El Árbol Mágico
"Hace mucho mucho tiempo, un niño paseaba por un prado en cuyo centro en-
contró un árbol con un cartel que decía: soy un árbol encantado, si dices las palabras
mágicas, lo verás.
El niño trató de acertar el hechizo, y probó con abracadabra, supercalifragilisti-
coespialidoso, tan-ta-ta-chán, y muchas otras, pero nada. Rendido, se tiró suplicante, di-
ciendo: "¡¡por favor, arbolito!!", y entonces, se abrió una gran puerta en el árbol. Todo
estaba oscuro, menos un cartel que decía: "sigue haciendo magia". Entonces el niño
dijo "¡¡Gracias, arbolito!!", y se encendió dentro del árbol una luz que alumbraba un
camino hacia una gran montaña de juguetes y chocolate.
El niño pudo llevar a todos sus amigos a aquel árbol y tener la mejor fiesta del
mundo, y por eso se dice siempre que "por favor" y "gracias", son las palabras mági-
cas".
Este es un aporte de Educadoras de Párvulos
Sala de Estimulación,
de Cesfam Hernán Urzúa Merino
El elefante fotógrafo
"Había una vez un elefante que quería ser fotógrafo. Sus amigos se reían cada vez que le oían
decir aquello:
- Qué tontería - decían unos- ¡no hay cámaras de fotos para elefantes!
- Qué pérdida de tiempo -decían los otros- si aquí no hay nada que fotografiar...
Pero el elefante seguía con su ilusión, y poco a poco fue reuniendo trastos y aparatos con los que
fabricar una gran cámara de fotos. Tuvo que hacerlo prácticamente todo: desde un botón que se
pulsara con la trompa, hasta un objetivo del tamaño del ojo de un elefante, y finalmente un mon-
tón de hierros para poder colgarse la cámara sobre la cabeza.
Así que una vez acabada, pudo hacer sus primeras fotos, pero su cámara para elefantes era tan
grandota y extraña que parecía una gran y ridícula máscara, y muchos se reían tanto al verle
aparecer, que el elefante comenzó a pensar en abandonar su sueño. Para más desgracia, pare-
cían tener razón los que decían que no había nada que fotografiar en aquel lugar...
Pero no fue así. Resultó que la pinta del elefante con su cámara era tan divertida, que nadie po-
día dejar de reír al verle, y usando un montón de buen humor, el elefante consiguió divertidísi-
mas e increíbles fotos de todos los animales, siempre alegres y contentos, ¡incluso del malhumo-
rado rino!; de esta forma se convirtió en el fotógrafo oficial de la sabana, y de todas partes acu-
dían los animales para sacarse una sonriente foto para el pasaporte al zoo.
El Cohete de Papel
"Había una vez un niño cuya mayor ilusión era tener un cohete y disparar hacia la luna, pero te-
nía tan poco dinero que no podía comprar ninguno. Un día, junto a la acera descubrió la caja de
uno de sus cohetes favoritos, pero al abrirla descubrió que sólo contenía un pequeño cohete de
papel averiado, resultado de un error en la fábrica.
El niño se apenó mucho, pero pensando que por fin tenía un cohete, comenzó a preparar un es-
cenario para lanzarlo. Durante muchos días recogió papeles de todas las formas y colores, y se
dedicó con toda su alma a dibujar, recortar, pegar y colorear todas las estrellas y planetas para
crear un espacio de papel. Fue un trabajo dificilísimo, pero el resultado final fue tan magnífico
que la pared de su habitación parecía una ventana abierta al espacio sideral.
Desde entonces el niño disfrutaba cada día jugando con su cohete de papel, hasta que un compa-
ñero visitó su habitación y al ver aquel espectacular escenario, le propuso cambiarlo por un
cohete auténtico que tenía en casa. Aquello casi le volvió loco de alegría, y aceptó el cambio en-
cantado.
Desde entonces, cada día, al jugar con su cohete nuevo, el niño echaba de menos su cohete de
papel, con su escenario y sus planetas, porque realmente disfrutaba mucho más jugando con su
viejo cohete. Entonces se dio cuenta de que se sentía mucho mejor cuando jugaba con aquellos
juguetes que él mismo había construido con esfuerzo e ilusión.
Y así, aquel niño empezó a construir él mismo todos sus juguetes, y cuando creció, se convirtió
en el mejor juguetero del mundo".
El pingüino y el Canguro
"Había una vez un canguro que era un auténtico campeón de las carreras, pero al que el éxito
había vuelto vanidoso, burlón y antipático. La principal víctima de sus burlas era un pequeño
pingüino, al que su andar lento y torpón impedía siquiera acabar las carreras.
Un día el zorro, el encargado de organizarlas, publicó en todas partes que su favorito para la
siguiente carrera era el pobre pingüino. Todos pensaban que era una broma, pero aún así el
vanidoso canguro se enfadó muchísimo, y sus burlas contra el pingüino se intensificaron. Este
no quería participar, pero era costumbre que todos lo hicieran, así que el día de la carrera se
unió al grupo que siguió al zorro hasta el lugar de inicio. El zorro los guio montaña arriba
durante un buen rato, siempre con las mofas sobre el pingüino, sobre que si bajaría rondando o
resbalando sobre su barriga...
Pero cuando llegaron a la cima, todos callaron. La cima de la montaña era un cráter que había
rellenado un gran lago. Entonces el zorro dio la señal de salida diciendo: "La carrera es cruzar
hasta el otro lado". El pingüino, emocionado, corrió torpemente a la orilla, pero una vez en el
agua, su velocidad era insuperable, y ganó con una gran diferencia, mientras el canguro apenas
consiguió llegar a la otra orilla, lloroso, humillado y medio ahogado. Y aunque parecía que el
pingüino le esperaba para devolverle las burlas, este había aprendido de su sufrimiento, y en
lugar de devolverlas, se ofreció a enseñarle a nadar.
Aquel día todos se divirtieron de lo lindo jugando en el lago. Pero el que más lo hizo fue el zorro,
que con su ingenio había conseguido bajarle los humos al vanidoso canguro".
Juguetes Ordenados
"Érase una vez un niño que cambió de casa y al llegar a su nueva habitación vió que es-
taba llena de juguetes, cuentos, libros, lápices... todos perfectamente ordenados. Ese día
jugó todo lo que quiso, pero se acostó sin haberlos recogido.
Misteriosamente, a la mañana siguiente todos los juguetes aparecen ordenados y en sus
sitios correspondientes. Estaba seguro de que nadie había entrado en su habitación, aun-
que el niño no le dio importancia. Y ocurrió lo mismo ese día y al otro, pero al cuarto
día, cuando se disponía a coger el primer juguete, éste saltó de su alcance y dijo "¡No
quiero jugar contigo!". El niño creía estar alucinado, pero pasó lo mismo con cada ju-
guete que intentó tocar, hasta que finalmente uno de los juguetes, un viejo osito de pelu-
che, dijo: "¿Por qué te sorprende que no queramos jugar contigo? Siempre nos dejas
muy lejos de nuestro sitio especial, que es donde estamos más cómodos y más a gustito
¿sabes lo difícil que es para los libros subir a las estanterías, o para los lápices saltar al
bote? ¡Y no tienes ni idea de lo incómodo y frío que es el suelo! No jugaremos contigo
hasta que prometas dejarnos en nuestras casitas antes de dormir.
El niño recordó lo agustito que se estaba en su camita, y lo incómodo que había estado
una vez que se quedó dormido en una silla. Entonces se dio cuenta de lo mal que había
tratado a sus amigos los juguetes, así que les pidió perdón y desde aquel día siempre
acostó a sus juguetes en sus sitios favoritos antes de dormir"
¡Qué importante son los cuentos infantiles para los niños!
Hoy os queremos hablar de la importancia de los cuentos infantiles, sus beneficios y algu -
nos ejemplos para que podáis empezar desde ya a ponerlos en práctica.
Beneficios mas im-
portantes de los
cuentos:
Estimulan la imaginación y la creatividad.
Ayudan a empatizar con el mundo, pues en ellos aparecen conflictos y cómo deben
actuar, haciéndoles ver lo que está bien y lo que está mal.
Les ayudan a combatir sus miedos.
Favorecen la memoria.
Desarrolla habilidades lingüísticas.
Amplían las capacidades de percepción y comprensión.
Enriquecen su vocabulario.
Crean un vínculo muy importante en familia, pues estos momentos compartidos son
muy importantes para ellos.
Fomentan el hábito lector, el amor por los libros.
En estas edades constituyen un gran estímulo visual.
Aprenden con ellos sobre cualquier temática.
Son muy efectivos a la hora de tranquilizarlos si están muy nerviosos.
Son una de las bases para el desarrollo intelectual, pues a través de los cuentos los
niños entienden las cosas con más rapidez.
Son muchas las ventajas y características que hacen del cuento infantil algo único y una he-
rramienta muy valiosa para trabajar con estas edades, por todo ello, en las escuelas infanti-
les Nemomarlin, es un recurso que trabajamos mucho.
Consejos para su lec-
tura
Aquí os mostramos consejos prácticos a la hora de leer un cuento a tu hijo:
Es mejor narrar un libro que leerlo. Narrar el cuento permite que el niño este mas
atento.
Desde que nacen ya debemos contar cuentos. Hay libros y cuentos mas adecuados
a estas edades y aunque creamos que no nos entienden, se generan vínculos afectivos
y se mejora el lenguaje y la memoria.
Ponte en el papel y sumérgete. Cambia la voz, el tono, el ritmo, realiza gestos…,
en general, actúa para conseguir mantener su atención y que entiendan mejor el cuen-
to.
Los niños también pueden participar. Haz preguntas o repetir juntos alguna can-
ción o sonido.
Momento idóneo y ambiente tranquilo. Debe haber tiempo suficiente para contar
el cuento y por supuesto, el mejor momento es el de “irse a la cama”; mayor intimi-
dad, menos interrupciones y además se crea una rutina que genera tranquilidad al niño
y favorece su sueño.
Este es un aporte de Educadoras de Párvulos
Sala de Estimulación,
de Cesfam Hernán Urzúa Merino