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Clasificación y definición de bienes

Este documento presenta una definición y clasificación detallada de los bienes. Define los bienes como cosas que pueden ser objeto de un derecho y representan un valor pecuniario. Luego clasifica los bienes por sus cualidades físicas y jurídicas, como corporales e incorporales, genéricos y específicos, fungibles y no fungibles, entre otros. También distingue entre bienes muebles e inmuebles, y describe las diferentes formas en que los bienes pueden estar conectados entre sí.
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Clasificación y definición de bienes

Este documento presenta una definición y clasificación detallada de los bienes. Define los bienes como cosas que pueden ser objeto de un derecho y representan un valor pecuniario. Luego clasifica los bienes por sus cualidades físicas y jurídicas, como corporales e incorporales, genéricos y específicos, fungibles y no fungibles, entre otros. También distingue entre bienes muebles e inmuebles, y describe las diferentes formas en que los bienes pueden estar conectados entre sí.
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De los bienes

Definición:

Los bienes pueden ser definidos de la siguiente manera:

• Son bienes las cosas que pueden ser objeto de un derecho y representan un
valor pecuniario.

• Son bienes todos los objetos que por útiles y apropiables sirvan para satisfacer
las necesidades humanas.

Nuestro Código Civil, en su Artículo 442, se manifiesta acorde con la doctrina


al establecer que son bienes las cosas que son o pueden ser objeto de
apropiación . . ., y en su Artículo 443 reconoce tácitamente la característica de
utilidad al determinar que las cosas apropiables son las que por su naturaleza o
por disposición de la ley no están fuera del comercio, infiriéndose del contenido de
la norma en alusión, que las cosas objeto de tráfico mercantil, lo son precisamente
por sus caracteres de utilidad.

Nuestra legislación pese aceptar la diferenciación conceptual en referencia,


incurre en su articulado en algunas deficiencias terminológicas, al usar
indistintamente las palabras cosas y bienes, otorgándoles una sinonimia, de la
que, ya se dijo, carecen.

Clasificación

La historia nos muestra que el afán clasificatorio de las cosas no es cuestión


reciente. Los griegos imbuidos de su espiritual concepción de la vida, las dividían
en visibles e invisibles; los romanos, imperio de tradición comercial, en cosas in
comercium y extra comercium, y en el derecho germano se arribó a la significativa
distinción entre muebles e inmuebles.

En la actualidad existen diversos puntos de vista al respecto, pudiendo afirmarse


sin pecar de exagerados, que existen tantas clasificaciones como autores se
ocupan del tema, siendo una de las más notables la del profesor español JOSE
CASTAN TOBEÑAS, considerado dentro de las contemporáneas como una de las
más completas y que es la transcrita a continuación:

A) Por sus cualidades físicas y jurídicas

• Por su naturaleza:
Corporales: que son aquellos que tienen una existencia física
apreciable por nuestros sentidos. Ej.: una mesa.
Incorporales: aquellos que aún no teniendo manifestación concreta
y tangible producen efectos jurídicos determinables. Ej.: Los
derechos de autor, el registro y uso de un nombre comercial.

• Por su determinación:

Genéricos: aquellos a los que se alude identificándoles por su


naturaleza común. Ej.: un automóvil, un libro.

Específicos: aquellos que se particularizan por elementos de


exclusiva pertenencia a su naturaleza. Ej.: un automóvil marca Ford, “El
Quijote de la Mancha”.

• Por su susceptibilidad de substitución:

Fungibles: aquellos que por no tener una individualidad propia y


determinada pueden ser substituidos por otros de su mismo género. Ej.:
dos quintales de trigo, una libra de azúcar.

No fungibles: Los que teniendo una individualidad precisa y


concreta no pueden ser representadas o sustituidas por otros. Ej.: “La
Piedad” de Miguel Angel, “ La Última Cena” de Leonardo.

• Por las posibilidades de uso repetido:

Bienes consumibles: aquellos en los que el uso altera su substancia


de tal manera que impide un ulterior aprovechamiento de sus funciones.
Ej.: la tinta.
Bienes no consumibles: la no consumibilidad hace referencia a la
factibilidad que ofrecen ciertos bienes de mantener su naturaleza intacta
pese al uso que de ellos se haga. Ej.: un automóvil.

• Por las posibilidades de fraccionamiento:

Bienes divisibles: son aquellos que pueden fraccionarse en partes,


sin detrimento de su naturaleza. Ej.: los inmuebles.

Bienes indivisibles: son aquellos que no admiten la división sin


menoscabo de su naturaleza y de su uso. Ej.: un reloj.

• Por su existencia en el tiempo:

Bienes presentes: son aquellos que gozan de existencia actual, viven


en la realidad del orden físico o legal en el momento de ser tenidos en
cuenta como tales, al constituirse una relación jurídica. Ej.: una finca.

Bienes futuros: son aquellos que si su existencia no es real deben


racionalmente esperarse que pueda tenerla, como susceptibles de venir a la
vida. Ej.: la cosecha de una finca.

• Por su existencia en el espacio y posibilidades de


desplazamiento:

Inmuebles o raíces: son aquellos que no pueden trasladarse de un punto a


otro sin deterioro. Los bienes inmuebles pueden ser considerados en
atención a los siguientes criterios:

Inmuebles por su naturaleza: lo son únicamente el suelo y el subsuelo.


Inmuebles por incorporación: que son todos aquellos bienes que merecen
la calificación de inmuebles por hallarse unidos al suelo de una manera
permanente. Ej.: los edificios, los árboles, etc.

Inmuebles por destino: Son aquellos que siendo muebles por naturaleza
están al servicio permanente de un fundo o son anejas a él, como
pertenencias. Ej.: Los semovientes al servicio de una explotación agrícola.
Inmuebles por analogía: son bienes incorpóreos que por constituir
derechos sobre inmuebles se asimilan a éstos. Ej.: la hipoteca.

Bienes muebles: son aquellos que son susceptibles de trasladarse de un


punto a otro sin menoscabo de su naturaleza. La dinámica del traslado
podrá ser propia como en el caso de los semovientes o bien externa, en el
caso de los demás bienes muebles. Cabe hablar también de muebles por
analogía, identificando de esta manera, derechos que recaen sobre este
tipo de bienes u otros que por disposición de la ley merecen esta
calificación especial como las acciones de una sociedad.

Así mismo podemos decir que es bien mueble el que por sí propio o
mediante una fuerza externa es movible o transportable de un lado a otro,
siempre y cuando el ordenamiento jurídico no le haya conferido carácter de
inmueble por accesión; se quiere decir con este último de que se
consideraron así a las partes sólidas o fluidas que están separadas del
suelo, por ejemplo las piedras, tierras, metales, etc.

Los bienes muebles se pueden clasificar de la siguiente manera:

a) Por su naturaleza: Son bienes muebles por su naturaleza los bienes


que:

• Pueden cambiar de lugar, bien por sí mismos o movidos por una fuerza
exterior.

• Por el objeto a que se refieran o por determinarlo así la ley.

• Los materiales provenientes de la demolición de un edificio y los reunidos


para construir uno nuevo, son muebles mientras no se hubieran empleado en la
construcción.

b) Por el objeto a que se refieren o por determinarlo así la ley: Son


muebles por el objeto a que se refieren o por determinarlo así la ley:

• Los derechos;
• Las obligaciones ;
• Las acciones que tienen por objeto cosas muebles;
• Las acciones o cuotas de participación en las sociedades civiles y de
comercio, aunque estas sociedades sean propietarias de bienes
inmuebles, en este último caso, dichas acciones o cuotas de
participación se reputaran muebles hasta que termine la liquidación de la
sociedad.

Se reputan igualmente muebles las ventas vitalicias a perpetuas a cargo del


estado o de los particulares, salvo, en cuanto a las rentas del estado, las
disposiciones legales sobre deuda pública.

B) Por la conexión de unos con otros

• Por su constitución y contenido:

Bienes singulares: que son comprensivos de los simples y compuestos.


Los primeros son aquellos constituidos por un todo orgánico, como una
estatua o un semoviente y los segundos integrados por la fusión de varios
simples, tal el caso de un automóvil.

Universalidades: son los bienes que están constituidos por varios


elementos entre los que no existe una vinculación material, cuestión que no
obsta para que sean considerados como un todo. Ej.: una biblioteca o un
rebaño.

• Por la jerarquía en que entran en relación: En atención a este punto de


vista los bienes pueden ser principales y accesorios, existiendo para
determinar estas condiciones los siguientes criterios:
a) El de la existencia independiente o dependiente de los bienes:
Según este criterio, será accesorio aquel de los bienes cuya existencia esté
condicionada por el otro. Ej.: los botones en relación a un vestido.
b) El de la importancia y finalidad: de acuerdo al cual será bien
principal el que tenga mayores atributos de trascendencia en relación a
otro. Ej.: una casa en relación a las lámparas de que esté dotada.
c) El del valor: que preconiza que son principales los bienes de
mayor valor.

• Por la susceptibilidad del tráfico:

Cosas dentro del comercio: que son las susceptibles de tráfico


mercantil. Cosas fuera del comercio: son aquellas que no pueden ser
objeto de mercado.

Esta imposibilidad puede ser absoluta como en el caso de ciertos


productos que por ningún motivo pueden ser objeto de compra-venta. Ej.:
La venta del sol o de la luna, y relativas cuando para que sean objeto de
tráfico han de sujetarse a ciertas autorizaciones y formalidades, tal la
situación de las cosas divini iuris y de ciertas drogas.

• Por el titular de su propiedad:

Bienes del Estado y de corporaciones Bienes de particulares.

 Por el carácter de su pertenencia:

Bienes de dominio público: son aquellos cuyo dominio se atribuye al


estado o al municipio. Pueden ser:
De uso público común: tales las calles, los parques, las plazas, etc.

De uso público no común: el subsuelo, los yacimientos de


hidrocarburos, etc.

Bienes de propiedad privada: aquellos que son pertenencia de los


particulares.

Clasificación de nuestro Código Civil:

En nuestro Código Civil son recogidos varios de los criterios de


clasificación encontrándose los mismos esparcidos en diversos capítulos de su
contexto. La trascendencia de la aceptación de los mismos reside en que cada
uno de ellos encuentra una proyección concreta en nuestra legislación.

En el capítulo I, título I del libro segundo, son adaptados los siguientes


criterios:

• Por sus posibilidades de tráfico (Artículos 443 y 444). Nuestro Código


Civil, acepta en forma taxativa la imposibilidad de comercializar cierto tipo de
bienes, señalando que están excluidos del mercado aquellos que por su
naturaleza o por disposición de la ley son considerados irreductibles a propiedad
particular. Dentro de este marco de prohibición pueden ubicarse los bienes
nacionales de uso no común sobre los que pesa una limitación absoluta en este
sentido. El tráfico de fármacos, drogas o estupefacientes y el de los explosivos,
normados por el Código Penal, dado a que es factible su procedencia mediante el
cumplimiento de ciertas condiciones expuestas por la ley, constituyen una
imposibilidad de tipo relativo.

• Por su ubicación en el espacio y sus posibilidades de desplazamiento.


(Artículos. 445, 446, 451). La incorporación que nuestra legislación hace de este
criterio es fundante, por cuanto que la misma produce consecuencias
absolutamente concretas, tales las siguientes:

a) La existencia de una institución específica de control de la


propiedad, denominada Registro de la Propiedad.

b) La existencia y consecutiva regulación de los derechos reales de


garantía, la hipoteca, y la prenda, cuya concreción en el ámbito
gravita en función de los conceptos de bienes muebles e
inmuebles.

c) Por sus posibilidades de substitución (Artículo 454)

La existencia de este criterio en nuestro orden legislativo se refleja objetivamente


en dos figuras contractuales cuya esencia oscila en tomo a las concepciones de
fungibilidad o no fungibilidad y que son el mutuo y el comodato.

En el capítulo II del mismo título y del mismo libro:

• Por su relación con las personas a quienes pertenecen (Artículos 456,


457, 458, 459, 460). En el capítulo IX, del título II, del libro II:

• Por la relación de jerarquía que existe entre los bienes, (Artículos 687,
688, 689, 691, 692). El influjo de este criterio se patentiza en la existencia
de un capítulo completo –el noveno, del título II- dedicado a la accesión.

Se ha concluido que los bienes son todos aquellos objetos que la persona tiene
para fin de su uso diario, es decir, para cubrir sus necesidades como lo pueden
ser las casas, las tierras y animales para su destinación de labranza, todos estos
bienes son los que nos ayudan a sobrevivir.

La propiedad es importante porque de ella podemos gozar por los bienes antes
nombrados, la propiedad se origina de la adjudicación perteneciente de un
individuo; esto quiere decir que debe ser registrado jurídicamente por las leyes
respectivas a través de documentos legales, si no se cumpliese las normas no
sería propietario del bien que desea adquirir, y sería sancionado por la ley.

Bienes registrables

La moderna doctrina y jurisprudencia tienden a perfilar la categoría de los bienes


registrables con total autonomía de antiguas clasificaciones, y ponen de relieve
que la evolución técnica operada en materia de publicidad confiere a los bienes
registrables el rango de mayor jerarquía en atención a la importancia
jurídicopráctica que asume hoy la distinción.

Cuando iniciamos nuestros estudios de derecho, se nos enseñaba que la


distinción de las cosas en muebles e inmuebles era la de mayor importancia
práctica. Este concepto clásico se remontaba a la edad media, período histórico
en que la propiedad de la tierra confería a su dueño riqueza y poder político; los
muebles, en cambio, eran considerados como de escaso o ningún valor.

Posteriormente comenzó a hablarse de las cosas o bienes registrables como una


nueva categoría, digna de ser tomada en cuenta. Los progresos de la técnica, sin
embargo, al provocar cambios en la vida social repercuten inexorablemente en el
ordenamiento jurídico, y así hemos visto aparecer leyes estrechamente
relacionadas con los bienes.

Bienes registrables. Importancia jurídico-práctica de la categoría.

Hemos señalado que la nueva categoría de las cosas o bienes registrables ha


desplazado a los inmuebles como la más importante clasificación de las cosas
desde el punto de vista de sus consecuencias jurídicas.

Los bienes registrables se caracterizan por su elevado valor económico, y la


posibilidad de determinación individualizada; la posibilidad de conocer los
derechos que sobre ellos se ejercitan, fruto de la publicidad registral, refuerza la
posición del titular, y le brinda seguridad frente al posible ataque de terceros. En
efecto, aunque no se tenga conocimiento efectivo de la situación jurídica existente,
la cognoscibilidad, que es fruto de la registración, elimina la posibilidad de argüir
buena fe por parte de quien atente contra el derecho registrado.

En resumen, el registro es una técnica que refuerza el valor seguridad, como un


medio de hacer efectivo el valor supremo de la justicia. El bien registrable corre
menos peligro de usurpación o robo.

Una concepción moderna de los derechos de garantía tiende a distinguir la prenda


de la hipoteca no por el objeto sobre el que recaen, mueble o inmueble,
respectivamente, sino por la posibilidad de hacerla efectiva por medio del registro,
en el caso de los bienes registrables, o la necesidad de desplazamiento del bien a
manos del acreedor.

Hemos señalado, sin agotar, los principales efectos jurídicos de esta nueva
categoría de bienes, su fuerza expansiva, y su importancia creciente, que no se ha
detenido, sino que está en plena evolución, a impulsos de los progresos de la
técnica, y en especial de la computación y la cibernética.

Las condiciones actuales de vida, y una prospectiva de los cambios que continúan
operándose, permiten afirmar que la categoría de bienes registrables, se ha
convertido o se convertirá a breve plazo en la clasificación más importante de las
cosas, por sus consecuencias jurídico prácticas.

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