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Poesia 14

El poema describe cómo si Dios hubiese nacido en la región del Litoral colombiano, tendría las características físicas de los afrodescendientes de la región y participaría en sus actividades culturales como bailar currulao y tomar biche. También sentiría la falta de equidad experimentada por los negros y pobres de la región.
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Poesia 14

El poema describe cómo si Dios hubiese nacido en la región del Litoral colombiano, tendría las características físicas de los afrodescendientes de la región y participaría en sus actividades culturales como bailar currulao y tomar biche. También sentiría la falta de equidad experimentada por los negros y pobres de la región.
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Si Dios hubiese nacido aquí (Fragmento)

Mary Grueso

Si Dios hubiese nacido aquí,


Aquí en el Litoral,
Sería un agricultor
Que cogería cocos en el palmar
Con un cuerpo musculoso
Como un negro de El Piñal,
Con una piel azabache
Y unos dientes de marfil,
Con el pelito apretado
Como si fuera chacarrás.
En la llanura del Pacífico
Tumbaría natos y manglar
Que convertiría en polines
Pa´los rieles descansar,
Y sacaría cangrejos
De las cuevas del barrial.

Si Dios hubiese nacido aquí,


Aquí en el Litoral,
Sentiría hervir la sangre
Al sonido del tambor.
Bailaría currulao con marimba y guasá,
Tomaría biche en la fiesta patronal,
Sentiría en carne propia
La falta de equidad
Por ser negro,
Por ser pobre,
Y por ser del litoral.
Manglares

Tomás González

El ser humano era entretanto un universo andante

de organismos adheridos

como conchas en un casco inmenso y viejo.

Y aunque eran grandes su angustia

y su miseria, como un suelto arrecife coralino

iba resplandeciente

rodeado por el halo vivo

que formaban sus bacterias, sus ácaros, sus hongos.


Balada del fondo del mar (Fragmento)

Yolanda Reyes

Las ballenas ensayan sus canciones de amor,

sus lamentos profundos

van volando hasta el sol.

Y los peces pequeños y el feroz tiburón

y los pulpos gigantes, todos tienen su voz.

Hay medusas, cangrejos, hay estrellas de mar,

y hay delfines rosados que no paran de hablar.

Se oyen gritos, gemidos,

se oye el agua vibrar,

se oye el viento silbando y la tierra al girar.

Se oyen muchas historias en el fondo del mar.

Las sirenas las cuentan con un triste cantar.

Y los barcos hundidos, con corazas de sal,

son fantasmas que arrullan desde el fondo del mar.


Primero está la soledad (Fragmento)

Darío Jaramillo Agudelo

Primero está la soledad.

En las entrañas y en el centro del alma:

ésta es la esencia, el dato básico, la única certeza;

que solamente tu respiración te acompaña,

que siempre bailarás con tu sombra,

que esa tiniebla eres tú.

Tu corazón, ese froto perplejo,

no tiene que agriarse con tu sino solitario;

déjalo esperar sin esperanza

que el amor es un regalo que algún día llega por sí solo.

Acaso una noche, a las nueve,

aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina dentro de ti,

y te vuelves otro, menos amargo, más dichoso;

pero no olvides, especialmente entonces,

cuando llegue el amor y te calcine,

que primero y siempre está tu soledad

y luego nada

y después, si ha de llegar, está el amor.


Desastre lento

Tania Ganitsky

Podría leer una hora más sobre Emily Dickinson,

o quizás uno de sus poemas. Mejor trataré de olvidar uno

para asombrarme de nuevo y hacerle miles de preguntas.

¿En qué aguas pescas las palabras?

¿Mientras esperas

a que muerdan el anzuelo, te distraen las medusas

que flotan alrededor?

¿Las muerdes tú primero?

Empecé a escribir este poema para olvidar uno tuyo

y el oleaje nos aproximó.

Mira lo cerca que estamos:

el barco averiado en que saliste a pensar,

se hunde justo aquí y no sé si nos salvamos.


Soy

Ana María Nivia Pardo


@ternura_cosmica
Esta vez
La explosión de realidad,
No dejó ningún cráter
O quizás ninguno nuevo.
Esta vez ya no soy
Ni me siento una víctima en prisión,
De las manos que años atrás
no supieron tocar con honesta suavidad
Mi territorio.
Las mismas manos,
Las mismas promesas
Que al hundirse cientos de veces,
Me convencieron de que la caída
O la explotación,
Eran los únicos movimientos naturales,
Y señalaron la reacción,
Como el síntoma de un espacio
Que al no ser dócil,
No merecía ser habitado,
Ni explorado con amor.
No.
En esta ocasión
no me tengo miedo,
No soy un planeta hostil,
O un asteroide errante,
Soy un astro,
Que a veces olvida la potencia de su centro,
No soy mi furia,
No soy lo que sucedió,
No soy lo que me hicieron,
Soy una llama,
Soy una estrella...
Que a veces ilumina.
Y otras veces,
Arde.
Divina

Jessica Marroquín

@Jess_mv26

México

Soy ‘divina’

pero no como sugiere la ‘religión’,

sumisa y abnegada

sino revolucionaria

Soy ‘divina’

porque soy luz en medio del caos

porque soy inteligente, hermosa y sensual

porque siempre que esté conmiga, no estaré sola

porque soy la diosa de mi munda

Soy ‘divina’

como amigas

todas [gran]diosas

todas feministas
“Frente al mar”, de Octavio Paz

1
¿La ola no tiene forma?
En un instante se esculpe
y en otro se desmorona
en la que emerge, redonda.
Su movimiento es su forma.

2
Las olas se retiran
¿ancas, espaldas, nucas?
pero vuelven las olas
¿pechos, bocas, espumas?

3
Muere de sed el mar.
Se retuerce, sin nadie,
en su lecho de rocas.
Muere de sed de aire.
La poesía”, de Eugenio Montejo

La poesía cruza la tierra sola,


apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
ni siquiera palabras.

Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;


tiene la llave de la puerta.
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
Después abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto,
pero tan intenso que el corazón palpita
demasiado veloz. Y despertamos

A veces me parece…”, de Roberto Juarroz


A veces me parece
que estamos en el centro
de la fiesta
sin embargo
en el centro de la fiesta
no hay nadie.

En el centro de la fiesta
está el vacío.

Pero en el centro del vacío


hay otra fiesta.
“Silencio”, de Pablo Neruda

Yo que crecí dentro de un árbol


tendría mucho que decir,
pero aprendí tanto silencio
que tengo mucho que callar
y eso se conoce creciendo
sin otro goce que crecer,
sin más pasión que la substancia,
sin más acción que la inocencia,
y por dentro el tiempo dorado
hasta que la altura lo llama
para convertirlo en naranja.

“Cartas a una desconocida”, de Nicanor Parra

Cuando pasen los años, cuando pasen


los años y el aire haya cavado un foso
entre tu alma y la mía; cuando pasen los años
y yo solo sea un hombre que amó,
un ser que se detuvo un instante frente a tus labios,
un pobre hombre cansado de andar por los jardines,
¿dónde estarás tú? ¡Dónde
estarás, oh hija de mis besos!

“Después de la guerra”, de Jotamario Arbeláez

Un día
después de la guerra
si hay guerra
si después de la guerra hay un día
te tomaré en mis brazos
un día después de la guerra
si hay guerra
si después de la guerra hay un día
si después de la guerra tengo brazos
y te haré con amor el amor
un día después de la guerra
si hay guerra
si después de la guerra hay un día
si después de la guerra hay amor
y si hay con qué hacer el amor.

1. “Cuerpo desnudo”, de José Lezama Lima

Cuerpo desnudo en la barca.


Pez duerme junto al desnudo
que huido del cuerpo vierte
un nuevo punto plateado.

Entre el boscaje y el punto


estática barca exhala.
Tiembla en mi cuello la brisa
y el ave se evaporaba.

El imán entre las hojas


teje una doble corona.
Solo una rama caída

ilesa la barca escoge


el árbol que rememora
sueño de sierpe a la sombra.

“Dos patrias”, de José Martí

Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche.


¿O son una las dos? No bien retira
su majestad el sol, con largos velos
y un clavel en la mano, silenciosa
Cuba cual viuda triste me aparece.
¡Yo sé cuál es ese clavel sangriento
que en la mano le tiembla! Está vacío
mi pecho, destrozado está y vacío
en donde estaba el corazón. Ya es hora
de empezar a morir. La noche es buena
para decir adiós. La luz estorba
y la palabra humana. El universo
habla mejor que el hombre.
Cual bandera
que invita a batallar, la llama roja
de la vela flamea. Las ventanas
abro, ya estrecho en mí. Muda, rompiendo
las hojas del clavel, como una nube
que enturbia el cielo, Cuba, viuda, pasa…

“Continúa el mismo asunto”, de Sor Juana Inés de la Cruz

Feliciano me adora y le aborrezco;


Lisardo me aborrece y yo le adoro;
por quien no me apetece ingrato, lloro,
y al que me llora tierno, no apetezco:

a quien más me desdora, el alma ofrezco;


a quien me ofrece víctimas, desdoro;
desprecio al que enriquece mi decoro
y al que le hace desprecios enriquezco;

si con mi ofensa al uno reconvengo,


me reconviene el otro a mí ofendido
y al padecer de todos modos vengo;

pues ambos atormentan mi sentido;


aqueste con pedir lo que no tengo
y aquel con no tener lo que le pido.

“Aridandantemente”, de Oliverio Girondo

Sigo
solo
me sigo
y en otro absorto otro beodo lodo baldío
por neuroyertos rumbos horasopios desfondes
me persigo
junto a tan tantas otras bellas concas corolas erolocas
entre fugaces muertes sin memoria
y a tantos otros otros grasos ceros costrudos que me opan
mientras sigo y me sigo
y me recontrasigo
de un extremo a otro estero
aridandantemente
sin estar ya conmigo ni ser un otro otro
SOY EL BOSQUE
(Gustavo Rojas Vela)

HOMBRE ¿Tienes pena? Todo lo mío es tuyo:


Soy cobertor de tu hogar, Contempla el firmamento Para ti es el canto de las
calor en tus noches de y su inmensidad, aves.
invierno, aspira la fragancia de las Para ti la música del
sombra fresca cuando quema flores, viento.
el sol. juega con mis animales Para ti el rumor de los
y en ellos hallarás ríos,
Soy el padre que te ampara felicidad. el color y aroma de las
y mi vida es vida para ti. flores.
¿Tienes sueño?
¿Tienes hambre? Duerme bajo la fronda Escucha:
Come mis frutos. y disfruta su quietud. SOY EL BOSQUE.

¿Tienes sed? ¿Te aturde la ciudad?


Toma la savia de mis Ven
plantas, te espero.
el rocío de las hojas Tengo aire fresco y sano
o las aguas de mis y la calma del Edén.
manantiales.

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