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¿Influye El Tipo de Maltrato Sufrido en La Infancia en La Adopción de Los Mecanismos de Afrontamiento Adultos?

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dossier

I.S.S.N. publicación impresa: 0214-347 X


dossier
¿Influye el tipo de maltrato sufrido en la infancia en la adopción de los mecanismos de afrontamiento adultos?
I.S.S.N.: 1989-9076
doi: dx.medra.org/10.14635/IPSIC.1894 Infancia en riesgo (2021) 122, 2-15

¿Influye el tipo de maltrato sufrido en la infancia en


la adopción de los mecanismos de afrontamiento
adultos?
Does the type of maltreatment suffered in childhood
influence the adoption of adult coping mechanisms?

Fecha de recepción: 26-05-2021 Aitana Gomis Pomares


Fecha de aceptación: 01-12-2021 Departamento de Psicología Evolutiva, Educativa, Social y Metodología.
Universitat Jaume I, Castellón
Lidón Villanueva
Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación, Social y Metodología.
Universitat Jaume I Castellón

resumen/abstract:
Las Experiencias Adversas en la Infancia (ACEs) son un factor de riesgo para múltiples patologías tanto físicas como
psicológicas, y pueden conllevar la adopción de estrategias de riesgo como el consumo de drogas, las conductas
transgresoras, u otro tipo de mecanismo de afrontamiento como la creencia religiosa. Así, el objetivo de este estudio
es analizar cómo influyen las ACEs en la adopción de diferentes estrategias de afrontamiento, en concreto: consumo de
sustancias, fracaso escolar, creencias religiosas y alistamiento en el ejército. Los participantes, 490 jóvenes de entre
18 y 20 años, respondieron al cuestionario de Experiencias Adversas Infantiles (abuso, negligencia y disfunciones en
el hogar), así como a diferentes preguntas sobre las variables de estudio. Los resultados indicaron que las estrategias
de afrontamiento variaban en función del tipo de experiencia adversa sufrida. Por ejemplo, el abuso se asociaba con el
consumo de drogas, la negligencia, con el fracaso escolar y las disfunciones en el hogar, con la perdida de religiosidad.
En conclusión, parecen existir diferentes mecanismos de afrontamiento en función del tipo de maltrato específico, lo
que puede permitir una actuación y detección mucho más temprana y eficiente por parte de los profesionales.
Adverse Childhood Experiences (ACEs) are a risk factor for multiple physical and psychological pathologies, which can
lead to the adoption of risky strategies such as drug and alcohol use, deviant behaviours, or other coping mechanisms
such as religious beliefs. Thus, the main objective of this study is to analyse how ACEs influence the adoption of
different coping strategies, specifically: substance use, school failure, religious beliefs, and enlistment in the army.
Participants were 490 young people between 18 and 20 years old, who responded to the Adverse Childhood Experiences
questionnaire (abuse, neglect, and household dysfunctions), as well as to different questions about the study variables.
The results indicated that coping strategies varied according to the type of adverse experience suffered. For example,
abuse (physical, emotional, and sexual) was associated with drug use, neglect (physical and emotional) with school
failure and dysfunction at home (alcoholic family member, domestic violence, etc.), with loss of religiosity. In conclusion,
there seem to be different coping mechanisms depending on the specific type of maltreatment, which may allow for
much earlier and more efficient action and detection by professionals.

palabras clave/keywords:
Experiencias adversas en la infancia, mecanismos de afrontamiento, drogas, fracaso escolar, creencias religiosas y
ejército.
Adverse childhood experiences, coping mechanisms, drugs, school failure, religious beliefs, and army.

Correspondencia:[email protected]
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Aitana Gomis Pomares y Lidón Villanueva

Introducción
Las experiencias adversas en la infancia o más conocidas en inglés como Adverse Child-
hood Experiences (ACEs), son definidas como un conjunto de eventos negativos relaciona-
dos entre sí, junto a la falta de recursos individuales, familiares o ambientales para enfren-
tarlos de una forma satisfactoria, volviéndolos potencialmente traumáticos (Vega-Arce &
Nuñez-Ulloa, 2017). Dentro de estas experiencias adversas, se incluyen diferentes eventos
tales como el maltrato físico o psicológico, el abuso sexual, la negligencia, ser testigo de
violencia intrafamiliar, el consumo de sustancias por parte de un miembro de la familia, la
separación o divorcio de los padres, la enfermedad mental o encarcelamiento de un miem-
bro de la familia.
Las investigaciones retrospectivas realizadas en adultos indican que las ACEs son frecuen-
tes y concurrentes (Felitti et al., 1998; Iniguez & Stankowski, 2016). En preescolares, se
estima que más del 60% ha vivido al menos una experiencia adversa (Grasso et al., 2012) y
el 12.5% ha experimentado dos o más (National Center for Health, 2011). Al respecto, algu-
nos autores establecen que la exposición a un evento adverso aumenta entre 2 y 18 veces la
probabilidad de sufrir otro tipo de adversidad (Dong et al., 2004).
En este sentido, se ha observado que las personas que sufren experiencias traumáticas du-
rante la infancia o la adolescencia tienden a presentar más problemas de salud física y men-
tal en la edad adulta que las que no las sufren. Entre ellos pueden encontrarse problemas en
el bienestar psicológico (Nurius et al., 2019), quejas somáticas, obesidad, insatisfacción se-
xual (Anda et al., 2006), enfermedades autoinmunes (Dube et al., 2003), e incluso la muerte
prematura (Brown et al., 2009).
La conexión entre las ACEs y este enorme espectro de resultados negativos puede ser debi-
da a la activación y el uso de mecanismos conscientes y/o inconscientes para hacer frente al
estrés y la ansiedad que provoca la vivencia de experiencias adversas. En otras palabras, la
adversidad en la infancia está fuertemente ligada al deterioro social, emocional y cognitivo,
y a la adopción de conductas de riesgo para la salud, que promueven la aparición de estos
resultados negativos (Briggs et al., 2021; Felitti, 1998; Hughes et al., 2017; Kelifa et al.,
2021).
En este sentido, conductas como el consumo de alcohol y drogas o el fracaso escolar, se
convierten en mecanismos de afrontamiento eficaces a corto plazo debido a sus beneficios
inmediatos, así como en formas de escapar de la dramática realidad de las experiencias
negativas (Dube et al., 2003). Sin embargo, a largo plazo, estas estrategias se vuelven de-
sadaptativas y pueden conducir a resultados negativos. En esta línea, estudios anteriores
sugieren que los traumas producidos en la primera infancia pueden conducir a una serie
de resultados negativos para la salud como el abuso de drogas, tanto entre los adolescentes
como entre los adultos (Finkelhor, 2020; Heffernan et al., 2000). Por ejemplo, se ha demos-
trado que el abuso físico y sexual en la infancia está asociado con el uso de drogas ilegales
(Brockie et al., 2015). Además, el impacto que producen las ACEs en el consumo de drogas
ilícitas, parece ser un fenómeno consistente a lo largo del tiempo (Leban & Gibson, 2020),
e incluso trasciende los cambios seculares, como la disponibilidad de drogas, las actitudes
sociales hacia las drogas y las políticas preventivas (Dube et al., 2003).

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¿Influye el tipo de maltrato sufrido en la infancia en la adopción de los mecanismos de afrontamiento adultos?

Por otro lado, también se ha observado que el maltrato infantil tiene un efecto negativo en el
rendimiento académico y el éxito escolar de los niños. Cuando los investigadores compara-
ban a los niños maltratados con los no maltratados, descubrieron que los niños maltratados
estaban menos atentos, participaban menos en clase, tenían calificaciones más bajas, pre-
sentaban peores resultados en los exámenes, suspendían más veces y tenían más probabili-
dades de abandonar la escuela (Leiter, 2007; Shonk & Cicchetti, 2001). Con respecto a esto,
algunos estudios han constatado que los niños que han sido desatendidos, es decir, que han
sufrido negligencia física y/o emocional, presentan peores resultados académicos que los
niños que han sufrido abusos físicos (Erickson & Egeland, 1996; Jonson-Reid et al., 2004).
Así pues, en una relación dosis-efecto, las ACEs estarían vinculadas a un menor rendimien-
to académico, al incumplimiento de los estándares del curso y a una menor puntuación en
las pruebas estandarizadas de rendimiento, a dificultades de comportamiento y disciplina, y
al absentismo escolar (Bethell et al., 2014).
Aparte de esto, la adversidad durante los primeros años de vida también parece interferir
en el desarrollo de determinadas creencias acerca de quiénes somos y como entendemos
el mundo. Así pues, algunos autores han evidenciado la interferencia que las ACEs pue-
den producir en el desarrollo de las creencias religiosas y espirituales entendiendo estas
como aquellas ideas consideradas como verdaderas por quienes profesan una determinada
religión (Dervic et al., 2006). En esta línea, la investigación sugiere que la adversidad y la
religiosidad tienen una relación recíproca. Las creencias religiosas y espirituales pueden
amortiguar el impacto de la adversidad, y a su vez, la adversidad experimentada durante la
infancia y la adolescencia influye en las creencias religiosas en la edad adulta (Dervic et al.,
2006). Por ello, los maltratos sufridos en la infancia suelen provocar la pérdida de valores
religiosos y espirituales (Dervic et al., 2006; Reinert & Edwards, 2009).
Por otro lado, el alistamiento en el ejército, también podría ser un acto instrumental para
escapar de entornos familiares adversos (Blosnich et al., 2014), elevando así potencialmen-
te la prevalencia de las ACEs entre las poblaciones militares (Sadler et al., 2004; Woodruf
et al., 2006). En esta línea, estudios previos han mostrado que los hombres con un historial
de servicio militar tenían más del doble de probabilidades que los hombres sin historial de
servicio militar de declarar haber sido forzados a tener relaciones sexuales antes de los 18
años (Blosnich et al., 2021). En otros estudios como en del Sadler et al., (2004), se encon-
tró que entre población militar femenina, más de la mitad reconoció haber sufrido abusos
físicos o sexuales antes de alistarse en el ejército; de entre ellas, el 86% indicó que se alistó
para escapar de un entorno abusivo o angustioso. De igual modo, entre mujeres veteranas
militares, el 90% habían crecido con padres perpetradores en comparación con el 10% que
se encontró en mujeres no militares (Schultz et al., 2006).
Por lo general, como se ha visto hasta el momento, es el impacto acumulativo de múltiples
ACEs el que conduce a conductas de riesgo y resultados negativos en la vida adulta (Felitti
& Anda, 2010). Sin embargo, numerosos autores indican que también deben considerarse
las contribuciones individuales de las ACEs específicas, ya que presentan un impacto di-
ferencial (Agnew, 2001; Sharp et al., 2012). Por ejemplo, los niños que han sido víctimas
de abuso físico tienen casi el doble de probabilidades de ser arrestados como resultado de

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Aitana Gomis Pomares y Lidón Villanueva

haber cometido un crimen violento en la adultez (Widom & Maxfield, 1996), o de presentar
conductas transgresoras (Gomis-Pomares & Villanueva, 2020). Por otro lado, los menores
expuestos a violencia doméstica o a abuso sexual, tienen una mayor probabilidad de con-
sumir drogas (Sharp et al., 2012), mientras que la negligencia y abuso físico se asocian
positivamente con un mayor consumo de alcohol (Shin et al., 2013). Otros estudios sobre
ACEs específicos incluyen que la negligencia emocional está inversamente relacionada con
el rendimiento escolar (Basto-Pereira et al., 2016).
Así pues, este trabajo no solo incorpora el efecto total de las ACEs sino que, de forma
adicional, se incluye el efecto diferencial de cada tipo de experiencia traumática (abuso,
negligencia y disfunciones en el hogar), con la finalidad de analizar los posibles matices
existentes. Asimismo, en muestra española, son escasos los estudios que han aplicado el
cuestionario de experiencias infantiles adversas (ACE), de Felitti et al., (1998), por lo cual,
este valor se añade a las fortalezas del estudio. Por último, conocer el papel que juegan las
ACEs podría ayudarnos a comprender mejor en qué situaciones se propicia la adopción o
el abandono de estrategias de afrontamiento de riesgo. De modo que, comprobar la relación
entre las ACEs y las distintas estrategias adoptadas podrá ayudarnos a priorizar los recursos
profesionales y económicos existentes en la prevención de las consecuencias del maltrato.
Por ello, el objetivo principal de este trabajo es explorar el poder predictivo que tiene la
exposición a diferentes formas de adversidad temprana, incluyendo el abuso, la negligencia
y la disfunción del hogar, en la probabilidad de adoptar diferentes mecanismos de afron-
tamiento como el consumo de sustancias, el fracaso escolar (número de cursos repetidos),
las creencias religiosas y el alistamiento en el ejército, en el periodo de adultez emergente.
Se hipotetiza (1) una relación positiva entre la exposición a experiencias adversas en la
infancia y la probabilidad de consumir drogas y alcohol, el fracaso escolar (repetir curso) y
el alistamiento en el ejército en la edad adulta, (2) una relación negativa entre la exposición
a experiencias adversas en la infancia y las creencias religiosas, y (3) la existencia de un
impacto diferencial de los tipos de ACEs en los diferentes mecanismos de afrontamiento.

Método
Participantes
Se reclutaron 490 participantes con edades comprendidas entre los 18 y los 20 años (M=
18.90 años; DT= .77). Respecto a la distribución muestral, el 37.6% eran hombres y el
62.4% mujeres. La mayor parte de la muestra era de procedencia española (92.7%) frente a
un pequeño porcentaje que pertenecían a minorías étnicas de procedencia latina, rumana o
africana (7.3%). En cuanto al nivel de escolaridad, el 4.3% de los participantes no llegaron a
finalizar la enseñanza secundaria, el 42.7% finalizó la enseñanza secundaria y el 53% poseía
estudios universitarios.
Instrumentos
Cuestionario Sociodemográfico. Se administró un cuestionario sociodemográfico para ob-
tener los datos de sexo, edad, pertenencia a una minoría étnica y si se había o no repetido
algún curso escolar.

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¿Influye el tipo de maltrato sufrido en la infancia en la adopción de los mecanismos de afrontamiento adultos?

Adverse Childhood Experiences Questionnaire (ACE) (Felitti et al., 1998). Este cuestiona-
rio evalúa diferentes tipos de experiencias adversas que puede sufrir un menor durante su
infancia/adolescencia. Dichas experiencias, se clasifican en tres subcategorías principales:
Abuso, compuesto por abuso sexual (4 ítems), físico (4 ítems) y emocional (3 ítems); Negli-
gencia, conformada por negligencia física (5 ítems) y emocional (3 ítems); y Disfunciones
en el hogar, compuesto por vivir en un hogar con violencia doméstica (3 ítems), divorcio
de los padres (1 ítems), abuso de sustancias en el hogar (2 ítems), enfermedad mental en el
hogar (2 ítems) y encarcelamiento de un miembro del hogar (1 ítems). Las áreas de abuso
emocional y físico, negligencia y violencia doméstica, se evaluaron según su frecuencia
desde “0 = Nunca” a “4 = Con demasiada frecuencia”. El resto de las experiencias adversas
se evaluaron de forma dicotómica (Sí/No). Cada experiencia adversa (dimensión ACE) fue
dicotomizada de acuerdo con las instrucciones del autor original (ver Felitti et al., 1998;
Pinto et al., 2014). De este modo, si el sujeto puntuaba uno o más ítems de una dimensión
ACE como “Frecuente” o “Muy frecuente”, la categoría se consideraba presente; de lo con-
trario, se consideraba ausente. Estudios previos han mostrado las adecuadas propiedades
psicométricas de este cuestionario (Holden et al., 2020; Murphy et al., 2014).
Ejército. Se evaluó si el participante estaba o había estado en el ejército mediante la siguien-
te pregunta: “¿Estás o alguna vez has estado en las fuerzas armadas? (ej. ejército)”. La
respuesta se evaluó de forma dicotómica siendo 0= Sí y 1= No.
Religión. Mediante la pregunta “¿Tienes alguna religión?” los participantes indicaban si
tenían o no alguna creencia religiosa. Esta variable también se evaluó dicotómicamente (0=
Sí, 1= No).
Consumo de drogas ilegales. Se evaluó el consumo de drogas ilegales a través de la res-
puesta afirmativa a la siguiente pregunta: “¿Alguna vez has consumido drogas ilegales?”.
Esta variable fue evaluada de forma dicotómica donde 0= Sí y 1= No.
Consumo de alcohol. Los participantes indicaban haber consumido alcohol en el último
año, basándose en la siguiente pregunta: “¿Alguna vez te has emborrachado con bebidas
alcohólicas?”. Como en el caso anterior, la variable se midió con los valores 0= Sí y 1=
No.
Procedimiento
Los datos del presente estudio forman parte del estudio Internacional SOCIALDEVIANCE1820,
cuyo objetivo es el de analizar las consecuencias que las experiencias adversas infantiles tienen
sobre el comportamiento pro/antisocial en el periodo de adultez emergente (para más detalles,
ver Basto-Pereira et al., 2020). Los participantes fueron seleccionados mediante los métodos
de muestreo por conveniencia y bola de nieve en escuelas secundarias, escuelas para adultos,
universidades y organizaciones deportivas de la Comunidad Valenciana. La mayor parte de los
participantes procedían de la universidad (57.14%), seguido de ciclos formativos (28.57%) y
escuelas para adultos (14.29%). Se seleccionaron todos aquellos sujetos con edades compren-
didas entre los 18 a 20 años, independientemente de su situación laboral o de estudios y que no
contaban con discapacidad intelectual, enfermedad mental o problemas con la comprensión del
castellano.
Los cuestionarios eran de autoinforme, y fueron cumplimentados por los participantes me-
diante papel y lápiz en un periodo de tiempo de unos 30 minutos, siempre en presencia de
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Aitana Gomis Pomares y Lidón Villanueva

los investigadores que previamente habían explicado el objetivo del estudio. Además, el
Comité de Ética de la universidad correspondiente, aprobó la realización del estudio (nú-
mero de referencia 22/2018). Todos los participantes dieron su consentimiento informado
por escrito antes de participar en el estudio y los cuestionarios se administraron de forma
colectiva, siempre en presencia de los investigadores, quienes explicaron de antemano el
objetivo del estudio.
Análisis de Datos
Los análisis del presente estudio se realizaron con el programa estadístico SPSS (versión
23.0). Primeramente, se analizó la prevalencia combinada de las diferentes formas de expe-
riencias adversas infantiles. En segundo lugar, se llevaron a cabo análisis de regresión lineal
con la puntuación total de ACEs y las subcategorías ACE abuso, ACE negligencia y ACE
disfunciones en el hogar sobre las variables demográficas (sexo, edad y minoría étnica), y
las diferentes estrategias de afrontamiento (repetir curso, alistamiento en el ejército, creen-
cias religiosas y el consumo de alcohol y/o drogas).

Resultados
En primer lugar, se presentan datos sobre la prevalencia española de las diferentes experien-
cias adversas infantiles (Tabla 1). Como se puede observar, las ACEs con mayor prevalen-

Tabla 1.- Prevalencias Combinadas ACEs

Dimensiones ACE 1 2 3 4 5 6 7 8 9

1. Abuso emocional -

2. Abuso físico 6.4% -

3. Abuso sexual 1.8% 2.9% -

4. Negligencia emocional 3.5% 4.3% 1.6% -

5. Negligencia física 2.0% 2.7% 1.0% 3.3% -

6. Separación de los padres 3.3% 5.3% 3.5% 3.5% 3.1% -

7. Violencia doméstica 2.7% 3.1% 1.4% 1.9% 1.8% 5.1% -


8. Abuso de sustancias
3.7% 4.7% 3.7% 4.3% 3.5% 8.0% 4.1% -
hogar
9. Enfermedad mental familiar 4.1% 5.5% 3.9% 4.5% 3.3% 9.4% 4.5% 8.4% -

10. Encarcelamiento familiar 1.6% 2.0% 1.0% 1.6% 1.4% 2.0% 2.0% 3.3% 2.4%

Nota. N= 490; ACEs= Adverse Childhood Experiences.

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cia forman parte de la categoría “disfunciones en el hogar”, cuya combinación con mayor
prevalencia era la formada por el hecho de vivir con un familiar con enfermedad mental
junto con la separación o divorcio de los padres (9.4%). Seguidamente, convivir con un
familiar con enfermedad mental junto con el consumo de sustancias en el hogar (8.4%), o
el abuso de sustancias en el hogar junto con la separación o el divorcio de los padres (8.0%)
eran las siguientes combinaciones de ACEs con mayores prevalencias entre la muestra. Por
último, dentro de la categoría abuso y negligencia, la combinación entre el abuso físico y el
emocional era la más prevalente (6.4%).
En segundo lugar, se realizaron análisis de regresión lineal con la puntuación total de las
ACEs y las subcategorías ACE abuso, ACE negligencia y ACE disfunciones en el hogar
para analizar su influencia en función de diferentes variables sociodemográficas (sexo, edad
y minoría étnica), y variables como haber repetido curso, el alistamiento en el ejército, las
creencias religiosas o el consumo de alcohol y/o drogas.
En este sentido, la Tabla 2 muestra que las variables que predijeron una mayor probabilidad
de sufrir experiencias adversas en la infancia fueron ser mujer, haber repetido algún curso
escolar o pertenecer a una minoría étnica. A su vez, el hecho de haber sufrido experiencias
de maltrato en la infancia aumentaba la probabilidad de alistamiento en las fuerzas armadas,
así como el consumo de drogas, mientras que disminuía la probabilidad de tener alguna
religión o creencia religiosa. Este modelo explicó el 8.4% de la varianza.
Por otro lado, teniendo en cuenta la categoría ACE abuso (formada por el abuso físico,
emocional y sexual), los resultados indicaron que el hecho de ser mujer aumentaba la proba-

Tabla 2.- Análisis de Regresión Lineal de las Variables Predictoras de ACE Total
IC 95%
B SE t p LL UL
Sexo(1) .47 .15 3.08 .002* .17 .77
Edad .14 .10 1.46 .144 -.05 .33
Minoría étnica .71 .29 2.43 .015* .14 1.28
Repetir curso .21 .11 1.94 .053* -.01 .42
Ejército -4.10 1.11 -3.71 .000* -6.27 -1.93
Religión .34 .16 2.15 .032* .03 .64
Drogas -.48 .15 -3.11 .002* -.78 -.18
Alcohol .30 .22 1.37 .172 -.13 .74

Nota N=490; ACE= Adverse Childhood Experiences; Sexo(1)= Mujer; Nagelkerke R2=.084;
*p<.05; SE= Standard Deviation; LL= Lower Level; UL=Upper Level.

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Aitana Gomis Pomares y Lidón Villanueva

bilidad de haber sufrido este tipo de maltrato infantil específico. De la misma forma, haber
sufrido alguna experiencia de abuso en la infancia, también aumentaba la probabilidad de
alistamiento en la armada y el consumo de drogas ilegales (véase Tabla 3). Este modelo
explicó el 7.9% de la varianza total.

Tabla 3. - Análisis de Regresión Lineal de las Variables Predictoras de ACE Abuso


IC 95%
B SE t p LL UL
Sexo(1) .08 .02 3.95 .000** .04 .12
Edad .02 .01 1.17 .244 -.01 .04
Minoría étnica .07 .04 1.75 .080 -.01 .15
Repetir curso .01 .02 .83 .408 -.02 .04
Ejército -.30 .12 -2.46 .014** -.55 -.06
Religión -.02 .02 -.84 .404 -.06 .03
Drogas -.11 .02 -4.99 .000** -.15 -.06
Alcohol .03 .03 1.06 .291 -.03 .09

Notae:. N=490; ACE= Adverse Childhood Experiences; Sexo(1)= Mujer; Nagelkerke R2=.079;
*p<.05; SE= Standard Deviation; LL= Lower Level; UL=Upper Level.

Adicionalmente, cuando se analizó la categoría ACE negligencia (compuesta por la negli-


gencia física y la emocional), los resultados obtenidos fueron los siguientes (ver Tabla 4).
Primeramente, se observó una tendencia en la variable “repetir curso” que indicaba que,
un mayor número de cursos repetidos se asociaba con una mayor probabilidad de haber
sufrido negligencia en la infancia. Por otro lado, el hecho de haber sufrido experiencias de
negligencia en la infancia aumentaba la probabilidad de alistarse en la armada o el ejército y
disminuía la probabilidad de tener alguna religión o creencia religiosa. Este modelo explicó
el 2.4% de la varianza total.
Finalmente, cuando se contempló la categoría ACE disfunciones en el hogar (formada por
las experiencias: ser testigo de violencia doméstica, separación o divorcio de los padres,
abuso de sustancias en el hogar, convivir con un familiar con enfermedad metal y encar-
celamiento de un familiar), se observaron los siguientes resultados (Tabla 5). Ser mujer o
pertenecer a una minoría étnica aumentaba la probabilidad de experimentar disfunciones en
el hogar durante la infancia. Además, sufrir este tipo de experiencias favorecía una mayor
probabilidad de ingreso en la armada o ejército y una disminución de creencias religiosas.
El modelo explicó el 5.2% de la varianza total.

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Tabla 4.- Análisis de Regresión Lineal de las Variables Predictoras de ACE Negligencia
IC 95%
B SE t p LL UL
Sexo(1) -.01 .02 -.19 .850 .05 .04
Edad -.01 .01 -.25 .804 -.03 .02
Minoría étnica -.01 .04 -.12 .903 -.09 .08
Repetir curso .03 .02 1.85 .064T -.00 .06
Ejército -.45 .16 -2.73 .007 * *
-.77 -.12
Religión .07 .02 2.94 .003 * *
.02 .11
Drogas -.01 .02 -.24 .808 -.05 .04
Alcohol .03 .03 .94 .349 -.03 .09
Nota.e: N=490; ACE= Adverse Childhood Experiences; Sexo(1)= Mujer; Nagelkerke R =.024; 2

*p<.05; T= Tendencia; SE= Standard Deviation; LL= Lower Level; UL=Upper Level.

Tabla 5.- Análisis de Regresión Lineal de las Variables Predictoras de ACE Disfunciones
del Hogar
IC 95%
B SE t p LL UL
Sexo(1) .04 .02 2.20 .028** .01 .08
Edad .02 .01 1.68 .094 -.01 .05
Minoría étnica .01 .04 2.63 .009** .03 .18
Repetir curso .02 .01 1.52 .130 -.01 .05
Ejército -.31 .12 -2.62 .009** -.54 -.08
Religión .05 .02 2.34 .020** .01 .09
Drogas -.04 .02 -1.76 .080 -.07 .01
Alcohol .04 .03 .94 .187 -.02 .09
Nota.e: N=490; ACE= Adverse Childhood Experiences; Sexo(1)= Mujer; Nagelkerke R2=.052;
*p<.05; SE= Standard Deviation; LL= Lower Level; UL=Upper Level.

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Aitana Gomis Pomares y Lidón Villanueva

Discusión
El objetivo de este trabajo era el de analizar el poder predictivo que la exposición a deter-
minadas experiencias adversas en la infancia producía en el aumento o disminución de la
probabilidad de adoptar de diferentes estrategias de afrontamiento, en concreto: el consumo
de sustancias, el fracaso escolar, las creencias religiosas y el alistamiento en la armada/ejér-
cito en el periodo de adultez emergente. Los resultados obtenidos en los diferentes análisis
de regresión lineal apoyaron las diferentes hipótesis postuladas.
La primera hipótesis sostenía que, a más experiencias adversas sufridas en la infancia, ma-
yor sería la probabilidad de consumo de drogas y alcohol, de fracaso escolar y de alista-
miento en el ejército. En este sentido, el hecho de haber sufrido en general, experiencias
traumáticas en la infancia y en concreto abuso (físico, emocional y/o sexual), predecía el
consumo de drogas en la adultez emergente. A más experiencias traumáticas o a más abuso
sufrido, mayor probabilidad de consumo de drogas, tal como hallaron diversos estudios
previos (Anda et al., 2006; Dube et al., 2003). Así pues, cuando hablamos de la dimensión
activa (a diferencia de la negligencia, que sería la dimensión pasiva) y directa (no vicaria,
como las disfunciones en el hogar) del maltrato, parece ser que los jóvenes desarrollan
estrategias de afrontamiento más extremas. En consecuencia, es lógico pensar que, ante el
subtipo de maltrato más intenso (el abuso físico, emocional y/o sexual) los jóvenes tratan de
manejar el estrés experimentado de la forma más intensa posible con la finalidad de poder
reducir ese malestar generado.
Por otro lado, el fracaso escolar entendido como el número de cursos repetidos, estaba
relacionado con la negligencia como tipo de maltrato específico. De acuerdo con esto, la
falta de supervisión y cuidado por parte de los progenitores podría ser un factor predictor
esencial en el fracaso escolar. Los niños que han sufrido negligencia carecen de una forma-
ción adecuada y de una educación basada en el afecto que les permita desarrollar interés por
el estudio, ya que no encuentran ni estímulo ni reconocimiento por sus esfuerzos. De esta
manera, las carencias afectivas y la poca estimulación de los cuidadores primarios afectan
al desarrollo de los niños y las niñas en el escenario educativo, tal como indica la literatura
previa (Basto-Pereira et al., 2016; Bethell et al., 2014).
En cuanto al alistamiento en el ejército, se observó que tanto la puntuación de ACEs total
como las diferentes dimensiones de las ACEs estudiadas en el presente trabajo (abuso, ne-
gligencia y disfunciones en el hogar) aumentaban la probabilidad de alistamiento futuro en
el ejército. Así pues, como indican estudios previos, algunas personas pueden alistarse para
escapar de entornos familiares violentos, abusivos o disfuncionales (Iversen et al., 2007;
Woodruff et al., 2006). De este modo, en este estudio, al igual que en estudios anteriores
como el de Blosnich et al., (2014), se ha podido comprobar que aquellas personas que se
alistaban en el ejército eran más propensas a reportar casi todas las formas de ACEs, inclu-
yendo disfunción doméstica y negligencia, variables menos estudiadas.
En segundo lugar, se postuló una relación inversa entre las experiencias adversas sufridas
en la infancia y las creencias religiosas. Dicha hipótesis fue contrastada por los resultados,
los cuales indicaron que, tanto el efecto acumulativo de ACEs como la dimensión de negli-

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¿Influye el tipo de maltrato sufrido en la infancia en la adopción de los mecanismos de afrontamiento adultos?

gencia y de disfunciones en el hogar estaba relacionada con mayor probabilidad de ausencia


de las creencias religiosas. Por consecuencia, tanto el abandono físico y/o emocional, como
las disfunciones en el hogar podrían estar provocando la pérdida de esperanza y de valores
religiosos y espirituales (Dervic et al., 2006; Reinert & Edwards, 2009; Walker et al., 2009).
En relación a esto, una posible explicación podría deberse al sentimiento de injusticia e
incomprensión ante la pregunta: ¿por qué le pasan cosas malas a la gente buena? Frente a
la imposibilidad de responder a esta pregunta muchos menores con experiencias adversas
podrían perder esa fe o religiosidad, puesto que de existir un Dios o ser divino, no permitiría
que este tipo de cosas les sucedieran (Walker at al., 2009).
Por último, se hipotetizó la existencia de un impacto diferencial de los diferentes ACEs es-
pecíficos en la adopción de distintos mecanismos de afrontamiento. Así pues, los resultados
arrojados en este estudio enfatizan dicho impacto diferencial asociando principalmente la
dimensión de abuso como predictora del consumo de drogas, la dimensión de negligencia
como predictora del fracaso escolar, y la dimensión de disfunciones en el hogar junto a la
negligencia, como predictoras de la ausencia de creencias religiosas. Por ende, este trabajo
hace hincapié en la necesidad de realizar un análisis no solo global de las experiencias trau-
máticas, sino diferenciado por subtipos, con la finalidad de poder captar todos los matices
de la situación, puesto que, no todos los tipos de maltrato conllevan los mismos tipos de
mecanismos de afrontamiento.
Por otro lado, se encontró que las variables sexo, en concreto ser mujer, y el hecho de per-
tenecer a una minoría étnica predecían una mayor probabilidad de sufrir experiencias ad-
versas, en concreto, el abuso físico en el caso de las mujeres y las disfunciones en el hogar
en el caso de las mujeres y las personas pertenecientes a minorías étnicas. Estos resultados
coinciden con la literatura previa que indica que, las ACEs son más predominantes en mu-
jeres que en hombres (Basto-Pereira et al., 2016; Dube et al., 2003) y en minorías étnicas
(Cronholm et al., 2015).
Para finalizar, cabe mencionar ciertas limitaciones presentes en este estudio y que pueden
abordarse en futuras investigaciones. Primeramente, las experiencias adversas se han eva-
luado a través de cuestionarios de autoinforme y con un diseño retrospectivo. Este método
podría conllevar algunos errores o confusiones en los participantes a la hora de recordar
experiencias traumáticas infantiles. Sin embargo, debido a que los participantes de este es-
tudio se encuentran en el inicio del periodo de adultez emergente, son más jóvenes que en
la mayoría de las investigaciones, y, por tanto, la probabilidad de que su recuerdo sea cer-
tero es mayor. Además, incluir información adicional acerca de las experiencias adversas
vividas, como puede ser la frecuencia, la gravedad o la cronicidad, podría aportar informa-
ción adicional con importantes implicaciones futuras. En segundo lugar, el tipo de muestreo
empleado en el presente estudio (no probabilístico) constituye en sí mismo una limitación
puesto que no permite que todos los individuos de la población a investigar posean las mis-
mas oportunidades de ser seleccionados. Es decir, se escogieron solo individuos con edades
entre 18 y 20 años, independientemente de su situación laboral o de estudios. Finalmente,
los modelos empleados para el análisis de los datos no nos permiten establecer relaciones de
causalidad sino de predicción y probabilidad. En este caso concreto, además, algunos de es-

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Aitana Gomis Pomares y Lidón Villanueva

tos modelos predictivos presentan una baja capacidad predictiva, lo cual implica que tengan
que tomarse con cautela. Como conclusión, podemos observar que existen estrategias de
afrontamiento que están más relacionadas con un tipo de maltrato infantil concreto (como el
consumo de sustancias con el abuso, el fracaso escolar con la negligencia y la ausencia de
religiosidad con las disfunciones en el hogar), mientras que otras son más generalistas y se
dan prácticamente ante cualquier tipo de maltrato (como el alistamiento en el ejército). A su
vez, algunas de estas estrategias serían claramente desadaptativas e irían en detrimento de la
persona como el consumo de sustancias o el fracaso escolar, pero otras como el alistamiento
en el ejército o las creencias religiosas podrían resultar adaptativas, actuando como vía de
canalización de la ansiedad o estrés generado por entornos familiares disfuncionales. Ade-
más, en el caso del alistamiento en el ejército, la mayoría de las personas que se alistan lo
hacen por razones positivas, como el patriotismo, el altruismo y la superación personal por
lo que se mostraría la vía resiliente frente a la adversidad (Woodruff, 2006).
De este modo, conociendo las estrategias adoptadas podríamos tratar de discernir qué an-
tecedentes específicos de maltrato puede haber experimentado el sujeto y así, actuar de
forma más eficaz. Esta actuación debería estar centrada sobre todo en una detección precoz
por parte de los profesionales puesto que, las condiciones de salud de los adultos, como el
abuso de sustancias o el fracaso escolar, pueden prevenirse si se centran los esfuerzos en la
prevención primaria del maltrato en la infancia.

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