LA ESTRATEGIA CLINICA- BOHOSLAVSKY
¿Qué es la orientación vocacional? Conjunto de tareas que realizan los psicólogos
especializados cuyos destinatarios son las personas que enfrentan en un determinado
momento de su vida, por lo general en el pasaje de un ciclo educativo a otro, la posibilidad y la
necesidad de ejecutar decisiones. Esto hace de la elección un momento crítico de cambio en la
vida de los individuos. De cómo las personas enfrentan y elaboran ese cambio dependerá el
desarrollo ulterior, ubicable en algún punto del continuum que va de la salud a la enfermedad.
La misma presenta dos modalidades:
ACTUARIAL:
Se desarrolla en el marco de los primeros años del siglo XX. Marcado por la psicotécnica y la
psicología diferencial.
El sujeto no está en condiciones de tomar una decisión por si mismo (conflicto).
Las carreras no cambian.
La realidad socio-cultural tampoco.
El goce en el estudio y en la profesión depende del interés que se tenga por ellos.
El psicólogo debe desempeñar un rol activo aconsejando. El test es el instrumento
para conocer las aptitudes e intereses del sujeto.
CLINICA:
Modalidad vinculada en nuestro país por los aportes psicoanalíticos, psicología del yo, teorías
psicológicas de la motivación.
Centrada en el sujeto, quién puede tomar una decisión si logra elaborar los conflictos.
Las carreras requieren potencialidades que no son específicas.
El goce en el estudio y en la profesión depende del tipo de vínculo que se establece
con ellos.
La realidad sociocultural cambia incesantemente, surgen nuevas carreras,
especializaciones, etc.
El adolescente debe desempeñar un rol activo. El psicólogo tiene como tarea
esclarecer e informar.
En cuento a esta modalidad quien se desempeña en ella ha de ser un Psicólogo Clínico, que
este entrenado en el empleo de la estrategia clínica.
La psicología clínica caracterizada por una estrategia de abordaje al objeto de estudio, que es
la conducta de los seres humanos. En tal sentido, toda estrategia tiene un carácter intencional
consciente, o sea que quien la emplea sabe por qué y para qué la emplea. Y responde a
criterios racionales que surgen del marco de referencia del usuario. La estrategia clínica es una
actividad científica, autoconsciente y de carácter racional.
Psicología clínica y psicología individual: Hasta que surge la psicología de la personalidad, el
enfoque que destacaba lo que era idiosincrático en las personas, su “manera específica de ser”
fue asumido por la psicología diferencial. Una tarea similar le cupo a la psicología clínica
entendida como la aplicación de conocimientos psicológicos en el diagnóstico de trastornos de
conducta y su investigación. Es por este motivo que para mucha psicología clínica es sinónimo
de estudios de individuos en tanto tales, es decir de psicología individual.
La psicología clínica es “individual” por su encuadre, pero no necesariamente por el hecho de
que estudie o trabaje con individuos solamente.
La estrategia clínica puede aplicarse para conocer, investigar, comprender, modificar la
conducta, de los seres humanos operando tanto en un ámbito individual, como grupal,
institucional o comunitario.
Psicología clínica y psicoprofilaxis: La psicoproflilaxis puede entender como toda actividad, que
mediante el empleo de recursos y técnicas psicológicas, tienda a promover el desarrollo de las
posibilidades del ser humano, su madurez como individuo, y en definitiva su felicidad.
La situación en que un psicólogo puede participar con una finalidad psicoprofilactica, según
Bleger:
1) momentos o periodos del desarrollo o de la evolución normal: embarazo, lactancia,
niñez, juventud, etc.
2) Momento de cambio o de crisis: casamiento, viudez, servicio militar.
3) Situaciones de tensión normal o anormal de las relaciones humanas: familia, escuela,
fabricas,etc
4) Organización y dinámica de instituciones sociales: escuelas, tribunales, clubes, etc.
5) Problemas que crean ansiedad en momentos o periodos específicos de la vida:
sexualidad, orientación profesional, elección de trabajo.
6) Situaciones altamente significativas que requieren información, educación o dirección.
Estrategia: arte de dirigir las operaciones militares.
Táctica: arte de enseñar a poner en orden las cosas.
Técnica: conjunto de procedimientos de que se sirve una ciencia o un arte.
En conclusión, la Psicología Clínica se caracteriza por una estrategia que incluye tres
momentos: VER, PENSAR Y ACTUAR.
A partir de, acciones planificadas, que tienden a la acción sobre una situación para modificarla,
tiene carácter intencional consciente del por qué y para qué.
Es decir que hablamos de, un conjunto de operaciones mediante las cuales el psicólogo accede
a la comprensión de la conducta de quien lo consulta y facilita a este el proceso de su propia
comprensión.
Pero, para desarrollar esta estrategia el psicólogo clínico no solo debe tener información
sólida, sino, además, una formación eficaz. Como así también, y por, sobre todo, debe tener
una Actitud Psicológica.
Actitud psicológica tiene que ver con que el profesional cuando ve encuentra frente a una
situación “x” la encara como una situación humana específica y no como un “caso”. Además, la
AP implica una capacidad de decisión, por parte del psicólogo, es decir que posee autonomía
suficiente como para ver, pensar y actuar ante una situación dada.
Es por ello, que el instrumento fundamental de esta modalidad es la: personalidad del
psicólogo.
Mientras que su rol implica: guiar, co-pensar y decodificar.
Resumen: la actividad del psicólogo en el campo de la orientación vocacional se caracteriza por
la modalidad clínica (estrategia, táctica, técnica e ideología características).
Capitulo 1 “El marco de referencia”. Reflexion sobre algunos problemas surgidos de la practica
clinica con adolescentes que buscaban asesoramienro para resolver problemas de vocacion.
Problemas:
Del objeto al sujeto en orientación vocacional: El error mayor de estos supuestos
consiste en entender al hombre como un objeto de observación diagnostico, estudio y
orientación para el especialista. Si se deja de pensar al ser humano con estas
características se lo entiende como un sujeto pro actor de conductas, se percibirá algo
que se podría llamar provisioramente “su capacidad de decisión” su posibilidad de
elección. En este enfoque cabe un cambio de óptica porque incorpora a la tarea de O.V
una dimensión ética. Al considerar al hombre sujeto de elecciones, consideraremos
que la elección vocacional es algo que le pertenece.
La persona no es sino lo que busca ser: Ya que un joven que concurre a O.V demuestra
estar preocupado por su persona en relación con su futuro. Concurre a un orientador
para buscar ayuda, lo cual indica que en ese vinculo con le futuro esta
comprometiendo a otro (al adolescente le preocupa mas lo que puede llegar a ser).
Las dimensiones del problema: Un modelo de los problemas de orientación debe
incluir variables sociológicas, económicas e históricas.
¿Qué hacer?, ¿Quién ser?: Para un adolescente definir el futuro no es solo definir que
hacer, sino quien ser y al mismo tiempo quien no ser.
La persona que elige: Cuando le adolescente logra acceder a roles sociales adultos,
decimos que le sujeto ha alcanzado su identidad ocupacional. La identidad ocupacional
es un aspecto de la identidad del sujeto, es determinada y determinante en la relación
con toda la personalidad. La identidad ocupacional se desarrolla como un aspecto de la
identidad personal. La I.O como la I. P tiene que entenderse como la continua
interacción entre factores internos y externos. También la I.O tiene que ver con el
esquema corporal, sobre todo porque el “espacio del ello” esta presente en toda
profesión.
La crisis de identidad en la adolescencia: La tarea mas importante de un orientador
consistirá en ser un buen continente de la crisis adolescente y no actuar la urgencia
que el consultante tenga por superarla y que ha depositado en el experto.
Desarrollo de la identidad ocupacional: Según Buhler, la vinculación de los individuos
con las ocupaciones pasa evolutivamente por cinco etapas:
1)crecimiento: el crecimiento de la vocación se extiende hasta los 14 años, predomina
fantasías, intereses y capacidades.
2)Exploración: este esta centrado en el ejercicio de roles, acá hay mayor discriminación.
3)establecimiento: es entre los 25 y 44 años y tiene 2 momentos:
De ensayo: supone cambio de áreas, ejemplo cambio de trabajos dentro de una profesión.
De estabilización: es puramente creativo.
El explorador: El momento que el adolescente concurre a la consulta es el de
exploración. El explorador tiene en cuenta que es lo que va a explorar y con que
equipo ira de exploración. De la síntesis de estos dos factores surge el concepto de
situación. Esta designa la percepción que tiene el adolescente de aquello que va a
explorar y de aquello con que cuenta para la tarea.
La situación puede ser de 4 tipos, según el momento de ansiedad, el tipo de conflicto y las
defensas:
1. Predilematica: el adolescente tiene el aspecto de alguien a quien “no le pasa
nada”. Generalmente es traído a consulta, son muy inmaduros y establecen con el
psicólogo una relación filo- paterna. Los conflictos son ambiguos, hay confusión
entre yo y no yo.
2. Dilemática: es aquella en la que el adolescente se da cuenta que algo le pasa. Se ve
invadido por la urgencia, la ansiedad tendrá características confusionales. Los
conflictos son ambiguos y ambivalentes, las defensas son: disosicoacion,
identificación proyectiva masiva y negación.
3. Problemática: el adolescente aparece realmente preocupado. Las ansiedades son
moderadas pudiéndose persecutorias o depresivas. Los conflictos son divalentes.
Hay mas discriminación, menos confusión pero no hay todavía integración. Los
planteos son dicotómicos. Las defensas son: proyección, negación, aislamiento.
4. Resolución: los conflictos que aparecen son ambivalentes y convivalentes. Sirve
para subrayar el hecho de que se trata de encontrar una solución al problema que
se encontrara de la misma manera que se hallan solucionada problemas anteriores
que implicaban elecciones y por lo tanto elaboración de duelo las defensas pueden
revelar regresiones: evitación, omnipotencia, identificación proyectiva.
Vocación, identidad vocacional, identidad ocupacional: El concepto vocación es en
realidad algo que debe ser explicado. Se supone que la gente hace algo “por” algo y
que lo hace “para” algo. Pero ese algo no esta todavía claramente definido.
Identidad vocacional: es producto de algo que ah ocurrido en la persona que elige; ese algo
determina la identidad ocupacional.
La identidad vocacional es cuando la persona ah integrado sus distintas identificaciones, y sabe
que es lo que quiere hacer, de que manera y en que contexto. Y la identidad vocacional es
entendida como una respuesta al para que y por que de la Asunción de esa identidad
ocupacional.
Elección y duelo: El que elige no esta eligiendo solo una carrera sino que esta
definiendo quien ha de ser, o sea que esta eligiendo un rol adulto. En la medida en que
elige deja y como cualquier otra conducta supone conflictos y manera de encararlos.
Se “dejan objetos y formas de ser”. Por eso siempre la elección de carrera supone
elaborar duelos.
Momento de la elección: Todo proceso de elección pasa por distintos momentos:
Selección: la función yoica comprometida es adaptación, interpretación y
sentido de la realidad. Hay discriminación y jerarquización de los objetos. Las
patologías mas frecuentes son “no ver” o “no verse por confusión en el
vinculo”; hay identificaciones proyectivas e introyectivas masivas.
Elección: la función yoica comprometida esta relac con la relac de objetos, la
tolerancia de la ambigüedad y de la ambivalencia. Las patolog mas frec es la
rigidez y estereotipia o excesiva labilidad de cargas. Bloqueos afectivos.
Decisión: la función yoica comprometida es la acción sobre la realidad y hay
proyectos. La patolog mas frec son los trast en la elaboración de duelos y el
fracaso en el control de impulsos.
Elección madura – elección ajustada: Una elección madura es una elección que
depende de la elaboración de los conflictos y no de negación de los mismos. Es una
elección que depende de la identificación con uno mismo. Una elección ajustada es en
la que el autocontrol permite hacer coincidir sus gustos y capacidades con las
oportunidades exteriores, hacer un balance o síntesis que puede ser defensivo. La
diferencia fundamental entre una elección ajustada y una mala elección es que aquella
es una elección a- conflictiva. Los conflictos nos son elaborados ni resueltos sino
controlados o negados.
Capítulo 5: LA IDENTIDAD PROFESIONAL DEL ORIENTADOR VOCACIONAL
“Es necesario que el psicólogo conozca cuales son los esquemas referenciales con lo que se
maneja, cual es en fin la concepción del mundo explícito o implícito que motiva sus actitudes
ante determinados fenómenos, su escala de valores que se refleja en su manera particular de
operar sobre la realidad”.
Para el autor era necesario definir cuál sería ese encuadre que utilizaría de trabajo y además
pensar el carácter jurídico que pudiera tener la orientación vocacional. Estas son las dos líneas
que se intentan desarrollar en este capítulo, por un lado, examinar la identidad del orientador
en función del juego implícito en la tarea y analizar la relación entre la identidad del orientador
y su encuadre de trabajo.
Para esa época, el autor, debió ponerse una condición que consistía en no atender a ningún
adolescente, la cual parecía referirse al temor de confundirse con los planeos de adolescentes.
Pero puesto que la restricción era tan exigente, se temia confundirse y al mismo tiempo era
algo deseado. Quizá el autor, deseaba “jugar” con los adolescentes que tuvieran esos
problemas en ese momento, pero ¿Por qué ocurriría eso?.
La primera hipótesis sobre esta cuestión es que la elección que realiza un adolescente
reactualiza en el orientador sus propias elecciones ocupacionales y sus duelos personales
ligados con las mismas.
Ser psicólogo implica lógicamente dejar de ser cualquier otra cosa, es decir, supone renunciar
a cualquier otra profesión. Y ser un psicólogo que se dedica al campo de la orientación
vocacional supone renunciar total o parcialmente a otros campos de trabajo dentro de la
psicología.
Disociación instrumental y encuadre: para lograr el carácter instrumental de la disociación los
psicólogos estamos acostumbrados a decir que el encuadre nos ayuda, pues nos permite a la
vez meternos y salir del otro. Muchas veces el encuadre asume en este sentido el carácter de
un salvavidas, Martha Berlín formula esta analogía: “El encuadre es algo así como el salvavidas
que nos permitirá flotar dentro de las situaciones estereotipadas, confusas o enfermas y que
nos permitirá mantener la cabeza fuera de la confusión que hemos sido llamados a solucionar
como técnicos, aunque el cuerpo está incluido en el campo total.”
Para el autor el encuadre es un conjunto de reglas de juego, es algo arbitrario, ficticio, artificial.
Conviene de él como una táctica en el sentido general de arte de poner en orden las cosas.
Existe en todo buen entrevistador un arte de poner orden en el proceso de la entrevista, pero
también, hay un desorden persona en aquella y del interjuego de ambas partes surgirá claridad
sobre el porqué, el para qué y el cómo de la conducta del entrevistado.
La resolución de una situación confusa o conflictiva siempre implicara confrontar el dato
emergente, la conducta, con el interjuego del encuadre del psicólogo (su táctica) y las tácticas
del entrevistado. Estas últimas siempre son actuales pero a la vez condensan y expresan su
historia pasada y sus posibilidades proyectadas en el futuro, son hipotéticamente la
manifestación de su estructura de personalidad. Si se subraya la importancia de mantener fijo
el encuadre, es decir las reglas del juego manifiesto, es porque son un requisito indispensable
para poner en evidencia las reglas del juego latente del entrevistado, esto es, su estructura de
personalidad.
Lo importante a destacar es que el encuadre del psicólogo es expresión de su meta-Yo, para el
psicólogo también puede convertirse en una adicción y si no es esclarecido sistemáticamente
muchas veces emplear un encuadre no esclarecido implica reemplazar su identidad por su
identificación con un profesional adaptado; el psicólogo expresa la necesidad de defender su
identidad, defendiendo el encuadre, identificándose como psicólogo solo a partir de una
identificación con un encuadre de trabajo.
El encuadre asume una función defensiva con todo lo que el termino implica: protección y al
mismo tiempo riesgo de empobrecimiento. También es cierto que el psicólogo puede expresar
en su encuadre sus aspectos mas maduros, que son aquellos que le permiten reflexionar sobre
una diada proyección-introyeccion en el campo de la entrevista.
La segunda hipótesis seria que el encuadre no es solo el depositario del meta-Yo del
entrevistado, sino también del meta-Yo del psicólogo. En un sentido positivo o mas favorable
será la depositacion de sus aspectos mas maduros y esclarecidos, lo que le permitirá
reflexionar a partir de una buena disociación instrumental. En un sentido mas regresivo o
desfavorable el encuadre se convertirá en algo disociado de la personalidad del psicólogo, no
será un meta-Yo sino un no-Yo.
La modalidad es clínica porque implica la articulación operativa entre estrategia, táctica,
técnica e ideología. Ya que una estrategia es clínica cuando supone una síntesis entre ver,
pensar y actuar; es táctica por el encuadre con el que se trabaja y por técnica se entiende los
instrumentos utilizados cuyo provilegiada es la entrevista. Esta modalidad es opertiva solo si la
identidad del psicólogo que se dedica a orientación vocacional esta establecida. Si la identidad
no se halla conformada surgirán dificultades en la instrumentalización de la estrategia, de la
táctica y de la técnica.
En la medida en que el orientador vocacional es un progesional adulto que entrevista a un
adolescente, es depositario de multiples personajes, de multiples objetos internos del
adolescente ligados con fantasias acerca de las carreras superiores, pero también ocurre lo
mismo con el entrevistador respecto del entrevistado. La depositacion de las propias
experiencias que el profesional realiza sobre el adolescente dependerá del modo en que
asuma su rol, osea de su identidad ocupacional. Si el rol es asumido de un modo maduro
podemos suponer que su actividad será auténticamente reparatoria, la calidad de la
reparación puede ser considerada entonces como un índice de la madurez o del grado de
madurez de la identidad ocupacional del psicólogo.
El psicólogo y la reparación: muchas veces aunque la reparación este asociada a lo terapéutico,
en realidad aparece en cualquier esfera de trabajo profesional, ya que no es privativa de
ninguna especialidad, sino que cada ser humano puede reparar en su tarea la medida en que
se halla interiormente integrado. La diferencia entre unos y otros está como escriba en los
caminos y medios empleados para lograrlo y en el grado de destrucción de sus propios objetos
internos. En orientación vocacional el adolescente es el representante externo de objetos
internos del psicólogo cuya reparación es intentada por éste.
Toda elección supone renuncia: al elegir se deja, se abandona, se suplanta y esto puede incluir
la fantasia de que se ha infringido un daño sobre los objetos internos ligados con las carreras
desechadas. El orientador vocacional intenta reparar esos objetos dañados en la fantasia, al
ayudar a un adolescente a elegir. La autentica reparación que supone siempre conductas
sublimatorias requiere claridad en cuanto al rol profesional y recíprocamente la autentica
reparación contribuye a definir progresivamente la identidad ocupacional del rol.
Lo expresado hasta aquí, entonces, se apoya en el supuesto de que toda profesión nos revele
intentos reparatorios del profesional y que toda elección de carrera implica la definición de un
“con qué” y un “cómo”. Cuando se elige dedicarse a la orientación vocacional se elige como
depositario externo a los adolescentes, y ellos, dado el momento evolutivo de moratoria
psicosocial que atraviesan, son depositarios que están “entre paréntesis” en cuanto al rol
ocupacional, es decir, que pueden llegar a ser cualquier cosa, que pueden elegir cualquier
actividad y que para ellos por el momento nada es definitivo.
La tarea es vivida de un modo exitoso cuando funciona como un interjuego. Cuando se piensa
en interjuego, se piensa en la entrevista como una situacion de investigación conjunta en la
que el entrevistador intenta comprender y poner a prueba sus comprensiones acerca del
adolescente y la forma de elegir su futuro, asi como definir su identidad vocacional accediendo
a roles ocupacionales adultos. Pero al mismo tiempo, es una situacion de investigación o de
puesta a prueba por parte del adolescente, quien examina y confronta un experto en sys
fantasias, ansiedades, temores, etc., comprometido en la elección.
Un proceso de orientación vocacional es una oportunidad de “juego” para el adolescente. Éste
obtiene beneficios de las entrevistas porque sobre todo, puede confrontar distintas
identificaciones profesionales que han tenido lugar en su fantasía, y decantar de un modo
discriminado de su identidad ocupacional futura.
Asi como cuando chico jugaba a que era el dentista o la maestra y de ese modo en medio de
ese interjuego de actores y reactores iba aprendiendo quien era él, en la entrevista de
orientación vocacional aprenderá a discriminar quien quiere ser y que quiere hacer, si logra
aprovechar la oportunidad de jugar al “yo quisiera ser” que el psicólogo le ofrece con su
actitud permisiva.
La actitud permisiva de aceptación o disponibilidad es diferente de lo que a menudo se
entiende como simpatía o apoyo. Esto en la orientación vocación expresa la tentación de
orientador de estimular en el adolescente una seudoseguridad de la que basicamente carece,
si bien el apoyo tiene aspectos positivos puesto que reduce la angustia y aumenta la seguridad
manifiesta, implica el grave riesgo de brindar una oportunidad de huida o de esterotipia, por lo
que incita al adolescente a renunciar a su independencia y le abre las puertas para no asumir
aquello de lo que no se puede prescindir cuando se trata de elegir el futuro: el ejercicio de la
autonomía.
El apoyo tiene una connotación complementaria por parte del entrevistador, ya que esta
actitud de apoyo le subyace una actitud de hostilidad porque implica reconocer que el otro es
un incapaz, un impotente, un ignorante a quien hay que imponerle nuestras propias decisiones
y nuestra manera de pensar. En cambio, el ubicarse en una actitud disponible, el psicológico
expone su identidad profesional a diversos ataques, derivados de varios motivos y ligados en
general a la situacion adolescente del consultante, por ende, a los aspectos adolescentes del
orientador vocacional que se reactualizan al enfrentarse con ese espejo actual de sus
problemas pasados.
Los ataques a la identidad profesional: estos están ligados a la intolerancia y ambigüedad del
adolescente, pero si la ambigüedad que exhibe el adolescente frente al futuro le resulta
intolerable al psicólogo, éste absorbe, se identifica y actua lo depositado en el por que el
adolescente, y esto lo mueve a reactualizar su propia ambigüedad cuando eligio carrera y
especialidad en el pasado. En definitiva están actuando dos sentimientos opuestos que el
psicólogo experimento en ese momento: la diada impotencia-omnipotencia.
En este caso el test aparece a veces como un recurso mágico: idealizado, cargado de fantasia
omnipotente, tabla de salvación del psicólogo ante la irrupción de su duda y de su
incertidumbre. Otras veces, el test funciona de modo protector como un distanciador para
que el psicólogo no se confunda. Otros ataques a la identidad profesional derivan de la
temática adolescente planteada en las entrevistas en términos de éxito-fracaso, donde las
dudas del psicólogo pueden deberse a su concepción ideológica.
Otra forma de ataque a la identidad profesional se halla referida a lo económico. La culpa por
cobrar, las dudas acerca de como fijar los honorarios, etc., pueden ser una manifestacion del
déficit en cuanto a la identidad profesional del psicólogo. Siembre observe que estas dudas
estaban ligadas con una desvalorización de la tarea y con las vicisitudes acerca de la asunción
de un rol profesional adulto, lo que implica vivir de su capacidad y sus conocimientos como
único capital.
Cualquier estudiante de cualquier carrera, al iniciar sus estudios y por mas eficaz que haya sido
su orientación vocacional, experimenta fantasías omnipotentes ligadas a la facultad, la vida de
estudiante, los profesores, la profesión, etc.
Cuando el profesional es un psicólogo y decide dedicarse a la orientación vocacional ve
reeditado su propio conflicto de elección en cada adolescente que consulta, lo cual podrá o no
ser instrumentalizado con fines clínicos, según el grado de compromiso inconsciente o la
adecuada distancia (disociación instrumental) de su momento reciente de abandono de rol de
estudiante y desde el punto de vista dinamico, de la forma como enfrente el duelo por este
aspecto fundamental del self que son las fantasias omnipotentes referidas a la facultad.
Es decir que la evocación de los conflictos frente al ingreso al mundo adulto ocurre siempre en
el orientador pero que la posibilidad de instrumentalizar eficazmente este emergente
contratransferencial depende de como ha egresado de la universidad y elaborado el ingreso a
la especialidad. El consultante es un disparador de la situacion descripta, por eso se lo aguarda
ansiosamente como un salvador y al mismo tiempo se lo teme. El duelo por la facultad puede
tener caracticas melancólicas y en ese caso predominarían los sentimientos de impotencia.
Otra de las hipótesis de este trabajo es que en el psicólogo la dificultad de asumir el rol
profesional se manifiesta en distintas formas de identificación simbolica con el adolescente.
Esta relacion se expresa a veces bajo una forma que se podría llamar “de complot”. El
psicólogo se une con el adolescente y juntos critican a los padres, a los profesores, a la facultad
y la universidad. A veces este complot se debe a escotomas (perdida visual) serios respeco de
la propia historia vocacional- profesional del psicólogo. El psicólogo no puede ser en ese caso
continente de todos los emergentes del campo clínico, sino que por esos huecos se le escapa
lo depositado en el por el adolescente.
Es como si a un espejo le faltaría un trozo; parte de la problemática del adolescente no puede
ser recibida, valorada y devuelta para que sea reintroyectada y revalorada por el consultante.
La mala integración de la identidad profesional y el consecuente deterioro del encuadre se
manifiestan en cierta “parasitosis” a la que el psicólogo somete la elección del adolescente.
Una cuarta hipótesis menciona que en el orientador vocacional existe la fantasía latente de
proseguir a través de las elecciones de los adolescentes todos los estudios y carreras que ha
debido abandonar al hacer sus propias elecciones. Esta circunstancia puede estar al servicio
de la salud, si el psicólogo acepta las depositaciones de distintos roles ocupacionales que hace
el consultante en el encuadre y si los esclarece. En tal caso los "dramatizará" conscientemente
y se convertirá en un co-jugador. Podrá, al asumir las identificaciones, jugarlas y "con-jugarlas"
dentro de sí, y devolverlas al adolescente para que a su vez éste las conjugue. La fantasía en tal
sentido es instrumental.
En el caso contrario, si en la situación de consulta el profesional no es consciente de la
implicación de sus propios vínculos con las carreras "abandonadas" y con la suya asumida, hará
fracasar el proceso pues la fantasía que he enunciado en la hipótesis inducirá "actuaciones"
que simbioticen la relación. El "desencuadre" puede atribuirse a una invasión del meta-Yo del
adolescente, una irrupción de sus aspectos más inmaduros indiscriminados y confusionales; y
al mismo tiempo la pérdida de la capacidad de discriminación por parte del psicólogo, cuya
causa primordial es la fractura en su identidad profesional.
Hay también circunstancias en que se establece un vínculo desvalorizador: el profesional deja
de percibir las conductas progresivas y piensa que el adolescente "se mueve en círculos" al
reiterar temas o fantasías, cuando en realidad repite, cada vez de un modo distinto,
aproximándose a una elaboración de sus conflictos. Algunas veces el vínculo detectable es
idealizador; "Este adolescente es genial, tan maduro, tan perfecto que se desempeñará
excelentemente en la carrera que desea elegir."
En estos casos esa carrera es depositaria de fantasías del profesional ligadas o proyectos suyos
abandonados y no elaborados. El vinculo establecido es en ocasiones paralizador, en tal caso el
psicólogo por lo general actúa la depositación de la figura paterna que sobre él realiza el
adolescente,
Identidad profesional y omnipotencia: Retomando el problema de la identidad urge la idea de
que para poder "jugar" bien (desempeño del rol) es necesario que el profesional esté tranquilo
y seguro de su propia identidad; sólo así se permitirá dejarse invadir por las depositaciones del
adolescente, "con-jugarlas" e "ínter-jugarlas" (interpretarlas).
La seguridad en cuanto a la auto identidad del psicólogo se expresa simultáneamente en un
alto grado de coherencia interna y un alto grado de ambigüedad externa (disponibilidad).. Esta
última permitirá la absorción de lo depositado, en tanto que la coherencia interna prevendrá la
desorganización, la emergencia de ansiedades confusionales y la instauración de vínculos
patológicos. Cuando lo que he llamado coherencia interna fracasa, aquellos aspectos del self
ligados a la identidad profesional pueden convertirse en un baluarte.
Este concepto propuesto por M. y W. Baranger, quienes expresan que el paciente que inicia su
tratamiento pone en juego muchas cosas que por más importante que sean pueden ser menos
importantes que otro aspecto de la vida personal o la fantasía que el paciente considera como
su baluarte, que por lo general es el refugio inconsciente de poderosas fantasías de
omnipotencia.
El baluarte, en tanto condensación de fantasías omnipotentes, es firmemente defendido, pues
exponerlo a una perdida eventual, implica para el paciente el peligro de severa desvalidez,
vulnerabilidad y desesperanza. El baluarte puede ser la perversión, la ideología, la superioridad
intelectual o moral, la profesión, etc.
Entendido como depósito de fantasías omnipotentes, ¿el baluarte siempre indica una
patología? Por lo que plantean los autores la respuesta es afirmativa cuando los contendios se
hallan clivados del self, no están integrados al resto de la personalidad ni sometidos a la
prueba de realidad. En caso de no producirse un clivaje (circunstancia que los autores no
examinan), correspondería o bien no hablar de esos aspectos del self como baluarte o bien
entender que las fantasias omnipotentes pueden ser integradas a la personalidad.
El ejercicio de la profesión, que siempre implica conductas reparatoria, estará condicionado
por el grado de clivaje de las fantasías omnipotentes. Lo cual equivale a afirmar que una
auténtica reparación supone una elaboración de la pérdida (aceptada) de la omnipotencia
omnirreparatoria. Tal vez las fantasías a ella referidas no desaparezcan nunca pero tal vez
cambien de signo, se tornen autónomas de la situación primitiva y animen aquellos procesos a
los que comúnmente aludimos como "fuerza de voluntad", "esfuerzo creador", "espíritu _ de
innovación", "fe en sí mismo", etcétera.
Si para defender la profesión el Yo no encuentra otro camino que su clivaje, ella se "baluartiza"
y el encuadre dejará en tal caso de operar como el meta-Yo del psicólogo y derivará en un no-
Yo ("Yo uso tal encuadre" y no "Es mi encuadre").
Identidad y quehacer profesional: Un ejemplo de buena síntesis entre coherencia interna y
ambigüedad externa (disponibilidad) se expresaría cuando el psicólogo puede experimentar
algo asi como: “En la mediad en que estoy seguro de que soy psicólogo y de que me dedico a la
orientación vocacional, puedo estar disponible para jugar el rol de ingeniero, papa,
arquitecto… depositado en mi por el adolescente, entenderlo y ayudarlo a entenderlo”. La
falta de disponibilidad se traduce en una excesiva distancia y en cambio la hiperdisponibilidad
(acompañada de falta de coherencia interna) se traducirá en una excesiva proximidad. Los
déficit relativos a la identidad se traducen simultáneamente en ataques a la estrategia (clínica),
táctica (encuadre general del proceso y particular de cada entrevista) y técnica (los
instrumentos: test, entrevistas, etc.).
La estrategia clínica se caracteriza precisamente por su carácter operativo, Jo que supone una
enorme capacidad de adaptación por parte del orientador vocacional. Cuando se ha adquirido
una auténtica identidad profesional el interjuego de una estrategia, táctica y técnica eficaces al
servicio de la resolución de los problemas de elección se traducen en la posibilidad de brindar
al adolescente una adecuada· oportunidad para que aproveche la "moratoria psicosocial" en el
examen, discriminación, evaluación e integración de sus identificaciones.
Solamente si el profesional posee una identidad profesional madura puede brindar al
adolescente tal oportunidad para confrontar fantasías y realidad, mundo interno y externo,
depositaciones y depositarios, etcétera. Para conocer al adolescente el psicólogo debe en
parte compartir su mundo. Y para ayudarlo debe contar con los medios para que el
adolescente parta de si y parta de sí. La comunicación es la vía de la indiscriminación de roles a
la discriminación, de la identificación a la identidad, de la confusión a la claridad, de la
disociación a la síntesis, de la negación al sentido de realidad, de la dependencia a la
autonomía, de la estereotipia a la libertad.
Embarcarse en tal aventura es fuente de intensa gratificación, pues quien opta por dedicarse a
la orientación vocacional encuentra en la asistencia a los adolescentes en el momento de la
elección su manera personal de reparar. Si ella es auténtica será la tarea vivida con confort. El
psicólogo confiará en tal caso en lo que sabe y no negará lo que ignora, confiará en el
adolescente y en su capacidad de elegir autónomamente. Podrá estar disponible, esto es, ser
permeable como para entrar y salir en el mundo del adolescente y en su propio mundo
adolescente.
La orientación como proceso- BONELLI
Cap1
La gran pregunta sobre ¿cuál será la profesión más adecuada para cada uno? Cobró impulso a
fines del siglo 19 en donde se institucionalizó a fines de la primera GM como respuesta al
desempleo en algunas profesiones y la escasez de personal por otro lado.
La modalidad actual predominante psicotécnica tiene concepciones más dinámicas de las
aptitudes, intereses y carreras en donde se utilizan las pruebas proyectivas en su diagnóstico
vocacional , este mismo esclarece, refleja, señala, pero no aconseja, es por eso que el
estudiante juega un rol pasivo ante su pronóstico sobre su futuro.
DISTINTOS MOMENTOS:
En un primer periodo: ligados a la atapa de las diferencias individuales, con una base objetiva
que culmina con el estudio factorial de los resultados de los test. La estadística, la psicometría
y el análisis factorial como puntos básicos en esta instancia dejando de lado la historia del
estudiante.
En un segundo momento se comienza a tener en cuenta la historia personal, por eso se agrega
acá el estudio de la personalidad a través de los inventarios de personalidad.
En un tercer periodo de carácter dinámico se utilizan pruebas proyectivas que permiten
sondear la estructura de la personalidad y su originalidad. Es importante saber, que en esta
instancia surge el interés por analizar las motivaciones cc e inc de la elección.
Se puede distinguir un cuarto periodo se enfatizan las cuestiones sociológicas sobre esta
elección utilizándose las técnicas grupales
En 1984 surgió la asociación de los profesionales de la orientación vocacional que nuclea y
convoca a los orientadores de todos los niveles.
ENFOQUE Y MÉTODO
Uno de los enfoque es el EVOLUTIVO: que propone que este elección vocacional se de en un
proceso continuo que comienza en la infancia y culmina en la juventud.
Por otra parte tenemos al enfoque PSICODINÁMICO: se refiere a sistema psicológico que se
esfuerce por obtener una explicación de la conducta en términos de motivos o impulsos que
describan un proceso que está cambiando o que genera cambios en el sujeto.
Es sumamente importante aclarar que lo interactivo y lo psicosocial toman cc de la influencia
profunda de la interacción individuo- medio en esta identidad personal.
Con respecto al METODO: se utilizó el método clínico caracterizado por una estrategia de
abordaje particularizante eficiente en cualquier ámbito. Es por eso que construye la
interpretación de la realidad psíquica sobre un riguroso análisis de la multiplicidad del
material. También es importante que destaque el método experimental de laboratorio que se
aplica a casos concretos usando diversos recursos de la investigación individual al servicio del
psicólogo. Para dejar en claro mi ideología es importante saber que la Psi. Clínica se caracteriza
por realizar un abordaje hacia el objeto que es la conducta del ser humano. Se afirma que esta
estrategia puede aplicarse para conocer, investigar, comprender y modificar la conducta de los
seres humanos tanto en lo psicosocial como en lo grupal o comunitario.
PROYECTO DE VIDA Y DECISION VOCACIONAL- CASULLO.
CAP 4:
La orientación vocacional será enfocada desde el objetivo de brindar ayuda en la toma de
decisiones y en la transición del mundo laboral.
La formación del orientador:
Trabaja fundamentalmente con jóvenes que se ven complicados a la hora de tomar una
decisión sobre su futuro. Es súper importante que el orientador sepa de su gran influencia
sobre estos jóvenes, por eso debe ser consciente y constante ante este grado de influencia que
ejerce en el otro.
Este a su vez debe ser explícito y objetivo para planificar las metas ya que de este modo serán
más claros estableciendo opciones objetivas al sujeto. Los enfoques son muy diversos por lo
que cada orientador decide cuál de estas tomar para su práctica, ya que es una
responsabilidad mantener una preocupación activa y constante ante su quehacer profesional .
Orientación y prevención:
Debemos tener en cuenta que esta orientación o asesoramiento atribuye gran importancia a la
prevención. Esto hace referencia al fomentar la protección, la recuperación, la rehabilitación.
Etc.
En la prevención primaria son medidas que se adoptan en relación con el individuo, la
comunidad, el medio ambiente, tendientes a evitar la aparición de una enfermedad.
La prevención secundaria tiene que ver con un diag. Precoz y el tratamiento oportuno.
La prevención terciaria es el último nivel, su objetivo es modificar los efectos o consecuencias
de la enfermedad, la rehabilitación.
Propuesta de trabajo en Orientación Vocacional
Integra distintas actividades que responden a marcos de referencia teóricas, técnicas etc. Ya
que existen seres diferentes de modo tal que se pueda afrontar de la mejor forma posible cada
problemática. Se hace referencia a distintos factores que pueden incidir en la estructura
propuesta de trabajo:
Planificación del proceso de orientación ocupacional: Debemos tener en cuenta la
definición de los objetivos y por otra parte la metodología que se adopte. Aunque
sabemos que estas deben brindar ayuda a ese joven que llega solicitando el socorro.
Por eso debemos generar una articulación entre la demanda y la propuesta(necesidades del
consultante y meas del orientador) , la planificación del proceso (evaluación, seguimiento,
investigación, recolección de datos) y análisis de información para poder llegar a la devolución
que es la comunicación de los resultados obtenidos.
Momento de la consulta y edad: tiempo que dispone el consultante, ciclo lectivo en el
que se encuentra, factores determinantes por la edad, responsabilidades, sexo, etc.
Ámbito de acción: lo importante no es el lugar sino las condiciones en las que se lleva
a cabo el proceso. Honorarios, hora, actividades, encuentros y además el orientador
debe hacerle saber al consultante si va a complementar en trabajo institucional,
coordinación de objetivos. Etc. Es por ello que se lo considera como un equipo de
trabajo vinculados por este interés de ayudar.
Número de integrantes: tiene que ver con la cantidad de personas que realzan el
proceso, lo más indicado es que sea individual debido a la particularidad de cada
persona.
Inclusión de padres y docentes: es necesario no incluirlos ya que no es necesario, porque este
consultante debe reflexionar de manera individual. Salvo algunos casos específicos que
atraviesen al joven sobre todo cuando se trata de un menor, en ese caso debemos generar una
entrevista conjunta de los padres con el adolescente