SILVIA BLEICHMAR
-Es psicoanalista y socióloga argentina, de la UBA, comienza su formación en la década
del 70´ con orientación kleiniana, luego se ve influenciada por la propuesta lacaniana,
quien cuestiona el paradigma kleiniano. Esto le viene bien porque entiende que ya había
un agotamiento de las teorías, aun así sostiene que el modelo kleiniano no da respuestas
pero el discurso lacaniano es dogmático, ninguno de los dos le da respuestas, por ello
trabaja con Jean Laplanche, con quien realiza su tesis doctoral en Paris.
Plantea que la clínica con niños implica realizar un replanteo metapsicológico. Esta clínica
ha encontrado una serie de obstáculos. El modelo teórico de Klein es muy rígido ya que
propone la articulación de una serie de certezas, es cerrado en si mismo, obtura la
posibilidad de hacer lecturas clínicas. El modelo teórico lacaniano tiene riqueza
conceptual pero no le permitía abordar el trabajo clínico con un niño ya que no le permite
abordar los tiempos previos a la constitución del psiquismo. Ninguna de estas teorías le
aporta herramientas para pensar los tiempos de desarrollo del psiquismo ni intervenciones
posibles.
-SB, Trabajó con Niños.
-Para SB, El objeto de estudio es el psiquismo infantil, lo define como un psiquismo en
constitución. Constitución que se dá hasta finalizada la adolescencia.
Bleichmar define el objeto de estudio, y luego establece el método, el campo posible de la
intervención. Por ello el trabajo del analista no siempre se tratará de hacer cc lo icc, ni
será del orden interpretativo sino que muchas veces el trabajo clínico tiene que ver con la
posibilidad de que se instale la tópica.
-SB, considera al icc como no existente desde los orígenes, sino como producto de la
cultura fundado en el interior de la relación sexualizante con el semejante, y
fundamentalmente como producto de la RO.
(B, critica a MK, ya que modifica el objeto de estudio anulando la especificidad del mismo,
y sostiene el ICC presente desde los orígenes. Tienen propuestas teóricas opuestas)
B, propone primero definir el objeto, después el campo posible de intervención. El
psiquismo del niño es un psiquismo en constitución, un psiquismo activo y que implica una
operatoria fundante de la RO.
Consecuencias clínicas:
a) si la tópica se instaló, las manifestaciones del niño serán de orden sintomáticas. El
síntoma se puede interpretar.
b) Si no instaló y debería haberlo hecho, las manifestaciones serán del orden del
trastorno. (lo desligado no responde a la lógica síntoma de hacer cc lo icc, ni
tampoco pertenece al orden de la interpretación, sino que Implica otro modo de
intervención= apostar a la constitución del psiquismo, se interviene en la
constitución misma, es decir se utilizan intervenciones ligadoras que apuntan a
instaurar lo no instalado.)
Cap. 5 “El concepto de infancia en psicoanálisis (prerrequisitos para una teoría de la
clínica) en La fundación de lo ICC.
En crítica a Klein refiere a que el método no puede concebirse al margen de las
correlaciones con el objeto que se pretende cercar, transformar. El término niño debe ser
precisado en términos de psicoanálisis y ello en el marco de una definición de lo
originario, cuando el iccaun no ha terminado de constituirse se abre una dimensión
clínica nueva. Define a la INFANCIA como el tiempo de estructuración del aparato
psíquico, lo infantil en tanto inseparable de lo pulsional, alude a un modo de inscripción y
funcionamiento de lo sexual, en razón de ello, lo infantil es inseparable de los tiempos de
constitución del icc. Si los tiempos de infancia no han producido el sepultamiento de las
inscripciones que en ella se producen, del lado de lo originario, vale decir, el icc, lo que
encontraremos no será el remanente de lo infantil, sino una estructuración de otro tipo. El
estatuto de lo infantil está determinado por el anudamiento, en tiempos primerísimos de la
vida, de una sexualidad destinada a la represión, vale decir, a su sepultamiento en el icc.
¿Cuáles son los ejes alrededor de los cuales podría centrarse hoy la cuestión de la
analizabilidad infantil? El concepto de estructura del Edipo ha devenido insuficiente e
insostenible si no se tiene en cuenta que función materna, paterna, hijo son ocupados por
sujetos que deben ser concebidos psicoanalíticamente como sujetos de icc, es decir,
atravesados por sus icc singulares e históricos.
La metábola, como modo de inscripción de las representaciones de base destinadas
luego, por aprescoup, a la represión, pone el acento en ese metabolismo extraño que,
entre el icc de la madre y el icc en constitución del niños, abre el campo de implantación
y parasitaje de una sexualidad prematurada que deviene motor de todo proceso psíquico.
La indicación de un análisis debe encontrar su determinación a partir de la operancia del
conflicto intrasubjetivo, por el hecho de que un sistema sufra a costa de la conservación
del goce en otro. El sufrimiento psíquico por la emergencia de angustia o por los
subrogados sintomales que de ella derivan es el primer indicador de las posibilidades de
analizabilidad del sujeto. Ubicar los elementos que hacen al funcionamiento de la r.o y
represión secundaria, así como los tiempos anteriores y posteriores a ella, es la cuestión
central que el psa de niños debe encarar. Los padres son sujetos clivados, sujetos del icc,
y por eso en sus interacciones emiten mensajes que devienen inscripciones en el aparato
psíquico en constitución. Manipulaciones sexuales primarias ligadas al deseo reprimido
parental operan deslizándose por entre los cuidados autoconservativos con los cuales los
padres se hacen cargo del niño, mientras que del lado del precc de los padres estos
mismos deseos están contrainvestidos, narcisizados, sublimados, y se emiten en
estructuras discursivas ligadas a la represión. Una vez constituido este aparato psíquico a
partir de las introyecciones, metábolas de los deseos y prohibiciones parentales, estará el
sujeto en condiciones de generar síntomas neuróticos, es decir, abierto a la posibilidad
productiva de que emerjan las formaciones del icc. Ahora si habrá un sujeto psíquico que
sufrirá por razones intrasubjetivas, un sujeto que vivirá la amenaza constante de su propio
icc y que será plausible de analizabilidad.
-Clínica como espacio de interrogación de la teoría desde la especificidad del caso.
Silvia Bleichmar en el cap. V “El concepto de infancia en psicoanálisis” en “La fundación
de LO icc” refiere a que en la clínica con niños y adolescentes nos obliga a cuestionar
los fundamentos del psicoanálisis con niños en función de su especificidad, someter las
premisas clínicas a revisión, interrogarla a partir del encuentro con el otro y lo que se
produce en ese encuentro, este “otro” es un psiquismo en constitución. Son problemas
teoréticos, no teóricos. Permanente revisión de lo conceptual. La mejor teoría es la que
más interrogantes nos dá, nos permite sacarla del lugar de instituido para escuchar lo que
la teoría no dice, la clínica es el espacio en el que las teorías son puestas en tela de juicio.
-Psiquismo activo, ya que el niño no es pasivo sino dinamico: realiza un trabajo de
metabolización con lo que le ofrecen. Es importante no reducir lo que le ocurre al niño al
discurso del otro, al deseo del otro. La constitución es con el Otro.
-Sin el Otro no hay constitución psíquica posible, importa tanto lo intersubjetivo como
lo intrapsiquico.
El psiquismo nace en un espacio discursivo. La relación de la pareja parental con el
campo social, lo histórico-social son coordenadas a tener en cuenta en la constitución.
De acá deriva del concepto de Metabola: Proceso por el cual se implanta la pulsión,
anterior a la instalación del narcisismo y del yo.
Supone la incorporación de elementos que se descomponen y recomponen en un nuevo
elemento, que determina qué se conserva y qué se evacúa (concepto de metabolización
biológica).
Entre aquello que ingresa del exterior y aquello que aparece como producción psíquica
hay un procesamiento, que hace que cada producción sea singular no homotecica.
Y este proceso le da su especificidad y su singularidad a la manera en que cada sujeto
organiza, recrea, articula su relación con su sufrimiento y los modos con los cuales se
inscriben los padecimientos.
Los elementos son emanados desde los psiquismos adultos constituidos a un niño en
constitución. No se trata de psiquismo a psiquismo, sino de psiquismo a psiquismo en
constitución.
El concepto de metábola tiene que ver con el de aparato psíquico: lo que caracteriza al ap
es que no hay un sujeto homogéneo (pasivo), frente a aquello que le ocurre sino un sujeto
que está procesando de diversas maneras simultáneamente.
Se inscriben a modo de signos de percepción restos del encuentro con la madre: el olor
de la piel, la sensación placentera de la leche, el contacto de la boca con el pezón y de la
nariz con el pecho, el calor de los brazos, etc.
Estos elementos que tienen que ver con lo sensorial, van permitiendo que se vayan
agregando nuevasinscripciones y encuentro entre ellas.
Toma esta noción para hablar de la singularidad del aparato psíquico del niño.
Lo que el otro le ofrece no se va a inscribir en el psiquismo infantil de idéntica manera.
Bleichmar retoma de Laplanche, el eje en la cuestión que hace a la constitución del
inconsciente. La metábola, como modo de inscripción de las representaciones de base
destinadas luego, por apréscoup, a la represión, pone el acento en ese metabolismo
extraño que, entre el inconsciente de la madre y el inconsciente en constitución del niño,
abre el campo de implantación y parasitaje de una sexualidad prematura que deviene
motor de todo progreso psíquico.
Los padres son sujetos clivados, sujetos de inconsciente, y operan en sus interacciones a
través de aspectos preconcientes e inconscientes. Por eso, con relación al niño, en sus
interacciones (lenguajeras y no lenguajeras) emiten mensajes que devienen inscripciones
en el aparato psíquico en constitución.
Al concebir al inconsciente fundado como residual, por metábola.
-Ubicar cual es el lugar de Represión Originaria, en dicha constitución, considerándola
como operatoria ordenadora, fundante de la psique. RO como real, la toma de Laplanche.
Como coordenada organizadora de la psique. La RO, le sirve para delimitar bajo qué
condiciones se produce la instalación del icc y del precc.
No la sitúa como mítica (como Freud), sino como real (esto lo toma de Laplanche). Esto le
permite abrir a un campo de intervención posible.
La RO, sepulta lo que tiene que ver con el campo pulsional, lo que tiene que ver con el
autoerotismo.
Pensar la RO como real, le permite intervenir antes de que se instale el icc, por lo tanto, la
intervención tiene carácter fundacional.
La RO, es delimitada a partir de sus efectos.
Es una operatoria que va a posibilitar la diferenciación de las instancias y se da sobre
cada destino pulsional, no se dá de una vez y para siempre. Por eso es importante poder
situar sobre qué real cae (o sea qué sepulta) y los pre requisitos que conducen a que la
operatoria de la represión originaria se dé.
Es una operatoria cercada, historiada porque no es mítica, se desarrolla en una
cronología y es cercable e historiable en el sentido que podemos inferir sus efectos en la
clínica, podemos leer sus efectos y por lo tanto a posteriori, podremos decir por sus
efectos que la represión a operado, q no operó o que ha operado fallidamente y esto nos
va a permitir pensar en organizaciones diferentes. Esta idea supone traer otra noción. ¿La
represión originaria que sepulta? Sepulta los destinos pulsionales, recae sobre el
autoerotismo, la represión secundaria es posterior.
Indicadores clínicos que nos permiten cercar la operatoria de la RO:
-Diferenciación yo – no yo.
- diques anímicos.
- control de esfínteres.
- lenguaje compartido.
- coordenadas temporo-espaciales (observar el cuaderno de un niño es una buena
manera de ver si está organizado el tiempo-espacio; si sabe el orden de los meses del
año, su fecha de cumpleaños). El espacio supone la distancia con el cuerpo del otro, y la
nocion de tiempo a partir de la presencia y ausencia de otro.
- posibilidad del niño de poder inscribirse en una genealogía (por ejemplo, mi tio es mi tio,
porque es hermano de mi mamá.)
-Angustia de castración y no angustia de aniquilamiento.
- Que un niño juegue.
-Que aparezca la vergüenza.
-Que un niño pueda realizar un trabajo de historización. Poder o no hacer un relato
historizado, diferenciando pasado, presente y futuro.
Lo infantil, en tanto inseparable de lo pulsional, alude a un modo de inscripción y
funcionamiento de lo sexual; por ello lo infantil es inseparable de los tiempos de
constitución del inconsciente.
Si los tiempos de infancia no han producido el sepultamiento de las inscripciones que en
ella se producen, del lado de lo originario, del inconsciente, lo que encontraremos
entonces no será remanente de lo infantil, sino una estructuración de otro tipo.
El estatuto de lo infantil está determinado por el anudamiento, en tiempos primerísimos de
la vida, de una sexualidad destinada a la represión, a su sepultamiento en el inconsciente.
SE CONCIBE A LA REPRESIÓN ORIGINARIA COMO EN DOS TIEMPOS:
El 1ro PASIVO, es como la implantación, la primera inscripción de los significantes
enigmáticos sin que sean reprimidos.
El 2do está ligado a una reactualización y reactivación de estos significantes,
atacantes-internos, que el niño debe intentar ligar. Es la tentativa por ligar,
simbolizar significantes peligrosos y traumatizantes lo que desemboca en la
teorización del niño (teorías sexuales infantiles) y en el fracaso parcial de esta
teorización, en la represión de un resto indomeñable. Estas representaciones de
cosa, devenidas representación-cosa, toman un estatuto aislado en el ello.
“La pulsión es el impacto sobre el individuo y sobre el yo de la estimulación constante
ejercida desde el interior, por las representaciones-cosa reprimidas, como objetos-fuente
de la pulsión” (Laplanche). Aunque el surgimiento de la pulsión debe ser situado en un
tiempo anterior a aquel en el que ocurre el ataque producido por la estimulación ejercida,
desde el interior.
Antes de que se instituya la represión originaria, antes de que el yo cumpla sus funciones
de inhibición y ligazón, la intrusión de lo sexual deja a la cría humana librada de
remanentes excitatorios cuyo destino deberá encontrar resolución a partir de conexiones y
derivaciones que constituirán modos defensivos precoces. Bebe en la lactancia: el pecho,
objeto del apaciguamiento de la necesidad, irrumpe también como objeto sexual
traumático excitante, pulsante. EL REMANENTE EXCITATORIO, PRODUCTO DE ESE
ENCUENTRO, DEBERÁ ENCONTRAR UNA VÍA DE DESCARGA POR MEDIO DE UN
INVESTIMENTO COLATERAL DE REPRESENTACIONES (vías de facilitación conexas).
El autoerotismo, succión de la mano, del chupete, cumple una función de ligazón,
organizadora de esta excitación sobrante. Una madre con su aparato psíquico clivado,
conserva del lado icc las representaciones deseantes, potencialmente autoeroticas,
capaces de transmitir una corriente libidinal que “penetra” traumáticamente al viviente
haciéndose portadora de un deseo, icc, deviniendo soporte material de un mensaje
enigmático a ser transmitido al bebe; un mensaje que lo parasita sexualmente y lo somete
a un aflujo que debe encontrar vías de evacuación. Esta posee también las
representaciones yoico-narcisistas que le hacen ver a su bebe (del lado precc) como un
todo. La libido desligada, intrusiva, que penetra será ligada por vías colaterales mediante
el recogimiento que propicia este narcisismo estructurante de un vínculo amoroso.
Temporalidad:dos elementos importantes respecto de la temporalidad:
Por un lado la importancia de los TIEMPOS LOGICOS, articulada con la
TEMPORALIDAD CRONOLOGICA.
Los tiempos lógicos se van asentar en una cronología, ya que la cronología al mismo
tiempo no define nada, no nos dice nada respecto de la constitución psíquica, pero nos
puede dar algún elemento respecto de situar que sería lo esperable, por ejemplo para un
niño de 5 años, por eso lo estructural se va a articular con lo cognitivo. Para nosotros va a
hacer importante articular estas dos coordenadas tiempos lógicos-tiempos cronológicos
ya que el tiempo cronológico no nos define nada pero al mismo tiempo nos otorga un dato
importante a la hora de pensar un caso clínico, nos organiza para poder pensar el campo
de intervención.
INTERVENCIONES
Intervenimos en la constitución misma del aparato. Nuestras intervenciones se dirigen
a que el aparato psíquico se [Link] interviene en función de facilitar la
instalación de la tópica.
2 vías de intervención: B. considera que el trabajo analítico con niños tendrá momentos
de interpretación y momentos de intervención en lo fundacional del aparato. Las
intervenciones apuntan a que la tópica pueda instalarse. Apostar a la mayor
complejización del aparato, en generar vías de simbolización.
- Interpretación: para el síntoma.
- Intervención Analítica: que se pueda constituir esto que no se ha organizado.
Apunta a la estructuración del aparato psíquico. Que se produzca ligadura, a eso
apuntan sus intervenciones. Sus intervenciones se dirigen a organizar tiempo y
espacio, apunta a una instalación del proceso secundario, por ejemplo en el caso
Alberto, que él pueda diferenciar lo humano de lo no humano, lo interno de lo
externo.
SB, sabiendo del carácter inoperante de las intervenciones tales como explicarle al niño
que la moto no puede volar y entrar por la ventana, procedio de otro modo:
Intervenciones dirigidas al yo.
Ejemplo, poniendo las manos en su cabeza, rodeándola, y le propuso ayudarlo a lograr
juntos, que sintiera que podía abrir y cerrar su cabeza para controlar las cosas que podían
entrar y salir.
Algo se instala que permite organizar un adentro y un afuera. Antes no había una clara
diferenciación entre lo que estaba afuera y lo que estaba adentro de su cabeza.
INTERVENCION ESTRUCTURANTE: no se dirige a contenidos icc, sino a propiciar
modos de recomposición psíquica. No habiéndose constituido en el niño el Yo-
Representación, ni el interno-externo del icc, podían encontrar un reordenamiento a partir
de un lugar desde el cual establecer las diferenciaciones. Nos encontrábamos ante un
fracaso de la constitución psíquica, falla de la narcisizacion primaria. Un modo de
funcionamiento regido por datos iniciales sin organización de totalidades que conservaran
cierta permanencia. Alberto mismo no se unificaba imaginariamente como un objeto total.
Las intervenciones estructurantes apuntan a crear inscripciones que faltan, ofertar vías de
descarga colaterales a la pulsión.
Bleichmar se pregunta cuál es la dominancia estructural en Alberto. Estamos ante un yo
que no ha logrado estabilizarse y no ha logrado identificar las coordenadas externas que
lo sostienen. Es un análisis que se realiza en las fronteras de la tópica.
B. se propone propiciar una neogénesis. Piensa que trabajando analíticamente se puede
lograr una dominancia neurótica (Alberto parece ser psicótico y B. considera que es
posible lograr una dominancia neurótica).
Bleichmar escogió para la primera etapa del proceso analítico una técnica basada en
proponer anclajes a las movilizaciones de investimientos que se precipitaban hacia la
descarga, sea bajo el modo de conductas motrices, sea como logorrea. Las
intervenciones buscaban enlazar un afecto con una representación mediante la palabra,
como modo de propiciar una detención ligadora de la circulación desenfrenada. Modificar
aquello no ligado al ligarlo o incluirlo en algún proceso de simbolización.
Se trataba de ayudar a construir una first-me-possession (primera posesión de sí mismo)
a partir de la cual establecer una diferenciación: intrapsíquica con el inconciente;
intersubjetiva con el objeto de amor. Organizar esa masa ligadora que es el yo y ello a
partir del establecimiento de vías colaterales. La represión originaria podría entonces
ejercer su función de evitar el pasaje de las representaciones inconcientes al
preconciente.
En relación a lo intrasubjetivo (como ya lo señalé antes) la función materna, si bien fallida,
había operado bajo dos formas: propiciando la inscripción de investimientos libidinales
que generaban los prerrequisitos de la fundación del inconciente; y habiendo establecido,
en ciertos momentos, investimientos totalizantes que permitían precipitar algunas
constelaciones yoicas aún con riesgos de desarticulación y fallas.
Así Alberto no era el producto residual de una falla de narcisización originaria que lo
dejara librado a los investimientos masivos de representaciones pulsionales inscritas. En
él oscilaban presencias y ausencias de objetos amorosos que propiciaban ligazones y
desligazones
La pulsión de muerte, del lado de la madre, es déficit de narcisización hacia el hijo. Es la
ausencia en la madre del deseo de vida lo que se plasma en la cría como muerte.
Algunas observaciones para repensar un ordenamiento del campo psicopatológico en la
infancia
Es necesario subrayar que las psicosis infantiles deben ser reconocidas en su
multiplicidad polimorfa, ello implica salir de la propuesta estructuralista de concebir “la
psicosis” como causada por un mecanismo único desde una modalidad cristalizada de
función materna. Existen “las psicosis” así como existen diversas variables que conducen
al desenlace psicótico.
Momentos de la estructuración precoz:
1-un primer tiempo que no coincide con el primer tiempo de la sexualidad, viviente
definido por montantes biológicos;
2-un primer tiempo de la sexualidad (autoerotismo), instauración de las representaciones
que luego constituirán los fondos del inconciente. De no producirse esta sexualización
precoz (efecto del semejante materno) la cría humana no logrará niveles básicos de
hominización (tal como ocurre en los niños salvajes o en los autismos graves
irrecuperables);
3-un segundo tiempo de la sexualidad, constituido por la represión originaria y el
establecimiento del yo-representación narcisista. De no instalarse este tiempo segundo de
la sexualidad, y por ende de la vida psíquica, el sujeto queda librado a las
representaciones discretas que operan generando modos de un “más acá del principio de
placer”, definido por la compulsión de repetición y la imposibilidad de estructurar
ordenamientos espacio-temporales a partir de la instalación del proceso secundario (esto
da lugar a una psicosis).
(Represión originaria: destinada a sepultar los representantes pulsionales. Represión
secundaria: del Edipo complejo.)
-La clínica define sus modos de operar por relación al objeto a abordar, teniendo en
cuenta la no homogeneidad estructural del sujeto y concibiendo líneas de dominancia que
deben ser cuidadosamente consideradas en la cura. Esto no anula el carácter de salto
estructuralque se puede producir en el interior de un procesamiento. En tal sentido, la
idea de “neo-génesis” alude a la posibilidad de inauguración de estructuras inéditas.
Es importante aclarar que el salto estructural que propone Bleichmar no es de una
estructura fija, rígida a otra. Es el salto de una estructura con cierta dominancia a otra en
la cual la dominancia haya cambiado. La intervención analítica puede hacer que algo que
se está estructurando, cercano a una organización definitiva, se termine de conformar en
otra organización, se estructure de otra forma.
Caso Javier: Niño de 2 años y 8 meses; es llevado a la consulta por sus padres, debido a
que muerde como forma dominante de expresión de sus impulsos hostiles, conducta no
inhibible mediante el regaño.
Llega a la consulta acompañado de su madre, y se dirige hacia la canasta de juguetes en
la cual SB ha incluido un autito a cuerda, que cuando se desliza abre y cierra la boca-
capo, dejando al descubierto la dentadura. Javier toma el autito y le pide a su madre que
le de cuerda. ella lo hace y Javier aferrado con una mano a su falda rie gozoso cuando el
vehículo se aleja abriendo y cerrando la boca.
Bleichmar hace una intervención, “el autito, como Javier, cuando se aleja de mama quiere
comerse todo lo que encuentra, por eso muerde lo que se le atraviesa”.
El moder no es un síntoma, no hay inhibición de la pulsión oral canibailistica. Entonces B,
lo que busca es intervenir ligando eso. Estoimplica una Neogénesis, que es un proceso
que se pone en juego con intervenciones y momentos de estructuración del aparato
psíquico, es una intervención que no consiste en interpretar o buscar algo que estaba en
el icc, sino que dan lugar a algo nuevo, a una estructura inédita, a que algo se acomode
diferente. Implica que algo que no estaba conformado y que no vaya a instalarse por sí
mismo, sino por la intervención analítica.
Con la instalación de la tópica se abre la posibilidad del conflicto intrasubjetivo
(intersistémico) como correlativo al establecimiento de la represión originaria. Asi la RO,
adquiere un estatuto fundante del icc, se funda sobre elementos previamente inscriptos,
representaciones que han ido sufriendo transformaciones y ensamblajes, efectos de
modos de ligazón previos.
-Caso Daniel: Una joven pareja se presentó a la entrevista con un bebe de 5 semanas,
que al decir de los padres “no dormia nada”, despierto 20 hs de las 24.
El motivo de consulta es un trastorno precoz de sueñ[Link] bebe no lograba nunca
encontrar un estado de apaciguamiento interno para poder dormir.
Ambos padres decían no poder acertar acerca de lo que el niño requeria. Ambos padres
se sentían impotentes para encontrar una alternativa apaciguante.
El bebé una vez terminado de alimentarse no se tranquilizaba; el baño era también una
situación desesperante. No había un solo instante de placer.
Suponiendo que había algo que imposibilitaba un buen encuentro entre la madre y su hijo,
Bleichmar, propuso una entrevista madre hijo.
En esa entrevista, la mamá le dio de mamar a su hijo.
Comenzó la mamada, lo primero que tomó B, era que la madre sostenía a Daniel con
cierta dificultad. Decía que no podía agarrarlo bien, y que no sabía que quería (siendo que
toda madre debe sentirse con el poder de saber qué es lo que su bebe necesita,
convicción delirante)
La madre no podía erogenizarlo.
B. le señalo que el bebe no estaba bien encajado, y le pregunto si se atrevía a sostenerlo
con firmeza, y si no tenía ganas de acariciarlo. Le explico que el necesitaba del contacto
con su pecho. Le rozo la cabeza con un dedo como con temor, comenzó a acomodarle
las piernitas, la cabecita.
B. tenía la sensación de estar asistiendo a algo inaugural.
B. establece que la estrategia de abordaje terapéutico va a depender del modo en que se
conciba el funcionamiento psíquico precoz.
En primer lugar se trataba de definir la diferencia entre síntoma y trastorno.
B. realiza intervenciones que tienden a ligar afecto con representación, intervenciones que
apuntan a crear inscripciones que faltan, ofrecer vías de descarga colaterales a la pulsión.
Dado que el icc no es un existente desde los orígenes (sino efecto de una fundación
operada por la R.O), es necesario definir que tipo de orden psíquico responden estas
inscripciones precoces que no son icc en sentido estricto, dado que para que haya icc es
necesario que el clivaje psíquico se haya producido, en tanto el icc es efecto de la
diferenciación de ese otro sistema que constituye el precc-cc.
Se trata de formular para los primeros tiempos de constitución UN MÁS ACA DEL
PRINCIPIO DE PLACER: es un principio que introduce SB, para dar cuenta de los
fenómenos del orden del trastorno. Pulsión que tiende a la descarga pero no encuentra
vías de ligazón, derivación lineal de las cantidades que ingresan al modo de irrupción
displacentera masiva, sin posibilidad de regulación (del lado de la madre ante el displacer
del bebe cualificado como hambre, se organizara un circuito de alimentación-frustración
con la sensación constante de fracaso del entendimiento materno acerca de la necesidad
del bebé).
Fijación de los modos de descarga que llevan a la compulsión de repetición.
Daniel es un niño de 5 semanas que “No dormía nada”. Concebir al trastorno del sueño
como efecto de una perturbación en el vínculo primordial con la madre, da lugar al
interrogante: ¿Cuáles serían las vías de pasaje, y a partir de qué premisas
metapsicológicas del psiquismo materno y del niño, esta perturbación se constituiría?
El parto no había producido solo una depresión posterior en la madre por haberse
desprendido de un producto valorizado de su cuerpo, sino por la sensación de
encadenamiento que le producía ese ser extraño del cual debía hacerse cargo. El
extrañamiento ante su hijo era lo que le impedía tener la convicción delirante que toda
madre tiene, de que sabe qué es lo que su bebe necesita. Esa falla en la narcisización era
la que producía la sensación de estar ante un extraño al cual no sabía cómo agarrar, o
ante un pedazo de sí misma que no sabía cómo soltar. La ambivalencia no era solo la que
se juega entre el amor y odio, sino entre 2 sistemas de representaciones opuestas e
inconciliables, ambos del lado del yo. Este emplazamiento tópico determinaba los
micromomentos de despersonalización (no saber quién era el bebe y qué estaba
haciendo allí). Se trata entonces de una DIFICULTAD DE ESTRUCTURACIÓN DEL
NARCISISMO SECUNDARIO, EN EL CUAL LA CASTRACION FEMENINA
POSIBILITARA EL PASAJE “TRASVASANTE” AL HIJO COMO POSICIONAMIENTO
NARCISISTA. En esta dificultad radicaba la posibilidad de alternancia generacional: el
riesgo futuro de una psicosis infantil, un niño al que nunca se pudo transcribir a un registro
que lo capturara en un sistema de signos
Freud en 1985 dice que el niño se duerme siempre que no lo moleste ninguna necesidad
o estimulo exterior. Se adormece con la satisfacción. Condición de dormir es el descenso
de la carga endógena en el núcleo psi, que vuelve superflua la función secundaria. En el
dormir el individuo se encuentra aligerado del reservorio de cantidad endógena. El hecho
de que haya ciertos estímulos endógenos, de los cuales la fuga motriz está impedida, es
lo que definirá que el principio de inercia (NIRVANA) se vea perturbado. El organismo
humano es al comienzo incapaz de llevar a cabo la acción específica que facilita la
evacuación. Esta sobreviene mediante auxilio ajeno: por la descarga sobre el camino de
la alteración interior, un individuo experimentado advierte el estado del niño. Esta vía de
descarga cobra así la función secundaria de la comunicación, y el inicial desvalimiento del
ser humano es la fuente primordial de todos los motivos morales. Hay vivencia de
satisfacción en la cual restos desgajados de la sexualidad del otro, están inscritos: si el
individuo auxiliador ha operado el trabajo de la acción específica (otorgando un objeto que
permita la satisfacción de esta tensión) en el mundo exterior en lugar del individuo
desvalido, este es capaz de consumar en el interior de su cuerpo la operación requerida
para cancelar el estimulo endógeno. A PARTIR DE ESTA VIVENCIA DE SATISFACCION
SE GENERAN CONEXIONES ENTRE IMÁGENES – RECUERDO, QUE SERÁN
ACTIVADAS A PARTIR DEL REAFLORAMIENTO DEL ESTADO DE ESFUERZO: EL
DESEO. El deseo es propuesto en la interpretación de los sueños como un conglomerado
representacional, en el momento en el cual el displacer que es producto de la excitación
emerja. Tiende a ligar la energía sobrante a una representación o conjunto de ellas. En
más allá del principio del placer el traumatismo es propuesto como una relación entre
cantidades que ingresan y capacidad de ligazón en el interior del sistema en cuestión.
-Caso Alberto: Niño de 5 años. Discurso metonímico, que responde al proceso primario.
Temores: angustia de aniquilamiento (y no de castración). No podía estar con mangas
cortas ni bañarse. Esto no es remite a la instancia yoica y al cuerpo. Cuerpo no
constituido y un cuerpo que se presenta como despedazado.
Angustia de aniquilamiento: despedazamiento corporal: la ropa como una especie de
membrana antiestímulo que precariamente le da unificación. Ropa como límite que su
cuerpo no tiene, limite al yo.
Tiempo y espacio: dos coordenadas que son esenciales para la constitución (se hundió tu
casa, dice Alberto, esta no es la lógica del proceso secundario) esto como reflejo de cómo
funciona su psique.
Lo interno y lo externo, no se han constituido: ante un ruido fuerte cierra puertas y
ventanas, no se tapa los oídos.
No hay barrera con el otro, el otro avanza. Fallas en la operatoria de la represión
originaria.
Material clínico sobre psicosis infantiles: Caso Alberto
niño de 5 años, adoptado.
primera consulta con otro especialista a los 3 años y medio de vida. Dice que “es muy
pequeño para hacer algo”, y Bleichmar plantea que se pierde una valiosa oportunidad…
a los 5 años, consulta por derivación de la escuela (la maestra nota cosas extrañas…)
Síntomas: empezaba a hablar cosas sin sentido en cualquier momento, pánico a los
ascensores, a la oscuridad, terror a los ruidos fuertes (miedos que remitían a angustia de
aniquilamiento), terrores que no lograban "fobizarse", se desplazaban y lo dejaban
inerme para organizar sus defensas.
Primera entrevista bloques hipermnésicos, descontextualizados, sin desencadenante
aparente. Primer hipótesis: fracaso en los movimientos inhibidores que el yo despliega y
que terminan cuando la represión opera diferenciando los sistemas psíquicos.
Sus padres contextualizaban, historizaban, aquello que se presentaba.
Interrogante que se abre a partir de este fenómeno: ¿de qué carácter eran las
progresiones mnemónicas a las cuales quedaba sometido Alberto cuando un fragmento
de discurso, descontextualizado, daba cuenta de algún tipo de fracaso en la instalación
de los mecanismos inhibidores del yo y junto a ello de la represión misma?
No es retorno sino progresión (en el aparato psíquico el estímulo externo ingresa por el
polo perceptivo y avanza progresivamente hacia el polo motor), ya que no hay nada
reprimido, sino que algo de afuera aparece e irrumpe.
Un ejemplo del mundo de Alberto: un día viniendo a una sesión de análisis, su madre se
confunde y aprieta el botón del cuarto piso cuando en realidad el consultorio estaba en el
tercero. Al llegar al piso abre la puerta informándole al niño que ha llegado. El ascensor
queda diez centímetros por encima del nivel del pasillo. Alberto entra al consultorio en
medio de una crisis de llanto, aterrorizado. Luego explica: “Se hundió tu casa -grita- así
estaba así -explica intentando empujar el piso con la mano- así se había hundido”.
Se trata de una “desconstrucción del espacio”, las categorías tempo espaciales no se han
constituido o han fracasado, efecto de que el yo falla en su constitución (y tbn el proceso
secundario).
Ruido fuerte: lo primero que intentaba no era taparse los oídos, sino cerrar las puertas,
como si el objeto que producía el ruido pudiera entrar bruscamente por allí. Su
representación yoica no estaba constituida y su cuerpo podía fácilmente ser atravesado
sin que él pudiera controlar sus propios agujeros de entrada y salida.
Ejemplo en sesión: el ruido de una moto entra por la ventana; Alberto corre a cerrarla
Intervención de Bleichmar: puso sus manos sobre su cabeza, y le habló de los objetos
que entraban en ella, de cómo sentía su cabecita abierta a todas las cosas que entraban
y salían, y le propuso ayudarlo a lograr, juntos, que sintiera que podía abrir y cerrar su
cabeza para recibir aquello que hoy lo invadía partiéndolo en pedacitos. “No puede entrar
la moto en mi cabeza, ¿verdad?”, le respondió Alberto… Algo se instala que permite
organizar un adentro y un afuera, antes inexistente (ya que antes no había una clara
diferenciación entre lo que estaba afuera y lo que estaba adentro de su cabeza).
Esta intervención estructurante no se dirige a contenidos inconscientes sino a propiciar
modos de recomposición psíquica. Con el yo-representación del niño no constituido, ni el
interno-externo del inconsciente, ni el externo-exterior de la realidad podían encontrar un
ordenamiento a partir de un lugar desde el cual establecer las diferenciaciones. Por esto
los bloques hipermnésicosprogresionaban sin ligazón hacia el polo motor.
Relación con los objetos: cuando se encontraba con uno nuevo, pensaba que era el
mismo que él ya conocía; no era otros, sino el mismo: identidad de percepción. Es un
modo de funcionamiento a partir de los datos indiciales, indicios, sin unificar en
totalidades, y es así como este niño se concebía imaginariamente.
La madre: “Desde que nació lo sentí con dificultad” (no sólo que sintió que había
dificultades en el niño, sino que ella misma lo sintió con dificultad). Había algo que no le
permitía entenderse con su hijo, tener la convicción de que “quién más que ella podía
saber algo acerca de su bebé”.
Algunos detalles de su historia: Primeros 6 meses del niño normales: usaba chupete, le
gustaba bañarse (autoerotismo y zonas erógenas). El ejercicio del placer autoerótico
(chupete) y del baño (placer epidérmico) dan cuenta de la existencia de un cachorro
humano que se introduce en los caminos de la sexualizaciónhumanizante. Por ende, el
presunto diagnóstico de autismo primario se pone en duda…
A sus 6 meses de vida, la tía materna enferma, la madre toma a una mujer para que
cuide al niño. Entre los dos y los tres años de vida se recupera el vínculo entre madre e
hijo. Al llegar al tercer año, se teme la presencia de un cáncer en la madre. Durante esta
etapa la madre vuelve a quedar aislada del niño. Se desencadenan los miedos en el niño.
-Alberto presentaba la mayoría de los rasgos que pueden agruparse dentro de lo que
Lang considera “nudo estructural psicótico”: la naturaleza de la angustia primaria por
aniquilamiento, de destrucción; la ruptura con lo real; la existencia de mecanismos
defensivos muy arcaicos; una relación de objeto muy primitiva predominante. El atributo
desgajado del contexto, definía la totalidad del objeto. No existían totalidades diferentes
provistas de atributo sino indicios a partir de los cuales no se podían organizar totalidades,
el mismo no se unificaba imaginariamente como un objeto total.
SINTOMA- TRASTORNO
Una vez instalada la tópica puede haber posibilidad de producción de un SINTOMA:
Conflicto entre instancias,formación del icc, producto transaccional entre los sistemas
psíquicos, retorno de lo reprimido; del orden de lo interpretación.
También puede haber trastornos: falla en la operatoria de la RO o porque no llegó el
tiempo para que la RO haya operado.
Un TRASTORNO es una descarga pulsional directa. No hay rodeo como en la lógica del
síntoma, de satisfacción sustitutiva. No hay un sentido a ser develado, no hay conflicto ni
formación de compromiso. Ya que el funcionamiento pleno entre los sistemas psíquicos
no está operando, sea por su no constitución, sea por su fracaso parcial o total como
ocurre en ciertas producciones psicóticas.
El trastorno no puede ser resuelto mediante el acceso a su contenido icc por libre
asociación sino por multiples intervenciones tendientes a la instalación de la tópica
psíquica.
Implantacion e intromisión: son modos de inscripción de la pulsión.
- Implantaciónde la sexualidad: supone el encuentro con otro.
La madre sexualiza y narcisisa. Va a ofrecer vías que posibiliten que esa sexualidad
encuentrevías de ligazón. El otro facilita vías de ligazón, frente a eso que es tan
excitatorio. Con eso tienen que ver las vías colaterales: encontrar vías de descarga al
monto excitatorio que ingresa. (la instalación de la tópica se dará si hubo vías de ligazón
posibles)
- Intromisión: el ingreso de la sexualidad supone algo del orden de lo traumá[Link]
traumatismo estructurante del aparato psíquico es necesario. Pero también el
encuentro con el otro donde se produce la sexualidad, puede serdesestructurante,
por no haber vías de descarga.
Entonces la pulsión puede ser:
ESTRUCTURANTE= IMPLANTACION
DESESTRUCTURANTE= INTROMISIÓN
SB plantea al otro materno como DOBLE CONMUTADOR: -Sexualiza y- Narcisiza
Por un lado un primer conmutador (del lado de su icc) hace devenir la energía somatica
en energía psíquica, sexual; conmutador existente en el encuentro entre el bebe y el
objeto sexual de inicio que se le ofrece, el pecho. (Recordemos que en el encuentro con
el otro se inaugura la sexualidad).
Por otro lado, un segundo conmutador desde su estructuración yoico-narcicista,
trasvasamientonarcisistico del adulto, capaz de investir al bebe, ligando esta energía
psíquica-sexual de la implantación de la pulsión mediante la posibilidad de reconocerlo
como semejante y al mismo tiempo como alguien distinto.
Alude precisamente a la capacidad del adulto de ubicar una imagen totalizante en el niño.
La idea de Narcisismo trasvasante alude a la necesidad de que esté presente el
narcisismo para poder narcisizar al niño. Es precisamente el narcisismo trasvasante el
que permite equilibrar los cuidados precoces y simbolizar al otro como humano. Así el
sujeto no queda capturado en una sexualidad desorganizante que el otro le inscribe, sino
que empieza a constituirse un entramado simbólico que lo des-captura. El Yo se
constituye como una totalidad, residual de los cuidados precoces y amorosos del otro. El
amor del otro el entramado de base sobre el cual se instalará el Yo-representación (de si)
y como condición necesaria para el funcionamiento de los sistemas diferenciados, y para
el contrainvestimiento del autoerotismo, sin el cual el sujeto quedaría librado a la
desligazón de la pulsión de muerte.
Los primeros rehusamientos pulsionales del niño (ejemplo, el control de esfínteres)
corresponden a los primeros movimientos que sostienen la organizaciónyoica,
corresponden a renuncias que se efectúan por amor al adulto que demanda.
En el momento del amamantamiento, la madre no solo introducirá cantidades sexuales
puntuales, no ligadas. Sino también acariciara las manitas, sostendrá la cabeza, le
hablará, generando a partir de esto vias colaterales de ligazón de esa energía que
ingresa. Creando ramificaciones sobre las cuales se va a producir un entretejido psíquico.
Del lado del adulto se desprende el amor, y del lado del niño se instala la pulsión
sexuada.
Fracaso Narcisistico materno: no darle potencia yoica a ese niño. No significar el llanto del
niño. No le pone una palabra a ese llanto. Si no pasamos por el deseo del otro no somos.
Narcisizar es dar, constituir en el otro un pasado, presente y futuro que en ese niño no
esta presente, pero que el adulto supone que si. Potencia yoica.
Fracaso narcisistico del niño: no alcanza para satisfacerse el solo, necesita de ese adulto.
Función materna: la piensa a partir de otro atravesado por la represión, con un aparato
constituido, la sex infantil reprimida. Dos psiquismos se encuentran y son heterogéneos.
Doble conmutador, doble vertiente, una sexualizante y otra maternizadora.
No exclusivo de la madre mujer, es una función que se ejerce. No es algo que se dá de
manera cc. Se trata de cuidados donde se transmite la sexualidad, la maniobra que ejerce
el adulto en el contacto del cuerpo del adulto y del niño: cuidados, aseos,
amamantamiento, caricias, etc.
Posibilidad de analizabilidad del niño: tiene que ver con los tiempos de constitución del
aparato psíquico- y las posibles intervenciones.
El diagnostico precoz y la posibilidad de definir una estrategia terapéutica adecuada es lo
que posibilidad operar con rapidez para evitar que se pierdan esos años fundamentales
de la infancia.
Definir un diagnóstico es ver las posibilidades de analizabilidad de un sujeto, al menos en
la infancia. De manera que, un paso previo para definir el modelo de intervención, es ver
si está operando o no la represión. A partir de eso, veo si también está establecida la
represión secundaria, en el sentido de que están instauradas ya las estructuras del
superyó.
Del motivo de consulta a la razón del análisis.
Si alguien se analiza expresa su motivo de consulta. Pero no solo podemos quedarnos
con este, crítica que se pueda basar solo en lo manifiesto o en la existencia de lo latente.
Plantea que existen las condiciones de analizabilidad, y si no existen hay que crearlas. El
trabajo del analista, se trata de algo que hay que construir. Se trata de darle racionalidad
a la práctica. B. propone pensar con qué método abordar el análisis. No todo
funcionamiento psíquico es analizable, no siempre hay representación-palabra o
representación-cosa. Hay diferentes representaciones de significación.
Diferencia entre la detección de un sujeto de análisis y la construcción de un sujeto de
análisis: construir lo que no estaba construido en la intervención, establecer enlaces
analizantes.
Plantea un analista con un trabajo activo: buscando enlaces encontrados en el relato o
discurso del material que el paciente ofrenda. En el caso de los niños: el relato de los
padres. (Klein no necesitaba del relato de los padres, se basaba en un material donde
todo es interpretable.)
B. afirma que necesitamos de ese material para conectar, encontrar el enlace: se obtiene
de las entrevistas con los padres.
Entrevista de Binomio entre la madre y el niño
B. la propone para indagar en la historia libidinal entre los dos. Propone la presencia del
niño en la entrevista a padres.
Nos permite pensar las vicisitudes histórico-vivenciales que nos permitan pensarlo como
causa. Además darle un lugar a los padres, al saber de ellos sobre el niño. Situarlos en su
función. Las funciones no se enseñan.
Regresión- Progresión del Aparato psíquico.
Si la regresión es el camino que emprende el yo, o el preconciente, cuando se apodera de
representaciones que están “en los fondos del aparato”, la progresión sería el modo de
emergencia de lo inconciente cuando los recorridos de investimentos avanzan por sobre
el clivaje que la represión instaura.
En Alberto no hay que hablar de retorno sino de progresión (tomando el esquema de
aparato psíquico donde el estímulo externo ingresa por el polo perceptivo y avanza
progresivamente hacia el polo motor), ya que no hay nada reprimido, sino que si algo de
afuera lo agita aparecen sin que nada las frene.
Autismo precoz y Psicosis Simbiotica
Predominancias psicopatológicas.
Hoy dejare de lado las formas clásicas de las neurosis, no porque no sean fundamentales,
sino porque lo que me interesa es abordar este difícil punto de encontrarnos con un niño
con una predominancia de estructura psicótica o con una predominancia de estructura
neurótica. Les decía que el diagnostico nunca se puede pensar sino tomando una serie de
índices, de manera que uno puede tener presunciones diagnosticas sabiendo bastante
psicopatología desde una primera entrevista, pero recién con el tiempo y por apres-coup,
uno entiende algunas cosas.
Autismo y psicosis.
Ajuriaguerra plantea características de las psicosis infantiles definidas por un grupo de
britanos en 1961. Voy a tratar de recordar todos los ítems pero me parece importante
tener en cuenta que no se puede definir, insisto, el diagnostico por un solo ítem, y
además, aunque se encuentran todos, hay que buscar y encontrar la causalidad:
- Alteración importante y prolongada de las relaciones emocionales con las
personas.
- Desconocimiento manifiesto de su propia identidad, teniendo en cuenta la edad del
sujeto.
- Preocupaciones patológicas por determinados objetos o algunas de sus
características, sin ninguna relación con su uso convencional.
- Resistencia intensa contra cualquier cambio del ambiente, con lucha para
mantener o reestablecer la constancia.
- Experiencia perceptiva anormal en ausencia de cualquier anormalidad orgánica
evidenciable.
- Ansiedad frecuente, aguda, excesiva y aparentemente ilógica.
- Perdida o falta de adquisición del leguaje.
- Fondo de retraso mental sobre el cual pueden aparecer fragmentos de funciones
intelectuales o de habilidad manual casi normales o incluso excepcionales.
- Conducta inapropiada frente a la realidad, retraimiento de tipo autístico o
fragmentación del campo de la realidad.
- Las catexias cognitivas afectivas de la actividad pueden ser insuficientes o
parcialmente exageradas, demasiado focalizadas o esparcidas, producen
conductas hiperrigidas.
La simbiosis regresiva y la psicosis simbiótica.
Quiero que trabajemos ahora algunas problemáticas teorico-clinicas respecto de la
psicosis simbiótica. La idea es tomar estos dos grandes cuadros de las psicosis infantiles
que marcan dos modelos no solo de la constitución del aparato psíquico, sino además,
dos formas de abordar la cuestión de la trasferencia o la no trasferencia en el trabajo con
los niños, y también, las diferencias con relación al pronóstico.
En 1930, Margaret Mahler comenzó a investigar casos de trastornos emocionales severos
en niños cuyo cuadro clínico no encajaba en las categorías nosológicas existentes.
Lo que Mahler propone como simbiosis es el efecto de una forma de simbolización del
vínculo interhumano, es decir, de la forma en que la madre coloca al hijo en tanto hijo. Las
necesidades de los orígenes son necesidades autoconservativas exclusivamente, no hay
otras. El resto, que ella llama “necesidades” y que nosotros podemos llamar “pulsiones o
deseo” es el producto ya de la humanización, de manera que no habría ninguna razón
para pensar que hay una necesidad biológica del compañero simbiótico en el sentido
Amoros del término, si hay necesidades autoconservativas. Partiendo de la necesaria
simbiosis madre-hijo, divide la infancia en dos periodos posibles para la estructuración de
la psicosis: un primer periodo correspondiente al primer año de vida y un segundo periodo
de localización de la psicosis simbiótica, durante el cual la incorporación de las
características de la madre, hasta ahora narcisistica, ya no es sufriente para actuar en
contra de la predisposición abrumadora de angustia. Mahler llego entonces a la siguiente
conclusión: que es la separación emocional de la simbiosis con la madre lo que actuó
como disparo inmediato para desconectarse psicóticamente de la realidad. A partir de
eso, intenta precisar las diferencias entre el autismo infantil y el síndrome de las psicosis
simbióticas que va descubriendo. Y dice que la historia del desarrollo del niño
predominantemente simbiótico muestra una desigualdad de crecimiento y una
vulnerabilidad sorprenden del yo ante cualquier frustración menor, que en su anamnesis
se encuentran evidencias de reacciones extremas a los pequeños fracaso que ocurren
normalmente en el periodo del ejercicio de las funciones yoicas parciales. Marco aquí una
diferencia fundamental, mientras que el niño autista con esas características
vegetalizadas parecería no sufrir estas situaciones; por el contrario, en la psicosis
simbiótica, lo que ella señala es que hay un desarrollo aparentemente normal hasta cierta
etapa de la vida, hasta los dos o tres años, y en determinado momento, se produce una
fractura a partir de la cual entra en una situación catastrófica que va a describir como
psicosis simbiótica.
Diferenciamos autismo precoz y psicosis simbiótica. En el autismo precoz hay ausencia
de constitución del yo, en la psicosis simbiótica el incipiente sujeto no puede
desabrocharse del yo materno al cual queda soldado a partir de que ingresa como
significante de la falta. El autismo se produce en el momento de instauración de los
estadios primarios de la mente, es el narcisismo (estadio del espejo) el tiempo en el cual
hay que buscar el origen de la vida psíquica, en ese sentido, EL AUTISMO ES UN
FRACASO DE LA NARCISIZACIÓN PRIMARIA, fracaso al cual el niño quedaba expuesto
cuando no tenia ingreso en la cadena significante materna. Todo esto según Lacan. La
psicosis simbiótica es efecto del encadenamiento soldado y absoluto del niño en tanto
significante que viene a obturar la castración materna, significante sin posibilidad de
circulación, condenado a la captura del semejante, e imposibilitado de estructurar un yo
representacional. Es imposible sostener que el autismo es efecto de una falla en la
narcisización primaria y al mismo tiempo afirmar con Freud que el autoerotismo es el
tiempo fundante de la sexualidad infantil y la vida psíquica. Esto llevo a una revisión
metapsicológica de una variación respecto de la “función materna
“El carácter lúdico del análisis”.
Bleichmar plantea que tanto recurso al juego no ha permitido aún delimitar claramente su
estatuto en psicoanálisis, ya sea como equivalente de la libre asociación (como medio de
aplicación de la regla fundamental para niños) o como actividad de producción simbólica
que da cuenta del nivel del progreso psíquico; falta aún establecer ciertas
especificaciones que permitan darle un estatuto preciso en psicoanálisis,
El juego en su carácter de producción simbólica, requiere que nos posicionemos en la
intersección de dos ejes: el del placer, al cual remite “lo lúdico” y el de la articulación
creencia-realidad,
En el juego de los niños que han sido sometidos a traumatismos reiterados vemos
emerger fragmentos de lo real vivido sin metabolización ni transcripción, ante los cuales
es necesario más que interpretarlos restituirlos en su carácter simbólico. Así, Bleichmar
considera que la intervención del analista como meramente lúdica es insuficiente y que
debe ser restituido el valor de la palabra como modo de simbolización dominante en la
función analítica.
Hasta acá la autora se refirió al juego como función simbólica, ahora va a considerar su
función en el análisis de niños. El intento de Klein de constituir al juego como equivalente
de la libre asociación es el acto fundacional más fuerte en el intento de otorgar al análisis
de niños un estatuto que permita la aplicación del método. Sin embargo, el método sólo
es posible de ser aplicado en la medida en que el objeto (el inconciente) se ha visto
fundado y en este sentido el juego puede operar “al modo de un lenguaje”.
Bleichmar rescata a Winnicott como teórico de lo lúdico, en tanto espacio simbólico de
placer, generador de sentido, que debe ser sometido a la prueba de la palabra cuando de
analizar se trata.
Establece que el inconciente es aquello que, por estar exento de toda intencionalidad, se
ve cerrado a la comunicación. De aquí la necesidad de volver a posicionar juego e
inconciente, ya que si por medio del juego se puede acceder a algo del inconciente no es
el juego mismo lo que se interpreta sino la presencia en él del inconciente.
Bleichmar critica la participación del analista sólo como partenaire del juego. Considera
que esto es transformar lo accesorio en central y conlleva serios riesgos. El analista que
se limita a jugar, eludiendo la responsabilidad que implica la función simbolizante, ha
perdido de vista totalmente que el análisis es del orden del sentido (del sentido del
síntoma, del deseo, del inconciente) y no la mera acción ni educativa ni de obtención de
placer. A su vez, critica al analista para quien el juego es siempre algo del orden del
trabajo, de modo tal que lo lúdico se subsume en el interior de una obligación
interpretante, alienando su propio placer y el del otro.
Por último, la autora establece las coordenadas bajo las cuales se hace posible la
interpretación del juego. De modo somero establece que tomado el juego en su carácter
discursivo circunscripto, no equivalente al lenguaje, debe ser siempre enmarcado, por un
lado, por la palabra hablada que abre el rumbo de lectura que posibilita el acceso al
sentido y por otro, por el conocimiento singular de la historia y de las vicisitudes del sujeto.
Método de abordaje que permite salir de la parálisis a la cual lleva el deseo de no ejercer
formas de apropiación subjetiva. Pero también forma de desmitificación del análisis
“puramente por el juego”.
Bleichmar critica a su vez la inclusión de juegos reglados en el interior de la sesión de
análisis. Ellos presentan la dificultad de que no dan cuenta del fantasma sino que se
reducen a la revisión psicológica de algunos mecanismos, que se consideran aislados e
independientes de los contenidos inconcientes que los determinan.
Hay que rescatar al juego en el doble orden que lo articula de placer y discurso.
El juego es una producción simbólica, constituye un sector de intermediación entre el
espacio de la realidad y las creaciones fantasmáticas del sujeto. Es prerrequisito para el
juego el CLIVAJE PSIQUICO el que permite un espacio de certeza y otro de negociación,
sino lo considera pseudo juego ya que es un fracaso de la función simbólica y es
irreductible al proceso de comunicación. El juego es también una actividad sublimatoria y
como tal requiere que haya trasmutación de meta y objeto. La función simbólica no
constituida es efecto de un exceso de objeto. Es importante discernir sobre la función del
juego en el análisis con niños que, si es por medio del juego que se puede acceder a algo
del icc NO ES EL JUEGO LO QUE SE INTERPRETA, sino la presencia de él en el icc (o
la presencia de icc en el juego?). La crítica que le realiza a Klein es que considere que el
juego es el equivalente de la asociación libre, considera que no lo es porque falta la
categoría de código compartido de inicio.