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Meteorización

La meteorización es un proceso clave en el ciclo de las rocas y el sistema Tierra. Puede ocurrir de forma mecánica, rompiendo las rocas en fragmentos más pequeños, o química, alterando la composición mineral de las rocas. La meteorización mecánica incluye procesos como la fragmentación por helada, la descompresión y la expansión térmica, los cuales generan presiones que fracturan las rocas. La meteorización química implica reacciones entre los minerales de la roca y el agua u otros

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Meteorización

La meteorización es un proceso clave en el ciclo de las rocas y el sistema Tierra. Puede ocurrir de forma mecánica, rompiendo las rocas en fragmentos más pequeños, o química, alterando la composición mineral de las rocas. La meteorización mecánica incluye procesos como la fragmentación por helada, la descompresión y la expansión térmica, los cuales generan presiones que fracturan las rocas. La meteorización química implica reacciones entre los minerales de la roca y el agua u otros

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METEORIZACIÓN

Se produce meteorización continuamente a todo nuestro alrededor, pero parece un


proceso tan lento y sutil que es fácil subestimar su importancia. No obstante, hay
que recordar que la meteorización es una parte básica del ciclo de las rocas y, por
tanto, un proceso clave del sistema Tierra. Todos los materiales son susceptibles
de meteorización.
La meteorización se produce cuando la roca es fragmentada mecánicamente
(desintegrada) o alterada químicamente (descompuesta), o ambas cosas. La
meteorización mecánica se lleva a cabo por fuerzas físicas que rompen la roca en
trozos cada vez más pequeños sin modificar la composición mineral de la roca.
La meteorización química implica una transformación química de la roca en uno o
más compuestos nuevos. La meteorización es la respuesta de los materiales
terrestres a un ambiente cambiante.
Esta masa de roca cristalina (formada bajo la superficie en zonas profundas donde
las temperaturas y las presiones son elevadas) queda ahora sometida a un
ambiente superficial muy diferente y comparativamente hostil. Como respuesta,
esta masa rocosa cambiará de manera gradual. Esta transformación de la roca es
lo que denominamos meteorización.
La meteorización física se diferencia de la química debido a que en la física son los
esfuerzos (o fuerzas) que se generan en las rocas (generalmente en las fracturas)
los que rompen al macizo rocoso inicial.
En cambio, en la meteorización química son los minerales que componen la roca
los que reaccionan principalmente con el agua para formar nuevos minerales y esto
hace que la roca se desintegre in situ.
METEORIZACIÓN MECÁNICA
Cuando una roca experimenta meteorización mecánica, se rompe en fragmentos
cada vez más pequeños, que conservan cada uno las características del material
original. El resultado final son muchos fragmentos pequeños procedentes de uno
grande.
La meteorización química puede ocurrir sólo en aquellas porciones de una roca que
quedan expuestas a los elementos. La meteorización mecánica rompe la roca en
fragmentos cada vez más pequeños, lo que aumenta el área superficial disponible
para el ataque químico.
Por consiguiente, al romper las rocas en fragmentos más pequeños, la
Meteorización mecánica incrementa la cantidad de área superficial disponible para
la meteorización química.
En la naturaleza, hay cuatro procesos físicos importantes que inducen la
fragmentación de la roca: fragmentación por helada, expansión provocada por la
descompresión, expansión térmica y actividad biológica. Además, aunque la acción
de los agentes erosivos, como el viento, el hielo de glaciar y las aguas corrientes,
se considera independiente de la meteorización física, ésta es, sin embargo,
importante.
Conforme estos agentes dinámicos retiran los restos rocosos, desintegran
inexorablemente estos materiales.
La meteorización física, a veces denominada meteorización mecánica, es aquella
que rompe la roca intacta (macizo rocoso) en clastos no conectados o disgregados
(granos o trozos), denominados colectivamente escombros o detritos, teóricamente
sin la intervención de efectos químicos, es decir que es solo por procesos físicos o
mecánicos.
Muchos fenómenos diferentes contribuyen a la meteorización física, como se
describe a continuación.
Fragmentación por el hielo (gelifracción)
Cuando el agua se congela se expande o aumenta su volumen.
El agua líquida tiene la propiedad única de expandirse alrededor de un 9 por ciento
cuando se congela, porque en la estructura cristalina regular del hielo, las moléculas
de agua están más separadas de lo que están en el agua líquida próxima al punto
de congelación. Como consecuencia, la congelación del agua en un espacio
confinado ejerce una tremenda presión hacia fuera sobre las paredes del lugar
donde se encuentra.
En la naturaleza, el agua se abre camino a través de las grietas de las rocas y, tras
su congelación, expande y aumenta el tamaño de esas aberturas. Después de
muchos ciclos de congelación-deshielo, la roca se rompe en fragmentos angulares.
Este proceso se denomina, con toda propiedad, rotura por cuñas de hielo
(gelifracción).
Es así que cuando el agua se congela en las grietas de las rocas, al aumentar su
volumen crea una presión tal que rompe la roca a través de los espacios vacíos
(diaclasas o juntas) de las rocas y crea partículas más pequeñas.
La acción de las cuñas de hielo es más notable en las regiones montañosas, donde
suele existir un ciclo diario de congelación-deshielo. En esas regiones, las secciones
de roca se desmenuzan por acción del acuñamiento y pueden caer
desordenadamente en grandes montones denominados canchales o pedregales
que se forman a menudo en la base de afloramientos de roca empinados.
Descompresión Meteorización mecánica
Las rocas enterradas en lo profundo de la corteza terrestre soportan una enorme
presión debido al peso de las rocas o sedimentos superficiales.
Las rocas en profundidad también se encuentran a mayor temperatura en
comparación a las rocas cercanas a la superficie debido al gradiente geotérmico de
la Tierra.
A lo largo del tiempo, el agua, el aire y el hielo en movimiento sobre la superficie de
la Tierra erosionan y eliminan la sobrecarga, en un proceso conocido como erosión,
por lo que las rocas que antes se encontraban en la profundidad se exponen más
cerca de la superficie de la Tierra.
Como resultado, la presión que afectaba a esta roca disminuye y también hace que
el macizo rocoso enfríe.
Por lo que un cambio en la presión y la temperatura hace que la roca cambie
ligeramente de forma.
Tales cambios físicos hacen que la roca original se fracture o rompa.
Las grietas naturales que se forman son debido a la eliminación de la sobrecarga o
al enfriamiento y se las conoce como diaclasas o juntas de descompresión.
Cuando grandes masas de roca ígnea, en particular granito, quedan expuestas a la
erosión, empiezan a soltarse losas concéntricas. El proceso que genera estas capas
semejantes a las de una cebolla se denomina lajeamiento.
Se piensa que esto ocurre, al menos en parte, debido a la gran reducción de la
presión que se produce cuando la roca situada encima es erosionada, un proceso
denominado descompresión. Acompañando a esta descompresión, las capas
externas se expanden más que la roca situada debajo y, de esta manera, se
separan del cuerpo rocoso. La meteorización continua acaba por separar y desgajar
las lajas, creando los domos de exfoliación (ex = fuera; folium = hoja).
La minería profunda nos proporciona otro ejemplo de cómo se comportan las rocas
una vez que se ha eliminado la presión de confinamiento. Se conocen casos de
estallidos de grandes bloques de roca de las paredes de las galerías de minas
recién cortadas debido a la abrupta reducción de la presión. Pruebas de este tipo,
más el hecho de que la fractura se produce en paralelo al suelo de una cantera
cuando se eliminan grandes bloques de roca, apoyan con fuerza el proceso de
descompresión como causa del lajeamiento.
Aunque muchas fracturas se crean por expansión, otras se producen por
contracción durante la cristalización del magma, y otras son debidas a las fuerzas
tectónicas que actúan durante la formación de montañas.
Las fracturas producidas por estas actividades forman generalmente un modelo
definido y se denominan diaclasas. Las diaclasas son estructuras rocosas
importantes que permiten la penetración del agua hasta zonas profundas y el
comienzo del proceso de meteorización mucho antes de que la roca quede
expuesta.
Expansión térmica
El intenso calor de sol que afectan a las rocas en el desierto, logra que la capa
exterior de aquella roca se expanda similar a cuando un material de hierro se dilata
por calor.
Este proceso de expansión térmica crea fuerzas suficientes para hacer que la parte
exterior de la roca se rompa en forma de láminas y piezas laminares.
El ciclo diario de temperatura puede meteorizar las rocas, en particular en los
desiertos cálidos donde las variaciones diurnas pueden superar los 30 °C. El
calentamiento de una roca produce expansión y el enfriamiento causa contracción.
La dilatación y reducción repetida de minerales con índices de expansión diferentes
deben ejercer lógicamente cierta tensión sobre la capa externa de la roca.
Aunque en alguna ocasión se pensó que este proceso era de gran importancia para
la desintegración de las rocas, los experimentos de laboratorio no han respaldado
esta opinión. En una prueba, se calentaron rocas no meteorizadas a temperaturas
mucho más elevadas que las normalmente experimentadas en la superficie de la
tierra y luego se enfriaron. Este proceso se repitió muchas veces para simular
centenares de años de meteorización, pero las rocas mostraron poco cambio
aparente.
No obstante, los cantos rodados de las áreas desérticas sí muestran signos de
fragmentación que puede haber sido causada por cambios de temperatura.
Una solución propuesta para este dilema sugiere que las rocas deben ser
debilitadas por la meteorización química primero, antes de que puedan romperse
como consecuencia de la actividad térmica. Además, este proceso puede ser
reforzado por el rápido enfriamiento producido por una tempestad de lluvia en el
desierto. Se necesitan más datos antes de llegar a una conclusión definitiva con
respecto al efecto de la variación de temperaturas sobre la desintegración de las
rocas.
Haloclastia
En climas áridos, la sal disuelta en el agua subterránea precipita y crece como
cristales en los poros de las rocas.
Igualmente, ese crecimiento de sal en aquellos espacios genera una presión tal que
hace que la roca intacta se rompa en fragmentos más pequeños.
El mismo fenómeno ocurre a lo largo de la costa, donde el rocío de sal se filtra en
las rocas y luego se seca cristalizándose y rompiendo los macizos rocosos a través
de las fracturas.
METEORIZACIÓN BIOLÓGICA
Las actividades de los organismos, entre ellos las plantas, los animales excavadores
y los seres humanos, también llevan a cabo meteorización.
Por acción de raíces y plantas
Las raíces vegetales crecen entre las fracturas en busca de nutrientes y agua, y,
conforme crecen, resquebrajan la roca.
Quien no ha observado que las raíces de un árbol pareciera que crecen entre las
rocas sólidas, de hecho, son estas raíces que aprovechan las fracturas existentes
en las rocas para crecer creando fuerzas suficientes para romper a la roca en más
pedazos.
Por acción de animales
La vida animal también contribuye a la meteorización física y biológica: criaturas
excavadoras, desde lombrices de tierra hasta topos, abren grietas y mueven
fragmentos de rocas.
Los animales excavadores descomponen aún más la roca desplazando material
fresco hacia la superficie, donde los procesos físicos y químicos pueden actuar con
más efectividad. Los organismos de la descomposición también producen ácidos
que contribuyen a la meteorización química.
Allí donde se ha volado la roca en busca de minerales o para la construcción de
carreteras, el efecto de los humanos es particularmente notable. Y en el siglo
pasado, los humanos se han convertido quizás en el agente más enérgico de la
meteorización física del planeta.
Cuando excavamos canteras, cimientos, minas o canteros cavando y volando,
destruimos y desplazamos rocas que de otro modo podrían haber permanecido
intactas durante millones de años más.
METEORIZACIÓN QUÍMICA
Por meteorización química se entienden los complejos procesos que descomponen
los componentes de las rocas y las estructuras internas de los minerales. Dichos
procesos convierten los constituyentes en minerales nuevos o los liberan al
ambiente circundante. Durante esta transformación, la roca original se descompone
en sustancias que son estables en el ambiente superficial. Por consiguiente, los
productos de la meteorización química se mantendrán esencialmente inalterados
en tanto en cuanto permanezcan en un ambiente similar a aquel en el cual se
formaron.
El agua es con mucho el agente de meteorización disolvente más importante. El
agua pura sola es un buen disolvente y cantidades pequeñas de materiales
disueltos dan como resultado un aumento de la actividad química para las
soluciones de meteorización. Los principales procesos de meteorización química
son la disolución, la oxidación y la hidrólisis. El agua desempeña un papel principal
en cada uno de ellos.
Disolución
La meteorización química durante la cual los minerales se disuelven en el agua se
conoce como disolución.
En este caso la disolución afecta principalmente a sales y minerales de carbonato,
pero incluso el cuarzo se disuelve ligeramente.
Los ejemplos más conocidos de meteorización por disolución es cuando los
carbonatos se disuelven en el agua creando espacios o cavernas.
Quizás el tipo de descomposición más fácil que se pueda imaginar es el proceso de
disolución. Exactamente igual a como se disuelve el azúcar en el agua lo hacen
ciertos minerales.
Uno de los minerales más hidrosolubles es la halita (sal común) que, como quizá
recuerde, está compuesta de iones sodio y cloro. La halita se disuelve fácilmente
en agua porque, aunque este compuesto mantiene una neutralidad eléctrica
general, sus iones individuales conservan sus cargas respectivas.
Además, las moléculas de agua circundantes son polares, es decir, el oxígeno de
la molécula tiene una pequeña carga negativa residual; el hidrógeno tiene una
pequeña carga positiva. Cuando las moléculas de agua entran en contacto con la
halita, sus extremos negativos se aproximan a los iones sodio y sus extremos
positivos se agrupan alrededor de los iones cloro. Esto altera las fuerzas de
atracción existentes en el cristal de halita y libera los iones a la solución acuosa.
Aunque la mayoría de los minerales son, para todos los efectos prácticos, insolubles
en agua pura, la presencia de una cantidad incluso pequeña de ácido aumenta de
una manera notable la fuerza corrosiva del agua. (Una solución ácida contiene el
ion hidrógeno reactivo, H) En la naturaleza, los ácidos se producen por una serie de
procesos.
Por ejemplo, el ácido carbónico se crea cuando el Dióxido de carbono de la
atmósfera se disuelve en las gotas de lluvia. Conforme el agua de lluvia acidificada
va calando en el suelo, el dióxido de carbono de este último puede aumentar la
acidez de la solución de meteorización. También se liberan varios ácidos orgánicos
en el suelo cuando los organismos se descomponen, y la meteorización de la pirita
y de otros sulfuros produce ácido sulfúrico.
Con independencia de la fuente de donde proceda el ácido, esta sustancia
enormemente reactiva descompone con facilidad la mayoría de las rocas y origina
ciertos productos que son hidrosolubles. Por ejemplo, el mineral calcita, CaCO3, que
es el componente de rocas ornamentales comunes, el mármol y la caliza, resulta
fácilmente atacado incluso por una solución débilmente ácida:

Durante este
proceso, el carbonato cálcico insoluble se transforma en productos solubles. En la
naturaleza, durante períodos de miles de años, grandes cantidades de caliza se
disuelven y son transportadas por el agua subterránea.
Esta actividad se pone claramente de manifiesto por el gran número de cavernas
situadas debajo de la superficie.
Los monumentos y los edificios construidos con caliza y mármol están también
sujetos a la acción corrosiva de los ácidos, en particular en las áreas industriales
donde el aire está contaminado y lleno de humo.
Los iones solubles procedentes de reacciones de este tipo se conservan en el agua
subterránea de la que nos abastecemos. Son estos iones disueltos los responsables
de la denominada agua dura encontrada en muchas localidades.
Sencillamente, el agua dura es indeseable porque los iones activos reaccionan con
el jabón para producir un material insoluble que hace del jabón algo casi inútil para
eliminar la suciedad. Para resolver este problema puede utilizarse un ablandador
del agua con objeto de eliminar esos iones, generalmente sustituyéndolos por otros
que no reaccionan químicamente con el jabón.
Oxidación
Las reacciones de oxidación en las rocas transforman los minerales que contienen
hierro (como la biotita y la pirita) en una mezcla oxidada de varios minerales de
óxido de hierro e hidróxido de hierro.
Todos hemos visto objetos de hierro y de acero que se oxidaron cuando quedaron
expuestos al agua. Lo mismo puede ocurrir con los minerales ricos en hierro. El
proceso de oxidación se produce cuando el oxígeno se combina con el hierro para
formar el óxido férrico, como sigue:

Este tipo de reacción química, denominado oxidación (se refiere a cualquier


reacción química en la cual un compuesto o radical pierde electrones), se produce
cuando se pierden electrones de un elemento durante la reacción. En este caso,
decimos que el hierro se oxidó porque perdió electrones en favor del oxígeno.
Aunque la oxidación del hierro progresa muy lentamente en un ambiente seco, la
adición de agua aumenta enormemente la velocidad de la reacción.
La oxidación es importante en la descomposición de minerales ferromagnesianos
como el olivino, el piroxeno y la hornblenda. El oxígeno se combina fácilmente con
el hierro en esos minerales para formar el óxido férrico de color marrón rojizo
denominado hematites (Fe2O3), o, en otros casos, una herrumbre de color
amarillento denominada limonita [FeO(OH)].
Estos productos son responsables del color herrumbroso que aparece en las
superficies de las rocas ígneas oscuras, como el basalto, cuando empiezan a
experimentar meteorización. Sin embargo, la oxidación sólo puede ocurrir después
de que el hierro es liberado de la estructura del silicato por otro proceso denominado
hidrólisis.
Otra reacción de oxidación importante se produce cuando se descomponen los
sulfuros, como la pirita. Los sulfuros son constituyentes importantes en muchas
menas metálicas, y la pirita se encuentra también asociada a menudo con los
depósitos de carbón. En un ambiente húmedo, la meteorización química de la pirita
(FeS2) produce ácido sulfúrico (H2SO4) y oxi-hidróxido de hierro [FeO(OH)]. En
muchas localidades mineras, este proceso de meteorización produce un grave
riesgo ambiental, en particular en las áreas húmedas donde el agua de la lluvia se
infiltra en las pilas marginales (material de desecho que queda después de extraer
el carbón u otros minerales).
Este denominado drenaje ácido de mina acaba por abrirse camino hacia los ríos,
matando los organismos acuáticos y degradando el hábitat acuático.
Es así que, las rocas que contienen hierro pueden “oxidarse” y esto favorece la
descomposición del macizo rocoso.
Hidrólisis
El grupo mineral más común, el de los silicatos, se descompone sobre todo
mediante el proceso de hidrólisis (hydro = agua; lysis = aflojamiento), que consiste
básicamente en la reacción de cualquier sustancia con el agua.
Idealmente, la hidrólisis de un mineral podría tener lugar en agua pura conforme
algunas de las moléculas de agua se disocian para formar los iones muy reactivos
hidrógeno (H+) e hidroxilo (OH-). Son los iones de hidrógeno los que atacan y
sustituyen a otros iones positivos encontrados en el retículo cristalino. Con la
introducción de los iones hidrógeno en la estructura cristalina, se destruye la
disposición ordenada original de los átomos y se descompone el mineral.
En la naturaleza, el agua contiene normalmente otras sustancias que contribuyen
con iones hidrógeno adicionales, acelerando de esta manera en gran medida la
hidrólisis.
La más común de esas sustancias es el dióxido de carbono, CO2, que se disuelve
en agua para formar ácido carbónico, H2CO3. La lluvia disuelve algo del dióxido de
carbono en la atmósfera y otras cantidades, liberadas por la materia orgánica en
descomposición, se adquieren a medida que el agua se infiltra a través del suelo.
En el agua, el ácido carbónico se ioniza para formar iones hidrógeno (H+) e iones
bicarbonato (HCO-3).
Para ilustrar cómo experimenta hidrólisis una roca en presencia de ácido carbónico,
examinemos la meteorización química del granito, una roca continental común.
Recordemos que el granito se compone fundamentalmente de cuarzo y feldespato
potásico. La meteorización del feldespato potásico componente del granito es la
siguiente:

En esta reacción, los iones hidrógeno (H+) atacan y sustituyen a los iones potasio
(K+) en la estructura del feldespato, alterando así la red cristalina. Una vez retirado,
el potasio está disponible como nutriente para las plantas o se convierte en la sal
soluble bicarbonato potásico (KHCO3), que puede incorporarse en otros minerales
o ser transportado al océano.
El producto más abundante de la descomposición química del feldespato potásico
es un mineral de la arcilla, la caolinita. Los minerales de la arcilla son los productos
finales de la meteorización y son muy estables a las condiciones que predominan
en la superficie. Por consiguiente, los minerales de la arcilla constituyen un
porcentaje elevado del material inorgánico de los suelos. Además, la roca
sedimentaria más abundante, la lutita, contiene una elevada proporción de
minerales de la arcilla.
Además de la formación de minerales de la arcilla durante la meteorización del
feldespato potásico, las aguas subterráneas extraen algo de sílice de la estructura
del feldespato y lo transportan. Esta sílice disuelta acabará precipitando,
produciendo nódulos de sílex, o llenará los espacios porosos que quedan entre los
granos de sedimento, o será transportada al océano, donde los animales
microscópicos lo extraerán del agua para formar sus conchas de sílice duras.
En resumen, la meteorización del feldespato potásico genera un mineral de la arcilla
residual, una sal soluble (bicarbonato potásico) y algo de sílice, que se disuelve.
El cuarzo, el otro componente principal del granito, es muy resistente a la
meteorización química; se mantiene sustancialmente inalterado cuando es atacado
por soluciones ácidas débiles.
Como consecuencia, cuando el granito experimenta meteorización, los cristales de
feldespato se convierten lentamente en arcilla, liberando los granos de cuarzo, antes
entrelazados, que todavía conservan su aspecto fresco, vítreo. Aunque algo del
cuarzo permanece en el suelo, gran parte es finalmente transportado al mar o a
otros lugares de depósito, donde se convierte en el constituyente principal de
algunos accidentes geográficos como las playas arenosas y las dunas de arena.
Con el tiempo, estos granos de cuarzo pueden petrificarse para formar la roca
sedimentaria arenisca.

Productos de meteorización

En la Tabla, se enumeran los productos de meteorización de algunos de los silicatos


más comunes. Recordemos que los silicatos constituyen la mayor parte de la
corteza terrestre y que esos minerales están compuestos esencialmente por sólo
ocho elementos. Cuando son meteorizados químicamente, los silicatos suministran
iones sodio, calcio, potasio y magnesio que forman productos solubles, que pueden
ser extraídos del agua subterránea.
El hierro se combina con el oxígeno, originando óxidos de hierro relativamente
insolubles, fundamentalmente hematites y limonita, que proporcionan al suelo un
color marrón rojizo o amarillento. Bajo la mayoría de las condiciones los tres
elementos restantes, aluminio, sílice y oxígeno, se unen con el agua para producir
minerales de la arcilla residuales. Sin embargo, incluso los minerales de arcilla más
insolubles van siendo eliminados muy lentamente por el agua subsuperficial.
Durante la hidrólisis, el agua reacciona químicamente con minerales y los
descompone para formar otros minerales. Por ejemplo, las reacciones de hidrólisis
en feldespato producen arcilla.
Por lo tanto, en la meteorización por hidrólisis los minerales se convertirán en
arcillas y favorecerá la descomposición de las rocas originales.
Hidratación
La hidratación, la absorción de agua en la estructura cristalina de los minerales,
hace que algunos minerales, como ciertos tipos de arcilla, se expandan.
Tal expansión debilita la roca.
Recuerde que los minerales de silicato constituyen la mayor parte de la corteza
terrestre y que estos minerales están compuestos esencialmente de solo ocho
elementos.
Cuando se degradan químicamente, los minerales de silicato producen iones de
sodio, calcio, potasio y magnesio que forman productos solubles, que pueden ser
eliminados por el agua subterránea.
El elemento hierro se combina con el oxígeno, produciendo óxidos de hierro
relativamente insolubles, que le dan al suelo un color marrón rojizo o amarillento.
En la mayoría de las condiciones, los tres elementos restantes (aluminio, silicio y
oxígeno) se unen con agua para producir minerales de arcilla residuales.
Sin embargo, incluso los minerales de arcilla altamente insolubles se eliminan muy
lentamente por el agua subterránea.

Meteorización de minerales de sílice (silicatos)


Materiales en
Minerales Materiales residuales
solución

Cuarzo Granos de cuarzo Sílice

Feldespatos Minerales arcillosos Sílice, Na+, K+, Ca2+

Anfíboles Minerales arcillas, limonita,


Sílice, Ca2+, Mg2+
(hornblenda) hematita

Olivino Limonita, hematita Sílice Mg2+

Alteraciones causadas por la meteorización química


Como se indicó antes, el resultado más significativo de la meteorización química es
la descomposición de los minerales inestables y la generación o retención de
aquellos minerales que son estables en la superficie terrestre. Esto explica el
predominio de ciertos minerales en el material de la superficie que denominamos
suelo.
Además de alterar la estructura interna de los minerales, la meteorización química
produce también cambios físicos. Por ejemplo, cuando el agua corriente ataca a los
fragmentos rocosos angulosos a través de las grietas, los fragmentos tienden a
adoptar una forma esférica. Además de alterar la estructura interna de los minerales,
la meteorización química causa cambios físicos. Por ejemplo, las masas de rocas
angulares se quitan o moldean químicamente cuando el agua ingresa a lo largo de
las juntas o espacios y tienden a tomar una forma esférica. Gradualmente, las
esquinas y los bordes de los bloques angulares se vuelven más redondeados.
El redondeado gradual de las esquinas y los bordes de los bloques angulares.
Las esquinas son atacadas con más facilidad debido a su mayor área de superficie
con respecto a su volumen, en comparación con los bordes y las caras. Este
proceso, denominado meteorización esferoidal, proporciona a la roca meteorizada
una forma más redondeada o esférica.
A veces, durante la formación de los bloques esferoidales, se separan envueltas
sucesivas del cuerpo principal de la roca. La formación de rocas esferoidales, las
conchas sucesivas se separan del cuerpo principal de la roca a manera de
meteorización por cebolla (como una cebolla), es decir que la roca se disgrega como
capas de cebolla.
Por fin las capas externas se desprenden, permitiendo que la actividad de la
meteorización química penetre más en profundidad en el cuerpo rocoso principal.
Esta descamación esférica se produce porque, a medida que los minerales de la
roca se meteorizan a arcilla, su tamaño aumenta mediante la adición de agua a su
estructura.
Finalmente, las capas externas se rompen, permitiendo que la meteorización
química penetre más profundamente en la roca.
Este mayor tamaño ejerce una fuerza hacia el exterior que induce el debilitamiento
y desprendimiento de las capas concéntricas de la roca.
Por consiguiente, la meteorización química produce fuerzas lo bastante grandes
como para causar meteorización mecánica. Este tipo de meteorización esferoidal,
en el cual las capas se desgajan, no debe confundirse con el fenómeno de
lajeamiento comentado antes. En el lajeamiento, la fractura se produce como
consecuencia de la descompresión, y las capas de roca que se separan del cuerpo
principal están en gran medida inalteradas en el momento de la separación.
Velocidades De Meteorización
Varios factores influyen en el tipo y la velocidad de meteorización de la roca. Ya
hemos visto cómo la meteorización mecánica afecta a la velocidad de la
meteorización. Al fracturar la roca en fragmentos más pequeños, aumenta la
cantidad de área superficial expuesta a la meteorización química.
Otros factores importantes que se van a examinar son el papel de las características
de la roca y del clima.
Características de la roca
Las características de la roca abarcan todos los rasgos químicos de las rocas, entre
ellos la composición mineral y la solubilidad. Además, pueden ser importantes todas
las características físicas, como las diaclasas, porque influyen en la capacidad del
agua para penetrar en la roca.
● Resistencia contra la meteorización
● Composición mineralógica
● Porosidad
● Desgaste estructural (fracturamiento)
Las variaciones en las velocidades de meteorización debido a los constituyentes
minerales se pueden demostrar comparando antiguas lápidas hechas de rocas
distintas. Las lápidas de granito, que está compuesto por silicatos, son relativamente
resistentes a la meteorización química. Por el contrario, el mármol muestra signos
de importantes alteraciones químicas a lo largo de un período relativamente corto.
El mármol está compuesto de calcita (carbonato cálcico) que se disuelve fácilmente
incluso en una solución débilmente ácida.
Esta disposición de los minerales es idéntica a las series de reacción de Bowen. El
orden en el cual se meteorizan los silicatos es esencialmente el mismo al de su
cristalización.
La explicación para ello está relacionada con la estructura cristalina de los silicatos.
La fuerza del enlace siliciooxígeno es grande. Dado que el cuarzo está compuesto
completamente por estos enlaces fuertes, es muy resistente a la meteorización. Por
el contrario, el olivino tiene bastantes menos enlaces silicio-oxígeno siendo mucho
menos resistente a la meteorización química.
Clima
Los factores climáticos, en particular la temperatura y la humedad, son cruciales
para la meteorización de la roca.
Un ejemplo importante de meteorización mecánica es que la frecuencia de los ciclos
de congelación-deshielo afecta en gran medida a los procesos de cuña de hielo. La
temperatura y la humedad ejercen también una fuerte influencia sobre las
velocidades de meteorización química y sobre la clase y cantidad de vegetación
presente. Las regiones con vegetación abundante tienen en general un manto
grueso de suelo rico en materia orgánica descompuesta de la cual se derivan fluidos
químicamente activos, como el ácido carbónico y los ácidos húmicos.
El ambiente óptimo para la meteorización química es una combinación de
temperaturas cálidas y humedad abundante. En las regiones polares, la
meteorización química es ineficaz porque las bajas temperaturas mantienen la
humedad disponible encerrada en forma de hielo, mientras que en las regiones
áridas hay insuficiente humedad para favorecer una meteorización química rápida.
La actividad humana puede influir en la composición de la atmósfera, la cual, a su
vez, puede afectar a la velocidad de la meteorización química.
● Las temperaturas máximas y mínimas (no la temperatura mediana!, se refiere la
temperatura tomada de la roca, no la temperatura ambiental en la sombra)
● Temperaturas bajo cero (-0ºC)
● Cantidad de precipitaciones

Durante la meteorización en una roca se cambia el contenido modal de los


minerales: La meteorización afecta al primero las plagioclasas, después los
feldespatos. Cuarzo se ve como un mineral muy estable. Durante la meteorización
se forman minerales nuevos como caolín.
Meteorización diferencial
Las masas rocosas no se meteorizan de una manera uniforme.
La masa ígnea duradera permanece encima del terreno circundante como una
pared de piedra. A este fenómeno se le denomina meteorización diferencial.
Muchos factores influyen en la velocidad de meteorización de la roca. Entre los más
importantes se encuentran las variaciones de la composición de la roca. La roca
más resistente sobresale en forma de montes o puntas o como acantilados más
empinados en una ladera irregular.
El número y el espaciado de las diaclasas también puede ser un factor significativo
La meteorización diferencial y la erosión ulterior son responsables de la creación de
muchas formaciones rocosas y morfologías inusuales, a veces espectaculares.

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