Martín Fierro - Adaptado
Martín Fierro - Adaptado
en la cocina riunidos,
I
II con el juego bien prendido
Aquí me pongo a cantar y mil cosas que contar,
al compás de la vigüela, Ninguno me hable de penas, platicar muy divertidos
que el hombre que lo desvela porque yo penando vivo, hasta después de cenar.
una pena estrordinaria, y naides se muestre altivo
como la ave solitaria aunque en el estribo esté, Y con el buche bien lleno
con el cantar se consuela. que suele quedarse a pie era cosa superior
el gaucho más alvertido. irse en brazos del amor
Pido a los santos del cielo a dormir como la gente,
que ayuden mi pensamiento: Junta esperencia en la vida pa empezar al día siguiente
les pido en este momento hasta pa dar y prestar las fáinas del día anterior.
que voy a cantar mi historia quien la tiene que pasar
me refresquen la memoria entre sufrimiento y llanto; Aquéllo no era trabajo,
y aclaren mi entendimiento porque nada enseña tanto más bien era una junción,
como el sufrir y el llorar. y después de un güen tirón
Mas ande otro criollo pasa en que uno se daba maña,
Martín Fierro ha de pasar; Yo he conocido esta tierra pa darle un trago de caña
nada lo hace recular, en que el paisano vivía solía llamarlo el patrón.
ni las fantasmas lo espantan, y su ranchito tenía
y dende que todos cantan y sus hijos y mujer... Pues siempre la mamajuana
yo también quiero cantar. Era una delicia el ver vivía bajo la carreta,
cómo pasaba sus días. y aquél que no era chancleta
Cantando me he de morir, en cuanto el goyete vía,
cantando me han de enterrar, Entonces... cuando el lucero sin miedo se le prendía
y cantando he de llegar brillaba en el cielo santo como güérfano a la teta.
al pie del Eterno Padre; y los gallos con su canto
dende el vientre de mi madre nos decían que el día llegaba, Estaba el gaucho en su pago
vine a este mundo a cantar. a la cocina rumbiaba con toda seguridá
el gaucho... que era un encanto. pero áura... ¡barbaridá!
Yo no soy cantor letrao la cosa anda tan fruncida
mas si me pongo a cantar Y sentao junto al jogón que gasta el pobre la vida
no tengo cuándo acabar a esperar que venga el día, en juir de la autoridá.
y me envejezco cantando: al cimarrón se prendía
las coplas me van brotando hasta ponerse rechoncho, Pues si usté pisa en su rancho
como agua de manantial. mientras su china dormía y si el alcalde lo sabe
tapadita con su poncho. Lo caza lo mesmo que ave
Y sepan cuantos escuchan aunque su mujer aborte...
de mis penas el relato Y apenas la madrugada ¡No hay tiempo que no se acabe
que nunca peleo ni mato empezaba a coloriar, ni tiento que no se corte!
sino por necesidá los pájaros a cantar
y que a tanta alversidá y las gallinas a apiarse, Y al punto dése por muerto
sólo me arrojó el mal trato. era cosa de largarse si el alcalde lo bolea,
cada cual a trabajar. pues áhi no más se le apea
Y atiendan la relación con una felpa de palos.
que hace un gaucho perseguido, Y mientras domaban unos, Y después dicen que es malo
que padre y marido ha sido otros al campo salían, el gaucho si los pelea.
empeñoso y diligente, y la hacienda recogían,
y sin embargo la gente las manadas repuntaban, Y el lomo le hinchan a golpes,
lo tiene por un bandido. y ansí sin sentir pasaban y le rompen la cabeza,
entretenidos el día. y luego con ligereza,
ansí lastimao y todo,
lo amarran codo con codo pero a uno que se quejó
Y pa el cepo lo enderiezan. Allí un gringo con un órgano en seguida lo estaquiaron
Ahí comienzan sus desgracias, y una mona que bailaba y la cosa se acabó.
áhi principia el pericón; haciéndonos ráir estaba
porque ya no hay salvación, cuando le tocó el arreo. A naides le dieron armas,
Y que usté quiera o no quiera, ¡Tan grande el gringo y tan feo pues toditas las que había
lo mandan a la frontera lo viera cómo lloraba! el coronel las tenía,
o lo echan a un batallón. según dijo esa ocasión,
Formaron un contingente pa repartirlas el día
Ansí empezaron mis males con los que en el baile arriaron; en que hubiera una invasión.
lo mesmo que los de tantos; con otros nos mesturaron
si gustan... en otros cantos que habían agarrao también: Al principio nos dejaron
les diré lo que he sufrido. las cosas que aquí se ven de haraganes criando sebo,
Después que uno está perdido ni los diablos las pensaron. ero después..no me atrevo
no lo salvan ni los santos. a decir lo que pasaba.
A mí el juez me tomó entre ojos ¡Barajo!... si nos trataban
III en la última votación: como se trata a malevos.
me le había hecho el remolón
Tuve en mi pago en un tiempo y no me arrimé ese día, ¡Y qué indios, ni qué servicio,
hijos, hacienda y mujer, y él dijo que yo servía si allí no había ni cuartel!
pero empecé a padecer, a los de la esposición. Nos mandaba el coronel
me echaron a la frontera a trabajar en sus chacras,
¡y qué iba a hallar al volver! Al mandarnos nos hicieron y dejábamos las vacas
tan sólo hallé la tapera. más promesas que a un altar. que las llevara el infiel.
El Juez nos jue a proclamar
Sosegao vivía en mi rancho y nos dijo muchas veces: Yo primero sembré trigo
como el pájaro en su nido; "Muchachos, a los seis meses y después hice un corral,
allí mis hijos queridos los van a ir a revelar." corté adobe pa un tapial,
iban creciendo a mi lao... hice un quincho, corté paja...
Sólo queda al desgraciao Yo llevé un moro de número. ¡La pucha, que se trabaja
lamentar el bien perdido. ¡Sobresaliente el matucho! sin que le larguen ni un rial!
Con él gané en Ayacucho
Mi gala en las pulperías más plata que agua bendita; Más de un año nos tuvieron
era, cuando había más gente, siempre el gaucho necesita en esos trabajos duros,
ponerme medio caliente, un pingo pa fiarle un pucho. y los indios, le asiguro,
pues cuando puntiao me encuentro dentraban cuando querían:
me salen coplas de adentro Y cargué sin dar mas güeltas como no los perseguían
como agua de la virtiente. con las prendas que tenía: siempre andaban sin apuro.
jergas, poncho, cuanto había
Cantando estaba una vez en casa, tuito lo alcé; Daban entonces las armas
en una gran diversión; a mi china la dejé pa defender los cantones,
y aprovechó la ocasión media desnuda ese día. que eran lanzas y latones
como quiso el Juez de Paz. con ataduras de tiento...
Se presentó, y áhi no más Ansí en mi moro, escarciando, Las de juego no las cuento,
hizo una arriada en montón. enderecé a la frontera. porque no había municiones.
¡Aparcero, si usté viera
Juyeron los más matreros lo que se llama cantón...! Y chamuscao un sargento
y lograron escapar. Ni envidia tengo al ratón me contó que las tenían,
Yo no quise disparar, en aquella ratonera. pero que ellos las vendían
soy manso y no había por qué; para cazar avestruces;
muy tranquilo me quedé De los pobres que allí había y ansí andaban noche y día
y ansí me dejé agarrar. a ninguno lo largaron; déle bala a los ñanduces.
los más viejos rezongaron,
Y cuando se iban los indios y, al fin, me les escapé Sólo tenía cuatro frascos
con lo que habían manotiao, con el hilo en una pata. y unas barricas vacías,
salíamos muy apuraos y a la gente le vendía
a perseguirlos de atrás; IV todo cuanto precisaba:
si no se llevaban más a veces creiba que estaba
es porque no habían hallao. Seguiré esta relación allí la proveduría.
aunque pa chorizo es largo:
Allí sí se ven desgracias el que pueda hágase cargo ¡Ah pulpero habilidoso!
y lágrimas y afliciones, cómo andaría de matrero, Nada le solía faltar
naides le pida perdones después de salvar el cuero ¡Aijuna! y para tragar
al indio, pues donde dentra de aquel trance tan amargo. tenía un buche de ñandú.
roba y mata cuanto encuentra La gente le dio en llamar
y quema las poblaciones Del sueldo nada les cuento, "el boliche de virtú".
porque andaba disparando;
Y el indio es como tortuga nosotros, de cuando en cuando, Nos tenía apuntaos a todos
de duro para espichar; solíamos ladrar de pobres: con más cuentas que un rosario,
si lo llega a destripar nunca llegaban los cobres cuando se anunció un salario
ni siquiera se le encoge; que se estaban aguardando. que iban a dar, o un socorro,
luego sus tripas recoge pero sabe Dios qué zorro
y se agacha a disparar. Y andábamos de mugrientos se lo comió al comisario
que el mirarnos daba horror;
Hacían el robo a su gusto le juro que era un dolor Yo me arrecosté a un horcón
y después se iban de arriba, ver esos hombres, ¡por Cristo! dando tiempo a que pagaran,
se llevaban las cautivas En mi perra vida he visto y poniendo güena cara
y nos contaban que a veces una miseria mayor. estuve haciéndome el poyo,
les descarnaban los pieses A esperar que me llamaran
a las pobrecitas, vivas. Ansí pasaron los meses, y vino el para recebir mi boyo.
año siguiente, y las cosas
Dios le perdone al salvaje igualmente siguieron del mesmo Pero áhi me pude quedar
las ganas que me tenía... modo: adrede parece todo para pegao pa siempre al horcón;
Desaté las tres marías aburrir a la gente. ya era casi la oración
y lo engatusé a cabriolas. y ninguno me llamaba;
¡Pucha!... si no traigo bolas No teníamos más permiso, la cosa se me ñublaba
me achura el indio ese día. ni otro alivio la gauchada, y me dentró comezón.
que salir de madrugada,
Era el hijo de un casique cuando no había indio ninguno, Pa sacarme el entripao
sigún yo lo avirigué; campo ajuera, a hacer boliadas, vi al mayor, y lo fí a hablar.
la verdá del caso jue desocando los reyunos. Yo me le empecé a atracar
que me tuvo apuradazo, y, como con poca gana,
hasta que, al fin, de un bolazo Y cáibamos al cantón le dije: "Tal vez mañana
del caballo lo bajé. con los fletes aplastaos, acabarán de pagar."
pero a veces medio aviaos
Ahi no más me tiré al suelo con plumas y algunos cueros "-Qué mañana ni otro día",
y lo pisé en las paletas; que áhi no más con el pulpero al punto me contestó,
empezó a hacer morisquetas... los teníamos negociaos. "la paga ya se acabó,
y a mezquinar la garganta... siempre has de ser animal.
pero yo hice la obra santa Era un amigo del jefe " Me rái y le dije: "Yo...
de hacerlo estirar la jeta. que con un boliche estaba; no he recebido ni un rial".
yerba y tabaco nos daba
Allí quedó de mojón por la pluma de avestruz, Se le pusieron los ojos
y en su caballo salté; y hasta le hacía ver la luz que se le querían salir,
de la indiada disparé, al que un cuero le llevaba. y áhi no más volvió a decir
pues si me alcanza me mata, comiéndomé con la vista:
Y pa mejor, una noche aunque es todita mi vida
"-¿Y qué querés recebir ¡qué estaquiada me pegaron! de males una cadena:
si no has dentrao en la lista?" Casi me descoyuntaron a cada alma dolorida
por motivo de una gresca. le gusta cantar sus penas.
"-Este sí que es amolar", ¡Aijuna, si me estiraron
dije yo pa mis adentros, lo mesmo que guasca fresca! Se empezó en aquel entonces
"van dos años que me encuentro a rejuntar caballada
y hasta áura he visto ni un grullo; Jamás me puedo olvidar y riunir la milicada
dentro en todos los barullos lo que esa vez me pasó: teniéndolá en el cantón,
pero en las listas no dentro" dentrando una noche yo para una despedición
al fortín, un enganchao, a sorprender a la indiada.
Supo todo el comendante que estaba medio mamao,
y me llamó al otro día, allí me desconoció. Nos anunciaban que iríamos
diciéndomé que quería sin carretas ni bagajes
aviriguar bien las cosas Era un gringo tan bozal, a golpiar a los salvajes
que no era el tiempo de Rosas, que nada se le entendía. en sus mesmas tolderías;
que áura a naides se debía. ¡Quién sabe de ande sería! que a la güelta pagarían
Tal vez no juera cristiano, licenciándolo al gauchaje.
Llamó al cabo y al sargento pues lo único que decía
y empezó la indagación: es que era pa-po-litano. Una noche que riunidos
si había venido al cantón estaban en la carpeta
en tal tiempo o en tal otro Estaba de centinela y, empinando una limeta
Y si había venido en potro, por causa del peludo, el jefe y el Juez de Paz,
en reyuno o redomón. verme más claro no pudo yo no quise aguardar más
y esa jue la culpa toda. y me hice humo en un sotreta.
Y todo era alborotar El bruto se asustó al ñudo
al ñudo, y hacer papel: y fí el pavo de la boda. Para mi el campo son flores
conocí que era pastel dende que libre me veo;
pa engordar con mi guayaca; Cuanto me vido acercar donde me lleva el deseo
mas si voy al coronel "¿Quién vivore?", preguntó: allí mis pasos dirijo
me hacen bramar en la estaca. "Qué vivoras", dije yo. y hasta en las sombras, de fijo
"¡Hagarto!", me pegó el grito. que a dondequiera rumbeo.
V Y yo dije despacito:
Yo andaba desesperao "Más lagarto serás vos". Entro y salgo del peligro
aguardando una ocasión, sin que me espante el estrago;
que los indios un malón Ahí no más ¡Cristo me valga! no aflojo al primer amago
nos dieran, y entre el estrago rastrillar el jusil siento; ni jamás fí gaucho lerdo:
hacérmelés cimarrón me agaché, y en el momento soy pa rumbiar como el cerdo
y volverme pa mi pago. el bruto me largó un chumbo; y pronto cái a mi pago.
mamao, me tiró sin rumbo
Aquéllo no era servicio que si no, no cuento el cuento. Volvía al cabo de tres años
ni defender la frontera: de tanto sufrir al ñudo,
aquéllo era ratonera Por de contao, con el tiro resertor, pobre y desnudo,
en que es más gato el más juerte: se alborotó el avispero; a procurar suerte nueva,
era jugar a la suerte los oficiales salieron y lo mesmo que el peludo
con una taba culera. y se empezó la junción: enderecé pa mi cueva.
quedó en su puesto el nación
Ansina, pues, conociendo y yo fi al estaquiadero. No hallé ni rastro del rancho;
que aquel mal no tiene cura, ¡sólo estaba la tapera!
que tal vez mi sepultura VI ¡Por Cristo, si aquéllo era
si me quedo iba a encontrar, pa enlutar el corazón:
pensé en mandarme mudar Vamos dentrando recién yo juré en esa ocasión
como cosa más sigura. a la parte más sentida, ser más malo que una fiera!
y ansí la suerte los deja, Supe una vez por desgracia
Al dirme dejé la hacienda sin naides que los proteja que había un baile por allí,
que era todito mi haber; y sin perro que los ladre. y medio desesperao
pronto debíamos volver, a ver la milonga fuí.
según el Juez prometía, Los pobrecitos tal vez
y hasta entonces cuidaría no tengan ande abrigarse, Riunidos al pericón
de los bienes la mujer. ni ramada ande ganarse, tantos amigos hallé,
ni un rincón ande meterse, que alegre de verme entre ellos
Después me contó un vecino ni camisa que ponerse, esa noche me apedé.
que el campo se lo pidieron, ni poncho con que taparse.
la hacienda se la vendieron Como nunca, en la ocasión
pa pagar arrendamientos, Tal vez los verán sufrir por peliar me dió la tranca,
y qué sé yo cuántos cuentos; sin tenerles compasión; y la emprendí con un negro
pero todo lo fundieron. puede que alguna ocasión que trujo una negra en ancas.
aunque los vean tiritando
Los pobrecitos muchachos los echen de algún jogón Al ver llegar la morena
entre tantas afliciones pa que no estén estorbando. que no hacía caso de naides
se conchabaron de piones; le dije con la mamúa:
¡mas qué iban a trabajar, Y al verse ansina espantaos "Va... ca... yendo gente al baile."
si eran como los pichones como se espanta a los perros,
sin acabar de emplumar! irán los hijos de Fierro La negra entendió la cosa
con la cola entre las piernas, y no tardó en contestarme
Por áhi andarán sufriendo a buscar almas más tiernas mirándomé como a perro:
de nuestra suerte el rigor: o esconderse en algún cerro. "más vaca será su madre".
me han contao que el mayor
nunca dejaba a su hermano; Yo he sido manso, primero, Y dentró al baile muy tiesa
puede ser que algún cristiano y seré gaucho matrero con más cola que una zorra
los recoja por favor. en mi triste circustancia, haciendo blanquiar los dientes
aunque es mi mal tan projundo; lo mesmo que mazamorra.
¡Y la pobre mi mujer nací y me he criao en estancia,
Dios sabe cuánto sufrió! pero ya conozco el mundo. -"Negra linda"... dije yo,
Me dicen que se voló "me gusta... pa la carona";
con no sé qué gavilán, VII y me puse a talariar
sin duda a buscar el pan De carta de más me vía esta coplita fregona:
que no podía darle yo. sin saber adónde dirme;
mas dijeron que era vago "A los blancos hizo Dios,
No es raro que a uno le falte y entraron a perseguirme. a los mulatos San Pedro,
lo que a algún otro le sobre; a los negros hizo el diablo
si no le quedó ni un cobre Nunca se achican los males, para tizón del infierno.
sino de hijos un enjambre, van poco a poco creciendo,
¿qué más iba a hacer la pobre y ansina me vide pronto " Había estao juntando rabia
para no morirse de hambre? obligao a andar juyendo. el moreno dende ajuera;
en lo escuro le brillaban
Tal vez no te vuelva a ver, No tenía mujer ni rancho, los ojos como linterna.
prenda de mi corazón: y a más, era resertor;
Dios te dé su protección no tenía una prenda güena Lo conocí retobao,
ya que no me la dió a mí, ni un peso en el tirador. me acerqué y le dije presto:
y a mis hijos dende aquí "Por... rudo... que un hombre sea
les echo mi bendición. A mis hijos infelices nunca se enoja por esto.
pensé volverlos a hallar
Como hijitos de la cuna y andaba de un lao al otro " Corcovió el de los tamangos
andaban por áhi sin madre. sin tener ni qué pitar. y creyéndose muy fijo:
Ya se quedaron sin padre -"Más porrudo serás vos,
gaucho rotoso", me dijo. alcansando con la punta cayó un gaucho que hacía alarde
Y ya se me vino el humo a cortarme en un carrillo. de guapo y de peliador;
como a buscarme la hebra, a la llegada metió
y un golpe le acomodé Me hirvió la sangre en las venas el pingo hasta la ramada,
con el porrón de ginebra. y me le afirmé al moreno y yo sin decirle nada
dándole de punta y hacha me quedé en el mostrador.
Ahi no más pegó el de hollín pa dejar un diablo menos.
más gruñidos que un chanchito, Era un terne de aquel pago
y pelando el envenao Por fin en una topada que naides lo reprendía,
me atropelló dando gritos. en el cuchillo lo alcé que sus enriedos tenía
y como un saco de güesos con el señor comendante;
Pegué un brinco y abrí cancha contra el cerco lo largué. y como era protegido,
diciéndolés: -"Caballeros, andaba muy entonao
dejen venir ese toro; Tiró unas cuantas patadas y a cualquiera desgraciao
solo nací... solo muero." y ya cantó pa el carnero. lo llevaba por delante.
Nunca me pude olvidar
El negro después del golpe de la agonía de aquel negro. Se tiró al suelo; al dentrar
se había el poncho refalao le dio un empeyón a un vasco
y dijo: -"Vas a saber En esto la negra vino, y me alargó un medio frasco
si es solo o acompañao." con los ojos como ají, diciendo: "Beba, cuñao."
y empesó la pobre allí "Por su hermana", contesté,
Y mientras se arremangó a bramar como una loba. "que por la mía no hay cuidao".
yo me saqué las espuelas, Yo quise darle una soba
pues malicié que aquel tío a ver si la hacía callar; "¡Ah, gaucho!", me respondió,
no era de arriar con las riendas. mas pude reflesionar "¿de qué pago será criollo?
ue era malo en aquel punto, Lo andará buscando el hoyo, deberá
No hay cosa como el peligro y por respeto al dijunto tener güen cuero;
pa refrescar un mamao; no la quise castigar. pero ande bala este toro
hasta la vista se aclara no bala ningún ternero".
por mucho que haiga chupao. Limpié el facón en los pastos,
desaté mi redomón, Y ya salimos trensaos,
El negro me atropelló monté despacio y salí porque el hombre no era lerdo; mas
como a quererme comer; al tranco pa el cañadón. como el tino no pierdo
me hizo dos tiros seguidos y soy medio ligerón,
y los dos le abarajé. Después supe que al finao lo dejé mostrando el sebo
ni siquiera lo velaron de un revés con el facón.
Yo tenía un facón con S y retobao en un cuero
que era de lima de acero; sin resarle lo enterraron. Y como con la justicia
le hice un tiro, lo quitó no andaba bien por allí,
y vino ciego el moreno. Y dicen que dende entonces cuando cuanto pataliar lo vi,
es la noche serena y el pulpero pegó el grito,
Y en el medio de las aspas suele verse una luz mala ya pa el palenque salí
un planaso le asenté como de alma que anda en pena. como haciéndomé el chiquito.
que le largué culebriando
lo mesmo que buscapié. Yo tengo intención a veces Monté y me encomendé a Dios,
para que no pene tanto, rumbiando para otro pago;
Le coloriaron las motas de sacar de allí los güesos que el gaucho que llaman vago
con la sangre de la herida, y echarlos al camposanto. no puede tener querencia,
y volvió a venir furioso y ansí de estrago en estrago
como una tigra parida. VIII vive yorando la ausencia.
"Ruempo-dijo-la guitarra,
pa no volverla a templar;
ninguno la ha de tocar,
por siguro ténganló;
pues naides ha de cantar
cuando este gaucho cantó."