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Martín Fierro - Adaptado

El documento narra la vida de un gaucho argentino y su triste historia. Fue forzado a unirse al ejército y enviado a la frontera, donde sufrió malos tratos y tuvo que trabajar sin paga. Después de más de un año de duro trabajo, finalmente logró escapar, aunque con pocas posesiones.

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Martín Fierro - Adaptado

El documento narra la vida de un gaucho argentino y su triste historia. Fue forzado a unirse al ejército y enviado a la frontera, donde sufrió malos tratos y tuvo que trabajar sin paga. Después de más de un año de duro trabajo, finalmente logró escapar, aunque con pocas posesiones.

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EL GAUCHO MARTÍN FIERRO Y verlos al cáir la noche

en la cocina riunidos,
I
II con el juego bien prendido
Aquí me pongo a cantar y mil cosas que contar,
al compás de la vigüela, Ninguno me hable de penas, platicar muy divertidos
que el hombre que lo desvela porque yo penando vivo, hasta después de cenar.
una pena estrordinaria, y naides se muestre altivo
como la ave solitaria aunque en el estribo esté, Y con el buche bien lleno
con el cantar se consuela. que suele quedarse a pie era cosa superior
el gaucho más alvertido. irse en brazos del amor
Pido a los santos del cielo a dormir como la gente,
que ayuden mi pensamiento: Junta esperencia en la vida pa empezar al día siguiente
les pido en este momento hasta pa dar y prestar las fáinas del día anterior.
que voy a cantar mi historia quien la tiene que pasar
me refresquen la memoria entre sufrimiento y llanto; Aquéllo no era trabajo,
y aclaren mi entendimiento porque nada enseña tanto más bien era una junción,
como el sufrir y el llorar. y después de un güen tirón
Mas ande otro criollo pasa en que uno se daba maña,
Martín Fierro ha de pasar; Yo he conocido esta tierra pa darle un trago de caña
nada lo hace recular, en que el paisano vivía solía llamarlo el patrón.
ni las fantasmas lo espantan, y su ranchito tenía
y dende que todos cantan y sus hijos y mujer... Pues siempre la mamajuana
yo también quiero cantar. Era una delicia el ver vivía bajo la carreta,
cómo pasaba sus días. y aquél que no era chancleta
Cantando me he de morir, en cuanto el goyete vía,
cantando me han de enterrar, Entonces... cuando el lucero sin miedo se le prendía
y cantando he de llegar brillaba en el cielo santo como güérfano a la teta.
al pie del Eterno Padre; y los gallos con su canto
dende el vientre de mi madre nos decían que el día llegaba, Estaba el gaucho en su pago
vine a este mundo a cantar. a la cocina rumbiaba con toda seguridá
el gaucho... que era un encanto. pero áura... ¡barbaridá!
Yo no soy cantor letrao la cosa anda tan fruncida
mas si me pongo a cantar Y sentao junto al jogón que gasta el pobre la vida
no tengo cuándo acabar a esperar que venga el día, en juir de la autoridá.
y me envejezco cantando: al cimarrón se prendía
las coplas me van brotando hasta ponerse rechoncho, Pues si usté pisa en su rancho
como agua de manantial. mientras su china dormía y si el alcalde lo sabe
tapadita con su poncho. Lo caza lo mesmo que ave
Y sepan cuantos escuchan aunque su mujer aborte...
de mis penas el relato Y apenas la madrugada ¡No hay tiempo que no se acabe
que nunca peleo ni mato empezaba a coloriar, ni tiento que no se corte!
sino por necesidá los pájaros a cantar
y que a tanta alversidá y las gallinas a apiarse, Y al punto dése por muerto
sólo me arrojó el mal trato. era cosa de largarse si el alcalde lo bolea,
cada cual a trabajar. pues áhi no más se le apea
Y atiendan la relación con una felpa de palos.
que hace un gaucho perseguido, Y mientras domaban unos, Y después dicen que es malo
que padre y marido ha sido otros al campo salían, el gaucho si los pelea.
empeñoso y diligente, y la hacienda recogían,
y sin embargo la gente las manadas repuntaban, Y el lomo le hinchan a golpes,
lo tiene por un bandido. y ansí sin sentir pasaban y le rompen la cabeza,
entretenidos el día. y luego con ligereza,
ansí lastimao y todo,
lo amarran codo con codo pero a uno que se quejó
Y pa el cepo lo enderiezan. Allí un gringo con un órgano en seguida lo estaquiaron
Ahí comienzan sus desgracias, y una mona que bailaba y la cosa se acabó.
áhi principia el pericón; haciéndonos ráir estaba
porque ya no hay salvación, cuando le tocó el arreo. A naides le dieron armas,
Y que usté quiera o no quiera, ¡Tan grande el gringo y tan feo pues toditas las que había
lo mandan a la frontera lo viera cómo lloraba! el coronel las tenía,
o lo echan a un batallón. según dijo esa ocasión,
Formaron un contingente pa repartirlas el día
Ansí empezaron mis males con los que en el baile arriaron; en que hubiera una invasión.
lo mesmo que los de tantos; con otros nos mesturaron
si gustan... en otros cantos que habían agarrao también: Al principio nos dejaron
les diré lo que he sufrido. las cosas que aquí se ven de haraganes criando sebo,
Después que uno está perdido ni los diablos las pensaron. ero después..no me atrevo
no lo salvan ni los santos. a decir lo que pasaba.
A mí el juez me tomó entre ojos ¡Barajo!... si nos trataban
III en la última votación: como se trata a malevos.
me le había hecho el remolón
Tuve en mi pago en un tiempo y no me arrimé ese día, ¡Y qué indios, ni qué servicio,
hijos, hacienda y mujer, y él dijo que yo servía si allí no había ni cuartel!
pero empecé a padecer, a los de la esposición. Nos mandaba el coronel
me echaron a la frontera a trabajar en sus chacras,
¡y qué iba a hallar al volver! Al mandarnos nos hicieron y dejábamos las vacas
tan sólo hallé la tapera. más promesas que a un altar. que las llevara el infiel.
El Juez nos jue a proclamar
Sosegao vivía en mi rancho y nos dijo muchas veces: Yo primero sembré trigo
como el pájaro en su nido; "Muchachos, a los seis meses y después hice un corral,
allí mis hijos queridos los van a ir a revelar." corté adobe pa un tapial,
iban creciendo a mi lao... hice un quincho, corté paja...
Sólo queda al desgraciao Yo llevé un moro de número. ¡La pucha, que se trabaja
lamentar el bien perdido. ¡Sobresaliente el matucho! sin que le larguen ni un rial!
Con él gané en Ayacucho
Mi gala en las pulperías más plata que agua bendita; Más de un año nos tuvieron
era, cuando había más gente, siempre el gaucho necesita en esos trabajos duros,
ponerme medio caliente, un pingo pa fiarle un pucho. y los indios, le asiguro,
pues cuando puntiao me encuentro dentraban cuando querían:
me salen coplas de adentro Y cargué sin dar mas güeltas como no los perseguían
como agua de la virtiente. con las prendas que tenía: siempre andaban sin apuro.
jergas, poncho, cuanto había
Cantando estaba una vez en casa, tuito lo alcé; Daban entonces las armas
en una gran diversión; a mi china la dejé pa defender los cantones,
y aprovechó la ocasión media desnuda ese día. que eran lanzas y latones
como quiso el Juez de Paz. con ataduras de tiento...
Se presentó, y áhi no más Ansí en mi moro, escarciando, Las de juego no las cuento,
hizo una arriada en montón. enderecé a la frontera. porque no había municiones.
¡Aparcero, si usté viera
Juyeron los más matreros lo que se llama cantón...! Y chamuscao un sargento
y lograron escapar. Ni envidia tengo al ratón me contó que las tenían,
Yo no quise disparar, en aquella ratonera. pero que ellos las vendían
soy manso y no había por qué; para cazar avestruces;
muy tranquilo me quedé De los pobres que allí había y ansí andaban noche y día
y ansí me dejé agarrar. a ninguno lo largaron; déle bala a los ñanduces.
los más viejos rezongaron,
Y cuando se iban los indios y, al fin, me les escapé Sólo tenía cuatro frascos
con lo que habían manotiao, con el hilo en una pata. y unas barricas vacías,
salíamos muy apuraos y a la gente le vendía
a perseguirlos de atrás; IV todo cuanto precisaba:
si no se llevaban más a veces creiba que estaba
es porque no habían hallao. Seguiré esta relación allí la proveduría.
aunque pa chorizo es largo:
Allí sí se ven desgracias el que pueda hágase cargo ¡Ah pulpero habilidoso!
y lágrimas y afliciones, cómo andaría de matrero, Nada le solía faltar
naides le pida perdones después de salvar el cuero ¡Aijuna! y para tragar
al indio, pues donde dentra de aquel trance tan amargo. tenía un buche de ñandú.
roba y mata cuanto encuentra La gente le dio en llamar
y quema las poblaciones Del sueldo nada les cuento, "el boliche de virtú".
porque andaba disparando;
Y el indio es como tortuga nosotros, de cuando en cuando, Nos tenía apuntaos a todos
de duro para espichar; solíamos ladrar de pobres: con más cuentas que un rosario,
si lo llega a destripar nunca llegaban los cobres cuando se anunció un salario
ni siquiera se le encoge; que se estaban aguardando. que iban a dar, o un socorro,
luego sus tripas recoge pero sabe Dios qué zorro
y se agacha a disparar. Y andábamos de mugrientos se lo comió al comisario
que el mirarnos daba horror;
Hacían el robo a su gusto le juro que era un dolor Yo me arrecosté a un horcón
y después se iban de arriba, ver esos hombres, ¡por Cristo! dando tiempo a que pagaran,
se llevaban las cautivas En mi perra vida he visto y poniendo güena cara
y nos contaban que a veces una miseria mayor. estuve haciéndome el poyo,
les descarnaban los pieses A esperar que me llamaran
a las pobrecitas, vivas. Ansí pasaron los meses, y vino el para recebir mi boyo.
año siguiente, y las cosas
Dios le perdone al salvaje igualmente siguieron del mesmo Pero áhi me pude quedar
las ganas que me tenía... modo: adrede parece todo para pegao pa siempre al horcón;
Desaté las tres marías aburrir a la gente. ya era casi la oración
y lo engatusé a cabriolas. y ninguno me llamaba;
¡Pucha!... si no traigo bolas No teníamos más permiso, la cosa se me ñublaba
me achura el indio ese día. ni otro alivio la gauchada, y me dentró comezón.
que salir de madrugada,
Era el hijo de un casique cuando no había indio ninguno, Pa sacarme el entripao
sigún yo lo avirigué; campo ajuera, a hacer boliadas, vi al mayor, y lo fí a hablar.
la verdá del caso jue desocando los reyunos. Yo me le empecé a atracar
que me tuvo apuradazo, y, como con poca gana,
hasta que, al fin, de un bolazo Y cáibamos al cantón le dije: "Tal vez mañana
del caballo lo bajé. con los fletes aplastaos, acabarán de pagar."
pero a veces medio aviaos
Ahi no más me tiré al suelo con plumas y algunos cueros "-Qué mañana ni otro día",
y lo pisé en las paletas; que áhi no más con el pulpero al punto me contestó,
empezó a hacer morisquetas... los teníamos negociaos. "la paga ya se acabó,
y a mezquinar la garganta... siempre has de ser animal.
pero yo hice la obra santa Era un amigo del jefe " Me rái y le dije: "Yo...
de hacerlo estirar la jeta. que con un boliche estaba; no he recebido ni un rial".
yerba y tabaco nos daba
Allí quedó de mojón por la pluma de avestruz, Se le pusieron los ojos
y en su caballo salté; y hasta le hacía ver la luz que se le querían salir,
de la indiada disparé, al que un cuero le llevaba. y áhi no más volvió a decir
pues si me alcanza me mata, comiéndomé con la vista:
Y pa mejor, una noche aunque es todita mi vida
"-¿Y qué querés recebir ¡qué estaquiada me pegaron! de males una cadena:
si no has dentrao en la lista?" Casi me descoyuntaron a cada alma dolorida
por motivo de una gresca. le gusta cantar sus penas.
"-Este sí que es amolar", ¡Aijuna, si me estiraron
dije yo pa mis adentros, lo mesmo que guasca fresca! Se empezó en aquel entonces
"van dos años que me encuentro a rejuntar caballada
y hasta áura he visto ni un grullo; Jamás me puedo olvidar y riunir la milicada
dentro en todos los barullos lo que esa vez me pasó: teniéndolá en el cantón,
pero en las listas no dentro" dentrando una noche yo para una despedición
al fortín, un enganchao, a sorprender a la indiada.
Supo todo el comendante que estaba medio mamao,
y me llamó al otro día, allí me desconoció. Nos anunciaban que iríamos
diciéndomé que quería sin carretas ni bagajes
aviriguar bien las cosas Era un gringo tan bozal, a golpiar a los salvajes
que no era el tiempo de Rosas, que nada se le entendía. en sus mesmas tolderías;
que áura a naides se debía. ¡Quién sabe de ande sería! que a la güelta pagarían
Tal vez no juera cristiano, licenciándolo al gauchaje.
Llamó al cabo y al sargento pues lo único que decía
y empezó la indagación: es que era pa-po-litano. Una noche que riunidos
si había venido al cantón estaban en la carpeta
en tal tiempo o en tal otro Estaba de centinela y, empinando una limeta
Y si había venido en potro, por causa del peludo, el jefe y el Juez de Paz,
en reyuno o redomón. verme más claro no pudo yo no quise aguardar más
y esa jue la culpa toda. y me hice humo en un sotreta.
Y todo era alborotar El bruto se asustó al ñudo
al ñudo, y hacer papel: y fí el pavo de la boda. Para mi el campo son flores
conocí que era pastel dende que libre me veo;
pa engordar con mi guayaca; Cuanto me vido acercar donde me lleva el deseo
mas si voy al coronel "¿Quién vivore?", preguntó: allí mis pasos dirijo
me hacen bramar en la estaca. "Qué vivoras", dije yo. y hasta en las sombras, de fijo
"¡Hagarto!", me pegó el grito. que a dondequiera rumbeo.
V Y yo dije despacito:
Yo andaba desesperao "Más lagarto serás vos". Entro y salgo del peligro
aguardando una ocasión, sin que me espante el estrago;
que los indios un malón Ahí no más ¡Cristo me valga! no aflojo al primer amago
nos dieran, y entre el estrago rastrillar el jusil siento; ni jamás fí gaucho lerdo:
hacérmelés cimarrón me agaché, y en el momento soy pa rumbiar como el cerdo
y volverme pa mi pago. el bruto me largó un chumbo; y pronto cái a mi pago.
mamao, me tiró sin rumbo
Aquéllo no era servicio que si no, no cuento el cuento. Volvía al cabo de tres años
ni defender la frontera: de tanto sufrir al ñudo,
aquéllo era ratonera Por de contao, con el tiro resertor, pobre y desnudo,
en que es más gato el más juerte: se alborotó el avispero; a procurar suerte nueva,
era jugar a la suerte los oficiales salieron y lo mesmo que el peludo
con una taba culera. y se empezó la junción: enderecé pa mi cueva.
quedó en su puesto el nación
Ansina, pues, conociendo y yo fi al estaquiadero. No hallé ni rastro del rancho;
que aquel mal no tiene cura, ¡sólo estaba la tapera!
que tal vez mi sepultura VI ¡Por Cristo, si aquéllo era
si me quedo iba a encontrar, pa enlutar el corazón:
pensé en mandarme mudar Vamos dentrando recién yo juré en esa ocasión
como cosa más sigura. a la parte más sentida, ser más malo que una fiera!
y ansí la suerte los deja, Supe una vez por desgracia
Al dirme dejé la hacienda sin naides que los proteja que había un baile por allí,
que era todito mi haber; y sin perro que los ladre. y medio desesperao
pronto debíamos volver, a ver la milonga fuí.
según el Juez prometía, Los pobrecitos tal vez
y hasta entonces cuidaría no tengan ande abrigarse, Riunidos al pericón
de los bienes la mujer. ni ramada ande ganarse, tantos amigos hallé,
ni un rincón ande meterse, que alegre de verme entre ellos
Después me contó un vecino ni camisa que ponerse, esa noche me apedé.
que el campo se lo pidieron, ni poncho con que taparse.
la hacienda se la vendieron Como nunca, en la ocasión
pa pagar arrendamientos, Tal vez los verán sufrir por peliar me dió la tranca,
y qué sé yo cuántos cuentos; sin tenerles compasión; y la emprendí con un negro
pero todo lo fundieron. puede que alguna ocasión que trujo una negra en ancas.
aunque los vean tiritando
Los pobrecitos muchachos los echen de algún jogón Al ver llegar la morena
entre tantas afliciones pa que no estén estorbando. que no hacía caso de naides
se conchabaron de piones; le dije con la mamúa:
¡mas qué iban a trabajar, Y al verse ansina espantaos "Va... ca... yendo gente al baile."
si eran como los pichones como se espanta a los perros,
sin acabar de emplumar! irán los hijos de Fierro La negra entendió la cosa
con la cola entre las piernas, y no tardó en contestarme
Por áhi andarán sufriendo a buscar almas más tiernas mirándomé como a perro:
de nuestra suerte el rigor: o esconderse en algún cerro. "más vaca será su madre".
me han contao que el mayor
nunca dejaba a su hermano; Yo he sido manso, primero, Y dentró al baile muy tiesa
puede ser que algún cristiano y seré gaucho matrero con más cola que una zorra
los recoja por favor. en mi triste circustancia, haciendo blanquiar los dientes
aunque es mi mal tan projundo; lo mesmo que mazamorra.
¡Y la pobre mi mujer nací y me he criao en estancia,
Dios sabe cuánto sufrió! pero ya conozco el mundo. -"Negra linda"... dije yo,
Me dicen que se voló "me gusta... pa la carona";
con no sé qué gavilán, VII y me puse a talariar
sin duda a buscar el pan De carta de más me vía esta coplita fregona:
que no podía darle yo. sin saber adónde dirme;
mas dijeron que era vago "A los blancos hizo Dios,
No es raro que a uno le falte y entraron a perseguirme. a los mulatos San Pedro,
lo que a algún otro le sobre; a los negros hizo el diablo
si no le quedó ni un cobre Nunca se achican los males, para tizón del infierno.
sino de hijos un enjambre, van poco a poco creciendo,
¿qué más iba a hacer la pobre y ansina me vide pronto " Había estao juntando rabia
para no morirse de hambre? obligao a andar juyendo. el moreno dende ajuera;
en lo escuro le brillaban
Tal vez no te vuelva a ver, No tenía mujer ni rancho, los ojos como linterna.
prenda de mi corazón: y a más, era resertor;
Dios te dé su protección no tenía una prenda güena Lo conocí retobao,
ya que no me la dió a mí, ni un peso en el tirador. me acerqué y le dije presto:
y a mis hijos dende aquí "Por... rudo... que un hombre sea
les echo mi bendición. A mis hijos infelices nunca se enoja por esto.
pensé volverlos a hallar
Como hijitos de la cuna y andaba de un lao al otro " Corcovió el de los tamangos
andaban por áhi sin madre. sin tener ni qué pitar. y creyéndose muy fijo:
Ya se quedaron sin padre -"Más porrudo serás vos,
gaucho rotoso", me dijo. alcansando con la punta cayó un gaucho que hacía alarde
Y ya se me vino el humo a cortarme en un carrillo. de guapo y de peliador;
como a buscarme la hebra, a la llegada metió
y un golpe le acomodé Me hirvió la sangre en las venas el pingo hasta la ramada,
con el porrón de ginebra. y me le afirmé al moreno y yo sin decirle nada
dándole de punta y hacha me quedé en el mostrador.
Ahi no más pegó el de hollín pa dejar un diablo menos.
más gruñidos que un chanchito, Era un terne de aquel pago
y pelando el envenao Por fin en una topada que naides lo reprendía,
me atropelló dando gritos. en el cuchillo lo alcé que sus enriedos tenía
y como un saco de güesos con el señor comendante;
Pegué un brinco y abrí cancha contra el cerco lo largué. y como era protegido,
diciéndolés: -"Caballeros, andaba muy entonao
dejen venir ese toro; Tiró unas cuantas patadas y a cualquiera desgraciao
solo nací... solo muero." y ya cantó pa el carnero. lo llevaba por delante.
Nunca me pude olvidar
El negro después del golpe de la agonía de aquel negro. Se tiró al suelo; al dentrar
se había el poncho refalao le dio un empeyón a un vasco
y dijo: -"Vas a saber En esto la negra vino, y me alargó un medio frasco
si es solo o acompañao." con los ojos como ají, diciendo: "Beba, cuñao."
y empesó la pobre allí "Por su hermana", contesté,
Y mientras se arremangó a bramar como una loba. "que por la mía no hay cuidao".
yo me saqué las espuelas, Yo quise darle una soba
pues malicié que aquel tío a ver si la hacía callar; "¡Ah, gaucho!", me respondió,
no era de arriar con las riendas. mas pude reflesionar "¿de qué pago será criollo?
ue era malo en aquel punto, Lo andará buscando el hoyo, deberá
No hay cosa como el peligro y por respeto al dijunto tener güen cuero;
pa refrescar un mamao; no la quise castigar. pero ande bala este toro
hasta la vista se aclara no bala ningún ternero".
por mucho que haiga chupao. Limpié el facón en los pastos,
desaté mi redomón, Y ya salimos trensaos,
El negro me atropelló monté despacio y salí porque el hombre no era lerdo; mas
como a quererme comer; al tranco pa el cañadón. como el tino no pierdo
me hizo dos tiros seguidos y soy medio ligerón,
y los dos le abarajé. Después supe que al finao lo dejé mostrando el sebo
ni siquiera lo velaron de un revés con el facón.
Yo tenía un facón con S y retobao en un cuero
que era de lima de acero; sin resarle lo enterraron. Y como con la justicia
le hice un tiro, lo quitó no andaba bien por allí,
y vino ciego el moreno. Y dicen que dende entonces cuando cuanto pataliar lo vi,
es la noche serena y el pulpero pegó el grito,
Y en el medio de las aspas suele verse una luz mala ya pa el palenque salí
un planaso le asenté como de alma que anda en pena. como haciéndomé el chiquito.
que le largué culebriando
lo mesmo que buscapié. Yo tengo intención a veces Monté y me encomendé a Dios,
para que no pene tanto, rumbiando para otro pago;
Le coloriaron las motas de sacar de allí los güesos que el gaucho que llaman vago
con la sangre de la herida, y echarlos al camposanto. no puede tener querencia,
y volvió a venir furioso y ansí de estrago en estrago
como una tigra parida. VIII vive yorando la ausencia.

Y ya me hizo relumbrar Otra vez en un boliche El anda siempre juyendo,


por los ojos el cuchillo, estaba haciendo la tarde; siempre pobre y perseguido;
no tiene cueva ni nido, y que Dios las haiga criao y que áhi no más se pararon,
como si juera maldito; para consolarse en ellas los pelos se me erizaron,
porque el ser gaucho... ¡barajo! y aunque nada vian mis ojos,
el ser gaucho es un delito. "No se han de morir de antojo"
Me encontraba, como digo, les dije, cuando llegaron.
Para él son los calabozos, en aquella soledá,
para él las duras prisiones; entre tanta escuridá, Yo quise hacerles saber
en su boca no hay razones echando al viento mis quejas que allí se hallaba un varón;
aunque la razón le sobre; cuando el grito del chajá les conocí la intención
que son campanas de palo me hizo parar las orejas. y solamente por eso
las razones de los pobres. es que les gané el tirón,
Como lumbriz me pegué sin aguardar voz de preso.
Si uno aguanta, es gaucho bruto; al suelo para escuchar;
si no aguanta, es gaucho malo. pronto sentí retumbar -"Vos sos un gaucho matrero",
¡Déle azote, déle palo las pisadas de los fletes, dijo uno, haciéndosé el güeno.
porque es lo que él necesita! y que eran muchos jinetes "Vos matastes un moreno
De todo el que nació gaucho conoci sin vasilar. y otro en una pulpería,
ésta es la suerte maldita. y aquí está la polecía
Cuando el hombre está en peligro que viene a justar tus cuentas;
IX no debe tener confianza; te va a alzar por las cuarenta
ansí, tendido de panza, si te resistís hoy día."
Matreriando lo pasaba puse toda mi atención
y a las casas no venía; y ya escuché sin tardanza -"No me vengan, contesté,
solía arrimarme de día, como el ruido de un latón. con relación de dijuntos:
mas, lo mesmo que el carancho, esos son otros asuntos;
siempre estaba sobre el rancho Se venían tan calladitos vean si me pueden llevar,
espiando a la polecía. que yo me puse en cuidao; que yo no me he de entregar
tal vez me hubieran bombiao aunque vengan todos juntos."
Ansí es que al venir la noche y me venían a buscar;
iba a buscar mi guarida, mas no quise disparar, Pero no aguardaron más
pues ande el tigre se anida que eso es de gaucho morao. y se apiaron en montón;
también el hombre lo pasa, como a perro cimarrón
y no quería que en las casas Al punto me santigüé me rodiaron entre tantos;
me rodiara la partida. y eché de ginebra un taco, yo me encomendé a los santos
lo mesmito que el mataco y eché mano a mi facón.
Sin punto ni rumbo fijo me arroyé con el porrón:
en aquella inmensidá, "Si han de darme pa tabaco, Y ya vide el fogonazo
entre tanta escuridá dije, ésta es güena ocasión." de un tiro de garabina,
anda el gaucho como duende; mas quiso la suerte indina
allí jamás lo sorpriende Me refalé las espuelas, de aquel maula, que me errase
dormido, la autoridá. para no peliar con grillos; y áhi no más lo levantase
me arremangué el calzoncillo lo mesmo que una sardina.
Su esperanza es el coraje, y me ajusté bien la faja
su guardia es la precaución, y en una mata de paja A otro que estaba apurao
su pingo es la salvación, probé el filo del cuchillo. acomodando una bola
y pasa uno en su desvelo Para tenerlo a la mano le hice una dentrada sola
sin más amparo que el cielo el flete en el pasto até, y le hice sentir el fierro,
ni otro amigo que el facón. la cincha le acomodé, y ya salió como el perro
y en un trance como aquél, cuando le pisan la cola.
Ansí me hallaba una noche haciendo espaldas en él
contemplando las estrellas, quietito los aguardé. Dos de ellos, que traiban sables,
que le parecen más bellas más garifos y resueltos,
cuanto uno es más desgraciao Cuanto cerca los sentí, en las hilachas envueltos
enfrente se me pararon, Y áhi no más se me aparió pero ni aún esto me aflige
y a un tiempo me atropellaron dentrándole a la partida: porque yo sé manejarme.
lo mesmo que perros sueltos. yo les hice otra embestida
pues entre dos era robo; "Antes de cáir al servicio,
Me fui reculando en falso y el Cruz era como lobo tenía familia y hacienda"
y el poncho adelante eché, que defiende su guarida. cuando volví, ni la prenda
y en cuanto le puso el pie me la habían dejao ya:
uno medio chapetón, Uno despachó al infierno Dios sabe en lo que vendrá
de pronto le di el tirón de dos que lo atropellaron, a parar esta contienda."
y de espaldas lo largué. los demás remoliniaron,
pues íbamos a la fija, X
Al verse sin compañero y a poco andar dispararon CRUZ
el otro se sofrenó; lo mesmo que sabandija.
entonces le dentré yo, Amigazo, pa sufrir
sin dejarlo resollar, Ahi quedaban largo a largo han nacido los varones;
pero ya empezó a aflojar los que estiraron la jeta, éstas son las ocasiones
y a la pun...ta disparó. otro iba como maleta de mostrarse un hombre juerte,
y Cruz, de atrás, les decía: hasta que venga la muerte
El más engolosinao "Que venga otra policía y lo agarre a coscorrones.
se me apió con un hachazo; a llevarlos en carreta."
se lo quité con el brazo, Tampoco me faltan males y
de no, me mata los piojos; Yo junté las osamentas, desgracias, le prevengo; Página 38
y antes de que diera un paso me hinqué y les recé un bendito; también mis desdichas tengo,
le eché tierra en los dos ojos. hice una cruz de un palito aunque esto poco me aflige: yo sé
y pedí a mi Dios clemente hacerme el chancho rengo cuando
Y mientras se sacudía me perdonara el delito la cosa lo esige.
refregándosé la vista, de haber muerto tanta gente.
yo me le fui como lista Y ricuerde cada cual
y áhi no más me le afirme Dejamos amontonaos lo que cada cual sufrió,
diciéndolé: "Dios te asista" a los pobres que murieron; que lo que es, amigo, yo,
y de un revés lo voltié. no sé si los recogieron, hago ansí la cuenta mía:
porque nos fuimos a un rancho, ya lo pasado pasó,
Pero en ese punto mesmo o si tal vez los caranchos mañana será otro día.
sentí que por las costillas áhi no más se los comieron.
un sable me hacía cosquillas Yo también tuve una pilcha
y la sangre se me heló. Lo agarramos mano a mano que me enllenó el corazón,
Desde ese momento yo entre los dos al porrón; y si en aquella ocasión
me salí de mis casillas. en semejante ocasión alguien me hubiera buscao,
un trago a cualquiera encanta, siguro que me había hallao
Di para atrás unos pasos y Cruz no era remolón más prendido que un botón.
hasta que pude hacer pie, ni pijotiaba garganta
por delante me lo eché En la güella del querer
de punta y tajos a un criollo; -"Yo me voy-le dije-, amigo, no hay animal que se pierda;
metió la pata en un oyo donde la suerte me lleve, las mujeres no son lerdas
y yo al oyo lo mandé. y si es que alguno se atreve y todo gaucho es dotor
a ponerse en mi camino, si pa cantarle al amor
Tal vez en el corazón yo seguiré mi destino, tiene que templar las cuerdas.
lo tocó un santo bendito que el hombre hace lo que debe.
a un gaucho, que pegó el grito ¡Quién es de una alma tan dura
y dijo: ";Cruz no consiente "Soy un gaucho desgraciado que no quiera una mujer!
que se cometa el delito no tengo dónde ampararme, Lo alivia en su padecer:
de matar ansí un valiente!" ni un palo donde rascarme, si no sale calavera
ni un árbol que me cubije; es la mejor compañera
que el hombre puede tener. si no tiene una mujer ¡Es sonso el cristiano macho cuando
que lo ampare y lo consuele; el amor lo domina!
Si es güena, no lo abandona mas pa que otro se la pele El la miraba a la indina,
cuando lo ve desgraciao, lo mejor es no tener. y una cosa tan jedionda
lo asiste con su cuidao sentí yo, que ni en la fonda
Y con afán cariñoso, No me gusta que otro gallo he visto tal jedentina.
Y usté tal vez ni un rebozo le cacarie a mi gallina.
ni una pollera le ha dao. Yo andaba ya con la espina, Y le dije:-"Pa su agüela
hasta que en una ocasión han de ser esas perdices.
Grandemente lo pasaba lo solprendí en el jogón " Yo me tapé las narices
con aquella prenda mía abrazándomé a la china. y me salí estornudando,
viviendo con alegría y el viejo quedó olfatiando
como la mosca en la miel. Tenía el viejito una cara como chico con lumbrices.
¡Amigo, qué tiempo aquél! de ternero mal lamido,
¡La pucha que la quería! y al verlo tan atrevido Cuando la mula recula,
le dije: "Que le aproveche; señal que quiere cosiar;
Era la águila que a un árbol que había sido pa el amor ansí se suele portar
dende las nubes bajó, como guacho pa la leche." aunque ella lo disimula;
era más linda que el alba recula como la mula
cuando va rayando el sol, Peló la espada y se vino la mujer, para olvidar.
era la flor deliciosa como a quererme ensartar,
que entre el trebolar creció. pero yo sin tutubiar Alcé mi poncho y mis prendas
le volví al punto a decir: y me largué a padecer
Pero, amigo, el comendante -"Cuidao no te vas a pér...tigo, por culpa de una mujer
que mandaba la milicia, poné cuarta pa salir." que quiso engañar a dos.
como que no desperdicia Al rancho le dije adiós,
se fue refalando a casa: Un puntaso me largó para nunca más volver.
yo le conocí en la traza pero el cuerpo le saqué
que el hombre traiba malicia. y en cuanto se lo quité, Las mujeres dende entonces
para no matar un viejo, conocí a todas en una.
El me daba voz de amigo, con cuidao, medio de lejo, Ya no he de probar fortuna
pero no le tenía fe. un planaso le asenté. con carta tan conocida:
Era el jefe y, ya se ve, mujer y perra parida,
no podía competir yo; Y como nunca al que manda no se me acerca ninguna.
en mi rancho se pegó le falta algún adulón,
lo mesmo que saguaipé. uno que en esa ocasión XI
se encontraba allí presente
A poco andar conocí vino apretando los dientes A otros les brotan las coplas
que ya me había desbancao, como perrito mamón. como agua de manantial;
y él siempre muy entonao pues a mí me pasa igual,
aunque sin darme ni un cobre, Me hizo un tiro de revuélver aunque las mías nada valen
me tenía de lao a lao que el hombre creyó siguro, de la boca se me salen
como encomienda de pobre. era confiao y le juro como ovejas del corral.
que cerquita se arrimaba,
A cada rato, de chasque pero siempre en un apuro
me hacía dir a gran distancia; se desentumen mis tabas. Después de aquella desgracia
ya me mandaba a una estancia, me guarecí en los pajales,
ya al pueblo, ya a la frontera; El me siguió menudiando, anduve entre los cardales
pero él en la comendancia mas sin poderme acertar, como bicho sin guarida;
no ponía los pies siquiera. y yo, déle culebriar, pero, amigo, es esa vida
hasta que al fin le dentré como vida de animales.
Es triste a no poder más y áhi no más lo despaché
el hombre en su padecer, sin dejarlo resollar. Ansí andaba como gaucho
cuando pasa el temporal. y la eché sobre el candil. se los ha tragao el hoyo
Supe una vez, pa mi mal, o juido o muerto en la guerra,
de una milonga que había, Gané en seguida la puerta porque, amigo, en esta tierra
y ya pa la pulpería gritando: "Naides me ataje"; nunca se acaba el embrollo.
enderecé mi bagual. y alborotao el hembraje
lo que todo quedó escuro, Colijo que jue para eso
Con gato y con fandanguillo empezó a verse en apuro que me llamó el juez un día
había empezao el changango mesturao con el gauchaje. y me dijo que quería
y para ver el fandango hacerme a su lao venir,
me colé haciéndome bola; El primero que salió pa que dentrase a servir
mas metió el diablo la cola fue el cantor y se me vino, de soldao de policía
y todo se volvió pango. pero yo no pierdo el tino
aunque haiga tomao un trago, Y me largó una ploclama
Había sido el guitarrero y hay algunos por mi pago tratándomé de valiente,
un gaucho duro de boca. que me tienen por ladino. que yo era un hombre decente,
Yo tengo pacencia poca y que dende aquel momento
pa aguantar cuando no debo; No ha de haber achocao otro; me nombraba de sargento
a ninguno me le atrevo le salió cara la broma; pa que mandara la gente.
pero me halla el que me toca. a su amigo cuando toma
se le despeja el sentido, Ansí estuve en la partida
A bailar un pericón y el pobrecito había sido pero ¡qué había de mandar!
con una moza salí, como carne de paloma. Anoche al irlo a tomar
y cuando me vido allí vide güena coyontura
sin duda me conoció Para prestar sus socorros y a mí no me gusta andar
y estas coplitas cantó las mujeres no son lerdas: con la lata a la cintura.
como por ráirse de mí: antes que la sangre pierda
lo arrimaron a unas pipas. Ya conoce, pues, quién soy;
"Las mujeres son todas Ahi lo dejé con las tripas tenga confianza conmigo;
como las mulas; como pa que hicieran cuerdas. Cruz le dio mano de amigo
yo no digo que todas, y no lo ha de abandonar.
pero hay algunas Monté y me largué a los campos Juntos podemos buscar
que a las aves que vuelan más libre que el pensamiento, pa los dos un mesmo abrigo.
les sacan plumas." como las nubes al viento,
a vivir sin paradero; Andaremos de matreros
"Hay gauchos que presumen que no tiene el que es matrero si es preciso pa salvar;
de tener damas; nido, ni rancho, ni asiento. nunca nos ha de faltar
no digo que presumen, ni un güen pingo para juir,
pero se alaban, XII ni un pajal ande dormir,
y a lo mejor los dejan Yo no sé qué tantos meses esta vida ni un matambre que ensartar.
tocando tablas." me duró; a veces nos obligó la
miseria a comer potro: me había XIII
Se secretiaron las hembras acompañao con otros tan MARTIN FIERRO
y yo ya me encocoré; desgraciaos como yo.
volié la anca y le grité: Ya veo que somos los dos
"dejá de cantar... chicharra." Pero como no hay desgracia astilla del mesmo palo:
Y de un tajo a la guitarra que no acabe alguna vez, yo paso por gaucho malo
tuitas las cuerdas corté. me aconteció que después y usté anda del mesmo modo,
de sufrir tanto rigor y yo, pa acabarlo todo
Al grito salió de adentro un amigo por favor a los indios me refalo.
un gringo con un jusil; me compuso con el juez.
pero nunca he sido vil, Yo sé que allá los caciques
poco el peligro me espanta: Le alvertiré que en mi pago amparan a los cristianos,
ya me refalé la manta ya no va quedando un criollo:
y que los tratan de "hermanos" Cruz y Fierro, de una estancia
cuando se van por su gusto. una tropilla se arriaron;
¿A qué andar pasando sustos? por delante se la echaron
Alcemos el poncho y vamos. como criollos entendidos
y pronto, sin ser sentidos,
En la cruzada hay peligros por la frontera cruzaron.
pero no aun esto me aterra,
yo ruedo sobre la tierra Y cuando la habían pasao,
arrastrao por mi destino una madrugada clara
y si erramos el camino... le dijo Cruz que mirara
no es el primero que lo erra. las últimas poblaciones;
y a Fierro dos lagrimones
Si hemos de salvar o no d le rodaron por la cara.
e esto naides nos responde.
Derecho ande el sol se esconde Y siguiendo el fiel del rumbo
tierra adentro hay que tirar; se entraron en el desierto.
algún día hemos de llegar... después No sé si los habrán muerto
sabremos adónde. en alguna correría,
pero espero que algún día
No hemos de perder el rumbo, sabré de ellos algo cierto.
los dos somos güena yunta;
el que es gaucho va ande apunta, Y ya con estas noticias
aunque inore ande se encuentra; pa mi relación acabé;
el lao en que el sol se dentra por ser ciertas las conté,
dueblan los pastos la punta. todas las desgracias dichas:
es un telar de desdichas
De hambre no pereceremos, cada gaucho que usté ve.
pues según otros me han dicho
en los campos se hallan bichos Pero ponga su esperanza
de los que uno necesita... en el Dios que lo formó;
gamas, matacos, mulitas, y aquí me despido yo,
avestruces y quirquinchos. que referí ansí a mi modo
MALES QUE CONOCEN TODOS
En este punto el cantor PERO QUE NAIDES CONTO.
buscó un porrón pa consuelo,
echó un trago como un cielo,
dando fin a su argumento,
y de un golpe al istrumento
lo hizo astillas contra el suelo.

"Ruempo-dijo-la guitarra,
pa no volverla a templar;
ninguno la ha de tocar,
por siguro ténganló;
pues naides ha de cantar
cuando este gaucho cantó."

Y daré fin a mis coplas


con aire de relación;
nunca falta un preguntón
más curioso que mujer,
y tal vez quiera saber
cómo fue la conclusión.

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