TEMA 44. La Programación.
El Programa Individualizado de Ejecución de la medida y
el Programa Educativo Individualizado.
1. Marco legal.
La Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, Reguladora de la Responsabilidad Penal de los
Menores, trajo consigo un nuevo marco para la justicia de menores, y con ello entre las
múltiples novedades con respecto al anterior, un mayor repertorio de medidas que el
Juez puede imponer a los menores que se les haya imputado la comisión de algunos
delitos y/o faltas. La medida que nos ocupa es una de las novedades, recogidas en el
artículo 7.1. de la citada ley, situada entre la prestación en beneficio a la comunidad y
la amonestación, nos da una idea de la configuración y definición de la misma con
respecto a la restricción de derechos de los menores en la ejecución de la medida. Una
primera aproximación a su definición la podemos encontrar en el punto 19 de la
exposición de motivos: “...consiste en que el menor lleve a cabo actividades específicas
de contenido educativo que faciliten su reinserción social. Puede ser una medida de
carácter autónomo o formar parte de otra más compleja. Empleada de modo
autónomo, pretende satisfacer necesidades concretas del menor percibidas como
limitaciones de su desarrollo integral. Puede suponer la asistencia y participación del
menor a un programa ya existente en la comunidad, o bien creado por los
profesionales encargados de ejecutar la medida. “. El propio texto redunda en la
definición una vez en su articulado:” La persona sometida a esta medida ha de realizar,
sin internamiento ni libertad vigilada, actividades específicas de contenido educativo
encaminadas a facilitarle el desarrollo de su competencia social” (L.O. 5/2000 artículo
7.1.k).
En el reciente Real Decreto 1774/2004, de 30 de julio, por el que se aprueba el
Reglamento de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, en su artículo 21, dice
textualmente referido a la realización de tareas socioeducativas:
1. El profesional designado, después de entrevistarse con el menor para conocer sus
características personales, su situación y sus necesidades, elaborará el programa
individualizado de ejecución de la medida en el que expondrá las tareas específicas de
carácter formativo, cultural y educativo que debe realizar el menor, encaminadas a
facilitarle el desarrollo de su competencia social, el lugar donde se realizarán y el
horario de realización, que deberá ser compatible con el de la actividad escolar si el
menor se encuentra en el período de la enseñanza básica obligatoria, y, en la medida
de lo posible, con su actividad laboral.
2. Lo dispuesto en el apartado anterior será de aplicación para la ejecución de la
actividad socioeducativa prevista en el artículo 40.2.c) de la Ley Orgánica 5/2000, de 12
de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores.”
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P.I.E.M.
El Programa Individual de Ejecución de la Medida, se configura dentro del ‘sistema
penitenciario del menor’, como el elemento central de la intervención, pues en su
interior porta los instrumentos para la intervención concreta con el menor que se han
diseñado (relación de actividades y programas etc.), así como el cronograma y otros
herramientas indispensables: pero el PIEM no existe como ente abstracto, sino que se
elabora para cada supuesto concreto siguiendo las pautas o cauces legalmente
establecidos, lo cual no impide, como se ha referido, para que se puedan utilizar todos
los programas y avances que las ciencias de la conducta ofrecen a conseguir una mejor
y más amplia resocialización del menor siempre que se respeten sus derechos.
Consecuentemente, en todo lo que es la ‘gestión’ del PIEM se pueden diferenciar dos
momentos lógicos o fases: la fase de formulación y la fase de ejecución o
implementación.
El PIEM es una pieza muy importante en la fase de ejecución de la medida, ya que
constituye y es la “hoja de ruta” que ha seguir el menor para llevar a cabo y ejecutar la
medida impuesta. En él se diseña y programa lo que ha de ser el “trabajo” a desarrollar
por el menor durante el tiempo señalado en la sentencia.
Corresponde al Técnico de Reinserción la preparación y formulación del Programa
Individualizado cuando la medida es la de permanencia de fin de semana en centro (art
28) y en las medidas denominadas de medio abierto, art 7 Ley Orgánica de
responsabilidad penal de los menores, apartados de la E) a la L) y sería deseable que
también sucediera en los internamientos. Para realizar el citado PIEM el Técnico de
Reinserción, tiene habilitado un plazo máximo de 20 días. Durante el mencionado plazo
ha de realizar entrevistas al menor y a su familia, y acaparar cuantos elementos sean
necesarios para la identificación del problema; posteriormente con esos fundamentos,
establecer objetivos y diseñar estrategias, y por supuesto plasmar el documento PIEM.
Finalmente, someter el documento a la consideración de la Autoridad Judicial para
obtener su 'autorización', esto es a efectos de técnica de control, lo que significa que
aquélla, no debe ir más allá de determinar si su contenido se acomoda a la “orientación
educativa” que se ha señalado en la Sentencia.
En los supuestos de medidas cautelares, por analogía con la ordenación anterior, El
Reglamento determina que se ha de confeccionar y preparar un Modelo
Individualizado de Ejecución de Medida (MIEM), que servirá de hoja de ruta para
trabajar desde el inicio con el menor, que en dicho momento es presunto infractor, sin
tener que esperar a la Sentencia. Nada más se especifica al respecto, pero, a la hora de
establecer contenidos y estrategias de trabajo, ha de tenerse en cuenta la presunción
de inocencia del menor: habrá indicios de delito, pero aún no existe sentencia; esto es,
no existe condena
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El PIEM ha de incluir:
1) un contenido formal, el que precisa el artº. 22 de El Reglamento, a través del cual, de
alguna manera, se pretende reconstruir la situación del menor a la fecha de la
preparación del mismo en los ámbitos personal, familiar, social, educativo, formativo o
laboral y en los que se considere necesario incidir en la realización del diagnóstico y
pronóstico. Esos datos y otros elementos diferentes han de aparecer, con mayor o
menor extensión o amplitud en el documento PIEM, porque constituyen y son el
fundamento y la explicación del porqué del Proyecto global.
Además, es fundamental e imprescindible, que el PIEM fije los objetivos y las
estrategias de la invención con el menor. En efecto, el PIEM ha de precisar los objetivos
o metas que se pretenden conseguir con el Plan de trabajo, que han de traducir y ser la
'lógica' consecuencia del diagnóstico (y pronóstico) que resulte de lo anterior. Por su
parte los objetivos han de ser concretos, realistas, alcanzables y específicos, pero,
sobre todo, comprensibles para el menor y sus progenitores o tutores; genéricamente,
además están orientados, bien a mejorar sus capacidades psicosociales en sentido
amplio, bien a lo formativo (para tratar de enriquecer sus conocimientos y mejorar su
capacidad o preparación técnica o compensar sus carencias educacionales); e incluso
también, dirigidos directamente a la integración del menor en la sociedad, lo que
abona a que se incluyan en el propio PIEM también actividades de ocio, promoviendo
la participación en grupos deportivos, senderismo, culturales, etc. (Art. 7.1.B).
Asimismo, en los supuestos en los supuestos de internamiento: dentro del marco
normativo se fijarán los criterios de concesión de salidas del centro, el régimen de las
visitas, y cualquier posibilidad para contactar con otros ambientes favorables.
B) Es imprescindible que el PIEM disponga explícitamente las estrategias de la
intervención que se sustanciarán y traducirán en los programas específicos, proyectos o
pautas socio-educativas a desarrollar para alcanzarlos.
C) Finalmente en el PIEM, ha de figurar el cronograma correspondiente; o sea la fecha
limitada aproximada de cumplimiento del secuencial de metas…
2. Delimitación conceptual.
Va dirigida a subsanar déficits muy específicos de carácter socioeducativo, especial
mención que el propio texto de la Ley Orgánica hace referencia en el punto 20 de la
exposición de motivos, al distinguirla del tratamiento ambulatorio, comparando estas
dos medidas que “la diferencia más clara con la tarea socio-educativa es que ésta
pretende lograr una capacitación, un logro de aprendizaje, empleando una
metodología, no tanto clínica, sino de orientación psicoeducativa...”
Se puede aplicar sola o como complemento, de modo autónomo pretende satisfacer
necesidades concretas del menor percibidas como limitaciones de su desarrollo
integral. Cuando es como complemento no puede acompañarse con las medidas de
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internamiento ni libertad vigilada. A este respecto comentar que el legislador parece
que haga una excepción con la medida de permanencia de fin de semana, ya que
ofrece la posibilidad que el menor asista durante el tiempo de Programa de
permanencia en su domicilio o centro, la posibilidad de realizar tareas socioeducativas
asignadas por el Juez.
En cuanto a las actividades o tareas diseñadas, podemos encontrar que puede ser,
asistir y participar en un programa ya existente en la comunidad. En este sentido, el
punto 19 de la exposición de motivos de la L.O. 5/2000 da algunos ejemplos de
actividad educativa que puede acudir el menor:
- Taller ocupacional.
- aula de educación compensatoria.
- curso de preparación para el empleo.
- actividades estructuradas de animación sociocultural.
- talleres de aprendizaje para la competencia social, etc.
También el propio profesional asignado para la ejecución de la medida puede diseñar
“las tareas específicas dirigidas a subsanar las necesidades criminógenas detectadas en
éste. Para ello y previa a la elaboración del programa de ejecución de medida, el
profesional asignado a través de diversas entrevistas debe conocer las características
personales, su situación y sus necesidades. Es decir, debe realizar un rastreo y
delimitación de las necesidades de las que van a ser objeto de intervención, con el fin
último de desarrollar su competencia social y facilitar su integración social.
3. Objetivos generales.
1. Delimitar las necesidades criminógenas específicas que dificultan su desarrollo
psicosocial.
2. Favorecer su desarrollo integral.
3. Desarrollo de la competencia social del menor para un mayor ajuste en su entorno
social.
4. Realizar tareas de carácter formativo, cultural y educativo que fomenten su inserción
en la sociedad.
4. Principios metodológicos.
El Reglamento de la L.O. 5/2000, en su artículo 6, expone los principios inspiradores de
la ejecución de todas las medidas, en particular destacamos las siguientes:
1. Individualización: Intervención individualizada, cada intervención educativa tiene
sentido en sí misma en cuanto que cada caso hay que analizarlo e intervenir como si
“fuese único”, y aun pudiendo darse elementos compartidos con otros casos, las
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características individuales, familiares y sociales, son tratadas y ejecutadas para un
sujeto concreto.
2. Potenciación: tendrá que realizarse basándose en las potencialidades del menor y
teniendo en cuenta el análisis de las áreas carenciales del mismo, con objeto de
intentar subsanar aquellas lagunas deficitarias que, en los aspectos formativos,
culturales, de habilidades sociales y de interacción personal o familiar que tenga el
menor, y que le han llevado al conflicto social. Estas actuaciones se concretarán en un
Programa Individualizado de Ejecución de Medida que se elaborará a tal efecto y que
aprobará el Juez de Menores.
3. Normalización: Utilización de los recursos y programas normalizados que faciliten la
inserción social del sujeto en la sociedad.
5. Procedimiento de actuación y gestión.
(1) Se recibe en la Entidad Pública la sentencia. Puede ser "acta in voce". Debe
continuar el proceso y dejar la entrada de sentencia pendiente.
(2) Cuando se ejecuta una medida judicial, se mira si el menor tiene más medidas. En
caso de ser así, siempre se ha de cumplir la más grave. Si la medida actual es la más
grave, se suspenderá aquella que se le estaba aplicando. En caso de no ser así, la
medida actual se suspenderá hasta que pueda ser ejecutada.
(3) Para el inicio de la ejecución se requiere del Juzgado de menores: la ejecutoria y el
testimonio de particulares, informes técnicos que obren en la causa y la identificación
del letrado.
(4) Una vez recibida sentencia (o acta en su caso), se le remite al equipo de
intervención de medio abierto antes de 24 horas desde la recepción en esta Entidad
Pública, quien en un plazo no superior a 48 horas desde su recepción designara
profesional responsable de la ejecución de la medida.
(5) A partir de la designación del educador, se citará al menor al objeto de realizar su
P.I.E.M.. El menor se citará en legal forma ya que la no presentación a dicha cita, podría
incurrir en un posible incumplimiento de medida. En sentencias firmes lo hará el
Equipo de Intervención de Medio Abierto a través de la primera visita domiciliaria,
quien firmará la citación. En actas "in voce" lo realizará el Técnico de Apoyo al Juzgado
de forma inmediata.
(6) Dicha citación debe constar: expediente de reforma, fecha, hora de la cita y
profesional designado que ejecuta la medida. En caso de que el menor no acudiese,
intentar distintas acciones de rescate hasta que se considere que ya ha tenido
suficientes oportunidades educativas y pasemos a informar de ello al Juzgado de
Menores y al Ministerio Fiscal (plazo de 20 días).
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(7) Desde la primera entrevista hasta la elaboración del PIEM, el educador utilizará
distintas técnicas al objeto de explorar las necesidades criminógenas del sujeto:
vaciado de expediente, entrevista, Inventario de necesidades, etc... Todo ello será
recopilado en una carpetilla diseñada que unificará la información relevante del sujeto.
(8) Recibir / Realizar PIEM: En que el profesional designado expondrá "la situación
general detectada, los aspectos concretos referentes a los ámbitos personal familiar,
social, educativo, formativo o laboral en los que se considera necesario incidir, así como
las tareas socioeducativas que el menor deberá seguir. También propondrá la
frecuencia mínima de asistencia al programa diseñado o propuesto, que posibilite el
seguimiento y el control de la medida.
(9) Remitir PIEM al Juzgado de Menores: "El PIEM se comunicará al juez competente
para su aprobación. Si el juez rechazase, en todo o en parte el programa propuesto, se
someterá a su consideración uno nuevo o la modificación correspondiente al anterior.".
Recibido auto de aprobación se citará al menor para el inicio del PIEM, en caso de no
recibir la aprobación, a los siete días de su remisión se dará entendido como aprobado
e iniciará la medida.
(10) El primer día de ejecución de la medida será la fecha de comienzo efectivo de la
realización de las tareas socioeducativas propuestas en el P.I.E.M.
(11) "Durante la ejecución de la medida, la entidad pública remitirá al juez de menores
y al Ministerio Fiscal, los informes de seguimiento. Su contenido será suficiente, de
acuerdo con la naturaleza y finalidad de cada medida; para conocer el grado de
cumplimiento de ésta, las incidencias que se produzcan y la evolución personal del
menor". La periodicidad será trimestral. Independientemente de la norma tanto el juez
de menores como el Ministerio Fiscal podría requerirlos siempre que lo considerase
oportuno o constará en sentencia una periodicidad distinta.
(12) "Una vez cumplida la medida, el educador designado elaborará un informe final
dirigido al juez de menores y al Ministerio Fiscal, en el que además de indicar dicha
circunstancia se hará una valoración de la situación en la que queda el menor".
(13) Si el menor no cumple los objetivos del PIEM se le puede citar en el Servicio de
Ejecución de Medida de Menores para informarle del posible incumplimiento de la
medida y sus consecuencias.
(17) Si no se llega a acuerdos se notificará al juzgado y al Ministerio Fiscal del
incumplimiento. En algunas ocasiones, y valorando que se le han dado suficientes
oportunidades, y dadas las circunstancias personales del menor, no se le cite y se
remita el informe de incumplimiento al juzgado y al Ministerio Fiscal.
(18) En cualquier momento de la ejecución puede generarse un informe de incidencias:
recoger cualquier circunstancia extraordinaria que afecte al desarrollo de la ejecución
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de la medida o se considera que el Juez de menores debe estar informado al objeto del
control de la ejecución. o solicitar el cese de la ejecución.
La evaluación del programa se llevará a cabo a través de la valoración realizada bajo los
criterios de la supervisión de la Unidad de Medio Abierto junto con el Técnico de
Gestión de Programas del Servicio de Ejecución de Medidas Judiciales de Menores.
6. Programa Educativo Individualizado (P.E.I.)
“El Programa Educativo Individual (PEI), es una herramienta de mucho valor
pedagógico, el mismo se constituye en el elemento fundamental para la planificación
de los servicios, recursos y apoyos en la Educación Inclusiva.
El 24 de junio de 2006, “Por el cual se adopta en todos los centros educativos públicos
del país el Programa Educativo Individual (PEI), para favorecer la accesibilidad y
adecuaciones curriculares de los estudiantes con necesidades educativas especiales a
los contenidos de los aprendizajes”.
Este documento instaura la ruta a seguir en la atención pedagógica a los estudiantes
en los centros de educación inclusiva. Se refiere a los logros o aprendizajes que los
estudiantes han adquirido, los objetivos que se han establecido, las metas que el
estudiante puede alcanzar y todo un proceso con actividades y la participación de todo
un equipo de profesionales.
El PEI, tiene la ventaja que facilita la planificación, la participación de los miembros de
la comunidad educativa y permite la comunicación entre los padres y demás
profesionales involucrados en la educación del menor y su inclusión educativa en aulas
regulares junto a sus pares, en igualdad de oportunidades y condiciones.
Para la elaboración del PEI será importante el apoyo en el sistema de evaluación y
registro en acogimiento residencial, tanto por la evaluación previa que permite
localizar los objetivos a trabajar por la facilidad de evaluar de manera continua, dentro
de este sistema, los objetivos propuestos. En el PEI deberán participar activamente los
niños y especialmente los adolescentes, tomando conciencia de su situación y de lo
que se pretende en nuestro trabajo con ellos.
Los objetivos establecen los resultados a alcanzar con la intervención del equipo
educativo del centro. Trata de describir la situación futura deseable, el cambio que se
desea conseguir en el niño, niña o adolescente.
El anunciado del objetivo debe permitir comprobar su logro, utilizando expresiones
que se refieran a cambios visibles y medibles del modo mas objetivo posible.
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En las actividades, detalla el tipo de intervención a desarrollar para alcanzar cada
objetivo. Puede tratarse de técnicas concretas (dinámicas de grupo, juego de roles,
dramatización, etc.), diseño de modificación de conducta (estableciendo sistemas de
refuerzo o incentivo, aprendizaje por modelos, etc.), entrenamiento con determinados
programas (de habilidades sociales, de independencia, de autocontrol etc.) o cualquier
otro diseño de experiencia educativa. Las actividades deberán detallar aspectos
temporales como la frecuencia y la duración que se estime necesaria para su
desarrollo.
En los recursos, se recoge el tipo de recursos tanto humanos como materiales y
contextuales que son necesarios para estas actividades. Se trata de la cuestión de
quién lo va a hacer, con qué y dónde se va a hacer.
Deberán participar según su edad y capacidad, tanto en la elección de objetivos como
en la valoración de los logros, salvo que alguno de estos objetivos se refiera a aspectos
de su desarrollo que por algún motivo no convenga a trabajar abiertamente con los
niños y jóvenes.
7. EL PROGRAMA.
El programa es una guía de trabajo compuesta por una serie de recomendaciones
sobre acciones secuencializadas, dirigidas a la consecución de unos objetivos. Las
partes fundamentales que debe tener el diseño de un programa son:
1. La fundamentación. Se justifica la necesidad que la origina, haciendo referencia
a los objetivos generales de la planificación estratégica de la que surge. Se
especifica la realidad que pretende modificar, detallando su distribución en la
comunidad y entre los colectivos que la componen. Otros aspectos que deben
incluirse son: hipótesis o acciones justificadas que se recomiendan para el
cambio; recursos necesarios para las actuaciones recomendadas; y elección del
camino preferente, teniendo en cuenta los recursos disponibles.
2. Un programa. Suelen ser generales y específicos. Cada uno de los generales,
dará lugar a objetivos específicos. Existe un conjunto de elementos que deben
ser precisados a la hora de definir los objetivos del programa:
- Los resultados esperados.
- Los criterios de éxito o fracaso.
- La delimitación temporal para la obtención del objetivo. La población diana del
objetivo.
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- El ámbito de aplicación del programa.
3. Prioridades: han de formularse tomando como referencia los fundamentos del
programa, sus objetivos específicos que tendrán que ver con la situación
cuantitativa y cualitativa de las necesidades y con los recursos disponibles.
4. Estructura de recursos, especificando los recursos disponibles, así como su
destino especifico (cómo se va a organizar el equipo técnico, jerarquías,
funciones. Toma de decisiones, organización de las instalaciones, organización
del presupuesto, protocolos, metodologías…) Este punto va a ser clave en el
programa.
5. Proyectos: Pueden enunciarse proyectos que se considere necesario
desarrollar, aunque solo se enuncien de forma genérica. Para concretarlos más
adelante.
6. Evaluación: deben definirse las estrategias de evaluación del programa
(metodología, recursos, responsables…) así como las variables e indicadores y
los correspondientes soportes para la recogida sistemática de información.
8. Los Programas Individuales.
Los programas individuales contienen el diseño del proceso educativo del sujeto, en el
que se detalla una síntesis de la evaluación de las áreas de funcionamiento individual y
de adaptación al contexto, una justificación de los objetivos a alcanzar y las actividades
y recursos necesarios para conseguirlo. Los elementos del programa estarán sujetos a
la temporalización y se establecerá un seguimiento continuo.
8.1. La evaluación inicial
Esta implica un análisis del contexto donde se va a llevar a cabo la intervención, como
parte integrante de la primera fase de este proceso, puesto que todo programa debe
tener presente el entorno en el que se va a intervenir. Para que el programa pueda
desarrollarse de la manera más óptima, deberá ajustarse el máximo posible a sus
características y necesidades, y para ello, deberá conocer esas características y
necesidades.
La evaluación inicial también ayudará a:
- Planificar la intervención.
- Prevenir ciertos niveles de riesgo.
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- Determinar si la intervención es realmente necesaria para ese contexto.
- Identificar núcleos de problemas.
- Asegurar que la intervención responde a las necesidades del sujeto.
- Desarrollar competencias y potencialidades.
8.2. El diseño de los programas.
Será a partir de esa evaluación inicial, consensuada entre todos los agentes educativos,
de donde se obtenga la base para la formulación de los objetivos del programa puesto
que éstos se derivan de las necesidades o competencias que pretendamos desarrollar.
Los objetivos del programa serán el punto de referencia para el diseño y la evaluación
del programa.
Una vez priorizada la necesidad educativa, se elabora el marco teórico del programa,
donde se analizan todas y cada una de las variables que conforman la necesidad
educativa.
En el marco teórico se clarifica la necesidad educativa desde el punto de vista de la
intervención, se repasan los enfoques o modelos que tratan de dar respuesta al
problema y la manera de abordarlo desde un enfoque educativo.
Una vez analizado el problema y estudiadas las variables que lo conforman y elegida la
metodología de intervención, se diseñan las actividades del programa. Las actividades
del programa deberán permitir trabajar con los contenidos analizados.
Otro elemento del diseño del programa es la previsión de recursos necesaria para la
implementación del mismo. Todo programa deberá tener presente los recursos
materiales, humanos y funcionales necesarios para llevar a buen término la
intervención.
Algunos autores incluyen también dentro de esta fase de la previsión de las estrategias
necesarias para la evaluación del programa. La evaluación debe estar presente en
todas las fases del programa, constituyéndose como un elemento primordial de todo
programa.
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