Introducción
Los tres pilares de la reflexión filosófica medieval: el lenguaje (voces),
la naturaleza (rerum) y el comportamiento humano (mores)
(Arriba) Vite gutta pie preit omni
philosophie (Una sola gota de vida
justa [es] toda filosofía)
Philosophia (Arco centro):
Philosophia contemplativa/Theologia/
Philosophia practica/scientia
(Arco izq. a der.) Per me calcavit per
me qui cuncta creauit colla
superbonorum summus deus ipse
deorum (Por mí han pasado y por mí,
dios altísimo, se ha creado todo desde
la cima del bien supremo)
(Figura central) Hec regina pia
prudens est philosophia (Reina
devota y prudente es la filosofía)
(Libro) Subdo mihi gentes, per me
regnant quoque reges (Gobierno los
pueblos y por mí los reyes gobiernan)
(Figura izq.) Qui contemplator
celestia me uenerantur (Quien
contempla los cielos me adora)
(Figura der.) Hii qui sectantur
mundana michi famulantur (Aquel
que se aleja del mundo es mi
servidor)
(Parte inferior)
Nabuchonodosor: Rex deus eternus a
Manuscrito Munich St. B., Clm 2599 (1225-1230), f. 101v cunctis est metuendus (Dios, rey
eterno, por todos temido)
https://www.digitale- Antiochus Rex: Sit subiectus homo
sammlungen.de/en/view/bsb00107884?page=215 summon iure deo (El hombre está
sujeto al juicio supremo de dios)
La filosofía desde la antigüedad ha sido identificada con la precisión del discurso racional,
la observación de la naturaleza, y el estudio del comportamiento humano tanto individual
como colectivo. Estos tres pilares del estudio filosófico junto con la lectura de las
Sagradas Escrituras (Sacra pagina) son aplicados, durante la edad media, a la formación
en las escuelas catedralicias, los colegios urbanos -laicos o de órdenes religiosas-, y las
comunidades de maestros-estudiantes, denominadas uniuersitas, generando un modelo
de ejercicio especulativo que oscilaba entre la herencia filosófica antigua -pagana- y la
emergencia del cristianismo. A pesar de la evidente convivencia entre el discurso racional
y el ascenso histórico de la doctrina cristiana, ocurre en el pensamiento filosófico un
proceso de racionalización de la fe. Son las facultades naturales del ser humano, dirigidas
hacia la compresión y la adquisición del saber, las que se ajustan a la formulación racional
de la interpretación de los textos sagrados; así como la descripción histórica de la
expansión del cristianismo y su relación con otras religiones que a su vez establecen
modelos de racionalización de sus respectivas profesiones de fe. Se trata de identificar
esta compleja concepción de la filosofía a partir de dos recursos: una imagen del siglo
XIII (BSB Munich Clm 2599, f. 101v) y los extractos de un texto de Buenaventura de
Bagnoregio (Colación IV).
A.) En la imagen del BSB Munich Clm 2599, f. 101v se observa en el centro una figura
que representa a la filosofía y que lleva un libro en el que se puede leer que ella “gobierna
todos los pueblos”, lo que corroboran los dos personajes que están a sus pies:
Nabucodonosor y Antíoco (III). El primero fue el rey que se postró a los pies del profeta
Daniel (En la imagen abajo, Nabucodonosor y Daniel “descifrando su sueño” en: Beato
de Liébana, Monasterio de Santo Domingo de Silos, Burgos f. 232v (1109); más
información en: https://www.youtube.com/watch?v=L8r8aoYsaXs&t=58s). Cuenta la
historia recogida en diversas fuentes que Daniel descifró un sueño de Nabucodonosor en
el que se representaban las dinastías que le sucederían hasta el fin de los tiempos; en
cuanto el segundo fue un rey tolerante con el pueblo
hebreo. Estos dos reyes representan una especie de
“espejo para príncipes”, el género filosófico cortesano
en el que se describe al gobernante ideal gracias a una
sólida formación filosófica. En los flancos de la
“Reina filosofía” están las dos vertientes de su
actividad: una teórica o contemplativa, y la otra
práctica. Precisamente la corona de la Reina
representa los tres pilares de la filosofía su vertiente
práctica referida al buen gobierno y la formación del
político, y las otras dos representan el ejercicio teórico
especulativo que se desarrolla en el lenguaje y en el
conocimiento de la naturaleza. Este tipo de imágenes
son muy comunes en los manuscritos medievales. La
iconografía filosófica es todavía una forma de
interpretación de la historia del pensamiento que no
ha sido valorada. Las figuras femeninas recuerdan a
la Diosa Palas Atenea como a las Musas inspiradoras de las artes, también son unas
figuras que como las madres “nutren”, “alimentan” para que el saber se fortalezca. Por
esto la aparición de los reyes que manifestaron tolerancia y deferencia ante el saber y la
religión. Por último, debe interesarnos que alrededor de la corona está la “prudencia” que
tiene que ver con la sabiduría que aúna teoría y práctica, además de la capacidad de prever
las consecuencias de los acontecimientos que observamos en el presente. Esta imagen es
una alegoría que recuerda el personaje femenino que se acerca a Boecio en la
Consolación, además de una apreciación completa del saber filosófico en sus distintas
facetas.
B.) El texto de Buenaventura (=Juan da Fidanza) cita fuentes bíblicas para llamar la
atención acerca del origen natural, a la vez creado de las facultades humanas que buscan
el conocimiento. El intelecto es una luz derivada de la luz divina y las tres manifestaciones
de la especulación filosófica, lenguaje, naturaleza y la conducta humana, son como las
tres luces que caen sobre la montaña como se lee en el Eclesiastés. El esfuerzo de
establecer una convergencia significativa entre los textos sagrados y la filosofía proviene
de una causa original que es “originante, ejemplificante y terminante”, lo que el
neoplatonismo observaba respecto al Uno que es “principio, medio y fin” de todas las
cosas, tanto el conocimiento como el comportamiento humano. La verdad que guía al
conocimiento “especular” es una relación afectiva y dinámica con la interpretación de
toda manifestación racional, natural o de la voluntad. El triple rayo de la verdad se
asemeja a la trinidad: la comprensión del padre hacia el hijo que se dispone en el orden
del buen vivir. Heredero de la analogía agustiniana triádica que se repite en el alma
humana -memoria, intelecto, voluntad- se conecta con las tres partes de la filosofía porque
“el alma quiere describir todo el mundo en sí misma”. Por lo tanto, conocer nuestras almas
es el camino para alcanzar el conocimiento filosófico, la descripción teológica trinitaria
y la constitución anímica de los seres humanos. El alma es “espejo” del mundo porque
refleja los objetos sensibles en los conceptos que nos formamos tras su conocimiento, sin
embargo, hay una parte “oculta”. No podemos ver el calor, propiedad del fuego, o el frio,
cualidad de la tierra, aunque podemos sentir su influencia. Esto ocurre con el “universal
y el particular”, el “simple y lo compuesto”, el “movimiento”, la “cantidad”. Se trata de
ideas generales que “iluminan” el camino del conocimiento, tal como las proporciones.
Estos elementos y concepciones son estudiados por las nueve disciplinas en las que
Buenaventura incluye la geomancia y la nigromancia. También para los medievales la
magia era una ciencia -entre las nueve que hacen parte de la filosofía- incluso para un
cristiano, seguidor de Francisco de Asís. Las nueve ciencias se acogen a las luces, al
efecto especular de la reflexión. Actividad privilegiada del alma que “contiene todo el
mundo” porque es imagen y semejanza de la primera causa “principio, medio y fin” de
todas las cosas.
Consultar
1. La relación entre filosofía y teología (Fe-razón):
Muy Sophia pp. 6-17
2. Pensamiento y Obra de Buenaventura
Saranyana, pp. 88-92
Beuchot: pp. 67-72
En:
https://drive.google.com/drive/folders/1fcIsbNyXlbLefrvP7yTeziMnbgZcNf3R?usp=dri
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Textos
Colación IV (Buenaventura de Bagnoregio, Obras Completas III, BAC, pp. 252 ss.)
Tratado primero de la primera visión, que es de la inteligencia dada por la naturaleza
1 . Vio Dios que la luz era buena, y dividió la luz de las tinieblas, etc. En todas las obras
de seis días, excepto del segundo, fue dicho: Vio Dios que era bueno; y al fin dice: Vio
Dios todas las cosas que había hecho, y eran en gran manera buenas. Se dice que ve Dios,
porque hace que veamos nosotros. La primera visión del alma es luz de la inteligencia
dada por la naturaleza. De ahí se dice en el Salmo: Impresa está, Señor, sobre nosotros la
luz de tu rostro. Y aquí podrían explicarse todas las dificultades de la filosofía. Los
filósofos enseñaron nueve ciencias y prometieron enseñar la décima, esto es, la
contemplación.
2. Esta luz emite tres rayos primeros; de donde [como dice] el Eclesiástico: El sol abrasa
tres veces más los montes. Porque hay verdad de las cosas, verdad de los signos o voces
y verdad de las costumbres. La verdad de las cosas es la indivisión de la esencia y de la
existencia; la verdad de las palabras es la adecuación de la palabra y del entendimiento;
la verdad de las costumbres es la rectitud del vivir. Y éstas son las tres partes de la
filosofía, las cuales no existen porque las inventaron los filósofos, sino que, como dice
San Agustín, porque ya existían en verdad, y las advirtieron en el alma.
3. Esta triple verdad se considera de parte del principio originante, de parte del sujeto
recipiente y de parte del objeto terminante. Y esta relación se dice del principio originante
en razón de triple causa: originante, ejemplificante y terminante; pues todas las cosas son
de él, y todas son por él, y todas existen en él. Por consiguiente, la verdad indica que
nuestra mente es llevada por natural inclinación a la Verdad, en cuanto que es "causa del
ser, razón del entender y orden del vivir"; en cuanto causa del ser, verdad de las cosas; en
cuanto razón del entender, verdad de las voces; en cuanto orden del vivir, verdad de las
costumbres.
4. Y de parte del alma, toda irradiación de la verdad sobre nuestra inteligencia se efectúa
de tres maneras: o se efectúa sobre ella absolutamente, y así pertenece al conocimiento
de las cosas que se han de especular; o se efectúa en relación a la energía interpretativa,
y así es la verdad de las voces; o se efectúa en relación a la afectiva y motiva, y así es la
verdad de las cosas que se han de obrar.
5. De parte del objeto, de la manera siguiente. Todo lo que es, o es por la naturaleza, o es
por la razón, o es por la voluntad. Según la primera, es el conocimiento de las cosas; del
segundo modo, de las palabras; del tercer modo, de las costumbres. Por consiguiente,
según el principio, el sujeto y el objeto, hay en el alma triple rayo de verdad, por el cual
el alma puede elevarse a las cosas eternas, así como también a la causa de todas; más si
se añade el condimento de la fe, entonces se eleva más fácilmente; de manera que la causa
del ser se atribuya al Padre; la razón del entender, al Hijo; el orden del vivir, al Espíritu
Santo.
6. Así, pues, la visión de la inteligencia natural, en cuanto se dirige a las cosas, es su
verdad. Y el alma quiere describir todo el mundo en sí misma. El mundo se considera de
tres maneras: en cuanto a la esencia, a la figura y a la naturaleza. Y este rayo se dirige
para considerar las diferencias ocultas de las quididades, para las proporciones
manifiestas de las figuras, para las propiedades, en parte ocultas y en parte manifiestas,
de las naturalezas. La consideración natural es en parte oculta y en parte manifiesta,
porque unas veces es de las causas, las cuales son ocultas, como, por ejemplo, por qué el
fuego es cálido, por qué esta hierba es cálida, pues esto lo tienen de su especie, la cual es
oculta; otras veces de la cualidad y también de la cantidad e influencia de los cuerpos, las
cuales cosas a veces son manifiestas, otras veces ocultas.
7. Respecto de las diferencias ocultas de las quididades, su división se hace presente de
seis modos: en substancia y accidente, en universal y particular, en potencia y acto, en
uno y múltiple, en simple y compuesto, en causa y causado. Estas son seis luces que
disponen al alma para saber y saber bien […]
14. La segunda irradiación de la inteligencia natural considera las proporciones
manifiestas de las cantidades; y éstas son harto manifiestas, porque se ofrecen al sentido;
y con gusto se ocupa el hombre en éstas, porqué caen en la imaginación; y la imaginación
está vigorosa en nosotros, mientras que la razón, se halla obscurecida; y por esta causa el
hombre se detiene mucho de estas proporciones manifiestas de las cantidades. Esta
ciencia es certísima, porque es patente a los ojos. De donde todas las demás ciencias,
menos ésta, son casi ocultas.
15. Esta consideración matemática es acerca de seis objetos: o acerca de los números en
su pureza, y así es la aritmética; o acerca de los números en cuanto se consideran en los
sonidos, y así es la música; o en la cantidad continua y acerca de las proporciones de la
dimensión [corporal] en general, y de este modo es la geometría; o por la adición de la
línea visible, y de este modo es la perspectiva; o según ambas cantidades y las
discreciones numerales y substanciales, o continuas y discretas, en cuyo caso es la
astrología, la cual es doble: una de los cuerpos regulados por el movimiento, que es la
astronomía; la otra de su influencia, y esta es en parte segura y en parle peligrosa, y es la
astrología. Es peligrosa por los juicios que se siguen; y de esta proviene la geomancia o
la nigromancia y demás especies de adivinación […]
17. La tercera irradiación de la inteligencia dada por Ja naturaleza es para investigar las
propiedades de la naturaleza, en parte ocultas y en parte manifiestas. Porque el Filósofo
considera todas las cosas por el movimiento; considera, en efecto, el movimiento, los
principios y las causas del movimiento, como el lugar y el tiempo; y considera las
naturalezas de los cuerpos celestes, o cuerpos etéreos, meteoros; elementales, vegetales,
sensibles, racionales […]
18. El segundo rayo de la verdad informa para la consideración de las locuciones, de las
argumentaciones y persuasiones racionales, a fin de que, mediante él, tenga el arte de las
locuciones, que indican convenientemente conceptos de la mente; de las
argumentaciones, que traen el asentimiento de toda mente; de las persuasiones, que
inclinan los afectos del alma. Porque la razón piensa elaborar en otro todo lo que tiene en
sí, y hacer en sí cuanto hay en otro; pero esto no se hace sino por la palabra. Así, Pues,
todo lo que hay en el alma, o es por modo de concepto, por modo de asentimiento, o por
modo de afecto. Para indicar el concepto es la gramática; para determinar el asentimiento
es la lógica; para inclinar el afecto, la retórica.
Temas Clave:
1. Las tres vertientes de la filosofía: lenguaje (voces), naturaleza (rerum),
comportamiento humano (mores)
2. Las artes liberales: trívium (artes del lenguaje) y quadrivium (artes matemáticas)
3. Interpretación bíblica en clave filosófica y racional.
4. Ejemplos de filósofos antiguos y del texto bíblico.
Más Textos
Argerami, O. (1981), “San Buenaventura frente al aristotelismo”, Patristica Et
Mediævalia, 2, 21-36.
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