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El Barroco Latinoamericano

Este documento presenta información sobre la literatura barroca latinoamericana y la figura de Sor Juana Inés de la Cruz. Explica que el Barroco se caracterizó por la fusión entre elementos españoles y autóctonos en América. Destaca a Sor Juana como una de las principales figuras literarias del periodo, una mujer intelectual en una época en que las mujeres no tenían acceso a la educación. Resume su biografía y obra, donde utilizó recursos barrocos para expresarse desde el convento sobre temas prohibidos para las mujeres.

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El Barroco Latinoamericano

Este documento presenta información sobre la literatura barroca latinoamericana y la figura de Sor Juana Inés de la Cruz. Explica que el Barroco se caracterizó por la fusión entre elementos españoles y autóctonos en América. Destaca a Sor Juana como una de las principales figuras literarias del periodo, una mujer intelectual en una época en que las mujeres no tenían acceso a la educación. Resume su biografía y obra, donde utilizó recursos barrocos para expresarse desde el convento sobre temas prohibidos para las mujeres.

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COLEGIO LA SALLE ARGÜELLO.

LENGUA Y LITERATURA. QUINTO AÑO.


MATERIAL ELABORADO POR LA PROFESORA MARIELA OCHOA.

EJE ORGANIZADOR NÚMERO IV: LA LITERATURA EN LA AMÉRICA ESPAÑOLA.


NÚCLEO DE APRENDIZAJE II: LA LITERATURA BARROCA LATINOAMERICANA.

A diferencia de lo que sucedió en España, en América el Barroco no coincidió con una época de decadencia, sino que fue acompañado por un proceso de estabilización
política y económica. El Barroco, que dominó el siglo XVII logró arraigarse primero en Europa especialmente en España, y luego, en América, donde encontró
condiciones sociales, económicas, culturales óptimas para ellos. Esta corriente artística se caracterizó por la fusión entre los elementos provenientes de España y aquellos
que eran propios de las culturas autóctonas. Respondió a una sociedad que presentaba tres estratos:

★ Los españoles, que ocupaban cargos públicos o eran religiosos.


★ Los criollos, que pertenecían a una clase social intermedia.
★ Y, finalmente, los mestizos, indios y negros; que realizaban trabajos pesados.

La vida cultural estaba basada en tres pilares fundamentales, la Iglesia, la Universidad y la Corte Virreinal. Tanto en España, como en
Latinoamérica, la realidad de la sociedad civil y la eclesiástica se vieron influidas por el poder del tribunal de la Santa Inquisición. La
poesía lírica, fue la manifestación más destacada de la Literatura del Virreinato, porque se la recitaba en voz alta para las minorías
cultas.
Los escritores latinoamericanos aprovecharon los recursos lingüísticos que el barroco les ofrecía (excesos verbales, antítesis, paradojas, etcétera). Para exaltar el paisaje
local, los conflictos de una sociedad mestiza y los claroscuros del dominio español. El Barroco en Latinoamérica fue influido por la expresión literaria representada por
Góngora, llamada gongorismo o culteranismo.
Las dos figuras literarias destacadas del Barroco latinoamericano fueron el Inca Garcilaso de La Vega (escritor e historiador peruano, hijo de una princesa inca y un
conquistador español) y Sor Juana Inés de la Cruz.
En las artes plásticas, este movimiento se caracterizó por el retrato del dolor y del sufrimiento propios de los pueblos del nuevo continente, y por una extremada
religiosidad que combina el culto católico con los rituales locales. En arquitectura, las ciudades más representativas del período son Lima, en Perú y Cartagena de Indias,
en Colombia.

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SOR JUANA: INTELECTUAL, ESCRITORA Y MUJER.

Barroca y, como tal, artesana del estilo, la sutileza y la ambigüedad fueron las herramientas para comunicar la compleja problemática de su universo interior: el de una
intelectual en cuerpo de mujer.
Como nadie, manejó los recursos del lenguaje poético de su época; además, incursionó en el drama y hasta en el ensayo filosófico. Influenciada por Calderón de la Barca y
Góngora. Los representantes del Barroco español hizo del juego con las palabras el territorio de un sin números de significados. Descifrar la lógica de su pensamiento es
descubrir las afirmaciones escondidas en sus provocativas líneas.

ELLA, LA MEJOR DE TODAS.

Juana Inés de Asbaje y Ramirez, nació en San Miguel de Nepantla, actual México, en 1651. Conocida como Sor
Juana Inés de la Cruz, es considerada una de las mayores figuras de las letras hispanoamericanas del siglo XVII. Fue
un personaje singular por su inteligencia, por su precocidad y su valentía y , sobre todo, porque en su época las
mujeres no recibían la misma dedicación que los hombres y su erudición era una rareza, así como su pertenencia al
mundo intelectual.
Niña prodigio, aprendió a leer y a escribir a los tres años ya los ochos, compuso sus primeros versos. Admirada por
su talento y su precocidad, a los 14 fue dama de honor de Leonor Carreto, esposa del Virrey Antonio Sebastián de
Toledo. Apadrinada por los marqueses de Manceras, brilló en la corte Virreinal de Nueva España (actual México)
por sus conocimientos y su habilidad versificadora. Sin embargo, a pesar de ser reconocida en estos ámbitos, Juana
ingresó al convento de La Carmelitas Descalzas en 1667 y dos años más tarde, en crisis con la rigidez de la
Institución se pasó a la Orden de San Jerónimo. Allí vivió hasta que una epidemia de cólera provocó su muerte el
17 de abril de 1695 a los 43 años.
En San Jerónimo escribió la mayor parte de su obra, que abarcó diferentes géneros, desde el teatro hasta la poesía,
llevó a cabo experimentos científicos, formó una importante biblioteca, compuso obras musicales y, hasta

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opúsculos filosóficos y estudios de música. Antes de su muerte y, luego de la polémica disputa teológica en la que se involucró Sor Juana estampó su firma en el Libro de
Profesiones del Convento de San Jerónimo con una de las frases más célebres de todos los tiempos: “Yo, la peor del mundo”. En estas palabras, se condensan la valentía y
el afanoso deseo por escribir, con el descargo correspondiente con el prejuicio que fue víctima. Ser la peor de todas es una reivindicación y un gesto afirmativo de
posicionamiento; ser la mejor hubiera significado no pronunciarse, no escribir y no enfrentarse. En definitiva, es la síntesis de una lucha que había mantenido con las
máximas autoridades del mundo religioso para ocupar un lugar como mujer intelectual, y que, en apariencia, parece haber perdido.

LA ANTAGONISTA ILUSTRADA.

La elección de Sor Juana por la vida religiosa es más una inquietud intelectual que un verdadero acto de fe. De hecho, muchas biografías desconfían de su vocación pero
resalta un amor incondicional por las letras y, en cierto sentido, por la reivindicación de la libertad de las mujeres para pensar, aprender y producir obras literarias. Su
celda del convento se convirtió en un punto de reunión para personajes de la cultura y de gran enriquecimiento intelectual. Esto resultaría incómodo para los más
conservadores, y la Carta Atenagórica , escrita en 1690, cambiaría su vida para siempre. En este escrito, cuyo título significa “digna de la sabiduría de Atenea”, Sor Juana
discute un sermón del sacerdote protugues Antonio Vieira y entra en un debate teológico “no apto para mujeres” bajo el seudónimo de Sor Filotea de La Cruz, lo que
desencadena una respuesta del obispo de Puebla. La recomendación es contundente: que se dedique a la vida monástica y, aunque reconoce su talento, la reflexión
teológica no es cosa de monjas.
La Respuesta de Sor Filotea de La Cruz, escrita en 1691, puede ser leída como un manifiesto en favor del acceso de las mujeres del conocimiento que “no solo le es lícito,
sino muy provechoso”, por eso, si bien después de esto, ella renuncia a todo, vende su biblioteca y no escribe más, su figura es de vital importancia para pensar en un
modelo de igualdad de acceso a la letras al conocimiento a un trabajo intelectual.

ESCRIBIR DESDE EL CONVENTO.

Más allá de la posición central de Sor Juana como intelectual, en el contexto adverso de México del siglo XVII, sus textos tienen un valor en sí mismo, y son una muestra
clara del virtuosismo y del ingenio de la autora. Estas habilidades le permitieron pronunciarse desde el encierro y expresar, mediante los recurrentes juego con el lenguaje
y con el sentido aquello que estaba prohibido decir y debía callar.
Recursos propios del barroco, como la yuxtaposición de elementos que generan contrastes o alteración del orden sintáctico habitual, fueron las herramientas de
expresión para “decir y no decir” ciertas crítica y muchos lectores de la época han cuestionado la incursión de Sor Juana en temas amorosos y de género en función de su

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elección por la vida monástica y su pertenencia a la Iglesia católica. Se podría asegurar que el convento es el espacio que le permite proyectar sus pensamientos, legalizar
su escritura, y, en todo caso, ser la mujer que la sociedad de la época jamás le hubiera permitido ser.

LAS EXPRESIONES BARROCAS DEL AMOR.

En su prolífica obra, Sor Juana Inés de La Cruz, vertió conceptos profundos referidos a las diferentes expresiones del amor humano, divino e intelectual. En sus sonetos,
en sus romances, autos sacramentales, redondillas, silvas, villancicos, le cantó al amor humano, aunque no tuvo la oportunidad de experimentarlos. También, dedicó su
poesía al amor de Dios y a la sabiduría, dos expresiones a la que admiraba con devoción. Los temas profundos que aparecen en sus obras, son el amor auténtico, el amor
apasionado y doloroso, la separación del ser amado, el dolor ante la muerte del ser querido, los celos, la vanidad de la ciencia humana y el dominio de la razón sobre los
sentimientos y las pasiones.
En la lectura profunda de los poemas de Sor Juana, el resultado nos muestra, sin embargo, una ausencia de la experiencia amorosa. Ella no pudo concretar el amor con
un hombre, no llegó a un encuentro místico con Dios, ni logró el conocimiento universal.
Escribir fue un proceso liberador en el que se sumaron esa ausencia de amor y la marginación de la sociedad y de la Iglesia, que relegaba a la mujer a un segundo plano y
le negaban la posibilidad de acceder a la educación.

RESPUESTA A SOR FILOTEA, ENTRE OTROS TEXTOS.

El texto más transgresor que escribió Sor Juana fue “Respuesta a Sor Filotea de La Cruz”. Es considerada su autobiografía, ya que el relato deja ver una confesión íntima
en la que se manifiesta la gran soledad en la que está inmersa una mujer como ella, que recibe elogio, pero también críticas. Esto se debe a su interés por saber, por
investigar y por cuestionar, incluso, el origen mismo de nuestra existencia. Sor Juana reclamaba el derecho a la educación para las mujeres tanto de las letras profanas,
como de las religiosas. Como consecuencia de esta carta, fue obligada a renunciar a su biblioteca, sus instrumentos musicales y matemáticos, y confinada exclusivamente
al convento.
Si bien, gozó de reconocimiento en vida, en el siglo XIX recibió críticas en las que la acusaban de pedantería y de exceso de gongorismo. En el siglo XX, resurgió el
interés por ella y su obra, volvió admirarse y a ocupar el lugar que le correspondía dentro de la Literatura Universal.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
● CROCI, Paula, GROPPO, Marcela, entre otros (2010) “Literatura. Una perspectiva mítico-trágica 4. ES”. Editorial Estrada (Página 164-166).

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