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Here With Me

El documento es una traducción sin fines de lucro de una novela romántica. Resume la trama de la novela, que involucra a una entrenadora de caballos y el padre de su exnovio que ahora es el nuevo herrador en el rancho de su familia. También menciona escenas del pasado del personaje masculino que involucran la muerte de su hija y su intento de suicidio.
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Here With Me

El documento es una traducción sin fines de lucro de una novela romántica. Resume la trama de la novela, que involucra a una entrenadora de caballos y el padre de su exnovio que ahora es el nuevo herrador en el rancho de su familia. También menciona escenas del pasado del personaje masculino que involucran la muerte de su hija y su intento de suicidio.
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El presente documento es una traducción realizada por Sweet

Poison. Nuestro trabajo es totalmente sin fines de lucro y no recibimos


remuneración económica de ningún tipo por hacerlo, por lo que te
pedimos que no subas capturas de pantalla a las redes sociales
del mismo.
Te invitamos a apoyar al autor comprando su libro en cuanto esté
disponible en tu localidad, si tienes la posibilidad.
Recuerda que puedes ayudarnos difundiendo nuestro trabajo con
discreción para que podamos seguir trayéndoles más libros.
Una historia de una atrevida entrenadora de caballos y el pap{ de su
exnovio...

Saltaron chispas entre nosotros y pasamos juntos una noche inolvidable.


No fue hasta la mañana siguiente cuando reconocí su apellido, que me
di cuenta de quién era.
Así que hago lo que haría cualquier mujer racional y hago el paseo de la
vergüenza mientras él duerme. No es como si fuera a volver a verlo o a
tener que explicarle por qué me fui.
Pero me equivoco cuando aparece en el rancho de mi familia como el
nuevo herrador.

Me dobla en edad, las relaciones laborales est{n prohibidas y ha vuelto


para reconstruir una relación con su hijo, con el que yo solía salir.
Involucrarme lo arruinaría todo.
Mientras nos debatimos entre el bien y el mal, nuestra conexión se
profundiza a pesar de que su traum{tico pasado le hace dudar de que
merezca una segunda oportunidad.
Pero eso no importa cuando todo est{ en nuestra contra, incluido un
rival que quiere atraparme
.
Después de que un truco de equitación sale mal bajo su vigilancia,
insiste en cuidar de mí. Aunque todo est{ en nuestra contra, nos
guardamos la verdad para nosotros mismos.
Here With Me es el libro 1 de la serie Sugarland Creek. Contiene una
diferencia de edad de m{s de 20 años, el pap{ de un exnovio, romance
en el lugar de trabajo, los polos opuestos se atraen y vibras de relación
secreta.
Sugarland Creek, libro 1.
Here With Me es una novela independiente de la serie Sugarland Creek
y se recomienda para mayores de 18 años por su contenido para adultos.
Los siguientes desencadenantes se mencionan o muestran en la página
del prólogo: intento de suicidio, pérdida de un hijo, duelo y depresión.
Por favor lee con precaución. Si alguno de estos te hace sentir incómoda,
pasa al capítulo uno. No es necesario leer el prólogo para comprender el
resto de la historia, ya que se hablará brevemente de ella en otras partes
del libro.
Para Anna, también conocida como ese rubio ratón de biblioteca.

Gracias por inspirarme a escribir el romance del papá de un exnovio. Me


la pasé genial (con algunas cicatrices emocionales) escribiendo Here With
Me ¡Y espero que Fisher sea el papá del exnovio de tus sueños!
Spotify
Quitar mi propia vida solo para salvar la tuya
Bébelo todo solo para vomitarlo
Tengo una reputación que no puedo negar.
―Reputation, Post Malone
SUGARLAND CREEK
RANCHO Y RETIRO EQUINO
SUGARLAND CREEK, TENNESSEE.

~Bienvenido a Sugarland Creek Ranch y Retiro Equino~


El pueblo de Sugarland Creek alberga a más de dos mil residentes y
está rodeada por las hermosas Montañas Apalaches. Estamos a solo
quince minutos del centro del pueblo, donde puede comprar en
boutiques locales, tomar un café con leche, ver una película o
simplemente disfrutar de las vistas.
Somos un rancho todo incluido. Si bien brindamos alojamiento
rústico, cada cabaña es accesible para discapacitados con rampas y
senderos suaves para caminar. Si necesita ayuda para viajar entre
actividades, le proporcionaremos un miembro del personal para que lo
recoja en uno de nuestros vehículos accesibles para discapacitados en
cualquier momento. Solicite en recepción o marque '0' en el teléfono de
su habitación. Estamos aquí para ayudar en todo lo que podamos.
Para que su estadía aquí sea la mejor experiencia, conozca a la familia
y aprenda sobre todo lo que tenemos para ofrecer en el retiro para
garantizar que tenga las vacaciones de su vida.
Conozca a la familia Hollis:
Garrett y Dena Hollis: El señor y la señora Hollis han estado casados
durante más de treinta años y tienen cinco hijos. Sugarland Creek Ranch ha
sido el hogar de más de tres generaciones de Hollis. Cuando la familia asumió
oficialmente el control hace veinte años, agregaron el retiro para compartir su
amor por los caballos y el aire libre con el público.
Wilder y Waylon: Niños gemelos, los mayores.
Landen: El hijo de en medio.
Tripp: El más joven de los chicos.
Noah: La única chica y bebé de la familia.

Ya sea que esté aquí para relajarse y disfrutar de las vistas o esté
listo para ensuciarse las manos, tenemos una variedad de actividades
en el rancho para que disfrute:
Rutas a caballo y visitas guiadas
(10:00 am y 4:00 pm)
Senderismo, ciclismo de montaña y pesca.
(Mapas disponibles en el Lodge)
Noches de juegos familiares
(domingos y miércoles)
Karaoke y baile en cuadro
(Noches de viernes y sábados)
Sala de juegos para niños
(Abierto 24 horas al día, 7 días a la semana)
Nadar
(Piscina abierta de 9:00 am a 9:00 pm todos los días)
Fogatas con s'mores
(viernes)
…¡y mucho más dependiendo de la temporada!

El edificio del Lodge cuenta con personal las 24 horas del día. Es el
hogar de nuestra recepción y servicios para huéspedes, The Sugarland
Restaurant & Saloon y el registro de actividades.
Encuentre toda nuestra información actual en:
[Link].
Nos enorgullecemos de servir auténtica comida sureña, así que
infórmenos si tiene alguna restricción dietética o necesidad para
brindarle un mejor servicio. Ofrecemos brunch de 8:00 am a 1:00 pm.
El restaurante está abierto para la cena de 5:00 pm a 9:00 pm Si desea
cenar o buscar otras actividades fuera del rancho, estamos a menos de
una hora de Gatlinburg y estaremos encantados de ofrecerle
sugerencias.
Muchas gracias por visitarnos.
¡Esperamos que la pase genial!
-La familia Hollis y el equipo Sugarland

¡Ver mapa en la página siguiente!


Hace diez años

No he dormido en tres semanas, desde que enterré a mi hija, y todos,


incluidos mi esposa y mi hijo, me culpan por su muerte.
No es que los culpe.
Yo también me culpo a mí mismo.
Lyla era mi pequeña aventurera. Con solo diez años, estaba ansiosa
por hacer conmigo cualquier cosa que involucrara caminatas, paseos a
caballo, ciclismo, escalada y cualquier tipo de deporte acuático. Como ex
jinete de toros, eso me encantaba de ella. Siempre dispuesto a probar
algo nuevo y me la pasé genial haciéndolo.
Mi hijo Jase, de catorce años, es todo lo contrario.
Prefiere quedarse en casa. Después de años de intentar que fuera a
acampar y pescar conmigo, dejé de pedírselo.
Ahora crecerá sin su hermana menor por mi culpa.
Este dolor no se parece a nada que haya experimentado jamás. El
dolor abrasador me corroe cada segundo de cada día. Los recuerdos de
ese día me persiguen hasta el punto de vomitar.
No lo soporto más.
Mientras sostenía a mi angelito en mis brazos, cubierta de sangre y sin
vida, le rogué a cualquier poder superior que me llevara en su lugar.
―¡Ella no! ―grité―. ¡Llévame a mí! Viviré en el infierno por toda la
eternidad si la salvas. ¡Ella es inocente!
Ella era todo mi mundo.
Incluso recurrí a rogarle a cualquier fuerza maligna que me matara
para poder dejar de revivirlo cada vez que cierro los ojos. Cuando eso no
funcionó, supliqué que sucediera algo. Encontrar alivio al ser alcanzado
por un rayo, un camión chocando contra mí o un animal salvaje que me
comiera vivo.
Merezco sufrir porque estar vivo hace sufrir a mi familia.
No me queda más que hacer que encontrar una manera de terminar
con esto.
Estoy vacío, me duele el corazón sin parar y no tiene sentido vivir en
un mundo donde mi hija no existe. Mi familia me odia tanto que ni
siquiera pueden verme.
Nubes oscuras se ciernen sobre mí y la lluvia se desata a mi alrededor.
Los golpes resuenan en la cabina de mi camioneta como si supieran en
qué se ha convertido mi vida.
Llamé a mi amigo de la infancia para que se reuniera conmigo aquí.
Cuando los faros aparecen frente a mí, me alivia que haya aparecido.
Casi es la hora.
―¿Qué pasa? ―Damien grita cuando ambos salimos de nuestras
camionetas y nos paramos debajo de un árbol para evitar empaparnos.
―Necesito un favor ―grito, extendiendo la mano detr{s de mi
espalda y agarrando mi pistola.
―¿Qué diablos est{s haciendo, Fisher? Dame eso. ―Sus ojos se
estrechan mientras la alcanza.
―Saca la tuya ―le digo.
Damien ha sido policía convertido en detective desde que tenía
veintiún años, así que sé que está cargado. Si alguien puede hacer esto
bien por mí, es él.
―¿Qué? ―Se acerca m{s.
Libero el seguro y luego apunto el cañón hacia él.
―Estoy amenazando tu vida, así que cuando me mates, podr{s decir
que fue en defensa propia.
―Fisher, ¿de qué demonios est{s hablando? ¡B{jala!
―¡No! No puedo suicidarme o mi familia no obtendr{ mi seguro de
vida. De esta manera, obtendrán todos mis beneficios.
―No puedes hacer esto ―ruega―. ¿Qué pasa con Jase? ¿Y Mariah?
Ellos te necesitan.
―Créeme, no lo hacen. Apenas pueden verme.
―Este no es el camino, hombre. Déjame conseguirte ayuda.
―Simplemente no puedo existir en un mundo donde mi hija no
existe. ―Mi voz se quiebra mientras se forma un nudo en mi
garganta―. Yo soy la razón por la que ella se ha ido.
―¡Fue un extraño accidente! ―repite palabras que me ha dicho
decenas de veces.
―¡No importa! Yo debería haberla protegido ―grito―. ¡Por favor!
Necesito que acabes con este dolor. ¡Una vida por una vida!
―Necesitas ayuda, hablar con alguien. Déjame llevarte a un lugar
seguro. No sigas este camino. ―Se acerca unos centímetros, pero yo doy
un paso atrás.
―Ella no est{ viva, y yo tampoco debería estarlo.
―Sé que est{s sufriendo, pero esto traería m{s dolor a tu familia.
―Créeme, ellos no me quieren.
―Ellos también est{n sufriendo, hombre. Ven conmigo, Fisher. Te
llevaré a un hospital.
Sacudo la cabeza con fuerza.
―Si no lo haces, encontraré otra manera. Me pararé en medio de la
plaza del pueblo con una pistola y esperaré a que un oficial me dispare.
―¿Para que puedan verlo una y otra vez en las noticias locales?
¡Maldita sea, Fisher! Métete en mi maldita camioneta. ¡Por favor!
―Intenta alcanzarme, pero retrocedo.
―Hazlo por mí ahora, en privado, y nadie m{s corre el riesgo de salir
lastimado.
Soy un jodido egoísta, estoy poniendo a Damien en la peor situación
posible porque sé que no arriesgará vidas inocentes.
Levanto mi pistola más alta y él se congela.
―Saca la tuya. Ahora.
Después de ver hacia abajo, finalmente lo hace.
―En la cabeza, Damien. ―Apunto el cañón a mi sien―. Justo después
de que te dispare, hazlo. No pierdas el tiempo.
Analizarán mi ropa en busca de residuos de pólvora para confirmar
que yo le disparé primero y que él solo me estaba disparando en
defensa.
Su mandíbula se aprieta.
―Bien.
Mi corazón se acelera mientras veo a mi mejor amigo a los ojos, están
llenos de ira y tensión. Puede que me odie por esto, pero me ama a mí y
a mi familia lo suficiente como para saber que necesitarían el dinero de
mi seguro para pagar la casa y los gastos.
―Por favor, dile a Mariah que vea debajo de mi asiento en la
camioneta. Grabé una nota ahí para ella y Jase.
Aunque me odian, quiero que sepan cuánto los amo y cuánto lamento
haber arruinado sus vidas al quitarles a Lyla.
―Esto los destruirá, Fisher. ¿Estás seguro?
Ignoro su pregunta y continúo con mis instrucciones.
―Después dile a Mariah que todo lo que necesitar{ est{ en mi caja
fuerte a prueba de fuego en el cobertizo. Todos los seguros y papeles del
propietario de la vivienda, y haga lo que haga, que se asegure de
quemar mi carta después de leerla.
No puedo arriesgarme a que la policía la encuentre y cuestione mi
muerte.
Luego apunto mi arma a algo detrás de él y aprieto el gatillo.
―Mierda ―sisea cuando pasa zumbando a su lado.
―¡Hazlo! ―grito, manteniendo mi arma en alto.
Damien niega con la cabeza, me apunta y luego dispara.
En la actualidad

―Maldita sea, me encantan los vaqueros con Wranglers ajustados. Es


la temporada de rodeo para los buenos traseros ―espeta en voz muy
alta mi mejor amiga de la infancia, Magnolia. Una mujer delante de
nosotras nos ve por encima del hombro con el ceño fruncido.
Me echo a reír y golpeo con el codo el costado de Magnolia mientras
entramos al ruedo. No es que su gran boca me sorprenda.
―A mí también ―canta mi prima pequeña a mi lado.
―Mallory, cierra la boca. Eres demasiado joven para ver ―le digo.
―¡Tengo doce!
―Exactamente. Cierra los ojos. ―Intento tap{rselos, pero ella me
empuja.
Magnolia se ríe mientras subimos por la rampa y entramos al ruedo,
huele a cuero, tierra y sudor. Personas con sombreros y botas vaqueras
caminan buscando un lugar para sentarse. El Franklin Rodeo es el
corazón del rodeo sureño en Tennessee. Cada junio, mi familia y yo
hacemos el viaje de cuatro horas para ver los espectáculos, comer mucha
comida y escuchar bandas en vivo.
Como entrenadora de caballos profesional en el rancho de mi familia,
trabajo con muchos clientes para eventos como estos. Las carreras de
barriles son una de mis favoritas porque me encanta ese subidón de
adrenalina mientras anticipo que recorrerán los barriles sin derribarlos.
La emoción de cada caballo que cruza la línea de meta me entusiasma
cada vez.
Una de mis clientas, Ellie, compite hoy. He tenido mariposas en el
estómago durante la semana pasada esperando esto, vivo por la
satisfacción de ser testigo de cómo el tiempo que dedico da sus frutos, y
también me encanta mostrar mi apoyo cuando puedo. He trabajado con
Ellie y su cuarto de milla durante el año pasado, aunque ella ha estado
haciéndolo por mucho más tiempo.
Mientras caminamos para encontrar un lugar para sentarnos, noto que
algunos entrenadores me ven y susurran entre sí. No me sorprende,
teniendo en cuenta que me pasa cada vez que estoy en una competencia,
pero no me duele menos. La mayoría de ellos tienen cuarenta y tantos
años y piensan que soy demasiado joven para tener el éxito que tengo.
Escucho rumores sobre cómo llegué aquí solo por mi apellido y el dinero
de mis papás. Además de ser demasiado joven, los entrenadores varones
no creen que sea lo suficientemente fuerte para entrenar razas difíciles y
les gusta degradar mis habilidades a “lo suficientemente buenas para
una chica”. Pero la verdad es que no mantendría mis clientes o
conseguiría otros nuevos si no pudiera respaldar mis promesas con
talento.
―No los veas. ―Magnolia me da un codazo―. Son idiotas envidiosos
con pollas pequeñas.
Resoplo, desvío la mirada y me mantengo concentrada en maniobrar
entre la gente.
―Y es por eso que no recibieron una invitación al evento de la década
para recaudar fondos de los Hollis ―me regodeo con una sonrisa
sarcástica.
―Toda la razón, solo podrían desear ser lo suficientemente buenos
como para ser invitados personalmente por Noah Hollis.
He sido entrenadora durante años, pero he tenido que trabajar en eso
todos los días desde que era una adolescente. El dinero y el rancho de
mis papás para practicar me ayudaron a mejorar mis habilidades, pero
mi impulso por aprender y mejorar me llevó a este nivel. Aún así, eso
me hace antipática en esta industria profesional.
Hace seis meses, propuse la idea de organizar una competencia para
recaudar fondos que beneficiaría a caballos heridos o rescatados. Invité a
entrenadores locales a traer a sus mejores clientes para cambiar las
percepciones erróneas que el público tenía sobre mí y darles la
oportunidad de conocer mi verdadera yo. No solo es beneficioso para la
organización benéfica y la comunidad, sino que también es una forma
de establecer contactos como profesionales.
Mi familia ha estado trabajando arduamente para asegurar todo lo
que necesitamos, y el primer evento anual se llevará a cabo en nuestro
rancho en solo unas pocas semanas.
Cuando encontramos asientos, Mallory ve a algunos amigos que
conoció en el campamento y les pide sentarse junto a ellos unas filas más
allá.
―No abandones el lugar sin mí ―le recuerdo antes de que se aleje.
Ella todavía está cerca, así que puedo vigilarla. Se mudó con mi familia
hace un par de años después de que mis tíos fallecieron y se convirtió en
una hermana menor para mí. Aunque a veces me vuelve loca, soy muy
protectora con ella.
Mis papás y mis cuatro hermanos mayores están aquí en alguna parte.
Nos aventuramos a diferentes cosas, y como trajimos tres caravanas para
dormir, vamos y venimos cuando nos da la gana. Como miembro
honorario de la familia, Magnolia nos acompaña en la mayoría de
nuestras salidas.
Después de diez minutos de espera, el maestro de ceremonias anuncia
la división de Ellie.
―Me voy a acercar.
―Bueno, mierda. No me dejes aquí. ―Magnolia me sigue escaleras
abajo. Se supone que no debes pararte al frente y bloquear las vistas de
los demás, pero solo estaré unos minutos.
Algunos jinetes corren y un barril se vuelca, haciéndonos esperar a
que lo reacomoden.
―Un chico sexy en la fila de arriba de la nuestra te está viendo
―susurra Magnolia.
Girándome ligeramente, veo al hombre del que está hablando. Cabello
castaño hasta los hombros. Mandíbula afilada cubierta de barba oscura y
bigote a juego, del largo perfecto para rascarte la parte interna del
muslo. Parece que sus bíceps van a desgarrarle las mangas de la camisa
arremangadas si se mueve un centímetro más.
Mis ojos se abren cuando vuelvo a ver la expresión engreída de
Magnolia.
―Te lo dije. Es un bombón.
Eso es un eufemismo.
Me encojo de hombros para no revelar cómo late mi corazón por lo
atractivo y fuera de mi alcance que es.
―Parece demasiado mayor.
Más bien me dobla la edad.
A los veintidós años, el hombre de mayor edad con el que he salido
fue Jase Underwood, y solo es dos años mayor que yo.
―¿Y qué? No es necesario tener problemas con papi para probar una
cocina más refinada.
Pongo los ojos en blanco ante su elección de palabras. Al echar otra
mirada furtiva, noto que su mirada permanece fija en mí. Es rudo como
un vaquero, lo cual no es una gran sorpresa en un lugar como este.
―Probablemente me esté viendo por bloquear su vista.
―No, bebé. Eres su punto de vista. Esa es una mirada de lujuria,
créeme. ―Ella mueve su largo cabello oscuro y roba otra mirada.
―Reconocerías esa mirada, ¿no? ―Resoplo.
―La mirada de pensar cosas sucias. Apuesto a que te desnudó
mentalmente tres veces y se imaginó tus botas alrededor de su cuello.
Pongo los ojos en blanco.
―Lo dudo. No me sorprendería que viniera aquí y me regañara.
―Tal vez te castigue con azotes... ―Ella mueve la frente y nos
perdemos en un ataque de risas.
Aferrándome a la barandilla, mantengo mi atención hacia adelante
para no perderme la entrada de Ellie ahora que han reanudado.
Finalmente, Ellie y Ranger entran corriendo al ruedo. Está vestida de
rosa brillante, incluido su sombrero de vaquero, que yo le ayudé a elegir.
No en vano la apodan la Princesa del Rodeo.
―¡Sí! ¡Vamos, Ellie! ―Ahueco mi boca y grito mientras ella rodea el
primer barril.
Inclinándome lo más que puedo sobre la barandilla, grito más fuerte.
―¿Quieres que te levante para que puedas estar ahí con ella? ―se
burla Magnolia.
―L{stima que no hice una señal.
Ella se ríe pero finalmente consigue el espíritu y anima conmigo.
La postura de Ellie es perfecta mientras rodea el segundo barril y
corre hacia el tercero.
―¡Vamos, Ranger! ¡Vamos, vamos, vamos! ―Salto de un lado a otro
ante lo impecable que está actuando.
Cuando Ellie rodea el último barril, casi pierdo la cabeza. Corren hacia
la línea de meta y todos se vuelven locos.
―Quince punto siete seis ocho ―anuncia el maestro de ceremonias, y
luego lo repite ante la multitud.
―¡Santa mierda! ―Me tapo la boca después de darme cuenta de lo
ruidosa que soy.
―Eso debería ponerla en primer lugar, no hay problema ―señala
Magnolia.
―Su tiempo más rápido apenas superaba los quince punto nueve. No
puedo creer cuánto recortó.
―Probablemente todas esas porras que les echaste, los animó aún
m{s. ―Me da un codazo con una sonrisa descarada.
―Ja ja, pero apuesto a que tienes razón. Quiz{s debería agregar eso a
mi entrenamiento. Al margen, grit{ndote. ―Me río.
―Hablando de gritar. Ve a celebrar hablando con el vaquero sexy. Tal
vez te haga gritar m{s tarde por una razón diferente. ―Magnolia me
empuja hacia las escaleras, y si no estuviera viviendo este subidón de
adrenalina, habría corrido en la otra dirección.
No me importa correr riesgos. De hecho, disfruto de la emoción de
probar cosas nuevas, pero cuando se trata de citas y de chicos en
general, digo cosas que me meten en problemas.
―Menos mal que estoy usando mis botas vaqueras de la suerte. ―Y
mi vestido de verano floral blanco favorito que hace que mis senos
luzcan increíbles. Es el comienzo del verano y la temperatura ya está en
los veintisiete grados, así que no estaba dispuesta a sudar mucho
estando afuera la mayor parte del día.
Magnolia sonríe y me insta a ir.
Camino hasta su fila, me disculpo mientras muevo mi cuerpo frente a
algunas personas y luego me siento a su lado.
―Hola. ―Inclino mi cuerpo hacia él mientras toma un trago de su
Budweiser.
Se ahoga cuando se da cuenta de que le estoy hablando.
―Hola ―tose.
―No te importa si me siento aquí, ¿verdad? Vi que seguías
mir{ndome y pensé que tal vez estaba en tu camino. ―Le lanzo una
sonrisa traviesa y luego finjo ver en la misma dirección en la que estaba
parada, inclinando la cabeza hacia donde estaba, agrego―: Pero ahora
que estoy aquí, no veo cómo pude haber bloqueado tu vista.
Vuelvo a verlo mientras una media sonrisa se forma en su rostro.
―No, podía ver muy bien.
Su timbre profundo hace que un escalofrío recorra mi espalda. Tengo
muchas ganas de volver a escucharlo.
―Oh, Dios. Así que debes haberme estado viendo por otra razón.
―Nuestras rodillas casi se tocan y estoy tentada de acercarme un poco
más hasta que lo hagan.
Me ve fijamente como si estuviera contemplando sus palabras.
―No estaba viendo fijamente.
―Casi me engañas, entonces definitivamente estabas viendo
fijamente. ―Me lamo los labios y espero a que explique por qué se
obsesionó conmigo, cuando el silencio incómodo se prolonga,
continúo―: Como sea... ya que pareces tan cómodo como un gato en
agua fría conmigo sentada aquí, volveré con mi amiga, eres libre de
unirte a mí. La vista es genial.
―No tan buena como la mía.
Lo veo fijamente, medio sorprendida y medio mareada por sus
palabras.
―¿E-estás coqueteando conmigo?
―A lo mejor lo hago.
Cruzando las piernas, le hago señas para que siga.
―Bueno, entonces, continúa y pregúntame.
Inclina la cabeza mientras se forman arrugas entre sus cejas.
―¿Preguntarte qué?
―Mi número.
―Ni siquiera sé tu nombre.
―Es Noah. ¿Y el tuyo?
―Fisher.
―Me gusta, ahora que nos conocemos, ¿quieres mi número o no?
Vuelve a llevar la botella a sus tentadores labios y me observa por
encima del cuello mientras toma un sorbo.
―Eres muy directa.
―¿Y por qué no debería serlo? ―le pregunto, manteniendo nuestras
miradas fijas―. ¿Est{s acostumbrado a las mujeres tímidas? ¿Eso es lo
que prefieres? Si no soy tu tipo, puedes decirlo. No herirá mis
sentimientos.
―No es eso.
Me encojo de hombros y digo:
―Okey ―como si su falta de entusiasmo no lastimara mi ego―. Si
cambias de opinión, esta noche seré bartender en el salón Cantina. La
primera cerveza corre por mi cuenta.
He sido voluntaria durante los últimos años desde que el rancho de
mi familia es patrocinador. Mis hermanos también colaboran, pero ellos
no lo hacen para recaudar fondos para la caridad, solo buscan números
de chicas solteras, y es exactamente por eso que necesitarán una niñera
en la recaudación de fondos.
Antes de que Fisher pueda responder, salgo de su fila y vuelvo hacia
Magnolia.
Ella tiene los ojos muy abiertos y la boca abierta.
―¿De dónde diablos acaba de salir ese lado tuyo?
Enlazo mi brazo con el suyo mientras nos conduzco hacia donde se
sienta Mallory.
―Canalicé a mi Magnolia interior. Pensé que nunca lo volvería a ver
de todos modos, entonces, ¿por qué importaría si hago el ridículo?
―Jesús, por la forma en que sus cuerpos se inclinaban el uno hacia el
otro y el intenso contacto visual, me estaban excitando por un minuto.
―Ella hace como si se abanicara.
Nos reímos mientras nos sentamos frente a mi prima pequeña, que
está ocupada cotilleando con su amiga. Resisto la tentación de levantar
la vista para ver si él me está viendo de nuevo, pero decido actuar con
calma como si no me importara de ninguna manera. Era demasiado
bueno para subir ahí y darle mi número. En vez de eso, me estoy
pateando y entrando en pánico por lo tonta que soy, ahora desearía que
la tierra se abriera y me salvara de la humillación.
Una vez que todos los competidores han corrido, declaran a Ellie
ganadora y nos ponemos de pie, aplaudiendo y dejando escapar silbidos
penetrantes, no podría estar más orgullosa de su enfoque y
determinación, incluso cuando tuvo malos días de entrenamiento, se
levantó y trabajó más duro.
―¿No es Craig Sanders? ―Magnolia me susurra al oído mientras
vemos el evento de cuerda en equipo.
Mis ojos siguen mientras ella señala en su dirección y mis labios se
curvan.
―Desafortunadamente.
No me sorprende verlo aquí como entrenador, pero es local de
Sugarland Creek. Probablemente esté tratando de encontrar clientes o
robárselos a otros.
Es una serpiente.
―Oh, mierda, él viene para ac{. ―Mi espalda se pone rígida cuando
él se dirige directamente hacia nosotras.
―Hola. ―Se inclina el sombrero y me estremezco―. Felicidades por
la victoria.
―Gracias ―le digo. Aunque es la victoria de Ellie, est{ amargado
porque ella vino a verme después de que lo despidió el año pasado.
―Ella fue un poco lenta en ese segundo barril. Quizás quieras
ayudarla a arreglar eso para que no tenga una victoria tan estrecha la
próxima vez, odiaría verla caer al segundo puesto.
Magnolia le lanza una mirada asesina mientras yo fuerzo una sonrisa.
―Lo tendré en mente. Muchas gracias por tu valioso aporte.
Su mandíbula se contrae como si estuviera llena de tabaco de mascar.
Asqueroso.
Mallory no tiene ni idea de lo que está pasando e interviene:
―¿Qué corredor era el tuyo?
Magnolia reprime una risa mientras yo reprimo una sonrisa.
―El mío no est{ aquí ―le dice con un tono forzado.
Craig no puede conservar clientes porque tiene una actitud de mierda
y no tiene paciencia.
―¿Por qué? ―le pregunta Mallory, ignorante de la irritación que
cubre el rostro de Craig.
En lugar de responder, asiente hacia mí.
―Nos vemos, Noah.
―Dios, espero que no ―murmuro.
Él es otro que piensa que debería tener más éxito que yo porque es
mayor, también me culpa cuando sus clientes lo dejan y me contratan a
mí.
Una vez que terminan los eventos de la noche, Magnolia lleva a
Mallory a nuestra caravana mientras yo me dirijo al salón para mi turno.
Ella promete pasar más tarde, pero considerando que mi hermano Tripp
está aquí, dudo que lo haga.
Ella está enamorada de él desde la preparatoria, pero él nunca ha
correspondido a esos sentimientos ni ha sido del tipo que se ponga serio.
Solo es dos años mayor que yo, así que no puedo culparlo, aunque con el
tiempo ella dejará atrás a la persona que le gusta y él llegará demasiado
tarde.
Mientras reparto bebidas y charlo con los clientes, mi mente vaga
hacia Fisher. Cada vez que alguien entra, mi corazón da un vuelco al
pensar que es él. No estoy segura de que aparezca, pero quiero estar
preparada si lo hace, agarro una servilleta y escribo mi número, así si se
acobarda y no me pregunta, se lo daré casualmente. Él puede decidir si
quiere usarlo.
Agarrando otra servilleta, se me ocurre una idea y anoto el número de
mi ex. Si lo pide y no hay buenas vibras, le daré el de Jase en su lugar y
no se dará cuenta.
Tan pronto como entro al salón, tengo la tentación de volver a salir.
¿Qué demonios estoy haciendo?
Noah es hermosa y encantadora y al menos veinte años más joven que
yo. No debería haberla estado viendo, pero no pude evitarlo. En el
momento en que mis ojos se posaron en ella, me consumió.
Exudaba tanta energía y emoción que era imposible no notarla. La
forma en que animó a su amiga y entusiasmó a todos me trajo de vuelta
a mis días montando toros, cuando competir era mi vida y la multitud se
volvía loca. Verla hizo que la adrenalina rugiera por mi cuerpo, y ni
siquiera era yo quien estaba en el ruedo.
Cuando se sentó a mi lado, mi corazón dio un vuelco por nuestra
proximidad, y casi me trago la lengua cuando ella me habló.
¿Por qué diablos estaría interesada en un tipo que le doblaba la edad?
Una vez que pasó el shock inicial de que ella se acercara a mí, ya era
demasiado tarde, ya se había marchado con una invitación para
reunirme con ella para tomar una copa. Después de mi largo día, no
pensaba pasar por el bar, pero la idea de volver a verla era demasiado
intrigante como para no hacerlo.
Me tomó dos horas convencerme de venir en primer lugar, y ahora
que la encuentro, no puedo quitarle los ojos de encima.
Ella sonríe y ríe mientras charla con los clientes y los demás
bartenders, reparte bebidas y se balancea con la música en vivo. Me
froto los jeans con las palmas sudorosas, me acerco y espero que esté tan
feliz de verme como yo de verla.
Tan pronto como su mirada me encuentra, sus labios se abren en una
amplia sonrisa y se acerca con una Budweiser.
―Viniste. ―Su rostro se ilumina mientras coloca una servilleta y la
botella frente a mí―. Pero ahora la pregunta es, ¿viniste por mi número
o por la cerveza gratis?
―Vine a verte, la cerveza es solo una ventaja. ―Después de tomar
asiento, tomo un sorbo, el líquido me ayuda a refrescarme mientras su
coqueta inspección calienta mi cuerpo.
Sus cejas se arquean mientras busca en su bolsillo y saca dos
servilletas. Ella las ve antes de decidirse por una y guardar la otra.
―En ese caso, te daré esto.
Cuando la veo, sonrío cuando leo su número.
―¿Cómo supiste que vendría?
―No lo hice, pero era optimista. ―Se encoge de hombros, apoya los
codos en la barra y se acerca cada vez m{s―. Pensé que si no aparecías
al final de la noche, se la daría al siguiente chico más guapo.
Mis músculos se flexionan mientras me inclino hacia ella y continúo
prestándole toda mi atención.
―El siguiente m{s guapo, ¿eh? ¿Quién habría sido?
―Mira a ese tipo de ahí... ―Ella asiente hacia un hombre que charla
en un rincón sosteniendo un vaso de licor oscuro―. Su nombre es
Hunter. Treinta y dos. Es publicista de uno de los jinetes de toros
importantes, y solía montar también.
Tomando un trago, mido al chico y me obligo a seguir respirando. No
es tan impresionante, en mi época de apogeo como jinete, apuesto a que
podría haber corrido en círculos a su alrededor.
Noah hace girar un mechón suelto de su cabello rubio dorado.
―Los de traje y corbata no son realmente mi tipo, pero parece lo
suficientemente engreído como para al menos dar un buen oral, pero si
tuviera que adivinar, tú lo harías mejor.
Ahogándome con mi cerveza ante su repentino arrebato, toso hasta
que se aclara mi garganta. Jesucristo. Ella está tratando de matarme.
―¿Est{s bien? Te ahogas mucho. ―Me entrega una servilleta limpia y
la tomo para limpiarme la boca.
―Sigues tom{ndome por sorpresa. ―Mi voz est{ llena de grava
mientras trato de ahogar el nudo de nervios.
Sus manos van a sus caderas mientras sus labios rojo cereza se curvan
en una sonrisa.
―¿No est{s acostumbrado a que las mujeres te coqueteen? Eso parece
poco probable.
Me encanta lo atrevida y libre que es. Noah no se parece a nadie que
haya conocido antes, y la necesidad de reclamar su boca es más fuerte
que cualquier cosa que haya sentido jamás.
Franca, hermosa y sin complejos.
Y demasiado joven.
Sacudiendo la cabeza, coloco mi mano para ocultar mi sonrisa.
―¿Est{s... sonrojado? ―se burla, inclinando la cabeza para ver mejor
mi cara.
Enderezando mi columna, muevo mi mano hacia mi adolorida polla.
―No, yo no me sonrojo.
Los labios de Noah se curvan en una sonrisa divertida mientras sus
propias mejillas se tiñen de rosa.
―Vaquero... est{s sonrojado.
Mi pulso se acelera y agarro la Budweiser como si fuera mi salvavidas.
―Entre los dos, tú eres la que se ve sexy y excitada.
Sus pestañas rozan su mejilla antes de levantar su mirada para
encontrarse con la mía. Hay un parpadeo salvaje y caótico detrás de sus
ojos entrecerrados mientras se lame el labio inferior y revela una sonrisa
secreta.
Me gustaría meter ese labio exuberante entre mis dientes y explorar
cada centímetro de su boca con mi lengua.
―Yo... ―Hace una pausa, inhalando profundamente. Cuando su
vestido se estira contra su pecho, veo sus pezones duros a medida que
sus senos suben y bajan.
―¿Te dejé sin palabras? ―Mantengo mis ojos en los suyos mientras
inclino la botella de mi cerveza y la bebo. Gracias a Dios los otros
bartenders están cuidando a los clientes porque me gusta tener toda su
atención.
Una apuesta salvaje y posesiva ruge dentro de mí para reclamar más
que solo eso.
―Si quisieras obligarme a estar callada, hay formas m{s divertidas de
mantener mi boca ocupada que nos beneficiar{n a ambos. ―Un ligero
levantamiento de sus hombros me dice exactamente lo que está
insinuando.
―Jesucristo.
Mi polla escuchó eso.
Ella me atrapa ajustándome y sonríe.
―¿Necesitas otra?
Le entrego mi botella vacía. No debería tomar demasiadas ya que bebí
whisky directamente de la botella para darme suficiente valor líquido
para aparecer aquí.
―Depende. ¿Hasta qué hora est{s trabajando?
―Cerramos en menos de una hora. ¿Tienes planes?
―¿Para ti? Sí.
Ella se acerca cada vez más.
―Continúa...
―Me gustaría saber si eres de las que grita o de las que gime.
Cuando sus labios forman una sonrisa tensa, me preocupa haber
cruzado la línea. La gente se mueve y habla a nuestro alrededor, la
música está demasiado alta para que cualquiera pueda escucharla, pero
gracias a su intriga silenciosa, no le preocupa que la escuchen.
Me entrega otra botella y, cuando la agarro, no me suelta. Nuestros
dedos se rozan y estamos en una guerra silenciosa sobre quién se soltará
primero.
―Si lo haces bien, soy ambas cosas.
Mi cerebro se estanca.
Antes de que pueda responder, Hunter y un par de chicos se acercan,
la eligió deliberadamente ya que otro bartender cercano no tiene
clientes.
Hunter golpea la barra y le roba la atención.
―Oye, preciosa. ¿Crees que puedes darnos otra ronda?
Agarro con fuerza la botella de cerveza mientras espero que este
imbécil se pierda.
―Claro. ―Noah se pasa el cabello por encima del hombro mientras se
gira para abrir el refrigerador, se inclina y mis ojos se estrechan hacia su
trasero, ya que su vestido apenas lo cubre. Cuando miro, noto que
Hunter está haciendo lo mismo.
Mierda. No soy mejor que este idiota.
Noah deja tres botellas y le dice el total. Él le ofrece un billete de
veinte pero no lo suelta cuando ella lo toma.
―¿Qué se necesita para que consiga tu número? ―Él le muestra una
sonrisa arrogante que estoy tentado a quitarle de la cara.
―¿Qué harías con mi número? ―Noah se queda quieta mientras
espera que él suelte el billete.
―Un jinete de toros profesional y la mejor entrenadora de caballos de
exhibición del estado... ―Saca la lengua y lentamente se lame los labios
como un hipopótamo hambriento―. Estoy seguro de que tu
imaginación puede llenar los espacios en blanco.
Entonces ella es entrenadora de caballos. Impresionante.
Noah pone una sonrisa que incluso yo puedo decir que es falsa.
―¿Est{s tratando cortar en ocho segundos?
Resoplo, conteniendo la risa.
Hunter se gira y frunce el ceño, pero rápidamente se da cuenta de que
soy dos veces más grande que él y vuelve a ver a Noah.
―Hag{moslo f{cil ―le dice―. Tú pagas tus bebidas, dame una buena
propina y no te avergonzaré frente a tus amigos.
Él la ve incómodo antes de soltar el dinero.
―No olvides el frasco de propinas... ―canta, poniendo el dinero en la
caja registradora.
Hunter frunce el ceño, saca más de su billetera y lo mete
agresivamente en el recipiente.
Tan pronto como se alejan, la veo impresionado.
―Así es como te las arreglas para conseguir las grandes propinas,
¿eh?
―Una chica tiene que hacer lo que una chica tiene que hacer en esta
economía.
Me río entre dientes. Ella es muy divertida y, maldita sea, esos
comentarios inteligentes son sexys.
―Gracias a Dios estuve aquí para rescatarte de tu segunda mejor
opción. Parecía un poco ansioso por meterse en tus pantalones. ―Mis
palabras salen disparadas.
―Todos lo est{n hasta que llega la hora del juego, y luego est{n
torpemente en el campo como un grupo de novatos.
Un gemido animal se libera de mi garganta ante el deseo de mostrarle
exactamente lo que se está perdiendo.
―¿Es por eso que est{s cambiando a hombres mayores? ¿Porque
podemos hacerlo mejor? ―Bebo mi segunda cerveza.
Juro que soy testigo de cómo todo su cuerpo se estremece. Sin
preguntar, me entrega otra botella.
―Honestamente, no lo sé por experiencia personal, pero mi objetivo
es darles a las personas mayores igualdad de oportunidades.
Me agarro el pecho como si sus palabras me dieran un golpe porque
bien podrían haberlo hecho.
―Eres brutal, ¿lo sabías? Lo dices como si estuviera arrastrando los
pies con un andador.
―Todo cierra a las once. Ser{ mejor que te adelantes para que no
tengamos que sacarte en silla de ruedas.
―Estoy empezando a pensar que me diste tu número para poder
inscribirte en mi plan de retiro.
Se forman arrugas entre sus cejas como si estuviera contemplando qué
es eso.
―Estoy bastante segura de que mi pap{ tiene eso.
Frunzo el ceño y mi mirada se oscurece cuando ella estalla en
carcajadas.
Su sonido ablanda mi corazón. Podría escucharlo durante horas, y
hacer lo que sea necesario para que siga riendo.
―Tengo curiosidad. ¿Qué había en la otra servilleta que sacaste?
―No puedo decírtelo. ―Ella se encoge de hombros con una sonrisa
juguetona.
Me inclino sobre la barra con los brazos cruzados y bajo la voz.
―¿Y eso por qué?
Se acerca más como si fuera a decírmelo.
―Porque entonces tendría que matarte.
Arqueo una ceja, divertido.
―¿Ah, sí?
Ella se encoge de hombros impotente.
―Es el código de chicas. No podemos compartir nuestros secretos.
―¿Y si prometo contarte uno de mis secretos? ¿Me lo dir{s entonces?
―Mmm, eso es muy tentador. ―Se toca los labios y tengo ganas de
probarlos.
―Haré que valga la pena.
―Muy bien, entonces. ―Sus labios se inclinan en una sonrisa
victoriosa mientras busca su bolsillo y saca la segunda servilleta
doblada, y la sostiene entre nosotros.
Estoy a punto de agarrarla antes de que ella la quite de mi alcance.
―En caso de que cambiara de opinión acerca de darte mi número,
anoté el de mi exnovio.
La mano que estuvo a punto de robársela retrocede.
―No sabía que las mujeres hacían eso.
―Después de un par de docenas de veces de decirles que no a los
chicos, nos volvimos inteligentes. Por lo general, también enoja a
nuestros ex, por lo que es beneficioso para todas.
―Inteligente.
Arruga la servilleta y la tira.
―Todavía soy amiga del mío, así que en realidad no quisiera hacerle
eso, pero sería una broma divertida.
Los clientes la alejan mientras la música cambia a una alegre canción
country y la gente desfila hacia la pista de baile. Si ella no estuviera
trabajando, la llevaría conmigo y usaría cualquier excusa para tocarla,
mis manos no abandonarían su cuerpo hasta que me obligaran a hacerlo.
Ese pensamiento me sacude hasta lo más profundo.
A mi esposa y a mí nos encantaba salir los fines de semana antes de
que falleciera nuestra hija. Bailábamos y bebíamos hasta el cierre. Esta
noche es la primera vez en una década que siquiera pienso en bailar con
otra mujer, y solo fueron necesarias dos conversaciones.
No he tenido una mujer en mi cama desde que me casé. Tuve citas y
les di un beso de buenas noches, pero ahí terminó todo. El deseo de
tener a alguien como Noah debajo de mí debería aterrorizarme, pero no
es así.
Tenemos una chispa inexplicable y no perderé el tiempo
cuestionándola. He pasado años castigándome por mi pasado y por
cómo manejé las cosas, pero no quiero privarme de una felicidad
potencial.
Noah se lanzó a mi vida por una razón. Por primera vez en solo Dios
sabe cuánto tiempo, quiero seguir mi corazón y ver a dónde me lleva.
Al revisar mi teléfono, me doy cuenta de que el bar cierra en menos de
veinte minutos. No hay tanta gente como cuando llegué, pero ahora
estoy ansioso por que termine la velada. Quiero más tiempo con ella.
Preferiblemente solos.
Diez minutos después, la banda anuncia su canción final y la última
llamada para tomar unas copas. La gente inunda la barra, empujándome
fuera de mi lugar. Retrocediendo, no dejo de ver a Noah mientras
termino mi tercera Budweiser.
Recordando que tengo su número en la servilleta, lo programo en mi
teléfono y luego le envío un mensaje de texto.

Fisher: Te esperaré afuera, y si te quedas conmigo en mi caravana esta noche,


te prometo que estarás gritando en ocho segundos.

Mi teléfono vibra justo cuando la barra se vacía y la gente sale,


incluido yo.
Noah: Se necesitan más de ocho segundos para impresionarme, vaquero.

Sonriendo, escribo otro mensaje.

Fisher: Entonces, ¿qué te impresionaría?


Noah: Tendrás que esperar y descubrir... si puedes seguirme.

Sus palabras hacen que mi polla se contraiga mientras pensamientos


sucios se arremolinan en mi mente. Nunca he deseado tanto a alguien
que acabo de conocer como a ella. Debería dejarla en paz, pero no
encuentro fuerzas para alejarme. Es muy tarde ahora. Estoy dentro.

Fisher: Estás jugando con fuego, Noah. Voy a hacerte comer esas palabras.
Noah: No me gané el apodo de AA en la preparatoria por nada. Entonces, si
voy a morir por correr un riesgo, entonces bien podría ser una muerte por
orgasmo.

¿AA? Escribo un texto para preguntar qué significa eso, pero luego me
doy cuenta.
Adicta a la adrenalina.
Eso le queda bien.
Trago el nudo que tengo en la garganta mientras releo su texto.
Muerte por orgasmo. Jodido Cristo.
Esta chica es atrevida.
Luego envía otro mensaje de texto antes de que pueda responder.

Noah: Suponiendo que puedas darme uno. No quiero que tu marcapasos se


detenga.
Maldita sea. Ella es salvaje.
Y no puedo decir que alguna vez haya deseado nada más.

Fisher: Tu coño ya me está deseando, cariño. Me suplicarás que te deje


correrte y, si te portas bien, te daré exactamente lo que necesitas.

Más personas llenan la acera cuando salen del bar y las puertas se
cierran con llave. No estoy seguro de cuánto tiempo tardarán en cerrar,
pero la esperaría aquí toda la noche.
Cuando mi teléfono vibra un par de minutos después, es una foto de
las bragas blancas de Noah. Ella las está enseñando e inmediatamente
me preocupo de que los otros meseros los vean.

Noah: Siempre soy una buena chica.


Fisher: Guárdalas.
Noah: ¿No te gustan?

Ella sigue su mensaje con un emoji de cara triste.

Fisher: Me vas a hacer perder la cabeza si pienso en que otro hombre las verá.
Noah: Si no eres fanático del voyeurismo, te sugiero encontrarme detrás del
edificio donde podemos estar solos.

La gente permanece en las aceras y en el estacionamiento, así que


definitivamente es una mejor idea no dejarles ver lo que estoy a punto
de hacerle. Ella no tiene idea de lo que me hace.

Fisher: Mantenlos alejados. Voy para allá.


Meto mis bragas en mi bolso y me despido de los demás meseros. No
se dieron cuenta de lo que estaba haciendo porque me colé en el baño
para refrescarme.
Una vez que salgo por la puerta principal, camino alrededor del
edificio donde los camiones de comida se estacionan durante la noche.
Mis nervios están a toda marcha mientras me limpio las palmas
sudorosas en el vestido.
Nunca había conocido a un hombre con el que la química fuera tan
intensa e inmediata.
Y diablos, ni siquiera me ha tocado todavía.
Tampoco he tenido nunca una aventura de una noche.
Lo quería hacer con calma, pero mi corazón se aceleró mientras
hablábamos. Cuando me envió un mensaje de texto pidiendo verme
después de mi turno, la emoción recorrió mi cuerpo ante la idea de que
estuviéramos juntos y solos.
Magnolia tenía razón. Necesito salir y experimentar la vida en lugar
de centrarme únicamente en el trabajo. Aunque no estoy segura de que
ella se estuviera refiriendo a esto, se volverá loca cuando le diga que es
con el chico del ruedo.
Apenas conozco a Fisher y debería preocuparme que esté a punto de
follar con él, pero este hombre misterioso me hace tirar toda la lógica por
la ventana. Después de sentirme avergonzada cuando no saltó
inmediatamente para pedirme mi número, me entusiasmé cuando
apareció en el bar. Estaba más tranquilo y conversador que nuestra
primera conversación, lo que me ayudó a relajarme y no estar tan
nerviosa.
Cuanto más hablábamos y coqueteábamos, más ansiaba su atención.
No me he acostado con un hombre desde Jase, hace dos años, y estoy
lista para romper mi período de sequía. Hubo un tipo después de él
llamado Dylan, pero nunca llegó hasta el final. Lo detuve antes de que
pudiéramos continuar porque me sentía muy culpable, como si de
alguna manera estuviera siendo infiel a pesar de que Jase y yo habíamos
terminado. Seguimos siendo amigos, así que eso forma parte de eso,
pero ya ha pasado bastante tiempo. Necesito tener sexo sin preocuparme
de que de alguna manera afecte a mi ex.
Seguí observando las palmas callosas de Fisher, una señal de que
probablemente realiza trabajos manuales o trabaja al aire libre, y me hizo
querer descubrir qué más podían hacer esas manos. Mi vibrador es
digno de arrancarme el alma, pero una chica solo puede estar sola
durante un tiempo antes de que no sea suficiente.
Extraño el contacto físico y la liberación emocional que conlleva tener
pareja.
Si voy a tener una conexión aleatoria, también podría ser con un chico
que parezca saber lo que está haciendo. Incluso con una barrera entre
nosotros, su voz profunda y su mirada oscura me pusieron la piel de
gallina.
No hace daño que sea demasiado atractivo para su propio bien y
mucho más experimentado que yo. Siguió nuestra conversación y luego
volvió a hacerlo cuando las cosas llegaron a sextear, por lo que no sería
una sorpresa imaginar que él también es lo que me gusta en la cama.
―Disculpa, vaquero. ¿Est{s esperando a alguien? ―le pregunto tan
pronto como aparece a la vista.
Fisher se da la vuelta y una sonrisa torcida aparece en su rostro
desaliñado. Se ha recogido el cabello en un moño bajo y desordenado,
pero ya estoy fantaseando con pasar mis dedos por él. Sus jeans se
adhieren a sus musculosos muslos y es mucho más ancho de cerca, con
un pecho ancho y brazos gruesos.
―Me estaba preocupando que no aparecieras. ―Él camina hacia mí
con las manos en los bolsillos, y su mirada apreciativa y pesada recorre
mi cuerpo.
―Creo que vale la pena esperar, ¿no? ―Me acerco un poco más y me
doy cuenta de que es al menos treinta centímetros más alto que mi metro
sesenta y dos.
―Absolutamente. Me muero por probar algo.
Antes de que pueda preguntar, se inclina y cierra la brecha entre
nosotros, pero lo detengo antes de que su boca se encuentre con la mía.
―No vas a matarme, ¿verdad? ―Mis palabras se escapan antes de
que pueda detenerlas. De repente me di cuenta de que estamos en un
callejón que parece muy estrecho, con contenedores de basura y mala
iluminación. Lo único que falta es el flujo constante de sirenas que
suenan a lo lejos.
―¿Parece que quiero matarte? ―Toma mi mano y la empuja contra su
erección, demostrando cuánto me desea. Teniendo en cuenta que lleva
jeans y todavía puedo sentir lo duro que está, debería aterrorizarme de
lo grueso que es su bulto.
Trago fuerte y cuando me suelta, me pongo derecha.
―Quiero decir, ¿no es este el comienzo de cada episodio de un
podcast sobre crímenes reales? ¿Un tipo se folla a una chica antes de
estrangularla y tirar su cuerpo?
Parpadea como si estuviera esperando el remate, pero he visto
suficiente Dateline para reconsiderar lo estúpida que fui al encontrarme
con él aquí.
Magnolia me matará si dejo que un vaquero sexy que finalmente
limpió las telarañas de mi coño me asesine.
Quizás no debería haberle dado la idea de morir por un orgasmo.
―Noah, si fuera a matarte, no me habrían visto contigo en un bar con
docenas de testigos.
Buen punto.
―¿Entonces puedes prometerme que no voy a morir en tu presencia?
Sus labios se aprietan como si estuviera conteniendo una risa, luego se
pasa una mano por su desaliñada mandíbula.
―Sí, lo prometo, pero... ―Toma mi barbilla, acercando nuestras bocas
peligrosamente. Su aliento sobre mi piel sonrojada calienta cada
centímetro de mi cuerpo adolorido―. Estar{s lista para morir cuando te
permita correrte.
¿Acaba de decir... que me permita correrme?
Cierra el espacio entre nosotros y captura mi boca antes de que pueda
pensar en una respuesta. Inspiro su colonia amaderada que podría no
llevar, es el tipo de persona que naturalmente huele así por ensuciarse
las manos. Demonios, ni siquiera sé a qué se dedica, pero no me
importa, no quiero meterme más en mi cabeza esta noche, no cuando
estoy con él.
Necesito esto.
Creo que él también.
La calidez de su cuerpo lo abarca todo mientras su lengua se desliza
entre mis labios. Las mariposas invaden mi estómago por lo bien que se
siente y necesito más. Frenéticamente, agarro su camisa y un profundo
gemido se escapa de mi garganta cuando su dureza me presiona. Su
mano sube por mi espalda y se coloca alrededor de mi cuello,
manteniéndome en mi lugar mientras me roba el aliento.
―Mierda, Noah.
Su boca se mueve hacia mi mandíbula y mi cuello. La forma en que
chupa y lame mi piel entinta permanentemente mi alma. Mis pechos se
hinchan anticipando su toque y mis muslos se aprietan ante la
intensidad de su boca. No se parece a nada que haya sentido alguna vez,
pero cuando deja un rastro de marcas de mordiscos, un gemido resuena
entre nosotros.
―Te gustó eso ―dice con la voz áspera y luego captura mis labios
nuevamente.
Mi corazón late incontrolablemente como si no pudiera seguir el ritmo
de las sensaciones que me invaden. Cuando suelta un gruñido
profundo, sé que está tan ansioso como yo.
―Deberíamos irnos ―exhalo cuando su mano se desliza debajo de mi
vestido y cubre mi trasero desnudo―. Antes de que nos arresten por
exhibicionismo.
Cuando clava sus dedos en mi piel, lo aprieto con más fuerza. Me
encanta ser la razón por la que está tan excitado.
―Deberías haber pensado en eso antes de hacerme esto ―murmura y
luego acerca su boca a la mía mientras me balanceo contra su erección―.
Ya que te debo un secreto, aquí tienes el mío. No puedo alejarme de ti
ahora.
―Gracias a Dios. ―Veo a mi alrededor, asegur{ndome de que
estamos realmente solos, y decido hacer honor a mi apodo. Agarrando
su mano, lo llevo hacia uno de los camiones de comida. Está cerrado,
pero parece bastante fácil abrir el pomo de la puerta. Hurgando en mi
bolso, saco un par de pasadores y los estiro.
―¿Qué est{s haciendo? ―Se presiona contra mi espalda mientras
empujo ambos pasadores en la cerradura y los giro en direcciones
opuestas―. ¿Cómo sabes cómo hacer eso?
―Mis cuatro hermanos mayores me enseñaron todo tipo de mierda
solo porque podían. ―Me río entre dientes porque si Fisher supiera la
mitad de las cosas que yo hacía para seguirles el ritmo cuando era más
joven, habría corrido en la otra dirección.
―Voy a necesitar m{s explicaciones que esa ―dice cuando abro la
cerradura. Me tomó menos de treinta segundos en casi total oscuridad,
mis hermanos estarían muy orgullosos.
Tal vez no si supieran que estaba usando esa habilidad para entrar
ilegalmente, pero es algo que les diré solo si es necesario.
Vuelvo a guardar los pasadores en mi bolso y entro.
―No es como si estuviéramos robando nada. Vamos.
Me sigue y cierra la puerta detrás de él. Tan pronto como lo hace, dejo
caer mi bolso y caigo de rodillas.
―Noah... ―Ve a su alrededor, pero todo est{ cubierto de sombras―.
No deberías estar en este suelo sucio.
Me río entre dientes porque él está preocupado por eso en este
momento.
―Puedo soportarlo. Vivo y trabajo en un rancho de caballos y,
créeme, he estado en cosas peores.
Le bajo la cremallera, le desabrocho los jeans y luego los bajo junto con
los bóxers hasta los tobillos. Él inhala bruscamente entre los dientes
mientras envuelvo mi mano alrededor de su grueso eje y lo acaricio.
Cuando se levanta la camisa y se la quita por completo, me saludan
unos músculos sólidos. Por lo que puedo ver, vello oscuro recubre su
abdomen y pecho.
¿Cómo es que este hombre está soltero?
―Mierda, eso ya se siente demasiado bien. ―Su voz es m{s ronca que
antes mientras agarra mi mandíbula, oblig{ndome a verlo―. No tenías
que hacer esto por mí, Noah. Podría haber esperado.
Me encojo de hombros con una sonrisa.
―Yo no podía.
Antes de que responda, envuelvo mis labios alrededor de él y hago
girar mi lengua a lo largo de la punta. Fisher maldice mientras se agarra
del mostrador con una mano y enreda la otra en mi cabello. Mientras
continúo lamiendo y acariciando, él gime y aprieta su agarre contra mi
cuero cabelludo, casi arrancando los mechones. Repito los movimientos
varias veces antes de hacer una garganta profunda tanto como puedo.
―Mierda. Lo haces muy bien.
Él ayuda a guiar mi cabeza hacia arriba y hacia abajo por su eje hasta
que me atraganto con su longitud. No solo es más grande que nunca,
sino que su circunferencia hace que mi coño se moje con anticipación.
Me va a estirar hasta que mis piernas cedan y no puedo esperar.
Ruidos húmedos y descuidados resuenan por todo el pequeño
espacio, sus bolas se tensan mientras las masajeo en mi palma, y cuando
susurra mi nombre seguido de un gruñido gutural, sé que está cerca.
―Qué buena chica eres ―me elogia, balanceando sus caderas ante
mis movimientos―. Me estoy volviendo loco con esa boca caliente tuya.
Con arcadas por lo profundo que está, ahueco mis mejillas para
chuparlo más fuerte. Su control sobre mí es seguro y posesivo, pero
quiero darle todo.
―Ya casi estoy ahí si quieres que me retire.
Desesperadamente, sacudo la cabeza. No me arrodillé en un camión
de comida sucio al que irrumpí solo para que él se corra en su mano.
Cuando sus dedos aprietan mi cabello y jalan mi cuero cabelludo, me
preparo para eso.
Fisher suelta un gruñido bajo y rico mientras su espalda se endereza,
su estómago se tensa mientras continúo acariciando y chupando hasta
que está completamente saciado y acabado.
Su respiración rápida hace eco entre nosotros mientras trago fuerte y
siento su sabor.
―Mierda, Noah. No puedo creer que hayas hecho eso.
Me ve con lujuria y shock cuando paso mi dedo por mi labio inferior
para asegurarme de haber capturado todo.
―No nos iremos todavía. ―Se levanta los jeans y se mete en sus
bóxers.
Después de limpiarme la barbilla y alisar mi cabello, él me pone de pie
sin esfuerzo como si no pesara. No soy pequeña bajo ningún concepto,
pero él me hace sentir así por la forma en que me toca.
Él acaricia mis mejillas mientras su lengua invade mi boca y nuestros
cuerpos chocan.
Una de sus manos se desliza entre mis muslos y los abro más mientras
él mete un dedo dentro.
―¿Este coño mojado es por mí? ―susurra contra mi oído, y un
escalofrío se irradia por mi columna.
―Aj{. ―Mi cabeza cae hacia atr{s mientras la yema de su pulgar
rodea mi clítoris. Apenas me ha tocado y ya respiro como si hubiera
corrido una maratón en el desierto.
―Dime.
―Sí, estoy tan, tan, tan mojada. Por favor, no te detengas.
―¿Me dejar{s probar este dulce coño? ―Introduce un segundo dedo
en el interior. Jadeo ante la tensión, pero necesito desesperadamente
más.
―¿Aquí mismo? ―pregunto.
Se ríe contra mi oreja.
―No seas tímida conmigo ahora, AA. Tú empezaste esto, déjame
terminarlo.
La forma en que pronuncia seductoramente mi antiguo apodo me
tiene cerca del límite y rindiéndome a sus órdenes.
Fisher se arrodilla, levanta mi vestido y pasa su lengua por mi
adolorida abertura.
―¿Deberíamos ver si puedo llevarte ahí en ocho segundos?
―Oh, Dios. ―Mis pestañas se cierran mientras me apoyo contra su
hombro y el mostrador detrás de mí.
Después de unos segundos de chuparme el clítoris y lamerme el coño,
agarra mi muslo y lo levanta sobre su hombro.
―Espera para que pueda adorar este coño como la diosa que eres.
Empieza a contar.
Apenas tengo tiempo de registrar sus palabras antes de que meta toda
su cara entre mis pliegues. La forma en que me devora no se parece a
nada que haya experimentado. Ya soy consciente de lo adicta que puedo
llegar a ser a esto.
Clavo mis uñas en su espeso cabello, la aspereza de su vello facial
raspando mi piel es todo lo que imaginé que sería, mi clítoris pulsa
contra su lengua cuando una nueva ola de electricidad me golpea.
―Fisher, eso es tan... santa mierda. ―Mi respiración err{tica y gemidos
son todo lo que sigue a mis palabras mientras mi capacidad de hablar se
desvanece.
Trabaja mi coño con sus dedos, lengua y boca como un pintor experto
creando otra obra maestra. Su atención y capacidad para hacerme querer
caer de rodillas no se parece a nada que haya experimentado antes.
―Mierda, estoy cerca.
Levanta mi pierna más alto, casi haciendo caer mi trasero
desequilibrado, pero su agarre sobre mí es fuerte y seguro. Fisher
controla cada centímetro de mi cuerpo mientras ráfagas de placer
recorren mi columna.
―Cuenta los segundos, bebé. ―El tono {spero de su voz me hace
derretirme en un charco.
―Uno, dos, tres... ―Mis ojos se ponen en blanco, incapaz de
continuar―. Cuatro, cinco.
Mientras me tambaleo hacia el límite, casi cayendo del acantilado,
Fisher retrocede y libera mi clítoris.
Un gemido estrangulado se escapa de mi garganta que no quería que
él escuchara, pero Fisher me sonríe como si estuviera impresionado.
―No puedo tener suficiente, sabes tan dulce.
―Entonces ¿por qué paraste? ¡Ya casi estaba ahí!
Tres segundos más.
―Confía en mí. ―Me guiña un ojo antes de hundir sus dedos dentro
de mí.
Mis ojos se ponen en blanco cuando sus labios encuentran mi clítoris
nuevamente y siento que esa intensa sensación se apodera de mí una vez
más.
―Sí, no pares. Por favor.
―Seis. ―La intensa acumulación casi se apodera de todos mis
sentidos, y me preparo para el impacto justo cuando Fisher se aleja de
nuevo.
―¡No! ―Casi lloro por la pérdida―. ¡Deja de hacer eso!
Su nariz roza mi muslo desnudo y su barbilla desaliñada me rasca la
piel.
―Casi, cariño.
―Deja de burlarte de mí ―digo, recordando sus palabras anteriores.
Me advirtió que estaría rogando por eso y que estaría lista para morir
cuando me dejara correrme―. Si tengo que hacerlo yo misma porque
eres un incompetente, entonces lo haré.
―Pones tus dedos cerca de tu coño, y te ataré las muñecas y te dejaré
aquí.
―No te atreverías.
―Dije que no te asesinaría, nunca dije que no te dejaría sin orgasmos.
―En ese momento, acaba con mi miseria y estrangúlame.
Él sacude la cabeza y se ríe divertido.
―Sé una buena chica y te daré exactamente lo que necesitas.
Fisher baja mi pie al suelo y luego se levanta.
―Date la vuelta y apóyate en el mostrador, luego abre esas piernas
para mí.
Obedezco como la mujer desesperada y hambrienta de sexo que soy.
Tan pronto como estoy en posición, se arrodilla y abre mis nalgas,
exponiéndome de una manera que normalmente me sentiría
avergonzada, pero con Fisher, no me importa lo que vea o me haga,
siempre y cuando finalmente me dé la liberación que necesito.
―Por favor, Fisher ―digo, sin avergonzarme en lo m{s mínimo de
suplicar.
Con mi cuerpo inclinado lo más que puedo, él se sumerge entre mis
muslos y rasca cada área sensible que toca su boca. Apenas puedo
soportarlo mientras me concentro en las sensaciones y los movimientos
de su lengua.
―Siete.
Su nariz presiona contra mí, aumentando la fricción.
Gime contra mi piel mientras sostiene mi clítoris como rehén entre sus
labios. Entre las sensaciones de su lengua y la fricción de su cara
frotándose contra mí, me elevo por el acantilado y grito mientras monto
las ondas eléctricas que me llevan a un lugar en el que nunca he estado
antes.
―Ocho.
Las respiraciones agitadas se liberan de mi pecho mientras trato de
controlarme.
―Mierda, Noah. Te corriste tan duro, est{s temblando. ―Fisher pasa
sus manos por mis piernas como si supiera que necesito consuelo.
Mi corazón late con fuerza ante los sonidos erráticos de mi
respiración, e incluso cuando trato de controlarlo, no puedo. Nunca me
han empujado hacia el límite y me han hecho retroceder como lo hizo él.
Cuando me dejó caer, mi cuerpo estaba tan excitado que me estaba
costando todo lo que había en mí volver a bajar.
Fisher me hace girar y me acerca a su pecho, envolviéndome con sus
musculosos brazos.
―¿Est{s bien?
Me río de lo tonto que es esto.
―Sí, creo que sí.
―Nunca te habías corrido así ―dice, pero su tono no es crítico. Est{
lleno de amabilidad y comprensión.
―No hasta ese… punto, y no por falta de intento.
―Me alegro de poder darte eso. ―Presiona un beso en mi frente como
un tierno amante―. Con quien quiera que hayas estado en el pasado
claramente no te proporcionó lo que necesitabas.
―Ahora me has arruinado para todos los dem{s hombres, espero que
estés feliz. ―Mi tono es firme pero no serio, aunque es verdad. De
ninguna manera un chico de mi edad tendrá ese nivel de habilidad, y
hacerme contar los segundos durante eso.
―No me disculparé por eso.
Me río, pero se apaga cuando él acerca su boca a la mía.
―¿Ves lo bien que sabes? Tú eres quien me arruinó a mí para toda la
vida.
Me besa de nuevo y estamos perdidos el uno en el otro hasta que las
sirenas suenan en el aire, lo que hace que nos separemos frenéticamente.
―Mierda. ―Jadeo―. Es seguridad.
Fisher rápidamente cierra la puerta, e instintivamente me dejo caer al
suelo y él hace lo mismo, pero luego me coloca en su regazo y me rodea
con sus brazos. Aunque no son policías verdaderos, aún podrían
detenernos por invasión a la propiedad privada.
―Alguien probablemente te escuchó gritar ―susurra en mi oído, y
lucho contra el impulso de reírme ante la ironía―. Probablemente
pensaron que alguien estaba siendo asesinado aquí en lugar de que le
devoraran el coño.
Él resopla cuando le doy un codazo en el estómago.
―Eso no es gracioso ―susurro―. Mis pap{s van a asesinarme si tengo
que llamarlos después de medianoche para que me saquen de la cárcel.
Considerando las veces que no he terminado en la cárcel, uno pensaría
que lo dejarían pasar por la única vez que lo hice, pero sinceramente lo
dudo.
Por suerte, la gran ventana que se usa para tomar pedidos y servir
comida está cerrada, pero el parabrisas está expuesto. Si el oficial ve a
través de él, estamos condenados.
―Mantén la calma ―me dice cuando tiemblo en sus brazos―. Estoy
seguro de que solo está haciendo un control de rutina y se irá pronto.
―Entonces, ¿por qué encendió las sirenas? ―Mantengo la voz baja.
―Probablemente escuchó algo y pensó que ahuyentaría a quien
estuviera aquí ―dice.
Mi corazón está a punto de salirse de mi pecho y entonces no tendré
que preocuparme de que me atrapen porque estaré muerta.
El movimiento del pomo de la puerta me hace saltar y Fisher me tapa
la boca.
Mueve sus labios contra mi oreja.
―Shh.
Eso es todo.
Así es cómo obtengo un registro y me envían a la cárcel.
Por irrumpir en propiedad privada y violar un millón de códigos de
salud en la cocina.
Al menos tuve un orgasmo alucinante antes de tener que cambiar mis
botas vaqueras por un mono naranja.
El pomo de la puerta deja de moverse y respiro aliviada.
Nos sentamos en silencio, esperando, y luego un destello de luz
atraviesa el parabrisas. Oh, Dios. Nos verán sentados aquí y me
esposarán.
Estúpida, estúpida, estúpida.
Todo por un oral.
Un muy buen oral.
Aún así, nunca escucharé el final de esto. Tan pronto como llamen a
mis papás, mis hermanos, Magnolia y todos en Sugarland Creek se
enterarán de lo que hice.
Y peor aún, mis clientes podrían enterarse también.
¿Quién va a contratar a una entrenadora de caballos con antecedentes
penales?
―¿Hay alguien ahí? ―grita un hombre, y cuando la luz ilumina mi
rostro, mi corazón se hunde en mi estómago.
Aquí vamos.
―No. Te. Muevas ―advierte Fisher en voz tan baja que casi no lo
escucho.
Todo a mi alrededor desaparece mientras trato de sentarme lo más
quieta posible.
La brillante linterna baila alrededor del camión y contengo la
respiración hasta que finalmente vuelve a oscurecerse.
Después de unos minutos de silencio, exhalo.
―Creo que se fue ―digo.
―Deberíamos irnos. ―Fisher se levanta y me tiende la mano. Cuando
la tomo y me pongo de pie, me arreglo el vestido, me aliso el cabello y
agarro mi bolso.
―¿Crees que hemos estropeado algo aquí? ―R{pidamente veo a mi
alrededor. Nada parece fuera de lugar, pero no hay mucho tiempo para
considerarlo.
―Luce bien para mí, vamos. ―Fisher abre la puerta y la mantiene
abierta para que yo salga.
Tan pronto como lo hago, una luz me ciega.
Mierda.
La puerta se cierra de golpe detrás de mí y Noah se congela cuando
un guardia se para frente a nosotros con su linterna apuntándonos a la
cara.
―¿Crees que puedes bajar eso? No hay necesidad de cegarnos.
Una vez que lo hace, veo a un chico flaco no mayor que mi hijo.
―Noah... ―El chico se ríe y mi corazón late con m{s fuerza que antes.
¿Este chico la conoce?
―¿Ian? ―Ella da un paso hacia él, y él sonríe con una sonrisa familiar
que inmediatamente me enoja―. ¡Idiota! ¡Me mataste del susto!
Él se ríe mientras Noah le golpea juguetonamente el brazo y trata de
abrazarla, pero ella se retira antes de que él pueda.
―Vi que eras tú y supe que tenías que salir eventualmente. ―Se
encoge de hombros, con una sonrisa engreída mientras guarda su
linterna―. Magnolia llamó cuando no pudo comunicarse contigo y le
dije que iría a buscarte.
―¡Dios! ―Noah gime, golpe{ndose la frente―. Olvidé enviarle un
mensaje de texto después de mi turno, no puedo creer que haya
contactado contigo para encontrarme, ni siquiera estuve fuera por tanto
tiempo.
―Me encontré con ella antes y le recordé que tenía mi número. No
esperaba que la primera vez que lo usara fuera para cazarte, pero creo
que solo quería cualquier excusa para enviarme un mensaje de texto.
Resistiendo las ganas de reírme, me paro detrás de Noah con los
brazos cruzados y espero a que él se pierda.
La mirada de Ian se dirige a mí brevemente, evaluándome. Con un
parpadeo de sus ojos, su atención vuelve a Noah.
Noah me ve antes de volverse hacia Ian.
―Por mucho que aprecio que me cuides, estoy bien.
Ian coincide con mi pose mientras sus delgados brazos cruzan su
pecho.
―Entonces, ¿debería decirle que estabas conviviendo con un tipo
cualquiera en un camión de comida? ¿Cómo llegaste ahí a todo esto?
―No, se lo diré yo misma ―insiste Noah―. ¿Confío en que no me
delatarás por este pequeño percance?
―¿Te refieres al allanamiento o exhibicionismo?
Me burlo, interrumpiendo su ridícula conversación. No hubo
exhibicionismo y él lo sabe.
―Vamos, Noah. ―Tomo su mano.
―No eres libre de irte ―dice, par{ndose frente a mí―. Primero
necesitaré ver alguna identificación.
Viendo hacia abajo, tengo unos buenos treinta centímetros y
veinticinco kilos más que él.
―¿O qué?
―Uno de ustedes irrumpió en ese camión y es posible que el dueño
quiera presentar cargos ―dice con el pecho lleno.
Divertido, me río.
―Adelante.
En lugar de esperar a que responda, guio a Noah a su alrededor y me
alejo. Me gustaría verlo intentar detenerme.
―Noah Hollis, ¡sé dónde está tu caravana! ¡Pasaré mañana para
discutir esto! ―grita Ian, y todo mi cuerpo se pone rígido al escuchar su
apellido.
No intercambiamos nombres completos.
Ella es una Hollis.
Y ella ya mencionó que es entrenadora de caballos, por lo que es
probable que su familia sea propietaria del mismo rancho que acabo de
tomar por el señor Ryan. Hice mi aprendizaje con él después de
terminar mi certificación, se jubiló después de cuarenta años y me
remitió a una parte de sus clientes, uno de ellos los Hollis. No hay
ningún mundo en el que a sus papás les parezca bien que me acueste
con su hija demasiado pequeña.
―Él nunca me dejar{ olvidarlo ―se queja Noah mientras tomamos la
ruta hacia el área de campamento.
―¿Quién es ese tipo a todo esto?
―Mi familia y yo venimos todos los veranos y él ha trabajado en
seguridad en los últimos cinco eventos. Magnolia y yo nos metimos en
problemas hace unos años y él la ha perseguido desde entonces, pero
ella no está interesada.
―Ella parece demasiado buena para él de todos modos ―digo con
seriedad.
Noah se ríe y asiente.
―Est{ demasiado ocupada teniendo una relación tóxica con su ex
como para darle una oportunidad a alguien más. Bueno, excepto a mi
hermano, pero es demasiado joven e inmaduro para tener algo serio.
―Ella me ve y exhala bruscamente―. Dios, lo siento. No quise dejar
escapar todo eso. Nunca hablamos de nada más allá de esta noche, así
que probablemente no te importe.
Apretando mi agarre sobre ella, dejo de caminar y la atraigo hacia mi
pecho. Ella saca su barbilla mientras la pellizco entre mi pulgar y mi
índice, colocando mi boca sobre la suya.
―Me importa cuando se trata de ti.
Su respiración se entrecorta antes de que presione mis labios contra
los suyos, y nuestras lenguas se enredan en una batalla de deseo lleno de
lujuria. Pasando mis dedos por su cabello, profundizo nuestro beso
hasta que ella jadea.
Me separo de su boca y bajo por su cuello, luego le susurro al oído:
―Quédate a pasar la noche conmigo.
Un gemido se escapa de su garganta mientras su cabeza cae hacia
atrás.
―Okey.
―Y puedes ser tan ruidosa como quieras, cariño. ―La comisura de
mis labios se curva hacia arriba cuando ella se estremece contra mí.
―Si esa es tu idea de los juegos previos, est{ funcionando.
Riendo, tomo su mano y prácticamente corro hacia mi remolque.
Está inquietantemente oscuro y silencioso mientras nos dirigimos al
campamento. Mientras la mano de Noah permanece segura en la mía,
todo lo que puedo pensar es en los eventos que condujeron a esto.
Estoy viviendo un sueño febril porque nunca pensé que tendría una
oportunidad con una mujer como Noah, pero no lo doy por sentado.
Esta noche ella es mía.
Tan pronto como abro la puerta, entra Noah y la sigo.
―Oh, mierda. Ser{ mejor que le envíe un mensaje de texto a Magnolia
antes de que envíe a los verdaderos policías por mí. ―Saca su teléfono
de su bolso y comienza a escribir.
―¿Qué le est{s diciendo?
―Gracias por enviar a Ian a buscarme, bloqueadora de pollas. Casi
me cuestas un orgasmo. Pasaré la noche con Fisher para que me dé más
de ocho segundos de placer. No hay necesidad de enviar a las tropas a
buscarme, bueno... a menos que desaparezca y no tengas noticias mías
en las próximas doce horas. ―Me ve con una sonrisa traviesa antes de
continuar―. En ese momento, ser{ mejor que envíes a todo Tennessee a
una misión de rescate porque, aunque él es muy sexy y es genial con su
lengua, dudo que pueda ponerme en un coma orgásmico por tanto
tiempo. De cualquier manera, te lo contaré todo m{s tarde. ―Con una
sonrisa, presiona el botón de enviar―. Eso la mantendr{ alejada de mí
por un tiempo.
Trago fuerte.
―Bueno, al menos durante las próximas doce horas.
―Magnolia no esperaría tanto, así que le doy hasta el desayuno antes
de que venga a buscarme.
El whisky y el vaso de antes todavía están en el mostrador, así que
sirvo uno y luego se lo ofrezco.
―¿Un trago?
―¿Est{s tratando de emborracharme? ―Lo alcanza y luego lo toma.
―Yo debería preguntarte eso a ti. Seguiste sirviéndome.
―Sí, Budweiser. ―Ella resopla―. Nadie se emborracha con cerveza.
Riendo, sacudo la cabeza mientras sirvo otro trago y lo tomo yo
mismo.
―¿Sabes? Ese chico Hunter, yo me parecía mucho a él cuando tenía su
edad ―dejo escapar.
―¿Ah, sí?
―Soy un ex jinete de toros. Viví esa vida durante muchos años antes
de dejarla.
Ella camina a mi alrededor antes de venir a mi lado y tomar el whisky
para servirse otro trago.
―Interesante. No te consideré del tipo.
―Pasé mis veintes viajando por todo el país, viviendo la misma vida
de adicto a la adrenalina que tú pareces tener. ―Sonrío cuando ella echa
la cabeza hacia atrás y bebe el líquido.
―-Entrenar caballos no es nada del otro mundo, pero es divertido. He
hecho algunos trucos montando uno de los míos. Probablemente me
mate algún día, pero al menos moriría haciendo lo que me gusta.
Envolviendo un brazo alrededor de su cintura, la atraigo hacia mi
pecho y le levanto la barbilla.
―Tenía la misma mentalidad hasta que casi sucedió.
―¿Es por eso que renunciaste? ―susurra.
―No, pero me lastimé m{s veces de las que puedo contar. Mi esposa
y mis hijos nunca sabían si regresaría a casa vivo o en una bolsa para
cadáveres.
Sus cejas se arquean y sus ojos azul mar se abren como platos.
―Ya no estoy casado ―digo r{pidamente―. Nos divorciamos hace
una década.
―Oh. ―Ella se muerde el labio inferior―. ¿Por qué me cuentas esto?
Me paso una mano por la mandíbula y exhalo.
―No estoy seguro, supongo que porque veo lo cómoda que te sientes
conmigo y me preocupa que el próximo chico con el que te sientas así
tenga las intenciones equivocadas.
Un lado de su boca se curva hacia arriba mientras se muerde el labio.
―¿Y tú tienes las correctas?
Presiono mi pulgar contra su labio inferior y lo paso entre sus dientes.
―Perseguir esa adrenalina a veces puede causarnos problemas, y
odiaría verte cometer los mismos errores que yo, o arrepentirte.
―Lo único de lo que me arrepentiré es si no terminas lo que
empezaste. No puedo volver con Magnolia sin detalles jugosos más allá
de lo que le envié.
Tomo la parte posterior de su cuello y la acerco hasta que nuestras
bocas están a una pulgada de distancia.
―Así que, por su bien, ser{ mejor que te dé una noche que no
olvidar{s. ―Y yo tampoco.
―Sí, por favor.
Presionando mi frente contra la suya, gimo.
―Mierda. Escucharte suplicar me pone la polla m{s dura.
―Bien, entonces podemos saltarnos ese paso.
Riendo, cierro la brecha entre nosotros y deslizo mi lengua entre sus
labios. Noah responde al instante, gimiendo y tarareando mientras
deslizo mis manos debajo de su vestido. Su corazón late contra mi
pecho, imitando el mío, y aunque puedo sentir que ella quiere esto,
necesito oírla decirlo.
―Noah. ―Jadeo, moviendo una mano entre sus muslos y pasando un
dedo por su abertura―. ¿Est{s segura de que quieres esto?
Ella se inclina con una ceja arqueada.
―No seas blando conmigo ahora, vaquero ―dice, bajando los ojos
hasta mi ingle―. No estaría aquí si no quisiera, así que lo que necesites
saber de mí para validar lo que estás a punto de hacerme, lo diré.
Divertido, arqueo una ceja y espero.
―Tienes mi pleno consentimiento para follarme contra cada
superficie de este lugar. Te doy consentimiento para que pongas tus
manos, lengua y boca por todo mi cuerpo. Demonios, ¿lo quieres por
escrito?
Mi cabeza cae hacia atrás de risa porque Noah no se parece a ninguna
mujer que haya conocido. Su audacia y franqueza me tomaron por
sorpresa al principio, pero ahora descubro que me excita.
―El consentimiento verbal es suficiente para mí ―me burlo,
hundiendo un dedo profundamente en su coño.
―Gracias a Dios. ―Sus ojos se cierran mientras expone su cuello, y yo
gravito hacia la suave piel, chupando debajo de su oreja.
―Este vestido necesita quitarse. ―Jalo la tela, pero ella me detiene
antes de que pueda bajarlo.
―J{lalo por encima de mi cabeza, no rasgues mi vestido favorito
como un cavernícola.
―Pensé que a las mujeres les gustaba eso ―bromeo, jugando con las
correas.
Ella resopla.
―En las novelas rom{nticas.
―¿Las lees?
―Por lo general, antes de acostarme. Principalmente obscenidad
vikinga y de monstruos.
Mi ceja se arquea.
―Ni siquiera voy a preguntar qué es eso.
―Lo mejor para tu ego es no hacerlo.
No le digo que conozco bien las novelas románticas. Mi esposa las leía
día y noche y luego se dio cuenta de lo mucho que me faltaba en el
departamento de esposo, aunque no podía culparla porque nunca
estuve presente.
Ella levanta los brazos y se lo quito por la cabeza, dejándola nada más
que un sostén escotado. Levanto su pie y le quito una bota antes de
pasar a la otra y repetir el proceso.
―Si me dices, tal vez podríamos recrear una.
―Tendr{s que ganar cincuenta kilos de músculo y estirarte otros
treinta centímetros más o hacer que te crezca un segundo pene muy
rápido para lograr eso.
De pie, parpadeo y ella se ríe de mi expresión.
―Oye, tú te ofreciste.
―Pensé que habrías leído novelas occidentales sobre vaqueros y esas
cosas.
―Mis hermanos actúan como aspirantes a Clint Eastwood, así que lo
último que quiero leer es algo remotamente similar a ellos. ―Se
estremece de asco y yo me río.
Un recordatorio de que tiene cuatro hermanos confirma que pertenece
a la misma familia para la que trabajaré. El señor Ryan me dijo que los
Hollis tienen cinco hijos.
Pero no puedo parar ahora.
Tampoco quiero hacerlo.
―Okey, entonces nada de vaqueros. ¿Qué hay con los romances
prohibidos? ―Me quito la camisa y las botas. Si algo sucediera entre
nosotros después de esta noche, no podríamos hacerlo público. No
teniendo yo el doble de su edad y trabajando para su familia.
―Esa es mi kriptonita. Me encanta cuando dos personas que se
supone que no deberían estar juntas luchan para que las cosas
funcionen.
Un gemido bajo y profundo en mi garganta se libera ante sus
palabras.
Mientras su mirada se centra en mi pecho, me desabrocho los jeans, y
antes de que pueda quitármelos, ella se hace cargo, deslizándolos
lentamente hacia abajo y fuera de mis pies.
Dejándome en bóxers, se levanta y envuelve sus manos detrás de ella,
se desabrocha el sujetador y luego lo tira a un lado. Sus pechos suben y
bajan mientras la observo por completo.
Santa mierda.
―Tus pezones est{n perforados.
Ella mira hacia abajo.
―Oh, ¿no lo sabías, ya? Sí.
Sonrío y luego palmeo uno. Mi pulgar acaricia suavemente su
delicada piel, pero tengo la necesidad de morder su pecho.
―¿Te doler{ si lo toco?
―No. ―Ella me lo demuestra pellizcando el otro pezón y gimiendo.
Cuando presiono mis labios contra los suyos, su mano cae y la mía
acaricia su nalga.
―Impresionante, Noah. Eres jodidamente impresionante.
Mis labios encuentran su cuello nuevamente mientras ella me rodea
con sus brazos, presionando mi erección hacia su estómago.
―Te necesito dentro de mí, Fisher. Por favor.
―¿Cómo lo quieres? ―le susurro y le muerdo el lóbulo de la oreja.
―R{pido, duro, profundo, que lo consuma todo. Lento.
Dolorosamente lento, y luego, profundo y duro otra vez.
Me río entre dientes de su lista detallada, pero adoro cómo sabe
exactamente lo que quiere.
Mi boca encuentra la suya y paso mi lengua por su labio inferior.
―¿Son ocho veces distintas o todas antes de dejar que te corras?
―Dímelo tú. A ti es a quien le gusta el número ocho. ―Su tono burlón
hace que mi polla adolorida palpite con más fuerza contra ella. Por
mucho que quiera hundirme en ella durante horas, ha pasado
demasiado tiempo desde que estuve con una mujer. La primera vez que
tenga un orgasmo conmigo dentro de ella podría acabar conmigo, pero
no dejaré que eso me descarrile. Tenemos toda la noche.
―No planeo detenerme en uno ―le digo, bajando mi mano hacia su
clítoris.
Su respiración se acelera tan pronto como la toco. Noah es tan
receptiva que no pasará mucho tiempo antes de que se corra en mi
lengua.
Arrodillándome, la abro y paso mi nariz por la costura de su muslo y
levanta su pierna por mí. La coloco sobre mi hombro, me sumerjo y
trabajo cada centímetro de su coño con mi boca.
Después de unos minutos de arañarme el cabello y gemir mi nombre,
aprieta mis dedos y grita durante su liberación. Lamo sus jugos, luego
beso su clítoris hinchado unas cuantas veces antes de bajar su pierna.
Me levanto y tomo su rostro, luego deslizo mi lengua entre sus labios
para que pueda saborear su dulzura.
―Eso fue intenso ―susurra.
―Eso fue solo uno. ―Le doy un pequeño golpe en el trasero―. Ahora
en la cama, bebé.
Mierda, ¿dónde está mi sostén?
Después de que Fisher me quitó el vestido, arrojé mi sostén a alguna
parte. No pienso irme sin él ya que es el único que empaqué. No
necesito que mis piercings dejen ciegos a mi familia.
Mientras me pongo sobre mis manos y rodillas, arrastrándome con el
trasero hacia arriba, lo encuentro debajo de sus jeans.
Gracias a Dios.
Luego, busco en mi bolso mis bragas.
Una cosa es hacer el paseo de la vergüenza a las siete de la mañana,
pero es vergonzoso hacerlo sin ropa interior.
Y después de todo, soy una dama sureña con clase.
A excepción de anoche.
Una vez que estoy vestida y me pongo las botas, tomo el resto de mis
cosas. Fisher no se ha movido ni una sola vez desde que trepé por su
cuerpo desnudo y me deslicé fuera de su cama. Estoy medio tentada a
comprobarle el pulso en el cuello.
Esa sería mi suerte.
El mejor sexo de mi vida lo lleva a morir después.
Sé que es mayor, pero no tanto.
Cuando veo su billetera en el mostrador, contemplo echar un vistazo a
su licencia para ver su año de nacimiento. En medio de nuestra sesión de
besos, le pregunté si tenía un condón y me dijo que tomara uno de su
billetera, que estaba en el bolsillo trasero de sus jeans. Una vez que lo
agarré, la tiré a un lado.
Viendo una vez más a Fisher para asegurarme de que todavía está en
coma dormido, abro su billetera y veo su identificación.
Tiene cuarenta y cuatro años.
Exactamente el doble de mi edad.
Okey, no es tan malo.
Ni siquiera aparenta cuarenta años.
Podría ser peor. Podría tener cincuenta años.
Pero luego parpadeo, releo su nombre completo y ahí está. Se pone
mucho peor.
Fisher Underwood.
No puede ser. Se me cierra la garganta mientras me ahoga la sorpresa
que nunca esperé.
Necesito salir de aquí antes de que despierte.
Dios, espero que esto sea un sueño de resaca.
Más bien una pesadilla.
Todo el aire sale de mis pulmones al darme cuenta.
Me acabo de acostar con el papá de mi exnovio.

El sol me ciega durante todo el camino de regreso a mi caravana


mientras el calor me atraviesa la cara. Es una de esas raras mañanas de
principios de verano en las que la sensación es de treinta grados, pero a
esta hora ya se siente alrededor de los treinta y cinco.
No existe el calentamiento global, mi trasero.
Díselo a los labios de mi vagina que en este momento están pegados.
Saco las llaves de mi bolso y abro la puerta en silencio antes de entrar
sigilosamente. Mallory duerme en la litera superior porque es más
pequeña y ocupa menos espacio. Magnolia y yo compartimos la cama
debajo de ella, que es solo de tamaño completo y casi nos tiene una
encima de la otra solo para encajar. Al menos se la quedó toda anoche.
Decidiendo ducharme más tarde, me arrastro junto a ella y apoyo mi
cuerpo contra el suyo.
―Quítame tu sudor sexual asqueroso ―gime, tratando de acercarse a
la pared.
Resoplo.
―¿Ni siquiera quieres escuchar los detalles jugosos?
―Por desgracia sí, pero después de haber tomado café y ya no huelas
a casco sucio.
Levantando el brazo, huelo debajo.
―No soy yo. Tal vez huelo a cuero. A eso olía, y algo m{s varonil.
Ella se burla y se gira hacia mí.
―No puedo creer que finalmente hayas tenido sexo. ¡La sequía de dos
años ha terminado! ¿Cómo te sientes?
―Un poco adolorida, en realidad. ―Mi tono descarado la hace
golpear juguetonamente mi hombro.
―Aparte de eso, emocional y mentalmente... ¿cómo se compara con
Jase?
Mis ojos se abren ante las náuseas que suben desde mi estómago y
juro que voy a vomitar sobre ella en este mismo momento.
―Mags, necesito que no vuelvas a repetir esa frase. ―Me acerco al
borde de la cama y me siento, luego me froto las sienes.
―Oh, mierda. ¿Qué pasó? ―Se pone de pie y luego se arrodilla frente
a mí―. ¿Gritaste el nombre de Jase por accidente?
―Dios, no. Aunque no habría sido tan impactante después de
descubrir algo esta mañana...
―Escúpelo, mujer. ¿Qué descubriste? ¿Su edad? ¿Tiene unos cuarenta
y cinco años o algo así?
Hago una mueca porque desearía que ese fuera el problema.
―Muy cerca, pero ese no es el problema...
Ella se pone de pie mientras yo mantengo la mirada en el suelo.
―Me est{s volviendo loca, solo dilo.
Soltando un suspiro, lo dejo escapar mientras mis hombros se hunden:
―Él es el pap{ de Jase.
El silencio persiste entre nosotras, y cuando finalmente levanto la
vista, su boca está abierta y sus ojos vidriosos.
―¿Mags?
―Voy a necesitar que repitas eso. ―Ella traga saliva―. Porque no hay
ninguna maldita manera...
―Vi su licencia. Fisher Underwood.
―Podría ser un tío, o un pariente lejano, quizás un primo segundo.
¿Cómo sabes que es su papá?
―Después de todo lo que me dijo, junté las piezas. Estaba casado,
como hace diez años, habló de que tenía hijos y de que fue jinete de
toros. Además, la diferencia de edad tiene sentido. Jase tiene
veinticuatro años y su papá cuarenta y cuatro. Jase dijo que sus papás lo
tuvieron joven. Eso habría hecho que Fisher tuviera veinte años.
―¿Jase nunca te dijo el nombre de su pap{?
―No, rara vez hablaba de él. Lo único que dijo es que tenían una
relación tensa desde que su hermana falleció y él se mudó por motivos
de trabajo.
Me doy cuenta de que Fisher ha perdido una hija.
Jase y yo rompimos hace un par de años, pero seguimos siendo
amigos. No hablamos mucho porque él está ocupado trabajando en el
sector inmobiliario y yo paso cada minuto libre entrenando.
―Si Fisher ha vuelto a la vida de Jase, no me lo ha mencionado ―le
digo―. Por otra parte, solo nos enviamos mensajes de texto unas pocas
veces al mes.
―Wow... quiero decir... santa mierda. ―Ella se sienta a mi lado.
―Lo mismo digo. ―Me froto las sienes de nuevo―. Ni siquiera le
pregunté a qué se dedicaba. Habló de sus primeros días montando toros
y luego, bueno, nos distrajimos.
Ella me da un codazo.
―Apuesto a que lo hicieron.
Gimiendo, me dejo caer en la cama y me cubro la cara. No suelo tener
resaca, pero siento que me viene un dolor de cabeza.
―¿Supongo que te fuiste mientras él aún dormía?
―Sí, pero para ser justas, ni siquiera estoy cien por ciento segura de
que estuviera vivo, o está muerto o duerme así.
―Oh, Dios. Literalmente lo follaste hasta dejarlo en coma. Bien, chica.
―Se echa a reír y luego me golpea la pierna desnuda.
―Esto es humillante, Mags. ¿Cómo voy a volver a hablar con Jase sin
confesarle lo que hice?
―Primera regla, no le digas a tu ex. Segunda regla: te encuentras un
rebote y te olvidas de lo que sucedió.
―¿Y qué pasa si Jase lo trae al rancho o algo así? ¿O me los encuentro
en el pueblo?
―Bueno, has llegado tan lejos sin hacerlo. Estoy segura de que estar{s
bien, incluso si su papá está cerca, probablemente no recordará cómo te
ves sin tus piernas alrededor de su cabeza.
―¡Qué graciosa! ―Me siento y la empujo fuera de la cama, luego me
río cuando su trasero rebota en el suelo―. Eso es lo que te mereces.
―Todavía quiero escuchar los detalles jugosos. No creas que vas a
salir de eso. ―Se pone de pie y yo me río.
―No te preocupes, los recibir{s tan pronto como me entere de lo que
tú hiciste anoche.
―Salí con Mallory. ―Ella se encoge de hombros, pero la forma en que
evita el contacto visual me dice lo contrario.
―Aj{. ―Me cruzo de brazos―. Ya veremos eso cuando tenga su
versión de los hechos.
Magnolia se queda en la cocina mientras toma un par de tazas K y
luego agrega agua al Keurig.
―Hazlo.
Ella sabe que no la despertaré, así que tendré que esperar hasta que
ella se levante, pero Mallory no es una soplona, también piensa en
Magnolia como una hermana, pero soy buena leyendo a la gente. Sabré
si está mintiendo por ella.
―Me voy a duchar y luego podremos reunirnos con la familia para
desayunar.
Saco mi teléfono de mi bolso y reviso mis mensajes de texto hasta que
veo el nombre de Tripp y le escribo un mensaje.
―¿Con quién est{s hablando?
―Voy a ver cu{l es la versión de mi hermano de los acontecimientos
de anoche... ―Presiono enviar antes de que ella pueda detenerme.
―¿Por qué asumes que él sabe algo?
―Porque no me visitaste en el bar como prometiste, lo que significa
que estuvieron sin supervisión durante varias horas...
Ella me lanza una mirada asesina.
―No soy una niña. No necesito que me supervisen.
―¿No? ―Levanto las cejas porque alrededor de Tripp, no es ella
misma―. ¿Seguimos hablando con el ex?
―Ugh, ¿por qué tuviste que mencionarlo? Voy a vomitar mi
desayuno antes de haberlo tomado siquiera.
Riendo, tomo mis cosas de ducha de mi maleta de lona y luego
camino hacia el baño. Antes de cerrar la puerta del todo, asomo la
cabeza.
―Necesitas trabajar en tu cara de póquer. Sé que est{s mintiendo y
voy a llegar al fondo del asunto.
Antes de que pueda acercarse a mí, cierro la puerta y le pongo llave.
―Eres una idiota, Noah. ―Ella golpea su puño en el otro lado―. ¡No
le preguntes a Tripp sobre mí, por favor! Pensará que estaba hablando
de él o algo así.
―¡Entonces tienes que dejar de anhelar a los hombres que no te
quieren de vuelta! Es por tu propio bien. ¡Tienes que seguir adelante!
―Le he dicho esto antes, pero a veces Magnolia necesita una r{pida
patada de amor duro.
Tripp ha evitado a Magnolia durante la mayor parte de su vida, pero
ella no puede ignorar a su colegiala interior que muere por él.
Es lo que la hizo salir con Travis en primer lugar. Ella pensó que
poner celoso a Tripp sería suficiente para ver lo que se estaba perdiendo,
pero eso solo la puso en una relación tóxica intermitente. Magnolia tiene
demasiado que ofrecer como para conformarse con algo que no sea un
amor inquebrantable. Solo necesita verlo por sí misma.
―Bien. ¡Nunca volveré a hablar ni a ver a Tripp si me prometes que
no le mencionar{s mi nombre! ―Su patética súplica me hace abrir la
puerta―. Soy una perdedora. Lo sé.
La atraigo para darle un abrazo.
―Si eso te hace sentir mejor, ambas lo somos.
Ella resopla, empujándose contra mí.
―Se supone que debes decir “No, no lo eres. ¡Eres totalmente normal!”
―Bueno, podría, pero este enamoramiento no correspondido que
tienes no es normal. Tenemos que encontrarte un hombre de verdad que
aprecie todo sobre ti.
Amo a mi hermano, pero él es demasiado idiota para ver lo que tiene
frente a él. Una cosa sería si él no la viera de esa manera, y fuera un caso
de sentimientos unilaterales, pero Tripp ha jugado con sus emociones
desde la preparatoria. Él le presta un poco de atención, la emociona
porque está interesado, pero luego se asusta como un caballo que pisa
una serpiente. Le daría una bofetada si supiera que no enviaría a mamá
tras de mí.
―Mmm. ¿Crees que Fisher tiene un hermano? ―Ella mueve las cejas.
Pongo los ojos en blanco ante su forma furtiva de mencionar su
nombre nuevamente.
―Él podría. Jase tiene un tío, pero no estoy segura de qué lado de la
familia. Me aseguraré de preguntarle cuando me muera de humillación
después de que descubra lo que hice.
―A quién se lo hiciste. ―Ella se ríe disimuladamente.
―Cierra la boca, ahora ve a prepararnos café.
Ella me rodea con un brazo y me acerca para abrazarme.
―Por si sirve de algo, estoy orgullosa de ti por perseguir a alguien
que te agradaba. Sé que superar a Jase fue difícil y ser vulnerable con
otro hombre no podría haber sido fácil.
Le doy una sonrisa tensa y me encojo de hombros.
―No esperaba que lo superaras montando a su papá, pero ¿quién soy
yo para juzgar?
―Dios, te odio. ―La empujo hacia atr{s para poder cerrar la puerta
del baño. Ella sabe muy bien que he superado a Jase, pero no es fácil
tener citas en un pueblo pequeño donde todos conocemos los negocios
de los demás. El grupo de hombres solteros que hay es como un grupo
de niños emocionalmente inaccesibles.
―¡También te amo! ―grita al otro lado.
Una vez que estoy bajo el agua caliente, contemplo mi próximo
movimiento. Fisher se dará cuenta de que lo abandoné tan pronto como
se dé la vuelta en una cama vacía, lo cual no tenía intención de hacer
cuando me levanté por primera vez. Planeaba dejarle una nota o un
mensaje de texto para explicarle por qué tenía que irme y ofrecerle
hablar más tarde. Estaba tan asustada por su apellido que ni siquiera
pude pensar en una excusa antes de salir corriendo de ahí.
Hoy es el último día del rodeo, así que aún podríamos encontrarnos,
pero si él llama, no estoy segura de tener el coraje de decirle la verdad.
La razón por la que nunca podré volver a verlo.
Fisher
―Bueno, mira a los dos hombres m{s guapos de Sugarland Creek que
honran mi presencia esta mañana ―dice Vicky tan pronto como nos
entrega los menús.
Jase toma uno antes de deslizar el otro hacia mí.
―Le dices eso a todo el mundo.
―Pero solo lo digo en serio la mitad del tiempo. ―Ella nos guiña un
ojo y luego sirve café en nuestras tazas―. ¿Est{n listos para ordenar?
―Sí, por favor. ―Cierro mi menú, luego le hago un gesto a Jase para
que vaya primero.
Una vez que termina, le digo mi orden y luego ella se va.
―Entonces, ¿algo nuevo est{ pasando? ―pregunto después de un
momento de silencio.
Apoyo mis brazos sobre la mesa, inclinándome hacia adelante para
entablar conversación, pero Jase está ocupado con su teléfono. Regresar
a Sugarland Creek para reconectarme con mi hijo es algo que debería
haber hecho hace años. Cuando le dije que estaba interesado en comprar
una casa, él estaba emocionado de ser mi agente de bienes raíces y yo
estaba ansioso por pasar tiempo con él.
―En realidad no ―murmura, centr{ndose en la pantalla.
―¿Cu{ndo ser{ tu próxima casa en exhibición?
―Domingo. ¿Por qué? ―Levanta la cabeza―. ¿Est{s buscando
comprar otra casa?
Le dedico una sonrisa con los labios apretados y me siento en la
cabina.
―No. Una es suficiente para mí.
Sus dedos vuelven a escribir algo y dejo escapar un suspiro de
frustración. Jase no me debe nada, pero sería bueno tener su atención
por unos minutos mientras desayunamos juntos. Milly's Diner es un
lugar básico en el pueblo y solíamos frecuentarlo como familia cuando él
y Lyla eran niños. Los recuerdos me inundan mientras veo las viejas
cabinas de cuero oscuro e inhalo los olores familiares del café y la
sémola. La pared detrás de la caja cubierta con pinturas infantiles de los
menús infantiles me recuerda cuando coloreaban mientras esperábamos
nuestra comida. Lyla robaba deliberadamente los mejores colores y le
dejaba a Jase el marrón y el negro.
―¿Cómo est{ tu mam{? ¿Y Braxton? ―Ella se volvió a casar cuando
Jase tenía quince años y, hasta donde yo sé, tienen una relación decente.
Braxton crio a Jase como si fuera suyo, algo por lo que siempre estaré
agradecido, pero la idea de que sean cercanos me deja aún más
arrepentido.
Él levanta un hombro mientras su atención permanece pegada a su
conversación de mensajes de texto.
―Bien. Pronto har{n un viaje a Haw{i.
―Bien por ellos. He oído que es hermoso en esta época del año.
―Sí ―responde.
Dándole un trago a mi bebida, espero a que él entable conversación o
mencione algo en lo que ambos podamos involucrarnos. Está en la punta
de mi lengua hacer preguntas sobre Sugarland Creek ranch, pero sé que
solo obtendré más respuestas de una sola palabra. Cuando abrieron el
retiro equino hace veinte años, yo estaba en el mejor momento de mi
carrera como jinete y no me molesté en conocerlos incluso después de
jubilarme y convertirme en herrador.
No hay nada que pueda hacer para arreglar el daño que le causé a mi
hijo al dejarlo, pero puedo intentar con todas mis fuerzas ser el papá que
debería haber sido, incluso si él no lo pondrá fácil.
Cuando terminé de recuperarme, mi matrimonio había terminado y
Jase apenas reconocía al hombre en el que me había convertido. Quería
ser el papá que se merecía, pero él estaba resentido conmigo por la
muerte de su hermana y por no ser lo suficientemente fuerte para
quedarme.
Por mucho que lo intenté, él se negó a verme. No ayudó que cuando
estaba listo para volver a trabajar, todos mis clientes se habían ido y la
única manera de encontrar trabajo fue fuera de Sugarland Creek.
Viajé por Tennessee, Georgia y Alabama, pero nunca permanecí en
ningún lugar el tiempo suficiente para echar raíces. Reemplazar al señor
Ryan fue mi boleto para volver a casa y, maldita sea, se siente bien estar
de regreso.
Como Jase es agente de bienes raíces con licencia y yo estaba
buscando comprar una casa nueva, pude usar eso como cuña y
encontrar algo con lo que conectarme, pero cuánto me deja entrar
depende de él.
―Te perdiste un buen rodeo la semana pasada. ―Tan pronto como
digo las palabras, mi corazón galopa al recordar a Noah y al encontrar
mi remolque vacío la mañana después de que compartimos la mejor
noche de mi vida. Como mis mensajes de texto no recibieron respuesta y
mis llamadas fueron enviadas al correo de voz, entendí el mensaje.
Él frunce el labio y finalmente me ve. Su cara inexpresiva me hace
soltar una carcajada.
―Eso te va m{s, ¿no?
Incluso antes de que nuestra familia se separara y yo viajara para
competencias de toros, Jase nunca estuvo interesado. Lo llevé a prácticas
y competencias, traté de involucrarlo, pero odió cada minuto. Cuando
me jubilé y obtuve la certificación como herrador, él aún no tenía interés
en estar cerca de caballos o ranchos. A Lyla le encantaba acompañarme y
hablar con los caballos cuando trabajaba en ellos, pasar tiempo juntos
fue lo que nos hizo ser tan cercanos y la razón por la que su muerte me
afectó tanto.
―Quiz{s te guste si realmente fueras y lo vieras por ti mismo ―digo
con más dureza de lo que pretendía.
―Un grupo de hombres adultos actuando como idiotas con animales
peligrosos me parece tonto y patético.
―Tenían bolas de queso frito de Wisconsin, tus favoritas ―me burlo
como una forma de aligerar el ambiente, pero él me ignora. Supongo
que ese no será nuestro tema de vinculación. Él solía pedir comida
grasosa cuando íbamos a la feria estatal. Eso y los paseos en karts son las
únicas razones por las que quería ir. Él iba con su mamá y luego Lyla y
yo hacíamos equipo y corríamos contra ellos durante horas.
―Perdón por hacerlos esperar. Bobby Ray perdió su orden y lo tuve
que apresurar. Maldito niño. ―Deja nuestros platos, luego se aleja para
tomar la jarra de café.
―Gracias, Vicky ―le digo una vez que llena nuestras tazas.
―¿Algo m{s que pueda darles?
Sacudiendo la cabeza, tomo un trozo de tocino crujiente y le doy un
mordisco. Jase corta su salchicha antes de untarla con salsa.
―¿Quieres venir esta noche después del trabajo? Podemos tomar unas
cuantas cervezas mientras me ayudas a desempacar ―le digo divertido.
Mi casa contaba con cinco acres de tierra, lo suficiente para tener un
cobertizo grande para todos mis suministros de trabajo y sin vecinos
entrometidos.
―Estaré trabajando hasta tarde, me reuniré con un cliente para cenar
y luego haré algunos trámites. Quizás en unos días.
Asiento, concentrándome en mi plato.
―Seguro, suena bien.
El resto de nuestra comida es más o menos igual. Le menciono temas
de qué hablar y él me da respuestas breves, pero no lo presionaré. Pase
lo que pase, estaré aquí por un largo tiempo.
La anticipación de encontrarme con Noah me hace conducir muy
despacio hacia la entrada del rancho para poder ver por la ventana a la
gente que camina.
Me estaciono cerca del granero donde Garrett me dijo que lo
encontrara y salgo de mi camioneta. Cuando me acerco a la puerta, un
hombre se detiene y me pregunta si estoy perdido.
―Estoy buscando al señor Hollis, tengo una reunión con él a las diez.
―¿Y tú eres?
Me cruzo de brazos y exhalo.
―Fisher Underwood, el nuevo herrador.
Me ve de arriba abajo y luego asiente.
―Soy Ayden Carson, el administrador de operaciones del
alojamiento.
―Encantado de conocerte.
―Sígueme, debería estar en la oficina.
Mientras caminamos por el pasillo central, noto lo limpio y
organizado que está, a diferencia de la mayoría de los ranchos en los que
he trabajado. Al menos dos docenas de puestos personalizados ocupan
el espacio y, por lo que parece, todos están llenos de huéspedes. Este
granero tiene el doble de tamaño de lo que esperaba.
Los caballos asoman sus cabezas por encima de sus puertas cuando
paso, y uno levanta el hocico, tratando de morder mi manga.
―Ese es Nibbler1. Tiene ese nombre por una razón. ―Ayden se ríe
cuando me detengo para acariciarlo y el caballo intenta comerse mi
camisa nuevamente. Será divertido trabajar con él, a la mayoría de los
caballos experimentados no les importa que les limpien los cascos, pero

1
Mordelón.
algunos se ponen ansiosos y luchadores, mordiendo mi ropa y haciendo
que sea más difícil concentrarme cuando intentan desnudarme.
Pasando una mano por mi brazo para limpiar su baba, Nibbler suelta
un fuerte suspiro cuando salgo de su alcance.
Cuando Ayden y yo nos acercamos a la oficina, la puerta se abre y sale
una mujer. Mi corazón late con fuerza por la anticipación de ver a Noah,
pero no es ella.
―Hola. ―Ella baja su mirada hacia mi cuerpo y luego me ve a los ojos
con una sonrisa coqueta.
―Ruby, este es el nuevo herrador, señor Underwood ―dice Ayden.
Su ropa está gastada y sucia como la mayoría de los peones del
rancho, por lo que es obvio que trabaja aquí.
―Ya era hora, tienes mucho trabajo por delante. ―Me acaricia
juguetonamente el bíceps mientras pasa a mi lado.
Viendo a Ayden, suelta una carcajada.
―Ella es inofensiva pero no endulza las cosas. Se suponía que el señor
Ryan estaría aquí hace seis semanas, y eso fue un retraso con respecto a
su cita habitual de tres semanas antes.
―Lamento no haber podido llegar antes. ―Todavía estaba contratado
para trabajos en el otro lado del estado cuando el señor Ryan se acercó, y
debe haberse ido antes de lo que me dijo. Eso significa que han pasado al
menos nueve semanas desde su última limpieza de cascos.
Ayden me hace un gesto para que entre a la oficina y, cuando lo hago,
un hombre alto y corpulento se para detrás de un escritorio.
―Tú debes ser Fisher. ―Él alcanza mi mano y luego nos estrechamos.
―Es un placer conocerte.
―Siéntate, siéntate. Hay mucho que repasar antes de que mi equipo te
ponga a trabajar.
Entre la advertencia de Ruby y el comentario de Ayden, tengo la
sensación de que este rancho está a punto de convertirse en mi segundo
hogar.
―Alerta de nuevo caramelo para la vista ―canta Ruby tan pronto
como entro a los establos.
―¿Quién? ―Conduzco a Buttercup a uno de los puestos de aseo y lo
ato firmemente en su lugar.
―El nuevo herrador. Est{ en la oficina con tu pap{, pero maldita sea,
casi me tropiezo con las botas al verlo bien, también podría haberle
apretado el bíceps cuando pasé junto a él.
Resoplo mientras quito la silla y la coloco en el soporte.
―¿No acaban de celebrar Nash y tú su aniversario de dieciocho
meses?
Ella levanta la mano izquierda y mueve el dedo anular desnudo.
―Todavía puedo apreciar la vista cuando parece un vaquero
mejorado salido de Yellowstone.
Magnolia y yo hemos visto esa serie más veces de las que puedo
contar, así que ahora ella tiene toda mi atención.
―Cuéntame m{s. ―Agarro un cepillo y empiezo a arreglar a
Buttercup. Hemos tenido un largo entrenamiento hoy ya que está
previsto que se vaya mañana. La dueña lo compró por capricho sin
darse cuenta de que no estaba capacitado profesionalmente, y lo rechazó
a los treinta segundos de subirse a él. Después de cuatro meses de
entrenamiento diario, el tiempo de Buttercup ha llegado a su fin, pero
como soy perfeccionista y mi peor enemigo, no puedo dejar que mis
huéspedes se vayan sin una última sesión para asegurarme de que estén
listos. La señora Clark venía dos veces por semana para montarlo bajo
mi guía para estar lo más preparada posible cuando yo ya no esté.
―Él es b{sicamente idéntico a Luke Grimes. Quizás un poquito
mayor. Cabello oscuro hasta los hombros. Barba desaliñada. Ojos
marrones con arrugas alrededor de los pliegues. Alto y musculoso. Mi
futuro papi.
Manteniéndome concentrada en el arreglo de Buttercup, mi corazón
late con fuerza cuando su descripción coincide con la de Fisher. No hay
forma de que se presentara y solicitara un trabajo aquí porque ignoré sus
llamadas. ¿Lo hizo? Él sabe mi apellido, y no haría falta mucha
investigación en Internet para saber dónde vivo y trabajo, considerando
que la población de Sugarland Creek es de poco más de dos mil
personas.
Eso sería una mierda de acosador de siguiente nivel que solo se
considera sexy en las novelas románticas.
―¿B{sicamente de lo que est{n hechos los sueños húmedos? ―Ayden
suelta una risa divertida.
―Lo sabes. ―Ruby se ríe.
Continúan charlando mientras mi cerebro se congela, preguntándome
si hay alguna coincidencia de que el nuevo herrador sea un
doppelgänger de Fisher.
―Hola, ¿tierra a Noah? ―Ruby chasquea los dedos en mi cara.
Sacudo la cabeza y me giro hacia ella.
―¿Qué?
―¿Est{s bien? Te fuiste a Marte por un minuto.
Sacudo la cabeza y fuerzo una sonrisa tensa.
―Sí, bien. Solo estoy pensando en mi interminable lista de cosas por
hacer.
―¿Quieres que te ensille a Nibbler?
―Eso sería genial, gracias.
Ella se va a buscar su silla y yo sigo cepillando a Buttercup.
―Mientras est{s fuera con Nibbler, voy a limpiar su puesto. ¿Crees
que te ir{s por un tiempo? ―pregunta Ayden. Él es siete años mayor y
ha trabajado en el rancho durante más de una década, por lo que es más
como un hermano mayor para mí. Aunque él es el encargado de los
establos, yo hago todo el entrenamiento, así que él gestiona el programa
a través de mí.
―Aj{, necesita una buena carrera hoy.
Y necesito aclarar mi cabeza de cualquier pensamiento sobre Fisher.
Llevo a Buttercup de regreso a su puesto y le doy unos cuantos
masajes en la frente antes de cerrar la puerta. Ruby ya tiene a Nibbler
listo para mí y cuando doy un paso hacia ellos, oigo que se abre la
puerta de la oficina.
―Ahí est{ mi hija ―dice mi pap{―. Noah, ven a conocer al nuevo
herrador.
Tragando con fuerza, me doy la vuelta y soy recibida por un hombre
que nunca pensé que volvería a ver.
Fisher entrecierra los ojos mientras se acercan y de inmediato entro en
pánico. Él no parece tan sorprendido de verme como yo de verlo a él.
¿Podría mi vida empeorar?
Doy un par de pasos hacia atrás cuando se acercan a mí, sintiendo la
necesidad de correr y fingir amnesia.
―Abran paso ―grita Ayden detrás de mí. Necesito tiempo para
recomponerme, pero estoy casi cara a cara con mi papá y Fisher.
Esto no puede estar pasando. Él no debería estar aquí. No puede estar
aquí.
―Noah, espera. Quiero presentarle a todos. ―La voz de mi pap{ se
hace más fuerte.
―¿Noah? ―Ayden est{ detr{s de mí.
Cuando me giro hacia él, casi me caigo en una carretilla llena de
excrementos de caballo.
―Disculpa. Voy a entrar al puesto de Nibbler y tú est{s bloqueando la
entrada... ―Ayden habla arrastrando las palabras, arqueando una ceja
cuando me congelo.
Despejando la niebla en mi cerebro, asiento y me hago a un lado.
―Sí, lo siento.
―Noah, este es Fisher ―la voz atronadora de mi pap{ hace eco detr{s
de mí―. Él reemplazó al señor Ryan.
Desafortunadamente para mí, doy la vuelta sobre mis talones
demasiado rápido y tropiezo con la parte delantera de mi bota. Mientras
trato de sostenerme, caigo hacia atrás. El peso de mi cuerpo atrapa el
borde de la carretilla y, en cuestión de segundos, cae, volcando todo su
contenido encima de mí.
Estoy literalmente cubierta de mierda de caballo.
La respuesta es sí. Mi vida podría empeorar.
―¡Noah! ―Todos gritan mi nombre al mismo tiempo, pero lo único
que quiero es que la tierra se abra y me trague hasta la tumba.
QEPD Noah Hollis. Murió humillada mientras estaba cubierta de mierda de
caballo frente a su aventura de una noche, quien resultó ser el papá de su ex y le
dobla la edad, y ahora es el nuevo herrador del rancho de su familia.
Sería una lápida épica.
Una mano encuentra la mía y me levanta. En el momento en que caí,
instintivamente cerré los ojos y la boca, y tan pronto como me siento,
exhalo.
―¿Est{s bien? ―Fisher se arrodilla frente a mí, su mano todavía
aprieta la mía, y rápidamente la saco de la suya.
Al levantar la vista, encuentro que todos me ven fijamente. La boca de
Ayden está abierta mientras Ruby lucha por no reír.
―Lo siento mucho, Noah. Intenté advertirte y luego... no sé. Caíste
tan r{pido. No pude atraparte a tiempo. ―La voz de Ayden est{ llena de
sinceridad, y debería aceptar su disculpa considerando que no es su
culpa, pero en este momento lo único que quiero hacer es huir.
―Vamos a ponerte de pie, cariño. ―Pap{ toma mi mano y me ayuda
a ponerme de pie.
Evito la mirada asesina de Fisher mientras me limpio la mierda de la
ropa.
―¿Est{s bien? ―pregunta mi pap{, ayud{ndome a cepillarme los
hombros y los brazos.
Ruby se acerca y me arregla el cabello.
―Físicamente, sí. ―Cuando inhalo profundamente, inmediatamente
me arrepiento. Ese olor viene de mí―. Si me disculpan ―Mi mirada se
dirige a la de Fisher antes de encontrarse con los ojos de mi pap{―. Voy
a ir a casa y ducharme. Regresaré dentro de una hora.
―Seguro, cariño. Haré que Ayden le muestre los alrededores al señor
Underwood y tú podrás hacerte cargo cuando regreses.
Mi espalda se pone rígida ante la idea de estar a solas con Fisher.
―Ya estoy atrasada en mi programa de entrenamiento y ahora lo
estaré aún m{s. ¿No puede Ruby darle el gran recorrido? ―argumento.
Además del hecho de que no quiero hablar con él, no me gusta
retrasarme.
―¡Oh, yo podría hacerlo sin duda! ―chilla Ruby―. Me encantaría
mostrarle el rancho al señor Underwood.
El alivio inunda mis venas cuando mi papá muerde el anzuelo y me
disculpo para irme.
Ninguna cantidad de jabón eliminará la vergüenza que siento en este
momento.

Tan pronto como entro por la puerta de mi cabaña, recibo una


llamada FaceTime de Magnolia.
―¿Qué diablos te pasó?
Frunzo el ceño mientras camino por la cocina y me dirijo directamente
al baño. Antes de subirme a mi camioneta, me quité las botas, los jeans y
la camisa y luego los tiré a la parte trasera. Prefiero conducir medio
desnuda que apestar mi camioneta.
―¿Ruby te envió un mensaje de texto?
―Ella me dijo que te tropezaste y que viera cómo estabas. ―Se
muerde el labio inferior―. Y luego dijo algo sobre un herrador súper
atractivo que estabas evitando. En una escala de uno para Henry Cavill,
¿de qué tan sexy estamos hablando?
Maldita sea, Ruby.
―No es lo que piensas. ―Dejo mi teléfono sobre el tocador y arrugo
la nariz ante el reflejo en el espejo, luego quito la liga de mi cola de
caballo y mi cabello cae sobre mis hombros―. ¿No se supone que
deberías estar en el trabajo?
―Me tomé un día de salud mental.
Paso mis dedos por mi cabello anudado y sonrío. Magnolia ha estado
trabajando en Main Street Café desde hace tres años y se ha quejado de
eso durante el mismo tiempo.
―¿La señora Blanche te dejó hacer eso? Ella te despedir{ pronto. ¿Lo
sabes?
―Me gustaría verla intentarlo. ―Ella se burla―. Si escuchara mis
ideas de bebidas divertidas y se expandiera con nuevos pasteles,
podríamos ampliar nuestra base de clientes. En vez de eso, estoy
atrapada preparando café para la gente mayor. ¿Cómo voy a conocer a
mi futuro esposo si la única población masculina con la que hablo son
los que tienen dentaduras postizas y bifocales?
―¿Crees que tus bebidas froufrou atraer{n a hombres de nuestra
edad? Sería mejor que pidieras cambiar el uniforme por blusas cortas y
pantalones cortos si ese es tu ángulo.
―Por supuesto que no, pero tengo una idea. Las bebidas atraerían a
un público más joven. Mujeres de entre veinte y treinta años. ¿Ves a
dónde quiero llegar con esto? ―Se golpea la sien como si fuera un genio.
Riendo, asiento.
―Sí… los chicos comenzar{n a llegar en masa para ver a las chicas, y
por supuesto, uno se enamorará de ti y el resto será historia.
―¡Exacto! ―enfatiza―. Mi plan es infalible, pero gracias a mi jefa,
moriré solterona como ella.
―Siempre puedes postularte para trabajar en el rancho ―le
recuerdo―. Hay muchos peones de rancho aquí.
―¿No me conoces? ―Puede que a ti no te importe caer en un montón
de mierda de caballo, pero yo literalmente moriría si eso me pasara a mí.
―Eres tan dram{tica, pero quién sabe, podrías conocer a alguien en la
recaudación de fondos. Podría ser el comienzo de tu era vaquera.
―Oh, sí, hombres arrogantes con jeans ajustados que piensan que son
un regalo de Dios para el mundo. Inscríbeme.
Me río de su cara inexpresiva.
―Supongo que eso significa que Tripp est{ fuera de tu radar, ¿eh?
Ella se burla.
―Él nunca estuvo en eso.
Pongo los ojos en blanco ante su descarada mentira, luego levanto mi
teléfono y tomo algunas toallas.
―¿Est{s solo en sostén y ropa interior?
―Sí. Necesito ducharme, así que te llamaré m{s tarde.
―No lo creo, necesitas decirme qué est{ pasando.
―¿Quieres ducharte conmigo o qué? Necesito volver al trabajo.
―No sería la primera vez. ―Ella mueve las cejas y yo ahogo una risa
ante los numerosos recuerdos de nosotras metidas en el tipo de
problema que requería duchas conjuntas.
―Bien, lo que sea. ―Abro la ducha hasta que esté lo más caliente que
pueda soportar―. Sin espiar. Ojos aquí arriba.
Ella resopla.
―No es nada que no haya visto antes, Noah. Fui contigo a tu primera
prueba de Papanicolaou y te enseñé cómo insertar un tampón,
¿recuerdas? He visto tu cuello uterino.
―Jesús, eres tan rara. ―Muevo mi teléfono al estante que no ser{
golpeado por el agua, luego me quito el sostén y la ropa interior.
―Oye, me ofrecí a mostrarte el mío a cambio. Tú eres quien casi se
desmaya y se aguadó.
Inclino mi cabeza hacia atrás y me mojo el cabello.
―Porque me pediste que te diera un espejo de mano para poder verlo
tú misma. El ginecólogo estaba dispuesto a echarnos.
―Dem{ndame por querer saber cómo se ve. ―Su acento sureño
enfatizando cada palabra me hace poner los ojos en blanco y reprimir
una sonrisa. Magnolia Sutherland es la definición de una chica salvaje a
la que nunca le han dicho que no en un solo día de su vida.
―Sí, la curiosidad mató al gato y tuve que buscar otro médico. Ya
firmé el papeleo para asegurarme de que no estés en la habitación
cuando dé a luz. ―bromeo, enjabon{ndome las palmas de las manos con
jabón y frotándolo sobre cada centímetro de mi cuerpo.
―Eres una mentirosa y ambos lo sabemos. ¡Quieres que me siente
detrás de ti cantando ¡empuja, empuja, empuja!
―Por favor, Dios. No. ―Gimo ante el pensamiento―. Mi esposo
tendrá suerte si se le permite presenciar el nacimiento de su hijo, gracias
a que me dejaste traumada.
―Hablando de esposo, tienes que contarme de este tipo herrador.
¿Qué te puso tan nerviosa que terminaste en un montón de mierda de
caballo?
Mientras paso el champú por mi cabello grueso, respiro anticipando
su reacción.
―El herrador es Fisher.
―¿Quién?
Mis dedos masajean mi cuero cabelludo y espero mientras hace clic en
su cerebro.
―Espera. ¿Fisher del rodeo? ¿La aventura de una noche, Fisher?
Me limpio el agua de los ojos y veo su cara de shock en la pantalla.
―Sí. Adem{s, el papá de mi ex, Fisher, y ahora, el nuevo herrador.
Se le cae la mandíbula.
―Oh. Mi. Dios.
―Mis pensamientos exactamente.
―¿Cómo demonios ocurrió eso?
―Tengo la misma pregunta.
Luego, paso al acondicionador y, mientras mis puntas se remojan,
tomo mi navaja.
―¿Para qué te est{s afeitando? ―Ella arquea una ceja.
―Se me pasó un lugar en la pierna, pervertida.
―Aj{, claro. Apuesto que a papi Fisher le gusta suave.
―No lo llames así ―la regaño. Esta situación es jodida tal como est{
sin que esas palabras estén grabadas en mi cabeza.
―¿Por qué no? Es el papi de alguien.
―Jase es demasiado mayor para llamarlo así, así que cállate.
―Hablando de eso, ¿crees que sabe que te follaste a su pap{?
―Cristo. Todo Sugarland Creek se enterará si lo gritas más fuerte.
―Me enjuago el cabello, lista para vestirme y oler a humano otra vez―.
Y no lo sé. Suponiendo que incluso estén hablando, puede que no pase
mucho tiempo antes de que surja en una conversación quién soy yo para
Jase.
Necesito enviarle un mensaje de texto y descubrir por qué no me dijo
que su papá se mudó aquí, incluso durante nuestros momentos
“apagados” todavía habl{bamos y nos contábamos todo. Bueno, casi
todo.
―¿Entonces no crees que Fisher lo sabe?
―No pareció muy sorprendido de verme, así que creo que sabía que
yo vivía y trabajaba aquí. Por otro lado, no estoy segura de si sabe que
soy la ex de su hijo.
―Ooh, un acosador sigiloso. Nos encanta eso.
―No, no nos encanta. Solo a tu cerebro de loca.
―Un hombre que consigue un trabajo solo para verte después de
haberlo ignorado es jodidamente romántico.
―Tú serías esa persona que es secuestrada y luego le pedirías que
recreara tu fantasía cautiva.
―No lo descartes hasta que lo pruebes. Travis y yo lo hicimos una
vez.
―¿Tu ex psicópata? Parece apropiado para él. ―Me burlo al pensar
en cómo trató a mi mejor amiga y cuánto tiempo ella lo aguantó.
Cierro el agua y agarro mi toalla para el cabello.
―Dudo que incluso tuviera que actuar el papel.
―Digamos que consistía en esposas, cuerdas y muchos tirones de
cabello.
―¿Qué, sin cintas para el cuello? ―Me río, envolviendo una toalla
más grande alrededor de mi cuerpo antes de sentarme en la colcha.
―Lo intentó, pero no pudo encontrar la manera de no estrangularme
mientras lo hacía, así que lo detuve.
―Sí, apuesto a que ese era su problema... ―Pongo los ojos en blanco
dramáticamente frente a la pantalla.
―Se supone que no debemos hablar de él de todos modos. ¿Cómo fue
que ver a Fisher terminó contigo en un montón de mierda de caballo?
Mientras me visto y me cepillo el cabello, revivo el momento
humillante que me trajo hasta aquí. Ella tampoco contiene la risa.
―Eso es lo m{s yo que he escuchado en mi vida. No puedo creer que
te hayas congelado así.
Agarro mi bolsa de maquillaje y me pongo corrector y brillo de labios.
Ella divaga sobre cómo necesito explicarle a Fisher por qué ignoré sus
llamadas y mensajes de texto para que podamos vivir una fantasía
prohibida.
―Eso no va a suceder, Mags. Adem{s de las razones obvias de
incomodidad, existe una regla que prohíbe a los empleados
confraternizar.
―Oh, sabes que tus pap{s solo implementaron eso porque Wilder se
acostó con la recepcionista y luego hizo que Waylon rompiera con ella
como si fuera él.
Contengo una risa mientras me pongo rímel y me concentro en no
correrlo. Los recuerdos de mis hermanos gemelos mayores metidos en
problemas no son nada nuevo. La recepcionista estaba tan desconsolada
que provocó una escena y arrojó todo lo que pudo encontrar en El
Lodge. Uno de los invitados lo filmó y lo subió a las redes sociales,
donde obtuvo tres millones de visitas en una semana. Nunca había visto
a mis papás querer tanto matar a mi hermano. Después de eso, se
estableció una regla de que ningún empleado saliera con otro empleado.
―No importa, sigue siendo la regla ―le recuerdo.
Ella se encoge de hombros con un brillo travieso en sus ojos.
―Nadie tiene que saberlo.
Bueno, mierda. Literalmente.
Sabía que se sorprendería al verme, pero no anticipé que caería en una
carretilla llena de excremento de caballo para evitarme.
Ahora estoy atrapado con Ruby, quien se está tomando su tiempo
mostrándome cada centímetro del rancho.
Hemos estado dentro de cada granero, cobertizo de almacenamiento,
pajar y pasto.
También me he imaginado una docena de lugares para esconderme
con Noah si me diera la oportunidad de explicarle por qué estoy aquí.
Suponiendo que incluso quiera hablar conmigo.
―Si quieres el recorrido del retiro, tendr{s que pedírselo a Noah o a
uno de los chicos, tengo que volver a mi puesto de trabajo antes de que
Ayden me cubra de mierda. ―Ella se ríe mientras nos lleva de regreso a
los establos.
―¿Importa dónde empiezo? ―le pregunto mientras se estaciona al
lado de mi camioneta.
―Tendr{s que pregunt{rselo a Noah, ella es un poco la jefa en lo que
respecta al horario.
Abro mi puerta y salgo.
―Pensé que Ayden era el administrador de operaciones del
alojamiento.
―Lo es, pero Noah entrena a la mayoría de los internos, lo que
significa que el horario depende de ella y de lo que tiene que hacer.
Nadie entiende realmente su locura, así que simplemente seguimos
adelante. Será mejor que lo hagas tú también.
―Debidamente anotado.
―Tendr{s que mover tu camioneta al otro lado del granero y alejarte
de esta entrada. Noah saca los caballos de este lado y tú simplemente te
interpondrás en su camino.
―Est{ bien, seguro. ―No necesito darle a Noah m{s razones para
odiarme haciéndola enojar en el trabajo.
―Acaba de enviarme un mensaje de texto diciendo que ya salió de su
casa y debería estar aquí en unos minutos. Ella te dirá por dónde
empezar.
Me dirijo a mi camioneta y luego conduzco hacia el lado sur. Una vez
que me acerco lo suficiente al bloque de concreto, abro la parte trasera
de mi plataforma donde se guardan todas mis herramientas y máquinas.
En lugar de un remolque pequeño aparte, opté por conseguir un equipo
de herraje incorporado a la camioneta para poder arrastrar mi remolque
cuando me mudaba de ubicación, ahora es una buena comodidad
tenerlo.
Me coloco mi delantal de cuero sobre mis jeans y luego tomo mi
soporte para cascos y mi kit de herramientas del asiento trasero de mi
camioneta. El señor Hollis imprimió las tarjetas de herrado de cada
caballo de la última visita del señor Ryan. Me dice la longitud de los
dedos, el ángulo del pie y la talla de herradura que usan. Cada caballo
variará en sus actividades específicas, pero aún así es útil tenerlo con
anticipación. Algunos de los caballos son nuevos desde la última vez
que el señor Ryan estuvo aquí, así que tendré que dedicarles un poco
más de tiempo.
Tomará algunas semanas ponerme al día y luego mantener una rutina
entre el programa de entrenamiento de Noah y el paseo diario de los
caballos de sendero.
Sin saber por dónde empezar, me ocupo de mi equipo y suministros
mientras espero a Noah.
Cuando aparece su camioneta y se estaciona junto a la mía, me ve
fijamente a través del parabrisas. Con un movimiento de cabeza, abre la
puerta y camina hacia mí.
Mi corazón se cae a la boca del estómago al estar cara a cara de nuevo.
Solo ha pasado una semana desde nuestra noche juntos y no he dejado
de pensar en ella, incluso si se fue a la mañana siguiente y no respondió
a mis llamadas ni mensajes, todavía estoy feliz de verla.
―¿Me est{s acosando? ―Su voz est{ cubierta de irritación.
Ignoro su acusación y doy un paso.
―¿Est{s bien?
―¿Por caerme en la mierda de caballo o porque apareciste
milagrosamente en mi rancho? ―Ella se cruza de brazos.
―Estoy bastante seguro de que yo debería ser el enojado aquí. ―Imito
su postura―. Si te hubieras molestado en responder, podría haberte
dicho que era el nuevo herrador, y no te habrías sorprendido tanto al
verme como para caerte en un montón de mierda de caballo.
Ella deja caer los brazos y entrecierra los ojos.
―¿Lo sabías?
―Al principio no, pero sumé dos y dos una vez que supe tu apellido.
Pensé que hablaríamos después y te lo contaría entonces, pero como no
pudiste devolverme un mensaje de texto, supuse que podrías
descubrirlo por las malas.
Ella me lanza una mirada asesina.
―¿Entonces lo sabías antes de que nos acost{ramos?
Trago fuerte y respondo honestamente:
―Sí.
―Hubiera sido bueno saberlo. ―Camina a mi alrededor y yo la sigo.
―¿Habría importado?
Ella ignora mi pregunta mientras agarra una cuerda y luego abre una
de las puertas de los caballos.
―Este es Buttercup. Se va mañana, así que empezar{s con él, luego
anotaré cuáles son una prioridad en su hoja. Después de hacer a los
huéspedes, pasarás a los caballos del sendero y, finalmente, a nuestros
caballos personales. ¿Supongo que Ruby te mostró sus ubicaciones?
―Lo hizo.
Ella saca a Buttercup y, después de olfatearme, él deja escapar un
gemido.
―No le gustan los hombres ―afirma rotundamente―. Tendré que
quedarme con él para que no intente matarte.
―No puedo decir si est{s hablando en serio o no.
Ella sostiene la cuerda.
―Ag{rralo y averígualo si no me crees.
―Preferiría no correr el riesgo. Me han dado suficientes patadas como
para que me dure toda la vida, pero quiero verlo caminar primero.
―Puedo decirte todo lo que necesites saber sobre este caballo. Talón
nivelado. Ranillas gruesas. Sin hongos. Herradura talla cuatro.
―A menos que quieras hacer mi trabajo, necesito presenciar su andar.
―Bien. ―Ella aprieta los labios como si no quisiera causar una escena
con Ayden y Ruby cerca―. Ve al final del camino
Voy hacia las puertas y luego me doy la vuelta justo cuando Noah lo
lleva hacia mí. Buttercup camina con paso firme y sus cascos aterrizan a
una buena distancia. Sus hombros se mueven libremente, lo que
significa que mantiene el equilibrio mientras su cuello se mueve hacia
arriba y hacia abajo al mismo tiempo que el resto de su cuerpo.
―Ahora date la vuelta y aléjate de mí por unos segundos.
Con un resoplido de irritación, ella hace lo que le digo. Si no lo
supiera mejor, Noah Hollis no está acostumbrada a recibir órdenes y
tampoco le gusta.
Una vez que caminan tres metros, ella le da la vuelta y regresa hacia
mí.
―¿Y bien? ―pregunta mientras se acerca.
―Se ve bien y saludable. Buen andar.
―Te lo dije, lo he entrenado durante los últimos cuatro meses.
―Y has hecho un gran trabajo, pero para poder hacer mi trabajo,
necesito evaluar cada caballo adecuadamente antes de trabajar en ellos.
―Tendr{s que conseguir a alguien m{s para que los acompañe
porque estoy en el corral, en el centro de entrenamiento o trabajando en
la recaudación de fondos ―dice, siguiéndome afuera.
―¿Qué recaudación de fondos? ―le pregunto, intrigado.
Sus hombros se relajan.
―Es en un par de semanas. Estoy recaudando dinero para una
organización benéfica que ayuda a caballos rescatados y heridos. Será
como un mini rodeo con carreras de barriles, monta de corderos, saltos y
más.
Wow, impresionante. Es una gran tarea, pero no digo eso. Ella está
siendo irritable conmigo y no voy a ser blando con ella ahora.
Hay un poste para asegurar la cuerda, y una vez que Buttercup está
enganchado, le paso la mano por la espalda y dejo que me olfatee.
―Mi portapapeles est{ en mi equipo si quieres marcar en qué orden
tengo que ir, y entonces no te molestaré de nuevo hasta que te necesite.
Evito verla a la cara cuando la despido, pero por la forma en que
arrastra sus botas contra el suelo, no está más feliz conmigo que antes.
―Est{ bien. No te haré daño ―le digo a Buttercup cuando golpea su
pata trasera, casi como si se estuviera burlando de las acciones de Noah.
Resisto el impulso de reír mientras arrastro mi mano por su pierna para
revisar su casco.
―Antes de que se me olvide decírtelo, los puestos de Shelby y Taylor
Alison Swift están uno al lado del otro y no les gusta estar separados por
mucho tiempo. Así que querrás dejar que se despidan y darles un par de
minutos juntos antes de cambiarlos.
Levanto la cabeza, preguntándome si me está jodiendo.
―¿Disculpa?
―Sí, sé que la dependencia puede ser mala, pero han estado juntos
durante dos años. Taylor Alison Swift es el caballo de Mallory, mi prima
pequeña, así que no irá a ninguna parte ya que Mallory vive aquí.
Shelby ha estado aquí durante algunos años y es huésped de tiempo
completo ya que su dueño vive en el pueblo. Les dejamos permanecer
juntos ya que ninguno se irá.
De pie, la veo a los ojos.
―¿Tienes un caballo llamado Taylor Alison Swift?
Ella exhala profundamente.
―Sí. La llamamos señorita Swift si quieres saberlo.
―¿Entonces eres una Swiftie?
―No vamos a hacer esto... ―Ella me señala, luego hace un gesto entre
nosotros―. Solo charlas de trabajo.
―¿Quién dijo? ―Agarro mi caja de herramientas y la llevo a la pata
delantera de Buttercup.
―Yo. Eres un empleado del rancho y yo soy una entrenadora de
caballos profesional en el rancho de dicha familia. La única razón por la
que necesitaríamos hablar es para hablar de caballos.
Me pongo en posición, luego ubico el casco de Buttercup entre mis
piernas y aprieto mis muslos para mantenerlo en su lugar. Me da un
codazo en la cabeza y me muerde, tirando de un mechón de cabello
antes de que Noah se dé cuenta y lo regañe.
―Supongo que no estabas mintiendo. ―Me río, agarrando mi
amortiguador y mi martillo para levantarlos.
―No. ―Ella se para a mi lado, luego me entrega mis tiradores de
herraduras una vez que termino.
―Gracias ―digo, cambiando las herramientas y luego recorriendo la
herradura hasta que puedo quitarla sin esfuerzo―. ¿Supongo que su
dueña es una mujer?
―Sí. ―Ella me entrega mi cuchillo para cascos.
Contengo la risa mientras ella mantiene a Buttercup calmado mientras
me entrega herramientas como si hubiera memorizado cada paso de mi
proceso. Mientras le quito el exceso de tierra y raspo la suela muerta, ella
le frota la cabeza y, finalmente, me entrega mi cuchillo.
―¿Le cantas a todos tus caballos? ―me burlo cuando la atrapo
tarareando una canción de Taylor Swift.
―¿Vas a burlarte de mí por lo único que impide que este caballo te
patee? Muy atrevido, señor Underwood.
―¿Señor Underwood? ―Me burlo, tallando la ranilla hasta que tiene
una bonita forma de V―. ¿Eso significa que debería llamarte señorita
Hollis?
Ella baja la mirada y me ve mientras me entrega mi raspador.
―Preferiría que no lo hicieras.
Verifico dos veces si hay alguna suela escamosa e inspecciono si hay
defectos o infecciones antes de alisar y aplanar toda la parte inferior,
luego le doy la vuelta a la escofina y la paso nuevamente por el casco.
―¿Le entregabas al señor Ryan todas sus herramientas o simplemente
soy especial?
―No te emociones, solo estoy ayudando para asegurarme de que lo
estés haciendo bien.
―Oh, ¿ahora me est{s supervisando? ―pregunto, usando mi cuchillo
para pezuñas nuevamente para raspar más suela hasta que se siente
cerosa.
―Estos caballos son muy importantes para mí y el rancho, así que sí,
quiero asegurarme de que estés calificado antes de dejarte enloquecer
con ellos ―afirma, entreg{ndome mis pinzas.
―¿Crees que tu pap{ me contrataría si no lo fuera? ―pregunto,
recortando la pared del casco y asegurándome de que la punta no sea
demasiado gruesa.
―Estaba desesperado. Habría contratado a cualquiera.
Me rasco la mejilla.
―Ouch.
―Demuestra que eres bueno y no ser{ un problema.
―¿Olvidaste quién soy? ―Vuelvo a agarrar la escofina y aliso todo.
―No. Lamentablemente, no tengo amnesia.
―Me ganaba la vida montando toros y he trabajado con caballos
durante años. ¿Realmente vas a cuestionar mi capacidad para recortarles
los cascos?
―No es personal.
Termino con mis herramientas y luego dejo su casco en el suelo para
poder verlo.
―A mí me parece que sí, Noah. Yo nunca cuestionaría tu capacidad
para entrenar un caballo a pesar de que eres joven, un poco
ensimismada y demasiado confiada. Te daría la oportunidad de hacer tu
trabajo antes de cuestionar tus habilidades.
―Acabas de... ―Se queda boquiabierta mientras sacude la cabeza―.
No soy ensimismada, solo soy genial en lo que hago, una de las mejores
por aquí, de hecho. Es por eso que reservo con un año de anticipación y
gano el doble que cualquier otro entrenador profesional dentro de un
radio de ciento cincuenta kilómetros. ¡He donado horas de mi tiempo
para organizar esta recaudación de fondos! No me toman en serio en
esta industria y no necesito que más hombres me digan que tengo exceso
de confianza.
―Oh, discúlpame, debería haber añadido... ―Le sonrío después de
haber echado un segundo vistazo a la pezuña de Buttercup y volver a
dejarla en el suelo―. No es personal.
Sin esperar respuesta, camino hacia mi plataforma y enciendo la
máquina de forja. Funciona con propano, por lo que necesita unos
minutos para calentarse. Normalmente, primero les cortaría todas las
pezuñas y luego les pondría las herraduras, pero como ella quiere
presenciar mi proceso, ahora puede verlo de principio a fin. Quizás
entonces estará lo suficientemente satisfecha como para dejar de dudar
de mí.
Mientras esperamos, tomo una herradura talla cuatro y vuelvo al
casco de Buttercup para ver cómo le queda. Es necesario doblarla un
poco en la parte superior, así que tomo mi martillo y lo golpeo unas
cuantas veces.
―Eso fue innecesario, y lo sabes. ―El tono amargo de Noah me hace
contener una risa divertida.
―Si no puedes aceptar las críticas, entonces no las repartas.
―No te critiqué.
―Me dijiste que me probara a mí mismo, Noah. Es la misma maldita
cosa. ¿Crees que desde que el señor Ryan se jubiló y me recomendó a
sus clientes, no tuve que entrevistarme para este trabajo? Estuve aquí
hace un mes para mostrarle a tu papá exactamente lo que podía hacer.
―¿Estuviste aquí?
―Sí, no te vi entonces. Juro que no tenía idea de quién eras hasta que
ese chico Ian dijo tu apellido, y en ese momento ya era demasiado tarde.
Tú y yo queríamos que esa noche sucediera, así que no me disculparé
por no decírtelo antes. En cuanto a que ignores mis llamadas, bueno, eso
depende de ti, no iba a tener una conversación importante con tu correo
de voz.
―Podrías haberme enviado un mensaje de texto y haber dicho que era
urgente o algo así... ―Se muerde el labio inferior como si estuviera
tratando de encontrar una manera de echarme la culpa a mí―. Si
hubiera sabido que era importante, habría contestado.
Agarrando mis tenazas, coloco la herradura dentro de la fragua y
luego cierro la puerta. Una vez que vuelvo a Buttercup, coloco su casco
en el soporte para poder limpiar y alisar la parte superior. Mientras lo
hago, compruebo si hay erupciones, pequeñas grietas o hematomas.
―¿Me est{s ignorando ahora? ―me pregunta cuando me quedo en
silencio.
―Cuando termine de ponerle la herradura, podrás irte. Buttercup y
yo estaremos bien sin tu presencia.
―¿Qué? ¿Por qué?
―Porque no necesito una niñera. Puedes observarme para asegurarte
de que soy lo suficientemente bueno, pero después de eso, vuelve a tu
trabajo para que yo pueda hacer el mío.
―Fisher...
―Es señor Underwood. ―Levanto la vista justo a tiempo para verla
poner los ojos en blanco. Con una mano en la cadera, sacude la cabeza
como si no estuviera acostumbrada a que alguien la desafíe, o molesta
porque sea yo. Honestamente, es un poco sexy Sus labios llenos y
carnosos atraen mis ojos hacia su rostro y desearía poder inclinarme y
besarlos.
―Bien, lo siento.
La rodeo hasta la máquina y compruebo si la herradura está lista.
Después de inspeccionarla, la dejo adentro por unos minutos más.
―¿Me escuchaste? ―me pregunta a mi espalda.
―Sí, ruidosa como un burro.
―¿No vas a decir nada?
Me doy la vuelta con solo unos centímetros entre nosotros. Sería muy
fácil inclinarme y saborear sus labios arrepentidos.
―¿Por qué, Noah? ¿Por husmear en mi billetera mientras dormía? ¿O
por dejarme sin siquiera despedirte? Quizás por gostearme2, que incluso
tener que decir esa palabra a mi edad debería ser un delito.
¿Posiblemente por insultar mi credibilidad como herrador? ―En lugar
de acercarme cada vez más como quiere mi pene, amplío mi postura y
2
Ignorarme.
cruzo los brazos sobre mi amplio pecho―. Entonces, ¿por cuál te
arrepientes?
Ella aprieta los dientes, claramente molesta por haberle dicho sus
verdades. Sus ojos se posan en el suelo como si estuviera contemplando
su próximo movimiento y su pierna se contrae. Por un segundo, me
preocupa que pueda darme un rodillazo en las pelotas, definitivamente
está lo suficientemente cerca como para causar un daño sustancial.
―Okey, primero... no estaba husmeando en tu billetera. ―Su mirada
se mueve hacia arriba y encuentra la mía―. Solo quería ver tu
identificación para saber cuántos años tenías.
―¿Eso es lo que te asustó? ¿Mi edad?
―No, en realidad no. Me imaginé que tenías aproximadamente el
doble de mi edad. Quizás no del todo, pero ese no fue el problema.
Entonces algo la ahuyentó...
Bajo los brazos, pero tengo que interrumpir nuestra conversación para
terminar la herradura de Buttercup. Una vez que agarro mis tenazas y
saco la herradura de la fragua, la moldeo y la aliso.
―¿Puedes traerme un balde de agua, por favor? ―pregunto cuando
me doy cuenta de que olvidé tomar uno.
Sin responder, Noah entra al granero y pruebo la herradura contra el
casco de Buttercup. Está caliente cuando la pongo y quito unas cuantas
veces. Algunos de los bordes necesitan ser ajustados, así que vuelvo a mi
equipo y lo pongo en la fragua para poder martillarlo de nuevo.
Una vez que Noah regresa, la saco y la modifico, luego la comparo
con el casco de Buttercup y decido que es casi perfecta. Antes de clavarla
la coloco en el cubo de agua para que se enfríe.
Mientras espero, continúo nuestra conversación.
―Dime cu{l fue el problema. ¿Quiz{s pueda arreglarlo?
Inhala bruscamente por la nariz y se pellizca los labios antes de
exhalar lentamente.
―No puedes, no es algo que se pueda deshacer.
―Si no es mi edad, entonces tienes que darme algo m{s aquí. No
sabías que estaba trabajando aquí, así que sé que no es eso. ¿Qué más
puede ser?
Está en la punta de mi lengua preguntar si fue algo que hicimos lo que
la apagó, algo que hice yo, pero por sus gemidos y gritos que casi me
dejaron sordo, dudo que ese fuera el problema. Esa noche compartimos
una conexión fuerte e intensa. Por la forma en que me rogaba que no
parara, no era unilateral, incluso ahora, al verla de nuevo y estar lo
suficientemente cerca como para tocarla, persiste una chispa entre
nosotros que ella intenta fingir que no existe.
El pulso en su garganta se mueve mientras traga, como si físicamente
no pudiera pronunciar las palabras. Mi corazón late con fuerza ante la
idea de que hay algo tan malo en que estemos juntos que no podré
arreglarlo ni cambiarlo.
Ella niega con la cabeza.
―No creo que debamos tener esta conversación aquí, o nunca. Fue
solo una noche, no hay ninguna razón por la que no podamos ser
profesionales y trabajar en el mismo rancho.
Mis cejas se fruncen ante su rápido despido de nosotros.
―Noah, dímelo. ―Me acerco hasta que casi nos tocamos, hasta que
nuestros brazos se rozan, y puedo oler su champú floral―. Por favor.
―Levantando la barbilla, me inclino y pruebo hasta dónde me permitirá
llegar, incluso con sus golpes, no puedo dejar de pensar en probar sus
labios otra vez.
Su respiración superficial se detiene cuando mi boca se cruza con la
suya, pero luego cierra los ojos de golpe y suelta:
―¡Tu hijo!
Retrocedo, casi cayendo de nalgas porque esas son las dos últimas
palabras que esperaba escuchar.
―¿Qué pasa con mi hijo?
Finalmente, me ve y su expresión se convierte en una de angustia.
―Solíamos salir. Ha pasado un tiempo, pero estuvimos juntos
intermitentemente durante la mayor parte de mis años de preparatoria y
hasta que cumplí los veinte.
―¿Jase? ¿Tú... y Jase? ―La señalo y a una sombra imaginaria de mi
hijo junto a ella.
Sus labios permanecen sellados mientras asiente.
Me paso una mano por el cabello, tratando de comprender el hecho de
que no solo me acosté con una mujer veintidós años menor que yo, sino
que también es la novia de mi hijo.
Bueno... exnovia.
Pero de todos modos no creo que los tecnicismos importen mucho.
Los dos salieron. Tienen una historia. Una de la que no formé parte
porque apenas intenté reconectarme con mi hijo hace unos meses.
Mucho después de que salieran y rompieran. Mucho después él le
habría dicho que era un papá de mierda.
―Jesucristo... ―Esa es la única palabra que puedo formar. De todas
las razones por las que imaginé que ella me abandonó, esta nunca
estuvo en el maldito radar de posibilidades.
En lugar de seguir de pie como un idiota conmocionado, recupero la
herradura que está bastante fría y termino el trabajo. Me aseguro de que
encaje correctamente y luego clavo los cuatro clavos. Después de eso,
coloco su casco nuevamente en el soporte y hago un último limado con
mi raspa.
Una vez completado, lo dejo y luego observo a Buttercup pisar fuerte
unas cuantas veces para asegurarme de que se vea bien.
―¿Cu{ndo te diste cuenta? ―Finalmente le pregunto, moviendo mi
kit de herramientas al otro casco delantero del caballo. Arrastro mi mano
por su espalda y la bajo por su pierna para que no se asuste.
―Cuando vi tu identificación ―dice, par{ndose junto a Buttercup y
frotándole la nariz con la palma de la mano para mantenerlo
tranquilo―. No hay muchos Underwood en Sugarland Creek. Supuse
que por sus edades probablemente eran parientes. Cuanto más lo pensé,
más similitudes vi entre ustedes. Entonces recordé que hablaste de la
frecuencia con la que solías viajar, y tenía sentido por lo que Jase me
contó.
―¿Por qué no me lo dijiste? Habría sido un golpe mucho m{s
agradable para mi ego si hubiera sabido la verdad. ―Aunque no habría
sido más fácil saber que la única mujer que quería estaba estrictamente
fuera de mis límites.
―Nunca esperé volver a verte, entonces, ¿qué sentido tenía decírtelo?
―¿No pensaste que te encontrarías conmigo viviendo en Sugarland
Creek?
―Pensé que era una posibilidad, pero eso no significaba que algo
sucedería. Si hubiera sabido que trabajarías aquí, habría manejado esto
de otra manera, pero me sentí avergonzada por todo el asunto.
―¿Acerca de?
―Por tener una aventura de una noche con el papá de mi ex. Nunca
había tenido una y cuando realmente la tengo, es con el único hombre
con el que no debería haberme acostado en primer lugar. Además,
estaba nerviosa de que le dijeras a Jase. Nunca me perdonaría si se
enterara.
―¿Entonces él no lo sabe?
Ella niega con la cabeza.
―No, seguimos siendo amigos, pero no he hablado con él en algunas
semanas. Me sorprendió saber que estabas aquí porque pensé con
seguridad que él me lo habría dicho.
Mierda, eso duele.
También me hace preguntarme qué tan cercanos han permanecido si a
ella le preocupa que este secreto llegue a él y arruine su amistad. La
mayoría de los ex no siguen siendo amigos, pero no sé lo suficiente
sobre el pasado de mi hijo como para siquiera tener una opinión sobre
cómo es con otras personas. Es callado conmigo, pero podría ser
diferente con aquellos que no lo abandonaron.
―Sí, hemos tenido una relación difícil, así que no me sorprende que
no le haya contado a nadie sobre mí. Eso es mi culpa, no suya.
―Él me lo dijo ―admite―. Bueno, su versión de la historia al menos.
Lamentablemente, su versión es la única verdad que conoce. Nunca le
dije lo que intenté obligar hacer a Damien y espero que nunca lo
descubra.
―Realmente te agradecería que no se lo dijeras, Noah. Estoy aquí para
reconstruir mi relación con mi hijo, y aún así es muy difícil. Yo…
―No estaba planeando hacerlo ―me asegura―. Nadie lo sabe
excepto Magnolia.
Dejo escapar un suspiro.
―Excelente.
Ella se ríe.
―Sí, le dije mientras iba a casa a ducharme, así que no planees que sea
un secreto por mucho tiempo.
―¿Hay alguna posibilidad de que pueda sobornarla para que
mantenga la boca cerrada? ―pregunto, medio en broma, medio en serio.
Si Jase se entera, nunca volverá a hablarme. Sus respuestas de una y dos
palabras se reducirán hasta convertirse en un silencio total.
―Esa es una buena pregunta... ―Resopla, luego sacude la cabeza―.
No, ella sabe que cualquier secreto que comparto se lo lleva a la tumba.
Asiento en agradecimiento. He hecho muchas cosas de mierda como
papá cuando estaba en el punto más bajo de mi vida, pero esto sería
irreversible, incluso si no sé mucho sobre la vida de Jase en la
preparatoria y después de graduarse, estoy bastante seguro de que
acostarme con cualquiera de sus ex me pondría en su lista de mierda
permanente.
―Escuché que comiste mierda en el almuerzo. ¿Qué te pareció?
―Wilder se ríe a carcajadas antes de que tenga la oportunidad de
responder o darle la espalda.
―Jen estuvo en tu casa anoche, así que ¿por qué no me lo dices tú?
―pregunto, lanzando a Millie al corral antes de llevarla al centro de
entrenamiento.
―¡Buena, hermana! ―Waylon me choca los cinco mientras se dirige al
granero.
Solo bastaron un par de horas para que la noticia de mi vergüenza
circulara por el rancho. Me sorprende que haya tardado tanto,
sinceramente, pero dos pueden jugar este juego. Todo el mundo sabe
que Wilder tiene una rutina de encuentros sexuales y que a nadie le
agrada Jen, por una buena razón, pero eso nunca lo detuvo.
Los hijos mayores de la familia son los gemelos, Wilder y Waylon.
Hay seis años entre nosotros, pero no lo sabrías por lo inmaduros que
actúan. Waylon suele ser el razonable, pero aún así se alimentan el uno
del otro y actúan como tontos la mayor parte del tiempo. Viven en uno
de los dúplex del rancho donde organizan fiestas casi todos los fines de
semana. Si no fueran tan buenos guiando los paseos a caballo por los
senderos y manteniéndose al tanto de sus tareas en el rancho, nuestros
papás ya los habrían echado, especialmente después de todo el asunto
de la recepcionista.
―¿No eres demasiado mayor para ponerte nerviosa por un tipo
atractivo? ―Continúa Wilder, subiéndose al poste de la cerca y
dándome una mejor vista de su expresión engreída.
―¿Quién dijo que fue por un tipo atractivo?
―Ruby.
Ugh, la voy a matar.
―Ella era la que estaba nerviosa ―argumento, luego me reprendo
internamente por esa estúpida respuesta―. ¿Qué quieres, adem{s de
molestarme?
―¿Escuché que el tipo atractivo es el papá de Jase?
―Él es el herrador ―digo arrastrando las palabras―. Nadie dijo que
fuera atractivo.
Pongo mi mejor cara inexpresiva para que no se dé cuenta de mi
mentira.
―¿Eso significa que tu novio va a venir otra vez? ―pregunta con voz
cruel y burlona. Wilder nunca ha sido fan de Jase por la única razón de
que era mi novio.
No es que mi hermano playboy pueda hablar. A los veintiocho años,
ha salido con la mayoría de las mujeres solteras elegibles de Sugarland
Creek y con algunas de las mujeres mayores no tan solteras.
―¿Cu{ntos tienes, doce? ―Lo veo y él suelta una carcajada―. Solo
somos amigos. ¿No tienes trabajo que hacer?
―Estoy esperando a que Landen venga con el remolque de heno para
que podamos abastecer el desván.
―Ve a esperar a otro lugar.
Se ríe mientras salta de la valla, y observo cómo entra al granero.
Habla tan alto que puedo oírlo adentro.
Treinta minutos después, Fisher me dice que está listo para Shelby, así
que la acompaño y la coloco en su lugar. Mi mente no ha dejado de
pensar en él y en el casi beso, o al menos, podría haber jurado que eso
estaba a punto de suceder antes de que soltara la verdadera razón por la
que lo ignoré.
Mi cerebro dice que debemos mantenernos alejados el uno del otro,
pero mi corazón dice que a la mierda con eso.
Compartimos algo que nunca había experimentado esa noche. Si no
fuera por la política de no confraternizar y por ser el papá de Jase, no
habría razón para que no pudiéramos estar juntos.
Eso solo me hace desearlo aún más.
Incluso si las consecuencias pudieran cambiarle la vida.
Ahora que la señorita Swift está de vuelta en su puesto, le envío un
mensaje de texto a Mallory para que venga y no esté ansiosa mientras
Shelby no esté. Como Mallory solo ha estado rodeada de caballos
durante un par de años, no la dejamos montar sola, ella ayuda a
arreglarlos y a colocarles la silla, pero siempre estoy a unos metros de
distancia cuando ella está de espaldas.
Landen llega con el remolque, y cuando él y Tripp salen, sé que la
cosa está a punto de ponerse ruidosa.
Siempre ocurre cuando los cuatro chicos están juntos.
―Hola, hermana ―dice Landen, acerc{ndose a mí y haciendo como si
me olfateara―. Gracias a Dios te duchaste. Escuché que…
―Cierra la boca antes de que te empuje a un montón de mierda de
caballo humeante.
Él se ríe y me da un codazo en el brazo.
―He estado ahí, he hecho eso. No, gracias.
―¿Vendr{s a ayudar? ―pregunta Tripp mientras se acerca.
Agarro la cuerda principal de la señorita Swift y entro a su cubículo.
―Ese no es mi trabajo, estoy haciendo el mío, así que haz el tuyo.
Luego llevo el caballo de Mallory a la estación de aseo y lo sujeto para
que esté listo.
―Aunque puedes traerme su silla.
―Buen intento. ―Tripp resopla―. ¿Dónde est{n los gemelos?
Viendo hacia un lado y otro por el pasillo central, no veo ninguna
señal de ellos.
―Mmm, estaban aquí hace un rato.
Es entonces cuando escucho carcajadas en el otro extremo del granero
donde trabaja Fisher.
Oh, mierda.
―Los encontré ―dice Landen, corriendo hacia la conmoción.
―Maldita sea. ―Persigo a Landen y a Tripp, sabiendo que se
sumarán a la locura.
―¿Qué est{n haciendo? ―les pregunto a Wilder y Waylon cuando los
encuentro flotando sobre Fisher, quien está trabajando en el casco de
Shelby.
―¿Sabías que el pap{ de Jase solía ser un famoso jinete de toros? ―me
pregunta Wilder divertido.
―Sí. ―Mantengo mi postura, colocando mis manos en mis caderas
como advertencia previa para no comenzar nada. A él no le agrada Jase,
no necesito que a él tampoco le desagrade Fisher.
―Lo llevaremos al Twisted Bull el viernes para que pueda mostrarnos
sus habilidades en el toro mec{nico. ―La sonrisa de mierda de Wilder
está cubierta de picardía y no me gusta cómo suena nada de esto.
También hay una gran pista de baile donde las parejas bailan en línea.
A veces se está hombro con hombro con la cantidad de personas que hay
en ella. Los chicos siempre ponen su cara de mierda y nunca dejan de
montar una escena.
―Wilder cree que ser{ un profesional al final de la velada. ―Waylon
se ríe.
―Un profesional en caer de nalgas ―se burla Landen, sacudiendo la
cabeza.
Tripp sonríe.
―¿Deberíamos empezar a hacer apuestas ahora? Un Benny si dura
cuatro segundos.
―¿Cuatro? Le doy tres antes de que caiga de cara al suelo ―dice
Waylon.
―Esa es una mala idea. ―Interrumpo sus apuestas.
Landen dice seis segundos y Tripp le da cinco.
Mi mirada se encuentra con la de Fisher y digo:
―Lo siento.
La comisura de sus labios se levanta en una sonrisa divertida. Ni
siquiera intenta salir de esto.
―Deberías venir, hermanita. ―Waylon me da un codazo cuando me
atrapa viendo a Fisher―. Trae a ese pequeño novio tuyo.
Wilder niega con la cabeza.
―No puedes invitarla a la noche de chicos, pero ella puede ser
nuestra conductora designada, ―él me ve―, te llamaremos cuando
terminemos la noche.
―Eres un imbécil. ―Me acerco y le pateo en la espinilla―. Estaré ahí
para asegurarme de que no avergüences a nuestra familia frente a todo
el pueblo más de lo que ya lo has hecho.
―No, demasiado tarde para eso ―dice Tripp. Wilder ha tenido una
buena cantidad de momentos embarazosos.
―Entonces, ¿qué dices, señor Herrador? Incluso compraré tu primera
ronda. ―La amplia sonrisa de Wilder me hace querer darle un puñetazo
en el estómago.
―Es señor Underwood ―le digo, golpe{ndole el brazo―. Sé
respetuoso o mamá te pateará el trasero.
Wilder me empuja, por lo que Waylon se interpone entre nosotros.
―Okey, niños. No peleen.
Ayden se acerca, frunciendo el ceño.
―¿Tienen una reunión familiar aquí? Si no, dejen de molestar al señor
Underwood y váyanse.
―Dile eso a los chicos. ―Me burlo.
Por lo general, soy yo quien regaña y separa a los chicos cuando se
ponen demasiado alborotadores, pero con Fisher cerca, tengo una
sensación de protección, no quiero que lo acosen. Lo último que necesita
Fisher es quedarse atrapado con mis hermanos en un bar con un toro
mecánico y alcohol.
―¡Viernes a las diez! ―grita Wilder mientras Waylon lo aleja.
Fisher levanta la vista y frunce el ceño.
―¿En la noche?
Landen y Tripp se echan a reír.
―¿Puedes manejarlo, viejo? ―bromea Landen―. Trabajamos duro
durante el día, pero jugamos más duro los fines de semana.
Pongo los ojos en blanco ante su tono arrogante.
Fisher se ríe.
―Les preguntaré eso al final de la noche.
Los chicos gritan y gritan mientras Ayden los escolta de regreso al
granero.
―No tienes que ir ―le digo a Fisher cuando finalmente estamos
solos―. Mis hermanos est{n… locos. Se emborrachar{n hasta que no
puedan caminar y tú tendrás que cuidarlos.
―Puedo manejar a unos cuantos chicos alborotadores. He estado
cerca de ellos durante la mayor parte de mi carrera. Demonios, yo era
uno.
―Pero ya no lo eres ―le recuerdo.
Se encoge de hombros, volviendo su atención al casco de Shelby.
―No, pero nada que no pueda manejar. ¿Est{s preocupada por mí?
―Me preocupa lo que te dir{n ―respondo con sinceridad―. No son
los mayores fans de Jase.
―Ah.
―No les agradaba ningún chico con el que saliera, así que no lo tomes
como algo personal.
―Eso solo significa que te aman.
Resoplo y me río.
―Acabas de ver cómo somos juntos. Créeme, no es por eso, solo les
gusta molestarme cada vez que pueden. Podría casarme con un santo
literal y aun así se las arreglarían para encontrar algo malo en él.
―Me imagino que fue divertido crecer juntos en la misma casa. ―Él
sonríe, luego arrastra su juego de herramientas hacia la pierna trasera de
Shelby.
―¡Ja! Mis pap{s echaron a los gemelos cuando cumplieron veintiún
años y los pusieron en el alojamiento del rancho. Yo me mudé a mi
cabaña hace un par de años para que Mallory pudiera ocupar mi
habitación ya que la abuela Grace ocupó la habitación de los gemelos.
Landen y Tripp todavía viven ahí, pero no me sorprendería que ellos
también se mudaran pronto.
―Suena como una casa llena.
―Siempre lo est{. La abuela Grace se mudó aquí hace cuatro años
después de la muerte de mi abuelo, ella y mi mamá siempre están
cocinando y horneando para los peones del rancho. No te sorprendas si
mi mamá te invita a almorzar o, mejor dicho, insiste en que vayas. El
domingo por la noche es una cena familiar donde debemos estar
presentes los cinco, sin excepciones. Por lo general, mis hermanos
todavía tienen resaca por la fiesta de la noche anterior.
―Eso es lo que se supone que deben hacer cuando tienen veinte años,
luego, cuando lleguen a los treinta, lo pagarán con dolor de rodillas y
acidez de estómago.
Suelto una carcajada ante la imagen.
―Han estado trabajando en el rancho la mayor parte de sus vidas,
aún me sorprende que ninguno se haya roto el cuello todavía, solían
saltar desde el techo del granero a un trampolín y el resto esperaba para
contraatacar y así salir volando.
―Cristo. ―Sacude la cabeza riendo―. Me sorprende que tu mam{ no
haya tenido un ataque al corazón al criarlos.
―A mí también.
Observo mientras Fisher realiza los movimientos de limpiar el casco
de Shelby cuando Mallory aparece con Serena Mae, la hija de Ayden,
que es dos años menor que Mallory. Mamá se despide con la mano
mientras las niñas corren hacia mí.
Cada una me rodea con sus brazos y sonrío.
―La señorita Swift est{ esper{ndolas en el puesto de aseo personal,
las veré ahí en un segundo.
Cuando Mallory recién se mudó aquí, se enamoró del cuarto de milla
y rápidamente le puso el nombre de su cantante favorita. Nadie podía
negarle lo que quisiera después de la muerte de sus papás, así que la
entrené y le enseñé a montar.
Una vez que están fuera del alcance del oído, me acerco a Fisher.
―Le enviaré un mensaje de texto a Jase y descubriré por qué no me
dijo que te mudaste aquí.
―Estate preparada para la verdad honesta ―advierte.
―Todo el mundo merece una segunda oportunidad, Fisher.
―Nos reunimos para desayunar esta mañana y apenas me habló. No
le importó charlar cuando se trató de ayudarme a comprar mi casa, pero
ahora es como sacarle los dientes para sacarle más que unas pocas
palabras.
―Él volver{ en sí ―le digo, intentando sonar tranquilizadora, aunque
no estoy segura de si es verdad.
Jase no hablaba mucho de su papá, así que solo sé los fragmentos que
compartía de vez en cuando.
―Lo haga o no, no iré a ninguna parte. ―Él encuentra mi mirada, en
una promesa silenciosa de que estará aquí para quedarse de todos
modos―. Eso también se aplica a ti, Noah. Sé que las circunstancias
hacen imposible que seamos algo más que empleados o amigos, pero
estoy aquí para lo que necesites.
Mi corazón se acelera y Dios, desearía que las cosas fueran diferentes.
Desearía no estar aquí con un hombre que deseo, luchando contra el
impulso de besarlo. La atracción que compartimos desde el principio
sigue ahí y no es ningún secreto que Fisher siente lo mismo.
Estamos muy jodidos.
Después de que Noah se va para ayudar a Mallory y Serena con la
señorita Swift, termino los cascos de Shelby y sigo trabajando el resto del
día. Rudy y Trey, otro peón del rancho, pasean los caballos por mí
mientras los cambian. No hago tantas cosas como esperaba con el
tiempo extra que se necesita para adoptar una rutina. Entre los Hollis y
mis otros clientes del señor Ryan, estaré muy ocupado este verano
poniéndome al día.
Solo veo a Noah unas cuantas veces más entre su ida y vuelta del
centro de entrenamiento y el corral. Es mejor por el bien de las reglas y la
historia entre ella y mi hijo que no nos veamos, pero ella consume mi
mente de cualquier manera.
Justo cuando estoy limpiando mi camión y guardando mis
suministros, el señor y la señora Hollis aparecen en su camioneta y
caminan hacia mí con contenedores de Tupperware en sus manos.
―¿Cómo estuvo tu primer día? ―me pregunta Garrett.
―Excelente. Todos fueron muy amables y acogedores. ―Sonrío
mientras Dena deja uno de sus platos.
―Noah me dijo que no te detuviste para comer, así que traje las
sobras de la cena. Puedes ir a la casa a comer en cualquier momento o
comer en El Lodge.
―Oh, eso no es necesario.
―Insisto ―dice.
―O haces lo que ella dice o simplemente te traer{ las sobras cada
noche y te dará de comer con cuchara en contra de tu propia voluntad
―dice Garrett, riendo.
―Hay gumbo de pollo y salchicha, arroz y pie de durazno de postre.
―Señora Hollis, esto es demasiado. ¿Está segura?
Ella me da una palmadita en el brazo con una sonrisa genuina.
―Cocinar para mi familia y mis amigos es mi lenguaje de amor.
Sonriendo, asiento.
―Gracias, se lo agradezco.
Charlamos unos minutos más y luego Dena me invita a cenar el
domingo por la noche. Intento salir de esto sabiendo que las cosas se
pondrán incómodas con Noah, pero esa mujer no acepta un no por
respuesta, es testaruda como su hija. Se disculpan y entran al granero.
Momentos después, los escucho charlar con Ayden y Trey.
Una vez que cierro el equipo y coloco las sobras en mi camioneta, saco
mi teléfono.

Fisher: Gracias por mandar a tu mamá con comida. Huele delicioso.

Veo los contenedores y sonrío ante la primera comida casera que he


probado en años.

Noah: Perdón por no avisarte. Tan pronto como mencioné que no tomaste un
descanso en todo el día, ella ya estaba poniendo la comida en recipientes para ti.
Fisher: Así que me estabas vigilando, ¿eh?
Noah: No. Me di cuenta de que tu camioneta no se movió.

Sonrío porque está mintiendo. Mi camioneta no se ve desde el centro


de entrenamiento donde ella pasó la mayor parte del día.
Fisher: Podría haber preparado un almuerzo.
Noah: ¿En serio?

Me subo a mi camioneta y la enciendo, pero no me alejo.

Fisher: No, tomé un gran desayuno.


Noah: Solo debes saber que ella seguirá llevándote comida ahora.
Fisher: Me invitó a cenar el domingo. ¿Eso será un problema?
Noah: Por supuesto que lo hizo...

Anticipo que ella me pedirá que de alguna manera salga de esto o que
diga que no puedo ir.

Noah: Por mí está bien si crees que puedes dejar de verme tanto tiempo.

Me río entre dientes y sacudo la cabeza, pero tiene razón. Ni siquiera


puedo negarlo. Noah es increíblemente hermosa, pero es su boca
inteligente y su confianza lo que más me atrae de ella.

Fisher: Lo dice la mujer que me vio todo el día lo suficiente como para saber
que no comí.
Noah: Me estás haciendo parecer una acosadora.
Fisher: Lo eres?
Noah: Eso quisieras. Y yo que pensé que tú lo eras cuando apareciste esta
mañana.
Fisher: Si me hubieras devuelto un mensaje de texto como veo que sabes
cómo hacerlo después de todo, habrías estado preparada.
Noah: Okey, sabelotodo. No tientes a tu suerte ahora que lo hago.

Me río entre dientes, escuchando su tono juguetón en mi cabeza, y


todo lo que quiero ahora es que siga respondiendo.

Fisher: ¿Cuándo puedo verte fuera del trabajo?

Escribo la pregunta sin pensar. Lastimar a Jase es lo último que quiero


hacer. Aún así, no puedo evitar querer saber más sobre ella, incluso si
todo lo que podemos ser son amigos.

Noah: Pensé que ya habíamos determinado que era una mala idea.
Fisher: Nadie dijo que no podamos salir como amigos.

Ni siquiera yo me creo mi excusa de mierda, pero no puedo evitarlo.


Noah me vuelve loco. Por eso no podía quitarle los ojos de encima en el
rodeo.

Noah: Amigos, ¿eh?


Fisher: ¿Qué hay de malo en ser amigos?
Noah: No sé. Jase pidió verme el viernes por la noche.

Mi estómago se revuelve como si me hubieran apuñalado con un


cuchillo, pero no puedo decirle eso. Cuando le pedí que saliera conmigo
esta noche, él me rechazó y dijo que tal vez en unos días. Supongo que
eso tampoco sucederá.

Fisher: ¿Sí?
Noah: Después de que le mencioné que eras el nuevo herrador, dijo que no
tenía idea, luego sugirió que nos reuniéramos todos para cenar. Le dije que lo
veía luego con él, pero creo que sería una muy mala idea...
Fisher: ¿Nosotros tres? Mierda.

En ese momento, mi teléfono vibra con un mensaje de Jase.

Jase: No tenía idea de que los Hollis fueran uno de los clientes que te
contrató. Mi novia vive ahí. ¿Puedes reunirte con nosotros para cenar el viernes
a las seis?

¿Qué demonios? ¿Él la llama su novia?

Antes de responder, le envío otro mensaje a Noah.

Fisher: ¿Estás segura de que ustedes dos no están saliendo?


Noah: Por supuesto que estoy segura. ¿Por qué?
Fisher: Me acaba de enviar un mensaje de texto y te llamó su novia.
Noah: Ugh. Probablemente por costumbre.

¿O no tiene ni idea de que mi hijo todavía siente algo por ella?

Fisher: ¿Pensé que habías dicho que rompieron hace un par de años?
Noah: Lo hicimos, pero ninguno de los dos ha salido desde entonces, así que
creo que lo hace sin darse cuenta.

Me pellizco el puente de la nariz y me pregunto en qué demonios me


he metido.
Fisher: ¿Debería simplemente decírselo? Sacar toda la incomodidad ahora.
Noah: ¡No! Fue una vez. No tiene sentido arruinar tu relación por una
aventura de una noche. Simplemente actúa normal. Él sabe que nos presentaron
en el rancho, así que solo hablaremos de trabajo y cosas normales.

Me burlo de las “cosas normales”. Nada de esto es normal.

Fisher: Si tú lo dices.

Vuelvo al mensaje de Jase y escribo mi respuesta.

Fisher: Seguro. ¿Dónde?


Jase: Lilian's Steakhouse, es nuevo.
Fisher: Está bien. Los gemelos Hollis también me invitaron al Twisted Bull
esa noche. ¿Quieres unírtenos?
Jase: Espera. ¿Irás al Twisted Bull?
Fisher: Sí. ¿Crees que no puedo seguir el ritmo o qué?
Jase: Ya veremos, viejo. Tengo una reunión temprano el sábado.

Aunque se burla de mí y me llama viejo, sonrío. Esta es la mayor


cantidad de mensajes de texto que nos hemos enviado.
Luego vuelvo al mensaje de Noah.

Fisher: Lo invité a ir al bar el viernes, pero dice que tiene que levantarse
temprano al día siguiente. ¿Vienes?
Noah: ¿Para ver a mis estúpidos hermanos emborracharse e intentar montar
un toro mecánico durante ocho segundos? Oh, planeo filmarlo.
Me río entre dientes.
Fisher: ¿Lo vas a intentar?
Noah: Ya lo he hecho un par de veces.

Mi curiosidad despierta.

Fisher: Ni siquiera debería sorprenderme, pequeña AA. Probablemente


avergonzaste a tus hermanos.
Noah: Haz como si nunca hubiera visto esto...

Después de su mensaje viene un video.


Es un vídeo de Noah con un sombrero vaquero rosa, botas brillantes,
una falda rosa y un top sin mangas. Lleva una faja de “Cumpleañera”
sobre su hombro y monta un toro mecánico.
Puedes escuchar a sus hermanos gritando y aullando mientras ella se
aferra al cuerno para salvar su vida. Quien esté grabando se está
volviendo loco riendo y gritando. Sospecho que es Magnolia, pero aun
así no puedo dejar de sonreír ante lo despreocupada y feliz que se ve.
Ella aguanta hasta que suena el cronómetro y la multitud estalla en
gritos.
Luego, cuando va a deslizarse, se resbala y se planta de cara en la
alfombra.
El camarógrafo se acerca a Noah y ella se ríe tan fuerte que apenas
puede respirar. Toda su cara está roja mientras lucha por ponerse de pie,
y justo cuando lo hace, Wilder irrumpe y la derriba de nuevo.
Ahí es cuando termina el clip, pero casi me orino en los pantalones
por lo divertido que fue.
Fisher: Eso fue lo mejor que he visto en mi vida.
Noah: Ahora sabes por qué no salgo con mis hermanos. Son despiadados y
me desafiaron a hacerlo en mi cumpleaños número 21.
Fisher: Pensé que era gracioso. Ahora tengo que verlo en persona.
Noah: No lo creo, vaquero. Estaba completamente borracha y, por lo que
parece, esta vez tendré que llevar a mis hermanos a casa.
Fisher: Me mantendré sobrio para que todos puedan divertirse. Llevaré mi
otra camioneta para que quepan todos.
Noah: Magnolia ya está a bordo y está muy enamorada de Tripp, así que
prepárate para una locura total.
Fisher: ¿Ah, sí? ¿Eso es raro para ti?
Noah: No, a ella le ha gustado desde siempre. Así que ahora sabes un secreto
suyo ya que ella conoce el nuestro.

Me río.

Fisher: Gracias.
Fisher: Mejor me voy. Todavía estoy estacionado detrás del granero.
Noah: Nos vemos mañana, señor Underwood.
Fisher: Dulces sueños, Noah.

Después de llegar a casa, me ducho y luego tomo una cerveza.


Mientras me siento en el sofá, miro a mi alrededor y veo la pila de cajas
que todavía hay que desempacar y los platos que no he lavado. El miedo
abrumador de tener tanto que hacer y no tener energía para hacerlo me
golpea con toda su fuerza. La inseguridad consume mis pensamientos
cuando pienso en cuánto no merezco nada de esto. Una segunda
oportunidad con mi hijo, una nueva vida y estabilidad. Definitivamente
no merezco una mujer como Noah. Me robé esos momentos con ella y
ahora mira dónde terminamos.
No puedo tenerla.
Ella no es mía.
Ella es todo lo que no puedo tener. Después de la vida a la que
renuncié, todo lo que debería tener es una vida de soledad y aislamiento.
Aún así, quiero abrazar a Noah y quedármela para mí.
Centrarme en mi trabajo y no ver a Fisher cada vez que puedo es más
desafiante de lo que esperaba. Tenerlo tan cerca probablemente causará
un accidente porque mi yo idiota chocará cien por ciento contra una
pared mientras lo ve boquiabierta.
Mirarlo trabajar y ver sus manos me dio recuerdos de él azotándome
el trasero mientras yo lo montaba en vaquera invertida. Esas malditas
palmas callosas me hicieron cosas sucias, y es en lo único que podía
pensar cuando las venas de sus brazos sobresalían mientras trabajaba.
Por mucho que trato de no imaginar nuestra noche juntos, cada vez
que cierro los ojos, veo las imágenes y escucho su profundo gruñido en
mi oído. Aprieto mis muslos mientras camino para aliviar el dolor que
recuerdo que dejó ahí.
Después de nuestra conversación por mensaje de texto hace un par de
noches, solo nos dijimos unas pocas palabras de pasada con miradas
secretas y acaloradas que ninguno de los dos debería tener desde que
acordamos ser amigos. Ruby o Trey han estado paseando los caballos
para él, y si tiene alguna pregunta, uno de ellos o Ayden está cerca para
ayudarlo. Voy del corral al centro de entrenamiento todo el día con
algunos descansos en medio, por lo que no es factible que hablemos sin
oídos curiosos.
Cuando Jase dijo que lo encontrara en Lilian’s este viernes, entré en
pánico.
Ese no es un restaurante al que invitas a una amiga.
Es uno de los lugares más elegantes del pueblo con una iluminación
tenue romántica, rosas frescas y velas en cada mesa y una chimenea en
medio del restaurante. La gente se arregla y gasta unos cientos de
dólares solo en el vino.
En lugar de negarme o decirle que ya tenía planes, mencioné a su
papá. Debería ser con quien él pase el tiempo, no conmigo, pero eso me
estalló en la cara cuando sugirió que fuéramos los tres a cenar.
Cuando le pregunté si era una buena idea, considerando que Fisher y
yo trabajamos juntos, presionó y dijo que le ayudaría tener una persona
intermediaria, ya que todavía no hablan mucho. Me sentí muy mal para
decir que no, así que le dije que iría con él. Después de que hablé con Fisher.
No le dije a Fisher toda la verdad porque, de cualquier manera, es una
mala idea y no tiene sentido hacerlo sentir peor por la situación.
Con Jase llamándome su novia frente a su papá ya me dice que esto
será muy incómodo.
Saber que las cosas están tensas entre ellos agrega presión para
mantener fluida la conversación.
Pero no lo haré sobria.
Ahora estoy medio temiendo y medio emocionada de ver a Fisher
fuera del trabajo.
Hasta entonces, me distraeré entrenando.
―Ellie, eres un poco lenta con el segundo barril. Ese retraso podría
costarte la victoria ―grito desde un lado mientras ella termina una
carrera. La sugerencia de Craig Sander del rodeo suena en mis oídos y
odio que tuviera razón. La comadreja está celosa de que Ellie haya
rechazado su oferta de entrenar con él y se está haciendo un nombre con
mi ayuda.
―Cada vez se arrastra m{s. ―Ella se encoge de hombros.
―Levanta las riendas y patea un segundo antes y ve si eso ayuda.
Vuelve a colocar a Ranger en su posición y reinicio mi cronómetro.
―¡Ahora!
Observo cómo rodea el primer barril sin problemas, luego hace lo que
le dije para el segundo, haciendo que Ranger avance más rápido hacia el
tercero y corra hacia la línea de meta.
―¡Eso estuvo mejor! ―Anoto su tiempo en mi portapapeles, donde
los registro.
―Creo que necesita herraduras nuevas. ―Ella se acerca a mí y luego
salta―. Tenemos otra competencia la próxima semana y, en ese
momento, habrán pasado siete semanas desde su última limpieza. Sus
patas están pasando factura con nuestras prácticas adicionales.
Paso mi mano por su espalda y bajo su pierna para echar un vistazo.
Obviamente no hay nada malo en eso. Su dedo de la pata casi está
demasiado grande para la herradura, pero no está en la zona de peligro.
―¿Quieres que le eche un vistazo al señor Underwood? Puedo
programarlo para mañana.
―Sí, ¿lo harías? Al menos para tranquilizarme. ―Su frente se arruga.
―Vamos ahora ―le ofrezco para que no tenga que esperar―. Veré si
puede meterlo.
―Gracias. ―Me sonríe.
Ella lo guía mientras caminamos desde el centro de entrenamiento
hasta el granero y hasta donde se instaló Fisher. Cuando aparece a la
vista, está calentando una herradura y mi estómago se retuerce cuando
me presta toda su atención.
―Hey ―digo mientras nos acercamos.
―Hola. ―Sus ojos se encuentran con los míos antes de pasar a Ellie.
―Este es Ranger, a Ellie le preocupa que algo esté mal con sus cascos.
Ha estado un poco lento con los barriles. ¿Tendrías tiempo para
revisarlo?
―Sí, no hay problema, ahora estoy en el último casco de Millie.
―Muchas gracias.
Ranger se aloja aquí durante sus ocupados meses de entrenamiento,
ya que Ellie no quiere moverlo demasiado, pero entre tanto viaje y
entrenamiento, es posible que tenga una pezuña infectada.
―Tú eres la que ganó en el rodeo ―le dice Fisher a Ellie.
Mi cara se sonroja ante la mención de la Zona Cero.
―¡Sí! ¿Estuviste ahí? ―pregunta Ellie.
―Sí, estaba entre el público cuando vi a Noah gritando por ti. ―Él
sonríe y las mariposas invaden mi estómago cuando me ve.
Ellie se ríe.
―Sí, ella es una buena animadora.
―¿Cu{ndo es la próxima competencia?
―En una semana a partir del s{bado, por eso estoy un poco nerviosa.
Ha estado más nervioso y más lento de lo habitual.
―No hay problema, llegaremos al fondo del asunto. ―Fisher guiña
un ojo y juro que un leve sonrojo cubre las mejillas de Ellie.
Veo de reojo su risita de respuesta, luego me abofeteo mentalmente
por alcanzar un nuevo nivel de patética.
Una vez que termina, llevo a Millie de regreso a su puesto mientras
Ellie acompaña a Ranger para que Fisher pueda examinar su andar.
―Su pierna trasera parece ser el problema. Átalo y empezaré por ahí.
Una vez que Ranger está en posición, nos paramos junto a él mientras
Fisher revisa su casco.
Palpa cuidadosamente a su alrededor y frunce el ceño.
―Definitivamente hay algo aquí, voy a quitarle la herradura y limpiar
la tierra para poder verlo mejor.
El rostro de Ellie cae mientras se abraza a sí misma. Ranger lo es todo
para ella, así que si algo anda mal con él, quedará devastada.
Fisher le quita la herradura y usa su cuchillo para quitar el exceso de
tierra. Se acerca cada vez más al casco y palpa cuidadosamente su
alrededor.
―Encontré el problema. ―Su voz est{ llena de arrepentimiento.
Ellie se acerca.
―¿Qué pasa?
―-Dos clavos están encajados cerca de la ranilla, provocando
irritación y una posible infección, yo llamaría a tu veterinario de
inmediato.
Los labios de Ellie tiemblan.
―Oh, Dios.
Mis cejas se fruncen cuando la frustración me recorre.
―No entiendo cómo sucedió esto, ha estado entrenando aquí desde el
rodeo y le estaba yendo bien.
Fisher me ve con una expresión sombría.
―Entonces probablemente se los clavó aquí.
―Eso no es posible ―digo a la defensiva―. Su puesto se limpia cada
dos días, y no habría razón para que alguien tuviera clavos por aquí.
El centro de entrenamiento solo lo usamos mis hermanos o yo, lo que
significa que nadie más que no esté entrenando está ahí a menos que sea
para ver. Será la sede para la recaudación de fondos en un par de
semanas, por lo que tener clavos en la tierra es un gran problema.
―Esto no tiene sentido... ―Sacudo la cabeza―. Voy a detener todo
entrenamiento hasta que revisemos todo para asegurarnos de que no
haya más.
Ellie pone una mano en mi brazo.
―Noah, no es tu culpa. Estas cosas pasan. Podría haberlos pisado en
el rodeo y ahora empezó a molestarle, eso no significa que tú hayas
hecho nada malo.
Aunque intenta hacerme sentir mejor, no es así. Asumo toda la
responsabilidad cuando algo así les sucede a mis huéspedes, lo cual casi
nunca sucede porque nos aseguramos de que el terreno se mantenga
limpio, pero me siento mal del estómago por seguir presionándolos para
que siguieran practicando y corriendo más rápido. Él no podía decirme
qué estaba mal y tuvo que trabajar con dolor.
Le doy una mirada sincera, luchando por contener las lágrimas de ira.
―Llamaré al veterinario ahora y le diré que es urgente.
―Puedo remojar su pezuña en sal de Epsom si quieres traerme un
balde de agua ―dice Fisher―. Aliviar{ el dolor temporalmente.
―Buena idea. Haré que uno de los peones del rancho lo haga.
―Agarro mi teléfono y corro hacia el granero.
Trey es el primero que veo, así que le digo lo que necesito y él asiente.
Luego llamo al veterinario y le ruego que venga lo antes posible.
―¿Qué pasa? ―pregunta Ayden.
―Encontramos dos clavos en el casco de Ranger. Necesitamos hacer
un barrido completo en su puesto y en el centro de entrenamiento.
―Oh, mierda. ¿Él est{ bien?
―El veterinario est{ en camino, así que ya veremos.
Le envío un mensaje de texto a un par de mis hermanos para que me
ayuden.

Noah: SOS - Centro de entrenamiento.


Landen: ¿Esta es una emergencia real o como la vez que necesitabas que te
lleváramos tampones?
Tripp: ¿O la vez que necesitabas un cambio de ropa interior después de beber
64 onzas de café?
Landen: ¿O cuando comiste demasiado pastel de queso de mamá y te
enfermaste por los lácteos?
Noah: ¡Ustedes dos son unos idiotas y los dejaron caer de cabeza cuando
eran bebés! ¡Ahora vengan aquí y ayúdenme!

Antes de bloquear la pantalla, aparece otro mensaje que incluye a los


gemelos. No les envié mensajes de texto a propósito porque son tan
útiles como un paraguas durante un huracán.

Tripp: Estamos apostando por el SOS de Noah. $100 ella se cagó otra vez.

¿Otra vez? Ese hijo de puta mentiroso es hombre muerto.

Landen: $150 a que está atrapada en el baño y necesita papel de baño porque
nunca nadie lo reabastece.
Waylon: $200, a que se rasgó los jeans y muestra su trasero desnudo.

Oh, Dios. ¡Voy a matarlo!


Una cosa es burlarse de mí en privado, pero ahora se lo ha dicho a mis
otros hermanos bocazas que no saben cómo callarse sobre nada.

Noah: $500 ¡Son unos malditos idiotas!


Tripp: Me dirijo ahora a cobrar mi pago.
Landen: Yo también. ¡Llego en 5!
Waylon: Estoy en El Lodge, así que trae MI pago aquí.
Wilder: Voy a recibir mi pago del mismísimo señor Herrador.

Estúpido.
Noah: Los odio a todos. Váyanse a la mierda.

Luego salgo del chat grupal.


―Su puesto est{ bien ―dice Ayden, empujando la carretilla―. Limpié
cada centímetro, no hay clavos.
―Es un alivio. Gracias.
Camino de regreso con Ellie y Ranger. Fisher está trabajando en su
otro casco mientras el infectado se remoja en un balde.
―¿Cómo est{ el resto de él? ―pregunto.
―Bien hasta ahora ―dice Fisher, tomándose su tiempo con cuidado.
Ellie se aferra a Ranger y le pasa la mano por el cuello.
―Su puesto est{ listo, así que me reuniré con mis hermanos en el
centro de entrenamiento y veré a mi alrededor.
―Suena bien.
―Te avisaré si encuentro algo. ―Le paso un brazo por los hombros y
la aprieto, luego froto mi palma sobre la nariz de Ranger―. Lo est{s
haciendo muy bien, amigo.
Landen y Tripp entran al mismo tiempo que yo.
―Bueno, te ves normal ―bromea Landen, pretendiendo echarme un
vistazo―. ¿Qué pasa?
Tripp se ríe, se quita la gorra y se pasa una mano por el cabello oscuro
y sudoroso.
Les explico la situación y les digo que debemos cubrir cada centímetro
del centro para asegurarnos de que no queden más.
―Entendido. ―Landen me da un firme asentimiento―. Yo agarraré el
rastrillo.
―¡Y mientras estén aquí, almacenen el papel en los baños! ―grito, y
ambos se ríen.
Al cabo de diez minutos, Tripp me llama y me muestra algunos clavos
más que encontró.
―¿Qué demonios? ―Los tomo―. Nosotros no usamos este tipo. ¿De
dónde vienen?
―Ni idea, pero parece que fueron plantados.
―¿Qué quieres decir? ¿Quién haría eso? ―pregunto, frunciendo el
ceño.
Tripp se encoge de hombros.
―¿Te has hecho enemigos recientemente?
―No m{s de lo habitual. ―Resoplo.
―Encontré algunos por aquí ―grita Landen desde el otro lado del
ruedo.
Nos apresuramos y jadeo por la forma en que están distribuidos.
―Es como si alguien hubiera arrojado una caja llena de ellos y los
hubiera pisoteado contra el suelo ―dice.
―Esto es enfermo. ¿Quién podría hacer esto sin ser visto?
―Podría haber sido en medio de la noche cuando todos estamos
durmiendo ―sugiere Tripp.
―¿Qué pasa con las c{maras? Si eso fue lo que pasó, ¿no lo habrían
grabado? ―pregunto.
Landen niega con la cabeza.
―Pap{ solo las instaló en el exterior, no en el interior.
―Mierda. ―Aprieto la mandíbula.
―Pero las revisaré ―ofrece Tripp―. Podrían haber grabado a alguien
antes de que entrara.
―Okey, gracias. Traigamos la barredora magnética aquí, luego quiero
que se coloque tierra fresca encima y se nivele.
―Voy a conectarla ―dice Landen.
―Creo que eso significa que me encargaré de la tierra. ―Tripp
sonríe―. Pero haré que Waylon ayude.
―No me importa mientras se haga.
―¿Qué pasa con el corral? ―pregunta Landen.
―Estuve ahí esta mañana y no vi nada obvio, pero no estaría de más
barrerlo para volver a verificarlo. ―Prefiero prevenir que lamentar.
La mayoría de mis clientes poseen caballos de competencia de alto
nivel, por lo que siempre ha sido una prioridad mantenerlos limpios,
razón por la cual los peones del rancho vienen aquí una vez a la semana.
Quien quiera que haya hecho esto tendría que haberlo hecho anoche
para que yo no me diera cuenta hasta ahora.
Y haré lo que sea necesario para descubrir quién y hacerle pagar.
Cuando Noah regresa al granero, parece enojada.
―¿Todo bien? ―le pregunto.
Sacude la cabeza y mira a Ellie.
―Alguien cubrió el ruedo con clavos. Esto se hizo a propósito. Lo
siento mucho, El.
―No lo hagas, no es tu culpa. ―Ellie le da unas palmaditas
tranquilizadoras en la espalda.
―¿Quién diablos haría eso?
―No estoy seguro. Tripp est{ revisando las c{maras exteriores. Por
ahora, lo estamos barriendo. El señor Weston está en camino, así que
estaré en el corral comprobando eso también.
Después de que Noah se va, sigo trabajando en Ranger, pero mi mente
permanece en ella. Me siento fatal por ambas, Noah ama su trabajo y es
obvio que está cien por ciento comprometida con sus clientes. Ellie ama
a Ranger y se toma en serio la competencia.
Lo único que puedo hacer es brindarle a Ranger mi mejor atención y
esperar lo mejor.
El señor Weston aparece treinta minutos después y determina que el
casco está infectado. Ranger no puede correr hasta que esté
completamente curado, lo que podría tardar un par de semanas o varios
meses.
―Pobre bebé. Recibir{s todo tipo de amor extra ―le dice Ellie,
envolviendo sus brazos alrededor de su cuello.
―¿Cu{nto tiempo llevas compitiendo? ―le pregunto en un intento de
distraerla. Estoy en su último casco ya que tuve que hacer una pausa
para dejar que el señor Weston lo viera.
―Desde que tenía trece años, pero Ranger fue un regalo para mi
cumpleaños dieciséis. Hemos sido inseparables desde entonces. Odio
que tengamos que saltarnos el evento de recaudación de fondos. Tenía
muchas ganas de darle una paliza a Marcia Grayson.
Me río entre dientes ante la competitividad en su voz.
―Conozco el sentimiento.
―¿Solías correr?
―Monté toros ―aclaro―. Pero había ocasiones en las que tenía que
tomarme un tiempo libre para curarme después de caerme o de que me
pisotearan. No es una carrera fácil.
―Oh, Dios, ¿eres un ex jinete de toros? ―Su tono se aclara―.
¡Apuesto a que tienes las mejores historias!
Me río y asiento porque ella tiene razón.
―Fue hace muchos años. Hice muchas estupideces.
―¿Cómo qué? ―Su voz ansiosa hace que sea difícil ignorarla.
―Una noche, después de beber, un amigo y yo decidimos volver al
ruedo y montar un toro borrachos. Uno pensaría que mi amigo
cayéndose en dos segundos y siendo pisoteado me hubiera impedido
hacerlo, pero no fue así.
Ella se ríe, manteniendo su atención en mí mientras camino hacia mi
plataforma para agarrar otra herradura.
―Me rompí un par de costillas y la clavícula. Casi pierdo todos mis
patrocinios también.
―Oh, Dios. Eso suena doloroso. ―Habla con asombro, pero nada de
lo que hice en esos primeros años de mi carrera es admirable.
―No es el peor dolor que he experimentado ―murmuro.
―¿Qué paso después de eso?
―Me tomó tres meses recuperarme por completo, e incluso cuando lo
hice, no podía andar igual. Tuve que tomarme otro mes de descanso
antes de que me dejaran volver.
―¿Qué hay de tu amigo?
―Él no tuvo tanta suerte. Se rompió la esc{pula y nunca regresó. Su
único patrocinador lo abandonó y él no podía permitírselo solo.
―Wow. ¿Cu{nto tiempo competiste?
―Desde los veintiún años hasta los veintinueve. Después de eso,
obtuve mi certificación de herrador.
―¿Lo extrañas?
―¿El estilo de vida? No. ¿La emoción? Sí, pero ya era hora de
jubilarme. Tenía dos hijos pequeños y una esposa en casa siempre
preocupándose por mí. Ya era hora de que actuara como un hombre de
familia.
―¿Dónde est{n tus hijos ahora?
―Ellie, ¿puedo hablar con Fisher un minuto? ―pregunta Noah,
apareciendo afortunadamente antes de que tenga que responder.
―¡Oh, por supuesto! Llamaré a mi mam{ y le contaré lo que est{
pasando. ―Le da un beso r{pido a Ranger antes de salir del granero.
―¿Cu{nto tiempo estuviste ahí parada? ―le pregunto cuando
estamos solos.
―El tiempo suficiente para saber que mañana por la noche te patearé
el trasero con el toro mecánico.
Resoplo y sacudo la cabeza ante su confianza.
―¿Crees que las pocas veces que lo has hecho ser{n mejores que mi
década de experiencia?
―No, ahora sé que todo lo que tengo que hacer es emborracharte y
ganaré, no hay problema.
Sonrío, limpiando mi área ahora que los cascos de Ranger están listos.
Después de su remojo en sal de Epsom y de que el veterinario lo
revisara, lo vendé. Será necesario remojarlo y limpiarlo diariamente
hasta que la herida sane.
―Soy el conductor designado, ¿recuerdas?
―¿Est{s seguro de eso? Mis hermanos pueden llamar un Uber o Lyft.
―¿Y cómo llegar{s tú a casa? ―le pregunto, sabiendo lo f{cil que
sería simplemente llevarla a mi casa y quedármela para mí.
―Llamaré a uno por mi cuenta. ¿A menos que tengas una idea mejor?
Su tono coqueto hace que mi polla se ponga dura. Vivo justo en las
afueras del pueblo, por lo que bastaría un viaje rápido de cinco minutos
para llevarla a mi cama.
―Deberías dejarme traerte a casa para saber que est{s a salvo ―le
digo en lugar de lo que estoy pensando.
Ellie regresa antes de que Noah pueda responder y lleva a Ranger a su
puesto.
―Me quedaré con él un poco m{s. ¿Est{ bien?
Noah sonríe.
―Por supuesto. Quédate todo el tiempo que quieras y avísame si
necesitas algo.
Una vez que Ellie lleva a Ranger de regreso a su puesto, tomo mi
portapapeles para comprobar quién es el siguiente.
―¿Tomar{s tu pausa para almorzar o debería traer al siguiente?
―pregunta.
Dudo antes de responder.
―¿Tú vas a tomar una?
Se lame los labios cuando su mirada se encuentra con la mía, un
secreto que dice que está pensando lo mismo que yo. Se supone que no
debemos pasar tiempo juntos y a solas.
―Probablemente porque no puedo entrenar hasta que todo esté
limpio. A mis hermanos les llevará al menos una hora barrer el centro de
entrenamiento y otra más para nivelar la tierra nueva. Añade dos más
hasta que dejen de jugar. ¿Qué tienes en mente?
―Bueno, resulta que todavía necesito ese recorrido del alojamiento.
Ella levanta una ceja.
―¿Y quieres que te lo dé?
―¿Quién mejor que la mismísima princesa del rancho?
―¿Cómo me gané ese apodo?
Preferiría llamarla AA o Goldie, pero eso violaría nuestro acuerdo de
“solo amigos” considerando que solo nos haría pensar en nuestra noche
prohibida juntos.
―¿Me equivoco? Parece que diriges todo por aquí.
―Solo lo interno ―argumenta, sonriendo―. Mis hermanos y pap{s
dirigen muchos otros aspectos del rancho y del retiro.
―Si no quieres…
―No, lo haré, pero deberíamos hacerlo a caballo para vivir la
verdadera experiencia del rancho. Entonces también puedo mostrarte un
par de senderos populares.
No esperaba eso, pero no negaré el tiempo con ella.
―Seguro. Limpiaré mis herramientas y podremos irnos.
―Mi caballo est{ en el granero familiar. Puedes montar uno de los
nuestros.
En el fondo, sé que es una mala idea. Cuanto más tiempo paso con
ella, más la quiero.
Pero si vamos a probar esto de “amigos” y pasar tiempo juntos
mañana por la noche en el restaurante y el bar, entonces tengo que poner
cara de póquer y lidiar con eso.
A menos que Jase me dé su bendición y los papás de Noah levanten la
regla de no confraternizar entre los empleados, no podemos ser nada
más. No pasé años sanando y superando traumas mentales para causar
más.

Aunque mi polla se mueve en desacuerdo.


Veinte minutos después, cabalgamos uno al lado del otro hacia el
retiro. Ella señala desde las dependencias del rancho, El Lodge y las
cabañas. En medio se encuentran el establo y el pasto para caballos, la
piscina, el estanque de pesca y el área de la fogata. La gente camina y
saluda cuando pasamos junto a ellos, luego nos guía hasta el sendero
donde ofrecen recorridos.
Ella estudia la vista mientras sus hombros se relajan.
―Este es el Sendero del Atardecer. Es un favorito de la familia.
―¿Por qué? ―le pregunto, trotando detr{s de ella.
Ella muestra una sonrisa maliciosa.
―Ya ver{s. ¡Vamos!
Con una pequeña patada, ella se va y yo la sigo. Denver es un caballo
cuarto de milla y uno de los caballos más fáciles que he montado. No me
sorprende ya que Noah lo entrenó.
A medida que avanzamos por el sendero, obtengo una mejor vista del
retiro por un lado y del paisaje por el otro.
―Es hermoso aquí arriba ―digo cuando la alcanzo.
―Solo espera. ―Noah salta y agarra la cuerda de Donut, y yo hago lo
mismo con Denver―. Hay un lugar aquí que quiero mostrarte.
El sol me golpea y el sudor corre por mi cuello, pero no me importa.
No hay ningún otro lugar en el que preferiría estar que aquí junto a ella.
―Mira. ―Noah me sonríe cuando ella ve por encima del hombro―.
Se puede ver a kilómetros de distancia.
Ella ata Donut a un poste, así que hago lo mismo con Denver.
Una vez que los caballos están seguros, disfruto de la vista: las copas
de los árboles, el rancho a un lado y el refugio al otro y, por supuesto,
Noah parada a mi lado.
―Apuesto a que esto nunca aburre ―digo.
―Nunca. ―Se da la vuelta y señala algo detr{s de mí―. Traje a
Mallory aquí poco después de que ella se mudara hace un par de años.
Pinté esas rocas con ella como una manera de ayudarla a llorar y tener
un lugar donde venir a hablar con su mamá y su papá.
Ella mencionó que Mallory se mudó aquí antes, pero no sabía que sus
papás murieron.
―¿Qué pasó? Si no te importa que te pregunte... ―Admiro lo
coloridas y alegres que se ven las rocas.
―Accidente automovilístico ―dice en un tono sombrío que me duele
el corazón.
Sé muy bien lo que es perder a un ser querido.
―Al menos murieron juntos ―añade―. Eso es lo que nos ayuda a
llevar el duelo.
Noah se sienta en una de las rocas y yo tomo la que está a su lado.
―Pobre Mallory. Tan joven. ¿Tenía hermanos?
―No. Hija única. ―La comisura de sus labios se levanta
ligeramente―. Ahora tiene cinco mayores.
―Estuvo bien que la acogieran.
―No lo habría logrado de otra manera ―dice, apoyando su mano
entre nosotros―. No vivían por aquí, así que Mallory nunca había
montado. Ella quería aprender y yo sabía que sería terapéutico para ella,
así que le di lecciones.
―Y la señorita Swift es su caballo, ¿verdad? ―Pongo mi mano junto a
la suya, sin tocarla del todo, pero lo suficientemente cerca como para
sentir su calor.
Ella se ríe, cruza las piernas y se inclina hacia mí para que estemos
aún más cerca.
―Sí. No pudimos convencerla de que no la llamara Taylor Alison
Swift, así que se nos ocurrió un apodo cuando Ayden se cansó de
llamarla por su nombre completo después del primer día.
Me río entre dientes.
―Tiene suerte de tenerlos a todos. Nunca habría adivinado por lo que
ha pasado si no lo supiera. ―Mi mirada encuentra la suya mientras
escaneo su rostro―. Tu familia la salvó.
―Me gusta pensar que nos salvamos mutuamente. ―Ella esboza una
sonrisa mientras contempla la vista―. Perder a mis tíos destrozó a mi
mamá. Esa era su hermana. Mi papá también estaba angustiado, nunca
lo había visto llorar hasta el funeral.
―El duelo no es algo que puedas entender completamente hasta que
lo hayas experimentado de primera mano. Es peor cuando va
acompañado de culpa y es la forma más dolorosa de vivir. Hace que no
quieras vivir en absoluto.
Ella dirige su mirada hacia la mía como si quisiera hacer preguntas,
pero en su lugar coloca su mano sobre la mía y la aprieta. Mi estómago
se revuelve ante el contacto piel con piel, pero su expresión está llena de
simpatía y comprensión.
―Ni siquiera puedo imaginar cómo fue eso para ti. Jase me mostró
algunas fotos de ella, era hermosa.
Mi garganta se cierra mientras le doy una sonrisa tensa.
―Sí, lo era. Estaba llena de mucho corazón y energía. Amaba estar
afuera y probar cosas nuevas. Nada la asustaba.
―Wow, ella suena exactamente como lo opuesto a Jase. ―Se ríe, y yo
también, porque tiene razón.
Ojalá pudiera explicarle lo que pasó, pero no puedo. Solo dije esas
palabras en voz alta una vez, cuando se las conté a mi esposa y a los
detectives, pero repetirlas lo hacía real.
Y no quería que fueran verdad.
―A Lyla le hubiera encantado estar aquí ―le digo en su lugar―. Le
encantaba verme trabajar con caballos y hacer un millón de preguntas
sobre ellos.
Haría cualquier cosa por volver a escucharla hablar durante horas.
―Me recuerda a Mallory, por eso ella y Serena son buenas amigas,
pueden hablar hasta el cansancio entre ellas.
―¿Ella es la hija de Ayden?
Ella asiente.
―Él y su esposa, Laney, tendr{n otro en un par de meses. Ayden ni
siquiera sabía que Serena existía hasta el año pasado.
―¿Qué?
Ella se ríe de mi expresión. Ojalá pudiera atrapar el sonido, es tan
dulce y genuino, me hace sonreír incluso cuando me duele el corazón.
―Es una larga historia, pero b{sicamente, Ayden dejó su ciudad natal
hace una década para escapar de su papá abusivo. Laney no se enteró de
que estaba embarazada hasta que él se fue, pero él dejó su teléfono y
todas las redes sociales, y ella ni siquiera pudo decírselo.
―Wow. ¿Entonces Laney la crio sola?
―No exactamente, y esa es una historia aún m{s larga... ―Ella resopla
y se ríe―. Tendr{s que invitar a Ayden a tomar una copa una noche y
conocer la historia completa porque es una locura, pero la versión corta
es que Laney lo encontró en el rancho a través de un video viral y luego
voló hasta aquí para decirle que tenía una hija. Fue a Texas para
conocerla y, unas semanas después, Laney y Serena se mudaron aquí
para estar con él. Tuvieron una boda pequeña, ella quedó embarazada y
en agosto tendrán una recepción.
Al menos alguien por aquí consiguió su felices para siempre.
―Ayden es un hombre afortunado por recuperar a su familia.
Sus dedos se entrelazan con los míos y me da una sonrisa con los
labios apretados. Mi mirada se dirige a su boca, deseando
desesperadamente poder cerrar la pequeña brecha entre nosotros.
Nos miramos fijamente, sin querer cruzar las líneas mientras el aire
entre nosotros se vuelve más denso.
―Noah...
Un ruido penetrante resuena en su bolsillo y rápidamente lo alcanza y
silencia su teléfono.
―Mierda, configuré un recordatorio para revisar el centro de
entrenamiento.
―Cierto, probablemente debería volver al trabajo.
―Todavía tenemos que comer ―argumenta, poniéndose de pie, y la
sigo hasta los caballos.
―¿Est{s segura de que hay tiempo?
Ella salta sobre Donut, y cuando me subo a Denver, ella me lanza una
sonrisa arrogante.
―¡Vamos, te reto a una carrera hasta el fondo! ―Ella patea sus talones
y silba, haciendo que Donut despegue.
Cristo. No me esperaba eso.
―Vamos, Denver. ―Mi caballo es más ligero que el de Noah. Hoy no
pretendo caerme por un precipicio ni estoy tan familiarizado con estos
senderos como ella, hay demasiados árboles y curvas para poder
competir con ella con confianza.
Para cuando alcanzo a Noah, me está esperando con una expresión
engreída.
―Pensé que eras un jinete de toros o, al menos, un vaquero.
―Auch. ―Me río―. Dejé atr{s toda esa imprudencia, ¿recuerdas?
―Cierto. Cambiaste tu tarjeta de adicto a la adrenalina por una de
jubilado. Seré suave contigo la próxima vez.
Está en la punta de mi maldita lengua recordarle que ella fue la que no
pudo seguirme esa noche, pero me guardo ese pensamiento para mí.
Además nunca olvidaré que la hice gritar mi nombre en ocho
segundos mientras temblaba durante su orgasmo.
Es todo lo que veo cuando cierro los ojos y luego la oigo gemir en mi
cabeza cuando me acaricio en la ducha.
Noah me lleva al Lodge, donde me presenta a un par de
recepcionistas que hacen más que obvio que están coqueteando
conmigo, y como no puedo evitar meterme con Noah, aprovecho y
escribo mi número cuando me lo piden.
―¿Necesito recordarte la regla de no salir con empleadas?
Su tono amargo me hace sonreír.
―No, gracias a ti, lo sé muy bien.
Vamos al buffet, donde lleno mi plato porque todo huele muy bien, y
buscamos una mesa.
―Ahora tenemos que despedirlas. ―Se sienta frente a mí y sus fosas
nasales se dilatan.
―¿Por qué no despedirme a mí?
Su cabeza se levanta bruscamente mientras clava el tenedor en un
trozo de pan de maíz.
―¿Qué?
―¿Por qué despides automáticamente a las chicas y no a mí? Yo fui
quien les dio mi número.
―Ellas fueron las que lo pidieron ―me dice.
―Y yo podría haber dicho que no, así que, de acuerdo con tus reglas,
¿no deberías despedirnos a todos? ―Me encojo de hombros y le doy un
mordisco a mi filete de pollo frito.
Su pecho sube y baja como si estuviera molesta conmigo, y reprimo la
risa ante su frustración.
―¿No crees que es de mala educación dar tu número delante de mí?
―pregunta y luego abre la boca como si quisiera decir algo m{s, pero la
cierra con fuerza.
Ambos sabemos que actuaríamos según nuestros sentimientos si
pudiéramos sin consecuencias, pero considerando que no podemos,
estamos atrapados en esta extraña zona de amigos que ninguno de los
dos quiere.
―Pensé que éramos... amigos. Como tú y Jase, ¿verdad?
Sus ojos azul mar me miran fijamente. Su mandíbula está tan tensa
que estoy esperando que se parta por la mitad.
―Bien ―dice ella―. Entonces no puedes enojarte conmigo cuando
haga lo mismo mañana por la noche en el bar.
A la mierda que lo hará.
―Seguro, incluso seré tu wingman. ¿Es así como lo llaman ahora?
Ella resopla mientras se mete el pan en la boca.
La conversación muere y comemos en silencio. Que Noah actúe como
una novia celosa es una de las cosas más sexys que he visto en mi vida, y
no puedo esperar a tenerla a solas para decirle la verdad.
―Deberíamos volver al granero ―dice mientras termina de comer―.
Tripp y Landen terminaron, así que quiero ir a verlo.
―¿Alguna noticia sobre las c{maras?
―Aún no. Probablemente las revisará ahora que ya terminaron.
Limpio mi plato y saludo a las recepcionistas solo para seguir
molestando a Noah. Ella se da la vuelta y camina hacia la salida. Cuando
la alcanzo, se muestra indiferente y me abre la puerta.
Ninguno habla de camino al granero de la familia Hollis. Una vez que
estamos dentro, llevo a Denver al puesto de cepillado.
Una vez que ambos caballos están enganchados, les quitamos las sillas
y la sigo hasta el cuarto de aperos.
La puerta se abre de golpe y casi me golpea en la cara cuando rebota.
―Jesús. ―La esquivo justo a tiempo.
―Mi culpa ―canta Noah sin ver atr{s.
Definitivamente eso fue a propósito.
Coloca la silla en el soporte y, después de que yo haga lo mismo con la
mía, agarra el cubo de aseo. Antes de que pueda irse, le agarro la
muñeca y la atraigo hacia mí.
Ella jadea cuando su pecho presiona el mío.
―¿Q-qué estás haciendo?
Doy unos pasos, empujándola conmigo hasta que su espalda está
pegada a la puerta, sus dedos sueltan el cubo y éste cae al suelo.
Tomando su mejilla, le levanto la barbilla hasta que sus ojos se
encuentran con los míos.
―¿Has terminado de actuar celosa?
―¡No lo estoy! ―Los acelerados latidos de su corazón me dicen lo
contrario.
Mi pulgar roza su labio inferior mientras el mío se curva en una
sonrisa de complicidad.
Me inclino hasta que mi frente descansa sobre la suya.
―Quiero besarte muchísimo en este momento, Goldie. ―Mi boca se
mueve hacia su oreja―. Y después de devorarte por completo, me
arrodillaría y probaría entre tus muslos hasta que te corrieras en mi
lengua, pero tendría que taparte la boca porque sé lo ruidosa que eres.
Su respiración se entrecorta en un suave gemido y mi polla se sacude
ante el sonido.
―Pero tú…
―Antes de que te enojes conmigo por seguir las reglas, recuerda todas
las formas en que las rompería por ti. ―Mi boca se cierne sobre la suya.
Estamos a menos de un respiro de distancia, y un pequeño paso es todo
lo que se necesita para robarle los labios.
―Lo hiciste con las recepcionistas.
La veo a los ojos y lucho contra el impulso de sonreír. En lugar de eso,
tomo un mechón suelto de su cabello dorado y lo enrosco detrás de su
oreja.
―Y como conozco bien las reglas, les di el número de Jase, no el mío.
Sus cejas se levantan y me río.
―Pensé que era soltero y podía salir con quien quisiera, así que ¿por
qué no?
Y lo hice egoístamente para que, con suerte, él no pensara en Noah.
Sus pálidas mejillas cambian a un tono rojo brillante.
―¿Ahora quién es la que se sonroja? ―le pregunto, lanz{ndole sus
palabras del bar esa noche.
―Pero ¿quién es el que est{ caliente y excitado esta vez? ―Ella baja la
mirada hacia mi notable erección.
―Oh, ese definitivamente soy yo. ―Sonrío porque ni siquiera vale la
pena tratar de ocultarlo.
Nos miramos fijamente, esperando que el otro se rompa, pero antes de
que podamos, alguien grita en el granero.
―¡Noah! ¿Est{s aquí?
―Mierda, es Tripp.
Me alejo para que pueda abrir la puerta, luego espero un segundo a
que mi polla se calme. Lo último que necesitamos es que uno de sus
hermanos sospeche de nosotros cuando ni siquiera pasa nada.
Noah agarra el cubo de aseo y sale a hablar con él. Ella le dice que se
encontrará con él en el centro de entrenamiento una vez que terminemos
de cepillar a los caballos.
―Oye. ―Asiento hacia Tripp cuando aparece a la vista, luego veo a
Noah―. Si tienes que correr, puedo terminar aquí y llevarlos de regreso
a sus puestos.
Tripp nos ve de un lado a otro y yo hago lo mejor que puedo para
parecer normal. Para nada como si estuviera a segundos de romperme y
besar a su hermana.
Por la forma en que Noah nos ve, debe sentir la tensión que emana de
Tripp y acepta de mala gana.
―Seguro. Gracias, señor Underwood.
Dándole una sonrisa con los labios apretados, ignoro la mirada
entrecerrada de Tripp antes de agarrar el cubo y alejarme antes de que él
vea a través de mí.
―Maldita sea, bombón. ―Magnolia silba después de irrumpir por mi
puerta y verme en mi ropa para cenar―. ¿Te est{s arreglando para Jase
o para papi Fisher?
Pongo los ojos en blanco cuando ella mueve las cejas.
―¿Qué dije sobre llamarlo así?
―¿Me est{s diciendo que no gritaste eso cuando él estaba muy dentro
de ti? Porque si no, eso es una tragedia.
Me burlo, agarrando mis tacones y sentándome en la orilla de la cama.
―No, esta cena terminar{ en una tragedia si Jase descubre lo que
hicimos.
―Hablando de eso, me dejaste con los ovarios azules después de tu
mensaje de texto anoche. Así que revela el resto de los detalles jugosos.
¿Qué pasó después de que Tripp los atrapó?
―No atrapó nada. ―Pero lo habría hecho si hubiera llegado veinte
segundos después...
―¡Lo sabía! ―chilla.
Estuve a punto de rogarle a Fisher que me besara, pero una parte de
mí no quiere saber si lo habría hecho o no. Mi lado lógico sabe que no
deberíamos hacerlo. Haría que todo fuera más complicado de lo que ya
es, pero mi lado necesitado quiere su boca y sus manos sobre mí otra
vez.
Cuando me susurró al oído, todo mi cuerpo se estremeció de
anticipación. Más de veinticuatro horas después, todavía puedo sentir su
cálido aliento haciendo cosquillas en mi cuello.
―No importa porque no pasó ni puede volver a pasar nada. ―Una
vez que me pongo los zapatos, me levanto y me pongo los aretes.
―¿Realmente crees que Jase estaría tan molesto? Se separaron hace
mucho tiempo y es hora de seguir adelante.
―¿En serio crees que estaría bien si yo siguiera adelante con su papá?
Claro, sí, ve a follar con mi papá y luego hagamos una sesión de terapia sobre
todo el trauma emocional, ―imito con voz grave y exagerada.
Ella pone los ojos en blanco.
―Oh, solo dile que se calle, o lo convertirás en tu hijastro.
Resoplo.
―Sí, eso lo acercar{ m{s a su papi querido.
―Quisiera ser una mosca en la pared en ese restaurante... ¿est{s
segura de que no puedo ser tu acompañante?
―¿Para qué? ¿Como en una extraña y no doble cita? Ya me preocupa
resbalarme y decir algo que se supone que no debo saber.
―Como lo grande que es su polla...
―¡No! Bueno, sí, pero m{s personal. Ha hablado de cosas que no
sabría si solo fuéramos compañeros de trabajo.
―Otra vez, ser una mosca en la pared... ―Ella se ríe y me hace un
gesto para que me dé la vuelta para poder verme por completo―. Y usar
un vestido de noche para una cita en una noche-sin-cita es la cereza del
pastel.
Mis manos frotan la tela con volantes.
―¿Es demasiado? ¿Debería cambiarme?
Analizo cada centímetro de mi atuendo en mi espejo que llega hasta el
suelo. Elegí un vestido camisero blanco con un busto fruncido que me
llega justo debajo de mis rodillas. Cuando lo combino con tacones azul
marino, me otorga unos centímetros más. Como nos reuniremos
después en el Twisted Bull, llevaré mis botas vaqueras favoritas, de
ninguna manera puedo bailar o montar el toro mecánico con zapatos de
diez centímetros.
―Te ves perfecta. Estaré esperando en el bar para saberlo todo.
―¿Cómo escuchar{s si tu lengua está a medio camino de la garganta
de Tripp?
―¡No me des falsas esperanzas! ―Resopla cuando me río―. No, esta
noche se trata de encontrarme un nuevo hombre. No más de estos chicos
emocionalmente inaccesibles.
Mis ojos se abren con sorpresa ante el sonido de su nueva mentalidad.
―¡Por fin! Ya era hora. Simplemente no te relaciones con alguien con
quien trabajas.
―Créeme, si hubiera alguien en el trabajo que valiera la pena para
verme desnuda, ya lo sabrías, y ambas sabemos que dejaría mi trabajo si
llegara a eso.
Para Magnolia es fácil de decir, pero si nos atrapan, no seré yo quien
se quede sin trabajo. Fisher sería el desempleado, pero el rancho también
lo necesita, así que renunciar no es una opción para ninguno de
nosotros.
―Okey, tengo que irme antes de que llegue tarde, ¡pero hablaremos
m{s mientras tomamos margaritas! ―Agarro mi bolso y la abrazo.
―De acuerdo, bebé. Llevaré tres tragos encima para cuando llegues
ahí.
Sacudo la cabeza, sonriendo.
―Ser{ mejor que me esperes, nada de Magnolia borracha.
―Bien. ―Ella se ríe y camina conmigo hacia mi camioneta.
―Ten cuidado ―le advierto cuando tomamos caminos separados.
―Yo debería decirte eso. ―Sus burlas hacen que las mariposas
nerviosas invaden mi estómago. Llevo dos días temiendo esto.
¿Cómo diablos se supone que voy a sentarme al lado de mi exnovio y
fingir que no estoy pensando en su papá susurrándome al oído lo buena
chica que soy por tomarle la polla tan bien?

Lilian's Steakhouse está lleno cuando llego. Casi todos los taburetes
están ocupados en la barra, lo que significa que hay más ruido de lo que
esperaba. El comedor está en la parte de atrás, donde es más tranquilo,
pero prefiero que el ruido ahogue mis pensamientos ansiosos.
―Hey. ―Fisher est{ de pie contra la pared a mi lado. Sus ojos se fijan
en uno de los televisores detrás de la barra como si deliberadamente no
me estuviera viendo―. ¿Jase no est{ aquí?
―Aún no, tan pronto como me estacioné, me envió un mensaje de
texto diciendo que llegaba tarde, pero le informé a la anfitriona de
nuestra reservación.
―Oh.
Le echo un vistazo furtivo y sonrío ante sus pantalones negros y su
chaqueta a juego. Debajo hay una camisa gris con botones, pero sin
corbata. Es una apariencia diferente a la que le he visto usar antes, pero
no me quejo. Le queda bien de una manera profesional que me hace
querer quitarle lentamente cada prenda.
―Te ves impresionante ―murmura en voz tan baja que casi no lo
escucho.
Se me hace un nudo en la garganta cuando intento agradecerle y
corresponder el cumplido. Estar a solas con él se siente como una cita,
una que nunca tuvimos, y me hace desear aún más que nuestras
circunstancias fueran diferentes.
―¿Quieres un trago? ―pregunta cuando mi silencio persiste.
―Absolutamente ―respondo de inmediato. Necesito uno... o dos.
Finalmente me ve a los ojos y un atisbo de sonrisa adorna su rostro
desaliñado. Cuando pasa una mano por su cabello, lo desordena de una
manera que desearía ser yo quien pasara mis dedos por él.
―¿Cu{l es tu veneno? ―pregunta una vez que nos abrimos paso
hacia la barra.
Hombres que me doblan la edad, y fuera de los límites.
―Empezaré con un mojito, o espera, tal vez un Long Island Iced Tea.
―¿Un poco indecisa esta noche? ―Él arquea una ceja y la comisura de
sus labios se levanta mientras espera que yo elija.
Me encojo de hombros y tomo el taburete a mi lado cuando se abre.
―Entonces elige por mí.
Una vez que la bartender se acerca, Fisher pide una Budweiser para él,
me ve con diversión escrita en su rostro y se inclina más hacia ella.
―Y un destornillador.
Frunzo el ceño, preguntándome cómo se le ocurrió eso.
Después de que ella deja ambas bebidas, él le entrega su tarjeta y,
mientras desliza el vaso amarillo lleno de líquido frente a mí, acerca su
boca a mi oído.
―Porque ambos estamos jodidos. Disfruta. ―Su susurro envía
escalofríos por mi columna mientras su mano libre se envuelve
alrededor del respaldo de mi taburete.
Eso es un eufemismo, quiero responder, pero Jase acercándose por mi
otro lado me hace saltar. Fisher pone un par de centímetros entre
nosotros y es tan casual que no sabrías que su lengua estaba
prácticamente en mi oído hace un momento.
―Hey, lamento llegar tarde. ―Jase besa mi mejilla―. La reunión se
retrasó. ¿Puedes pedirme una Guinness? Le haré saber a la anfitriona
que estamos listos.
―Claro ―responde Fisher, manteniendo su mirada fija en la de Jase
mientras baila entre nosotros.
―Gracias.
Una vez que Jase se aleja, respiro profundamente, tomo mi bebida y le
doy un largo sorbo.
―Que sigan viniendo.
Fisher niega con la cabeza.
―No si est{s conduciendo.
Lo veo, queriendo discutir, pero sé que tiene razón.
―Okey, est{n listos para nosotros. ―Jase agarra su cerveza y
envuelve un brazo alrededor de mi cintura cuando me levanto.
Mientras seguimos a la anfitriona, Jase me pregunta cómo he estado.
Siento la necesidad de quitármelo, pero me detengo para que no
sospeche de mi repentino rechazo a su toque.
―Bien, ocupada como siempre ―le digo cuando elige un asiento en la
mesa cuadrada.
Antes de que pueda hacer lo mismo, Fisher saca mi silla y mis ojos se
abren como platos.
Me giro y digo:
―¿Qué est{s haciendo?
Él frunce el ceño como si no entendiera el pánico en mi rostro.
―Oh, mierda, yo debería haber hecho eso. ―Jase se levanta, alcanza
el respaldo de mi silla y me indica que me siente. Una vez que lo hago,
me ayuda a empujarla y luego me aprieta el hombro.
―Un caballero siempre debería sacar la silla de una mujer ―dice
Fisher cuando toma la suya a mi lado.
―Gracias por record{rmelo, papá. ―La forma en que enfatiza la
palabra me hace estremecer.
¿Por qué está siendo tan grosero?
La anfitriona espera hasta que estemos todos ubicados antes de
entregar nuestros menús y enumerar las ofertas especiales. Una vez que
ella se va, abro el mío para poder ocultar mi rostro de la intensa mirada
de Jase.
Él me quería aquí como amortiguador, pero ahora me preocupa que
tenga otras intenciones.
―El Porterhouse suena bien ―dice Jase―. Apuesto a que pedir{s tu
favorito.
¿Por qué actúa como si conociera mi filete favorito cuando el mejor
restaurante al que me llevó tenía nuggets de pollo en el menú?
―En realidad, tengo ganas de comer camarones.
―¿En un asador? ―Se burla, cerrando su menú con golpe―. Pide el
filete. Te gustará.
Mi cabeza late con fuerza mientras pienso en gritarle por ser un
imbécil arrogante, pero para mantener la paz, me quedo callada.
Ordenaré lo que me plazca.
Fisher debe notar mi molestia porque se aclara la garganta y agarra su
cerveza.
―Yo también estoy pensando en mariscos. Las manos de cangrejo
suenan bien. ―Toma un sorbo, ignorando el ceño fruncido de Jase.
Afortunadamente, nuestra mesera aparece y nos pregunta si estamos
listos para realizar el pedido.
Dios, sí, y trae la cuenta antes de que tenga la tentación de correr al
tráfico para evitar otro minuto más de esto.
―Hola, soy Melinda y los estaré atendiendo esta noche. Veo que
tienen bebidas, pero si necesitan recargas, háganmelo saber. ¿Están
todos aquí celebrando una ocasión especial?
Sí, mi funeral.
La morena sonríe ampliamente, y si siente la incomodidad que irradia
entre nosotros, no lo hace saber por lo emocionada que está.
―Solo una cena familiar ―explica Jase.
―Oh, eso es precioso. ―Dirige su atención a Fisher―. Tus hijos son
tan dulces al invitarte a salir. Mis papás siempre me gritan que salga con
ellos, pero la vida se vuelve ocupada, ¿sabes?
Agarro mi bebida para evitar soltar que debería callarse y
simplemente tomar nuestro pedido, y hablo antes de que Jase diga algo
hiriente sobre su papá o, peor aún, yo le diga que está equivocada
porque lo que hicimos ese fin de semana estuvo lejos de ser precioso.
―Voy a querer los camarones a la parrilla con ensalada ―digo para
que podamos terminar con esto lo más rápido posible. Inhalaré mi
comida sin masticarla si eso significa que podemos irnos antes.
Cuando se acerca a Jase y le roba la atención, veo a Fisher. Él sonríe,
luego se mueve en su silla y aprieta mi pierna debajo de la mesa. Mi
corazón galopa ante la piel de gallina que su toque deja en mi piel.
Tan rápido como se inclina, se endereza cuando la mesera dirige su
atención hacia él a continuación, y tomo pequeños sorbos de mi
destornillador mientras esperamos a que se vaya.
―¿Cómo estuvo tu primera semana trabajando en el rancho? ―le
pregunta Jase una vez que lo hace.
―Estuvo bien, cada día est{ lleno de acontecimientos. ―Fisher me
sonríe.
―¿Qué significa eso? ―pregunta Jase en tono {spero.
―Hay mucho que hacer ―respondo apresuradamente antes de que
Fisher pueda hacerlo―. Mucha gente yendo y viniendo.
―Y el problema con Ranger ―añade Fisher.
―¿Qué pasó? ―me pregunta Jase a mí en lugar de a su papá.
―Encontré un par de clavos en su casco ―responde Fisher de todos
modos.
―De hecho, encontramos toneladas de clavos esparcidos en el ruedo
del centro de entrenamiento. Tripp y Landen tuvieron que usar la
barredora y nivelarla con más tierra. Captamos a las personas que
probablemente lo hicieron ante la cámara.
―No me dijiste eso ―dice Fisher al mismo tiempo que Jase
pregunta―: ¿Quién?
Jase entrecierra los ojos hacia su papá, pero Fisher ignora su ceño y me
ve fijamente.
―No lo sabemos. Llevaban una sudadera con capucha negra y
mantenían la cabeza agachada todo el tiempo que entraban y salían.
Apenas vi las imágenes anoche, o se lo habría dicho a Fisher antes.
―Quien quiera que fuera sabía dónde estaban las c{maras ―dice
Fisher.
―Probablemente ese idiota de Craig Sanders.
Mierda, podría tener razón.
―Tal vez, pero ¿por qué, después de todo este tiempo, me acosaría
ahora?
―¿Quién es Craig Sanders? ―pregunta Fisher.
―Un imbécil que necesita que le arreglen la cara. Es un idiota celoso.
―Lenguaje, Jase. Estamos en un restaurante―advierte Fisher.
Si tuviera un cuchillo, lo usaría para cortar la tensión entre ellos
porque sólo están a un argumento de quién tiene la polla más grande de
llegar a las manos.
―Es un entrenador rival que est{ enojado. Ellie me eligió a mí en
lugar de a él. Ella está arrasando en la escena de las carreras de barriles
en este momento, lo que tiene sentido de por qué cubriría el ruedo con
clavos. Él sabe que ella está entrenando conmigo.
Las fosas nasales de Fisher se dilatan.
―¿Qué tan amenazante es este tipo? ¿Deberías contactar a las
autoridades?
―Ella acaba de decir que no pudieron conseguir un rostro en la
c{mara. ¿Qué van a hacer los policías? ―El tono arrogante de Jase me
hace patearlo debajo de la mesa con una mirada fulminante.
―Crear un rastro documental de la entrada ilegal ayudar{ si hay otro
incidente ―explica Fisher. Su voz entrecortada roza la molestia ante el
estúpido comentario de Jase y no puedo decir que lo culpe.
―Deberíamos haberlo informado ―estoy de acuerdo―. Pero mi
primera reacción visceral fue limpiarlo de inmediato y cuidar de Ranger,
pero como hay imágenes, puedo mostrarles lo que tenemos.
―Le enviaré un mensaje de texto al sheriff Wagner y le diré que pase
por el rancho mañana ―dice Jase, sacando su celular.
―Puedo llamarlo yo mismo ―le digo m{s duramente de lo que
pretendía, pero su comportamiento es frustrante. A él nunca le importó
una mierda el rancho cuando estábamos saliendo, y ahora actúa como si
jodidamente le importara.
Encogiéndose de hombros, se guarda el teléfono en el bolsillo.
―Est{ bien, solo pensé en quitar algo de tu plato.
No tiene ni idea de lo que hay en mi plato.
―Gracias, lo aprecio, pero lo arreglaremos. ―Le doy una sonrisa con
los labios apretados y asiento con la cabeza hacia Fisher para que
entienda la indirecta de tener una agradable conversación con él.
―¿Desempacaste las maletas? ―le pregunta Jase antes de tomar su
cerveza.
―M{s o menos a mitad de camino. Todavía necesito comprar algunos
muebles, pero las básicas ya están cubiertas.
―¿Dónde compraste una casa? ―pregunto porque en realidad no sé
dónde vive.
―A cinco minutos fuera del pueblo por la 107.
Entonces, a unos diez o quince minutos del rancho.
―Bien, no muy lejos de Jase. ―Sonrío. Después de que Jase se mudó
de la casa de su mamá, alquiló un apartamento en el pueblo para estar
más cerca de la oficina.
―De hecho, encontré una casa que quiero comprar. ―Jase sonríe.
Levanto una ceja.
―¿En serio?
Jase nunca estuvo interesado en sentar cabeza o hacer grandes planes
porque lo único que le importaba era él mismo y hacer lo mínimo
indispensable. Mientras estábamos saliendo, no fue gran cosa ya que yo
todavía vivía en la casa de mis papás y no planeaba ir a la universidad.
Ahora es agradable verlo tomarse su vida y su carrera más en serio.
―Por eso llegué tarde, estaba hablando con mi asesor financiero.
Estoy planeando hacer una oferta mañana.
Me acerco y aprieto su mano.
―¡Jase, eso es increíble! ¡Felicidades!
Ese es un gran paso para él, especialmente a su edad. Estoy realmente
orgullosa de él y de lo lejos que ha llegado.
―Orgulloso de ti, hijo ―dice Fisher, sosteniendo su Budweiser y
esperando a que Jase choque la suya.
Jase le da un breve asentimiento y finalmente levanta su botella.
―Gracias.
Tomando un sorbo de mi bebida, me siento aliviada de que la tensión
haya disminuido.
―¿Tienes alguna foto? ―le pregunto.
Jase saca su teléfono y se desplaza al listado.
―Tres dormitorios y baños, amplio patio trasero, comedor y sala de
estar. Cocina recién remodelada.
―¡Eso suena como un sueño! ―Sonrío ampliamente cuando él pasa
las fotos―. Se ve hermosa.
―Eso es grande ―dice Fisher―. Mucha casa para una persona.
―Bueno, claro ahora, pero no quiero estar soltero para siempre.
Algún día, también habr{ una esposa e hijos viviendo ahí. ―Jase me
lanza una mirada que me pone la piel de gallina. No estoy segura de si
está midiendo mi reacción ante el hecho de que salga con otras mujeres o
ante la idea de que siente cabeza, pero de cualquier manera, será mejor
que saque de su mente cualquier idea de que volvamos a estar juntos.
―No puedo esperar a verla en persona ―digo, manteniendo el nivel
de mi voz. Antes del regreso de Fisher, ni siquiera habría duda de que
me la mostraría. Como amigos, nos manteníamos informados, sobre
todo. Era divertido y sencillo. Ahora es como si estuviera tratando de
presumir, como para dar a entender lo bien que le va sin él.
―¿Qué te parece el domingo? Estoy haciendo otro recorrido ―ofrece
Jase.
―Depende, estaré trabajando por la tarde antes de la cena familiar.
―Yo puedo ir ―dice Fisher―. Antes de eso, al menos.
Jase gira su cabeza hacia su papá.
Oh, mierda.
―Espera, ¿vas a ir a casa de los Hollis el domingo?
―Dena me invitó.
Mantengo mis ojos en mi bebida, haciendo girar mi pajita como si
fuera la cosa más interesante en esta habitación.
―Tienes suerte. Dena es una gran cocinera ―escupe en tono amargo
Jase―. Asegúrate de irte después del postre, o te quedarás atrapado
haciendo álbumes de recortes con ellos.
―Oye. ―Golpeo mi pie contra su espinilla.
Él se ríe, pero en realidad hiere mis sentimientos. Él sabe lo especiales
que son para mí los domingos por la noche.
Aunque no debería sorprenderme, se quejaba cada vez que me
quedaba hasta tarde y eventualmente se iba sin mí.
―¿Qué es eso? ―pregunta Fisher con dulzura en su voz.
―Es una tradición agregar una p{gina a nuestro {lbum de recortes
cada semana, pero normalmente terminamos charlando demasiado y
escribiendo tres o cuatro páginas antes de terminar la noche. Es de la
vieja escuela, pero a mi mamá le encanta. La abuela Grace cuenta
historias y el resto las escribimos junto a las fotos.
―Aburrido ―murmura Jase.
―Tal vez para ti ―espeto.
Fisher se aclara la garganta, llamando la atención de Jase y le lanza
una mirada asesina. No es como si pudiera decirle no te crie para que
fueras un pequeño imbécil porque Jase simplemente le diría a la cara que él
no lo crio en absoluto, pero no necesita decir nada. Una mirada
penetrante y Jase mantiene la boca cerrada.
La mesera se acerca con una amplia sonrisa con dientes, sin darse
cuenta de que estoy a punto de arrancarme el cabello, y me entrega la
ensalada.
―¿Puedo traer recargas de bebidas para cualquiera?
―Solo agua para mí ―dice Fisher.
―Yo tomaré otra Guinness. ¿Y tú? ―me pregunta Jase.
―Tomaré agua. ―Y antes de que ella se vaya, agrego r{pidamente―.
¿Puedo tomar también un trago de tu tequila más fuerte?
―¡Por supuesto! Vuelvo enseguida con eso.
Siento la mirada acalorada de Fisher, así que evito verlo y en su lugar
me hundo en mi comida.
―¿Todavía ir{s al Twisted Bull esta noche? ―me pregunta Jase.
―Sí ―dice Fisher antes de que pueda responder.
―Sí, me encontraré con Magnolia y mis hermanos ahí.
―Tendrás que grabar a mi viejo cayéndose de nalgas cuando intente
montar el toro. ―Jase se ríe disimuladamente. Si no tiene cuidado, sus
pequeñas puyas enojarán a Fisher más de lo que ya parece. Jase me pidió
que viniera como amortiguador, no para ayudar a trollearlo.
―¿Por qué no vienes y me muestras lo que puedes hacer? ―pregunta
Fisher―. No es tan f{cil como parece.
―No es una posibilidad. La gente me respeta como agente de bienes
raíces por aquí. No quieren ver a la persona que les vende una casa
actuando como un tonto borracho sobre un toro mecánico.
―Nadie dijo que tenías que estar borracho. ―Me encojo de hombros.
―Créeme, necesitaría estarlo para hacer algo tan estúpido.
―Yo lo hice ―le recuerdo.
―Sí, y estabas borracha. No es tu momento de mayor orgullo, Noah.
Parpadeo, sorprendida por cómo me trata cuando estoy aquí, en
primer lugar, como un favor.
El hombro de Fisher se levanta ligeramente.
―Ella me mostró el video y pensé que lo hizo genial.
No, no, no, no. ¿Por qué Fisher le dijo eso?
Preparándome, espero a que Jase se asuste, pero él simplemente se
burla.
―Mis hermanos piensan que él no puede hacerlo, así que le mostré
que si yo podía hacerlo borracha, él definitivamente podría ―le explico.
―Excepto que caes de cara.
―Pero duré los ocho segundos completos, ¿no? ―digo con aire de
suficiencia, y Fisher se ahoga con su cerveza.
Oh, Dios. Ocho segundos.
Resisto el impulso de reírme de él por ahogarse una vez más con mis
palabras.
―¿Est{s bien? ―pregunto, tratando de ocultar mi sonrojo con mi vaso
mientras tomo el último sorbo.
Se da palmaditas en el pecho y se aclara la garganta.
―Simplemente se fue mal.
Ajá.
Finalmente, la mesera regresa con nuestras bebidas e inmediatamente
bebo el tequila. Estoy tentada de decirle que me traiga otro, pero eso
sería irresponsable, así que me quedo con mi agua.
―Regresaré enseguida con su comida.
Gracias a Dios.
Después de que la mesera nos entrega la comida, le agradecemos y
nos sumergimos. Estoy a punto de devorar mis camarones como si
aspirara al récord mundial Guinness y luego largarme de aquí. Si no
estuviéramos en un restaurante elegante, le arrojaría un trozo a Jase y
rezaría para que se le quedara atrapado en la garganta para que se
callara.
Justo cuando formo mi plan, alguien dice mi nombre y me llama la
atención hacia el hombre que está a mi lado.
Y justo así, esta horrible cena consigue empeorar.
La expresión de Noah cae cuando un hombre dice su nombre y se
para a su lado. Mi mandíbula se tensa tan pronto como él apoya su
mano sobre su hombro. Sus ojos se mueven hacia donde él la está
tocando y flexiono los dedos para evitar hacer algo estúpido.
Como arrancarle el brazo.
―Dylan, hola. ―El tono agudo y nervioso de Noah es inquietante.
Quien quiera que sea este tipo, a ella no le agrada.
―¿Cómo has estado? Ha pasado aproximadamente un año.
Deberíamos ponernos al día en algún momento.
La sonrisa de labios apretados de Noah va acompañada con ojos
vacilantes.
―Sí, ha pasado un tiempo. He estado muy ocupada con el
entrenamiento y cosas en el rancho.
―Nunca me diste ese recorrido. ¿Quizás podamos hacerlo pronto?
―Le guiña un ojo.
Mientras bebo agua, mis ojos permanecen pegados a él por encima del
borde. Noah está dando pistas obvias de que ella no está interesada,
pero él no tiene ni idea de eso.
―No estoy segura de que sea una buena idea, no estoy interesada en
tener citas en este momento. ―La respuesta contundente de Noah me
hace querer chocar esos cinco, pero eso sería incómodo, así que en lugar
de eso, bajo mi mirada a mi plato y escondo mi sonrisa.
―Oh, solo quise decir como amigos, Noah. Ser{ mejor que regrese a
mi mesa, pero si cambias de opinión, tienes mi número. ―Le aprieta el
hombro nuevamente y, tan pronto como se aleja, Noah deja escapar un
suspiro audible.
Cuando veo a Jase, él me mira con el ceño fruncido como si estuviera
confundido acerca de mi reacción.
―¿Ese es uno de los chicos con los que intentaste salir después de mí?
―Jase ―le digo en un tono estricto que usaba con él cuando era un
niño, o ha perdido la cabeza o sus malditos modales.
―Ella sabe que estoy bromeando. ―Él levanta un hombro, pero su
expresión engreída y su tono me dicen lo contrario.
―Si todos deben saberlo, sí, tuvimos un par de citas, pero las chispas
simplemente no estaban ahí, así que lo dejé ―dice Noah.
―¿Chispas? ―Jase se ríe―. Estar{s soltera para siempre si eso es lo
que estás esperando, bebé.
La mesera tiene una sincronización impecable e interrumpe para
traernos la comida, su tono alegre contrasta con la conversación
incómoda que estamos teniendo.
―¿Puedo traerles algo m{s en este momento? ―pregunta una vez que
ha colocado nuestros platos frente a nosotros.
Una pistola paralizante con una guarnición de novocaína.
―Así est{ perfecto, gracias ―le dice Noah.
Es difícil apartar los ojos de ella, está manejando esta cena incómoda
mejor que yo. A veces ha sido difícil resistir la tentación de poner a Jase
en su lugar, pero las rápidas respuestas de Noah me han impedido
hacerlo.
―Gracias. ―Le sonrío a la mesera antes de que ella se vaya.
―Espera, disculpa. ―Jase levanta el dedo para llamar su atención―.
Pedí hongos extra y aquí solo hay como siete. Eso no es extra... ―Su tono
fuerte y áspero casi me hace hablar para recordarle cómo tratar a las
personas, pero las mejillas rojas de Noah me detienen. Ella ya está
avergonzada por su comportamiento, así que no quiero echar más leña
al fuego.
Noah se mete un trozo de camarón en la boca, probablemente para
evitar gritar, y yo hago lo mismo con una bola de pan. Compartimos una
mirada secreta que nos hace sonreír a ambos.
La mesera se disculpa y se ofrece a traerle más de inmediato. Las cosas
permanecen en silencio mientras comemos, y el único ruido proviene del
crujido de las manos del cangrejo.
―Entonces, ¿cu{nto tiempo después de que rompimos saliste con
Dylan? ―pregunta Jase, y muevo mis ojos para ver a Noah, quien se
concentra en su comida como si fuera la cosa más interesante del
mundo.
Mientras tanto, podría verla toda la noche porque es, por mucho, la
mujer más hermosa que he visto. El único problema es que creo que Jase
está empezando a notar cómo la veo.
―¿Noah? ―pregunta Jase.
―No sé… ¿como un año, supongo? ¿Qué importa?
―Solo tengo curiosidad por saber cu{nto tiempo nos llevó superar
nuestra relación.
Su cabeza se mueve hacia él con un trozo de camarón en la mano, y
me preocupa discretamente que se lo arroje a la cabeza.
―¿Tenemos que hacer esto ahora? ¿Frente a tu pap{?
―¿Desde cu{ndo te volviste tímida?
―No lo soy, pero no creo que sea apropiado que hable contigo sobre
mi vida amorosa.
Me aclaro la garganta para desviar su atención de Noah.
―Hablando de eso, ¿est{s saliendo con alguien, Jase?
―He tenido citas. La mayoría no ha sido mi tipo o no est{n dispuestas
a sentar cabeza.
―Aún eres joven ―le recuerdo―. Tienes mucho tiempo.
―Estabas casado y tenías dos hijos cuando tenías mi edad ―dice.
Asiento mientras sigo comiendo.
―Si, lo hice, pero eso no significa que sea para todos.
―Tampoco estoy seguro de que fuera para ti.
Lo veo fijamente como si me estuviera desafiando a discutir, pero él
sabe que no lo haré.
―Si soy honesto, no estaba listo para ser esposo y papá a los veinte
años, pero quedamos embarazados de todos modos. No me arrepiento
de haberme casado con tu mamá porque de eso tuvimos dos hermosos
hijos. Cuando mi carrera despegó después del nacimiento de Lyla, tuve
que seguir viajando y haciendo mi trabajo para poder llegar a fin de
mes. No es un estilo de vida que funcione para todos ―admito.
La mirada fría de Jase mientras corta su filete me hace preguntarme si
dirá lo que realmente está pensando. Cómo lo descuidé, cómo es mi
culpa que su hermana muriera, o cómo no merezco una segunda
oportunidad de estar en su vida.
Pero él no dice ninguna de esas cosas.
En lugar de eso, se mete un bocado de comida en la boca y asiente
vacilantemente, o no tiene respuesta o no quiere decirlo delante de
Noah.
La mesera llega con los hongos de Jase y, afortunadamente, después
de eso, la conversación gira hacia el éxito de Jase en su nueva carrera
inmobiliaria. Estoy feliz de que haya encontrado una carrera que ama
porque sabía que no seguiría mis pasos ni haría nada relacionado con el
trabajo en el rancho. Noah habla sobre la recaudación de fondos y los
trucos que hará pronto con Donut. Cuando terminamos de comer, la
mayor parte del malestar se ha disuelto.
Después de pagar la cuenta, abrazo a Jase y me quedo un momento.
―Estoy orgulloso de ti por concentrarte en tu futuro. Dime a qué hora
vas el domingo y estaré ahí.
Él asiente.
―Gracias, pap{. Lo haré.
Jase abraza a Noah a continuación y besa su cabeza.
―Gracias por venir ―murmura en voz baja, como si no hubiera
querido que lo escuchara.
Noah le golpea juguetonamente el hombro.
―Cuando quieras, imbécil.
Él se ríe.
―Sí, me lo merecía.
Miro a mi hijo y odio ver a un niño herido que vio a su papá alejarse
cuando la vida se volvió demasiado difícil para él. Todos sus ataques y
su mala actitud fueron causados por mi abandono. Somos dos hombres
destrozados, lo que significa que ambos tenemos que esforzarnos para
arreglar nuestra relación. Estoy dispuesto a tomar medidas para
ayudarlo a sanar de lo que le hice, pero él también tiene que esforzarse.
Ahora es un adulto y no puede usar mis errores como excusa.
Nos despedimos por última vez y cuando Noah y yo salimos al
estacionamiento, le digo que la seguiré porque conoce el camino.
―Podrías viajar conmigo ―dice―. Jase sabe que ambos iremos, así
que no será como si lo estuviéramos ocultando.
―¿Crees que es una buena idea? ―Aprieto la parte posterior de mi
cuello, sin querer cruzar más líneas a pesar de que ayer en el cuarto de
aperos fue un momento de debilidad. Besarla habría sido una mala idea,
pero no puedo dejar de pensar en ella.
―¿Por qué no? Así, si bebo demasiado, puedes llevarme a casa, luego
podremos encontrar una manera de recuperar tu camioneta mañana.
―¿Pensé que no ibas a beber tanto?
La comisura de sus labios se curva en una sonrisa tortuosa.
―Creo que mentí.
Maldita sea.
―Vamos, entonces.

El Twisted Bull es todo lo que su nombre implica. Las brillantes luces


del escenario parpadean en la pista de baile mientras la gente espera en
la fila para ver el toro mecánico o beber alcohol en la barra. La música es
lo suficientemente alta como para causar migraña y la gente grita para
hablar.
Estoy en el infierno.
Noah nos lleva más profundamente hacia el interior a través del mar
de personas. Se puso botas vaqueras antes de que entráramos y bajó
unos centímetros de altura, por lo que vigilarla no será fácil.
―¿No es genial? ―grita Noah por encima del hombro.
Por supuesto, si tuviera poco más de veinte años, me encantaría.
Puedo ver el atractivo y por qué acuden aquí, pero si una persona más
choca con mi hombro y me derrama su cerveza encima, cargaré a Noah
sobre mi hombro y nos sacaré de aquí.
Cuando llegamos a la barra, sus cuatro hermanos y Magnolia están
sentados con una barra llena de bebidas.
―¡Hey! ¡Finalmente lo lograron! ―Magnolia grita cuando Noah se
para junto a ella―. ¿Cómo estuvo la cena?
Noah niega con la cabeza como si no quisiera hablar de eso.
No puedo decir que la culpe.
―¡Fisher! ―gritan los chicos alzando sus cervezas.
―¿Listo para participar en la apuesta? ―pregunta Tripp.
―¿Qué apuesta? ―Me apoyo contra la barra, frente a Noah para que
los extraños borrachos no la molesten.
―Quién durar{ m{s en el toro ―explica.
―Yo, obviamente.
Ellos se ríen.
―¡Si ganas, tendrás que pagar nuestras cuentas!
Resoplo y agarro mi billetera para comprarnos a Noah y a mí nuestras
propias bebidas.
―¿No deberían pagar mi cuenta si gano?
―No intentes hablarles con lógica. ―Noah sacude la cabeza y agita la
mano para llamar la atención del mesero.
Se acerca un hombre que parece unos años mayor que Noah, y ya no
me gusta la forma en que la ve, como si quisiera hacer mucho más que
servirle bebidas.
―Hola, bella dama. ¿Qué puedo darte?
―¡Una margarita de fresa, una Budweiser y un Blow Job!
―¿Qué es eso? ―murmuro al oído cuando el mesero se ocupa.
―¿El Blow Job o el trago?
―Sí, Fisher. ¿Cu{l te tiene confundido? ―Interviene Magnolia,
riendo.
Mierda, olvidé que ella lo sabe.
Me inclino más cerca para que los chicos no puedan escuchar a
escondidas.
―Por cierto, Noah me habló de la pequeña persona que te gusta.
¿Cuál es otra vez? ¿Tripp? ―Arqueo una ceja y ella le frunce el ceño a
Noah―. Espero no dejar escapar eso accidentalmente.
―Te voy a asesinar mientras duermes ―le dice―. Una muerte lenta y
dolorosa.
Riendo, le entrego mi tarjeta al mesero. Estoy jugando juegos
estúpidos, pero lo último que necesitamos además de que Jase lo sepa es
que sus hermanos se enteren. Si ya no les agrada mi hijo, de ninguna
manera les gustará que yo me acueste con su hermana menor.
―C{lmate, solo est{ jugando contigo. ―Noah se encoge de hombros y
luego le ofrece el trago.
―No, bebé, eso es para ti. ¡Muéstrame tu mejor garganta profunda!
―La fuerte voz de Magnolia llama la atención de la mitad de la barra.
Mis ojos se fijan en Noah inclinándose, envolviendo sus labios
alrededor del vaso y luego girando su cabeza hacia atrás mientras el
líquido fluye hacia su boca. Una vez que lo traga, lo golpea contra la
barra.
―¡Sí! ¡Esa es mi chica! ―Magnolia aclama.
Nos paramos en la barra y bebemos un rato antes de que alguien se dé
cuenta de que hay un chico que no le agrada. Todos se giran y, aunque
no sé de quién están hablando, yo también veo.
―¿A quién estamos viendo? ―le susurro al oído a Noah mientras sus
hermanos están distraídos.
Ella se estremece contra mí y sonrío por lo rápido que su cuerpo me
responde.
―A Craig Sanders ―me dice―. El tipo que sospechamos que es el
responsable de los clavos. Es un imbécil celoso.
―Est{s bromeando. ―Mi mandíbula se aprieta y agarro mi botella―.
Tal vez debería tener una charla con él.
Antes de que Noah pueda detenerme, tomo mi cerveza y me dirijo
hacia él.
―Fisher, no. ―Su voz se desvanece cuanto m{s camino. Esta pequeña
mierda la ha estado acosando y no puedo quedarme aquí sin hacer nada.
Dejar que mi hijo fuera grosero con ella ya fue bastante difícil, pero no
tengo suficiente fuerza de voluntad para quedarme en silencio con este
imbécil.
―¿Craig? ―pregunto cuando estoy detrás de él.
―¿Quién pregunta? ―Se da la vuelta y me evalúa―. ¿Quién eres tú?
―¿Estuviste en el rancho Sugarland Creek hace unos días?
―No te diré nada hasta que sepa quién eres.
―Fisher Underwood. Soy su nuevo herrador.
Su rostro se transforma en una sonrisa cómplice y devoradora de
mierda, y es toda la confirmación que necesito para saber que él es el
chico.
―Okey, ¿y qué pasa con eso?
―¿Estuviste ahí?
Se encoge de hombros y toma un sorbo de su bebida.
―No lo recuerdo.
Me acerco hasta que la punta de mi bota toca la suya.
―Entonces piensa muy bien. Pusiste a Noah y a su clienta en riesgo
de resultar heridas con tu pequeño truco. Demonios, dañaste el casco de
Ranger.
Me enderezo, desafiándolo a que lo niegue otra vez.
―Fisher, ahí est{s. ―Wilder se acerca y me agarra del brazo.
―Oh, qué lindo. Todo el clan Hollis est{ aquí esta noche.
―Ser{ mejor que cuides tu boca, Sanders. Solo porque Noah no te
invitó a la recaudación de fondos no significa que tengas que actuar
como una pequeña perra.
Oh, maldito infierno.
―No me atraparían ni muerto en tu estúpido rancho ―escupe.
―¿Ah, sí? Porque te tenemos frente a la c{mara ―responde Wilder.
―¿Es eso cierto? ―Craig junta sus muñecas en un gesto arrogante―.
Entonces, ¿por qué no me han arrestado?
Su comentario divertido me hace querer golpear su cara de niño
engreído. Mi yo de treinta y cinco años, no lo habría pensado dos veces
antes de hacerlo.
Pero trato de no ser más ese hombre.
El que usó la violencia como salida para mi dolor.
―Sigue así y desearás haber sido arrestado en lugar de lo que te
haremos nosotros ―lo amenaza Wilder, y esta vez, soy yo quien lo
agarra del brazo y lo jala hacia atrás. Veo mucho de mi yo más joven en
él, lo que me preocupa. Wilder es alto, tiene la constitución de un
luchador de MMA y fácilmente podría causar algún daño al cuerpo
larguirucho de Craig.
La sonrisa arrogante de Craig se amplía.
―Que tengan una excelente noche, caballeros. Miren dónde pisan
―luego mira a mi alrededor, hacia donde Noah espera y agrega―: Hay
muchas serpientes ahí fuera.
Se aleja, dejando a un Wilder furioso.
―Él no lo vale ―le digo.
―Créeme, lo sé.
Pasa a mi lado y lo sigo de regreso a la barra.
―¿Qué dijo? ―pregunta Noah.
Aprieto el cuello de la botella de cerveza y tomo un trago mientras la
miro por encima del borde.
―Definitivamente él fue quien lo hizo, Wilder estaba listo para
noquearlo ―digo, cont{ndole palabra por palabra lo que pasó con Craig.
―Se graduaron el mismo año, nunca se llevaron bien ―explica
Noah―. Me odia porque cree que le robo a sus clientes, pero en realidad
acuden a mí después de que lo despiden por incompetente.
―Cuando se lo informe al sheriff Wagner, Wilder debe incluir lo que
dijo. Quizás quieras instalar más cámaras y colocar carteles de Prohibido
el paso en ese lado del rancho. De esa manera, al menos podrás decir
que los tenías puestos si lo vuelve a hacer.
―Buena idea. Haré que los chicos hagan eso mañana.
Magnolia resopla y vuelve a meterse en nuestra conversación.
―Si no tienen resaca.
―Entonces yo lo haré, los necesitas lo antes posible. Es difícil decir
hasta dónde llegará, pero no confío en él.
―Únete al club. ―Magnolia arruga la nariz―. Él no siempre fue así.
Bueno, no tan malo al menos, no hasta que Noah lo rechazó el año
pasado, luego se propuso convertir su vida en un infierno intentando
robarle clientes.
―Tengo la sensación de que muchas chicas lo rechazan, pero él
encontró una manera de vengarse de ti debido a tus intereses
compartidos ―le digo a Noah.
―Ha hecho comentarios sarc{sticos acerca de lo lindo que debe ser que
mamá y papá paguen por mi negocio. ―Ella se burla―. Es demasiado tonto
para darse cuenta de que yo me lo gané, le supliqué a mi papá durante
cinco meses que ampliara el centro de entrenamiento. Finalmente, hice
una presentación sobre cómo beneficiaría al rancho con las ganancias
proyectadas y cómo las cumpliría. Finalmente estuvo de acuerdo y
ampliamos el ruedo para que yo pudiera entrenar para las carreras de
barriles. También ayudó a que mis hermanos y yo pudiéramos entrenar
al mismo tiempo sin estar uno encima del otro.
―¡Y tu chica destrozó esas ganancias en la mitad del tiempo que
prometió! Atrajo más clientes y m{s horas de capacitación ―dice
Magnolia, sonriendo ampliamente hacia Noah como una orgullosa
mejor amiga―. Lo que significa que el señor Hollis le permite hacer lo
que quiera ahora.
Las mejillas de Noah se tiñen de un hermoso color rojo cereza que
combina con su lápiz labial.
―Sí, pero pasé años trabajando duro para eso, para que Craig pueda
irse a la mierda.
Él hará mucho más que eso si no la deja en paz.
Terminamos nuestra primera ronda de bebidas, pero tan pronto como
dicen el nombre de Wilder, el siguiente en la fila, nos trasladamos al área
de toros.
Definitivamente ya ha bebido un puñado de cervezas y se pone muy
ruidoso cuando salta encima del toro mecánico.
―¡Sí, bebé! ¡Vamos! ―Agita su gorra de béisbol en el aire y agarra el
cuerno con la otra mano.
El tipo a cargo cuenta atrás y luego presiona el botón.
―¡Yeehaw! ―grita Wilder, con sus piernas volando hacia arriba y
hacia abajo mientras el toro gira, yendo más y más rápido con cada
segundo que pasa.
Noah y Magnolia sostienen sus teléfonos y se ríen mientras lo graban.
Una carcajada resuena cuando se cae antes de que pasen los ocho
segundos.
Tropieza con las piernas temblorosas antes de aterrizar de cara en la
colchoneta y luego se da la vuelta.
Jesucristo.
Waylon sale y le echa una mano, luego lo ayuda a ponerse de pie.
―¿Cu{nto tiempo duré? ―pregunta Wilder, arrastrando las palabras.
―Cinco segundos ―dice Tripp.
―Ugh, lo siento por Jen ―dice Magnolia, gan{ndose un empujón de
Wilder.
―Tú eres el siguiente ―le dice Tripp a Noah―. Puse tu nombre en la
lista.
―¡Idiota! Solo he tomado una copa, no puedo hacerlo sobria.
Arqueo una ceja pero me quedo callado. Ha tomado dos, incluida la
que tomó en el restaurante, pero técnicamente hablando, ha tomado
cuatro si contamos el tequila y el trago. Está lejos de estar sobria.
―¡Muéstranos lo que tienes, hermanita! ―grita Tripp, aplaudiendo
para llamar más la atención.
―¡Me debes un trago después de esto! ―Ella empuja su hombro
contra Tripp mientras entra al ruedo.
Mi pecho se aprieta mientras ella sube y se ajusta el vestido para que
quede metido debajo de los muslos. No quiero que ella salga lastimada,
pero dado el apoyo de sus hermanos, no están tan preocupados.
―¡Sí, Noah! ¡Muéstranos qué tienes! ―Magnolia toma su boca y grita
cada palabra con un largo acento.
El tipo vuelve a hacer la cuenta regresiva y luego comienza a moverse.
Con un brazo en el aire, mantiene la postura, apretando los muslos y
sujetando el cuerno con firmeza.
Su cuerpo se mueve naturalmente con el del toro a medida que se
vuelve más rápido. Los ojos azul mar encuentran los míos por una
fracción de segundo antes de que se giren de nuevo. Sus mechones
rubios dorados vuelan sobre sus hombros, y tan pronto como suena el
timbre, todos aplaudimos.
―¡Lo hiciste! ―Magnolia salta arriba y abajo cuando Noah regresa, y
se abrazan.
Noah se echa el cabello por encima del hombro.
―Eso es lo que les pasa a todos por dudar de mí. ―Ella ve en mi
dirección―. Tu turno, vaquero.
―¡Sí, Fisher! ¡Fisher, Fisher, Fisher! ―Mientras gritan mi nombre,
captan la atención del resto del bar y pronto más de cien personas lo
cantan.
Mierda. Estoy seguro de que puedo hacer esto, pero no lo he hecho en
años.
Levanto las palmas.
―Bien. Bien.
―Espera. ¡Eres un profesional, lo que significa que debes hacerlo sin
manos! ―anuncia Wilder.
―¡Sí! ―Tripp est{ de acuerdo.
―Chicos, eso no es justo. ―Noah los despide con la mano.
―¡Es totalmente justo! Ha hecho esto un millón de veces ―añade
Landen.
―Viejo, ¿pensé que éramos amigos? ―bromeo, y ellos se ríen.
―¿Vas a entrar o qué? ―pregunta el chico.
Respiro hondo y asiento.
Cediendo a la presión de mis compañeros, entro y subo. Situándome
donde puedo usar mis piernas como palanca para mantenerme en
posición, apoyo mi pelvis y luego levanto ambos brazos.
Los chicos rugen fuerte, gritando y silbando incluso antes de que el
chico haga la cuenta regresiva.
Y luego comienza.
El enfoque de Fisher es intenso mientras lo observo con la respiración
contenida. No puedo moverme mientras el toro lo hace girar y él se
aferra solo con sus muslos.
Muslos sobre los que quiero subirme y montar como mi vaquero personal.
No sé cómo lo está haciendo, pero estoy muy impresionada.
Mi voz se queda atrapada en mi garganta mientras mis hermanos
gritan y lo animan. Me concentro en cada movimiento como si sucediera
en cámara lenta. Sus músculos se flexionan con cada segundo que pasa,
y por un momento, el caos a mi alrededor se desvanece y solo somos
nosotros.
Tan pronto como suena el timbre, todos saltan y gritan, sacándome de
mi trance.
Finalmente, grito y celebro con ellos.
Mis hermanos continúan cantando su nombre mientras él se baja y
sale. Le sonrío ampliamente y él me guiña un ojo.
―¡Viejo, eso fue increíble! ―grita Tripp, golpe{ndole el hombro.
El resto de mis molestos hermanos lo rodean, pero Fisher mantiene su
mirada fija en la mía por encima de sus cabezas. Me chupo el labio
inferior, deseando poder estrellar mi boca contra la suya.
Cuando finalmente le dan espacio para respirar y Waylon va a tomar
su turno, Fisher se para detrás de mí.
―¿Quieres otro trago? ―murmura en mi oído. Su c{lido aliento envía
una corriente eléctrica a través de mi cuerpo y me inclino hacia atrás
para acercarme.
Cuando giro la cabeza, nuestras bocas están a solo unos centímetros
de distancia.
―No sé. ¿Se me permite hacerlo?
―Por mucho que disfruto de tu descaro, me estoy agarrando a un
hilo, Goldie. Entonces, si quieres uno, solo dímelo y te llevaré a casa más
tarde.
Me gusta la idea de que él me arrope en la cama en lugar de dejarme
en mi auto, así que le digo que sí.
Él aprieta mi cadera.
―Quédate aquí. Ya vuelvo.
Magnolia está demasiado ocupada babeando por Tripp como para
darse cuenta de nuestro momento secreto, pero por dentro me estoy
muriendo.
Waylon llega a los siete segundos antes de ser arrojado al suelo. Tripp
es el siguiente y Magnolia grita.
―Creo que me volaste el tímpano ―bromeo.
Ella pone los ojos en blanco y se acerca unos centímetros.
―¿Vas a invitar a Fisher esta noche?
Aunque técnicamente él me llevará a mi casa, no es a eso a lo que se
refiere.
―Ojal{. ―Hago un puchero.
Ella mueve las cejas.
―No lo diré.
―¡Eres una mala influencia! ―Mi voz es burlona mientras la regaño.
―Bueno, claro. Has sido una buena chica durante veintidós años.
Ahora es el momento de vivir un poco mientras aún eres joven y
atractiva.
Me echo a reír.
―Vaya, gracias por la charla de {nimo.
Fisher regresa con un Long Island Iced Tea y casi chillo cuando
finalmente consigo uno.
―¡Gracias!
―Ten cuidado. Hay mucho alcohol en eso ―me advierte en una
profunda voz de barítono que me hace apretar las piernas.
―¿Te preocupa que no puedas soportar que esté borracha? ―Sonrío
alrededor de la pajita mientras tomo un trago.
Fisher se inclina hasta que su lengua pasa por mi cuello y se me pone
la piel de gallina.
―Cariño, te manejé muy bien cuando te incliné sobre mi cama, tu
coño se abrió de par en par para mi polla mientras te ahogabas con tus
propios gemidos. Te hice correrte en ocho segundos, ¿recuerdas? Entonces
no, no estoy preocupado.
Mis pies permanecen congelados en su lugar mientras envuelvo mi
cerebro con sus palabras que tienen cada centímetro de mí ardiendo.
Una vez que mis hermanos terminan, intentan que Magnolia monte el
toro, pero ella les dice que se vayan a la mierda. Me río mientras se
burlan de ella porque no tiene ni un hueso atlético en su cuerpo y no la
atraparían ni muerta montando uno.
―¡Voy a tomar una copa! ―anuncia―. ¡Luego bailamos!
Las siguientes dos horas incluyen baile, más bebida y Fisher
mirándome desde la barra. No puede estar en la pista de baile conmigo
sin que mis hermanos sospechen, así que en lugar de eso, está bebiendo
agua y mirándome como un guardaespaldas autoritario.
―Si Tripp me viera así, estaría de rodillas en un instante ―dice
Magnolia mientras nos movemos al ritmo de la música.
―Deberías haber escuchado lo que me dijo antes. ―Me sonrojo
cuando pienso en eso y me encojo de hombros―. L{stima que no
podamos.
―No sé en qué tipo de universo delirante viven, pero no hay manera
de que uno de ustedes no se rompa estando juntos todos los días. Es solo
una cuestión de tiempo.
Quiero discutir, pero ella tiene razón.
Aunque lo que compartimos parece más que una simple aventura de
una noche, todavía hay muchas cosas que no sabemos el uno del otro,
pero cuanto más sé, más lo quiero.
―¿Deberíamos mostrarle lo que se est{ perdiendo? ―Magnolia se
pasa la punta de la lengua por el labio inferior. Ella está tramando algo.
Antes de que pueda discutir, agarra a un chico cercano y lo coloca
entre nosotras.
―¡Hola, soy Magnolia! ―grita por encima de la música―. ¡Esa es mi
amiga, Noah!
―¡Derik! ―responde.
―Te doy pleno consentimiento para tocarnos donde quieras, siempre
y cuando podamos hacer lo mismo contigo ―le dice Magnolia.
Oh, Dios. Quiero golpear sus dos últimas células cerebrales juntas,
pero eso no la detendría en este momento, o está tratando de poner
celoso a Fisher en mi nombre o espera que Tripp se dé cuenta.
Mi corazón late con fuerza cuando miro por encima del hombro de
Derik y veo a Fisher mirándolo con los brazos cruzados sobre su amplio
pecho. Los mechones de cabello oscuro se pegan a su rostro, casi
ensombreciendo sus rasgos de una manera que lo hace parecer un
aterrador jefe de la mafia.
Magnolia golpea mi brazo, llamando mi atención.
―No lo veas ―me regaña.
Pongo los ojos en blanco porque no quiero ponerlo celoso o enojado,
pero eso no debería impedirme disfrutar. Me encanta bailar y no he
salido en meses, así que aprovecharé al máximo esta noche, incluso si
estamos rodeando a un extraño.
Cuando empieza mi canción de rap favorita, me vuelvo salvaje y
pierdo la cabeza. Soy principalmente una chica de música country, pero
un artista puede hacerme pasar del baile en línea hasta saltar gritando la
letra a todo pulmón.
Mientras el alcohol se apodera de mí, agito los brazos por encima de la
cabeza. Las manos de Derik encuentran mis caderas, y se mueve
conmigo mientras canto y muevo la cabeza hacia adelante y hacia atrás.
Cuando su dureza presiona mi espalda, me giro para poder decirle que
guarde a Derik Jr.
Pero cuando miro hacia arriba y al que veo es a Fisher, mis ojos se
abren como platos y se me escapa un grito ahogado. Escaneo
rápidamente nuestros alrededores para asegurarme de que mis
hermanos no estén cerca.
―Est{n jugando al billar en la parte de atr{s ―dice.
Viendo hacia Magnolia, prácticamente puedo escuchar su chillido
interno en mi cabeza por la expresión de Oh, Dios en su rostro, pero le
devuelvo lo mismo porque ella está con Derik, dejándole tocar su
trasero.
―¿Est{ seguro de que debería tocarme, señor Underwood? ―Me
burlo, apoyando mis palmas en su pecho mientras continúo moviendo
mis caderas al ritmo de la música. Se quitó el saco del traje antes de que
entráramos, así que ahora solo hay una fina camisa con botones entre
nosotros.
―No estoy seguro de poder parar.
Sus sexys ojos recorren mi cuerpo mientras agarra mi vestido y me
acerca.
Mi lengua se asoma entre mis dientes antes de chuparme el labio
inferior, deseando que él se incline y me saque de mi miseria.
―¿Por qué me est{s torturando con esa boca que no puedo besar?
―Me saca el labio con el pulgar y luego lo mete de nuevo―. Ya es
bastante malo querer algo que no puedo tener, e incluso si pudiera, no te
merecería de todos modos.
Hago una mueca ante sus palabras porque odio que piense de esa
manera. Las probabilidades están en nuestra contra, pero eso no
significa que no merezca encontrar el amor.
Empieza a sonar una nueva canción y nuestros cuerpos continúan
moviéndose juntos. Cuando entierra su rostro en mi cuello, su cálido
aliento me hace cosquillas en la piel desnuda y tiemblo. Aquí hace más
de 40 grados y estoy sudada, así que no es por el frío.
―Me tientas, Goldie. Quiero deslizar mi mano entre tus muslos y
sentir lo mojada que estás para mí. Nunca nadie había tenido ese efecto
en mí, especialmente en medio de una pista de baile rodeado de
extraños.
Y con tanta gente que podría atraparnos.
Mi boca toca su oreja mientras envuelvo una mano alrededor de su
cuello y mantengo su cuerpo presionado al mío.
―Nadie tiene por qué saberlo, Fisher.
―Te mereces más que ser una aventura secreta.
―Solo tendríamos que mantenerlo en secreto hasta que estemos listos
para cont{rselo a la gente ―le explico―. Podemos explorar nuestra
relación en privado antes de decidir qué hacer después y anunciarlo.
Con la música a todo volumen, prácticamente nos gritamos el uno al
otro, pero no hay manera de que nadie más pueda escucharnos con lo
cerca que estamos.
Antes de que Fisher pueda responder, me empujan hacia un lado y
casi pierdo el equilibrio antes de que Derik me atrape.
―¡Alerta de hermano! ―grita Magnolia, ocupando mi lugar y
haciéndome señas con la cabeza para que la siga mientras aprieta a
Fisher.
Agarro los hombros de Derik y me muevo a un ritmo inestable. Fisher
me ve a los ojos mientras le frunce el ceño a Magnolia, que está
sacudiendo su trasero.
Con una sonrisa, asiento para que lo acepte. Vacilante, lo hace y
apenas le toca la cadera.
―¡Oye! ―Landen se acerca―. ¿Viste a Wilder? Lo perdimos.
Magnolia y yo negamos con la cabeza.
―Mierda. ―Se pasa una mano por la cara antes de golpear el hombro
de Fisher―. Ella es un poco joven para ti, hermano.
Landen se ríe mientras se aleja y mi corazón se hunde ante la
expresión de Fisher.
―¡Uf, eso estuvo cerca! ―dice Magnolia―. Deben tener m{s cuidado.
Una vez que estamos seguros de que Landen está fuera de la vista,
Magnolia regresa con Derik y sigo a Fisher cuando camina hacia la
barra.
―¿Qué te gustaría? ―me pregunta, señalando las botellas de alcohol.
Parpadeando, veo fijamente sus ojos derrotados.
―Tú.
Traga saliva y se acerca.
―Me vuelves loco, y tal vez me estoy volviendo loco por eso.
―Ignora lo que dijo mi hermano ―lo insto porque puedo ver que le
está molestando.
―¿Cómo puedo?
―Bésame, Fisher. Por favor. ―No estoy por encima de arrodillarme y
suplicar―. Déjame demostrarte que nuestras edades no importan.
―No me aprovecharé cuando has estado bebiendo.
Inclino mi cabeza.
―Estoy sobria en un sesenta y nueve por ciento.
Una pequeña sonrisa se forma en su rostro.
―Aunque sesenta y nueve es un buen número, pídemelo cuando estés
en cero.
―Bueno, eso no es justo. No sabía que eso sería una barrera, o me
habría quedado con el agua. ―Hago puchero.
―Me alegra que te estés divirtiendo. Adelante, pide algo.
―Okey, est{ bien. Pídeme un Buttery Nipple3.
Cuando su mirada cae a mi pecho, sé que está pensando en mis
piercings y sonrío victoriosa.
―Creo que sabría aún mejor en mi piel. ¿Debería servirlo aquí y ver?
―le pregunto inocentemente, deslizando lentamente la correa de mi
hombro.
Sacude la cabeza mientras capta la atención del mesero, pero veo la
diversión en sus ojos. Observo cómo el mesero le sirve agua a Fisher y
prepara mi trago.
Fisher me lo entrega y, antes de que lo tome, nos miramos a los ojos.
Su garganta se flexiona mientras me ve tomarlo. Su mano agarra su vaso
con tanta fuerza que no me sorprendería que implosionara y se hiciera
añicos por todas partes.
―Mmm, estuvo bueno. ¿Quieres probarlo? ―Me trazo el labio
superior con la lengua.
Tentarlo es peligroso, pero como ha admitido cuánto me desea, en lo
único en lo que puedo concentrarme es en romperlo.
Antes de que pueda rechazarme, Magnolia golpea entre nosotros,
jadeando por aire.
―¿Puedo tomar un poco de eso? ―le pregunta a Fisher, con sus ojos
clavados en el agua.
En silencio, él se la entrega y ella se la traga.
Ella suelta un gemido de satisfacción una vez que ha bebido la mitad.

3
Pezón mantecoso, en inglés.
―Gracias. Derik me invitó a ir a su casa, así que nos vamos.
―¿Crees que es una buena idea? ―le pregunta Fisher antes de que yo
pueda.
―Sí, Mags. Lo acabas de conocer. Podría ser un asesino en serie, por
lo que sabes, o tener una manía asesina.
―Eso es muy gracioso viniendo del dúo de policías morales. ―Ella
resopla, viendo de un lado a otro entre Fisher y yo.
―Al menos comparte tu ubicación conmigo ―le digo―. Hazme f{cil
encontrar tu cuerpo.
―Sí, Mamá. ―Saca su teléfono y hace lo que le pido―. Ahora
llámame tren porque estoy a punto de descarrilarme ―canta y luego
imita el silbido de un tren―. Te amo, adiós. ―Cuando me abraza, le
recuerdo que tenga cuidado, luego toma la mano de Derik y se va.
―Ella es... algo m{s. ―Fisher se rasca la mejilla desaliñada como si
todavía estuviera confundido acerca de lo que acaba de suceder.
―Al menos a alguien le van a lamer el coño esta noche ―murmuro.
Me agarra la cadera y me atrae hacia su pecho, y jadeo ante el
movimiento rápido e inesperado, y mi mano aprieta su brazo para
estabilizarme. La gente se agolpa en el bar a nuestro alrededor, así que
no haría falta mucho para caerme de nalgas.
―Esa noche en el camión de comida con tu coño en mi cara se repite
en mi cabeza. Tu olor y sabor todavía están arraigados en mi mente, así
que no confundas negártelo con no quererte, pero si me acerco lo
suficiente para follarte con la lengua otra vez, no podré parar.
Luego, como si fuera una señal, su polla se sacude y se empuja hacia
mí, arqueo una ceja y sonrío ante su fallido intento de no parecer
afectado.
―¿Y por qué tendríamos que parar?
―Porque estar juntos podría hacerle daño a la gente. Antes de que
decidas que quieres esto, primero debes saber en qué te estás metiendo.
Mi cabeza da vueltas pensando en cómo destapar nuestra relación le
haría más daño a él que a mí, y sin embargo me pide que yo decida.
―El riesgo es mayor para ti. ¿No debería pedirte a ti que decidas?
Su dedo recorre mi mandíbula mientras estudia mis rasgos. Me roza el
pómulo, luego baja entre mis cejas y pasa por el arco de mi nariz antes
de rodear mi otra mejilla y terminar en mi barbilla.
―La decisión la tomé en el momento en que nos conocimos. No sabía
quién eras ni por qué estaba empeñado en verte entre la multitud, pero
en el momento en que mi corazón lo decidió, no había vuelta atrás para
mí. Aunque intento con todas mis fuerzas ignorar estos sentimientos, la
atracción por estar cerca de ti es demasiado fuerte para ignorarla. Si
quieres seguir siendo solo amigos, entonces lo respetaré y mantendré
mis manos alejadas de ti, pero si quieres más, estoy dispuesto a
intentarlo.
Mi corazón da un vuelco cuando las mariposas invaden mi estómago.
Su toque es suave pero tierno, y no puedo evitar inclinarme hacia su
abrazo. Él está dispuesto a dar este salto conmigo, sabiendo que podría
arruinar su vida, y eso me preocupa.
―Solo prométeme que no estar{s resentido conmigo si esto sale mal.
―Específicamente, que pierda a su hijo para siempre, y yo sea la culpable de eso.
―Me arrepiento mucho de mi vida, Noah. Amarte nunca estaría en
esa lista. Quiero conocerte más allá de nuestra atracción física.
Se me pone la piel de gallina y un escalofrío me recorre. Su pasado
sigue siendo un misterio y explorar las partes más profundas de una
relación hará que me enamore aún más de él.
―¿Entonces quieres no nos toquemos mientras nos conocemos?
Sus dedos se clavan en mi piel como si estuviera luchando con sus
pensamientos.
―Quiero que vayamos... despacio.
Dejo escapar un suspiro porque haré todo lo que pueda mientras
estemos en la misma página.
―Muy bien, entonces nos mantendremos DL4 por ahora y
descubrimos el resto a medida que avanzamos.
―Si eso significa no hacerlo público, entonces sí.
Me río porque estamos mucho en público en este momento y
básicamente estábamos follando en seco en la pista de baile.
―Entonces ser{ mejor que mantenga las manos quietas, señor
Underwood. ―Hago un gesto con los ojos para recordarle que no
estamos solos.
―Mierda, entonces será mejor que nos vayamos, porque si tengo que
ver a otro hombre frotar su polla sobre ti, lo romperé por la mitad.
―Auch. ―Resoplo―. Les haré saber a mis hermanos que me llevar{s
a casa.
―Iré contigo ―dice, siguiéndome antes de que pueda argumentar
que es una mala idea. Una mirada a la casa de campaña en los
pantalones de Fisher y sospecharán que algo está pasando además de su
erección.
―No eres muy bueno en esta cosa discreta.
―No voy a perderte de vista aquí.
―¿Te preocupa que alguien pueda secuestrarme y hacerme correrme
en siete segundos? ―bromeo mientras nos dirigimos al {rea de la mesa
de billar.
Él maldice en voz baja y yo me río. Cuando los encontramos, Wilder
está inclinado sobre la mesa con su palo de billar. Supongo que lo
encontraron.
―¡No falles! ―grito justo cuando dispara.
―¡Maldita sea, Noah! ―Me empuja, lo que me empuja hacia Fisher.
No estaba mintiendo acerca de no dejar mi lado.
―Mierda, lo siento ―le dice Wilder a Fisher.
―¿Qué hay de mí, idiota?

4
Relación que se mantiene discreta.
―Me hiciste fallar, así que no.
Pongo los ojos en blanco.
―Est{s demasiado borracho para jugar de todos modos.
―Entonces, ¿por qué estoy ganando, eh? ―Él inclina su rostro
engreído m{s cerca del mío―. Estoy ganando cien dólares.
―Wow, deben estar compadeciéndose de ti ―me burlo.
―¿Quieres jugar conmigo a continuación y ver?
―No, solo vine a decirles que nos vamos. ¿Tienen transporte?
Tripp se acerca y sus ojos escanean por encima de mi cabeza hacia
Fisher, que está sospechosamente cerca de mí.
―Yo conduciré. Dejé de beber hace un par de horas.
―¿Dónde est{ tu camioneta? ―me pregunta Landen.
―En el restaurante. Pensé que no necesit{bamos conducir ambos
cuando íbamos al mismo lugar. ―Me encojo de hombros, esperando que
no hagan más preguntas. Ya era bastante incómodo tener que explicar
por qué iba a un restaurante elegante con mi ex y su papá.
―Nunca nos dijiste cómo estuvo la cena con tus dos citas...
―reflexiona Waylon como si Fisher no estuviera aquí.
―Oh, porque eso no es asunto tuyo. ―Me cruzo de brazos, esperando
que entiendan la indirecta de callarse.
Se ríe más salvajemente.
―Porque tu ex est{ m{s seco que una barra de pan caducado.
―¡Viejo! ―Le golpeo el hombro―. No seas grosero.
―Sí, Wilder... modales ―canta Landen en un tono agudo y burlón que
pretende imitar a nuestra mamá. Si nuestra mamá le grita a alguien,
siempre es a Wilder.
―Muy bien, me voy. Est{n siendo todos unos idiotas.
―Fisher, ¿est{s sobrio? ―Tripp se mete las manos en los bolsillos y lo
observa.
―Tomé una copa en el restaurante hace horas y desde entonces solo
he bebido agua.
Tripp asiente con aprobación y luego pregunta:
―¿Dónde est{ Magnolia?
―Fue a la casa de un tipo llamado Derik.
La mandíbula de Tripp se tensa mientras sus labios se aprietan y se
mueve entre sus pies.
Y como quiero ver su reacción, agrego:
―Él era sexy, ella estaba a punto de quedar embarazada en la pista de
baile cuando finalmente se fueron.
Tripp se da la vuelta y camina alrededor de la mesa de billar, luego
agarra un palo de billar. Espero a medias a que lo parta en dos.
Una parte de mí se siente mal, pero si tiene un problema con que
Magnolia se relacione con chicos, entonces tiene que admitir finalmente
que le gusta.
―¿Lista? ―me pregunta Fisher.
―Dios, sí. ―Me despido con la mano y lo sigo hasta la salida.
―Tripp no parecía feliz ―dice, colocando su mano en mi espalda baja
mientras caminamos hacia la camioneta.
―Sabía que eso lo enojaría, pero se lo merecía.
―Entonces, si a ella le gusta y aparentemente a él le gusta ella, ¿por
qué no est{n saliendo? ―Abre mi puerta y me ayuda a entrar.
―Esa es la pregunta del siglo.
Una vez que se pone del lado del conductor y arranca, me toma por
sorpresa cuando se inclina.
Toma mi mandíbula e inclina mi rostro hasta que nuestros ojos se
encuentran. Está oscuro adentro de la cabina, con iluminación mínima
desde el estacionamiento, pero su agarre sobre mí es firme y serio.
―Quiero que quede clara una cosa, el hecho de que estemos tomando
las cosas con calma y no se lo digamos a nadie no significa que no seas
mía ―luego frota la yema de su pulgar y se inclina.
Regresé a Sugarland Creek porque estaba dispuesto a corregir mis
errores.
Los años que pasé sintiendo culpa, ira y un profundo dolor me
convirtieron en una persona amargada. Un hombre autodestructivo.
Un hombre cuyo feo pasado lo consumió hasta que logré salir del
agujero más oscuro en el que había caído y finalmente me di cuenta de
que estaba desperdiciando mi vida. Una que Lyla no llegó a vivir.
No pude salvarla y no puedo cambiar el hecho de que ya no esté, pero
puedo tener una segunda oportunidad con Jase.
Enamorarme de su ex novia podría arruinarlo todo, pero estoy jodido
de cualquier manera.
Incluso si me niego la felicidad con Noah, no hay garantía de que Jase
me deje volver a su vida. He aprendido de primera mano lo corta que
puede ser la vida y he vivido con suficientes arrepentimientos.
Nada me impedirá intentar con todas mis fuerzas ser el papá que se
merece, pero también quiero ser el hombre que Noah merece.
Mantener nuestra relación en secreto puede ser el último clavo en el
ataúd para mí relación con Jase, pero yo mismo se lo diré cuando llegue
el momento y espero que lo entienda.
A mi edad, no soy ingenuo al pensar que eso no le molestará. Él
también es un adulto ahora y necesito tratarlo como tal. Se enojará y le
daré todo el tiempo que necesite para saber si nos aceptará.
Luego, cuando Noah y yo decidamos que lo que tenemos es real y no
solo una aventura, se lo diremos a la gente.
Pero ya sé que es real.
Es lo más real que he sentido desde el día antes de que Lyla murió.
Y aunque he dejado atrás mis días de búsqueda de adrenalina, este es
un subidón al que no puedo decir que no.
He recaído oficialmente. Un sentimiento que no he tenido en mucho
tiempo, y si no tengo cuidado, me hará caer en espiral, pero vale la pena
correr el riesgo de ceder al primer antojo que he deseado en una década.
Al ver a Noah, veo salir el sol en un fresco día de otoño.
Las hojas caídas en el suelo crujen al caminar sobre ellas.
El aroma a caramelo de nueces y especias de calabaza flota en el aire a
principios de octubre.
Ella es mi época favorita del año.
Y ahora ella es mía.
Me he resistido a besarla toda la noche para evitar cruzar esa línea
después de determinar que seríamos amigos. Sus celos por las
recepcionistas solo consolidaron que nuestra “amistad” no funcionaría.
Especialmente cuando quería hacer algo más que defenderla cuando
Jase la interrogó sobre Dylan.
Y más cuando vi a ese chico tocándola.
¿Cómo podría ser simplemente su amigo cuando quiero serlo todo?
Fue entonces cuando decidí que incluso si no podíamos estar juntos
en público y teníamos que mantenerlo en secreto, era mejor que no
tenerla en absoluto.
Me ocuparé de las consecuencias más tarde, incluso si me arruinan.
Cuando ayudo a Noah a subir a su camioneta, mi plan es tomarla de
la mano y llevarla a casa, luego acompañarla hasta la puerta, darle un
beso en la mejilla y desearle dulces sueños.
Pero el recordatorio de vivir mi vida al máximo ahora resuena en mi
mente, y sé que no puedo pasar un minuto más sin probar sus labios.
Así que me inclino sobre la consola de en medio, tomo su mandíbula e
inclino su rostro hasta que sus ojos se cruzan con los míos. Su expresión
de sorpresa me llena de diversión porque, entre su lenguaje corporal y
comentarios sarcásticos, ha querido que la besara toda la noche.
Ahora parece un ciervo ante los faros.
―Quiero que quede clara una cosa. El hecho de que estemos tomando
las cosas con calma y no se lo digamos a nadie no significa que no seas
mía.
Antes de que pueda responder, paso la yema de mi pulgar por su
labio inferior y, como un imán, mi boca se estrella sobre la suya.
El calor instantáneo acelera mi corazón, y paso mi palma alrededor de
su cuello, necesitando más. Mis dedos se deslizan por la parte posterior
de su cabeza, agarrando un puñado de su cabello mientras mi mano
libre se desliza entre sus muslos.
Mi pulgar encuentra su clítoris y cuando lo froto sobre la tela, ella
suelta un gemido gutural y yo gruño ante sus ansiosos gemidos.
Nuestras lenguas luchan por el control mientras jadeos cortos y
entrecortados resuenan entre nosotros. Sus suaves labios saben a cielo y
cuando tomo su rostro con ambas palmas, profundizo nuestra conexión.
―Mmm. Sabes a Buttery Nipple.
Ella sonríe contra mí.
―Baja para probar algo aún m{s dulce.
―Mierda ―susurro, moviendo mi boca hacia su oreja y detengo mis
dem{s movimientos―. Necesitamos salir de aquí antes de que
recibamos otra advertencia por exhibicionismo.
Casi espero que Ian regrese con su estúpida linterna y nos atrape por
segunda vez.
Ella se ríe y el sonido va directo a mi ya dura polla.
―Al menos no allanamos nada esta vez.
―¿Nosotros? Esa fuiste todo tú, Goldie. Yo solo estaba ahí para dar un
paseo.
Ella arquea una ceja.
―Seguro que no te importó cuando caí de rodillas.
Trago con fuerza ante el recuerdo y sacudo la cabeza ante su tono
perverso.
―Mierda, no, no me importó, pero tus hermanos podrían venir aquí
en cualquier momento y tendría que explicarles por qué tengo la mano
en tus bragas y tu lápiz labial está manchado por toda mi cara.
Su pequeña sonrisa me hace sonreír mientras limpia mi boca y mi
mandíbula desaliñada.
―Listo, nadie se dar{ cuenta.
Levanto el pulgar y lamo sus dulces jugos.
―Vamos a llevarte a casa.

―¿Est{s seguro de que no quieres entrar? ―Su voz burlona me hace


dudar de mi decisión de no hacerlo mientras abre la puerta de entrada.
Su cabaña está detrás de la casa principal de los Hollis, pero está oculta
detrás de los árboles, por lo que aún hay privacidad. El único otro
edificio cercano es el granero con sus caballos personales.
―No, pero no lo haré de todos modos. ―Me apoyo contra el marco de
la puerta una vez que ella la abre, se para entre mis piernas y tomo su
cintura, acerc{ndola―. Si en algún momento tienes dudas o cambias de
opinión sobre esto, dímelo. ¿Entendido?
―¿Ya est{s intentando romper conmigo?
―No ―digo con una risa sin humor―. Pero no quiero que haya un
desequilibrio de poder entre nosotros porque soy mayor.
―Trabaja para mí, señor Underwood. Entonces, si hay un
desequilibrio, es porque estás saliendo con tu jefa, mucho más joven.
Lamo mi labio inferior, divertido con su proceso de pensamiento.
―El señor Hollis es mi jefe.
―Okey, técnicamente lo es... pero en realidad todos trabajan con mi
horario, incluyéndote a ti. ―Luego señala con el dedo mi pecho―. Así
que, de hecho, soy tu jefa, lo que significa que puedo decirte qué hacer.
―Ella me empuja con cada palabra para enfatizar―. Y te estoy diciendo
que entres y hagas lo que quieras conmigo.
Toco su barbilla e inclino su cabeza hacia arriba para poder rozar sus
labios con los míos.
―Eres una mala influencia para mí, Noah Hollis.
Se pone de puntillas hasta que nuestras bocas chocan. Su calidez envía
un escalofrío por mi cuerpo mientras aprieta mi camisa y presiona sus
pechos contra mí.
―Est{s siendo una mula testaruda ―murmura cuando estamos a solo
una pulgada de distancia.
Mi mano se desliza hacia abajo y agarra un puñado de su trasero,
subiendo su vestido con el movimiento, sintiendo sus finas bragas de
algodón.
―Uno de nosotros tiene que ser racional.
―Tu polla quiere quedarse. ―Mueve su cuerpo contra mí, y sostengo
sus caderas firmemente en su lugar para detenerla.
―Exactamente, y eso es lo opuesto a ir lento.
Ella saca el labio inferior en un falso puchero y yo sacudo la cabeza.
―No fuimos lentos la primera vez ―me recuerda.
―Y te merecías algo mejor que una conexión en una caravana, así que
tengo que compensarte ahora.
―Okey, es justo. Unas copas y salir a cenar, luego me follas contra
cada centímetro de mi casa. ¿Trato?
Toso, me ahogo con el aire y estoy en shock.
―Trato.
Ella sonríe y beso su frente, deteniéndome un momento para inhalar
su champú floral.
―Dulces sueños, Goldie. Te llamaré mañana cuando termine en el
rancho de los Monroe.
Se necesita toda mi fuerza de voluntad para regresar a su camioneta y
no cambiar de opinión. No quiero nada más que enterrarme
profundamente dentro de ella toda la noche, pero nunca he sido bueno
en las relaciones. Si voy a arriesgar todo por la felicidad y el amor, esta
vez lo haré bien.
Las siete llegan rápido cuando no te duermes hasta las dos de la
mañana.
Pero valió la pena estar con Fisher y finalmente hablar sobre el
elefante en la habitación. Fuimos tontos al pensar que podríamos ser
simplemente amigos después de la noche que compartimos. Aunque
podría volverse en nuestra contra, tengo la esperanza de que seamos
capaces de descubrir cómo decírselo a Jase y a mi familia.
Al menos por ahora, podemos concentrarnos en conocernos sin los
comentarios de los demás.
No he dejado de sonreír desde que me desperté, y dado que estoy
lidiando con una mierda difícil, eso dice mucho de cómo me siento. Ni
siquiera Craig Sanders pudo amargarme el humor hoy, incluso después
de todo lo que dijo anoche.
―Vamos, Piper. ¡Podemos hacer esto! ―Le froto el cuello y luego
ajusto las riendas y clavo mis talones. Ha sido un poco testaruda, pero
estamos trabajando para superarlo.
Despega, salta la primera barandilla y galopa suavemente hasta la
segunda, donde realiza otro salto perfecto. Cuando llegamos a la tercera
barandilla, la más alta, ella se pone tensa y sé que va a golpearla antes
que lo haga.
―Est{ bien, niña. Intentemos eso de nuevo. ―La dirijo de regreso a la
segunda y reinicio. Una vez que está en posición, pateo y levanto las
riendas justo antes de que ella salte y acierte.
―¡Sí!
Piper es una Appaloosa. Empecé a entrenarla con saltos hace un par
de semanas. Su dueña, Harlow, es nueva en el mundo del salto, así que
vamos a empezar con calma. Solo tiene dieciséis años, pero su hermana
mayor, Delilah, solía salir con Waylon, así que le ofrecí lecciones
económicas para que empezara. Pensé que era lo menos que podía hacer
por su familia por tener que lidiar con mi hermano. Harlow viene a
recibir lecciones de equitación varias veces a la semana y yo trabajo con
Piper entretanto.
La entreno durante una hora más, retrocediendo y corrigiendo sus
saltos y encontrando un ritmo. Una vez que la llevo al granero, Ruby la
cepilla para mí para que pueda ir al granero familiar y llevar a Donut a
caminar. Con la locura de la semana pasada, no he tenido tiempo y él se
está poniendo de mal humor.
Cuando veo la hora en mi teléfono, aparece un mensaje de texto de
Jase.

Jase: Me gustaría volver a cenar contigo. Solo nosotros dos.

Releo su mensaje y mi primera reacción es enviar el emoji de vómito,


pero en lugar de ofenderlo, voy con la honestidad.

Noah: Estoy bastante ocupada hasta la recaudación de fondos.


Jase: Oh, vamos. Tienes que comer. Déjame invitarte a salir y charlemos
como en los viejos tiempos.
¿Viejos tiempos? Rompimos hace dos años y solo hemos salido unas
cuantas veces como amigos. Vive en el mismo mundo que Magnolia,
quien actúa como si no le agradara Tripp.
Pero esta vez, presiono más.

Noah: No creo que sea una buena idea. Estoy estresada por tener todo
organizado, además de todo mi entrenamiento. Una vez que las cosas se calmen,
podemos hacer planes.

No estoy siendo totalmente sincera porque no tengo intención de ir a


cenar con él, pero al menos así me lo quitaré de encima, aunque sea
temporal. Nunca suelo ser tan agresiva y no me gusta.

Jase: Lo que sea. Escuché que estabas bailando con un perdedor raro en el
bar. Tuviste tiempo para él, ¿eh?

¿Qué demonios?

Noah: ¡¿Me estás espiando?!


Jase: La gente habla en este pueblo.

Pongo los ojos en blanco ante lo juicioso y posesivo que suena.

Noah: Puedo bailar con quien quiera y hacer lo que quiera. Solo porque esté
ocupada no significa que seas un imbécil.
Jase: Disculpa por pensar que los amigos se toman tiempo el uno para el otro.
Ahora sé cuál es mi situación.
―¡Noah! ¿A dónde vas?
Salto cuando Mallory grita desde la entrada.
―A buscar a Donut. ¿Qué est{s haciendo? ―pregunto, guardando mi
teléfono en el bolsillo. Me ocuparé de Jase más tarde.
―¡Quiero montar a Taylor Alison Swift! ¿Me puedes ayudar?
Se apresura a alcanzarme y le dedico una sonrisa de disculpa.
―Lo siento, niña. Tengo mucho con lo que ponerme al día. Rudy y
Trey están por aquí. ¿Puedes preguntarles a ellos?
―Solo te esperaré. ¿Cu{ndo volver{s?
Miro mi teléfono y veo la hora, notando que todavía no he tenido
noticias de Fisher. Sé que probablemente nunca haya enviado mensajes
de texto de “buenos días” debido a su falta de citas, pero aún así
esperaba tener noticias suyas hoy.
―Dame unos cuarenta y cinco minutos, ¿okey?
―¡Okey! Iré a casa de Serena hasta que termines.
Ella se adelanta y yo la llamo.
―¡No te interpongas en el camino de la señora Carson!
Está embarazada de nueve meses y podría estallar en cualquier
momento. Aunque su fecha de parto no es hasta dentro de un par de
semanas, aún podría comenzar el trabajo de parto antes de tiempo.
―¡No lo haré! ―grita mientras sale corriendo del granero.
Me subo a un vehículo de cuatro ruedas y me acerco. Faltan solo unos
minutos, pero pongo mi música de todos modos ya que no tomé ningún
café del Lodge esta mañana y necesito una dosis de cafeína para
mantenerme despierta.
El granero está oscuro y vacío cuando entro. Los gemelos son los
encargados de alimentar y limpiar a nuestros caballos este fin de
semana. Todos nos turnamos, pero conociéndolos, probablemente
todavía estén en la cama y con resaca.
―Hola, chico ―digo suavemente cuando entro al puesto de Donut y
froto mi palma en el puente de su nariz.
Me da un codazo con la boca, obviamente molesto conmigo por no
haber venido antes.
―Sí, lo sé. Te compensaré con un largo y agradable viaje.
Después de llevarlo al puesto de aseo y sujetarlo en su lugar, tomo
mis suministros del cuarto de aperos y lo cepillo hasta que está listo para
montar. Trabajaré más en él después de la recaudación de fondos ya que
Delilah quiere que la ayude con los trucos. Ella se acercó a mí antes del
rodeo, pero le dije que necesitaba tiempo para decidir porque mi agenda
ya era caótica. No he practicado acrobacias desde el verano pasado,
cuando Landen pasó en su moto de cross y asustó a Donut. Rodando
justo a tiempo, salí con solo una rodilla raspada. Mi mamá se asustó y
me exigió que tuviera un observador si iba a hacer acrobacias, y como
nadie estaba dispuesto a vigilarme, me detuve.
Pero ahora estoy lista para desafiarme a mí misma nuevamente para
ver si encajaría bien con ella. Delilah tiene experiencia y compite con
regularidad, pero desde que despidió a Craig, está buscando un nuevo
entrenador.
Una vez que Donut está amarrado y yo estoy en posición, salimos del
granero.
―¡Vamos a visitar el retiro!
Ya casi no tengo que guiarlo porque él conoce el camino. Le gusta ver
gente y caballos de senderos. Bueno, solo puedo asumir que sí, pero
siempre parece feliz de ir ahí.
Tomamos el sendero hasta el retiro que nos lleva alrededor del
estanque de pesca. A los huéspedes les encanta relajarse aquí y estar
cerca de sus cabañas. Hay una cabaña al lado que mantenemos equipada
con equipo de pesca, cebo y refrigerios. Junto al estanque se encuentra el
establo y el pasto para caballos. Wilder y Waylon trabajan ahí con mayor
frecuencia ya que realizan recorridos diarios.
En medio, al otro lado del arroyo, se encuentran El Lodge, una tienda
de regalos y un edificio para el personal. Dado que ofrecemos un estilo
buffet para el desayuno y la cena, los cocineros comienzan temprano en
la mañana a preparar las comidas de ese día en el edificio del personal.
También es donde el servicio de limpieza almacena todo.
La tienda de regalos abrió sus puertas el otoño pasado y cuando la
familia de Ayden se mudó aquí, Laney se convirtió en la encargada.
Tenía experiencia dirigiendo la boutique de su mamá en Texas y de
todos modos estaba buscando trabajo, por lo que era la combinación
perfecta que ella la administrara.
Saludo a los huéspedes mientras pasan y me detengo un par de veces
para que los niños acaricien a Donut. Después de rodear El Lodge,
pasamos por el área de la fogata y la casa de la piscina. Todos los viernes
por la noche organizamos una fiesta de s'mores para que los niños y las
familias pasen el rato y coman. Si uno de los miembros de la familia no
puede hacerlo, otro miembro del personal está ahí para ayudar.
La casa de la piscina está abierta todos los días hasta las nueve. No
hay un salvavidas de guardia, pero siempre hay un miembro del
personal cerca si alguien necesita ayuda. Desearía tener más tiempo para
disfrutarla, pero mi horario de trabajo me mantiene ocupada hasta
mucho después de que cierra y los huéspedes están en sus cabañas para
pasar la noche.
Hay cinco cabañas en total. Dos tienen capacidad para doce personas
y las otras tres tienen capacidad para seis. Cuando el cupo está
completo, podremos tener más de cuarenta y dos huéspedes.
Dependiendo de cuántos se queden y decidan realizar paseos a caballo,
se determinará qué tan ocupados estarán los gemelos en sus visitas
guiadas. Les encanta divertirse con chistes y señalar detalles tontos del
paisaje. A Wilder le gusta contarles a las chicas dónde dio su primer
beso o dónde le bajó los pantalones a Waylon cuando eran adolescentes.
Por lo general, hace reír mucho al grupo.
Una vez que pasamos el área del corral donde se llevará a cabo el
evento benéfico, atravesamos el callejón sin salida del rancho. Los
gemelos viven en uno de los dúplex e, imagínate, la camioneta de
Wilder todavía está estacionada en el camino de entrada. Sin embargo,
Waylon ya no está, así que, con suerte, está trabajando. No hay días
libres cuando vives aquí.
Para llegar al lado del rancho, normalmente tendríamos que rodear el
corral, pasar El Lodge y dirigirnos al estanque, pero como Mallory está
esperando que regrese, tomo un atajo. Guío a Donut a través de los
bosques restringidos para los invitados. Es la zona boscosa de las
montañas que separa el rancho y el retiro.
Cuando nos acercamos al granero, ver las puertas cerradas me
confunde porque sé que las dejaron abiertas. Mirando a mi alrededor, no
veo a nadie estacionado cerca. Waylon no podría haber completado
todas las tareas en menos de una hora a menos que apareciera justo
después de que yo me fuera. De hecho, debería estar aquí, pero no veo
ni oigo a nadie.
Me pongo de pie y llevo a Donut hacia las puertas. Las luces todavía
están encendidas cuando las abro, pero la puerta del cubículo de Donut
está cerrada. La dejé abierta para que si mis hermanos aparecían,
supieran que lo saqué.
―¿Hola? ―grito mientras lo llevo al puesto de aseo y lo sujeto en su
lugar―. ¿Waylon?
El suelo de madera cruje en el cuarto de aperos y mi corazón se
acelera. Hago una pausa y escucho para ver si vuelve a suceder.
Normalmente, no sería esa chica tonta de una película de terror que baja
al sótano oscuro sin linterna ni refuerzos cuando un conocido asesino en
serie anda suelto, pero no lo pienso dos veces cuando se trata de mis
caballos. Craig ya se metió conmigo una vez e insinuó que no había
terminado en el bar. No voy a permitir que vuelva a salirse con la suya
colándose en la propiedad otra vez.
Mientras me arrastro por el pasillo central, se oye otro crujido.
Definitivamente hay alguien aquí. Veo un rastrillo al lado de la carretilla
y lo agarro. Si Craig está ahí para joderme o ponerme una trampa de
algún tipo, están a punto de recibir un golpe en la cabeza y una patada
en las pelotas.
Se me hace un nudo en el estómago mientras agarro el mango del
rastrillo con una mano sudorosa y lentamente alcanzo el pomo de la
puerta con la otra. Abro la puerta y apuñalo el aire con el rastrillo.
Me encuentro con el silencio mientras veo a mi alrededor buscándolo.
Uno de los soportes de la silla se inclinó, derribando algunos equipos,
que debe haber sido el ruido que escuché. Una vez que coloco el rastrillo
contra la pared, me arrodillo y empiezo a limpiar el desorden.
Cuando la puerta se cierra detrás de mí, dejo escapar un grito
ahogado. Las botas golpean el suelo y me levanto corriendo, pero una
mano me rodea la cintura y me inmoviliza contra un pecho duro. Mi
adrenalina aumenta cuando su agarre se intensifica, y lo golpeo con el
codo con fuerza en el estómago y luego le clavo el puño en la nariz antes
de que pueda hacer algo más.
Me suelta con un gruñido profundo.
―¡Mierda!
Me doy la vuelta con el pie listo para hacerle una vasectomía personal,
pero me encuentro con un cabello largo que definitivamente no es el de
Craig.
―¡Oh, Dios! ¿Fisher?
Se pone de pie, tapándose la nariz, y mis ojos se abren al ver la sangre
que gotea de su mano.
―Qué… ―murmuro―. ¿Qué est{s haciendo aquí?
―¿No recibiste mi mensaje de texto?
Parpadeo, buscando mi teléfono.
―No, claramente no. ―Una vez que lo saco de mi bolsillo, veo su
nombre en la pantalla.

Fisher: Nos vemos en el cuarto de aperos cuando regreses.


―¿C-cómo? ―Sacudo la cabeza―. Pensé que estarías con los Monroe
hoy. ¿Dónde te estacionaste? ¿Por qué no dijiste nada cuando entré?
―Divago en un millón de preguntas mientras busco algo que ayude con
la sangre.
Cuando llego con las manos vacías, le digo que se agarre fuerte para
poder correr al baño a buscar algo. Cuando regreso, la mayor parte del
sangrado se detuvo.
Le llevo la toalla de papel a la cara y le limpio la nariz y la mano.
―Bueno, me alegro que puedas defenderte sola, pero Jesucristo. No
estaba preparado para eso.
―Lo siento tanto ―enuncio lentamente.
Él sonríe.
―Noah, no estoy enojado. Reaccionaste exactamente como deberías
haberlo hecho sin saber que estaba aquí.
―¿Cómo est{s aquí cuando me dijiste que estarías trabajando?
―Terminé temprano con los Monroe y decidí que no podía esperar ni
un minuto más para besarte otra vez, así que me estacioné en El Lodge y
me acerqué. Vi el vehículo de cuatro ruedas estacionado aquí, y cuando
vi la puerta de Donut abierta, supe que habías salido a dar una vuelta,
así que fue entonces cuando te envié un mensaje de texto. Compré
algunos carteles de Prohibido el paso esta mañana y los colgué mientras
esperaba a que regresaras. También pedí más cámaras y las instalaré una
vez que lleguen.
―Wow. Gracias por hacer eso. Aún estoy tratando de entender por
qué te escondías aquí.
―Bueno, no respondiste a mi mensaje de texto, así que cuando
escuché pasos, me escondí detrás de la puerta en caso de que alguien
más entrara, luego, cuando te vi, apunté a tu cuello y cerré la puerta
para tener privacidad..
Me pellizco el puente de la nariz mientras mi respiración se estabiliza.
Ni siquiera noté su camioneta cuando pasé por el estacionamiento.
―¿Quizás digas mi nombre la próxima vez en lugar de acercarte
sigilosamente?
La comisura de su boca se levanta mientras agarra mi cadera.
―Pensé que habías leído mi mensaje de texto y sabías que estaba aquí.
―Bueno, no lo hice. Así que cuando alguien viene detr{s de mí sin
decir una palabra, ¡asumo que es un asesino! ―grito.
Gira un mechón de mi cabello y lo envuelve detrás de mi oreja.
―Debidamente anotado. Y aquí estaba yo, tratando de seducirte.
Arqueo una ceja.
―Tienes mi atención.
Él se ríe, acercándose poco a poco hasta que casi nos tocamos.
―Va un poco en contra de mi regla de ir despacio, pero te extrañé y
quería probar tus labios.
Apoyándome en él, sonrío ahora que mi ritmo cardíaco ha bajado a la
normalidad.
―Eso puede arreglarse.
Fisher toma mis mejillas con ambas manos y choca su boca contra la
mía. Un gemido se escapa de mi garganta y él hunde su lengua más
profundamente, provocando que el calor se acumule entre mis piernas y
suba por mi cuerpo. Aprieto mi puño en su camisa, aferrándome lo más
fuerte posible a él, y él nos lleva hasta la parte trasera de la puerta.
―Mierda, Goldie. Esta es una mala idea ―murmura mientras arrastra
su lengua por mi mandíbula y chupa debajo de mi oreja.
―No es lo que una mujer quiere escuchar cuando una polla la
presiona. ―Jadeo, exponiéndole mi cuello.
―Créeme, quiero hacerlo, pero si te toco, no querré parar, y en este
momento tenemos que hacerlo, no te voy a follar en un granero.
Me río entre dientes ante su ceño fruncido.
―No sé, suena un poco atractivo para mí.
―No lo ser{ cuando nos atrapen. ―Pone sus palmas en la puerta al
lado de mi cabeza y se concentra en mí―. ¿Hay alguien m{s trabajando
aquí?
―Se supone que mis hermanos deben hacerlo, pero Wilder todavía
está en la cama y no estoy segura de dónde está Waylon.
Vuelve a acercar su boca a la mía y suavemente pasa su lengua entre
mis labios.
―Dime qué tan mojada est{s.
Su voz tensa me hace sonreír por lo mucho que intenta mantener el
control y no ir demasiado rápido.
Cuando da un paso atrás para darme espacio, me giro y presiono mi
espalda contra su pecho. Nuestra respiración rápida es el único sonido
mientras me desabrocho los jeans y deslizo mi mano por mis bragas.
―Mmm... ―Gimo, cubriéndome el dedo.
Agarra mi cola de caballo, jala mi cabeza hacia atrás y luego baja su
boca hasta mi oreja.
―Tócate ―gruñe―. Hazte correrte.
Me sentiría mejor si fueran sus dedos, pero no puedo negar que su
erección presionando mi espalda y su aliento caliente contra mi cuello
no son tan satisfactorios.
Breves ráfagas de aire salen de mi boca mientras jadeo a través de las
intensas sensaciones. Su mano libre agarra mi brazo y guía mis dedos
mientras froto círculos sobre mi clítoris.
―Qué buena chica, Goldie. Est{s mojada por mí, ¿no?
―Aj{. ―Me muerdo el labio para evitar gemir demasiado fuerte.
―Haz como si fuera yo toc{ndote, como si fuera yo quien te hace
arder y perderte. Piensa en mi boca en tu dulce coño.
―Sí, por favor ―le ruego, sin importarme que alguien pueda
sorprendernos.
―Qué malditamente tentadora, Noah, pero esta vez no puedo, así que
tendrás que hacerlo tú por mí. Desliza dos dedos dentro de tu coño.
Hago lo que me dice y luego pongo el pie en el cubo de aseo para
tener un acceso más profundo. Sus demandas susurradas y sus besos en
el cuello me hacen perder el control en cuestión de minutos.
―Eres tan jodidamente sexy cuando te corres.
Mi cuerpo se debilita contra él mientras apoyo mi cabeza en su pecho
y me recompongo. Fisher me agarra la muñeca, me saca la mano de las
bragas y se lleva los dedos a la boca.
―Mierda, tu sabor dulce se burlar{ de mí por el resto del día.
Arqueo mi espalda hacia su erección.
―Creo que ese es el menor de tus problemas.
Me da vuelta y toma mi nuca, atrayéndome hacia su boca y dándome
una probada.
―Ser{ mejor que me vaya antes de que alguien me vea, pero te
llamaré esta noche.
―Deberías llamarme por FaceTime. Alrededor de las ocho.
Él arquea una ceja.
―¿Y eso por qué?
Ajusto mi cuerpo para abrocharme los jeans y arreglarme el cabello,
luego abro la puerta y veo de un lado a otro por el pasillo para
asegurarme de que esté despejado. Una vez que estoy segura de que no
hay nadie cerca, me giro hacia Fisher.
―Porque estaré en la bañera. ―Le guiño un ojo y él niega con la
cabeza.
―Ya estoy sufriendo aquí... ―Baja la mirada hasta su ingle.
Cierro la brecha que nos separa y le doy un último beso.
―Entonces ven a las nueve. Dejaré mi puerta abierta.
Tener que agacharme con un casco de caballo entre mis piernas
durante horas seguidas con furiosas bolas azules no es mi idea de pasar
un buen rato.
Pero cuando se trata de Noah Hollis, sufriría cualquier cosa por tener
la oportunidad de volverla a probar.
Entonces, cuando me encuentro en su puerta exactamente a las nueve
de la noche, me aseguro de llevar algo conmigo que me asegure no
cruzar ninguna línea.
Además de las que me tienen escabulléndome hasta aquí como si tuviera
diecisiete años otra vez.
Incluso me estacioné nuevamente en el lado de retirada y caminé un
kilómetro para asegurarme de que nadie notara mi camioneta. Aunque
esta vez no traje mi equipo, no voy a correr ese riesgo.
―¿Est{ en VHS? ―pregunta cuando le digo que traje una película de
los años 80.
Me quedo inexpresivo y ella se echa a reír.
―Blu-ray ―me defiendo―. ¿Sabes siquiera cómo es un VHS?
―Sí, lo vi en un documental vintage de principios de la década de
2000.
Casi me desmayo al pensar que lo vintage fue hace solo dos décadas.
Finalmente lee el título.
―¿Vamos a ver Overboard?
―Necesito informarte sobre quiénes son Goldie Hawn y Kurt Russell.
―¿Quiénes?
Sacudo la cabeza, saco el disco y luego lo pongo en su reproductor.
―Exactamente.
―¿Quieres que te dé un recorrido antes? También podemos tomar
algunas bebidas y bocadillos ―dice, agarrando mi mano.
Como su cabaña es más pequeña, el recorrido dura dos minutos. Es
brillante y pintoresca, exactamente como esperaría que se viera la casa
de una mujer como Noah. Fotos de ella con amigos, familiares y caballos
cubren las paredes. Hay una foto enmarcada en acuarela del rancho que
parece tan antigua como la película que estamos a punto de ver. La
puesta de sol está brillando entre los árboles con una valla rústica al
frente crea una hermosa imagen.
―¿Quién pintó esto? ―pregunto antes de que nos lleve a la cocina.
―No estoy segura, mi abuelo se la regaló a mi papá cuando se hizo
cargo del rancho. Fue mi regalo después de mudarme para tener un
pedazo de casa conmigo. ―Mientras lo ve, se ríe―. Es una tontería
porque estoy literalmente a cinco minutos de distancia, pero siempre
hemos estado cerca.
―¿Ninguno de tus hermanos lo quiso?
―Les pregunté lo mismo y afirmaron que no lo apreciarían como yo
lo haría. ―Ella se encoge de hombros―. Mis hermanos se burlan de mí
por ser la hija de papá, pero realmente no creo que les importe. Mi
mamá imprimió fotografías para que tuviéramos copias para los
álbumes de recortes.
―Ah. ―Del que Jase se quejó―. No puedo esperar a ver el tuyo.
―Estoy segura de que lo harás mañana porque mi mamá no tiene
límites cuando se trata de compartir demasiado. Prepárate para escuchar
sobre mi primer período.
Me rasco la mejilla con diversión. Parece que toda la familia no tiene
miedo de decir lo que piensa.
―¿Eres de palomitas o de caramelos? ―pregunta mientras rebusca en
su despensa―. Tengo los dos porque soy una chica de M&Ms en mis
palomitas..
―Eso suena bien. Salado y dulce.
―Buena elección. Para las bebidas, tengo té dulce, Red Bull o
Budweiser. ―Se da la vuelta, esperando mi respuesta.
Arqueando una ceja, pregunto:
―¿Por qué tienes cerveza? ―M{s específicamente, exactamente el tipo
que me gusta.
Toma una botella para mí y un Red Bull para ella.
―Tenía la esperanza de que vinieras esta noche, así que fui al pueblo
después del trabajo y me abastecí. La señora Bridges estaba trabajando y
es un poco entrometida.
Me río entre dientes, aunque no sé quién es.
―¿Qué te dijo ella?
―Me preguntó para quién lo compraba y sobre mis planes para esta
noche. ―Sonrío cuando gira la tapa antes de entregármela, recordando
cuando lo hizo en el bar la noche que nos conocimos.
―Gracias ―digo, luego saca una botella de Jägermeister―. ¿Para qué
es eso?
―Para mí. ―Abre la pestaña del Red Bull y luego vierte ambos
líquidos en su vaso―. Afortunadamente, no voy a conducir esta noche.
―Su pequeña sonrisa me hace sonreír.
―Me quedaré con la cerveza, tengo que caminar por el bosque de
regreso a mi camioneta.
―O simplemente podrías... quedarte aquí y te llevaré por la mañana.
―Ella toma un sorbo de su bebida pero me mira fijamente por encima
del borde.
―Est{s tratando de darle a la señora Bridges algo de qué hablar, ¿no?
―Camino hacia ella.
Casi escupe su bebida pero rápidamente se tapa la boca.
―Al menos eso sería noticia.
Dejo mi cerveza en el mostrador, me paro entre sus piernas, levanto
su barbilla y froto mi pulgar a lo largo de su labio inferior, donde goteó
algo del líquido.
―Ya sabes, tal vez ella solo estaba conversando y siendo amigable.
―Oh, no. Los lugareños de Sugarland Creek son chismosos. Es por
eso que la abuela Grace se reúne con ellas para el brunch del sábado.
Hablan de todo el drama del pueblo.
―¿Un club de ancianas? ―Sonrío―. Eso suena muy gracioso.
―No cuando eres el asunto ―responde ella, dejando su vaso―. Y
créeme, si le dijera a la señora Bridges que iba a comprar cerveza para el
nuevo herrador local, que me dobla la edad y es el papá de mi ex,
aparecería en la portada del periódico del domingo.
Bajo mi boca, rozando mis labios suavemente debajo de su oreja.
―Entonces, ¿qué dijiste cuando ella preguntó?
Noah ladea la cabeza y rodea mi cintura con sus brazos mientras
chupo ligeramente.
―Le dije que se ocupara de sus malditos asuntos... aunque en
palabras más amables, dije que una dama nunca besa y cuenta.
Agarrando su cintura, inhalo su champú mientras entierro mi cara en
su cuello.
―No querríamos darle nada de qué hablar, ¿verdad? ―Chupo m{s
fuerte y ella se ríe.
―Puedo tapar un chupetón con el corrector y el peinado adecuados,
pero tu boca sería más útil en otros lugares.
Riendo entre dientes, acerco mi boca a la suya para darle un beso
rápido, pero no lo profundizo.
―Vamos a empezar la película.
Ella frunce el ceño cuando creo distancia entre nosotros. Mi pene ha
estado duro todo el día, así que si no lo hago, solo tomaría un momento
de debilidad para ceder a lo que ambos queremos.
―Tus moralidades ―cita en el aire―, son una mierda.
Sonriendo, tomo mi cerveza y su vaso.
―Trae los bocadillos.
El único televisor en su casa está en el área del dormitorio, así que
dejo nuestras bebidas en la mesa de noche, y una vez que ella entra con
las palomitas de maíz y los dulces, presiono reproducir.
―¿Hay algo que necesite saber sobre esta película, o simplemente me
sumerjo a ciegas? ―pregunta, entreg{ndome el cuenco y acomodándose
contra la cabecera.
―No, no te diré nada. Quiero tus reacciones reales. ―Me siento a su
lado para que estemos hombro con hombro, frente al televisor.
―Me parece bien. Prep{rate para comentarios honestos.
Y no es que espere que Noah se contenga, pero ella tiene un
comentario sobre todo.
La moda, el cabello y lo poco realista que sería que esta historia
pudiera suceder en el mundo actual con toda la tecnología y las redes
sociales, y cómo una mujer encontrada en el mar con amnesia aparecería
en todas las redes sociales y se hablaría de ella en podcasts. No uso ni
escucho ninguno de los dos, así que simplemente asiento.
―¿No me digas que su esposo se preocupa por ella ahora cuando fue
él quien la dejó en el hospital? ―Suspira, poniendo los ojos en blanco―.
Él es el peor.
Principalmente me quedo callado, disfrutando de sus críticas incluso
si destrozan mi corazón amante de las películas de los 80.
―¡Oh, no, los niños van a tener el corazón roto! ¡Le prometió al
pequeño que nunca se iría! ―Se sienta y se inclina más cerca mientras
contiene la respiración.
―Entonces tal vez debería apagarlo para que no estés triste. ―Agarro
el control remoto como si fuera a detener la película.
―No te atrevas ―me regaña, extendiendo la mano hacia atr{s y
golpeándome la mano―. Me tienes enganchada a esta estúpida película,
ahora déjame terminarla.
Conteniendo la risa, me muevo detrás de ella en el poco espacio entre
ella y la cabecera y la coloco entre mis piernas, luego la jalo hacia atrás
hasta que está presionada contra mi pecho.
―¿Debería distraerte? ―bromeo, llevando mis labios a su nuca y
soplando aire cálido sobre su piel fría.
―No est{s jugando limpio. ―Ella se estremece contra mí mientras su
atención permanece pegada a la pantalla―. Tratando de seducirme
ahora que estoy distraída.
Riendo, paso mis brazos alrededor de su cintura y deslizo mis manos
entre sus muslos desnudos. Lleva unos pantalones cortos cómodos que
se le subieron cuando se sentó.
―No sé de qué est{s hablando, solo estoy besando tu cuello.
―Mentiroso... ―Ella exhala―. Y uno malo, además.
Se arquea mientras mis dedos se deslizan sobre la tela que cubre su
coño.
―¿Debería parar? ―pregunto.
―No... ―Su pecho vibra cuando agrego m{s presión.
―Sigue viendo. Tienes que verla hasta el final ahora.
―¿Va a ser un final feliz? Porque si no, entonces me daré la vuelta
para conseguir mi propio final feliz.
―Noah ―me río en voz alta. Es fácil irritarla, y aunque no debería
molestarla tanto cuando sé que quiere ver a Annie y Dean terminar
juntos, es muy divertido verla intentar resistirse por una vez.
Sus manos agarran mis muslos mientras froto y beso suavemente su
cuello, está tratando con todas sus fuerzas de mantenerse concentrada y
no quebrarse.
―Ser{ mejor que luche por ella, maldita sea. ―Ella niega con la
cabeza cuando Annie entra en la limusina con su esposo y los niños
corren tras ella―. Oh, Dios. No puedo soportarlo.
―¿La película o que yo te toque?
Su cabeza cae hacia atrás contra mi hombro.
―Mierda. Ambos.
―¿Crees que puedes correrte así antes de que sean felices para
siempre? ―Me burlo, moviendo mis dedos debajo de sus bragas y
sintiendo su excitación―. Maldita sea, estás empapada.
―No juega limpio, señor Underwood. ―Ella abre las piernas mientras
aprieta mis muslos―. Es necesario que haya una velocidad 2x en esta
película.
―Tsk tsk. No hay que adelantarse. Tal vez no debería dejarte correrte
hasta que termine y ver si puedes esperar.
―No, no, no. No creo que me quede tanta fuerza de voluntad.
Oh, cariño. Ya somos dos.
―Me gusta esa idea... ―digo, deslizando un dedo profundamente
dentro―. No te correrás hasta que lleguen los créditos.
Con mi mano libre, la deslizo debajo de su camisa y encuentro sus
pezones perforados.
Maldita sea, puede que ella no sea la única que no puede contenerse.
―Eres malvado ―rechina, su respiración es err{tica mientras intenta
mantener los ojos abiertos.
―Todavía no lo soy. ―Mi pulgar encuentra su clítoris y presiona con
fuerza mientras continúo follando con los dedos su apretado coño. Sus
jugos cubren mi mano, y sé que no haría falta mucho para llevarla al
límite.
―Fisher, por favor. No estoy por encima de rogar.
―Estamos muy cerca, cariño. Espera. Kurt est{ a punto de ir a buscar
a su mujer ―le digo mientras salta del bote y nada hacia ella.
―Tiene que darse prisa, o lo juro por Dios ―se queja cuando Annie
salta de su bote.
Los dos personajes finalmente se encuentran en el agua y son
arrastrados a la cubierta.
―Solo ocho segundos m{s, Noah. ¿Puedes hacerlo? ―le murmuro al
oído cuando Dean le pregunta a Annie qué podría darle, ya que ella ya
lo tiene todo.
Una inseguridad que él y yo tenemos en común.
―Siete.
Noah se lame los labios mientras intenta evitar que su orgasmo estalle.
―Seis.
Annie hace una pausa para ver a los cuatro niños que hacen largas
listas navideñas y luego le sonríe a Dean.
―Cinco.
Y luego ella le dice que quiere una niña.
―Cuatro. Mantén tus ojos en la pantalla o te perder{s la escena final
―le susurro y ella se estremece.
Aprieto su pezón con más fuerza cuando la música comienza a sonar.
―Tres.
Annie y Dean finalmente tienen su momento y se besan.
―Dos.
La cámara se aleja y los muestra a los seis en el barco, disfrutando de
su gran felicidad para siempre.
―Uno.
Y luego, cuando penetro más profundamente su coño y hago un
círculo con mi pulgar, ella se desmorona contra mí. Noah grita y se
muerde el labio mientras llega al límite.
―Qué buena chica, Goldie. ―Tomo su mandíbula y acerco su boca a
la mía, oliéndola en mi mano.
Cuando rompo nuestro beso, lamo un dedo y luego sumerjo el otro
entre sus labios.
―Sabes tan bien cuando te corres.
―Esos fueron los ocho segundos m{s largos de mi vida ―murmura.
Me río.
―La historia de mi vida.

Después de darle un profundo beso de buenas noches a Noah, camino


hacia mi camioneta con las bolas azules nuevamente. Ella quería
devolverme el favor, pero yo quedé más que satisfecho dándole lo que
necesitaba. Noah siempre significará más para mí que nuestra aventura
de una noche. Cuando llegue el momento de confesar nuestra relación,
ya sea que la gente lo acepte o no, sabré que lo que compartimos no se
basa solo en nuestra conexión física porque cada momento secreto nos
acerca.
Noah quería que me quedara a dormir, pero me reuniré con Jase en la
mañana para ver la casa que quiere comprar, incluso si me siento como
una mierda por mentirle y guardar secretos, todavía quiero ser el papá
que puede estar presente. Tal vez si le hago preguntas sobre ella,
especialmente después de nuestra incómoda cena, tendré una mejor idea
de su amistad y contárselo no será tan malo como creo.
O al menos eso espero.
Fisher: Todavía puedo olerte en mí.

Ese hombre está tratando de matarme con anticipación.


Y él va a pagar por eso.

Noah: Entonces quizás deberías lavarte las manos.

Salgo del granero y voy a mi camioneta ya que necesito asearme para


la cena del domingo. Después de mis tareas habituales de la mañana,
entrené un poco, vi a Ranger, respondí algunos correos electrónicos
sobre el evento de caridad y vi a Donut. Tengo muchas ganas de trabajar
más con él una vez que termine este fin de semana. Sé que Delilah está
ansiosa por mi respuesta.

Fisher: Eres buena para matar el humor.


Noah: Lo dice el bloqueador de pollas.
Fisher: ¿Solo me quieres por mi polla?
Noah: No, tus dedos y tu boca también han sido muy útiles.
Me río, sabiendo que su reacción será poner los ojos en blanco o algo
equivalente. Su juego de sexting está mejorando, pero cuando
compruebo su respuesta mientras entro por la puerta de mi casa, lo
último que espero es una fotografía de su ingle. Parpadeando con fuerza
para asegurarme de que no estoy imaginando cosas, trago el nudo que
tengo en la garganta y lo veo fijamente.
Las venas de su brazo y mano explotan mientras agarra su erección a
través de sus jeans, mostrándome lo duro que está.

Noah: Podría encargarme de eso si me dejaras. En caso de que hayas olvidado


el momento del camión de comida conmigo de rodillas...
Fisher: Lo recuerdo mucho.
Noah: Me voy a acomplejar pensando que no te gustan mis mamadas.

Me quito la ropa de trabajo y abro la ducha. Las cenas en casa de mis


papás siempre son divertidas, pero esta noche estoy muy nerviosa ya
que irá Fisher. Estoy dividida entre actuar normal y ser indiferente
cuando él esté ahí. Si alguien nota algo extraño, no dudará en
mencionarlo, especialmente mis hermanos, quienes casi nos atrapan el
viernes por la noche.
Cuando estoy a punto de sumergirme bajo el agua, suena mi teléfono
con una llamada de FaceTime. Decidiendo responder, lo llevo a la ducha
conmigo.
―Hola, señor Underwood ―me burlo, colocando mi teléfono en el
estante para que no se moje. Noto que est{ en su camioneta―. Estoy
practicando tu nombre para esta noche. ¿Qué piensas?
Su mirada se mueve hacia arriba y hacia abajo.
―Mmm, creo que est{s desnuda en la ducha. ¿Por qué contestaste?
―No se haga ilusiones, señor. También hago FaceTime con Magnolia
en la ducha.
Él arquea una ceja y me río.
―¿Qué? Soy una persona ocupada. Tengo que realizar múltiples
tareas. ―Tomo el jabón y me enjabono los brazos y el pecho.
―¿Hablas en serio? ―pregunta.
―Sí, necesito arreglarme para la cena.
―No se trata de eso. ¿Realmente te estoy generando un complejo
porque no te dejo chuparme la polla?
Contengo una risa y asiento con firmeza mientras lavo casualmente el
resto de mi cuerpo.
―Sí. Voy a tener que buscar a algún imbécil que vea en un bar y...
―Noah. ―Su voz profunda y estresada corta el aire, pero continúo
mientras me enjuago.
―Y darle mi mejor mamada. Quiero decir, la pr{ctica hace la
perfección, ¿verdad?
Cuando finalmente veo la pantalla, su mirada es letal.
―¿Qué?
―Tus pequeñas y lindas t{cticas no funcionar{n conmigo.
―No tengo idea de qué est{s hablando.
Luego inclino mi teléfono hacia abajo para que pueda ver debajo de
mi cintura.
―Espera, tengo que ponerme crema de afeitar.
En lugar de ser discreta al respecto, me alejo de él, me inclino y la
pongo por todas mis piernas.
―Jesucristo.
Su risa frustrada me hace sonreír.
―¿Algún problema? ―pregunto tímidamente.
―Solo la erección dura como una piedra que tendré cuando entre a la
casa de tus papás.
―Quiz{s quieras encargarte de eso antes ―sugiero inocentemente,
luego tomo mi navaja y comienzo a afeitarme.
Él gime.
―Ya estoy vestido y en camino hacia ahí.
―Eso es desafortunado para ti.
―¿Tienes un juguete ahí? ―Él ve m{s all{ de mí.
Me doy la vuelta y noto mi vibrador rosa en el estante opuesto.
―Sí, y es resistente al agua.
―¿En serio? Muéstrame.
Vuelvo a cambiar la posición del teléfono, levantándolo para que solo
pueda ver por encima de mi pecho.
―Tendr{ que gan{rselo, señor Underwood.
Inclina la cabeza hacia abajo como si intentara echar un vistazo más
allá de la pantalla, pero su visión está restringida.
Su garganta se mueve mientras traga con fuerza.
―¿Est{ tu puerta abierta?
La comisura de mis labios se levanta.
―Puede ser.
Sacude la cabeza y oigo el sonido distintivo de él pisando el
acelerador.
―No te muevas, voy para allá.
Me río cuando termina la llamada.
Por suerte para él, todavía necesito afeitarme la otra pierna y lavarme
el cabello. Si puede llegar aquí antes de que termine, tendrá un asiento
en primera fila conmigo y el vibrador.
Diez minutos más tarde, la puerta de una camioneta se cierra de golpe
desde algún lugar afuera y luego, después de un momento, unas botas
pesadas resuenan en el interior y caminan hacia el baño.
Espero ansiosamente bajo el chorro caliente hasta que la puerta se
abre y aparece un Fisher completamente desnudo.
Eso no me lo esperaba.
En silencio, abre la puerta de la ducha y mantiene nuestras miradas
fijas. Jadeo cuando me empuja contra la pared.
El agua golpea su piel mientras toma mi mandíbula y choca su boca
con la mía.
Mi cuerpo se relaja en él, absorbiendo su toque y beso.
―De rodillas, Goldie. Ahora.
Parpadeo una vez ante su tono áspero, pero maldita sea, también me
excita.
Tiene que ser toda esa obscenidad de monstruos que leo antes de
acostarme. ¿Banderas rojas? No, soy daltónica.
Me coloco en el centro de la ducha y me pongo de rodillas. Él se gira,
mostrando su polla por completo, y cuando la agarra, casi salivo por
probarla.
―Debería castigarte en lugar de ceder a lo que quieres. ―Sus largos
dedos acarician su longitud―. Pero la idea de esa boca inteligente cerca
de la polla de otro hombre me hizo venir rápidamente hasta aquí.
Mi mirada encuentra la suya mientras me muerdo el labio para no
suplicar como una adicta al azúcar desesperada por un dulce.
―Abre la boca y saca la lengua ―ordena, y yo obedezco de
inmediato.
Sea cual sea el lado de Fisher, mi coño está a bordo con un boleto de
primera clase.
―Eso es ―me elogia, agarrando un puñado de mi cabello mojado e
instándome a acercarme. Golpea su eje sobre mi lengua unas cuantas
veces antes de meterse entre mis labios―. Ahora chúpame la polla como
una buena niña.
Ahueco mis mejillas hasta que me duelen y cubro su gruesa polla con
mi saliva hasta que casi me dan arcadas por lo profundo que llega. Mis
manos aprietan sus muslos mientras los uso como palanca para
mantenerme en posición y moverme contra él.
Fisher jadea y gime mientras lo empujo más cerca del límite. Apenas
puedo respirar mientras jadeo en busca de aire y lamo su vena abultada.
―Maldita sea, eres tan buena en eso, Goldie. No te detengas. ―Su
agarre se aprieta en mi cabello mientras lo chupo m{s r{pido―. Estoy
tan cerca, cariño. ¿Quieres mi semen en tu garganta?
Clavo mis uñas más profundamente y gimo en una respuesta
estrangulada que equivale a “jodidamente sí”.
Solo me toma unos segundos más profundizar y acelerar para que él
gima su liberación. Chorros cálidos aterrizan en mi lengua mientras
trago y lamo cada gota de su polla.
Cuando veo hacia arriba, él inclina la cabeza hacia atrás con un
gruñido bajo. Su cuerpo bloqueó el agua antes, pero ahora cae sobre mí
también.
―De pie. ―Extiende su mano para ayudarme a levantarme y luego
me enjaula contra la pared―. Por eso estaba esperando, Goldie. Sabía
que en el momento en que volviera a tener tu boca caliente sobre mí,
caería demasiado rápido. Nunca me había sentido atraído por una mujer
así, y me asusta muchísimo. No quiero ahuyentarte moviéndome
demasiado rápido, pero mi corazón está dentro, Noah. Sé que se supone
que está mal -tener el doble de tu edad, ser el papá de Jase y la política
en el lugar de trabajo-, pero cuando pienso en ti y en cómo me siento
cuando estamos juntos, nunca nada me ha parecido más correcto.
La vulnerabilidad en su tono hace que me duela el pecho. El poder de
sus palabras me ahoga porque lo único que quiero es que estemos juntos
sin tenerte que hacerlo en secreto.
Envuelvo mis manos alrededor de su cuello hasta que puedo tocar sus
labios.
―Se siente bien porque es correcto. La gente puede unirse y
apoyarnos u optar por marcharse, pero estoy en esto contigo, pase lo que
pase. Nada de lo que puedas decir me asustará. ―Mientras nuestras
frentes se apoyan una contra la otra, agrego r{pidamente―: A menos
que seas un asesino y hables de destriparme como a un pez. Eso sería
suficiente para hacerme correr.
Se ríe suavemente mientras mueve su boca a lo largo de mi
mandíbula.
―Estoy bastante seguro de que también me dijiste eso la noche que
nos conocimos.
―Bueno, tenía que preguntar, qué tal si es la única vez que no lo hago
y… ―imito un corte de garganta.
―Tienes que dejar de escuchar programas de asesinatos.
Él niega con la cabeza y yo me río.
―Vamos a llegar muy tarde ―le recuerdo.
―Mierda, sí. Debería mover mi camioneta antes de que alguien la vea.
―Afortunadamente, nadie pasa por aquí de camino a la casa principal
ya que está detrás de ella, pero es mejor estar seguros hasta que les
digamos.
―Por mucho que quiera gritar que eres mía para que todos los chicos
de veintitantos años sepan que estás fuera de sus límites, me gusta
guardar esto para nosotros por ahora.
Envuelvo mis brazos alrededor de su cintura y apoyo mi barbilla en
su pecho mientras lo veo.
―Podr{n averiguarlo cuando reciban nuestra invitación de boda por
correo.
Él resopla y me quita los mechones mojados de la cara.
―Tu pap{ me mataría.
Me encojo de hombros.
―Tal vez tal vez no.
Inclinándose, toma mi mandíbula y me da un beso suave y sensual en
los labios. La ternura de sus movimientos provoca escalofríos por mi
espalda, y si no fuera porque vamos a llegar tarde, lo tendría aquí
conmigo toda la noche.
―Me voy a secar y a vestir para poder llegar a casa antes que tú.
―Buena idea, no me tomará mucho tiempo terminar.
Había planeado arreglarme realmente: secarme el cabello, usar brillo
de labios y maquillarme por completo, pero ahora rápidamente me
aplico base y me recojo el cabello en un moño de bailarina.
Cuando sale, veo su trasero antes de que agarre una toalla. Cuando se
da la vuelta, me atrapa y sonríe.
―Tienes un bonito trasero, así que dem{ndame.
Se ríe y toma otra toalla para secarse el cabello.
―Entonces tendrías que demandarme por hacer lo mismo todas las
veces que te inclinaste frente a mí.
―Tendremos que intentar activamente no ser tan obvios cuando
estemos rodeados de gente.
Su mirada cae hacia mis pechos, luego regresa a mis ojos cuando me
aclaro la garganta.
―¿Qué?
Riendo, sacudo la cabeza.
―Sí, estamos jodidos.

Llego a la casa veinte minutos después de que Fisher se va. Por suerte,
llego solo unos minutos tarde a la hora de comer, pero nadie se da cuenta
porque dos de mis hermanos todavía están desaparecidos. Mi papá y
Fisher están teniendo una conversación extensa sobre fútbol y yo
contengo una sonrisa cuando noto lo desinteresado que está Fisher. Está
intentando con todas sus fuerzas mantenerse comprometido, pero tan
pronto como nuestras miradas se cruzan, su expresión se ilumina.
Sacudo rápidamente la cabeza para recordarle que se supone que no
debe verme como si recordara cómo me veo desnuda.
―Cariño, hola. ―Mam{ se acerca para darme un gran abrazo.
Aparto la mirada de Fisher y me concentro en ella.
―Landen y Wilder est{n en camino, luego podemos sentarnos.
―Suena bien.
La abuela Grace está glaseando algo junto a la estufa, así que me dirijo
hacia ella y le doy un rápido abrazo.
―Esto huele delicioso. Tendr{s que enseñarme esta receta. ―Mojo mi
dedo en un pequeño trozo de pastel.
Ella me golpea la muñeca y salto.
―Tenemos un invitado esta noche. Él no quiere tus dedos en su
postre.
Tan pronto como las palabras salen de su boca, Fisher tose y me giro
para verlo ahogándose con su té dulce. Mis mejillas se calientan al
pensar en cómo sé que a él no le importaría en absoluto, pero aparto la
mirada antes de que alguien note mi reacción.
―Dios, Fisher. ¿Est{s bien? ―Mi mam{ est{ junto a él, dándole
suaves palmaditas en la espalda.
―Sí, señora. Estoy bien. Simplemente se fue mal.
―Eso es porque est{ bebiendo esa mierda de maricas ―se burla
Tripp―. Te traeré una cerveza.
Tripp está a mi lado mientras abre el refrigerador y le doy un codazo.
―Sabes que a mam{ no le gusta beber durante la cena.
―No es como si fuera menor de edad. ―Él resopla, agarra dos latas
de Bud Light y le entrega una a Fisher.
―Gracias ―dice Fisher y abre la suya.
―¿Dónde est{ Mallory? ―pregunto.
―Con Serena en el parque acu{tico. Le dije a Ayden que volviera a la
hora de cenar, pero me envió un mensaje de texto hace media hora y dijo
que las niñas no estaban listas para irse ―explica mam{, encogiéndose
de hombros.
―Estoy segura de que se la est{n pasando genial ―le aseguro, y ella
asiente con una sonrisa.
Desde la muerte de los papás de Mallory, mi mamá se ha vuelto
sobreprotectora con ella y se asegura de tenerla siempre involucrada en
nuestras tradiciones familiares.
Waylon se sienta y le pregunta a Fisher:
―Entonces viajaste mucho antes de regresar aquí, ¿verdad?
―Sí, durante unos ocho años.
Fisher ha sido herrador por más tiempo y Lyla falleció hace diez años,
por lo que no comenzó a viajar por su trabajo hasta dos años después,
pero Jase dijo que se fue justo después de la muerte de su hermana.
¿Dónde estuvo durante esos dos años?
―¿Te gusta vivir aquí? ―Waylon continúa haciendo preguntas.
Fisher rápidamente me ve antes de dirigir su respuesta a mi hermano.
―M{s de lo que pensé que alguna vez lo haría.
―Me encontré con Jase en el supermercado el otro día ―le dice
mamá, lo cual es una novedad para mí―. Me dijo que iba a comprar una
casa.
―Sí, me la enseñó esta mañana. Es perfecta para él.
―Fue muy cariñoso con nuestra Noah. Estábamos muy tristes cuando
se separaron. Podría haber jurado que volverían a estar juntos, se
casarían y eventualmente tendrían hijos.
Mátame ahora.
―Yo no ―espeta Tripp, y por una vez, quiero chocar los cinco con él
por interrumpir groseramente.
―Tripp ―lo regaña mamá. Le preocupa que él ofenda a Fisher al
hablar negativamente de su hijo, pero no podría estar más equivocada
en esa suposición.
―Ella es demasiado buena para él ―se defiende, pero lo que no dice
es cuánto no les agradaba Jase a mis hermanos por respeto a que su papá
está aquí.
―Noah es demasiado buena para cualquiera ―dice mi papá con
firmeza.
Pongo los ojos en blanco y suspiro.
―Noah est{ aquí y puede tomar sus propias decisiones sobre con
quién sale o no.
―Todavía eres joven, cariño. Jase parece estar creciendo y
madurando, así que nunca se sabe, es posible que encuentren el camino
de regreso el uno al otro.
Las palabras de mi mamá me dan ganas de vomitar.
Están obsesionados con él porque fue mi único novio a largo plazo en
la preparatoria. Si tan solo supieran que Jase y yo no éramos tan serios
como pensaban. Una vez que se graduó, solo salíamos los fines de
semana y, aun así, nos sentíamos más como dos amigos saliendo. No
una pareja loca de amor.
―Solo somos amigos, mam{ ―le recuerdo―. Eso es todo lo que
seremos.
―Hay un nuevo peón del rancho en el retiro que tiene veinticinco
años y es soltero. Tendré que presentarlos. Trabaja con los caballos
―dice como si eso fuera un requisito para que me guste alguien.
Me gustaba Fisher incluso antes de saber que era herrador, y aunque
nos conocimos en un rodeo, ni siquiera sabía por qué estaba ahí en ese
momento, solo sabía que había una chispa entre nosotros que quería
explorar antes de que terminara el evento.
―¿Cu{ndo se convirtió esto en el Show de Citas para Noah? Todos
actúan como si estuviera acercándome a mi lecho de muerte o algo así.
―No los escuches, cariño. ―La abuela Grace toma asiento junto a
Fisher.
Señor, ayúdalo.
―De todos modos, eres demasiado joven para sentar cabeza. Viaja por
el mundo, vive tu vida y cásate solo cuando encuentres un pretendiente
que pueda manejar tu lado aventurero. De lo contrario, solo estás
perdiendo el tiempo con los chicos.
―Un pretendiente, ¿eh? ―reflexiono, sirviéndome un vaso de té dulce
antes de sentarme frente a ella y Fisher―. En ese caso, tal vez encuentre
un caballero mayor que sepa cómo tratar a una dama ―digo arrastrando
las palabras con un profundo acento campestre.
―Eso es lo que yo hice... ―dice la abuela Grace mientras coloca su
servilleta sobre su regazo―. ¿Crees que me casé con el primer hombre
que me propuso matrimonio? Tsk. Hice que tu abuelo trabajara para eso.
Oh, Dios.
Me quedo boquiabierta.
―Abuela... qué escandaloso ―bromeo.
―Mam{, ¿est{s segura de que quieres compartir esa historia con tus
nietos?
―¡Sí! ―Tripp y yo decimos simultáneamente. Me sorprende que aún
no nos la haya contado, pero estoy ansiosa por saberlo. Justo cuando
está a punto de empezar, la puerta principal se abre de golpe y entran
mis otros dos hermanos.
―Finalmente. Estamos hambrientos ―los regaña mi pap{,
haciéndoles un gesto para que busquen un asiento.
―A mí no me veas. ―Landen niega con la cabeza y luego señala a
Wilder.
Nadie se sorprende siquiera.
―La abuela estaba a punto de contarnos cómo conoció al abuelo
―digo mientras los chicos toman una cerveza y se sientan a cada lado
de mí.
―Pensé que eran novios de la preparatoria o algo así... ―dice Tripp,
alcanzando la comida, pero rápidamente le doy un codazo para que
espere.
―Bueno, yo estaba en la preparatoria cuando nos conocimos, pero no
fue entonces cuando empezamos a salir ―confirma la abuela Grace.
Una vez que todos están en la mesa, mamá dice:
―Primero digamos la oración antes de hablar de que te casaste con un
hombre quince años mayor que tú.
Me tapo la boca, sorprendida de que haya deslizado esa pequeña
información, y estoy decepcionada de tener que esperar la historia
ahora. Después de tomarnos de la mano, le echo un vistazo a Fisher
frente a mí. La abuela comenta lo grande y fuerte que se siente, y
reprimo una risa cuando él se sonroja ante su cumplido.
Mamá comienza su oración habitual mientras yo pienso en la mía.
Querido Jesús, gracias por esta comida, pero por favor haz que esta cena sea
menos incómoda antes de que haga algo estúpido como decir que tuve relaciones
sexuales con nuestro nuevo herrador y que posiblemente también me estoy
enamorando de él. Si pudieras enviar un huracán, un tsunami o un meteorito
para terminar esta cena lo antes posible, te lo agradecería.
Y luego hago la señal de la cruz sobre mi cuerpo al mismo tiempo que
mi mamá dice:
―Amén.
Mantener mis ojos alejados de Noah cuando ella está sentada frente a
mí es una habilidad que no sabía que necesitaría.
No ayuda que cada vez que roza su zapato contra el mío, rápidamente
recuerdo dónde estamos cuando su abuela se acerca unos centímetros.
Después de que la señora Hollis dijo la oración, la abuela Grace
prometió contar la historia de cómo conoció al abuelo después de la
cena, luego ella me vio y me guiñó un ojo.
Afortunadamente, la conversación pasó a la recaudación de fondos,
desviando su atención de mí.
―Tenemos una semana ocupada por delante para prepararnos, es
todo manos a la obra ―dice Garrett, con su atención dirigida a los cuatro
chicos.
―Me gusta cómo Noah planifica un evento y todos nos involucramos
en él ―se burla Wilder.
―Oh, lo siento. ¿Ayudar a rescatar caballos está por encima de tu
código de moralidad? ―El tono demasiado dulce de Noah hace reír a
sus otros hermanos.
―Ahí es donde te equivocas al pensar que Wilder tiene algo de eso.
―Landen le da un codazo.
Wilder se inclina hacia atrás, envuelve su brazo detrás de Noah y
golpea a Landen en el otro lado de ella.
Dena interrumpe.
―Ya basta, todos. Tenemos compañía.
Levanto la vista de mi plato como si no me hubiera dado cuenta ni me
molestara.
―Eso me recuerda que uno de los jueces no puede asistir, lo que
significa que tenemos uno menos ―dice Garrett―. Iba a enviar un
correo electrónico a una pareja en la lista de espera para encontrar un
reemplazo, pero como es de último minuto, no estoy seguro de que
podamos llenarlo.
―Yo puedo hacerlo ―dejo escapar después de tragar mi comida, y
todas las cabezas se giran hacia mí. Rápidamente me aclaro la
garganta―. Esperaba ayudar de alguna manera.
Los ojos de Noah pasan de los míos a los de su papá.
―¿Quieres ser juez? ―pregunta Garrett.
Asiento con la cabeza.
―Sí, seguro.
―¡Me encanta esa idea! ―exclama Dena―. También deberías traer tu
equipo. Apuesto a que a los niños les encantaría ver cómo trabajas con
cascos o moldes de herraduras.
―Eso sería genial ―añade Tripp―. ¿Sabes cómo ser juez?
Sonrío.
―He estado en suficientes rodeos en mi vida. Creo que puedo
arreglármelas.
―Eso sería muy amable de tu parte ―dice Noah, mostrándome una
sonrisa secreta―. Agregaré tu nombre al folleto.
―Estoy seguro de que a Jase también le gustar{ ―dice Dena―. Estará
trabajando en el stand de la oficina de su agente de bienes raíces.
―Sí, me lo mencionó esta mañana.
Cuando me lo dijo, me sorprendió un poco porque sé que odia estar
en el rancho y cerca de los caballos, pero tiene sentido para fines de
publicidad.
El resto de la conversación durante la cena repasa sus planes para
preparar el centro de entrenamiento para las competencias. Todavía hay
mucho que hacer en cinco días y planeo ayudar a Noah en todo lo que
pueda porque ella está estresada por terminar todo a tiempo.
―Estoy disponible para ayudar con cualquier cosa adicional que
necesiten ―le digo―. Pónganme a trabajar.
―Te vas a arrepentir de haber dicho eso... ―murmura Waylon, y la
risa hace eco en los chicos.
―El jueves, es necesario levantar las gradas ―les dice Garrett a los
gemelos, luego dirige su atención a Landen y Tripp―. Necesitamos
hacer espacio para los caballos entrantes, por lo que los huéspedes
deben ser trasladados al establo familiar o al establo de retiro. Juntar a
los que se llevan bien, pero necesitamos quince puestos. Eso no incluye
el espacio que necesitamos para las ovejas.
―Los campos detr{s del centro también necesitan ser cortados para
poder estacionar ―dice Noah.
―¿Y tú qué vas a hacer? ―espeta Wilder.
―¿Quieres hacer una lista? ―Cuando deja caer el tenedor y saca su
teléfono, sé que está a punto de ponerlo en su lugar.
Ella se aclara la garganta.
―Conseguir mesas y sillas para los stands, confirmar los camiones de
comida, enviar el itinerario por correo electrónico a todos los
patrocinadores y entrenadores, organizar la subasta silenciosa en El
Lodge, publicar inscripciones para montar a caballo, escribir mis
discursos, asegurarme de que el centro de entrenamiento esté listo y
limpio, instalar las mesas del maestro de ceremonias y de los jueces,
confirmar que los baños lleguen a tiempo, oh... y toda la publicidad y la
creación de redes que organicé con periódicos de todo el estado además
de las entrevistas escritas que enviaron. ―Ella dirige sus ojos hacia
Wilder con una mirada asesina―. Y eso ni siquiera incluye mi propia
capacitación y conversaciones con clientes que todavía debo hacer.
La habitación queda en silencio.
―Parece que necesitas un asistente ―murmuro con una sonrisa,
ofreciéndome en silencio para el puesto. Aunque estoy muy ocupado
con mi trabajo, siempre tendré tiempo para ayudar a Noah.
―Créeme, lo sé. ―Noah se burla y apunta con su tenedor a Wilder―.
¿Algo más que quieras saber?
Landen le roba el tenedor y lo deja lentamente.
―Solo tomaré esto antes de que lo apuñales.
Garrett se ríe.
―Noah, no te preocupes. Todo se har{. Este es el primer año, por lo
que habrá dificultades a medida que sepamos qué funciona.
Ella frunce el ceño.
―El único dolor es Wilder.
―Apuesto a que te alegras de haber tenido solo un hijo, ¿eh? ―dice
Tripp, y la risa de todos se detiene cuando Noah jadea―. ¿Qué?
El pobre chico no tiene ni idea.
―En realidad, tuve dos ―le digo en voz baja―. Mi hija falleció hace
diez años.
La abuela Grace encuentra mi mano y la aprieta ligeramente. Después
de perder a su esposo, estoy seguro de que ella lo entiende, pero no
quiero la simpatía de la gente. Se siente mal.
Tripp se golpea la frente y sacude la cabeza.
―Mierda, lo siento mucho. Lo recuerdo ahora.
Noah entrecierra los ojos y golpeo ligeramente su pie debajo de la
mesa para llamar su atención. Cuando encuentra mi mirada, sacudo la
cabeza y sonrío para que lo suelte.
―Está bien ―le aseguro―. A Lyla le hubiera encantado el caos que
tienen, siempre me estaba acompañando a mis trabajos y le encantaba la
gente nueva.
―Mi historia de amor no suena tan mal ahora, ¿verdad? ―La abuela
Grace se inclina, haciéndome reír.
―Oh, definitivamente vas a compartirla después del postre ―dice
Noah.
―¿Te quedas a hacer {lbumes de recortes? ―pregunta la abuela
Grace.
Sonriendo ampliamente, veo a Noah.
―No me lo perdería.

Después del postre, los chicos se van y dicen que volverán al trabajo,
pero a juzgar por sus miradas traviesas, lo dudo. Dena dice que con los
demás es impredecible si se quedan a hacer álbumes de recortes, pero
Noah nunca se lo salta. Me encanta cómo se esfuerza por pasar tiempo
con sus papás. Probablemente ellos lo aprecien más de lo que ella cree.
―¿Cu{ntos de estos han hecho? ―pregunto cuando Dena y Noah
arrojan cajas de suministros y álbumes.
―Probablemente treinta o cuarenta ―dice Noah―. Contraté a un
fotógrafo, así que planeo hacer uno nuevo específicamente para el
evento.
―No puedo esperar a ver eso. ―Dena sonríe―. Aquí tienes uno que
te puede gustar. ―Me entrega un {lbum con una foto de portada
familiar.
―Oh, es la misma imagen que la pintura en la pared de Noah.
Una inhalación brusca proveniente de Noah me hace darme cuenta de
mi desliz.
―Sí. ¿Cómo lo supiste? ―pregunta Dena mientras extiende papeles
de colores y pegatinas.
La abuela Grace mantiene la cabeza agachada, pero noto la sonrisa en
sus labios como si supiera algo que no debería.
Noah rápidamente me rescata antes de que pueda responder.
―Estaba poniendo los carteles de Prohibido el paso y le pregunté si
podía instalar una cámara afuera de mi casa, después de que Craig
apareció en Twisted Bull y me amenazó, quería un nivel adicional de
seguridad.
―Me alegro de poder ayudar y ya las pedí ―digo con sinceridad―.
Encontré un par de buenos lugares que cubrirán la parte delantera y
trasera de su casa.
―Ese chico se encontrará en el lado de un cartón de leche si tengo
algo que decir al respecto ―se queja la abuela Grace.
Noah resopla mientras veo las fotos: páginas y páginas de fotos del
rancho y algunas de la familia montando a caballo. Presto atención a
cada uno, absorbiendo lo hermosos que son realmente el rancho y el
retiro, y su historia.
Muestro una foto de Noah de pie a pelo sobre un caballo.
―¿Cu{ntos años tenías aquí?
Se inclina sobre la mesa y ve.
―¿Once, doce tal vez?
Mis cejas se disparan hasta la línea del cabello.
―¿Estabas haciendo trucos tan joven?
―Oh, eso no es nada. Ella estaba caminando hacia caballos salvajes
cuando tenía ocho años. ―Dena niega con la cabeza, pero su voz tiene
un sentido de orgullo―. Era como si no tuviera sensación de peligro.
Es la adicta a la adrenalina que hay en ella.
―No se trataba tanto de trucos como de ver con qué podía salirme con
la mía ―dice Noah, con las mejillas teñidas de un hermoso tono rojo―.
No tenía ese miedo a los animales, así que simplemente superé los
límites a medida que crecía.
Sonrío, sabiendo muy bien cómo va eso.
―De cualquier manera, diría que tienes un don.
Garrett entra y toma asiento.
―El don de darles a sus papás un ataque al corazón.
―No es que sea la única. ―Noah se burla mientras trabaja en una
página de su libro. Observo cómo toma pequeñas piezas antiguas y las
pega alrededor de un cuadro.
―Bueno, es diferente después de tener cuatro hijos y finalmente tener
a mi pequeña. Tenía tantas ganas de ponerle vestidos, pero ella no lo
quería así ―dice Dena, luego me ofrece una taza de café descafeinado.
―Claro, gracias. ―La tomo y la llevo a mis labios.
―Si no permites que una chica se ensucie, ella solo querrá hacerlo
m{s. ―Noah sonríe.
Y ahora me tiene pensando en otras formas en que ella se ensucia.
―Esta foto familiar es realmente bonita ―digo cuando me encuentro
con dos páginas cubiertas de fotografías de los siete.
―Esa fue la sesión de fotos de nuestro quince aniversario ―explica
Dena―. Los gemelos habrían tenido alrededor de doce o trece años.
Lo que significa que Noah tenía seis o siete años.
Hay una de ellos parados frente a un granero con la casa principal a lo
lejos.
Parecen la perfecta familia sureña.
―¿Est{s bien? ―pregunta la abuela Grace a mi lado.
Parpadeo y me doy cuenta de que he estado viendo la misma hoja
durante unos minutos.
―Sí, genial. Solo estoy admirando a tu hermosa familia. ―Paso la
página para ver más fotos de caballos y el rancho.
―Es una pena lo que le pasó a tu hija. Mariah y Jase estuvieron
perdidos durante mucho tiempo. Recuerdo verlos en la iglesia todos los
domingos. ―La abuela Grace cubre mi mano con la suya y lucho con las
palabras. Está tratando de consolarme, pero sin imaginarlo, no sabe que
yo soy la razón por la que Lyla está muerta. No merezco su simpatía.
Frunzo el ceño y veo hacia otro lado.
―Gracias.
―Abuela, todavía tienes que contar tu historia sobre el abuelo
―interviene Noah.
No puedo verla, no ahora, pero aprecio que me haya quitado la
atención.
Dena gime mientras la abuela Grace se mueve para buscar un álbum
diferente extendido frente a nosotros.
―Aquí est{... ―Lo abre y pasa algunas p{ginas antes de revelar la
foto de su boda―. Tu abuelo era quince años mayor, pero no lo sabrías
porque apenas envejeció un día hasta los setenta.
―Incluso entonces, era bastante guapo ―dice Dena, sonriendo
mientras busca más pegatinas y piezas de adorno.
―¿Dónde se conocieron? ―pregunta Noah.
Tomo mi café, deseando que tenga cafeína después de no haber
dormido mucho anoche.
―Bueno... él era el pastor de mi preparatoria.
Casi escupiendo mi bebida, me llevo una mano a la boca y fuerzo el
líquido a bajar, pero no antes de que Noah se dé cuenta.
―¡Abuela! ―Noah se queda boquiabierta.
Dena niega con la cabeza mientras Garrett reprime una risa. Él debe
conocer esta historia.
La abuela Grace se encoge de hombros con una sonrisa inocente en el
rostro.
―No salimos hasta después de graduarme. Empecé a trabajar como
líder juvenil ese verano y nos hicimos más cercanos.
―No puedo creer que hayas atrapado a un pastor.
―¡Noah! ―la regaña Dena.
Noah se ríe y levanta la palma de la mano, chocando los cinco.
―Buen trabajo, abuela.
―Era un caballero muy amable, pero aun así mucha gente no lo
aprobaba, incluyendo a mi propia mamá.
―Entonces, ¿qué hiciste? ―le pregunta Noah, con su atención
únicamente centrada en ella, como si estuviera esperando respuestas a
nuestro dilema actual.
―Lo que haría cualquier otra adolescente rebelde a la que le dicen que
no... ―La abuela Grace levanta la vista con una sonrisa tortuosa―. Nos
escapamos.
Reprimo una sonrisa divertida, manteniendo mi atención en el álbum
para que no noten mi reacción, pero santa mierda.
Noah se ríe mientras rebusca entre más pedazos y papeles.
La abuela Grace podría ser la única que aceptaría que Noah y yo
estemos juntos, pero tener su bendición sería una ventaja.
―¿Por cu{nto tiempo? ―pregunta Noah.
―Dos años ―señala―. En ese momento, ya no me importaba lo que
pensaran los demás porque estaba perdidamente enamorada de él.
―Pero no eras la esposa de un pastor, al menos no que yo recuerde...
―Después de casarnos, nos mudamos a Sugarland Creek y él decidió
dedicarse a la carpintería. Me convertí en mamá y ama de casa.
―¿Qué tipo de muebles hacía? ―pregunto.
―Todo ―responde la abuela Grace con orgullo―. Amuebló la mayor
parte de nuestra casa, así como la de muchos otros habitantes locales.
Era el hombre más ocupado que conocía, pero siempre sacaba tiempo
para la cena del domingo.
―De ahí surgió la tradición ―explica Noah.
―Él hizo la mayoría de los muebles de las cabañas para huéspedes
―dice Dena―. Hay muchos aquí también.
―Le encantaba trabajar con las manos y crear algo de la nada, nunca
pude lograr que redujera la velocidad. Falleció hace unos años de un
ataque al corazón.
La tristeza en la voz de la abuela Grace me hace inclinarme y capturar
su mano.
―Lamento mucho escuchar eso, suena como un hombre maravilloso.
Coloca su mano libre encima de la mía y la acaricia, sonriendo
ampliamente.
―Lo era. A pesar de nuestra diferencia de edad, nuestro amor era real
y fuerte. El riesgo de seguir mi corazón valió la pena. ―Me guiña un ojo.
La habitación se vuelve callada cuando volvemos a hacer álbumes de
recortes. Dena vuelve a llenar mi taza y le agradezco.
Me siguen mostrando otros álbumes. El álbum de bodas de Dena y
Garrett, cada uno de los chicos tiene su propio álbum de recortes con
recuerdos, recortes y fotografías de sus vidas. Varios están llenos de
celebraciones de cumpleaños, festividades navideñas y recuerdos de los
primeros días de escuela.
Me duele el corazón por los recuerdos familiares que di por sentado.
Tan pronto como Lyla falleció, no pude concentrarme en lo que todavía
tenía sino en lo que perdí.
Para cuando recogemos todo en la noche, ya habíamos pasado otras
dos horas hablando y viendo álbumes. Noah me muestra algunos de sus
favoritos y Dena habla sobre cómo ella y Garrett comenzaron el retiro.
Es la velada más normal que he compartido con otros en mucho
tiempo.
Solo espero que todavía me acepten cuando sepan la verdad sobre su
hija y sobre mí.
Mi corazón estaba lleno después de pasar tiempo con mi familia y
Fisher el domingo por la noche, me dio una idea de cómo podrían ser las
cosas cuando lo hagamos público. Aprender sobre la historia de mis
abuelos (dónde se conocieron y cómo terminaron sus vidas) me da la
esperanza de que algún día nosotros también seremos felices para
siempre.
Después de que Fisher se fue, me quedé y ayudé a limpiar. Me envió
un mensaje de texto diciendo que tenía que irse a casa porque trabajaba
temprano y, aunque entendí, lo extrañé.
Han pasado cinco días y ha pasado todo su tiempo libre ayudándome
con la recaudación de fondos. Me ayudó a marcar la mayor parte de mi
lista de verificación. Aunque también estoy poniendo a trabajar a mis
hermanos, Fisher ha hecho más que todos ellos juntos.
―Ese hombre sabe cómo sudar ―susurra Magnolia a mi lado
mientras lo vemos llevar los caballos al remolque para que podamos
trasladarlos al granero familiar.
Puse a Landen y Tripp a cargo, pero engañaron a Fisher para que
ayudara ofreciéndole cerveza gratis.
No está tan desesperado por el alcohol, así que sé que solo lo hace por
mí.
Ambas inclinamos la cabeza mientras admiramos sus brazos
flexionados y su cuerpo esculpido.
―¿Podrían ser m{s obvias? ―Wilder se acerca sigilosamente detr{s
de nosotros, y me asusto cuando me atrapa viendo boquiabierta a
Fisher.
―¡Eso fue grosero! ―Magnolia le golpea el brazo.
―Sé útil o vete ―espeto.
Wilder se burla de Magnolia haciéndole cosquillas en los costados y
pronto ella lo persigue fuera del granero. Sacudo la cabeza por cómo la
trata como a una hermana menor molesta, pero al menos no se mete
conmigo.
Mallory y Serena entran y se dirigen directamente al puesto de la
señorita Swift.
―¿Qué están haciendo? ―pregunto, deteniéndolas.
Mallory levanta una bolsita de verduras.
―Le trajimos algunas zanahorias y apio.
―Caballo con suerte. ―Sonrío.
―¡Estoy tan emocionada por lo de mañana! ―chilla Serena.
―¡Yo también! ―Mallory sonríe.
―Noah, ¿cu{ndo podemos tener otra pijamada? ―pregunta Serena―.
Ha pasado como un mes.
Cada pocos fines de semana tenemos una noche de chicas en mi casa.
Nos quedamos despiertas viendo comedias románticas apropiadas para
su edad y dando atracones de comida chatarra. Es una tradición que
disfruto tener con ellas.
Las rodeo con mis brazos.
―Pronto, lo prometo. Una vez que termine esta recaudación de
fondos y algunas cosas de capacitación, la vida se ralentizará un poco.
¡Tal vez después de la boda de Ayden y Laney, organicemos una gran
pijamada!
―¡Yei! ―chillan.
Fisher y yo solo salimos un par de veces esta semana cuando él vino a
escondidas después del trabajo, pero por lo demás, hemos estado
demasiado ocupados y agotados por la noche. Durante el día nos
robamos miradas y momentos breves en el cuarto de aperos, pero no es
suficiente.
Lo quiero para mí durante todo un fin de semana.
―Alerta de exnovio ―murmura Magnolia en mi oído mientras se
acerca por detr{s―. Será mejor que dejes de verle el trasero a papi
Fisher.
Poniendo los ojos en blanco, me giro y veo a Jase luciendo fuera de
lugar con un elegante traje y corbata.
―¡Hey, ahí estás! ―Se quita los lentes de sol y me envuelve en un
abrazo no deseado.
―Hola, ¿qué est{s haciendo aquí? ―Doy un paso atr{s, poniendo
distancia entre nosotros.
Me envió mensajes de texto todos los días esta semana, pero todavía
tengo que responder. Después de la forma en que me trató, no tenía
ganas de hablar con él.
―Mi jefe me pidió que instalara nuestro stand y no respondiste
ninguno de mis mensajes, así que quería verte.
¿Qué espera cuando actúa como un idiota posesivo?
Fuerzo una sonrisa y me quito los mechones sueltos de la cara.
―He estado ocupada. Te lo dije.
―Eso no significa que no puedas dedicarme unos minutos, Noah.
―Me clava una mirada.
Meto las manos en los bolsillos para evitar golpear su cara arrogante.
―¿Necesitas ayuda para encontrar las cabinas?
Alquilamos una enorme carpa blanca que está instalada al lado del
centro de entrenamiento, por lo que sería imposible pasarla por alto, y
cada mesa tiene los nombres de las empresas, pero cuanto antes se
instale y se vaya, mejor.
―Seguro, quiero hablar contigo sobre algo.
Aprieto los dientes, deseando no haber hecho la oferta.
―Okey.
Encuentro la mirada de Magnolia y ella hace un movimiento de
arcadas.
―Bueno, vamos. ―Agarra mi mano y entrelaza nuestros dedos, luego
nos lleva por el pasillo central.
Mientras veo por encima del hombro, Magnolia niega con la cabeza.
―Ayuda ―articulo.
Antes de que pueda ver su reacción, Jase me acerca mientras salimos.
No quiero ser grosera ni hacerle sospechar, pero él nunca es tan
cariñoso, no me ha tomado de la mano desde que salimos.
―Noah ―dice, llamando mi atención cuando nos detenemos frente a
la tienda blanca―. Quiero disculparme por mi comportamiento en el
restaurante y por la forma en que te hablé en nuestra última
conversación de texto.
Mis cejas se arquean ya que nunca me había pedido perdón. Jase
nunca era del tipo arrepentido.
―Estoy tratando de hacerme un nombre en el sector inmobiliario y
dejé que la presión me afectara. Saqué mi estrés contigo, y eso estuvo
mal. ―Él mete mi mano entre sus palmas, pareciendo sincero mientras
me ve a los ojos―. Espero que sepas cuánto valoro nuestra amistad y
todo lo que hemos pasado. He crecido mucho y no siempre te traté bien.
Por eso, lo siento.
Trago fuerte mientras mi corazón se acelera y quito mi mano de su
agarre sudoroso. Algo se siente mal con él.
―Wow. ¿Gracias? Realmente no sé qué decir. Me alegro de que
podamos ser amigos también, Jase.
―El regreso de mi pap{ me ha hecho pensar en la importancia de la
familia. Él y yo tenemos un largo camino por recorrer, pero tú nunca me
has traicionado. Eres la única con quien puedo verme envejeciendo y
construyendo un futuro. Eres hermosa, genuina y llevas tu corazón en la
manga, y sé que si no digo algo ahora, podría perderte con otra persona.
Ningún chico sería lo suficientemente bueno para ti, y no digo que yo
sería perfecto, pero trabajaría todos los días para ser el hombre que te
mereces.
Por lo general, soy buena para desviar y llevar una conversación
incómoda a otra parte, pero no estoy cien por ciento preparada para que
Jase me diga que quiere volver.
―Entonces… ¿qué piensas, Noah? ¿Quieres darnos otra oportunidad?
Soy financieramente estable ahora. Acabo de comprar una casa. Puedo
darte todo lo que quieras y más.
Hago una mueca ante su pequeño discurso mientras mi garganta se
aprieta, y busco palabras que no lo ofendan.
―Jase...mmm... ¿de dónde viene esto? Nunca hemos hablado de
volver a estar juntos en los dos años desde que rompimos. Me tomas un
poco desprevenida. ―Doy un paso atrás para crear distancia entre
nosotros.
Él asiente e intenta acercarme más, pero no lo permito.
―Lo sé, pero he estado pensando en ti sin parar. Éramos felices
juntos. Mi inmadurez y mis problemas emocionales son la razón por la
que nuestra relación terminó. Necesitaba crecer y hacer algo por mí
mismo antes de comprometerme con alguien, y estoy listo para hacer
eso ahora contigo.
―¿Por qué yo?
―Eres la única mujer que he amado. Las citas han sido una pesadilla
y, después de varios intentos fallidos, me di cuenta de que había una
razón para eso, y es porque se supone que tú y yo debemos estar juntos.
Eres mi alma gemela.
¿Alma gemela? ¿De qué diablos está hablando?
―Eso es muy dulce, Jase. Esas son palabras que la mayoría de las
mujeres sueñan con escuchar. E-es solo que me temo que no soy la
indicada para ellas.
―No entiendo. ―Su voz se hace m{s profunda mientras sus fosas
nasales se dilatan―. ¿Hay alguien más? ¿Cómo puedes simplemente
desperdiciar años de historia?
―Est{s poniendo mucho énfasis en mí en este momento, Jase. No
esperaba nada de esto, no me diste señales de que quisieras que
volviéramos a estar juntos.
Agarra mi brazo y me presiona contra su pecho.
―Bebé, estamos destinados a estarlo, solo dame una segunda
oportunidad para demostrarlo.
Empujo contra él, pero me aprieta más fuerte.
―Me est{s lastimando.
―Di que eres mía y te dejaré ir.
―No diré eso. ―Deslizo mi bota entre sus pies como preparación. Un
levantamiento de mi pierna y mi rodilla saludará sus bolas.
―Hay alguien m{s, ¿no es así? ―rechina, su tono bajo y amenazante.
―¡No importa! No estoy interesada en que volvamos a estar juntos
―le digo con firmeza, alejándome bruscamente.
Hago una mueca cuando me agarra el otro brazo, casi sacudiéndome.
―¿Quién demonios es él? ¿Alguien que conociste en Twisted Bull? ¿O
alguien que trabaja en el retiro? ¿Quién es el perdedor? ―Mira a su
alrededor como si esperara que mi hombre misterioso apareciera, lo
cual, si Fisher ve a su hijo maltratándome, podría ser una realidad.
―¡Suéltame! ―grito.
―¿A quién te estás follando, pequeña puta? Déjame pelear contra él y
ver quién realmente te merece. ―Mete la cara en mi cuello y desliza su
lengua debajo de mi oreja.
No le doy ninguna advertencia (no es que se la merezca) antes de
colocar mi rodilla entre sus piernas. Él me libera instantáneamente
mientras cae al suelo, murmurando malas palabras mientras palmea su
basura.
―¡Maldita zorra! ¿Qué demonios? ―chilla.
Mi corazón amenaza con salirse de mi pecho mientras me inclino y
trato de controlar mi respiración.
―Te dije que me soltaras, deberías saber que no debes tocarme
cuando te pido que no lo hagas.
―Maldita psicópata ―susurra, apenas logrando pronunciar las
palabras.
Me encojo de hombros.
―No toques a mujeres que no quieren ser tocadas, y no habría tenido
que golpearte.
Magnolia corre hacia mí, me toma del brazo y me jala hacia atrás.
―¿Qué diablos pasó?
―Jase aprendió una lección de la manera m{s difícil. ―Todavía estoy
furiosa cuando mis hermanos y Fisher vienen.
―¡Jase! ―Fisher lo ayuda a ponerse de pie, pero Jase se inclina sobre
sus rodillas, todavía tratando de recuperar el aliento.
―Déjalo, Fisher. Él es nuestro problema ahora. ―Wilder se interpone
entre él y yo, haciendo crujir sus nudillos.
―Yo me encargaré de eso ―les dice Fisher a mis hermanos, luego le
da una palmadita en el hombro a Jase―. Vamos, te llevaré a casa.
―Suéltame. ―Jase se sacude a Fisher, y veo el dolor en sus ojos tan
pronto como lo hace.
―Quieres pelear con los grandes, ¿eh? ―se burla Wilder,
arremangándose.
―¡Wilder, ya basta! ―Lo rodeo para enfrentar a Jase―. Vete antes de
que les des a mis hermanos una razón para pegarte. Ahora.
En lugar de hacer caso a mi advertencia, me golpea de nuevo contra
Wilder, haciéndome rebotar en su pecho.
―¡Est{s jodidamente muerto! ―Landen da el primer golpe, enviando
a Jase al suelo.
―¡No, basta! ―grito, pero ya es demasiado tarde.
Tripp patea la rodilla de Jase cuando intenta ponerse de pie.
Wilder le lanza un gancho a la cara y Jase tropieza hacia atrás. La
sangre brota de su nariz, pero aún no es suficiente para detenerlo.
―Maldito marica ―escupe Jase.
Waylon le da un puñetazo en la camisa y un cabezazo.
Fisher intenta quitárselos mientras yo les grito que se detengan.
Magnolia hace todo lo posible por intervenir, pero cuando mis
hermanos llegan a este nivel de ira, son imparables.
En medio de Fisher tratando de proteger a Jase, Landen lanza un
puñetazo y golpea a Fisher en la nariz.
―¡Dios, basta! ¡Van a matarlo! ―Jalo sus camisas por detrás, con la
esperanza de sacarlos de su ira.
No es hasta que un chorro de agua fría salpica a toda velocidad a todo
el mundo cuando se revuelven como un montón de pájaros.
―¿Qué demonios? ―espeta Wilder, sec{ndose el agua de la cara.
Mi papá corre detrás de Magnolia, le quita la manguera y cierra la
boquilla.
―Sepárense, muchachos. Ahora.
Mis hermanos murmuran malas palabras mientras se dispersan. Me
arrodillo junto a Jase mientras él se lleva las manos a la cara, la sangre
corre por sus muñecas y brazos.
―Jesús. ¿Est{s bien?
Fisher viene a su lado, con una expresión que nunca había visto en su
rostro. También le sangra la nariz, desearía poder comunicarme y
asegurarme de que está bien.
―Tienes que ir al hospital, yo te llevaré ―le dice Fisher.
―Vete a la mierda. ―Jase escupe m{s sangre, inclin{ndose hacia su
costado mientras intenta levantarse.
―¡Jase! ―Lo regaño ya que Fisher no ha hecho nada para justificar su
actitud. Debería agradecerle por intentar detener a mis hermanos―.
Deja de ser un idiota y ve a que te revisen.
Mi papá se acerca, levantando a Jase por su camisa como si no pesara
nada. Jase gime de dolor.
―Vienes conmigo. ―Luego ve a Fisher―. No te preocupes, no voy a
lastimarlo. La abuela Grace lo limpiará y luego charlaremos sobre cómo
tocar a mi hija.
Fisher parece perdido, sin saber si debería intervenir o dejar que Jase
se haga cargo de sus propias consecuencias.
―Pap{, por favor no seas rudo.
―Ya recibió su castigo, pero ahora tendr{ una conversación de
hombre a hombre ―dice con voz profunda y áspera y sacude un poco a
Jase.
Con aspecto derrotado, Fisher asiente como si le estuviera dando
permiso.
Veo el arrepentimiento escrito en su expresión como si supiera que
debería haber sido él quien lo criara adecuadamente. Jase tiene un
historial de hablar mal y actuar con exceso de confianza, pero nunca
había arremetido tan mal. Siempre podía convencerlo de que fuera
razonable, pero esta vez fue como si quisiera darles una razón para que
lo golpearan. No puedo entender por qué querría eso, pero lo
discutiremos más tarde.
Girándome hacia Magnolia, ella ve entre Fisher y yo.
La rodeo con mis brazos.
―Gracias.
―No es la primera vez que tengo que manguerear a tus hermanos. No
será la última.
Me burlo.
―Desafortunadamente.
―Los dejaré solos ahora. Quizás quieras limpiarlo. ―Levanta la
barbilla hacia Fisher y yo asiento.
―Buena idea, nos vemos en mi casa ―le digo a Fisher, sin darle
espacio para discutir mientras camino hacia mi camioneta. Mis
hermanos pueden pasar la tarde terminando el resto de los quehaceres.

―¿Est{s segura de que est{ bien que esté aquí? ―pregunta Fisher por
tercera vez mientras está de pie en mi baño.
―Nadie est{ prestando atención a nuestras ubicaciones en este
momento. ―Con cuidado, le quito la camisa y luego le desabrocho los
jeans―. Además, necesitas lavar esta sangre.
Abro la ducha y me quito la ropa mientras espero que se caliente. Los
recuerdos de lo que hicimos aquí hace apenas unos días todavía viven
en mi cabeza sin pagar alquiler, pero esta vez no se trata de eso. Fisher
está lidiando con mucho más de lo que pensaba cuando se trata de Jase.
No hay manera de que Jase maneje con madurez la verdad sobre su
papá y yo.
Fisher toma mi mano y se une a mí bajo el chorro mientras entro. Nos
lavamos en silencio, moviendo lentamente el jabón sobre las
extremidades y las partes íntimas del cuerpo.
―H{blame ―digo, rompiendo el silencio.
―No sé quién es mi propio hijo, y eso es mi culpa. Est{ arremetiendo
y no hay nada que pueda hacer al respecto.
Froto mi palma sobre su pecho húmedo, sintiendo su corazón
acelerado mientras el mío duele por él.
―Jase siempre ha reaccionado r{pidamente sin pensar, eso no es tu
culpa. Nunca se llevó bien con mis hermanos, pero nunca había sido tan
físico. No estoy segura de dónde vino eso.
―Desesperación ―responde―. La idea de perderte lo hizo estallar.
―¿Escuchaste?
―Pude leer la situación con bastante rapidez.
―Fue inesperado. No tenía idea de que quería que volviéramos a
estar juntos, pero incluso si estuviera soltera, no me interesaría. Intenté
rechazarlo lo mejor que pude, pero luego todo se intensificó muy rápido.
―Él dijo algo que debería haberme dado una pista, pero esperaba
estar equivocado.
Entrecierro los ojos.
―¿Qué quieres decir?
―Mencionó algo sobre tener una segunda oportunidad en el amor y
querer hacerlo bien esta vez. Cuando me estaba mostrando su casa,
habló de formar una familia y crear sus propios recuerdos. No le pedí
que diera más detalles porque pensé que estaba insinuando que no
consiguió esos recuerdos familiares mientras crecía, supuse que estaba
diciendo que quería tenerlos con su propia esposa e hijos.
―Tal vez el hecho de que estés aquí le trae algunos de esos recuerdos
dolorosos y, en lugar de hablar contigo, est{ actuando mal. ―Me encojo
de hombros―. Como sea, eso no excusa su comportamiento hoy.
Él frunce el ceño.
―Tienes razón, no lo hace.
―¿Te importa si te pregunto algo sobre Lyla?
Él quita mechones de cabello mojados de mi mejilla y lentamente frota
su pulgar sobre mi mandíbula.
―Adelante.
―Dijiste algo el domingo por la noche sobre lo que me he estado
preguntando. Jase hizo que pareciera que desapareciste a las pocas
semanas de su muerte, tú mencionaste que viajaste durante unos ocho
años, pero si ella falleció hace una década, ¿dónde estuviste esos dos
años?
Su garganta se mueve mientras traga con fuerza, y me preocupa haber
tocado un nervio del que no se sentirá cómodo hablando.
―En un centro de salud mental ―dice finalmente―. Jase no lo sabe.
―Oh... ―Parpadeo―. ¿Por qué no?
―No quería que él supiera lo que hice o intenté hacer. Si sabía dónde
estaba, me preguntaría por qué, y entonces tendría que mentir, no quería
que supiera la verdad.
Inclino la cabeza cuando escucho el quebrantamiento en su voz.
―¿Por qué estabas ahí?
Baja la mirada mientras aprieta la mandíbula.
―Tenía tendencias suicidas, Noah. Tres semanas después de enterrar
a mi hija, le pedí a mi amigo que me matara.
Mi corazón late con fuerza mientras me empapo de su confesión y
trato de formar las palabras correctas para responderle.
―Tenía mucho dolor, no podía ver el otro lado y solo quería morir.
―Todavía est{s aquí, así que supongo que él no lo hizo.
―Oh, me disparó. Simplemente no donde le pedí que lo hiciera.
Mis ojos se abren.
―¿Dónde?
―En el hombro. ―Mueve sus dedos hacia su brazo izquierdo y me
muestra la pequeña cicatriz―. Me la quitaron con cirugía. Imagina mi
decepción cuando me desperté en un hospital.
―¿Jase no sabe nada de esto?
―No, no quería que pensara que no era lo suficientemente fuerte para
quedarme y ser su papá. Fue el punto más bajo de mi vida y uno que no
quería explicarle a un niño de doce años. Mariah le dijo que yo viajaba
por trabajo.
―¿Y cuando creció? Podría haberle ayudado a comprender por lo que
habías pasado y por qué estabas distante.
―Eso no importa cuando eres pap{, no dejas a tus hijos y punto. Es
imperdonable. Me sentí avergonzado y abochornado. No quería que
supiera que elegí morir antes que ser su papá.
―El duelo no es blanco y negro, Fisher. Existe esa zona gris, ese lugar
donde nos perdemos tanto que nos olvidamos de todo y de todos. Nos
consumimos tanto con nuestro dolor que nos impide ver el sufrimiento
de aquellos que también quedaron atrás. Estoy segura de que él también
lo experimentó al perder a su hermana.
―No puedo explicar por qué elegí dejarlo cuando él también sufría.
―Habrías tenido que haber sufrido cantidades insondables de dolor
para alcanzar ese nivel. Dale un poco de crédito, creo que él podría
entender eso ahora a su edad.
―No fue solo el dolor, también fue la culpa.
―Ella murió en un accidente de senderismo, ¿verdad?
―Traté de atraparla... ―Su voz se quiebra―. Sucedió tan
malditamente rápido.
Las lágrimas atraviesan el dique mientras lo veo luchar por hablar. La
sensación de ardor que baja por mi garganta me hace ahogarme.
―Su pie resbaló cuando alcanzó el siguiente marcador. Ella cayó,
gritando mientras intentaba agarrarse a algo. Estuve a centímetros de
atraparla, pero mi pie tropezó con una gran roca y su cuerpo aterrizó
frente a mí.
Dios.
Mi voz se atasca en mi garganta mientras más lágrimas ruedan por
mis mejillas.
―Su cuello se rompió por el impacto.
Sacudo la cabeza y me limpio la cara. Las imágenes son demasiado
para soportar. No puedo responder.
―Cargué su cuerpo durante cinco kilómetros y, cuando llegué a mi
camioneta, pensé en tirarme por el acantilado para poder morir también.
El dolor fue inmediato e insoportable, pero sabía que Mariah merecía
enterrar a su hija, así que conduje hasta urgencias. No pude decírselo
por teléfono, así que le pedí al sheriff que los llevara al hospital. Ella
golpeó sus puños contra mi pecho mientras la abrazaba, gritando una y
otra vez que era culpa mía que su bebé estuviera muerta. Jase vio cómo
su mamá se derrumbaba y ambos me culparon.
Acuno su mejilla, ofreciéndole en silencio la tranquilidad que necesita
mientras deja escapar un suspiro tembloroso. Su mirada cae a nuestros
pies y se aclara la garganta como si estuviera tratando de contener sus
emociones.
―Mis pap{s me sacaron de sus vidas cuando decidí hacer de la monta
de toros mi carrera, por lo que tener relaciones cercanas con mis hijos era
una prioridad. Ella y Jase no eran aventureros, así que Lyla y yo siempre
hacíamos excursiones de un día. Yo era responsable de ella y también
me culpé a mí mismo. Debería haber estado más cerca o no dejarla llegar
tan alto, pero a Lyla le gustaba traspasar los límites incluso cuando le
advertía. Le gustaba ser valiente y probar cosas nuevas. Mariah se aferró
a la idea de que si yo no hubiera alentado tanto a Lyla, ella no habría
querido impresionarme subiendo tan alto. En el fondo, sabía que Mariah
estaba tan herida como yo y necesitaba echarle la culpa a alguien.
Ni siquiera puedo imaginarme estar en ninguno de sus zapatos.
Perder a mis tíos hace un par de años sacudió bastante a nuestra familia,
no podría imaginar perder a un hermano o ver a mis papás sufrir a ese
nivel.
―No podía dormir, comer ni trabajar. Ni siquiera sé qué pasó durante
esas tres semanas posteriores al funeral. Estaba entumecido y
simplemente seguía los movimientos de respiración y revivía el
recuerdo cada vez que cerraba los ojos. Jase acababa de perder a su
hermana y sus papás ni siquiera podían funcionar para garantizar que se
satisficieran sus necesidades.
―Lamento mucho que hayan tenido que pasar por eso. Ningún pap{
debería tener que enterrar a su hijo. ―Tomo su mano y entrelazo
nuestros dedos. Desearía poder decir lo correcto para aliviar su dolor,
pero nada podría eliminar el dolor y la culpa que ha sentido durante los
últimos diez años.
―El único pensamiento que tuve repetidamente fue terminar con mi
vida. Nunca pensé en morir antes de su accidente, pero no podía vivir
en un mundo donde Lyla no existiera. Mariah no podía verme, Jase
estaba alejado de lo que creía que era verdad. Quería poner fin a mi
sufrimiento junto con el de ellos. Fue un movimiento egoísta, pero no
me importó en ese momento.
―Fue entonces cuando le pediste a tu amigo que te disparara ―le
susurro.
Él asiente y aprieta mi mano.
―Quería que mi familia al menos tuviera mi seguro de vida. Damien
era detective, así que sabía que podía hacer que pareciera un robo que
salió mal o algo así.
Dejo escapar un suspiro.
―Gracias a Dios que no te escuchó.
―Después de despertarme, estuve debatiéndome entre si lo odiaba o
estaba agradecido de que me diera una segunda oportunidad.
―¿Y después de que tu hombro sanó, fuiste a un centro?
―Sí, él me obligó. Prometió que mantendría la verdad entre nosotros
solo si yo accedía a conseguir ayuda.
―¿Funcionó?
―Si y no. Pasé dos años yendo a terapia y a terapia de duelo, pero el
dolor nunca desaparece, hierve a fuego lento mientras me mantiene
como rehén, e incluso cuando trato de recordarme a mí mismo que está
bien seguir adelante, la culpa me hace retroceder. Después de diez años,
estaba cansado de que el arrepentimiento me paralizara. Jase es la única
familia que me queda y no quería pasar un día más sin intentar estar en
su vida otra vez.
―Jase es un chico confundido y herido que tuvo que crecer
demasiado rápido. Él no entiende por qué lo dejaste. Tienes que
decírselo para que pueda cerrar ese período de su vida. Probablemente
creció pensando que era culpa suya que no estuvieras cerca, que no era
lo suficientemente bueno. Jase necesita terapia para lidiar con sus
problemas de abandono y saber por qué no estabas podría ayudarlo en su
proceso de curación.
―Me temo que esto empeorar{ las cosas para él.
―Tal vez al principio, pero Jase te necesita más de lo que está
dispuesto a admitir.
―Y cuando le diga que me estoy enamorando de la mujer que él
quiere, ¿cómo crees que reaccionará ante eso? Nada de lo que le diga
sobre el pasado importará. Será la máxima traición a sus ojos,
especialmente ahora que sé que siente algo por ti.
Mi estómago se retuerce ante sus palabras, pero no me detengo en
ellas.
―Para ser justos, ninguno sabía que quería volver a estar conmigo, y
ciertamente no sabía quién eras cuando nos conocimos.
―Me temo que eso no le importará.
Y me temo que tiene razón.
Nunca compartí esa historia con alguien que me importara. Las únicas
personas que lo saben son mis terapeutas y mi amigo de la infancia. No
he hablado con Damien desde que me mudé aquí, pero hablo con él
cada seis meses para que no se preocupe por mí.
Admitir lo mucho que arruinaste tu vida no es algo fácil de decir en
voz alta, especialmente ante alguien de quien estás enamorado y de
quien quieres que vea lo mejor de ti.
Noah siempre ha sido la excepción. Ella me hace sentir seguro al
revelar todas las partes malas y feas de mí. Ella me escucha y no me
tiene lástima, pero es la única persona en este mundo que no puedo
tener.
Jase nunca me perdonará si descubre nuestro secreto.
Y si no elijo a mi hijo, no podré vivir conmigo mismo por haber
cometido un error por segunda vez. Jase necesita a su papá más que
nunca. Él necesita orientación y un modelo a seguir y, lo más
importante, necesito ser honesto acerca de por qué me fui. Lo llamo
todas las noches e intento hacer planes, pero él constantemente me
ignora.
Pero no regresé a Sugarland Creek para rendirme tan fácilmente.
Necesita volver a confiar en mí y nunca lo hará si descubre que le he
estado mintiendo.
Después de que Noah y yo nos duchamos, nos acostamos en su cama
y ella me deja abrazarla, sabiendo lo que vendrá. Hablamos de un poco
de todo menos del elefante gigante de la habitación.
Pasan tres horas antes de que ella se mueva y me vea.
―Debería regresar y asegurarme de que todo esté listo para mañana.
¿Podemos hablar más después de la recaudación de fondos?
La tristeza en su tono me destripa.
Trazo su pómulo, su nariz y recorro la línea de su mandíbula,
grabando cada centímetro de su rostro en la memoria. Asintiendo, le
doy una suave sonrisa.
―Sí. Debería ir a ver a Jase.
Una vez que me acompaña hasta la puerta, tomo su rostro y abro sus
labios con mi lengua para darle un beso profundo.
―¿Puedo preguntarte una cosa m{s? ―me dice mientras coloco mi
frente sobre la suya.
Dejo escapar un suspiro tembloroso.
―Sí, cualquier cosa.
―¿Quisiste decir lo que dijiste antes acerca de enamorarte de mí?
Mierda, ella no lo está poniendo fácil.
―Sí, Goldie. Quise decir cada palabra.

Subo las escaleras hasta el apartamento de Jase y llamo. Después de


conducir hasta la casa principal, Garrett me explicó que la abuela Grace
lo limpió y, después de tener una charla al respecto, se fue a casa.
―¿Qué? ―responde Jase, luciendo tan derrotado como yo me siento
con una lata de cerveza casi vacía en la mano.
Hago una mueca ante sus dobles ojos morados y su vendaje en la
nariz.
―¿Te calmaste?
Él se encoge de hombros y luego asiente.
―Bien. Ponte los zapatos.
―¿A dónde vamos? ―pregunta con vacilación, como si planeara
discutir.
―A visitar a tu hermana.

No he estado en la tumba de Lyla desde el día que la enterramos.


Ojalá pudiera decir que recuerdo cada segundo de ese día, pero estaba
demasiado entumecido para procesarlo. El único recuerdo que tengo es
el de Mariah llorando junto a su mamá y mis papás sentados junto a
Jase.
Mi mente bloqueó todo lo que estuviera fuera de eso.
―¿Tu mam{ te trajo alguna vez aquí? ―pregunto, conduciendo
lentamente por el cementerio. Un escalofrío recorre mi cuerpo mientras
veo las lápidas. Odio los cementerios.
―Cada año en su cumpleaños. ―Jase mantiene la voz baja mientras
ve por la ventana.
Una vez que me estaciono y salimos de mi camioneta, me doy cuenta
de que no recuerdo dónde está la tumba. Nunca volví después del
funeral. Sabía que estar aquí me recordaría su ausencia y lo que sucedió
en las semanas posteriores a su muerte, pero no hay excusa válida para
no visitarla.
Soy un papá de mierda.
Por suerte, no tengo que preguntar porque Jase toma la iniciativa. Las
flores que le dejaron la última vez están muertas desde hace tiempo y
lamento no haber traído un ramo nuevo.
―Tu mam{ escogió una bonita l{pida.
Mirándola fijamente, la leo por primera vez.
Amada hija y hermana
Lyla Eleanor Underwood
13 de octubre de 2001 - 3 de mayo de 2013

―La abuela la hizo. Mamá no pudo aguantar el tiempo suficiente para


decidir.
―Oh. ―Me quedo con las manos en los bolsillos, debatiendo cómo
iniciar esta conversación que nunca planeé tener con él―. Ella no es la
única que no pudo.
―Honestamente, no recuerdo mucho. Solo que mam{ lloró todo el día
todos los días y tú te fuiste unas semanas después. ―Su tono sombrío
me clava un cuchillo en el corazón porque una vez que escuche la
verdad, podría cambiarlo todo.
―No quería dejarte, Jase. Quería ser lo suficientemente fuerte, pero
estaba en guerra conmigo mismo.
Me ve con el ceño fruncido.
―¿Porque te culparon?
―Yo también me culpé a mí mismo. La culpa me comió vivo, el dolor
de perderla me consumió. ―Sacudo la cabeza, avergonzado de que me
tomó diez años tener esta conversación con él―. Hay algo que deberías
saber sobre por qué me fui. No sé cuánto importará ahora, pero te
mereces la verdad.
Me agacho hasta el suelo, aplano la palma de mi mano sobre la hierba
recién cortada y me siento más cerca de ella que en años.
―Habría muerto si eso significara que podía salvarla ―le digo,
ahogándome por lo que le hice pasar a mi amigo de la infancia y a mi
familia―. Intenté quitarme la vida incluso sabiendo que no podría
traerla de vuelta.
Jase se acerca, pero mantengo la cabeza baja a propósito para evitar su
mirada.
―¿Cuándo?
―Tres semanas después. ―Mi voz se quiebra mientras trago el nudo
en mi garganta―. Sentí que no podía existir en un mundo donde ella no
existía. El dolor me asfixió hasta que no pude soportarlo más.
Él deja escapar un profundo suspiro.
―¿Mam{ sabe esto?
Lo veo mirándome.
―Lo sabe.
Él frunce el ceño.
―Ella nunca me lo dijo.
―Ella estaba tratando de protegerte mientras vivía en su propio
infierno personal. Necesitaba a alguien a quien señalar con el dedo y lo
acepté de buena gana porque no importaba lo que me dijeran, era mi
culpa.
―¿Cómo intentaste suicidarte?
―¿Recuerdas a mi amigo Damien?
―Sí. Me traía regalos todos los años en Navidad y en mi cumpleaños.
―Oh. Él nunca me dijo eso, aunque suena como él.
―A Braxton no le gustaba que viniera por ahí, pensaba que Damien
era uno de los desencadenantes de mamá. Ella estaba en espiral durante
los siguientes días después de que él se iba, pero me gustaba hablar con
él, así que ella lo dejaba quedarse.
―Solo lo veo unas dos veces al año por la misma razón ―admito.
―¿Qué tiene que ver con Lyla? ―Se sienta a mi lado.
Si voy a ser sincero, también podría enfrentarme a mis dos hijos.
―Es lo que le pedí que hiciera por mí. ¿Quieres saber la historia
completa? Intentaré ahorrarte los detalles porque no es algo de lo que
esté orgulloso, pero explica por qué me fui. Al menos durante esos
primeros dos años.
Hace una breve pausa antes de asentir.
―Sí, quiero saber.
Inspiro profundamente, preparando mi mente y mi corazón para una
inmersión profunda en el pasado después de haberlo hecho ya con
Noah, pero él merece saber lo mismo.
―La muerte de Lyla me pareció el punto m{s bajo de mi vida hasta
tres semanas después, cuando le pedí a Damien que me disparara y me
di cuenta de que ese era el punto más bajo. Tú y tu mamá me culpaban y
yo no tenía nada por qué vivir. Pensé que la muerte era mi única salida.
Les explico lo que pasó ese día y cómo me sentí cuando desperté en el
hospital. Jase se aferra a cada palabra, pero con su expresión plana, no
estoy seguro de cómo lo está tomando.
―No puedes simplemente pedirle a alguien que te asesine y dejarlo
así. Especialmente a un detective. ―Sacudo la cabeza ante la ironía―.
Damien sabía que necesitaba ayuda y si no la obtenía, eventualmente lo
lograría. La pena y el dolor me destrozaron, me vaciaron hasta
convertirme en nada más que un caparazón, lo que me llevó a pasar dos
años en un centro de salud mental. Te extrañaba muchísimo, pero tu
mamá no pudo perdonarme, así que nos divorciamos. Ella no quería que
supieras dónde estaba y en ese momento estuve de acuerdo con eso, me
preocupaba cómo lo tomarías. Más tarde, me di cuenta de que dejaba
demasiado espacio para la interpretación de por qué me había ido, y no
decirte te hacía creer que te abandoné.
―Si, lo hice. Mam{ dijo que decidiste viajar por trabajo porque estar
en casa era un recordatorio constante de Lyla ―dice―. Recuerdo que
me pregunté por qué nunca llamaste ni enviaste una postal.
Una punzada de tristeza me golpea con toda su fuerza. Cada palabra
de verdad que sale de mi boca va acompañada de un dolor sordo en el
pecho.
―Tenía en mente que me habías descartado como tu mam{. Ella dijo
que todos estarían mejor sin mí y supuse que era verdad. Pensé que no
venir haría que fuera más fácil para todos seguir adelante, no quería ser
un recordatorio de lo que pasó.
―Bueno, no fue cierto. ―Respira temblorosamente como si también
estuviera luchando contra sus emociones―. Perdí a una hermana y a un
papá en un mes, prácticamente a mamá también. Ella fue un desastre
durante años, y no fue hasta que Braxton entró en escena que de alguna
manera volvió a su estado normal. ―Hay un momento de silencio
mientras él vuelve a concentrarse en el suelo―. Realmente te necesitaba.
―Su voz es baja y llena de dolor mientras arranca trozos de hierba.
Aunque no culpo a Mariah por cómo se las arregló con todo, desearía
que hubiera sido honesta y no me hubiera hecho sentir como si Jase
tampoco me quisiera.
―Jase. ―Suspiro profundamente y no digo otra palabra hasta que él
me ve de nuevo―. Me arrepiento de muchas cosas. Pasé los últimos
ocho años entre terapia y asesoramiento sobre el duelo. En cada cita o
sesión grupal a la que asistí, hablé de mis objetivos. Mi número uno era
encontrar un camino de regreso a tu vida, sabía que tenía mucho que
explicar y disculparme. Cometí un error y necesitaba encontrar el coraje
para volver. Lamento mucho haberte defraudado.
―Recuerdo haber sentido una mezcla de felicidad y enojo cuando me
llamaste el año pasado. Feliz porque me sentí abrumado al escuchar tu
voz; enojo porque me di cuenta de lo fácil que habría sido para ti hacer
eso hace años. Quería verte y ayudarte a conseguir una casa, pero no
estaba seguro de querer una relación papá-hijo.
Asiento, extendiendo mi mano y apretando su hombro.
―Me gustaría poder volver atr{s y hacer las cosas de manera
diferente. Créeme, viviré con ese arrepentimiento hasta el día de mi
muerte. La única excusa que tengo es que el dolor se apoderó de mí,
incluso una vez que dejé las instalaciones, no era el mismo hombre que
conocías cuando eras niño, pero ahora estoy aquí y quiero estar en tu
vida si me lo permites. Iré a terapia familiar contigo o podemos buscar
un grupo de apoyo para el duelo. Lo que sea necesario, y sé que no me
debes nada, así que si no estás preparado, lo respetaré.
―No es tan f{cil. ―Baja la cabeza―. Una parte de mí teme que te
vayas de nuevo.
Dejo caer mi mano y la apoyo sobre mi rodilla.
―Es comprensible, pero para que conste, nunca te dejaré otra vez.
Estoy aquí porque tú estás aquí, si te mudaras al lugar más frío del
mundo, te seguiría, pero por favor no hagas eso porque odio el maldito
frío.
Una pequeña sonrisa aparece en su rostro limpio.
―Anotado.
Hay un momento de silencio mientras escuchamos los árboles
moverse con el viento.
―Por cierto, no te culpé ―dice en voz tan baja que casi no lo escucho.
Inclino la cabeza mientras otro escalofrío me recorre. Hace veinticinco
grados, pero tengo los huesos helados.
―¿Qué quisiste decir?
Su mirada se encuentra con la mía.
―Por la muerte de Lyla. Dijiste que mam{ y yo te culpamos, pero yo
no lo hago.
Mis cejas se levantan.
―Oh. Supuse que te contó cómo murió Lyla.
―Todo lo que dijo fue que Lyla se cayó de un acantilado y no la
atrapaste a tiempo, luego dijo que, en primer lugar, era culpa tuya que
estuviera ahí. No supe la historia completa hasta que Damien me la
contó después de cumplir dieciséis años.
Hago una mueca cuando todo mi cuerpo se estremece. Lamiendo mis
labios secos, bajo mis ojos hacia su lápida.
―¿Qué dijo Damien?
Jase repite los acontecimientos exactos de ese día. Todo lo que le dije a
Noah, él también lo sabía, y durante todo este tiempo yo no tenía idea.
―También me dijo que no creía que tuvieras la culpa ―añade―. Y yo
tampoco.
Levanto la cabeza y me encuentro con su mirada.
―¿Ah, no?
―Parece que fue un accidente muy tr{gico, pero nadie tiene la culpa.
Lyla no podía ser detenida, recuerdo lo aventurera que era. ―Sonríe
mientras ve al cielo―. Siempre rogándome que subiera con ella las
colinas o las bajara en bicicleta. Tenía sed de esa emoción, algo que no
compartíamos, pero la admiraba por eso.
Las lágrimas brotan de mis ojos por segunda vez hoy.
―No tienes idea de lo que se siente oírte decir eso. ―Me froto los ojos
con la palma y asiento―. Y sí, ella era una adicta a la adrenalina como
yo. No le importaba lo peligroso que fuera algo porque simplemente la
hacía querer hacerlo más.
Jase me ve con los ojos entrecerrados.
―Pap{, no te culpo por lo que le pasó a Lyla, te culpo por irte cuando
yo te necesitaba. Años preguntándome por qué no fui suficiente para que
te quedaras. Me hizo preguntarme si hubiera sido divertido como Lyla,
o extrovertido como ella, entonces tal vez te hubieras quedado. ―Su voz
se quiebra y me inclino para abrazarlo. Las lágrimas rodando por
nuestras mejillas mientras permanecemos así durante unos minutos.
―Lo siento mucho, Jase. No puedo expresar cu{nto. Me necesitabas y
te decepcioné.
―Quiero volver a confiar en ti ―admite―, pero una parte de mí
todavía está enojada contigo.
―Lo sé. ―Asiento, soltando mi agarre sobre él―. Quiero que
superemos esto para que podamos tener una relación sólida, saludable y
confiable. Es la única razón por la que estoy aquí. Eres mi prioridad, no
quiero volver a lastimarte nunca más al no ser el papá que necesitas.
La culpa de enamorarme de Noah me devora porque sé lo que tengo
que hacer para cumplir mi promesa. Dolerá muchísimo y ella me odiará,
pero esta vez debo elegir a mi hijo en lugar de tomar la ruta egoísta.
Cuando la vida se puso difícil, quise morir, lo que significó dejarlo atrás,
pero luego no lo hice y aun así me fui.
Si él siente algo por Noah, nunca aceptará que yo también lo haga.
Él me necesita ahora más que nunca, tengo que darle tiempo para que
se recupere y para que reconstruyamos nuestra relación. Si descubre que
le mentí y que salí en secreto con su ex, no me perdonará una segunda
vez.
―¿Recuerdas cuando Lyla empacó su pequeña mochila de Barbie y
dijo que se escaparía en su bicicleta? ―pregunta Jase riéndose mientras
ve fijamente su lápida.
―Oh, sí. Hizo un sándwich de mantequilla de maní y mermelada,
luego tomó una bolsa de Doritos y dos cajas de jugo. ―Me río entre
dientes al recordarlo―. Tu mamá nos dijo que le siguiéramos la
corriente, así que nos aseguramos de que ella empacara la ropa
adecuada, se ató los zapatos y le puse aire a las llantas.
―Era extrañamente inteligente a los nueve años, y atrevida. ―Jase
sonríe―. ¿Por qué quiso huir otra vez?
Me paso una mano por el cabello mientras recuerdo ese día.
―Quería un cachorro y decidió que iba a buscar una nueva familia
que le permitiera tener tantos perros como quisiera.
―Cierto.
―Se montó en su bicicleta y llegó con los Mueller. Ellos tenían un San
Bernardo que la perseguía por el jardín y finalmente la agotó. Después
de que ella se quedó dormida en el sofá, mamá y yo fuimos y la
llevamos a casa. Mientras la arropaba, me preguntó si podíamos
conseguir un perro como el de ellos.
―Y luego, cuatro meses después, recibimos uno.
Ambos nos reímos porque Lyla no era más que persistente con lo que
quería.
―¿No lo llamó Tiny? ―pregunto.
―Sí, Tiny el San Bernardo.
Sonrío porque me inundan más recuerdos de Lyla que he bloqueado
durante años. Eran demasiado dolorosos para recordarlos, pero me
gusta tenerlos ahora.
―Murió unos meses después de que tú te fueras ―admite Jase―. El
veterinario dijo que era una afección cardíaca poco común, mamá dijo
que murió con el corazón roto porque extrañaba a Lyla tanto como
nosotros.
Sacudo la cabeza.
―Lo siento mucho.
Jase asiente como si estuviera demasiado ahogado para hablar.
Cuando se levanta el viento, decidimos irnos, pero luego le pido a Jase
que me deje un momento a solas. Él va hacia mi camioneta y yo me paro
frente a su lápida, disculpándome una y otra vez por no haber venido
antes.
―Siempre desearé que hubiera sido yo y no tú quien murió ese día.
Nos reuniremos algún día, y cuando llegue ese momento, te atraparé y
nunca te soltaré. Descansa en paz, niña.
Mientras me alejo, dejo que las lágrimas caigan libremente, aunque lo
odio. He hecho lo mejor que pude para mantener la guardia alta, pero
con Noah rompiéndola y Jase y yo viniendo aquí, estaba destinado a
caer.
Cuando me subo a la camioneta, inmediatamente la pongo en marcha
y bajo las ventanillas.
―¿Es estúpido pensar que puedo tener mi propia familia normal y
feliz? Una esposa y algunos hijos, tal vez incluso uno o dos perros,
―pregunta Jase, viendo hacia afuera mientras salimos del cementerio.
―No, en absoluto. Mereces encontrar a alguien que te haga feliz.
Encontrar a esa persona con la que puedas pasar el resto de tu vida es
algo hermoso, y ser papá es el sentimiento más grande del mundo.
Tenerlos a ti y a Lyla como bebés me hizo sentir muy orgulloso. Sé que
puede ser difícil de creer después de lo que hice, pero ustedes dos
fueron mis mayores logros y mis mayores bendiciones.
―Creo que realmente la cagué con Noah ―murmura.
Mi corazón late con fuerza ante el sonido del nombre de ella saliendo
de su boca. Necesitamos hablar sobre ella y lo que él hizo, pero nuestra
conversación sincera tenía que ser lo primero, y es por eso que lo traje
aquí en primer lugar.
Me aclaro la garganta.
―¿Quieres hablar de eso ahora?
―Nunca le había hablado así antes. Sé que reaccioné de forma
exagerada, pero mi temperamento se salió de control. Ella nunca me
perdonará.
―Ella podría hacerlo. ¿Qué desencadenó esto?
―Es estúpido. ―Se encoge de hombros, pero le insto a que me lo diga
de todos modos―. Craig Sanders dice que la vio besándose con alguien
en su camioneta en Twisted Bull la noche que fuimos a Lilian's. Supongo
que me molestó porque siempre pensé que volveríamos a estar juntos.
Que cuando pudiera demostrar que era el hombre adecuado para ella,
vería que encajamos bien, con un trabajo digno y casa nueva. El
siguiente paso es formar una familia. Cuando ella me rechazó, no sé qué
pasó, solo vi rojo. La idea de ella con otro chico es algo de lo que no he
tenido que preocuparme... hasta ahora, supongo.
Mi espalda se endereza, esperando a ver si me pregunta lo que creo
que me preguntará.
¿Sabe que viajamos juntos en su camioneta? ¿O supone que
condujimos por separado?
―Estabas ahí con sus hermanos, ¿verdad? ¿La viste con alguien?
Cuando me rechazó, le pregunté con quién estaba saliendo, pero no me
dijo.
―Mmm... sí, había un chico con el que estaba bailando. ―No es
mentira, pero aún así me siento como una mierda de todos modos―.
Bueno, ella y Magnolia. Estuvieron ahí un rato.
―Debería haber sabido que encontraría a alguien mejor.
El sentimiento de desánimo de Jase sobre sí mismo está relacionado
con su falta de confianza. Otra cosa que debería haberle enseñado.
―¿Todavía la amas, entonces? ―digo con cuidado, esperando no
hacerme tan obvio.
Se encoge de hombros y se me seca la garganta.
―Pensé que tal vez sí, pero luego de hablar con la abuela Grace, ella
me ayudó a darme cuenta de que estaba enamorado de la idea de ella.
Tener una pareja, una esposa, alguien con quien volver a casa. La amo
como persona, lo sé, pero en cuanto a estar con ella como pareja, no
estoy seguro.
Parpadeo un par de veces, confundido de si debería sentirme aliviado
o no.
―¿Tiene sentido?
―Definitivamente.
No.
Pero no quiero darle espacio para descubrir la verdad. No sobre esto.
Será una traición que no podremos volver.
―Tienes que disculparte ―le digo―. Con sus hermanos también.
―¡Me patearon el trasero! No les voy a decir una mierda.
Le lanzo una mirada penetrante.
―Los pusiste en una posición en que tenían que proteger a su
hermana menor.
―Ella podría haberse ocupado de sus propios asuntos. Noah puede
cuidar de sí misma. ―Él asiente hacia su ingle y yo resoplo.
Una calidez de orgullo me llena al saber que eso es verdad.
―Yo también recibí un golpe por ti ―le recuerdo, sonriendo.
Una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios.
―No deberías haber tratado de protegerme.
―Jase... ―digo en voz baja―. Siempre te protegeré ahora.
Incluso si eso significa protegerlo de una verdad que lo lastimaría.
―¿Quieres entrar a tomar una cerveza? ―me pregunta cuando me
estaciono frente a su departamento.
Pongo mi camioneta en parking.
―Sí, me encantaría, pero no puedo quedarme mucho tiempo ya que
mañana seré juez.
―Mi jefe est{ enojado porque no instalé el stand. Envió a alguien m{s,
pero sé que no seré bienvenido a ir ahora.
Lo sigo hasta su puerta.
―Dale unos días, luego discúlpate y suaviza las cosas. Noah parece
del tipo que perdona.
Al menos esa es mi esperanza.
―Ella sí, pero sus hermanos ya me odian, así que nunca los
conquistaré.
―No veo por qué no, todos ustedes son ruidosos y les gusta lanzar
golpes.
Se burla, abre la puerta y entra.
―Creo que necesitamos algo más que violencia en común para
soportarnos, no quiero exactamente tener que esquivar sus puños cada
vez que estoy cerca.
Me río y asiento con la cabeza mientras él me lleva a la cocina y luego
me entrega una lata del refrigerador.
―Suena como cualquier otro chico impulsivo de veintitantos que he
conocido. Demonios, yo también lo era. Con el tiempo, todos lo
superarán y tomarán mejores decisiones. ―Abro la parte superior―.
Empezando con esta cerveza barata.
―Oye, ahora tengo una hipoteca y facturas. Tengo que ser
responsable y toda esa mierda.
Dejando mi lata, doy unos pasos y atraigo a Jase a mis brazos. No lo
había abrazado así desde que tenía doce años, y aunque ahora tiene
veinticuatro, siempre será un niño para mí. Un niño que necesita a su
papá, sin importar su edad.
Al principio, me preocupa haber cruzado una línea, pero luego él se
mueve y me rodea con sus brazos también.
Y es el mejor sentimiento del mundo.
Puedo hacer esto. Puedo estar aquí para él mientras trabajamos en los
problemas de abandono y el dolor que lo rodea. Podemos volver a
conocernos y, con suerte, algún día, el dolor que he causado
desaparecerá.
―Te amo, Jase. Sé que tengo mucho que hacer, pero estoy dispuesto a
hacerlo si me dejas.
Cuando lo suelto, los ojos de Jase están inyectados en sangre.
―Realmente me gustaría eso, pap{.
Es la primera vez que me llama papá con admiración en su voz.
―Tenemos que ponernos al día. ―Sonrío y me apoyo en la encimera
de la cocina.
―¿Qué quieres saber primero?
―¿Qué tal tu primera vez conduciendo?
La comisura de sus labios se levanta y se ríe.
―Vas por las cosas buenas, ¿eh?
Cuando salgo cuatro horas después, me duele la cara de tanto sonreír.
Jase y yo necesitábamos esto más de lo que yo quería admitir, pero
finalmente parece que estamos progresando.
―¡Lev{ntate y brilla! ―Magnolia irrumpe en mi puerta con dos cafés.
Me quedo en shock con una toalla envuelta a mi alrededor mientras
ella sonríe ampliamente.
―¿Latte? ―Ella lo sostiene y yo lo tomo vacilante.
―¿Quién eres y qué has hecho con mi mejor amiga? ―Levanto la tapa
y huelo el interior antes de beberlo.
Apenas son las siete de la mañana y Magnolia Sutherland tiene los
ojos muy abiertos y la coleta espesa como si estuviera lista para
conquistar el mundo.
―Tu mejor amiga que no tiene que trabajar ni aguantar a la señora
Blanche todo el día.
―Mmm, esto es bueno. ―Lo hago girar antes de tomar un trago más
grande―. Alguna locura.
―Toffee White Mocha con un toque de caramelo y una medida extra.
―¿Hiciste esto en casa?
―Si alguna vez fueras a mi apartamento, verías mi nueva cafetera.
Compré jarabes nuevos y un espumador caro. ―Ella me sigue mientras
camino hacia el baño.
―Te lo digo, debes dejar tu trabajo y comenzar tu propio negocio. La
señora Blanche no tiene nada que hacer contra esto. ―Le sonrío
ampliamente a través del espejo.
―Ningún banco en Tennessee me conceder{ un préstamo para
pequeñas empresas con mi crédito, necesitaría un aval y mis papás ya
me dijeron que no ―dice, sentada en el inodoro mientras agarro lo que
necesito para arreglarme.
Están molestos porque no fue a la universidad y no la ayudarán
económicamente. Ella se mudó y consiguió un trabajo, pero se siente
miserable trabajando para otra persona. Magnolia sería una excelente
propietaria de una pequeña empresa si tuviera la oportunidad de
demostrar su valía.
―¿Alguna idea de cu{nto necesitarías? ―Agarro mi bolsa de
maquillaje, luego busco mi crema hidratante y corrector.
―Bueno, no, todavía no, pero estaba navegando en línea y vi las ideas
más lindas de cafés móviles. Algo así como camiones de comida, pero
para café. Comprar un camión sería mi mayor costo inicial, pero después
de eso, los gastos generales serían baratos. Podría rotar los anuncios
cada pocos meses, hacer crecer mi base de clientes y luego, ¿quién sabe?
Encontrar un lugar permanente y conocer a mi futuro esposo.
Me río de eso.
―Un objetivo a la vez, Mags.
Abre su aplicación de fotos y hojea las imágenes que guardó.
―¡Esos de tem{tica western son adorables! ¡Dios, me encanta esta
idea!
―¿Verdad? Pintaría el exterior como un bonito color rosa o verde
azulado, luego pondría un letrero genial con Magnolia's Morning Mocha
o algo así. Como sea, necesitaría un préstamo para comprar el remolque
o el camión y contratar a alguien para que me ayude a armarlo; a menos
que logre encontrar uno usado ya terminado, entonces simplemente
tendría que arreglarlo. Tendría que pagar los permisos y licencias y
luego pedir todos mis suministros y equipos. Entonces, ¿probablemente
más de cuarenta o cincuenta mil dólares? Más o menos.
―Okey, eso no está tan mal para una nueva empresa. Apuesto a que
un banco te aprobaría para eso.
―¿Conoces algún banquero que no esperaría que yo comenzara a
pagarlo hasta dentro de un año?
―¿Podríamos hacer un Kickstarter5? Ellos compran café con un año
de anticipación y tú obtienes tu dinero ahora. ―Me encojo de hombros,
no muy segura de si eso funcionaría, pero si conozco a Magnolia, no se
detendrá hasta obtener lo que quiere.
―Podemos intercambiar ideas m{s tarde. ¡Hoy todo se trata de ti!
¿Estás emocionada?
―Quieres decir, que todo sea acerca de la caridad.
Ella me despide.
―Sí, ellos también, pero necesito una actualización de Fisher también.
¿Alguna noticia sobre Jase?
Después de que Fisher se fue anoche, estaba demasiado agotada
emocionalmente para hablar por teléfono con ella, así que le envié un
mensaje de texto con un resumen de lo que sucedió cuando Fisher vino a
mi casa.
―No, solo lo que me dijo mi pap{. La abuela Grace lo limpió, pap{
habló con él y luego Jase se fue a casa. Después de que Fisher se fue de
aquí, fue a la casa de Jase. No he oído nada desde entonces.
Saco mi rímel y termino mi rutina de maquillaje.
―¿Cómo te sientes con todo? ¿Qué dice tu instinto?
Me cepillo el cabello mientras veo mi reflejo.
―Nunca lo obligaría a elegir, y aunque él lo intentara, no se lo
permitiría. Regresó por Jase y es obvio que necesita a su papá en este
momento. Si Jase siente algo por mí, eso hace que esto sea aún más
complicado. Independientemente de que yo no sienta nada por Jase,
Fisher no se arriesgará. Ya mencionó que no quería arruinar su segunda
oportunidad con su hijo, no puedo ser la persona que se interponga en
eso. Terminaría resentido conmigo y eso haría que todo esto fuera inútil.

5
es una plataforma exclusivamente para proyectos creativos para financiación en masa del público en general.
―Entonces... ¿est{s diciendo que se acabó? ―Ella cruza las piernas y
me ve fijamente.
Mi corazón se rompe al oírla decirlo en voz alta.
―Tengo una pequeña esperanza de que haya una manera de evitarlo,
pero lo dudo. Fisher se culpó a sí mismo por la muerte de Lyla y luego
dejó a Jase cuando éste solo tenía doce años. No cometerá ese error dos
veces, soy la amenaza que podría arrebatarle todo, sería estúpido si
siguiera andando a escondidas conmigo.
―Eso no es justo, Noah. Jase necesita crecer y superarlo.
―No es tan fácil, Mags. Fisher cree que la traición por sí sola sería
suficiente para arruinar su relación. Si descubre que lo hicimos a sus
espaldas, es posible que Jase nunca lo perdone. Si se lo contamos
nosotros mismos, Jase podría obligarlo a elegir. Honestamente, no sé
cuál sería la reacción de Jase, pero después de ayer, no puedo imaginar
que sea buena.
―Así que tiene problemas con su pap{. ¿Quién no? Puede hablar con
un terapeuta como todos los demás y dejar que su papá siga siendo feliz.
Agarro mi secador y desenredo el cable.
―Ahora sé por qué no pasaste psicología en nuestro último año.
―Era un somnífero con el señor Monótono poniéndome a dormir. Eso
no es mi culpa.
―¿Puedes encontrarme un lindo conjunto mientras termino?
―pregunto, desesperada por cambiar de tema.
―¿Para hacer negocios lindos o seducir lindo al papá de tu exnovio?
―¿Por qué te pregunto algo? ―digo inexpresiva.
Ella se pone de pie y me rodea con sus brazos.
―Porque me amas.
Pongo los ojos en blanco y luego enciendo la secadora.
Hará calor como siempre, pero con la llegada de los periodistas de los
periódicos locales, quiero estar algo presentable para las fotografías. En
lugar de recogerme el cabello en un moño desordenado como hago la
mayoría de los días, me hago media cola de caballo y rizo algunos de los
mechones que enmarcan mi cara.
―¡Chica sexy! ―Magnolia rechifla tan pronto como entro a mi
habitación.
―¿Qué me encontraste?
―Dos opciones de vestidos de verano: uno verde oliva con volantes
en la parte inferior de ven y fóllame, o uno amarillo girasol con vibras de
azótame papi. ―Sostiene cada percha en sus manos y las mueve hacia
arriba y hacia abajo―. ¿Cuál es tu favorito?
―Ni siquiera debería sorprenderme que no me hayas dado una linda
opción de negocios. ―Me río entre dientes, luego agarro el verde oliva.
Una vez vestida, me pongo mis botas vaqueras favoritas, luego me
pongo algunas joyas, que no uso a menudo cuando entreno, pero quiero
lucir bien.
―Trayendo las armas pesadas para Fisher, ¿eh? ―Magnolia se sienta
en el borde de mi cama, observando cada uno de mis movimientos.
―Sí, los brazaletes y los aros pequeños deberían incitarlo a deshacerse
de su hijo y elegirme a mí ―digo secamente.
Ella se levanta y camina detrás de mí mientras me veo en mi espejo de
cuerpo entero.
―No tienes que fingir conmigo, Noah. Est{ bien estar mal porque no
pueden estar juntos.
―Realmente me gustaría no pensar en eso hoy, al menos hasta que
tenga que hacerlo. Será uno de los jueces, así que no es que sea evitable.
Prefiero vivir en mi burbuja despistada un día más.
Ella apoya su cabeza en mi hombro.
―Okey. Solo sé que estaré aquí cuando me necesites. A quien
necesites que le dé un rodillazo en la polla o un café caliente en la cara,
llámame, pero prefiero darles un rodillazo porque desperdiciar café es
un delito.
Inclino mi cabeza sobre la suya y sonrío.
―Gracias, Mags. Me alegro de poder contar siempre contigo para la
venganza.
―¡De día o de noche!

Cuando llego al granero, todos están trabajando. Tomamos prestados


peones del rancho del retiro para ayudar con tareas diversas. El sheriff
Wagner y un par de sus ayudantes también estarán presentes para
asegurarse de que todos estén a salvo y que nada se salga de control.
Saber que no puedo hablar con Fisher sobre nada personal me pesará
todo el día. Con suerte, dado que Magnolia y Ellie son mis manos
derechas, me hablarán lo suficiente como para mantenerme distraída.
Entramos en las caballerizas en donde Ayden ya está trabajando. Con
las actividades de hoy, tiene que empezar aún más temprano para
limpiar los establos, el alimento y el agua, y estar disponible para ayudar
a los competidores a subir a sus caballos para el día.
―Buenos días, señoritas ―saluda Ayden, caminando hacia nosotras
con una pala.
―¿Cómo van las cosas hasta ahora? ¿Hay algo que podamos hacer
para ayudar?
―No me ofrezcas como voluntaria para trabajos manuales.
―Magnolia me da un codazo.
La veo de reojo y ella se encoge de hombros.
―Yo supervisaré ―aclara.
Después de comunicarnos con Rudy y Trey y asegurarnos de que
estén listos, Magnolia y yo nos reunimos con Ellie a continuación.
Independientemente de que esté triste por la incapacidad de Ranger
para competir hoy, está de buen humor.
Los entrenadores y competidores empiezan a llegar y le doy la
bienvenida a cada uno mientras descargan sus caballos. Mamá y la
abuela me ayudaron a hacer bolsas de regalos la semana pasada, así que
una vez que están instaladas, les entrego las bolsas y les doy la
bienvenida. A la mayoría de ellos los conocí informalmente en otros
concursos o solo vi sus fotografías en folletos, pero es un placer
conocerlos oficialmente.
―Gracias por no invitar a Craig Sanders. Ha sido la mayor molestia
de mi vida desde que rechacé su oferta de trabajar con él. ―Brittany
MacIntire se acerca con su entrenadora, Amelia Bradshaw.
―Ya somos dos. ―Gimo.
―Espera, ¿yo escuché que vendría? ―Amelia ve de un lado a otro
entre nosotras―. Me lo dijo la hermana de uno de sus clientes.
―¿Todavía tiene clientes? ―Resoplo―. Bueno, considerando que
invadió propiedad privada y destrozó el centro de entrenamiento,
tendrá una escolta policial si muestra su cara.
―Aparentemente no est{ tan feliz de que las hermanas Fanning lo
hayan dejado por ti. ―Amelia se encoge de hombros―. No es que
pueda culparlas.
No hay amargura ni celos en su tono, lo cual es una grata sorpresa.
Harlow y Delilah Fanning merecen un entrenador que pueda ayudarlas
a avanzar, no gritarles cuando se equivocan. Harlow es una de mis
clientes, así que está aquí para la exhibición, pero como aún no he
firmado con Delilah, no pude ingresar su nombre, pero ella todavía
viene a apoyar a su hermana.
Charlamos unos minutos más antes de darle la bienvenida a los
siguientes. La mayoría de los entrenadores son entre diez y quince años
mayores que yo, mientras que sus clientes tienen aproximadamente mi
edad, pero creo que eso solo me ayuda a conectarme mejor con ellos.
Cuando se trata de caballos, tengo mucha paciencia y comprensión
frente a otros entrenadores que están tensos y se molestan fácilmente.
Los caballos pueden sentir eso y, a menudo, afecta su forma de aprender
y desempeñarse.
―¿Est{ todo bien, cariño? ―pregunta mam{ mientras caminamos
hacia el centro de entrenamiento después de acomodar a todos. Ella y
papá llegaron temprano para conocer a todos antes de que abriéramos.
―Sí, solo nervios, pero me alegro de que finalmente estemos aquí.
―Sonrío ampliamente―. No podría haberlo hecho sin ustedes.
Ella me rodea con el brazo y me aprieta.
―Esto es todo tuyo, Noah. Nosotros simplemente ayudamos, tú eres
el cerebro detrás de esto. Todo será asombroso, ya verás.
Le doy unas palmaditas en la mano que descansa sobre mi hombro.
―Gracias, mam{.
Papá está jugando con el micrófono en la mesa del maestro de
ceremonias cuando nos acercamos a él adentro. Tiene una amplia
sonrisa y se ve elegante con jeans oscuros, botas, camisa azul por dentro
y sombrero de vaquero.
―¿A quién intentas impresionar, vaquero? ―bromea mamá,
inclinándose para darle un beso.
―Tenemos que convencer a esta gente de que gasten su dinero de
alguna manera ―dice, y nos reímos.
―Ya lo hicieron si compraron un boleto ―le recuerdo.
―Sí, y ahora tengo que llevarlos a la subasta silenciosa. ―Él me guiña
un ojo.
―Si quieres recaudar mucho dinero, subasta a los gemelos para tener
citas. Las mujeres sedientas pagarán entre tres y cuatro cifras. ―Me río
entre dientes, esperando que mis papás se rían de mi broma, pero en
lugar de eso, papá se pone serio y toma su teléfono.
―Solo estaba bromeando. ―Me inclino mientras él escribe en su
pantalla.
―Demasiado tarde, le dije a Landen que lo agregara a la lista.
―Genial. Bueno, si alguien pregunta, no fue idea mía. ―Levanto las
manos. Aunque se merecen la humillación después de toda la mierda
que hacen para molestarme.
Ellie y Magnolia se reúnen conmigo y encuentran un lugar para
sentarse detrás de la mesa de los jueces. Yo estaré sentada cerca de mis
papás y me aseguraré de que todo funcione sin problemas mientras
Ayden y los otros peones del rancho manejan los caballos. Landen y
Tripp supervisan que los competidores se alineen a tiempo, mientras
que Wilder y Waylon se encargan de sacar los barriles y acomodar los
postes de salto.
La abuela Grace entra con Mallory y Serena y se sientan en las gradas
junto a mamá. Saludo a la gente que encuentra sus asientos, más peones
del rancho caminan por ahí, ayudando a la gente, y pronto el ruedo se
llena al máximo. Mi corazón se hincha de orgullo y las mariposas
pululan por mi estómago, el momento para el que trabajé durante los
últimos seis meses está por comenzar.
Wilder entra comiendo una mazorca de maíz gigante y masticando
con la boca abierta.
―¿De dónde sacaste eso? ―le pregunto con las manos en las caderas.
―¿Qué? Los camiones de comida están abiertos.
―Se supone que debes ayudar ―le recuerdo.
―Relájate, puedo realizar múltiples tareas. Pregúntale a Jen. ―Mueve
las cejas y tengo arcadas―. Y estaba escoltando a los jueces, ya están
aquí.
Mi corazón se acelera cuando veo a Fisher caminando al final. Mis
papás les dan la mano a cada uno y les agradecen por ofrecerse como
voluntarios. Los ojos de Fisher se encuentran con los míos y
rápidamente desvío la mirada antes de que alguien note la tensión entre
nosotros. Cuando los jueces se sientan en la mesa frente a nosotros, papá
les entrega un cuadernillo de cada competencia con toda la información
de los corredores.
―Una vez que llegue el portavoz de la organización benéfica, podr{s
empezar ―le digo a mi pap{ cuando termina.
Les pedí que enviaran a alguien para que pudiera ser parte del evento
y pudiéramos presentar un cheque al final del día.
Magnolia me da un golpe en el costado, llamando mi atención, luego
asiente hacia alguien que viene hacia nosotras.
Oh, mierda.
No esperaba que él viniera ya que vive a unas horas de distancia.
―Noah. Magnolia. Luciendo hermosas como siempre. ―Él silba y un
escalofrío me recorre.
―Hola, Ian. ―Fuerzo una sonrisa, esperando con todas mis fuerzas
que no reconozca a Fisher como el tipo del camión de comida la noche
que nos arrestó en el rodeo.
―¿Qué est{s haciendo aquí? ―le pregunta Magnolia, manteniendo
deliberadamente su atención en ella.
―No pensaste que me perdería el evento del verano, ¿verdad? Sabía
que estarían aquí y no pude resistirme a verlas de nuevo. ―En lugar de
darse cuenta de que no lo queremos aquí, se sienta en la fila detrás de
nosotras.
―Qué amable de tu parte apoyar la organización benéfica, Ian. ―Hago
hincapié en las palabras para que sepa que este no es un evento para
mezclarse.
Tan pronto como digo su nombre, Fisher se da la vuelta. Pasa su
mirada de mí a Ian, y noto la comprensión en su rostro tan pronto como
lo golpea. Abro mucho los ojos y sacudo la cabeza para indicarle que
permanezca volteado, y me muestra una mirada de preocupación antes
de ver hacia el ruedo.
Ian continúa hablando con Magnolia y le pregunta por qué nunca le
envió mensajes de texto después del rodeo y cómo deberían pasar el fin
de semana. Ella intenta rechazarlo, pero él no capta la indirecta.
―Mags no tiene relaciones a larga distancia, así que a menos que
planees mudarte aquí, diría que una cita no tiene sentido ―intervengo
cuando las mejillas de Magnolia se calientan de frustración.
Ella gira su cabeza hacia mí y susurra:
―No le des ideas.
―Nunca sabes, me mudaría por la persona adecuada. ―Sonríe con
picardía―. Hablando de... ¿todavía estás con ese tipo con el que te
atrapé escabulléndote en el camión de comida?
Mierda.
―¿Quién?
Por supuesto, Wilder regresaría en el peor momento posible.
―No es asunto tuyo ―murmuro―. Vete.
―Acabas de regañarme por no ayudar. ¿Ahora quieres que me vaya?
Decídete, maldita sea.
―Ve a buscar al representante para que podamos empezar ―le
digo―. Probablemente esté perdido.
―¿Se supone que debo saber cómo es o qué?
―Yo sé quién es. ¡Iré contigo! ―Magnolia se pone de pie de un salto,
ansiosa por alejarse de Ian, pero dejándome mientras tanto con él.
―¿Esos dos son algo? ―me pregunta Ian mientras los observa salir
del ruedo.
―Eww, no. Ella busca a un Hollis diferente. ―Me río para mis
adentros.
―¿Has vuelto con Jase?
―No ―digo con firmeza.
―Entonces, ¿por qué no puedo saber con quién estabas en el rodeo?
¿Est{ aquí? ―Mira a su alrededor.
Me deslizo y bajo la voz.
―No es algo que quiera que mis pap{s sepan, así que necesito que
hagas silencio al respecto o le pediré al Sheriff Wagner que te acompañe
afuera. ¿Entendido? ―Le sonrío ampliamente.
Se endereza y se aclara la garganta.
―Est{ bien, seguro.
Una vez que regreso a mi lugar, Wilder y Magnolia regresan con el
señor Billings. Mi papá lo saluda, lo presenta a los jueces y luego sacudo
la cabeza y le agradezco por venir. Mamá le muestra dónde sentarse y
una vez que todo está en su lugar, papá toma su micrófono y se para
entre los barriles en medio del ruedo.
―¡Bienvenidos al primer evento de recaudación de fondos Hollis!
Estamos muy contentos de que estén aquí para recaudar dinero para la
Fundación Fresh Start. Cada centavo se destinará a ayudar a los caballos
heridos y rescatados.
La multitud aplaude y mi papá continúa con su discurso de
bienvenida. Presenta a cada juez, los hace ponerse de pie y saludar, y
luego me lleva con él. Doy una breve charla y animo a todos a divertirse,
comprar comida y pujar en la subasta silenciosa.
Una vez que terminamos, papá habla sobre las diferentes clases de
corredores de barriles y luego comienza.
Me siento entre Magnolia y Ellie mientras miramos. Dejo a Landen a
cargo de contactarme si necesitan algo en el granero o en las áreas de
espera, así que mantengo mi teléfono en vibración en mi bolsillo.
―Es extraño estar en este lado de las carreras ―susurra Ellie mientras
vemos a uno de los corredores volar hacia el ruedo.
Paso un brazo alrededor de su hombro y lo aprieto.
―Lo sé, pero aquí no está tan mal. Es muy divertido animarlos.
―Eso es cierto. ―Ella sonríe ampliamente.
La siguiente competidora tiene una gran base de fans porque tan
pronto como entra corriendo, dos docenas de personas se ponen de pie y
gritan. Ella rodea el primer barril y rodea sin esfuerzo el segundo.
―Maldita sea, es r{pida ―murmura Ellie.
Y luego apenas choca con el tercero, pero por suerte no cae.
―Uf, eso estuvo cerca ―digo.
Tan pronto como papá anuncia su tiempo, la multitud estalla en gritos
y aplausos. Nos unimos y nos ponemos de pie, aplaudiendo a la futura
ganadora.
Para el gusto de Ellie, la corredora superó el tiempo de Marcia
Grayson.
―¡Quiero ser así de r{pida! ―Mallory se gira hacia mí―. ¿Puedes
enseñarme a hacer eso?
Sonrío ante la emoción en su voz.
―Cuando tengas quince o dieciséis años, claro.
―Ugh, está bien.
Magnolia se ríe.
―Yo tenía trece años cuando comencé.
Le doy una mirada penetrante para mantener la voz baja. Mallory me
haría entrenarla en todo si se lo permitiera, pero con mis compromisos y
mi agenda, ya es difícil incluirla en mis fines de semana cuando ella me
lo pide.
Una hora más tarde, papá anuncia un breve descanso para que los
gemelos puedan rastrar el ruedo y sacar las pértigas de salto para la
próxima competencia. Mientras lo hacen, papá se toma un momento
para agradecerle a los patrocinadores que donaron los premios en
efectivo y les indica a las personas que vayan a ver sus stands entre los
espectáculos.
―Ve y pregúntale a los jueces si quieren alguna bebida ―me dice
mam{―. Traje una hielera con botellas de agua, o puedo conseguirles té
dulce en el camión de comida.
Está en la punta de mi lengua pedirle que lo haga, pero como es mi
evento y yo invité personalmente a los jueces, sé que ella no lo dejará
pasar. No me importaría si no tuviera que fingir que Fisher es solo otro
trabajador del rancho.
Me acerco a la mesa y pongo una sonrisa.
―Hola, ¿quieren agua o té dulce?
Cada uno responde, y cuando llego a Fisher, él está distante.
―El agua est{ bien.
Mamá se va por los tres tés dulces mientras yo tomo el agua de Fisher.
―Gracias ―dice cuando lo dejo frente a él. Su mano rodea la mía y
por un momento nos quedamos así.
―De nada, señor Underwood. ―Sonrío y luego suelto la botella.
Tomo asiento y luego siento que mi teléfono vibra con un mensaje.

Fisher: Te ves hermosa. Estoy muy orgulloso de todo tu arduo trabajo. Todo
va genial.
Noah: Gracias.

Las cosas se sienten raras entre nosotros, incluso en los mensajes de


texto, pero trato de ignorarlo para que nadie note el cambio en mi estado
de ánimo.

Fisher: Lamento no haber enviado un mensaje de texto anoche. Estaba


bastante cansado cuando llegué a casa.
Noah: Está bien. Necesitaba dormir de todos modos. ¿Cómo estuvieron las
cosas con Jase?
Fisher: Realmente bien. Fuimos a la tumba de Lyla y tuvimos una larga
conversación. Puedo contarte más durante el próximo descanso.
Noah: Okey. ¿Seguiremos hablando esta noche?

Por mucho que quiera saber qué dijo Jase, necesito saber que lo veré
más tarde.

Fisher: Sí, iré una vez que esté despejado.


Mi papá anuncia a continuación la competencia de saltos y sé que
nuestro tiempo se acabó por ahora.

Noah: Suena bien.

Después de enviarle un último mensaje, guardo mi teléfono en el


bolsillo.
Ya lo extraño mucho y me duele el corazón por tocarlo de nuevo,
incluso si nuestras manos solo se tocaron por un breve momento, mi
pecho se apretó. Estoy feliz por él de que las cosas estén progresando
con Jase, pero eso significa que nuestra relación sufrirá para que eso
suceda.
Comienza el espectáculo de saltos, y cada uno lo hace tan bien que, en
este momento, cualquiera puede ganar. Harlow todavía es nueva en
esto, así que está en el nivel principiante y logró saltar todos los postes
sin derribar ninguno. Las chicas y yo animamos fuertemente a cada uno,
haciendo que la multitud también se entusiasme.
Ian continúa sentado a nuestro lado y aunque se queda callado, sigue
mirándonos a Magnolia y a mí, lo que me inquieta. Cuando intenta
participar, pretendemos que no existe. Si él no fuera tan insistente acerca
de querer una cita con ella y querer saber con quién estuve, no se sentiría
tan tenso tenerlo aquí.
Una vez que cada jinete ha pasado, los gemelos quitan todo el equipo
mientras papá anuncia que lo siguiente es atrapar ovejas y que se
queden a pasar un rato divertido, luego saca al señor Billings para
hablar más sobre la organización benéfica.
―Voy a buscar algo de comida. ¿Quieres venir? ―pregunta Magnolia.
Sacudo la cabeza.
―Me quedaré aquí, pero ¿puedes traerme algo?
―¡Yo voy! ―Ellie se pone de pie de un salto.
Bajan las escaleras y más personas las siguen.
Cuando mi teléfono vibra, mi corazón se acelera con anticipación y
sonrío cuando veo el nombre de Fisher. No debería hacerme ilusiones
sobre un futuro entre nosotros, pero no puedo evitarlo.

Fisher: ¿Ian te estaba molestando?


Noah: Nada que no pudiera manejar. ¿Cómo va la evaluación?
Fisher: Si se convierte en un problema, dímelo.
Noah: Simplemente siéntate ahí y evalúa. No vamos a revelar nuestra
relación en medio de la recaudación de fondos.

Solo estoy medio bromeando, pero honestamente, este sería el peor


momento posible para que Ian reconociera a Fisher y montara una
escena con mi familia y mis clientes.

Fisher: No significa que no pueda encontrarlo más tarde y recordarle cómo


mantener la boca cerrada.

Sonrío como una estúpida adolescente enamorada al pensar en él


defendiéndome, y aunque no es necesario, es bueno saber que él me
respalda.
―¿Quién te est{ mareando tanto? ―Ian se inclina, acerc{ndose
gradualmente, y rápidamente bloqueo mi teléfono.
―¿Qué quieres, Ian?
―Habla de mi con Magnolia para que tenga una cita conmigo.
Me burlo, casi riéndome en su cara.
―Si ella estuviera interesada, te habría dicho que sí.
―Tal vez si dices cosas buenas sobre mí, ella lo hará.
―No voy a conseguirte citas, no soy una proxeneta.
―Me debes una, ¿recuerdas? No te denuncié ni llamé a la policía, y en
la descripción de mi trabajo habría estado meterte en problemas a ti y a
tu pequeño juguete. ―Arquea una ceja y estoy tentada a quitársela de su
cara engreída.
―Pero no lo hiciste, y no hay nada que puedas hacer al respecto
ahora. ¿O sí? No tienes pruebas y no hay cámaras detrás de ese edificio,
buen intento para chantajearme.
Me levanto, camino hacia mi papá y le susurro al oído que traiga al
sheriff Wagner.
―¿Todo bien? ―me pregunta, llamando a su celular personal.
―Lo estará ―digo inexpresivamente, luego veo por encima del
hombro y noto que Fisher me ve fijamente.
Por si Ian no fuera suficiente, Magnolia y Ellie se abalanzan sobre mí y
me llevan a un lado.
―Craig est{ aquí, lo vimos escabulléndose por el granero actuando de
manera muy sospechosa, pero Ayden le dijo que se perdiera.
Maldita sea. ¿Soy un imán de idiotas o algo así?
―Genial, acabo de hablarle al sheriff para deshacerme de Ian. ¿Sabes a
dónde fue?
―No, pero sospecho que no se ir{ por su propia voluntad.
―Magnolia gime.
Comienza el evento de atrapar ovejas y animamos a todos los niños
pequeños que entran. Es lindo verlos aferrarse a las ovejas para salvar
sus vidas, pero me recuerda la presencia de Craig y cómo fácilmente
podría poner en riesgo tantas vidas inocentes. Todavía estoy nerviosa
después de que esparció clavos aquí y no puedo evitar sospechar que
haya entrado a escondidas hoy.
Cuando el sheriff Wagner llega con el ayudante Scott, le informo de la
asistencia no deseada de Craig para que pueda vigilarlo, luego le pido
que escolte a Ian fuera del ruedo y le diga que se vaya.
Puede que sea extremo, pero nos hace sentir incómodas y trató de
chantajearme.
Una cosa es ser un idiota.
Otra es hacerlo en mi propiedad en el evento que estoy organizando.
Mientras se acercan a Ian, las tres nos mantenemos de espaldas a las
gradas. Lo veo por el rabillo del ojo mientras baja las escaleras pisando
fuerte y me ve fijamente.
―Gracias a Dios ―murmura Magnolia―. Él la cagó y se lo ganó.
La gente se me acerca y se presenta entre eventos, algunos incluso me
preguntan si tengo vacantes en mi programa de entrenamiento. Reservo
con un año de anticipación, pero les digo que me envíen un correo
electrónico de todos modos en caso de que se abra un lugar antes. Otros
se acercan solo para decirme lo bien que se la están pasando y
disfrutando de los espectáculos.
La gente entra y sale para tomar comida y bebida, y aunque he
asistido a muchos eventos desde que era adolescente, me gustan más
estos tipos. Es discreto pero divertido y emocionante. Todos están ahí
para pasar un buen rato, comer y socializar.
Cuando mi papá anuncia el próximo receso, les recuerda que regresen
para el evento de espectáculo y luego para la ceremonia de premiación,
donde anunciaré a todos los ganadores de cada evento.

Una vez que se repartieron los premios en efectivo, Landen trajo los
totales de la subasta silenciosa para que mamá pudiera sumar todo.
Entre eso, las entradas, la cuota de inscripción de cada jinete, stands
patrocinados, inscripciones para montar a caballo y donaciones
porcentuales del camión de comida, le entregamos al señor Billings un
cheque por ciento veintitrés mil dólares.
Eso es más de seis meses del presupuesto anual de la organización
benéfica, lo que significa que podrán seguir ayudando a muchos
caballos necesitados con atención médica y física. Mi corazón estaba tan
lleno cuando todo llegó a su fin. A pesar de que Craig e Ian asistieron, el
día fue un gran éxito y espero que de ahora en adelante podamos
convertirlo en algo anual. Me encantaría poder recaudar dinero para
diferentes organizaciones benéficas cada año.
La ventaja fue conocer a otros entrenadores locales y a sus clientes, ver
a toda la gente del pueblo divertirse y a las pequeñas empresas unirse
para ayudar a que todo fuera posible. La publicidad que esperaba hacer
fue un éxito, me siento mucho mejor con las amistades que he hecho
dentro de la industria y lo que eso significará para seguir adelante.
Casi lloré al final de mi discurso mientras daba las gracias, luego
cometí el error de ver a Fisher y quise llorar por otra razón.
Son las nueve cuando llego a casa. Hicimos mucha limpieza para que
todo volviera a estar en orden, ayudé a los jinetes a cargar sus caballos
en sus remolques y les agradecí a cada uno por venir. Me meto en la
ducha y me pongo ropa cómoda antes de que llegue Fisher. Tengo la
sensación de que no me gustará lo que tenga que decirme, pero si solo
podemos pasar esta última noche juntos, haré que valga la pena.
Después de un día ajetreado en el rancho y de estar expuesto al calor,
estoy exhausto. Mis nervios están ardiendo al saber que este momento
estaba llegando. Noah y yo no podíamos hablar de nada personal con su
familia ni con todos los demás, así que recurrimos a enviarnos mensajes
de texto. Le hice saber lo orgulloso que estaba del arduo trabajo que
realizó para que esta recaudación de fondos fuera exitosa. Ella me
preguntó cómo estuvieron las cosas con Jase anoche y le di un rápido
resumen de la visita a la tumba de Lyla y algunas de las cosas por las
que dijo que pasó después de que me fui, luego preguntó si ella y yo
todavía hablaríamos después de la recaudación de fondos. Por mucho
que desearía poder posponer esto por unos días más, no puedo. Noah
merece saber qué está pasando y no quedarse con la duda.
Me froto los jeans con las palmas sudorosas, respiro profundamente y
llamo a la puerta. Esta vez no me molesté en estacionar en El Lodge. En
vez de eso, dejo mi camioneta detrás de su casa, entre dos árboles.
Cuando ella responde, entro rápidamente y ella cierra la puerta detrás
de mí. Su espeso cabello dorado está recogido en un moño desordenado
y su rostro está recién lavado del maquillaje que usó hoy. Ha cambiado
su vestido verde oliva y sus botas vaqueras por cómodos pantalones
cortos y una camiseta sin mangas.
Me deja sin aliento.
Mientras inhalo profundamente, mi corazón late con fuerza mientras
contemplo hacer lo que sé que tengo que hacer.
―Hola. ―Ella sonríe vacilante.
La envuelvo en mis brazos y la empujo contra la puerta. Mi boca
encuentra la suya y con entusiasmo meto mi lengua entre sus cálidos
labios. Agarra mi camisa con un puño y arquea su cuerpo contra el mío.
Mi polla palpita mientras ella pide más.
―Noah... ―murmuro su nombre con un suspiro de dolor―.
Deberíamos hablar primero.
―No.
―Goldie. ―Entierro mi cara en su cabello, deseando poder evitar el
dolor que estoy a punto de traernos a los dos.
―No si lo que vas a decir me romper{ el corazón. Hazme el amor
primero. Solo quédate aquí conmigo en este momento, nos
preocuparemos de todo lo demás después.
No nos hemos acostado desde el rodeo, pero no puedo decirle que no.
No esta vez.
Ella sabe que esto es un adiós.
Tomo su rostro y acerco mi boca a la suya. Nuestras lenguas luchan
por más y ella gime cuando inclino su cabeza hacia atrás para
profundizar el beso.
Mis manos bajan hasta su trasero y la levanto con nuestros labios aún
fusionados. Mientras me rodea con sus piernas, la llevo a su habitación y
luego la acuesto en la orilla de la cama. De pie, me quito la camisa y veo
lo hermosa que es.
―¿Est{s segura de que quieres esto? ―Coloco mis codos a cada lado
de ella y lentamente chupo su cuello―. Puedes cambiar de opinión.
―No pararía aún si el mundo estuviera bajo una invasión
extraterrestre, así que sigue desnudándote, vaquero.
Sonriendo contra su piel, digo:
―Sí, señora.
Mientras me desabrocho los jeans, intento quitarme las botas y,
cuando finalmente lo hago, sigo con el resto de la ropa.
―No es una mala vista desde donde estoy sentada. ―Noah se
muerde el labio inferior, viendo de arriba abajo mi cuerpo.
―Tu turno, Goldie.
Deslizo mis dedos en la banda de sus pantalones cortos, pero en lugar
de quitárselos, los bajo poco a poco y beso su muslo desnudo, luego otro
centímetro y beso su otro muslo.
―Señor, estaremos aquí hasta el amanecer si continúas así. He
esperado semanas por esto. Voy a arder en este punto... ―Sus súplicas
salen en jadeos mientras continúo mi dulce tortura.
―Paciencia, mi amor. No me voy a apresurar, así que tendrás que
lidiar con eso.
Ella gime y levanta las caderas como para tentarme, no tiene ropa
interior, por lo que su coño está a la vista.
―Tócate, prepara tu clítoris para mí.
Ella obedece y se frota entre las piernas, respirando con dificultad
mientras yo me abro camino hasta sus tobillos antes de finalmente
quitarle los pantalones cortos.
―Mírate, eres jodidamente impresionante. ―Me arrodillo entre sus
muslos, abriéndola para mí mientras continúa jugando consigo misma.
Antes de que pueda quejarse, levanto su pierna izquierda por encima
de mi hombro y luego meto dos dedos dentro de su coño mojado. Sus
labios se abren formando una O perfecta mientras arquea la espalda y
gime.
―Quítate la camiseta, cariño. Déjame verte toda.
Se las arregla para maniobrar correctamente para poder quitársela por
encima de su cabeza. Levanto la mano y pellizco uno de sus pezones
perforados.
Mientras introduzco mis dedos profundamente dentro de ella, toco su
clítoris y me inclino más cerca. Con la pierna levantada, está bien
estirada y abierta para mí.
―Maldita sea, est{s tan cerca ―murmuro, luego envuelvo mi boca
alrededor de su pecho.
Sus pequeños gemidos mezclados con sus jadeos me tienen duro
como una roca. Ella clava sus manos en mi cabello, enhebrando y
jalando mientras giro mi muñeca y me hundo más profundamente en su
punto G.
―Oh, Dios, justo ahí. ―Su cabeza cae hacia atr{s mientras respira a
través de la anticipación.
Alterno entre besar y chupar sus pechos. Egoístamente, quiero mis
marcas en toda su piel para que nunca me olvide, pase lo que pase.
―¿Est{s lista para correrte, mi amor?
―Sí, por favor... lo necesito.
―¿Quieres mis dedos o mi boca?
―Sí.
Me río entre dientes mientras presiono mis labios contra su corazón,
sintiendo cómo golpea contra mí.
Arrodillándome entre sus piernas, la deslizo más cerca y me sumerjo
en su dulce coño. Aplanando mi lengua, lamo su abertura y pruebo sus
dulces jugos y mientras le meto mis dedos profundamente, soplo aire
caliente sobre su clítoris antes de chuparlo.
Sus gemidos y agarre de mi cabello se vuelven más agresivos a
medida que la acerco al límite. Ella ruega más fuerte y arquea la espalda
mientras yo me concentro en masajear su coño. Por muy desesperado
que esté por estar dentro de ella, quiero aferrarme a este momento todo
el tiempo que pueda. La forma en que confía en mí para complacerla y
me expone su vulnerabilidad de una manera que nunca había hecho me
tiene ansioso por que esto dure.
Ella jadea y se aprieta a mi alrededor, finalmente cediendo al placer y
gritando por todo lo alto. Se desmorona tan hermosamente que lucho
contra el impulso de volver a hundirme y verla hacerlo todo de nuevo.
―Mierda. ―Su pecho sube y baja mientras me inclino sobre ella y
capturo su boca.
―¿Est{s lista para mí, amor? ―Mi polla se sacude entre sus piernas
mientras ella levanta las caderas.
―Dios, sí. Lista y esperando.
Sacudo la cabeza con una risita.
―Súbete un poco en la cama.
Una vez que estoy entre sus muslos, me coloco contra su abertura y
luego me deslizo lentamente hacia adentro. Noah inhala bruscamente
mientras agarro sus caderas y observo cómo nuestros cuerpos se
moldean juntos.
―Respira, bebé. Déjame entrar.
Está tensa mientras la lleno. Finalmente, exhala y me rodea con sus
piernas.
―¿Est{s bien? ―Apoyo mi frente en la suya mientras ella clava sus
uñas en mi piel.
―Sí, estoy bien. ―Resopla y noto la humedad en sus mejillas.
No, no lo está.
Aunque estoy tentado a salirme y sostenerla en mis brazos, sé que
necesita esto tanto como yo. Necesitamos una noche más juntos, solos
nosotros sin ruido exterior. Nuestra conexión no desaparecerá solo
porque no podamos estar juntos.
Con la yema de mi pulgar, le limpio debajo del ojo y le doy un beso
ahí.
―Lo siento tanto.
Ella asiente, manteniendo la mirada baja.
―Necesito que te muevas, por favor ―susurra con un suspiro de
dolor, y su coño aprieta mi polla mientras levanta sus caderas.
Le daré todo lo que me pida, incluso si duele.
Mientras nos movemos juntos, le levanto la barbilla hasta que me ve.
―Te sientes tan bien, Goldie. Mierda, no puedo tener suficiente de ti.
¿Estás lista para más?
―Oh, sí.
Me recuesto sobre mis rodillas, agarro sus caderas y la penetro más
fuerte hasta que ella jadea por aire. Sus pequeños jadeos entre gemidos
me tienen al borde de explotar.
Sin previo aviso, salgo y le doy la vuelta.
―Arrodíllate y levanta tu trasero para mí, bebé.
Su cabello rubio salvaje cae de su moño desordenado mientras apoya
su rostro en la cama y separa las piernas. Le azoto la mejilla con la palma
y ella grita.
Acaricio mi polla mientras paso mi dedo por su abertura húmeda.
―Si mal no recuerdo, la última vez dijiste que lo querías r{pido, duro,
profundo, absorbente, lento, dolorosamente lento, y luego profundo y
duro otra vez. ¿Eso todavía aplica?
Mi voz burlona la hace sonreír mientras me ve por encima del
hombro. Eso es exactamente lo que esperaba que hiciera.
―¿Cómo recuerdas eso?
Juego con mi polla contra su abertura, cubriendo la punta con sus
jugos pero sin deslizarme hacia adentro, y ella gime empujando sus
caderas hacia arriba.
―Recuerdo todo sobre ti, Noah. No hay nada sobre ti que vaya a
olvidar, ni la forma en que te lames los labios cuando estás nerviosa o
excitada, ni la forma en que arrugas la nariz cuando no estás segura de
algo o no te gusta, ni la forma en que levantas la cadera cuando alguien
te enoja, y definitivamente ni la forma en que me suplicas. Así que dime
qué necesitas esta noche y te lo daré. Cualquier cosa.
Sus mejillas se tiñen de rosa cuando una pequeña sonrisa aparece en
su rostro.
―Esta noche, quiero tu amor y pasión que todo lo consumen. Quiero
todos los aspectos de ti, desde lo áspero hasta lo dulce. No te contengas.
Beso la hinchazón de su trasero, luego empujo hacia adentro y le doy
exactamente lo que pidió.
Nuestros cuerpos están resbaladizos por el sudor mientras chocamos
el uno contra el otro. La rodeo con un brazo y aprieto su pecho hasta que
se corre por segunda vez. Entre ella diciéndome lo bien que se siente y
susurrando súplicas de más, más, más, casi estoy ardiendo, pero si esta es
nuestra última vez, voy a saborear cada momento perfecto de estar
dentro de ella.
―Déjame montarte. ―Ella se da la vuelta y yo me coloco en el centro
de la cama.
Noah se sube sobre mí y se desliza fácilmente por mi polla, se
balancea con las palmas de las manos apoyadas en mi pecho mientras yo
agarro su cadera con una mano y froto entre sus piernas con la otra.
Mientras la veo, memorizo cada centímetro de su sexy cuerpo. La
hinchazón de sus senos, el color rosado de sus pezones, la línea de
bronceado alrededor de su pecho y hombros por usar camisas sin
mangas afuera, la forma suave en que su cuello se fusiona con su
mandíbula y sus delicadas orejas. Cada centímetro suyo pide que lo
toque, y mantener mis manos alejadas de ella será una tortura.
Echa la cabeza hacia atrás y apoya las caderas mientras busca otra
liberación. Sus labios se abren mientras gime, y levanto la mano para
pellizcar un pezón mientras respira a través de él.
Envolviendo un brazo alrededor de su cintura, la sostengo contra mi
pecho mientras nos doy la vuelta y la inmovilizo debajo de mí.
―Jesucristo. ―Ella se ríe, enganchando un muslo sobre mi cintura―.
No pedí el modo de latigazo cervical.
Me río entre dientes y me empujo hacia adentro hasta que estoy
profundamente asentado.
―Sigue así, dulce niña. Cambiaré de opinión y te llevaré al infierno
conmigo.
Antes de que pueda responder, la penetro sin piedad. Los chasquidos
de nuestra piel y las súplicas sin aliento nos rodean en maravillosa
armonía. Entierro mi nariz en su cabello, inhalando su dulce aroma que
extrañaré y ella araña mis brazos como si estuviera tratando de abrirse
camino debajo de mi piel.
―Eres tan perfecta para mí, Goldie ―le susurro al oído―. Tan dulce y
audaz. Nunca dejaré de amarte.
Cierro los ojos cuando la oigo ahogarse, luego tomo su rostro y
estrello mi boca contra la suya. Nuestros cuerpos se mueven en
sincronía mientras pongo mi alma en el beso que se siente demasiado
definitivo.
―Córrete dentro de mí, Fisher. Por favor ―murmura en voz tan baja
que casi no la escucho.
Con un último empujón, exploto y libero todo lo que tengo en ella.
Ella es dueña de mi corazón.
Mi alma.
Cada gramo de mi amor.
―Mierda, Goldie.
Más lágrimas ruedan por sus mejillas, pero esta vez no las limpio. Bajo
la boca y beso a cada una.

Llevo a Noah a la ducha para que podamos enjuagarnos. Alternamos


entre besarnos y limpiarnos, luego le cuento más sobre la conversación
de Jase: cómo él interpretó que yo me fui y creció sin mí, la pérdida de
su hermana, la visita de Damien y decirle la verdad, su reacción a mis
confesiones y nuestro plan para seguir adelante. Le explico que Jase no
está seguro de si lo que siente por ella es real o no, y que incluso si no lo
es, mentirle e ir a sus espaldas es suficiente traición como para perder su
confianza de una vez por todas.
No hay una manera fácil de evitar esto.
Si se lo digo a mi hijo ya no querrá tener nada que ver conmigo.
Si no se lo digo y se entera de nuestra relación secreta, ya no querrá
tener nada que ver conmigo.
La única solución es terminar las cosas ahora antes de que haya un
secreto que descubrir.
Estoy condenado si lo hago y condenado si no lo hago.
Lastimar a Noah es lo último que quiero.
Pero para elegir a mi hijo, tengo que hacerlo.
Mi corazón late fuera de mi pecho mientras la tengo en mis brazos,
sabiendo que tengo que alejarme del amor de mi vida.
―Ojal{ pudiera odiarte ―susurra mientras la acurruco debajo de las
sábanas. Después de nuestra ducha, me vestí, pero ella optó por usar
una camiseta de gran tamaño―. Haría las cosas mucho más fáciles.
Entonces podría poner a todo volumen las canciones de ruptura de
Taylor Swift y darme un atracón de helado.
―Sabía que eras una Swiftie ―bromeo contra su cabello, esperando al
menos obtener una pequeña risa.
―Cállate. Si vas a romper conmigo, al menos di cosas horribles sobre
mí para que pueda sentir la ira normal después.
―No hay nada malo que pueda decir sobre ti.
―Oh, vamos. Me debes esto. ―Ella se da la vuelta hasta que estamos
cara a cara―. ¿Qué es lo que dijiste antes? Estoy ensimismada.
Demasiado segura. Demasiado atrevida.
Paso un mechón de su cabello húmedo detrás de su oreja.
―Amo esas cosas de ti.
―Entonces...algo m{s.
Inclinándome, beso la punta de su nariz.
―Ojal{ hubiera muerto ese día para que te hubieras ahorrado este
dolor.
Sus ojos se abren como platos.
―¿Por qué dices eso?
Me encojo de hombros.
―Porque es verdad. Seguir con vida ha causado más dolor a la gente
que si hubiera muerto. Jase no se habría sentido abandonado, Mariah no
habría tenido que divorciarse de mí y tú nunca me habrías conocido. Tal
vez Jase y tú hubieran funcionado al final después de todo. Quién sabe.
―Espero que no quieras decir eso. Si hubieras muerto, habría pasado
toda la vida sola, esperando a que aparecieras porque eres mi alma
gemela.
―Habrías conocido a alguien m{s, alguien mucho mejor que yo,
alguien sin un pasado trágico, alguien que siempre pueda elegirte, pase
lo que pase.
Alguien de su edad.
Ella niega con la cabeza con furia.
―Ni en sueños. Conocerte cambió mi vida, e incluso si no podemos
estar juntos, siempre serás el indicado para mí. Prefiero estar sola que
conformarme con el segundo lugar.
―No digas eso, mereces ser feliz y sé que alguien hará un trabajo
mucho mejor que yo.
―Sé que quieres que eso sea cierto, pero simplemente no lo es.
Aprieto mis brazos a su alrededor para darle un abrazo más.
―No me esperes. Necesito estar aquí para Jase. No puedo distraerme
ni mentirle más de lo que ya lo he hecho. Por favor, necesito que sigas
adelante, encuentra a alguien que pueda darte la vida que deseas.
Cásate, ten bebés, forma tu propia pequeña familia ranchera. Ambos
sabemos que yo no puedo darte eso.
Traga saliva y empuja sus puños contra mi pecho.
―Ahora realmente me est{s haciendo enojar.
Bien. Entonces ella no se aferrará a la esperanza de que de alguna
manera podamos hacer que esto funcione.
―Tengo el doble de tu edad, Noah. Eres lo suficientemente inteligente
como para saber que nunca seríamos aceptados por tu familia o incluso
por el pueblo. ¿Qué pensarían tus clientes si supieran que estás saliendo
con el papá de tu ex?
―No sería asunto suyo. ¿Y desde cuándo nuestra diferencia de edad
es un problema?
Salgo de debajo de las sábanas y agarro mis botas.
Cuanto más tiempo me quede, más difícil será.
Mierda, ya lo es.
―Contéstame ―sisea, sent{ndose en el colchón.
Una vez que me pongo las botas y me guardo el teléfono en el bolsillo,
me giro y me encojo de hombros.
―Siempre ha sido un problema, Goldie. Simplemente lo ignoré.
Quizás no debería haberlo hecho y las cosas no habrían llegado a este
punto.
Se desliza hasta el borde de la cama y se acerca a mí, sacando la
barbilla.
―Est{s lleno de mierda. Est{s tratando de ser un buen pap{ y hacer lo
correcto, y lo entiendo, pero no puedes devaluar lo que tuvimos solo
porque quieres que siga adelante. Te amo, Fisher, y nada de lo que
puedas decir o hacer cambiará eso.
Esas dos pequeñas palabras envuelven mi corazón como un torno y
casi me asfixian hasta la muerte.
Casi desearía que no lo hubiera dicho.
Qué malditamente testaruda.
Pero escucharlas es igualmente hermoso y doloroso.
Apreciaré esas palabras hasta que muera.
En silencio, tomo su rostro, bajo la boca y le doy un último beso antes
de salir por la puerta.
Una semana después

Con los brazos llenos de fotografías de la recaudación de fondos del


fin de semana pasado, entro a la casa de mis papás para la cena del
domingo. Esta noche empezaré mi nuevo álbum de recortes y espero
que me distraiga de Fisher durante unas horas.
Cuando le dije que lo amaba y salió por la puerta, estaba furiosa y con
el corazón roto, pero sobre todo triste porque no respondió las palabras.
Aunque esperaba que las cosas terminaran, aún así me dolió cuando
dijo que me merecía algo mejor que él y mencionó nuestra diferencia de
edad.
Ni siquiera puedo estar enojada con él por querer hacer lo correcto,
pero estoy enojada conmigo misma por enamorarme de él. Tan pronto
como descubrí quién era, debí haber mantenido la distancia. Como
mínimo, cuando supe que Fisher estaba tratando de arreglar su relación,
no debería haberlo presionado para que fuéramos más que amigos.
Ahora ambos estamos sufriendo.
Egoístamente, quería una noche más con él. Sin ruido exterior, sin
razones racionales por las que no pudiéramos estar juntos, solo nosotros
haciendo el amor.
Fue incluso mejor que nuestra primera vez, lo cual es decir algo
porque esa noche, me dijo cosas sucias y obscenas que me hicieron
perder la maldita cabeza, pero fue mejor porque esta vez mi corazón era
suyo. Las emociones que me recorrían eran intensas y significó estar más
con él de esa manera.
Ahora, sería solo un recuerdo añorado.
Antes de que se fuera y le dijera cuánto desearía poder odiarlo, casi lo
hice cuando salió por la puerta. Sé que solo dijo esas cosas porque yo se
lo dije, pero sonaba como si realmente las dijera en serio y eso dolió aún
más.
―¡Hola, cariño! ―Mam{ me saluda en el pasillo con el delantal
todavía enrollado alrededor de su cintura―. Llegas temprano.
―Quería llegar aquí antes del caos. ―Sonrío débilmente.
Quería la distracción.
―El fotógrafo me envió algunos de los archivos. Magnolia y Ellie
también me enviaron algunos que tomaron, así que imprimí una buena
parte y la preparé para mi libro ―le explico mientras me lleva a la
cocina.
―Eso es genial, cariño. No puedo esperar a verlas.
―Hola, abuela. ―Dejo mis cosas y le doy un abrazo mientras
revuelve salsa blanca en la estufa―. Huele delicioso.
Antes de alejarme, ella me da un codazo.
―Ese hombre tuyo no podía quitarte los ojos de encima la última vez
que estuvo aquí. Mejor asegúrate de que no seas tan obvia esta vez.
Su voz es baja, pero juro que la escuché mal.
Me inclino más cerca.
―¿Qué? ¿De quién est{s hablando?
Mira a su alrededor y ve fijamente a mamá antes de volver a
concentrarse en la sartén que tiene delante.
―Cariño, nunca había visto a un hombre ver a una mujer de la forma
en que Fisher te ve a ti. Puede que sea vieja, pero no estoy ciega.
Mis labios se secan cuando comprendo lo que está insinuando.
―¿Cómo me mira? ―susurro.
―Como si fueras todo su mundo y él preferiría morir antes que no
existir en el tuyo.
Trago saliva cuando mi corazón casi deja de latir.
―Est{s equivocada, abuela. No pasa nada.
―¿Cómo? ¿Jase lo supo?
―¿Qué? No. ―Sacudo la cabeza―. Quiero decir, no hay nada que
saber.
―Ajá. ―Ella sonríe con suficiencia.
Antes de que pueda continuar la conversación, la puerta principal se
abre y el sonido de botas golpeando agresivamente el suelo resuena por
toda la casa.
Y ahí se va la paz y la tranquilidad.
―Vaya, llegaron a tiempo. Estoy en shock ―reflexiono cuando mis
cuatro hermanos entran a la cocina.
―Vayan a lavarse ―ordena mam{.
―Eso significa con jabón también. ―Sonrío, agarrando los platos del
mostrador para poner la mesa.
―¿Qué dijiste? ¿Quieres abrazarme? ―Wilder se acerca con dos
grandes pasos y me rodea con sus sucios brazos.
―¡No! ¡Quítate! Ugh, eww. Date una ducha de vez en cuando. ―Lo
empujo con mi mano libre―. Si dejo caer esto, te patearé el culo.
―Noah, lenguaje ―mam{ me regaña.
Mis otros hermanos logran encontrar el baño, pero él sigue aquí
molestándome.
―Entonces dile a tu engendro alienígena que se vaya.
Mamá le levanta las cejas y le advierte sin decir una palabra.
―¿Qué? Solo estaba d{ndole un poco de amor a mi hermanita ―se
burla, luego me pellizca el costado cuando mamá se da la vuelta.
―Te voy a asesinar mientras duermes ―susurro y luego le pateo la
espinilla.
―Wilder, deja de molestar a tu hermana y vete ―ladra pap{ mientras
entra a la cocina y se dirige hacia mamá.
―Sí, preferiblemente a la siguiente galaxia.
―Eres una bebé. ―Wilder tira de una de mis trenzas.
―Oh, Dios. ¿Cu{ntos años tienes? Crece ―espeto, d{ndole un codazo
mientras camino hacia la mesa.
―Tú primero.
Rechino los dientes.
―Lo juro, te dejaron caer de cabeza cuando saliste del útero. Mató
todas tus malditas células cerebrales a la vez.
―Estoy bastante seguro de que eso fue lo que te pasó cuando me
dejaron abrazarte por primera vez.
―¿Besas a mam{ con esa boca? ―gruño.
Se burla de mí con sonidos de besos en la boca, lo que me irrita aún
más.
Antes de que pueda arrojarle un plato, papá lo agarra por el hombro y
lo saca con fuerza de la cocina.
―Ve a lavarte ahora.
Él finalmente escucha y yo sigo poniendo la mesa.
―Mam{, hay dos platos extra aquí ―digo.
Estoy a punto de volver a quitarlos cuando ella me detiene.
―Es para el señor Underwood, lo invité a cenar, y Jase también viene.
Parpadeo con fuerza. ¿Qué?
Mi corazón se detiene. Ya es bastante malo haber tenido que ver a
Fisher todos los días durante la semana pasada, no esperaba tener que
enfrentarme a él en una cena familiar.
―¿Por qué invitarías a mi exnovio y a su pap{? ―Especialmente sin
decírmelo.
―Necesitamos aplastar la tensión entre él y tus hermanos, es hora de
que actúen como hombres en lugar de hablar con los puños.
―¿Por qué nadie me avisó? ―Al menos podría haberme preparado.
Con un tranquilizante.
―Oh, cariño, no pensé que te importara. Ustedes dos son amigos.
¿Aún no se han reconciliado?
¿De él llamándome puta y empujándome? Ese es un rotundo no.
―No precisamente.
―Bueno, ahora todos pueden suavizar las cosas.
Oh, Dios.
―¿Lo saben los chicos? ―Se van a volver locos.
―¿Saber qué? ―pregunta Landen mientras todos regresan y se
amontonan en la mesa.
―Todos necesitan escuchar. ―Pap{ est{ de pie al frente de la mesa
con los brazos cruzados―. Vamos a tener dos invitados a cenar. Se
espera que todos actúen como caballeros y sean respetuosos.
¿Entendido?
―Depende. ¿Quiénes son? ―reflexiona Tripp, y los tres se ríen.
Tan pronto como papá revela quién, pierden la cabeza.
Tal como sabía que lo harían.
―Ni siquiera se ha disculpado ―dice Waylon, recostándose en su
silla con las manos cruzadas detrás de la cabeza.
―Vienen a rectificar eso ―afirma mam{―. Ahora mejor compórtense
o si no.
O no se lo pensará dos veces y los echará a comer al porche.
Uno pensaría que mamá estaba hablando con un grupo de niños
pequeños con su tono, pero ella conoce su historia. Cuatro niños
alborotadores que crecieron en un rancho y se entretenían haciendo
cosas imprudentes tienden a actuar como caballos salvajes en un buen
día.
―Hola ―dice Fisher desde la puerta principal, y hago una mueca por
tener que sentarme durante toda una cena con él.
Y mi exnovio.
Supongo que, técnicamente, ambos son mis exnovios.
Quiero vomitar. ¿Cómo está pasando esto ahora?
La última vez que estuvimos los tres juntos en la misma habitación,
estábamos en Lilian’s, y estuve tentada de tirarle un trozo de camarón a
la cara de Jase por su grosería.
―¡Hola! Pasen, pasen. ―Mi mam{ les hace señas para que entren.
La abuela Grace me mira y me guiña un ojo antes de tomar asiento.
¿Qué diablos está haciendo ella?
―Lamento llegar un poco tarde ―dice Fisher, saludándola con una
botella de vino.
―Para nada, llegas justo a tiempo ―le asegura mam{.
―Hay dos lugares para ustedes con Noah, abriré esta botella y
podremos dar las gracias.
Trago con dificultad mientras trato activamente de mantener mi
atención alejada de los dos hombres no deseados que caminan hacia mí.
Jase toma la silla a mi lado y Fisher se sienta junto a él en el otro lado.
Papá y abuela ponen platos de comida en la mesa mientras mamá
descorcha el vino. El silencio persiste mientras mis hermanos ven a Jase.
―Así que esto no es incómodo ni nada, ¿eh? ―susurra.
―No m{s que tener mi primer período durante la clase de deportes en
séptimo grado.
Él resopla, lo que llama la atención de Fisher, y sus ojos se encuentran
con los míos por una fracción de segundo antes de que aparte la mirada.
Jase se inclina para que nadie escuche.
―Casi no venía, pero mi papá insistió. Lo siento por el fin de semana
pasado, no merecías nada de eso.
―Podrías haberme llamado o enviado un mensaje de texto... ―Lo veo
brevemente.
―Pensé que no querrías saber nada de mí, pero realmente lo siento,
Noah. Quiero que volvamos a ser amigos otra vez.
¿Amigos? ¿Eso significa entonces que no está enamorado de mí?
Esta vez, inclino mi cuerpo hacia él y estudio su expresión sincera.
Evito ver a Fisher a pesar de que está lo suficientemente cerca como para
oler su colonia.
―También tendr{s que disculparte con mis hermanos ―le recuerdo.
Hace una mueca y frunce el ceño.
―¡Ellos me pusieron los dos ojos morados!
Landen se aclara la garganta desde el otro lado de la mesa, captando
nuestra atención.
―¿Qué? ―articulo.
Mis papás y mi abuela se sientan, esperándonos pacientemente para
que podamos orar.
Todos se quedan en silencio mientras damos las gracias, y una vez
que lo hacemos, mamá nos dice que empecemos. Al principio, hay un
silencio incómodo mientras los platos se pasan y tintinean hasta que
Wilder habla estúpidamente.
―Tu cara se curó muy bien.
Ha pasado más de una semana, por lo que la hinchazón y los
moretones ya han disminuido.
―Sí, gracias a Dios. Les dije a mis clientes que choqué con un poste de
metal.
Landen resopla.
―Si consideras que mis nudillos son metálicos, entonces claro.
Papá se aclara la garganta y ve a Landen.
―¿Qué? Solo digo. ―Se encoge de hombros y luego dirige su atención
a Fisher―. Perdón por golpearte en medio de esto.
―Est{ bien ―le dice Fisher.
Jase deja su tenedor.
―Por si sirve de algo, lamento mi comportamiento. No tengo excusa
excepto que estoy pasando por muchas cosas y no estaba pensando con
claridad. Les aseguro que esto nunca volverá a suceder. Noah ha sido mi
amiga durante muchos años y espero que siga siendo así.
Wow. No creo haber escuchado a Jase hablar con tanta sinceridad
antes.
―Eso estuvo muy bien dicho, Jase. ―Mam{ le sonríe.
―Eso es muy dulce, Jase. Gracias ―le digo.
―Bueno, nosotros no lo aceptamos ―espeta Tripp.
Papá gruñe, captando su atención con una mirada de advertencia.
―Creo que deberíamos llevarlo a Twisted Bull y ver cu{nto tiempo
puede aguantar antes de vomitar ―sugiere Tripp―. Entonces tal vez
aceptemos.
―Me gusta esa idea, incluso te compraremos algunos barriles de
cerveza primero. ―Wilder se ríe.
―Estar{ enfermo durante días. ―Frunzo el ceño, sorprendida por
defender a Jase después de lo que hizo, pero mis hermanos son
brutales―. Además, trabaja con clientes. No puede aparecer con resaca y
caminando en círculos.
―Me parece un castigo justo ―dice Waylon.
―Él se disculpó y nos dio su palabra, eso es suficiente para ganarse
nuestro perdón ―dice mamá.
Mis hermanos idiotas ponen los ojos en blanco y gruñen, pero nunca
se lo tomarían con calma con Jase ya que nunca les agradó.
―No necesitan preocuparse. Vi a mi terapeuta la semana pasada y la
veré semanalmente durante un tiempo, me di cuenta de que tenía
algunos problemas pasados que necesitaba resolver ―explica Jase.
―¿En serio? ¡Estoy tan orgullosa de ti! ―Lo rodeo con un brazo y lo
aprieto suavemente. Se necesita mucho para que alguien admita que
necesita ayuda.
―Es mujer, ¿eh? ¿Es sexy? ―suelta Wilder.
―Si te gustan las mujeres mayores con cabello gris. ―Jase se encoge
de hombros.
―Eso ser{ bueno para los problemas de mami de Wilder. ―Landen se
ríe.
―Fuera... ―Pap{ señala a Landen y Wilder―. Tomen sus platos y
váyanse.
―¿Qué hice? ―pregunta Wilder con la boca llena―. Solo estaba
entablando una conversación.
La silla de Landen raspa el suelo y pronto la sigue la de Wilder. La
habitación se queda en silencio cuando salen por la puerta.
―¿Tu terapeuta tiene espacio para otro cliente? ―Me inclino y
susurro para que solo Jase pueda oírme.
Él se ríe.
―Te daré una recomendación.
Sonriendo, vuelvo a sumergirme en mi comida. Se siente bien volver a
estar en buenos términos con él, incluso si estoy en desacuerdo con su
papá. La sala vuelve a una conversación tranquila mientras mis papás
hablan con mis hermanos y mi abuela. Fisher permanece en silencio y
solo habla cuando le hablan.
―Mi pap{ fue conmigo a un grupo de apoyo para el duelo el viernes
por la noche ―me dice Jase un poco m{s tarde.
Mi corazón se hincha al saber lo mucho que ambos lo necesitan.
―Eso es maravilloso. Quiero decir, no que tengas que ir, sino que...
―Sé lo que quieres decir, Noah. No fue tan malo como esperaba. Hay
bocadillos gratis. ―Sonriendo, se encoge de hombros.
Me río.
―Podrías atraerme a muchos lugares con bocadillos gratis.
―¿Entrenarás con Donut esta semana? ―me pregunta Tripp.
―Sí, a partir de mañana. Intentaré dedicar una hora cada día para
poder darle una respuesta a Delilah. Supongo que si no me mata para el
viernes, aceptaré su oferta.
―Chica, eso es un desastre ―se queja Waylon―. No puedes trabajar
con mi ex.
―¿Por qué no? Yo no la engañé.
Me apunta con el tenedor como si estuviera tentado de apuñalarme en
el ojo.
―¡Yo no la engañé! Estábamos en un descanso.
Pongo los ojos en blanco ante su patética excusa.
―¿No dicen eso todos los hombres en la historia del mundo?
Estábamos en un descanso… ―lo imito en tono burlón.
―Y con Marcia Grayson, nada menos. ―Todo el cuerpo de Tripp se
estremece―. La chica habla con un ceceo.
―¡Tripp! ―Mam{ lo regaña.
―Sí, pero imagina sus habilidades con la lengua. ―Waylon saca la
suya y luego la mueve.
―Est{s a dos segundos de comer en el porche con tus hermanos ―lo
regaña papá.
―Mis disculpas, Fisher. Parecen haber perdido los modales y la
cabeza ―dice mamá.
―No es necesario, señora. Me recuerda mucho a los jóvenes jinetes
con los que viajé.
―Uno pensaría que los nuestros se criaron con los cerdos. ―Mam{ ve
a Tripp y a Waylon, quienes rápidamente se llenan la boca con papas.
―Espera a que haya nietos ―la abuela Grace habla con humor en su
voz―. Esos chicos pronto se darán cuenta de que deben cuidar sus bocas
cuando estén cerca de los niños pequeños.
―Ugh. No pongas en mi cabeza la imagen de ellos reproduciéndose.
―Me estremezco.
―Oh, no puedo esperar. Cinco adultos y ningún nieto todavía...
―Mam{ me ve de reojo y yo veo a mi alrededor para ver con quién está
hablando.
―A mí no me veas, los gemelos tienen casi treinta años. Acósalos a
ellos para que se calmen primero.
Waylon se ríe.
―Wilder se haría una vasectomía si el médico lo permitiera.
―Espero que termine con diez hijos, todos como él ―digo.
―¿Es la hora del postre?
Hablando del diablo.
Wilder entra a la casa con su plato vacío en la mano como si no se
hubiera metido en problemas hace veinte minutos. Va directo al
mostrador donde se enfrían los pasteles.
―Tengo que terminar de limpiar el granero del sendero antes de que
oscurezca ―explica mientras se sirve un trozo.
―¿Por qué no se hizo eso antes de la cena? ―pregunta pap{.
―Me puse a trabajar ―exclama―. Y uno de los alambres de la cerca
necesitaba ser arreglado. Me retrasó.
Landen llega a continuación, toma un trozo para sí mismo y luego
saca a Wilder por la puerta.
Una vez que los dos se van, Tripp y Waylon rápidamente terminan el
suyo y encuentran excusas para irse temprano.
―Ayudaré con los platos, mam{. ―Me levanto de mi silla, tomo mi
plato y luego me ofrezco a tomar el de Jase.
―¿Ya terminó, señor Underwood? ―Finalmente hago contacto visual
con Fisher.
―Sí, gracias. ―Su voz educada y formal contrasta con la voz grave
que me susurró al oído el fin de semana pasado.
―Jase, ¿quieres quedarte a hacer un {lbum de recortes? ―pregunta
mamá y mi corazón se detiene.
Apenas sobreviví a la cena.
―En realidad, tengo un cliente que me recoger{ en unos diez
minutos. Querían ver una casa esta noche, le dije que tenía planes de
venir aquí y se ofrecieron a buscarme. No pude decir que no.
―Yo me quedaré ―dice Fisher, y mi columna se endereza como una
baqueta.
Maldito sea.
―¡Oh hermoso! Noah trajo un montón de fotografías de la
recaudación de fondos. Hiciste un gran trabajo juzgando. Estoy segura
de que le encantaría enseñártelas.
Al ver hacia arriba, encuentro a Fisher mirándome con calidez en sus
ojos.
―No puedo esperar.

―Fisher, ¿cómo van las cosas con Jase ahora? ―le pregunta la abuela
Grace a los quince minutos de empezar a hacer álbumes de recortes.
Limpiamos la cocina antes de esparcir los suministros sobre la mesa.
Fisher se sentó a mi lado para que pudiera mostrarle las fotografías,
luego procedió a ayudarme a decorar las páginas, lo cual se sintió como
demasiado de una pareja, pero si es así, nadie más se dio cuenta.
―Ser{ un proceso lento, pero me alegro de que haya aceptado recibir
ayuda y esté hablando conmigo. Le dije algunas cosas del pasado que
nunca supo, así que él también está lidiando con eso.
―Sabía que no estaba enamorado de nuestra Noah, pero al menos
pude ver el remordimiento en su rostro cuando se disculpó. Ese es un
gran paso para cualquiera ―dice la abuela, y me sonrojo cuando me
incluye en la conversación.
―Lo es, paso todo el tiempo que puedo con él entre trabajos y trato de
estar ahí tanto como él me lo permite. Su mamá no es mi mayor
admiradora, así que también me ocuparé de eso.
―Mariah lo hará, especialmente si quiere lo mejor para Jase ―ofrece
la abuela.
―Eso espero.
―Mira esta. ―La abuela muestra una de las nuevas fotos. Soy yo
parada al lado de la mesa de los jueces y Fisher está sentado más cerca
de mí―. Ese es un guardián. Ponla en el álbum.
Su tono exigente me hace quitársela lentamente, sospechando lo que
está haciendo ahora.
―¿Le relleno la taza a alguien? ―pregunta mam{, agarrando la
cafetera.
―Sí, por favor. ―Fisher levanta su taza vacía.
―No, gracias. ―Sonrío―. Tengo que levantarme temprano para
entrenar con Donut.
―Sobre eso... ―Mam{ vuelve a poner la cafetera antes de sentarse―.
Te lastimaste el verano pasado cuando hacías trucos con él. Necesitas un
observador esta vez.
―Pero eso no fue mi culpa, Landen siguió andando en su moto cerca
del centro de entrenamiento y lo asustó.
―¿Qué pasó? ―pregunta Fisher.
―En realidad, nada. Me salí rodando y me arrastré con las rodillas.
No fue tan malo, pero Donut quedó conmocionado después de eso, así
que no continué haciéndolo.
―Es por eso que necesitas un observador esta semana si vas a
practicar.
―Mam{, no necesito eso. Ya les he advertido a los chicos que no
pueden pasar por el centro antes de las nueve. Por eso empiezo
temprano.
―No importa, cariño. No puedo arriesgarme a que te lastimes. Tienes
clientes que cuentan contigo. Además, está a punto de darme un infarto
con sus travesuras tal como están las cosas. No necesito que me
provoques uno real porque estás en el hospital.
―Estoy de acuerdo ―interviene pap{ desde la cabecera de la mesa.
Ha estado leyendo el periódico todo este tiempo. Ni siquiera pensé que
estuviera escuchando.
Mis hombros se hunden mientras lucho contra el impulso de pisotear
como una niña que hace pucheros. ¿No me he probado lo suficiente por
aquí?
Agito mi brazo y me encojo de hombros.
―Bueno, ¿a quién se supone que debo preguntarle en el último
minuto? Los peones del rancho están todos ocupados durante la hora
del almuerzo, no puedo sentarme y esperar a que uno de ellos venga a
cuidarme. Tengo un horario que cumplir y...
―Yo lo haré ―me interrumpe Fisher a mi lado.
Giro mi cabeza hacia él.
―¿Qué?
―Llegaré una hora antes para que puedas tener un observador. De
esa manera, no tendrás que preocuparte por esperar a nadie más. ―Se
encoge de hombros y baja la mirada hacia el álbum de recortes como si
no hubiera arruinado todo.
¿Cómo se supone que debo concentrarme en entrenar con Fisher observando
cada uno de mis movimientos?
―¡Es una gran idea! ―La abuela sonríe ampliamente―. Fisher tiene
experiencia en el manejo de toros. Estoy segura de que puede manejar
bien a Donut.
Aprieto mis labios y entrecierro los ojos hacia la abuela Grace. Ahora
estoy segura de que está tramando algo.
―Me gusta esa idea ―dice pap{―. Donut ya está familiarizado con él
también.
―Ahora me siento mucho mejor sabiendo que Fisher estar{ ahí ―dice
mamá.
Exhalo bruscamente.
―Bien. Ven a las siete y media.
―Ahí estaré ―confirma.
Me detengo en El Lodge para tomar dos cafés para llevar y llego al
centro de entrenamiento con cinco minutos de sobra. Por lo que he
presenciado, Noah no lo bebe a menudo, pero considerando lo tarde que
nos quedamos despiertos haciendo álbumes de recortes, imagino que lo
necesitará esta mañana.
Aunque dijo que no podía quedarse demasiado tarde, terminamos
ocho páginas de su álbum de recortes de la recaudación de fondos. Sus
papás y su abuela ya se habían acostado cuando me fui. Por mucho que
odie ser solo su amigo, fue agradable sentarnos juntos y simplemente
hablar. Ella me compartió el álbum designado que su mamá y su abuela
comenzaron después de que ella naciera. Está lleno de fotografías de
cuando era una bebé, de sus primeros días escolares y de sus años
montando a caballo. Las diversas competencias en las que participó
durante la escuela media y secundaria ocuparon al menos una docena
de páginas, luego sacó solo una de las muchas cajas llenas de cintas y
trofeos. No es de extrañar que los caballos se sientan cómodos y seguros
con ella, no solo es mayoritariamente autodidacta, sino que es un
prodigio a su edad y nivel de experiencia.
Fue agradable terminar la velada con una nota alta después de cómo
terminó la cena. Me di cuenta de que estaba sorprendida de vernos a
Jase y a mí, pero él necesitaba una oportunidad para disculparse con ella
y suavizar las cosas con sus hermanos. Puede que Jase y yo tengamos
cosas que resolver, pero ellos tienen demasiada historia como para no
hacer las cosas bien.
―Buenos días ―la saludo dentro del centro de entrenamiento y le
entrego uno de los cafés―. Pensé que necesitarías un estímulo.
Se ve adorable con sus botas de montar y su casco. Tiene el cabello
recogido en una trenza larga con algunos mechones alrededor de la cara
y desearía poder inclinarme y ponérselo detrás de la oreja.
Ella toma un sorbo y luego sonríe.
―Gracias. No dormí mucho, pero valió la pena. Me alegra que te
hayas quedado anoche.
―Yo también, es lo más divertido que he hecho en mucho tiempo.
―No puedo esperar para trabajar un poco m{s en eso. ¿Quizás el
próximo domingo? ―pregunta, y noto el destello de esperanza en sus
ojos. Es una mala idea porque cuanto más tiempo paso con ella, más
difícil me resulta mantenerme firme en mi decisión.
Pero no puedo decirle que no.
―Sí, me encantaría.
Salir con alguien con quien no puedo estar es un tipo especial de
tortura que nunca había experimentado. Apesta, pero tampoco puedo
mantenerme alejado, y parece que ella tampoco quiere.
―Bueno, ¿est{s listo para ver lo que Donut puede hacer? ―Ella toma
un sorbo de su café y luego lo deja fuera de su camino.
―Sí, dime dónde me necesitas.
―La mayoría de las veces quédate detr{s de mí para que, si me caigo,
puedas agarrarme antes de que me tuerza el tobillo. Donut es bastante
bueno para quedarse quieto, pero se asusta fácilmente. No importa
cuánto haya trabajado con él, los ruidos fuertes lo ponen nervioso,
probablemente gracias a mi estúpido hermano que solía andar en su
moto de cross por aquí.
―¿No crees que para algo como esto deberías trabajar en un caballo
que no lo es?
Ella le acaricia el cuello con una palma tranquilizadora.
―Tenemos un vínculo estrecho y él confía en mí. Mientras no haya
ningún ruido fuerte y repentino, estará bien.
Me muerdo la lengua, preocupado de que termine lastimándose si,
Dios no lo quiera, un auto falla cerca, pero la apoyo de todos modos.
―Muy bien, estaré listo cuando tú lo estés. ―Coloco mi café junto al
de ella para tener ambas manos libres.
―Primero voy a calentar y hacer algunos movimientos simples para
refrescar mi memoria.
No sé mucho sobre los términos técnicos de los trucos, pero los he
visto muchas veces en rodeos. Por lo general hay algunos de ellos y
actúan para que el público se anime. Actúan con trajes brillantes y
adornan a los caballos con brillos y colores a juego. Algunos incluso
practican equitación romana, donde se paran sobre un par de caballos
con un pie en cada uno y luego saltan sobre postes de fuego. Los
caballos corren casi a toda velocidad mientras los jinetes cuelgan de un
lado o se paran encima y, sinceramente, es bastante peligroso.
Básicamente se trata de hacer gimnasia sobre el caballo.
―Nunca me había sentado en ese tipo de silla ―le digo cuando
mueve su pierna izquierda hacia arriba y alrededor de una manera
diferente a lo normal. El pomo es largo y recto y hay asas especiales en la
parte posterior para realizar varios trucos. Donut también lleva un collar
alrededor del cuello y correas adicionales para asegurar el sillín en su
lugar con todos los diferentes movimientos.
―La encontré el año pasado cuando decidí probar esto, pero no llegué
demasiado lejos antes de detenerme. Delilah ya tiene bastante
experiencia, así que solo estoy practicando para familiarizarme más con
cómo se sienten los movimientos, no solo con su apariencia.
Ella se acuesta sobre la silla con los brazos pegados a los costados y las
piernas estiradas, y yo me paro a un par de pies de distancia para no
interponerme en su camino, pero aún lo suficientemente cerca si es
necesario.
―¿Qué es este movimiento? ―pregunto.
Ella gira la cabeza y sonríe.
―Es solo una tabla. Mantengo mi peso distribuido en ambos lados
para que él pueda sentir el equilibrio.
―Si Delilah ya es experta en esto, ¿para qué necesita un entrenador?
Se sienta y camina con Donut mientras aprieta las rodillas y endereza
la espalda, luego levanta la pierna derecha hasta que ambas están del
mismo lado. Me siento como los paparazzi observando cada
movimiento de ella y esperando obtener la mejor foto.
―Delilah aprendió con una de las mejores jinetes de trucos de aquí,
Molly Mecca. A lo largo de la preparatoria, compitió y ganó bastantes
premios, pero hace unos años ella resultó gravemente herida y se tomó
un tiempo para recuperarse. Después de que regresó, Molly se retiró y
Delilah acudió a Craig para ayudarla a volver a donde estaba. Tenía las
habilidades y el conocimiento, pero le faltaba la confianza después de
haber estado deprimida durante tanto tiempo.
―¿Y ahora ha despedido a Craig y te quiere a ti? ―le pregunto,
manteniendo mis ojos en ella mientras cambia de posición. Ella no está
haciendo nada demasiado arriesgado ya que está calentando a Donut,
pero aún así estoy nervioso. No sé en qué estaba pensando al ofrecerme
como voluntario para hacer esto porque voy a sufrir un derrame
cerebral antes de que finalice su entrenamiento. Cada vez que se mueve
de izquierda a derecha o gira, instintivamente extiendo mi mano para
atraparla.
―Como puedes imaginar, Craig estaba siendo Craig. En lugar de
señalarle en qué necesitaba trabajar, él simplemente le gritó. Sería un
buen entrenador si tuviera paciencia y orientara, pero en vez de eso usa
tácticas de miedo y amenazas para que sus clientes actúen. Eso no
funciona con la mayoría de las personas, y especialmente con los
caballos. Delilah necesita a alguien que pueda decirle en qué necesita
mejorar, ayudarla a dominar esas cosas y luego recuperará la confianza
para volver a donde estaba. Entonces, incluso si no soy una entrenadora
de trucos profesional, sé lo suficiente como para ver dónde está la
desconexión.
Noah se desliza sobre el trasero de Donut mientras ella se cuelga de
las manijas en la parte trasera de la silla y mi ritmo cardíaco aumenta.
Una sacudida y caería de nalgas
Pero Donut mantiene su postura mientras ella continúa montando y
haciéndolo sentir cómodo mientras maniobra.
―Parece estar bien con lo que est{s haciendo ―digo.
―Sí, creo que recuerda el verano pasado, me preocupaba que no lo
hiciera.
―Eso no significa que debas ir a cincuenta kilómetros por hora en el
corto plazo ―le advierto, sin estar mental o físicamente preparado para
eso.
―¿Est{ preocupado por mí, señor Underwood? ―Ella sonríe mientras
levanta los pies sobre la silla y se arrodilla como si fuera a ponerse de
pie. Afortunadamente, no lo hace y vuelve a bajar las piernas.
―Me preocupa que pueda desmayarme si no vas despacio.
―¿Solías ser jinete de toros y te preocupa que yo haga algunos trucos
de bebé? Eso me parece fascinante.
―Eso es por ocho segundos. Por supuesto, son los ocho segundos más
largos cuando estás encima de un animal de novecientos kilos, pero tuve
años de entrenamiento.
―Y apuesto a que te lastimaste bastante.
―Sí, lo hice. ―Me río entre dientes―. Aprendes rápido a hacerte
ovillo.
Ella se ríe, moviendo sus pies hacia arriba y hacia abajo como si
estuviera probando la reacción de Donut ante los movimientos rápidos.
―Perdón de antemano por el nombre, pero espera hasta que pruebe el
estilo suicida. No pude intentarlo el año pasado y ahora que he visto
más videos, quiero ver si puedo hacerlo.
Casi me trago la lengua porque solo puedo imaginar lo arriesgado que
es ese movimiento.
―Preferiría que no lo hicieras.
―¿Y por qué no?
―¿El nombre no lo delata?
―En realidad es un movimiento muy común, pero sí, puede resultar
difícil al principio. No dije que iba a hacerlo hoy, solo que quiero hacerlo
eventualmente.
―¿Y qué es exactamente?
―B{sicamente, es cuando te cuelgas boca abajo del costado del caballo
mientras galopa. Un pie pasa por el agujero de la silla mientras el otro
cuelga sobre tu cabeza y arrastras las manos por el suelo.
Parpadeo un par de veces, tratando de entender las palabras que
acaba de decir, y empiezo a recordar haber visto a los jinetes realizar ese
movimiento. Su cabello vuela mientras sus brazos cuelgan sobre sus
cabezas y básicamente se balancean por el suelo. No tienen control del
caballo en esa posición y tienen que seguir corriendo sin ser guiados. Un
movimiento en falso del caballo y su cuello podría romperse.
―Por supuesto que no, Noah. No dudo de tu talento, pero eso es
demasiado arriesgado.
Ella pone los ojos en blanco como si mi preocupación careciera de
fundamento.
―Es por eso que est{s aquí, ¿recuerdas? ―Ella mueve las pestañas
como si eso fuera a conquistarme con esta idea ridícula.
Antes de que pueda responder, ella se pone de pie de un salto. Su pie
resbala momentáneamente y casi salto un pie hacia ella, pero luego me
detengo. Donut no va rápido, así que puedo seguirle el ritmo, pero
conociéndola, en algún momento acelerará.
―Estoy bien, solo que probablemente no esté usando los zapatos
adecuados para esto.
Me paso una mano por el cabello y ya siento que mi frente se llena de
sudor y nervios.
―Deberías estar envuelta en plástico de burbujas.
―Gracias a Dios que no estuviste aquí para los torneos de Barn Roof
Trampoline. Te habrías desmayado. ―Mantiene su mirada en Donut
mientras equilibra sus pies firmemente sobre la silla, pero todavía me
inquieta.
Cada momento de la escalada en roca de Lyla vuelve a la superficie.
Tenía demasiada confianza en lo que sabía que ella podía hacer, pero en
el momento en que bajé la guardia, le fallé. Debería haber estado más
cerca, no dejarla ir tan alto, y mierda, debería haberla atrapado.
―Probablemente lo haría. El nombre por sí solo suena peligroso y
estúpido como el infierno.
―Wilder, siendo el odioso idiota que es, hizo una bala de cañón y se
olvidó de empujar sus piernas hacia fuera después del primer rebote. En
lugar de aterrizar de pie, se estrelló contra un árbol. Sufrió una
conmoción cerebral, muchos moretones y una costilla rota.
―Jesucristo. En serio, no sé cómo tus pap{s han sobrevivido tanto
tiempo.
―Y lo malo es que eso ni siquiera lo frenó. Un mes después, fue a
Blackhole Granite y saltó a la cantera. Casi se ahoga cuando no pudo
regresar nadando a tiempo. Landen y Tripp tuvieron que apresurarse y
sacarlo. Waylon le dio RCP hasta que finalmente tosió agua.
Sacudo la cabeza. Ese chico no tiene miedo ni realidad a los riesgos.
Cómo ha sobrevivido tanto tiempo es verdaderamente un misterio.
Noah vuelve a sentarse, hace algunos movimientos sencillos y luego
desmonta. Mi mano instintivamente va hacia su espalda baja hasta que
sus pies están plantados de forma segura en el suelo.
―Listo, eso no estuvo tan mal, ¿verdad? ―Sonríe, agarrando la
cuerda principal de Donut.
―Te avisaré cuando mi frecuencia cardíaca vuelva a la normalidad.
Debería ser inmune a correr riesgos y ver a la gente hacer acrobacias a
caballo, pero cuando se trata de Noah, cada pequeño resbalón o golpe
me tiene nervioso. Constantemente me recuerdo lo talentosa y hábil que
es, pero cada mañana, cuando la encuentro en el centro de
entrenamiento, tengo un mini ataque de pánico.
Cada día se vuelve más valiente y se esfuerza un poco más, incluso
me enseña algunos de los nombres de las acrobacias que hace: pararse
sobre un pie, pararse sobre los hombros, salta, la tabla, el guardabarros
delantero, girar la bocina y más. Donut lo aguanta todo y aprecio lo bien
que se porta, así que solo tengo que concentrarme en sus movimientos.
Después de unos días, acelera y Donut galopa más rápido. Me mantengo
lo más cerca que puedo y, aunque estoy hecho un manojo de nervios,
también estoy tremendamente impresionado.
Noah llegó a esto con un conocimiento mínimo, pero investigó con
anticipación, dedicó tiempo a practicar y continuó haciendo los
movimientos hasta que le parecieron correctos. Puede que no sea una
experta y no pueda actuar pronto, pero ha comprendido los conceptos
básicos en solo una semana.
―¡Muy pronto estaré arreglándome con un atuendo brillante y viajaré
a rodeos! ―Ella da una pequeña vuelta alrededor de Donut y él se
queda ahí, sin hacerle gracia.
―¿Qué tal si dejas que Delilah haga eso y tú te quedas aquí donde
perteneces?
―¿A dónde pertenezco? ¿Que se supone que significa eso?
Estamos solo a medio metro de distancia, pero el aire entre nosotros
está lo suficientemente tenso como para atravesarlo.
―Nada, es solo que te prefiero en el rancho donde todavía puedo
verte todos los días.
Sus cejas se juntan como si no estuviera segura de cómo tomar mis
palabras, pero no discute ni me pide que se las aclare.
―Como sea extrañaría estar en casa, pero sería divertido. Estoy un
poco celosa, Delilah podrá viajar a rodeos y sentir toda esa emoción en el
ruedo con la multitud aplaudiendo. Apuesto a que es una descarga de
adrenalina cada noche.
Asiento porque ella no se equivoca. Esa emoción nunca muere por
muchas veces que lo hagas.
―¿Cu{ndo vas a verla? ―pregunto, asumiendo que lo har{ ya que ha
estado practicando.
―Est{ previsto que venga este fin de semana. La observaré y veré
dónde se encuentra, luego le daré una cotización y partiremos de ahí.
No sospecho que me necesitará más de uno o dos meses.
―No lo dudo, eres bastante buena en esto.
―Bastante buena... ―reflexiona con las manos en las caderas.
Sacando mi teléfono, miro la hora y veo que son cerca de las nueve.
Generalmente es entonces cuando terminamos para que yo pueda ir a
trabajar y ella pueda comenzar con su programa de entrenamiento,
aunque disfruto cada segundo ininterrumpido que paso con ella. Las
cosas ya no son incómodas. Volvemos a ser amigos y nadie sospecha
nada.
Jodidamente lo odio.
Quiero arrancarle el casco, envolverla en mis brazos, abrazarla fuerte
y luego robarle todos los besos.
Pero no puedo, así que me conformo con lo que puedo conseguir:
miradas acaloradas y caricias suaves.
―¿Terminaste por hoy? ―le pregunto.
Laney, la esposa de Ayden, se puso de parto anoche y dio a luz
temprano esta mañana, así que sé que querrá ir a visitarlos hoy. Justo
cuando empezábamos, Serena y Mallory irrumpieron aquí para
contarnos la emocionante noticia.
Noah ve la hora.
―Tenemos cinco minutos, quiero intentar el arrastre suicida de nuevo
pero más rápido.
Ya es bastante malo que lo haya hecho por primera vez hace un par de
días, y si no fuera porque Donut es tan tolerable como es, habría dicho
que no, pero Noah hace lo que quiere, así que seguí el ritmo y observé
cada movimiento de ella.
―¿Cuánto más rápido?
―Bueno, lo suficiente como para arrastrar mis manos por la tierra.
Debido a la posición del movimiento, no puede usar su casco. Los
jinetes tampoco lo hacen durante el rodeo, pero para poder practicar,
ella lo mantiene puesto. Contemplo rogarle que no lo haga, pero sé que
es inútil, no se rendirá hasta que lo intente, e incluso si no lo hiciera, por
mi bien, no dejaría que lo hiciera cuando yo no esté cerca. Prefiero verla
ahora para que pueda estar satisfecha de haberlo logrado en lugar de
hacerlo en privado y salir lastimada.
―Bien, pero no demasiado r{pido ―le advierto―. Tengo las viejas
rodillas de jinete.
Ella resopla.
―Entonces, le daremos un buen uso al plan médico de jubilación, ¿eh?
―Muy graciosa ―gruño.
Respiro profundamente mientras ella vuelve a subirse a Donut y
luego lo pone a galopar a un ritmo constante. El ruedo es lo
suficientemente grande como para que pueda ganar velocidad y
reducirla cuando Noah lo necesite y todavía tener mucho tiempo antes
de doblar en una curva.
Dan una vuelta antes de que ella me levante el pulgar y sé que está a
punto de hacerlo. No hay manera de que pueda mantener su velocidad,
así que simplemente veo y me muevo en un movimiento circular.
Noah engancha su pie, se deja caer de costado y luego cuelga la otra
pierna por encima de su cabeza. Sus brazos caen al suelo mientras los
arrastra por la tierra. Ocurre en menos de tres segundos, pero
permanece en esa posición al menos diez más.
Veo con pánico y asombro. Me encanta lo rápido que lo aprendió y
cómo no se rinde cuando se propone algo.
Ella se levanta, levanta los brazos y sonríe ampliamente. Sonriendo
con orgullo, le aplaudo.
Cuando detiene a Donut, salta directamente a mis brazos. Envuelvo el
mío a su alrededor, abrazándola contra mi pecho e inhalando su
champú.
―¡Lo hice!
―Sabía que lo harías.
Ella se retira ligeramente, con los ojos brillantes y llenos de emoción.
Un destello de algo aparece en su rostro mientras se lame los labios y mi
garganta se aprieta mientras trago el bulto atrapado ahí. Mi mano se
desliza detrás de su cuello y estoy tan malditamente tentado de acercar
su boca a la mía.
―¡Oye, Noah!
Al escuchar la voz de Tripp, nos separamos y rápidamente meto las
manos en los bolsillos.
―¿Casi terminas para que Landen y yo podamos entrar? ―pregunta.
―Sí, ¡pero primero tengo que mostrarte lo que acabo de hacer!
―Espera... ―Apenas podía respirar la última vez que lo hizo.
Ella explica el movimiento, luego él se para a mi lado mientras ella
salta y pone en marcha a Donut.
―Lo está haciendo muy bien ―digo para romper el silencio.
―Ustedes dos se veían bastante cómodos cuando entré. ¿Pasa algo
entre ustedes?
Cuando lo veo, él estudia mi rostro como si me desafiara a mentir.
―¿De qué est{s hablando? ―El sudor cubre mi frente mientras trato
de mantener mi voz firme.
Él levanta una ceja.
―¿Entonces no te estás follando a mi hermana? No estoy seguro de
cómo se sentirían mis papás al respecto si tú...
Noah se coloca en posición y le grita a Tripp que la vigile. Por el
rabillo del ojo, veo algo en el suelo justo en el camino de Donut.
―¿Qué diablos es eso? ―pregunto, acerc{ndome.
Tripp me sigue, finalmente viendo a su hermana, y no es hasta que la
veo levantarse que me doy cuenta de que es una serpiente.
―¡Noah, siéntate! ―grito mientras corro hacia ahí.
No estoy lo suficientemente cerca para llegar ahí antes de que Donut
la vea, y tan pronto como lo hace, se detiene y se levanta.
―¡Craig! ―grita Tripp, y giro para ver una sombra junto a la puerta.
Tripp corre hacia él mientras intento agarrar las riendas de Donut,
pero se asusta y sale corriendo con Noah todavía atada.
―¡Mi pie est{ atascado! ―grita Noah mientras lucha por levantarse.
Mi corazón late con fuerza mientras levanto los brazos y uso órdenes
verbales para hacer que Donut se detenga. Ojalá Tripp se hubiera
quedado y se hubiera deshecho de la serpiente para que el caballo se
calmara. Todo es tan caótico y no sé cómo evitar que Donut se resista.
―¡Relaja tu pie! ―le digo, esperando que sea suficiente para que ella
lo deslice hacia afuera si él se levanta de nuevo.
Cada vez que ella intenta alcanzar el pomo, él salta y ella cae de
nuevo.
Me siento tan malditamente impotente por lo rápido que se está
moviendo. El ruedo es demasiado grande para seguirle el ritmo.
Cuando dobla en la siguiente curva, me apresuro a estar en su vista y
levanto los brazos para, con suerte, llamar su atención. Él relincha
cuando su velocidad disminuye, y camino hacia él, alcanzando sus
riendas.
Antes de que pueda agarrarlas, Noah cae al suelo con un ruido sordo.
―¡Noah! ¡Levántate!
Justo cuando intenta moverse, la serpiente regresa y Donut pierde la
cabeza. Se echa hacia atrás, relinchando, y cuando cae, sus cascos
aterrizan en el costado de Noah con un crujido.
―¡Mierda!
Noah grita mientras se hace un ovillo, intenta hablar con Donut, pero
él está incontrolable.
Agarro sus muñecas y la arrastro fuera de su camino hasta que puedo
levantarla. La serpiente sigue acosando a Donut y no hay forma de
calmarlo sin que alguien la quite, pero mi única prioridad es sacar a
Noah de aquí.
Ella gime mientras salgo corriendo.
―Creo que tengo el tobillo jodido ―me dice con l{grimas en los ojos.
―Estoy m{s preocupado por tus costillas, cariño. Estoy bastante
seguro de que escuché un crujido.
―Yo también, me duelen muchísimo. ―Ella hace una mueca en mis
brazos mientras intento abrir la puerta de mi camioneta.
Sabiendo que probablemente no pueda mantenerse de pie, la acuesto
en el asiento trasero.
―Me palpita la cabeza ―dice dolorosamente.
―Noah, mírame. ―Le golpeo la mano un par de veces hasta que lo
hace―. Mantén los ojos abiertos, ¿entendido? Te llevaré a urgencias.
Ella parpadea lentamente como si estuviera luchando contra el
impulso de cerrarlos.
―Ojos. Abiertos. Puedes hacerlo, bebé.
―¿A dónde van? ―pregunta Tripp detrás de mí.
Cierro la puerta de golpe y resisto el impulso de darle un puñetazo
por dejar atrás a su hermana.
―Donut se asustó y la pisó. ―Salto al asiento delantero y bajo la
ventanilla―. Tienes que sacar esa serpiente de ahí y luego devolver a
Donut a su puesto. Él está asustado.
―Oh, mierda. ¿Se lastimó? ―Se quita la gorra y se frota el cabello
revuelto.
―Sí, ella estaba colgada del costado del caballo cuando él se resistió y
se encabritó. Su pie estaba atascado y no pude lograr que se calmara.
Diles a tus papás que la llevaré a urgencias.
No pierdo ni un segundo más, resistiendo las ganas de darle otro
mordisco y pongo la camioneta en marcha. Miro hacia atrás, me fijo en
ella y le recuerdo que me mire.
―Todo me duele.
Sus pequeños gemidos de dolor hacen que mi corazón se acelere
cuando surgen flashbacks de cuando arrastré a Lyla al asiento trasero de
mi camioneta. Aunque estaba claro que ella estaba muerta, me aferré a la
esperanza durante todo el camino de regreso y el viaje hasta el hospital.
Me niego a perder a Noah. Ella es el amor de mi vida, e incluso si no
podemos estar juntos, no puedo pasar por otra angustia. Esta vez no
sobreviviría.
El impacto de Donut al romperle las costillas podría haber perforado
un pulmón o un vaso sanguíneo. Por lo que sé, podría tener una
hemorragia interna en la cavidad torácica. La larga lista de posibilidades
me aterroriza.
Alcanzando hacia atrás, tomo su mano.
―Apriétame para sacar el dolor, amor. No me sueltes.
Considero que tengo una alta tolerancia al dolor, pero maldita sea,
todo me duele como una mierda. La enfermera estuvo aquí en algún
momento y me dio más analgésicos, pero el efecto desapareció y ahora
necesito una dosis doble.
Mi mano busca a tientas mientras siento el botón de llamada. Tan
pronto como gimo, Fisher está de pie y junto a mi cama.
―¿Qué necesitas, bebé? ―me pregunta.
―Duele... ―gimo, tratando de mantener los ojos abiertos.
―¿M{s medicamentos? Okey, espera.
Presiona el botón y me pregunta si necesito reajustarme, pero pensar
en eso me hace negar con la cabeza. Cada centímetro se siente como un
kilómetro y prefiero no moverme a menos que sea necesario.
La enfermera entra con una sonrisa, pero sus ojos se fijan en Fisher un
momento más de lo necesario. Por supuesto que él no se da cuenta
mientras mantiene toda su atención en mí. Si tuviera una pizca de fuerza
de sobra, le diría que mantuviera su mirada coqueta fuera de él, pero
mientras ella me entregue lo que necesito, dejaré regañarla para otro
momento.
―Hola, Noah. ―Su voz es baja pero alegre―. Tengo más morfina
para ti, pero te dará sueño.
―Bien ―susurro.
―Una vez que haya terminado, reemplazaré tus bolsas de hielo. Eso
debería ayudar a tus costillas.
Me las arreglo para asentir porque es todo lo que puedo hacer. Mi
cabeza palpita por la leve conmoción cerebral, que es con lo que se
supone que ayuda la morfina, junto con cada centímetro de mi cuerpo
que está sufriendo.
Todo fue puro caos desde el momento en que Fisher me trajo a
urgencias. Me pusieron en una camilla y me llevaron a una habitación
para un examen de cuerpo completo. Recuerdo gritar de dolor mientras
me revisaban el tobillo y las costillas. Una vez que una radiografía
descartó cualquier hemorragia interna en mis costillas, me llevaron a
hacerme una tomografía computarizada y encontraron una fractura en
mi tobillo, luego lo envolvieron hasta que un especialista pudo
examinarlo para determinar si necesitaba cirugía.
Mis papás llegaron una hora después de mi ingreso y han estado
hablando con los médicos sobre un plan de recuperación. Ya sé que
tendré que permanecer quieta durante seis a ocho semanas, pero no
quiero oírlo. Alguien como yo no tiene tiempo para quedarse sentada
durante dos meses.
Tan pronto como los medicamentos llegan a mi sistema, cada parte de
mí se relaja y sonrío.
―¿Mejor? ―me pregunta Fisher, pasando su mano por mi mejilla.
―Sí. ¿Puedes decirle al médico que mi tobillo est{ bien y que no
necesitaré cirugía?
―Considerando que está negro y azul, e inflamado hasta el tamaño de
mi puño, dudo que vaya a creer eso.
Arrugo la frente.
―Nada que el hielo no pueda arreglar.
Me pasa mechones sueltos de cabello alrededor de la oreja y sonríe
débilmente.
―Lo siento amor, incluso sin cirugía, te dirán que no lo hagas. No hay
forma de evitar eso.
Gimo y lo dejo por ahora.
―¿Est{ bien Donut? ¿Qué pasó con la serpiente?
―Tripp logró que se calmara y lo llevó de regreso a su puesto. Estaba
conmocionado, por lo que llamaron al veterinario para que le diera unos
sedantes. La serpiente fue encontrada y eliminada.
Es un milagro que Donut no se haya lastimado y agradezco que al
menos esté bien.
―¿Había solo una? ¿De dónde vino?
―Esa fue la única que vi, pero tus hermanos están buscando en todo
el centro de entrenamiento y los otros graneros para estar seguros. Tripp
vio a Craig junto a las puertas del granero, debió soltarla y luego esperó
para asegurarse de que Donut reaccionara.
―Dios, es como un par{sito que no desaparece. Recuerdo que Tripp
salió corriendo. ¿Lo encontró?
―No, pero Tripp llamó al sheriff y están en alerta máxima por él. No
estaba en su casa cuando fueron a interrogarlo.
Gimo al pensar en él todavía suelto.
―Ni siquiera le hice nada.
―Mi mejor suposición esta vez es que est{ enojado por Delilah. De
alguna manera sabía que estarías practicando.
―No se rendir{ hasta que me mate ―digo, y luego mis ojos se
vuelven demasiado pesados para mantenerlos abiertos.

―Bueno, la buena noticia es que no necesitas cirugía. La mala noticia


es que lo harás si no te mantienes quieta. El descanso es la clave. ―El
doctor me ve y quiero argumentar que no puedo estar inactiva tanto
tiempo, pero con mis papás, la abuela Grace y Fisher en la habitación, no
hay forma de luchar contra eso.
Me harán dejar de entrenar hasta que esté completamente curada.
―Yo me aseguraré de que no lo haga ―dice Fisher, y contengo la
respiración mientras espero la reacción de mis pap{s―. Me siento
responsable de lo que pasó, lo menos que puedo hacer es ayudarla
durante la recuperación.
No hemos tenido más que un par de momentos a solas para hablar,
pero lo veo luchando con la culpa y el recordatorio de lo que pasó con su
hija. Tan pronto como Donut se encabritó y sentí que mi pie se atascaba,
inmediatamente pensé en cómo esto afectaría a Fisher y traté con todas
mis fuerzas de salir, no esperaba que Donut me golpeara, o me habría
esforzado más para moverme más rápido.
La abuela sonríe mientras nos ve de un lado a otro y, lo juro, sabe
algo.
―No es culpa suya, señor Underwood ―le dice mam{―. Yo le dije
que hacer trucos era peligroso.
Casi pongo los ojos en blanco.
―Siempre es así cuando hay una serpiente en el ruedo. No importa si
estaba sentada sobre él o estaba colgando de un lado.
―Si ese fuera el caso, no tendrías tantas lesiones. ―Ella chasquea.
No me molesto en discutir porque ya le conté la historia completa.
―Te enviaremos a casa con algunos analgésicos para el malestar, pero
en última instancia, el tiempo y la paciencia son la clave para la curación
―dice el doctor.
Dos cosas que no tengo ahora.
Una vez que la enfermera trae mis papeles de alta, papá detiene su
camioneta y me sacan en silla de ruedas. Me envían a casa con muletas y
una bota que ya quiero arrancarme.
―Oh, Dios. ―Hago una mueca de dolor, respirando profundamente.
Romperme tres costillas del mismo lado es un dolor que nunca había
experimentado.
―Tómatelo con calma ―dice mamá cuando trato de mantenerme en
pie por mi cuenta.
Fisher está a mi lado, sosteniéndome con una mano y apoyando la
otra en mi espalda mientras se encorva.
―¿Puedes saltar? ―me pregunta suavemente.
Veo hacia la puerta abierta.
―Lo dudo.
Sin decir una palabra más, pasa un brazo por debajo de mis rodillas y
me levanta. Rápidamente lo agarro por los hombros mientras él me lleva
los últimos metros hasta la camioneta y me deja en el asiento.
―No tiene sentido hacerte sufrir cuando yo mismo puedo ayudarte
―dice como para explicarlo en voz alta con mis papás detrás de él.
―Qué fuerte, Fisher. ―Mam{ le aprieta el bíceps―. No tenses tu
espalda mientras la levantas.
―Jesús, gracias, mam{ ―digo inexpresivamente, luchando por
abrocharme el cinturón.
Ella se para junto a él mientras papá coloca mis muletas en la parte de
atrás.
―Oh, cariño. Sabes lo que quiero decir, eres todo músculo.
Sé que estoy siendo sensible, pero solo quiero ir a casa y acostarme en
mi propia cama. Mi mamá se preocupó por mí todo el día mientras
Fisher se castigaba porque me lastimé. Todos sabemos que no es culpa
suya, pero no importa cuántas veces lo diga, él argumenta que debería
haberlo manejado de manera diferente.
Lo único que hay que manejar es a Craig y tan pronto como el sheriff
Wagner lo encuentre, presentaré cargos por allanamiento y agresión con
intención de dañar. Con todas las cámaras nuevas instaladas, esta vez
obtendremos una toma clara de su rostro. Va a pagar por sabotear mi
carrera y por asustar a mi precioso Donut. Voy a visitarlo en el granero
familiar tan pronto como pueda para que sepa que no estoy enojada con
él.
―Te veré en tu casa ―dice Fisher cuando mamá se aleja.
―No tienes que cuidar de mí ―le digo con firmeza―. Esto no es tu
culpa y yo no soy tu carga.
Sus ojos se oscurecen mientras aprieta la mandíbula, y me preocupa
que diga algo delante de mis papás que cruce la línea.
Pero luego se inclina cerca de mi oído y murmura:
―Nunca serás una carga para mí, Goldie. Renunciaría al privilegio de
respirar si eso significara quitarte un gramo de dolor.
No es justo que me diga esas cosas dulces y afectuosas y yo no pueda
expresarlas. Él terminó la relación, perdiendo su derecho a hablarme de
esa manera.
―¿Est{s cómoda, cariño? ―pregunta pap{, saltando en el asiento del
conductor.
―Sí, estoy bien ―miento.
Mamá y la abuela se sientan en el asiento trasero y Fisher les ayuda a
cerrar la puerta.
―Voy a correr al supermercado, me imagino que no podrá abastecer
su refrigerador, así que me aseguraré de que tenga todo lo que necesita
―le dice Fisher a mi familia.
―Sería muy amable, gracias ―dice mamá.
Lo veo fijamente, mordiéndome la lengua para decirle que no se
moleste. La última persona que quiero a mi lado cuando no me siento
bien es un hombre del que estoy enamorada y no puedo tener. Tengo
cuatro hermanos que podrían ayudar. Además, Magnolia está dispuesta
a dejar su trabajo para ayudarme a tiempo completo. Honestamente, ella
solo quiere una excusa para decirle a la señora Blanche que se vaya por
donde no brilla el sol, pero le dije que no se molestara ya que Fisher se
designó a sí mismo como mi enfermero personal.
―Asegúrate de llamar a Mallory y a Serena, han estado muy
preocupadas por ti. Serena estaba en urgencias con su abuela cuando
Fisher te trajo ―dice mamá.
―¿Ella estaba ahí?
―Recién salían de ver al bebé. Mimi dijo que Fisher estaba p{lido
como un fantasma y agotado cuando intentó explicar lo sucedido.
Mi corazón se hace añicos al recordarlo llevándome a su camioneta.
Apenas podía mantener los ojos abiertos y me dijo que le apretara la
mano hasta que el dolor desapareciera.
No lo solté hasta que me llevaron a una habitación y le dijeron a
Fisher que tenía que esperar.

Magnolia se sienta a mi lado mientras yo me acuesto apoyada en


algunas almohadas y me enfurruño por no poder ir al granero a ver a
Donut. Tan pronto como me acomodé en la cama, me quité la bota y
literalmente me metí debajo de las sábanas.
Una vez que Fisher apareció con bolsas de compras, mis papás y mi
abuela se fueron para que pudiera descansar, pero no hay manera de
que pueda dormir tranquila con él aquí. Le envié un mensaje de texto a
Mallory y hablé por FaceTime con Serena antes de que Magnolia viniera.
Mis hermanos me enviaron un mensaje de texto grupal y todos
apostaron cuánto faltaba para que me volviera loca.
Gané en solo una hora.
―Ha estado ahí durante treinta minutos prepar{ndote la cena ―dice
Magnolia―. Huele muy bien también.
―Ojal{ no lo hiciera. No tengo mucho apetito ―admito, haciendo una
mueca cuando accidentalmente uso mi pie malo para impulsarme más
arriba.
Ella se pone de pie de un salto presa del pánico.
―¿Qué necesitas? ¿Otra almohada? ¿M{s hielo?
―M{s medicamentos. Fisher los tiene en la cocina.
―Entendido, vuelvo enseguida.
Cuando ella se va, me acerco al borde del colchón y tomo mis muletas.
Nunca los había usado antes, así que tan pronto como levanto el pie,
caigo de nuevo en la cama.
Puedo escuchar a Magnolia hablando con Fisher en la cocina y creo
que tengo tiempo suficiente antes de que regrese.
Como no quiero pedir ayuda, me reajusto hasta que las tengo seguras
bajo mis brazos y luego lo intento de nuevo. Llego al pasillo antes de
estrellarme contra la pared y derribar una de mis fotos enmarcadas.
―¡Noah! ―Fisher sale corriendo de la cocina con una esp{tula en la
mano―. ¿Qué estás haciendo?
―Apenas iba de regreso ―sigue Magnolia.
―Tengo que orinar. ¿Est{ bien o no puedo?
Fisher le entrega el utensilio a Magnolia antes de agarrar mis muletas
y entregárselas a ella a continuación.
―Oye, las necesito.
En silencio, me levanta en sus brazos y me acompaña el resto del
camino hasta el baño. Seguramente no está haciendo lo que creo que está
haciendo.
―Esto es ridículo ―le digo cuando me coloca de pie frente al baño.
―¿Puedes bajarte los pantalones cortos o quieres que lo haga yo?
―Creo que me hago cargo desde aquí. ―Me muerdo el labio inferior,
sin querer admitir cuánto duele moverse.
―¿Por qué me mientes? Solo déjame ayudarte.
―Disculpa por no querer orinar delante de ti. No me gusta que me
atiendan ―lo admito.
―No te estoy atendiendo, pero nunca te importó que te quitara la
ropa antes.
Le meto el puño en el pecho.
―Sabes lo que quiero decir. ¿Puedo tener algo de privacidad, por
favor?
―Te he besado, lamido y visto cada centímetro de ti.
Un escalofrío recorre mi espalda al recordar nuestra última vez.
―Bueno, no agreguemos esto a la larga lista de cosas que has visto o
hecho.
―Noah. ―Esboza una sonrisa―. Déjame bajarlos por ti y luego me
iré.
La necesidad de orinar se hace más fuerte, así que dejo de discutir y
asiento.
―Bien, pero no veas.
Se ríe entre dientes mientras se arrodilla frente a mí, entrelaza sus
dedos en mis bragas y pantalones cortos y luego cierra los ojos.
Lentamente, los baja por mis muslos y los suaves toques de sus
pulgares rozando mis piernas desnudas casi me hacen gemir. Tiene
cuidado de no tocar mi tobillo mientras se levanta.
―¿Quieres apoyarte en mí para sentarte?
―Oh, Dios, no. Me gustaría que me quedara algo de dignidad.
Sonriendo, mantiene los ojos cerrados.
―Bien, estaré en el pasillo. Grita cuando hayas terminado.
Cierra la puerta detrás de él, pero solo se cierra hasta la mitad. Estoy
demasiado desesperada para gritarle, así que no me molesto. Sentarme
en el inodoro es más doloroso de lo que esperaba, pero me muerdo el
labio para no gemir.
Una vez que termino, logro subirme los pantalones cortos mientras
me paro y me balanceo contra el mostrador, luego cojeo hasta el
fregadero y me lavo las manos.
―¿Ya terminaste? ―Fisher me irrumpe, sorprendiéndome.
―Jesús. Sí.
Sin previo aviso, me levanta en sus brazos y me acomodo contra su
pecho.
―Esto es innecesario. Necesito aprender a usar las muletas. ―Lo
abrazo con más fuerza, disfrutando de su calidez.
―Y lo har{s, pero apenas es tu primer día en casa. Todavía estás
somnolienta por la morfina y lo último que necesitas es que te lastimes
aún más.
Cuando nos lleva a mi habitación, Magnolia se levanta de la cama y
esponja las almohadas antes de que él me acueste.
Ella me sonríe con una ceja arqueada mientras ve a Fisher y a mí de
un lado a otro. Sé lo que está pensando, pero está equivocada. Fisher y
yo no podemos ser más que amigos, y si yo lo he aceptado, ella también.
―Tengo tus medicamentos, una bolsa de hielo nueva y descargué una
nueva obscenidad de monstruos en tu aplicación. De nada. ―Magnolia
pone todo en mi mesa de noche mientras Fisher levanta mi pie.
―¡Cómo te atreves a no traerme mi vibrador rosa junto con la
obscenidad! ―me burlo.
―Estaba tratando de ser discreta, pero est{ bien, aquí tienes. ―Ella lo
saca de su sostén y lo coloca encima de mi Kindle.
Me río, luego inmediatamente hago una mueca por la opresión que
causa en mi pecho y costado.
―Ya no me hagas reír.
Fisher ve el juguete, luego a mí y yo aparto la mirada. No es que
realmente pudiera usarlo en mi condición y solo estaba bromeando. No
pensé que Magnolia realmente lo sacaría de mi ducha.
―Voy a ir a ver cómo est{ la cena. ―Fisher se aleja, dejándonos a
Magnolia y a mí solas.
―Ese hombre est{ perdido por ti... ―Ella niega con la cabeza como si
la ruptura fuera mi decisión―. Deberías haber escuchado a la abuela
Grace cuando estabas inconsciente, ella sabe lo de ustedes.
―¿Cómo?
―Ella dijo algo sobre cómo él te ve y lo preocupado que está, lo que
confirma que ella tiene razón. Tus papás no estaban presentes, pero
actué como si no tuviera ni idea y ella sonrió como si supiera que me
estaba haciendo la tonta.
―Bueno, ella puede unirse al club y decepcionarse cuando se entere
de que se acabó.
―Sé que eso es lo que ustedes creen que tiene que suceder, pero creo
que Jase podría manejarlo. Puede que esté enojado por un momento,
pero no veo que quiera interponerse en tu felicidad.
―Hace dos semanas se peleó a golpes con mis hermanos cuando
pensó que estaba saliendo con alguien ―le recuerdo.
―Sí, y luego se disculpó y dijo que quería que fueran amigos.
―No es mi decisión, Fisher tiene que ser quien se lo diga. Él es quien
estaría arriesgando su relación y yo no puedo pedirle que lo haga
sabiendo todo lo que ha pasado para volver a su vida.
―Puedo preguntarle. ―Ella se pone de pie, pero r{pidamente agarro
su muñeca y la jalo hacia abajo.
Ella se ríe cuando la regaño.
―Si así debe ser, encontraremos la manera. De lo contrario, me
gustaría superar la angustia y seguir adelante.
Señala con el pulgar por encima del hombro la puerta de mi
dormitorio.
―¿Con el señor Alto, Moreno y Robusto en tu cocina preparándote un
festín? Buena suerte, mejor amiga. Tienes más fuerza de voluntad que
yo. Estaría de rodillas, rogándole que me escoja a mí, que me elija a mí, que
me ame a mí...
Su imitación de la cita de Grey's Anatomy me hace reír y le frunzo el
ceño por hacer que me vuelvan a doler las costillas.
―Lo siento, no puedo evitarlo. Soy naturalmente ingeniosa.
―Ajá.
―Si no necesitan nada m{s de mí, me iré y les dejaré tener su
momento de La Dama y el Vagabundo mientras él te da pasta. ―Ella
mueve las cejas mientras se pone de pie.
―Puedo comer sola, muchas gracias.
―Y yo puedo cantar como una profesional, pero aun así dejaría que
Justin Bieber me diera lecciones de canto si eso significara que pudiera
pasar tiempo con él. Preferiblemente desnuda. ―La comisura de sus labios
se levanta tortuosamente mientras camina hacia la puerta.
―Vete, rompe hogares.
―¡Soy team Selena! ―grita mientras camina por el pasillo.
―¿Quiero siquiera saber de qué se trató eso? ―pregunta Fisher,
colocando una gran bandeja para servir en mi cama.
―Solo Magnolia... siendo Magnolia. ―Clavo mis palmas en el colchón
y uso todas mis fuerzas para levantarme y poder sentarme―. ¿Qué
hiciste?
―Pasta con pollo a la parmesana con tostadas de ajo.
―Maldita sea, eso suena tan bien.
Levanta el plato y agarra uno de los tenedores.
―Huele delicioso ―digo, de repente hambrienta.
―Pruébalo y ver{s. ―Él extiende un tenedor lleno, y lo veo fijamente,
queriendo argumentar que no necesita alimentarme, pero estoy
demasiado cansada para luchar, así que abro la boca y lo dejo.
Noah es terca como la mierda, pero después de cuatro días de venir,
finalmente acepta mi ayuda. La he mantenido alimentada, lavado su
ropa, pasado la aspiradora y quitado el polvo, todo mientras intentaba
mantener mis emociones bajo control. Ser simplemente amigo de la
persona dueña de mi alma es tan tortuoso como parece, pero me niego a
irme a menos que sea por trabajo. Dormir en su sofá incómodo y
demasiado pequeño es jodidamente miserable, pero lo soluciono para
que no esté sola toda la noche.
Reduje mi jornada laboral a cinco horas y empiezo a las siete de la
mañana para poder estar aquí al mediodía. Su familia y Magnolia la
visitan mientras no estoy, así que siempre tiene a alguien cerca. Sé que lo
odia, pero necesita mantener quieto el tobillo para que sane
adecuadamente. Ha mejorado en el uso de sus muletas y solo toma
medicamentos dos veces al día. Todas cosas buenas, pero muy
improbables si la dejaran sola.
―¿Puedes llevarme a ver a Donut hoy? ―me pregunta mientras
preparo rollitos de pollo al pesto para el almuerzo.
―¿Est{s lista para llegar tan lejos?
―Necesito salir de esta casa, me estoy volviendo loca. ―Echa la
cabeza hacia atr{s y gime―. Además, si me estremezco, estarás ahí para
agarrarme.
Su tono de sabelotodo me hace sonreír.
―Tal vez no. Caer sobre tu trasero podría hacerte algo bueno.
―Aww... ¿alguien se siente poco apreciado?
Dejando su comida sobre la mesa, acerco mi boca a su oreja.
―Me demuestras que lo haces cada día que me permites permanecer
en tu vida. ―Suelto el plato y doy un paso atr{s―. Te llevaré después de
comer.
Limpio el mostrador y luego me siento frente a ella.
―Gracias por el almuerzo. Huele delicioso. ―Su estómago gruñe
cuando le da un gran mordisco y me río cuando se le mancha la boca
con pesto.
―¿Cu{ndo fue la última vez que comiste? ―Me inclino y paso mi
pulgar por su labio inferior, luego lo lamo.
Nos miramos fijamente y ella traga saliva.
―Anoche, cuando preparaste la cena.
Me recuesto en mi silla.
―¿La abuela Grace no te trajo el desayuno esta mañana?
―Tenía una cita en el pueblo y le dije a mamá que estaba bien solo
por unas horas.
―¿Entonces no había nadie aquí?
Ella sonríe y toma un sorbo de su café.
―No, y mírame, sobreviví.
―Entonces, ¿supongo que no has oído hablar de Craig?
―¿Qué pasa con él? ―Entrecierra los ojos, todo el descaro está fuera
de su tono.
―Le concedieron la libertad bajo fianza esta mañana. ―Aprieto la
mandíbula ante la idea de que esté suelto después de pasar solo una
noche tras las rejas. El sheriff Wagner lo arrestó hace dos días después
de encontrarlo en la cabaña de su familia a una hora de distancia. El juez
no consideró que el cargo fuera lo suficientemente grave como para
imponerle una fianza tan alta, por lo que ahora quedará libre hasta su
audiencia preliminar.
―Genial... él vendr{ tras de mí cuando tengo un pie menos.
―El sheriff dijo que actuaba trastornado cuando lo recogió. Se lo dije
a tus hermanos y papás cuando entré, así que ahora todos están en
guardia. De hecho, cuando tu papá pasó por el granero, llevaba su
escopeta.
―Jesucristo. ―Ella niega con la cabeza.
―No te preocupes, he activado las notificaciones de la cámara, así que
si es lo suficientemente tonto como para mostrar su cara por aquí, no nos
lo perderemos.
Ella guarda silencio por un momento mientras mira su comida y luego
vuelve a verme a mí.
―¿Todavía tienes?
Termino de masticar mi comida y me limpio la boca antes de
responder.
―¿Realmente quieres la respuesta a eso?
―Probablemente no.
Dado mi historial con las armas, Damien se deshizo de las mías
cuando estaba en el hospital. No fue hasta años más tarde, cuando
viajaba mucho, que compré una nueva y la guardé segura en mi
camioneta.
Después de que terminamos de comer, la ayudo a vestirse, todo con
los ojos cerrados como me pidió, luego la llevo a mi camioneta y
conduzco la corta distancia hasta el granero familiar.
―Lo tengo ―dice una vez que sale, y le entrego las muletas.
No es que no pueda usarlas, pero todavía le duelen las costillas. Un
movimiento en falso y puede caer al suelo. Aunque no dejaría que eso
sucediera ya que estoy a cinco centímetros de distancia.
Cuando abro la puerta del granero y ella entra, estoy de vuelta a su
lado mientras salta hacia el puesto de Donut. Tan pronto como él la ve,
comienza a quejarse y relinchar.
Noah sonríe mientras ella avanza lentamente hacia él. Tan pronto
como lo alcanza, extiende una mano y él la huele.
―Creo que te extrañó ―digo en voz baja.
Ella sonríe ampliamente.
―Yo también te extrañé, chico.
Noah acaricia su cuello, luego su nariz empuja una de sus muletas.
―Eso no fue tu culpa, Donut. Nada de eso lo fue, ¿okey? Atraparemos
al tipo que lo hizo, sé que tú no quisiste lastimarme.
Él apoya su cabeza contra la de ella mientras continúa frotándolo. Es
un momento dulce, su vínculo y confianza incondicional no se parecen a
nada que haya presenciado antes.
Me aparto mientras comparten algunos momentos más tiernos.
―Te quiero, chico. Volveré por ti tan pronto como pueda. ―Lo besa,
se limpia la mejilla, luego se da la vuelta y camina hacia la puerta.
―¿Est{s bien? ―le pregunto mientras conduzco de regreso a su casa.
Ella mira por la ventana y asiente.
Me acerco y le aprieto la pierna.
―Vamos a conseguir justicia, Noah. Él no te hará daño a ti ni a Donut
nunca más.
―Ojal{ pudiera creer eso... ―murmura.
Ella está deprimida en este momento, pero haré lo que sea necesario
para protegerla y no descansaré hasta que Craig obtenga lo que se
merece.
Una vez de vuelta en su casa, se acuesta y duerme unas horas. Yo
descanso en el sofá y luego empiezo a cenar. Pasé por la tienda después
del trabajo y compré más de sus cosas favoritas.
Ella está callada mientras comemos y no la presiono para que hable,
pero no necesita hacerlo para que yo sepa que está luchando con esto.
Noah solía estar activa todo el día, todos los días, y quedarse atrapada
en casa con un solo pie y las costillas rotas es un cambio drástico. He
pasado por situaciones similares en las que me lastimaba y tenía que
dejar de montar durante semanas, a veces meses, mientras mi cuerpo se
recuperaba.
―Voy a tomar una ducha. ¿Podrías desenvolverme el tobillo? ―me
pregunta después de que limpio la cocina.
―¿Est{s lista para eso?
Ha estado dándose baños de esponja para evitar pararse sobre un pie
en la ducha.
―Necesito lavarme el cabello y en general me siento asquerosa. Solo
porque estemos en un rancho no significa que quiera oler como uno
veinticuatro siete.
―Est{ bien, pero no puedes entrar ahí sola. Un resbalón y te romperás
el tobillo.
―No lo voy a presionar ―argumenta―. Me agarraré a la barandilla y
me lavaré con una mano.
―Noah. ―Me cruzo de brazos y me mantengo firme―. Solo déjame
ayudarte. Puedo lavarte el cabello.
―Que estés ahí con los ojos cerrados suena más peligroso que
simplemente dejarme hacerlo yo misma.
Me lamo los labios y me froto la mandíbula con diversión.
―Puedo mantenerlos abiertos.
―Por supuesto que no. ―Niega con la cabeza.
Mierda, es tan condenadamente testaruda.
―Cuidarte y mantenerte a salvo son mis principales prioridades,
Goldie. Sé que no te gusta, pero es una lástima. Tus papás cuentan
conmigo y no voy a decepcionarlos por segunda vez.
Ella inhala profundamente como si quisiera discutir, pero en lugar de
eso pone los ojos en blanco. ―Bien, pero si echas un vistazo por debajo
del cuello, no lo pensaré dos veces antes de darte un rodillazo.
Sonrío porque ha perdido la cabeza si cree que puedo lavarla bien sin
ver.
―Trato.
Entramos al baño y le ofrezco ayudarla a desvestirse, pero ella aparta
mi mano y me dice que me dé la vuelta. Cumplo, pero estoy a solo unos
centímetros de distancia por si acaso. Ella hace un sonido de dolor y
siento un dolor agudo en el pecho.
―¿Est{s lista? ¿Puedo darme la vuelta?
―Sí.
Hago lo mejor que puedo para mantener mis ojos hacia el techo
mientras tomo su mano y la ayudo a entrar a la ducha.
―Mantén ese pie en alto. Métete en medio y ag{rrate a la barandilla.
No quiero que salte con agua en el suelo, así que una vez que se ha
instalado, giro la perilla.
Ella salta.
―Mierda, está fría.
―Lo siento, giré la perilla completamente hacia la caliente. Debería
calentarse en un minuto.
Volviendo al tapete, me quito la camisa y luego me desabrocho los
jeans.
―¿Qué est{s haciendo? ―Extiende la palma de su mano para
bloquear su vista.
―¿Esperas que entre ahí con la ropa puesta?
Ella dirige su mirada hacia la mía antes de desviarla.
―No había pensado en eso, obviamente.
―Bueno, si yo puedo mantener mis ojos por encima del cuello,
entonces tú también puedes. ―Sonrío, sabiendo que ella se sentir{
tentada.
―Bien, pero date prisa y cierra la puerta porque me estoy congelando.
Tan pronto como estoy desnudo, la encuentro dentro. Nos miramos
fijamente y me pregunto si ella recordará la última vez que estuvimos
aquí juntos.
Un momento que quedará grabado en mi memoria por el resto de mi vida.
Envuelvo una mano alrededor de su lado bueno y la estabilizo.
―Inclina la cabeza hacia atr{s y moja tu cabello.
Mis ojos bajan a sus pezones perforados mientras se pasa los dedos
por el cuero cabelludo. Cuando se endereza, vuelvo a levantar la cabeza.
―¿Qué quieres que haga primero?
―Mmm… puedes empezar con el champú. Es la botella blanca.
Me doy vuelta, aprieto un poco en mi palma y, cuando me giro de
nuevo, descubro que su mirada estaba fija en mi trasero.
Arqueo una ceja y me froto las palmas.
―¿Ya olvidaste las reglas?
―No, tenía algo en el ojo. ―Parpadea un par de veces y yo reprimo
una risa.
Le masajeo el cuero cabelludo con los dedos y ella inclina la cabeza
hacia atrás con un gemido. El agua le llega justo en el punto y la ayudo a
enjuagarla.
―¿Acondicionador? ―pregunto.
―Botella negra.
Repito el proceso, pero esta vez tengo mucho cuidado al untarlo en las
puntas antes de enjuagarlo.
―Olvidé tomar una toallita ―dice cuando alcanzo su gel de baño.
―Supongo que tendr{s que sufrir con mis manos {speras. ―Sonrío
cuando ella gime ante mis duros callos.
Manteniendo el contacto visual, empiezo por su cuello y me muevo
hacia su pecho, asegurándome de ser lo más minucioso posible. Su
corazón se acelera bajo mi palma antes de que me deslice entre sus
pechos. La tentación de tocarla como anhelo es tan intensa que tengo
que contar hasta diez en mi cabeza para evitar que mi polla la apuñale.
El agua caliente en su espalda empaña la ducha y, aunque casi me
estoy congelando, no lo demuestro. Me moriría congelado antes de
dejarla aquí.
Luego, agarro su brazo libre y, centímetro a centímetro, me acerco
hasta sus costillas. No es hasta que bajo los ojos que me doy cuenta de lo
grande que es su moretón ahí.
―Mierda, Noah.
―Se supone que no debes estar viendo ―me dice.
―Tú rompiste las reglas primero.
Mi atención permanece en su estómago, teniendo mucho cuidado de
no presionar demasiado, y luego cambio a su otro brazo.
―Ag{rrate a mí mientras hago esto ―le digo, quitando su mano de la
barandilla y envolviendo sus dedos alrededor de mi bíceps. Una vez que
termino, hago la misma rutina del otro lado.
La aseguro de nuevo en su posición, tomo más jabón y luego me
arrodillo.
Sus labios se contraen como si estuviera ansiosa por recordarme
dónde no debería ver, pero tan pronto como toco el interior de su muslo,
abre los labios y gime.
Ella no es la única que sufre.
Su dulce coño está casi en mi cara. Evitar tocarla es la peor forma de
auto tortura, pero sigo de todos modos. Arrastro mis pulgares por su
pierna y luego froto suavemente el jabón alrededor de su tobillo y pie.
Ella jadea y yo veo hacia arriba.
―Mierda, lo siento. ¿Est{s bien?
―Sí, solo está sensible.
―Me voy a mover hacia tu otra pierna. Mantén este pie en alto ―le
recuerdo.
Empiezo por los dedos de los pies y luego sigo subiendo. Cuando
llego a la parte interna de su muslo, hundo mis pulgares más
profundamente para masajear sus músculos. Su estómago se contrae
cuando subo y cubro con cuidado cada centímetro de piel intacta.
Me pongo de pie, separo el cabezal de la ducha y quito el jabón de la
parte delantera de su cuerpo.
―¿Todavía est{s bien? ―le pregunto mientras se mueve inquieta
sobre un pie.
Asiente con respiraciones superficiales mientras pongo la presión del
agua contra su clítoris.
―¿Qué tal ahora? ―murmuro, agarrando su cadera.
―Oh, Dios. ―Sus ojos se cierran mientras su cabeza se inclina.
Solo porque yo no pueda darle un orgasmo no significa que no pueda
ayudarla a llegar ahí.
―No luches, mi amor ―le susurro al oído mientras tomo la parte
posterior de su cuello ―. Déjate llevar por el placer.
―Pensé que estabas preocupado porque me cayera.
―Te tengo, bebé. ―Aprieto mi agarre―. Desmorónate todo lo que
necesites.
Ella aprieta mi brazo cuando finalmente se rinde, y pronto, se
tambalea cuando llega al límite, jadeando durante su liberación.
―Eso es, bebé. ―Elimino la presión del agua y le doy un beso en la
sien―. Voy a lavarte el otro lado ahora.
Una vez que coloco el cabezal de la ducha y ajusto el rociador, la
ayudo a darse la vuelta para poder enjabonarle la espalda. Por mucho
que quiera tomarme mi tiempo otra vez, sé que se está poniendo ansiosa
por tener que mantener el pie en alto.
―Listo. ―Cierro el agua, luego salgo para agarrar las toallas. Una vez
que envuelvo una alrededor de mi cintura, ayudo a secarle el cabello y
coloco otra alrededor de su cuerpo.
En lugar de darle las muletas, la levanto y la llevo.
―Puedo saltar ―dice cuando camino hacia su habitación.
―¿Con los pies mojados? No. ¿Usar las muletas mientras estás
empapada y agarrando una toalla? Tampoco. ―Arqueo una ceja―.
Estarás de regreso en la sala de emergencias, preparándote para la
cirugía.
Ella rechina los dientes y gime.
―Esto apesta.
Después de que la acuesto en el colchón, sostiene la toalla en su lugar
cruzando los brazos y las piernas, no le hace ninguna gracia no poder
hacer las cosas por sí sola, y conozco muy bien esa lucha.
―Noah. ―Llamo su atención, luego me arrodillo para que estemos al
nivel de los ojos―. Entiendo que ser atendida y cuidada es difícil. Eres
independiente, prosperas si tienes un horario y no estás hecha para
sentarte y no hacer nada, esas son solo algunas de las cualidades que
adoro de ti. Cuando me lesioné, odié cada puto minuto de estar fuera
del trabajo, pero lo único que he aprendido es que cuanto peor actitud
tengas, más miserable serás. Entonces, cuando soy duro contigo es
porque sé lo que pasa cuando no sigues las instrucciones y te jodes aún
más. Quiero que te recuperes lo más rápido posible para que puedas
volver a poner tu molesto trasero en el ruedo.
Se lame los labios antes de chuparse el inferior entre los dientes.
―No es por eso que estoy frustrada.
―Okey, entonces dímelo. ¿Qué pasa?
―Me rompiste el corazón. ―Hace una pausa y baja la mirada como si
pronunciar las palabras fuera m{s doloroso que su tobillo―. Cada día
que estás aquí cuidándome solo aumenta las razones por las que me
enamoré de ti en primer lugar, pero no puedo actuar según esos
sentimientos. Estás fuera de mis límites y mantener mi distancia es otro
nivel de tortura. No quiero parecer desagradecida porque no lo soy,
pero que estés aquí es un recordatorio constante de lo que no puedo
tener. La mayoría de las chicas pasan por momentos de angustia y lloran
hasta quedarse dormidas en la privacidad de su propia habitación, pero
yo no puedo superarlo cuando la persona que causó el dolor
básicamente vive en mi casa, tratándome como a una reina y
haciéndome desear no haberme rendido tan fácilmente. Entonces,
cuando digo que esto apesta, es porque quiero besarte cada segundo que
estés aquí, y no puedo.
Su voz se quiebra mientras las lágrimas caen por sus mejillas y juro
que olvido cómo respirar. Sus palabras son un puñal en mi corazón y me
odio por lo que le he hecho.
Debería haberme dado cuenta de lo difícil que sería para ella y no
insistir en ser yo quien la cuidara, pero me sentí tan condenadamente
culpable de que ella resultó herida mientras estaba bajo mi vigilancia, y
no pude evitar que se lastimara cuando prometí protegerla.
Agarrando su mano, me la llevo a la boca y beso sus nudillos.
Contemplo decir a la mierda y decirle a Jase en este momento que estoy
enamorado de Noah, pero él no es el único obstáculo que tendríamos
que superar. Sus papás tendrían que aceptar a su hija con un hombre
que le dobla la edad y, con suerte, no despedirme.
―Lamento mucho que estar aquí te esté causando m{s dolor. Si
pudiera cambiar las circunstancias, lo haría. No quiero ser la raíz de tu
dolor, así que, si quieres, no me quedaré más aquí. Les diré a todos que
tengo que volver con mis otros clientes. Estoy seguro de que a Magnolia
nada le encantaría más que dejar su trabajo y cuidar de ti las veinticuatro
horas del día. Lo que quieras, Noah.
Ella baja los ojos y asiente.
―Creo que eso sería lo mejor.
―Est{ bien. No quiero dejarte sola esta noche, pero mañana a primera
hora me aseguraré de que haya alguien aquí.
Con Craig intentando llegar a Noah, no hay forma de que pase ni
siquiera una noche sola.
―¿Puedes ayudarme a vestirme? ―me pregunta después de que me
pongo la ropa.
―Por supuesto. ¿Qué quieres ponerte?
Señala una camiseta holgada y luego le busco un par de bragas y la
acomodo en la cama. Le pongo una bolsa de hielo para las costillas y
luego apoyo su pie sobre una almohada.
―Te ves cómoda. ¿Todo está bien?
―De hecho... ―Se inquieta, aclarándose la garganta y sentándose más
arriba―. ¿Te importaría quedarte aquí y ver una película conmigo? Sé
que acabo de pedirte que te fueras, pero si esta es tu última noche, ¿tal
vez podamos pasar un par de horas? Excepto que esta vez yo puedo
elegir algo ya que me hiciste ver Underboard.
Me río entre dientes, me paso los dedos por el cabello húmedo y
cuento las docenas de formas en que esto es una mala idea.
―Overboard.
―Sí, eso. ―Me hace un gesto para ignorar mi comentario, luego retira
las mantas.
Cruzándome de brazos digo:
―Depende. ¿Qué vamos a ver?
Toma su control remoto de Apple y hojea su aplicación hasta que llega
a una imagen de Taylor Swift. Arqueo una ceja, viendo de un lado a otro
entre ella y la pantalla.
―Es hora de que te eduques sobre Miss Americana.
Pasamos la siguiente hora y media acostados uno al lado del otro en
su cama, y lo único en lo que puedo pensar es en cómo la decepcioné.
Ella mira con lágrimas en los ojos y no sé si es por el documental o por
nosotros.
―¿No fue tan inspirador y tr{gicamente hermoso?
―Fue realmente bueno.
No admito que observé sus reacciones por el rabillo del ojo y pasé
noventa minutos memorizando cada centímetro perfecto de su rostro.
―Mallory y Serena me hacen verlo una vez al mes. ―Ella se ríe―. Y
luego ponemos su música a todo volumen y bailamos hasta que el nivel
de azúcar desaparezca.
―Pensé que Mallory era la Swiftie.
―¿De dónde crees que lo aprendió?
Me río con ella.
―Tienen suerte de tenerte.
―He estado muy ocupada este verano y no he estado mucho por
aquí. Necesito cambiar eso, la recepción de Ayden y Laney es el próximo
mes y yo les estaba ayudando a planificarla.
―Bueno, en este momento, todo lo que necesitas hacer es descansar.
―Ni siquiera he visto al nuevo bebé. Quizás mamá me lleve mañana.
Mis hombros se tensan al pensar en ella saliendo de la casa sin mi
ayuda, pero no puedo aferrarme a ese miedo. Necesita aprender a
moverse y descubrir qué puede tolerar sin que yo se lo diga.
―Creo que es una gran idea.
Ella me ve con una sonrisa divertida.
―¿De verdad?
Levantando un hombro, sonrío.
―Sí.
Una vez que la ayudo a sentirse cómoda nuevamente, me aseguro de
que tenga todo lo que necesita y luego vuelvo a verificar que todo esté
cerrado con llave.
―Buenas noches, Noah. ―Estoy de pie en su puerta.
Después de un momento de silencio, se aclara la garganta.
―Me gustaría poder odiarte por hacerme enamorarme de ti, pero eres
el Taylor Lautner de los ex.
―¿Se supone que debo saber lo que eso significa?
La comisura de sus labios se curva hacia arriba.
―Él es el ex favorito de Taylor Swift porque no es problem{tico y la
trata como si fuera de la realeza.
―Supongo que lo tomaré como un cumplido.
Ella sonríe y asiente.
―Buenas noches, Fisher.
No he visto a Noah en dos días a menos que cuentes estacionarme
afuera de su casa y dormir en mi camioneta toda la noche como un
acosador, pero no creo que sea así.
Esa primera noche lejos de ella, no podía dejar de pensar en cómo
Craig podría entrar a la propiedad para meterse con ella o incluso
irrumpir en su casa. Me resultó imposible dormir en casa, así que
conduje en la medianoche y observé su casa desde la distancia hasta que
me quedé dormido.
Anoche hice lo mismo, excepto que ni siquiera me molesté en intentar
irme a la cama. Llegué a las diez y me quedé hasta que su mamá y la
abuela Grace aparecieron a las ocho.
―¿Noche difícil? ―pregunta Landen.
Estoy en medio de recortar una pezuña cuando él se acerca a mí.
Cuando miro hacia arriba, tiene los brazos cruzados y una sonrisa
divertida.
―No. ¿Por qué lo preguntas?
Se encoge de hombros, pero la diversión está escrita en todo su rostro.
―Pareces cansado, eso es todo.
―No, estoy bien.
Da un paso hacia mí y pone una mano en mi hombro.
―Te pondré un pequeño colchón de aire en tu camioneta. Debería
caber en la parte trasera y ser muchísimo más cómodo que el asiento
delantero.
Mantengo la cabeza agachada mientras sigo trabajando y luego me
aclaro la garganta. No tiene sentido negarlo ya que él parece saberlo de
todos modos.
―Gracias.
―Te agradezco que cuides de ella, es terca y probablemente te dirá
que no necesita ayuda.
―Sí, lo he notado.
―Y si algo est{ pasando entre ustedes, ser{ mejor que lo aclaren antes
de que mis papás se enteren por su cuenta.
―No lo hay.
Mantengo mi atención en el casco de Ranger. Ellie me preguntó si
podía ver el casco infectado y limpiarlo. Sospecho que estará listo para
entrenar nuevamente en unas pocas semanas.
Landen se ríe.
―Est{ bien, hombre. Que tengas un buen día.
Cuando se aleja, miro a mi alrededor para ver si alguien más está
escuchando. Por suerte estábamos solos. No lo culpo por no creerme,
incluso si es verdad, pero no necesito que nadie más sospeche.
Aunque no me quedaré con Noah, le dije que me avisara si necesitaba
algo. Ella me envió un mensaje de texto antes preguntándome si podía
correr a la tienda y comprar algunas cosas, me alegré de hacerlo por ella
y me da una excusa para verla.
Después de terminar el día, voy a casa y me limpio antes de dirigirme
al pueblo. Veo su lista y me quedo congelado cuando veo la palabra
condones, y por si fuera poco, al lado entre paréntesis está el tamaño más
grande que existe.
Ella tiene que estar jugando conmigo.
De todos modos, como el hombre obediente que soy, tomo un paquete
de Magnum XL.
Cuando llego a su casa, la camioneta de Jase está estacionada enfrente
y contemplo regresar más tarde, pero los productos perecederos en las
bolsas podrían estropearse, así que inhalo y salgo.
Él sabe que la he estado ayudando y lo culpable que me sentí cuando
resultó herida bajo mi supervisión, así que no debería sospechar nada.
Mantendré la distancia, guardaré su comida y luego saldré.
―Hola ―saludo, entrando con las manos ocupadas.
Noah está en el sofá y Jase se sienta cerca de ella.
―Hola, viejo. Te ves muy bien hoy. ¿Tienes una cita caliente esta
noche o qué? ―El tono sarcástico de Jase me hace apretar los dientes
para no decir nada de lo que me arrepienta.
―No, me acabo de cambiar después del trabajo para no venir oliendo
a granero. ―Dejo las bolsas en el mostrador y comienzo a sacar las
cosas.
Jase continúa hablando con Noah sobre el trabajo y el cierre de la
compra de su casa la próxima semana, luego le pregunta si le ayudaría a
elegir muebles y decoración. Ella le cuenta sobre Pinterest y otros sitios
web para que busque ideas, pero que si quiere que vaya con él, tendrá
que esperar hasta que esté más estable físicamente.
Cuando habla de otras cosas al azar, trato de ignorarlas en lugar de
escucharlas a escondidas. Sé que ahora son amigos, pero todavía me
pregunto si eventualmente querrá más.
Una vez que todo está guardado, sin los condones, me dirijo hacia la
puerta para irme.
―Si necesitas algo m{s, Noah, avísame.
―Gracias, señor Underwood. Lo aprecio. ―Ella me ve como si
estuviera viendo mi alma.
―No hay problema.
―Iba a intentar prepararle la cena ―interviene Jase―. ¿Quieres
quedarte?
Se me tensa el estómago al pensar en otra cena incómoda.
―Tal vez en otro momento. Tengo algunos pendientes que hacer,
pero ustedes dos diviértanse.
Con una sonrisa forzada, salgo y respiro.
El único pendiente que tengo que hacer es tomar una siesta larga antes
de regresar esta noche.

Me despierto desorientado a las diez con un par de llamadas perdidas


y mensajes de texto de Noah. Temiendo lo peor, le devuelvo la llamada
sin leer primero sus mensajes, pero luego pasa al correo de voz.

Noah: ¿Por qué hay condones en la encimera de mi cocina?


Noah: ¡¿Mágnum XL?!
Noah: Debes pensar muy bien de ti mismo.
Noah: Eso o crees que debería acostarme con un hombre de ese tamaño, pero
considerando que necesitaba que me llevaras al baño y me lavaras el cabello, te
puedo garantizar que no dejaré que un XL se acerque a mí.

Estoy muy confundido, considerando que eso estaba en su lista.


Y no soy fanático de su pequeña insinuación, pero la dejaré pasar.

Fisher: Intenté llamarte, pero debes estar durmiendo. No entiendo. Estaba en


tu lista de compras.
Cuando llego a mi camioneta, saco el colchón de aire que Landen me
dejó. Una vez inflado, lo coloco en la caja de mi camioneta.
No es hasta que me estaciono en mi escondite que ella me devuelve el
mensaje de texto.

Noah: ¿De qué estás hablando?

Diez segundos después, envía otro.

Noah: Oh, Dios. ¡Voy a matar a Magnolia!


Noah: Ella tenía mi teléfono cuando estaba divagando sobre las cosas que
necesitaba y lo agregó porque cree que es MUY divertida.

Me río entre dientes porque el auto de Magnolia está aquí, lo que


significa que pasará la noche. Solo puedo imaginar la forma en que
Noah la regaña.

Fisher: Quizás los quería para ella. Ella está detrás de Landen, ¿no?
Noah: ¡Ja! No puedo creer que los hayas comprado. ¿No pensaste que era
extraño de mi parte tener eso en mi lista?
Fisher: Honestamente, si, pero pensé que no me correspondía preguntar.
Noah: Ni siquiera puedo poner peso en mi pie, ¿crees que puedo soportar una
polla enorme?

Me río entre dientes, deseando que estuviéramos hablando por


teléfono o en persona porque extraño escuchar su actitud sarcástica.

Fisher: Una vez más, no era asunto mío.


Noah: No hagas eso.
Fisher: ¿Qué estoy haciendo?
Noah: Actuar como si no tuvieras derecho a saber sobre mi vida o lo que
estoy haciendo. Solo porque no estemos juntos no significa que no podamos
involucrarnos en la vida del otro como amigos.
Fisher: No quiero seguir lastimándote, Noah.

Agarro las almohadas y mantas que puse en el asiento delantero y las


llevo hacia atrás. Por mucho que me guste hablar con ella, sé que solo lo
empeora. Algún día encontrará a alguien adecuado para ella. Cuando
llegue ese día, le desearé lo mejor y me ahogaré en una botella de
whisky.

Noah: Voy a volver a dormir. Buenas noches.


Fisher: Buenas noches, Noah. Dulces sueños.

Siento que la he decepcionado al no estar de acuerdo con ella, pero es


lo mejor. Puedo amarla a distancia y darle espacio para seguir adelante.

Mi teléfono suena justo cuando me quedo dormido.


Es una notificación de cámara.
Miro a mi alrededor y, a lo lejos, veo la luz de seguridad encendida en
el granero de la familia.
No habría razón para que alguno de los hermanos de Noah estuviera
ahí a las dos de la mañana a menos que se trate de otra aventura de
Wilder de las que sigo escuchando.
Cuando miro la aplicación, no veo a nadie, pero no podré dormir sin
comprobarlo dos veces.
Me acerco, veo a mi alrededor en busca de disturbios y escucho
ruidos. Se oye un crujido entre los arbustos y me pregunto si será un
animal lo que provocó que se disparara la cámara.
―¿Hola? ¿Alguien por aquí?
Un tintineo resuena desde el granero. Abro la puerta, luego saco mi
teléfono para usar la linterna ya que hay poca luz. Los caballos chillan
como si estuvieran en alerta y ahora sé que algo anda mal. Su intuición
nunca se equivoca.
Una sombra corriendo a lo lejos me llama la atención, huelo el olor a
gasolina mientras camino hacia ahí, y los caballos continúan relinchando
a medida que el olor se hace más fuerte.
―¡Oye, hijo de puta!
Me giro hacia una persona con una sudadera con capucha y
vislumbro una barra de metal antes de que la golpee en el costado de mi
cabeza y caiga.
―¡Noah, despierta! ―Magnolia me sacude y entrecierro los ojos
cuando la luz me ciega―. Algo está en llamas.
―¿Q-qué? ―Me levanto hasta quedar sentada, luego veo alrededor
de mi habitación mientras trato de comprender lo que acaba de decir.
―Olí humo y miré a mi alrededor para ver de dónde venía.
―¿En la casa? ―Me quito las mantas y r{pidamente recuerdo que no
puedo caminar―. ¿Puedes pasarme mis muletas?
Las agarra de la pared.
―¡Afuera! Est{ cerca porque el olor es fuerte, creo que viene del
granero familiar.
Oh, Dios. Los caballos. Una ola de pánico me recorre.
―Tenemos que llamar al departamento de bomberos. ―Agarro mi
bota y luego me pongo uno de mis zapatos.
―Ya lo hice. También llamé a Landen y a Tripp para alertar a tus
papás.
―Okey, bien. ―No puedo dejar de pensar en Donut y en todos
nuestros otros caballos. Deben estar muy asustados.
―¿Lista? ―me pregunta cuando me paro con mis muletas.
―Sí―La casa retumba, haciéndome caer de nuevo en la cama. Nunca
había sentido algo así―. ¡Mierda! ¿Fue eso una explosión?
Magnolia tropieza antes de ayudarme a retroceder.
―Mierda. ¿Estás bien? Casi se sintió como un terremoto.
El miedo en sus ojos me dice todo lo que necesito saber. Algo anda
muy mal.
―Tenemos que ir ―digo con urgencia.
Tan pronto como salimos, el olor es más fuerte, pero está demasiado
oscuro para ver exactamente de dónde viene el humo.
Ella me ayuda a subir a su auto y, mientras nos alejamos, veo la
camioneta de Fisher escondida detrás de unos árboles.
―¿Qué diablos est{ haciendo aquí? ¿Puedes comprobar si est{
adentro?
Estaciona y luego mira rápidamente por las ventanas. Cuando entra,
niega con la cabeza.
―Est{ vacía, pero hay almohadas y mantas en la parte de atrás.
―¿Qué? ¿Él está durmiendo aquí? ―Mi corazón late con fuerza
mientras temo por su bienestar. Si no está aquí, ¿dónde podría estar?
Las sirenas suenan mientras aceleran por el largo camino que conduce
a la casa principal. Tienes que seguir esa ruta para llegar al granero, pero
no voy a esperar, necesito ver qué está pasando ahora.
―Vamos. ―Magnolia pisa el acelerador y pronto vemos el humo
saliendo del granero familiar.
―¡Dios! ―Apenas puedo respirar cuando veo las llamas saliendo por
la ventana.
Magnolia se estaciona junto a la camioneta de Landen y ambas
salimos. Las luces de seguridad están encendidas, pero no veo a nadie,
aunque tienen que estar aquí en alguna parte.
―¡Landen! ¡Tripp! ―grito.
El humo es tan fuerte que me ahogo cuando me acerco. Llamo y le
envío un mensaje de texto a Fisher, pero no obtengo respuesta.
―Noah, cuidado. ―Magnolia señala los camiones de bomberos y
retrocedemos antes de que nos atropellen. Tres de ellos llegan con dos
ambulancias.
Tripp aparece desde el otro lado del granero para decirnos que
Landen entró.
―¿Qué, por qué? ―Jadeo.
Él se encoge de hombros.
―Le dije que esperara, pero no me escuchó.
Cuando llegan mis papás y los gemelos, nos apiñamos y esperamos.
Toda la escena es caótica mientras la vemos desarrollarse. Me siento
tan impotente al no poder hacer nada mientras un granero lleno de mis
caballos está en llamas. Escucharlos chillar y quejarse me hace entrar en
pánico.
―¡Por favor! ―le ruego a uno de los bomberos―. ¡Mi hermano y mis
caballos están ahí! ¿Puedes sacarlos?
―Haremos nuestro mejor esfuerzo, señorita. Quédese atrás.
Están tan tranquilos que estoy rompiendo a llorar. Los bomberos
trabajan activamente para controlar el incendio, pero parece que las
llamas provienen del desván donde se almacena el heno extra.
Finalmente, Landen aparece a través del humo, arrastrando un
cuerpo.
―Oh, Dios ―grito, captando la atención de todos.
Landen cae de rodillas y tose. Mis papás se acercan corriendo y yo voy
tan rápido como me permiten mis muletas.
―¿Quién es ese? ―pregunto.
Landen niega con la cabeza.
―No puedo decirlo.
―¿Craig? ―chilla Magnolia mientras ve m{s de cerca―. Su cara está
cubierta de sangre, pero definitivamente es él.
Ella me ve horrorizada y, dada su condición, no se ve bien.
―¿Est{ respirando? ―pregunto.
Magnolia acerca su oreja a su boca.
―Apenas.
Le digo a Tripp que llame a los paramédicos y ellos lo siguen con sus
suministros.
―¿Qué diablos pasó? ―le pregunto a Landen mientras examinan a
Craig.
―No lo sé. ―Tose un poco m{s―. Entré para dejar salir a los caballos,
pero cuando vi un cuerpo tirado en el suelo inconsciente, lo arrastré
fuera.
―¿Viste a Fisher ahí? Su camioneta est{ aquí ―pregunto, sin
importarme siquiera lo sospechoso que parezca.
Él frunce el ceño.
―No, pero no entré del todo.
Mamá le dice a uno de los paramédicos que revise a Landen y, aunque
él dice estar bien, lo hacen de todos modos y le ponen una máscara de
oxígeno en la cara.
―¿Se pondr{ bien? ―le pregunto a uno de los paramédicos que
trabajan con Craig. Tiene una máscara de oxígeno sobre la boca mientras
trabajan para controlar el sangrado.
―Su pulso es débil, pero todavía lo tenemos. Lo estabilizaremos y
luego le haremos un examen completo y una tomografía computarizada.
Aunque era un imbécil y probablemente intentaba matar a mis
caballos, no le desearía la muerte de esta manera.
Un momento después, los caballos salen disparados del granero a
través de una nube de humo, corcoveando y chillando. Wilder y Waylon
van tras ellos y luego los llevan a uno de los otros pastos lejos de las
llamas. Los cuento mientras corren y se me hace un nudo en el estómago
cuando no veo el mío.
―Nos falta uno. ¡No veo a Donut! ―Miro las puertas del granero,
pero él no sale.
―Estoy segura de que lo sacarán, cariño ―dice mamá, apretando mis
hombros.
Las lágrimas pican las comisuras de mis ojos mientras pienso en lo
asustado que debe estar, no puedo perderlo a él también.
―Si Landen no los sacó, ¿cómo se soltaron? ―pregunto.
―Tal vez uno de los bomberos lo logró ―sugiere Tripp.
Uno de ellos se acerca y llamo su atención.
―Falta un caballo. Por favor, ¿puedes volver a entrar y encontrarlo?
―Nosotros no los dejamos salir, señorita. Es demasiado peligroso
entrar. Estamos combatiendo las llamas desde arriba porque los rayos se
debilitan con ese nivel de calor. Me temo que colapsarán pronto.
No me sorprende. Los graneros nunca sobreviven a los incendios.
Toda esa madera es un lugar de alimentación para el fuego. Lo mejor
que pueden hacer es evitar que se propague a otros edificios.
―Entonces ¿cómo...
En el momento en que las palabras salen de mi boca, Donut galopa
con Fisher sobre su espalda desnuda. Tripp corre hacia ellos y agarra el
arnés de Donut antes de que pueda despegar y tan pronto como se
detiene, Fisher rueda y cae al suelo.
―¡Fisher! ―grito.
Tripp se arrodilla a su lado mientras otro médico se acerca corriendo.
―Cariño, dales algo de espacio ―dice papá, de pie a mi lado.
Tengo el pecho tan apretado que no puedo respirar. ¿Por qué estaba
ahí?
Lo ponen boca arriba, le toman el pulso y examinan su cabeza.
―Tripp, ¿está bien? ―grito por encima del caos.
―No sé. Él también está sangrando.
Fisher entró ahí para rescatar a mis caballos y no se fue hasta que sacó a
Donut.
Y ahora podría no sobrevivir por eso.
Cuando me doy cuenta, caigo en los brazos de mi papá y lloro en su
pecho.
―Él está crítico, toma la camilla ―le indica uno de los paramédicos al
otro mientras continúan examinándolo.
Esto no puede estar pasando. Fisher está inconsciente mientras le colocan
una máscara de oxígeno en la cara.
―¿Se pondr{ bien? ―pregunto.
―Sabremos m{s una vez que lo llevemos al hospital. Es posible que
tenga un traumatismo craneoencefálico o pulmonar, por lo que le harán
un análisis completo para determinar sus lesiones.
Observo cómo lo suben a la camilla y luego lo meten en la
ambulancia. Estoy aturdida mientras trato de procesar lo que está
sucediendo.
El amor de mi vida arriesgó su vida para salvar mis caballos, y ahora
quizás nunca más tenga la oportunidad de decirle cuánto lo amo.
―Alguien debería ir con él para que no esté solo ―grito.
―Yo iré ―dice Tripp, luego se sube atrás con los paramédicos.
―Tenemos que seguirlos ―le digo a pap{.
―Lo haremos, cariño.
Ambas ambulancias parten y me cuesta entender qué pasó.
Papá le ordena a Wilder y Waylon que se queden a vigilar los
caballos. Abrazo a Donut tan fuerte como él me permite antes de que lo
lleven al pasto. Papá le dice a Landen que se vaya a casa y se lo tome con
calma. Mamá me besa antes de regresar a la casa para informarle a la
abuela Grace y a Mallory.
Pronto llegan Ayden y los otros peones del rancho, pero papá les dice
que regresen a casa, no es seguro para ellos estar aquí y no podemos
hacer nada en este momento.
Papá me ayuda a subir a su camioneta y cuando veo por la ventana
trasera, es surrealista ver los daños. Podríamos haberlos perdido a todos
y todavía me sorprende que no lo hayamos hecho.
―Todo va a estar bien, cariño ―me asegura papá mientras
avanzamos por el largo camino de entrada.
―No entiendo por qué Craig llegaría tan lejos... ―Sacudo la cabeza,
todavía incrédula―. Él ya está en problemas por la serpiente, por
allanamiento de morada y por la intención de hacerme daño. ¿Por qué
agregarle más?
―Est{ arremetiendo, Noah. Obviamente no est{ contento de que lo
hayas denunciado. Probablemente pensó que podía asustarte para que
retiraras los cargos, y claramente fue demasiado lejos.
Me encojo de hombros.
―Bueno, se lo merecía.
―Estoy de acuerdo.
―Pero todavía estoy confundida acerca de sus heridas en la cabeza.
¿Son de la explosión o hubo una pelea entre ellos?
―Yo también tengo curiosidad por eso. También me pregunto por
qué Fisher estaba aquí antes del amanecer. ―Su tono no es duro, pero es
de sospecha.
―Supongo que estaba durmiendo en su camioneta. Mencionó que le
preocupaba que Craig entrara a mi casa después de pagar la fianza ―le
explico.
Él asiente y, aunque me doy cuenta de que quiere hacer más
preguntas, se contiene.
―Deberías hacérselo saber a Jase ―sugiere.
Otra persona a la que tendré que explicarle por qué Fisher estaba aquí.
Cuando llamo, su teléfono salta al buzón de voz, lo cual no es
sorprendente ya que son más de las tres de la mañana. Le envío un
mensaje de texto para que lo vea primero cuando se despierte.
A medida que nos acercamos al hospital, recibo un mensaje, pero no
es de Jase.
―Oh, Dios ―jadeo cuando leo el texto de Landen.
―¿Qué pasa?
Lo veo en shock.
―Encontraron un cuerpo.
Tan pronto como llegamos a urgencias, Tripp se sienta con papá y
conmigo hasta que recibimos una actualización sobre la condición de
Fisher. Las lágrimas caen por mis mejillas mientras un médico nos
explica sus lesiones y el proceso de tratamiento. Cuando pido verlo, me
hacen esperar hasta que lo trasladan a una habitación, lo que demora
otra hora.
Ninguno de los dos ha comentado por qué estoy tan angustiada por la
condición de Fisher; bueno, más de lo que estaría por un empleado o un
amigo, pero si sospechan, no lo expresan.
Cuando no recibo respuesta de Jase, le envío otro mensaje con el
número de la habitación de Fisher para que pueda encontrarlo tan
pronto como llegue.
Papá lleva a Tripp a casa y regresa después de ver a Landen. Entre
espera, el jefe de policía llama y el sheriff Wagner pasa para hablar sobre
la participación de Craig y el cuerpo encontrado y papá les da acceso a
todas las grabaciones de las cámaras de seguridad para que puedan
añadirlas a su investigación. Se sospecha que quienquiera que sea estaba
cerca de la explosión y salió volando del granero. Quedó irreconocible
en el lugar de los hechos y fue trasladado a la morgue.
Ver a Fisher con una venda en la cabeza y un tubo de oxígeno en la
cara me tiene revuelta de preocupación. Lo pusieron bajo anestesia para
realizarle una broncoscopia para examinar el nivel de daño en su
garganta y pulmones ya que no pudimos saber cuánto tiempo estuvo en
el granero o si estuvo expuesto a la explosión. Después del
procedimiento, le succionaron secreciones y restos en la garganta y
pulmones debido a la inhalación de humo, pero las siguientes
veinticuatro horas son cruciales para ver si empeora.
Las quemaduras en sus vías respiratorias podrían convertirse en un
problema, pero como intentan ser lo menos invasivos, continuarán
monitoreando antes de determinar si se necesita más tratamiento.
Le hicieron una tomografía computarizada para detectar hemorragia
interna, y afortunadamente no había ninguna en ese momento, pero
están atentos a una posible hinchazón. Según el tamaño de la herida, lo
que sea que lo golpeó fue duro y sólido.
Dicen que tiene suerte de no haber soportado quemaduras graves y
solo está luchando contra lesiones internas menores. Se recuperará
completamente con descanso y oxígeno mientras no surjan más
problemas.
―Oye ―dice Magnolia en voz baja, llevando dos tazas―. Te traje un
poco de café. Tienes que estar exhausta.
Tomo una.
―Gracias.
―¿Alguna actualización? ―Ella toma la silla junto a la mía al lado de
la cama de Fisher. No he soltado su mano desde que me dejaron entrar
aquí y he estado suplicándole y rogándole en silencio que se recupere.
―No precisamente, dicen que es solo cuestión de esperar.
Los medicamentos lo adormecen, ya que lo mantienen cómodo frente
al dolor y la incomodidad.
―Déjame llevarte a casa un rato para que puedas descansar. Fisher no
irá a ninguna parte y tú...
―No lo dejaré. ―Veo fijamente su cuerpo inmóvil mientras lucho por
respirar―. Arriesgó su vida para sacar mis caballos de ese granero, y si
muere...
―Él no va a morir ―me asegura, pero no estaré convencida hasta que
vea sus ojos abiertos y escuche su voz.
―Su cuerpo se est{ curando y eso lleva tiempo. No sirves de nada si
te quedas aquí sentada preocup{ndote ―añade.
―Entonces todos ustedes tendr{n que arrastrarme fuera de aquí del
cabello ―digo inexpresivamente.
―Okey. ―Ella suspira y lo deja pasar.
Estoy agotada física y mentalmente, tengo los ojos inyectados en
sangre por llorar y me duele el cuerpo por estar sentada en esta silla,
pero no me importa. No iré a ninguna parte hasta que esté despierto.
Después de un momento de silencio, la veo.
―Él estaba durmiendo en la caja de su camioneta porque le dije que
era mejor que no se quedara más. Si no hubiera hecho eso, él habría
estado en mi casa, a salvo. No habría ido al granero a investigar ni lo que
fuera que estuviera haciendo.
―Noah. ―Coloca su mano en mi hombro―. Tienes que dejar de
torturarte con los qué pasaría si. Fisher decidió entrar ahí, si no lo
hubiera hecho, todos tus caballos habrían muerto quemados, si yo no
hubiera estado en su casa para oler el humo y llamar al 911, las llamas
podrían haber incendiado otros edificios. No es culpa tuya por no
dejarlo quedarse. Él eligió protegerte y, conociendo a Fisher, no
cambiaría nada al respecto.
Aunque tiene razón, eso no me hace sentir mejor. Él está sufriendo por
mi culpa.
Entra una de las enfermeras y nos apartamos de su camino para que
pueda comprobar sus signos vitales. Ella me dice que está bien
considerando las circunstancias y me explica que una vez que sus
niveles de oxígeno se estabilicen y sus pulmones se aclaren más,
reducirán sus medicamentos y debería despertarse gradualmente.
―¿Ha llegado su hijo? ―pregunta la enfermera.
―No, llamé y envié mensajes de texto, pero va directo al correo de
voz.
―Cuando llegue, por favor avísenos ―dice, y sus amables ojos
intentan calmarme.
Una vez que se va, Magnolia arruga la cara.
―Es extraño que Jase esté desaparecido, ¿no crees?
Asiento con la cabeza.
―Sí, justo ayer me visitó. Hablamos de ideas para decorar la casa y
nos preparó tacos para la cena, no dijo que iría a ninguna parte.
―¿Llamaste a su oficina?
―Sí, dijeron que hoy estaba fuera.
―Tal vez uno de tus hermanos debería ir a su apartamento y ver
cómo está.
―Sí, buena idea. Le preguntaré a Waylon. Es el que menos
probabilidades tiene de darle un golpe solo por existir.
Ella sonríe porque es verdad.

Noah: No puedo comunicarme con Jase y él no está trabajando hoy. ¿Te


importaría ir a su casa para ver si está ahí? No tiene idea de su papá.
Waylon: ¿Puedo darle una bofetada primero?

Pongo los ojos en blanco ante su esfuerzo por ser gracioso, pero estoy
demasiado preocupada para reírme de su mediocre intento.

Noah: ¡Esto es serio! Fisher está en estado crítico y su hijo merece saberlo.
Waylon: Bien. Iré y me comunicaré contigo.
Noah: ¡Gracias! Dile que Fisher está bien, pero realmente debería venir a
verlo.
Waylon: Entendido.
―Okey, él irá ahí ahora.
―¿Est{s lista para explicarle a Jase por qué estás tan angustiada por
su pap{? ―pregunta Magnolia.
―No creo que este sea el mejor momento para decírselo. Él sabe que
somos amigos.
―Sí, pero incluso tu pap{ y tus hermanos empiezan a sospechar.
Ninguno entiende por qué es tan protector contigo... como amigo, o por
qué te niegas a dejar su lado. Mentí por ti y dije que le recordabas a su
hija y que pensabas en él como una figura paterna.
Le golpeo la pierna y arrugo la cara con horror.
―¡Magnolia! Eso es asqueroso. Directo a prisión. Oh, Dios.
Ella se echa a reír.
―¡Estoy bromeando! Relájate, eso me hizo vomitar un poco en la boca.
Sacudo la cabeza, sonriendo.
―Ya somos dos.
―Pero al menos te saqué una sonrisa.
Veinte minutos después, Waylon finalmente me envía un mensaje de
texto.

Waylon: Sin respuesta. Dejé una nota en su puerta por si acaso regresa
antes de revisar su teléfono.
Noah: Okey, gracias.

―Jase tampoco está en casa. ¿Dónde diablos podría estar?


―¿Tal vez tiene una novia secreta? Podría haber pasado la noche en
su casa ―sugiere.
―Eso explicaría por qué no est{ en casa, pero no por qué no contesta
su teléfono.
―¿Hasta qué hora se quedó? Cuando llegué, él ya se había ido.
―Se fue como quince minutos antes de que aparecieras, así que no tan
tarde. Alrededor de las siete. ¿A dónde fue entre el momento en que se
fue y ahora? ―Frunzo el ceño.
―Yo digo que seguro tuvo una llamada para tener sexo.
Resoplo.
―Bueno, donde quiera que esté, será mejor que traiga su trasero aquí
pronto.

―Hola, cariño. Te trajimos algo de cena. ―Mamá entra con la abuela


Grace una hora después de que Magnolia se va. Sabía que se estaba
poniendo ansiosa sentada aquí sin hacer nada, así que le dije que se
fuera y le enviaría un mensaje de texto más tarde.
Frunciendo el ceño, veo los contenedores en sus brazos.
―No tengo mucho apetito. Lo siento.
―Tienes que comer y cuidarte ―exige mam{―. Fisher no querría que
murieras de hambre. También traje tus medicamentos.
―No lo haré, simplemente no tengo hambre.
―Hice tu favorito. Cobbler de durazno. ―La abuela sonríe.
Eso me hace sonreír por una fracción de segundo.
―Gracias.
Para apaciguar a mi mamá, me obligo a comer espaguetis y
albóndigas antes de comer el postre.
Me cuentan que todo el pueblo habla del incendio y de lo que hizo
Fisher para salvar nuestros caballos. No hay duda de que es un héroe,
solo desearía poder ver sus cálidos ojos marrones y escuchar su voz
áspera.
Mamá me informa sobre el granero y sobre todos en el rancho. Los
bomberos tardaron ocho horas en extinguir el incendio por completo, ya
comenzaron a revisar las imágenes de seguridad y deberían saber más
mañana cuando comiencen a investigar cómo y dónde comenzó.
―¿Jase aún no ha aparecido? ―me pregunta.
―No, y estoy preocupada por él, pero he hecho todo lo que se me ha
ocurrido, desde llamar, enviarle mensajes de texto, preguntar en su
trabajo y registrar su apartamento.
―El sheriff también est{ busc{ndolo, estoy segura de que lo
encontrarán. ―Los ojos amables de mamá me tranquilizan.
Cuando le dije a papá que Jase no contestaba su teléfono y no estaba
en casa, alertó al sheriff Wagner.
―Sé que no quieres dejar el lado de Fisher, pero ¿qué pasa con esta
noche? No puedes dormir en esa silla. ―Mam{ frunce el ceño―. Puedo
prepararte el sofá.
―Le pediré a ese doctor tan atractivo que me dé algunas mantas y
almohadas ―añade la abuela.
Eso me hace reír.
―Claro, pero no hay garantía de que pueda dormir esta noche.
Mamá se levanta, me pasa una mano por los hombros, me acaricia el
cabello desordenado y luego reorganiza la habitación.
―¿Puedes al menos acercarlo a su cama? ―le pregunto, sin querer ni
siquiera estar tan lejos de él.
―Lo acercaré lo m{s que pueda, no querrás bloquear el camino de las
enfermeras para llegar hasta él si es necesario ―dice.
Las enfermeras vienen cada hora, revisan sus signos vitales, me dicen
que tenga paciencia y luego se van. Su médico solo ha estado una vez,
pero no se puede hacer mucho hasta que despierte. Que no haya
ninguna noticia es una buena noticia en este caso.
Mientras sus números sean estables, se curará y progresará.
Cuando la abuela Grace va a la estación de enfermeras, mamá se
sienta a mi lado y me da palmaditas en la pierna buena.
―Sé que lo amas, cariño. Mientras los sentimientos sean mutuos, no
los regañaré por mentir y mantenerlo en secreto. ―Sus palabras son
firmes, pero hay un atisbo de sonrisa en su rostro.
Mi pie golpea nerviosamente el suelo mientras mi corazón intenta no
salirse de mi pecho. Odio tener que ocultárselo.
―¿Cómo te enteraste? Quiero decir, antes de ahora...
Ni siquiera estoy tratando de ocultarlo en este momento.
―La abuela. ―Ella se ríe―. Aparentemente, ella lo sabe desde hace
un tiempo.
―Tenía la sensación de que así era.
―Ella me dijo que me lo tomara con calma. ¿Jase lo sabe?
Sacudo la cabeza. La idea de decírselo después de esto me preocupa
aún más.
―Fisher no quería que arruinara su relación después de regresar a su
vida, así que terminó las cosas para evitar el riesgo de la reacción de
Jase.
Cruza las piernas y arquea una ceja.
―¿Entonces ni siquiera est{n juntos en este momento?
―No. Inmediatamente después de la recaudación de fondos, tomó su
decisión y no discutí porque no quería interponerme entre ellos. Jase
estaba pasando por muchas cosas y no quería que alejara a Fisher por mi
culpa.
―Eso es muy noble de tu parte, Noah, pero Jase es un niño grande. Él
podría haberlo manejado.
Me encojo de hombros porque no estoy segura de cómo habría
respondido Jase.
―Fisher no podía permitirse el lujo de correr ese riesgo. Ya había
perdido una hija, estaba tratando de ser un buen papá y poner a Jase en
primer lugar.
―Puedo entender eso ―est{ de acuerdo mam{.
―Yo no. ―La abuela regresa con una almohada y una manta,
luciendo sospechosa como si las hubiera robado.
―Si anduvieras a escondidas con alguien, ¿no habrías terminado con
esa persona si eso me hubiera molestado? ―pregunta mam{, colocando
los artículos en el sofá para mí.
―Si me amas, lo habrías superado. Lo mismo que Jase. Estoy segura
de que se sentirá de alguna manera al respecto, pero eventualmente se
recuperará. Parece que le gustas y quiere que su papá vuelva a su vida
―explica la abuela.
―Bueno, no fue mi decisión tomarla. Él tenía miedo de perderlo y yo
no podía competir con eso ―digo.
―Él arriesgó su vida para salvar tus caballos, dudo que esté
preocupado por eso ahora. ―La abuela me guiña un ojo.
―No creo que pap{ vaya a ser tan f{cil conmigo al respecto. ―Me
muerdo el labio inferior, preocupada de decepcionarlo o enojarlo.
―Déjame encargarme de tu pap{. ―Ella me guiña un ojo.
Resoplo.
―Ugh. No es necesario compartir eso con la habitación.
―¡Oh, tú! ―Ella me golpea juguetonamente y yo me río.
―Por cierto, abuela. Gracias por delatarme ―bromeo. Aunque
sospechaba que ella lo sabía por lo que dijo en nuestra última cena
familiar, no esperaba que dijera nada.
―Oh, ¿a quién creían que estaban engañando? Lo supe desde la
primera vez que vi a Fisher verte. Nunca había visto a un hombre tan
enamorado.
Mis mejillas se calientan ante sus palabras. Ni siquiera puedo discutir.
Mamá sonríe y me alivia que no esté molesta. Aunque estoy segura de
que la charla llegará más tarde.
Contemplo lo que voy a hacer una vez que él esté despierto.
¿Cambiará algo entre nosotros? ¿Volveremos a ser solo amigos? Si fuera
por mí, estaríamos juntos y nunca pasaríamos un día separados, pero no
puedo pedirle que arriesgue su relación con Jase después de todo por lo
que han pasado, él tiene que dar ese salto.
De cualquier manera, estoy aquí para él, como amiga o como algo
más.
Cuando me levanto para ir al sofá, mamá me ofrece su brazo ya que
opté por saltar sobre un pie en lugar de usar mis muletas. Usarlas
requiere más esfuerzo que saltar unos metros y lidiar con el dolor de las
costillas durante unos segundos.
Apoyo mi pie en la silla una vez que me siento cómoda en la cama
improvisada. Me ha estado doliendo todo el día, pero lo he ignorado.
―¿Necesitas hielo para eso? ―me pregunta mamá.
―No, los medicamentos har{n efecto pronto.
Es más una molestia que otra cosa, pero podría pasar sin el dolor de
las costillas.
―¿Estar{s bien si nos vamos? Tengo que llevar a la abuela Grace a la
cama. ―Mamá acomoda mi almohada y me cubre con la manta, pero
planeo volver a la silla y descansar mi cabeza junto a Fisher tan pronto
como se vayan.
―Sí, estaré bien. Su enfermera viene con tanta frecuencia que si
necesito algo, se ofrecen a ayudarme ―le digo para que no se preocupen
de que esté aquí sola.
Empacan las sobras y toman sus cosas antes de darme abrazos.
―Gracias por venir.
―Claro, cariño. Regresaremos mañana con el desayuno.
Me río entre dientes, sabiendo que nada de lo que les diga impedirá
que me traigan más comida.
―Okey, gracias.
Después de despedirnos, agarro la manta y la arrastro hasta la silla al
lado de la cama de Fisher.
―Bueno, supongo que el gato est{ fuera de la bolsa ―le digo,
suspirando con alivio de que sus reacciones no fueron tan malas como
anticipé. No estoy segura de quién es la respuesta que me preocupa más:
la de mi papá o la de Jase.
―Te alegrar{ saber que la abuela te adora por completo. ―Me río
entre dientes, aunque no tengo idea de si él puede oírme.
Mientras recuesto mi cabeza junto a nuestras manos unidas, mi
teléfono suena con un mensaje de texto y mantengo la esperanza de que
sea Jase.

Tripp: Creo que sabemos de quién es el cuerpo. Está frente a la cámara con
Craig.
Noah: Dios, ¿quién es?

Me envía una foto fija del video de seguridad y yo jadeo.


Cada centímetro de mi cuerpo está rígido y adolorido, pero prefiero
eso que un dolor ardiente. Me duele muchísimo la cabeza, pero por lo
que escuché al azar de la enfermera, no ha habido ninguna hinchazón ni
motivo de preocupación más allá de una conmoción cerebral. El idiota
que me golpeó logró darme lo suficientemente fuerte como para
noquearme, pero no derribarme.
Cuando recuperé la conciencia y me di cuenta de que el granero
estaba en llamas, fui a abrir las puertas del establo de los caballos. El
incendio comenzó en el desván, lo que me dio más tiempo para soltarlos
antes de que engullera todo el piso inferior. Es un milagro que haya
podido subirme a Donut y escapar de una pieza, las llamas se estaban
acercando a nosotros y él estaba demasiado asustado para salir solo, no
se movió hasta que salté sobre él, y cuando atravesamos las puertas, me
estaba asfixiando y no podía respirar.
Noah aprieta mi mano como si supiera que puedo sentirla. Cualquier
medicamento que me estén inyectando se ha ido disipando lentamente y
ahora estoy luchando por tener energía para abrir los ojos.
―¿Hola? ―Un débil golpe resuena en la habitación y luego escucho
una voz que reconocería en cualquier lugar.
―Hola ―saluda Noah suavemente―. ¿Quién eres?
Está a punto de conocer al hombre que salvó mi vida y la cambió para
mejor.
―Soy Damien Lancaster. Es un placer conocerla finalmente, señorita
Hollis.
―Eres el amigo de la infancia de Fisher.
―Sí.
―¿Y sabes quién soy? ―pregunta Noah como si le sorprendiera que
le hablara de ella a un amigo. Teniendo en cuenta que todavía es
detective en el pueblo vecino, no me sorprende que se haya enterado de
lo sucedido.
―Sí. ―Su voz es m{s cercana ahora, y pronto, su palma descansa
sobre mi brazo como si quisiera que supiera que est{ aquí―. Él me
llamó y me dejó un mensaje de voz el día después de que se conocieron
y me dijo: “Damien, la conocí. A la mujer con la que me casaré algún día.”
Aunque ni siquiera estoy seguro de poder hablar, fuerzo las palabras
de todos modos.
―Bastardo, se suponía que no debías decirle eso.
―¡Oh, Dios! ¿Est{s despierto? ―Noah chilla.
Finalmente, logro levantar los párpados hasta la mitad y sonreír al ver
su hermoso rostro.
―Hola, Goldie.
Tengo la garganta en carne viva como si me hubiera tragado mil
cuchillos y mi voz es ronca, pero es suficiente para que ella me escuche.
Noah se tapa la boca mientras las lágrimas caen por sus mejillas.
―Hola.
―¿Est{n bien los caballos? ―me ahogo. Mi voz apenas es audible,
pero necesito confirmar que sobrevivieron. Una vez que abrí sus puertas
y salieron corriendo, no estaba seguro de dónde terminaron.
―Sí. ―Ella estalla en sollozos y asiente―. Gracias a ti.
Sonrío débilmente cuando ella entierra su cabeza en mi pecho.
Aunque mis extremidades se sienten como de concreto, logro rodearla
con mi brazo. No voy a desperdiciar este momento con ella.
―Hola, hombre. Me alegra verte con vida. ―Damien me lanza una
sonrisa de complicidad.
―Sí, tenemos que dejar de reunirnos así.
Él suelta una carcajada.
―Una vez por década, est{s justo en el calendario.
Entre mis incidentes montando toros que me llevaron al hospital, el
intento de suicidio y ahora esto, Damien me ha visto en todos los puntos
más bajos de mi vida.
―¿Cómo est{n tu tobillo y tus costillas? ―le pregunto a Noah.
No sé cuántos días he estado aquí, pero por el aspecto de su cabello
despeinado y las ojeras oscuras bajo sus ojos, no ha salido de esta
habitación.
―El dolor no es comparable a lo que ha sido esperar a que
despertaras.
―Lo siento. ―Sonrío, acariciando su mejilla cuando ella se inclina.
―Valió la pena la espera. Aunque te extrañé, y no creas que
pasaremos por alto el comentario que hizo Damien.
Damien se ríe y yo lo veo. Ha sido mi única familia durante mucho
tiempo desde que dejé de hablar con mis papás hace años, pero aún así
seguimos dándonos mierda.
―Si hubiera sabido que eso era todo lo que se necesitaba para
despertarte, habría venido antes.
―¿Cu{nto tiempo ha pasado desde el incendio? ―pregunto.
―Tres días ―dice Noah―. Todavía están revisando muchos de los
escombros y haciendo una investigación completa. Craig está en la
unidad de quemados con soporte vital, pero no se ve bien para él.
―Mierda. ―Mi corazón se acelera cuando pienso en quién me golpeó.
Era un tipo alto y m{s flaco que Craig―. Estoy bastante seguro de que
tenía un cómplice porque vi a alguien al otro lado del granero antes de
que me golpearan.
Antes de que podamos continuar la conversación, entra la enfermera.
Me pregunta sobre mi nivel de dolor, revisa mi línea de oxígeno y luego
me trae agua. Me advierte que tendré picazón en la garganta y algo de
tos por un tiempo, lo cual es normal por la inhalación de humo, luego
me dice que el médico vendrá más tarde para hablar sobre mi
tratamiento y cuánto puedo esperar a que me den el alta.
―¿Dónde est{ Jase? ―pregunto una vez que ella se va.
―Mmm... ―Noah baja los ojos y los labios de Damien se fruncen
como si pudiera sentir que algo anda mal―. Él no vendrá.
―¿Q-qué quieres decir? ―pregunto con brusquedad, luego bebo m{s
agua.
―Voy a irme para que puedan hablar, volveré mañana ―dice
Damien, d{ndome palmaditas en el brazo―. Me alegro de que estés
despierto.
―Gracias por venir, hombre.
―Ya sabes que siempre lo haré.
Los ojos brillantes de Noah me ven fijamente mientras espera hasta
que estemos solos. No estoy seguro de qué está pasando, pero la tensión
me inquieta.
―¿Qué pasa? ―pregunto, y mi corazón late con fuerza mientras los
nervios ansiosos se instalan en mis venas.
―Jase estuvo desaparecido durante las primeras veinticuatro horas y
nadie pudo encontrarlo. Llamé, le envié mensajes de texto, me
comuniqué con su trabajo e incluso hice que Waylon fuera a su casa. Al
final, le avisamos al sheriff para que también pudiera estar atento a él.
Hasta donde yo sabía, no lo habían localizado, y como no había devuelto
mis llamadas, no esperaba que irrumpiera aquí cuando yo estaba
abrazada a ti.
Mierda. Exhalo un profundo suspiro.
―Supongo que... ¿lo sabe, entonces?
―Las enfermeras le dijeron que la novia de su pap{ no se había
alejado de su cama en dos días, y él unió las piezas cuando me vio. Ni
siquiera me dio la oportunidad de explicarle o contarle la historia
completa. Me vio llorando a tu lado y salió de inmediato.
Cerrando los ojos, desearía haber sido yo quien se lo dijera. En vez de
eso, está lleno de ira y sintiéndose traicionado.
Coloco su mano sobre mi pecho, deseando abrazarla. Ella parece
devastada.
―Mierda, lo siento. Yo debí habérselo dicho para que no se enterara
de esa manera.
―No podríamos haber sabido que Craig e Ian iban a incendiar el
granero y que tú te encontrarías en medio ―dice.
―¿Ian?
Ella asiente.
―Lo captaron con la c{mara. ―Luego baja la mirada nuevamente―.
Él no sobrevivió.
Parpadeo un par de veces como si eso fuera a cambiar las palabras
que acaba de decir.
―¿Q-qué? ¿Por qué Ian trabajaría con Craig? No sabía que se
conocían.
―Yo tampoco, y no lo sé. Supongo que se conocieron en la
recaudación de fondos o Ian se acercó a él después de que yo lo eché.
Estoy impactada.
Incluso si Craig logra salir del hospital, irá a la cárcel por incendio
provocado y posiblemente por homicidio involuntario.
―¿Alguna vez descubriste dónde estaba Jase cuando nadie pudo
encontrarlo? ―pregunto.
―Sí, el sheriff me dijo que lo encontraron en la cabaña de montaña de
su amigo, unas horas al norte. Fueron a pescar en el barco y él no tenía
servicio de celular. Habría tenido que haberse ido del pueblo poco
después de salir de mi casa o temprano a la mañana siguiente antes de
que lo llamara. No estoy seguro de que fuera planeado porque nunca me
lo mencionó.
―Probablemente un chico del trabajo. Ha hablado de que alguien lo
invitó a pasar un fin de semana, pero podría haber sido en el último
minuto, quién sabe. Eso es interesante porque nunca le gustó pescar.
―Le he enviado mensajes de texto todo el día. Aunque no responde,
le envié actualizaciones sobre tu progreso, pero me deja en visto
―Él se recuperar{, dale tiempo.
―Lo único que quiero darle es una reprimenda y patearle el trasero
por ser un imbécil. Te lastimaste y ni siquiera se quedó para saber si
estás bien.
―Estoy seguro de que la enfermera le dio una actualización ―le digo,
con la esperanza de tener razón.
Ella saca su teléfono.
―¿Quieres llamarlo?
―¿Sabes dónde est{ el mío?
―Supongo que en tu camioneta. Eres un acosador ―bromea, y me
doy cuenta de que sabe que estaba durmiendo afuera de su casa.
―No me disculparé por eso. ―Le guiño un ojo.
―Primero le enviaré un mensaje de texto para que sepa que eres tú y
que conteste ―explica antes de entreg{rmelo―. ¿Tal vez él quiera
hablarte por FaceTime?
―Buena idea.
Una vez que el mensaje de Noah aparece leído, llamo.
Después de cinco tonos, finalmente contesta.
―¿Jase?
Permanece en silencio mientras la pantalla apunta al techo. Si no
quiere hablarme ni verme, está bien, pero al menos está dispuesto a
escuchar.
―Duele hablar, Jase, pero haré lo mejor que pueda para que puedas
escuchar esto de mí. Conocí a Noah en el rodeo de Franklin, conectamos
y pasamos la noche juntos. No sabíamos quiénes éramos el uno para el
otro en términos de que tú fueras el vínculo entre nosotros, lo único que
sabía era que sentía algo que no había sentido en años y quería
explorarlo. Noah se dio cuenta después de que supo mi apellido y me
ignoró. Cuando descubrí que ella era una Hollis, junté las piezas de que
ella era la familia para la que trabajaba e intenté decírselo antes de llegar,
pero nuevamente, ignoró mis llamadas, y no supe por qué hasta que me
presenté en el rancho y ella finalmente me lo confesó.
Noah me pasa el agua cuando se me corta la voz.
―¿Quieres que yo continúe la historia? ―susurra, pero niego con la
cabeza. No pararé hasta que Jase sepa por mí toda la verdad.
―Ella sabía que yo estaba aquí para ti y que quería reconstruir
nuestra relación, así que decidimos ser solo amigos. No quería
arriesgarme a lastimarte o a poner en peligro tu confianza.
Él resopla como si mis palabras fueran una mierda, pero continúo de
todos modos, incluso si me hace quedar mal.
―Al principio, tratamos de mantenernos alejados el uno del otro. Sé
que suena a cliché, pero no pudimos y decidimos salir en secreto para
ver cómo iba. Una vez que la cosa se pusiera seria, te lo contaríamos a ti
y a sus papás, no queríamos anunciar nada hasta que supiéramos que
funcionaría, pero cuando vi lo molesto que estabas ante la idea de que
ella saliera con alguien, supe que nunca estarías bien con nosotros
juntos, y terminé con ella.
Me duele el corazón por la forma en que he decepcionado a las dos
personas más importantes de mi vida.
Noah vuelve a levantar mi vaso de agua y esta vez tomo un sorbo más
largo. Me arde la garganta, pero sigo adelante.
―Cuando Noah resultó herida, me culpé por no protegerla, y la culpa
me carcomió por el hecho de que ella se lastimó bajo mi supervisión.
Entonces les dije a sus papás que la ayudaría durante su recuperación
porque, incluso si no podíamos estar juntos, todavía me preocupaba
mucho por ella.
―¿Cómo terminaste en el granero? ―Jase finalmente habla.
Le explico que estar tanto tiempo en su casa la estaba torturando, así
que opté por dejar de ir tanto, pero me quedé vigilando afuera de su
casa por la noche debido a que Craig pagó la fianza.
―No puedo decir que esté completamente sorprendido ―dice―. Tal
vez debería haberlo notado antes, pero pensé que estaba pensando
demasiado en las cosas. La forma en que se ven, cómo entrenabas con
ella y le llevabas la compra. Una parte de mí no quería ver lo que estaba
justo frente a mí.
―Traté de mantener la distancia, pero pasara lo que pasara, no podía
evitar que mis ojos siempre la encontraran cuando estaba cerca
―confieso―. Lamento no habértelo dicho.
―¿Entonces ya no est{n juntos?
―Técnicamente, no ―le digo, aunque me duele admitirlo―. Pero no
sé si podré mantenerme alejado después de esto.
Veo a Noah, que se aferra a cada palabra, pero permanece en silencio.
Jase finalmente cambia el teléfono para que su rostro quede a la vista.
―¿Rompiste con ella? ¿Por mí?
Asiento con la cabeza.
―Por nuestra relación. No quería perderte.
―Se necesitaría mucho m{s que salir con mi exnovia para perderme,
papá. No estoy feliz de que mintieran y se vieran a mis espaldas, pero no
quiero que se sientan miserables por mí. Ya has sufrido suficiente, te
mereces a alguien tan buena como Noah.
Me ahogo, sin saber cómo responder, pero cuando surgen lágrimas de
felicidad y alivio, no lucho contra ellas.
―Aunque, buena suerte cont{ndoselo a su familia. ―Él suelta una
carcajada y yo me río entre dientes.
Noah se sonroja y se acerca para poder ver su rostro.
―Te tomó bastante tiempo recuperar el sentido, imbécil. Estaba a
punto de enviar a Landen para que te golpeara un poco ―bromea.
―Necesité veinticuatro horas para borrar las im{genes de ustedes dos
en mi cabeza ―dice.
Noah pone los ojos en blanco.
―Eres tan dram{tico.
―Te das cuenta de que tiene el doble de tu edad, ¿verdad? ―Las
comisuras de sus labios se curvan hacia arriba mientras se burla de ella.
―Te das cuenta de que me casaré con él y me convertiré en tu
madrastra solo para castigarte, ¿verdad?
―Ooh, la fantasía de una madrastra traviesa acaba de entrar en mi
mente. ―Luego comienza a tararear el tema principal de PornHub y yo
reprimo una risa. Noah no tiene idea de dónde viene, lo que hace que
Jase lo cante más fuerte.
Ella pone los ojos en blanco.
―Por eso me gustan los hombres mayores.
―Ustedes dos pelean como hermano y hermana. En primer lugar, no
sé cómo salieron ―digo.
―Sí, porque tú eres tan maduro... ―Jase habla arrastrando las palabras
en tono burlón.
―¿Necesitan unos guantes de boxeo para pelear o qué?
―Él sabe que le patearía el trasero, tenga el tobillo lastimado o no ―se
burla Noah con aire de suficiencia.
Bromean durante un minuto más antes de finalmente darse por
vencidos, y él promete pasar mañana antes de despedirnos. Me alivia
que el aire esté despejado entre nosotros tres. Ahora todo lo que tenemos
que hacer es confesarle a su familia.
―Oh, debería decirte que la abuela Grace y mamá lo saben, así que
solo quedan mi pap{ y mis hermanos ―me dice.
―¿Crees que si les digo mientras estoy herido se lo tomar{n con
calma?
Ella resopla, sentándose en la cama a mi lado.
―Solo hay una forma de averiguarlo.
―Espera, no te he pedido oficialmente que vuelvas a ser mi novia.
―Tomo su mano y la acerco lo más posible.
―Bueno, ¿qué est{s esperando, vaquero? Ponte de rodillas y suplica.
Su tono serio me hace soltar una carcajada.
―Si pudiera levantarme de esta cama sin correr el riesgo de caerme de
boca, te suplicaría con todo lo que tengo.
―Me parece bien, simplemente fingiré que lo hiciste. ―Ella sonríe y
sé que está jugando conmigo.
Sonriendo, le abro mi corazón.
―Has sido mía desde que te vi, e incluso cuando no podíamos estar
juntos, siempre fui tuyo. ―Luego presiono mis labios contra sus
nudillos―. Estoy loco y desesperadamente enamorado de ti, Goldie.
Nada me haría más feliz que seas mía abiertamente para que todos
sepan que eres dueña de mi corazón.
―Nada me haría m{s feliz tampoco. ―Ella sonríe y adoro lo feliz que
se ve―. Enamorarme de ti fue muy fácil y trágico al mismo tiempo.
Estoy lista para que el mundo lo sepa.
Se acerca cada vez más hasta que nuestras bocas finalmente pueden
tocarse. Odio no poder besarla como quiero, pero le daría un beso en la
mejilla si fuera todo lo que pudiera tener.
―Gracias por quedarte aquí conmigo. Despertar con tu voz y ver tu
hermoso rostro es la única forma en que quiero despertar de nuevo.
Ella sonríe y luego se muerde el labio inferior.
―Creo que eso se puede arreglar.
Tan pronto como Fisher fue dado de alta del hospital y Jase lo llevó a
casa, Fisher hizo un par de maletas y se vino a la mía. Todavía me estaba
recuperando, así que en lugar de estar separados, nos refugiamos juntos
en mi habitación y descansamos. Me hizo ver más películas antiguas y
yo lo eduqué sobre la disputa que inspiró el álbum Reputation de Taylor
Swift.
Una de sus mejores épocas, si lo digo yo misma.
―Wow... te ves impresionante. ―La mandíbula de Fisher cae cuando
intento dar una vuelta con mi vestido de dama de honor―. Y yo soy un
hombre afortunado.
Sonriendo, me acerco y luego pretendo limpiarle la baba de la barbilla.
―Sí, lo eres.
Todavía llevo esa estúpida bota en el tobillo, pero se acerca mi cita de
las seis semanas para comprobar si ha sanado lo suficiente como para
quitármela. Cuando me muevo por mi casa no uso muletas ya que no
me duelen tanto las costillas y puedo saltar sin poner peso en el tobillo.
Ha pasado mucho tiempo desde que pude trabajar. Landen y Tripp se
hicieron cargo de la mayoría de mis clientes porque ya tienen
experiencia, y Ayden reorganizó la agenda para que no llegaran nuevos.
He tenido que poner en espera a las especializadas como Delilah y
Harlow. Ellie y Ranger también están listos para volver al trabajo. Una
vez que me den de alta, planeo empezar de nuevo si mi cuerpo puede
seguir el ritmo.
―Tenía dudas sobre el color, pero me queda bien ―digo, frotando
mis palmas por la sedosa tela verde albahaca.
Fisher envuelve sus brazos alrededor de mi cintura, cerrando la
brecha entre nosotros y enterrando su rostro en mi cuello.
―Te queda precioso, pero creo que me gustaría aún m{s en el suelo.
Inclino mi cabeza mientras él besa mi cuello y debajo de mi oreja.
―Me est{s matando. Al diablo con la boda, fóllame en su lugar.
Él se ríe contra mi piel.
―Todavía estoy en terreno difícil con tu pap{ y tus hermanos. No hay
necesidad de darles otra razón para odiarme haciéndote perder la
ceremonia.
Fisher y yo no hemos ido más allá de besarnos desde que nos
reunimos, y me muero de anticipación por cuando finalmente se dé
cuenta de que no me romperé. Aunque ya no tomo analgésicos y solo
uso una bolsa de hielo por la noche, él teme que sea demasiado para mí.
No importa cuántas veces intente convencerlo de que estoy mejor, el
miedo a que me lastime le impide ir más lejos.
―Ellos no te odian ―le aseguro.
Fisher se recuperó a los pocos días, pero cuando llegó la hora de la
cena del domingo, se lo confesamos al resto de mi familia. Landen y
Tripp no parecieron tan sorprendidos por la noticia como el resto, lo
cual no era sorprendente ya que eran los que estaban más cerca de
nosotros. Waylon y Wilder están principalmente en el retiro y están
demasiado absortos en sus propias vidas como para darse cuenta de las
de los demás.
Mi papá se puso de pie, salió de la habitación y regresó con su
escopeta.
Luego le advirtió a Fisher que no tendría miedo de usarla si se atrevía
a lastimarme.
Nos presentamos todos los domingos y nos quedamos para el álbum
de recortes. Fisher incluso empezó un álbum de pareja a pesar de que
solo tenemos un puñado de fotos juntos, pero nos da algo que esperar a
medida que tomamos más fotografías.
―No lo sé. Landen me dispara la mirada de te estoy viendo con los
dedos al menos una vez al día. Lo juro, solo está esperando que la cague
para poder patearme el trasero.
Resoplo ante su dramatismo. Landen no es tan musculoso como
Tripp, pero sabe pelear y es rápido con sus movimientos. Lo he visto
luchar contra mis hermanos desde que era un niño, y solo ha mejorado y
es más rápido a medida que ha ido creciendo.
―No te va a hacer daño ―le aseguro.
―Tripp sigue intentando convencerme de ir al Twisted Bull con ellos
otra vez, pero luego Waylon me dijo que era para que pudieran volver a
subirme al toro y ver cuánto aguantaba antes de quedar inconsciente.
Creo que secretamente esperan matarme.
―No dejar{n que el toro esté más de quince segundos, así que no me
preocuparía demasiado. Solo quieren una razón para emborracharse y
ser estúpidos, no es que realmente necesiten una razón... ―Pongo los
ojos en blanco.
―No puedo esperar a que llegue el día en que Landen encuentre una
novia y yo pueda devolverle el trato.
Resoplo y envuelvo mis brazos alrededor de su cuello.
―Estar{s esperando un rato. Él no sale con nadie, al menos no desde
que Angela le rompió el corazón en tercer año. Ahora solo tiene...
aventuras.
―¿No tiene veintiséis años?
―Sí, es cuatro años mayor que yo.
―¿Y todavía est{ angustiado por una ruptura que fue hace casi diez
años?
Me río porque tiene razón, ha pasado casi una década.
―Bueno, después de Angela fue Layna, era la asistente del profesor
de inglés en su último año. Él nunca lo admitió, pero estoy bastante
segura de que tuvieron una aventura, luego él se graduó y ella se
comprometió con el profesor de inglés.
Sus ojos se abren.
―Jesús, quedó traumatizado.
―Después de esas dos, nunca ha tenido nada serio ―le explico.
―Tal vez mi misión sea encontrarle a alguien, entonces. ―Él sonríe
como si estuviera satisfecho consigo mismo por haber tenido la idea―.
¿Ellie está soltera?
―Oh, Dios, no juegues al casamentero con mis clientas, especialmente
las que me agradan. No merecen ser torturadas por mis hermanos.
Presiona su boca contra la mía mientras baja sus manos por mi
espalda y aprieta mi trasero.
―Nunca he tenido tantas ganas de arrancarte un vestido como ahora.
―El gruñido en su voz y su erección apretándose sobre mí casi me
hacen darle luz verde para que haga precisamente eso.
―Guarde esa energía para m{s tarde, señor Underwood. ¿Finalmente
estás listo para dejar de decirme que no? ―le pregunto, ajustando el
cuello de su camisa verde oscuro, la ha combinado con un bonito par de
pantalones negros.
―Me preocupa aplastarte o volver a romperte las costillas.
―Esa sería una lesión por la que valdría la pena sufrir.
Me lanza una mirada penetrante.
―No es divertido.
―Oh, vamos. Mi impulso y energía han aumentado. Si no fuera por
las muletas, estaría montando a caballo. ―Hago una pausa con una
sonrisa―. Los caballos y a ti.
―Muy lindo. ―Besa la punta de mi nariz, luego me levanta y me
lleva.
Durante el último mes, visité a los caballos cada pocos días para que
no se olviden de mí cuando vuelva a entrenar a tiempo completo.
Después del incendio, fueron reubicados entre el granero de retiro y los
establos internos. Tomó un tiempo limpiar el área quemada del granero
familiar y poco después comenzó la reconstrucción.
Donut ha pasado por mucho en tan poco tiempo, así que he pasado
más tiempo de calidad con él. Traje a un especialista en equinos para
que me ayudara a controlar su comportamiento, de modo que esté
mentalmente preparado para que yo pueda montarlo nuevamente sin
que lo provoque. Después de pasar varios meses llevando a Donut al
nivel que estaba, parte de lo que aprendió ha sido reprimido debido al
trauma que sufrió.
Si Craig no hubiera sufrido ya una muerte dolorosa, le desearía una
por casi matarme a mí, a mis caballos y a Fisher.

Era un hermoso día para una boda y el clima no decepcionó. Ayden y


Laney renovaron sus votos en una ceremonia pequeña e íntima en el
rancho con sus familias y todos los que trabajan aquí. Aunque no podía
caminar por el pasillo con uno de los padrinos de boda, me paré con mis
muletas junto a Serena y Mallory, y una vez que terminó, Fisher me
ayudó con mi vestido mientras saltaba a la carpa blanca para comer y
beber.
Este es el primer gran evento en el que Fisher y yo podemos estar
juntos abiertamente, y aunque a mis hermanos les gusta molestarlo, lo
tratan como familia y son mucho más amables con él que con Jase.
Después de cenar, mueven las mesas para dejar espacio para el baile y
me dirijo a la barra.
―Ten cuidado cuántas tomas, o llevaré tu trasero sobre mi hombro
―susurra Fisher en mi oído mientras me apoyo contra la barra.
―¿Pensé que te gustaba el sabor de Buttery Nipples en mí? ―Me
burlo, lamiendo mis labios.
―Mmm... en ese caso. ―Me atrae hacia su pecho―. ¿Es demasiado
temprano para irnos?
Arqueando una ceja, espero a que admita que está jugando conmigo,
pero sé que habla en serio cuando no lo hace. Finalmente.
―Diablos, no. ―Tomo el último trago, luego agarro mis muletas y nos
llevo a su camioneta―. No puedo esperar para deshacerme de estas.
―Muy pronto, entonces volverás a correr como siempre. ―Él sonríe
mientras nos lleva a mi casa.
No me molesté en despedirme de todos porque literalmente los veré
mañana por la noche en la cena del domingo, pero le avisé a mamá que
nos íbamos para que no se preocupara.
En el momento en que abro la puerta de entrada, Fisher la cierra de
golpe y me levanta hasta que mis piernas rodean su cintura. Los sonidos
de mis muletas cayendo se mezclan con mi fuerte jadeo haciendo eco en
todas partes.
―¿Est{s segura de que esto est{ bien? ―pregunta, llevándonos a mi
habitación mientras su erección se clava en mí.
―Sí, lo prometo. Si algo me duele, te lo diré, pero en este momento, lo
único de lo que debes preocuparte es de desnudarme y estar dentro de
mí lo antes posible.
―Tsk, tsk, Goldie. ―Con cuidado me deja caer sobre el colchón y se
cierne sobre mí―. Me he estado conteniendo durante más de un mes y
no tengo prisa por hacer esto rápido.
Mi cabeza cae hacia atrás con un gemido, y desearía que me hubiera
sacado de mi miseria en lugar de ser un caballero solo por esta vez.
―No te preocupes, mi amor.
Me quita el zapato y la bota antes de plantar una rodilla entre mis
piernas, luego desliza sus manos por mis muslos desnudos y levanta mi
vestido.
―Te llevaré ahí en ocho segundos.
―Tu versión de ocho segundos es una tortura mientras me llevas al
límite y regresas repetidamente antes de finalmente dejarme correr.
Se ríe mientras baja su boca por encima de mis bragas y deja un beso
ahí.
―Descubriste el código secreto, ¿eh?
―Sí, no creo que fuera tan difícil de descubrir, la última vez casi me
hizo arrancarte los dedos.
―Y con eso en mente, ahora viene la pregunta: ¿qué versión de ocho
segundos te gusta m{s? Mi boca... ―Aprieta sus labios sobre la tela que
cubre mi coño―. ¿O mis dedos? ―Su pulgar roza mi clítoris y mis
caderas se arquean para pedir más.
La primera vez que Fisher me hizo contar fue durante nuestra primera
noche juntos después del rodeo, y su boca me hizo cosas asombrosas y
tortuosas. La segunda vez fue cuando vimos Overboard y me hizo
esperar hasta que la pareja consiguiera su felices para siempre antes de
que yo pudiera conseguir el mío.
―Yo debería ser quien te haga contar, veamos si te gusta. ―Hago un
puchero cuando se aleja de donde lo quiero y besa mi estómago.
Me levanta el vestido hasta la barbilla y me baja el sujetador sin
tirantes, luego se concentra en mis pechos expuestos. Su lengua se
mueve por mis pezones perforados y luego los chupa entre sus labios.
Puedo decir que está teniendo mucho cuidado de no poner su peso
sobre mis costillas, pero puedo soportarlo.
―Quítate la ropa, por favor ―le ruego, lista para arrancarla yo misma
si él no lo hace.
―Paciencia, bebé.
Me queda cero.
Apoyándome en los codos hasta sentarme, me quito el vestido y luego
me desabrocho el sujetador.
Fisher se mueve ligeramente hacia atrás para darme espacio, luego me
permite desabrocharle la camisa y desabrocharle los pantalones.
Finalmente, se baja los bóxers y me lo enseña todo.
Él sonríe y luego se lame los labios mientras me ve.
―Por la forma en que me miras, me pregunto si crees que necesitaría
esos Magnum XL ahora.
Mis mejillas se calientan al recordar cómo lo regañé por comprar
condones.
―Se los di a Magnolia. Pensé que ella los necesitaría antes que yo,
pero de todos modos no quiero nada entre nosotros.
Él sabe que estoy tomando anticonceptivos y hasta que estemos listos
para hablar sobre niños, seguiré tomando la píldora.
―Yo tampoco. ―Baja su boca hacia la mía y me ayuda a subir por la
cama hasta que está entre mis piernas, luego me quita las bragas y
devora mi clítoris hasta que ya no puedo soportarlo.
―Oh, Dios. Eso fue intenso ―digo entre respiraciones rápidas.
Finalmente se coloca entre mis muslos y me besa.
―Mmm, me encanta el sabor de Buttery Nipples en ti.
Sonrío, paso una mano por su cabello y acerco sus labios a los míos.
―Lo sé, es por eso que lo pedí.
Se ríe, enterrando su rostro en mi cuello mientras se sostiene con los
brazos.
―Así que ese fue tu plan desde el principio, ¿eh? Debería haberlo
sabido.
―No soy tan fr{gil como crees. ―Bajo mi mano entre nuestros
cuerpos y acaricio su longitud―. Déjame demostrártelo.
Sus ojos se cierran mientras abro las piernas y arqueo la espalda hasta
que logra deslizarse dentro de mí.
―Mierda, Goldie. ―Él apoya su frente en la mía mientras toma una
de mis manos y la levanta por encima de mi cabeza―. Te sientes tan
jodidamente bien.
Este momento no se parece a ningún otro, ya que nos conectamos y
hacemos el amor sin secretos entre nosotros. No más tener que ocultar
nuestra relación y temer lo peor, somos libres de ser quienes somos y
amar a quien queramos sin riesgo de lastimar a las personas.
La última vez que nos acostamos fue emotivo porque pensé que sería
la última vez, pero ahora es emotivo porque tenemos un para siempre.
―Estoy tan obsesionado contigo ―me susurra al oído mientras me
sujeta debajo de él. Su confesión hace que mi corazón se eleve hasta la
luna porque la forma en que me ama no se parece a nada que jamás
hubiera pensado que tendría. Es único y es mío.
―Fisher, más. Por favor. ―Exhalo su nombre como una súplica,
desesperada por correrme sobre su polla.
La rotación de sus caderas añade fricción entre nosotros y hace que mi
clítoris arda de necesidad.
―Estoy tan cerca. ―Gimo en voz alta mientras él se mueve más duro
dentro de mí―. No pares.
Muerde mi pezón mientras aumenta el ritmo y se hunde
profundamente hasta que siento que golpea mi punto G.
―Qué jodidamente buena chica. Tu coño me toma muy bien, cariño.
El gruñido ronco en sus palabras es todo lo que necesita para llevarme
al límite, gimiendo y gritando su nombre mientras el placer se apodera
de mí. Aprieto su eje mientras monto las olas, y momentos después, él
gime mi nombre mientras se corre dentro de mí.
―¿Est{s bien? ―Se aleja de mí y luego me envuelve en sus brazos.
Me giro y lo veo, luego tomo su rostro y le doy un suave beso en los
labios.
―Sí, y te amo por confiar en mí y no tratarme como a una muñeca de
porcelana.
Su sonrisa tortuosa me hace preguntarme qué es tan gracioso hasta
que me doy cuenta de lo que hizo.
―Eso fue porque fuiste cuidadoso conmigo, ¿no? ―lo regaño.
Aunque no me quejo porque estuvo muy bien pero mierda. Ahora
quiero experimentar su lado duro.
―No dije una palabra.
―¡No tenías que hacerlo! Te conozco, mentiroso.
―No mentí, te di exactamente lo que pediste.
Hago un puchero juguetonamente mientras él me suelta el labio
inferior.
―Tan pronto como obtengas autorización para realizar actividad
física, te inclinaré sobre esta cama y te follaré sin piedad. Hasta
entonces... no te quejes.
Me río entre dientes y me acurruco más cerca.
―Bien, pero eso no significa que no podamos ducharnos juntos,
¿verdad?
―Noah... ―Su tono de advertencia me hace sonreír―. Realmente eres
una AA, ¿no?
―No hay descarga de adrenalina como el sexo en la ducha con un pie.
Él resopla y se ríe.
―Es como si intentaras encontrar maneras de salir lastimada.
―Lo dice el ex jinete de toros. Tú estarías ahí conmigo y sé que me
mantendrías a salvo.
Se pone de pie, me levanta en sus brazos y luego me lleva al baño.
―Voy a tener que contar hasta que te corras en mi cara. ―Me deja en
medio de la ducha y me agarro de la barandilla―. Ese dulce coño es
mío.
Diez meses después

―Buenos días, hermosa ―le susurro al oído a Noah mientras ella


duerme a mi lado.
Despertar con ella en mis brazos cada día es una vida que nunca creí
posible. Hace un año, estaba seguro de que nunca encontraría el amor y
moriría solo, fue lo que me dije a mí mismo que merecía. Hasta que
Noah saltó a mi vista en el rodeo y se ganó mi corazón con una simple
frase…
―Feliz aniversario ―le digo, y sus ojos se abren de golpe.
Me río entre dientes ante el pánico que hay en ellos cuando se da
cuenta.
―Hoy hace un año...
―El rodeo.
Saldremos mañana para la competencia de este año, pero esta noche
tengo planes para nosotros.
―¿Sabes lo que pensé? ¿Recuerdas esa servilleta en la que escribiste tu
número? Si me hubieras dado el otro, habría reconocido el de Jase y todo
esto nunca habría sucedido.
―Oh, Dios, me olvidé de eso, incluso me ofrecí a mostrártela, pero no
quisiste verla. Imagínate si lo hubiera hecho.
―Cómo una pequeña decisión podría haberlo cambiado todo.
―Imagínate lo incómodo que habría sido para ti abrir el número de tu
hijo y darte cuenta de quién era yo, además de ser la familia para la que
trabajarías, pero también alguien con quien él había salido. Si lo hubieras
sabido esa noche, ¿crees que habrías dicho algo o lo habrías ignorado?
―Honestamente, probablemente me habría ido en ese momento, pero
gracias a Dios no lo supe.
―¡No es broma! No nos habríamos juntado y Jase no habría conocido
a Amelia.
―Es una locura cómo resultó todo, ¿eh?
Amelia es una entrenadora local que asistió al evento de recaudación
de fondos de Noah el año pasado. Se siguieron en las redes sociales y
empezaron a hablar regularmente después del incendio. No fue hasta
que invitó a Amelia al rancho que conoció a Jase, ya que él estaba aquí
para ver a Noah actuar con Donut. Ella estaba decidida a volver y hacer
los mismos trucos que hizo el día que se lastimó para que Donut pudiera
recuperarse del trauma. Después de eso, contrató a Delilah y, unos
meses después, se unió a un equipo de trucos. Estará en el rodeo
mañana para su primer gran espectáculo.
Una vez que Jase y Amelia se conocieron, se llevaron bien y han
estado saliendo desde entonces.
Aunque Jase y yo todavía vamos a nuestras reuniones de duelo una
vez al mes, él sigue hablando con su terapeuta, lo que me hace feliz.
Sabiendo todo lo que pasó para llegar a este punto, está trabajando duro
cada día para ser la mejor versión de sí mismo, y eso me enorgullece
como papá.
Visitamos a Lyla el segundo sábado de cada mes y le llevamos flores
frescas. Cuando a Noah se le permitió volver a caminar sobre su pie, la
llevé para poder “presentarlas”. Ahora es una tradición familiar que los
tres vayamos y actualicemos a Lyla sobre todos los acontecimientos
recientes y los chismes del pequeño pueblo.
Sé que a Lyla le encantaría oír hablar de los caballos de Noah y de
todo el drama que escuchamos del club de ancianas de la abuela Grace.
―Hablando de eso, los invité a la cena del domingo. Tu mamá dijo
que estaba bien, así que espero que no te importe.
―Para nada, siempre es un momento divertido cuando puedo
burlarme de él por salir con su papá.
Resoplo porque realmente pelean más como hermanos que cualquier
otra cosa, lo cual es muy gracioso, considerando que quiero hacer de
Noah mi esposa.
Una vez que remodelamos su cabaña, había espacio para mover mis
cosas y así poder dejar de vivir con una bolsa de lona cada noche que me
quedaba a dormir. Ella quería quedarse en el rancho y yo quería estar
donde quiera que ella estuviera. Jase recibió una buena comisión
después de vender mi casa, así que todos salimos ganando.
Traje a un contratista para ampliar el dormitorio principal y la cocina,
y agregar un segundo baño. Ambos pasamos horas de pie todos los días
y merecemos una forma de relajarnos por la noche, así que compré la
bañera de hidromasaje más grande que pude encontrar. Nuestra
tradición nocturna es sumergirnos juntos y ponernos al corriente con
nuestro día.
―Nuestro desayuno se est{ enfriando, así que vístete y reúnete
conmigo en el comedor.
―¿Cocinaste? ―Ella mueve la nariz en el aire―. ¡Dios, hiciste tocino!
Riendo, la ayudo a levantarse y le paso una de mis camisetas.
―Ven, vamos a alimentarte. Necesitarás tu energía para hoy.
―No tienes que pedírmelo dos veces.

Después de un día de paseos a caballo y de un almuerzo campestre en


Sunset Trail, pasamos la tarde en el centro. Magnolia insistió en venir a
ayudar a Noah a encontrar un vestido nuevo para la ocasión y arreglarse
las uñas. Pasaron el rato en el salón mientras yo hacía una parada en la
joyería y luego regresaba con sus cafés favoritos.
Cuando Noah y yo llegamos a cenar a casa de sus papás, ella está
brillando con un nuevo vestido rosa y uñas a juego. Magnolia la
convenció para que se hiciera un tratamiento en el spa, así que esperé
mientras lo hacían.
Pero diablos, valió la pena.
Noah está hermosa en sus días más enfermos, pero esta noche está
increíblemente deslumbrante. Apenas puedo apartar mis ojos y mis
manos de ella. Pensé que verla con un sombrero de vaquero y trenzas
era lindo, pero ella vestida elegantemente y luciendo feliz como siempre
me tiene aún más emocionado por esta noche.
―Señora Hollis, se ve preciosa. ―Le beso la mejilla mientras nos
saluda en la cocina.
―Usted se ve muy bien, señor Underwood. ―Su descaro me hace
sonreír. Ella sabe lo que viene y ha jurado guardar el secreto.
Saludamos al resto de su familia y, una vez que llegan Jase y Amelia,
nos sentamos a cenar.
La mamá y la abuela de Noah prepararon su plato favorito, estofado
de carne al horno con pan francés y, por supuesto, su postre favorito,
cobbler de durazno.
―Un año entero aguantando a mi hermana. Felicidades, te mereces
un premio. ―Wilder levanta su vaso y yo me pongo tenso porque Noah
no tolera su mierda.
―Oye ―lo regaña Noah―. ¿Por qué no yo un año aguantándolo a él?
¿Así o más misógino?
―Rel{jate. ―Wilder pone los ojos en blanco mientras se burla de ella
con una sonrisa diabólica―. Cualquiera que pueda tratar contigo
durante tanto tiempo merece un premio.
Los labios de Noah se curvan mientras ella arquea una ceja hacia él.
―Oh, no te preocupes. Lo estaré recompensando toda la noche.
―Asqueroso ―susurra Jase a mi lado, y Amelia se ríe.
―¿Qué significa eso? ―deja escapar Mallory.
Casi se me salen los ojos de las órbitas cuando veo a los papás de
Noah. Su papá le frunce el ceño a Wilder mientras las mejillas de la
señora Hollis se ponen rojas, luego está la abuela Grace, que sonríe
ampliamente como si estuviera feliz de estar aquí.
―Nada, cariño. ―La señora Hollis señala su plato como recordatorio
para que siga comiendo.
―Noah. ―Toso su nombre en un tono silencioso y de regaño.
―¿Qué? Si puede repartirlo, entonces puede aceptarlo.
Su voz arrastrada me hace sonreír y sacudir la cabeza.
La conversación vuelve a temas de trabajo en el rancho y retiros, como
es habitual en sus cenas dominicales. Cuanto más nos acercamos al
postre, más nervioso me pongo. Mis palmas están resbaladizas por el
sudor, pero trato de no sentirme afectado una vez que sirven el cobbler
de durazno.
―Abuela, esto es tan bueno. ―Noah gime mientras le da un gran
mordisco.
―Realmente lo es ―estoy de acuerdo. Me encanta cómo sabe el
cobbler caliente con el helado frío.
―¿Cu{ndo recibiré la receta secreta para poder aprender a hacerla?
―le pregunta Noah.
―Es tradición transmitirlo en la despedida de soltera ―dice la señora
Hollis.
―Est{s bromeando. ―Noah hace una mueca como si no estuviera
contenta con esa respuesta.
―Supongo que eso significa que nosotros nunca la tendremos
―bromea Landen, y los otros chicos se ríen.
El señor Hollis lo patea debajo de la mesa.
―Sus esposas la tendrán.
―¿Entonces tenemos que casarnos para tener recetas familiares? Eso
parece muy de los años cincuenta, mamá. ―Noah hace puchero antes de
meterse otro bocado en la boca.
―Sí, ¿y si se convierte en monja? ―reflexiona Wilder, y por la
expresión del rostro del señor Hollis, juro que está a punto de enviarlo al
porche nuevamente.
―C{llate la boca o voy a... ―Noah se detiene cuando me levanto.
Camino hacia donde escondí el álbum de recortes que le hice y lo
llevo a la mesa.
―¿Qué es esto? ―pregunta cuando lo dejo frente a ella.
―Preparé algo para ti. Son fotos nuestras del año pasado.
Desliza su plato a un lado y mira la portada donde agregué una foto
reciente de nosotros de mi cumpleaños.
―Nuestro primer año juntos ―lee en voz alta―. ¡Dios, Fisher! ¿Esto es
en lo que has estado trabajando?
Me inclino y beso su sien.
―Sé lo mucho que te gusta capturar fotos y recuerdos. Pensé que esta
era una buena manera de documentar nuestra relación.
Ella sabía que comencé esto hace meses, pero dejé de enseñarle mi
progreso cuando se me ocurrió una idea con la que quería sorprenderla.
Noah hojea las páginas, tocando cada pequeña pieza vegetal y floral,
luego lee dónde agregué detalles de las fotos. Cada nuevo día festivo
que pasamos juntos, ampliando su cabaña, nosotros cabalgando juntos,
yo tratando de enseñarle a cortar cascos, ella intentando enseñarme un
truco al que renuncié, su fiesta de cumpleaños de hace unos meses, y
cuando me mudé oficialmente con ella. Tantos recuerdos e hitos del año
pasado que ni siquiera puedo recordar mi vida antes de que Noah
estuviera en ella.
―Wow, estoy sin palabras. Este es el mejor regalo que he recibido.
―Unas cuantas lágrimas corren por sus mejillas mientras mira entre las
hojas y yo―. También decoraste esto muy lindo.
―Podría haber recibido algo de ayuda... ―Le sonrío a la señora Hollis
y a la abuela Grace, quienes me ayudaron con los toques finales.
Cuando llega a las dos últimas hojas, busco en mi bolsillo y agarro la
caja de terciopelo.
―Oh, no, creo que la foto se cayó de este marco. ―Ella la traza con el
dedo antes de darse cuenta de que la fecha escrita en la parte superior es
la fecha de hoy―. Espera, ¿qué significa esto?
Tan pronto como me levanto de la silla, me arrodillo y saco la caja.
Finalmente me mira y se da cuenta, luego se cubre la boca con un
fuerte grito ahogado.
―Oh, Dios. ¿Solo me estás proponiendo matrimonio para que pueda
conseguir la receta?
Me río y todos me siguen porque esa es la respuesta perfecta de Noah.
―No, bebé. Aunque es una feliz coincidencia.
Abro la caja del anillo y tomo su mano.
―Noah, te he amado durante no menos de trescientos sesenta y cinco
días, y si me haces el honor de ser mi esposa, te prometo amarte por el
resto de mi vida y todos los días posteriores. Goldie, ¿te casarías
conmigo?
Ella asiente frenéticamente antes de finalmente hablar.
―¡Sí! ¡Sí, lo haré!
Cuando cae en mis brazos, la abrazo contra mi pecho y entierro mi
rostro en su cabello.
―Me has hecho el hombre m{s feliz del mundo, cariño ―le susurro al
oído.
―¡No puedo creer que hayas planeado esto y luego lo hayas hecho
delante de toda mi familia y de Jase!
Me río entre dientes mientras nos separamos.
―De una vez te advierto ―murmura Jase en un tono alegre―. No te
llamaré mamá.
―No te burles de mí o no habrá mesada ―se burla Noah en su tono
poco serio.
Jase sacude la cabeza y deja escapar un suspiro.
―Y así comienza.
Todos se echan a reír, incluido yo.
Tomando la mano izquierda de Noah, deslizo el diamante en su dedo
anular y sonrío ante lo hermoso que le queda.
―Espero que te guste el que elegí.
―¡Es impresionante! ―Ella parpadea un par de veces como si no
pudiera creer que realmente sea suyo―. Pero usaría un anillo de papel
siempre que eso significara que sería tuya para siempre.
―¡Taylor Swift! ―Mallory chilla ante la referencia de la canción. Me he
acostumbrado a ellas durante los últimos doce meses.
Noah y yo nos inclinamos para besarnos.
―¡Okey, es hora de tomar fotos! ―La señora Hollis está de pie con su
teléfono en la mano. Le encargué grabar todo porque sabía que
Magnolia querría verlo.
Nos sentamos uno al lado del otro, sonriendo ampliamente a la
cámara y Noah levanta la mano para mostrar su nuevo anillo. Cuando la
señora Hollis cuenta atrás y llega a uno, me giro y le sonrío a mi futura
esposa.
La última foto perfecta para la página final de nuestro primer año
juntos y el comienzo de nuestra eternidad.
Cinco meses después

Nunca imaginé que estaría casada a los veintitrés años.


Tampoco imaginé que estaría casada con un hombre que me doblaba
la edad.
Definitivamente nunca imaginé que me enamoraría del papá de mi ex.
Pero aún así, no podría estar más feliz.
Nada de esto fue planeado y eso es lo que lo hace aún mejor. Durante
toda mi vida, prosperé con los horarios y la organización, y tan pronto
como dejé de intentar descifrar cada pieza, conocí al amor de mi vida.
No fue un viaje fácil ni sencillo llegar hasta aquí, pero lo haría de
nuevo si eso significara casarme con Fisher.
Tuvimos una boda campestre íntima y hermosa en el rancho. Me
gustaría decir que fue perfecta, pero rara vez está tranquilo por aquí con
los caballos cambiando sus horarios. Aún así, fue el mejor día de
nuestras vidas y lo recordaré para siempre.
Damien, Jase y mis cuatro hermanos fueron los padrinos de boda.
Tenía a Magnolia como mi madrina y a Mallory, Serena, Laney y Ruby
como mis damas de honor. El proceso de planificación fue divertido,
pero sobre todo esperaba con ansias que llegara después de la boda.
―Hogar, dulce hogar ―digo mientras cruzamos la puerta principal
de la cabaña por primera vez en dos semanas.
Fisher trae todo nuestro equipaje y casi se desploma en el suelo con
tantos que hay. Compré demasiados souvenirs y tuve que comprar una
maleta adicional solo para traerlos a casa.
Pero no es que pudiera ir a un concierto de Taylor Swift de camino a
nuestra luna de miel y no comprar productos para las chicas.
Además, no podía dejar pasar los artículos turísticos una vez que
volamos a nuestro destino real. Nunca había viajado fuera del Sur, así
que quería explorar y traer todo lo que pudiera.
―Déjame ayudarte ―digo, riéndome de su intento de llevarlo todo en
un solo viaje.
―Lo tengo, tú simplemente relájate.
―Eso es todo lo que hemos estado haciendo durante los últimos
catorce días. Necesito volver al trabajo.
Aunque la pasamos muy bien, extrañaba a mi familia y a los caballos.
Una vez que las manos de Fisher están libres, me levanta sobre su
hombro y me lleva al dormitorio.
―Todavía no, señora Underwood. Te tengo para mí una noche más y
no voy a perder ni un puto segundo.
―Me vas a dejar embarazada con ese comportamiento cavernícola.
―Le golpeo el trasero antes de que me deje caer sobre el colchón y se
cierna sobre mí.
―¿Eso sería tan malo? ―Arquea una ceja.
Hemos hablado de tener un bebé pero no de cuándo.
―Me gustaría disfrutar de la vida matrimonial por un tiempo antes
de quedar embarazada ―le digo honestamente.
―Codiciosa. Me gusta. ―Me guiña un ojo antes de enterrar su cara en
mi cuello y chuparme debajo de la oreja.
Mis piernas rodean su cintura y lo acerco más.
―Pero podemos practicar... mucho.
―Me encanta cómo suena eso. ―Se aleja y me ayuda a quitarme la
ropa, luego se quita la suya.
Cuando se arrodilla entre mis muslos, lo detengo.
―Espera, antes de que hagas eso, necesito ducharme para quitarme el
olor y el sudor del avión.
―No me hagas atarte las muñecas. ―Él empuja mis manos lejos,
luego abre mis piernas―. Me comeré este coño como si fuera mi última
comida y contarás hasta ocho antes de que te deje correrte en mi cara.
―Mierda... ―Ya estoy jadeando ante la idea―. Okey.
―Qué buena chica, y tampoco tienes que contenerte.
Me río entre dientes al recordar cuando alguien llamó a recepción en
el hotel porque pensó que alguien estaba siendo asesinado. Me
preguntaron si teníamos armas en nuestra habitación y yo respondí:
“Solo si cuentas la lengua de mi marido”.
Al parecer, eso no fue apropiado para romper el hielo.
La cara del tipo se puso roja como una remolacha y ni siquiera podía
vernos a los ojos cuando nos pidió que bajáramos el volumen o tendrían
que cambiarnos de habitación.
Después de eso, tuvimos que ser creativos.
Aprieto los puños sobre las sábanas mientras Fisher me devora con la
boca y los dedos.
Y por primera vez, me lleva ahí en siete segundos.
―Mierda. ―Jadeo a través de las palabras mientras mi corazón se
acelera―. Ese es un nuevo récord.
―Antes me lo estaba tomando con calma, mi amor. Ahora inclínate y
saca ese trasero para mí.
Tan pronto como me pongo en posición, lo azota antes de abrir mis
mejillas y deslizarse hacia adentro. Cada vez que me penetra, gimo su
nombre. El amor que siento por él no tiene comparación con nada que
haya sentido antes, incluso después de todo este tiempo, no puedo tener
suficiente de él y de cómo me hace sentir amada y apreciada.
Enrosca mi cola de caballo en su mano, jala mi cabeza hacia atrás y me
susurra al oído:
―Prep{rate, bebé. Frota tu clítoris mientras te follo y me corro dentro
de tu apretado coño.
Dios. Podría explotar solo con sus palabras.
―Sí, por favor ―gimo.
Él descaradamente me penetra, golpeando mi punto G una y otra vez
mientras gruñe y gime. Para cuando me corro, estoy contra la cama con
mis muslos apretando su eje.
―Levanta las caderas para mí, Goldie. Estoy tan malditamente cerca.
Lo hago, y tan pronto como me encuentro con sus embestidas, gruñe
liberándose.
Mi corazón late con fuerza mientras recobro el aliento y él se
desploma a mi lado.
―¿Cómo pude estar sin ti? ¿Cómo podría casi perder esto? ―Pasa un
dedo por mi mejilla sudorosa y me quita los mechones sueltos de cabello
de la cara. El tono sombrío de su voz hace que se me retuerza el
estómago ante la idea de que nunca nos encontráramos.
―Tal vez estabas destinado a vivir porque yo no podría estar sin ti
―le digo, envolviendo mi brazo y mi pierna sobre su cuerpo.
Me acerca más, apretando su agarre sobre mí.
―Después de todos estos años, lo creo de todo corazón. Adem{s de
reunirme con mi hijo, fuiste lo mejor que salió de todo esto.
Me muerdo el labio inferior, contemplando mis próximas palabras.
―Tengo una confesión.
Él levanta una ceja.
―¿Qué?
―Olvidé empacar mis anticonceptivos, lo que significa que no he
tomado la píldora en dos semanas. Literalmente me acabo de dar cuenta.
―Bajo los ojos, preocupada de que se sienta decepcionado o enojado.
Nuestra agenda estaba tan desordenada que no recordé que
normalmente la tomaba con mi café de la mañana porque no nos
levantábamos de la cama hasta el mediodía. Nos quedábamos despiertos
hasta tarde, explorando o haciendo el amor, y luego dormíamos hasta
tarde hasta que nuestros estómagos gruñían e íbamos a almorzar.
Me golpeo mentalmente por ser tan irresponsable. ¡Por eso disfruto de
la rutina!
Él levanta mi barbilla hasta que nuestras miradas se encuentran y me
saluda con una sonrisa.
―Nada me encantaría m{s que verte embarazada de mi bebé y formar
una pequeña familia contigo. Si eso es lo que te preocupa, entonces no lo
estés, pero si no estás lista…
―Saber que podría estarlo cambia las cosas. Quiero un bebé contigo.
Aunque sea antes de lo que esperaba, si lo estoy, quiero esto ―digo con
toda mi alma―. Puede que esté un poco asustada, pero tenerte a mi lado
me da confianza en que podemos hacer esto.
Acerca sus labios a los míos y disfruto su sabor.
―Te amo, Goldie. Somos tú y yo para siempre. No lo olvides.
Sonrío mientras pienso en lo mucho que lo amo y lo emocionada que
estaría si estuviéramos embarazados.
―Nunca lo haré.

―La cagué ―dice Magnolia cuando la visito en la cafetería unos días


después.
Magnolia's Morning Mocha se inauguró oficialmente hace seis meses.
Ahorró suficiente dinero para empezar y luego obtuvo la aprobación
para un préstamo comercial. Lleva el remolque al retiro dos veces por
semana para atender a los huéspedes y luego se estaciona en el centro
por el resto del tiempo. Me sentí muy orgullosa de que finalmente dejara
su trabajo y buscara lo que quería. Es un gran éxito, lo cual me encanta
para ella. Se lo merece después de todo el trabajo que ha puesto en
remodelar el remolque y practicar sus habilidades para preparar las
mejores bebidas de la zona.
No la he visto desde que me fui de luna de miel y la extrañé, pero
estaba ocupada desempacando, lavando la ropa y poniéndome al día
con el trabajo.
―¿Con qué? ―pregunto mientras me prepara un café.
―Podría haberme conectado con Travis hace un mes...
Jadeo y mi boca se abre en shock.
―¡Magnolia Sutherland! ¡No lo hiciste! ¿Y por qué me entero hasta
ahora de eso?
Travis es el vago de su ex, que la engañó y luego le hizo creer que
estaba loca.
―Porque sabía que esa sería tu reacción.
―Bueno... ―Me encojo de hombros.
―Estaba borracha y caliente, y muy, muy, muy estúpida.
―El comienzo de cada canción country... ―Resoplo pero trato de no
reírme a su costa―. Okey, ¿están juntos de nuevo ahora o qué?
Se separaron hace dos años, por lo que volver a salir sería una
pesadilla. La apoyaría si decidiera intentarlo de nuevo, pero no me
gustaría.
Ella se estremece.
―Dios, no. Le dije que perdiera mi número y lo bloqueé. La borracha
Magnolia no volverá a tomar esa decisión.
―Bien. Mereces más.
Ella se gira y me ve, entregándome mi taza.
―Me hice una prueba de embarazo, Noah.
Contengo la respiración mientras espero que me diga exactamente lo
que sé que va a decir.
Las lágrimas caen por sus mejillas.
―Salió positiva.
―Aw, cariño. ―Camino hacia un lado y abro la puerta, luego la
envuelvo en un abrazo―. No estoy segura de si debería felicitarte o no,
pero…
―Yo tampoco lo sé ―admite, llorando mientras mantengo mis brazos
a su alrededor.
Ella se retira y se limpia las mejillas, luego juega con los dedos.
―Eso no es lo peor de esto.
―¿Qué es peor que estar embarazada de tu ex?
―Me acosté con alguien que realmente me gusta después de él, y
ahora he arruinado cualquier posibilidad de tener una relación. Nunca
me querrá una vez que descubra que voy a tener el bebé de otro hombre.
―¡Magnolia! Te dejo por un par de semanas... ―Me río, pero nunca la
jodería con eso. Es joven y puede divertirse tanto como quiera. Aunque
no debería haberse divertido tanto con Travis, pero ya es demasiado
tarde para ese sermón―. ¿Estás segura de que él no es el papá? ¿Qué
pasó con esos condones Magnum XL que te regalé el año pasado?
Seguramente no has usado ya el paquete completo.
―Créeme, Travis no necesita los XL, pero usamos uno, y estaba
vencido o roto. ―Ella frunce el ceño―. Y sí, estoy segura. Realizo un
seguimiento de mi período y mis ciclos de ovulación en una aplicación.
Cuando me acosté con el otro chico, ya estaba embarazada, aunque
obviamente no lo sabía.
Estoy en ascuas mientras espero las noticias para poder compartir mis
noticias por fin con ella.
―Muy bien, entonces, ¿quién es?
Ella baja los ojos y mi corazón se acelera con su reacción.
―Era Tripp.
Y ahora simplemente se desinfló.
―Espera... ―Me rasco la cabeza como si mi cerebro estuviera tratando
de descifrar una ecuación de c{lculo―. ¿Mi hermano Tripp?
Ella hace una mueca ante mi voz elevada que no quise soltar.
Aclarándome la garganta, lo intento de nuevo.
―¿Tripp, como el chico del que has estado enamorada durante casi
una década y que nunca ha mostrado interés en ti, Tripp?
―Sí. ―Ella se muerde el labio mientras asiente―. Resulta que le
agrado un poco.
Mierda. Esto lo va a aplastar.
―Si realmente lo hace, te aceptar{ a ti y al bebé ―le digo―. Pero es
posible que él no esté preparado para eso, por lo que tendrás que
prepararte para esa posibilidad.
―¡Oh! Lo estoy. Espero que me aleje y no vuelva a hablarme nunca
más.
Suena tan derrotada y odio que se sienta así.
―Bueno, estaré aquí para ti pase lo que pase. ―La abrazo de nuevo―.
Mi pequeña sobrina o sobrino será consentida como el infierno.
―Gracias, no puedo creer que vayas a sentarte detrás de mí y cantar
“empuja, empuja, empuja” durante mi trabajo de parto antes de que yo
pueda hacerlo por ti. Mi verano de chica caliente acaba de convertirse en
un invierno de chica gorda.
―Dios. ―Me echo a reír―. Primero, eso nunca iba a suceder. En
segundo lugar, el verano ya había terminado antes de tu pequeño
percance de una noche, pero si te hace sentir mejor, al menos estaremos
gorditas juntas.
Ella endereza los hombros mientras baja la mirada hacia mi estómago.
―¿Qué?
Asiento con una sonrisa que no puedo contener.
―Sí. Me acabo de enterar esta mañana.
Se queda boquiabierta mientras me abraza.
―¡Mierda! ¡Nunca pensé que estaríamos embarazadas juntas!
―Yo tampoco. ¡Ni siquiera lo buscábamos!
―Maldita sea. El esperma de papi Fisher funciona el doble. ―Ella
mueve las cejas y yo le golpeo el brazo juguetonamente.
―Juro que fue el agua de ese lugar, eso, o el sexo en la luna de miel
funciona más rápido.
Ella sonríe ampliamente, apoyándose contra el mostrador.
―¿Qué pasa si nuestros hijos crecen y se casan? ¡Seríamos consuegras!
―Est{s loca, ¿lo sabías?
―Sí, estas hormonas también están a punto de empeorar las cosas.
―Ahora podemos molestar a Fisher y a mis hermanos juntas. ―Me
inclino para tomar mi café y probarlo, ya que después de esto cambiaré
al descafeinado.
―Sobre eso, necesito que mantengas esto en secreto, al menos hasta
que yo misma pueda decírselo a Tripp.
―Sí, por supuesto. ¿Se lo vas a decir a Travis?
Ella gime.
―Eventualmente, desearía no tener que hacerlo, pero si se entera
antes de que yo se lo diga, será aún más inmaduro al respecto. Si fuera
por mí, él no existiría en absoluto.
―Pero sabes que eso no es justo, merece la oportunidad de ser papá;
si decide no serlo, puedes eliminarlo por completo. Simplemente no
dejes que vuelva a tu vida, si sabes a qué me refiero.
Ella se cruza de brazos y suspira.
―Sí, mamá. No quiero que así sea de todos modos.
―Bien. Entonces, lo único en lo que debes concentrarte ahora es en
comer sano, mantenerte libre de estrés y dormir lo suficiente.
―¿Qué tal tú? ¿Todavía vas a montar?
―Sí, pero no haré trucos ni acrobacias. Estoy segura de que Fisher
intentará prohibirme todo entrenamiento, pero es literalmente mi
trabajo, así que tendrá que lidiar con eso, pero por lo demás, me
aseguraré de no excederme tampoco. Podemos ser mamás responsables.
―Me encanta esa idea. Esto es mucho m{s emocionante ahora que tú
también estás embarazada. ―Ella se ríe y luego saca su teléfono.
―Estoy feliz de haber olvidado mi método anticonceptivo por ti.
―Me río disimuladamente.
―Descargué esta aplicación de embarazo. Deberías descargarla y
luego podremos realizar un seguimiento de nuestro progreso e hitos,
aquí dice que mi bebé es del tamaño de una lenteja. ―Levanta la mano
para hacer un pequeño círculo.
Una vez que la tengo en mi teléfono, ingreso la fecha de mi último
ciclo menstrual y muestra que llevo cuatro semanas.
―La mía es del tamaño de una semilla de amapola. ―Le muestro la
foto en mi pantalla―. Mmm, Poppy6. Ese es un lindo nombre.
―Lo siento, pero no nombraré la mía Lenteja.
Me echo a reír ante su cara inexpresiva.
―Está bien.
Según nuestras fechas, Magnolia está dos semanas por delante de mí,
lo que significa que todavía atravesaremos muchos de nuestros hitos
juntas.
―Estoy emocionada de vivir mi primer embarazo contigo, incluso si
las circunstancias no son las que esperabas, vas a ser mamá, y eso es algo
para celebrar ―le digo mientras ve su teléfono.
Cuando levanta la vista, noto la humedad en el rabillo del ojo.
―Tienes razón.
―Planificaremos una cena y una pijamada en mi casa este fin de
semana. ¿Qué dices? Estoy segura de que a Mallory y a Serena les
encantaría tener una fiesta de baile.
6
Amapola, en inglés.
―¿Todavía puedes tener pijamadas cuando estás casada? ―bromea,
secándose las mejillas cuando las lágrimas caen.
―Oh, claro. Fisher sabe con quién se casó. Si no estaba preparado
para las pijamadas con canciones de Taylor Swift, no debería haberme
propuesto matrimonio.
―Tienen mucha suerte de tenerse el uno al otro. Ganaste la lotería del
marido.
―Y tú encontrarás a alguien igualmente afortunado de tenerte, lo
prometo.
Antes de irme, le doy un último abrazo y luego prometo llamarla más
tarde después del trabajo. Ni siquiera le he dicho a Fisher que me hice
una prueba de embarazo, así que necesito descubrir cómo anunciarlo.
Al menos está preparado para la posibilidad, considerando que lo
hicimos sin ningún método anticonceptivo, pero me gustaría hacer algo
especial como lo hizo él cuando me lo propuso.
Como ya está trabajando en el granero, me escabullo a la casa de mis
papás y busco entre los materiales para álbumes de recortes. Hemos
estado trabajando en un álbum del segundo año juntos y planeo hacer
uno separado para las fotos de la boda, pero por ahora agregaré una
nueva página para que descubra que estamos embarazados.
―¿Qué est{s haciendo, cariño? ―La abuela Grace entra al comedor
con una taza en la mano.
―Solo estoy haciendo algo para enseñárselo a Fisher más tarde.
―Sonrío y cierro el libro antes de que ella pueda ver la página.
Hay un marco antiguo en el centro rodeado de pequeños recortes de
trigo. Encima escribí Nuestro primer ultrasonido. Una vez que tengamos
una foto, la agregaré adentro.
Ella camina alrededor de la mesa y me da una palmadita en el
hombro.
―Vas a ser una gran mam{, Noah.
―¿C-cómo? ―Mi boca se abre―. ¿Cómo es que siempre sabes las
cosas antes que los demás?
Los hoyuelos de la abuela Grace se hacen más profundos cuando se
sienta a mi lado.
―Soy una buena observadora.
―Pero literalmente me acabo de enterar, entonces, ¿qué pudiste haber
notado?
Sus ojos bajan a mi pecho mientras sonríe.
―Tus senos est{n hinchados. Ese es uno de los primeros síntomas. Te
vi entrar a la casa antes y tenías la mano en el estómago. Somos
instintivamente protectoras cuando sabemos que estamos embarazadas,
y finalmente, estás brillando.
―Te concederé los dos primeros, pero creo que estás confundiendo mi
brillo con sudor. Caminé hasta el retiro y regresé.
Cuando fui a visitar Magnolia, no me molesté en conducir ya que son
solo dos kilómetros, pero no pensé en que tendría que caminar de
regreso para llegar al rancho.
Ella levanta la ceja y sonríe.
―Ese es el brillo del embarazo.
―Genial. ―Me río entre dientes.
Ella se levanta con su café y me acaricia la mejilla.
―Solo espera a ver qué tradición te toca en tu baby shower.
Frunzo el ceño, preguntándome de qué podría estar hablando.
―Bueno, ahora tengo miedo de saberlo.
―Lo descubrir{s muy pronto... ―La abuela tararea mientras se aleja,
dejándome con mis pensamientos.
―Ranger, amigo. Estás irritable hoy. ―Le doy unas palmaditas en la
espalda mientras bajo por su pierna y la levanto entre mis muslos―. Un
centímetro a la derecha y me habrías pegado en las pelotas, no estoy
seguro de que eso sea bueno para mis hombrecitos.
Se queja como si le importara una mierda mi capacidad de
reproducirme. El frente frío tiene a todos los caballos nerviosos, no es
que pueda culparlos, pero provoca que hacer mi trabajo sea más difícil.
―¿Necesitas ayuda, vaquero? ―Las botas de Noah aparecen ante mi
vista antes que el resto de ella.
Cuando levanto la cabeza, sonrío ante su sombrero de vaquero y sus
trenzas. Ella sostiene contra su pecho lo que parece uno de nuestros
álbumes de recortes.
―¿De una mujer hermosa como tú? En cualquier momento.
Acaricia a Ranger con su mano libre y trata de consolarlo.
―Ellie vendr{ a trabajar con él m{s tarde. Tal vez eso lo relaje.
―Eso espero. ¿Qué tienes ahí?
―Solo una pequeña sorpresa que quería darte, pero puede esperar
hasta que hayas terminado.
―Bueno, dame solo unos cuantos minutos. Este es el último casco.
Ella pasa sus dedos por su melena y lo ayuda a relajarse mientras
termino.
―Buen chico, Ranger. ―Le doy unas palmaditas y luego Noah se
ofrece a llevarlo de regreso a su puesto.
Una vez que regresa, le levanto la barbilla y acerco mi boca a la suya.
―Te ves hermosa hoy.
―Bueno, gracias. ¿Est{s listo para ver lo que hice?
―Absolutamente. ―Me quito los guantes y veo mientras ella hojea las
páginas de nuestro álbum de segundo año juntos.
―Hice una nueva p{gina. ¿Listo?
Cuando se chupa el labio inferior, los nervios afloran ante lo que
debería esperar.
―Creo que sí.
Luego la gira y toda la sangre se me escapa de la cara.
Nuestra primera ecografía.
Mis ojos se dirigen a los suyos, a la página con el espacio vacío dentro
del marco, y luego de nuevo a los suyos.
―¿Est{s... nosotros estamos... embarazados?
―Sí, me hice una prueba esta mañana después de que te fuiste al
trabajo.
―Oh, Dios. ―La envuelvo en mis brazos mientras una montaña rusa
de emociones me golpea―. Cariño, eso es increíble.
Mi corazón late contra el suyo cuando me doy cuenta.
Antes de Noah, nunca quise tener más hijos.
Nunca pensé que merecía volver a ser papá.
Nunca pensé que conocería a alguien tan perfecta como Noah y
querría empezar de nuevo.
Pero ella ha cambiado todo eso.
Ahora, no puedo esperar a formar una familia con el amor de mi vida
y verla convertirse en mamá.
―Te amo tanto, Goldie. Gracias por darme esta segunda oportunidad.
Ella entierra su rostro en mi pecho y aprieta mi camisa mientras llora
en mis brazos.
―Bebé, ¿por qué lloras?
―Quiero echarle la culpa a las hormonas, pero estoy muy feliz. Ni
siquiera sabía que quería esto en este momento hasta que vi ese pequeño
signo de más y, de repente, era todo lo que imaginaba para nuestras
vidas, luego me sentí abrumada por la emoción y nerviosa por apestar
en eso al mismo tiempo.
La empujo ligeramente hacia atrás para poder limpiarle las mejillas
manchadas de lágrimas.
―Eres demasiado increíble para apestar en cualquier cosa, y esto no
es diferente, mi amor. No puedo esperar a tener a nuestro bebé en mis
brazos, pero antes de eso, no puedo esperar a sentir sus pequeñas
patadas y escuchar los latidos de su corazón. Cada momento será
increíble. Ya verás.
―Lo sé, a mí también me entusiasma todo eso, solo me preocupa no
saber qué hacer.
Inclinándome, beso su frente.
―No lo har{s sola, no te preocupes.
―Debería advertirte, está a punto de ser un problema doble porque
Magnolia también está embarazada.
―Espera, ¿qué? ―Mi cerebro hace cortocircuito en confusión―. Ni
siquiera sabía que ella estaba saliendo con alguien.
Mira a su alrededor como si se estuviera asegurando de que nadie
pudiera oírla, pero luego Ayden sale.
―Te lo diré m{s tarde. Ah, por cierto, vamos a organizar una
pijamada este fin de semana.
Levanto una ceja.
―Tus hermanos me har{n ir al Twisted Bull el s{bado.
―¿Otra vez?
―Para mi iniciación oficial en la familia ahora que estamos casados.
Ella suelta una carcajada.
―Pensé que te obligaron a hacer eso cuando anunciamos que
estábamos saliendo el año pasado.
―Esa fue la iniciación a salir.
―¿Por qué est{s de acuerdo con esto? Diles que se vayan a la mierda.
Sonrío.
―Porque por muy tonto que sea, es divertido presumir y
demostrarles lo increíble que todavía soy. Hacen apuestas sobre cuánto
aguantaré con el toro, pero al final de la noche he ganado cien dólares y
están demasiado borrachos para que les importe una mierda.
Ella suspira poniendo los ojos en blanco.
―Ser{ mejor que les digas que estamos embarazados antes para que
puedas hacer la iniciación de su hermana embarazada al mismo tiempo.
Ah, y la abuela Grace ya lo sabe aunque yo no se lo dije.
Sonriendo, la acerco de nuevo.
―A este paso, esa mujer sabr{ el sexo del bebé antes que nosotros.
―Probablemente tengas razón.
Tomo sus mejillas y veo fijamente sus suaves ojos azul mar.
―Estoy perdidamente enamorado de ti, Noah. Gracias por estar
conmigo, casarte conmigo y tener a mi bebé. No podría pedir una vida
mejor.

Celebramos esa noche horneando cobbler de durazno y haciendo el


amor. Noah empezó una lista de nombres de bebé que le gustan y
Poppy se destaca como mi favorito si es niña.
Si es niño, me gustaría llamarlo Damien.
Ese fin de semana, los hermanos de Noah me entusiasmaron mientras
montaba el toro mecánico. Lo hice doce segundos antes de que la
cerveza en mi estómago amenazara con subir si no bajaba. Cuando les
dije que todos iban a ser tíos, me hicieron pagar sus cuentas.
Jase y yo fuimos a la tumba de Lyla la semana siguiente, donde le
conté la noticia de que tendrán un nuevo hermano en nueve meses.
Cuando Jase me dio el abrazo más grande, casi lloro por su apoyo. En
primer lugar, no tenía que darme una segunda oportunidad, pero el
hecho de que lo hiciera significa mucho.
Demonios, eso cambió mi vida.
Me trajo a Sugarland Creek.
Me hizo querer ser un mejor hombre.
Y por primera vez en una década, me hizo sentir digno de volver a ser
papá y esposo.
―¡Lo juro por Dios, mi vagina est{ en llamas! ―Magnolia gime
mientras amamanta, estremeciéndose cada pocos segundos―. Nadie te
dice que después de dar a luz, toda tu mitad inferior se quema. Así que
déjame ser la primera en prepararte. Esa primera pis después... ―Ella
sacude la cabeza con una expresión aterrorizada, como si tuviera una
cicatriz de por vida―. Nunca más.
Resoplo mientras me siento junto a su cama de hospital, frotando mi
barriga de treinta y ocho semanas que se siente el doble del tamaño que
debería tener. Un fuerte estornudo y sacaré a este bebé.
―¿Entonces supongo que la epidural desapareció?
―¡No hubo tiempo para ponerme una! ―Ella ve hacia abajo y cambia
al bebé al otro pecho―. Ouch. ―Me estremezco solo de pensar en eso.
Me duele cada centímetro de mi cuerpo, casi no duermo porque no
puedo sentirme cómoda en la cama ni en el sofá. Caminar como pato por
el centro de entrenamiento hace que se me hinchen los tobillos, y cada
centímetro de mí está cubierto de sudor, considerando que es el mes más
caluroso del año.
No hay nada glamoroso en estar embarazada en esta etapa.
Magnolia se puso de parto y lo siguiente que supe fue que Tripp me
llamó para decirme que el bebé estaba aquí.
―Sí, cero de cada diez no recomendado.
―¿Qué? ¿Dar a luz?
―Sexo. El sexo tiene la culpa de esto. Pide las drogas, Noah. Confía en
mí.
Me echo a reír y me sostengo el estómago mientras mi vejiga se
contrae.
―Oh, Dios, acabas de hacer que me hiciera pipí.
―Acostúmbrate a eso. ―Ella se ríe―. He oído que es aún peor
después del nacimiento.
Tripp entra con Fisher e inmediatamente se cubre los ojos cuando nota
que los senos de Magnolia están afuera.
―¿Me dejar{s cargar al bebé o qué? ―Bromeo, sabiendo que tendré
que compartirlo pronto cuando más personas la visiten.
―Sí, tan pronto como terminemos. Por cierto, esto duele. Otra cosa
para la que prepararte. Lo juro, salen con dientes o algo así, mis pezones
estarán en carne viva dentro de unos días.
Me río disimuladamente ante su tono serio.
―Creo que eso es normal, Mags. Se endurecer{n, pronto ni siquiera lo
sentirás y tus senos ya no serán tuyos.
Estoy orgullosa de lo rápido que se le ha dado, es algo que me
preocupa ya que tengo los pezones perforados, tan pronto como supe
que estaba embarazada, me quité las barras.
―Todavía estoy enojada porque no estabas detr{s de mí cantando
“push, push, push” como lo planeamos. ―Ella finge hacer un puchero―.
Pero tuviste que ir y quedarte embarazada justo después de mí, aunque
la recompensa vale la pena. ―Le sonríe ampliamente al bebé.
―Primero, nunca estuve de acuerdo con eso. Segundo... ―Inhalo
bruscamente mientras más líquido se desliza por mi pierna. Asco.
―¿Est{s bien? ―me pregunta Magnolia.
―¿Qué pasa? ―Fisher se acerca.
―Mmm… ―Me siento y mi estómago se contrae―. Mierda. Creo que
se me rompió la fuente.
―¿En serio? ―exclama Magnolia.
―¿Est{s segura? ―pregunta Fisher.
―Eso o he perdido todo el control de mi vejiga. ―Fisher toma mi
mano y me ayuda a levantarme―. Es como un goteo lento pero con
calambres en la espalda y la parte baja del estómago.
―¡Dios, si tienes el bebé antes de medianoche, tendr{n la misma fecha
de nacimiento! ―chilla Magnolia.
―¿Tienes dolor? ―pregunta Fisher―. Suena como contracciones.
―Las sentí un poco antes, pero pensé que eran solo Braxton Hicks.
Todavía me quedan dos semanas. ―Intento controlar mi respiración a
medida que las contracciones se vuelven más intensas.
―Deberíamos llamar a tu médico. ―Fisher saca su teléfono del
bolsillo.
―¡Hola! ¡Est{s en el piso de Maternidad! ―Magnolia agita el control
remoto―. Llamaré a la enfermera.
Presiona el botón rojo mientras Tripp permanece a su lado. Me alegro
de que ella no haya pasado por esto sola ya que yo no pude llegar a
tiempo. Tripp la ayudó durante todo el proceso e incluso cortó el cordón
umbilical.
Tan pronto como llega la enfermera, Fisher le cuenta lo que está
pasando y ella regresa con una silla de ruedas, luego, otra enfermera
llama a mi médico mientras me preparan una habitación.
―¡Te amo! ¡Quiero actualizaciones cada diez minutos! ―dice
Magnolia mientras me empujan fuera de su habitación.
―¡Te amo! ―Saludo y trato de calmar mi ansiedad.
―La doctora de guardia está en camino para examinarla, señora
Underwood, la pondremos cómoda hasta que ella llegue. ―El tono
tranquilo de la enfermera calma mis nervios mientras me lleva a una
habitación a unas puertas de la de Magnolia.
Fisher me ayuda a desvestirme y ponerme la horrible bata que hace
que esto parezca demasiado real. Una vez que estoy bajo las sábanas y
conectada a un monitor, hablo por FaceTime con mis papás.
―¡Ya estamos en camino, cariño! ―chilla mam{―. ¡No puedo creer
que vayamos a tener dos nietos al mismo tiempo!
Ella ama a Magnolia como si fuera suya y ya venía de visita cuando la
llamé.
―Aguanta, cariño. ―Papá sonríe cuando mamá le apunta con la
pantalla.
―Lo haré. Te veré pronto.
Una vez que colgamos, Fisher se para a mi lado y me acaricia la
mejilla.
―Vamos a tener un bebé, amor.
―No des marcha atrás ahora.
―Nunca. ―Se inclina y me da un tierno beso―. No puedo esperar
para conocerla.
Nunca pensé que sería afortunado o merecedor de tener otra hija.
Una niña pequeña.
Una bebé que me robó el corazón en el momento en que supe que
existía.
Una hija que se parece a su mamá: el amor de mi vida y mi alma
gemela. Ver a Noah prepararse para ser mamá durante los últimos
nueve meses ha sido lo más destacado de mi vida. Cada hito que alcanzó
fue una bendición. Pasamos las noches trabajando juntos en la
habitación del bebé y discutiendo todas las aventuras divertidas que
tendríamos una vez que ella fuera mayor.
Poppy Grace Underwood nació después de cuatro horas de parto. Ella
llegó a este mundo con una cabellera rubia y gritando a todo pulmón.
Nunca había visto ni oído nada más perfecto.
Mi esposa, fuerte y resistente, lo hizo increíble. Casi me rompe la
mano, pero aceptaría cualquier cosa para ayudar a aliviar el dolor que
experimentó. Cuando el médico la examinó ya tenía seis centímetros de
dilatación y progresaba rápidamente. Le dijeron que pronto estaría lista
para pujar y decidieron no ponerle la epidural. Tan pronto como
presencié la coronación de la cabeza del bebé, no tenía idea de cómo lo
hacía sin medicamentos.
―Debería haberme puesto la epidural ―gime Noah mientras sale del
baño.
―¡Traté de advertirte! ―Magnolia sostiene a su bebé mientras se
sienta junto a la cama de Noah―. Pero al menos ahora podrás caminar
después en lugar de esperar a que pase el efecto. Eso es una ventaja.
―Ella no estaba bromeando, realmente arde ―me dice Noah mientras
la ayudo a sentarse en la cama.
―Ese spray para quemaduras es una bendición. Creo que rocié un
galón ahí abajo. ―Magnolia se ríe.
Una vez que Noah se siente cómoda, tomo a Poppy del moisés y se la
llevo.
―Creo que tiene hambre.
―Nunca pude cargar a tu bebé ―le dice Noah a Magnolia mientras
coloca a Poppy sobre su pecho desnudo.
―Ahora nos turnaremos. Fiestas de lactancia y cambios de pañales a
medianoche. Deberíamos simplemente vivir juntas.
―O tengo una mejor idea, hacer que los hombres vivan juntos y
ponerlos a trabajar durante la noche mientras nosotras dormimos
―sugiere Noah.
―Ooh, sí. Me encanta eso. ¿Tripp? Haz las maletas, te mudarás con
Fisher ―se burla Magnolia.
―¿Me est{s echando de mi propia casa, mujer? ―dice Tripp junto a
ella.
―Solo hasta que el bebé pueda dormir, comer y cuidarse solo.
Me río de sus bromas. Nunca podrías decir que Tripp no es el papá, él
la ama a ella y al bebé como si fueran suyos.
Pasan las horas con visitas, cambios de pañales y más tomas.
Magnolia y Tripp regresan a su habitación para que ella pueda
descansar, y mientras Noah duerme, acuno a Poppy en mis brazos.
―Gracias por elegirnos a tu mam{ y a mí ―le susurro mientras ella
duerme profundamente en una manta floral envuelta apretadamente
como un burrito―. Prometo nunca dar por sentado un día como tu
papá. He cometido muchos errores en mi vida, pero enamorarme de tu
mamá y tenerte a ti no fue uno de ellos. Tu hermano está emocionado de
conocerte, y algún día te llevaremos a conocer a tu hermana mayor,
Lyla. Ella te amaría mucho.
Jase y Amelia fueron a acampar y no volverán hasta mañana, pero sé
que él no puede esperar a conocerla. Probamos FaceTime, pero la mala
recepción siguió interrumpiendo la llamada.
―Toc, toc ―susurra alguien en la puerta con un ligero golpe.
Reconocería esa voz en cualquier lugar.
―Entra, Damien.
Por primera vez, no está aquí para visitarme a mí en el hospital.
―Wow. Mírate, de nuevo papá a tu edad. ―Él se ríe y yo me burlo.
―Somos de la misma edad.
―Sí, pero mis hijos ya crecieron y tú est{s empezando de nuevo.
¿Cómo te sientes sobre eso?
Bajo mis ojos al precioso rostro de Poppy y me derrito.
―Como el hombre m{s afortunado del mundo.
Me da una palmadita en el hombro.
―Bien. Ella es hermosa.
―Sí, realmente lo es.
Mis ojos se llenan de lágrimas cuando mis emociones me golpean en
la garganta y las reprimo.
―Est{ bien que estés feliz por tener una nueva hija y extrañar a Lyla
al mismo tiempo, ella querría que disfrutaras cada momento con Poppy.
Asiento con la cabeza.
―Simplemente no me siento digno de eso.
―Has cambiado tu vida, Fisher. Siéntete orgulloso y date crédito por
todo lo que has hecho. No fue fácil, mereces tener una familia y ser
amado.
―No sabía que vendrías a darme una charla de {nimo ―me burlo,
secándome la mejilla.
―Siempre estoy aquí para darte lo que necesites, una charla o una
patada en el trasero. De cualquier manera, estaré aquí.
―Gracias, hombre. Me alegro de que hayas venido.
Me da una sonrisa tranquilizadora y asiente.
―¿Quieres cargarla?
Él se sienta a mi lado y se la entrego.
―Si ella es una mezcla de ustedes dos, les espera un buen viaje.
Testaruda y aventurera, prepárense.
―Lo sé. ―Me río.
―Pero también tendr{ paciencia y un buen corazón ―añade.
Sus palabras calientan mi corazón porque así es exactamente como es
Noah.
―La mejor amiga de Noah, Magnolia, también tuvo su bebé hoy. Un
amigo incorporado.
―Doble problema. ―Se ríe disimuladamente―. Eso será divertido,
estoy emocionado por ti.
―Yo también.
Noah se mueve y se despierta unos momentos después, y después de
que tomo a Poppy, Damien la saluda con un abrazo.
―Felicidades, mam{. Escuché que lo hiciste muy bien.
―Gracias. Creo que hice mi mejor trabajo. ―Ella sonríe.
―Antes de irte, ¿puedes tomarnos una foto? ―le pregunto, colocando
a Poppy en los brazos de Noah―. La necesitamos para su álbum de
recortes.
Le guiño un ojo a Noah mientras la rodeo con un brazo. Damien se
para a unos metros de distancia con mi teléfono y me pregunta si
estamos listos.
―Sí ―digo, luego veo a Poppy y sonrío con orgullo.
Toma algunas y luego me devuelve el teléfono.
―Se ven perfectos.
Tomamos un montón de fotografías cuando llegó su familia, pero
nunca tomamos una de nosotros tres.
―Los dejaré descansar, llama si necesitas algo, ¿okey?
Le doy un abrazo.
―Gracias por estar siempre ahí para mí. No te merezco.
Me da palmaditas en la espalda.
―Te lo mereces todo, Fisher. Es hora de que aceptes eso.
―Lo estoy intentando.
Después de que él se va, me siento con Noah mientras ella alimenta a
Poppy.
―¿Cómo te sientes? ¿Algo que pueda conseguirte? ―Observo cómo
Noah la ve con adoración.
―Me lo has dado todo, Fisher. No podría pedir nada mejor.
―Ahí es donde te equivocas, amor. Tú me has dado todo y mucho
más de lo que podría haber pedido. Una segunda oportunidad en el
amor, volver a ser papá y una razón para sentirme digno.
―Siempre has sido digno de mí.
Le levanto la barbilla y presiono mis labios contra los suyos.
―La amo, señora Underwood.
―Yo también lo amo, señor Underwood.
Continúa con la historia de la chica enamorada del hermano de su mejor
amiga que queda embarazada del hombre equivocado, y del vaquero
que la acoge.

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