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DONES DEL MINISTERIO
POR:
LINA MARIA PEÑA CALDERON
ANALISIS CONFERENCIA MISIONERA
“DIOS LLAMA”
PS ALVARO JESUS NIÑO
INSTITUTO BIBLICO ELIM INTERNACINAL
COLOMBIA
2023
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“DIOS LLAMA”
¿Qué es un llamamiento de Dios?
¿Para que Dios llama?
¿Por qué Dios llama a los hombres?
¿Cómo Dios llama?
¿Para cuándo Dios llama?
¿Por qué muchos no obedecen?
¿Qué hacer cuando Dios llama?
Estas preguntas a iniciar el libro del Hno. Luis M. Ortiz confrontaron mi corazón
porque son ese tipo de preguntas que nos hacemos constantemente y que nos
cuesta responder quizá porque no conocemos a profundidad la respuesta o
porque simplemente no hemos buscado encontrarlas.
A través de este libro el hno. Ortiz explica que el llamamiento es un acto divino
por el cual Dios llama a una o varias personas a realizar una labor específica,
en un lugar y un tiempo señalado. Dios llama a realizar una labor general como
a los discípulos, una labor específica como a Moisés, a un lugar específico
como a Jonás y en ocasiones llama a un lugar sin especificación, como lo hizo
con Abraham.
Dios llama a los hombres por su misericordia, puesto que el hombre fue usado
por el diablo para la ruina de la raza, ahora Dios quiere vencer al diablo y lo
vencerá usando al hombre. Los ángeles con toda su sabiduría superior, no
hubieran podido llevar a cabo el plan de redención porque no conocen la
redención por experiencia. Ni el gran Arcángel Miguel y el gran Arcángel
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Gabriel no podrían predicar un mensaje sobre la redención, pues ellos nada
saben por experiencia. Sin embargo, el más humilde y sencillo predicador,
puede hacerlo mejor que el mayor de los ángeles, porque es redimido.
Dios llama de distintas maneras, una de las características del Espíritu Santo,
es la maravillosa variedad con que procede. No se puede poner en tela de
juicio un llamado de una persona por el simple hecho de no ser igual al de otro.
En la Palabra vemos ejemplos de llamados distintos pero genuinos.
A Abraham, Dios se le aparece y le dice: “sal de tu tierra y de tu parentela” a
José no se le aparece, sino que por medio de sueños Dios se manifiesta.
Nunca se dice que Dios se le apareció o que vino Palabra de Jehová, pero
vemos un llamado claro y convincente, Dios le dirigía en todo.
El llamado de Moisés fue distinto al de Abraham y José, con voz audible: “y se
le apareció el Ángel de Jehová, en medio de una zarza…” Para convencer a
Moisés, Dios hizo señales sobrenaturales y prodigios.
Hay llamamientos para ser obedecidos de inmediato como el de Jonás o el de
los apóstoles a los que les dijo “Venid en pos de mi y os haré pescadores de
hombres y dejando las redes le siguieron” Otros llamamientos son a futuro
como el de David, a quien Samuel ungió como rey de Israel, pero no sería
coronado sino hasta la muerte de Saúl años después. Para un tiempo
indeterminado en el futuro, como a Noé, a quien Dios le ordenó construir un
arca, sin saber cuando habría de venir un diluvio.
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También hay razones por las cuales no se obedece al llamado:
1. El orgullo: La vanidad personal que golpeó a Jonás el cual mismo
reconoció: “los que siguen vanidades ilusorias, su misericordia
abandonan”
2. Cuestiones familiares: Jesús dijo a uno: “Sígueme” y este respondió,
Señor déjame que primero valla y entierre a mi padre. No era que su
padre hubiera muerto, son que lo cuidaría hasta que este muriera. Y
luego le seguiría.
3. Nuestros intereses: Cuando Jesús invitó para una cena, los convidados
que menciona Luc. 14: 15-24, todos tenían un interés que ir a atender
antes que acudir a la invitación del maestro.
4. Las dudas que otros nos siembran: Son motivo para no seguir el
llamado de Dios y viven de la opinión de los demás.
- Otros opinan que el llamamiento no es para enseguida y citan a
Moisés que tuvo que esperar 40 años para liberar a Israel. Pero
cuando Moisés huyó por haber matado al egipcio, no había sido
llamado, luego de 40 años en el desierto, cuando apacentaba las
ovejas de su suegro Jetro, es cuando se le aparece la zarza, donde
el Ángel de Jehová le habla y entonces Moisés acude al llamado de
inmediato, yéndose para Egipto, en medio de las señales que Dios le
permite ver y experimentar.
El llamado es considerado por muchos como una “mera emoción”. En una
ocasión el hermano Ortiz estuvo en una conferencia pentecostal, donde él
estaba ministrando y Dios le comenzó a usar y comenzaron a pasar a la
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plataforma pastores, hermanos miembros de iglesia, envueltos en el poder de
Dios, a lo menos eran 50 que pasaban testificando que Dios los había llamado
a la obra misionera, luego de tal manifestación, el oficial de la conferencia que
ni siquiera estaba presente, dijo desde la misma plataforma que todo eso eran
emociones , que Dios no podía llamar tantas personas a la vez para el mismo
país. Hay personas que creen saber más que el Espíritu Santo, o que Él se
equivoca.
Cuando Dios sana, hace un milagro, si se pueden emocionar y no son
censurados, al igual que cuando alguien es bautizado en el Espíritu Santo,
nadie se ofende. Son las emociones las que evitan que seamos mecanismos
insensibles o árboles secos, Pr. 23:26 dice: “dame hijo mío hoy tu corazón…”
Dios no pide otra parte del cuerpo, sino el corazón porque es el asiento de las
emociones, porque cuando Dios trata con nosotros todo nuestro ser tiene que
ser afectado: espíritu, alma, cuerpo, mente y emociones.
Es duro llevar el vituperio y el desprecio ante el llamado, pero Dios no dejará en
vergüenza al que acude a pesar de todas las trabas del enemigo, así como el
tiempo transcurrió y todos se ha convencido que el espíritu Santo no se había
equivocado, si no que Dios quería invadir a Cuba con misionero cristianos,
antes que las hordas comunistas se apoderaran de él.
Si Dios llama, sintámonos privilegiados, si Dios llama, mantengámonos firmes y
que nadie nos desvíe de la voluntad de Dios, si Dios llama, lo mejor que
podemos hacer es obedecer a Dios, pues jamás podrá sentirse feliz, aunque
tenga todas las ventajas materiales imaginables. “La mies es mucha y los
obreros son pocos…” El Rev. Luis M. Ortiz preguntó al Señor con lágrimas,
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Señor, ¿Por qué son pocos? La respuesta de Dios no se hizo esperar: Son
pocos porque la mayoría de los que llamo, no obedecen.
Finalizo tal como lo hace el libro del hno. Luis M Ortiz con este poderoso
testimonio suyo:
En cierta ocasión, este servidor se hallaba en la plataforma de una iglesia
donde iba a ministrar la Palabra de Dios en un culto misionero. El hermano que
presidía el culto comenzó a leer: "Después de estas cosas, designó el Señor
también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda
ciudad y lugar adonde él había. de ir. Y les decía: La mies a la verdad es
mucha, más los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envié
obreros a su mies." Cuando hubo leído estas palabras, con lágrimas en mis
ojos, pregunté al Señor: "Señor, ¿por qué son tan pocos los obreros?" Y la
respuesta divina no se hizo esperar. Al instante el Señor me respondió,
diciendo: "Porque la gran mayoría de los que llamo, no obedecen." La
numerosa congregación, puesta en pie, se unió en adoración y alabanzas a
Dios, mientras el amplio altar se llenaba de hermanos que pasaban adelante a
orar. Dios habló y llamó a muchos.