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El verdadero sentido de la Navidad

La historia trata sobre una humilde familia que vive en un pequeño pueblo y se esfuerza por celebrar la Navidad a pesar de sus limitados recursos, los hijos crecen y uno se va a estudiar mientras los otros ayudan en la granja para apoyar a la familia, y en Navidad comparten regalos y momentos juntos a pesar de la distancia.

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El verdadero sentido de la Navidad

La historia trata sobre una humilde familia que vive en un pequeño pueblo y se esfuerza por celebrar la Navidad a pesar de sus limitados recursos, los hijos crecen y uno se va a estudiar mientras los otros ayudan en la granja para apoyar a la familia, y en Navidad comparten regalos y momentos juntos a pesar de la distancia.

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CUENTO DE NAVIDAD

En un pequeño pueblo de España, terminando el mes de noviembre y


dando ya comienzo diciembre, todo el mundo se alegraba de la llegada de
la Navidad. Época de ilusiones para el año siguiente, de cambios y sobre
todo de deseos de paz, alegría y momentos felices para compartir con los
seres queridos.
Las calles se llenaban de bonitas luces, las tiendas adornaban sus
escaparates con adornos de todo tipo, los niños salían a jugar a la calle con
los primeros copos de nieve que caían en las calles y todo se llenaba de un
aura de alegría y de risas contagiosas.
En este pequeño pueblo, vivía una humilde familia compuesta por dos
niños, Luis y Lucas y la pequeña Leila…sus papás Lucia y Lorenzo, humildes
y sin muchos recursos hacían todo lo posible porque los tres pequeños a la
llegada de esta época tuvieran sus regalos y no les faltará de nada para
que no se sintieran tristes. Decoraban la casa con el Nacimiento de Jesús
hecho por ellos mismos con figuritas de madera que hacía el padre,
ponían flores de pascua y piñas que cogían de los pinos de su granja
pintados por los niños como si de un juego se tratase…
Se esforzaban porque sus tres hijos tuvieran una educación esmerada, y
trabajaban muy duro, todo el día, para que nunca faltara nada. Lo que
nunca les faltaba era amor y momentos para compartir juntos ya que,
aunque los padres trabajaban mucho para que nada faltara, siempre en
esa época intentaban reunirse alrededor de la chimenea para contarse
como había ido el día y se contaban historias o lo que querían ser de
mayores los niños. Luis y Lucas, siempre decían que ayudarían a sus
padres en la granja, ya que la vida en el pueblo era muy sacrificada y como
tenían animales que cuidar y no tenían muchos recursos siempre les
decían a sus padres que no se preocupara que ellos le ayudarían.
Leila, tenía un sueño, ser enfermera, le encantaba esa época del año y
siempre que escribían la carta a los Reyes Magos, les pedía juegos de
enfermeras, ese era su sueño…poder estudiar para poder ser enfermera
ya que sabía que en su casa el dinero no sobraba y el poder ir la
Universidad suponía un gran esfuerzo en su familia.
El tiempo fue pasando, pasaba muy deprisa y los niños fueron haciéndose
mayores, Luis y Lucas dejaron los estudios para poder ayudar en la granja
y poder mantener a la familia. Ellos sabían que su hermana Leila era muy
buena estudiante y sabían que el sueño de su vida era poder llegar a la
universidad para poder estudiar lo que tanto deseaba. Así que trabajan
muy duro como siempre les habían enseñado sus padres para poder ganar
dinero y que no le faltara nada a la “pequeña” de la casa y a todos. Sus
padres seguían trabajando de Sol a Sol para tener suficiente dinero en
casa y que a la llegada de ésta época tuvieran lo suficiente para poder
reunirse alrededor de una buena mesa y compartir lo que tanto echaban
de menos…los momentos en familia, todos juntos.
Cada año, cuando llegaba la Navidad, como Leila había logrado una beca
para poder irse a la gran ciudad a estudiar y todos la echaban tanto de
menos, toda la familia deseaba el momento de la llegada de la “pequeña”
Leila (siempre sería la pequeña de la casa por más años que cumpliese)
para poder reunirse todos y así mismo poder darse los regalos que en esa
época se daba la familia el 24 de diciembre, lo llamaban “el amigo
invisible”, era una tradición y les encantaba ése momento mágico de la
Noche más especial del año. Cada uno tenía que pensar un regalito, sin
gastar ni un céntimo para regalar a otro miembro de la familia.
Ese año, a Leila le toco su padre…Leila, sentía adoración por el y él por su
“pequeña” era un amor mutuo y la echaba muchísimo de menos. Todos
los días pensaba en ella, en su risa y en su alegría que llenaba cada rincón
de la casa.
Cuando se dieron los regalos, llego el turno de Leila…le dio a su padre una
cajita pequeña de color azul celeste, no muy grande, y al abrirlo el padre
se sorprendió al igual que toda la familia al ver que la caja estaba vacía.
Lorenzo, el padre le dijo a Leila con tono de sorpresa: - Pero Leila, ¿¿esta
caja está vacía…no te ha dado tiempo a hacer nada??”. A lo que Leila
contesto: - No papa, no está vacía…está llena de besos y de amor para ti,
¡¡¡para cuando me eches de menos puedas de coger de ella todos los
besos que no me puedes dar en persona!!! ¡Cuando te sientas triste, abres
la caja y te coges uno de mis besos “imaginarios”!
Eso es la Navidad, ese es el verdadero sentido de la Navidad…el amor a la
familia, el trabajo, el esfuerzo y el querer poder pasar tiempo con la
familia y disfrutar de buenos momentos juntos…lo material, es
secundario.

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