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La Edicion Bach 2000

Este documento resume dos nuevas ediciones completas de la obra de Bach que pronto estarán disponibles, la edición Bach 2000 y la de Hanssler. Discuten la historia de las interpretaciones de Bach y los intérpretes destacados como Harnoncourt, Leonhardt y Koopman. También analizan cantatas seculares y religiosas específicas, señalando fortalezas y debilidades en las interpretaciones.

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La Edicion Bach 2000

Este documento resume dos nuevas ediciones completas de la obra de Bach que pronto estarán disponibles, la edición Bach 2000 y la de Hanssler. Discuten la historia de las interpretaciones de Bach y los intérpretes destacados como Harnoncourt, Leonhardt y Koopman. También analizan cantatas seculares y religiosas específicas, señalando fortalezas y debilidades en las interpretaciones.

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ESTUDIO

LA EDICIÓN BACH 2000


1. LA MÚSICA VOCAL

L
os partidarios de la llamada "crisis del altibajos y la decisión, tan controvertida en violetta, o los del propio Harnoncourt con
disco" deberían reconsiderar su postu- su momento, de emplear muchachos solis- el chelo piccolo; en el espectro opuesto, el
ra o por lo menos explicarla de modo tas -salvo en las cantatas BWV 51 y 199- flautista Stastny suele presentar un sonido
más amplio y coherente, capaz de dar para las tesituras agudas y en los coros, poco limpio.
cuenta de un fenómeno como el que gesto radica] que el tiempo ha ido atempe- Uno de los juicios que más ha cambia-
atañe a la música de Bach. En breve, rando y, por ejemplo, Koopman no ha leni- do en el último cuarto de siglo acerca de la
va a haber disponibles dos colecciones dis- do necesidad de adoptar para su serie de producción de Bach afecta a la parcela de
cográflcas de la obra completa del cantor, la Erato. Las interpretaciones tienen por lo co- las cantatas profanas, que sólo ahora son
presente de Teídec, que ya se encuentra en mún un nivel de calidad muy alto, aun apreciadas por sí mismas. Anteriormente,
el mercado, y la de Hanssler. todavía en cuando haya algún desacierto concreto o se estas obras eran mal comprendidas, sobre
curso de publicación. Por supuesto que se aprecie algo de cansancio hacia el final (ca- todo si contaban con números que hubie-
trata de algo que afecta a un crecimiento de so del Concenlus musicus en la BWV ¡92). ran sido luego reutilizados, por medio del
la industria, pero también al arte interpreta- método paródico, en partituras religiosas.
tivo que es su razón tle ser Las sucesivas En el reparto de la labor, de Harnon-
court se suele destacar su empeño cons- Una nueva imagen de Bach como músico
ediciones Bach, que comenzaron en tiem- integral, y no únicamente el beatífico "hom-
pos del LP con la propuesia de Archiv, han tructivo, su capacidad para resaltar las sime-
trías formales y, por supuesto, la energía, bre de Dios" que quisieron pintarnos los
ido evolucionando desde antologías más o biógrafos de finales del XIX y principios del
menos representativas hasta estas dos posi- por momentos arrolladura -como en la
BWV 19-; asimismo, la continua indagación XX, surge también en estas composiciones,
bilidades de opera omnia. A grandes rasgos, incluso las escritas para honrar más desca-
tal cosa no hubiera sido posible sin dos pro- tímbrica y su inquieta postura anticonven-
cional. Leonhardt, más austero, no de|a de radamente a los poderosos de la época. Pe-
cesos subyacentes igualmente importantes, ro para Bach, como afirma Klaus Eidam en
el aprecio público de un sector cada vez obtener, por medio de un gesto interpretati-
vo de mayor economía de medios, un dra- su interesante biografía, toda música era
más amplio de la creación bachiana y el in- funcional y Ja calidad del arte se obtenía
terés creciente de los intérpretes por la tota- matismo o una elocuencia apropiados.
con un trabajo en profundidad, no por el
lidad de este repertorio. Entre los solistas, adquieren protagonis- condicionamiento del tipo de acto social al
mo Equiluz, Esswood y Egmond (éste tanto que estuviese dirigida.
La edición titulada Bach 2000 contiene por voz como por comprensión de la retó-
buena parte de la historia de la corriente rica barroca), aunque también deba recor- El volumen quinto (11 CDs} recoge un
auténtica, como es el caso del gran proyec- darse la línea rota de Hunenlocher (BWV buen número de cantatas seculares proce-
to de registro de las cantatas sacras o los 97). Así, encontramos a Egmond con Alte- dentes de la serie de Koopman para Erato
oratorios por Harnoncourt, y no sólo en to- na en una BWV 33 excepcionaimente bien en curso de publicación. Algunas composi-
mas ya añejas sino por medio de proyectos cantada y a Esswood en una febril lectura ciones las conocemos en su versión religio-
muy recientes, como la música para órgano de la BWV 35 o, de nuevo, en otra actua- sa, como la BWV 134a, interpretada aquí
por Koopman. El precio de lanzamiento en ción sobresaliente en la BWV48. con levedad, y la BWV 173a, donde lo ce-
oferta permite adquirir la colección en algu- Cabe resumir un pequeño catálogo de remonial se conviene en puto goce musi-
nos comercios a un poco menos de mi! pe- instantes de menor rendimiento: las dificul- cal. Es interesante advertir que una inter-
setas el disco. La edición contiene también tades de las trompas en la BWV 1!2, la pretación como la de kh bin in mir verg-
el libro 24 Invenciones sobre Johann Sebas- confusión de voces en la BWV 122, el mis- nügt BWV 204 tienda, por su contenido
tian Bacb de Wolfgang Sandberger, en tra- mo escollo en e! coro en la BWV 20, las moral, un puente entre el universo religioso
ducción castellana de José Miguel Baena, y borrosidades de la flauta en la BWV 11, los y el profano. La soprano Larsson y Koop-
un CD con ejemplos de la tradición inter- desajustes en la BWV61, los problemas téc- man la proponen de manera muy contrasta-
pretativa de la Pasión según san Maleo. Un nicos del ejecutante de ciarino en la BWV da. Pero aun las obras que podríamos con-
único inconveniente: el diseño se ha im- 24 y la pérdida de empaste del Leonhardt siderar más comprometidas en el panegíri-
puesto sobre las razones prácticas y en vez Consort en la BWV 22. No puede negarse co al poder constituido, como Preise dein
de las cajas habituales para guardar los dis- que los muchachos soprano dañan varias Gtücke, gesegnetes sachsen BWV215, ganan
cos, estos se agrupan en voluminosos e in- interpretaciones {BWV 14, 21 -aunque en nueva dimensión musical; a través del bri-
cómodos cubos. llo, ciertamente, mas con el acceso a
una atmósfera jubilosa. Otro tanto
Los cuatro primeros álbumes (60 acontece en Auf, scbmettemde Tone
CDs) contienen las cantatas religiosas der muntem Trompeten BWV 207a,
en la ya histórica interpretación de aunque esta vez flojee un tanto el te-
Hamoncourt y Leonhardt. Sobre esta nor Prégardien.
serie el lector puede acudir al comen-
tario suscitado por su primera reedi- La versión de Tónet ihr, Pauken!
ción económica (SCHERZO n°6l, ErschaUet, Trompeten! BWV 214 es
enero-febrero 1992, págs. 54-55); na- importante no sólo por lo que ilustra
turalmente, un traba|o de semejante del Oratorio de Navidad, al que pasa-
envergadura, efectuado de 1971 a ron varios numeras. A la violencia del
1989 -Rilling se adelantó con instru- coro inicial, le sigue el contraste del
mentos modernos (1969-1984)- es sosiego de las arias. En Geschwinde,
susceptible de progresivos acerca- íbr wirbelnden Winae (La disputa de
mientos, pero lo que parece induda- Febo y Pan) BWV 201, defiende Bach
ble es la trascendencia para esta parte su propia visión estética (los conoce-
del corpus bachiano, que sólo desde dores) contra los avances de los jac-
entonces puede considerarse bien en- tanciosos ignorantes. Koopman reali-
tendido. Un hecho incontestable es la Nikolaus Harnoncourt JUNCWUTH za casi una puesta en escena por me-
adquisición a lo largo de la singladura de dio de las caracterizaciones presentadas en
una sonoridad más fidedigna para la or- esta cantata se compense por el sentido trá- las arias. Entre el humor soterrado y un
questa bachiana, coloreada por oboes de gico alcanzado-, 28, 31 52, 74, 77), aun- cierto clima onírico se mueve la aproxima-
amor y de caza, flautas de pico, violas de que sea igualmente factible descubrir algu- ción a lajit uns sorgen, íap uns machen
amor o da gamba, violonchelos piccolos, na prestación magnífica (.BWV 41). Por lo BWV213-
trombas da tirarsi, etc. que respecta a algunos solos instrumentales
obligados, muchos son extraordinarios; así, La versión de Zerreifiet, zenprenget,
Como es natural, la colección contiene Brüggen a la travesera ojosef de Sordi a la zertrümmert die Gruft BWV 205 de Hat-
ESTUDIO

noncourt es casi revolucionaria, radical en función de una mayor calidad de sonido y la segunda grabación (1995) de Hamon-
su poderosa sonoridad. En la tradición ini- de una posible mejora artística. Precisamen- court, postergando la primera (1970), de ás-
ciada por el Coliegium Aureum, la lectura te, la elección de la segunda versión (1986) pero dramatismo y ejecución algo defectuo-
extraordinaria de Hamoncoun de Scbweigt de Hamoncourt de la Misa en si menor pue- sa, en favor de este logro más depurado y
stiüe, plauaert nicbt BWV 211 incide en sus de comprenderse en razón de su mepor so- flexible, puntero en la discografia, que no
elementos teatrales mediante un humor ex- nido y su ejecución instrumental más redon- desatiende el lado retórico y está muy aten-
trovertido. Hamoncourt logra una enfáti- to a la progresión de ¡o narrado.
ca y suntuosa en lo sonoro Was mir be- Hamoncourt grabó el Oratorio de Na-
bagl, ist nurdie muntre Jagd! BWV 208, vidad BWV 248 en 1972, redondeando
con pocas dudas la versión más destaca- una versión colorista y variada, expresi-
da de la fonografía de la obra. Humor, va y fiel a las condiciones diarias en las
rusticidad y vitalidad pueden encontrar- que vivió la música de Bach.
se en Mer babn en neue Oberkeel BWV
212, también a cargo de Hamoncourt. El Oratorio de Pascua BWV 249 está
representado por la versión muy re-
Otras versiones de diversa proceden- ciente (1998) de Koopman, capaz en
cia completan el grupo de las cantantas esta obra lo mismo de la brillantez que
profanas. Vereinigte Zwielracht der de la delicadeza.
wecbsetnden Saiten BWV 207, que con- El Salmo BWV 1083 documenta el
tiene materiales que pueden encontrarse interés de Bach por la música de Per-
igualmente en el Primer Concierto de golesi, pues se trata de una adaptación
Brandemburgo, está interpretada, por de su Stabat Mater. La versión, proce-
Música Antiqua Kóln, el coro Ex Tempo- dente del sello Symphonia, es algo tí-
re y dirección de Reinhard Goebel, de mida, pero suficiente.
modo brillante y nervioso, pese a que el Las tres arias de la versión de 1725 de
tenor Christoph Genz y el contratenor la Pasión según San Juan, por Schreier,
Axel Kóhier no se encuentren al nivel quedan obviamente fuera de contexto,
del resto de los músicos. Desafortunada- mas cumplen con la función de comple-
l m Koo man
mente, Schleicht, spielende Wellen BWV P BOdGGSEVE tar nuestra información enciclopédica
206 no cuenta con una versión que respon- sobre Bach. Resulta especialmente inteaía
da a las exigencias de la edición: la pastosa da que la anterior, registrada en 1968, pri-
mera de la obra con instrumentos históricos. la primera, cantada por Olaf Bai.
y mal cantada de André Rieu, con la Or-
questa de Cámara de Amsterdam, supone Sin embargo, aun cuando esta relectura, El séptimo álbum (7 CDs) se abre con
un retroceso estilístico notable en el marco mucho más refinada que el primer acerca- los Moteles BWV 225-230, que cuentan
de la entrega de las cantatas profanas. Una miento, no pueda considerarse en absoluto con la expresiva y vigorosa lectura de Har-
alternativa en solitario muy digna de tener- fallida y represente un documento idóneo noncourt.
se en cuenta es la dirigida por Frieder Ber- del estado de la cuestión interpretativa -me- Una novedad importante es la graba-
nius en Sony. nos radical- de esta obra a mediados de los ción de los Corales, de los que no existía
ochenta, ha cedido algo en audacia y fres- una interpretación tan completa, al tiempo
El estilo interpretativo en Weicbet nur, cura con respecto a la primera. que solvente. Gritton investiga este corpus,
betrüble Scbatien BWV 202, por Giebel y En cuanto a las Misas breves BWV 233- en general inexplorado, al tiempo que
Schroder, ha envejecido pero ya es reco- 236 (y fragmentos), no se ha puesto en trascendental, pues aquí se reúnen muchas
nocible dentro de las coordenadas que en- marcha un nuevo acercamiento fonográfico de las raíces de la música bachiana, me-
lazan con el presente. Hay un solo de e, infortunadamente, la antigua lectura de diante aproximaciones todo lo diferencia-
oboe muy notable en el aria inicial. A ni- Corboz (1974) del fondo de Erato suena doras que es posible de estos microcos-
vel parecido se sitúa Non sacbesía dolare hoy mortecina y opaca, ampulosa y de rit- mos. Canto intimista para piezas mínimas
BWV 209, por Giebel y Leonhardt. Amore mos mecánicos. pero que perfilan una imagen nítida de
traditore BWV 203, por Villísech y Leon- No hay muchas grabaciones de calidad Bach como armonizador.
hardt (1967), sufre una versión engolada a las que acudir para la primera versión Siguiendo con el plan de dignificación
del cantante. del Magníficat, en mi bemol mayor BWV de la música ocasional de Bach, se brin-
E! apéndice recoge algunas cantatas re- 243a. La edición ha incorporado la lectura dan 32 Canciones del libro de Scbemelli,
ligiosas por Koopman, no grabadas en la de Simón Presión, procedente de Decca donde la intervención del compositor fue
serie de Hamoncourt y Leonhardt casi L'Oiseau-Lyre y en origen junto al Gloria muy variable. Entre lo cultista y lo popular
siempre por dudas de autoría. Versión jubi- RV 589 de Vivaldi, con interpolaciones se mueven estas obritas, a las que Prégar-
losa y de brillante coralidad de Singet dem muy navideñas, pero no mucha brillantez dien responde con un lirismo intenso y
Herm ein neues Lied! BWV 190, el Gloria y aun irregularidades en el nivel de canto sencillo; Mertens, por su parte, dramatiza y
in excelsis Deo BWV 191 recoge un estado de los solistas. está más afectado. Incluso los Corales de
anterior del Gloria de la Misa en si menor y El otro Magníficat, mucho más difundi- boda BWV 250-252, por Koopman, aun en
es notorio cómo Koopman saca un gran do, en re mayor BWV 243, está representa- su pequenez, cobran el sentido de instan'
partido a las diferencias. Ihr Tore zu Zion do por la grabación de Hamoncourt de táneas de la vida diaria.
BWV 193 se conserva de modo fragmenta- 1984, que se decanta a fondo en favor de la El motete OJesu Cbrist, meins Lebens
rio, pero el trabajo de reconstrucción de brillantez de la obra. El Chorus Viennensis Licbt BWV 118, porjürgens, suena añejo y
Koopman y su recreación logran un con- incurre en pasajes aigo opacos, pero a cam- masivo. También pertenece a una etapa in-
vincente aspecto bachiano. bio las prestaciones solistas -en especial las terpretativa superada el Quodiibel BWV 524
Los complementos proponen una dese- de Equiluz y Esswood- son excebas. por Leonhardt (interpretación que ya reco-
quilibrada lectura de Scbwingl Jreudig eucb Aunque en el año 2000 se cumplirán gía la Edición Leonbardt), en lectura débil y
empor BWV 36c, por Peter Schreier con la treinta del registro de la Pasión según san de escaso humor. Se complementa este vo-
Orquesta de Cámara de Berlín, y una an- Mateo por Hamoncourt, su acogida en es- lumen con extractos procedentes del Cua-
quilosada y romanticoide del aria de que ta colección está plenamente justificada. derno de Anna Magdalena Bacb, en la ver-
consta Bekennen witl icb seinen Ñamen No se trata tan sólo de un testimonio his- sión de Tragicomedia, dirigida por Stubbs,
BWV 200, a cargo de Barbara Scherler y tórico de capital importancia de la nueva con empleo de órgano, arpa, laúd o viola
FritzWemeríErato, 1967). actitud que vino a romper con una tradi- da gamba, en una recreación tal vez fanta-
ción interpretativa fosilizada, sino una re- siosa de lo que podía ser la música de con-
La sexta caja (14 CDs) contiene las gran- sumo doméstico en casa de los Bach. Des-
des obras corales; pasiones, oratorios y mi- creación por completo vigente por lo que
concierne a ia restitución de la arquitectu- de luego, continúa siendo preferible la anti-
sas. Para las cuatro obras mayores se ría re- gua versión de Ameling y Leonhardt
currido a las versiones clásicas de Harnon- ra, la lectura directa del manuscrito -limpio
aquí de alteraciones espurias-, la dramatur- (Deutsche Harmonía Mundi).
oourt, prefiriéndose la segunda vereión, en
caso de existir, lo que ocurre con la Misa en gia y el color de la obra.
si menor y la Pasión según San Juan, en La Pasión según San Juan se ofrece en Enrique Martínez Miura
D I S C O S
ESTUDIO

LA EDICIÓN BACH 2000


2. LA MÚSICA PARA TECLA

P
rosiguiendo con el comentario de la Ahora bien, Koopman es siempre un in- los flautados en su primer tiempo y un fra-
edición bachiana completa de Tel- térprete sumamente personal, como de- seo suelto, mas no cortante o forzado, en
dec, le loca ahora e] rumo a los vo- muestra al llegar a las obras más difundi- el cuarto.
lúmenes octavo a décimo; es decir, das, tocatas y fugas o preludios y fugas. Pe- El Orgel-Bücblein posee una evidente
la producción, crucial para el reper- culiaridades aparte -como el ornamento ini- funcionalidad pedagógica; la sencillez de
torio en la especialidad y para el dis- cial en la BWV 565-, lo cierto es que el la- las composiciones facilita a Koopman la
currir histórico de los instrumentos respec- do arquitectónico de las composiciones está posibilidad de concentrarse en la dimen-
tivos, dedicada al órgano y al clave. plenamente logrado. El contraste entre la sión poemática. Hay variedad de registros
La música organística está a cargo de primera parre de la obra y su consecuente y caracteres, sin que se pierda de vista el
Ton Koopman, que tañe diversos instru- es otro factor determinante de las versiones. sentido unitario del conjunto. Se alcanzan
mentos europeos de época de Bach o muy E¡ empleo del pedalero en la toccata de la contrastes indicativos de la extensa varie-
próximos a la misma. Se trata seguramente BWV 540 es sensacional, así como la ani- dad creadora bachiana: atmósfera poética
de uno de los álbumes mis coherentes de mación rítmica en la fuga de la BWV532, (In dulcí jubilo BWV608I, sonoridad pode-
la edición, por la homogeneidad de plante- El artista expone la tercera pane del rosa Uobí Gotl, ihr Cbristen, allzugleicb
amiento que da el hecho de confiarse a un Claiier-Übung según el orden de la edi- BWV 609) e intimidad reflexiva (Jesu, mei-
solo intérprete. También por su carácter ción en vida de Bach, que presenta en pri- neFreudeSWVeiO).
exhaustivo, ello unido a la fidelidad estilís- mer lugar el preludio BWV 552, 1, sigue Nuevamente es la riqueza de registros y
tica y elevada altura estética, lo que la con- con los Preludios corales BWV 669-89 y ambientes -subordinados a una plasmación
vierte en una de las grabaciones integrales los Duelos BWV 802-5, para culminar con poética- el logro principal del siguiente
más recomendables de este corpus, tal vez la fuga BWV 552, 2, a modo de clausura CD. Koopman evidencia asimismo sus mu-
la que más. del amplio recorrido. Pot medio del im- chos recursos para el arte de la variación
En el primer CD encontramos un em- presionante Silbermann de Friburgo, dota- instrumental y para entender una retórica
pleo inteligente y virtuosístico de las posi- do de unos graves impresionantes y una particular. Así, son sobresalientes la inma-
bilidades del órgano Garrels de Maassluis, riqueza ¡imbrica amplísima, el organista se terialidad alcanzada en la Partita III de la
al que Koopman le arranca lo mismo un centra en la poética de los corales, en la BWV 766 o la diversificación en las Partile
sonido poderoso que mezclas sutiles, caso aclaración de sus líneas, destacando ahora BWV 767.
de la Canzona BWV 588. Son especial- por una cierta contención expresiva.
En el CD n°12, integrado por los Cora-
mente notables la fuga de la BWV 542, por El instrumento construido por Christian les Kimberger y otros arreglos, Koopman
su lógica, y la correspondiente a la BWV Müller, en 1734, para la Waalse Kerk de vuelve a poner de manifiesto su variedad
543, por la claridad obtenida. Amsterdam, es explotado elocuentemente registradora, como en el hallazgo de la re-
Los Corales Schübler y los Corales de por las registraciones de Koopman en el cogida poesía de Allein Gotl in der Hó'b sei
Leipzig BWV 645-668 se ofrecen junto a CD siguiente. Sobresalen la serenidad de Ebr. En su madurez, el artista es capaz de
los corales cantados. Estas partes están tra- la BWV 546 y la lógica que cimenta la atender a un mayor número de supuestos,
ducidas por un grupo de cantantes -diecio- BWV 535. como el claro referente de plegaria en Wir
cho voces- y órgano glauben all an einen
continuo (L'lrike Wild); Gotl, Valer BWV 740, pe-
aquí Koopman como di- ro tampoco elude los
rector obtiene unas ver- constructivos o de gran
siones nada enfáticas, si- majestuosidad sonora,
no incluso un punto in- caso de O Lamm Gottes,
genuas. En los Corales unscbuldig BWV 1085,
organísticos, el teclista de acuerdo siempre con
realiza un fraseo celular, el tan bachiano principio
añadiendo a la linea me- de la variedad. IJn ancho
lódica una ornamenta- mundo de coiores y vo-
ción perceptible, un re- lúmenes se hace presen-
curso que en este caso te en Lobt Golt, ihr Cbris-
viene a subrayar que es- ten, allzugleich BWV 732
tamos ante "música so- o en Valel wiil icb dirge-
bre música". La registra- ben BWV 736 el equili-
ción está igualmente brio entre manuales y
muy cuidada, resultando pedalero.
muy contrastante de pie-
za a pieza, o aun dentro Los Corales Neumeis-
de la misma, como cuan- ter, o del manuscrito de
do el intérprete la dispo- Yale, cuentan con una
ne por planos, con los tradición interpretativa
registros de trompeta en más corta, en tanto que
primer término. reencontrados en 1985,
año en que ya fueron
Las Sonatas en trío llevados al disco por
BWV 525-530 son recre- Payne. La versión de Ko-
adas desde la reconduc- opman se sitúa como la
ción al órgano de un original plan camerís- En el CD noveno, la ¡dea del contraste más fiel a los criterios de autenticidad.
tico. Koopman dialoga consigo mismo por domina el paso del preludio a la fuga del Basta, por ejemplo, con atender a su liris-
medio del arte de la registración, del juego díptico BWV 545; se utilizan los registros mo en Werde munter, mein Gemüte BWV
de ecos e imitaciones, de los planos de los como indagación de colorido y como fac- 11J8.
teclados manuales y el pedalero. Pero no tor de transparencia y la grandiosidad de Se ofrecen más Corales Kimberger en
menos atento se muestra el músico holan- las sonoridades no produce nunca un el CD n ° H donde volvemos a encontrar el
dés al otro gran referente de las Sonatas, el efecto sobrecargado. La Pastoral BWV 590 lado cantable y transparente del arte del
del mundo del concierto a la italiana. es un ejemplo de lirismo, con dominio de organista enjesu meineFreudeBWVAnb.
D I S C O S
ESTUDIO

U 58 y una construcción catedra- En el siguiente CD. a cargo de


licia en Komm, beitiger Geisi, er- Leonhardt, brinda éste una extra-
fúü die Herzen. ordinaria fantasía de la BWV 903,
Un nuevo despliegue de que se corresponde con la lógica
grandiosidad aparece en e! Pre- y musicalidad de la fuga. No me-
ludio y faga BWV 548, en el si- nos sensacional es la fuga de la
guiente CD, donde se resuelve BWV 895. Al Capricho sobre la
con seguridad la compleja, labe- partida del hermano queridísimo
ríntica segunda parte del díptico. se le extrae un gran partido: el li-
Magníficos los 8 Pequeños Prelu- rismo del Adagio inicial, el since-
dios y fugas BWV 553-560, Las ro lamento de los amigos (Ada-
alternancias solo//urti, los efectos giosissimo) y el fino humor en el
de eco están muy claros en el Aria del postillón. Wilson com-
Concierto BWV594, cuyo Allegro parte disco con Leonhardt, estan-
final es un ejemplo de infatigable do en sus manos el Aria variata
fluir musical. BWV 989, que eleva en su im-
portancia e interés hasta el nivel
No menos logrados los Con- de unas Pregoldberg, y los Cáno-
ciertos del último disco, en una nes BWV 1087 -sobre las ocho
sorprendente metaorquesta re- primeras notas del bajo de las
pleta de colores, que también Goidberg-, anotaciones mínimas
contiene un extraordinario Prelu- y enigmáticas que casi no pare-
dio y fuga BWV 551. cen pertenecer al arte musical,
Los dos volúmenes (22 CDs en el sentido de signos destina-
en total) dedicados a la obra pa- dos a convertirse en sonidos para
ra clave contienen una selección la escucha.
heierogénea de intérpretes y va-
riables niveles de calidad. En este El quinto CD aporta el contras-
caso, los productores de Teldec te estilístico en el emparejamien-
se han enfrentado a la imposibili- to Concierto italiano-Obertura a
dad de reunir un corpas cerrado ¡afrancesa en la gran realización
a cargo de un solo intérprete - del díptico debida a Scott Ross.
por ejemplo, Gustav Leonhardl, Las Variaciones Goldberg se
uno de los más grandes bachia- recogen en la ya clásica primera
nos de la segunda mitad del siglo versión de Leonhardt, profunda
XX- y han optado por un abani- visión de la estructura, versión
co de clavecinistas, pues el pia- transparente y equilibrada que
no, en total coherencia con el Andreas Steier CESAJtD BlASBt supone uno de los grandes lo-
planteamiento de partida de la gros discográficos -acaso el ma-
edición, ha sido evitado, a diferencia de yor- para esta obra maestra.
Hanssler. obtenida apenas podría ser mayor. Wilson
es fulgurante -en ocasiones quizá algo ma- Las Sonatas BWV 964-966 y 969 son
Zuza na Ruzicková explica elocuente- nierista- y también es notable su capacidad revalorizadas por Andreas Staier, dueño
mente el lado pedagógico de Invenciones analítica en las fugas, con demostraciones aquí de una sonoridad formidable y un vir-
y Sinfonías también diferencia la atmósfe- como la de la fuga BWV 889. La crítica tuosismo extremo -casi violinístico en las
ra y sonoridad de cada pieza, pero carece que se le suele hacer al intérprete, en el obras que son fruto de transcripciones de
de la dimensión poemática de Leonhardt. sentido de realizar versiones brillantes pe- esta procedencia-, pero igualmente de la
Por lo demás, su clave Neupert queda hoy ro inexpresivas, no parece totalmente jus- capacidad sugeridora de que es prueba el
ya lejos del grado de exigencia que cabe ta, ya que es patente su modo de cantar Adagio inicial de la BWV968.
aplicar a la recuperación del instrumento en el preludio BWV 854, si bien está afec- No tiene la misma soltura Michele Bar-
histórico. tado de rigidez en otros momentos, caso chi en las páginas a su cargo en el CD oc-
Mucho más interés ofrece la realización del preludio BWV847y del preludio BWV tavo, perjudicado por algunas tomas de es-
de las Suites inglesas y Francesas por Alan 883 casa espacialidad. Mejor las composiciones
Curtís, quien alterna una obra de cada co- El volumen décimo se inicia con diver- encomendadas a Olivier Baumont y, de
lección, con lo que se aclaran las semejan- sos Preludios, algunos de ellos, sobre todo nuevo, Andreas Staier.
zas y disparidades de ambas series. los del Cuaderno para Wilbelm Friede- El balance es más positivo en el nove-
Cerca del mundo de estas obras se si- mann, de claro sentido doméstico. Ruzic- no disco, que recoge las Suites BWV 822 y
túa el compacto de Ruzicková con com- ková ofrece una idea nítida de las piezas, 832 y varios Preludios y Fugas sueltos, en
plementos y Suites fuera de colección. La bien que su alcance creativo limitado arras- lecturas de Barchi bien contrastadas, mas
tímbrica queda a veces un tanto tosca tre también a las interpretaciones. La mis- un pumo mecánicas.
(aunque se trate ahora de un Hemsch de ma artista se enfrenta a los Preludios BWV Los dos discos restantes nos dan a co-
c. 1760), como en la Courante de la Suile 933-943 y otras páginas con acercamientos nocer el taller de Bach en las transcripcio-
BWV819, mas la gracia danzable es noto- suficientes, no exentos de cieña pobreza nes a partir de conciertos de Vivaldi, por
ria. de sonido, lo que acontece en la fantasía Baumont, y diversos autores, por Barchi.
Por su parte, las Partitas BWV 825-830 de la BWV 944, cuya fuga, sin embargo,
queda resuelta con claridad y ligereza.
Baumont recrea una orquesta imaginaria
por Scott Ross sí que suponen una de las en los solos y tutti, por medio de los colo-
opciones más interesantes de la fonografía, Asperen ya grabó en 1990 ÍEMI) las sie- res del teclado. Barchi está especialmente
en tanto que constituyen versiones que te Toccatas BWV 910-916. fijando un tra- acertado en el Concierto BWV 074, basado
equilibran la imaginación con la claridad y bajo de gran nivel técnico y cierta cortedad en el segundo de oboe de Marcello, que
la austeridad del gesto. comunicativa. Retorna ahora a las obras el tañe con apreciable finura en el lento. El
El clave bien temperado cuenta con la clavecinista holandés en un registro de este segundo Allegro de la BWV 919 (basado
lectura de Glenn Wilson, una opción segu- mismo año. La nueva recreación es de un en Torelli) es otro formidable despliegue
ramente sujeta a debate crítico. Un enfo- virtuosismo límite, de tempt vertiginosos en de la metafórica condición orquestal de un
que técnico no lendría nada que objetar: los rápidos -Presto de la BWV 912-, dota- solo instrumento. En estas transcripciones
el instrumento aporta una sonoridad de to- dos de agilidad asombrosa. Se equilibra di- encontramos el trabajo más interesante de
do punto extraordinaria y el clavecinista cho factor con !a dimensión estructural, co- Barchi dentro de la edición.
norteamericano posee un mecanismo se- mo en la fuga final de la BWV 913, y con
gurísimo -por ejemplo, el preludio BWV el sentido improvisatorio que impregna los
847-, virtuosista en extremo, y la claridad primeros tiempos. Enrique Martínez Miura
D I 5 C O S
ESTUDIO

LA EDjCION BACH 2000


3. LA MÚSICA INSTRUMENTAL

E
] álbum dedicado a la música de cá- del instrumento en el admirable transva- Adagio de la BWV 1028- es de todo
mara agrupa composiciones para po- se digital. El chelo suena agresivo, inclu- punto extraordinario. Los complemen-
cos instrumentos o uno solo, en un so hiriente, en un gesto antirromántico tos, problemas de autenticidad aparte,
entendimiento bastante laxo del con- provocador que debe situarse en el mo- son endebles, con un violín muy defi-
cepto. Se inicia con actuaciones de Luca mento histórico de la grabación. El pun- ciente (Werner Ehrhardt) en la Fuga
Pianca y Michele Barchi, grabadas para to más alto se logra probablemente en BWV 1026.
esta edición, que se reparten las obras la noble Sarabande de la Suite BWV Las Sonatas para flauta tienen en
para laúd. El primero toca la Suite en sol 1011, mientras que e! violonchelo picco- Brüggen y Wentz intérpretes excelsos,
menor BWV995 con un atractivo sonido lo en la Sexta, con su agria sonoridad y frente a ios cuales Leopold Stastny para
y notable limpieza general, salvo ligeros afinación oscilante, en especial en el Bach 2000 (con la colaboración de
roces. La desolada Sarabande supone e! Preludio, supone lo menos redondo. Brüggen en la BWV 1039), con A. y N.
punto más intenso de la traducción. E! Atice Harnoncouri toca la parle prin- Harnoncourt y Tachezi, es un instru-
propia Barchi ha intervenido en la re- cipal en las Sonatas para violin, mien- mentista de sonido borroso y percepti-
producción de un Lautendavicymbel, tras el mismo Nikolaus Harnoncourt re- ble soplido. Las versiones son estilistas,
un instrumento híbrido para el que Bach fuerza el bajo continuo con una viola da están equilibradas y tuvieron importan-
pudo haber compuesto algunas obras de gamba, para lo que se basa en los usos cia en su momento (1976), si bien los
este apartado. La Suite BWV 996 suena del tiempo de Bach y en el manuscrito músicos no rinden en su mejor forma;
mucho más que como un curioso expe- de 1727, que indica "Per viola accom- no hay sino que oír a Nikolaus Harnon-
rimento tímbrico y está tañida de modo pagnata se piace...". El clavecinista es court en su intervención al chelo del úl-
convincente. Algunos movimientos que- Herbert Tachezi. Hay pasajes casi impro- timo tiempo de la BWV 1034. La aproxi-
dan particularmente logrados, como la visatorios, como el Adagio que abre la mación a la Sonata para dos flautas
Fuga de la Suite en do menor BWV 991, BWV 1016. Desde luego, la prestación BWV 3039 no puede ocultar la diferen-
por la extraña sensación de que son re- de la violinista permanece algo corta si cia de calidad de los protagonistas, lo
almente dos los instrumentos -clave y la- se compara con logros posteriores como que provoca hasta una impresión de li-
úd- que suenan entremezclados. Un tan- los de Kuijken, Huggett y Biondi; su midez o incomprensión entre ellos.
to incoherentemente en el contexto, acercamiento ha envejecido mal, la so- El compacto con fugas y cánones
Barchi toca al clave el tríptico Preludio, noridad es algo pobre, mas establece un tiene interés musical y musicológico. In-
fuga y allegro BWV 998. El momento elocuente diálogo con el acompaña- cluye, por ejemplo, la inacahada Fuga
más bajo del laudista Pianca ocurre en miento, aporta una alegría considerable BWV ¡080/19, como si no perteneciera
el emborronado Preludio en do menor al Presto final de la Sonata BWV 1015 y a El arte de la fuga (cuestión sobre la
BWV999, aunque se resarce en la Loure se muestra muy decidida en el Allegro que hay un debate interminable). La pa-
de la Suite en mi mayor BWV 1006a, homólogo de la BWV 1017. Las lecturas reja de davecinistas Koopman y Mathot
donde consigue una secuencia reflexiva de las Sonatas BWV 1019a, 1021 y da elocuente vida a este torso. Los Cá-
y delicada. nones resultan modernísi-
Las Sonatas y Partitas mos y de seductora tímbri-
para violín solo en la lectu- ca en la alternativa de Mu-
ra de Thomas Zehetmair sica Anüqua Koln. El falso
suponen una interesante dilema de si se trata de mi-
opción, por su plantea- núsculos ejercicios tal vez
miento antirromántico y ex- sólo para el intelecto se re-
celente realización instru- suelve de la manera más
mental. El gesto global, los directa: haciendo música
ataques pueden ser algo con ellos. Rampal, con su
bruscos en ocasiones, pero flauta moderna, contribuye
la actitud desafiante. la seg- con brillantez, aunque de-
mentación articulatoria sitú- sentone por el estilo, en la
an las obras en un terreno Partita BWV 1013 y las So-
innovador. Hay virtuosismo natas BWV 1031 y 1033.
-Corrente de la Partila La ofrenda musical, a
BWV 1002-, pero también cargo de Harnoncourt, es
capacidad para expresar muy expresiva y cuenta
como si de un lamento se con magníficos ricercares
tratase la Allemande de la Partíta BWV 1023, debidas a John Holloway y Davift al clave por Tachezi. Pueden descubrir-
1004 y aunque el sonido de Zehetmair Moroney, además de virtuosistas, pro- se inconvenientes en la flauta no total-
se torne algo áspero al comienzo de la porcionan una contrastante imagen más mente limpia de Stastny y cierta oscuri-
Ciaccona, este grandioso movimiento actual de este repertorio, tanto por soni- dad de las partes graves. La ilimitada
acaba por imponerse en su lógica y mu- do como por estilo. melancolía del comienzo de la sonata en
sicalidad asombrosas. El Allegro assai fi- El siguiente CD está centrado en las trío es, por el contrario, un acierto ple-
nal de la Sonata BWV 1005 sobresale Sonatas para viola da gamba y clave, no.
por su gran claridad. por Nikolaus Harnoncourt y Herbert Ta- Si El arte de la fuga es una música
Las Suitespara violonchelo en la ver- chezi; apasionada versión de sonido adecuada para interpretarse al órgano es
sión de Nikolaus Harnoncourt (1965) re- quizá algo rudo y técnica instrumental un problema para el que existen diver-
presentan una importante recuperación seguramente no demasiado orlodoxa. sos planteamientos. Varios organistas
en soporte CD. Esta audaz interpreta- No obstante, el instrumento de cuerda han puesto en práctica su viabilidad. Ta-
ción pionera, de sonido algo bronco, canta, puede ser delicado y el control chezi, que usa una edición propia, es
posee una nueva fisicidad y presencia dinámico que evidencia su tañedor - muy sólido y estilista; de visión general
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ESTUDIO

comedida y valiosa claridad de líneas. sentadas en la segunda grabación (1985) figura en la traducción de Jürg Schaef-
Entrando ya en el último álbum, de- de Harnoncourt. A diferencia de su pri- tlein, el Concentus musicus Wien y Har-
dicado a la música orquestal, encontra- mer acercamiento a las obras (1966), re- noncourt. El solista aporta un atractivo
mos los Conciertos para viotín por Alice velador y expresivo en clave violenta, la timbre nasal y carnoso, pero su emisión
Harnoncourt, el Concentus musicus posterior, como tantas segundas lecturas pierde algo de homogeneidad y la afina-
Wien y Nikolaus Harnoncourt. Como hamoncounianas. mejora el nivel técni- ción peligra en el agudo (Larghetto). El
ocurre con tantas otras obras, Concierto para violín BWV
se trata de la primera versión 1052, tocado por Alice Har-
grabada con instrumentos noncourt, se impone como
históricos. El virtuosismo de una música radicalmente dis-
la solista no es espectacular - tinta, nerviosa y urgente, me-
parangonado con, por ejem- nos grandiosa o dramática
plo, Kuijken o Huggett-, pero que su gemela con el clave
las interpretaciones cuentan como solista, lo que demues-
con una sobresaliente aten- tra la capacidad diferenciado-
ción al elemento estructural. ra de Harnoncourt, director
Del Concierto BWV 1056, de las dos opciones. La Sinfo-
que conocemos en redacción nía BWV 1045, también por
para clave, existen varias re- et Concentus y Harnoncourt,
construcciones para instru- resulta algo confusa. La obra
mentos melódicos. En la pre- análoga BWV 1046a, primer
sente de violín, Alice Har- estado del Brandemburgo I,
noncourt no es tan brillante en la interpretación de la
como Standage. Muy equili- Academy of Ancient Music,
brado y con un excelente dirigida por Christopher Hog-
trabajo (imbrico de Schaef- wood, posee una atractiva
tlein el Concierto para violín versión en su agreste mundo
y oboe BWV 1060, de nuevo sonoro. Hogwood recrea la
con Alice Harnoncourt en la Giovanni Antonini, director del Giardino Armónico CUIDO HARARI primera versión del Quinto
pane del violín. de Brandemburgo (una de las
La inclusión de los Conciertos de co instrumental y atempera el concepto, pocas redacciones alternativas recogidas
Brandemburgo por ll Giardino Armóni- si bien incurre en un cierto automanie- por Bach 2000, pues en otro caso la
co, que dirige Giovanni Antonini, supo- rismo. No puede negarse, así y todo, el empresa sería interminable), muy dife-
ne una de las decisiones más polémicas impulso formidable de toda la Cuarta rente a la segunda, sobre todo por la ca-
del editor de Bach 2000. Se ha eludido Suite. dencia del clave en el primer movimien-
recoger alguna de las interpretaciones Los dos últimos discos agrupan con- to, aquí mucho más breve. La experien-
de Harnoncourt: la primera (1964), im- ciertos y sinfonías. Brüggen, Marie y cia es interesante; pero la lectura, algo
perfecta pero históricamente importantí- Gustav Leonhardt, con el Leonhardt débil. Una visión elegante pero sin mu-
sima, poco menos que el acta fundacio- Consort, demuestran que el triple Con- cha fuerza del Concierto para tres violi-
nal de la corrienle auténtica, o la segun- cierto BWV 1044 es una obra injusta- nes BWV 1064 -con Hirons, Huggett y
da (1981), más estilista y homogénea, si mente un tanto descuidada. La versión Mackintosh y otra vez Hogwood a la ba-
bien menas atrevida. A cambio, se opta (1969) ha envejecido, aparece incluso tuta- es la última música que suena en
por la modernidad y calidad técnica de lánguida, frente a Pinnock y sobre todo los 153 CDs de Bach 2000.
grabación del Giardino (1997). Lectura Hantai, pero la contribución del daveci-
de tercera generación que recoge in- nista es de todo punto extraordinaria. El
fluencias procedentes del mismo Har- Concierto para oboe d'amore BWV 1055 Enrique Martínez Miura
noncourt y de Música Antiqua Kóln. Su
aportación original debe cifrarse en la
claridad de tejidos y en la mirada al con-
cierto grosso a la italiana de raíz core-
lliana. No faltan, con todo, caídas de
tensión -Adagio del Primer Concierto- o
la confusión del Cuarto y prestaciones
de ejecución algo justa (Sexto).
Total vigencia mantienen los Con- Sinfónica, de Cámara
ciertos para clave por Gustav Leonhardt y Óperas, Antigua,
y el Leonhardt Consort, salvo el BWV Religiosa y étnico-folklórica.
1052, por Tachezi y Harnoncourt. De
hecho, Gustav Leonhardt revolucionó la Zarzuela y Flamenco.
idea tradicional de "orquesta" para estas lumejom gribidontt m
obras, reuniendo un grupo de solistas y Campad- Ditct, Vldrot y littr- Dltct
restituyendo esta música a una dimen-
sión cercana a la de cámara. Su graba- librería Musical: Biografías,
ción (1968) fue la primera en utilizar 7 Historia de la Música,
instrumentos antiguos y un esiilo barro- Diccionarios, Revistas de
co en consonancia. Lecturas nítidas y Música. Enseñanza y
urgentes, que sólo han sido mejoradas
por otras posleriores (Koopman, Aspe- Metodología musical.
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