ESTAFA PROCESAL
19/04/
551-
DOCTRINA
La cuestión prejudicial funciona en el sistema procesal penal guatemalteco, como un obstáculo a
la persecución penal que requiere el establecimiento previo de un asunto vinculante y
desconocido. Dicha figura no puede prosperar, cuando los hechos contenidos en la acusación son
suficientes y permiten percibir de manera autónoma, la posible comisión de un hecho delictivo.
Este es el caso, cuando un juez equivocadamente decide no abrir a juicio, argumentando que es
necesario establecer en la vía civil, la nulidad o no de un instrumento público, mientras que los
hechos de la acusación refieren la introducción como prueba en un juicio sumario ya fenecido, de
la copia legalizada que contiene datos falsos y que corresponde a dicho instrumento matriz;
documento con el cual se obtuvo un pronunciamiento favorable al proponente de la prueba;
hecho que por sí comportaría un ilícito que no se encuentra condicionado al pronunciamiento
sobre la nulidad de la escritura original; por lo que resulta inexistente la cuestión prejudicial.
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, CÁMARA PENAL. Guatemala, diecinueve de abril de dos
mil once.
Se tiene a la vista para resolver el recurso de Casación por motivo de fondo, interpuesto por el
querellante adhesivo y actor civil Santiago Cortez Tuch, contra el auto de fecha veintiséis de
agosto de dos mil diez, dictado por la Sala Regional Mixta de la Corte de Apelaciones de
Antigua Guatemala, que confirma el emitido por el Juzgado de Primera Instancia Penal,
Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente de Santiago Atitlán, Sololá, que declaró con lugar
el incidente de cuestión prejudicial solicitado la defensa del encartado Juan González Chavajay,
dentro del proceso penal que por los delitos de Falsedad Material, Falsedad Ideológica y Uso de
Documentos Falsificados se instruye en su contra. Intervienen en el proceso, el abogado defensor
Ricardo Efraín Mogollón Mendoza, la abogada Evelyn Yolanda Zamora Aguilar quien patrocina
al querellante adhesivo y actor civil, así como el Ministerio Público, por medio de su agente
fiscal Ana Amarilis Rojas Castañeda.
I. ANTECEDENTES.
A) De los hechos contenidos en la denuncia interpuesta ante la Juez a quo, los relatados en la
acusación del Ministerio Público, la oposición de la defensa y la cuestión prejudicial decretada.
a) En su denuncia penal, relata Santiago Cortez Tuch que dentro del juicio interdicto por él
interpuesto contra Juan González Chavajay, de amparo de posesión o de tenencia identificado
con el número ciento veinte guión dos mil seis, ya finalizado, que se encuentra firme y que fue
tramitado ante ese mismo Juzgado (el cual por ser mixto tiene competencia penal y civil); el
demandado, con el fin de apoderarse de un bien que no le pertenece, ofreció como prueba la
fotocopia simple de una copia legalizada de la escritura número cuarenta y cinco, autorizada por
el notario Juan Carlos Saloj Tuiz el treinta y uno de marzo de dos mil; pero que en dicha copia
legalizada se habría alterado el contenido de la escritura matriz, por medio de la consignación de
datos que no corresponden con el original, por lo que dicha copia es falsa; b) en la audiencia de
apertura a juicio, el Ministerio Público formuló acusación por los hechos anteriormente
enunciados, los cuales según su criterio encuadrarían en los delitos de Falsedad Material,
Falsedad Ideológica y Uso de Documentos Falsificados. Sin embargo, el abogado defensor del
procesado solicitó la declaratoria de cuestión prejudicial, invocando la existencia del juicio
ordinario de nulidad del negocio jurídico y plenario de posesión, identificado con el número
ocho guión dos mil diez de ese juzgado; el cual, al momento de la audiencia, se encontraba en
trámite, y versaba sobre los mismos hechos contenidos en el juicio interdicto ya finalizado. B)
De la resolución del Juzgado de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el
Ambiente de Santiago Atitlán, Sololá. En la audiencia ya referida el juzgado verificó de oficio la
existencia del juicio ordinario citado como fundamento del alegato de la defensa, por lo que
resolvió con lugar la cuestión prejudicial toda vez la pretensión del señor Santiago Cortez Tuch
dentro del juicio ordinario civil número ocho guión dos mil diez de ese juzgado, es que se
declare “... que el negocio jurídico contenido en la escritura pública número cuarenta y cinco,
autorizada en la ciudad de Sololá por el Notario Juan Carlos Saloj Tuiz el treinta y uno de marzo
del año dos mil, no surte efecto jurídico alguno por simulación absoluta y por nulidad absoluta,
por consiguiente se declare su nulidad absoluta...”; agregando que el juzgamiento del hecho en
un tribunal de sentencia y la responsabilidad penal del ahora sindicado, dependen
específicamente de la decisión en materia civil que establezca si el negocio jurídico objeto de
litis ha nacido o no a la vida jurídica. C) De la sentencia del recurso de apelación. La Sala
Regional Mixta de la Corte de Apelaciones de Antigua Guatemala, en su resolución del
veintiséis de agosto de dos mil diez, afirmó que el auto apelado se encuentra ajustado a Derecho
y a las constancias procesales, por lo que declaró sin lugar el recurso de apelación interpuesto.
II. MOTIVO DEL RECURSO DE CASACIÓN. Santiago Cortez Tuch interpone recurso de
casación por motivo de fondo, invocando como caso de procedencia, el contenido en el numeral
5) del artículo 441 del Código Procesal Penal. Denuncia infracción del artículo 291 del Código
Procesal Penal y por ende inexistencia de cuestión prejudicial en el caso subyacente, toda vez el
hecho de falsificar un documento y utilizarlo dentro de un juicio civil, es distinto del hecho que
actualmente se ventila en el juicio ordinario ya referido en el apartado de antecedentes del
presente fallo. Concretiza su argumento, en que el procesado, en la copia legalizada de la
escritura número cuarenta y cinco, autorizada por el notario Juan Carlos Saloj Tuiz el treinta y
uno de marzo de dos mil, consignó datos distintos de los comprendidos en el original; argucia y
mala fe con la que demostró su intención de apoderarse de un bien que no le pertenece, y que
esto es un hecho distinto del que se discute en la vía civil.
III. ALEGATOS EN EL DÍA DE LA VISTA. Las partes reemplazaron en forma escrita sus
comparecencias. A) El casacionista amplió su argumentación, principalmente en que el proceso
penal número cuatrocientos treinta guión dos mil ocho es anterior al juicio ordinario de nulidad
absoluta de negocio jurídico y plenario de posesión número ocho guión dos mil diez, por lo que
no debe existir cuestión prejudicial; que su intención es que se aplique la ley según el artículo 10
de la Ley del Organismo Judicial y que por ende el artículo 291 del Código Procesal Penal sea
interpretado conforme a su texto según el sentido propio de sus palabras; que si el objeto del
proceso penal fuera el bien inmueble que motiva el proceso civil, entonces sí habría cuestión
prejudicial; sin embargo no es así, ya que en este caso el proceso penal versa sobre el hecho de
que el ahora sindicado haya utilizado un documento falsificado en un proceso que en este
momento ya se encuentra fenecido. B) El procesado expuso que el seguidamente y habiéndose
establecido que en el presente caso no hay obstáculo a la persecución penal y que nos
encontrarnos en una casación de fondo, esta Cámara, con base en los artículos 342 numeral 4),
438, 442 y 447 del Código Procesal Penal, estima que los hechos de la acusación, pueden
también encuadrarse en el delito de caso especial de estafa contenido en el artículo 264 numeral
23 del Código Penal. Lo anterior, en virtud de existir la probabilidad de que el sindicado hubiere
perjudicado en su patrimonio al hoy casacionista, por medio de la incorporación en un juicio, de
la tan mencionada copia simple del documento público de mérito que, al contener datos falsos y
procurado una sentencia favorable a quien la introdujo, habría configurado la denominada
doctrinariamente como “estafa procesal” o “estafa triangular”, perfectamente encuadrable en el
artículo 264 Ibid; que consiste en la utilización del juez con ardid por parte del sujeto activo, para
perjudicar a tercera persona que se convierte en el sujeto pasivo. La doctrina desarrolla el tipo de
la siguiente manera: “... también existe ese desdoblamiento en la estafa procesal, porque el
inducido a error es el juez, y el perjudicado la parte contra la que recae la sentencia
fundamentada en el error (...) no basta la simple afirmación de hechos falsos, ni el silencio de los
verdaderos, puesto que, por la propia naturaleza del procedimiento judicial, los derechos de las
partes resultan de las pruebas aportadas al juicio. Siendo así las cosas, parece claro que el fraude
debe recaer esencialmente sobre la prueba y los elementos de convicción (...) es preciso apreciar
la idoneidad del ardid en sí mismo en relación con la vía a seguir para el logro del perjuicio...”.
En ese sentido, tomando como base y respetando los hechos de la acusación, sería oportuno y
jurídicamente correcto, que se dilucidara en un debate oral y público, si la introducción de la
copia simple del documento público ya referido, al juicio interdicto de amparo de posesión o de
tenencia número ciento veinte guión dos mil seis tramitado ante el a quo, pudo haber conllevado
a la utilización del juez para obtener una declaración en perjuicio del señor Santiago Cortez
Tuch.
Las anteriores consideraciones permiten concluir que, tanto la Sala impugnada como el Juez de
Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente de Santiago Atitlán,
Sololá, han aplicado indebidamente el artículo 291 del Código Procesal Penal. Por ello, resulta
necesario declarar en el apartado que corresponde, la procedencia de la presente casación de
fondo, así como hacer las demás declaraciones pertinentes.
LEYES APLICABLES
Artículos citados y: 3º, 4º, 17, 46, 203 y 204 de la Constitución Política de la República de
Guatemala; 264 numeral 23 del Código Penal, Decreto 17-73 del Congreso de la República de
Guatemala y sus reformas; 5, 11 Bis, 291, 342 numeral 4), 437 numeral 4); 438, 439, 441 inciso
5), 442, 446 y 447 del Código Procesal Penal, Decreto 51-92 del Congreso de la República de
Guatemala y sus reformas; 57, 58 inciso a), 74, 79 inciso a), 141 inciso c), 143 y 149 de la Ley
del Organismo Judicial, Decreto 2-89 del Congreso de la República de Guatemala y sus
reformas.
POR TANTO
LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, CÁMARA PENAL, con base en lo considerado y leyes
citadas, DECLARA: I) PROCEDENTE el recurso de casación por motivo de fondo interpuesto
por el señor Santiago Cortez Tuch contra el auto de fecha veintiséis de agosto de dos mil diez,
dictado por la Sala Regional Mixta de la Corte de Apelaciones de Antigua Guatemala dentro del
recurso de apelación número quinientos setenta y cuatro guión dos mil diez guión S. II) En
consecuencia, CASA LA RESOLUCIÓN IMPUGNADA y declara SIN LUGAR LA
CUESTIÓN PREJUDICIAL instada por el abogado defensor Ricardo Efraín Mogollón
Mendoza, y declarada por el Juez de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el
Ambiente de Santiago Atitlán, departamento de Sololá el día nueve de julio de dos mil diez,
dentro del proceso penal número cuatrocientos treinta guión dos mil ocho. III) Ordena al Juez
referido en el numeral anterior, dictar el auto de apertura a juicio que corresponde, debiendo
tomar en cuenta lo considerado en el presente fallo de casación de fondo. Notifíquese y con
certificación de lo resuelto, devuélvase los antecedentes a donde corresponda.
César Ricardo Crisóstomo Barrientos Pellecer, Magistrado Vocal Segundo, Presidente de la
Cámara Penal; Gustavo Adolfo Mendizábal Mazariegos, Magistrado Vocal Cuarto; Héctor
Manfredo Maldonado Méndez, Magistrado Vocal Quinto; Gustavo Bonilla, Magistrado Vocal
Décimo Tercero. Jorge Guillermo Arauz Aguilar, Secretario de la Corte
Suprema de Justicia.
20/02/2012 PENAL
1492-2011
DOCTRINA
La cuestión prejudicial se configura cuando los hechos denunciados no constituyen por si
mismos delitos, y para establecerse como tales, necesitan de una declaración judicial previa.
En el presente caso, a la sindicada se le atribuye haber ocupado sin autorización y en forma
violenta un bien inmueble, juntamente con un grupo de seis personas, contratadas por ella, sin
que haya manifestado en la defensa tener un justo título para ocuparlo. Estos hechos de manera
autónoma constituyen el delito de usurpación.
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, CÁMARA PENAL : Guatemala, veinte de febrero de
dos mil doce.
Se tiene a la vista para resolver el recurso de casación por motivo de fondo, interpuesto por el
querellante adhesivo y actor civil Nicolás P.J., contra el auto dictado por la Sala Regional Mixta
de la Corte de Apelaciones de Huehuetenango, el dieciocho de abril de dos mil once, dentro del
proceso que se sigue en contra de L.P.A.;s, por el delito de usurpación.
Intervienen en el proceso, además de los abogados de los sujetos antes indicados, el Ministerio
Público.
I. ANTECEDENTES
A) Hecho denunciado. El nueve julio de dos mil nueve, aproximadamente a las siete horas, un
grupo de seis personas, contratadas por la señora L.P.A.;s, sin autorización y sin consentimiento
del señor Nicolás P.J., ingresaron y ocuparon en forma violenta, un inmueble de su posesión,
construyendo una vivienda informal, que hasta la feche ocupa, sin tener documentos
acreditativos que la justifiquen.
B) Del fallo de primera instancia. El Juez de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos
contra el Ambiente del municipio de Santa Eulalia, departamento de Huehuetenango, el nueve de
marzo del dos mil once, declaró sin lugar la cuestión prejudicial como obstáculo a la persecución
penal, planteada por el abogado defensor de la sindicada. Consideró que, se evidenció que
efectivamente existió una demanda de desahucio en contra de la sindicada, pero de todos es
sabido que las resoluciones judiciales causan firmeza o estado cuando ya no son susceptibles de
algún recurso, y en este caso, el abogado defensor también lo advirtió. El auto de fecha nueve de
febrero de dos mil diez que resolvió la excepción previa planteada en aquella oportunidad por la
sindicada, fue declarada con lugar, como consecuencia se declaró defectuosa la demanda
presentada por el señor Nicolás P.J. y ese expediente está al día de hoy archivado. Como se
puede advertir, el juzgamiento de la cuestión penal no depende exclusivamente del proceso que
ha hecho referencia el abogado, toda vez que, este ya no se puede continuar por razón que no
hubo apelación, entonces quedó firme, únicamente queda a discreción del señor Nicolás P.J. si lo
promueve nuevamente, como consecuencia se ha evidenciado que no existe una cuestión que
dependa del juzgamiento de esto, porque dicho expediente quedó fenecido.
C) Del recurso de apelación especial. La sindicada planteó recurso de apelación. Argumentó
que, se pretende demostrar que el conflicto se origina de la posesión de un bien inmueble, que a
todas luces su naturaleza jurídica se refiera a un proceso civil, y no penal, y nunca se pretendió
demostrar que el proceso penal dependiera específicamente del juzgamiento del referido proceso
civil (demanda de desahucio), ya fenecido, por lo que el juzgador de primer grado, tergiversó lo
que se pretende demostrar con las pruebas aportadas, con ese razonamiento no acata la norma
establecida para el caso concreto que se juzga. Esta competencia es de un tribunal del ramo civil,
mediante un juicio sumario de desocupación, como en un principio promovió el supuesto
agraviado Nicolás P.J., no está de más hacer constar que, en el referido juicio sumario de
desahucio no existe cosa juzgada, en virtud que, en ningún momento se dictó sentencia que haya
quedado firme y como consecuencia su puede replantear la demanda en cualquier tiempo.
D) De la sentencia del Tribunal de Apelación Especial.
La Sala Regional Mixta de la Corte de Apelaciones de Huehuetenango, en resolución de
dieciocho de abril del dos mil once, consideró que, según las constancias procesales, los
argumentos fácticos y jurídicos del juez a quo encuentra sustentables los agravios esgrimidos por
la recurrente, en vista de que al juzgador de primer grado le fueron argumentados derechos
posesorios sobre el bien inmueble objeto del delito de usurpación que se sindica, según se
advierte en la declaración jurada de derechos posesorios sobre bien inmueble del agraviado
Nicolás P.J., obrante a folios cinco, seis y siete de la pieza de primer grado; es más, no existe en
autos atestado registral que acredite el derecho sobre la posesión que se alega, no se ha
dilucidado mediante la vía civil, estimando que existe una cuestión prejudicial de la que pende
este proceso penal, independiente del proceso al que acudan las partes, diferente al penal. Es por
ello que, en cuanto a lo resuelto por el a quo, se estima procedente acoger los agravios
argumentados por la recurrente, declarando con lugar el recurso de apelación interpuesto y
revocando el auto venido en grado, para evitar innecesariamente el desgaste de los órganos de
administración de justicia penal. Se debe estimar que cada una de las partes debe asumir las
costas procesales, dada la cuestión que se resuelve.
II . MOTIVO DEL RECURSO DE CASACIÓN
El querellante adhesivo y actor civil Nicolás P.J., interpone recurso de casación por motivo de
fondo, contra la resolución identificada en el inciso D) anterior, cita como caso de procedencia
el numeral 5 del artículo 441 del Código Procesal Penal y como normas vulneradas los artículos
256 del Código Penal y 291 del Código Procesal Penal. Argumenta que, la resolución que
declara con lugar la excepción previa de demanda defectuosa, no hace depender exclusivamente
del juzgamiento de una cuestión prejudicial, es decir, no existe algún trámite pendiente que
agotar en materia civil, además, no existe una norma legal que lo obligue a seguir un juicio en
materia civil, y siendo que la conducta de la señora L.P.A.;s, se encuadra dentro del tipo penal de
usurpación, la honorable sala incurrió en errónea interpretación del artículo 291 del Código
Procesal Penal. En este caso, con premeditación, es decir, con un agravante, la señora L.P.A.;s, a
pesar de que ella misma vendió los derechos posesorios del bien inmueble en cuestión, al señor
F.R.;nD.;azG.;lez, como consta en el documento privado celebrado el veintiocho de marzo de
dos mil, ante el Alcalde y Secretario Municipal de S.P.S., del departamento de Huehuetenango,
documento que en ningún momento fue redargüido de nulidad o falsedad, por lo que produce fe
y hacen plena prueba; y al tener ella conocimiento de que el señor F.R.;nD.;azG.;lez le vendió a
él -casacionista- dicho bien, lo despojó violentamente del bien inmueble que había comprado,
razón por la cual es evidente y notorio que se han violentado las normas señalas como
infringidas.
III . ALEGATOS EN EL DÍA DE LA VISTA
Con ocasión del día y hora señalados para la vista pública, las partes presentaron sus alegaciones
en forma escrita, evacuando así la audiencia conferida.
CONSIDERANDO
-I-
La cuestión prejudicial funciona en el sistema procesal penal guatemalteco, como una medida de
saneamiento procesal por virtud de la cual, previo a la instancia penal, debe dilucidarse un asunto
estrictamente vinculante y desconocido, en otra competencia por razón de la materia. Dicha
figura no puede prosperar, cuando los hechos contenidos en la acusación son suficientes y
permiten percibir de manera autónoma, la posible comisión de un hecho delictivo.
-II-
El artículo 256 del Código Penal, regula: Comete delito de usurpación quien, con fines de
apoderamiento o aprovechamiento ilícitos, despojare o pretendiere despojar a otro de la posesión
o tenencia de un bien inmueble o un derecho real constituido sobre el mismo, o quien,
ilícitamente, con cualquier propósito, invada u oculte un bien inmueble ( ). La referida norma
sustantiva contempla los siguientes presupuestos: i) los bienes inmuebles son el objeto de la
protección penal; ii) los derechos exclusivos susceptibles de ser perjudicados son el de
propiedad, posesión, tenencia y cualquier otro derecho real constituido sobre dichos
bienes; iii) el acto reprochable es el despojo, pretensión de despojar, invasión y ocultamiento del
inmueble, de manera ilícita. El bien jurídico tutelado por esta norma consiste en garantizar la
propiedad, posesión, tenencia del bien inmueble o los derechos reales constituidos sobre el
mismo.
De los antecedentes, resulta que: 1) El inmueble objeto de protección, es un lote de terreno
ubicado en cantón Rosario, municipio de Santa Eulalia, Huehuetenango, el cual forma parte de la
finca urbana número veinticuatro mil setecientos doce, folio número ciento noventa y cuatro,
libro número ochenta y ocho de Huehuetenango. 2) En cuanto al derecho perjudicable, es el de
posesión que ejerce el recurrente, sobre la finca antes descrita, según fotocopia simple de la
copia simple legalizada de la escritura pública número doscientos catorce, autorizada por el
notario F.A. De León Mazariegos, en el municipio de San Pedro Soloma, Huehuetenango, el
siete de noviembre del dos mil cinco, en la cual el señor Nicolás P.J., compró a
F.R.;nD.;azG.;lez, dicho derecho de posesión. Este último, adquirió de la ahora procesada, el
derecho de posesión, según fotocopia simple de documento privado, celebrado el veintiocho de
marzo de dos mil. Documentos que no han sido redargüidos de nulidad. 3) El acto denunciado es
la invasión por parte de la procesada, de la finca mencionada, y como consecuencia el despojo de
la posesión de quien la ostentaba legítimamente.
Los hechos denunciados realizan los presupuestos descritos del artículo referido, y por ello, la
posible comisión del hecho atribuido; sin embargo, el punto a dirimir consiste en determinar si es
procedente o no la suspensión del proceso penal de mérito por medio de la cuestión prejudicial.
Sobre este obstáculo a la persecución penal, el Código Procesal Penal, en el artículo 291, en su
parte conducente establece: Si la persecución penal depende exclusivamente del juzgamiento de
una cuestión prejudicial, la cual, según la ley, debe ser resuelta en un proceso independiente (
), cuyo trámite está contenido en el artículo 292 del mismo cuerpo legal, que en su segundo
párrafo indica: El tribunal tramitará la cuestión prejudicial en forma de incidente, y si acepta su
existencia, suspenderá el procedimiento hasta que sea resuelta por el juez competente, sin
perjuicio de los actos urgentes de investigación que no admitan demora. Cuando el imputado
estuviere detenido, se ordenará su libertad. Si el tribunal rechaza la cuestión, mandará seguir el
procedimiento.
De lo expuesto se concluye que, no existe cuestión prejudicial como obstáculo a la persecución
penal, pues como bien lo argumentó el casacionista, los documentos con los cuales acredita la
legítima posesión del bien inmueble relacionado, no han sido redargüidos de nulidad, tampoco
existen documentos que amparen a otra persona como poseedora ni que justifiquen la
permanencia de la sindicada en el inmueble objeto de la litis. Además, con el juicio sumario de
desocupación, solo se persigue la autorización legal para el lanzamiento de quien ejerce la
posesión en forma ilegal, por lo que en este momento no es necesario acudir a la vía ordinaria
civil para determinar la posesión del bien inmueble objeto del proceso.
La decisión sobre la inexistencia de prejudicialidad, es relevante únicamente para la continuación
del procedimiento penal, pues atribuir la responsabilidad penal depende de la prueba que se
produzca en el juicio, en el entendido que la sindicada conserva el derecho de defenderse en la
prosecución de la causa.
Por lo anterior, se estima que al casacionista le asiste razón jurídica, en virtud que no existe
algún asunto que deba dilucidarse en la vía civil, debiéndose así declararse en la parte resolutiva
del presente fallo.
DISPOSICIONES LEGALES APLICADAS
Artículos: citados y 1, 2, 12, 203, 204 y 211 de la Constitución Política de la República de
Guatemala; 5, 7, 11, 11 Bis, 16, 20, 21, 37, 43 numeral 7, 50, 160, 166, 437, 438, 439, 440, 442,
446 y 448 del Código Procesal Penal, Decreto 51-92; 1, 9, 16, 57, 58, 74, 75, 76, 79 inciso a, 141
inciso c, 142, 143, 147 y 149 de la Ley del Organismo Judicial, Decreto 2-89, ambos Decretos
del Congreso de la República de Guatemala.
POR TANTO:
La Corte Suprema de Justicia, Cámara Penal, con base en lo considerado y leyes citadas, al
resolver DECLARA: I) PROCEDENTE el recurso de casación por motivo de fondo, regulado
en el numeral 5 del artículo 441 del Código Procesal Penal, interpuesto por el querellante
adhesivo y actor civil N.P.J.; II) se casa la resolución dictada por la Sala Regional Mixta de la
Corte de Apelaciones de Huehuetenango, el dieciocho de abril de dos mil once, anulando la
misma; en consecuencia, sin lugar la cuestión prejudicial planteada y se ordena la continuación
del presente proceso penal; se deja a la procesada en la misma situación en que se encuentra.
Notifíquese y, con certificación de lo resuelto, devuélvase los antecedentes a donde corresponda.
César R.C.;stomoB. Pellecer, Magistrado Vocal Segundo, Presidente de la Cámara Penal ;
G.A.M.;bal Mazariegos, Magistrado Vocal Cuarto; Héctor M.M.M.;ndez, Magistrado Vocal
Quinto; G.B., Magistrado Vocal Décimo Tercero. J.G.A.A., S. de la Corte Suprema de Justicia.