La Misa de Réquiem en re menor, K.
626, es una misa de Wolfgang Amadeus Mozart,
basada en los textos latinos para el réquiem, es decir, el acto litúrgico católico celebrado
tras el fallecimiento de una persona. Se trata de la decimonovena y última misa escrita por
Mozart, que murió en 1791, antes de terminarla. El compositor Franz Xaver Süssmayr la
finalizó, y el propio autor, ya enfermo, le dio numerosas indicaciones para hacerlo. A pesar
de que no pudo ser terminada en su totalidad por el maestro austríaco, es considerada
como una de las obras más transcendentales de Mozart.
Historia[editar]
Véase también: Último apartamento de Mozart
Página del Réquiem de Mozart
En junio de 1791, Mozart ofreció en Viena uno de sus mejores y últimos conciertos
públicos; tocó el Concierto para piano n.º 27 (KV 595). Su último hijo, Franz Xaver
Wolfgang Mozart, nació el 26 de julio.
Días antes, en su hogar, se presentó un desconocido, vestido de negro, que rehusó
identificarse y encargó a Mozart la composición de un réquiem. El desconocido le dio un
adelanto y quedaron en que regresaría en un mes. Pero el compositor fue llamado
desde Praga para escribir la ópera La clemencia de Tito, para festejar la coronación
de Leopoldo II.
Cuando subía con su esposa al carruaje que los llevaría a esa ciudad, el desconocido se
presentó otra vez, y preguntó por su encargo. Esto sobrecogió al compositor.
Más tarde, se supo que aquel personaje (al parecer, llamado Franz Anton Leitgeb) era un
enviado del conde Franz von Walsegg, músico aficionado cuya esposa había fallecido. El
viudo deseaba que Mozart compusiese la misa de réquiem para los funerales de su mujer,
pero quería hacer creer a los demás que la obra era suya, y por eso permanecía en el
anonimato.
Según la leyenda, Mozart, obsesionado con la idea de la muerte desde la de su padre,
debilitado por la fatiga y la enfermedad, muy sensible a lo sobrenatural por una supuesta
vinculación con la francmasonería en esa época de su vida[cita requerida] e impresionado por
el aspecto del enviado, terminó por creer que este era un mensajero del destino y que el
réquiem que iba a componer sería para su propio funeral.[cita requerida]
Una de las principales influencias de esta obra puede hallarse en el Réquiem, de Michael
Haydn, compuesto en 1771 para la muerte del arzobispo de Salzburgo, S. C.
Schrattenbach.[cita requerida]
Aunque al parecer se interpretaron extractos del Réquiem en una misa en memoria de
Mozart celebrada el 10 de diciembre de 1791, el estreno de la obra completa se produjo
en Viena el 2 de enero de 1793, en un concierto en beneficio de la viuda del músico
austríaco, Constanze Weber. Se interpretó de nuevo el 14 de diciembre de 1793, durante
la misa que conmemoraba la muerte de la esposa del conde Walsegg y bajo la dirección
del propio conde.
Después de esta interpretación, el conde Walsegg realizó una reducción para quinteto de
cuerda, pero la obra no volvió a interpretarse bajo su patrocinio.[cita requerida]