Nuevo Rol del Docente en Educación 4.0
Nuevo Rol del Docente en Educación 4.0
Indice 2
a. Desarrollo del tema 3
1.1.Introducción. 3
1.2. Evolución histórica de la educación hacía la sociedad de la información. 3
1.3.Fundamentación de la necesidad de innovación en las nuevas tecnologías de la información
en la educación. 6
1.4. El nuevo rol docente en la innovación en las tecnologías de la educación: el tutor de
aprendizaje en el siglo XXI. 12
a. El difícil tránsito entre dos épocas 14
1.5. A modo de conclusión. 16
d. Bibliografía 17
e. Notas 18
1. Introducción
En el presente tema veremos cómo la sociedad y el paradigma cultural imperante influyen en la
educación y afecta a los docentes consecuentemente en la forma de enseñar.
Se describirán los rasgos más destacados de esa evolución y cómo la educación se ha ajustado y
necesita seguir ajustándose a las tendencias de esos procesos. Así se verá la transición de una
educación basada en la alfabetización analógica para un modelo fabril, fordista (masiva y
estandarizada) requiere de una transformación a una alfabetización digital postfordista. Ésta requerirá
de nuevas formas de trabajar en el aula, de transmitir el conocimiento y, en definitiva, de ejercer la
docencia, y serán desarrollados a lo largo de los temas trabajados en la asignatura.
Así, durante todo el siglo pasado fue un período de expansión del sistema educativo y de
democratización de la enseñanza. Esto dio como resultado un sistema educativo masificado basado
en modelos de estandarización de la enseñanza. Sin embargo, a pesar del crecimiento de éste y a “la
progresiva extensión de la duración de la educación general básica” (López de la Nieta, 2011, p.371),
para lo que Feito (2010, p. 354) puntualiza que cada una supuso la incorporación de un nuevo grupo
social, hasta conseguir la educación universal, por lo que la educación ha dejado de ser un privilegio
para a ser un derecho.
Como a lo largo de más de un siglo fueron varios los cambios que afectaron a la educación,
enunciaremos los más recientes detalladamente.
Cambios en lo cultural:
En las creencias e ideologías políticas: por la consolidación de las ideas democráticas que
fueron desplazando valores religiosos o políticos no democráticos.
Supuso el desarrollo de una moral no exclusivamente religiosa, siendo sustituidos por valores
más hedonistas.
La creciente influencia de los medios de comunicación social: la cultura de la imagen y de los
mass media ha ido desplazando progresivamente a la cultura elitista (teatro, música, artes
plásticas) y a la escrita.
Como parte de la expansión de estos medios, también se globaliza la cultura, produciendo
esto una cierta homogenización global.
Esto conduce también a un cambio en la cultura del ocio y el disfrute, la felicidad, la libertad,
como resultado de la mayor oferta, que genera, a la vez, un cuestionamiento o rechazo hacia
lo que implica dificultad, trabajo, esfuerzo, disciplina, control, etc.
Cambios en lo social:
Cambia el modelo familiar: distintos tipos de familia, formas de relacionarse distintas al interior
de las mismas (más igualitarias y democráticas), mayor delegación de funciones (de cuidado
y socialización) a otros agentes sociales.
Incorporación de la mujer al mercado laboral, conduciendo a ésta a una mayor presencia en la
vida pública.
Mayor conciencia sobre la protección de colectivos vulnerables (menores, discapacitados,
minorías, etc.) mediante políticas sociales para garantizarles derechos básicos.
Mayor sensibilidad hacia los temas emocionales y psicológicos, que afectan incluso a las
relaciones en el aula, ya que donde antes se gestionaba sólo teniendo en cuenta la disciplina,
Cambios en la educación:
Cierto escepticismo hacia el sistema educativo como recurso de movilidad e integración social
y en el monopolio de la reproducción cultural. Los problemas que la educación enfrenta son,
según Pérez Tornero (2000: 50), que ejerce el “monopolio de la instrucción”, transmitiendo
“saberes sacralizados” (Perez Tornero 2000: 39) y que persigue un modelo que “homogeniza al
alumnado” (Guglielmino, Valente y Mendes 2006: 63). Como resultado del escepticismo hacia
el modelo productivo, se aprecia cierta desconfianza en el credencialismo como medio de
movilidad social y por lo tanto en la cualificación que proporciona el sistema educativo como
medio de inserción y desarrollo laboral y social.
También cambia la percepción del profesorado hacia las funciones del propio sistema
educativo como agencia de socialización.
Aún así, poco a poco, la enseñanza empieza a incorporar en el último tercio del siglo pasado los
recursos audiovisuales como resultado de los avances en las tecnologías de la información y la
comunicación. A partir de los años 90, con la aparición de los microprocesadores y de Internet
(Casteñón Ortega, 2012) empieza la que conocemos como cultura digital, ya que cambia el acceso y
la producción de la información y el conocimiento e incluso afecta a distintos hábitos de la vida
cotidiana (móviles, internet de las cosas, etc). Esto llega con sus dificultades a las aulas, y aunque en
lo sustancial para muchos docentes ha significado más un cambio de soportes y recursos que de
métodos, esta innovación supuso una nueva relación entre los tres protagonistas del aula: docentes,
alumnos y conocimientos.[…] En este nuevo escenario, estas innovaciones produjeron una ruptura en
el monopolio de la transmisión del conocimiento del sistema educativo, lo que – a su vez - condujo a
replantearse su misión. Al sistema educativo le fueron surgiendo, de este modo, cada vez más rivales
como agencia de socialización que comenzaron a cuestionar sus funciones (misión) y funcionamiento
(métodos) (Funes, 2017, p.74-75)
[Es así que actualmente la escuela] encuentra serios problemas para convertir sus enseñanzas en algo
utilizable prácticamente por los estudiantes fuera de las aulas. En un doble sentido, siente que pierde
cada vez más influencia en el entorno social porque sus valores y sus enseñanzas no encuentran eco
ni respaldo externo […] (Así,) La escuela está perdiendo a marchas forzadas el poder que le había
conferido el sistema social tradicional.i La pérdida de poder práctico y de legitimación de la escuela es
producto, finalmente, del valor escaso que le atribuyen los poderes sociales. En resumen, nos
encontramos con una escuela descentrada de sus funciones tradicionales que difícilmente encuentra
su lugar en el mundo moderno del saber […]
Por lo que, entre las dos fuerzas contrapuestas (innovación versus continuidad) según este autor la
apuesta conservadora está conduciendo a la educación a la pérdida de credibilidad y de solvencia […](
p. 48-50).
Para valorar la importancia que nuestra sociedad otorga a esta dimensión se partirá de la
fundamentación jurídica, por tratarse de un aspecto que, de alguna manera, obliga a implicarnos en su
implementación.
A nivel europeo está el Marco Estratégico: educación y formación 2020ii en el que el Parlamento Europeo
destaca a la informática y las competencias digitales tanto para la educación como para la formación
continua como fundamental para el desarrollo de aptitudes. En esta línea, también cabe destacar la
Agenda Digital para Europaiii, eEurope - Una sociedad de la información para todosiv y Cibercapacidades
para el siglo XXI: estimular la competitividad, el crecimiento y el empleov, mediante los que la Comisión
Europea se propone promover líneas de actuación para sacar el máximo partido a las tecnologías
digitales.
A nivel nacional, la LOMCE, en el punto XI del Preámbulo, hace una apuesta definitiva por las TICs (BOE Nº
295/2013, p. 97865)
La incorporación generalizada al sistema educativo de las Tecnologías de la Información y la
Comunicación (TIC), que tendrán en cuenta los principios de diseño para todas las personas y accesibilidad
universal, permitirá personalizar la educación y adaptarla a las necesidades y al ritmo de cada alumno o
alumna. Por una parte, servirá para el refuerzo y apoyo en los casos de bajo rendimiento y, por otra,
permitirá expandir sin limitaciones los conocimientos transmitidos en el aula. Los alumnos y alumnas con
motivación podrán así acceder, de acuerdo con su capacidad, a los recursos educativos que ofrecen ya
muchas instituciones en los planos nacional e internacional. Las Tecnologías de la Información y la
Comunicación serán una pieza fundamental para producir el cambio metodológico que lleve a conseguir
el objetivo de mejora de la calidad educativa. Asimismo, el uso responsable y ordenado de estas nuevas
tecnologías por parte de los alumnos y alumnas debe estar presente en todo el sistema educativo. Las
Tecnologías de la Información y la Comunicación serán también una herramienta clave en la formación del
profesorado y en el aprendizaje de los ciudadanos a lo largo de la vida, al permitirles compatibilizar la
formación con las obligaciones personales o laborales y, asimismo, lo serán en la gestión de los procesos.
Una vez valoradas experiencias anteriores, es imprescindible que el modelo de digitalización de la escuela
por el que se opte resulte económicamente sostenible, y que se centre en la creación de un ecosistema
digital de ámbito nacional que permita el normal desarrollo de las opciones de cada Administración
educativa.
Y de cara a su concreción, en la web del MECD, en la pestaña de “El currículo”, define a la competencia digital
de la siguiente manera:
La persona ha de ser capaz de hacer un uso habitual de los recursos tecnológicos disponibles con el fin de
resolver los problemas reales de un modo eficiente, así como evaluar y seleccionar nuevas fuentes de
información e innovaciones tecnológicas, a medida que van apareciendo, en función de su utilidad para
acometer tareas u objetivos específicosvi.
Los rasgos, según Trejo Delarbre (2001), de la sociedad de la información y la comunicación son:
Exuberancia
Omnipresencia
Irradiación
Velocidad
Multilateralidad/Centralidad
Interactividad/Unilaterilidad
Desigualdad
Heterogeneidad
Desorientación
Ciudadanía pasiva
Cabero (2006, p.11) destaca en ellas, además, las siguientes características (aunque en su caso las
concibe específicamente para la enseñanza):
Obviamente, la sociedad de la información está basada en las tecnologías de la información, de las que
Castells (1996, p. 60) dice que “Entre las tecnologías de la información incluyo, como todo el mundo, el
conjunto convergente de tecnologías de la microelectrónica, la informática (máquinas y software), las
telecomunicaciones/ televisión/radio y la optoelectrónica” y explica que se trata de una revolución de
la tecnología que para comprenderla hay que remontarse a Silicon Valley, ya que desde hace cuarenta
años se viene desarrollando el circuito integrado, el microprocesador, el microordenador, etc. La
revolución tecnológica iniciada desde entonces responde a las siguientes características (Castells,
1996, p. 95-108):
Así asistimos, según Pérez Tornero (2000, p. 42-44) a una “explosión de la información y el
conocimiento” donde las escuelas dejan de ser centros de racionalidad y de distribución del saber
social, donde los “aprendizajes socialmente relevantes” son cada vez más generados fuera de la
escuela. Por lo tanto, los valores y las pautas de comportamiento de los media van usurpándole el
terreno a los de la escuela. Por lo que resulta afectada la valoración social de la educación. Con lo que
se produce una pérdida de hegemonía en la transmisión del conocimiento que sufre la educación ya
que compite con otros lenguajes y soportes más atractivos y fáciles de utilizar que el saber escolar. En
los siguientes mapas conceptuales se explican los factores que influyen, según este autor, en estos
cambios, en cómo la sociedad de la información afecta a la educación y cómo ésta debe asumir nuevos
retos.
Desde una perspectiva social más amplia, Beltrán Llavador (2005 p.88) explica que el fordismoviii se
caracteriza por: “la planificación centralizada (división planificación-ejecución), la rigidez organizativa
(jerarquía), la repetición de tareas…” y esas formas organizativas se extendieron a las instituciones
sociales. Así, la institución escolar fue construida sobre la o las disciplinas para producir sujetos
adecuados para su incorporación a los regímenes de producción tipo fábrica (2005, p.89).
Pero la crisis de la modernidad hace que ya no se trata de un control externo, objetivado, “sino de un
control interiorizado en los sujetos escolares” (Beltrán Llavador, 2005 p.90) y el nuevo modelo, el
posfordismo se caracteriza por la “flexibilidad, autonomía, polivalencia, formación permanente” (2005,
p.91), “adapatabilidad y capacidad de cambio […] responsabilización (y no responsabilidad), confianza,
ayuda mutua, cooperación” (2005 p.95).
Se tratará entonces de un cambio en la construcción de las subjetividades que afectará a las formas
de pensar, de ser y de actuar. Y, como dice Beltrán Llavador, el profesor “es una pieza de una máquina
obsoleta” o se constituye en “el que maneja la máquina” (2005, p.102-103).
Por estos motivos, es por lo que asistimos a lo que se llama la sociedad de la incertidumbre. Se pasó, de este modo,
como explica Marchesi (2007:17-18) de una sociedad estable y de certezas, a esa sensación de incertidumbre, lo
que hace sentir o creer que todo es relativo, opinable, y que, por ejemplo, el conocimiento que llega a las escuelas
no es único, y tampoco es la más importante agencia de socialización, por lo tanto, sus agentes, los profesores ven
que su saber/poder no es el único, las “competencias profesionales” no son tan exclusivas y por lo
tanto su forma de hacer no es vista como la única posible, lo que ha generado en el profesorado un sensación de
inseguridad sobre su propio trabajo.
Según Cabero (2006, p. 2-4) las características de la sociedad de la información crea ciertas exigencias en las
instituciones educativas, entre las que destaca:
La sociedad globalizada no sólo globaliza la economía, la política, también la cultura. Eso afecta a
valores, gustos e incluso problemas, como pueden ser los delitos en la red, entrenamiento terrorista,
etc.
La innovación debemos incorporarla para facilitar nuestro trabajo, mejorar los resultados, etc. no
por un afán esnobista que sólo pase por la adquisición del último dispositivo.
Los nuevos soportes y redes crean nuevos servicios, que a su vez, crean nuevos trabajos o nuevas
formas de hacer el trabajo, incluso en la docencia.
El exceso de estímulos y la saturación de información obligan a desarrollar el espíritu crítico y la
capacidad de selección de cara a producir un conocimiento de calidad.
Los períodos de formación cada vez son menos limitados, ya que cada vez más el aprendizaje es
una necesidad constante en nuestro desempeño.
“Su impacto alcanza a todos los sectores de la sociedad”(p. 3), todos los ámbitos, todos los niveles,
pero no lo está haciendo de la misma manera, por lo que hay que estar atentos a cómo afecta la
brecha digital a según qué grupos.
Esta nueva manera de procesar la información (digital) afecta al procesamiento de la información,
es decir, al desarrollo de nuestro pensamiento e inteligencia, por lo tanto, hay que observar que
desarrollemos todas sus funciones y capacidades.
- Cambios económicos
Educación
- Cambios sociales
- Cambios culturales - Se cuestiona los Docente
saberes que transmite
- Cambios
tecnológicos - Se cuestiona el Nueva educación
modelo estandarizado - Deja de ser una
y homogeneizador figura de referencia Necesita:
- Perpetúa el orden - No re-define su . Dinamismo
social tradicional figura, roles. . Ductilidad
. Atender a la
diversidad
(personalizar)
. Flexibilidad
. Acompañar en
procesos de
aprendizaje.
Esta crisis que afecta al docente en el marco de una escuela tradicional le obliga a bajarse de la tarima
y a redefinir sus funciones, reinventar la profesión. La docencia es una de las profesiones que menos
ha innovado y cambiado a lo largo de los siglos, manteniendo su formato básico: pupitres, tarima,
pizarra, cuadernos, libros de texto…Hasta el punto que en los últimos lustros aparecieron innovaciones
tecnológicas importantes: ordenadores, pizarras digitales, medios audiovisuales, softwares, etc. pero
lo sustancial no ha cambiado, los métodos no han cambiado, lo que se hizo, más bien, es cambiar
soportes manteniendo la concepción básica del método de transmisión-recepción.
Según un estudio de la Fundación para la innovación Bankinter, ha indagado cuáles son las
características más importantes para para la educación del siglo XXI, y las respuestas han sido
reveladoras.
Fuente: Fundación de la innovación Bankinter (2011) La educación del siglo XXI. Una apuesta de futuro. P.82
Como se puede apreciar en el gráfico, los cuatro atributos más escogidos para la educación son:
innovadora, personalizada, colaborativa y que responda a las necesidad futuras de la sociedad. Seguro
que pocos afirmarían públicamente lo contrario, sin embargo, si indagáramos entre los docentes, en
lugar de por valores o estilos, les preguntamos por medidas concretas implementadas en esa línea, los
porcentajes disminuirían drásticamente. A lo largo de los módulos de esta asignatura se irá viendo
cómo llevarlos al aula. Cómo hacerlos realidad o qué se necesita para hacerlos realidad.
En este tema hemos visto cómo se ha desdibujado la figura del docente, pero queremos cerrarlo
haciendo el boceto del nuevo docente, para la nueva realidad educativa. Es el tutor de aprendizaje.
Veamos los rasgos principales de ese tutor, sobre el que se irá avanzando en los próximos temas.
Por un lado, significa el abandono de la clase magistral como modelo predominante de enseñanza-
aprendizaje, así como del trabajo individualizado y pasivo-acumulativo del discente y el libro de texto
como única fuente de conocimiento y de seguimiento del programa.
Por todo lo expuesto, qué deberán priorizar los tutores de aprendizaje ante este aluvión innovador:
Ya que, como señala Barberá (2001, p. 58) “El reto no se encuentra tanto en desarrollar los curso
tradicionales en formato hipermedias sino más bien en ser capaces de adoptar nuevas perspectivas en
la concepción de los procesos de enseñanza-aprendizaje y de la construcción del conocimiento”.
1930: Proyector de
transparencias
1951: Vídeos
1959: Fotocopiadora
Las tendencias se orientan firmemente hacia el docente como guía, entrenador, coach o tutor del
aprendizaje, a flexibilizar y a particularizar, singularizar y personalizar la enseñanza.
No habrá formación que cubra todos los problemas y necesidades que pueda tener a la hora de enseñar
en el entorno digital, por ello es fundamental que el docente investigue, experimente y se capacite como
parte de su propia práctica profesional buscando ayuda y colaboración en red, en plataformas o
aplicaciones especializadas, que dan el apoyo necesario y con sus redes profesionales, para explotar
los recursos existentes.
Es decir, salimos de un modelo asimétrico y jerarquizado de transmisión del saber, para introducirnos
en uno horizontal y colaborativo, donde compartir contribuye a la mejora personal y colectiva pero para
ello, no sólo será necesaria una actualización en los recursos TICs, sino, principalmente en una nueva
manera de educar.
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Notas
i
La cursiva no es nuestra.
ii
http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:52009XG0528(01)&from=EN y
http://ec.europa.eu/education/policy/strategic-framework_es