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Interpretación Jurídica y Comunidad Habermasiana

1) Los juristas interpretan las proposiciones normativas a partir del contexto del corpus normativo, pero también consideran el horizonte de comprensión de la sociedad contemporánea. 2) La interpretación jurídica se hace desde un paradigma del derecho, o sea, desde las imágenes implícitas de la sociedad que dan orientación al proyecto de realización de la comunidad jurídica. 3) Habermas describe tres niveles en los que se concreta la comunidad jurídica: la actividad legislativa, la sociedad civil y la actividad judicial

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Interpretación Jurídica y Comunidad Habermasiana

1) Los juristas interpretan las proposiciones normativas a partir del contexto del corpus normativo, pero también consideran el horizonte de comprensión de la sociedad contemporánea. 2) La interpretación jurídica se hace desde un paradigma del derecho, o sea, desde las imágenes implícitas de la sociedad que dan orientación al proyecto de realización de la comunidad jurídica. 3) Habermas describe tres niveles en los que se concreta la comunidad jurídica: la actividad legislativa, la sociedad civil y la actividad judicial

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Resumen

Resulta claro que los juristas no interpretan las distintas proposiciones normativas únicamente
a partir del contexto en el que tales proposiciones se mueven desde el punto de vista de su
pertenencia a un corpus normativo. Más bien, en dicho ejercicio de interpretación, el contexto
también es constituido por el horizonte de una pre comprensión de la sociedad
contemporánea, la cual resulta rectora en todo su trabajo de interpretación.

De esta manera, la interpretación jurídica no se hace ex nihilo. Las proposiciones normativas


por ejemplo, los artículos de un determinado código se interpretan siempre desde un
paradigma del derecho, es decir, desde esas imágenes implícitas de la propia sociedad que dan
una perspectiva a la práctica de la producción legislativa y de la aplicación del derecho o, dicho
en términos generales, dan una orientación al proyecto de realización de esa asociación de
miembros libres e iguales que es la comunidad jurídica. Sin embargo, los paradigmas jurídicos
no sólo existen en el mundo de los juristas.

La comunidad jurídica habermasiana se hace concreta en tres niveles determinados: la


actividad legislativa, la sociedad civil y la actividad judicial. En todos se desarrolla ellos el
carácter intersubjetivo, pero también normativo, del derecho. Por cuestiones de espacio, sin
embargo, tan sólo nos referiremos a las consideraciones de Habermas (1998) acerca de la
actividad judicial.

A la hora de describir cómo opera la actividad judicial, una vez más, es evidente la cercanía de
Habermas (1998) al enfoque constitutivo. En este sentido, a la pregunta ¿qué es el derecho?
no puede responderse con un simple lo que diga la comunidad jurídica judicial.

No hay que olvidar que una de las principales características que ostenta la concepción
habermasiana del lenguaje es que la intersubjetividad implica normativa.

Es necesario recordar que a pesar de distinguir entre verdad y rectitud, la teoría consensual de
la verdad habermasiana abre la posibilidad para que puedan existir juicios generalizables en
ambos terrenos.

La teoría de la argumentación no puede fundamentar el discurso jurídico únicamente a partir


de criterios lógico-semánticos pues los argumentos.

Los juicios sobre la rectitud, remiten siempre a la intersubjetividad: sólo son válidos en una
determinada comunidad jurídica. Pero esto no los exime de ser racionales y justificados en
forma discursiva. En este sentido, entonces, la teoría habermasiana de la argumentación es
también una teoría normativa.

La teoría de la argumentación habermasiana se plantea en otros términos: se trata de


desarrollar un marco conceptual, capaz de distinguir entre vigencia social y validez. Como se
recordará, este marco es desarrollado en el interior de su teoría del lenguaje, por lo que la
argumentación es la continuidad de la acción orientada al entendimiento, cuando las
pretensiones de validez, que de suyo implican los actos de habla que fundan tal acción, son
tematizadas. De esta forma, Habermas (1998) puede explicar cómo las decisiones judiciales, a
pesar de ser decisiones tomadas en el interior de una determinada y concreta comunidad
jurídica, pueden aspirar a la corrección.
Detrás de la afirmación “El derecho y el lenguaje se relacionan” existe un amplio debate en
torno a la forma concreta como se desarrolla tal relación; debate que puede ser ordenado bajo
dos ideas diferenciadas:

 El derecho usa al lenguaje


 El derecho es lenguaje

En cada uno de los enfoques señalados pueden encontrarse diferentes problemas,


planteamientos, propuestas de solución, etc., en torno a la relación lenguaje-derecho, sin que
esto signifique la existencia de fronteras absolutamente claras que distingan en todos los casos
cuando un autor X es un instrumentalista y cuando un autor Y es un constitutivo.

Se podría afirmar que el enfoque instrumentalista privilegia un enfoque semántico del


lenguaje, mientras que el enfoque constitutivo privilegia un enfoque pragmático.

El enfoque instrumentalista intenta solucionar todos los problemas del instrumento –lenguaje
aludiendo al diccionario, a la lógica, a los métodos de interpretación, etc.

Para el enfoque constitutivo, la ambigüedad y la vaguedad de las palabras no es un problema


de las palabras mismas.

Finalmente, Habermas plantea un concepto amplio de “comunidad jurídica” que revela que el
derecho no puede ser concebido meramente como un asunto técnico de sabios legisladores y
jueces. Sin embargo, el concepto habermasiano de comunidad jurídica implica también un
aspecto normativo según el cual no todo “derecho” por el simple hecho de ser reconocido
intersubjetivamente puede aspirar a la legitimidad. Con esto, Habermas se separa de terrenos
estrictamente sociológicos, como los descritos por Bourdieu (2000), y hace de su teoría una
teoría de la justicia en sentido filosófico.

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