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Código Deontológico Psicología Cataluña

Este documento presenta el Código Deontológico del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña. Establece principios generales como el de beneficencia, no maleficencia, justicia y autonomía que guían el ejercicio ético de la psicología. También incluye principios específicos como respetar los derechos humanos, no discriminar, mantener la confidencialidad y no aprovecharse de la relación con el cliente para beneficio propio. El código busca orientar la práctica psicológica

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Código Deontológico Psicología Cataluña

Este documento presenta el Código Deontológico del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña. Establece principios generales como el de beneficencia, no maleficencia, justicia y autonomía que guían el ejercicio ético de la psicología. También incluye principios específicos como respetar los derechos humanos, no discriminar, mantener la confidencialidad y no aprovecharse de la relación con el cliente para beneficio propio. El código busca orientar la práctica psicológica

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CÓDIGO DEONTOLÓGICO

PREÁMBULO
Los profesionales de la psicología somos una parte activa, influyente y comprometida con la sociedad. La psicología y su
ejercicio promueven la investigación, el progreso del bienestar, el beneficio social y ético. Este Código Deontológico del
Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña se hace eco de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones
Unidas como fuente de inspiración y mejora de la praxis y de las inquietudes de sus integrantes.
El Código Deontológico del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña, que es obligatorio para todos sus miembros, establece
un marco de principios generales, así como principios específicos para el ejercicio de la profesión. Su objetivo es la
orientación del ejercicio profesional, la promoción de la responsabilidad, la integridad profesional y el respecto a los
derechos y la dignidad de las personas.

PRINCIPIOS GENERALES

Principio de beneficencia: obligación moral de actuar en beneficio de los demás (hacer el bien a las personas
con las que tenemos una responsabilidad), en beneficio del cliente que es con el que tenemos una
responsabilidad (atendiendo y respetando siempre sus valores, opiniones y decisiones). El psicólogo, mediante
sus conocimientos, tiene el deber de tratar de ayudar a las personas que piden sus servicios.

Principio de no maleficencia: deber de no llevar a cabo acciones que pueda perjudicar o dañar al paciente
(obligación de no lesionar la integridad de un ser humano), ni a terceras personas o lo sometan a riesgos
innecesarios, sino que debe ayudarle a solucionar sus problemas.

Principio de justicia: se define como la obligación de respetar a todos los pacientes de la misma manera y
proporcionar igualdad de oportunidades al acceso a los recursos sanitarios. Por tanto, se debe evitar todo tipo
de discriminación, bien en razón de edad, sexo, raza, religión, nacionalidad o clase social, comportamiento (si
detecta peligrosidad en el comportamiento del paciente a tercero, es un límite, el psicólogo debe lmitar la
autonomía e intentar que el paciente cambie el comportamiento informándole de las consecuencias que
implica su comportamiento). También a recibir servicios psicológicos de la misma calidad que los que reciben el
resto de las personas. El psicólogo tiene que tener en cuenta los límites de su competencia y los límites de su
especialización para que no les conduzca a mantener o tolerar prácticas injustas.

Principio de autonomía: se refiere al derecho de la paciente a decidir por sí misma y, la obligación del psicólogo
de respetar sus opiniones, valores y decisiones. El paciente ha de dar su consentimiento informado. Para ello,
el clínico debe informar al paciente del diagnóstico, pronóstico y alternativas de tratamiento. Una vez
informado el paciente, corresponde a él, de acuerdo con este principio, tomar las decisiones de elegir entre las
posibles alternativas terapéuticas o, simplemente, rechazarlas. Esta facultad del paciente se conoce como
consentimiento informado. Pero este principio tiene un límite y es cuando existe un riesgo de daños a terceros.
Sin embargo, esta obligación ética de respetar la autonomía del cliente tiene sus limitaciones. Las personas
únicamente pueden decidir por sí mismas si están en condiciones de considerar de manera consciente sus
valores y pueden actuar sin limitaciones externas. Por lo tanto, una de las obligaciones principales del psicólogo
es informar adecuadamente a su cliente para permitirle decidir de manera autónoma. Una persona que se
encuentra mal no está en las mejores condiciones de defender su derecho a decidir por sí misma; por el
contrario, el profesional que la atiende está sano y tiene más conocimiento. En este caso, el psicólogo se
encuentra en situación de superioridad y tiene poder sobre su cliente. El pp de autonomía debe respetarse,
siempre y cuando el derecho que el paciente tiene de gobernarse y dirigirse no represente ningún daño a
terceras personas, como en este caso. Entonces el profesional deberá cortar esta conducta, informarle de lo
que representa y de los riesgos que está asumiendo así como de los perjuicios que puede provocar a los demás.

Legalidad: En la actividad de la psicología se respetarán estrictamente el derecho de los individuos a la privacidad,


confidencialidad y a la autonomía personal. La actividad de los profesionales de la psicología se desarrollará en total
sometimiento a la legalidad existente tanto a nivel internacional como nacional y/o autonómico, así como con las normas
que regulan la profesión.
TÍTULO PRELIMINAR

Artículo 1º

 Este CÓDIGO DEONTOLÓGICO de la profesión de Psicólogo/a está destinado a servir como


regla de conducta profesional, en el ejercicio de la Psicología en cualquiera de sus modalidades. El
Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos lo hace suyo y de acuerdo con sus normas
juzgará el ejercicio de la profesión de los colegiados.

Artículo 2º

 La actividad del Psicólogo/a se rige, ante todo, por los principios de convivencia y de
legalidad democráticamente establecidos en el Estado español.

Artículo 3º

 En el ejercicio de su profesión el/la psicólogo/a tendrá en cuenta las normas explícitas e


implícitas, que rigen en el entorno social en que actúa, considerándolas como elementos de la
situación y valorando las consecuencias que la conformidad ( aceptación) o desviación respecto a ellas
puedan tener en su quehacer profesional.

Artículo 4º

 El/la Psicólogo/a rechazará toda clase de impedimentos o trabas a su independencia


profesional y al legítimo ejercicio de su profesión, dentro del marco de derechos y deberes que traza
el presente Código.

I. PRINCIPIOS GENERALES

Artículo 5º

El ejercicio de la Psicología se ordena a una finalidad humana y social, que puede expresarse en
objetivos tales como: el bienestar, la salud, la calidad de vida, la plenitud del desarrollo de las
personas y de los grupos, en los distintos ámbitos de la vida individual y social. Puesto que el/la
Psicólogo/a no es el único profesional que persigue estos objetivos humanitarios y sociales, es
conveniente y en algunos casos es precisa la colaboración interdisciplinar con otros profesionales, sin
perjuicio de las competencias y saber de cada uno de ellos.

Artículo 6º (relaciones duales y demás)

La profesión de Psicólogo/a se rige por principios comunes a toda deontología profesional: respeto a
la persona, protección de los derechos humanos, sentido de responsabilidad, honestidad, sinceridad
para con los clientes, prudencia en la aplicación de instrumentos y técnicas, competencia profesional,
solidez de la fundamentación objetiva y científica de sus intervenciones profesionales.

Artículo 7º

El/la Psicólogo/a no realizará por sí mismo, ni contribuirá a prácticas que atenten a la libertad e
integridad física y psíquica de las personas. La intervención directa o la cooperación en la tortura y
malos tratos, además de delito, constituye la más grave violación de la ética profesional de los/las
Psicólogos/as. Estos no participarán en ningún modo, tampoco como investigadores, como asesores
o como encubridores, en la práctica de la tortura, ni en otros procedimientos crueles, inhumanos o
degradantes cualesquiera que sean las personas víctimas de los mismos, las acusaciones, delitos,
sospechas de que sean objeto, o las informaciones que se quiera obtener de ellas, y la situación de
conflicto armado, guerra civil, revolución, terrorismo o cualquier otra, por la que pretendan
justificarse tales procedimientos.

De acuerdo con el derecho a la integridad, nadie puede ser lesionado o agredido físicamente, ni ser víctima de daños mentales que afecten
el bienestar psicológico.

Artículo 8º

Todo/a Psicólogo/a deber informar, al menos a los organismos colegiales, acerca de violaciones de
los derechos humanos, malos tratos o condiciones de reclusión crueles, inhumanas o degradantes de
que sea víctima cualquier persona y de los que tuviere conocimiento en el ejercicio de su profesión.

Artículo 9º

El/la Psicólogo/a respetará los criterios morales y religiosos de sus clientes, sin que ello impida su
cuestionamiento cuando sea necesario en el curso de la intervención.

Artículo 10º

En la prestación de sus servicios, el/la Psicólogo/a no hará ninguna discriminación de personas por
razón de nacimiento, edad, raza, sexo, credo, ideología, nacionalidad, clase social, o cualquier otra
diferencia.

Artículo 11º (relaciones duales)

El/la Psicólogo/a no aprovechará, para lucro o beneficio propio o de terceros, la situación de poder o
superioridad que el ejercicio de la profesión pueda conferirle sobre los clientes.

Artículo 12º

Especialmente en sus informes escritos, el/la Psicólogo/a será sumamente cauto, prudente y crítico,
frente a nociones que fácilmente degeneran en etiquetas devaluadoras y discriminatorias, del género
de normal/anormal, adaptado/inadaptado, o inteligente/deficiente.

Artículo 13º

Nunca el/la Psicólogo/a realizará maniobras de captación encaminadas a que le sean confiados los
casos de determinadas personas, ni tampoco procederá en actuaciones que aseguren prácticamente
su monopolio profesional en un área determinada. El/la Psicólogo/a en una institución pública no
aprovechará esta situación para derivar casos a su propia práctica privada.

Artículo 14º

El/la Psicólogo/a no prestará su nombre ni su firma a personas que ilegítimamente, sin la titulación y
preparación necesarias, realizan actos de ejercicio de la Psicología, y denunciará los casos de
intrusismo (Ejercicio de actividades profesionales por persona no autorizada legalmente para ello ) que lleguen a su
conocimiento. Tampoco encubrirá con su titulación actividades vanas o engañosas.
Artículo 15º

Cuando se halle ante intereses personales o institucionales contrapuestos, procurará el/la


Psicólogo/a realizar su actividad en términos de máxima imparcialidad. La prestación de servicios en
una institución no exime de la consideración, respeto y atención a las personas que pueden entrar en
conflicto con la institución misma y de las cuales el/la Psicólogo/a, en aquellas ocasiones en que
legítimamente proceda, habrá de hacerse valedor ante las autoridades institucionales.

II. DE LA COMPETENCIA PROFESIONAL Y DE LA RELACIÓN CON OTROS PROFESIONALES

Artículo 16º

Los deberes y derechos de la profesión de Psicólogo se constituyen a partir de un principio de


independencia y autonomía profesional, cualquiera que sea la posición jerárquica que en una
determinada organización ocupe respecto a otros profesionales y autoridades superiores.

Artículo 17º

La autoridad profesional del Psicólogo/a se fundamenta en su capacitación y cualificación para las


tareas que desempeña. El/la Psicólogo/a ha de estar profesionalmente preparado y especializado en
la utilización de métodos, instrumentos, técnicas y procedimientos que adopte en su trabajo. Forma
parte de su trabajo el esfuerzo continuado de actualización de su competencia profesional. Debe
reconocer los límites de su competencia y las limitaciones de sus técnicas.

Artículo 18º

Sin perjuicio de la legítima diversidad de teorías, escuelas y métodos, el/la Psicólogo/a no utilizará
medios o procedimientos que no se hallen suficientemente contrastados, dentro de los límites del
conocimiento científico vigente. En el caso de investigaciones para poner a prueba técnicas o
instrumentos nuevos, todavía no contrastados, lo hará saber así a sus clientes antes de su utilización.

Artículo 19º

Todo tipo de material estrictamente psicológico, tanto de evaluación cuanto de intervención o


tratamiento, queda reservado al uso de los/as Psicólogos/as, quienes por otra parte, se abstendrán
de facilitarlos a otras personas no competentes. Los/las Psicólogos/as gestionarán o en su caso
garantizarán la debida custodia de los documentos psicológicos.

Artículo 20º

Cuando una determinada evaluación o intervención psicológica envuelva estrechas relaciones con
otras áreas disciplinares y competencias profesionales, el/la Psicólogo/a tratará de asegurar las
correspondientes conexiones, bien por sí mismo, bien indicándoselo y orientando en ese sentido al
cliente.

Artículo 21º

El ejercicio de la psicología no deberá ser mezclado, ni en la práctica, ni en su presentación pública,


con otros procedimientos y prácticas ajenos al fundamento científico de la psicología, cuando tal
prohibición esté prevista legalmente.
Artículo 22º

Sin perjuicio de la crítica científica que estime oportuna, en el ejercicio de la profesión, el/la
Psicólogo/a no desacreditará a colegas u otros profesionales que trabajan con sus mismos o
diferentes métodos, y hablará con respeto de las escuelas y tipos de intervención que gozan de
credibilidad científica y profesional.

Artículo 23º

El ejercicio de la Psicología se basa en el derecho y en el deber de un respeto recíproco entre el/la


Psicólogo/a y otras profesiones, especialmente las de aquellos que están más cercanos en sus
distintas áreas de actividad.

III. DE LA INTERVENCIÓN

Artículo 24º

El/la Psicólogo/a debe rechazar llevar a cabo la prestación de sus servicios cuando haya certeza de
que puedan ser mal utilizados o utilizados en contra de los legítimos intereses de las personas, los
grupos, las instituciones y las comunidades.

Artículo 25º

Al hacerse cargo de una intervención sobre personas, grupos, instituciones o comunidades, el/la
Psicólogo/a ofrecerá la información adecuada sobre las características esenciales de la relación
establecida, los problemas que está abordando, los objetivos que se propone y el método utilizado.

En caso de menores de edad o legalmente incapacitados, se hará saber a sus padres o tutores.

En cualquier caso, se evitará la manipulación de las personas y se tenderá hacia el logro de su


desarrollo y autonomía.

Artículo 26º

El/la Psicólogo/a debe dar por terminada su intervención y no prolongarla con ocultación o engaño
tanto si se han alcanzado los objetivos propuestos, como si tras un tiempo razonable aparece que,
con los medios o recursos a su disposición, es incapaz de alcanzarlos. En este caso indicará a la
persona, grupo, institución o comunidad qué otros psicólogos o qué otros profesionales pueden
hacerse cargo de la intervención.

Artículo 27º

Por ninguna razón se restringirá la libertad de abandonar la intervención y acudir a otro psicólogo o
profesional; antes bien, se favorecerá al máximo la capacidad de decisión bien informada del cliente.
El/la Psicólogo/a puede negarse a simultanear su intervención con otra diferente realizada por otro
profesional.

Artículo 28º
El/la Psicólogo/a no aprovechará la situación de poder que pueda proporcionarle su status para
reclamar condiciones especiales de trabajo o remuneraciones superiores a las alcanzables en
circunstancias normales.

Artículo 29º (relaciones duales)

Del mismo modo, no se prestará a situaciones confusas en las que su papel y función sean equívocos
o ambiguos.

Artículo 30º

El/la Psicólogo/a no se inmiscuirá en las diversas intervenciones iniciadas por otros psicólogos.

Artículo 31º

En los casos en que los servicios del psicólogo sean requeridos para asesorar y/o efectuar campañas
de publicidad comercial, política y similares, el/la Psicólogo/a colaborará en la salvaguardia de la
veracidad de los contenidos y del respeto a las personas.

Artículo 32º

El/la Psicólogo/a debe tener especial cuidado en no crear falsas expectativas que después sea
incapaz de satisfacer profesionalmente.

IV. DE LA INVESTIGACIÓN Y DOCENCIA

Artículo 33º

Todo/a Psicólogo/a, en el ejercicio de su profesión, procurará contribuir al progreso de la ciencia y de


la profesión psicológica, investigando en su disciplina, ateniéndose a las reglas y exigencias del
trabajo científico y comunicando su saber a estudiantes y otros profesionales según los usos
científicos y/o a través de la docencia.

Artículo 34º

En la investigación rehusará (rechazar) el/la Psicólogo/a absolutamente la producción en la persona de


daños permanentes, irreversibles o innecesarios para la evitación de otros mayores. La participación
en cualquier investigación deberá ser autorizada explícitamente por la/s persona/s con la/s que ésta
se realiza, o bien por sus padres o tutores en el caso de menores o incapacitados.

Artículo 35º

Cuando la investigación psicológica requiera alguna clase de daños pasajeros y molestias, como
choques eléctricos o privación sensorial, el investigador, ante todo, se asegurará de que los sujetos
participen en las sesiones experimentales con verdadera libertad, sin constricciones ( obligación) ajenas
de tipo alguno, y no los aceptará sino tras informarles puntualmente sobre esos daños y obtener su
consiguiente consentimiento. Aun habiendo inicialmente consentido, el sujeto podrá en cualquier
momento decidir interrumpir su participación en el experimento.

Artículo 36º
Cuando la investigación requiera del recurso a la decepción o al engaño, el/la Psicólogo/a se
asegurará de que éste no va a producir perjuicios duraderos en ninguno de los sujetos, y, en todo
caso, revelará a éstos la naturaleza y necesidad experimental de engaño al concluir la sesión o la
investigación.

Artículo 37º

La investigación psicológica, ya experimental, ya observacional en situaciones naturales, se hará


siempre con respeto a la dignidad de las personas, a sus creencias, su intimidad, su pudor ( vergüenza),
con especial delicadeza en áreas, como el comportamiento sexual, que la mayoría de los individuos
reserva para su privacidad, y también en situaciones –de ancianos, accidentados, enfermos, presos,
etc.- que, además de cierta impotencia social entrañan ( conlleva) un serio drama humano que es
preciso respetar tanto como investigar.

Artículo 38º

La experimentación con animales evitará también, o reducirá al mínimo, los sufrimientos, daños y
molestias que no sean imprescindibles y justificables en atención a fines de reconocido valor
científico y humano. Las operaciones quirúrgicas sobre animales se efectuarán con anestesia y se
adoptarán medidas apropiadas para evitar las posibles complicaciones. El personal directamente
implicado en la investigación con animales seguirá en su práctica los procedimientos de alojamiento,
manejo experimental y eliminación eutanásica de los animales, que se recogen en la Guía para la
conducta ética en el cuidado y utilización de animales editada por el Colegio Oficial de Psicólogos y
que se atiene a las normas internacionales.

V. DE LA OBTENCIÓN Y USO DE LA INFORMACIÓN

Artículo 39º

En el ejercicio de su profesión, el/la Psicólogo/a mostrará un respeto escrupuloso del derecho de su


cliente a la propia intimidad. Únicamente recabará la información estrictamente necesaria para el
desempeño de las tareas para las que ha sido requerido, y siempre con la autorización del cliente.

Artículo 40º

Toda la información que el/la Psicólogo/a recoge en el ejercicio de su profesión, sea en


manifestaciones verbales expresas de sus clientes, sea en datos psicotécnicos o en otras
observaciones profesionales practicadas, está sujeta a un deber y a un derecho de secreto
profesional, del que, sólo podría ser eximido por el consentimiento expreso del cliente. El/la
Psicólogo/a velará porque sus eventuales colaboradores se atengan a este secreto profesional.

Artículo 41º

Cuando la evaluación o intervención psicológica se produce a petición del propio sujeto de quien
el/la Psicólogo/a obtiene información, ésta sólo puede comunicarse a terceras personas, con expresa
autorización previa del interesado y dentro de los límites de esta autorización.

Artículo 42º
Cuando dicha evaluación o intervención ha sido solicitada por otra persona - jueces, profesionales de
la enseñanza, padres, empleadores, o cualquier otro solicitante diferente del sujeto evaluado-, éste
último o sus padres o tutores tendrán derecho a ser informados del hecho de la evaluación o
intervención y del destinatario del Informe Psicológico consiguiente. El sujeto de un Informe
Psicológico tiene derecho a conocer el contenido del mismo, siempre que de ello no se derive un
grave perjuicio para el sujeto o para el/la Psicólogo/a, y aunque la solicitud de su realización haya
sido hecha por otras personas.

Artículo 43º

Los informes psicológicos realizados a petición de instituciones u organizaciones en general, aparte


de lo indicado en el artículo anterior, estarán sometidos al mismo deber y derecho general de
confidencialidad antes establecido, quedando tanto el/la Psicólogo/a como la correspondiente
instancia solicitante obligados a no darles difusión fuera del estricto marco para el que fueron
recabados.

Las enumeraciones o listas de sujetos evaluados en los que deban constar los diagnósticos o datos de
la evaluación y que se les requieran al Psicólogo por otras instancias, a efectos de planificación,
obtención de recursos u otros, deberán realizarse omitiendo el nombre y datos de identificación del
sujeto, siempre que no sean estrictamente necesarios.

Artículo 44º

De la información profesionalmente adquirida no debe nunca el/la Psicólogo/a servirse ni en


beneficio propio o de terceros, ni en perjuicio del interesado.

Artículo 45º

La exposición oral, impresa, audiovisual u otra, de casos clínicos o ilustrativos con fines didácticos o
de comunicación o divulgación científica, debe hacerse de modo que no sea posible la identificación
de la persona, grupo o institución de que se trata. En el caso de que el medio usado para tales
exposiciones conlleve la posibilidad de identificación del sujeto, será necesario su consentimiento
previo explícito.

Artículo 46º

Los registros escritos y electrónicos de datos psicológicos, entrevistas y resultados de pruebas, si son
conservados durante cierto tiempo, lo serán bajo la responsabilidad personal del Psicólogo en
condiciones de seguridad y secreto que impidan que personas ajenas puedan tener acceso a ellos.

Artículo 47º

Para la presencia, manifiesta o reservada de terceras personas, innecesarias para el acto profesional,
tales como alumnos en prácticas o profesionales en formación, se requiere el previo consentimiento
del cliente.

Artículo 48º

Los informes psicológicos habrán de ser claros, precisos, rigurosos e inteligibles para su destinatario.
Deberán expresar su alcance y limitaciones, el grado de certidumbre que acerca de sus varios
contenidos posea el informante, su carácter actual o temporal, las técnicas utilizadas para su
elaboración, haciendo constar en todo caso los datos del profesional que lo emite.

Artículo 49º

El fallecimiento del cliente, o su desaparición -en el caso de instituciones públicas o privadas no libera
al Psicólogo de las obligaciones del secreto profesional.

VI. DE LA PUBLICIDAD

Artículo 50º

Los profesionales colegiados habrán de ajustar su conducta en materia de comunicaciones


comerciales a lo dispuesto en la Ley, con la finalidad de salvaguardar la independencia e integridad
de la profesión, así como, en su caso, el secreto profesional.

La única publicidad que nuestro código considera ética es la que pone en el artículo 50: es aquella
que se hace de forma escueta, con especificación del título que le acredita para dicho ejercicio, la
condición de colegiado y, en su caso, las áreas de trabajo o técnicas utilizadas. En ningún caso, se
harán constar los honorarios, ni ninguna clase de garantías o afirmaciones sobre su valía profesional,
competencia o éxitos.

Artículo 51º

Sin perjuicio de la responsabilidad penal que pueda suponer, constituye una grave violación de la
deontología profesional atribuirse en cualquier medio - anuncios, placas, tarjetas de visita,
programas, etc- una titulación que no se posee, así como también utilizar denominaciones y títulos
ambiguos, que, aún sin faltar de modo literal a la verdad, pueden fácilmente inducir a error o a
confusión, e igualmente favorecer la credulidad del público a propósito de técnicas o procedimientos
de dudosa eficacia.

Artículo 52º

Como tal Psicólogo puede tomar parte en campañas de asesoramiento e información a la población
con fines culturales, educativos, sanitarios, laborales u otros de reconocido sentido social.

Artículo 53º

El/la Psicólogo/a que utilice seudónimo en su actividad profesional deberá declararlo al Consejo
General de Colegios Oficiales de Psicólogos para su correspondiente registro.

VII. DE LOS HONORARIOS Y REMUNERACIÓN

Artículo 54º

Los criterios orientativos en materia de honorarios y remuneración sólo pueden referirse a los
supuestos de tasación de costas.

Artículo 55º
En el ejercicio libre de la profesión el/la Psicólogo/a informará previamente al cliente sobre la cuantía
de los honorarios por sus actos profesionales.

Artículo 56º

El/la Psicólogo/a, en ningún caso, percibirá remuneración alguna relacionada con la derivación de
clientes a otros profesionales.

VIII. GARANTIAS PROCESALES

Artículo 57º

La Comisión Deontológica creada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos, velará
por la interpretación y aplicación de este Código. El Consejo General de Colegios Oficiales de
Psicólogos asegurará la difusión de este Código entre todos los profesionales y el conjunto de
instituciones sociales. Procurarán asimismo que los principios aquí expuestos sean objeto de estudio
por todos los estudiantes de Psicología en las Universidades.

Artículo 58º

Las infracciones de las normas del Código Deontológico en el Ejercicio de la Psicología deberán ser
denunciadas ante la Comisión Deontológica. El expediente deberá tramitarse bajo los principios de
audiencia, contradicción y reserva, concluyendo con una propuesta de resolución de la Comisión. La
Junta de Gobierno, oído al interesado, adoptará la resolución procedente, acordando el
sobreseimiento (interrumpir, aplazar) o la imposición de la sanción disciplinaria que estatutariamente
corresponda.

Artículo 59º

El Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos garantiza la defensa de aquellos colegiados


que se vean atacados o amenazados por el ejercicio de actos profesionales, legítimamente realizados
dentro del marco de derechos y deberes del presente Código, defendiendo en particular el secreto
profesional y la dignidad e independencia del Psicólogo.

Artículo 60º

El Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos tratará de que las normas de este Código
Deontológico, que representan un compromiso formal de las instituciones colegiales y de la
profesión ante la sociedad española, en la medida en que la sociedad misma las valore como
esenciales para el ejercicio de una profesión de alto significado humano y social, pasen a formar
parte del ordenamiento jurídico garantizado por los Poderes públicos.

Artículo 61º

Cuando un Psicólogo se vea en el conflicto de normas adversas, incompatibles, ya legales, ya de este


Código Deontológico, que entran en colisión para un caso concreto, resolverá en conciencia,
informando a las distintas partes interesadas y a la Comisión Deontológica Colegial.

ANEXO REGLAMENTO DE LA COMISIÓN DEONTÓLOGICA ESTATAL DEL CONSEJO GENERAL DE


COLEGIOS OFICIALES DE PSICÓLOGOS
PREÁMBULO

El Código Deontológico de la profesión de Psicólogo/a está destinado a servir como pauta de


conducta profesional en el ejercicio de la Psicología en cualquiera de sus modalidades, rigiéndose su
actividad ante todo por los principios de convivencia y legalidad democráticamente establecidos y
debiendo tener en cuenta dicha actuación profesional las normas explícitas e implícitas que existen
en el entorno social en el que actúa.

El Título VIII del Código Deontológico del Psicólogo recoge el marco general para el procedimiento de
queja y tramitación de demandas atribuyéndole a la Comisión Deontológica del Consejo General de
Colegios Oficiales de Psicólogos la función de velar por la interpretación y aplicación de este Código.

Los Colegios Territoriales han venido constituyendo -o están en el proceso de hacerlo- Comisiones
Deontológicas Territoriales que se ocupan principalmente de la difusión y cumplimiento del Código
en sus demarcaciones, y tramitan las quejas que les son presentadas por usuarios y colegiados,
velando especialmente por promover el mejor desarrollo de la conciencia y actuación profesional y
proponiendo en su caso resoluciones a las respectivas Juntas de Gobierno.

Compete ahora al Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos constituir y reglamentar el


funcionamiento de la Comisión Deontológica Estatal, promulgando este Reglamento que ha sido
aprobado por su Junta General en su reunión de 24 de febrero de 2007.

I. FINES DE LA COMISIÓN DEONTOLÓGICA ESTATAL

La Comisión Deontológica Estatal (C.D.E.) del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos tendrá los
siguientes fines.

1.1. Velar por la difusión y el cumplimiento del Código Deontológico del Psicólogo en el ámbito de su
competencia.

1.2. Promover y coordinar la actividad de las Comisiones Deontológicas de los Colegios Territoriales.

1.3. Asumir las competencias de las Comisiones Deontológicas Territoriales en los siguientes supuestos:

- En tanto no hayan sido constituidas.

- Cuando la Comisión Deontológica Territorial acuerde su incompetencia y se inhiba en favor de la


Comisión Deontológica Estatal.

- A petición de la Junta de Gobierno del Consejo General de COP.

1.4. Establecer relaciones con las Comisiones Deontológicas de otros Colegios, asociaciones, instituciones u
otros organismos, tanto en el ámbito nacional como en el internacional.

1.5. Tramitar y proponer Resoluciones, en segunda instancia, de los Expedientes deontológicos que le sean
remitidos por los Colegios o a propuesta de la Junta de Gobierno del Consejo General de COP.

1.6. Asumir el conocimiento de las demandas deontológicas en las cuales existan conflictos de competencia
territorial entre dos o más Colegios.

II. COMPOSICIÓN, DURACIÓN Y RENOVACIÓN DE LA COMISIÓN DEONTOLÓGICA ESTATAL


2.1. La Comisión Deontológica Estatal estará compuesta como miembros natos por los Presidentes de las
Comisiones Deontológicas de los Colegios Territoriales -u otras organizaciones colegiales con las que así se
concierte- y en su defecto, interinamente, por los Coordinadores de los Temas Deontológicos que hayan
designado las respectivas Juntas de Gobierno. También formará parte de la Comisión Deontológica Estatal con
voz pero sin voto un miembro de la Junta de Gobierno del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos
que actuará como enlace con la misma.

2.2. La Comisión Deontológica Estatal tendrá un Presidente, Vicepresidente, Secretario y Vicesecretario, que
serán elegidos mediante votación de entre los miembros natos con voz y voto de la Comisión, en la primera
sesión ordinaria de la Comisión, que se celebrará tras la aprobación de éste Reglamento. Los cargos se
ocuparán por un período de cuatro años. Si un cargo electo cesa como miembro de la Comisión, continuará
ocupando su cargo en funciones hasta que se proceda a nueva elección en la primera sesión ordinaria que
celebre la Comisión. Los cargos podrán ser reelegidos exclusivamente por otro período de cuatro años.

2.3. Las sesiones de trabajo serán convocadas y moderadas por el Presidente. El Secretario levantará Actas de
las sesiones y se ocupará de la tramitación de los expedientes en curso y de la custodia de los documentos. El
Vicepresidente y Vicesecretario asumirán las sustituciones respectivas en caso de ausencia o enfermedad y
asumirán las tareas que se les deleguen. Los acuerdos en las sesiones serán tomados por mayoría simple,
pudiendo expresarse votos particulares. No se aceptará delegación de voto. El Asesor Jurídico del Consejo
General de Colegios Oficiales de Psicólogos estará presente en las deliberaciones y actuará como consultor con
voz, pero sin voto.

2.4. La Comisión Deontológica Estatal se reunirá al menos dos veces al año o a petición de un tercio de sus
miembros.

2.5. El Presidente, Vicepresidente, Secretario y Vicesecretario, asistidos por el Asesor Jurídico constituirán la
Comisión Permanente.

III. PROCEDIMIENTOS DE TRAMITACIÓN DE DEMANDAS

3.1. En primera instancia, las quejas o demandas deberán ser formuladas por escrito en sobre cerrado y
enviadas al Presidente de la Comisión Deontológica Estatal.

3.2. Cuando la Comisión Deontológica Estatal actúe en segunda instancia la Comisión Deontológica del Colegio
Territorial que la tramitó en primera, deberá aportar toda la documentación e información de que disponga
sobre el asunto a la Secretaría de la Comisión Deontológica Estatal, con la debida reserva.

3.3. No se aceptarán quejas o demandas presentadas de forma anónima.

3.4. Se garantizará la reserva sobre el procedimiento seguido y las partes implicadas dentro de los límites que
establece la ley, y en función de las características de las resoluciones que se adopten.

3.5. Previo informe de la Secretaría y Asesoría Jurídica, la Comisión Permanente de la Comisión Deontológica
Estatal podrá optar por:

a) Admisión a trámite de la demanda.


b) No admitir a trámite la demanda.

3.6. Una vez admitida la demanda, se decidirá si se tramita por procedimiento de urgencia o el normal.

3.7. En el procedimiento de urgencia la queja o demanda será estudiada por un Instructor, miembro de la
Comisión Deontológica Estatal designado al efecto y resuelta por él con la Comisión Permanente, en el plazo de
dos meses elevando el correspondiente informe escrito.
3.8. En el procedimiento normal, el Instructor que se nombre dará audiencia a todas las partes interesadas con
la asistencia de los consultores que la Comisión Deontológica Estatal considere oportunos.

3.9 El plazo máximo de resolución en el procedimiento normal será de 8 meses.

3.10. El Instructor presentará informes escritos tanto del procedimiento como de las aportaciones de los
consultores, que serán estudiados por la Comisión Deontológica Estatal o su Permanente para adoptar la
propuesta correspondiente.

3.11. La Comisión Deontológica Estatal elevará propuesta a la Junta de Gobierno que adoptará la resolución
pertinente y la comunicará a las partes interesadas.

3.12. Toda la documentación y pruebas relativas a los expedientes deontológicos será archivada bajo garantías
suficientes que instrumentará el Secretario, durante 5 años, al cabo de los cuáles será destruida.

3.13. Para facilitar el desarrollo de investigaciones sobre temas de deontología y psicología el Secretario
elaborará resúmenes de tipo científico-profesional para todos y cada uno de los expedientes tramitados, con la
debida garantía de confidencialidad y reserva, posibilitando formar una casuística ética. Dichos resúmenes
serán archivados en el servicio de documentación del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos
pudiendo ser objeto de consulta por los colegiados.

IV.- DISPOSICIONES FINALES

4.1. Toda duda que surja en la interpretación de las anteriores normas será resuelta a criterio de la
Comisión Deontológica Estatal.

4.2. Los miembros natos de la Comisión Deontológica Estatal no podrán ser miembros de las Juntas
de Gobierno de los Colegios Territoriales o del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos.

V. PUNTOS FINALES

APA PP.A: Beneficencia y no maleficencia:

pp. B: Fidelidad y responsabilidad: La actuación de los psicólogos se caracteriza por el compromiso


con las personas con las que trabajan y, por otra parte, tienen que ser conscientes del alcance de su
responsabilidad hacia la sociedad y la comunidad en la que desarrollan su actividad profesional
(deben aceptar la responsabilidad de sus actuaciones). Otro punto afectado por este principio es la
recomendación de que el psicólogo consulte, derive o coopere con otros profesionales e
instituciones para dar el mejor servicio posible a sus clientes. El compromiso y la responsabilidad de
los psicólogos también los implica hacia la actuación profesional y el respeto de los principios éticos
de otros psicólogos.

C: Integridad: Los psicólogos tienen que promover (fomentar, favorecer, proteger) la honestidad y la
veracidad en su actuación profesional. Por lo tanto, no se tendrían que implicar en fraudes
(engaños), no se apropiará de algo indebidamente, no se involucrará en ningún subterfugio (excusa
que se usa para evitar un compromiso) ni dar información parcial o insuficiente. Igualmente, según
este principio se tienen que cumplir las promesas hechas y hay que evitar implicarse en promesas o
compromisos poco claros y difíciles de llevar a cabo. Si por circunstancias o para evitar daños el
psicólogo no fuera del todo honesto y pudiera dar explicaciones incompletas, tendría que considerar
las posibles consecuencias de su actuación y aceptar la responsabilidad de corregir los malentendidos
u otros posibles efectos indeseados de estas intervenciones.
D: Justicia:

E: Respeto a los derechos y dignidad de las personas: Los psicólogos tienen que respetar los
derechos y la dignidad de todas las personas. Esto implica respetar el derecho a la privacidad, la
confidencialidad, la autodeterminación y la autonomía. Este principio supone, además, que los
psicólogos deben tener mucho cuidado para proteger los derechos y el bienestar de las personas y
los colectivos más desfavorecidos. Concretamente, los psicólogos tienen que velar (cuidar) por
respetar las diferencias individuales y culturales, como las de edad, género, raza, etnia, origen,
religión, orientación sexual, incapacidad, lengua y estatus socioeconómico.

El psicólogo tratará de eliminar los sesgos basados en estas diferencias cuando trabaje con personas
de estos grupos y evitará o condenará (censurar) toda actividad basada en prejuicios (Juicio u
opinión, generalmente negativo, que se forma inmotivadamente de antemano y sin el conocimiento
necesario). Cuando se trabaja con personas de cultura, raza, orientación sexual o religión diferente,
hay que asegurarse que se entienden estas diferencias antes de poder ofrecer una intervención de
calidad. Tratar a una persona con menos cuidado porque es gay, incapacitado físico, pobre,
inmigrante o musulmán puede representar un delito de discriminación. NO hay que faltar al respeto,
ni actuar con prejuicios. Los pacientes no se deben sentir ofendidos. La dignidad se basa en el
respeto y la estima que una persona tiene de sí misma y es merecedora de ese respeto por otros
porque todos merecemos respeto sin importar cómo somos.

EFPA : Respeto a los derechos y dignidad de las personas:

Competencia: los psicólogos deben esforzarse en asegurar y mantener niveles altos de competencia
en su trabajo. Deben reconocer los límites de su competencia particular y de su especialización.
Proporcionarán solo aquellos servicios y utilizarán solo las técnicas para las que estén debidamente
cualificados y formados. Actuar con competencia incluye tener un buen conocimiento del código
ético y la incorporación de los aspectos éticos en la práctica profesional. Actuar con competencia
también incluye conocer los límites de los procedimientos, la actualización profesional y no ejercer
cuando la habilidad o el juicio profesional están afectados.

Responsabilidad: Los psicólogos tienen que ser conscientes de sus responsabilidades profesionales y
científicas con sus clientes, la comunidad en la que viven y trabajan y con el conjunto de la sociedad.
Igualmente, tienen que evitar producir daños con sus actuaciones. El psicólogo tiene responsabilidad
respecto de la calidad de su intervención y de las consecuencias de sus intervenciones. La
responsabilidad del psicólogo implica que se tienen que evitar y minimizar los daños causados por
una mala utilización de los conocimientos o una mala práctica. Esto implica una responsabilidad del
psicólogo tanto durante la intervención profesional como después de la finalización, en caso de que
se deriven consecuencias negativas para el cliente. Otro aspecto importante de este principio es que
el psicólogo es responsable del respeto de los principios éticos de sus trabajadores, ayudantes,
supervisados y estudiantes. Si se tiene conocimiento de una acción no ética, el psicólogo está
obligado a criticar razonablemente la actuación de un compañero y, si es el caso, informar a la
asociación profesional. La responsabilidad profesional es la obligación de los psicólogos de reparar el
daño y perjuicio que hayan podido originar a otras personas derivado de su quehacer profesional, ya
sea por acción u omisión.
Integridad: Los psicólogos tienen que promover la integridad como científicos, docentes y en su
práctica profesional. Por lo tanto, tienen que ser honestos, sinceros, justos y respetuosos con los
otros, tratar de aclarar sus roles profesionales y actuar de acuerdo con éstos. El principio de
integridad implica mostrarse abierto hacia los límites personales y profesionales, y también frente a
las recomendaciones de asesoramiento en situaciones difíciles. La honestidad se concreta en la
obligación de ser preciso al informar de las propias calificaciones y experiencia y aceptar hipótesis
alternativas, las propias finanzas profesionales y los informes que se presenten por escrito. La
sinceridad implica la obligación de evitar el engaño y no ocultar información respecto de otros
procedimientos alternativos. Si un psicólogo engaña, está obligado a restablecer la confianza.

Límites de la confidencialidad: por supuestos legales, por Ley de Enjuiciamiento criminal: artículo
262: si se tiene noticias sobre delitos, los psicólogos tienen la obligación de denunciar.

El principio de Confidencial, aplicable tanto en intervenciones presenciales como Online, hace


referencia a la obligación que tiene el psicólogo de respetar la intimidad y privacidad del paciente,
protegiendo la información aportada por éste u otras personas, preservando el secreto profesional.
Principio esencial para una buena relación terapéutica. Por tanto, esta información no puede ser
comunicada a terceros, solo si el paciente da su autorización. Mantener esta regla (confidencialidad)
también significa respetar la autonomía del paciente y sus derechos.

Código Penal: artículo 450: quien no impida, estando libre de riesgo propio o ajeno, la comisión de
un delito que afecte a las personas en su vida, integridad o salud, libertad o libertad sexual, será
castigado con pena de prisión si es delito contra la vida, y multa en los demás casos.

Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor: artículo 13.1.: abuso sexual o maltrato

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