01

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Exp. 1934

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