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Guía para Lectores de la Liturgia

Este documento proporciona recomendaciones para los lectores que proclaman la Palabra de Dios durante la liturgia. Describe la importancia de la preparación espiritual y técnica de los lectores, y ofrece pautas sobre cómo proclamar las lecturas, el salmo y el Evangelio de manera digna y eficaz.
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Guía para Lectores de la Liturgia

Este documento proporciona recomendaciones para los lectores que proclaman la Palabra de Dios durante la liturgia. Describe la importancia de la preparación espiritual y técnica de los lectores, y ofrece pautas sobre cómo proclamar las lecturas, el salmo y el Evangelio de manera digna y eficaz.
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MINISTERIO DE LECTOR

Para que los fieles lleguen a adquirir una estima viva de la Sagrada Escritura por
la audición de las Lecturas Divinas, es necesario que los Lectores que
desempeñen este ministerio, aunque no hayan sido oficialmente instituidos en él,
sean de veras aptos y estén cuidadosamente preparados.
Esta preparación debe ser, en primer lugar, espiritual, pero también es necesaria
la preparación técnica. La preparación espiritual supone, por lo menos, una doble
instrucción: bíblica y litúrgica. La instrucción bíblica debe encaminarse a que los
lectores puedan comprender las lecturas en su contexto propio y entender a la luz
de la fe el núcleo central del mensaje revelado. La instrucción litúrgica debe
facilitar a los lectores una cierta percepción del sentido de la estructura de la
liturgia de la Palabra y la relación entre la liturgia de la Palabra y la liturgia
Eucarística. La preparación técnica debe capacitar a los lectores para que cada
día sean más aptos en el arte de leer ante el pueblo, ya sea de viva voz o con lo
ayuda de los instrumentos modernos para amplificar la vos. (Notas Preliminares
del Leccionario, Nº 55)
Las Escrituras
Como lector, es importante tener una comprensión básica de las Escrituras: que
es, de dónde viene, y cómo entender su significado. Un lector debe tener un
conocimiento fundamental acerca de que es la Biblia y de cómo leerla e
interpretarla adecuadamente y con un grado suficiente de comprensión.
La dinámica de escuchar las Escrituras que son leída en voz alta en la iglesia –
proclamadas – en el contexto de la Misa es el camino a través del cual Cristo se
hace presente. Por lo tanto, el modo en que se proclame las Escrituras tiene una
vital importancia para la calidad de la experiencia de la comunidad.
Como lector
El ministerio consiste en proclamar la Palabra de Dios, o más bien permitir a Dios
hablar a la Asamblea Eucarística a través de uno. Cuando se proclama, la Palabra
de Dios cobra vida, y es la misión de dejar que cobre vida en uno para que pueda
hacerlo en la comunidad entera. Hay una conexión orgánica entre la liturgia de la
Palabra y la liturgia de la Eucaristía.
En la liturgia de la Palabra
Cristo resucitado viene a nosotros en las palabras proclamadas de las sagradas
Escrituras.

En la Liturgia Eucaristía
Lo hace en el Pan y el Vino Consagrado. En ambos casos podemos hablar de la
Presencia Real. Cristo está Realmente Presente cuando se proclaman las
Escrituras y está Realmente Presente en el Pan y el Vino Consagrado. En el
primer caso, lo recibimos en Palabras. En el segundo, participamos de él en la
comunidad Ritual denominada Eucaristía.
En ambos, Cristo Resucitado está igualmente Presente, en Verdad Vivo y
Activo.
El Ambón, o sitio desde donde se anuncia la Palabra de Dios
La dignidad de la Palabra de Dios exige que en la iglesia haya un sitio conveniente
para su anuncio, hacia el que, durante la liturgia de la palabra, se vuelve
espontáneamente la atención de los fieles.
Conviene que en general este sitio sea un Ambón estable, no un atril portátil. El
Ambón, según la estructura de cada Iglesia, debe ser de tal naturaleza, que
permita al pueblo ver y oír bien a los oficiantes.,
Desde el Ambón se Proclaman las Lecturas, el Salmo responsorial y el Pregón
Pascual; pueden también tenerse desde él la homilía y la Oración Universal u
Oración de los fieles. No es conveniente que ocupen el Ambón el comentarista, el
cantor o el director del coro (IGMR Nº 272)

Recomendaciones a los lectores para una digna proclamación de la


Palabra de Dios

Primera y segunda lecturas


1- Para proclamar un texto bíblico en la celebración se debe utilizar el Leccionario.
Nunca se utilice una hoja. Esto por la dignidad de la Palabra de Dios en la misma
Celebración: “Cristo está presente en su Palabra, pues cuando se lee en la Iglesia
la Sagrada Escritura, es Él quien hablar “( SC7)
2- Por respeto a la Palabra de Dios y a la Asamblea, nunca se llamará a último
momento, cualquier persona para leer. El lector debe ser designado con
anterioridad y debe preparar el texto que va a proclamar, por lo menos leyéndolo
previamente.
3- Después del Amén de la oración-colecta, el lector avanza pausadamente
hacia el Ambón, saluda el Altar con una inclinación (sin hacer la genuflexión ni la
señal de la cruz). Antes de llegar al Ambón, puede trazar la señal de la cruz sobre
sus labios, diciendo en voz baja: “Señor, abre mis labios para que pueda
proclamar dignamente tu Palabra” o bien: “Señor, utiliza mi boca, para que Tú
mismo puedas hablar”.(lo realiza en su lugar de lector la oración de
intercesión ,cuando uno está proclamando, el otro lector intercede por el
compañero para su mejor proclamación pero todo esto lo hace en su interior)
4- No se debe iniciar la proclamación diciendo: Primera lectura, sino Lectura
de…, sin dar la referencia bíblica de capítulo y versículo, no tampoco leer el
versículo en cursivas que encabeza cada texto.
5- El lector estará atento a la diagramación y a los párrafos ( pausa más larga;
entre los párrafos)
6- Es importante, para la proclamación, saber distinguir:
– Un relato histórico: tono sencillo, como el de un testigo que cuenta
simplemente los hechos que relata. En estos textos se encuentran frecuentemente
diálogos: cambiar el tono según personajes, hacer una pausa liviana antes del
cambio de tono.
– Una exhortación moral: tono más cariñoso, fraternal, como quien aconseja.
O a veces con firmeza, por ejemplo, cuando Pablo reta a sus destinatarios.
– Una enseñanza doctrinal: tono más bien magistral, pero sobrio, afirmativo.
– Un texto profético: tono solemne, sostenido, entusiasta, con un cierto calor
en la voz, sin ser teatral.
– Un poema (con estrofas o dísticos): tono más elevado. Lectura con cierta
intensidad (no fuerza o potencia). Atención a los puntos de exclamación. Construir
la lectura alrededor de una frase y no de una palabra. Los adjetivos no bastan
para calificar la manera de proclamar un texto bíblico según su género literario: es
necesario ejercitarse en sesiones de formación para captar el estilo y el tono
propio a cada género.
7- Al final, se dice: “Palabra de Dios”, sin levantar el libro el Leccionario (El
Leccionario es Escritura, y no Palabra).

Salmo Responsorial
1- El Salmista debe ser una persona distinta de la del lector de la primera
lectura, porque el salmo es de un género literario diferente de los otros textos del
Antiguo Testamento (o Hechos y Apocalipsis en tiempo Pascual). Además
favorece una mayor participación de la asamblea al confiar este ministerio a otra
persona.(sugerimos que sea del equipo coral)
2- El Salmo es parte integrante de la Palabra de Dios y es palabra de Dios. Si
no se canta, se recita. Sustituirlo por un canto cualquiera o que no responde a la
lectura, es empobrecer la respuesta a la palabra de Dios. Razones bíblicas y
litúrgicas aconsejan mantener el salmo señalando en el Leccionario.
El Salmo no necesita ninguna monición para explicar o introducirlo de parte de un
guía o monitor.
3- Al iniciar, no se debe decir: Salmo responsorial. Repitamos todos!. Después
de una pausa, al finalizar la primera lectura, el salmista inicia directamente el
estribillo, cantando o rezado, que la asamblea repite. Tampoco hay que decir:
Todos!, para invitar a la respuesta(el gesto que debe hacer después de cada
estrofa es de mirar a la asamblea y el monitor repite la Antífona con la Asamblea)..
4- El Salmo requiere un tono de voz adecuado al tema del mismo:
contemplación, meditación, acción de gracias, súplica, invitación a la alabanza…
5- Es de máxima importancia que el Salmo sea rezado por otra voz que la del
lector de la primera lectura y con otro tono de voz. El Salmo no es una
proclamación, sino una respuesta a la Palabra de Dios.
6- Es habitualmente una oración, una súplica, una petición de perdón, una
acción de gracias…conviene que sea rezado desde otro lugar que el Ambón,
frente a la Cruz. Si es una invitación a la alabanza, conviene que sea desde el
Ambón frente a la asamblea. Así la Liturgia de la Palabra se vive como un
auténtico diálogo de la Alianza entre Dios y su pueblo.
7- En asambleas pequeñas, no conviene que se repita el estribillo entre cada
estrofa, sino sólo al principio y al final, a fin de facilitar la meditación personal del
Salmo. La finalidad del Salmo es que la asamblea interiorice la Palabra de Dios
proclamada.

Evangelio
1- El Diácono pide siempre la bendición al Obispo o al Presbítero que preside.
También en la Concelebración, el Presbítero pide siempre la bendición al Obispo.
(Cer. Episc. 74y 140). Significa que la Palabra del Evangelio viene de Cristo –
Cabeza representado por el Presidente*-Icono de Cristo.
2- En la Asamblea Dominical en Ausencia del Presbítero (ADAP) un laico inicia
diciendo: Escuchen, hermanos, la palabra del Santo Evangelio según San….
3- El Presbítero o el Diácono inicia la Proclamación del Evangelio diciendo:
Evangelio de NSJC según San…, mucho más solmene y significativo que: Lectura
del Santo Evangelio, y al mismo tiempo se persigna en la frente, en los labios, y en
el pecho sin hacer después la señal de la cruz sobre sí mismo. Se evitará toda
redundancia, por ejemplo: Hermanos y hermanas, les anuncio con alegría la
Buena Nueva del Evangelio…
4- Al finalizar, se besa el Libro (no un pequeño folleto), se dice o se canta:
¡Palabra del Señor! (o bien ¡Aclamen la Palabra del Señor!) y se puede elevar el
Libro cerrado (no abierto, no la Escritura) mientras la asamblea aclama con la
respuesta: ¡Gloria y honor a Ti, señor Jesús! ; y se deposita respetuosamente el
Libro sobre el Ambón o eventualmente sobre el Altar.
5- En una concelebración, el mismo Diácono puede besar el Libro, o llevarlo al
Obispo (Cer. Episc. 141)
6- Hay distintos géneros literarios en el Evangelio: relatos con o sin diálogo,
enseñanza, meditación, consejos, o a veces invectivas, o advertencias severas.
En este último caso, se marcará una pausa más prolongada antes de decir:
¡Palabra de Señor!

Guía (o monitor o comentador)


1- Su rol es hacer algunas breves moniciones. Puede hacer una breve
introducción (escrita) a las dos primeras lecturas (IGMR 68) pero no antes del
salmo, ni del Evangelio. No siempre es necesaria, sobre todo si el texto bíblico es
breve. No se trata de resumir el texto. Por ejemplo: San Pablo nos va a decir
que…(Dejemos a San Pablo decirnos él mismo lo que quiere decirnos!). Para la
Liturgia de la Palabra, puede ayudar una sola monición antes de la primera
lectura, que advierte a la Asamblea sobre la importancia del momento y la
necesidad de estar atento.
2- El guía o monitor no debe nunca utilizar el Ambón (IGMR 68) que es el lugar
de la Palabra de Dios.
3- No debe ser el mismo lector del texto bíblico el que introduzca el texto que
va a proclamar.
4- El guía puede cantar el versículo del Aleluya. Es un texto destinado a
solemnizar la proclamación del Evangelio. Si no se canta, se omite. Es un texto
secundario (IGMR 39)
5- Un laico (varón o mujer, o a veces niño) llamado a prestar el servicio de la
proclamación de la Palabra de Dios, tendrá una vestimenta que condiga con la
dignidad de este ministerio.
ORACION POR LOS PROCLAMADORES

Dios todo poderoso, limpia el corazón y los labios de los que proclamaran tu Palabra;
Bendice sus esfuerzos de preparación y los momentos de meditación de tu palabra para
que entiendan mejor el mensaje y lo proclamen fielmente a tu pueblo; Llena su ministerio
con tu presencia, que han preparado cuidadosamente para quienes los escuchen confíen
plenamente en Jesucristo que anuncia el Reino de Dios y la promesa de vida eterna; Haz
que crezca la fe en los corazones de los que escuchan tu Palabra y te glorifiquen siempre.
Por Jesucristo nuestro Señor. AMEN

La evangelización no se hace “de una manera decorativa, como un barniz


superficial, sino de manera vital, en profundidad y hasta sus mismas raíces.
E.N. #20
El Lector, consciente de la responsabilidad adquirida, procure con todo empeño y
ponga los medios aptos para conseguir cada día más plenamente el suave y vivo
amor, así como el conocimiento de la Sagrada Escritura, para llegar a ser más
perfecto discípulo del Señor. (Ministeria Quaedam, 5)

LA RESPIRACIÓN
Cuatro condiciones para respirar bien.
Libertad, lentitud, finura, equilibrio.

Si falta el aire, la voz será débil, temblorosa, sin firmeza, cansada.

La respiración es una herramienta básica para el trabajo psicofísico. Porque es la


función donde hay un mayor acercamiento entre los sistemas nerviosos
involuntario y voluntario. Es la única función vegetativa que es fácil de hacer sin
ningún tipo de entrenamiento. Esto hace que la respiración tenga una influencia
tanto en nuestro yo consiente como en nuestro yo no consiente.

Realizar un ejercicio de relajación, sencillo, breve, como por ejemplo realizar una
inspiración profunda, retener el aire cinco segundos y dejarlo salir después
lentamente. Repetir 5 veces.

LOS GÉNEROS LITERARIOS EN GENERAL


No es lo mismo leer un libro de poesías, que de historia o una novela, una obra de
teatro, una carta o un código de leyes. Ante cada uno tomamos una actitud
diferente. Sería un grave error leer una novela tomándola al pie de la letra como si
fuera una historia realmente sucedida; y tomaríamos por loco al que quisiera
considerar como leyes civiles los entusiasmos románticos de unas poesías de
amor. Pues este error y esta locura la cometemos con frecuencia cuando
Proclamamos la Palabra de Dios; como si todo estuviera escrito en la misma clase
de género literario. Uno es el lenguaje expresado en un libro de profecías y otro
distinto el que usa un libro de leyes como el Levítico. Si se trata de un libro de
género poético, como los Salmos, no podemos tomar sus palabras del mismo
modo que las de una carta de San Pablo. Los géneros literarios son, pues, las
diversas formas en que puede expresarse un autor al escribir algún mensaje,
según sea la intención que él busca con su escrito. Todos nosotros usamos
diversos géneros literarios según sea nuestra intención. Así, el enamorado se
dirige a la enamorada de muy distinta forma a la de un periodista que da una
información, o a la forma como un médico escribe una receta. Sería necio quien
interpretase todos los lenguajes de la misma forma. En la vida diaria nos topamos
con diversos géneros: informativo (histórico) cuando leemos el periódico, poético
si estamos con una persona amada, sapiencial si estamos delante del pueblo,
jurídico si estamos entablando un juicio, etc.

LA BIBLIOTECA DE LA BIBLIA
La Biblia está dividida en dos grandes partes:

El Antiguo Testamento que se abrevia AT


Contiene los libros que narran la historia del Pueblo de la Biblia y fueron escritos
antes de Cristo (a.C). Corresponden a la primera etapa, es decir, Primera Alianza.

El Nuevo Testamento que se abrevia NT


Contiene los libros que narran la vida de Jesús y de las primeras comunidades
cristianas. Cuentan la historia del nuevo Pueblo de Dios y fueron escritos después
de Cristo (d.C). Corresponden a la segunda etapa, es decir, Nueva Alianza.

Una biblioteca diferente


La palabra Biblia viene del griego y significa conjunto de muchos libros. De hecho,
la Biblia es una biblioteca de 73 libros de épocas, autores y estilos diferentes.

Antiguo Testamento
El Pentateuco- Los primeros cinco libros del AT se llaman Pentateuco.
Es una palabra de lengua griega que significa cinco libros. Ellos contienen la ley
de la primera Alianza. Son llamados también TORA (ley).

Ellos son:

Génesis (abreviado Gen) = orígenes. El Pueblo hace sus reflexiones sobre


preguntas existenciales, como por ejemplo: ¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos
en este mundo? ¿Por qué existe la maldad? ¿Dónde está Dios?

El pueblo reflexiona también sobre el origen de su historia como Pueblo de Dios a


partir de la conciencia que tiene de Dios que es fiel y que camina con el pueblo.

Éxodo (Ex) = salida. Reflexiona sobre la salida del pueblo hebreo de Egipto y
sobre el liderazgo de Moisés, Aarón y Miriam.

Levítico (Lev) = levita. Trae reflexiones y leyes referentes al culto y a los


servidores del mismo, a los levitas y a las obligaciones de los sacerdotes del
Pueblo de la Biblia.
Números (Núm) = lista. Este libro comienza contando el número de los habitantes
de Israel. Hace un censo.

Deuteronomio (Deut) = segunda ley. Trae las reflexiones sobre la relectura de la


ley y su nueva proclamación. Invita a una vida de conversión y penitencia.

Libros históricos
Se denomina Libros Históricos de la Biblia a una amplia colección de textos
ubicada a continuación del Pentateuco y seguida por los Libros sapienciales.
Aunque los cinco primeros libros del Antiguo Testamento (Génesis, Éxodo,
Levítico, Números y Deuteronomio) son, técnicamente, también libros históricos,
por su importancia histórica, legal y religiosa.

Son 16 los libros históricos


Libros históricos : Josué, Rut, I Samuel, II Samuel, I Reyes, II Reyes, I Crónicas,
II Crónicas, Esdras, Nehemías, Tobías, Judit, Ester, I Macabeos, II Macabeos

Cuentan la formación del Pueblo de la Biblia: su vida, su nombre, las luchas y la fe


de sus héroes y del propio pueblo.

Libros sapienciales- Los libros Sapienciales son siete.


Se llama Libros sapienciales o poéticos (en hebreo, junto con otros libros, ‫כתובים‬,
Ketuvim, “Escritos”) a un grupo de libros bíblicos del Antiguo Testamento,
atribuidos tradicionalmente a grandes autores de la historia literaria de Israel. Los
Libros Sapienciales de la Biblia se ubican entre los Libros Históricos y los Profetas
y son: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría y
Eclesiástico. En estos libros encontramos reflexiones y expresiones de sabiduría,
poesías, cantos, oraciones, himnos, proverbios en los cuales el pueblo graba sus
sentimientos, y expresa su sabiduría sacada de la experiencia de la vida.

Los libros proféticos


Los profetas son ante todo mensajeros de Dios encargados de prevenir al pueblo
de la inminencia del castigo divino. Anuncian también los favores de Dios. En la
Biblia se llaman “Libros proféticos” a los 18 siguientes:

Isaías, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías,


Malaquías, Jeremías, Lamentaciones, Baruc, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel y
Amós.

Entre ellos están incluidos otros tres libros: el libro de las Lamentaciones y el libro
de Baruc que no son netamente proféticos y Daniel que tiene un matiz
apocalíptico.
Nuevo Testamento
También los libros del NT nacen en las comunidades. Los Apóstoles y Discípulos
no tenían grabadora, ni filmadora; para grabar las palabras y los gestos de Jesús.
Y él no dejó nada escrito.

Los Apóstoles fueron transmitiendo a través de la palabra, cartas y hojas lo que


Jesús hizo y enseñó. Y daban consejos de como continuar la misión.

Pero más tarde las comunidades comenzaron aquí y. allá a escribir esta
predicación que se comenzó a llamar Evangelio. No podemos olvidar que Pablo
fue el primero en escribir.

Los Evangelios- Los Evangelios son cuatro:


Mateo (Mt), Marcos (Mc), Lucas (Lc) y Juan (Jn).
Evangelio es una palabra de lengua griega que significa BUENA NUEVA, BUENA
NOTICIA.
Los Evangelios por lo tanto, traen lo que las diferentes comunidades guardaron y
reflexionaron sobre Jesús, Buena Nueva del Padre y Buena Noticia de Salvación,
su persona, sus enseñanzas y sus actitudes. Tenemos cuatro narraciones
diferentes.
Evangelios sinópticos:
El término evangelios sinópticos es utilizado para hacer referencia a tres de los
evangelios canónicos, en concreto los de Mateo, Marcos y Lucas, entre los cuales
existen grandes afinidades.
El término sinóptico proviene de los formantes griegos συν (syn, “junto”) y οψις
(opsis, “ver”); la palabra “sinóptico” indica que los contenidos de estos tres
evangelios pueden ser dispuestos para ser “vistos juntos”, bien en columnas
verticales paralelas, bien en sentido horizontal. En 1766 J. J. Griesbach presentó
su sinopsis sobre los tres evangelios, organizando las partes comunes entre ellos
en un formato de columnas. El estudio de Griesbach ganó popularidad
en el ambiente académico, lo que llevó a llamar a los 3 evangelios “los sinópticos”.
Las similitudes entre los sinópticos suscitaron el llamado problema sinóptico, es
decir, la cuestión acerca de qué relación hay entre ellos. Existen varias hipótesis
que intentan contestar a esta pregunta. En la actualidad la más aceptada es la
teoría de las dos fuentes, según la cual los evangelios de Mateo y de Lucas se
basaron en el de Marcos y en otra fuente desconocida, denominada fuente Q (por
Quelle, fuente en alemán), consistente sobre todo en dichos de Jesús.

Hechos de los Apóstoles (abreviado He)


Este libro narra la reflexión de Lucas sobre los hechos de los apóstoles, pero
especialmente de Pedro y de Pablo. Describe también algo sobre la organización
y las dificultades de algunas de las primeras comunidades cristianas y reflexiona
sobre eso con la mirada de Dios.

Es así que en los Hechos está muy presente la acción del Espíritu Santo. El es la
fuerza y la alegría profunda de los Apóstoles y de las comunidades.
Cartas- (ver en la Biblia como se abrevia cada una de las cartas).
Cartas de Pablo
Hoy los estudiosos atribuyen con certeza, tan sólo siete cartas a San Pablo:
Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Filipenses, 1 Tesalonicenses y Filemón.

Las cartas a los Efesios, a los Colosenses y la segunda a los Tesalonicenses


pertenecen a los discípulos de Pablo. En estas cartas encontramos algo de la vida
del Apóstol, su predicación, su trabajo, su misión, problemas y orientaciones en la
organización de las comunidades. Las cartas de San Pablo son más antiguas que
los Evangelios. .

El primer escrito del Nuevo Testamento es la primera carta a los Tesalonicenses.


Pablo murió entre los años 64-68 d.C., antes de que fuese escrito el primer
Evangelio, el de Marcos.

Las cartas llamadas Pastorales por dirigirse a los líderes, es decir, a los “pastores”
de las comunidades, son la primera y la segunda a Timoteo y la carta a Tito.

Las cartas llamadas Católicas porque no se dirigen a ninguna comunidad ni


tampoco a ningún líder, sino a todas las Iglesias cristianas (católico significa
universal).

Las cartas católicas son:


La carta de Santiago, Judas, las dos cartas de Pedro, y las tres cartas de Juan.

La carta a los Hebreos es de autor desconocido. Esta carta hace una reflexión
teológica sobre Jesucristo, el gran sacerdote, mediador entre Dios y el pueblo.

Tiene el estilo de una predicación y no de una carta.

El Apocalipsis (abreviado Ap)


Es un libro que reflexiona sobre la presencia de Jesús en la historia y en la vida de
las comunidades en tiempo de persecución. Jesús es el Señor, y el Dueño de la
historia. La palabra apocalipsis es de lengua griega y significa quitar el velo,
revelación. Es la revelación de Jesús y de las comunidades que esperan en la
victoria de Dios.

El Apocalipsis es el último libro de la Biblia.


Repasemos:

1. ¿Qué significa la palabra Biblia?

2. ¿Cuántos libros tiene la Biblia?

3. ¿Cómo se llaman las dos grandes divisiones de la Biblia?

4. ¿Cuántos y cuáles son los libros del Pentateuco?

5. ¿Cuántos y cuáles son los libros Históricos?

6. ¿Cuántos y cuáles son los libros Sapienciales?

7. ¿Cuántos y cuáles son los libros Proféticos?

LO QUE QUEDO EN LA MEMORIA


8. ¿Qué significa la palabra Evangelio? ¿Cuántos son los evangelios? ¿de qué
hablan?

9. ¿Cuáles son los Evangelios sinópticos? ¿Por qué reciben este nombre?

10. ¿Cuántas son las cartas de San Pablo y de qué hablan?

11.¿Cuáles son las cartas pastorales, y las cartas católicas?

12. ¿Sobre qué reflexiona la carta a los Hebreos?

13.¿Qué significa la palabra apocalipsis? ¿De qué habla el Apocalipsis?

14.¿Cómo aparece la acción del Espíritu Santo en el NT?

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