Vuelve ¡oh Jesús!
desde tu excelso trono tus ojos de
clemencia hacia el seno profundo de la cárcel del
Purgatorio:
Esposas tuyas son las que allí están purificándose;
Están marcadas con el sello de la Trinidad;
Son precio de tu sangre, son tierno objeto de tu amor.
Un fuego terrible las acrisola; una privación temporal de la
vista de tu hermosura las aflige sobremanera,
Suspiran con ansia por el feliz momento en que han de ir a
unirse contigo;
Que se apresure, pues, este instante tan dichoso,
Que salgan pronto a gozar de su Esposo amado;
Que tu sangre preciosa las lleve al refrigerio;
Que tu grande misericordia las conduzca al descanso,
Que en la perpetua paz brille sobre ellas eterna luz.
Así, Señor, te lo pedimos por aquella amarga hora en que
entregaste tu santo Espíritu
En manos de tu Eterno padre.
Consagración a la virgen maría
Oh Señora y Madre mía, con filial cariño vengo a ofrecerte
en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos para
mirarte, mi voz para bendecirte, mi corazón para amarte
y mi vida para servirte. Acepta Madre este don,
que te ofrece mi cariño, guárdame como un niño
dentro de tu corazón(2).
Que nunca sea traidor al amor que hoy se me entrega
y que rechace sin pena
los halagos de otro amor
y aunque el dolor me taladre,
y haga de mi un crucifijo
que yo sepa ser tu hijo
y que sienta que eres mi Madre.
En la dicha y en la aflicción,
en mi vida y en mi agonía,
mírame con compasión, no me dejes madre mía.
Ofrenda a Jesús sacramentado
¡Oh Jesús mío! Asisto en espíritu a todos los Santos
Sacrificios de las Misas que se celebren en este día sobre
toda la tierra, y las ofrezco a las intenciones de tu Corazón y
para gloria de tu Santo Nombre.Te pido, dulce Jesús mío, me
concedas para cada uno de mi familia, en cada una de estas
Misas, una gota de tu preciosísima Sangre, para satisfacción
de nuestros pecados y de las penas que por ellos hemos
merecido.Te pido aún que me concedas por la virtud de
cada uno de estos Sacrificios, que sean libertadas todas las
ánimas benditas del Purgatorio, los moribundos obtengan
misericordia en su agonía y se salven, los pecadores se
conviertan y que sean impedidas las ofensas que afligen tan
profundamente Tu Divino Corazón.Jesús mío, en este
momento te ofrezco todas las penas, angustias y dolores,
que sienta yo hasta el momento de morir; por dejar este
mundo que prestaste para mí; pues pasajero soy a tu Divino
Reino,Señor, quisiera llegar contigo con la más grande
gratitud y servirte por siempre si así lo deseas.
¡Oh Jesús mío! Estoy presto a morir en la hora, el lugar, y en
la manera que os plazca, pero yo no quiero morir sin Ti, sino
cerca de tu Divino Corazón y en brazos de Jesús, José y
María.
¡Jesús mío, misericordia, amén.
BENDITO Y ALABADO SEA JESUCRISTO QUE POR SU
PRECIOSISIMA SANGRE NOS A SALVADO,
JESUCRISTO APLACA TU IRA, TU JUSTICIA Y TU
RIGOR, QUE POR TU PRECIOSISIMA SANGRE
MISERICORDIA SEÑOR.
CON EL VELO DE MARIA SEAMOS CUBIERTOS .NI
ERIDOS, NI MUERTOS, NI PRESOS, NI CAUTIVOS, NI
DE LOS ENEMIGOS VENCIDOS.
EL PODER DE DIOS NOS GUARDE LA FIRMEZA DE
LA FE, LA PUREZA DE MARIA SANTISIMA Y LA
CASTIDAD DEL SEÑOR SAN JOSE.
YA ME VOY JESUS SACRAMENTADO A QUI TE DEJO
MI CORAZON QUE ENCERRADO ESTE CONTIGO
COMO TU ESTAS CON MI AMOR, QUE SEA YO
LAMPARA ENCENDIDA,MI SANGRE ACEITE
SEÑOR,MI CORAZON SEA LA MECHA Y TU LA
ENCIENDAS MI DIOS,PARA QUE ABRASADOS EN EL
FUEGO DE ESTE AMOR SEAMOS UNA MISMA COSA
JESUS Y MI CORAZON.
AMEN.
QUE SE APRESURE PUES ESE INSTANTE TAN
DICHOSO,
QUE SALGAN EN BREVE A GOZAR
DE SU ESPOSO AMADO,
QUE TU SANGRE PRECIOSA,
LAS CONDUSCA AL REFRIGERIO
QUE TU BONDAD SUPREMA
LES DE LA PERPETUA PAZ
Y LUSCA PARA ELLO LA ETERNA LUZ.
ASI; SEÑOR TE LO PEDIMOS
POR AQUELLA AMARGA
HORA EN QUE ENTREGASTE
TU SANTO ESPIRITU,
EN MANOS DE TU ETERNO PADRE.
DIJO JESUS:
PROMETO, A QUIEN ORE POR MIS SACERDOTES,
LA REMICION DE TODA PENA TEMPORAL DEBIDA.
NO HABRA PURGATORIO PARA QUIEN SE AFLIJE A
CAUSA DE LOS SACERDOTES TIBIOS,
SINO PARAISO INMEDIATO DESPUES DEL ULTIMO
ALIENTO.
ORACION POR LOS SACERDOTES
¡Oh, Jesús!
Te ruego por tus fieles y fervorosos sacerdotes,
por tus sacerdotes tibios e infieles,
por tus sacerdotes que trabajan cerca o en lejanas
misiones,
por tus sacerdotes que sufren tentaciones,
por tus sacerdotes que sufren soledad y desolación,
por tus sacerdotes jóvenes,
por tus sacerdotes ancianos,
por tus sacerdotes enfermos,
por tus sacerdotes agonizantes,
por tus sacerdotes que padecen en el purgatorio.
Pero, sobre todo, te encomiendo a los sacerdotes que me son
más queridos:
Al sacerdote que me bautizó.
Al que me absolvió de mis pecados.
A los sacerdotes a cuyas misas he asistido y que me
dieron Tu cuerpo y Tu Sangre en la Sagrada Comunión.
A los sacerdotes que me enseñaron e instruyeron, me
alentaron y aconsejaron.
A todos los sacerdotes a quienes me liga una deuda de
gratitud, especialmente a…
Oh, Jesús, guárdalos a todos junto a Tu Corazón y concédeles
abundantes bendiciones en el tiempo y en la eternidad. Amén.