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El Moldava

1. El primer episodio describe el nacimiento de los dos manantiales que forman el río Moldava, representados musicalmente por dos oboes y dos clarinetes. Estos manantiales juegan entre las rocas hasta unirse en un único río. 2. Se presenta el leitmotiv del Moldava, que servirá de hilo conductor a lo largo de la obra. 3. El río pasa por una zona de caza, representada por las trompas imitando llamadas, mientras las cuerdas describen el discurrir del agua.

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El Moldava

1. El primer episodio describe el nacimiento de los dos manantiales que forman el río Moldava, representados musicalmente por dos oboes y dos clarinetes. Estos manantiales juegan entre las rocas hasta unirse en un único río. 2. Se presenta el leitmotiv del Moldava, que servirá de hilo conductor a lo largo de la obra. 3. El río pasa por una zona de caza, representada por las trompas imitando llamadas, mientras las cuerdas describen el discurrir del agua.

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Análisis de audición

Actualmente, El Moldava es la obra más interpretada de Smetana y es también una de las piezas
habituales del repertorio orquestal.

Los musicólogos esgrimen tres razones principales por las que Vltava es una de las piezas más
apreciadas del repertorio.

- La primera es su capacidad descriptiva. Smetana esgrime en esta obra un magní co


conocimiento de la escritura orquestal y el manejo de la melodía, el ritmo y el timbre instrumental.
Cada una de las escenas en las que se divide el poema sinfónico está perfectamente identi cada
y maravillosamente descrita desde el punto de vista musical. Además, utiliza diferentes recursos
para dotarle de unidad y cohesión, como el uso del leitmovit o la identi cación tímbrica con
determinados elementos. A todo ello contribuye la sencillez del argumento extramusical, que
plantea una descripción muy directa de cada una de las escenas.

El mismo compositor dejó por escrito un breve texto acerca de este poema sinfónico:

Dos fuentes manan en la sombra del bosque bohemio, una cálida y burbujeante, la otra fría y apacible.
Cruzando los valles bohemios, crecen hasta convertirse en un caudaloso río. A través de los espesos
bosques uye entre los alegres sonidos producidos por una partida de caza, y las notas de una trompa de
caza se oyen cada vez más próximas. Pasa por pastos de césped y tierras bajas donde se está celebrando
una boda con canciones y bailes. Por la noche, las ninfas del bosque y acuáticas se deleitan en sus
chispeantes olas. Sobre su super cie se re ejan fortalezas y castillos: testigos de los días pasados de
esplendor caballeresco y la desvanecida gloria de los días marciales. El Moldava se arremolina en los
rápidos de San Juan y nalmente uye con mayestática calma en dirección a Praga, donde lo recibe el
histórico Vyšehrad. Luego se desvanece mucho más allá de donde alcanza la mirada del poeta.

- El segundo de los motivos por los que El Moldava nos gusta tanto es, precisamente, el
hilo conductor: el río. Su simbolismo es casi universal. Identi camos el río con la vida: el
nacimiento, el ímpetu de la juventud, la robustez de la madurez y el declive en la vejez.

El Moldava,es un poema sinfónico: una obra musical en un único movimiento, de carácter


descriptivo y contenido programático. Describe el curso del río Moldava desde su nacimiento en
las montañas de la región de Šumava hasta su desembocadura en el Elba, con el que llega hasta
el Mar del Norte.

En una carta escrita por el compositor y dirigida a su amigo y editor František Augustin
Urbánek, Smetana resume su visión programática para esta pieza:

La composición describe el curso del Moldava: el nacimiento en dos pequeños manantiales, el Moldava Frío
y el Moldava Caliente, su unión, el discurrir a través de bosques y pastizales, a través de paisajes donde se
celebra una boda campesina, la danza de las náyades a la luz de la luna; en las cercanías del río se alzan
castillos orgullosos, palacios y ruinas. El Moldava se precipita en los Rápidos de San Juan, y después se
ensancha de nuevo y uye apacible hacia Praga, pasa ante el castillo Vyšehrad, y se desvanece
majestuosamente en la distancia, desembocando en el Elba.»

Desde el punto de vista del análisis formal, es decir, de su estructura interna, los episodios de El
Moldava son muy claros y fácilmente identi cables. Además de las características musicales
propias de cada uno de ellos, que los diferencia sin problemas, Smetana indicó en la partitura el
título de cada uno de los episodios:

• Las dos fuentes • El Moldava (segunda aparición, también en


• El Moldava (primera aparición, en modo modo menor)
menor) • Los Rápidos de San Juan
• La cacería • El Moldava (tercera aparición, en modo
• La boda mayor)
• Claro de luna y danza de las náyades • Praga y la desembocadura (con el motivo de
Vyšehrad)
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1. Las dos fuentes.

El primer episodio de la obra describe el nacimiento de los dos pequeños manantiales que, al
unirse, originan el río Moldava. Estos manantiales son conocidos como “el Moldava frío» y “el
Moldava caliente». Smetana escoge un instrumento de la familia del viento madera para cada una
de estas fuentes, una identi cación que aparecerá otras veces a lo largo de la pieza:

• Moldava frío: dos autas traveseras.


• Moldava caliente: dos clarinetes.

El diseño melódico de este episodio resulta en uno de los pasajes más valorados por el público
melómano, ya que Smetana consigue evocar una imagen clarísima de los dos manantiales
sinuosos, ondulantes y serpenteantes que avanzan abriéndose paso en la montaña. Se trata de
un fragmento delicado que recrea auditivamente los remolinos de los riachuelos entre las rocas.

En un primer momento, los manantiales discurren paralelos; se diría que juegan a esquivarse el
uno al otro. Durante los primeros quince compases, el Moldava frío es el protagonista
indiscutible; le acompañan los pizzicatos en los violines, que imitan las pequeñas gotas de agua
que salpica el manantial y los saltos de agua provocados por el terreno rocoso. En el compás 16
se unen los clarinetes y ambos manantiales, Frío y Caliente, comienzan su juego de persecución
por las montañas. Transcurren así 12 compases más hasta que las violas se unen al juego con un
motivo de semicorcheas similar al de autas y clarinetes. Poco a poco se incorporan el resto de
las cuerdas, el triángulo y el resto de los vientos. Los riachuelos van ganando fuerza y, nalmente
en el compás 40, se abrazan el uno al otro y se funden en un único y joven Moldava.

2. El Moldava.

Primera presentación del leitmovit del río, que escuchamos en modo menor. A lo largo de la
pieza, aparece en dos ocasiones más: la segunda, también en modo menor y la tercera, en modo
mayor. Este tema, además de recordarnos el asunto principal del poema sinfónico, es el hilo
conductor que proporciona unidad y cohesión a la pieza.

El leitmotiv del Moldava está basado en una antigua canción italiana de la primera mitad del siglo
XVI, Fuggi, fuggi, fuggi da questo cielo, conocida como “La Mantovana» y compuesta por
Giuseppe Cenci (

3. La cacería.

El río Moldava ha nalizado su excursión por las montañas y desciende a los valles y prados de
Bohemia. En su recorrido, lo primero con lo que se tropieza es una partida de caza. Los
cazadores persiguen a sus presas y se comunican con toques de cuernos y cornetas,
representados aquí por las trompas. La música adquiere un carácter ligeramente apremiante que
describe el acoso a los animales por parte de los cazadores.

Smetana emplea en este fragmento lo que se conoce como el “tópico de caza»: un diseño
melódico-rítmico que representa esta actividad y que consigue que, cada vez que lo
escuchemos, se forme en nuestra mente precisamente la imagen de la caza. Un tópico musical
es, como se indica un par de líneas más arriba, un diseño melódico-rítmico que identi ca una
idea extramusical. La teoría de los tópicos musicales fue enunciada en la década de 1980 por el
musicólogo Leonard Ratner y desde entonces, son muchos los estudiosos que han apoyado y
desarrollado esta concepción semiótica de la música. Simpli cando una barbaridad, cuando
hablamos de semiótica musical nos estamos re riendo al posible “signi cado conceptual» de la
música.

En El Moldava, Smetana emplea las trompas para indicarnos que nos topamos con una cacería.
Bajo estas llamadas enérgicas e insistentes, las cuerdas continúan realizando diseños deslizantes
y resbaladizos que no nos hacen olvidar que, aunque nuestra atención se distraiga
momentáneamente, el río sigue su curso.
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Las llamadas en las trompas utilizan básicamente tres diseños rítmicos y varias combinaciones
sobre ellos (no confundáis las llamadas de trompas con los toques de trompeta que se oyen más
fuerte: las trompas están un poco por debajo y en un registro ligeramente más grave):

4. La boda.

Dejamos atrás a los aguerridos cazadores y acompañamos al río en su discurrir por las praderas.
Llegando a uno de los pueblecitos que salpican los valles, un grupo de aldeanos se ha reunido
para celebrar una boda. La música cambia de carácter y se vuelve saltarina y alegre, pues los
invitados festejan el feliz acontecimiento bailando una de las danzas tradicionales de su tierra: la
polka.

Se trata de un baile tradicional que apareció en Bohemia durante la primera mitad del siglo XIX y
que se popularizó rápidamente, extendiéndose por Europa y llegando incluso a Latinoamérica,
donde experimentó diversas modi caciones. Originalmente, es un baile que consta de una serie
de pequeños saltos del tipo “punta-tacón» seguidos de un desplazamiento de los bailarines que
normalmente naliza con un giro.

Smetana construye un pequeño tema que consta de esos dos elementos: un breve diseño
saltarín que ilustra la secuencia punta-tacón, seguido de un fragmento algo más largo de carácter
más bailable que se identi ca con el desplazamiento de los danzantes. Sobre estos dos
elementos, que son variados o modi cados ligeramente según las necesidades musicales,
escribe el tema que se asocia a esta sección.

5. Claro de luna y danza de las náyades.

Conforme cae la noche sobre Bohemia, los aldeanos se recogen y llega el momento mágico de
los seres que protagonizan las historias y leyendas tradicionales. La escritura de Smetana en este
fragmento puede perfectamente cali carse de pre-impresionista, adelantando lo que poco
después será el lenguaje característico de compositores como Claude Debussy. Esta sección
central, que divide el poema en dos partes simétricas en cuanto a sus diferentes episodios,
representa un cambio radical en la atmósfera de la pieza.

Las autas y los clarinetes retoman los diseños que ya realizaban en la sección inicial, “Las dos
fuentes», pero la indicación de compás cambia, con lo que la acentuación musical también se
modi ca: hasta ahora, toda la obra ha estado escrita en compás de 6/8, que en esta sección se
transforma en un 4/4. Sobre este “colchón», los violines interpretan una melodía de carácter
bastante estático pero muy evocadora, que nos permite fácilmente imaginar todos aquellos seres
mitológicos relacionados con el agua y que están presentes en prácticamente todas las culturas:
ninfas, ondinas, sirenas, rusalkas, melusinas…
En este episodio etéreo pueden distinguirse tres secciones muy equilibradas, de ocho compases.
Tras una breve introducción de cuatro compases de acordes, la primera sección presenta el tema
en los violines; como en ocasiones anteriores, este tema se repite inmediatamente. En la segunda
sección, que también se divide en dos partes, aparece un nuevo tema basado en el anterior. Una
nueva aparición del tema inicial del episodio da paso a la tercera sección; pero en lugar de
repetirse, como ocurre en la primera, en su lugar se presenta un tercer tema que, además, se
prolonga ligeramente (dos compases) para dar paso al fragmento de carácter transitorio y
aceleración rítmica que nos llevará al siguiente episodio: la segunda aparición del leitmotiv del
Moldava.

6. El Moldava.

Poco a poco, el resto de los instrumentos se van incorporando y la música abandona la imagen
del claro de luna y la magia y la sensualidad de las náyades, que con la aurora regresan al río. La
indicación de compás vuelve a la subdivisión ternaria del 6/8 y el Moldava es de nuevo el
protagonista de la historia. Algunos toques en los metales representan las ruinas de los castillos
que en otra época se levantaron orgullosos y salpicaron las riberas del río más importante de
Bohemia.
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Las diferentes secciones de este nuevo episodio que identi ca al río Moldava son las mismas que
aparecen la primera vez que escuchamos el leitmotiv. Sin embargo, Smetana no utiliza aquí
ninguna de las repeticiones de las que sí hace uso entonces: se escuchan directamente todas las
secciones sin iteración. La transición al siguiente episodio, “Los Rápidos de San Juan», también
es muy rápida y, como ocurre a menudo en el transcurso real de los ríos, nos encontramos en los
rápidos casi sin darnos cuenta.

8. El Moldava

Los Rápidos de San Juan, lejos de vencer al río, lo han fortalecido y resurge victorioso de esta
prueba. Para señalar el triunfo, Smetana modula el tema principal al modo mayor; el tempo se
acelera y el leitmotiv adquiere un carácter ligeramente marcial. La orquesta al completo interpreta
esta sección, aumentando la densidad armónica y la intensidad sonora.

En cuanto a la estructura, lo primero que debemos tener en cuenta es que, además de modular al
modo mayor, Smetana también se toma algunas licencias con respecto a la melodía original. En
primer lugar, prolonga la duración de la semifrase suspensiva repitiendo los dos últimos
compases; después, realiza una repetición variada de la semifrase conclusiva que además ahora
ya no lo es porque transforma su nal armónicamente y lo hace ascendente y no descendente,
como lo era originalmente.

9. Praga y la desembocadura.

El Moldava alcanza la capital, triunfal. Smetana nos lo hace saber utilizando el tema principal de
otro de los poemas sinfónicos del ciclo Mi patria, concretamente el primero de todos ellos,
Vyšehrad. La fortaleza de Vyšehrad se encuentra a la salida de Praga y fue, de hecho, uno de los
asentamientos que originaron la ciudad moderna. Se construyó en el siglo X y fue residencia de
los primeros reyes de Bohemia. Es sede también de muchas de las leyendas y mitos checos y
ocupa un lugar importante en el ideario tradicional.

El tema original de Vyšehrad se inicia con un solo de arpas que consta apenas de cuatro notas en
un diseño que nos lleva al “castillo alto»: las dos primeras notas realizan un ascenso mientras que
las dos últimas, descienden ligeramente. Este pasaje inicial evoca el canto del bardo Lumír, uno
de los personajes de las leyendas checas. El resto de los instrumentos se van incorporando poco
a poco para describir la grandeza de la fortaleza durante sus primeros siglos.

Smetana utiliza el motivo inicial del leitmotiv de Vyšehrad para hacernos comprender que el
Moldava alcanza Praga y encuentra la fortaleza imponente que recoge tanta historia y cultura
checa. Escucharemos el leitmotiv de Vyšehrad prácticamente íntegro, con un carácter más
marcial y señorial que el original, antes de que el compositor lo varíe para cerrar la pieza con una
coda.

A continuación, la coda presenta un pasaje más rítmico que conduce al río, cada vez más dócil, a
su desembocadura en el Elba. Allí, el Moldava muere para fundirse en algo más grande todavía y
alcanzar así el mar. En este pasaje escucharemos algunos de los elementos característicos de los
episodios anteriores, aunque no tengan aquí su signi cado original. Los diseños de corcheas en
las cuerdas, después también presentes en otros instrumentos, hacen avanzar al río durante la
última etapa de su viaje. Las maderas realizan notas largas, acordes sostenidos, luminosos y
majestuosos.

Poco a poco, el tempo y la intensidad sonora se van reduciendo. Las maderas mantienen las
notas largas durante algunos compases, pero son cada vez más graves; después, desaparecen
paulatinamente, al igual que el resto de los vientos y la percusión. Finalmente, son solamente las
cuerdas las que acompañan al río hasta la desembocadura, realizando una serie de arpegios
ascendentes y descendentes con un ritmo de barcarola, algo acelerado. Un calderón sobre notas
agudas en los violines nos mantiene en suspenso durante unos breves instantes antes de que el
poema nalice con dos grandiosos acordes interpretados por toda la orquesta: el Moldava ha
completado con éxito su trayecto y puede descansar, al n.
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