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Sentencia C-279/13
DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD CONTRA NORMA
SOBRE JURAMENTO ESTIMATORIO EN CODIGO GENERAL
DEL PROCESO-Procedencia por cumplimiento de requisitos
En el presente caso en que se demanda el artículo 206 de la Ley 1564 de
2012, el actor indicó con precisión el objeto demandado; señaló las razones
por las cuales la Corte Constitucional es competente; y explicó el concepto de
la violación al expresar que la exigencia de la realización de juramento
estimatorio como requisito para la admisión de la demanda vulneraba los
derechos a la administración de justicia, al debido proceso y a la defensa,
pues establece la carga desproporcionada de realizar una tasación anticipada
de perjuicios que deberían poder tasarse durante el proceso y no en una etapa
previa en la cual se deberá contar con los medios económicos especiales para
su determinación. Esta Corporación considera que el cargo señalado por el
actor cumple con los requisitos indicados por la Corte Constitucional para
configurar un cargo de constitucionalidad toda vez que cumple las exigencias
de certeza, claridad, pertinencia y suficiencia.
DERECHO DE ACCESO A LA ADMINISTRACION DE
JUSTICIA-Concepto/DERECHO DE ACCESO A LA
ADMINISTRACION DE JUSTICIA-Naturaleza
El derecho a la administración de justicia también llamado derecho a la tutela
judicial efectiva se ha definido como “la posibilidad reconocida a todas las
personas residentes en Colombia de poder acudir en condiciones de igualdad
ante los jueces y tribunales de justicia, para propugnar por la integridad del
orden jurídico y por la debida protección o el restablecimiento de sus
derechos e intereses legítimos, con estricta sujeción a los procedimientos
previamente establecidos y con plena observancia de las garantías
sustanciales y procedimentales previstas en las leyes”. Este derecho
constituye un pilar fundamental del Estado Social de Derecho y un derecho
fundamental de aplicación inmediata, que forma parte del núcleo esencial del
debido proceso.
DERECHO DE ACCESO A LA ADMINISTRACION DE JUSTICIA
O DERECHO A LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA-Alcance
DERECHO DE ACCESO A LA ADMINISTRACION DE
JUSTICIA-Derecho de configuración legal
LIBERTAD DE CONFIGURACION LEGISLATIVA EN MATERIA
PROCESAL-Alcance/LIBERTAD DE CONFIGURACION
LEGISLATIVA EN MATERIA PROCESAL-Límites
En virtud de la cláusula general de competencia (Art. 150-2), el
legislador está ampliamente facultado para regular y fijar en forma
exclusiva los procedimientos judiciales, su acceso, etapas,
características, formas, plazos y términos, al igual que deberes y
cargas procesales, limitado tan solo por la razonabilidad y
proporcionalidad de las medidas adoptadas, en cuanto éstas se
encuentren acordes con las garantías constitucionales de forma que
permitan la realización material de los derechos sustanciales. Para
establecer si la norma demandada vulnera los derechos a la
adminstración de justicia o si simplememte es un desarrollo de la
libertad de configuración del legislador en materia procesal civil, es
necesario analizar cuatro criterios, a saber: “i) que atienda los
principios y fines del Estado tales como la justicia y la igualdad entre
otros; ii) que la carga vele por la vigencia de los derechos
fundamentales de los ciudadanos que en el caso procesal civil puede
implicar derechos como el debido proceso, defensa y acceso a la
administración de justicia; iii) que la carga permita la realización
material de los derchos y del principio de la primacía del derecho
sustancial sobre las formas; y iv) es necesario que la disposición obre
conforme a los principios de razonabilidad y proporcionalidad en la
definición de las formas.
LEGISLADOR-Proporcionalidad y razonabilidad en normas
procesales/DEBIDO PROCESO-Legitimidad de normas procesales
dada por su proporcionalidad y razonabilidad
La Corte ha señalado que la legitimidad de las normas procesales está dada
en función de su proporcionalidad y razonabilidad “pues sólo la coherencia y
equilibrio del engranaje procesal permite la efectiva aplicación del concepto
de justicia y, por contera, hace posible el amparo de los intereses en
conflicto”. Así las cosas, la violación del debido proceso ocurriría no sólo en
el supuesto de la omisión de la respectiva regla procesal o de la ineficacia de
la misma para alcanzar el propósito para el cual fue diseñada, sino
especialmente en el evento de que ésta aparezca excesiva y desproporcionada
frente al resultado que se pretende obtener con su utilización”.
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DEBERES, OBLIGACIONES Y CARGAS PROCESALES-
Distinción
La jurisprudencia ha distinguido de manera clara entre deberes,
obligaciones y cargas procesales, así: “Son deberes procesales
aquellos imperativos establecidos por la ley en orden a la adecuada
realización del proceso y que miran, unas veces al Juez, otras a las
partes y aun a los terceros, y su incumplimiento se sanciona en forma
diferente según quien sea la persona llamada a su observancia y la
clase de deber omitido; se caracterizan porque emanan, precisamente,
de las normas procesales, que son de derecho público, y, por lo tanto,
de imperativo cumplimiento. Las obligaciones procesales son, en
cambio, aquellas prestaciones de contenido patrimonial impuestas a
las partes con ocasión del proceso, como las surgidas de la condena
en costas. En tanto las cargas procesales son aquellas situaciones
instituidas por la ley que comportan o demandan una conducta de
realización facultativa, normalmente establecida en interés del propio
sujeto y cuya omisión trae aparejadas para él consecuencias
desfavorables, como la preclusión de una oportunidad o un derecho
procesal e inclusive hasta la pérdida del derecho sustancial debatido
en el proceso; las cargas procesales se caracterizan porque el sujeto a
quien se las impone la ley conserva la facultad de cumplirlas o no, sin
que el Juez o persona alguna pueda compelerlo coercitivamente a
ello, todo lo contrario de lo que sucede con las obligaciones; de no, tal
omisión le puede acarrear consecuencias desfavorables”. No obstante,
por el solo hecho de ser pertinente para un proceso no toda carga
puede considerarse a priori ajustada a la Constitución, pues las
consecuencias derivadas de una carga impuesta por el legislador, no
deben ser desproporcionadas o irrazonables.
CONFIGURACION LEGISLATIVA EN MATERIA DE CARGAS
PROCESALES-Jurisprudencia constitucional
JURAMENTO ESTIMATORIO EN LA LEGISLACION
COLOMBIANA-Evolución/JURAMENTO ESTIMATORIO-Tipos
La legislación procesal civil en Colombia consagra el juramento como uno de
los medios de prueba que buscan definir obligaciones o establecer hechos
controvertidos, y ya se contemplaba en la Ley 105 de 1931 (Código Judicial).
Se distinguen dos (2) tipos de juramento: el estimatorio en el que la ley
defiere al acreedor la facultad de estimar en dinero el derecho demandado; y
el juramento deferido por la ley o supletorio en el que se faculta al juez para
pedir el juramento a una de las partes, a fin de suplir una prueba que por
renuencia de la parte contraria no pudo ser practicada. El juramento
estimatorio en el Código de Procedimiento Civil estaba dirigido a estimar en
dinero el derecho demandado y le asignaba el valor de prueba mientras no
sea objetado, permitiendo además que el juez ordenara su regulación cuando
considerara que era notoriamente injusta o sospeche fraude o colusión, e
imponía multa cuando la cantidad estimada superara el doble de la que
resultare de la regulación.
JURAMENTO ESTIMATORIO EN EL CODIGO GENERAL DEL
PROCESO-Requisito para la admisión de demandas en procesos en que
se pretenda una indemnización, compensación o el pago de frutos o
mejoras/JURAMENTO ESTIMATORIO EN EL CODIGO
GENERAL DEL PROCESO-No constituye una carga procesal
irrazonable ni desproporcionada/JURAMENTO ESTIMATORIO-
Exigencias y trámite de objeción garantizan el debido proceso y el
derecho de defensa
El Código General del Proceso exige un juramento estimatorio en
aquellos eventos en los que se pretenda el reconocimiento de una
indemnización, compensación o el pago de frutos o mejoras,
constituyéndose el juramento estimatorio además de un medio de
prueba en un requisito de admisibilidad de la demanda, situación que
en modo alguno restringe el derecho a la administración de justicia,
habida cuenta que su finalidad es la de permitir agilizar la justicia y
disuadir la interposición de demandas temerarias y fabulosas,
propósitos que claramente se orientan a los fines de la administración
de justicia. Además, en la medida que la norma establece un
procedimiento para la aplicación y contradicción del juramento
estimatorio se garantiza el derecho de defensa y el debido proceso,
además de permitirle al juez ordenar pruebas de oficio si advierte que
la estimación es notoriamente injusta, ilegal o sospeche que haya
fraude, colusión o cualquier situación similar, y deberá decretar de
oficio las pruebas que considere necesarias para tasar el valor
pretendido.
PRINCIPIO DE BUENA FE Y LEALTAD PROCESAL-Prevalencia
en juramento estimatorio del Código General del Proceso
SANCION POR JURAMENTO ESTIMATORIO INCORRECTO-
Finalidad/SANCION POR JURAMENTO ESTIMATORIO
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INCORRECTO-Procedencia/JURAMENTO ESTIMATORIO
INCORRECTO POR EXCESO EN LAS PRETENSIONES-
Configuración
Las sanciones previstas en el artículo 206 de la Ley 1564 de 2012 tienen
finalidades legítimas, tales como preservar la lealtad procesal de las partes y
condenar la realización de demandas “temerarias” y “fabulosas” en el
sistema procesal colombiano, fundamentadas en la violación de un bien
jurídico muy importante como es la eficaz y recta administración de justicia
que puede ser afectado a través de la inútil, fraudulenta o desproporcionada
puesta en marcha de la Administración de Justicia. Es así como el inciso
cuarto y el parágrafo de este artículo (206 de la Ley 1564 de 2012),
establecen sanciones específicas por la estimación incorrecta de las
pretensiones: del diez por ciento (10%) de la diferencia si la cantidad
estimada excediere en el cincuenta por ciento (50%) de la que resulte
probada, y del cinco por ciento (5%) si las pretensiones fueron desestimadas,
encontrando la Corte que la sanción del inciso cuarto no es excesiva ni
desproporcionada y resulta razonable, ya que el demandante si obtiene un
pago de sus pretensiones, debiendo descontar un diez por ciento de la
diferencia entre lo estimado y lo probado.
COSA JUZGADA CONSTITUCIONAL-Configuración en relación
con sanción por juramento estimatorio cuando no media demostración de
perjuicios/JURAMENTO ESTIMATORIO INCORRECTO POR
PRETENSIONES DESESTIMADAS-Exequibilidad condicionada
La Corte evidenció la configuración del fenómeno de la cosa juzgada
constitucional, ya que mediante sentencia C-157 de 2013 analizó ampliamente
la constitucionalidad del parágrafo del artículo 206 de la Ley 1564 de 2012 y
lo declaró EXEQUIBLE, bajo el entendido de que tal sanción –por falta de
demostración de los perjuicios que conduce a la negación de las pretensiones-
no procede cuando la causa de la misma sea imputable a hechos o motivos
ajenos a la voluntad de la parte, ocurridos a pesar de su obrar diligente.
Referencia: expediente D - 9324
Demanda de inconstitucionalidad contra el
artículo 206 de la ley 1564 de 2012.
Magistrado Sustanciador:
JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB
Bogotá D. C., quince (15) de mayo de dos mil trece (2013)
La Sala Plena de la Corte Constitucional, conformada por los magistrados
Jorge Iván Palacio Palacio –quien la preside– , María Victoria Calle Correa,
Mauricio González Cuervo, Luis Guillermo Guerrero Pérez, Gabriel Eduardo
Mendoza Martelo, Nilson Pinilla Pinilla, Jorge Ignacio Pretelt Chaljub,
Alberto Rojas Ríos y Luis Ernesto Vargas Silva, en ejercicio de sus
atribuciones constitucionales y en cumplimiento de los requisitos y trámite
establecidos en el Decreto 2067 de 1991, ha proferido la presente sentencia
con fundamento en los siguientes
ANTECEDENTES
El 24 de septiembre de 2012, en ejercicio de la acción pública de
inconstitucionalidad, el ciudadano Jorge Hernán Gil Echeverri demandó la
constitucionalidad del artículo 206 de la ley 1564 de 2012. A esta demanda se
le asignó la radicación D-9324.
Mediante auto del 5 de octubre de 2012, el Magistrado Sustanciador
admitió la demanda presentada contra el artículo 206 de la ley 1564 de
2012. Cumplidos los trámites propios de esta clase de procesos, y
previo el concepto del Procurador General de la Nación, procede la
Corte a decidir sobre la demanda de la referencia.
NORMA DEMANDADA
A continuación se transcribe el texto de las disposiciones
demandadas:
““LEY 1564 DE 2012
Por medio de la cual se expide el Código General del
Proceso y se dictan otras disposiciones.
Artículo 206. Juramento estimatorio.
Quien pretenda el reconocimiento de una indemnización,
compensación o el pago de frutos o mejoras, deberá
estimarlo razonadamente bajo juramento en la demanda o
petición correspondiente, discriminando cada uno de sus
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conceptos. Dicho juramento hará prueba de su monto
mientras su cuantía no sea objetada por la parte contraria
dentro del traslado respectivo. Solo se considerará la
objeción que especifique razonadamente la inexactitud que
se le atribuya a la estimación.
Formulada la objeción el juez concederá el término de cinco
(5) días a la parte que hizo la estimación, para que aporte o
solicite las pruebas pertinentes.
Aun cuando no se presente objeción de parte, si el juez
advierte que la estimación es notoriamente injusta, ilegal o
sospeche que haya fraude, colusión o cualquier otra
situación similar, deberá decretar de oficio las pruebas que
considere necesarias para tasar el valor pretendido.
Si la cantidad estimada excediere en el cincuenta por ciento
(50%) la que resulte probada, se condenará a quien la hizo
a pagar a la otra parte una suma equivalente al diez por
ciento (10%) de la diferencia.
El juez no podrá reconocer suma superior a la indicada en
el juramento estimatorio, salvo los perjuicios que se causen
con posterioridad a la presentación de la demanda o
cuando la parte contraria lo objete. Serán ineficaces de
pleno derecho todas las expresiones que pretendan
desvirtuar o dejar sin efecto la condición de suma máxima
pretendida en relación con la suma indicada en el
juramento.
El juramento estimatorio no aplicará a la cuantificación de
los daños extrapatrimoniales. Tampoco procederá cuando
quien reclame la indemnización, compensación los frutos o
mejoras, sea un incapaz.
Parágrafo.
También habrá lugar a la condena a que se refiere este
artículo, en los eventos en que se nieguen las pretensiones
por falta de demostración de los perjuicios. En este evento
la sanción equivaldrá al cinco (5) por ciento del valor
pretendido en la demanda cuyas pretensiones fueron
desestimadas”.
DEMANDA
El señor Jorge Hernán Gil Echeverri considera que el artículo 206 de la
Ley 1564 de 2012 vulnera los artículos 29 y 229 de la Constitución
Política por las siguientes razones:
Señala que en todo proceso en el cual se pretenda la indemnización
de perjuicios, el pago de frutos, mejoras o compensaciones, la
norma demandada exige la realización de un juramento
estimatorio como requisito previo a la admisión de la demanda.
En este sentido, afirma que hasta que no se realice el juramento
estimatorio con las condiciones previstas en el artículo 206 de la
Ley 1564 de 2012 la demanda no podrá ser admitida.
Manifiesta que para cumplir con la carga procesal de presentar el juramento
estimatorio debidamente razonado y desglosado, en la mayoría de los
casos se requerirá de un experticio previo o de una especie de dictamen
pericial anticipado, pues de lo contrario se podrían aplicar las
consecuencias que señala la norma, las cuales no resultarían razonables
ni proporcionadas.
Afirma que la norma puede vulnerar el derecho a la administración de justicia
respecto de aquellos demandantes que no cuenten con los medios
económicos para contratar un experticio previo, así como también, en
pueblos y localidades alejadas de la capital en los cuales no será posible
conseguir ningún perito.
Aduce que el demandado también deberá contar con un experto al realizar la
contestación de la demanda para objetar la estimación, pues si no lo
objeta se entenderá que los perjuicios estimados en la demanda son
reales y ciertos, lo cual es funesto para el demandado, pues no podrá
demostrar la objeción en el transcurso del proceso.
Señala que la norma parte del presupuesto de que ambas partes son iguales y
desconoce que es frecuente la confrontación entre una parte fuerte y una
débil, situación que sí es considerada en otras normas como el Estatuto
del Consumidor.
Manifiesta que en muchos eventos la estimación razonada de perjuicios o de
los frutos solamente será procedente cuando se cuente con la
información correspondiente, a la cual no se ha tenido acceso por
incuria del demandado, lo cual resulta una de las causas fundamentales
para presentar la demanda, tal y como sucede cuando un socio,
comunero o copropietario frente al administrador se ha negado a rendir
cuentas y le ha impedido el acceso a la información.
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Agrega que requerir experticios que pueden tomar un término importante
como presupuesto para admitir la demanda restaría el término efectivo a
la prescripción y a la caducidad en contra del actor, por lo cual las
consecuencias de la aplicación de la norma no serían razonables ni
proporcionadas.
Afirma que exigir una prueba anticipada negándole el derecho a la
demandante de pedir su práctica durante el proceso judicial es violar su
derecho a la defensa tal como señalan las sentencias C - 1270 de 2000 y
C - 598 de 2011.
Concluye que al aplicar el test de razonabilidad y proporcionalidad se ve
sacrificado el derecho a acceder a la administración de justicia en toda
la norma, sin percatarse de que ello desconoce la realidad del país ya
que en muchos casos el demandante o el demandado no cuentan con los
medios para presentar un juramento estimatorio debidamente
desglosado, razonado y discriminado o para objetarlo, lo cual limita el
derecho a la defensa no resulta razonable ni proporcional en los
términos planteados en la sentencia C 598 de 2011.
En consecuencia, para el accionante el artículo demandado consagra una carga
cuyas consecuencias y sanciones a su incumplimiento o inexactitud
resultan desproporcionadas e irrazonables, por lo cual vulnera el
derecho a la administración de justicia, el debido proceso y el derecho a
la defensa.
INTERVENCIONES
Intervención del Instituto Colombiano de Derecho procesal
El apoderado del Instituto Colombiano de Derecho procesal
solicitó que se declarara la constitucionalidad de la norma
demandada por las siguientes razones:
Señala que el fundamento teórico el artículo 206 de la Ley 1564 de
2012 es el principio de buena fe, en virtud del cual el
ordenamiento jurídico le da crédito a las afirmaciones que el
individuo hace en el proceso.
Manifiesta que el cumplimiento del deber de realizar el juramento
estimatorio puede relevar al demandante de la carga de probar
el monto del derecho reclamado, pues dicha afirmación suple la
prueba mientras no sea objetada.
Afirma que en caso de abuso del juramento estimatorio se perderá el
diez (10) por ciento de la diferencia entre la estimación realizada
y el valor real del objeto reclamado.
Aduce que quien reclame en un proceso judicial el pago de perjuicios,
mejoras, compensaciones o frutos, tiene la carga de demostrar
no solo la existencia del derecho reclamado, sino también el
valor preciso de su derecho. En este sentido, agrega que lo que
hace la ley en la norma demandada es simplemente facilitar la
cuantificación del derecho reclamado, relevando al interesado
de aportar medios de prueba adicionales, dándole mérito
probatorio a su propia estimación.
Afirma que la realización de un juramento estimatorio no exige
necesariamente un dictamen pericial, como erradamente lo
sugiere el actor, pues la mayoría de las personas poseen
suficientes elementos de juicio para calcular el valor de sus
derechos como lo demuestran diariamente en el tráfico jurídico,
aunque en algunos casos la complejidad del caso aconseja la
intervención de un perito evaluador lo cual facilita establecer el
valor del derecho sin el rigor del tratamiento procesal de la
prueba pericial.
Señala que un análisis serio de la norma permite concluir que tiene los
efectos contrarios a los señalados por el autor, pues la misma
permite establecer el monto de los perjuicios sin necesidad de
dictamen pericial en todos aquellos casos en los que no haya
objeción por el adversario, con lo cual se evita el costo de los
honorarios del perito en beneficio de las partes cuyos recursos
económicos sean escasos.
Afirma que el planteamiento del actor sobre la dificultad de acceder a
la información necesaria para hacer el juramento es errado pues
la persona que mejor conoce la información sobre el valor de los
frutos o las compensaciones por perjuicios es precisamente
quien reclama su reconocimiento.
Señala que la medida compromete exclusivamente el patrimonio
económico de la parte que abusa de su derecho, por lo cual no
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erosiona derechos fundamentales ni limita objetivos
constitucionales.
Afirma que la medida es proporcional y razonable pues es idónea para
favorecer la pronta resolución de los litigios y desestimular la
infracción del principio de buena fe en la actividad del litigante,
por lo cual obedece a objetivos constitucionalmente legítimos y
de rango constitucional.
Intervención de la Universidad Externado de Colombia
El director del departamento de derecho procesal de la facultad
de derecho de la Universidad Externado de Colombia solicita
que se declare la inconstitucionalidad de la norma demandada
por las siguientes razones:
Afirma que no existe cosa juzgada constitucional, pues si bien la Corte
Constitucional en su sentencia C - 472 de 1995 declaró
exequible el artículo 495 del Código de Procedimiento Civil, el
cual prevé la posibilidad de que el ejecutante solicite el pago de
los perjuicios sufridos mediante el juramento estimatorio, en esa
ocasión se debatió la posible vulneración de los artículos 13 y 29
de la Constitución por una situación diferente a la señalada por
el accionante.
Señala que el actor no cuestiona la institución misma del juramento
estimatorio como medio de prueba, sino el hecho de que se
haya tornado obligatorio para el demandante que pretende
reclamar el reconocimiento de una indemnización,
compensación o el pago de frutos o mejoras, así como también,
que resulte obligatorio que el demandado que objete esa
estimación deba especificar razonadamente la inexactitud que
enrostre a la estimación de su contraparte.
Afirma que la norma deviene en el extremo de cercenar la posibilidad
a alguien de formular una demanda si no cuenta con los
suficientes elementos para concretar la estimación jurada o con
los recursos económicos y técnicos para facturarla.
Aduce que hay situaciones en las cuales no le resulta fácil establecer
un juramento estimatorio a quien ha de reclamar perjuicios, una
compensación o el pago de frutos o intereses, por lo cual, si esta
dificultad no puede ser superada el demandante se estrellará
contra un sistema judicial que no le permite presentar una
demanda sin haber acatado la orden de jurar los perjuicios y
demás prestaciones que reclama.
Manifiesta que quien no tiene recursos para realizar técnicamente una
estimación jurada no puede acudir al amparo de pobreza, pues
aunque los artículos 161 del Código de Procedimiento Civil y el
151 del Código General del Proceso prevén que el amparo de
pobreza se puede solicitar antes de la presentación de la
demanda, tal facultad solo puede ser ejercida dentro de un
proceso, pues en ese momento incipiente del mismo todavía no
se han decretado pruebas que es donde puede decretarse un
dictamen pericial.
Afirma que si un comunero o un socio minoritario disidente o ausente
excluido de la administración del bien común pretende reclamar
perjuicios por no haber podido gozar de la cosa en común o el
pago de frutos no estará en incapacidad de estimarlos cuando
no conoce la administración impartida por los otros comuneros.
Manifiesta que las demandas temerarias hay que evitarlas pero no al
extremo de crear unas condiciones excluyentes que solamente
pueden satisfacer a unos pocos ciudadanos.
Afirma que la solución al problema no puede ser la estimación
aproximada de perjuicios, pues obligar a alguien a hacer un
cálculo cercano de sus derechos es exponerlo a sanciones
pecuniarias si resultare excesiva y ofrecerle un camino inseguro
tanto si se excede como si se queda corto, provocando que la
contraparte apoye la pretensión con su silencio. Agrega en este
sentido que tan severa es la camisa de fuerza creada por el
artículo 206 del Código General del Proceso que en la segunda
parte del inciso 5 se sancionan con ineficacia de pleno derecho
todas las expresiones que pretendan desvirtuar o dejar sin
efecto la condición de suma máxima pretendida en relación con
la suma indicada en el juramento.
Manifiesta que sancionar a quien estimó su cuantía en una suma
cualquiera por el hecho de que en la sentencia no se reconozca
por lo menos el cincuenta (50) por ciento de su valoración es
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una figura que violenta el acceso a la justicia por no tener en
cuenta la ponderación que se debe hacer entre dicho acceso y
el debido proceso.
Solicita que en caso de declararse la exequibilidad de la norma habría
que tenerse en cuenta que la excepción que hace el inciso sexto
de la misma al indicar que con “el juramento estimatorio no
aplicará a la cuantificación de los daños extrapatrimoniales”
tendría que ser condicionada agregándose a la frase lo siguiente
“…sea que su indemnización se pretenda por una
compensación económica o de cualquier otra forma”, pues el
artículo no tiene en cuenta que las indemnizaciones para los
daños extramatrimoniales no tiene necesariamente que
otorgarse por vía dineraria, sino que pueden ser decretadas
mediante obligaciones de hacer o de no hacer que no tienen
obligatoriamente por que tener subrogado pecuniario.
Concluye que: “la norma debe ser declarada inexequible, porque
ciertamente imponer al demandante un solo medio de prueba
para acreditar sus perjuicios, compensación o el pago de frutos
o mejoras, y además, obligarlo a que lo haga valer solamente en
la demanda, so pena de que si no lo hace en ese acto procesal,
ya no pueda hacerlo en el proceso o probar de otra manera, es
violentarle su derecho a la defensa y cercenarle el acceso a la
justicia””.
Intervención de Edgar Daniel Orozco Caicedo
El ciudadano Edgar Daniel Orozco Caicedo solicita que se
declare la constitucionalidad de la norma demandada por las
siguientes razones:
Afirma que el artículo 206 de la ley 1564 de 2012 de ninguna manera
impone la obligación de acompañar como anexo de la demanda
un dictamen pericial, teniendo presente que la afirmación
razonada que hace el demandante sobre la cuantía de sus
pretensiones se constituye en prueba de la misma.
Señala que la norma demandada es fundamental dentro del cambio
”
de sistema procesal que pasó de ser escrito y oscuro a ser oral,
abierto, dinámico y donde las versiones de las partes tienen
verdaderos efectos jurídicos.
Señala que el Código General del Proceso exige a las partes que
sean ponderadas y auto responsables, que antes de formular la
demanda o su contestación hayan reflexionado sobre la cuantía
de las pretensiones reclamadas, lo cual resulta beneficioso
para ambas y para la administración de justicia, pues en la etapa
inicial del litigio se determina el valor de lo que realmente
pretende el demandante. En este sentido, manifiesta que este
modelo se opone al del Código de Procedimiento Civil, en el
cual se dejaba en manos de un perito la determinación de una
eventual condena sorprendiéndose al demandado quien solo
tendría 3 días para ejercer la contradicción de la experticia.
Afirma que quienes mejor conocen la cuantía y extensión de los
perjuicios son quienes lo han padecido si lo que se busca es
reparar el daño, a lo que cabe agregar que la norma busca
evitar litigios que pretenden sumas fantasiosas, extorsivas o
astronómicas.
Indica que la ausencia de recursos económicos de las partes no
puede ser un obstáculo para acceder a la justicia, ni la norma le
cierra a las partes la posibilidad de probar sus afirmaciones por
las siguientes razones: (i) el amparo de pobreza puede aplicarse
antes de la presentación de la demanda, (ii) se puede decretar
un dictamen pericial de oficio y (iii) la utilización de la carga
dinámica de la prueba.
Intervención del Ministerio de Justicia y del Derecho
El apoderado del Ministerio de Justicia y del Derecho solicita
que se declare la constitucionalidad de la norma demandada por
las siguientes razones:
Señala que en la sentencia C – 472 de 1995 se hace una referencia
histórica de la figura en nuestra legislación y se señalan
determinados aspectos que deben resaltarse en cuanto se
consideró que el juramento estimatorio es una prueba de
eficacia relativa, por cuanto la cuantía del perjuicio estimado
puede ser objetada o desestimada cuando sea notoriamente
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injusta o producto de una colusión.
Afirma que el artículo 206 de la Ley 1564 de 2012 contribuye a
solucionar muchas de las inquietudes de la reforma de la ley
1395 de 2010, pues define aspectos cruciales como el alcance
de la congruencia y la activación de las sanciones y se
implementan nuevas reglas que permiten eliminar obstáculos y
dinamizar la utilización de este instrumento.
Manifiesta que la ley 1564 de 2012 establece que el juramento debe
discriminar cada uno de los conceptos que lo integran debiendo
diferenciarse el daño emergente del lucro cesante, el daño
consolidado del daño futuro, entre otros.
Aduce que la sanción impuesta por la norma acusada cuando se
desestimen las pretensiones por falta de demostración de los
perjuicios tiene por finalidad la necesidad de fortalecer la
efectividad del juramento estimatorio, garantizando la agilización
de la justicia y desestimar la presentación de pretensiones
sobreestimadas o temerarias para garantizar un acceso efectivo
a la administración de justicia, el respeto al debido proceso y la
igualdad de derechos en materia procesal.
Concluye que la carga de demostrar el monto del perjuicio pretendido,
constituye una mínima exigencia para activar la administración
de justicia sin que ello implique el desgaste inoficioso de la
misma, teniendo en cuenta que se trata de una justicia rogada
por lo cual, gran parte de las actuaciones deben ser impulsadas
por las partes.
Intervención de Santiago Baptiste Merizalde
El ciudadano Santiago Baptiste Merizalde solicita que la Corte
se declare inhibida para conocer sobre la norma demandada o
subsidiariamente declare la constitucionalidad de la norma
demandada por las siguientes razones:
Manifiesta que la demanda contiene interpretaciones personales del
peticionario que van más allá de la lectura del artículo,
añadiendo supuestos que la disposición no menciona,
incurriendo en los fallos que la Corte ha insistido que no debían
ser parte de una demanda de inconstitucionalidad.
Manifiesta que el artículo demandado no incluye en su texto la
necesidad de un experticio técnico para realizar el juramento
estimatorio.
Afirma que en la demanda en la cual se pretenda el pago de un
monto, además del juramento estimatorio, el demandante tiene
que aportar pruebas que traten de certificar la obligación y el
monto que busca que le reconozcan, lo cual no necesariamente
tiene que corresponder a un peritazgo, sino que pueden ser
documentos que contengan una información clara sobre los
montos que se deberán probar en el proceso.
Afirma que la norma no establece como obligatorio un estudio técnico
para realizar el juramento estimatorio, a lo cual cabe agregar
que el propio legislador fue consciente de que las partes no
están en situación de igualdad en las cuales el Juez deberá
distribuir la carga probatoria entre las partes.
Intervención de los ciudadanos Pablo Felipe Robledo y Ulises
Canosa Suárez
Los ciudadanos Pablo Felipe Robledo del Castillo y Ulises
Canosa Suárez solicitan que se declare la constitucionalidad de
la norma demandada por las siguientes razones:
Señalan que el legislador cuenta con autonomía para modificar los
procesos y actuaciones judiciales, incorporando nuevos
sistemas acogidos por las tendencias modernas en el Derecho
Procesal en todo el mundo. En este sentido, manifiestan que el
Código General del Proceso hace parte de este movimiento al
reemplazar un sistema esencialmente escrito por el oral o por
audiencias.
Manifiestan que en el sistema del Código General del Proceso, dentro
del cual es pieza esencial el juramento estimatorio se privilegia
la función social del proceso, reemplazando la lucha entre las
partes por una comunidad de trabajo entre el juez y las partes,
con requerimientos de precisión, de argumentación, de
estimaciones razonadas y discriminadas en cuanto
indemnizaciones, compensaciones frutos o mejoras, para
asegurar la publicidad y contradicción en el proceso.
17
Afirman que el juramento estimatorio del artículo 206 del Código
General del Proceso derriba formalismos y rinde tributo a la
buena fe y a la lealtad procesal, pues las partes tienen el deber
de actuar con lealtad en todos sus actos, tal como señala el
artículo 78 de la misma ley.
Manifiestan que la norma demandada se basa en la posibilidad de
deducir indicios de la conducta procesal de las partes en
relación con el juramento probatorio sobre la cuantía de la
indemnización, compensación, frutos o mejoras reclamados.
Afirman que el juramento estimatorio existía en el Código de
Procedimiento Civil de 1970 y ya había sido declarada exequible
por la Corte Constitucional en la sentencia C - 472 de 1995.
Manifiestan que al contrario de lo señalado por el demandante, lo que
hace el juramento estimatorio es facilitar en medida importante
la presentación de la demanda, porque su propio dicho será
prueba de lo reclamado y porque el actor no necesita de entrada
un dictamen pericial, sino que la misma parte de manera
ponderada, fundamentada, razonada y discriminada, asesorada
por su abogado cuando corresponda para estimar el valor de lo
que demanda por indemnización, compensación, frutos o
mejoras.
Afirman que quienes mejor conocen la cuantía y extensión de los
perjuicios son quienes lo han padecido si de lo que se trata es
de reparar el daño, por lo cual no se entiende por qué el daño
reclamado sea la conclusión a la que llegue un perito y no el que
señale la parte.
Señalan que el juramento estimatorio valoriza la declaración de parte
como medio de prueba porque el Código General del Proceso
confiere la calidad de medio de prueba tanto a la confesión
como a la declaración de parte, otorgándole al demandante un
margen de error del cincuenta (50) por ciento.
Agregan que el juramento le facilita al demandante su acceso a la
justicia, porque sin dictamen le permite demandar e incluso lo
exonera de probar hasta tanto no se presente objeción de la
contraparte.
Señalan que el juez además tiene la posibilidad de verificar la cuantía,
pudiendo eventualmente, decretar pruebas de oficio cuando se
advierta que la estimación sea notoriamente injusta, ilegal o se
sospeche fraude, colusión o cualquier otra situación similar. Por
lo anterior el artículo 206 del Código General del Proceso, obliga
a los jueces a realizar una rigurosa valoración de las pruebas,
sin permitir ni tolerar que las partes fijen desproporcionadamente
la cuantía del perjuicio indemnizable.
Afirman que la ausencia de recursos económicos de las partes no
significa un obstáculo de acceso a la justicia porque la
insuficiencia de recursos no se traduce en insuficiencia de
racionalidad, o imposibilidad de estimación de lo que se pide, a
lo cual cabe agregar que se podría solicitar un amparo de
pobreza, decretar un dictamen pericial de oficio o aplicar la
carga dinámica de la prueba, por lo cual no existe vulneración
alguna de los artículos 29 y 229 de la Constitución.
Intervención del ciudadano Edgardo Villamil Portilla
El doctor Edgardo Villamil Portilla solicita que se declare la
constitucionalidad de la norma demandada por las siguientes
razones:
Señala que la demanda de inconstitucionalidad no acusa el texto legal
sino una lectura particular y antojadiza, es decir, que el
demandante no cuestiona la ley sino lo que cree ver en ella.
Señala que el demandante cuestiona realmente el artículo 227 del
Código General del Proceso, pues esta norma es la que exige
que en un primer momento o más adelante la parte aporte un
dictamen pericial.
Manifiesta que la exigencia de que el demandante estime bajo
juramento el valor de los perjuicios tiene una connotación ética,
pues implica un compromiso con la verdad, es decir, el proceso
deja de ser un espacio de especulación abierto a las
habilidades.
Afirma que la exigencia del juramento estimatorio al demandante no le
19
grava desmesuradamente y por el contrario cumple con una
función de reducción de la actividad probatoria, de carta de
navegación del proceso y de referencia para el operador de
justicia.
Concluye que el juramento estimatorio es un valioso límite a las
pretensiones de las partes y permite que no sea un tercero
como auxiliar de la justicia sino la parte directamente quien
valore los perjuicios que se le han ocasionado.
Intervención de la Universidad del Sinú
La Jefe del Área de Derecho Privado de la Universidad del Sinú
pide que se declare la constitucionalidad de la norma
demandada por las siguientes razones:
Manifiesta que el hecho de que la norma establezca que el juramento
estimatorio debe hacerse en la demanda es apenas lógico, toda
vez que es uno de los fundamentos de la misma y no por ello se
convierte en un obstáculo a la administración de justicia.
Manifiesta que la estimación de la pretensión marca el derrotero entre
otras cosas para determinar la competencia del juez, fijar el
litigio y finalmente la decisión del juez en la sentencia.
Señala que los problemas económicos del demandante no se
presentan en la mayoría de los casos, pues en la mayoría de los
eventos no es necesaria la contratación de un experto para
saber cuáles son los valores que se pueden atribuir a perjuicios
ocasionados y frutos o mejoras que se pretendan en la
demanda.
Agrega que el artículo 167 del Código General del Proceso señala una
regulación específica cuando encuentra una situación
desventajosa de una parte en relación con las otras, otorgándole
a la parte correspondiente un término necesario para aportar o
solicitar la respectiva prueba.
Señala que en virtud de la actual función activa de los jueces estos
podrán decretar pruebas de oficio necesarias para tasar el valor
pretendido cuando se advierta que la estimación es
notoriamente injusta, ilegal o que pueda existir fraude o colusión.
Manifiesta que la norma no exige experticios, pues solamente requiere
una estimación razonada de los mismos, por lo cual no se
vulneran los derechos al debido proceso, a la defensa, ni al
acceso a la administración de justicia.
CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO
El Procurador General de la Nación presentó concepto en el cual solicita
que la Corte se declare inhibida para conocer de los cargos formulados
contra el artículo 206 del Código General del Proceso por las siguientes
razones:
Manifiesta que la interpretación que hace el actor de la norma es equivocada,
pues no es cierto que se exija la práctica de una prueba anticipada de un
dictamen pericial para estimar de manera razonada la cuantía de una
pretensión.
Señala que el legislador tiene un amplio margen de configuración para regular
procedimientos, términos, efectos y demás aspectos de las instituciones
procesales.
Afirma que el perjuicio o daño que da lugar a una indemnización,
compensación o el pago futuro de frutos o mejoras, es objetivo y
cuantificable, por lo cual al momento de estimar su valor no se puede
proceder de manera subjetiva caprichosa o arbitraria sino que se debe
actuar razonablemente como lo exige la ley.
Indica que otorgar los parámetros que se emplean para realizar una estimación
de los perjuicios y su justificación no es una exigencia
desproporcionada o irrazonable que obligue al interesado a realizar una
experticia, tal como lo precisó la Corte en la sentencia C - 472 de 1995,
al estudiar la constitucionalidad del artículo 211 del Código de
Procedimiento Civil que regulaba el juramento estimatorio, al advertir
que se trata de un mecanismo destinado a concretar o valorar en una
suma de dinero la pretensión que se demanda.
Por lo anterior concluye que es erróneo asumir que toda estimación razonable
de la pretensión o de la objeción a la misma implica de manera
necesaria la práctica de una experticia o dictamen pericial, por lo cual el
actor hace decir al texto legal algo que no afirma.
21
CONSIDERACIONES
COMPETENCIA
La Corte Constitucional es competente, de conformidad con lo
dispuesto en el numeral 4 del artículo 241 de la Constitución, para
pronunciarse sobre la demanda de inconstitucionalidad presentada en
contra del artículo 206 de la Ley 1564 de 2012.
ANÁLISIS DE LA APTITUD DEL CARGO FORMULADO POR EL
DEMANDANTE Y CONFIGURACIÓN DE COSA JUZGADA
FRENTE AL PARÁGRAFO DEL ARTÍCULO DEMANDADO
El artículo 2° del Decreto 2067 de 1991 señala los elementos indispensables
que debe contener la demanda en los procesos de control de
constitucionalidadd. Concretamente, el ciudadano que ejerce la acción
pública de inconstitucionalidad contra una disposición determinada
debe indicar con precisión el objeto demandado, el concepto de la
violación y la razón por la cual la Corte es competente para conocer del
asunto.
Por otro lado, en la sentencia C-1052 de 2001, la Corte señaló las
características que debe reunir el concepto de violación formulado por
el demandante, estableciendo que las razones presentadas por el actor
deben ser claras, ciertas, específicas, pertinentes y suficientes, posición
acogida por esta Corporación en jurisprudencia reiteradaa––––––––––––––.
d
a
En este caso, el actor indicó con precisión el objeto demandado, el cual
corresponde al artículo 206 de la Ley 1564 de 2012; señaló las razones
por las cuales la Corte Constitucional es competente y; explicó el
concepto de la violación al expresar que la exigencia de la realización
de juramento estimatorio como requisito para la admisión de la
demanda vulnera los derechos a la administración de justicia, al debido
proceso y a la defensa, pues establece la carga desproporcionada de
realizar una tasación anticipada de perjuicios que deberían poder
tasarse durante el proceso y no en una etapa previa en la cual se deberá
contar con los medios económicos especiales para su determinación.
Así mismo, esta Corporación considera que el cargo señalado por el actor
cumple con los requisitos indicados por la Corte Constitucional para
configurar un cargo de constitucionalidad por las siguientes razones:
Se presenta el requisito de certeza, pues las afirmaciones del
demandante son ciertas, teniendo en cuenta que en el Código
General del Proceso el juramento estimatorio además de ser un
medio de prueba se convierte en un requisito especial para la
admisión de la demanda cuando las pretensiones estén dirigidas a
reclamar la indemnización de perjuicios, el pago de frutos, mejoras o
compensaciones.
Se configura el requisito de claridad, pues la demanda expone de
manera comprensible y razonada sus argumentos.
Se presenta el requisito de pertinencia, pues los reproches realizados a
la norma son constitucionales, teniendo en cuenta que se señala que
la disposición acusada impone una carga procesal que vulnera los
derechos al acceso a la administración de justicia, al debido proceso
y a la defensa.
Finalmente se configura el requisito de suficiencia, pues la demanda ha
generado una duda sobre la constitucionalidad de la norma acusada.
En este sentido se resalta que en reiteradas oportunidades esta
Corporación ha considerado relevante analizar la constitucionalidad
de cargas procesales que podrían afectar el derecho a la
administración de justicia, tal como sucedió en las sentencias C-1104
de 2001, C-123 de 2003, C-561 de 2004, C-662 de 2004, C-275 de
2006, C-227 de 2009, C-807 de 2009, C-203 de 2011, C-763 de
2009 y C-598 de 2011.
23
En todo caso debe señalarse que después de la admisión de la demanda esta
Corporación analizó ampliamente la constitucionalidad del parágrafo del
artículo 206 de la Ley 1564 de 2012, el cual fue declarado EXEQUIBLE en la
sentencia C-157 de 2013, bajo el entendido de que tal sanción –por falta de
demostración de los perjuicios que conduce a la negación de las pretensiones-
no procede cuando la causa de la misma sea imputable a hechos o motivos
ajenos a la voluntad de la parte, ocurridos a pesar de su obrar diligente. Dado
entonces, que ha operado el fenómeno de la cosa juzgada constitucional (art.
243 C.P.), procede ordenar que se esté a lo resuelto en la citada providencia
respecto de la decisión adoptada sobre el parágrafo de la norma demandada.
PROBLEMA JURÍDICO
El demandante considera que el artículo 206 de la Ley 1564 de
2012 vulnera los derechos a la administración de justicia, al
debido proceso y a la defensa, pues establece la carga
desproporcionada de realizar una tasación anticipada de
perjuicios que deberían poder estimarse durante el proceso y no
en una etapa previa, en la cual se deberá contar con los medios
económicos especiales para su determinación, pues de lo
contrario se inadmitirá la demanda, negándose el derecho a la
administración de justicia.
Para resolver estos problemas jurídicos se estudiarán los siguientes
temas: (i) el derecho a la administración de justicia, (ii) la libertad de
configuración legislativa en materia procesal, (iii) el establecimiento de
cargas procesales por el legislador, (iv) el juramento estimatorio y (v) la
norma demandada.
DERECHO A LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA
Concepto, naturaleza y consagración del derecho a la administración de
justicia
El derecho a la administración de justicia también llamado derecho a la tutela
judicial efectivaa se ha definido como “la posibilidad reconocida a
todas las personas residentes en Colombia de poder acudir en
condiciones de igualdad ante los jueces y tribunales de justicia, para
a
propugnar por la integridad del orden jurídico y por la debida
protección o el restablecimiento de sus derechos e intereses legítimos,
con estricta sujeción a los procedimientos previamente establecidos y
con plena observancia de las garantías sustanciales y procedimentales
previstas en las leyes” .
Conforme a la jurisprudencia de esta Corporación, el derecho a acceder a la
justicia tiene una significación múltiple y compleja, pues es un pilar
fundamental del Estado Social de Derechoo y un derecho fundamental de
aplicación inmediataa, que forma parte del núcleo esencial del debido
procesoo, pues el proceso es el medio para la concreción del derecho a la
jurisdicciónn.
El derecho a la administración de justicia está directamente relacionado con la
justicia como valor fundamental de la Constituciónn y otorga a los
individuos una garantía real y efectiva que busca asegurar la realización
material de éste, previniendo en todo caso que pueda existir algún grado
o
a
o
n
n
25
de indefensiónn.
En este sentido, el derecho a acceder a la justicia contribuye de manera
decidida a la realización material de los fines esenciales e inmediatos
del Estado, tales como los de garantizar un orden político, económico y
social justo, promover la convivencia pacífica, velar por el respeto a la
legalidad y a la dignidad humana y asegurar la protección de los
asociados en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y
libertades públicass.
En este marco, la administración de justicia se convierte también en el medio a
través del cual se asegura el acceso al servicio público de la
administración de justicia, pues sin su previo reconocimiento, no
podrían hacerse plenamente efectivas el conjunto de garantías
sustanciales e instrumentales que han sido estatuidas para gobernar y
desarrollar la actuación judiciall.
El fundamento del derecho a la tutela judicial efectiva se encuentra
especialmente en los artículos 1, 2, 29 y 229 de la Constitución Política,
así como también en los artículos 25 de la Convención Americana
Sobre Derechos Humanos y 14 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos:
“Cabe puntualizar que el fundamento del derecho a la
protección judicial efectiva no sólo se encuentra en los
artículos 1, 2, 29 y 229 de la Constitución Política.
También aparece consagrado en las normas de derecho
internacional, concretamente, en los tratados y
declaraciones de derechos que han sido suscritas y
ratificadas por Colombia. Así, por ejemplo, el artículo 25
de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos
declara que: “Toda persona tiene derecho a un recurso
sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante
los jueces o tribunales competentes, que la ampare
contra actos que violen sus derechos fundamentales
reconocidos por la Constitución, la ley o la presente
n
s
l
Convención, aun cuando tal violación sea cometida por
personas que actúen en ejercicio de sus funciones
oficiales”. En igual medida, el artículo 14 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos declara que:
“Toda persona tendrá derecho a ser oída públicamente y
con todas las garantías por un tribunal competente,
independiente e imparcial, establecido por la ley, en la
substanciación de cualquier acusación de carácter penal
formulada contra ella o para la determinación de sus
derechos u obligaciones de carácter civil.”
Alcance y efectos del derecho a la administración de justicia
La garantía de acceder a la administración de justicia, no está restringida a la
facultad de acudir físicamente ante la Rama Judicial, sino que es
necesario comprenderla desde un punto de vista material, entendida
como la posibilidad que tiene toda persona de poner en marcha el
aparato judicial y de que la autoridad competente resuelva el asunto que
le ha sido planteado, respetando el debido proceso y de manera
oportunaa.
En este sentido, el derecho a la administración de justicia no se entiende
concluido con la simple solicitud o el planteamiento de las pretensiones
procesales ante las respectivas instancias judiciales; sino que debe ser
efectivoo, por lo cual el mismo no cumple su finalidad con la sola
consagración formal de recursos y procedimientos, sino que requiere
que éstos resulten realmente idóneos y eficaces, tal como lo ha
sostenido la Corte Interamericana de Derechos Humanos, al afirmar
que: “(...) la inexistencia de un recurso efectivo contra las violaciones a
los derechos reconocidos por la Convención constituye una
transgresión de la misma por el Estado Parte en el cual semejante
situación tenga lugar. En ese sentido debe subrayarse que, para que tal
recurso exista, no basta con que esté previsto por la Constitución o la
ley o con que sea formalmente admisible, sino que se requiere que sea
realmente idóneo para establecer si se ha incurrido en una violación a
los derechos humanos y proveer lo necesario para remediarla”.
a
o
27
En este mismo sentido se ha pronunciado la Corte Interamericana de
Derechos Humanos al interpretar el artículo 25.1 de la
Convención Americana de Derechos Civiles y Políticos para
definir cuándo no existe recurso judicial efectivo:
“... no pueden considerarse efectivos aquellos recursos que, por
las condiciones generales del país o incluso por las
circunstancias particulares de un caso dado, resulten ilusorios.
Ello puede ocurrir, por ejemplo, cuando su inutilidad haya
quedado demostrada por la práctica, porque el Poder Judicial
carezca de la independencia necesaria para decidir con
imparcialidad o porque falten los medios para ejecutar sus
decisiones; por cualquier otra situación que configure un cuadro
de denegación de justicia, como sucede cuando se incurre en
retardo injustificado en la decisión; o, por cualquier causa, no se
permita al presunto lesionado el acceso al recurso judicial.””
Por lo anterior, la jurisprudencia de esta Corporación ha venido reconociendo
que el derecho a la administración de justicia no es una garantía
abstracta, sino que tiene efectos y condiciones concretas en los
procesos:
El derecho de acción o de promoción de la actividad jurisdiccional, el
cual se concreta en la posibilidad que tiene todo sujeto de ser parte
en un proceso y de utilizar los instrumentos que allí se
proporcionan para plantear sus pretensiones al Estado, sea en
defensa del orden jurídico o de sus intereses particulares..
El derecho a que subsistan en el orden jurídico una gama amplia y
suficiente de mecanismos judiciales –acciones y recursos- para la
efectiva resolución de los conflictos””.
”
.
”
Contar con la posibilidad de obtener la prueba necesaria a la
fundamentación de las peticiones que se eleven ante el juez ””
El derecho a que la promoción de la actividad jurisdiccional concluya
con una decisión de fondo en torno a las pretensiones que han sido
planteadass
El derecho a que existan procedimientos adecuados, idóneos y efectivos
para la definición de las pretensiones y excepciones debatidas..
El derecho a que los procesos se desarrollen en un término razonable
sin dilaciones injustificadas y con observancia de las garantías
propias del debido procesoo.
Configuración legal y límites del acceso a la administración de
justicia
El acceso a la administración de justicia es un derecho de
configuración legal, sometido a las consideraciones del
legislador en torno a su regulación y ejecución materia ll. Si bien
la tutela judicial efectiva se define como un derecho fundamental
”
s
.
o
l
29
de aplicación inmediata, esta última característica es predicable
básicamente de su contenido o núcleo esencial, ya que el diseño
de las condiciones de acceso y la fijación de los requisitos para
su pleno ejercicio corresponde establecerlos al legisladorr.
En este sentido, en virtud de la cláusula general de competencia
consagrada en el numeral 2° del artículo 150 Superior, la
regulación de los procedimientos judiciales, su acceso, etapas,
características, formas, plazos y términos es atribución exclusiva
del legislador, el cual, atendiendo a las circunstancias socio-
políticas del país y a los requerimientos de justicia, goza para
tales efectos de un amplio margen de configuración tan sólo
limitado “por la razonabilidad y proporcionalidad de las medidas
adoptadas, en cuanto éstas se encuentren acordes con las
garantías constitucionales de forma que permitan la realización
material de los derechos sustanciales””.
En virtud de la potestad de configuración con la que cuenta el
legislador, este puede regular y definirr entre los múltiples
aspectos de su resorte legislativo, algunos de los siguientes
elementos procesaless:
El establecimiento de los recursos y medios de defensa que pueden
intentar los administrados contra los actos que profieren las
autoridades, esto es, los recursos de reposición, apelación, u otros,
así como los requisitos y las condiciones de procedencia de los
mismos..
Las etapas procesales y los términos y formalidades que se deben
cumplir en cada uno de los procesos.
La radicación de competencias en una determinada autoridad judicial,
siempre y cuando el constituyente no se haya ocupado de asignarla
r
”
r
s
.
de manera explícita en la Cartaa.
Los medios de pruebaa.
Los deberes, obligaciones y cargas procesales de las partes, del juez y
aún de los terceros intervinientes, sea para asegurar la celeridad y
eficacia del trámite, o para proteger a las partes o intervinientes, o
para prevenir daños o perjuicios en unos u otros procesos..
En este sentido, en desarrollo de su potestad legislativa, el Congreso
de la República puede establecer límites al ejercicio del derecho
fundamental de acceso a la administración de justicia:
“(...) (E)l derecho de acceso a la administración de
justicia resultaría seriamente afectado en su núcleo
esencial si, como lo anotó la Corte, “este pudiera
concebirse como una posibilidad ilimitada, abierta a los
ciudadanos sin condicionamientos de ninguna especie””.
Tal interpretación, evidentemente llevaría a la parálisis
total del aparato encargado de administrar justicia, e
implicaría per se la inobservancia de ciertos derechos de
los gobernados, en particular aquel que tienen las
personas de obtener pronta y cumplida justicia.
(...) (E)n virtud de la cláusula general de competencia
(Art. 150-2), el legislador está ampliamente facultado
para fijar los procedimientos judiciales y, en particular, los
términos que conducen a su realización, siempre y
cuando los mismos sean razonables y estén dirigidos a
garantizar el derecho sustancial”..
Sin embargo, esta potestad no es absoluta, pues se encuentra limitada
por las garantías constitucionales y debe ejercerse de acuerdo
a
a
.
”
.
31
con la naturaleza de la acción o recurso respectivoo, y los
principios de proporcionalidad y razonabilidad, a fin de asegurar
el ejercicio pleno de los derechos de acceso a la administración
de justicia y debido proceso:
“El legislador dispone de un amplio margen de
discrecionalidad para regular los procesos judiciales, esto es
para determinar el procedimiento, las actuaciones, acciones y
demás aspectos que se originen en el derecho sustancia ll. Todo
ello dentro de los límites que fije la Constitución (art. 4º).
Estos límites están representados por la prevalencia y el
respeto de los valores y fundamentos de la organización
político institucional, tales como la dignidad humana, la
solidaridad, la prevalencia del interés general, la justicia, la
igualdad y el orden justo (Preámbulo art. 1º de la
Constitución); en la primacía de derechos fundamentales de la
persona, entre ellos la igualdad, el debido proceso, la defensa y
el acceso a la administración de justicia (CP arts. 5, 13, 29 y
229) o el postulado de la buena fe de las actuaciones de los
particulares (CP art. 83)””.
Por lo anterior, la legitimidad de las normas procesales y el desarrollo del
derecho al debido proceso están dados por su proporcionalidad
y razonabilidad frente al fin para el cual fueron concebidas..
LIBERTAD DE CONFIGURACIÓN LEGISLATIVA EN MATERIA
PROCESAL
La Corte Constitucionall ha señalado que según el artículo 150-2 de la C.P., le
o
l
”
.
l
corresponde al Congreso de la República “[e]xpedir los códigos en
todos los ramos de la legislación y reformar sus disposiciones”. Con
base en esta competencia y en la importancia que la ley posee como
fuente del Derecho, el Legislador goza, por mandato constitucional, “de
amplia libertad para definir el procedimiento en los procesos,
actuaciones y acciones originadas en el derecho sustancial””.
En este sentido, al legislador le ha sido reconocida una amplia potestad de
configuración normativa en materia de la definición de los
procedimientos judiciales y de las formas propias de cada juici oo, a
partir de la cual, le corresponde “evaluar y definir las etapas,
características, términos y demás elementos que integran cada
procedimiento judicial””.
En virtud de esta facultad, el legislador era autónomo para decidir la
estructura de los procedimientos judiciales, no obstante que, en
ejercicio de dicha autonomía, aquel está obligado a respetar los
principios establecidos en la Carta Política .. De esta manera, aunque la
libertad de configuración normativa del legislador es amplia, tiene
ciertos límites que se concretan en el respeto por los principios y fines
del Estado, la vigencia de los derechos fundamentales y la observancia
de las demás normas constitucionales..
En este sentido, la discrecionalidad para la determinación de una vía, forma o
actuación procesal o administrativa no es absoluta; es decir, debe
ejercitarse dentro del respeto a valores fundantes de nuestra
organización política y jurídica, tales como, la justicia, la igualdad y un
orden justo (Preámbulo) y de derechos fundamentales de las personas
como el debido proceso, defensa y acceso a la administración de
justicia (C.P., arts. 13, 29 y 229). Igualmente, debe hacer vigente el
”
o
”
.
.
33
principio de la primacía del derecho sustancial sobre las formas (C.P.,
art. 228) y proyectarse en armonía con la finalidad propuesta, como es
la de realizar objetiva, razonable y oportunamente el derecho sustancia ll
en controversia o definición; de lo contrario, la configuración legal se
tornaría arbitrariaa.
Por lo anterior, el legislador debe asegurar la protección ponderada de todos
los bienes jurídicos implicados que se ordena nn, cumpliendo con los
principios de proporcionalidad y razonabilidad frente al fin para el cual
fueron concebidass'', con el objeto de asegurar precisamente la
primacía del derecho sustancial (art. 228 C.P.), así como el ejercicio
más completo posible del derecho de acceso a la administración de
justicia (art. 229 C.P.), el debido proceso (art. 29 C.P )), el cumplimiento
del postulado de la buena fe de las actuaciones de los particulares (CP
art. 83)) y el principio de imparcialidadd.
Por lo anterior, la Corte ha señalado que la legitimidad de las normas
procesales está dada en función de su proporcionalidad y razonabilidad
“pues sólo la coherencia y equilibrio del engranaje procesal permite la
efectiva aplicación del concepto de justicia y, por contera, hace posible
l
a
n
s
)
)
d
el amparo de los intereses en conflicto” .. Así las cosas, la violación del
debido proceso ocurriría no sólo en el supuesto de la omisión de la
respectiva regla procesal o de la ineficacia de la misma para alcanzar el
propósito para el cual fue diseñada, sino especialmente en el evento de
que ésta aparezca excesiva y desproporcionada frente al resultado que
se pretende obtener con su utilización”..
Para los efectos de garantizar el respeto a tales límites amplios de la potestad
legislativa, la jurisprudencia ha decantado una serie de criterios
recogidos inicialmente en la sentencia C-227 de 2009: “i) que atienda
los principios y fines del Estado tales como la justicia y la igualdad
entre otros; ii) que vele por la vigencia de los derechos fundamentales
de los ciudadanoss que en el caso procesal (…) puede implicar derechos
como el debido proceso, defensa y acceso a la administración de
justicia (artículos 13, 29 y 229 C.P.)); iii) que obre conforme a los
principios de razonabilidad y proporcionalidad en la definición de las
formass y iv) que permita la realización material de los derechos y del
principio de la primacía del derecho sustancial sobre las formas
(artículo 228 C.P.))””.
EL ESTABLECIMIENTO DE CARGAS PROCESALES POR EL
LEGISLADOR
Esta Corporación ha señalado en diversas oportunidades que
conforme a lo dispuesto en los artículos 29, 150 y 228 de la
Carta Política, el legislador se encuentra investido de amplias
facultades para configurar los procedimientos judiciales, siempre
y cuando al hacerlo respete los principios y valores
constitucionales y obre conforme a los principios de
razonabilidad y proporcionalidad .
.
.
s
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s
)
”
35
En virtud de estas facultades de configuración el legislador tiene
competencia para establecer dentro de los distintos trámites
judiciales imperativos jurídicos de conducta consistentes en
deberes, obligaciones y cargas procesales a las partes, al juez y
a terceros intervinientes, para asegurar la celeridad y eficacia del
trámite procesal, proteger a las mismas partes e intervinientes o
bien para prevenir situaciones que impliquen daño o perjuicio
injustificado a todos o a algunos de elloss.
El ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en la norma
superior como puede ser el caso del debido proceso y del
acceso a la administración justicia, implica así mismo el ejercicio
de responsabilidades que se pueden consolidar en el ámbito
procesal y sustancial.. Es válido entonces que en los diversos
trámites judiciales, la ley asigne a las partes, a terceros e incluso
al juez, obligaciones jurídicas, deberes de conducta o cargas
para el ejercicio de los derechos y del acceso a la administración
de justiciaa, que si están sometidas a los límites constitucionales
previamente enunciados, resultan plenamente legítimass.
En ese orden de ideas observa la Corte que el derecho constitucional
de acceso a la administración de justicia debe acompañarse
con deberes obligaciones y cargas procesales que el
legislador en desarrollo de mandatos como los contenidos en el
artículo 95-7 constitucional puede imponer a quienes acuden a la
s
.
a
s
organización judicial del Estado; deberes, obligaciones y
cargas que se orientan a garantizar los principios propios de la
administración de justicia (art. 228 C.P.)).
La jurisprudencia de esta Corporación ha distinguido en este sentido
de manera clara los deberes, las obligaciones y las cargas
procesales:
“Son deberes procesales aquellos imperativos establecidos por
la ley en orden a la adecuada realización del proceso y que
miran, unas veces al Juez (Art. 37 C. de P. C.), otras a las
partes y aun a los terceros (Art. 71 ib.), y su incumplimiento se
sanciona en forma diferente según quien sea la persona
llamada a su observancia y la clase de deber omitido (arts. 39,
72 y 73 ibídem y Decreto 250 de 1970 y 196 de 1971). Se
caracterizan porque emanan, precisamente, de las normas
procesales, que son de derecho público, y, por lo tanto, de
imperativo cumplimiento en términos del artículo 6° del
Código.
Las obligaciones procesales son, en cambio, aquellas
prestaciones de contenido patrimonial impuestas a las partes
con ocasión del proceso, como las surgidas de la condena en
costas que, según lo explica Couture, obedecen al concepto de
responsabilidad procesal derivada del abuso del derecho de
acción o del derecho de defensa. “El daño que se cause con ese
abuso, dice, genera una obligación de reparación, que se hace
efectiva mediante la condenación en costas”. (“Fundamentos
del Derecho Procesal Civil”, número 130).
Finalmente, las cargas procesales son aquellas situaciones
instituidas por la ley que comportan o demandan una conducta
de realización facultativa, normalmente establecida en interés
del propio sujeto y cuya omisión trae aparejadas para él
consecuencias desfavorables, como la preclusión de una
oportunidad o un derecho procesal e inclusive hasta la pérdida
del derecho sustancial debatido en el proceso.
Como se ve, las cargas procesales se caracterizan porque el
sujeto a quien se las impone la ley conserva la facultad de
)
37
cumplirlas o no, sin que el Juez o persona alguna pueda
compelerlo coercitivamente a ello, todo lo contrario de lo que
sucede con las obligaciones; de no, tal omisión le puede
acarrear consecuencias desfavorables. Así, por ejemplo probar
los supuestos de hecho para no recibir una sentencia
adversa.”(Subraya la Sala).”
En ese orden de ideas observa la Corte que el derecho
constitucional de acceso a la administración de justicia
debe acompañarse con deberes, obligaciones y cargas
procesales que el legislador en desarrollo de mandatos
como los contenidos en el artículo 95-7 constitucional
puede imponer a quienes acuden a la organización
judicial del Estado; deberes, obligaciones y cargas que
se orientan a garantizar los principios propios de la
administración de justicia (art. 228 C.P.)””.
No obstante, por el solo hecho de ser pertinente para un proceso no toda carga
puede considerarse a priori ajustada a la Constitución, pues las
consecuencias derivadas de una carga impuesta por el legislador, no
deben ser desproporcionadas o irrazonabless. En este sentido, la Corte
ha analizado múltiples cargas procesales para determinar si las mismas
se ajustan a la Constitución:
La Sentencia C-123 de 2003 declaró exequible el artículo 148 del Código
Contencioso Administrativo, que imponía al demandante la carga de impulsar
el proceso, por lo cual si por un motivo diferente al decreto de suspensión del
proceso éste permaneciera seis meses en la secretaría durante la primera o
única instancia se decretará la perención del procesoo
”
s
o
.
En esta sentencia, la Corte Constitucional consideró que “el
legislador, según lo expresado, es competente no solo para
establecer la carga procesal de impulsar el proceso por parte
del demandante sino lo es también para deducir las
consecuencias jurídicas de la no impulsión (la perención) en
que aquel incurra y por ende bien puede así mismo determinar
las condiciones de operación de los efectos.”
La Sentencia C-227 de 2009 declaró exequible el numeral 3° del artículo 91
del Código de Procedimiento Civil“en el entendido que la no interrupción de
la prescripción y la operancia de la caducidad sólo aplica cuando la nulidad
se produce por culpa del demandante”. Esta norma señalaba que la
prescripción no se interrumpe y opera la caducidad “cuando la nulidad del
proceso comprenda la notificación del auto admisorio de la demanda””
[1]
.
))
”
)
39
'
, bajo el entendido de que 'en los casos de rechazo de la demanda por
falta de jurisdicción, ésta se enviará al juez competente y con
jurisdicción, de forma análoga a como ocurre en los casos de
rechazo por falta de competencia.'
Sobre este caso, la Corte Constitucional indicó que la medida de
devolver los anexos, sin necesidad de desglose impuesta frente al
rechazo de plano por falta de jurisdicción –y, por tanto, la no
interrupción de la prescripción y que no opere la caducidad–,
constituyó una carga procesal capaz de comprometer el goce
efectivo del derecho de acceso a la justicia de una persona, siendo
irrazonable y desproporcionada, por cuanto: “(i) no es adecuada ni
necesaria, (ii) muchos factores propios del cumplimiento del
trámite procesal no dependen exclusivamente de la persona a la que
las consecuencias negativas sí le son plenamente aplicables y (iii)
tal consecuencia desprotege en alto grado los derechos del
demandante en pro de proteger levemente los derechos del
demandado”.
La Sentencia C-598 de 2011 analizó los parágrafos 2 y 3 del artículo
52 de la Ley 1395 de 2010, que establecían que en los asuntos
contenciosos administrativos, antes de convocar la audiencia, el
procurador judicial verificará el cumplimiento de los requisitos
establecidos en la ley o en el reglamento y que en los asuntos civiles
y de familia, con la solicitud de conciliación el interesado deberá
acompañar copia informal de las pruebas documentales o
anticipadas que tenga en su poder y que pretenda hacer valer en el
eventual proceso. En esta sentencia la Corte declaró la
constitucionalidad de ambas normas salvo de la expresión “De
fracasar la conciliación, en el proceso que se promueva no serán
admitidas las pruebas que las partes hayan omitido aportar en el
trámite de la conciliación, estando en su poder” que se
declaró inexequible.
.
ss
.
oo
[1]
. En dicho artículo se le imponía al demandante la carga de acompañar a
la demanda el certificado del registrador de instrumentos públicos en
s
o
41
el que señalen los titulares de derechos reales sujetos a registro o si
no aparece una persona.
Frente a este caso, la Corte Constitucional señaló que “es innegable
que el requisito señalado tiene una finalidad constitucionalmente
legítima -a saber, asegurar la primacía de los principios de
seguridad jurídica y de eficiencia, economía y celeridad procesales,
dando claridad frente a la situación de titularidad de derechos
reales principales sujetos a registro sobre el bien que se pretende
obtener mediante la prescripción adquisitiva-, por lo que la
indagación que corresponde a la Corte en este punto se reduce a
determinar concretamente si dicha exigencia puede en
determinadas circunstancias tener un alcance que viole el referido
derecho de acceso a la justicia como lo afirma el actor.”
La sentencia C-763 de 2009 declaró exequible la expresión “Si la
notificación de la decisión se hace en estrados, los recursos
deberán interponerse y sustentarse en el curso de la
respectiva audiencia o diligencia”, contemplada en el artículo
111 de la Ley 734 de 2002 (Código Disciplinario Único) y de
las expresiones “en la misma diligencia” y “el cual deberá
interponerse y sustentarse una vez se produzca la notificación
por estrado”, contenidas en el artículo 180 de la misma.
En esta sentencia, la Corte Constitucional indicó que “…la carga
procesal de la interposición de recursos en audiencia no sólo no es
excesiva ni desproporcionada sino necesaria en el trámite de los
procesos verbales. Así, por ejemplo, en otros ordenamientos, como
el civil también se ha regulado de la misma manera el proceso
verbal. Véase, por ejemplo, cuando el artículo 434 del Código de
Procedimiento Civil establece que en los procesos verbales, que se
tramitan ante la jurisdicción civil, la apelación de providencias
“deberá interponerse tan pronto como se profieran”, así mismo el
artículo 432 consagra que el juez puede proferir sentencia en la
audiencia estén o no presentes las partes.”
La sentencia C-561 de 2004 declaró exequible la expresión “el
auto que la decida sólo será susceptible de
reposición”, contemplada en el artículo 34 del Código de
Procedimiento Civil, aplicable a la decisión sobre la nulidad
de las peticiones de los comisionados en un despacho
comisorio. Así mismo declaró la exequibilidad del último
inciso de la norma, en el entendido de que la carga procesal
que allí se impone no hubiere sido objetivamente imposible
de cumplir por razones ajenas a la voluntad del solicitante:
“En ese sentido, la disposición acusada del último inciso de la
norma demandada, para ser respetuosa de la Constitución,
debe ser interpretada y aplicada en forma razonable, de tal
manera que quien no puede cumplir con la carga procesal en
ella impuesta por circunstancias objetivas y justificadas, ajenas
a su voluntad, que le hacen imposible estar presente al inicio de
la diligencia, pueda alegar dicha circunstancia ante el juez
comisionado o ante el de conocimiento, en un momento
posterior al de la iniciación de la diligencia, de forma tal que
dicho juez pueda evaluar si es o no aceptable la invocación de
la nulidad de lo actuado por falta de competencia territorial en
un momento diferente al indicado en el inciso final acusado,
concretamente, dentro de los cinco días siguientes al de la
notificación del auto que ordena agregar el despacho
diligenciado al expediente. La disposición acusada será
declarada constitucional con este condicionamiento específico,
que mantiene la finalidad de la norma y conserva la carga
procesal que en situaciones generales y ordinarias es
razonable, pero permite que el juez valore si en una
circunstancia extrema, causas objetivas, justificadas y ajenas a
la voluntad de la parte interesada, hicieron imposible que dicha
parte estuviera presente al iniciarse la diligencia”
EL JURAMENTO ESTIMATORIO
Evolución del juramento estimatorio en la legislación Colombiana.
ss””
.
La Corte Constitucional ha reconocido esta diferenciación: “En el del
juramento estimatorio (art. 211 C.P.C.), la ley defiere al acreedor la
facultad de "estimar en dinero el derecho demandado" y, en el otro, en
el del juramento deferido por la ley o supletorio (art. 212 C.P.C.), se
faculta al juez "para pedir el juramento a una de las partes", a fin de
s
”
43
suplir una prueba que por renuencia de la parte contraria no pudo ser
practicada”.
El juramento ya se contemplada en la Ley 105 de 1931 (Código Judicial), el
cual consagraba una serie de disposiciones dentro del capítulo de
declaración de parte que constituyen un antecedente de la regulación del
juramento. En este sentido, el artículo 625 del Código Judicial señalaba
que: “La declaración jurada de una parte, cuando la ley autoriza a ésta
para estimar, en dinero, el derecho demandado proveniente de
perjuicios u otra causa, hace fe mientras esa estimación no se regule en
articulación suscitada a pedimento de la otra parte en cualquier estado
del juicio, antes de fallar”. Por su parte, en el inciso segundo del
artículo 625 se contempla una disposición muy interesante que resulta
el antecedente de la imposición de sanciones por una estimación
desproporcionada según la cual “si la cantidad estimada por el
interesado excede en más del doble de la en que se regule, se le
condena en las costas del incidente y a pagar a la otra parte el diez por
ciento de la diferencia”.
El Código de Procedimiento Civil consagraba el juramento estimatorio
señalando que el juramento de una parte dirigido a estimar en dinero el
derecho demandado tendrá el valor de prueba mientras no sea objetado,
permitiendo además que el juez ordene la regulación cuando considere
que es notoriamente injusta o sospeche fraude o colusión. Así mismo
imponía una multa cuando la cantidad estimada superara el doble de la
que resultare de la regulación:
””
.
La Ley 1395 de 2010 modificó el artículo 211 del Código de Procedimiento
Civil, exigiendo el juramento estimatorio cuando se pretenda el
reconocimiento de una indemnización, compensación o el pago de
frutos o mejoras. Adicionalmente, en armonía con la legislación
anterior, se le da valor probatorio cuando no sea objetado, permitiendo
además que el juez ordene la regulación cuando considere que es
notoriamente injusta o sospeche fraude o colusión. Finalmente se redujo
el margen para la aplicación de una sanción por exceso en la estimación
del cincuenta al treinta por ciento:
“Juramento estimatorio. Quien pretenda el reconocimiento de
”
una indemnización, compensación o el pago de frutos o
mejoras, deberá estimarlo razonadamente bajo juramento en la
demanda o petición correspondiente. Dicho juramento hará
prueba de su monto mientras su cuantía no sea objetada por la
parte contraria dentro del traslado respectivo. El juez, de
oficio, podrá ordenar la regulación cuando considere que la
estimación es notoriamente injusta o sospeche fraude o
colusión.
Si la cantidad estimada excediere del treinta por ciento (30%)
de la que resulte en la regulación, se condenará a quien la hizo
a pagar a la otra parte una suma equivalente al diez por ciento
(10%) de la diferencia”.
El juramento estimatorio en el proyecto de Código General del Proceso
””
[Link]
La exposición de motivos del Código General del Proceso señala dentro de las
principales modificaciones realizadas al procedimiento civil la
regulación del juramento estimatorio para la valoración de las
pretensiones con consecuencias concretas:
oo
y establece una primera redacción del artículo demandado en la cual se
consideraba como prueba, y se establecía el procedimiento para su objeción,
se permitía al juez ordenar de oficio la regulación cuando considerara que
existe fraude o colusión y se imponía una sanción del diez por ciento de la
regulación en caso de que la suma estimada excediere en el treinta por ciento
la que resulte en la regulación:
oo
”
o
o
45
e introdujo varias modificaciones al artículo 206, tales como la obligación de
discriminar los conceptos de la estimación, la adición de un inciso con
el objeto de evitar posibles maniobras que conllevan a evadir o eludir el
pago de dicho arancel con base en el cálculo real de las pretensiones y
de un inciso final que establece una excepción cuando el demandante
haga el juramento estimatorio de daños inmateriales con fundamento en
la jurisprudencia vigente al momento de presentar la demanda,
modificaciones que son explicadas detalladamente en la ponencia:
oo
La ponencia para primer debate en el Senado de la República explica de
manera detallada los objetivos y la regulación del juramento estimatorio
en el Código General del Proceso, destacando que permite agilizar la
justicia y disuade la interposición de demandas “temerarias” y
“fabulosas”:
o
oo””ssaa
De esta manera, en ningún modo puede señalarse que la figura del juramento
estimatorio sea nueva en nuestra legislación, pues existe desde el propio
Código Judicial.
ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO
Determinación de los cargos del demandante
o
”
s
a
47
El demandante señala que la exigencia de la realización de juramento
estimatorio como requisito para la admisión de la demanda vulnera los
derechos a la administración de justicia, al debido proceso y a la
defensa, pues establece una carga desproporcionada de realizar una
tasación anticipada de perjuicios que deberían poder tasarse durante el
proceso y no en una etapa previa en la cual se deberá contar con los
medios económicos especiales para su determinación, pues de lo
contrario se inadmitirá la demanda negándose el derecho a la
administración de justicia.
El juramento estimatorio no es una figura nueva en nuestro derecho procesal,
sino que ha sido un medio de prueba consagrado en nuestra legislación
desde el Código Judicial para facilitar la determinación de los
perjuicios. Esta figura además ha estado dotada de un procedimiento
especial para garantizar el respeto al derecho de contradicción y a la
igualdad de las partes, tal como estimó la Corte Constitucional en la
sentencia C – 472 de 1995 al analizar la norma que contemplaba este
medio de prueba en el Código de Procedimiento Civil:
“No advierte la Corte la discriminación alegada en perjuicio
del ejecutado, pues aun cuando las partes se encuentran
situadas en diferentes situaciones jurídicas y materiales -la de
acreedor y la de deudor- no obstante ello, las normas
procesales garantizan adecuadamente sus derechos al facilitar,
de una parte, la ejecución por perjuicios por el actor y, de otra,
la de controvertir la prueba de éstos por el deudor demandado.
Por lo tanto, mal puede hablarse de una eventual violación del
derecho de igualdad del ejecutado, pues ello sólo sucede
cuando las normas regulan de manera distinta situaciones de
hecho que son genéricamente iguales”.
El Código General del Proceso también establece un procedimiento
para garantizar el debido proceso y el derecho a la defensa en
relación con el juramento estimatorio, otorgando cinco (5) días a
la parte que hizo la estimación, para que aporte o solicite las
pruebas pertinentes y permitiendo que el juez decrete las
pruebas necesarias para tasar el valor pretendido si advierte que
la estimación es notoriamente injusta, ilegal o sospeche que
haya fraude, colusión o cualquier otra situación similar. Este
procedimiento es muy similar al contemplado en el Código de
Procedimiento Civil.
La modificación realizada por la Ley 1395 de 2010 y más
recientemente por el Código General del Proceso ha sido exigir
un juramento estimatorio en aquellos eventos en los que se
pretenda el reconocimiento de una indemnización,
compensación o el pago de frutos o mejoras. De esta manera, tal
como lo expresa el accionante, en la nueva legislación procesal
civil, el juramento estimatorio además de ser un medio de prueba
se ha convertido en un requisito de admisibilidad de la demanda
en algunos procesos, situación que según el actor restringiría el
derecho a la administración de justicia lo cual se agravaría con
las sanciones impuestas en el caso de la determinación inexacta
de las pretensiones contempladas al final de la norma.
Análisis de la constitucionalidad de la norma demandada.
ee
:
En primer lugar, es necesario que la norma atienda los principios y fines del
Estado tales como la justicia y la igualdad entre otros. En este aspecto,
esta Corporación ha considerado que los requerimientos relacionados
con la presentación de la demanda son cargas procesales que puede
válidamente determinar el legislador en los términos predichos con el
fin de darle viabilidad a la gestión jurisdiccional y asegurar la
efectividad y eficiencia de la actividad procesal:
..””
.
La finalidad de la introducción del juramento estimatorio en la
regulación procesal se mencionó en la ponencia para primer debate en
el Senado de la República del Código General del Proceso, en la cual se
señaló que “Esta institución permite agilizar la justicia y disuade la
interposición de demandas “temerarias” y “fabulosas”, propósitos que
claramente se orientan a los fines de la administración de justicia.
Por su parte, en la Sentencia C-157 de 2013, la Corte Constitucional
analizó el parágrafo del artículo 206 señalando que al aplicar los
parámetros establecidos por la jurisprudencia constitucional, para
determinar si la norma preveía una sanción excesiva o
e
.
”
49
desproporcionada, la Corte pudo establecer que la finalidad de
desestimular la presentación de pretensiones sobre estimadas o
temerarias resulta acorde con el ordenamiento constitucional, toda vez
que la norma demandada se refiere a las sanciones impuestas por la
falta de demostración de los perjuicios, no por su sobreestimación. Por
lo anterior estimó que presentar este tipo de pretensiones no puede
cobijarse ni en el principio de buena fe, que defrauda y anula ni en los
derechos a acceder a la justicia y a un debido proceso.
))))
. En este sentido, la norma demandada permite el
esclarecimiento de los hechos, pues el juramento estimatorio no
se trata de una determinación definitiva de lo reclamado, sino que
existe un proceso para su contradicción y en especial se le
permite al juez ordenar pruebas de oficio si advierte que la
estimación es notoriamente injusta, ilegal o sospeche que haya
fraude, colusión o cualquier otra situación similar, deberá
decretar de oficio las pruebas que considere necesarias para tasar
el valor pretendido. En este sentido, el juez es el garante de la
realización material de los derechos y de la primacía del derecho
sustancial sobre las formas.
En tercer lugar es necesario que la carga permita la realización material de los
derechos y del principio de la primacía del derecho sustancial sobre las
formas (artículo 228 C.P.). El juramento estimatorio tiene por objeto
precisamente hacer prevalecer la buena fe y la lealtad procesal sobre las
formas procesales, otorgándole un valor especial a lo señalado por las
partes. Por otro lado, en relación con la realización material de los
derechos deben tenerse en cuenta tres (3) circunstancias: (i) la
inexistencia de recursos económicos no impide la realización de un
juramento estimatorio, pues en caso de requerirse asesoria especializada
se podría solicitar un amparo de pobreza, (ii) la solicitud del amparo de
pobreza no implica una demora que pueda concluir en la prescripción o
en la caducidad de la acción, pues según lo dispuesto en el artículo 154
del Código General del Proceso la presentación de la solicitud de
amparo “interrumpe la prescripción que corría contra quien la formula
e impide que ocurra la caducidad” y (iii) según los artículos 2530 y
2541 del Código Civil, la prescripción de la acción puede suspenderse
en caso de imposibilidad absoluta de hacer valer un derecho, situación
que podría aplicarse en aquellos eventos en los cuales exista
)
)
imposibilidad temporal y justificada de realizar el juramento
estimatorio, con el objeto de hacer prevalecer el derecho sustancial.
ss
, frente a lo cual es necesario destacar que la norma tiene tres (3)
partes:
La primera parte se consagra en el inciso primero y desarrolla los
aspectos generales del juramento estimatorio, exigiendo su
realización cuando se pretenda el reconocimiento de una
indemnización, compensación o el pago de frutos o mejoras y le
otorga mérito probatorio. Sobre este aspecto, el actor señala que en
un test de razonabilidad y proporcionalidad se ve sacrificado el
derecho a acceder a la administración de justicia, pues la norma
demandada estableció una presentación obligatoria de experticios
como requisito de procedibilidad para acudir a la justicia ordinaria,
sin percatarse que ello desconoce la realidad del país, pues en
muchos casos el demandante o el demandado no cuentan con los
medios económicos para presentar el juramento estimatorio exigido
o para objetarlo.
Sin embargo, la ausencia de recursos económicos no constituye un
obstáculo para realizar un juramento estimatorio, pues en la mayoría
de los casos es el propio demandante quien conoce el valor de los
frutos, las mejoras y los perjuicios y si requiere de asesoría técnica
puede solicitar el amparo de pobreza, tal como dispone el artículo
152 del Código General del Proceso, según el cual “el amparo
podrá solicitarse por el presunto demandante antes de la
presentación de la demanda, o por cualquiera de las partes durante
el curso del proceso”.
De esta manera, tal como señalan algunos intervinientes, quien
pretenda presentar una demanda y considere necesario contar con
asesoría especializada para la determinación de los perjuicios puede
solicitar el amparo de pobreza para lograrla, lo cual salvaguarda su
derecho a la administración de justicia.
s
51
..””””aaaa
, que no solamente se condena penalmente, sino también con la
imposición de sanciones al interior del propio proceso civil a través del
sistema de responsabilidad patrimonial de las partes cuyo punto cardinal
es el artículo 80 de acuerdo con el cual “Cada una de las partes
responderá por los perjuicios que con sus actuaciones procesales
temerarias o de mala fe cause a la otra o a terceros intervinientes.
Cuando en el proceso o incidente aparezca la prueba de tal conducta, el
juez, sin perjuicio de las costas a que haya lugar, impondrá la
correspondiente condena en la sentencia o en el auto que los decida”.
En consecuencia, esta Corporación considera que la sanción
contemplada en el inciso cuarto del artículo 206 del Código General
del Proceso es proporcional, razonable y se funda en el principio de
lealtad procesal y en la tutela del bien jurídico de la administración
de justicia.
Por lo anterior, esta Corporación considera que la disposición
demandada es exequible por los cargos examinados en esta sentencia.
DECISIÓN
Con fundamento en las consideraciones precedentes, la Sala Plena de la
Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por
mandato de la Constitución,
RESUELVE:
PRIMERO.- ESTARSE A LO RESUELTO en la Sentencia C-157 de 2013,
respecto del parágrafo único del artículo 206 de la Ley 1564 de 2012.
SEGUNDO.- Declarar EXEQUIBLES los incisos primero, segundo, tercero,
cuarto, quinto y sexto del artículo 206 de la Ley 1564 de 2012 por los cargos
analizados en esta sentencia.
.
”
”
a
a
JORGE IVÁN PALACIO PALACIO
Presidente
MARÍA VICTORIA CALLE CORREA MAURICIO GONZÁLEZ CUERVO
Magistrado Magistrado
LUIS GUILLERMO GUERRERO ALBERTO ROJAS RÍOS
PÉREZ
Magistrado Magistrado
NILSON PINILLA PINILLA GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO
Magistrado Magistrado
Con salvamento parcial de voto
JORGE IGNACIO PRETELT LUIS ERNESTO VARGAS SILVA
CHALJUB
Magistrado Magistrado
Con aclaración de voto
MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ
Secretaria General
53
SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO DEL MAGISTRADO
GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO
A LA SENTENCIA C-279/13
SANCION POR JURAMENTO ESTIMATORIO INCORRECTO EN
CODIGO GENERAL DEL PROCESO-Procedencia de
condicionamiento (Salvamento parcial de voto)/SENTENCIA DE
EXEQUIBILIDAD CONDICIONADA-Procedencia en norma del
Código General del Proceso que sanciona el juramento
estimatorio incorrecto por excesos en sus pretensiones
(Salvamento parcial de voto)
Comparto la decisión de mayoría, excepto en lo relacionado con la no
inclusión, en la parte resolutiva, de un condicionamiento que deje a salvo de
la multa prevista en el inciso cuarto del artículo 206 del Código General del
Proceso, a quienes en la estimación desbordada de los perjuicios hayan
actuado movidos por hechos o motivos ajenos a su voluntad ocurridos a
pesar de su obrar diligente, en los términos que la Corte lo hizo en la
sentencia C-157 de 2013 al examinar el parágrafo del mismo artículo. Esto
por razones de elemental coherencia, pues si resultaba constitucionalmente
imperioso examinar tales circunstancias respecto de quien no prueba los
perjuicios que reclama y que estimó bajo juramento siéndole negada su
pretensión, con mayor razón se ha debido aplicar el mismo condicionamiento
a quien si prueba algo.
Expediente: D-9324
Demanda de inconstitucionalidad contra el
artículo 206 de la ley 1564 de 2012.
Magistrado Ponente:
JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB
Comparto la decisión de mayoría, excepto en lo relacionado con la no
inclusión, en la parte resolutiva de un condicionamiento, que deje a salvo de la
multa prevista en el inciso 4 del artículo 206 del Código General del Proceso,
a quienes en la estimación desbordada de los perjuicios que reclama, hayan
actuado probadamente, movidos por hechos o motivos ajenos a su voluntad
ocurridos a pesar de su obrar diligente como el que hizo la Corte en la
sentencia C-157 de 2013 al examinar el parágrafo único del mencionado
artículo. Consideré necesario ese condicionamiento por razones de elemental
coherencia, pues si resultaba constitucionalmente imperioso examinar tales
circunstancias respecto de quien no prueba, en lo más mínimo, los perjuicios
que reclama y que estimó bajo juramento y, por ende, es negada su pretensión,
razón por la cual se condicionó la interpretación del aludido parágrafo, con
mayor razón resultaba menester dicho examen y, consecuentemente, se ha
debido aplicar la misma regla (condicionamiento) para el caso del inciso 4
mencionado cuando el demandante, por lo menos, sí prueba un porcentaje de
los perjuicios estimados, así este no alcance el 50%. En síntesis, si cabe la
mencionada exoneración frente a quien no prueba nada, a fortiori, debe
tenerse en cuenta respecto de quien si prueba algo y si en relación con el
primer supuesto fue menester condicionar el entendimiento de la norma, como
efectivamente se hizo, en el segundo, con mayor razón, debió observarse
idéntico proceder. Si bien la Corte en esta oportunidad decidió incorporar
esas precisiones en la parte motiva creo que lo procedente era adoptar el
mismo condicionamiento realizado en la sentencia C-157 de 2013 en el
sentido de que la sanción prevista en el inciso 4 no procede “cuando la causa
de la misma sea imputable a hechos o motivos ajenos a la voluntad de la parte,
ocurridos a pesar de su obrar diligente” y que solo bajo ese entendido dicho
precepto era exequible.
Fecha ut supra,
GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO