Prevención de riesgos en puestos de repartidores en
ciclomotor
1 Introducción
Con este curso, Ud. puede conocer los principales Riesgos Profesionales que
suelen darse en el oficio o función de Repartidores en ciclomotor, de diversos
productos, como puede ser comida, servicios de mensajería, reparto de piezas
de recambio, etc.
Riesgos profesionales de accidente, daño a la salud y/o enfermedad profesional
y otros riesgos, de los cuales se le explican las tareas o áreas donde es más
probable que puedan darse, el porqué o cómo aparecen, qué posibles
consecuencias tienen para su salud, qué debe de hacer al respecto, así como
recomendaciones generales e información adicional en forma de anexo, temas
todos éstos de su interés.
La forma de presentarle los contenidos es la siguiente: en la exposición
de cada riesgo se le hacen una serie de preguntas que le deben ayudar a
analizar si Ud. está expuesto al mismo o no en la empresa donde trabaja.
Si su respuesta es que sí piensa que está expuesto a alguna de las
condiciones o prácticas que se le preguntan, debe estudiar las
recomendaciones y hacer, en la medida de lo posible, que se cumplan al
objeto de eliminar o reducir el riesgo o como mínimo, protegerse frente
al mismo.
Asimismo existe una evaluación final, tipo test, que deberá responder para
aprobar el curso y obtener el diploma de aprovechamiento.
3
2 Definiciones básicas de Prevención de Riesgos
Laborales
En la introducción comentábamos que con este curso, Ud. conocerá los
principales riesgos profesionales de accidente, daño a la salud y/o
enfermedad profesional y otros riesgos de su oficio o función, ¿Pero qué
son los riesgos y por qué existen?, ¿Qué es exactamente un riesgo en el
trabajo?:
La ley dice que:
Riesgo laboral es la posibilidad de que un trabajador en el desempeño de
su jornada de trabajo habitual, sufra un determinado daño.
Y puede sufrir daño, porque las actividades que realiza, los materiales con los
que trabaja, y/o las instalaciones presentes en el trabajo PUEDEN SER EN SÍ
MISMAS una fuente de riesgos.
Las fuentes de riesgo son aquellas actividades, instalaciones, máquinas,
equipos de trabajo, materiales, sustancias que se manipulan, etc., que
pueden existir en la empresa.
Pero, la existencia de fuentes de riesgo (máquinas, herramientas, aparatos a
presión, sustancias químicas, radiaciones, carga de trabajo, etc, etc.) no debe
confundirnos; si estas fuentes de riesgo que hay en la empresa donde
trabajamos están controladas, no tienen porqué suponer necesariamente un
riesgo: Según lo que hagamos, cómo lo hagamos, dónde estemos y las
condiciones en que nos encontremos, podemos tener más o menos riesgos o
tener estos riesgos bajo control.
A continuación le presentamos una relación de los riesgos de accidente, riesgos
de daños a la salud/ enfermedades profesionales y otros riesgos que pueden
generarse a partir de las fuentes de riesgo que se consideran pueden haber en
el entorno de trabajo:
RIESGO DE ACCIDENTE
1 CAÍDA DE PERSONAS AL MISMO NIVEL
2 CAÍDA DE PERSONAS A DIFERENTE NIVEL
3 CAÍDA DE OBJETOS EN MANIPULACIÓN
4 CHOQUES CONTRA OBJETOS INMÓVILES
5 ATROPELLOS O GOLPES CON VEHÍCULOS
6 ATRAPAMIENTOS POR ELEMENTOS DE TRANSMISIÓN
7 GOLPES O CORTES POR OBJETOS O HERRAMIENTAS
8 INCENDIOS
9 CONTACTOS TÉRMICOS, QUEMADURAS
10 EXPOSICIÓN TEMPERATURAS EXTREMAS
11 ATRACO O AGRESIÓN FÍSICA
RIESGOS DE DAÑO A LA SALUD/ENFERMEDAD PROFESIONAL
12 EXPOSICIÓN A CONTAMINANTES QUÍMICOS
13 FATIGA FÍSICA POR MANIPULACIÓN MANUAL DE CARGAS.
14 FATIGA MENTAL
3 Derechos y deberes en materia de Prevención de
Riesgos Laborales
3.1 Derechos
La ley de Prevención de Riesgos Laborales nº 31/1995, de 8 de
noviembre, dice:
“Un trabajador tiene derecho a desarrollar su trabajo habitual en
condiciones seguras y con la debida protección, y es la Empresa la
que tiene la obligación y el deber de proteger al trabajador de una
manera eficaz frente a los posibles riesgos laborales.”
A tal efecto, la Ley de Prevención de Riesgos establece como obligaciones
de la empresa usuaria que:
“Con carácter previo al inicio de su actividad, los trabajadores reciban
información acerca de los riesgos a los que vayan a estar expuestos, en
particular en lo relativo a la necesidad de cualificaciones o aptitudes
profesionales determinadas, la exigencia de controles médicos especiales
o la existencia de riesgos específicos del puesto de trabajo a cubrir, así
como sobre las medidas de protección y prevención frente a los mismos.”
En todo caso,
“Los trabajadores recibirán una formación suficiente y adecuada a las
características del puesto de trabajo a cubrir, teniendo en cuenta su
cualificación y experiencia profesionales y los riesgos a los que vayan a
estar expuestos (art. 28.2 de la Ley)”.
Así Ud., tanto sea trabajador de empresa temporal como personal fijo,
fundamentalmente debe disponer de la siguiente información con
respecto al trabajo que desempeña o va a desempeñar:
Los riesgos laborales de carácter general existentes en el centro de trabajo.
Los riesgos específicos de su puesto de trabajo, en función de su oficio.
Las medidas de prevención a aplicar en relación con los riesgos tanto
generales como específicos, con inclusión de la referencia a los equipos de
protección individual que han de utilizarse y que serán puestos a
disposición del trabajador.
Las medidas y actividades de prevención y protección en lo relativo a las
posibles situaciones de emergencia.
Las posibles medidas de vigilancia de la salud que deberán adoptarse en
relación con el puesto de trabajo a desempeñar.
Ud. también debe tener conocimiento de que en función del número de
trabajadores que tenga la empresa donde Ud. trabaja, parte de las
acciones y actuaciones a realizar en materia de prevención, se deben de
estructurar a través de las siguientes figuras (entre otras):
PERSONAL DESIGNADO (por el empresario) para la realización de la
actividad preventiva, SERVICIO DE PREVENCIÓN O SERVICIO/S DE
PREVENCIÓN AJENO/S A LA EMPRESA (de obligado cumplimiento).
DELEGADO DE PREVENCIÓN, que son aquellos trabajadores elegidos por y
entre los representantes del personal y que sirven como vehículo de
consulta y canalización de los derechos de participación en relación con las
cuestiones que afectan a la seguridad y salud en el trabajo (en empresas a
partir de 6 trabajadores).
3.2 Obligaciones
Pero, Ud. también tiene obligaciones y responsabilidades en materia de
prevención de riesgos laborales; la normativa legal dice al respecto:
1. El trabajador tiene la obligación de velar, por su propia seguridad y salud
en el trabajo, y por la salud de otras personas a las que pueda afectar su
actividad profesional, a causa de sus actos y omisiones en el trabajo, de
conformidad con su formación y las instrucciones del empresario.
2. Los trabajadores, con arreglo a su formación y siguiendo las instrucciones
de la Empresa, deberán:
Usar adecuadamente las máquinas, aparatos, herramientas, sustancias
peligrosas, equipos de transporte, y en general, cualesquiera otros medios
con los que desarrollen su actividad.
Utilizar correctamente los medios y equipos de protección facilitados.
Contribuir al cumplimiento de las obligaciones establecidas por las
Autoridades con el fin de proteger la seguridad en la salud de los
trabajadores en el trabajo.
No poner fuera de funcionamiento y utilizar correctamente los
dispositivos de seguridad existentes o que se instalen en los lugares de
trabajo.
Informar de inmediato a su superior jerárquico, y a los trabajadores
designados para la actividad preventiva, o en su caso, al servicio de
prevención, acerca de cualquier situación que a su juicio, entrañe, por
motivos razonables, un riesgo para la seguridad y salud de los
trabajadores.
Cooperar con el empresario para que éste pueda garantizar que las
condiciones de trabajo sean seguras y no entrañen riesgos.
Bien, llegados a este punto y tal como le comentábamos en la
introducción del presente documento, a continuación le presentamos los
principales riesgos profesionales de su oficio o función. Recuerde que de
cada uno de ellos se le explican cuando o cómo pueden darse,
consecuencias posibles para su salud, cuestiones varias que le ayuden a
valorar si se encuentra o no expuesto al mismo y las recomendaciones a
seguir para eliminar, controlar o protegerse del mismo. Estudie bien las
mismas y piense que un riesgo no identificado o no controlado puede dar
lugar a un accidente y/o un daño a la salud. Si conocemos el riesgo, se
pueden adoptar medidas para eliminarlo o controlarlo, o bien protegerse
haciendo uso de protección personal frente al riesgo (cinturón anticaídas,
guantes, gafas de seguridad, mascarilla de respiración autónoma, etc.,
etc.). De Ud. también depende.
4 Riesgos específicos del puesto de trabajo
4.1 Riesgo de caída de personas al mismo nivel
La falta de orden y limpieza, el estado
general del suelo: resbaladizos por desgaste,
encerado, grietas, baldosas rotas o sueltas,
etc.; presencia de objetos que interrumpen
el paso, obstáculos fijos, etc., la insuficiente
o inadecua iluminación o incluso los
empujones por avalancha de gente en
salidas de locales de pública concurrencia.
De ahí que sea necesario adoptar las
medidas oportunas con el fin de evitar estas
situaciones.
Las causas fundamentales de este riesgo son la existencia de objetos en el suelo
en zonas de paso, tales como cajas, etc., la presencia de cables en zonas de paso,
alfombras o moquetas sueltas o con bordes levantados, pavimentos con
desniveles, deslizante o con irregularidades, otro factor a tener en cuenta es la
presencia de irregularidades en el pavimento fuera del local, al posible presencia
de agua, aceite, grasa u otras sustancias que provoquen que el suelo esté
deslizante
Las consecuencias más probables de este tipo de accidente son las lesiones leves
como heridas, contusiones, rozaduras, torceduras, luxaciones, esguinces, etc.,
producto del impacto del cuerpo en movimiento contra el suelo u otro objeto.
Según el tipo de caída, estas lesiones pueden llegar a ser graves como fracturas,
etc.
4.1.1 Análisis de la situación en la empresa
Analice estas cuestiones, por favor, para conocer la situación en la empresa
donde presta o va a prestar sus servicios.
A. ¿Hay obstáculos de cualquier tipo (cables, alargadores, carros en pasillos,
cajas, materiales sobrantes de otros trabajos, residuos, pasos estrechos,
etc.) en los pasillos o zonas de paso de los lugares de trabajo?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las
siguientes recomendaciones:
El suelo de las áreas de trabajo, zonas de paso,
zonas de almacenamiento de productos, etc., deben
estar pintadas, delimitando las zona de paso y de
trabajo.
Los pasillos deben tener un ancho mínimo de 1
metro y el espacio alrededor de las máquinas ha de
ser de 80 cm. Si todo ello no es así actúe con
precaución.
La distribución y colocación de los diversos tipos de cables (de energía
eléctrica, etc.) debe estar ubicada de forma que queda fuera de las
zonas de paso del personal, o bien, si ello fuera imposible, hay que
disponer de protecciones y/o fijar los cables en el suelo (con grapas,
etc.) al efecto de evitar tropiezos con los mismos.
Señalice las zonas en las que, por algún motivo, existe la presencia de
algún obstáculo que no pueda ser eliminado directamente.
Debe existir un adecuado nivel de orden y limpieza en las zonas de
trabajo, los pasillos y áreas de trabajo deben estar libres de obstáculos.
Mantener el suelo limpio y exento de restos de materiales, sobre todo
flejes.
Los desechos deben ser controlados y eliminados mediante recipientes
adecuados (bidones metálicos, etc.).
Mantener las zonas de paso libres de obstáculos. No acumular
materiales sobrantes de otros trabajos.
B. ¿Están los suelos resbaladizos por encerado reciente o defectuoso,
productos derramados como aceites, etc.?, ¿el suelo no es un conjunto
homogéneo y regular (grietas, baldosas sueltas o rotas, agujeros, desniveles,
etc.)?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las
siguientes recomendaciones:
Ha de evitarse el encerado de pisos de mármol,
piedra artificial o plástico, equipando los lugares
de paso con suelos antideslizantes; si ello no es
así, utilice calzado adecuado a las condiciones del
suelo y de la actividad, calzado antideslizante
debidamente certificado (con marcado CE).
Evitar realizar las operaciones de limpieza cuando
hay mucha demanda de pedidos. Los repartidores
tienen prisa y necesitan salir rápidamente del
establecimiento, y si el suelo está húmedo
podrían resbalarse. Si se produjera un derrame,
que se debería limpiar inmediatamente, se
advertirá al repartidor, se señalizará la zona
resbaladiza y se evitará la prisa en las acciones.
Se debe cumplir la señalización existente acerca de la obligación de
utilizar protecciones de las extremidades inferiores (calzado
antideslizante).
Los pavimentos y suelos deben ser un conjunto homogéneo, llano, sin
solución de continuidad.
Las rampas como máximo tendrán una pendiente del 12%, si su longitud
es inferior a 3 m. del 10% si su longitud es inferior a 10 m., y del 8% en el
resto de los casos.
Limpie inmediatamente cualquier producto derramado accidentalmente.
No circular por zonas en malas condiciones.
Tras regresar de un reparto en un día de lluvia, procurar no entrar con el
calzado mojado dentro del restaurante, sino secarse bien las suelas para
evitar la posible caída de otro compañero.
En los días lluviosos, con niebla y/o con nieve, extremar las precauciones,
dado que las posibilidades de caída se multiplican.
C. ¿Falta iluminación suficiente para ver posibles obstáculos, etc.?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Los lugares y zonas de trabajo han de disponer de una iluminación
adecuada, suficiente y lo más uniforme posible.
Siempre que sea posible los lugares de trabajo tendrán una iluminación
natural, que deberá completarse con una iluminación artificial cuando la
primera, por si sola, no garantice las condiciones de visibilidad adecuadas,
con un valor mínimo de iluminación de 100 lux en almacenes y 50 lux en
zonas de paso.
4.2 Riesgo de caída de personas a diferente nivel
Este riesgo se materializa cuando se realizan trabajos, aunque sea de forma muy
esporádica, en zonas elevadas sin protección adecuada en sus accesos y en
huecos existentes en pisos y zonas de trabajo. Las caídas pueden tener lugar en
las escaleras de acceso a portales o las escaleras fijas del interior del edificio o
del centro de trabajo, se pueden producir al caminar con prisas en las escaleras
fijas que puedan existir para comunicar las distintas plantas existentes en el local
o incluso por la inexistencia de elementos antideslizantes en las escaleras.
También el trabajador puede sufrir caídas desde las motocicletas o ciclomotores
utilizados.
4.2.1 Análisis de la situación en la empresa
Analice estas cuestiones, por favor, para conocer la situación en la empresa
donde presta o va a prestar sus servicios.
A. ¿Existen bordes o huecos por los que se pueda originar un accidente
por caída desde altura (con barandillas deficientes o inexistentes,
etc.)?
B. ¿Utiliza medios inadecuados (cubos invertidos, cajas, radiadores,
escaleras en mal estado, etc.) o mantiene conductas inseguras (subirse
a horquillas de carretillas, subirse a escaleras de espaldas, mover la
escalera estando subido en ella, etc.) para llegar a zonas elevadas de
estanterías, armarios, etc.?
C. ¿Existen en su lugar de trabajo escaleras fijas, de servicio o mecánicas
en mal estado,(sin barandillas o defectuosas, mal iluminadas, con
objetos que entorpezcan el paso, etc.)?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Los desniveles, huecos y aberturas existentes que supongan un riesgo de
caída de altura superior a dos metros, se protegerán mediante barandillas
u otro sistema de protección colectiva de seguridad equivalente. Las
barandillas serán resistentes, tendrán una altura mínima de 90 centímetros
y dispondrán de un reborde de protección, un pasamanos y una protección
intermedia que impidan el paso o deslizamiento de los trabajadores.
Para acceder a zonas elevadas, utilice solamente elementos estables
adecuados a la altura a la que se quiere llegar (tarimas, banquetas,
escaleras de mano, etc.). Se prohíbe terminantemente subir a las
horquillas de las carretillas elevadoras para alcanzar objetos de lugares
elevados
Si utiliza escaleras de mano, tenga en cuenta las siguientes recomendaciones:
Antes de ubicar una escalera de
mano, ha de inspeccionar el lugar de
apoyo para evitar contactos con
cables eléctricos, tuberías, etc.
Asegúrese de que tanto la suela de
los zapatos, como los peldaños están
limpios, en especial de grasa, aceite
o cualquier otra sustancia deslizante.
Nunca sobrecargue una escalera ni
utilice escaleras de construcción
improvisada, ni de más de 5 metros
de longitud, cuya resistencia no
tenga suficientes garantías.
Las escaleras de mano deberán estar
provistas de zapatas, puntas de
hierro, grapas u otro mecanismo
antideslizante en su pie o de ganchos
de sujeción en la parte superior, que
aseguren su estabilidad.
Las escaleras de madera nunca deberán pintarse, salvo con barniz
transparente, a fin de evitar que queden ocultos sus posibles defectos.
Las escaleras de tijera o dobles deberán tener topes en su extremo
superior y cadenas o cables que impidan su abertura.
Revise las escaleras de mano antes de su utilización, y en caso de observar
cualquier anomalía, comuníquelo a su responsable inmediato.
Siempre que se suba a una escalera, hágalo de frente a la misma, nunca de
espaldas. No transporte ni manipule cargas por o desde escaleras de mano
cuando su peso o dimensiones puedan comprometer su seguridad y nunca
utilice las escaleras de mano simultáneamente con otra persona.
Las escaleras fijas o de servicio
deben disponer de barandillas
de 90 cm de altura en los lados
abiertos de la escalera.
Además, toda la superficie de la
escalera debe ser
antideslizante y de un material
resistente al uso (caucho de
perfil antideslizante, materiales
abrasivos, etc.), además deben
mantenerse limpias y secas. A
pesar de ello, no circule
demasiado deprisa ni salte o
corra por las escaleras fijas.
Utilice el pasamanos y/o
barandillas y lleve un calzado
seguro con suela antideslizante.
No colocar objetos en los escalones de las escaleras del establecimiento.
En viviendas antiguas o que se observe que están mal mantenidas, realizar una
inspección visual de las escaleras para determinar si son seguras o no.
Si en su lugar de trabajo existen escaleras mecánicas y cintas rodantes, éstas
deberán tener las condiciones de funcionamiento y dispositivos necesarios para
garantizar la seguridad de los trabajadores que las utilicen. Sus dispositivos de
parada de emergencia serán fácilmente identificables y accesibles. Nunca
intente subir una escalera mecánica
cuando ésta lleve la dirección contraria.
Si existen deficiencias (puntos de alumbrado insuficientes o fundidos, derrame
de alguna sustancia, barandillas o pasamanos deteriorados, etc.) informe a su
encargado para que éste tome las medidas oportunas.
Extremar la precaución los días con fuertes vientos, lluvia o nieve, e intentar
retrasar o anular los pedidos si hay grandes tormentas o nevadas.
Un adecuado mantenimiento preventivo y correctivo de la motocicleta o el
ciclomotor es imprescindible. Se deberá comunicar cualquier avería o fallo que
se detecte para que la empresa lo arregle lo antes posible.
4.3 Caída de objetos en manipulación.
El riesgo de caída de objetos por manipulación manual, puede darse al
manipular objetos pesados, voluminosos o resbaladizos. Las causas principales
pueden ser la caída del pedido embolsado en cajas durante su traslado por
rotura de las mismas o la altura a la que esté situada la zona de recogida de
pedidos.
4.3.1 Análisis de la situación en la empresa
Analice estas cuestiones, por favor, para conocer la situación en la empresa
donde presta o va a prestar sus servicios.
A. ¿Existe el riesgo de caída de objetos pesados durante la manipulación
manual de los mismos?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Procurar agarrar firmemente los pedidos, comprobando antes de cogerlos
su temperatura, bordes cortantes y su posible inestabilidad, e intentar
utilizar una bolsa o cualquier otro medio que posea asideros para
manipularlo.
En caso de que el pedido sea muy voluminoso o tenga mucho peso deben
realizarse varios viajes.
Utilizar tipos de agarres idóneos en los envases y recipientes, o medios de
transporte adecuados tanto para evitar daños en el repartidor como para
mantener la calidad del producto.
Antes de iniciar la marcha, comprobar que no hay obstáculos en el camino
ni zonas de difícil visibilidad.
Evitar colocarse cerca de zonas en las que inesperadamente se pueda
sufrir un golpe o empujón como, por ejemplo, detrás de una puerta, en
una zona poco iluminada o en un pasillo estrecho, suelos en rampa, etc.
Tener especial cuidado en la forma de apilar los pedidos.
Utilizar guantes adecuados para la carga a manipular.
Situar la carga bien sujeta y uniformemente repartida por todo el vehículo.
4.4 Choques contra objetos inmóviles.
Cuando las zonas de paso son insuficientes o
inexistente, están mal iluminadas, existen
materiales colocados en zonas de paso, o bien
hay obstáculos a la altura de la cabeza u otras
partes de cuerpo, existe el riesgo de golpearse
con objetos inmóviles (por ejemplo: objetos
colgantes muy bajos, salientes, pasillos muy
estrechos, puertas de cristal, columnas, etc.)
4.4.1 Análisis de la situación en la empresa
En los lugares donde Ud. trabaja ¿hay zonas de
paso estrechas o muy saturadas de materiales,
techos bajos, salientes, mal señalizados, etc.?
¿Es habitual la presencia de objetos fuera de su
sitio, dando una sensación importante de
desorden en el lugar de trabajo?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Evitar o eliminar todos aquellos obstáculos que por su ubicación puedan
dar lugar a choques o invada zonas de paso.
Si en la zona de trabajo existe, aunque sea de forma temporal, algún
obstáculo que dificulte el paso y que no pueda ser eliminado de forma
inmediata, debe señalizarse.
Ordenar la zona de trabajo para disponer de espacio suficiente. Sitúe
cada cosa en su sitio evitando la presencia de objetos sobre todo en las
zonas de paso.
Las zonas de paso deben tener una anchura suficiente y variable según
el número de personas que deban pasar o los elementos auxiliares que
se puedan utilizar (carretillas, por ejemplo). Además, los pasillos deben
estar delimitados, y mantener una distancia mínima de separación
respecto de las máquinas de 80 cm.
La reglamentación también exige una altura
mínima, por lo que todos los elementos que
estén suspendidos de los techos o de las
paredes y que atraviesen una zona de paso
deben estar situados como mínimo a 2.20
m. de altura. Las zonas en las que haya
riesgo de golpes deben señalizarse,
pintándolas con franjas inclinadas amarillas
y negras alternativamente (RD 485/97 de 14
de Abril).
Cuando realice sus desplazamientos, sobre
todo si es por la noche, puede que haya
zonas mal iluminadas, por lo que es
importante que tenga identificados los
lugares peligrosos y que utilice una linterna.
Preste especial atención a los muros y a las puertas de cristal. Si no lo
están, pida que los señalicen con bandas de colores.
4.5 Atropellos o golpes con vehículos
Cuando se conduce un vehículo existe el riesgo
de sufrir algún golpe contra otros vehículos o
contra otro tipo de objetos. También es posible
atropellar a algún peatón. En su trabajo puede
tener la doble condición de conductor, en unas
ocasiones, y de peatón en otras; como peatón es
posible que haya que pasar por zonas por las que
circulan vehículos. Los factores que causan este
tipo de accidentes son la falta de espacio, de
visibilidad, de señalización, despistes o falta de
información respecto a cómo circular, por
donde pasar, etc.; también se pueden producir
por circular a pié, en bicicleta o en coche por la
vía pública en presencia de otros vehículos.
La ausencia mental en el actor de conducir/andar por la vía pública, absorbidos
por el trabajo, la buena docena de problemas que hierven en su cabeza, la falta
de tiempo para hacerlo todo, viven en un estrés constante, que suponen un
riesgo añadido durante la conducción.
La distracción, el exceso de velocidad y los adelantamientos indebidos son tres
causas clásicas y determinantes de la gran mayoría de los accidentes con
víctimas en las carreteras. La obsesión del reloj, con el actual incremento del
tráfico, genera impaciencia, irritabilidad y agresividad. Querer llegar a tiempo es
una causa de accidentes no muy conocida, pero muy importante, íntimamente
ligada con frecuencia al mundo laboral.
Este riesgo se hace especialmente importante durante la noche, ya que la
visibilidad es menor y en las zonas muy concurridas aumenta el riesgo.
En este tipo de situaciones pueden producirse tanto lesiones leves (heridas,
cortes contusiones, etc.), como graves e incluso mortales, lo cual dependerá de
la velocidad del vehículo, y de la forma en la que se produzca el golpe o el
atropello.
A. ¿Dispone su vehículo de toda la documentación obligatoria exigible por la
legislación vigente? ¿Se encuentra en buen estado para la circulación?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Cuando se desplace con su vehículo lleve toda la documentación necesaria
en regla: Permiso de conducir, permiso de circulación, seguro obligatorio
de vehículo de motor y la tarjeta de inspección técnica (ITV).
No se olvide además de llevar un juego de lámparas en buen estado, una
rueda de repuesto a su presión necesaria y las herramientas necesarias
para cambiar ambas cosas (llaves, gato, etc.). Es también recomendable
llevar un pequeño extintor.
Lleve de manera regular su vehículo a un mecánico para una puesta a
punto de sus elementos mecánicos y de seguridad. Los fabricantes del
mismo ya indican cuando es necesario realizar dicho mantenimiento y qué
elementos del vehículo se deben sustituir o limpiar regularmente
(carburador, filtros, bujías, pastillas de freno, etc.).
Compruebe regularmente los niveles del aceite, líquido refrigerante,
líquido de frenos, presión de los neumáticos, etc.
En invierno, o si ha de circular en condiciones de lluvia, nieve, pavimento
helado, cuando circule por zonas con niebla o en días de mucho viento,
revise el estado de los neumáticos, la batería, el nivel del anticongelante y
las escobillas de los limpiaparabrisas. En desplazamientos por zonas de
montaña es necesario además disponer de cadenas para circular en
condiciones de nieve.
B. ¿Conoce el riesgo de accidente al desplazarse por vías de circulación mal
señalizadas? ¿Conoce usted el significado de todas y cada una de las señales de
tráfico?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Si Ud. ya conoce qué vías de circulación están mal señalizadas, aumente la
precaución en la conducción; así mismo, respete todas las señales de
circulación y las indicaciones de los agentes de tráfico. Recuerde el
mensaje de las mismas en función de la forma o color (algunos ejemplos):
Señales de advertencia de
peligro:
Suelen ser triangulares con el vértice hacia arriba, blancas, con borde rojo y la
razón de peligro ilustrada en negro.
Señales de prohibición:
Generalmente circulares, de fondo blanco o azul, con borde rojo y la
prohibición ilustrada en negro o blanco.
Señales de prioridad:
Señales de obligación:
Suelen ser circulares, de fondo azul, con la obligación destacada en blanco
sobre el fondo.
Señales de indicaciones generales
y servicios:
Pueden ser cuadradas o rectangulares, generalmente de fondo azul y con la
indicación destacada en blanco sobre el fondo.
El código de circulación incluye y explica todas las señales que usted como
conductor debe conocer. Así, recuerde que señales como los semáforos sirven
para regular, pero es el conductor quien controla la situación.
4.5.1 Medidas preventivas generales al circular en motocicleta:
No consumir bebidas alcohólicas ni estupefacientes antes o durante el
trabajo. No es recomendable tomar medicamentos sin prescripción
facultativa. En cualquier caso, se prestará especial atención a las
indicaciones respecto a la conducción.
Respetar siempre la legislación de tráfico y conducir con prudencia.
No realizar carreras mientras se está realizando un reparto.
Asegurar la máxima visibilidad del vehículo mediante la limpieza de los
retrovisores, espejos, etc..
No subir ni bajar con el ciclomotor/motocicleta en movimiento.
Al reiniciar una actividad tras producirse lluvias importantes, hay que tener
presente que las condiciones del terreno pueden haber cambiado.
Llevar siempre el casco adecuadamente abrochado.
Antes de iniciar los trabajos, comprobar que todos los dispositivos del
vehículo responden correctamente y están en perfecto estado: frenos,
neumáticos, claxon, etc.
Está terminantemente prohibido la circulación por encima de las aceras o
por dirección prohibida.
Detener la conducción si la visibilidad disminuye por debajo de los límites
de seguridad (lluvia, niebla,...) hasta que las condiciones mejoren. Se debe
aparcar el vehículo en un lugar seguro en caso de no poder continuar con
la marcha.
Está prohibido bajar pendientes con el motor parado o en punto muerto.
Realizar la carga y descarga de los pedidos en lugares habilitados para ello.
En caso de avería y reparación del vehículo en un recorrido, seguir las
normas de seguridad vial: ponerse el chaleco reflectante y colocar los
triángulos de seguridad…
Sólo utilizar vehículos que hayan pasado las inspecciones pertinentes y
para el uso de aquel personal que disponga de la capacitación necesaria
para ello.
Se debe disponer de un plano de la zona de reparto con indicación de
donde se encuentran los puntos negros de mayor siniestralidad, con el fin
de evitar en la medida de lo posible la circulación por esas zonas o en su
defecto extremar las medidas de precaución
Si usted utiliza de forma habitual una motocicleta o ciclomotor para
desplazarse, analice estas cuestiones, por favor, para conocer su situación
al respecto:
A. ¿Existe riesgo de accidente al circular con motocicleta o ciclomotor por no
utilizar los elementos de protección necesarios en estos casos (casco, etc.)?
Si existe riesgo siga las siguientes recomendaciones:
Utilice el casco en motos y ciclomotores, es recomendable utilizar cascos
de tipo integral. Llévelo bien puesto, no lo incline hacia delante o hacia
atrás, ajústelo pero sin apretar ninguna zona de la cabeza. Ajuste la correa
de seguridad. Recuerde que es obligatorio tanto para el conductor como el
acompañante.
No utilice ningún casco que ya haya sufrido un fuerte golpe. Los cascos de
protección deben estar homologados o certificados según la legislación
vigente.
Si el casco no tiene visera transparente, utilice unas gafas para proteger su
vista del sol, frío, viento, lluvia, polvo o mosquitos. Existen en el mercado
gafas homologadas diseñadas para evitar los efectos de estos factores.
El repartidor cuidará el equipo de protección que la empresa le
proporcione, sin golpear el casco, ni deteriorar la visera y nunca lo dejará
sobre superficies calientes que puedan deformarlo.
El uso de otros complementos como guantes, mono y botas completan su
protección en estos casos.
B. ¿Existe riesgo de accidente por desconocimiento de las normas de circulación
específicas para circular en motocicleta o ciclomotor?
Si existe riesgo siga las siguientes recomendaciones:
Las motocicletas tienen marcados los mismos límites de velocidad que los
coches: 50 km/h en vías urbanas, 90 km/h en vías interurbanas de sentido
único y sin arcén, 100 km/h en vías interurbanas de doble sentido o arcén
de 1’50 metros (vías rápidas) y 120 km/h en autopistas y autovías. Sin
embargo, si usted conduce un ciclomotor debe recordar que no puede
circular a más de 40 km/h.
Mantenga la distancia de seguridad con otros vehículos y evite la
circulación detrás de camiones u otros vehículos que le impidan la
visibilidad.
Señalice las maniobras que realice con los intermitentes o con el brazo:
Para girar a la derecha extienda el brazo izquierdo doblado con la mano
abierta. Para girar a la izquierda extienda el brazo izquierdo
horizontalmente a la altura del hombro con la mano abierta. Si lleva un
acompañante, adviértele también de las maniobras que realice para no
perderlo en el camino.
En caso de repostar gasolina, los depósitos de combustible de motos o
ciclomotores no deben llenarse con el motor en marcha o sentado sobre
los mismos. El suministro debe hacerse despacio para evitar salpicaduras
que puedan caer en el motor caliente e iniciar un incendio.
En zonas urbanas, circule pegado al máximo a su derecha sin invadir la
zona de peatones.
Si hay retenciones no zigzaguee entre los demás vehículos, puede
encontrarse con un cambio de carril intempestivo o una puerta que se
abre en su camino. Manténgase en la cola.
4.5.2 Técnicas de conducción segura de motocicletas/ciclomotores
Posición de la motocicleta/ciclomotor en el carril:
Algunos conductores de moto creen que la mejor forma de circular sobre dos
ruedas es hacerlo como lo harían con cuatro, pero nada más lejos: los demás
vehículos no nos «ven» con tanta facilidad, e incluso en caso de mirarnos
muchos no respetan a las motos como hacen con otros coches (y mucho menos
si son grandes, TT o mayores). Ir por en mitad de un carril, aunque sea despacio,
es contraproducente: nos verán más si nos movemos, si cambiamos de carril, si
cambiamos de lado dentro de nuestro carril adaptándonos al resto del tráfico,
etc.. Recuerda que un coche tiene muchos «puntos ciegos» en los que, ni
mirando por los retrovisores, podrían vernos: evita circular estando situado en
esas zonas. Por otra parte, tampoco son «fijos» ni el lado derecho ni el izquierdo
del carril, en función de la circunstancia: elige bien en cada situación.
Al circular por vías rápidas, ya sean circunvalaciones, autovías o en avenidas
urbanas donde la circulación real suele superar los 50km/h reglamentarios,
cuidado con andar por la mitad de nuestro carril, especialmente si además no
tenemos la precaución de dejar suficiente espacio de seguridad entre nosotros
y el vehículo que nos precede. Si es un coche, y vamos por en medio y cerca,
será imposible esquivarle si frena repentinamente: hay que estar atento al
tráfico por delante suyo además. Si es una moto, también corremos el riesgo de
alcanzarla en caso de que frene o cambie de dirección repentinamente, en cuyo
caso aparte de la mayor gravedad del golpe sería doblemente desgraciado al ser
tan fácilmente evitable: ninguno de los dos debería haber estado circulando en
medio del carril.
Si circulamos con un vehículo de prestaciones reducidas (scooter 125 sencillo)
en vías rápidas es posible que seamos más lentos que el resto del tráfico: en ese
caso, existe la tentación de circular muy echados hacia el lado derecho del carril
que utilizamos, pero aquí sí conviene usar la mitad del carril, o su parte
izquierda. Si estamos muy hacia la derecha el conductor que nos alcance o
circule detrás nuestro puede interpretarlo como que le «damos paso», y podría
intentar superarnos con un adelantamiento que nos pondría en una situación
insegura al no respetar la distancia lateral. Es mejor evitar esa situación
centrándonos en el carril, para que nos adelanten correctamente cuando haya
ocasión de hacerlo. Por otra parte, si alguien nos sigue muy de cerca podemos
dar «toques» de freno para advertirle y que deje mayor distancia.
Vehículos de servicio público. Autobuses y taxis.
Está absolutamente prohibido pasar por su derecha a un taxi que se detiene al
lado de la acera, y del que obviamente va a bajarse algún viajero, o subirse uno
si estaba esperando en la propia acera; si se para solo es seguro, si está parado
en mitad del tráfico es probable..., pero en cualquier caso pasar entre él y la
acera es casi garantía de que nos abran la puerta y nos llevemos puesto al
pasajero. En general pasar entre los coches y la acera derecha es muy mala idea
precisamente por esto mismo (que no sólo de los taxis se bajan personas).
La trayectoria de los taxis en muchas ocasiones es inconstante y errática, y no
siempre avisando con antelación de sus movimientos: ya sabes que no debes
seguir ningún coche por el centro del carril ni demasiado cerca, pero eso es
especialmente importante cuando es un taxi, y menos aún cuando ese taxi esté
circulando por el carril derecho, ya que las posibilidades de detención ahí son
mayores; por eso te conviene situarte al lado contrario del que pueda detenerse.
Si cerca de un taxi puede haber movimiento de peatones, donde seguro que los
habrá y no pocos será alrededor de un autobús: en la parada, pero también es
posible que alguien decida bajarse (y el conductor se lo permita) en un semáforo
o esquina, y desde luego con los que hay que extremar las precauciones es con
los autobuses comerciales que quizás estén haciendo su «ruta» de colegio
(recogiendo o dejando niños según la hora) o, peor dado que sus paradas son
menos previsibles, con autobuses que trasladan turistas. En este último caso
además debes tener en cuenta que quizás el conductor no conozca la zona por
la que circula (ojo a las matrículas extranjeras...), pero tú sí así que sácale ventaja
porque tú sabrás de antemano dónde puede haber un eventual interés para que
se detengan, previendo de esta forma su acción.
Lo dicho para los taxis es aún más importante en el caso de un autobús: nunca
jamás hay que sobrepasar a un autobús por su derecha si está al lado de la acera,
ya que existe un riesgo grande de que abra sus puertas y se bajen pasajeros...,
que no podríamos evitar arrollar; si además hay una parada cerca, pasar por ahí
es un error garrafal, pero aún sin parada a la vista es mejor evitarlo. Por otra
parte debemos tener cuidado en las inmediaciones de una parada de autobús
porque es donde será más probable que aparezca de la nada un peatón
corriendo y cruzando por donde no debe la calle, incluso entre coches en mitad
de la calle, porque no quiere perderlo... Extrema también la precaución por su
izquierda, al llegar a la parte delantera: si saliera un peatón no lo verías hasta
que fuera tarde salvo que hayas tenido el cuidado de apartarte abriéndote
antes.
Además de evitar situarnos en esas posiciones «malas » (como por la derecha
de un autobús) el truco más eficaz circulando por las calles es asegurarnos que
los demás se han percatado de nuestra presencia: lleva siempre las luces
puestas (cuidado con esos pilotos traseros fundidos) y ten siempre, o si por tus
manos pequeñas alcanzas mal hazlo siempre que el tráfico esté complicado, el
pulgar izquierdo preparado en el botón de la bocina. Dar un pequeño toque aquí
y allá no molesta y sí advierte a peatones o conductores de tu presencia, y las
décimas de segundo que se ganan llevando el dedo en el botón pueden ser
vitales: la diferencia entre anécdota y accidente.
Conducir con anticipación
Circulando sobre dos ruedas se necesita cierta anticipación para poder evitar
con seguridad una situación de riesgo. Por eso es muy importante tener un buen
nivel de atención a lo que ocurre alrededor nuestro, y sobre todo saber cómo
está el tráfico algo por delante, para ganar esos instantes de anticipación que
nos darán ventaja a la hora de decidir una maniobra evasiva por seguridad. Si en
línea recta eso es relativamente sencillo, ante un giro o cambio de sentido no lo
es tanto: es importante «abrirse» antes de girar para poder contar con un mayor
y mejor campo de visión, y eso no sólo se aplica en carretera o en esquinas de
ciudad, sino en calles estrechas con salidas de callejones o aparcamientos,
donde deberemos ir cambiando ligeramente de lado para poder contar siempre
con la mejor visibilidad posible. Otro lugar donde hay abundancia de «trampas
ocultas» son las gasolineras. Sobre dos ruedas tenemos que visitar con
frecuencia las estaciones de servicio ya que nuestros depósitos son pequeños, y
allí cada gota de combustible derramado puede darnos un buen susto al frenar
o apoyar los pies.
Camiones o furgonetas de reparto aparcados en una zona de carga y descarga,
autocares esperando viajeros… son varios los posibles obstáculos que te puedes
encontrar y que te impidan ver hacia dónde te diriges cuando doblas una
esquina. Es posible que luego tengas peatones cruzando en un paso de cebra (o
sin él), que de la otra calle esté saliendo un vehículo… una situación que si no
puedes ver, no podrás prevenir. Para evitarlo en lo posible, no te ciñas
demasiado al lado hacia el que vas a girar: abre la trayectoria antes, y eso te
permitirá contar con un campo de visión más amplio, asomarte y ver si tu
camino está despejado. Y lo que puedas ver, podrás prevenirlo. En general,
intenta abrir la trayectoria antes de una curva o un giro, porque eso forzará
menos tu posición en la salida, y te permitirá ver antes lo que te espera.
Es un problema para alguien con un coche de morro largo salir de una
incorporación estrecha o con mala visibilidad: tienen que «asomarse» y meter
la parte delantera de su vehículo en la calzada para llegar a ver si disponen o no
de paso…, y es posible que tú estés llegando a esa zona y se crucen en tu
trayectoria, poniéndote en una situación de riesgo. Igual que en una curva
conviene no ir ceñido a la parte interior de ésta antes de trazarla, para tener
mejor campo de visión tampoco es bueno circular por las calles arrimado a un
lado (ya sea el derecho o izquierdo) sino centrarnos para disponer de más
visibilidad, especialmente donde veas que hay accesos: callejones, salidas de
aparcamientos, calles estrechas, etcétera. Además de no verles tú a ellos, si te
«escondes» ellos tampoco podrán verte a tiempo, así que hazte ver todo lo
posible.
Al acercarnos, o dirigirnos, a una estación de servicio, nos metemos en una zona
llena de «sorpresas»: los camiones cisterna dejan a veces regueros de
combustible al entrar o salir, los camiones y autocares de todo tipo tienen a
veces depósitos cuyos tapones no son nada herméticos y al salir tras llenar dejan
sus propias «huellas» de gasoil, y por último en el mismo surtidor habrá
manchas de quien haya insistido demasiado en un llenado, o al descolgar la
manguera….Todas las manchas de combustible resbalan mucho, las de gasoil las
que más (y tarda en secarse), y en especial cuando además caen gotas de agua
esas zonas patinan como el hielo: mucho cuidado. Atención, pues, al andar cerca
de una gasolinera con esos posibles regueros y sobre todo si hay glorietas u otros
giros cerca, y cuidado dónde frenamos y dónde apoyamos los pies al parar a
repostar.
La ciudad también existe por debajo del asfalto de las calles, y los accesos al
subsuelo pueden esconder desagradables trampas para quienes circulan sobre
dos ruedas. Tapas de alcantarilla, registros de teléfonos o electricidad, rejillas de
ventilación de aparcamientos o metro… Todos suelen estar realizados en metal,
y el metal resbala seco, y patina muchísimo si está húmedo; pero además de
resbalar, lo peor es que algunas veces esos registros no están bien asegurados,
y pueden esconder una trampa todavía peor que un resbalón. Tú no puedes
saber si minutos antes un pesado camión ha pasado por allí agrietando el
soporte y si bajo el peso de tu moto puede romperse... Evita siempre que sea
posible pasar por encima de estas tapas, rejillas y registros, y ten mucha
atención si no queda más remedio que pisarlos.
Trazado de curvas
Al afrontar una curva a derechas debemos echarnos a la izquierda de nuestro
carril para mejorar nuestra visibilidad de hacia dónde vamos y para poder
atrasar el punto de entrada, de forma que aseguremos una salida rápida y
limpia, es decir, con margen para no meternos en el carril contrario donde
podría venir tráfico de frente (la situación más peligrosa). Al abrirnos antes de
trazar debemos tener cuidado con eso también, ya que es posible que venga un
conductor «recortando» con sus ruedas interiores pasando por la parte exterior
de nuestro carril, que es por donde debemos meternos nosotros. Si se diera el
caso de que fuera demasiado tarde y ves que te estás abriendo no toques el
freno delantero, pues eso de echaría más hacia fuera aún: deja de acelerar y eso
ya te ayudará a cerrar la trazada.
Aquí el mayor riesgo está en la salida: si calculamos mal nuestra velocidad o
trayectoria de entrada, saldremos abiertos hacia el arcén, acabando contra el
guardarrail o en el campo. Para evitarlo, además de reducir suficientemente
nuestra velocidad antes de la curva, debemos iniciar la trayectoria desde el lado
más exterior de ésta (hacia la derecha de nuestro carril), retrasando el punto de
entrada (cuando «tiramos» la moto hacia el ápice o punto más interior de la
trazada) hasta que veamos por dónde pasará nuestra trayectoria de salida.
Entonces estaremos en condiciones de trazarla correctamente, dando más o
menos gas para abrir más o menos la trayectoria de salida (respectivamente:
más gas abre más la trazada) pero siempre dentro de nuestro carril.
La importancia de elegir una buena trazada se hace evidente cuando afrontamos
curvas enlazadas, que es la situación más corriente en carretera: hay que tener
claro que después de la curva que afrontamos habrá otra y ésa no es menos
importante, al contrario. Salir demasiado abierto de una curva nos obligará a
cortar gas y rectificar, y hará que entremos n la siguiente curva totalmente
descolocados, justo por el interior cuando deberíamos estar en la parte más
exterior, además de con la velocidad errónea y, no menos importante, con la
atención todavía dedicada a la curva anterior cuando deberíamos estar
concentrados ya en la siguiente. No es sólo una cuestión de ser más ágil o rápido
sino sobre todo, y más en carretera, de circular con mayor seguridad, porque es
demasiado fácil «tragarse» la segunda curva.
La geometría delantera de las motos hace que, al tocar el freno delantero
inclinados, tienda a levantarnos y abrir la trazada: en general, pues, hay que
olvidarse de la maneta derecha en plena curva y sí tocar la izquierda, o pedal en
moto, pues el freno trasero cambia menos el comportamiento en plena trazada.
Una vez pasado el ápice, el gas ayuda a estabilizarnos pero, con suelo muy
resbaladizo o motos potentes, conviene respetar el límite de adherencia y no
abrirlo de golpe.
Cruces, giros y adelantamientos
Aunque el incidente más habitual en el tráfico es el alcance (golpe por detrás) lo
cierto es que los alcances laterales también ocurren con mucha frecuencia:
puede ocurrir cuando otro vehículo cambia de dirección de forma imprevista o
sin que nos hayamos percibido de ello y se cruce en nuestra trayectoria, o puede
ocurrir cuando seamos nosotros en moto quienes cambiemos de dirección y nos
crucemos en su camino.
El primer caso suele suceder cuando circulamos por un carril extremo (más a la
derecha o más a la izquierda) y el coche circula por uno de los centrales pero
decide girar ignorando nuestra presencia; el segundo caso ocurre cuando, una
de dos, o reducimos la velocidad para girar y quien nos sigue no se percibe de
nuestra maniobra, o como un coche giramos desde un carril central atravesando
uno lateral. Otro caso muy habitual de alcance lateral es, ante un semáforo rojo
en una calle de doble sentido, si adelantamos la cola de coches pasando al carril
contrario: si uno de los parados decide dar media vuelta, aunque sea incorrecto
se cruzará en nuestro camino y no tendremos escapatoria.
Si circulamos con coches a nuestra izquierda, y llegamos a un cruce con posible
incorporación a la derecha, o a un acceso a un aparcamiento (de un centro
comercial o un aparcamiento privado o público) debemos estar muy atentos
porque es perfectamente posible que uno de esos coches a nuestra izquierda
decida que tiene que meterse hacia la derecha, cruzándose por delante nuestro.
En este caso no sólo debemos tener cuidado con su maniobra, sino con nuestra
posición: es fácil que estemos circulando situados en una zona en la que el
conductor del coche, aunque mire, no nos vea. Un toque de bocina vendrá bien
para advertir a ese coche de nuestra presencia y prevenir un susto, si no hemos
podido cambiar nuestra posición relativa, pero en general y salvo que vayamos
a desviarnos nosotros es mejor no circular tan a la derecha.
Si vas a seguir recto y hay un posible desvío a la izquierda, evita adelantar
vehículos que circulen por el carril izquierdo porque podrían decidir desviarse y
se cruzarían en tu camino: pásales circulando por su derecha. Si eres tú quien va
a desviarse hacia la izquierda, señaliza muy bien la maniobra no sólo con el
intermitente correspondiente (y llegado el caso hasta con el brazo para que
quien te sigue se entere bien de tus intenciones), además da varios toquecitos
al freno para que tu piloto trasero advierta de tus intenciones al tráfico detrás
tuyo. Atención si es una calle o carretera de doble sentido al tráfico de frente:
aunque creas que te hayan visto y parezca que te dejen pasar, puede venir otro
vehículo (una moto oculta tras un coche) así que es mejor esperar... , y si hay
que esperar mucho, mejor seguir para dar media vuelta más adelante.
De la misma forma que cuando vamos a hacer un giro a la izquierda con tráfico
de frente podríamos encontrarnos con algún vehículo que estaba oculto entre
otros que nos cedían el paso, podemos estar en esa situación: circulando por la
derecha o detrás de otro coche, y ante un desvío a la derecha en una calle de
doble sentido, un coche o moto del sentido contrario podría cruzar nuestro
carril, de forma repentina o quizás porque ese coche que circulaba con nosotros
le cede el paso (puede haber atasco o un semáforo rojo más adelante). Con
tráfico fluido y buena visibilidad es raro que esto ocurra, pero si el tráfico se está
deteniendo intermitentemente..., atención no sólo con quienes circulan con
nosotros, sino también con el tráfico de frente. Si la maniobra ha empezado, ya
sabes, toque de bocina, ráfaga de luz y hazte ver.
La mayoría de incidentes de este tipo tienen un elemento común: la famosa
frase de «no le he visto ». En ocasiones eso oculta una realidad diferente (que
no ha mirado) pero a veces efectivamente era una situación en la que era difícil
percibir una moto. Siempre debemos llevar las luces puestas, tenemos que
comprobar que nuestro piloto trasero funciona y que señaliza nuestras
frenadas, que los intermitentes hacen lo propio, y a pesar de todo eso muchas
veces conviene usar el brazo izquierdo para señalizar y dejar bien claras nuestras
intenciones. Y recordar que, ante una situación dudosa, más vale un toque de
bocina a tiempo que un lamento después.
Si adelantas a una fila de coches por la izquierda, a pesar de estar haciendo todo
legalmente, como por ejemplo sin sobrepasar línea continua alguna, ¡mucho
cuidado!
Lo más típico en ciudad es que si hay una bocacalle a ese lado, alguno de los
automóviles que te precedan –y que no ves al estar más adelantados en la fila–
esté pretendiendo girar, de modo igualmente legal y habiéndolo incluso
señalizado oportunamente con un intermitente que no habrás podido ver al
quedar tapado por la fila de coches.
Pronostica siempre, pues, que alguno de los vehículos que te anteceden va a
girar, y sobre todo, adecúa toda tu atención y tu presteza en respuesta gestual
–dedos ya sobre la maneta, por ejemplo– y más que nada la velocidad con la
que realices la maniobra, ya que puedes encontrarte a alguien «girando»
tranquilamente y en mitad de tu trazada.
Igualmente puede ocurrir que inicies esta maniobra de adelantamiento sin
poder predecir que un vehículo, que quizás ni siquiera haya podido apercibirse
de tu intención, se incorpore de modo regular al carril que tú estás ya ocupando.
El coche habrá mirado, lógicamente, en su sentido de circulación, como tú harás
lo propio para adelantar y ambos veréis «vía libre». Mal asunto, os encontraréis
de golpe. No adelantes si no estás completamente seguro de que no puede
aparecer nadie. Esto no es exclusivo de ciudad, también puede suceder en
cruces en carreteras secundaria
Existen una serie de fallos habituales que se deben evitar durante la conducción:
Circular zigzagueando entre carriles y por los ángulos muertos de visión de
los coches.
No respetar los semáforos o no adivinar que un contrario lo haga.
Circular con una velocidad relativa excesivamente peligrosa en referencia al
resto del tráfico.
Ver y ser vistos
No hay ninguna duda de que la vista es el sentido más importante para conducir:
sin ver, mal podríamos conducir, por no hablar de hacerlo con buenas
condiciones de seguridad. Para ello es importante que tengamos bien graduada
la vista, con gafas o lentillas actualizadas quienes las necesitan, y que la pantalla
de nuestro casco esté en buenas condiciones, sin arañazos y limpia. Con estos
fundamentos físicos cubiertos, queda la parte subjetiva: la percepción. Ante la
misma escena, un piloto entrenado y experto verá cosas que uno novel no sabe
apreciar, y este mes intentaremos ayudar en ese sentido a aprender dónde
mirar o en qué fijarse para poder anticipar situaciones de riesgo. Como ya
sabemos el objetivo siempre es ése, podernos anticipar a un problema para
poder actuar evitándolo a tiempo. Por otro lado, además de «ver» es muy
importante «ser visto» porque demasiadas veces hemos tenido que escuchar
aquello de «no te he visto» después de un susto o algo peor. No es sólo cuestión
de asegurarse de que llevamos las luces puestas (y sin bombillas fundidas) o
haber elegido colores vivos, también depende de cómo circulemos.
El tráfico urbano está lleno de «trampas» a cada palmo y debemos estar
pendientes del terreno que tenemos por delante. Sin embargo mirar sólo un
metro por delante de nuestra rueda anterior no servirá de mucho pues no
estaremos a tiempo de evitar esa tapa de alcantarilla, charco, o mancha de
grasa: ésa es una buena medida para saber si estamos manteniendo o no la
distancia correcta de seguridad con el coche que nos precede, ya que si no nos
da tiempo a esquivar algo de esto cuando aparece debajo suyo, es que estamos
demasiado cerca. Deberemos ir «buscando» con la mirada pavimento libre y
limpio para pasar por ahí, e ir echando miradas más lejanas cada poco tiempo
para irnos guiando dentro del tráfico. Tus retrovisores también están cerca: mira
continuamente para saber qué viene por detrás.
La visión «lejana» es importante porque hacia donde miremos será hacia donde,
instintivamente, vayamos: en ciudad será el siguiente semáforo o cruce, y es
importante porque servirá para irnos dirigiendo según esté el tráfico, en
carretera es muy importante esa mirada a lo lejos porque es la que nos llevará
por las trayectorias correctas, de hecho rodando en circuito es como descubres
que salen mejor las trazadas, cuando miras a la siguiente curva y no por la que
estás pasando en ese momento. En nuestro ambiente urbano la mirada lejana
será un apoyo a la cercana, de forma que alternaremos una y otra («vistazos» a
lo lejos a ese semáforo o cruce) buscando siempre la máxima información
posible de nuestro entorno en el tráfico.
Mientras conducimos deberemos estar concentrados en las dos miradas,
cercana y lejana, para poder detectar cualquier posible riesgo a tiempo (aparte
de para lógicamente seguir nuestro camino, siguiendo la señalización, etcétera).
Pero además de esta visión «consciente» un buen piloto experto desarrolla otra,
prácticamente «inconsciente», que consiste en percibir cosas a las que no
estamos enfocando directamente nuestra mirada. Podemos estar mirando a lo
lejos pero percibir por el rabillo del ojo un peatón a punto de cruzar
indebidamente, por ejemplo: es la visión periférica, que puede y debe
entrenarse.
Para que los demás nos vean no basta con llevar las luces puestas y vestir colores
vistosos: debemos evitar colocarnos en las zonas «ciegas» al circular. Los
conductores de coches, aunque quieran mirar (a veces el «no te he visto»
realmente significa «no he mirado»), no nos verán si estamos situados en esos
puntos en los que la visibilidad directa o indirecta (a través de sus espejos) es
imposible o muy difícil: los laterales traseros, justo donde es fácil estar situado
en el peor momento posible si el conductor decide girar. Ir muy cerca, detrás,
tampoco es buena idea no sólo porque no tendremos tiempo de reacción sino
porque pueden no vernos. Cuidado también con los pasajeros del vehículo: ellos
no ven por los espejos, si llegan a mirar, y podrían bajarse si el vehículo está
detenido.
En ocasiones por más que nos esforcemos en hacernos ver, deberemos
hacernos notar para que los demás se percaten de nuestra presencia: la bocina
sirve para eso y sobre dos ruedas podrá salvarnos muchas veces de situaciones
de riesgo, al conseguir que el otro vehículo se percate de nuestra presencia. Para
ganar tiempo de reacción, cuando haya atasco o situaciones comprometidas
(zonas comerciales con coches parando y saliendo de aparcamientos por
ejemplo) conviene incluso tener el pulgar izquierdo apoyado sobre el botón de
la bocina para dar un breve «toque» de advertencia.
Frenadas
Da igual lo potente que sea el motor de nuestra moto o scooter, los frenos
«pueden» más y siempre tardamos menos en frenar que en acelerar desde una
misma velocidad. Pero esa potencia puede volverse en contra nuestro,
desequilibrándonos y provocando una caída, ya que tenemos muy poca
superficie de contacto del neumático con el suelo y es relativamente fácil
provocar un bloqueo (si no contamos con sistema antibloqueo ABS, por
desgracia aún muy minoritario). Una rueda bloqueada no se controla: si es la
trasera intentará adelantarnos (cruzar la moto) y si es la delantera será muy
difícil evitar la caída al «cerrarse» la dirección, sobre todo si no vamos en línea
recta. El freno delantero es el que mayor importancia tiene, porque el peso al
frenar va hacia esa rueda y tendrá más agarre. El freno trasero ayuda a
estabilizar la trayectoria y a bajar el centro de gravedad haciendo disminuir la
altura de la parte trasera de la moto o scooter: la frenada ideal es en la que
combinamos la potencia de frenada que nos ofrece el tren delantero con la
ayuda del trasero.
La tecnología ha venido en nuestra ayuda, además de con los sistemas
antibloqueo (totalmente recomendables incluso para el piloto más experto) con
sistemas que combinan automáticamente los dos frenos (delantero y trasero)
accionando sólo la maneta izquierda (freno trasero).
Circulando en el tráfico urbano debemos ir muy atentos mirando el tráfico por
delante nuestro por si alguien hace una maniobra que pueda ponernos en una
situación de riesgo. Pero también tenemos que ir buscando posibles «vías de
escape » ya que incluso la mejor frenada puede no ser suficiente para que nos
detengamos a tiempo ante alguna de estas maniobras bruscas: será siempre
mejor alargar la frenada metiéndonos entre dos coches, por ejemplo, que
querer frenar demasiado provocando un bloqueo y una caída. No sólo
evitaremos los daños de la propia caída, o del impacto con el obstáculo, sino que
por detrás es posible que venga tráfico y se dé cuenta tarde de lo que ocurre:
entre coches estaremos «a cubierto» si los que vienen por detrás no frenan a
tiempo... No te quedes nunca detenido en el centro de un carril en un semáforo:
apártate.
Además del tráfico, deberemos estar muy atentos al suelo que pisamos: hay
asfaltos de muy buen agarre, pero los hay pulidos o sucios que deslizan mucho
más, y también están tanto en uno como en otro caso las «trampas» habituales
que incluso en suelo de buen agarre son zonas deslizantes (pintura blanca, tapas
metálicas, manchas de grasa...). Evita circular por esas zonas porque si ocurre
un imprevisto justo cuando estás sobre ellas la reacción de frenar bloqueará las
ruedas. Para conocer el agarre real del asfalto sobre el que circulas, por ejemplo
si al doblar una esquina te encuentras una calle muy lisa, o regada, o sucia, lo
mejor es tirar de freno trasero con firmeza para provocar un pequeño bloqueo:
si hace falta mucha fuerza, es que hay agarre, pero si bloquea fácilmente, evita
movimientos bruscos y aumenta las distancias.
Cuando el tráfico es denso y agitado es obvio que deberemos tener la guardia
muy alta atentos a algún cambio de dirección imprevisto de algún otro vehículo.
Pero tanto en esas circunstancias como en tráfico rodado más relajado, lo que
siempre debemos hacer es «esperar lo peor» de las situaciones que nos rodean,
y no bajar nunca la guardia. Un perro suelto en una acera es posible que decida
saltar a la calle y nos obligue a hacer una esquiva o frenar; unos niños jugando a
la pelota en las cercanías pueden enviar el balón hacia la calzada y
desestabilizarnos... y detrás del balón es muy posible que vaya uno de ellos.
Cuando un coche se detenga al lado de una acera, jamás debemos pasar entre
él y la acera pues seguramente abrirán la puerta y se bajará un pasajero.
Aprende a prevenir estas situaciones y te ahorrarás muchos sustos.
Ante un imprevisto que exija detenernos, está nuestro tiempo de reacción al
riesgo (lo percibimos y decidimos frenar, una fracción de segundo), el tiempo de
reacción propiamente dicho (enviamos la orden a nuestras manos y éstas se
mueven) y por último el tiempo de frenada (empezamos a frenar hasta que la
moto se detiene). El primero de esos «tiempos» es casi invariable y sólo con
entrenamiento frenaremos fuerte de forma que nos detengamos antes. Pero
podemos ganar muchas décimas en el tiempo intermedio: si tenemos uno o dos
dedos siempre en las manetas, ganaremos el tiempo de levantar los dedos del
manillar, y esos preciosos metros merecen la pena.
Cuidados con el agua y la lluvia
Con agua debemos extremar las ya normales precauciones, pues aumentan las
posibilidades de perder el equilibrio, con lo que deberemos ir más despacio, más
tranquilos, más atentos y con aún mayores distancias de seguridad. Y es que el
agua no es tan «peligrosa» en sí como por lo que arrastra: recuerda que el peor
momento es cuando se pone a llover, cuando las primeras gotas se mezclan con
el polvo haciendo un resbaladizo barro. Además antes de que caiga más agua y
«limpie», esas primeras gotas en el suelo «levantan» los aceites y grasas
depositados: algunas calles se convertirán en auténticas pistas de patinaje.
Las zonas metálicas son tremendamente resbaladizas si se mojan, y por
desgracias sigue habiendo muchas tapas de alcantarilla, rejillas de ventilación y
registros varios en nuestras calles… por no hablar de las planchas metálicas que
se usan temporalmente en zonas de obras. Todo eso es «hielo » bajo nuestras
ruedas cuando se moja, y podemos desde perder unos instantes la estabilidad y
recuperarla al volver a pisar asfalto, hasta sufrir una caída o un golpe al salir
despedidos hacia otra dirección desestabilizados por esa derrapada. Debes
evitar pisar esas partes de la calzada, y si ves que te diriges hacia una y no queda
más remedio que pasar por encima (rejilla grande, mucho tráfico), no toques los
frenos ni quieras girar encima de él: sigue la trayectoria, dejándote ir por inercia.
Seguramente sea la única manera de evitar un buen susto.
Pocas zonas pueden ser tan deslizantes como los pasos de cebra pintados de
blanco enteros, puesto que incluso algunas mal llamadas pinturas
«antideslizantes» patinan como el hielo con agua. Evita pisarlos a toda costa, y
una buena forma es trazando «en ángulos rectos» las esquinas: sal recto entre
líneas blancas de la calle por la que circulas, gira rápidamente 90 grados (tendrás
que haber reducido previamente tu velocidad) y sigue por la nueva calle,
pasando de nuevo entre las líneas blancas de su paso de cebra. Esta «trazada»
tan particular evitando pisar líneas blancas se aplica también a flechas y otras
señales, y es bueno «practicar» en seco porque así nos saldrá casi sin pensar
cuando lo necesitemos con lluvia y teniendo que estar pendiente de más cosas.
No te confíes, no subestimes la poca adherencia de una zona de pintura en
mojado porque a bien seguro resbalará más de lo que te imaginas.
En las zonas centrales de los carriles, cerca de semáforos, es bien conocido que
se acumulan restos de aceite y grasa: allí es donde se paran los coches y
camiones o autobuses, y donde cualquier goteo se acumula. En cuanto caen
unas gotas de agua, si esa zona ya es peligrosa de por sí, se convierte en un
«campo minado» que hay que evitar a toda cosa: la peor idea posible, por
ejemplo, sería intentar apurar frenada en un semáforo por el centro del carril y
hasta el final de éste. Al contrario, intenta colocarte hacia un lado y frenar fuerte
mucho antes de llegar a la línea del semáforo, porque cuanto más cerca estés
de esa zona, mayor será la cantidad de restos depositados en el suelo y menor
el agarre. Acostúmbrate a hacerlo siempre, habrá ocasiones que incluso en seco
podrá ocasionarte un problema y más aún si han caído unas gotas y se ha
formado una pista de patinaje justo delante de un semáforo.
Cuando llueve bastante se empiezan a formar charcos y, aunque en moto es raro
sufrir «acuaplaning» (la rueda pierde contacto con el asfalto, algo que sí ocurre
en coche sobre todo con ruedas anchas), los charcos pueden ocultarnos un
riesgo invisible: un socavón o agujero en el asfalto, una tapa o registro, hasta
una «inocente» línea blanca puede sorprendernos. Otra forma de meterse en
trampas es seguir demasiado cerca al coche que nos precede en el tráfico: no
nos cansamos de insistir en evitar ese comportamiento, porque nos deja sin
tiempo de reacción ante una frenada súbita, pero es que además ir tan pegado
impide ver a tiempo por dónde vamos a pasar, y no podríamos esquivar algo que
pudiera suponer un riesgo para nuestra seguridad.
Glorietas
Basta acercarse (a pie) a una glorieta y observar el tráfico que pasa por ella para
darse cuenta que, con el reglamento en la mano, a la mayoría de quienes
circulan por ellas se les podría amonestar por unas faltas u otras: no respetar la
prioridad de paso (quien accede debe dejar paso a quien circula por ella),
circular por el carril equivocado cuando se va a abandonar (el interior, cruzando
el exterior al salir), bloqueándola cuando hay atascos.... Así que, cuando nos toca
pasar por una glorieta, tendremos que tener todo eso en cuenta, eso más algo
importante que nunca hay que olvidar cuando se anda sobre dos ruedas: para
nosotros la prioridad es evitar las situaciones de riesgo y de nada sirve «tener la
razón» si por culpa de otro acabamos con un susto o un golpe. Recuerda siempre
que dos de cada tres accidentes de moto tienen como culpable un coche, así
que lo que haremos no será «buscar» el toque de quien está haciendo algo mal,
sino prever esa situación y evitarla. Para eso recuerda nuestra primera lección:
pulgar izquierdo siempre a punto en la bocina, pues un aviso a tiempo nos
salvará la mayoría de veces.
Incorporación: los que circulan por la glorieta tienen preferencia y hay que
esperar la oportunidad de que nadie venga por el carril al que vas a incorporarte,
pero ¡cuidado! si enseguida hay otra salida: es muy posible que venga alguien
circulando por el carril interior con intención de salir por ahí, cruzando el carril
exterior por el que tú te ibas a incorporar (correctamente ya que estaba libre).
Él lo habrá hecho mal y, llegado el caso, la policía y su seguro lo saben igual que
tú y yo (él creerá que «ha trazado bien»), pero evitar esa situación de riesgo es
tan sencillo como esperar a que esté a tu altura e incorporarte con la vista puesta
en su parte trasera izquierda... que seguramente desaparecerá enseguida por tu
derecha (por esa salida). Este es de esos casos en los que hacer las cosas
correctamente no es garantía de hacerlas con seguridad (por culpa de los
demás... pero están ahí).
Salida: Ya estamos dentro de la glorieta y ahora es nuestro turno de hacerlo
bien: cuando la siguiente salida sea la tuya deberás cambiarte al carril exterior
para salir desde ése y no desde el interior. Si no lo haces así estarás cometiendo
el mismo error al que nos enfrentábamos antes y te expones a que haya otro
vehículo circulando por el carril exterior, en cuya trayectoria de cruzarás tú, y ya
sabemos que eso en moto no es nada interesante que ocurra. Por cierto si la
zona no es habitual y te das cuenta que te vas a pasar «tu» salida (seguramente
circulando por lo tanto por dentro), NO frenes para salir por ahí como sea: evita
esa situación de riesgo y da tranquilamente otra vuelta a la glorieta, pues a fin
de cuentas ésa es una de sus grandes ventajas.
Atasco: cuando aumenta la densidad del tráfico en las inmediaciones de una
glorieta el atasco parece inevitable, pero demasiadas veces lo que en realidad
ocurre es que la torpeza de quienes por allí circulan provoca retenciones en el
acceso a la intersección: las calles o carreteras de salida están vacías mientras
los accesos a la glorieta permanecen bloqueados. Como tú vas sobre dos ruedas
podrás moverte pese a ese bloqueo, pero observa bien cómo se están moviendo
los demás antes de decidir por dónde pasarlos para evitar lo de siempre: no hay
que cruzarse en la trayectoria de otros, o por lo menos elegir un paso que nos
ponga en un riesgo mínimo de que alguien decida salir por ahí de repente.
Otros consejos de seguridad vial
Circulando por una calle de doble sentido con acceso a otra hacia la izquierda,
ese giro presenta dos posibles riesgos: si estamos circulando y tenemos un
coche a nuestra derecha, evita situarte en su zona ciega («tres cuartos» trasero)
porque si decide girar a la izquierda no te verá y se cruzará en tu trayectoria; lo
mismo sirve si el posible giro es a la derecha, de hecho ésa es la situación más
habitual (un coche que circula por un carril central decide girar a la derecha y tú
estás ahí). Si eres tú quien va a realizar el giro, y el tráfico de frente te obliga a
detenerte, recuerda indicar de forma clara y repetida tus intenciones para que
quien te siga no te lleve por delante: intermitente, brazo y repetidos «toques»
de freno para que la luz de pare alerte a los conductores detrás tuyo. Mejor
abusar de las indicaciones que quedarse corto.
Además de los cruces en los que sea posible realizar giros («posible» no sólo
significa «permitido», no te fíes de una línea continua porque algún conductor
puede sorprenderte...) tienes que tener cuidado con aquellas zonas de la calle
que cuenten con entradas (aparcamientos, gasolineras, etcétera).
De la misma forma que un coche circulando por el carril central puede decidir a
última hora dar un volantazo cruzándose en tu camino, también te puedes
encontrar que decida meterse en ese aparcamiento, o hueco para aparcar, o
entrada de gasolinera, sin previo aviso y sin darse cuenta que estás a su derecha.
Y lo mismo con quienes circulan de frente y pueden «no verte» por imposible
que parezca eso. En cualquier caso ten preparado el pulgar en la bocina y un
dedo en cada maneta de freno cada vez que haya una posibilidad de que te
corten el paso...
Llegar a dar por detrás al coche que nos precede es uno de los golpes más típicos
en moto, sobre todo en ciudad. Las causas son siempre las mismas: circular
demasiado cerca (en moto hay que dejar más distancia de seguridad que en
coche y muchos hacen justo lo contrario), o sin prestar atención a lo que está
pasando en el tráfico que está más adelante. Cuando el coche de delante frena
de golpe lo hace porque tampoco está pendiente de lo que ocurre delante de él
y es demasiado tarde para evitarlo. En moto vamos sentados más altos y
podemos controlar mejor el tráfico que nos precede, así que podremos prevenir
estos frenazos antes. Además de esto, evita circular justo por la mitad del carril:
si estás en uno de los lados y frenan de golpe, tendrás «escapatorias» (entre
coches, o quizás haya carriles libres). Recuerda que tú eres mucho más ágil y
además ocupas menos.
Ser víctima de un alcance es por suerte mucho menos frecuente ya que es el
peor golpe, por lo inesperado y porque en moto no tenemos un asiento con
reposacabezas que nos proteja la espalda (y sí un pesado casco). Para evitarlo
en marcha conviene no pararse sin haberlo indicado claramente antes (como
cuando hablamos de giros, con intermitente y repetidos toques de freno), pero
hay un momento en el que somos especialmente frágiles: parados en un
semáforo.
Si llegas el primero a un semáforo rojo, mucha atención a quién llevas detrás
para asegurarte que no haya decidido saltárselo (pasando por encima tuyo). Una
vez parado, evita quedarte en el centro del carril: ponte donde seas un «objetivo
» más difícil, a un lado, dejando escapatoria para ese conductor que venga
distraído y no se haya dado cuenta del semáforo rojo y de tu presencia.
Circulación por zona de obras
Si ya comentamos lo peligroso que es circular pisando las señales horizontales
(líneas blancas) normalmente, más todavía en mojado, el no va más llega cuando
nos metemos en una zona de obras: las líneas originales estarán «borradas »
con alquitrán negro, formando una capa de auténtico «hielo» tanto en seco
como en mojado. Las motos rojas que circulan por el carril izquierdo de nuestro
dibujo están poniéndose en situación de riesgo al pisar esas líneas, mientras que
la azul hace lo correcto, esquivarlas para no dejar de rodar sobre asfalto limpio
(o por lo menos no tan resbaladizo). Mucho cuidado con el sol de frente, cuyo
reflejo sobre el alquitrán pueden despistarnos a la hora de distinguir unas líneas
de otras: ante la duda, ve tan despacio como necesites, más vale perder unos
segundos en este tramo que arriesgarse.
Muchas obras en calles de varios carriles necesitan corta alguno: eso acaba
convirtiendo lo que conocíamos como una calle tranquila en un auténtico
eslálon que nos obliga a ir cambiando de carril... no sólo a nosotros, sino a todos
los vehículos. Los demás conductores no suelen estar tan atentos a la
conducción como quienes vamos sobre dos ruedas, y se dan cuenta tarde de
que su carril se acaba: cuidado con la maniobra brusca que posiblemente
realizarán. La moto roja del carril central circula demasiado cerca del otro carril,
que va a cerrarse, y un coche va a echársele encima; además está en su zona
ciega (no le verá por el espejo). La que va detrás de ese coche, también debería
haberse dado cuenta de eso y anticiparse cambiando antes al carril central. a
moto azul que por él circula lo hace bien, apartándose para dar acceso a quien
se queda sin carril.
Sí, cuidado, y sí, cono... u otro objeto de delimitación: cuando se cierra el acceso
a un carril de esta forma, además se suele estrechar el paso y siempre hay algún
conductor despistado o incapaz de mantener su trayectoria que acaba «tocando
» esos objetos, que pueden acabar cayendo o rodando dentro del carril.
Tropezar con un pequeño cono flexible puede no ser más que una anécdota si
no nos asustamos (sujétate fuerte al manillar y cierra las piernas), pero algunos
no son pequeños ni flexibles, y otras separaciones mayores son auténticos
obstáculos que sí pondrán en serio riesgo nuestra seguridad. Por eso no
debemos circular cerca de quien nos precede y debemos estar todavía más
atentos de lo habitual al tráfico por delante, pues si alguien toca un cono, o está
dando tumbos, lo veremos y podremos anticiparnos para evitarlo.
Antes o después cualquier obra en una vía implica un reasfaltado, y la diferencia
de capas asfálticas a medida que la obra avanza crea «escalones» más o menos
pronunciados, casi siempre en la dirección de marcha. Estos escalones apenas
se notan en coche, pero provocan pérdidas de estabilidad a motos y scooter al
«forzar» la dirección de la rueda delantera: especial cuidado hay que tener en
zonas con incorporaciones o salidas, en cruces y otros desvíos. Cuando pasemos
sobre un cambio de asfalto lo haremos con decisión, con una trayectoria lo más
perpendicular que sea posible al propio escalón. Cuidado con las salidas de
zonas en obras: los camiones pueden arrastrar barro o tierra que convertirá los
siguientes metros de asfalto en una pista de patinaje.
Consideraciones acerca de los neumáticos
Los neumáticos son elementos muy importantes para que la conducción del
ciclomotor/motocicleta resulte seguro, por este motivo es muy importante
prestar atención a una serie de normas básicas de mantenimiento que se
detallan a continuación:
Controlar periódicamente la banda de rodamiento para localizar
desgastes irregulares, cortes, deformaciones y cuerpos extraños
(clavos, grava, etc.); revisa también los flancos, para detectar cortes,
agrietamientos, marcas de golpes, abrasiones y abombamientos; y la
zona de contacto neumático-llanta, para detectar agrietamientos o
fisuras de la llanta o daños del neumático.
Eliminar todos los cuerpos extraños alojados en los surcos del dibujo
de la banda de rodamiento y limpia inmediatamente las cubiertas si se
hubieran ensuciado de grasa o aceite.
No detener el ciclomotor con los neumáticos encima de manchas de
aceite, gas-oil, grasa, etc., pues estropean la goma.
Consultar con un profesional cuando detectes anomalías en su
comportamiento (tirones, vibraciones, etc.)
Evitar subir bordillos o escalones, pues pueden producirse
deformaciones en las llantas y cortes o roturas en los neumáticos.
Los neumáticos han de presentar siempre un nivel de desgaste
parecido y lo mejor es sustituirlos a la vez.
Procurar que ambos neumáticos sean de la misma marca y
características, pues los distintos modelos tienen diferentes
capacidades de agarre y duración, pudiendo desequilibrar el
ciclomotor sobre suelo mojado, en frenadas fuertes, etc.
Se debe controlar de forma periódica la presión de los neumáticos,
manteniendo dicha presión en los valores recomendados por el
fabricante.
Mantenimiento periódico del ciclomotor/motocicleta.
Las motos necesitan un mantenimiento periódico para poder seguir
funcionando sin dar problemas y ser vehículos seguros.
El mantenimiento consiste en inspecciones periódicas y ajustes normales para
mantener la motocicleta en buenas condiciones usando el manual del modelo
específico, siempre que sea posible, para la aplicación del programa ya
establecido por el fabricante.
Es importante el control del kilometraje del vehículo, pues gracias a éste se
puede determinar cuándo corresponde la inspección, reparación o sustitución
de determinados elementos.
Se puede utilizar la siguiente relación como a modo de guía de las operaciones
que es necesario realizar:
Cambiar la bujía cada 3.000 km, más o menos.
Limpiar de vez en cuando la carbonilla del tubo de escape, la culata y el
pistón.
Revisar las zapatas del embrague y los niveles de aceite (en los
ciclomotores con cambio de marchas) o la correa de transmisión (en
los automáticos).
Controlar la tensión y lubricación de la cadena, si la hay.
Los ciclomotores de cuatro tiempos requieren, además, un reglaje de
válvulas.
Equipamiento necesario para circular
Cuando se conduce una motocicleta o un ciclomotor existen unos mínimos de
equipamiento que se deben respetar:
Imprescindible el casco. Es el único medio para proteger tu cabeza en
caso de caída o accidente.
Los guantes para proteger del frío, y también de las heridas, en caso de
caída.
Un pantalón vaquero, que resiste bastante bien el roce con el asfalto,
resguardará del clima y protege las piernas en caso de caída.
Unas botas o zapatillas altas para sujetar firmemente el pie al apoyar
en el suelo, quedando los tobillos protegidos.
Es conveniente llevar manga larga, aunque en verano dé calor.
En cuanto a los guantes son el segundo elemento en importancia después del
casco, nos protegen las manos en caso de caída, en el momento de elegir los
guantes se deben tener en cuenta los siguientes puntos:
Se deben elegir los que encajen mejor con el tipo de conducción que
se vaya a realizar. Por ejemplo: condiciones climatológicas (calor, frío,
lluvia…), circulación por carretera/ciudad, etc.
Se debe ajustar cómodamente a las manos y agarrarse bien a los puños
y manetas.
Unos guantes demasiado ajustados pueden cortar la circulación de la
sangre en las manos, produciendo incomodidad y haciendo que las
manos se enfríen.
Cuanto más gruesos sean los guantes más difícil resultará accionar los
mandos del ciclomotor.
Con respecto al calzado recomendable para circular en motocicleta o ciclomotor
será un calzado que proteja los tobillos, como unas zapatillas deportivas o unas
botas normales, nunca se debe conducir con sandalias, playeras o similares,
aunque sea verano y haga mucho calor.
Uso del casco de protección
La gravedad de los accidentes en los vehículos de dos ruedas es superior a la del
resto de vehículos porque ante un impacto o caída de una motocicleta o
ciclomotor, el cuerpo del motorista sufre todos los daños y en estos casos, la
cabeza es la parte más frágil y la que padece lesiones de mayor severidad.
El casco es el mejor elemento de protección pues está diseñado para proteger
el órgano más importante del cuerpo humano: el cerebro. Por este motivo,
jamás hay que subirse a una motocicleta o ciclomotor sin llevar un casco bien
abrochado.
Existen diversos motivos que justifican el uso del caso de protección:
Evita el golpe directo de la cabeza con el suelo u otros elementos
contundentes, lo que muchas veces es mortal de por sí.
Evita la penetración de objetos extraños, como piedras, hierros,
objetos cortantes, etc.
Absorbe parte de la energía del impacto y la distribuye por toda la ca-
beza, evitando que se concentre con fuerza en una parte concreta.
Evita la abrasión que sufriría la cabeza, en caso de no llevarlo, al
arrastrarse por el pavimento.
Reduce a la mitad la probabilidad de sufrir lesiones en la cabeza, y de
tres a nueve veces la posibilidad de que éstas sean mortales. Su
eficacia ha quedado totalmente demostrada, porque desde que su uso
es obligatorio han disminuido en un 40% los ingresos en hospitales por
traumatismos craneoencefálicos.
La elección entre los diversos modelos depende del tipo de trayecto y de las
circunstancias de la conducción. Un casco abierto es más cómodo y más fresco
en verano, pero deja la cara expuesta a los golpes, además, la mayoría de los
cascos abiertos no ofrecen protección para los ojos, algo muy importante para
un motorista: una piedrecilla o un insecto en el ojo pueden provocar lesiones y
una pérdida de control del vehículo; incluso las gotas de lluvia pueden producir
dolor y dificultad para ver con claridad. Los más recomendable es el uso de un
modelo integral de calidad, que protege la barbilla, la parte inferior de la cara y
la mandíbula.
En cuanto al material en que esté fabricado el casco conviene apuntar que los
de fibra de vidrio son preferibles a los de resina termoplástica (policarbonato,
por ejemplo) ya que ofrecen una mayor protección en caso de impacto, aunque
son ligeramente más pesados y algo más caros. En caso de usar uno de
policarbonato, es necesario tener presente que este tipo de cascos caduca a los
dos años de su fabricación y, por tanto, pasado ese tiempo hay que cambiarlos
porque pierden sus propiedades y dejan de ser seguros. Además, para evitar que
pierdan esas propiedades de seguridad, los cascos de policarbonato no se deben
pintar ni cubrir de adhesivos.
Sólo se pueden utilizar cascos de protección homologados, que un casco esté
homologado significa que ha superado con éxito pruebas relacionadas con:
Las dimensiones generales.
La visión periférica (hacia los lados).
La absorción de impactos.
La resistencia a la penetración.
La deformación lateral y frontal.
La resistencia del sistema de sujeción.
Si un casco no está homologado, su estructura y materiales no han sido
comprobados ante impactos y, por tanto, se desconocen su resistencia y su
capacidad para absorber energía.
Es necesario exigir que el casco esté homologado según la norma europea ECE22
y que lleve cosida en su interior la etiqueta de homologación.
Además de buscar un casco homologado, el conductor debe asegurarse de elegir
la talla correcta, los siguientes consejos pueden ayudar a elegir la talla correcta:
Para conocer la talla más apropiada, rodea tu cabeza con una cinta
métrica por encima de las cejas y del borde superior de las orejas. La
medida, en centímetros, se corresponde con la talla de casco que
necesitas. Por ejemplo: 54 cm. equivalen a una talla 54.
Con el casco puesto, pon las manos a los lados y muévelo de un lado a
otro. Al hacerlo, deberías sentir que tu piel se mueve con el casco.
A continuación, gira rápidamente la cabeza de lado a lado. El casco
deberá moverse contigo, sin que tengas sensación de que está suelto
respecto a tu cabeza. Si el casco “baila” al hacer este movimiento,
significa que la talla es demasiado grande.
Finalmente, lleva el casco puesto durante un rato para asegurarte de
que es cómodo.
Recuerda que el casco tiene que estar ajustado, pero sin apretar
ninguna zona determinada de tu cabeza.
En caso de duda entre dos tallas, elige la que te quede más ajustada,
pues el almohadillado interior suele ceder con el uso.
Un casco debe sustituirse cuando su estado general ya no sea bueno o en caso
de que reciba un golpe.
Si el casco recibe un golpe, tras un accidente o simplemente al caerse al suelo
desde una altura superior a 1,50 metros, puede sufrir daños en su estructura sin
que se noten y, en ese caso, ya no protegerá adecuadamente en caso de
accidente. En este caso lo mejor es cambiarlo, en caso de dudas se puede
consultar con la tienda especializada, el fabricante o el importador para que
comprueben los daños. Nunca se debe comprar un casco de segunda mano,
pues no se puede saber qué trato ha recibido, ni si tiene algún daño oculto.
Dispositivos de alumbrado y señalización óptica.
Los principales dispositivos de alumbrado de un ciclomotor son:
La luz de cruce (corta)
La luz de posición delantera
La luz de posición trasera
Luz de carretera (larga) (opcional)
También las luces de señalización óptica y de maniobra juegan un papel
importante en tu seguridad y la de los demás, pues permiten avisar con
antelación de tus intenciones. Se componen de:
Las luces indicadoras de dirección (opcional)
La luz de freno (obligatoria)
Es muy importante mantener en buen estado el alumbrado del ciclomotor, tanto
para ver como para ser visto. Estos son algunos consejos para un buen
mantenimiento:
Revisar, al menos una vez al mes, el correcto funcionamiento de todas
las lámparas.
Mantener siempre limpios el faro y los pilotos para conseguir la máxima
eficacia del alumbrado, una simple capa de polvo puede reducir la
visibilidad de un piloto hasta un 10%.
Si se rompe el cristal del faro (por impacto de una piedra, por ejemplo),
se debe tapar la parte dañada con cinta adhesiva lo antes posible hasta
que se cambie. Así se evita que la parábola se oxide y pierda poder
reflectante, disminuyendo la intensidad de la luz emitida por el faro.
El cambio de la tulipa del piloto se debe realizar lo antes posible. Un
piloto trasero con la tulipa rota emite luz de color blanca y no roja,
pudiendo equivocar a otros conductores.
Transporte de mercancía en el ciclomotor/motocicleta.
El ciclomotor/motocicleta debe disponer de un cajón homologado, de
dimensiones adecuadas a la carga a transportar y a las características
del vehículo utilizado, para llevar los envíos perfectamente
equilibrados.
El cajón que se utilice debe contar con un cierre para impedir que la
mercancía pueda caer de forma accidental durante el transporte.
El amarre del cajón deberá efectuarse con plena seguridad, ya que las
consecuencias de un desenganche podrían ser dramáticas para su
seguridad. En este sentido se debe revisar el correcto anclaje de forma
frecuente, comprobando que el conjunto esté fuertemente amarrado
al iniciar la jornada laboral.
El comportamiento de un ciclomotor/motocicleta con un cajón
instalado y cargada es diferente al comportamiento de la misma moto
sin dicho accesorio, es más aparatosa, se modifica la inercia,
resistencia al viento, trabajo de los frenos y de las suspensiones,
comportamiento del motor, de la misma forma, montarse en ella o
poner el caballete es diferente, por este motivo una moto cargada se
conduce como cualquier otro vehículo en las mismas circunstancias:
con precaución y anticipación.
No se pueden llevar paquetes en las manos o entre las piernas del
conductor que puedan dificultar la conducción.
4.6 Atrapamientos por elementos de transmisión.
El trabajador puede sufrir atrapamientos al intentar realizar trabajos de ajuste
o mantenimiento en la motocicleta/ciclomotor o incluso derivados del paso por
pasillos estrechos o espacios reducidos.
4.6.1 Análisis de la situación en la empresa
A. ¿Existen apilamientos inestables de materiales?
B. ¿Hay riesgo, en la maquinaria con partes móviles?
C. ¿Hay riesgo por falta de protecciones en elevadores o montacargas?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Mantener las partes móviles de las máquinas protegidas por sus
resguardos y dispositivos de protección correspondientes.
Las máquinas deben disponer de sistemas de enclavamiento que eviten la
puesta en marcha en condiciones de no seguridad, mientras algún
trabajador se encuentre manipulando alguna de sus partes. No anule ni
bloquee dichos dispositivos.
No modifique, ni mucho menos anule, las protecciones proporcionadas por
el fabricante para evitar que se puedan alcanzar las partes móviles. Realice
siempre las operaciones de ajuste y mantenimiento de las máquinas
cuando éstas estén paradas.
No llevar ropas o pelo suelto, ni anillos, cadenas, pulseras, brazaletes, etc.
que puedan favorecer el atrapamiento.
No utilizar las manos para parar elementos de las máquinas en
movimiento.
Utilice equipos de protección individual adecuados y homologados (con
marcado CE) como gafas, guantes, botas, etc.
Medidas de seguridad necesarias para efectuar con seguridad las
operaciones de limpieza y mantenimiento.
En los elevadores de material deben existir los siguientes dispositivos:
limitador de sobrecarga, puertas/barreras en los accesos a los huecos del
montacargas, que permanezcan cerrados impidiendo el acceso al hueco
mientras el montacargas no esté en la planta en cuestión.
No utilizar el montacargas para elevar personas a no ser que esté
preparado para ello.
Los ascensores de personas estarán sometidos a la legislación sobre
Aparatos Elevadores.
Durante las operaciones de mantenimiento o reparación, colocar el
vehículo en un lugar seguro, que no estorbe, y se tenga suficiente espacio
e iluminación. Procurar, además, no utilizar ropa holgada que pueda
engancharse. Se utilizarán siempre guantes de protección.
Realizar las tareas de mantenimiento o reparación solo si se tiene la
formación necesaria.
No distraer la atención aunque la tarea sea conocida o simple, y seguir
siempre el procedimiento de trabajo previsto, que debe ser establecido
por el empresario o el encargado.
4.7 Golpes o cortes por objetos o herramientas.
Este riesgo puede surgir por la presencia de aristas y cantos cortantes (mal
estado de embalajes, cantos punzantes, cortantes, agudos, flejes, clavos,
alambres, etc.) o bien por la utilización de utensilios de corte (cuchillos, cutters,
tijeras, destornilladores, soldadura, espátulas,…).
4.7.1 Análisis de la situación en la empresa
A. ¿Hay riesgo por uso de herramientas manuales (cuchillos, etc.), maquinaria
de corte o piezas metálicas defectuosas, con rebabas, etc.?.
B. ¿Se realizan trabajos de flejado o desflejado de cargas?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Todas las herramientas deben ser de material de buena calidad. Los
mangos de madera de las herramientas deben ser de madera lisa y
dura, sin grietas ni nudos, y estar firmemente encajados.
Revisiones periódicas de las herramientas. Los filos de los instrumentos
cortantes deben mantenerse afilados, enderezados, templados y
reparados.
Utilice el tipo de herramienta adecuada al trabajo a realizar (no utilice
un cuchillo, por ejemplo a modo de destornillador o palanca ya que
podría quebrarse la hoja y accidentarse) y nunca se guarde este tipo de
herramientas en los bolsillos.
Disponer o proteger las herramientas los filos o puntas de
herramientas cortantes cuando no se usen (capuchones, fundas, etc).
No interferir la trayectoria de corte de la herramienta con la mano o
cualquier otra parte del cuerpo. Realizar el corte con cuchillos,
cuchillas, etc. hacia fuera, nunca en dirección del cuerpo.
Los elementos que tengan bordes cortantes (estanterías, máquinas,
etc.) que tengan bordes cortantes deberán sustituirse o en su caso
protegerse adecuadamente.
Extreme la precaución en aquellos casos en los que deba manipular
objetos de naturaleza cortante; en esos casos, utilice guantes de
protección adecuados
Todos los órganos móviles de máquinas y herramientas que puedan
golpear, cortar o pinchar estarán protegidos con carcasas.
Utilizar guantes de protección contra cortes (con marcado CE) en los
trabajos en que se pueda entrar en contacto con elementos cortantes.
Si debe realizar tareas de enflejado a mano, siga entre otras las siguientes
recomendaciones:
Manipular los flejes con cuidado, cuando se tengan que extraer de los
paquetes.
Utilice flejes adecuados al tipo de carga y aplique en cada caso la
tensión correcta.
Utilice siempre guantes de protección.
Si los flejes se deben fijar con clavos, utilice flejes perforados. Asegure
o corte los extremos sueltos de los flejes.
No utilice martillos u otros elementos inadecuados para cortar el fleje,
utilice una cortadora de flejes dotada de un mecanismo de retención.
Sostenga el extremo del fleje que no está sujeto por la cortadora con la
mano y corte el fleje de forma recta (los cortes en ángulo dejan bordes
más afilados). Retire los flejes de la carga y no deje restos ya que los
flejes sueltos por el suelo constituyen además un peligro de caída.
Permita que la carga se reacomode al levantarla ya que los flejes
pueden aflojarse durante el transporte. No utilice el fleje para levantar
la carga a menos que se encuentre identificado claramente indicando
que es apto para esta finalidad.
4.8 Contactos térmicos, quemaduras.
Este riesgo puede materializarse por el
contacto con recipientes o envases calientes de
los pedidos etc., al entrar en la zona de recogida
de pedidos pueden producirse contactos
térmicos con bandejas calientes y otros objetos
de la cocina a elevada temperatura y sin
señalizar o por contacto con partes calientes
durante la realización de tareas de
mantenimiento del vehículo o motocicleta.
4.8.1 Análisis de la situación en la empresa
A. ¿Existe en su lugar de trabajo riesgo de contacto con partes calientes de
máquinas o equipos que puedan producir quemaduras por falta de
protección de los mismos, falta de señalización en las zonas de riesgo,
etc.?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Si los pedidos suelen salir muy calientes de la cocina, introducirlos en
recipientes con aislamiento térmico o usar guantes adecuados.
Los compañeros de cocina deben avisar al auxiliar de reparto si existe
riesgo de contacto térmico al entregarle el pedido.
No apoyar pedidos calientes, sobre superficies inestables que puedan
ocasionar una caída y aumentar el riesgo de quemadura.
En caso de que el repartidor tenga que acceder a la cocina, prestar
atención y ser precavido con las diferentes superficies calientes.
Evitar realizar las tareas de mantenimiento permitidas con el motor recién
apagado y caliente, y utilizar siempre guantes para evitar cortes y
contactos térmicos.
Realizar revisiones periódicas de los guantes que posea en el vehículo y
garantizar su buen estado.
4.9 Exposición a temperaturas extremas.
Este riesgo se produce cuando el trabajador permanece en ambiente con calor
o frío excesivo, dependiendo de la época del año, la actividad laboral se realiza
en el exterior exponiéndose a ambientes muy calurosos y sofocantes que
provocan golpes de calor, lesiones cutáneas, mareos, problemas de
hinchazón…, y que ocasionan en invierno, a temperaturas muy bajas,
continuos resfriados, casos de hipotermia, etc.
4.9.1 Análisis de la situación en la empresa
A. ¿Trabaja en espacios exteriores donde puede estar expuesto a condiciones
ambientales anómalas?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Evitar trabajar con exposición directa al sol. Desplazarse por la sombra.
Organizar el trabajo con distribución de la máxima carga de trabajo evitando
las horas más calurosas o más frías del día, y repartir ciclos de
trabajo/descanso breves y frecuentes, que es mejor que trabajar/descansar
en tiempos más largos.
Utilizar ropa de trabajo adecuada al clima o estación del año. La ropa de
invierno ha de aislar del frío, proteger contra el viento y la lluvia y eliminar
parcialmente la transpiración. Es mejor emplear varias capas de ropa ligera
que una capa gruesa de ropa, aunque esta última sea más fácil de cambiar
en un momento determinado.
Las pausas deben hacerse en lugares frescos cuando se trabaja a altas
temperaturas y en lugares cálidos si es a baja. No se deben tomar bebidas
con alcohol o con cafeína, pues incrementan el riesgo de que aparezcan
enfermedades por calor.
Dormir suficientemente, que el descanso sea
recuperador.
Reponer líquidos bebiendo agua fresca, o
mejor bebidas isotónicas, para la reposición de
las pérdidas de líquidos por sudor.
Conocer los síntomas de que cuándo comienza a aparecer el golpe de calor
para evitar que pase a consecuencias mayores. Atención si empiezan a
aparecer mareos, palidez, dificultad de respirar, palpitaciones y sed
extrema. Los síntomas en caso de hipotermia son malestar general,
disminución de la habilidad manual por reducción de la sensibilidad táctil,
anquilosamiento de las articulaciones y comportamiento extravagante
(hipotermia de la sangre que riega el cerebro).
4.10 Incendios.
El fuego puede iniciarse por fumar, debido a una instalación eléctrica en mal
estado o sobrecargada, debido a cortocircuitos, a la existencia de focos de calor
cercanos a materiales fácilmente combustibles, etc.
Los incendios pueden ser preferentemente de varios tipos:
De tipo eléctrico por: cortocircuitos o sobrecarga de las instalaciones y
equipos eléctricos, si éstos han sido mal instalados, falta de
mantenimiento de los mismos, chispas de interruptores de luminarias o
motores, etc.
De tipo térmico, como cigarrillos mal apagados, uso inadecuado de
hornillos para calefacción, máquinas de soldar durante trabajos de
mantenimiento, estufas de llama desnuda en zonas donde hay productos
inflamables, etc.
De tipo químico debido a la reacción química de productos almacenados o
descomposición de sustancias químicas inestables.
Las consecuencias de un incendio varían con la proporción que alcance, ya que
puede suponer una generación de humos que puede ocasionar intoxicación,
asfixia, etc. O también quemaduras de todo tipo.
4.10.1 Análisis de la situación en la empresa
¿Se utiliza en alguna zona algún producto
muy inflamable (disolvente, etc.) para
limpieza de máquinas o preparados?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Es conveniente tener un adecuado sistema de ventilación continua en
todos los puntos donde se pueden acumular gases o vapores inflamables.
Intentar sustituir los disolventes inflamables por otros que sean más
difícilmente combustibles (punto de inflamación más alto, ya que cuanto
menor sea el punto de inflamación del disolvente mayor riesgo de incendio
existirá), sin el símbolo de inflamable en la etiqueta.
Se respetarán todas las instrucciones y señales existentes en los
establecimientos de carga de combustible. No se fumará cuando se cargue
combustible.
¿Existen sobrecargas eléctricas en algún
enchufe, cable o prolongador y/o se
producen a veces incidentes eléctricos
(cortes, chispazos, etc.) por causa de una
defectuosa instalación eléctrica?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
No utilice enchufes intermedios o alargadores sin toma de corriente para
conectar equipos que la necesitan, y en caso de utilizarlos, asegúrese que
no sobrecarga la instalación.
Instalación eléctrica de acuerdo con los requisitos del Reglamento
Electrotécnico de Baja Tensión, con interruptores magnetotérmicos en
buen estado.
Existencia de extintores para fuegos eléctricos (anhídrido carbónico o
polvo químico) que deberán revisarse trimestralmente por el usuario,
anualmente por el mantenedor, realizándose las pruebas de presión por
Entidad Colaboradora cada cinco años, de acuerdo con la normativa
vigente.
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, no toque la instalación
eléctrica e informe al encargado del riesgo existente.
¿Existe acumulación excesiva de material combustible o
inflamable (cajas, disolventes, etc.) en alguna sección,
que junto con la presencia de alguna fuente de ignición
o calor (estufas de infrarrojos y otros equipos eléctricos,
bombonas de gas, etc.) podría contribuir a iniciar algún
fuego, en determinadas condiciones?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Se ha de impedir el contacto de materiales combustibles o inflamables
(alejándolos), con focos de ignición (cada combustible precisa de una
determinada energía de activación para que se produzca el fuego), y ésta
puede ser entre otras:
Foco térmico (fumar, instalaciones generadoras de calor como hornos,
etc.): Prohibido fumar o producir llamas. Evitar efecto lupa con cristal
al Sol sobre papel.
Foco eléctrico (sobrecarga de instalaciones, chispas en interruptores,
fluorescentes, motores, etc.): Dimensionado de la instalación para
evitar sobrecargas.
Foco mecánico (roces que generan chispas, etc.): Lubricar el carro para
evitar chispas por roces.
Foco químico (incendios debidos a procesos químicos fuera de control,
reacciones químicas con otros materiales, etc.): No dejar ni olvidarse
trapos o algodones impregnados con sustancias inflamables sobre
motores o partes calientes.
Evite en la medida de lo posible, la
acumulación de materiales
inflamables, residuos, trapos usados,
etc.
Utilizar cubos de recogida de
desperdicios metálicos y con tapa.
Respete la señalización existente de
no fumar en las zonas de trabajo
(maquinaria, etc.) y almacenes.
¿Faltan extintores en su lugar de trabajo para hacer frente a un posible foco de
incendio?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Deben habilitarse extintores con la eficacia marcada por la legislación (tipo
de extintor en función del tipo de fuego). Unos extintores adecuados para
los lugares donde existe un riesgo de incendio son los de polvo ABC y CO2.
Su ubicación ha de estar señalizada por medio de una señal normalizada, y
su distribución debe ser de forma tal que el recorrido desde cada punto
hasta un extintor no supere los 15 metros.
¿Están las vías de evacuación debidamente señalizadas y despejadas, es
decir, no existe mobiliario, cajas, paquetes u objetos que puedan
obstaculizar las salidas normales y de emergencia, pasillos o escaleras?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Mantenga un buen nivel de orden y limpieza en las zonas y vías de
evacuación.
Las vías de evacuación deben estar señalizadas. En caso de evacuación siga
la señalización de salvamento o socorro existente.
¿Conoce las pautas de actuación a seguir, establecidas por la empresa, en
caso de emergencia y evacuación?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Ud. debe disponer de la información necesaria referente a las medidas y
actividades de prevención y protección en lo relativo a las posibles
situaciones de emergencia; esto es:
Pautas de actuación para que no se genere la emergencia.
Pautas a seguir en caso de que sea Ud. el que detecte la emergencia
(ubicación y procedimientos de los medios de alarma existentes en la
empresa).
Pautas a seguir en caso de que la emergencia haya tenido lugar:
o Medidas de aviso de emergencia: sirena, señal luminosa, etc.).
o Vías y recorridos de evacuación preestablecidos (previamente
señalizados) y puntos de encuentro en el exterior (dónde debe
esperar mientras dura la emergencia).
o En ningún caso utilice los ascensores en caso de incendio.
Utilice los medios habilitados para la evacuación.
o Respetar y seguir las medidas de señalización existentes.
o Mantener un buen nivel de orden y limpieza en las zonas y vías
de evacuación, manteniéndolas libres y despejadas.
Infórmese mediante su responsable inmediato de las pautas de actuación
a seguir en caso de emergencia y evacuación si Ud. participa directamente
en los diferentes grupos o equipos de intervención de la emergencia
(brigada de emergencia, equipo de evacuación, grupo de socorristas, etc.).
En caso de detectar cualquier fallo en los medios de protección de que se
disponga en la empresa (alumbrado de emergencia, instalaciones de
detección y alarma) comuníquelo a su responsable inmediato para la
reparación de los mismos.
4.11 Atraco o agresión física.
Posibilidad de agresiones físicas o atracos en el transcurso de su jornada al
cobrar su servicio en dinero en efectivo y al tener la necesidad de llevar efectivo
para los clientes que no dispongan del importe exacto.
4.11.1 Análisis de la situación en la empresa
A. ¿Considera Ud. que en el trabajo que realiza existe el riesgo de que se
produzcan actos delictivos y otras acciones violentas de las que pueda ser
Ud. víctima?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Evitar tener que cobrar en efectivo el servicio, estableciendo la
posibilidad de que dicho pago se efectúe de manera telemática en el
propio establecimiento en el momento de hacer el pedido o en el
momento de la entrega mediante tarjeta.
Estar siempre localizado, estableciendo un control de las rutas
realizadas.
Disponer de teléfono móvil así como de los números a los que
recurrir en caso de emergencia.
Evitar realizar entregas en zonas conflictivas o ya conocida con una
alta probabilidad de que ocurra un suceso indeseado.
En caso de sufrir un atraco se deben seguir las siguientes normas de
comportamiento:
Permanecer tranquilo. Inspirar profundamente y pensar que
todo va a ir bien.
No se debe intentar frustrar el atraco.
Permanecer pasivo y no hacer movimientos bruscos o
sospechosos. Si para cumplir una exigencia del atracador fuera
necesario hacer algún movimiento extraño, explicar por qué se
realiza.
Obedecer las órdenes del atracador con la mayor calma posible y
sin tomar iniciativas. No hablar, a no ser que se nos pregunte
algo en concreto.
No intentar apresar, desarmar, interrumpir la huida, ni intentar
la persecución del atracador.
En cuanto sea posible avisar a las Fuerzas de Seguridad.
4.12 Exposición a contaminantes químicos.
Las sustancias nocivas, tóxicas, caústicas o corrosivas, son sustancias cuya
manipulación entraña riesgos de accidente. Su exposición continua puede
provocar también daños a la salud/enfermedad profesional, que serán
desarrollados más detenidamente en el apartado de exposición a
contaminantes químicos.
La exposición a dicho riesgo está directamente relacionada con las tareas que se
realizan; por ello, es importante conocer el riesgo que comporta cada sustancia
que se manipula y las posibles vías de acceso al organismo de cada una de ellas:
contacto, ingesta e inhalación.
El contacto con la piel y mucosas se puede producir por la inadecuada
manipulación, la no utilización de equipos de protección en las operaciones de
aplicación y mezcla de productos, por sistemas inadecuados de almacenamiento
(incompatibilidades, lugares poco ventilados, derrames, envases mal cerrados,
etc.).
El riesgo de intoxicación por ingesta se produce cuando no se cumplen las
normas de higiene después de manipular estos productos, o cuando por
imprudencia se mezclan productos incompatibles o se cambia el envase de
original de una sustancia y se ingiere por accidente.
El riesgo de intoxicación por inhalación a elevadas concentraciones puede darse
por fallos en el sistema de ventilación, fugas, derrames, escapes en el almacén,
por la no utilización de equipos de protección individual, por inadecuadas
medidas o falta de información para la manipulación de las sustancias (por
ejemplo al mezclar lejía con amoníaco, vinagre, salfumán u otros productos de
limpieza se desprende un gas que es altamente tóxico y su inhalación puede
generar un accidente de consecuencias muy graves), o por
instalaciones o almacenamimentos inadecuados que puedan dar lugar a fugas,
sapicaduras, derrames, etc.
Las consecuencias del contacto con sustancias tóxicas dependen de distintos
factores, como son: las propias características de toxicidad de la sustancia su
facilidad para atravesar la piel, órganos o sistemas a los que afecta, cantidad de
sustancia o superficie de piel afectada y tiempo que dure el contacto. El
resultado del contacto puede ser desde accidente leve hasta grave o incluso
mortal.
Si la sustancia causante de contacto es de tipo irritante, provocará una
inflamación en la piel o mucosa, El resultado puede ser un accidente leve o
grave, ya que debe considerarse también la posibilidad de una respuesta
alérgica y el posible efecto tóxico.
Si la sustancia es corrosiva (cáustica) tiene lugar la destrucción del tejido con el
que ha entrado en contacto. La consecuencia es un accidente leve, grave o
mortal, dependiendo, además del nivel de corrosividad de la sustancia, de la
extensión y profundidad de la herida causada y del efecto tóxico por la entrada
de la sustancia en el organismo.
4.12.1 Análisis de la situación en la empresa
A. ¿Desconoce usted los riesgos de las sustancias con las que trabaja y las
principales medidas de actuación preventiva a adoptar frente a las
mismas?
B. ¿Existe el riesgo de contacto con productos químicos por derrame
accidental durante las operaciones de manipulación (carga, descarga,
trasvase, almacenamiento, etc.) de los mismos?
C. ¿Existe riesgo de ingesta accidental de productos químicos?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Ud. debe disponer de instrucciones escritas sobre la manera de
protegerse del contacto con sustancias de estas características. Es
especialmente conveniente que estas instrucciones estén contenidas
en los propios procedimientos de trabajo, manuales, etc. que utilice.
En su deficiencia, consulte con su responsable y actúe según lo
indicado
en el etiquetado de los productos que utilice y la ficha de seguridad
del producto.
Todos los productos químicos deben estar correctamente
etiquetados.
La ficha de datos de seguridad consiste en una ficha en la cual han de
consignarse una serie de datos encaminados a dar al usuario la
información precisa para utilizar el preparado con seguridad. El
comerciante tiene la obligación de entregar dichas fichas al comprador.
El contenido de dicha ficha debería seguir el esquema que se indica a
continuación:
Identificación de la sustancia o del preparado y de la sociedad o
empresa.
Composición/ información sobre los componentes.
Identificación de peligros.
Primeros auxilios.
Medidas de lucha contra incendios.
Medidas a tomar en caso de vertido accidental.
Manipulación y almacenamiento.
Controles de exposición/protección personal.
Propiedades físicas y químicas.
Estabilidad y reactividad.
Información toxicológica.
Informaciones ecológicas.
Consideraciones sobre la eliminación.
Información relativa al transporte.
Información reglamentaria.
Otras informaciones.
Según las indicaciones de la ficha de seguridad, utilice el equipo de
protección individual que corresponda
No tocar con las manos ni probar los productos químicos, ni comer, fumar
o masticar chicle durante su manipulación.
Conservar el adecuado etiquetaje de recipientes y botellas y etiquetar
debidamente las soluciones preparadas. No reutilizar envases para otros
productos sin quitar la etiqueta original y no sobreponer etiquetas.
4.13 Riesgo de fatiga física por manipulación manual de
cargas.
Sobreesfuerzos por incorrecta manipulación manual de cargas.
Manipulación manual de cargas: cualquier operación de transporte o
sujeción de una carga por parte de uno o varios trabajadores, como el
levantamiento, la colocación, el empuje, la tracción o el desplazamiento,
que por sus características o condiciones ergonómicas inadecuadas
entrañe riesgos, en particular dorso lumbares, para los trabajadores.
En el manejo y manutención de materiales pueden producirse
sobreesfuerzos debido principalmente al peso o volumen inadecuado o
excesivo de los materiales manipulados, o bien a la adopción de posturas
incorrectas durante la manipulación.
Alguna de las posibles lesiones derivadas de una incorrecta manipulación
de cargas, suelen ser alteraciones musculoesqueléticas, especialmente
las patologías dorsolumbares como la fatiga física, la lumbalgia, la ciática
o la hernia discal. La probabilidad de que aparezca una lesión de este tipo,
depende entre otras causas, de la intensidad del esfuerzo, número de
cargas a movilizar, duración de la movilización, adopción de posturas
forzadas, etc.
Entendemos por fatiga física; el estado deficitario en el que se encuentra
el tejido muscular después de una excesiva actividad. La edad, el sexo, la
constitución física, el estado de salud, etc, son los principales factores que
determinan esta capacidad. En su primera fase, la fatiga se distingue por
la sensación de cansancio acompañado, en ocasiones, de dolor y
calambres junto a la incapacidad para desarrollar cualquier tipo de
trabajo muscular. Es una situación reversible que con el descanso
desaparece, pero si no se adoptan las debidas medidas preventivas
pueden aparecer otro tipo de lesiones más graves e irreversibles.
La lumbalgia es el dolor en la parte baja de la espalda o zona lumbar
provocado por alteraciones de las diferentes estructuras que forman la
columna vertebral (músculos, discos intervertebrales y vértebras).
Habitualmente suele producirse por contracturas, desgarros musculares
o de ligamentos, problemas de articulaciones, mala forma física, trabajos
que impliquen una gran sobrecarga en la zona lumbar, posturas
prolongadas estáticas tanto en posición de pie como sentado, inactividad
física prolongada, problemas de dismetría y deformaciones de la
columna, etc. Según la relación con el tiempo de evolución, la lumbalgia
puede ser aguda o crónica.
La ciática se define como la compresión del nervio ciático por alteración
de los discos intervertebrales. Esta compresión del nervio provoca dolor
por toda la zona de su influencia, nalga y parte posterior de la pierna.
Generalmente esta lesión suele ser una de las manifestaciones de la
hernia discal.
La hernia discal: Se produce cuando existe una rotura en el disco
intervertebral y ello hace que el núcleo del disco se desplace
comprimiendo las raíces nerviosas o incluso la médula espinal en casos
más severos. La hernia discal suele ser más frecuente en la zona cervical
y lumbar por ser los fragmentos de la columna con mayor movilidad. Las
manifestaciones más frecuentes son la ciática, sensación de hormigueo,
pérdida de fuerza e incapacidad funcional.
4.13.1 Análisis de la situación en la empresa
A. ¿Adopta posturas forzadas e incómodas a la hora de manipular cajas,
estructuras móviles y otros objetos pesados?
B. ¿Maneja cargas pesadas y/o de gran volumen durante su trabajo?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Manejo seguro de materiales y en la adopción de posturas correctas para
manutención de materiales y elevación de cargas.
Ud. debe saber que el disco intervertebral (estructura fisiológica que
separa las vértebras, encargado de soportar las fuerzas de compresión),
puede sufrir alteraciones en la columna si se realiza una manipulación de
cargas en condiciones inseguras, básicamente relacionada con las
siguientes condiciones:
Cuando se manipulan pesos flexionando la columna sin ayudarse de las
rodillas; en este caso, la persona levantará un 70% de su peso corporal,
lo que conlleva a una sobrecarga y desgaste articular a largo plazo. Para
evitar este desgaste, se deberá levantar la carga flexionando las rodillas
y manteniendo la espalda recta, tal y como se explica más adelante en
los principios de mecánica corporal.
Cuando se manipulan pesos manteniendo la columna vertebral a una
distancia considerable del objeto a manipular. En este sentido, si la
columna vertebral está próxima al punto de equilibrio, el disco se
aplastará de forma equilibrada, sin embargo si se aleja del punto de
equilibrio, independientemente del esfuerzo que se deba realizar, los
discos se verán sometidos a una mayor tensión. El esfuerzo muscular y
la fuerza de compresión aumentará sustancialmente a medida que el
peso se aleje del cuerpo.
Un peso de 25 kg. por ejemplo levantado de forma correcta (espalda
recta y objeto cerca del cuerpo) ejerce una presión lumbar de 75 kg.
mientras que si se levanta de forma incorrecta (espalda curvada y
alejada del objeto) ejercerá una presión de 375 kg. deteriorando el disco
y favoreciendo la aparición de la patología vertebral.
Cuando se manipulan pesos excesivos, voluminosos o mal equilibrados.
La manipulación de cargas de este tipo constituyen un riesgo en sí
mismas, aunque no existan otras condiciones ergonómicas
desfavorables.
Criterios de cuándo pueden darse riesgos por manipulación manual de
cargas:
Cargas que pesen más de 3 Kg., ya que a pesar de ser carga
ligera, pueden manipularse en condiciones ergonómicas
desfavorables (alejada del cuerpo, con posturas inadecuadas,
muy frecuentemente, con suelos inestables y resbaladizos, etc.).
Cargas menores de 3 Kg. también debidos a esfuerzos
repetitivos.
Cargas que pesan más de 25 Kg. constituyen un riesgo en sí
mismas
Cargas que pesan más de 15 Kg. para personal que requiera
mayor protección (mujeres…).
Utilice métodos seguros en la manipulación de cargas, usando
guantes de seguridad que mejoren el agarre. Realice el agarre
con toda la palma de la mano y los dedos, nunca sólo con los
dedos.
Procurar adoptar posturas que no sean forzadas.
Adicionalmente, en este tipo de trabajos, utilice calzados de
protección con puntera metálica.
Utilizar elementos de protección individual (casco, guantes, faja,
etc.) certificados (con marcado CE).
El riesgo de desarrollar desórdenes músculo-esqueléticos que conlleva la
manipulación de cargas depende de diferentes FACTORES DE RIESGO:
1. Características de la carga
2. Esfuerzo físico necesario
3. Características del medio de trabajo
4. Exigencias de la actividad
5. Factores individuales de riesgo
Siga las siguientes recomendaciones para levantar una carga:
Utilización de elevadores y equipos de manutención
(transportadores, alimentadores, etc.) que eviten la manipulación
manual adoptando posturas forzadas o requiriendo esfuerzos
elevados.
Manipular las cargas cerca del cuerpo, a una altura comprendida
entre la altura de los codos y los nudillos.
Para cargas que se encuentran en el suelo o cerca del mismo, utilizar
técnicas que permitan utilizar los músculos de las piernas más que
los de la espalda. Siga los siguientes pasos:
1. Planificar el levantamiento
Seguir las indicaciones que aparezcan en el embalaje acerca de los
posibles riesgos de la carga, como pueden ser un centro de gravedad
inestable o materiales corrosivos.
Si no aparecen indicaciones en el embalaje, observar bien la carga,
prestando especial atención a su forma y tamaño, posible peso, zonas
de agarre, posibles puntos peligrosos, etc. Probar a alzar primero un
lado, ya que no siempre el tamaño de la carga ofrece una idea exacta
de su peso real.
Solicitar ayuda de otras personas si el peso de la carga es excesivo o se
deben adoptar posturas incómodas durante el levantamiento y no se
puede resolver por medios de la utilización de ayudas mecánicas.
Siempre que sea posible se deberán utilizar las ayudas mecánicas
precisas.
Tener prevista la ruta de transporte y el punto de destino final del
levantamiento, retirando los materiales que entorpezcan el paso.
Usar la vestimenta, el calzado y los equipos adecuados.
2. Colocar los pies
Separar los pies para proporcionar una postura estable y equilibrada
para el levantamiento, colocando un pie más adelantado que el otro
en la dirección del movimiento.
3. Adoptar la postura de levantamiento
Doblar las piernas manteniendo en todo momento la espalda derecha,
y mantener el mentón metido. No flexionar demasiado las rodillas.
No girar el tronco ni adoptar posturas forzadas.
4. Agarre firme
Sujetar firmemente la carga empleando ambas manos y pegarla al
cuerpo. El mejor tipo de agarre sería un agarre en gancho, pero
también puede depender de las preferencias individuales, lo
importante es que sea seguro. Cuando sea necesario cambiar el
agarre, hacerlo suavemente o apoyando la carga, ya que incrementa
los riesgos.
5. Levantamiento suave
Levantarse suavemente, por extensión de las piernas, manteniendo la
espalda derecha. No dar tirones a la carga ni moverla de forma rápida
o brusca.
6. Evitar giros
Procurar no efectuar nunca giros, es preferible mover los pies para
colocarse en la posición adecuada.
7. Carga pegada al cuerpo
Mantener la carga pegada al cuerpo durante todo el levantamiento.
8. Depositar la carga
Si el levantamiento es desde el suelo hasta una altura importante, por
ejemplo la altura de los hombros o más, apoyar la carga a medio
camino para poder cambiar el agarre.
Depositar la carga y después ajustarla si es necesario.
Realizar levantamientos espaciados.
También pueden aparecer molestias en los hombros, codos y mano-muñeca,
cuando se realiza una fuerza manual excesiva, o movimientos rápidos y
repetitivos de pequeños grupos musculares o tendinosos (destornillar y
atornillar de manera muy frecuente,…), etc.
4.14 Fatiga mental.
Trabajos que exigen una elevada concentración, rapidez de respuesta y un
esfuerzo prolongado de atención, a los que la persona no puede adaptarse.
Aparece la fatiga nerviosa y la posibilidad de trastornos emocionales y
alteraciones psicosomáticas. Las causas principales de la aparición de este riesgo
pueden ser una inadecuada organización del trabajo, excesivo control del
encargado sobre los trabajadores, su ritmo acelerado, horarios irregulares,
nocturnidad, inadecuada planificación de los recorridos del reparto, información
confusa sobre los pedidos y su itinerario, poco tiempo para realizar los repartos
imprevistos durante el reparto… producen fatiga física y mental, estrés e
insatisfacción laboral, además se debe tener en cuenta la posibilidad de
agresiones físicas o atracos en el transcurso de su jornada.
4.14.1 Análisis de la situación en la empresa
A. ¿Su puesto de trabajo supone muchas interrupciones, exigencias por parte
de los clientes y/o conflictos?, ¿tiene horas punta de larga duración con
grandes aglomeraciones de clientes?, ¿desconoce Ud. la información básica
de su trabajo que le imposibilita dar respuestas adecuadas al cliente?
B. ¿Existe en su trabajo el riesgo de ser objeto de agresiones verbales o
comportamiento agresivos por parte de otras personas?, ¿tiene que
afrontar manifestaciones de conductas tales como palabras o acciones que
puedan atentar contra su dignidad (acoso en su modalidad sexual,
intimidación, molestias u ofensas, mensajes o gestos ofensivos, lenguaje
soez, etc.)?
Si hay deficiencias o el riesgo está sin control, siga las siguientes
recomendaciones:
Reforzar los turnos en horarios de especial afluencia de público para
evitar la sobrecarga de trabajo: partidos de fútbol de alto interés,
fines de semana, etc.
Programar adecuadamente el trabajo, teniendo en cuenta la
planificación de los turnos y un reparto equitativo de los días
festivos o de libranza.
Recibir las instrucciones precisas de los encargados estableciendo
métodos de trabajo y control, informatizando sistemas de
comunicación, utilización del navegador, de informatización para el
seguimiento de los datos de reparto con ordenadores de bolsillo,
etc.
Realizar pausas para prevenir la fatiga.
No alargar la jornada laboral y descansar lo suficiente entre cada
jornada de trabajo.
Desconectar y relajarse al salir del trabajo.
Capacitar a los trabajadores para reconocer y controlar situaciones
conflictivas que puedan dar lugar a una agresión.
5 Recomendaciones generales
Debe cumplir con las normas y procedimientos establecidos en su
empresa.
Utilice adecuadamente las máquinas, herramientas, sustancias peligrosas y
cualquier otro medio con el que desarrolle su actividad.
Si no está capacitado o la desconoce, no manipule ninguna máquina sin
aviso previo a sus superiores. Utilice correctamente los dispositivos de
seguridad existentes.
Utilice de forma correcta los equipos de protección individual.
Cuando se encuentre con cualquier situación que entrañe un riesgo grave e
inminente para la salud y seguridad de los trabajadores, informe de
inmediato a su superior jerárquico directo.
Respete las señalizaciones existentes en la empresa.
Mantenga el orden y la limpieza en su área de trabajo.
Circule por las zonas señalizadas al efecto.
Realice un correcto manejo de las cargas para evitar riesgos de
sobreesfuerzo.
Infórmese del plan de emergencia existente en la empresa (sistemas de
alarma y vías de evacuación).
Respete las siguientes reglas básicas de seguridad para prevenir
accidentes eléctricos:
1. No manipular las instalaciones o aparatos si no está cualificado para
ello, sobre todo si están mojados o húmedos.
2. Si detecta algún fallo o anomalía en el funcionamiento de un equipo
desconéctelo inmediatamente.
3. Antes de utilizar equipos eléctricos, informarse de las precauciones a
adoptar.
4. No manipular las protecciones o cubiertas de los equipos eléctricos y
respetar la señalización.
5. Poner inmediatamente en conocimiento de sus superiores los fallos o
anomalías.