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Educación y Rezago en México

El documento describe los desafíos de la educación en México, incluyendo el rezago educativo y la falta de infraestructura adecuada en las escuelas. Explica que es necesario investigar el presupuesto y los costos del sector educativo para proponer soluciones que mejoren las condiciones. También resume los antecedentes históricos sobre la descentralización del sistema educativo y la creación de instituciones para gestionar la infraestructura física de las escuelas.

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Educación y Rezago en México

El documento describe los desafíos de la educación en México, incluyendo el rezago educativo y la falta de infraestructura adecuada en las escuelas. Explica que es necesario investigar el presupuesto y los costos del sector educativo para proponer soluciones que mejoren las condiciones. También resume los antecedentes históricos sobre la descentralización del sistema educativo y la creación de instituciones para gestionar la infraestructura física de las escuelas.

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INTRODUCCIÓN

La enseñanza es el pilar en cualquier sociedad, pues constituye el progreso


y desarrollo colectivo e individual; mejores niveles de bienestar social y de
crecimiento económico a su vez enriquece la cultura y el criterio de los seres
humanos. La educación actual en México tiene claroscuros.

Las brechas sociales, el acceso a la educación (situación marcada en las


regiones rurales); se habla incluso de una enseñanza insuficiente y arcaica, donde
la crítica principal es el rezago educativo en los estudiantes del país. Estas son tan
solo algunas de las problemáticas que existen.

Si bien hemos visto desfilar en el poder político de México a un sinfín de


personajes que como ya es costumbre en nuestro país, en campaña se hacen
promesas que una vez estando en el poder quedan en el olvido, y que lejos de
ayudar a mejorar las condiciones en las cuales encuentran al estado pues
tristemente dejan aún más despojados todos los sectores de la población
mexicana.

Se dice que el conocimiento es poder, y el poder de la ciudadanía en


general podría ayudar a cambiar la situación del aspecto educativo
específicamente hablando del presupuesto que se le es otorgado, como se utiliza
y en qué.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

En México se vive una situación de rezago educativo, se trata de una


situación crónica que lleva muchos años y que aumenta la diferencia con los
estados más desarrollados: mientras que el país avanza lentamente el rezago
aumenta. Esto tiene serias consecuencias tanto para las personas como para el
futuro de la sociedad mexicana en la era de la cultura digital y del mundo
globalizado.

Es indispensable un plan de mejoramiento tanto de la infraestructura como


de las condiciones de operación académica de las escuelas más desfavorecidas,
así como establecer compromisos claros sobre el número de escuelas de
CONAFE, Telesecundarias y Telebachilleratos a renovar. En términos de su
reforzamiento pedagógico es recomendable constituir equipos docentes
multidisciplinarios que conformen en las escuelas comunidades para el
aprendizaje.

Por ello ante la situación económica en la cual se encuentra la educación


en México, surge la necesidad de cuestionarnos:

¿Por qué es necesario investigar sobre los costos y el presupuesto que es


destinado específicamente al sector educativo de nuestro país?
JUSTIFICACIÓN

La educación es un aspecto prioritario en la vida social. Todos los tipos de


educación (pública o privada) y de todos los niveles, corresponden a un bien de
carácter público que tienen un beneficio particular para los individuos en su
formación y a su vez poseen un beneficio social formando ciudadanos y
profesionistas a los que se les exige un desempeño social y laboral que contribuya
al beneficio de la sociedad.

El Censo de escuelas de educación básica realizado por el INEGI en 2013,


establece que hay unos 23 mil centros de trabajo en la educación básica de
Veracruz. Mantenerlos actualizados, renovar su equipo y su mobiliario, habilitarlos
con recursos tecnológicos es un reto enorme que consume importantes recursos
económicos.

Alrededor de tres cuartas partes de las escuelas de educación básica en


México están ubicadas en inmuebles diseñados ex profeso, y tienen pizarrón,
mobiliario para estudiantes y profesores. Además del mantenimiento regular,
alrededor de 8 mil escuelas requieren de un edificio construido con un sentido
educativo. Sin mencionar el sin fin de escuelas que ni siquiera cuentan con
centros de cómputo y el mobiliario correspondientes a las actividades que se
llevan a cabo alrededor de este, y si tomamos en cuenta que la actualización de
libros de texto recientes cuanta con información complementaria la cual tiene
manejo en páginas de internet.

Las escuelas de básica tienen condiciones muy diferenciadas para


funcionar: 90% de las escuelas tiene energía eléctrica, 80% baños, pero sólo el
60% tiene agua y sólo el 40% drenaje.

En todo este mundo de información que se puede encontrar al respecto es


necesario estudiar el funcionamiento a profundidad así como factores, costos y
términos para que con este conocimiento se logren proponerse alternativas de
proyectos que puedan dar un nuevo sentido al aspecto económico en la educación
que tanta falta hace en México.
ANTECEDENTES

El 26 de febrero de 2013, en el Diario Oficial de la Federación se publicó el


decreto por el que se reformaba el artículo 3º constitucional. Con esto, no sólo
continuó asentada la obligación del Estado mexicano de ser garante de educación
básica y media superior, sino que también se le confirió la responsabilidad de
asegurar la calidad de la misma. Así, “los materiales y métodos educativos, la
organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y
los directivos garantizarán el máximo logro de aprendizaje de los educandos”.1
Además, en su fracción VIII indica que corresponde al Congreso de la Unión
expedir las leyes que distribuyan la función social entre la federación, las
entidades y los municipios, de tal manera que el proceso educativo sea una
responsabilidad compartida. De esta manera, la reforma incorpora la
infraestructura educativa como un elemento clave para garantizar la calidad de la
educación.

Por 64 años, la gestión y mantenimiento de la infraestructura física


educativa (INFE) estuvo a cargo del Comité Administrador del Programa Federal
de Construcción de Escuelas (CAPFCE). Su objetivo principal, por encomienda de
la Secretaría de Educación Pública (SEP) y según señala el acuerdo presidencial
de febrero de 1944, era organizar y dirigir un sistema nacional de localización,
distribución y construcción de escuelas con base en principios técnicos para cubrir
la demanda de la creciente población en edad escolar y poder adecuar los
inmuebles a las características propias de cada comunidad.

En el marco de programas que buscaban mejorar la gestión pública, en los


años noventa comenzó un proceso paulatino de descentralización educativa para
adecuarse a las necesidades de aquel tiempo. Esta transformación, además de
dar autonomía a los planteles escolares para optimizar su funcionamiento, hacía,
en parte, responsables a las entidades federativas del gasto público en
infraestructura educativa.
La modernización en educación que tuvo lugar a partir de este momento
vino acompañada de una serie de cambios en la normatividad. En 1992 se firmó el
Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica para reorganizar
el sistema con base en cuatro ejes: federalismo (que reforzaba la idea de dar
autonomía a los estados para administrar la infraestructura escolar con base en
sus necesidades particulares), coparticipación de la sociedad civil en la creación
de nuevos planes de estudio, reformulación de contenidos educativos y
revitalización de la función magisterial (DOF, 1992).

Además, en 1996 se firmó el Decreto de Descentralización del CAPFCE, a


partir del cual los estados se hacían responsables de la gestión de la
infraestructura en sus demarcaciones y se comprometían a crear sus propios
institutos de infraestructura mediante la firma de Convenios Únicos de Desarrollo
(INIFED, 2012). Si bien los institutos se crearon en diferentes momentos, al día de
hoy todas las entidades cuentan con su propio organismo de infraestructura.2
Para 2008, se expidió la Ley General de la Infraestructura Física Educativa
(LGIFE) para regular los procesos de construcción, certificación y evaluación
relacionados con la gestión de infraestructura educativa (DOF, 2018).

En su artículo 2, la norma señala que estos procesos no se harán


indistintamente, sino que obedecerán a una estricta planeación para que, en caso
de que los programas que de ella se desprendan arrojen malos resultados o
presenten mejoras marginales, éstos no sigan implementándose o apliquen
cambios en su marco regulatorio o metodología para alcanzar sus resultados.

Derivado de la LGIFE, se abrogó la ley del CAPFCE y éste transitó al


Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED) y, si bien
orgánicamente tienen diferencias, en esencia comparten la misma visión. Su
objetivo general, en cumplimiento con el artículo 16 de la LGIFE, es mantener la
infraestructura escolar del país con instalaciones seguras, integrales y de calidad
vinculadas al modelo educativo nacional (SEP, 2014). Como parte de sus
objetivos específicos, el INIFED deberá vigilar los procesos de construcción y
equipamiento de la INFE al servicio del Sistema Educativo Nacional (SEN),
desarrollar un sistema de información del estado físico de las instalaciones,
elaborar y administrar proyectos de inversión para construcción y promover la
participación social en los procesos de gestión de la infraestructura educativa
nacional (SEP, 2014). Además, debe fortalecer la investigación en materia de
infraestructura para que el rigor científico determine la gestión de la misma y, con
base en el artículo 19 de la LGIFE, puede emitir normas y especificaciones
técnicas para la elaboración de estudios y obras que lleven a la mejora de la INFE.

El INIFED tiene presencia en todo el país mediante institutos estatales de


infraestructura, descentralizados del gobierno local, con autonomía de gestión y
funcionamiento.3 Por otra parte, una de las asignaturas pendientes del INIFED es
la creación de un sistema nacional de información confiable de infraestructura
educativa para medir el impacto real de los programas que buscan mejorarla.
Aunque el instituto lleva tiempo levantando cédulas de información técnica para
recabar datos sobre las principales necesidades de los centros escolares, al día
de hoy el CEMABE, un censo realizado hace cuatro años y cuyas cifras bien
podrían ya no ser del todo útiles, así como las bases de datos F-911 y el Sistema
Nacional de Información Estadística Educativa sirven como referencia para
plantear estrategias de largo alcance que busquen mejorar la INFE.
OBJETIVOS

Objetivo general

Identificar la metodología en la cual se realiza la asignación de recursos al


sector educativo de México.

Objetivos específicos

 Detectar cuáles son los costos del sector educativo.


 Describir como es el financiamiento de la educación.
 Informar de las medidas de la magnitud del financiamiento.
MARCO TEÓRICO

Los costos en el sector educativo

En México, el gasto público en educación no garantiza mejores condiciones


económicas y sociales; pues está asociado con una asignación desigual del
presupuesto. El gasto privado es un privilegio de los hogares más ricos y varía por
condición socioeconómica y edad. Esto amplifica las desigualdades que no son
atendidas desde el sector público. Aunque el gasto público para EB beneficia en
mayor proporción a las familias más pobres, el gasto para la educación de la
primera infancia es insuficiente y el gasto para ES y Posgrado beneficia en mayor
proporción a los hogares más ricos. Esta tendencia no cambia con la aprobación
del Paquete Económico 2023.

Inversión educativa pública

El gasto público para educación sumó 795 mil 716 mdp; 69.8% de este
gasto benefició a 21.9 millones de estudiantes de los primeros cinco deciles de
ingreso. El gasto en Educación Básica (EB) es progresivo; 54.9% se concentró en
los primeros tres deciles. Mientras que el gasto para Educación Superior (ES) es
regresivo; el decil I concentró 5.6% del gasto de ES, contra 11.3% y 6.3% del decil
IX y X. Además, 33.4% del gasto para Posgrado fue para el decil X.

Por su parte, el 77.2% del gasto público para Educación Media Superior
(EMS) se concentró en los primeros seis deciles de ingreso. La ENIGH reportó 5.0
millones de estudiantes en este nivel, esto es, 478 mil estudiantes más de lo
reportado por la SEP; este gasto no evitó la deserción escolar durante la
pandemia, que afectó principalmente a los estudiantes en hogares cuyo jefe del
hogar perdió su empleo o que se encontraban en condiciones de mayor
vulnerabilidad (BID 2022b). Por último, el gasto en educación para adultos
benefició a 393 mil personas mayores de 15 años; 55.8% forman parte de los
primeros tres deciles de ingreso. No obstante, el gasto por alumno es la mitad de
lo que recibe en promedio un estudiante de EB.
Desarrollo en la primera infancia

Por otra parte, no se destinan recursos públicos suficientes para el


desarrollo de la primera infancia. El monto para educación inicial representó 0.08%
del gasto total. El gasto público no funciona como un instrumento eficaz para que
la primera infancia tengan acceso a educación, lo que limita los retornos de invertir
más tarde en la vida, y que la educación garantice igualdad de oportunidades para
los hogares más pobres.

Implicaciones de política pública

En México, la distribución del gasto público no responde a criterios de


equidad. Los hogares con mayores ingresos destinan una mayor proporción de
sus recursos a la educación para compensar la falta de acceso y la menor calidad
de la educación pública. Igualmente, invierten en el desarrollo de habilidades a lo
largo de todo su ciclo de vida.

El gasto público para EB beneficia en mayor proporción a los hogares con


menores ingresos, y el gasto para ES y Posgrado beneficia a los hogares más
ricos. El acceso a este nivel educativo está vinculado con incrementos en la
productividad y en los salarios de los trabajadores. Por lo que debe ampliarse el
acceso de la población de menores ingresos a la EMS y ES.

Asimismo, únicamente la primera infancia de hogares con mayores


ingresos tiene acceso a educación temprana mediante el gasto educativo privado;
este gasto puede llegar a ser 100 veces mayor de lo que se destina en los
hogares más pobres, mientras que el gasto público es nulo. La inversión en el
desarrollo de la primera infancia permite desarrollar capacidades y habilidades
desde los primeros años de vida y disminuir las desigualdades (BID 2019).

Para 2023, el gasto público para educación representaría 3.24 puntos del
PIB, se encuentra por debajo de los niveles de prepandemia, de 3.84 puntos del
PIB, y al menos, 0.76 puntos del PIB por debajo de la recomendación del BID de
entre 4.0 y 6.0% del PIB (BID 2022a). No obstante, al igual que en 2020, el gasto
no responde a criterios de equidad, por lo que la educación pública se ve limitada
para igualar oportunidades para los hogares con condiciones socioeconómicas
más bajas.
Financiamiento de la educación

La educación es un derecho humano; un factor clave del desarrollo; y uno


de los instrumentos más eficaces para garantizar la igualdad de oportunidades,
reducir la pobreza y promover el empleo, los ingresos y la salud (BM 2022). La
educación de calidad permite alcanzar dichos efectos benéficos, y para ello, se
requiere contar con los recursos adecuados y utilizarlos de manera eficiente (INEE
2014).

El financiamiento público para educación es una herramienta política


fundamental, que beneficia principalmente a los estudiantes con condiciones
socioeconómicas más bajas. En tanto que la inversión educativa privada que
realizan los hogares varía por condición socioeconómica, nivel educativo y grupo
etario (BID 2020; Reyes, M. 2005).

Esta investigación tiene como objetivo analizar cuánto y en qué nivel


educativo gastaron las y los mexicanas, y la complementariedad del gasto público
y privado durante 2020. El análisis se presenta por decil de ingresos y ciclo de
vida.

Inversión educativa: desigual e inequitativa

En 2020, el gasto en educación ascendió a un billón 51 mil millones de


pesos (mdp); 75.7% fue gasto público y 24.3% gasto privado. La inversión
educativa total alcanzó 4.5% del PIB, mientras que los países de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) destinan en promedio
4.9% de su PIB, y de esta inversión, el 83.7% corresponde a financiamiento
público (OCDE 2021). En México, la proporción del gasto privado es 1.5 veces lo
que destinan los países de la OCDE.

Inversión educativa privada

El gasto privado puede destinarse a clases particulares que complementan


el financiamiento público o a compensar la falta de acceso y la menor calidad de
las escuelas públicas (BID 2017). En 2020, el gasto privado de los hogares
representó 1.1% del PIB; sin embargo, este gasto depende de la condición
socioeconómica, ya que 53.1% de este gasto se concentra en los tres deciles de
mayor ingreso, en específico, 25.9% del gasto correspondió al decil X.

El gasto privado en educación representó entre 3.9% y 7.5% del gasto


monetario total. Únicamente los hogares de mayores ingresos pueden acceder a
este privilegio, ya que el gasto monetario promedio anual alcanza una diferencia
de $246,880 pesos. No obstante, las condiciones económicas adversas afectan en
mayor medida al gasto educativo privado (INEE 2014). La crisis de la pandemia
por Covid-19 desplazó el gasto educativo; este pasó de representar 8.6% del
gasto monetario total en 2018 a 6.0% en 2020.

En 2020, 82.5% del gasto privado se realizó a nivel persona y 17.5% a nivel
hogar. Por un lado, 32.7% se destinó a educación profesional a nivel persona,
15.5% a EMS, 15.3% a primaria y, el 19.0% restante se destina a Preescolar,
Secundaria, Posgrado, Técnica y enseñanza adicional. Con excepción del primer
decil, la principal erogación corresponde a educación profesional. Por otro lado, la
distribución del gasto a nivel hogar se destinó principalmente a la compra de libros
(5.4%); gastos recurrentes2 (2.5%); enseñanza adicional (2.4%) y; a pagos
imprevistos3 (2.3%). Los hogares del decil X destinaron 2 mil 872 mdp a la compra
de libros, esto es 5.2 veces más de lo que destinó el primer decil.

Para el gasto a nivel persona, se calcula el gasto promedio en educación


por edad. Este gasto varía por condición socioeconómica y edad. Con excepción
del decil VII y IX, el gasto promedio más alto se alcanza en el rango de 15 a 20
años. Por ejemplo, a nivel nacional una persona de 20 años gastó en promedio
$6,982 pesos en educación, mientras que una persona de la misma edad en el
decil I y X gastó $1,174 y $48,374 pesos, respectivamente. Después de los 25
años, el gasto educativo de las personas del decil I y II llega a ser nulo o alcanza
hasta $276 pesos. En comparación, las personas del decil X destinaron hasta
$7,995 pesos.
Las medidas de la magnitud del financiamiento

Invertir en educación es invertir en el talento de un país, porque permite a


las personas el desarrollo de capacidades con las que podrán acceder a mejores
empleos, contribuyendo así a la reducción de la desigualdad. En el PPEF
destacan los aumentos en programas como La Escuela es Nuestra (87.7%),
Universidades para el Bienestar Benito Juárez (39.6%) y Becas para el Bienestar
en Educación Media Superior (5.5%), así como una inversión de mil 398 mdp para
la compra de mobiliario, equipos de cómputo e infraestructura.

Aspectos relevantes del PPEF 2023 en materia educativa:

 Recursos a la función de educación: El PPEF 2023 considera


945 mil 11 mdp para la función educación que comprende la prestación de
los servicios educativos en todos los niveles, en general a los programas,
actividades y proyectos relacionados con la educación preescolar, primaria,
secundaria, media superior, técnica, superior y posgrado, y servicios
auxiliares de la educación, en cualquier ente público del gobierno. Esto es
equivalente a 3% del PIB estimado para 2023 en los Criterios Generales de
Política Económica. En comparación con el PEF 2022, este monto es 6.5%
mayor en términos reales.
 Recursos para la SEP: El Ramo 11 tiene contemplados 402
mil 277 mdp en el PPEF 2023, un aumento de 6.9% en términos reales
respecto a lo aprobado en el PEF 2022. La SEP es la segunda Secretaría
con mayor presupuesto asignado conforme al proyecto presentado.
 Recursos asignados por nivel educativo para la SEP: De
acuerdo con el PPEF 2023, se asignan dentro de la SEP los recursos para
los diferentes niveles educativos mostrados en la siguiente tabla. En
comparación con el PEF de 2022, el nivel educativo con mayor incremento
de recursos es el de Educación Básica (22% en términos reales). Incluye
las acciones relacionadas con el fomento, prestación, regulación,
seguimiento y evaluación de los servicios de educación básica (educación
preescolar, primaria y secundaria), media superior, superior, posgrado y
para adultos, así como el desarrollo de la infraestructura en espacios
educativos vinculados a cada nivel.
 SEP Programas presupuestarios: Dentro del PPEF 2023 se
consideran 186 mil 491 mdp para los principales programas
presupuestarios. Todos los programas enlistados recibirán más recursos en
comparación con el PEF 2022.
SEP Gasto Administrativo: Los recursos para la operación y
funcionamiento del aparato burocrático de la SEP alcanzarán los 160 mil
376 mdp de acuerdo con el PPEF 2023.
Servicios personales: 128 mil 847 mdp que incluye el pago de
sueldos, salarios y remuneraciones del personal. En comparación con el
PEF 2022 aumentó 2% en términos reales.
Materiales y suministros: 10 mil 721 mdp que comprenden la
compra de suministros de oficina, alimentos y materias primas. Es 12% más
alto, en términos reales, que lo aprobado en el PEF 2022.
Servicios generales: 20 mil 808 mdp que contempla el pago de
servicios básicos de inmuebles (agua, gas, luz, etc.), traslados y viáticos y
gastos de ceremonias, un aumento de 7% en términos reales respecto al
PEF 2022.
SEP Recursos a inversión educativa: Para 2023 se estiman mil 398
mdp para inversión educativa. Los recursos se destinarán a la compra de
mobiliario, equipos de cómputo y tecnologías de la información, así como
en infraestructura (obra pública) y en el mantenimiento de edificaciones ya
existentes.
Recursos provenientes de la SEP para educación en los estados:
En 2023, la SEP destinará 106 mil 613 mdp para los 31 estados sin contar
a la Ciudad de México. Las entidades con el mayor presupuesto per cápita
son Colima ($2,382), Sinaloa ($1,934) y Campeche ($1,637), mientras que
el Estado de México ($386), Guanajuato ($540) y Veracruz ($550) tienen el
menor presupuesto per cápita.
Presupuesto de la SEP en el tiempo: Al observar los recursos
ejercidos y presupuestados a la SEP durante los últimos 11 años, se
encuentra que el año con la mayor asignación de recursos en términos
reales fue 2015.
DISEÑO METODOLÓGICO

Título: La asignación de recursos al sector educativo de México

Enfoque De Investigación: Cualitativo

Nivel De Investigación: Descriptivo

Procesamiento De Datos: Análisis De Contenido


ANÁLISIS

Los recursos asignados a la educación se reconocen como la inversión más


rentable que se pueda hacer para impulsar el desarrollo de un país, pero son
escasos los estudios sobre el sostenimiento del sistema educativo mexicano en su
conjunto. La situación nacional se evalúa en el contexto de la OCDE. Se recurre a
indicadores inclusivos en lugar de números absolutos para facilitar la comprensión
de las grandes cantidades que involucran los análisis y a precios internacionales
para permitir comparaciones directas entre países con economías asimétricas.

Hoy observamos un claro consenso en la sociedad mexicana sobre la


necesidad de asignar mayores recursos a la educación. Prácticamente nadie
cuestiona la importancia estratégica que tiene la inversión en educación como
principal palanca para impulsar el desarrollo del país, reducir las enormes
diferencias en la distribución de la riqueza nacional y lograr mejores condiciones
de vida para todos.

Comencemos por recordar dos conceptos que necesitaremos en adelante.


El producto interno bruto (PIB) expresa en términos monetarios el valor de toda la
actividad de una economía durante un periodo determinado, generalmente un año,
y se ha impuesto internacionalmente como la medida reina en la economía; en el
campo de la educación se aplica para medir su costo. Por otra parte, el gasto
nacional en educación resume todos los recursos asignados por el país al
sostenimiento de los servicios educativos y puede dividirse en dos fuentes, los
recursos públicos administrados por el gobierno y aquéllos que aportan
directamente los particulares para pagar la escuela de sus hijos.

En términos del PIB mexicano, la evolución del gasto nacional que ha


implicado el sostenimiento de la educación en años recientes muestra una clara y
sostenida tendencia al crecimiento, interrumpida sólo por una caída en el año
1995, que fue producto de una de las mayores crisis económicas que ha sufrido el
país.
Según el reporte de la OCDE, México es uno de los ocho países de esta
organización en los que el gasto en educación ha crecido más rápido que su
correspondiente PIB per cápita. Los parámetros internacionales nos permiten
comenzar a medir la magnitud del esfuerzo que los mexicanos estamos haciendo
para apoyar a la educación.

Es importante analizar el costo por nivel educativo, pues aquí podemos


encontrar distorsiones importantes que afecten el desarrollo armónico del sistema
educativo en su conjunto. Es claro que en ningún país puede costar lo mismo un
alumno de preescolar o primaria que uno que estudia en los programas
profesionales o de posgrado. Los costos de la educación tienden a aumentar
notablemente conforme se asciende en los niveles. Pero de qué tamaño debe ser
la diferencia, es el punto a observar.

Debemos recurrir a la Clasificación Internacional Normalizada de la


Educación (CINE) formulada por la Unesco (1997), que es la que aplica la OCDE
en su panorámica educativa. Toda vez que resultará fundamental en lo que sigue,
recordemos la estructura de la CINE, según su aplicación al sistema educativo
mexicano. Los programas educativos se clasifican en siete niveles:

0. Preescolar, que según las reformas de 2002 a la Ley general de


educación abarca tres grados de educación básica y obligatoria previos al ingreso
a la escuela primaria;

1. Primaria, compuesto por seis grados.

2. Primer ciclo de enseñanza secundaria, compuesta por tres grados y que


en México se le conoce simplemente como secundaria.

3. Segundo ciclo de enseñanza secundaria, también incluye tres grados y la


llamamos educación media superior.

4. Enseñanza postsecundaria no terciaria, que en México no resulta


aplicable porque actualmente no existen programas educativos clasificables en
este nivel.
5. Primer ciclo de la educación terciaria, que incluye los programas que
llamamos técnico superior universitario o profesional asociado, licenciatura,
diplomado, especialidad y maestría, y el último nivel CINE.

6. Segundo ciclo de la educación terciaria, que en México sólo incluye al


doctorado.
CONCLUSIONES

A pesar de que de ninguna manera puede considerarse menor el esfuerzo


económico que ha hecho nuestro país para sostener la educación, seguimos
estando lejos de los países desarrollados, grupo al que México debe pertenecer
por sus condiciones de bienestar social y no sólo por su membresía en la OCDE.

En un mundo en que la importancia de la información, la ciencia y la


tecnología ha dejado de ser cuestión de mera retórica para convertirse en una
realidad insoslayable, México se encuentra en un perverso círculo vicioso: el bajo
nivel educativo de la población nos impide competir en condiciones favorables en
la economía mundial; en consecuencia, no podemos generar el crecimiento que
aporte los recursos necesarios para mejorar cuantitativa y cualitativamente nuestro
sistema educativo, lo que nos regresa al principio, pues sin una población
suficientemente educada no podemos competir en el mundo globalizado. Los
países que en las últimas décadas han alcanzado el desarrollo lograron romper
este círculo vicioso apostando por la inversión en educación, a pesar de las
múltiples e ingentes necesidades de su población. No es sensato esperar a que la
economía mejore para disponer de mayores recursos, por difícil que resulte
posponer otras necesidades sociales, los recursos para la educación deben tener
el carácter de máxima prioridad.
RECOMENDACIONES

Ante esta situación que parece no poder romper el bucle en el que se


encuentra México, no basta con aumentar significativamente los recursos para la
educación. Se considera que también es indispensable una política de estado que,
concurrentemente al incremento de recursos, aplique sin reservas dos líneas de
estrategia.

En primer lugar, queda claro que no es posible que las grandes


necesidades sociales, la educación incluida, sean sostenidas únicamente con
fondos públicos. Sin reducir en forma alguna la obligación (de carácter
constitucional en México) que tiene el Estado de sostener la parte fundamental del
sistema educativo, la participación de los particulares deberá mantener la
tendencia a crecer que hemos visto en este estudio. Pero un liberalismo irracional
que reduce el control del Estado ha demostrado que puede convertir a la
educación privada en un negocio que sacrifica la calidad en aras del lucro
desmedido. El gobierno debe buscar alternativas para apoyar económicamente a
las instituciones educativas privadas, siempre que éstas se sometan a
evaluaciones sistemáticas de la calidad del servicio educativo que prestan.

En segundo lugar, en lo relativo a la aplicación de los recursos, el gobierno


no puede seguir permitiendo que el gasto corriente —principalmente el pago de
salarios, que constituye su parte sustantiva— deje al sistema educativo
prácticamente sin recursos para el mantenimiento y el gasto de capital. Aunque no
discutiríamos el hecho de que el profesor es el elemento central, también se
requieren instalaciones, equipamiento, material didáctico y mantenimiento para
que el sistema educativo funcione con niveles de calidad competitivos
internacionalmente.

En cierta plática en que se discutía la necesidad de invertir en estos rubros,


un profesor afirmaba que en México los educadores se habían distinguido por su
heroísmo, al ser capaces de llevar a cabo el proceso educativo debajo de
cobertizos o incluso a la sombra de un árbol. Sin dejar de reconocer la enorme
contribución que hicieron los maestros en nuestra gesta educativa, creemos que
ya es hora de que México cuente con una verdadera educación de clase mundial,
a la altura de nuestra nación, y para lograrlo no se plantea afectar los salarios de
los maestros, sino administrar racional y honestamente los recursos destinados a
la educación creemos que ya es hora de que México cuente con una verdadera
educación de clase mundial, a la altura de nuestra nación, y para lograrlo no se
plantea afectar los salarios de los maestros, sino administrar racional y
honestamente los recursos destinados a la educación.
BIBLIOGRAFIAS

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ANEXOS

Tabla 1 Tema: Inversión Educativa Privada

Tabla 2
Tabla 3 Tema: Implicaciones de política pública

Tabla 4 Tema: SEP Programas presupuestarios


Tabla 5 tema: Presupuesto de la SEP en el tiempo

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