Introducción:
El 25 de septiembre de 2015, la Asamblea General de las
Naciones Unidas adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo
Sostenible (ONU, 2015). Este nuevo marco mundial para redirigir
a la humanidad hacia un camino sostenible fue creado después
de la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20) en Río de
Janeiro, Brasil en junio de 2012, en un proceso de tres años que involucró a Estados
Miembros de las Naciones Unidas, durante el cual millones de personas y miles de actores
de todas partes del mundo participaron en estudios nacionales.
En la Agenda 2030 se encuentran los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los
ODS universales, transformadores e inclusivos, describen los principales desafíos de
desarrollo para la humanidad. La finalidad de los 17 ODS es garantizar una vida sostenible,
pacífica, próspera y justa en la tierra para todos, ahora y en el futuro.
Los objetivos abordan desafíos mundiales cruciales para la supervivencia de la humanidad;
fijan los límites ambientales y los umbrales críticos para el uso de recursos naturales; y
reconocen que la erradicación de la pobreza debe ir a la par de estrategias que fomenten
el desarrollo económico. Hacen referencia a una serie de necesidades sociales, que
incluyen educación, salud, protección social y oportunidades laborales, y a la vez el cambio
climático y la protección del medio ambiente. Los ODS se enfocan en barreras sistémicas
claves para el desarrollo sostenible, tales como la desigualdad, los patrones de consumo
sostenible, la capacidad institucional débil y la degradación del medio ambiente.
Para alcanzar los objetivos, todos tienen que cumplir con su parte: los gobiernos, el sector
privado, la sociedad civil y todo ser humano en el planeta. Se espera que los gobiernos
asuman su responsabilidad y establezcan marcos, políticas y medidas a nivel nacional para
la implementación de la Agenda 2030.
En el marco de esta actividad obligatoria, proponemos a las/los estudiantes que inician sus
pasos en la carrera de Medicina, que conozcan las metas de dos de estos ODS, el 3 y el 5.
En el Módulo 1 abordaremos el ODS 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar
para todos en todas las edades. En tanto que el Módulo 2, tratará el ODS 5: Lograr la
igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas.
ODS 3: Garantizar una vida sana y promover el
bienestar para todos en todas las edades
Garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades es esencial para el
desarrollo sostenible.
Metas del Objetivo 3
3.1 Reducir la tasa mundial de mortalidad materna a menos de 70 por cada 100.000
nacidos vivos.
3.2 Poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y de niños menores de 5 años,
logrando que todos los países intenten reducir la mortalidad neonatal al menos hasta 12
por cada 1.000 nacidos vivos, y la mortalidad de niños menores de 5 años al menos hasta
25 por cada 1.000 nacidos vivos.
3.3 Poner fin a las epidemias del SIDA, la tuberculosis, la malaria y las enfermedades
tropicales desatendidas y combatir la hepatitis, las enfermedades transmitidas por el agua
y otras enfermedades transmisibles.
3.4 Reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles
mediante la prevención y el tratamiento y promover la salud mental y el bienestar.
3.5 Fortalecer la prevención y el tratamiento del abuso de sustancias adictivas, incluido el
uso indebido de estupefacientes y el consumo nocivo de alcohol.
3.6 Reducir a la mitad el número de muertes y lesiones causadas por accidentes de tráfico
en el mundo.
3.7 Garantizar el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos
los de planificación de la familia, información y educación, y la integración de la salud
reproductiva en las estrategias y los programas nacionales.
3.8 Lograr la cobertura sanitaria universal, en particular la protección contra los riesgos
financieros, el acceso a servicios de salud esenciales de calidad y el acceso a
medicamentos y vacunas seguros, eficaces, asequibles y de calidad para todos.
3.9 Reducir sustancialmente el número de muertes y enfermedades producidas por
productos químicos peligrosos y la contaminación del aire, el agua y el suelo.
3.10 Fortalecer la aplicación del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud
para el Control del Tabaco en todos los países, según proceda.
3.11 Apoyar las actividades de investigación y desarrollo de vacunas y medicamentos para
las enfermedades transmisibles y no transmisibles que afectan primordialmente a los
países en desarrollo y facilitar el acceso a medicamentos y vacunas esenciales asequibles
de conformidad con la Declaración de Doha relativa al Acuerdo sobre los ADPIC y la Salud
Pública, en la que se afirma el derecho de los países en desarrollo a utilizar al máximo las
disposiciones del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual
Relacionados con el Comercio en lo relativo a la flexibilidad para proteger la salud pública
y, en particular, proporcionar acceso a los medicamentos para todos.
3.12 Aumentar sustancialmente la financiación de la salud y la contratación, el desarrollo,
la capacitación y la retención del personal sanitario en los países en desarrollo,
especialmente en los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en
desarrollo.
3.13 Reforzar la capacidad de todos los países, en particular los países en desarrollo, en
materia de alerta temprana, reducción de riesgos y gestión de los riesgos para la salud
nacional y mundial
Datos destacables
Salud infantil
Cada día mueren 17.000 niños menos que en 1990, pero más de cinco millones de niños
mueren cada año hoy en día antes de cumplir los 5 años.
Desde 2000, las vacunas contra el sarampión han evitado casi 15,6 millones de muertes.
A pesar de los avances en todo el mundo, la mortalidad de niños menores de 5 años de
edad sigue siendo elevada en África Subsahariana y en Asia Meridional. Cuatro de cada
cinco muertes de los menores de cinco años ocurren en estas regiones.
Los niños que nacen pobres tienen casi el doble de probabilidades de morir antes de los
cinco años que los de las familias más ricas.
Los hijos de madres que han recibido educación, incluso las madres con tan solo
educación primaria, tienen más probabilidades de sobrevivir que los hijos de madres sin
educación.
Salud materna
La mortalidad materna ha disminuido en un 37% desde 2000.
En Asia oriental, África septentrional y Asia meridional, la mortalidad materna ha
disminuido alrededor de dos tercios.
Pero la tasa de mortalidad materna —la proporción de madres que no sobreviven al parto
en comparación con las que lo hacen— en las regiones en desarrollo es todavía 14 veces
mayor que en las regiones desarrolladas.
Más mujeres están recibiendo atención prenatal. En las regiones en desarrollo, la atención
prenatal aumentó del 65% en 1990 al 83% en 2012.
Tan solo la mitad de las mujeres de las regiones en desarrollo reciben la cantidad
recomendada de atención médica que necesitan.
En la mayoría de las regiones en desarrollo, menos adolescentes tienen hijos, pero este
progreso se ha ralentizado. El gran aumento que tuvo lugar en la década de los noventa
del uso de anticonceptivos no se corresponde con el que se ha da en los años del 2000.
La necesidad de planificación familiar se está cubriendo lentamente para más mujeres,
mientras que la demanda sigue aumenta rápidamente.
VIH/SIDA, malaria y otras enfermedades
En 2017, 36,9 millones de personas vivían con el VIH.
21.7 millones tuvieron acceso a terapia antirretrovírica, en 2017.
Alrededor de 1,8 millones de personas contrajeron la infección del VIH, en 2017.
940 mil murieron a causa de enfermedades relacionadas con el sida, en 2017.
77,3 millones de personas se han infectado con el VIH desde el inicio de la epidemia.
35,4 millones de personas han muerto de enfermedades relacionadas con el SIDA desde el
inicio de la epidemia.
La tuberculosis sigue siendo la principal causa de muerte entre las personas que viven con
el VIH, y representa aproximadamente una de cada tres muertes relacionadas con el sida.
A nivel mundial, las adolescentes y las mujeres jóvenes enfrentan desigualdades de
género, exclusión, discriminación y violencia, lo que las pone en mayor riesgo de contraer
el VIH.
El VIH es la principal causa de muerte para las mujeres en edad reproductiva en todo el
mundo.
El sida es ahora la principal causa de muerte entre los adolescentes (de 10 a 19 años) en
África y la segunda causa más común de muerte entre los adolescentes en todo el mundo.
Entre 2000 y 2015 se evitaron más de 6,2 millones de muertes por malaria, principalmente
de niños menores de cinco años en el África subsahariana. La tasa global de incidencia de
la malaria ha disminuido en un 37% y las tasas de mortalidad en un 58%.
Logros – Pandemia
Actualmente, el mundo se enfrenta a una crisis sanitaria mundial sin precedentes; la
COVID-19 está propagando el sufrimiento humano, desestabilizando la economía mundial
y cambiando drásticamente las vidas de miles de millones de personas en todo el mundo.
Antes de la pandemia, se consiguieron grandes avances en la mejora de la salud de
millones de personas. En concreto, estos grandes avances se alcanzaron al aumentar la
esperanza de vida y reducir algunas de las causas de muerte comunes asociadas con la
mortalidad infantil y materna. Sin embargo, se necesitan más esfuerzos para erradicar por
completo una gran variedad de enfermedades y abordar un gran número de problemas de
salud, tanto constantes como emergentes. A través de una financiación más eficiente de
los sistemas sanitarios, un mayor saneamiento e higiene, y un mayor acceso al personal
médico, se podrán conseguir avances significativos a la hora de ayudar a salvar las vidas de
millones de personas.
Las emergencias sanitarias, como la derivada de la COVID-19, suponen un riesgo mundial y
han demostrado que la preparación es vital. El Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo señaló las grandes diferencias relativas a las capacidades de los países para
lidiar con la crisis de la COVID-19 y recuperarse de ella. La pandemia constituye un punto
de inflexión en lo referente a la preparación para las emergencias sanitarias y la inversión
en servicios públicos vitales del siglo XXI.