Guía de Valoración Empresarial
Guía de Valoración Empresarial
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Objetivos
Introducir en profundidad los conceptos necesarios para realizar la valoración de un proyec-
to empresarial o una empresa. Con este fin, se introducirán los conceptos básicos de finan-
ciación de la empresa para, posteriormente, introducir las distintas metodologías existentes
para la valoración de empresas, siendo la intención del autor profundizar en los conceptos
de valoración de un proyecto empresarial mediante el uso de los estados financieros y la
metodología de descuento de flujos de caja, para lo cual se explicarán las bases de la valo-
ración de la deuda y del capital de los proyectos y las empresas.
ÍNDICE
1. Introducción a la valoración de proyectos y empresas
1.1. ¿Existe un valor único para una empresa?
1.2. Metodología para la valoración de empresas
2. Dualidad inversión-financiación
2.1. Componentes de la estructura económica
2.2. Componentes de la estructura financiera
2.3. ¿Qué perspectiva emplear en la valoración de empresas?
3. Instrumentos de financiación a valorar
3.1. El coste de las diferentes fuentes de financiación
3.2. Instrumentos de financiación de la empresa
3.3. Función de rentabilidad de acciones y deuda
3.4. Acciones y deuda. ¿Cuál elegir?
4. Bibliografía
Fundamentos
de valoración
Mientras que:
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sa de productos de marca blanca o básicos estará menos expuesta a sufrir descensos en
sus beneficios, y por tanto, su valor no decaerá.
Usos de los activos: por ejemplo, el valor del Real Madrid antes de la venta de la Ciudad
deportiva estaba muy influenciado por el valor de los terrenos donde se ubicaban sus insta-
laciones deportivas.
Economías de escala: por ejemplo, para una empresa con importantes gastos en compra
de suministros, comprar una empresa que le otorgue mejores condiciones de compra o una
posición dominante en la negociación de costes.
Marcas y reputación: por ejemplo, la compra de una marca muy apreciada por los consumi-
dores permite acceder a un mayor número de clientes.
No será de extrañar que, en la práctica, distintos individuos puedan determinar diferentes va-
lores para una misma empresa en un mismo período. Estas diferencias dependerán en gran
medida de la experiencia, conocimientos, hipótesis, opiniones y juicios de valor de cada uno
de los responsables de estas valoraciones.
En esta línea, los profesores López y De Luna señalan que “una valoración correcta es aque-
lla que está bien fundamentada técnicamente, y se basa en supuestos razonables o correc-
tos, teniendo en cuenta la perspectiva subjetiva bajo la que se lleva a cabo la valoración”.
Con otras palabras, el profesor Fernández López indica que la valoración de una empresa
es un ejercicio de sentido común que requiere de pocos conocimientos técnicos. Ambos
(sentido común y conocimientos técnicos) son necesarios para no perder de vista:
Desde el punto de vista del propietario de una empresa, un gerente o un inversor, una valo-
ración identifica los ingresos y los gastos atribuibles a la realización del proyecto a lo largo
del tiempo y, en consecuencia, determina cuál es el valor actual de estos flujos monetarios
que serán generados por la empresa.
Aunque existen muy diferentes motivos para valorar una empresa, lo más habitual es que las
necesidades de valoración suelan venir motivadas por operaciones de compraventa y por
las necesidades de control de la propia empresa. Atendiendo a la naturaleza de la necesidad
de valoración, se definen tres grupos diferentes de motivaciones:
Oportunidades de mercado:
Se dirá que una valoración tiene como finalidad aprovechar una oportunidad existente en el
mercado cuando el precio sea diferente a la valoración (en el caso del comprador, cuando el
precio sea inferior a la valoración) Situaciones habituales dentro de este grupo son:
— Casos en los que se quiere tener una referencia interna del valor de la empresa, aunque
no haya ninguna compraventa; es habitual en situaciones en las que se están producien-
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do compraventas en el sector o en caso de querer evaluar la evolución del valor de la
empresa por motivos de control.
Conflictos legales:
Si la valoración tiene por finalidad resolver un conflicto legal, la empresa usará la valoración
para definir el precio de la empresa en litigio. Al igual que en el caso anterior, el precio final
que se fije dependerá de la negociación entre las partes (por lo general, el precio estará en la
horquilla resultante del precio máximo que el comprador está dispuesto a pagar y el precio
mínimo que el vendedor está dispuesto a recibir). Las situaciones más habituales dentro de
este grupo se corresponden con:
— Disputas accionariales entre socios (se necesita fijar un valor que permita dar salida a uno
de los socios).
Dependiendo del cliente que ha encargado la valoración, esta hará especial énfasis en unos
aspectos u otros de la compañía. Por ejemplo, en el caso de valoración hecha por un acree-
dor, se centrará en la valoración de los activos resultantes de una posible liquidación de la
empresa.
Además de las cuatro preguntas enunciadas por el profesor Fernández López, los profeso-
res López y De Luna señalan la posibilidad de hacer una pregunta adicional que haga refe-
rencia a las circunstancias que rodean a la empresa a valorar.
Esta pregunta resulta adecuada, puesto que la valoración dependerá en gran medida del
sector en el que opera la empresa, del modelo de negocio, del país en que se desarrollan
los proyectos, de los riesgos asociados a cada proyecto (operaciones, país, legal, fiscal, di-
visas, mercado, crédito, etc.), del entorno económico (nacional e internacional) y del ciclo
económico de la empresa (crecimiento, auge, decrecimiento o crisis), entre otros factores
ajenos a la empresa.
Por ejemplo, no es igual valorar actualmente a los fabricantes de coches KIA y BMW, puesto
que la primera compañía ofrece un producto barato y asequible para un público numeroso,
especialmente en el contexto de ciclo económico actual de crisis, mientras que BMW ofrece
productos de gama alta y lujo a precios elevados.
Antes de iniciar la valoración de una empresa será necesario preguntarse por qué se elige
una metodología en concreto de entre todas las distintas posibilidades. En la práctica, la res-
puesta a esta pregunta no es sencilla, ya que la mayoría de las veces se termina decidiendo
el método a utilizar por motivos no estrictamente académicos:
— Usar el que obtenga una valoración aproximada al valor que el analista o el cliente de
forma subjetiva consideren más apropiado conforme a sus propios intereses.
No obstante, los otros métodos, aunque ofrecen resultados teóricamente menos precisos
que el descuento de flujos de caja, se siguen empleando igualmente bajo determinadas
condiciones (por lo que será también importante comprenderlos y conocer las limitaciones
en su uso.
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1.1.6. ¿Qué variables utilizar?
Los investigadores y académicos suelen hacer referencia a una serie de factores claves en
la definición del valor de una empresa, mostrando un consenso generalizado al englobarlos
en cuatro variables:
— Crecimiento.
— Rentabilidad.
— Tipos de interés.
— Riesgos.
Estas variables se estructuran como eslabones a lo largo de una cadena de valor para la
empresa, representando una suma de causas y consecuencias que definen el valor final de
la empresa:
Ejemplo 1:
Solución:
Así, una multinacional que desee implantarse rápidamente en el nuevo país deberá contem-
plar otras posibilidades como, por ejemplo, buscar un socio local o comprar una empresa
local que ya disponga de los permisos suficientes para acometer proyectos importantes.
En caso de no querer compartir el negocio con un socio local, habrá que optar por la com-
pra de una empresa local; esta adquisición permitirá a la multinacional disponer de todas las
ventajas administrativas de la empresa comprada (acceso sin limitaciones a contratos a los
que la empresa multinacional no podría acceder), disfrutando las características de la em-
presa comprada, entre otras:
— Una vez escogido el método de valoración más adecuado, debe aplicarse permanente-
mente durante todo el proceso.
— Se debe prestar atención tanto al valor cuantificable actual como a la posibilidad de ob-
tener beneficios futuros que actualmente implican un valor inmaterial.
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Figura 3. Fuente: Valoración de Empresas. Fernández López, P.
Cada uno de estos seis grupos empleará diferentes métodos y herramientas de cálculo
atendiendo a la información disponible (el punto de partida de toda valoración), y de las
metas esperadas en el empleo de cada uno de ellos: para qué se valora y qué objetivos se
pretenden alcanzar.
Siguiendo con la división propuesta por el profesor Fernández López, se indican a continua-
ción las distintas vías de valoración:
A. Valor contable
Valor contable = C + R = A – PE
Donde:
— C = Capital.
— R = Reservas.
— A = Activos totales.
— PE = Pasivo exigible.
También conocido como valor del activo neto real (ANR). Este método tiene por finalidad
subsanar la debilidad del método del valor contable, el cual, al depender únicamente de los
valores contables, está expuesto a la representatividad del valor contable.
El método del valor contable ajusta el valor contable del patrimonio neto a los precios de
mercado; de esta manera, la valoración de la firma se aproxima a las cifras reales del merca-
do. Ejemplos de ajuste a precios de mercado pueden ser:
— Dar menor valor a inventarios si parte de esta partida ha quedado obsoleta y, por ende, no
puede ser utilizada. Ajustar el valor de inmuebles a los precios que existen en el mercado,
a diferencia de los de compra (especialmente en caso de burbujas).
Se calculará como activos menos pasivos exigibles considerando estrictamente los valores
de mercado; en caso de no conocer los valores de mercado, se supondrá que la mejor apro-
ximación es el valor contable.
VCA = Am – PE
Donde:
Este método usualmente suele ofrecer una valoración menor que el valor obtenido median-
te el método contable simple.
Presenta dos graves problemas; primero, la valoración para activos en los que no existe “va-
lor de mercado” o mercado secundario de referencia, lo que comporta una cierta subjetivi-
dad para los mismos (por ejemplo, los bienes usados o muy específicos cuyos potenciales
clientes son escasos, siendo en la práctica activos sin posibilidad de venta). Segundo, su
principal ventaja se convierte en defecto por permitir subjetividad en la introducción de va-
riables de mercado (oferta y demanda,contexto estratégico, etc.), que pueden generar una
gran heterogeneidad al valorar la empresa.
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C. Valor de liquidación
VL = PL - GL = Aml - PEl - Gl
Donde:
Hace referencia a la inversión que debería realizarse para crear una nueva empresa cuya
composición de activos sea idéntica a la que se está valorando, también puede verse como
el valor reposición de todos los activos propiedad de la empresa.
Donde:
Frente a todas estas carencias, su principal fortaleza es que permite tener un marco de refe-
rencia del valor de la firma rápidamente, pues la información contable es directa y refleja la
situación económica de la empresa en un momento específico, lo cual supone una buena
primera aproximación.
Por tanto, la valoración estática es considerada válida como medio auxiliar en trabajos de
contraste con otras valoraciones obtenidas mediante metodologías más sofisticadas como
un medio de análisis rápido por comparación con los resultados obtenidos mediante otros
modelos o incluso para la valoración de pequeñas y medianas empresas con una estructura
financiera simple.
Estos métodos parten de un punto de vista “mixto”, pues, si bien es cierto que realizan una
valoración estática de los activos de la compañía, incorporan cierto dinamismo al tener en
cuenta el goodwill (término inglés que en español vendría a equivaler al fondo de comercio).
El fondo de comercio recoge los cambios de valor en la empresa en función de las rentas
esperadas en el futuro y representa el incremento o decremento de valor de la empresa
respecto su valor contable ajustado. Esta diferencia se corresponde con el valor añadido a
la empresa por un conjunto de variables de naturaleza inmaterial, por ejemplo, la marca, los
clientes, la eficiencia, la estructura de la organización, el acceso al crédito, el prestigio social,
etc., y es precisamente por su naturaleza inmaterial que no se ven reflejados en la contabi-
lidad ajustada.
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Su valor será positivo o negativo en función de la capacidad de la empresa para generar
beneficios por encima de la media del sector:
Formulación clásica
También conocido como método clásico. Esta metodología permite calcular el valor de la
empresa (V) como la suma de los activos netos reales de la empresa (A) más un compo-
nente de goodwill, que se obtiene multiplicando el beneficio medio previsto en el caso de
empresas estables (puede asimilarse al beneficio medio de periodos anteriores, 5-10 años),
por un número (n) que oscilará en un rango de valores (1,5-3,0) dependiente del tipo de sec-
tor al que pertenezca la empresa. Se calcula mediante la expresión indicada a continuación:
V= A + (n x beneficios)
Donde:
— A = Activos totales.
V= A + (n x ventas)
B. Método directo
Conocido también como método anglosajón por su origen, se denomina “directo” porque
para calcular el goodwill no necesita calcular previamente el valor de rendimiento. Se basa
en la idea de que la empresa obtiene una rentabilidad superior al tipo de interés al que la
empresa se financia; el goodwill será, por tanto, esta diferencia actualizada.
Donde:
— rf = es el tipo de interés libre de riesgo. El tipo de interés libre de riesgo se define como la
rentabilidad que obtendría un inversor que invirtiese donde no hay ninguna probabilidad
de perder parte de su inversión. Este tipo de interés tradicionalmente se había conside-
rado como el tipo de interés (rentabilidad) prometida por los títulos de renta fija (deuda) a
largo plazo emitidos por los distintos estados.
— k = Tasa de actualización o tasa de interés que demandará un inversor en una inversión en
la que existe riesgo. En caso de desconocerse la tasa de interés para inversiones en ries-
go puede tomarse la tasa de interés libre de riesgo (rf ) y aplicarle algún factor correctivo
que refleje la mayor demanda de rentabilidad que tendría un inversor para invertir en un
proyecto con riesgo frente a otro sin riesgo, por ejemplo, podría multiplicarse la tasa de
interés libre de riesgo (rf ) por un factor corrector entre 1,5 y 2.
C. Método indirecto
También conocido como método de los prácticos o método alemán. Se considera que el
goodwill creado por el vendedor de la empresa está llamado a desaparecer a causa de la
competencia del mercado.
Formulación moderna
La formulación moderna surge con la intención de superar las deficiencias en las actuali-
zaciones a perpetuidad de los beneficios de los métodos anteriores. Es irreal que este se
mantenga a perpetuidad. Se propone actualizar el goodwill durante una serie de años, nor-
malmente un plazo de cinco años, ya que:
V = A + an x (beneficios - rf x A)
Donde:
— an = Valor de actualización de n rentas unitarias en un período “n” entre cinco y ocho años.
— (rf x A)= es la rentabilidad de los activos como inversión alternativa libre de riesgo, cono-
cida como “superbeneficio”.
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C. Método de la tasa con riesgo y de la tasa sin riesgo
Este método es una generalización del método de la UEC cuando el número de años tiende
a infinito. Se calcula mediante la ecuación:
Frente a anteriores metodologías, esta ha sido capaz de recoger tanto el valor de los activos
como la capacidad de generación de recursos de la empresa. Todo ello con cálculos sim-
ples y una escasa demanda de información, motivo que, pese a sus errores conceptuales,
explica su uso frecuente a nivel profesional y académico.
— El principal error conceptual es considerar que la compañía genera valor cuando sus in-
versiones rinden a un nivel superior a la tasa libre de riesgo “rf” en vez de sobre el coste
de capital de la empresa.
Esta metodología, considerada conceptualmente por los académicos como la más adecua-
da para la valoración de empresas en funcionamiento —fundamentalmente por su carácter
dinámico— se estudiará más adelante.
En cualquier caso, el valor obtenido por estos métodos tendrá que ser interpretado con cau-
tela debido a las diferencias entre empresas comparadas, lo que provoca la necesidad de
utilizar conjuntamente otro método de valoración alternativo.
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pertenezcan al mismo sector, operando en los mismos mercados, con similar diversifica-
ción de riesgos, medios de producción y costes similares, similar rentabilidad, porcentaje
de mercado y volumen de ventas, etc. En la práctica y siempre que sea posible, no se
emplean empresas aisladas, sino grupos de empresas de forma que se minimice el error
en la valoración.
A. Ratios de beneficios
Este método de valoración utiliza el ratio PER —el ratio más utilizado para la valoración de
múltiplos de mercado—, el cual relaciona el precio de la acción con el beneficio por acción:
Según la anterior definición, el PER nos vendría a decir cuántas veces el mercado multiplica
el beneficio correspondiente a una acción de cara a determinar su precio.
¿Cuál sería, por tanto, el valor de la empresa? Habríamos de multiplicar el valor del PER por
el BPA y por el número de acciones de la compañía:
Entre las bondades de este método destacaremos el hecho de que incorpora el sentimiento
o las expectativas del mercado; por otro lado, entre las desventajas mencionaremos el he-
cho de que descansa sobre cifras contables (BPA) cuya determinación obedece en ocasio-
nes a criterios subjetivos.
B. Ratios de dividendos
Este método asimila el valor de una acción al valor actualizado de los flujos de dividendos
esperados. Si se esperan dividendos constantes, el valor puede expresarse como:
Donde:
Sus principales ventajas son su sencillo cálculo y el fácil acceso a la información. Al igual que
el PER, su mayor desventaja es depender de las prácticas contables.
C. Ratios de ventas
Este método de valoración consiste en calcular el valor de una empresa multiplicando sus
ventas por un coeficiente. Es muy empleado en empresas industriales dado que, conocidas
las ventas, permite obtener un primer valor de la empresa de forma casi instantánea.
Este método, al utilizar la cifra de ventas y no los beneficios contables, resulta menos “ma-
nejable” contablemente hablando. Además, permite evaluar cambios en decisiones estra-
tégicas como el margen comercial, relación costes-ingresos, política de precios, etc. Sus
principales inconvenientes son que no reflejan la capacidad de la empresa de modificar su
estructura de costes o la mejora en los márgenes comerciales.
D. Otros ratios
Además del PER y el ratio de ventas, otros ratios utilizan las magnitudes del EBIT (Earnings
Before Interest & Tax, o Beneficio antes de intereses e impuestos o el EBITDA (earnings before
interest, tax & depreciation and amortization, o beneficio antes de amortización, intereses e
impuestos):
Esta metodología no supone en sí misma un enfoque teórico, sino que representa una he-
rramienta práctica de gran utilidad para el análisis probabilístico de la evolución del valor de
las opciones.
— Las empresas pueden emplear una serie de instrumentos financieros (opciones, futuros,
productos estructurados, etc.) que son muy difíciles de valorar empleando la metodo-
logía tradicional, dado que estos instrumentos cambian de valor a lo largo del tiempo
dependiendo de diversas variables.
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Fundamentos
de valoración
2. Dualidad
2. Dualidad inversión-financiación
inversión-
financiación El balance, desde el punto de vista contable, es un docu-
mento estático que representa la situación económica y
financiera de una empresa y recoge, con la debida sepa-
ración, el activo, el pasivo y el patrimonio neto.
A tenor de lo indicado en el párrafo anterior, se podría decir que una empresa es un conjunto
de inversiones (activo) intrínsecamente relacionado con un conjunto de decisiones financie-
ras (pasivo y recursos propios).
En consecuencia, se puede establecer una relación básica de cara a realizar una valoración:
el valor de la empresa se podrá calcular como el valor del conjunto de activos propiedad de
la empresa, o bien como el valor del conjunto de las fuentes de financiación de la empresa
(pasivo + recursos propios).
V=A=D+E
— Por un lado, la condición necesaria para que exista inversión en activo no corriente es que
haya una demanda insatisfecha en el mercado; la condición suficiente es que la rentabi-
lidad (activo) sea mayor que el coste (pasivo).
— Por otro lado, las inversiones en activo corriente dependen del activo fijo y del ciclo de
explotación, habitualmente cuanto menos dure este ciclo más circulante se suele mover.
La inversión en activo fijo es una utilización acíclica del capital, se trata de inversiones a largo
plazo o de estructura cuyo objetivo es asegurar la supervivencia de la empresa. Se convier-
ten en liquidez a través del proceso de amortización.
Estas inversiones son gastos plurianuales que se recuperan a lo largo de varios ejercicios
económicos. El inmovilizado colabora durante varios ejercicios en la generación de ingresos.
Un gasto es un consumo de activo; y un gasto plurianual es un activo que se consume en
varios ejercicios.
— Inmovilizado material.
— Inmovilizado inmaterial.
— Inmovilizado inmobiliario.
— Inmovilizado financiero.
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Las partidas que componen el activo circulante son:
— Disponible.
— Realizable.
— Exigible.
Una empresa puede asemejarse a una cartera de inversiones; en estas condiciones, el valor
de una empresa será el valor de su cartera de activos (proyectos de inversión, inversiones
financieras, etc.).
En el caso de que exista incertidumbre en los flujos de caja y la tasa de actualización espe-
rados por la empresa:
Es razonable decir que el valor actualizado neto de la cartera de proyectos de una empresa
será equivalente al valor actual neto de dicha empresa.
Proyectos sin incertidumbre:
En el caso de proyectos sin incertidumbre, el coste del capital medio de los “n” períodos, “r”
será equivalente al TIR dado que la condición impuesta de VAN = 0 es, por definición, la TIR
del conjunto de proyectos que componen la empresa. Si varios proyectos o empresas (con-
junto de proyectos) presentan igual TIR, la rentabilidad “ri” que el inversor espera obtener en
estos proyectos de inversión alternativos es igual y con un mismo nivel de riesgo.
Para el cálculo del VAN bajo incertidumbre, será necesario recurrir al capital asset pricing
model (CAPM), cuyo uso permite calcular un factor de descuento ajustado al riesgo.
Donde:
— rf es el tipo de interés libre de riesgo, es decir, la rentabilidad de un activo libre de riesgo,
equivalente a la rentabilidad que obtendría un inversor que invirtiese en una inversión en
la que no hay ninguna probabilidad de perder parte de su inversión. Este tipo de interés
tradicionalmente se había considerado como el tipo de interés (rentabilidad) prometido
por los títulos de renta fija (deuda) a largo plazo emitidos por los distintos estados.
Debido a la crisis actual, este concepto ha sido revisado, ya que no toda la deuda sobe-
rana a largo plazo puede ser considerada libre de riesgo. Considérese el ejemplo de la
deuda griega o chipriota que han necesitado rescates del Fondo Monetario Internacional
para evitar la bancarrota. Es precisamente por este motivo por el cual actualmente solo
se consideran dos bonos a largo plazo como activos libres de riesgo. En los países vin-
culados al dólar norteamericano se considera la deuda norteamericana a largo plazo (10
años) como el activo libre de riesgo, y por tanto su cotización será el tipo de interés libre
de riesgo a aplicar. En los países vinculados al euro, el activo libre de riesgo será el bono
alemán a 10 años y el tipo de interés que pague este será por tanto la tasa libre de riesgo
a emplear.
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— rm es la rentabilidad del mercado (conjunto de todos los activos disponibles).
Los valores de rf y rm se obtienen directamente del mercado, solo restaría conocer la relación
entre la rentabilidad del mercado y de la cartera de proyectos de inversión de la empresa
para definir la “beta” ßi,m .
Una vez conocida la ßi,m , puede obtenerse el E(ri) necesario para el cálculo del valor actual
neto de la empresa.
Un caso especial de la beta es la beta del mercado, ßi,m , que sería la relación entre el mer-
cado y él mismo y, por tanto, su valor será la unidad.
Por tanto, hay que analizar la estructura financiera de la empresa —no trataremos en esta
sección el problema de su optimización—. Nos centraremos en el estudio de las fuentes fi-
nancieras disponibles para la empresa y sus características (incluyendo las distintas fuentes,
internas o externas, a corto, medio o largo plazo); y, por otra parte, veremos los criterios que
permitan establecer la mejor adecuación de los medios financieros globales a las inversio-
nes —tanto actuales como futuras—, en los activos fijo y circulante.
2.2.1. Valoración de la estructura financiera
En el apartado anterior, cuando se hablaba de la tasa “ri” como variable clave para el cálculo
del valor actual neto de la empresa, se definía el problema desde la óptica de la inversión. No
obstante, si observamos el mismo valor “ri” desde la perspectiva de la financiación, “ri” será
el coste que representa para la empresa disponer de esos fondos.
V=A=D+E
Donde:
Los coeficientes de ponderación de la deuda (D/V) y del capital (E/V) indican el peso de
cada fuente de financiación en la estructura del capital de la empresa.
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En el caso de tener un coste de la deuda igual al coste del capital, rd = re, a la empresa le será
indiferente financiarse mediante cualquiera de ambos recursos; no obstante, esta situación
no se cumple en la realidad (piénsese, por ejemplo, en los beneficios fiscales de la deuda).
Por tanto, la selección de las fuentes de financiación es crítica para la empresa:
1. Las empresas que puedan obtener más fondos a menor coste podrán realizar más inver-
siones.
2. Las preferencias por una u otra fuente de financiación pueden alterar los flujos de efectivo
totales del proyecto y modificar el valor total de la empresa.
V=A=D+E
— Las empresas, por lo general, se valoran con vocación de perpetuidad o para horizontes
temporales dilatados. En este contexto, estimar los cash flows futuros de una empresa
implica una gran dificultad, además de una importante volatilidad en los resultados es-
perados que en la práctica supone un importante riesgo de desviación en la valoración.
— Por definición, el coste que cada tipo de deuda tiene para la empresa es conocido y fijo
en la mayoría de los casos, por lo que el cumplimiento de las obligaciones adquiridas
por la empresa frente a sus acreedores será conocido y fijo para toda la vida de los acti-
vos de deuda emitidos por la empresa. En el caso de la política de retribución del capital
propio, las decisiones sobre el reparto de dividendos serán adoptadas por el consejo de
administración.
En este sentido, los costes financieros de la empresa son más estables y fácilmente prede-
cibles que las rentabilidades futuras; consecuentemente, la volatilidad e imprecisión en la
valoración serán más reducidas.
3. Instrumentos
3. Instrumentos de financiación a valorar
de financiación a
valorar Una vez comprobadas las ventajas que ofrece la valora-
ción de una empresa desde la perspectiva de la finan-
ciación, será conveniente regresar al punto de partida: el
balance de la empresa.
— Recursos propios.
— Pasivo.
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por tanto, son recursos exigibles. El ejemplo más habitual de financiación ajena es la deu-
da corporativa.
Si además del origen de los fondos, se distingue la permanencia de los recursos en la em-
presa, el esquema anterior se complementa de la siguiente forma (dependiendo de la per-
manencia del capital ajeno en la empresa):
— Financiación no corriente: también llamado “exigible a largo plazo”, serán aquellos capi-
tales a devolver en más de un año o período contable. Un ejemplo de este grupo serán
las deudas a largo plazo.
Además, es necesario para la empresa conocer la tasa mínima de referencia que exigir como
rentabilidad mínima a los proyectos en los que se han invertido los recursos financieros cap-
tados. Esto es crucial para la estrategia de la empresa, ya que solo los proyectos que tengan
una rentabilidad superior al coste de financiación de la empresa añaden valor a la empresa.
Este valor no es homogéneo, por lo que su significado es poco riguroso, siendo una apro-
ximación a un coste de oportunidad global que asocia elementos de la deuda y del capital.
Coste de la deuda
El coste explícito de la deuda se puede interpretar como la tasa de descuento que permite
igualar el valor actual de flujos de caja con la inversión, considerando desde un punto de
vista fiscal la deducibilidad de los intereses.
En este valor influirá el coste de cualquiera de los instrumentos considerados recursos pro-
pios de la empresa (acciones, acciones preferentes, participaciones, autofinanciación, etc.),
siempre que sea aplicable.
Una vez calculados los costes de las distintas fuentes de financiación de la empresa (equity
& debt), se calcula el coste del capital promedio de todos ellos, conocido por sus siglas en
inglés, WACC. Este valor pondera cada uno de los costes de acuerdo con el peso de cada
una de las correspondientes fuentes de financiación de la estructura financiera.
La estructura financiera idónea de los proyectos será aquella que minimice los costes de
financiación en el largo plazo; por tanto, el coste medio de las distintas fuentes financieras
funciona como una tasa interna de rentabilidad mínima de los proyectos de inversión.
Por medio de este mecanismo de intercambio de instrumentos financieros por capitales, los
inversores (que ceden a la empresa sus fondos disponibles) y las empresas u otras institu-
ciones (que necesitan financiación para sus inversiones en activos reales) son capaces de
encontrar un punto de encuentro en el que satisfacer ambas necesidades.
Las empresas emiten valores y títulos (de capital y deuda) que son contratos bilaterales que
dan derecho a los inversores a recibir flujos futuros (en forma de cupones de bonos por
ejemplo)
— Intermediarios financieros: son instituciones que custodian fondos ajenos (que se les ha
entregado en forma de depósitos, por lo general), al tiempo que están autorizadas para
reinvertir esos mismos fondos prestándolos a los demás a cambio de un tipo de interés pro-
pio de cada operación. En la práctica, los intermediarios financieros son los bancos, fondos de
inversión, fondos de pensiones, compañías de seguros, fondos de capital-riesgo, etc.
Incluso cuando la empresa emite los títulos o valores directamente a los inversores financie-
ros, los intermediarios financieros juegan un importante papel como asesores y distribuido-
res de información entre potenciales inversores.
En esta misma línea, cabe destacar la importante labor de los intermediarios de información
a favor de la liquidez del mercado y del encuentro del punto de equilibrio entre los intereses
de las empresas interesadas en acceder a los fondos y los potenciales inversores.
En la práctica, cuando se habla de valores y títulos, se hace referencia a los dos instrumentos
financieros básicos, donde cada uno representa las dos vías de entrada de capital ajeno a la
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empresa (recursos propios y deuda). Las diferencias fundamentales entre ambos se resu-
men a continuación.
3.2.1. Acciones
Son los títulos que representan el capital social de una empresa (partes alícuotas, indivisibles
y acumulables del capital social). Otorgan a sus propietarios derechos económicos (sobre
los beneficios de la empresa, por ejemplo), además de otros derechos como los políticos
(derecho de voto en junta si se reúnen ciertos requisitos —normalmente contemplados en
los estatutos—).
— Cada acción representa la participación de un inversor en una parte proporcional del ca-
pital social de una empresa.
— Cada acción representa un derecho de cobro de una porción de los ingresos de la em-
presa (tras pagar deuda, gastos e impuestos), a repartir en forma de dividendos.
En términos financieros, las acciones son activos financieros de renta variable, dado que el
pago de los dividendos dependerá de los beneficios obtenidos por la empresa en cada pe-
ríodo.
Tipos de acciones:
Atendiendo al derecho que otorgan a sus propietarios, los títulos de propiedad de la empre-
sa se clasifican como acciones ordinarias, preferentes o participaciones:
1. Acciones ordinarias
— Son los títulos de menor jerarquía de cobro entre todos los emitidos por una empresa,
serán los últimos en cobrar dividendos en caso de que existan y serán los últimos en re-
cuperar su dinero en caso de que la compañía quiebre.
— Su responsabilidad es limitada, en tanto que no se les exige que cubran las deudas de la
empresa más allá del valor de su participación en el capital de la empresa.
2. Acciones preferentes
— Estos activos pierden los derechos políticos y de decisión sobre la empresa a cambio de
determinar un dividendo fijo y mejorar la jerarquía de cobro.
— Establecen el pago periódico de un dividendo fijo siempre que haya beneficios a repartir.
En este caso, el dividendo sería un híbrido entre los cupones de la renta fija (pago de un
interés prefijado en la emisión) y los dividendos de las acciones ordinarias (solo paga si
hay beneficios a distribuir).
— Tienen en común con las acciones su vida indefinida, a diferencia de los bonos; no obs-
tante, las empresas pueden recomprar estos títulos siempre que el regulador lo admita.
3. Participaciones (no son propiamente acciones, pues tal término se reserva para las S.A.)
— Salvo disposición contraria de los estatutos, será libre la transmisión voluntaria de parti-
cipaciones por actos intervivos entre socios, así como la realizada en favor del cónyuge,
ascendiente o descendiente del socio o en favor de sociedades pertenecientes al mismo
grupo que la transmitente. En los demás casos, la transmisión está sometida a las reglas
y limitaciones que establezcan los estatutos y, en su defecto, las establecidas en la Ley
de Sociedades de Capital.
— Salvo disposición contraria de los estatutos sociales, cada participación social concede a
su titular el derecho a emitir un voto.
3.2.2. Deuda
Son títulos que no otorgan propiedad sobre la empresa, únicamente representan un dere-
cho económico para reclamar un pago con la periodicidad propia del título que se posee, es
decir, otorgan el estatus de acreedor de una empresa.
— El poseedor de un título de deuda solo tendrá derechos económicos (dado que la em-
presa le debe dinero), nunca políticos.
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En términos económicos, los ingresos de la empresa deberán hacer frente al pago de las
obligaciones de la empresa. En el caso de que los ingresos no fuesen suficientes para hacer
frente a la deuda, los propietarios de títulos de deuda son los primeros en cobrar, por delan-
te de los accionistas.
En términos financieros, la deuda es, en general, un activo financiero de renta fija, dado que
el pago periódico de los intereses está definido en las condiciones de la emisión.
Tipos de deuda
— Préstamos bancarios.
— Cuando la empresa no tiene suficientes ingresos para hacer frente a sus obligaciones con
los acreedores, los accionistas pierden sus derechos de control y lógicamente, si no hay
fondos para pagar deuda, no habrá para pagar dividendos. En esta situación, el control
de la empresa se transfiere a los acreedores, cuyo fin último será liquidar la empresa para
recuperar parte del importe de la deuda mediante la venta de los activos de la empresa.
— La forma logarítmica de la rentabilidad para los acreedores supone que solo existe riesgo
cuando los ingresos generados por la empresa son inferiores a los pagos de la deuda
comprometida D; una vez rebasado ese umbral, los acreedores serán indiferentes a las
decisiones de la empresa, ya que sus beneficios no variarán en ningún caso.
Por este mecanismo se garantiza que los accionistas siempre defenderán los intereses de
los acreedores ya que, si no se alcanza el valor umbral de ingresos D que permite pagar to-
das las obligaciones, no es posible repartir dividendos entre los accionistas
Ventajas Inconvenientes
Ventajas en el tratamiento fiscal. Inportantes costes directos
en caso de insolvencia (abogados, sindica-
tos, asesores, etc.).
Controlado y diseñado plenamente Importantes costes indirectos
por la dirección. de insolvencia.
No es sensible a los ciclos de operaciones
de la empresa.
La relación pagos-ingresos es rígida.
Tabla 3. Fuente: Introduction to Corporate Finance, Tribó, J.
En función de cómo la empresa valore cada una de las ventajas o inconvenientes citados en
la tabla anterior se inclinará por la emisión de acciones o por la deuda.
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Fundamentos
de valoración
4. Bibliografía
4. Bibliografía
Bibliografía complementaria
FERNÁNDEZ LÓPEZ, P., Company Valuation Methods. The Most Common Errors in Valua-
tions. Ed. IESE Business School- Universidad de Navarra. Working Paper N.º 449 (2007).
FERNÁNDEZ LÓPEZ, P., 144 Errores en Valoraciones de Empresas. Ed. IESE Business
School-Universidad de Navarra.
GRAHAM, J., HARVEY, C., The Theory and Practice of Corporate Finance. Ed. Journal of Fi-
nancial Economics 60, 187-243 (2001).
HART, O., Firms, Contracts, and Financial Structure. Ed. Clarendon Lectures in Economics,
Oxford University Press. Oxford and New York (1995).
LABATUT SERER, G., El valor de las Empresas: Métodos de Valoración Tradicionales y Com-
parativos. Ed. CISS, Artículos de Contabilidad. N.º 676.
MASCAREÑAS, J., Análisis del apalancamiento. Ed. Monografías de Juan Mascareñas sobre
Finanzas Corporativas n.º 44 (2013).
MASCAREÑAS, J., La Beta Apalancada. Ed. Monografías de Juan Mascareñas sobre Finanzas
Corporativas n.º 19 (2007).
PEREYRA TERRA, M., Valoración de Empresas: Una Revisión de los Métodos Actuales. Do-
cumento de Trabajo N.º 41. Ed. Facultad de Administración y Ciencias Sociales Universidad
ORT. Uruguay (2008).
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