1.
LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN EN ESPAÑA (1808-1833)
1. CONSTITUCIÓN DE 1812.
[...] Las Cortes generales y extraordinarias de la Nación española, bien convencidas,
después del más detenido examen y madura deliberación [...], decretan la siguiente
Constitución política para el buen gobierno y recta administración del Estado [...]:
Art.1. La Nación española es la unión de todos los españoles de ambos hemisferios.
Art.3. La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a
ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales [...]
Art 4. La nación está obligada a conservar y proteger con leyes sabias y justas la
libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos de todos los individuos que
la componen, [...]
Art.12. La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica,
apostólica y romana, única verdadera [...]
Art. 14. El Gobierno de la Nación española es una Monarquía moderada hereditaria.
Art. 15. La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey.
Art. 16. La potestad de hacer ejecutar las leyes reside en el Rey.
Art. 17. La potestad de aplicar las leyes [...] reside en los tribunales establecidos por la
ley [...]
Art. 27. Las Cortes son la reunión de todos los diputados que representan a la
Nación, nombrados por los ciudadanos en la forma que se dirá [...]
Art 34. Para la elección de los diputados de Cortes se celebrarán juntas electorales de
parroquia, de partido y de provincia [...]
Art 258. El Código civil y criminal, y el de comercio serán unos mismos para toda la
Monarquía, sin perjuicio de las variaciones, que por particulares circunstancias podrán
hacer las Cortes.
Constitución política de la monarquía española, aprobada el 19 de marzo de
1812.
1. COMENTARIO DE TEXTO: CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ.
CLASIFICACIÓN / NATURALEZA DEL TEXTO.
El texto es un fragmento de la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de marzo de
1812. Dicha Constitución fue elaborada por las Cortes extraordinarias y constituyentes
así que su autor es colectivo. El destinatario del texto es el pueblo español por lo que
es un texto público. Es una fuente primaria (histórica), de naturaleza histórico-jurídica y
su temática política.
CONTEXTO HISTÓRICO.
Es un texto histórico que se enmarca dentro del doble proceso de guerra (Guerra de
la independencia española) y revolución (revolución liberal de las Cortes de Cádiz).
La Constitución de 1812 se elaboró en el contexto de ocupación del territorio por parte
del ejército francés. El levantamiento del pueblo de Madrid, el 2 de mayo de 1808,
marca el inicio de la Guerra de la Independencia, un conflicto que ocasionó grandes
daños personales, materiales y económicos a España.
Tras las abdicaciones de Bayona, Napoleón consigue la renuncia a la Corona por
parte de Fernando VII y de Carlos IV, y cede el poder a su hermano José Bonaparte.
La inmensa mayoría del país (los patriotas) no reconoció a José I como rey de
España. Por otro lado, el rey legítimo Fernando VII, no estaba presente lo que provocó
un vacío de poder que dio lugar al surgimiento, por todos los lugares, de Juntas
locales dispuestas a tomar acuerdos; en definitiva, estaban asumiendo la soberanía.
Estas Juntas locales pasaron a formar Juntas provinciales (mayo 1808) y después se
creó la Junta Suprema Central (septiembre de 1808). Esta última con el doble objetivo
de dirigir la guerra y de estructurar el país de acuerdo con unas normas que pusieran
fin a las instituciones del Antiguo Régimen y, con ello, a la monarquía absoluta.
Debido al avance del ejército francés la Junta se traslada de Aranjuez a Cádiz. Aquí,
se disuelve y traspasa sus poderes a un Consejo de Regencia (mediados de 1810)
que convoca las Cortes. Estas, no se convocan según el procedimiento tradicional del
Antiguo Régimen (es decir, por estamentos) sino que será una única Cámara que
representa a la nación.
En septiembre de 1810 las Cortes se reunían en Cádiz como una asamblea
constituyente y revolucionaria. Como se lee al inicio del texto, se trataba de unas
Cortes generales y extraordinarias representativas de la Nación en las que residía la
soberanía nacional, por tanto, con facultades para dar a España una Constitución
“para el buen gobierno y recta administración del Estado”.
Durante los debates del proyecto de Constitución, empezó a observarse entre los
diputados una división en grupos ideológicos: unos, los absolutistas, llamados
despectivamente serviles, eran partidarios de la continuidad de la monarquía absoluta;
otros, que empezaron a ser llamados liberales, defendían las libertades, el fin de la
monarquía absoluta y una sociedad que se basara en la igualdad ante la ley; estaban
también los jovellanistas, partidarios de un compromiso entre la nación y el rey. En
esta Constitución se impone la visión de los liberales.
Tras seis meses de debate se aprobó la Constitución el 19 de marzo de 1812. Si bien,
se derogó cuando regresa Fernando VII volvió a implantarse durante el Trienio Liberal,
para anularse en la Década Ominosa. La trascendencia política de lo sucedido en
Cádiz consistió en que se van a fijar los principios del liberalismo, cuya influencia a lo
largo del siglo XIX será determinante.
IDEA PRINCIPAL / IDEAS SECUNDARIAS.
La idea principal que nos muestra el texto es como con la Constitución de 1812 se
produce en España el establecimiento de un Estado liberal y la ruptura con el Antiguo
Régimen.
Las ideas secundarias que aparecen son aquellas en que se basa el Estado liberal y
que quedan definidas en el articulado de la Constitución: principio de la soberanía
nacional, división de poderes, monarquía constitucional, reconocimiento de derechos
como la libertad y la propiedad, confesionalidad católica, sufragio indirecto e igualdad
ante la ley en los diferentes códigos legislativos.
2. EL FUSILAMIENTO DE TORRIJOS Y SUS COMPAÑEROS EN LAS PLAYAS DE
MÁLAGA.
2. COMENTARIO DE FUENTE HISTÓRICA: EL FUSILAMIENTO DE TORRIJOS Y
SUS COMPAÑEROS EN LAS PLAYAS DE MÁLAGA.
1. CLASIFICACIÓN.
Fuente histórica de tipo iconográfico. Es una obra plástica, más concretamente una
pintura histórica de temática política, realizada por Antonio Gisbert en 1888. La elabora
durante la regencia de María Cristina de Habsburgo; años después del acontecimiento
histórico al que se refiere la obra. Fue un encargo del gobierno liberal de Sagasta, del
Partido Progresista, con el que el autor estaba vinculado. Es la única pintura de
historia que se encargó por el Estado con destino al Museo del Prado.
2. IDEAS PRINCIPALES.
La pintura representa la ejecución de personas de ideología liberal, consecuencia de
su participación en un pronunciamiento o sublevación militar, que fue ordenada por el
rey Fernando VII.
El autor plasma este acontecimiento histórico en un cuadro con la intención de
defender la libertad y en contra del autoritarismo del rey, por lo que el cuadro es un
símbolo de libertad.
Uno de los principales personajes del cuadro es el general, José María Torrijos, que
está cogiendo de las manos a sus compañeros, momentos antes de su muerte, siendo
su última voluntad que pudiera mandar abrir fuego al pelotón de fusilamiento. Sin duda
el autor representa a este personaje como símbolo de la valentía y de la integridad del
que muere firme a sus ideales. No es la única forma de enfrentarse a la muerte que se
observa en el cuadro por parte de los liberales: están los que prefieren morir con los
ojos vendados (como Fernández Golfín al que un fraile le está poniendo la venda), los
que reflexionan con la mirada baja (dos personajes en el centro de la composición), los
que prefieren arrodillarse o aquellos que se abrazan, despidiéndose.
El cuadro muestra la violencia del acontecimiento que representa con la escena de
primer plano, en la que aparecen tres fusilados que recuerdan a “Los fusilamientos de
Goya”. En segundo plano, más difuminados, se encuentran los soldados que esperan
las órdenes para el siguiente fusilamiento.
3. CONTEXTO HISTÓRICO.
La presente fuente histórica nos da cuenta de las dificultades que tuvo el régimen
liberal para implantarse en España.
La primera experiencia liberal se debió a las Cortes de Cádiz. Las Cortes aprobaron
una serie de medidas que desmantelaban gran parte de los fundamentos políticos,
económicos y sociales del Antiguo Régimen. Entre las reformas políticas, la más
importante fue la aprobación de la Constitución de 1812. Las reformas sociales y
económicas se centraron en suprimir el régimen señorial, el mayorazgo, la Inquisición,
los gremios, los privilegios de la Mesta.
La primera experiencia liberal duró poco. Tras el Tratado de Valençay (1813)
Fernando VII recupera el trono y regresa a España. A su llegada redactó el Real
Decreto del 4 de mayo por el que suprimía toda la legislación de las Cortes de Cádiz,
incluida la Constitución, volviendo al absolutismo.
La dureza de la reacción absolutista contra los liberales les obligó a marchar al exilio.
Sin embargo, algunos militares de tendencia liberal no se resignaron a la vuelta al
absolutismo y protagonizaron pronunciamientos con el fin de restablecer el liberalismo.
Entre 1814 y 1820 hubo varios que fracasaron, como los de Espoz y Mina en
Pamplona (1814); Porlier en La Coruña (1815); y Lacy en Barcelona (1820).
En 1820 triunfó el pronunciamiento de Riego. Como consecuencia el rey se vio
obligado a jurar la Constitución de 1812, iniciándose el Trienio Liberal (1820-1823).
Inmediatamente se formó un gobierno liberal en el que destacaron diputados de las
Cortes de Cádiz que regresaron del exilio. Comienzan a aprobarse medidas acordes
con la Constitución como: supresión de la Inquisición, cargos públicos para los
liberales, restablecimiento de la Milicia Nacional y convocatoria de elecciones a
Cortes.
Aunque el gobierno recayó en los liberales más moderados, el rey conspiraba para
recuperar el poder. Para ello, se apoyó en la Guardia Real y en la guerrilla realista que
consideraba al rey preso de los liberales. En julio de 1822 la Guardia Real intentó
hacerse con el poder, pero fracasó. La consecuencia de este acontecimiento fue la
sustitución del gobierno moderado por otro exaltado. Ante este cambio de gobierno el
rey solicita ayuda a las potencias de la Santa Alianza para recuperar el poder absoluto.
Los miembros de la Santa Alianza reunidos en el Congreso de Verona (1822) deciden
enviar un ejército para ayudar al rey. Así, en abril de 1823, los Cien Mil Hijos de San
Luis, dirigido por el duque de Angulema, invadieron España, uniéndose las tropas
realistas. En este caso no hubo prácticamente resistencia por parte del pueblo
español. El 1 de octubre, Fernando VII proclamó de nuevo el absolutismo, y pese a
haber prometido magnanimidad a los liberales, inició una dura represión contra ellos.
Riego fue ejecutado. Entre 15000 y 20000 liberales se exilian en Francia y Gran
Bretaña. Restableció la censura: cerró periódicos y universidades. Se inició una etapa
que dura diez años y a la que los liberales denominaron: “Década Ominosa”.
El éxito de la revolución en Francia (1830) y su extensión a otros países (Bélgica,
Polonia, Italia…) hizo pensar a algunos liberales exiliados que algo parecido podría
pasar en España. En este contexto, se produce el pronunciamiento de Torrijos y sus
compañeros. El objetivo era poner fin al absolutismo y restaurar la Constitución de
1812. El general Torrijos durante el Trienio Liberal había ocupado cargos importantes,
como capitán general de Valencia y llegó a ser nombrado Ministro de la Guerra. Desde
su exilio, en Inglaterra, intentó sublevarse contra el monarca. El gobernador Moreno le
ofreció su apoyo y el de sus hombres, pero se trataba de una emboscada. Torrijos y
sus compañeros fueron apresados y fusilados en las playas de Málaga en 1831,
acusándoles de alta traición y sin ningún juicio previo.
Finalmente, la suerte de los liberales cambió por la cuestión sucesoria del rey. Al
apoyar los absolutistas los derechos al trono del hermano del rey Carlos María Isidro
frente a los de su hija Isabel, Fernando vio claro que necesitaría a los liberales para
que apoyaran los derechos de su hija.
Por último, los pronunciamientos durante el siglo XIX continuaron existiendo. Fueron la
herramienta utilizada por los liberales más progresistas como forma de presionar y
acceder al poder.
6. LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO LIBERAL
3. MAPA TEMÁTICO: LA DESAMORTIZACIÓN DE MENDIZÁBAL. 1836-1937
NATURALEZA / CLASIFICACIÓN.
Fuente histórica secundaria (historiográfica) de contenido económico. Estamos ante un
mapa temático donde se hace uso de símbolos proporcionales: círculos que nos
permiten observar el valor de la la desamortización de Mendizábal (1836) y su
importancia según zonas geográficas.
IDEAS PRINCIPALES Y SECUNDARIAS.
La fuente histórica que analizamos nos muestra la desamortización, llevada a cabo por
el ministro Juan Álvarez de Mendizábal durante la regencia de María Cristina, de los
bienes del clero. Nos permite localizar y comentar la intensidad de este acontecimiento
histórico que se hizo con varios objetivos: crear una clase media de campesinos que
proporcionaran riqueza, sanear la hacienda pública y conseguir lealtades que
permitiera mantener a la futura reina Isabel en el trono.
Como elementos secundarios, observamos cómo la desamortización se centró en el
sur y centro de España (en Andalucía y Madrid donde dominaban los latifundios) y
como apenas afectó al norte donde se estaban desarrollando las primeras guerras
carlistas, además, el dominio del minifundio hacía que muchas de estas tierras
carecieran de valor y rentabilidad.
CONTEXTO.
La desamortización fue un largo proceso histórico, económico y social; iniciado en el
espíritu reformista de la Ilustración en el reinado de Carlos III y continuado en la etapa
de Carlos IV y su favorito, Manuel Godoy (1798). En el siglo XIX, tendrá continuidad
durante la construcción del Estado liberal, tanto en la etapa de las regencias (la de
Mendizábal) como en el bienio progresista (la de Madoz).
La desamortización de Mendizábal (1836) se produce en la regencia de María Cristina
(1833-1840), coincidiendo con la primera guerra carlista. Isabel II se convirtió en
heredera al trono a la muerte de su padre, Fernando VII (29 de septiembre de 1833).
Sin embargo, Carlos María Isidro reclamó sus derechos al trono mediante el Manifiesto
de Abrantes, al no admitir la validez de la Pragmática Sanción que derogaba la Ley
Sálica. Como consecuencia, va a producirse una guerra civil entre los partidarios de
Isabel (isabelinos) y los de don Carlos (carlistas), conocida como la primera guerra
carlista. Las diferencias entre ambos bandos no son solo dinásticas, sino también
ideológicas: los carlistas defienden el absolutismo y el Antiguo Régimen; de manera
que María Cristina tendrá que buscar el apoyo de los liberales.
La alianza del liberalismo con la defensa de los derechos de Isabel permitió que, a
partir de 1834, el régimen liberal comenzara a dictar leyes que terminan con el Antiguo
Régimen y consolidan el liberalismo en España.
La regente siempre que pudo favoreció a los liberales moderados frente a los
progresistas. Los últimos, comienzan a protestar pues el Estatuto Real de 1834,
aprobado por Martínez de la Rosa, les parecía muy limitado y reclamaban mayor
participación ciudadana. Tras un periodo de gobierno moderado, la regente llamó a
Mendizábal (progresista) para formar gobierno, en septiembre de 1835. Conseguir
recursos para la guerra carlista era una prioridad y para eso Mendizábal amplió el
alistamiento de hombres para el ejército y planteó la desamortización de bienes del
clero.
La desamortización de Mendizábal consistió en la disolución de las órdenes religiosas
que no se dedicaran a la enseñanza o a la asistencia hospitalaria y la incautación por
parte del Estado del patrimonio de las comunidades afectadas. La desamortización
implica la nacionalización de las propiedades rústicas y urbanas de la Iglesia y su
posterior venta en subastas públicas a particulares, y el precio de remate podía
pagarse en metálico o con títulos de la deuda pública. Con ello, también se pretendía
crear una clase de nuevos propietarios afines a la causa liberal y sanear la deuda
pública.
La desamortización de Mendizábal no consiguió cambiar la estructura de la propiedad
de la tierra, ni redistribuir la riqueza, ya que la venta se realizó en pública subasta sin
ningún tipo de limitación, por lo que estos bienes fueron a parar a la alta burguesía y a
la nobleza latifundista. Sí consiguió aumentar la producción agraria nacional (al ser los
nuevos propietarios más dinámicos y dispuestos a introducir mejoras en las formas de
cultivo) lo que permitió un crecimiento demográfico y también permitió paliar la deuda
pública contraída con la guerra.
La desamortización de Mendizábal empeoró las relaciones con la Iglesia, hubo que
esperar al Concordato con la Santa Sede (1851) para que mejoraran. Este acuerdo
supuso el reconocimiento de Isabel II como reina y la aceptación de la
desamortización; a cambio del sostenimiento de la Iglesia con cargos a los
presupuestos (presupuesto del culto y del clero). Además, la Iglesia obtiene amplias
competencias en educación y el compromiso de la confesionalidad católica del Estado.
Aún hoy se discute sobre los efectos de la desamortización en la economía española.
Los beneficiaros fueron sobre todo los burgueses. Tuvo consecuencias negativas para
las clases más desfavorecidas, pues en estas tierras que se desamortizan
(especialmente con la posterior de Madoz en 1855 que afectó a los bienes comunales)
encontraban un importante complemento para sus economías.
Las desamortizaciones afectaron más a las regiones donde dominaba la gran
propiedad; es decir, en la mitad sur. Aquí, a las propiedades de las congregaciones
religiosas y los ayuntamientos se sumaron las de las Órdenes Militares (Calatrava,
Alcántara y Santiago), ahora disueltas, propietarias de grandes latifundios en la
submeseta sur y Andalucía. En el norte, por el contrario, las propiedades eran
pequeñas, por eso su valor fue menor. El resultado de esta venta llevó a la
consolidación del tipo de propiedad preexistente, especialmente, en el centro y el sur,
la gran propiedad siguió siendo la forma característica; el alto valor de las fincas en
venta, solo permitió comprar a los grandes propietarios y la alta burguesía.
COMENTARIO DE TEXTO 4. MANIFIESTO DE MANZANARES (7 de julio de 1854).
Españoles: La entusiasta acogida que va encontrando en los pueblos el ejército
liberal; el esfuerzo de los soldados que le componen, tan heroicamente
mostrado en los campos de Vicálvaro; el aplauso con que en todas partes ha
sido recibida la noticia de nuestro patriótico alzamiento, aseguran desde ahora
el triunfo de la libertad y de las leyes, que hemos jurado defender. Dentro de
poco días la mayor parte de las provincias habrá sacudido el yugo de los
tiranos; la nación disfrutará los beneficios del régimen representativo [...]
Nosotros queremos la conservación del Trono, pero sin camarilla que lo
deshonre, queremos la práctica rigurosa de las leyes fundamentales,
mejorándolas, sobre todo la ley electoral y la de imprenta; queremos la rebaja
de los impuestos, fundada en una estricta economía; queremos que se respeten
en los empleos militares y civiles la antigüedad y el merecimiento; queremos
arrancar a los pueblos de la centralización que los devora, dándoles la
independencia local necesaria para que conserven y aumenten sus intereses
propios; y como garantía de todo esto queremos y plantearemos bajo sólidas
bases la Milicia Nacional [...]. Las Juntas de Gobierno que deben irse
constituyendo en las provincias libres; las Cortes generales, que luego se
reúnan; la misma Nación, en fin, fijará las bases definitivas de la regeneración
liberal a la que aspiramos. Nosotros tenemos consagradas a la voluntad
nacional nuestras espadas, y no las envainaremos hasta que ella esté cumplida.
Cuartel General de Manzanares, a 7 de julio de 1854. El General en Jefe
del Ejército Constitucional, Leopoldo O´Donnell, Conde de Lucena.
NATURALEZA/CLASIFICACIÓN.
Es un texto de naturaleza histórico-política y contenido político: Manifiesto de
Manzanares del 7 julio de 1854. Nos encontramos ante una fuente primaria (histórica)
y de autor individual, firmado por Leopoldo O’Donnell, pero cuya redacción se encargó
al joven Cánovas del Castillo. Es un documento cuyo destinatario es colectivo y su
carácter es público.
CONTEXTO.
El documento se firma en el contexto de la crisis de la década moderada (1844-1854)
e inicio del bienio progresista (1854-1856) en el reinado de Isabel II. En estos
momentos destaca la sucesión de gobiernos moderados de gran inestabilidad.
Esta inestabilidad política era la tónica general por el excesivo autoritarismo de los
gobiernos, siendo habitual la suspensión de las Cortes y los escándalos de
corrupción protagonizados por algunos miembros del gobierno. Por otro lado, las
disputas entre los moderados eran continuas. En estos años surgió también el
Partido Demócrata (1849), desgajado del ala izquierda del progresismo. Sus
miembros reivindicaban el sufragio universal, las Cortes unicamerales, la libertad
religiosa y la reforma de los “consumos”.
Todas estas tensiones provocaron el pronunciamiento de un grupo de militares el 28
de junio, al mando de los generales Dulce y O’Donnell. Aunque iniciado en Madrid,
fue en Vicálvaro donde tuvo lugar un enfrentamiento militar el día 30, de ahí que se le
conozca con el nombre de “Vicalvarada”.
Tras la batalla, los sublevados se retiraron a Manzanares, donde el general
Serrano sugirió que el pronunciamiento tuviera un giro hacia el progresismo. En
este momento redactan el Manifiesto de Manzanares. En él se pedía una
“regeneración liberal” con un régimen representativo, la supresión de la camarilla
palaciega, mejoras en las leyes de imprenta y electoral, reducción de impuestos,
nueva Milicia Nacional, descentralización municipal y unas Cortes
Constituyentes. Un programa propio del partido progresista.
La rápida difusión de este manifiesto permitió que la sublevación militar se
transformara en una revolución popular y progresista. En Madrid y en distintas
ciudades se constituían Juntas revolucionarias. A la vista de los acontecimientos, a la
reina sólo le quedaba un camino: formar un gobierno dirigido por la principal figura del
progresismo, el general Espartero, que con O’Donnell como ministro de la Guerra,
quedaba constituido a finales de junio.
Durante los dos años de Gobierno progresista no se alteraron los principios ni el
funcionamiento del Estado liberal. El régimen de Espartero fue una fórmula
inestable de breve duración que logró detener las reivindicaciones democráticas y
populares de la revolución de julio.
Las principales actuaciones de esta etapa fueron:
La restauración de algunas leyes como: Ley de imprenta, Ley electoral,
gobierno local y Milicia Nacional.
La elaboración de un proyecto de Constitución (1856), llamada nonata, que
no llegó a promulgarse.
La culminación del proceso desamortizador (1855) de Pascual Madoz, que
afectó no solo a las posesiones de la Iglesia, sino especialmente a las tierras y
propiedades de los municipios y del Estado.
La reordenación económica para consolidar un mercado de ámbito nacional
e impulsar el crecimiento con la aprobación de normas como la Ley de
Concesiones Ferroviarias (1855) y las leyes bancarias de 1856, que dieron
lugar a la creación del actual Banco de España.
Durante el Bienio Progresista estallaron conflictos sociales en diversas industrias;
fueron huelgas organizadas por sociedades obreras aún incipientes en Barcelona y
su entorno. Todas ellas culminaron en la huelga general de julio de 1855, la más
importante hasta entonces conocida. A ella se unieron motines de subsistencia por
la carestía de grano en Castilla en el verano de 1856, que fueron duramente
reprimidos. Estos conflictos provocaron una crisis en el Gobierno; el general
O’Donnell fue el encargado de acabar con la resistencia armada de la Milicia Nacional,
que apoyaba los motines.
Tras estos acontecimientos, los progresistas dejaron de ser el sector radical del
liberalismo; en adelante, el ala izquierda sería ocupada por los demócratas. Era el
final del Bienio Progresista.
La vuelta al moderantismo (1856-1868) se basó en la alternancia en el gobierno de
dos fuerzas políticas: los moderados de Narváez y la Unión Liberal de O’Donnell. La
consecuencia será que, durante esta etapa, otros partidos políticos que se consideran
marginados del poder comenzarán a conspirar contra el Gobierno y contra la misma
reina. Con el tiempo todo esto culminará tras el Pacto de Ostende (1866) en la
conocida como “La Gloriosa” (1868), revolución que obligará a la reina a exiliarse a
Francia.
IDEAS PRINCIPALES / IDEAS SECUNDARIAS.
La idea principal del texto es la defensa que se hace del pronunciamiento de Vicálvaro
que según sus autores está contando con un claro apoyo popular.
Entre las ideas secundarias podemos mencionar las propuestas del programa
progresista que se persiguen aprobar tras el triunfo del pronunciamiento. Algunas de
ellas son: medidas descentralizadoras, mejora de la ley electoral, libertad de imprenta,
rebajas de impuestos, restablecimiento de la Milicia Nacional, mantenimiento de la
monarquía pero eliminando la camarilla que influye en la reina.
BLOQUE 7. EL SEXENIO DEMOCRÁTICO (1868-1874). ECONOMÍA Y
SOCIEDAD ESPAÑOLAS EN EL SIGLO XIX
TEXTO: MANIFIESTO DE “ESPAÑA CON HONRA”.
Españoles: la ciudad de Cádiz, puesta en armas con toda su provincia, con la
armada anclada en su puerto y todo el departamento marítimo de la Carraca,
declara solemnemente que niega su obediencia al Gobierno que reside en Madrid,
asegura que es leal intérprete de los ciudadanos [...] y resuelta a no deponer las
armas hasta que la nación recobre su soberanía, manifieste su voluntad y se
cumpla. Hollada (pisoteada) la ley fundamental, convertida siempre antes en
celada (oculta) que en defensa del ciudadano; corrompido el sufragio por la
amenaza y el soborno; dependiente la seguridad individual, no del derecho propio,
sino de la irresponsable voluntad cualquiera de las autoridades, muerto el
municipio, pasto la Administración y la Hacienda de la inmoralidad y del agio (del
negocio), tiranizada la enseñanza, muda la prensa… ¡Españoles! [...]
Queremos que una legalidad común por todos creada tenga implícito y constante
el respeto de todos. Queremos que el encargado de observar la constitución no
sea su enemigo irreconciliable [...] Queremos vivir la vida de la honra y de la
libertad. Queremos que un Gobierno Provisional que represente todas las
fuerzas vivas de su país asegure el orden, en tanto que el sufragio universal
eche los cimientos de nuestra regeneración social y política.
Contamos para realizar nuestro inquebrantable propósito [...] con el concurso de
todos los liberales, unánimes y compactos ante el común peligro; con el apoyo de
las clases acomodadas, [...] con los ardientes partidarios de las libertades
individuales, cuyas aspiraciones pondremos bajo el amparo de la ley; con el
apoyo de los ministros del altar, interesados antes que nadie en cegar en su
origen las fuentes del vicio y del mal ejemplo; con el pueblo todo y con la
aprobación, en fin, de la Europa entera; pues no es posible que en el consejo de
las naciones se haya declarado ni se decrete que España ha de vivir envilecida
[...]
Españoles [...]: acudid a las armas, [...] no con la furia de la ira, siempre débil, sino
con la solemne y poderosa serenidad con que la justicia empuña su espada. ¡Viva
España con honra!
Cádiz, 19 de septiembre de 1868. Duque de la Torre, Juan Prim, Domingo
Dulce, Francisco Serrano Deboya, Ramón Nouvilas, Rafael Primo de Rivera,
Antonio Caballero de Rodas, Juan Topete.
CLASIFICACIÓN/NATURALEZA.
Fragmento del manifiesto conocido como “España con honra”. Redactado por los
principales mandos militares sublevados en Cádiz el 19 de septiembre de 1868, que
son los firmantes del documento.
Es, por tanto, un texto histórico-político y una fuente histórica primaria. Su contenido
es político pues presenta propuestas de esta naturaleza. Es un documento público que
va dirigido a una colectividad: la nación española.
CONTEXTO HISTÓRICO.
El Sexenio Democrático comienza con esta Revolución de septiembre de 1868
conocida por sus partidarios como la Gloriosa. Entre las causas podemos destacar:
La crisis interna del moderantismo español y la muerte de los principales
líderes políticos de la anterior época: O’Donnell y Narváez.
El descrédito progresivo de la monarquía.
La influencia de intelectuales de origen krausista que sentaron las bases
ideológicas de la revolución con sus ideas de democracia, secularización
religiosa y librecambismo económico.
Recesión económica entre 1866-1867 provocada por una crisis financiera
(bajada del valor de las acciones en Bolsa por la escasa rentabilidad del
ferrocarril), la crisis de la industria textil en Cataluña (alza del precio del
algodón), y el descontento social en las zonas rurales por la crisis de
subsistencias (escasez de trigo).
El antecedente de la revolución fue el Pacto de Ostende que los partidos de la
oposición (progresistas y demócratas) habían firmado en 1866 para hacer caer la
dinastía borbónica y poner en práctica los principios del liberalismo democrático. En
1868 se adhieren los unionistas.
El movimiento revolucionario se inició cuando la escuadra del almirante Topete se
sublevó en Cádiz, de acuerdo con los generales Prim, Serrano y Dulce. Firmaron
el manifiesto “¡Viva España con honra!” en el que explicaban las razones de la
insurrección, proponían un Gobierno provisional, el sufragio universal, y
criticaban a la reina y a los Borbones en general. Al mismo tiempo que este
pronunciamiento militar, se producía otra revolución de signo popular; en multitud
de ciudades españolas se constituían Juntas revolucionarias
Las tropas leales a la reina fueron derrotadas en Alcolea (Córdoba) por las de
Serrano (28 de septiembre de 1868), dejando a los sublevados el camino libre hacia
Madrid. La Reina, que estaba veraneando en San Sebastián, emprendió el camino
del exilio a Francia.
Tras el triunfo de la insurrección se formó un Gobierno provisional (8 de octubre de
1868), presidido por Serrano y compuesto por progresistas (Prim, Sagasta,
Figuerola, Ruiz Zorrilla) y unionistas (Topete). El ejecutivo ordenó disolver las Juntas
(controladas por los demócratas) y desarmar la Milicia Nacional por considerarla una
institución demasiado revolucionaria. Por otra parte, se promulgan una serie de
decretos para dar satisfacción a algunas demandas populares: libertad de imprenta,
derecho de reunión, de expresión, de asociación, sufragio universal, supresión de
los consumos, etc.
El Gobierno provisional convocó elecciones a Cortes Constituyentes en enero de
1869. Se promulga la Constitución de 1869 que recogía principios políticos del
liberalismo democrático: se proclamaba la soberanía nacional, se establecía una
clara división de poderes, se establecía como forma de gobierno la monarquía
parlamentaria democrática, incluía una amplia gama de derechos individuales:
como el de reunión y asociación, y la inviolabilidad del domicilio. Además, se admitía la
libertad de culto.
Aprobada la Constitución, el general Serrano fue elegido regente y Prim jefe de
gobierno. Se procede a buscar un rey. Para ocupar la Corona española se pensó en
distintos candidatos. Al final, las presiones de Prim para que resultada elegido
Amadeo de Saboya resultaron decisivas.
Amadeo I desembarcó en Cartagena el 30 de diciembre de 1870. Ese mismo día
fallecía Prim, víctima de un atentando. El nuevo rey pretendió gobernar adecuándose
a la Constitución, pero su figura no suscitaba ningún entusiasmo. Tuvo que hacer
frente a la oposición de la nobleza, la Iglesia, los carlistas, los monárquicos alfonsinos,
los republicanos, la guerra en Cuba (1868-1878), la tercera guerra carlista (1872-1876)
y el temor a la revolución social. Finalmente, privado de todo apoyo, el rey abdicó en
febrero de 1873.
Como consecuencia el 11 de febrero de 1873 las Cortes proclamaron la I República.
Fue un periodo político muy inestable, debilitado por los enfrentamientos internos de
los propios republicanos y en el que se sucedieron cuatro presidentes distintos.
Acabó con un golpe de estado que dio paso a la dictadura del general Serrano,
hasta que en diciembre de 1874 es restaurado Alfonso XII de Borbón como rey.
IDEA PRINCIPAL/ IDEAS SECUNDARIAS.
La idea principal es la justificación que se hace de la sublevación protagonizada
por el ejército, el 19 de septiembre de 1868 en la ciudad de Cádiz, contra Isabel II y su
gobierno.
Como ideas secundarias encontramos, por una parte se hace alusión a las causas
que provocan dicha sublevación: primero, dicen representar la voluntad de la nación
(“leal intérprete de todos los ciudadanos”); en segundo lugar, justifican la sublevación
en la situación de España bajo los últimos gobiernos moderados muy autoritarios,
que estaban restringiendo derechos y libertades, así como la corrupción de la
Administración de la que era responsable también la reina, que nombraba cargos y
repartía favores a su antojo.
Otra idea secundaria que aparece son los objetivos de la revolución. En el texto
aparecen como desarrollarían su plan político mediante un gobierno provisional en el
que todos estuviesen representados y se garantizase el orden.
Por último, aparece en el texto los apoyos con los que estos revolucionarios dicen
contar: “todos los liberales, (…) las clases acomodadas (…) los ministros del altar
(…)”.
TEXTO: ABDICACIÓN DE AMADEO DE SABOYA.
Grande fue la honra que merecía la Nación española eligiéndome para ocupar su
trono, honra tanto más por mi apreciada cuanto se me ofrecía rodeada de las
dificultades y peligros que lleva consigo la empresa de gobernar un país tan
hondamente perturbado [...]
Conozco que me engañó mi buen deseo. Dos años largos ha que ciño la corona
de España, y la España vive en constante lucha, viendo cada día más lejana la era
de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo. Si fueran extranjeros los
enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados tan valientes como
sufridos, sería el primero en combatirlos, pero todos los que con la espada, con la
pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la nación son
españoles; todos invocan el dulce nombre de la patria, todos pelean y se agitan
por su bien, y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y
contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones
de la opinión pública, es imposible afirmar cuál es la verdadera, y más imposible
todavía hallar remedio para tamaños males. Los he buscado ávidamente dentro de
la ley y no lo he hallado. Fuera de la ley no ha de buscarlo quien ha prometido
observarla [...] AMADEO.
Palacio de Madrid, 11 de febrero de 1873.
NATURALEZA/CLASIFICACIÓN.
Es una fuente histórica primaria de naturaleza histórico- política y contenido político.
Es un documento de autor individual y cuyo destinatario es colectivo, especialmente la
nación española.
CONTEXTO HISTÓRICO.
El reinado de Amadeo I de Saboya (enero 1871-febrero de 1873) es resultado de la
Revolución de 1868, “La Gloriosa”, un movimiento revolucionario de carácter
progresista que acabó con el reinado de Isabel II. Tras el éxito de la revolución se
formó un Gobierno provisional, presidido por el general Serrano convocó Cortes para
la elaboración de una Constitución que fuera verdaderamente democrática, la de 1869.
Esta recogía una amplia gama de derechos, incluido el sufragio universal masculino y
como forma de gobierno establecía la Monarquía Constitucional. Como consecuencia
había que buscar un rey.
La elección del rey fue un tema complicado, incluso en el ámbito internacional llegando
a influir en el estallido de la guerra franco-prusiana. Hubo distintos candidatos:
Fernando de Portugal, Antonio de Orleans, Leopoldo de Hozenhöllern Sigmaringen,
Amadeo de Saboya. Al final, se impone la candidatura de Amadeo gracias a la labor
del general Prim, entonces presidente del gobierno.
El 30 de diciembre de 1870 llega Amadeo de Saboya a Cartagena y allí recibe la
noticia de que su principal apoyo ha sido asesinado. El nuevo monarca manifiesta la
voluntad de gobernar dentro del orden constitucional. Sin embargo, pronto tuvo que
hacer frente a una oposición muy activa que dificultó su gobierno:
La Iglesia católica por el establecimiento de la libertad religiosa y la separación
entre Iglesia y Estado, así como el hecho de pertenecer a una dinastía
(Saboya) enfrentada con el Papa.
Los carlistas, que veían en la salida de Isabel la posibilidad de que su
pretendiente Carlos VII ocupara el trono. Sus intenciones se vieron truncadas,
lo que provocó la tercera guerra carlista (1872-1876).
La aristocracia terrateniente, disgustada con el nuevo modelo de estado
democrático que se imponía. Comienzan a posicionarse del lado del joven
príncipe Alfonso.
Los republicanos, por razones obvias.
Los sectores obreros que tras la formación de la AIT inician reivindicaciones y
agitaciones que llevaron a su ilegalización.
En general el pueblo español, por ser Amadeo un rey extranjero.
La suma de todos los problemas referidos, junto con el hecho de sufrir un atentado y la
pérdida del poco apoyo que tenía, a causa de un enfrentamiento por la reforma del
ejército provocó su abdicación. Una delegación de oficiales del ejército le ofreció su
apoyo en caso de que quisiera disolver las Cortes, pero esta opción implicaba
suspender las garantías constitucionales y el rey se negó.
Como consecuencia el 11 de febrero de 1873 las Cortes proclamaron la I República.
Fue un periodo político muy inestable, debilitado por los enfrentamientos internos de
los propios republicanos y en el que se sucedieron cuatro presidentes distintos. Acabó
con un golpe de estado que dio paso a la dictadura del general Serrano, hasta que en
diciembre de 1874 es restaurado Alfonso XII de Borbón como rey.
IDEAS PRINCIPALES Y SECUNDARIAS.
La idea principal del texto es la renuncia de Amadeo de Saboya al trono español.
Las ideas secundarias son la suma de problemas que concurren para que el monarca
tome esta decisión: se refiere tanto a la inestabilidad política (continuos
enfrentamientos entre los partidos políticos), como a la oposición a su reinado de
diferentes grupos: carlistas, republicanos, alfonsinos, etc. A lo que se refiere Amadeo
es que la causa de inestabilidad no es externa sino que es interna.
En el texto aparece también un agradecimiento por haber sido elegido rey, tarea que
no le ha resultado fácil, pero que ha intentado desempeñar. También se refiere a que
ha sido incapaz de encontrar las soluciones a los problemas dentro del orden
constitucional, que siempre ha respetado, desdeñando la posibilidad de usar la vía
autoritaria y disolver las Cortes (lo que le ha propuesto parte del ejército) por
considerar que dicha solución está al margen de la ley.
COMENTARIO: LAS LIGAS DE MI MORENA.
NATURALEZA/CLASIFICACIÓN.
Fuente histórica primaria de contenido político. Su carácter es iconográfico; estamos
ante una obra plástica, concretamente una caricatura con intención satírica publicada
en la revista pro-republicana la Flaca en 1873, denominada Las Ligas de mi morena.
IDEAS PRINCIPALES/IDEAS SECUNDARIAS.
La idea principal que podemos observar en la imagen es la división ideológica que
existe en la sociedad española de aquel momento, respecto al asunto de la abolición
de la esclavitud.
Las ideas secundarias son:
La imagen central representa la idea de libertad que enarbola la bandera republicana.
A ambos lados de esta mujer hay dos grupos: uno, muestra al sector más conservador
que defiende la esclavitud y pone las cadenas a esta mujer. Observamos que van
ataviados como carlistas, militares y hasta un militar con armadura, en asociación con
las mentalidades medievales. El otro grupo la libera de las cadenas; son los partidarios
de la abolición de la esclavitud. Algunos de estos, aparecen representados con gorro
frigio (símbolo del republicanismo). Un personaje (Manuel Ruiz Zorrilla) aparece con
un libro en el que puede leerse: “En nombre de Dios, de la moral y de la justicia queda
abolida la esclavitud”.
Esta abolición de la esclavitud afectaba a Cuba, de ahí la alusión a este territorio bajo
la forma de su bandera.
CONTEXTO.
Durante el periodo del Sexenio Revolucionario se van a producir importantes tensiones
acerca del asunto de la esclavitud.
En el escenario cubano, en octubre de 1868, Manuel de Céspedes con el Grito de
Yara reivindica la independencia de la isla basada en la igualdad de todos los
hombres, blancos o negros, cubanos o españoles; es decir, rechazando la esclavitud.
Esto dio origen a la Guerra de los Diez Años.
En 1870 la esclavitud solo sobrevive en las colonias hispanas. En aquellos años,
Castelar da la cifra de 300.000 esclavos en Cuba, siendo en Puerto Rico de unos
100.000. La esclavitud era defendida por asociaciones como los centros hispano-
ultramarinos que albergaban a los políticos reaccionarios y conservadores,
consideraban la trata una institución imposible de abolir por el “temor” a la pérdida de
la colonia y acusan a los republicanos federales, partidarios de la abolición total de
“mantener relaciones con los rebeldes”.
En estos momentos el gobierno progresista aprobó una ley de “libertad de vientres”
(junio de 1870) que liberaba a los hijos de los esclavos, aun dejando este tema sin
resolver del todo. Los debates seguirían en los últimos años de la efímera monarquía
de Amadeo I de Saboya y al comienzo de la Primera República. Durante este periodo
se pudo abolir la esclavitud en Puerto Rico (1873), aunque no consiguió hacerlo en el
caso de Cuba, por los intereses de los industriales azucareros. La abolición total
tardaría todavía más de diez años en llegar, la República ya no viviría para verla.
Con la Restauración se volvía a un régimen conservador. Su principal ideólogo,
Antonio Cánovas del Castillo defendió siempre los intereses de los tratantes en Cuba.
No obstante, las elites de la isla financiaban el todavía débil sistema de la
Restauración.
La paz de Zanjón, que acababa la guerra en Cuba en 1878, consiguió un compromiso
por parte de Martínez Campos de abolir la esclavitud, pero el debate tardó unos años
más y solo pudo concretarse en febrero de 1880. El régimen canovista hizo subsistir
un “patronato” por el cual la población negra permaneció atada a sus antiguos
propietarios como “pago” de una compensación (según García Mora). Desde 1886,
con el fin del patronato, se ponía fin a cualquier relación esclavista sin salario (según
Escohotado).
Probablemente la emancipación llegaba tarde: el malestar de la población negra
liberada, el cuantioso capital estadounidense a favor de la independencia y la torpe
política de la Restauración llevaron a una nueva guerra en Cuba a finales del siglo
XIX, cuyo resultado fue la independencia del territorio.
8. VIÑETA “EL TURNO PACÍFICO DE LOS PARTIDOS”.
CLASIFICACIÓN.
Fuente histórica primaria de contenido político. Su carácter es iconográfico; estamos
ante una obra plástica, concretamente una caricatura con intención satírica publicada
en la revista El Buñuelo el 20 de septiembre de 1880. Su destinatario es, por tanto,
colectivo.
IDEAS PRINCIPALES Y SECUNDARIAS.
La caricatura nos presenta de forma crítica el sistema de turnismo político que en la
etapa de la Restauración ha ideado Antonio Cánovas del Castillo.
Observamos en la imagen una noria que representa la maquinaria electoral que se
activa cada vez que se celebran elecciones. Dicha máquina es movida por un caballo
famélico que tiene los ojos tapados. Este representa al pueblo español (necesario para
activar el sistema) que vive con grandes necesidades y que ignora el funcionamiento
fraudulento del sistema del turno de partidos.
Como se ve, el caballo continuamente gira en el mismo sentido y el resultado siempre
es activar el sistema que ha ideado Cánovas del Castillo (representado en las cabezas
de la rueda) por ser el verdadero artífice del mismo.
CONTEXTO HISTÓRICO.
El contexto en el que se publica esta viñeta está relacionado con la etapa histórica de
la Restauración. Este es un periodo en el que se produce la vuelta al poder de los
Borbones, con el reconocimiento como rey de Alfonso XII.
La Restauración se gestó a lo largo de un proceso complejo y de maniobras
diplomáticas, la más importante de las cuales fue la abdicación de Isabel II en su hijo
(junio de 1870).
El gran protagonista fue Antonio Cánovas del Castillo que creó el “partido alfonsino”.
Su programa se reducía al liberalismo y a la fidelidad al príncipe Alfonso. “Paz y orden”
son las palabras que resumen ese programa, que atrajo a las clases medias y altas,
temerosas de un nuevo experimento como el del sexenio.
El Manifiesto de Sandhurst, en diciembre de 1874, redactado por Cánovas y firmado
por don Alfonso en la academia militar donde se formaba, recogía la importancia de
instaurar una monarquía constitucional en España.
El pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto, a finales de diciembre
de 1874, que precipitó la vuelta de don Alfonso, no fue bien visto por Cánovas, que
deseaba asignar al ejército un papel subordinado al poder civil y al sistema
constitucional.
El sistema de la Restauración, ideado por Cánovas, se basó en aprobar una nueva
constitución y en el turno pacífico en el poder de dos grandes partidos a través del
fraude electoral.
El principal logro de la Constitución de 1876 fue conseguir la estabilidad política. Es un
texto breve y flexible que va a permitir gobernar a los conservadores y a los liberales.
El texto es una síntesis de las Constituciones de 1845 y 1869. Sus características más
importantes fueron: soberanía compartida entre el rey y las Cortes, el derecho de
sufragio que se decidiría en leyes posteriores y en la cuestión religiosa se declaraba el
Estado confesional y se le encomendaba el mantenimiento del culto, aunque se
introducía la libertad religiosa en el ámbito de lo privado.
El sistema se basó en la existencia de dos grandes partidos: el Partido Conservador
de Cánovas, defensor de valores de orden, sufragio censitario e iglesia; y el Partido
Liberal de Sagasta, defensor de ampliar libertades y del sufragio universal masculino.
Estos partidos se van a turnar pacíficamente en el poder. Comenzó con la exigencia
de Sagasta de que el rey llamase a gobernar a su partido en 1881. La cesión del rey
inauguró el relevo pacífico en el poder de conservadores y liberales, y alejó el riesgo
de golpes y motines.
El sistema seguía esta pauta: el rey llamaba a gobernar al partido que estaba en la
oposición. Después, disolvía las Cortes y se convocaban elecciones. El nuevo
gobierno, manipulaba el resultado para obtener la mayoría y el respaldo de las Cortes.
Los mecanismos de fraude electoral eran variados. El Ministro de la Gobernación
elaboraba el encasillado: una lista con el nombre del futuro parlamentario en cada
“casilla” del mapa electoral. A continuación, los gobernadores civiles daban
instrucciones a los alcaldes y con la ayuda de los caciques locales presionaban a los
electores para que votaran al candidato designado previamente.
Si este proceso no era suficiente se procedía al pucherazo o manipulación directa de
los resultados electorales, que es lo que aparece reflejado en el presente documento.
En última instancia, el gobierno disponía en el Congreso de mayoría en las comisiones
que daban por buenas las actas electorales y podía anular las que le eran
desfavorables. El proceso electoral estaba, pues, en manos del gobierno, no de los
electores.
En 1885 Alfonso XII muere, comenzando la regencia de su mujer María Cristina
(embarazada del futuro Alfonso XIII). El fallecimiento del rey pone en peligro el sistema
de la Restauración. Para evitar el regreso de Isabel II, se llegó a un acuerdo de turno
pacífico en el poder, el Pacto de El Pardo, que consolidó la estabilidad política y la
regencia de la reina viuda.
Este fraude electoral permite hablar de democracia puramente formal o “sistema liberal
sin democracia”.
Por último, al margen de los dos grandes partidos quedaban otros que estaban
excluidos de alcanzar el poder: republicanos, carlistas, socialistas y anarquistas.
9. LA CARGA (BARCELONA), 1902
CLASIFICACIÓN.
Fuente iconográfica. Pintura histórica de contenido político y social, realizada por
Ramón Casas i Carbó. El título, según algunos especialistas, hace alusión a una
huelga ocurrida en Barcelona en febrero de 1902, según otros no representa ninguna
huelga concreta sino lo que solía ocurrir en todas estas manifestaciones obreras.
IDEAS PRINCIPALES Y SECUNDARIAS.
El cuadro representa los métodos represivos que las fuerzas de seguridad (en este
caso la Guardia Civil) utilizaban contra los manifestantes de las organizaciones
obreras.
Los personajes principales del cuadro son el Guardia civil que sable en mano y en su
caballo pisa a un obrero. Sin embargo, estos personajes no ocupan el centro de la
composición que queda vacío, pues las personas que ocupaban este espacio
aparecen representadas como una masa que huye asustada por la carga policial,
siendo esto la expresión del pánico colectivo. El cuadro nos muestra también como la
fuerza de los obreros está en su unión, es la masa obrera la que podrá obtener
solución a sus problemas a través de la reivindicación colectiva.
El pintor elige para representar la escena un barrio en la periferia de la ciudad, desde
donde se observan chimeneas industriales que formarían parte de los lugares en los
que podrían vivirse este tipo de acontecimientos.
CONTEXTO HISTÓRICO.
La industrialización en España se inició en la década de 1830. A finales del siglo XIX
los niveles de producción industrial eran muy inferiores a los europeos. Además, la
industrialización se limitó a dos sectores (textil y siderúrgico) y a escasas regiones,
especialmente Cataluña y el País Vasco. Eso explica que los obreros industriales se
concentraran en pocas ciudades, siendo su cifra muy escasa.
Las condiciones laborales eran muy duras: largas jornadas, despido libre, ausencia de
seguridad social o coberturas por paro. A pesar de ello, hasta el último tercio del siglo
XIX la lucha obrera se plasmó en movimientos de protesta de carácter espontáneo
como el movimiento ludita, en Alcoy o la fábrica de Bonaplata.
No fue hasta 1868 cuando surgió una toma de conciencia que dio inicio al movimiento
organizado de las clases trabajadores. En ese año, coincidiendo con el exilio de Isabel
II, la Asociación Internacional de Trabajadores intervino en España por el clima
favorable creado tras la revolución democrática. Giuseppe Fannelli (colaborador de
Bakunin) se reúne en Barcelona con un grupo de jóvenes a los que da a conocer las
ideas anarquistas y la AIT. En 1870 se fundaba la Federación Regional Española de la
Internacional, muy influida por las ideas anarquistas. En diciembre de 1871, Paul
Lafargue (yerno de Marx) llegó a España, comenzando a defender las ideas marxistas,
tratando de combatir la influencia anarquista.
En 1871, durante la monarquía de Amadeo de Saboya, se conoció un incremento de la
tensión social en varios países europeos, entre ellos España, como consecuencia del
movimiento revolucionario de la Comuna de París. En este ambiente, Sagasta,
entonces ministro de la Gobernación, otorgó a los gobernadores civiles plenos poderes
para prohibir las actividades de la I Internacional. En noviembre, las Cortes declaraban
la inconstitucionalidad de la Internacional.
A pesar de las dificultades la ideología obrera siguió extendiéndose por España. La
difusión del anarquismo tuvo mucho éxito, sobre todo en Cataluña y Andalucía,
mientras el socialismo prosperó, de forma más lenta, en Madrid y en el País Vasco.
En 1879, Pablo Iglesias fundó el Partido Socialista Obrero Español que fue legalizado
por el gobierno liberal de Sagasta en 1881. A partir de 1883, el PSOE combinó el
ideario revolucionario marxista con medidas más realistas como la participación en la
vida política, la creación de las sociedades de producción y consumo o la Mutualidad
Obrera. En 1886 apareció el semanario El Socialista, pronto convertido en diario. En
1888 se fundó la Unión General de Trabajadores, sindicato de orientación socialista.
En 1890 se celebra por primera vez el Primero de Mayo y se funda la primera casa del
pueblo (centro de difusión del ideario socialista).
Por su parte, el anarquismo fue más influyente en la Restauración. Su oposición a toda
forma de poder, la acción violenta y el ataque a las instituciones del Estado lo
convirtieron en una amenaza para el poder establecido. Cánovas fue asesinado por un
anarquista, al igual que otros políticos de la época; incluso, llegaron a atentar contra el
rey. La organización La Mano Negra sembró el terror en la década de 1880. En
Barcelona el atentado de 1896 contra la procesión del Corpus dio lugar a un proceso
que acabó con la ejecución de varios acusados.
La disputa entre ambas ideologías obreras acerca de los diferentes medios que
proponían para conseguir sus objetivos provocó la división y cierta debilidad de la
lucha obrera.
Sin embargo, las reivindicaciones obreras hacen posible que a principios del siglo XX
comiencen a adoptarse algunas medidas que les serán favorables como: la creación
del Instituto Nacional de Previsión (1908), la ley de descanso dominical y la
legalización de la huelga, durante el gobierno de Maura; la reducción de la jornada
laboral y la ley de accidentes de trabajo, en el gobierno de Canalejas.
10. TRATADO DE PAZ ENTRE ESPAÑA Y ESTADOS UNIDOS.
S. M. la Reina Regente de España, en nombre de su augusto hijo D. Alfonso XIII, y los
Estados Unidos de América, deseando poner término al estado de guerra hoy
existente entre ambas naciones [...] han con- venido en los siguientes artículos:
Artículo I. España renuncia a todo derecho de Soberanía y propiedad sobre Cuba. En
atención a que dicha isla, cuando sea evacuada por España, va a ser ocupada por los
Estados Unidos [...]
Artículo II. España cede a los Estados Unidos la isla de Puerto Rico y las demás que
ahora están bajo su soberanía en las islas Occidentales y la isla de Guam en el
archipiélago de las Marianas o Ladrones.
Artículo III. España cede a los Estados Unidos el archipiélago conocido por Islas
Filipinas [...] Los Estados Unidos pagarán a España la suma de veinte millones de
dólares (20.000.000 de pesos) dentro de los tres meses después del canje de
ratificaciones del presente Tratado [...]
Artículo IV. Los Estados Unidos pagarán durante el término de diez años [...] admitirán
en los puertos de las islas Filipinas a los buques y mercancías españolas bajo las
mismas condiciones que a los buques y mercancías de los Estados Unidos.
Hecho público por duplicado en París, a 10 de diciembre de 1898. Firmado:
Eugenio Montero Ríos y William R. Day.
CLASIFICACIÓN/NATURALEZA.
El presente documento es una fuente primaria (texto histórico) de naturaleza histórico-
jurídica (tratado) y temática política. Es público y su destinatario es colectivo. Escrito
en París en 1898.
CONTEXTO HISTÓRICO.
El origen de los conflictos en Cuba y Filipinas estuvo en la mala política colonial de los
partidos dinásticos, que bloquearon las reformas administrativas y económicas
dirigidas a conceder cierta autonomía a Cuba, así como en los intereses
expansionistas de Estados Unidos.
España monopolizaba el comercio colonial mediante aranceles que perjudicaban los
intereses isleños; surgió así un sentimiento autonomista entre los hacendados
cubanos que vieron en la autonomía política la única vía para la mejora económica.
Tras la Paz del Zanjón (1878) España había prometido a Cubra reformas políticas y
administrativas. La tardanza o desgana en aplicar estas reformas condujo a un nuevo
levantamiento cubano en la Guerra Chiquita (1879-1880).
Por otro lado, los aranceles dificultaban el comercio con Estados Unidos, que había
aumentado sus intereses en la isla (compraba el 88% de los productos cubanos y era
el principal receptor del azúcar cubano). El arancel de 1891 impuesto por España
provocó un gran malestar tanto en Cuba como en Estados Unidos.
En 1895 estalla la guerra de independencia cubana con el llamado Grito de Baire,
sublevación dirigida por José Martí, entre otros. España envió al general Martínez
Campos, que no pudo frenar a las guerrillas, por lo que fue sustituido por el general
Weyler, con una estrategia de guerra más dura. Tras 1897, el gobierno de Sagasta
decide relevar a Weyler y conceder la autonomía, el sufragio universal e igualdad de
derechos a Cuba. Sin embargo, las reformas llegaron tarde, pues los independentistas
cubanos contaban con el apoyo de los Estados Unidos, así que se negaron a aceptar
el fin de las hostilidades.
Coincidiendo con la insurrección cubana, se produjo también la de Filipinas. Aquí, la
presencia española era más débil que en las Antillas. El levantamiento de los
Katipunan fue duramente reprimido y uno de sus líderes, José Rizal, ejecutado. Al
estallar la guerra de España contra Estados Unidos, estos pactaron con los rebeldes y
la insurrección filipina resurgió.
Estados Unidos propuso a España la compra de Cuba por trescientos millones de
dólares. Ante la negativa española, en febrero de 1898, los Estados Unidos mandan al
puerto de La Habana al acorazado Maine. El buque de guerra explotó en extrañas
circunstancias, provocando la muerte de más de 250 marinos. Estados Unidos
consideró responsable a España y esta fue la excusa para declararle la guerra.
La guerra fue breve y se decidió en el mar. Comenzó en Filipinas con la destrucción de
la flota española del Pacífico en la batalla de Cavite, y siguió en Cuba. La guerra
concluye con la rendición de Santiago y la ocupación de Puerto Rico por los Estados
Unidos.
Tras la derrota se firma el presente documento. El desastre del 98 no solo supuso la
pérdida de colonias sino que trajo otras consecuencias: pérdidas humanas, pérdida de
un excelente mercado para los productos de la industria, sobre todo catalana; el
resentimiento de los militares hacia la clase política, pues creían haber sido utilizados;
el crecimiento de un antimilitarismo popular, pues el reclutamiento afectaba a los que
no tenían recursos; el cambio de estatus para España (país sin relevancia
internacional); y por último una crisis cultural de gran trascendencia y el origen de una
conciencia crítica que, desde una perspectiva intelectual, exigía una profunda
regeneración política, económica e ideológica de la vida española. Se trata del
regeneracionismo, cuyo máximo representante es Joaquín Costa. Este propuso
incentivar la educación, la europeización, la descentralización y políticas que
incentivaran el progreso.
IDEA PRINCIPAL Y SECUNDARIAS.
La idea principal del texto es expresar las condiciones de paz impuestas a España,
tras la guerra contra Estados Unidos, que le llevan a asumir la pérdida de las últimas
colonias de ultramar.
Las ideas secundarias se relacionan con los aspectos que abordan cada uno de los
artículos: España renuncia a la soberanía de Cuba; España cede Puerto Rico, Guam y
Filipinas a los Estados Unidos a cambio del pago de veinte millones de dólares y con
el compromiso de aceptar en las islas Filipinas embarcaciones y mercancías
españolas.
PRÁCTICAS BLOQUE 9.
11. GRÁFICO Y MAPA SOBRE CICLO HUELGUÍSTICO Y CRISIS DE 1917.
CLASIFICACIÓN/NATURALEZA
Observamos en este caso dos fuentes historiográficas diferentes pero
complementarias en cuanto a su contenido de tipo político y social.
IDEAS PRINCIPALES / IDEAS SECUNDARIAS
El documento nos presenta información relevante acerca del aumento de la
conflictividad social existente en España, entre 1917 y 1921, explicitado en el creciente
número de huelgas.
Por un lado, tenemos un gráfico lineal en el que podemos observar el número de
huelgas que se producen en España entre 1905 y 1923, según el Instituto de
Reformas Sociales. Por otro, vemos un mapa coroplético que nos proporciona
información sobre los lugares en los que tuvo mayor incidencia la huelga de 1917 y
aquellos en los que fueron más importantes las huelgas agrícolas entre 1918 y 1921.
En el gráfico vemos un número constante de huelgas hasta 1917, pero a partir de este
año y hasta 1920 aparece un aumento muy notable, descendiendo a partir de este año
(entre 1920 y 1921).
En el mapa aparecen representados los principales focos de la huelga de 1917. Se
trata de los más importantes centros industriales: Barcelona y su área periférica;
Bilbao en la provincia de Vizcaya; en Asturias, la zona de Oviedo, Gijón y Langreo;
Madrid; el área levantina (Valencia, Villena, Alicante); algunas zonas en Murcia (Yecla,
Cartagena); y, también en Andalucía (La Carolina, Linares y Río Tinto).
Por último, el mapa también tiene representadas las zonas en las que se vivió de
forma más intensa la huelga agrícola entre 1918 y 1921. Se trata de los territorios del
interior: territorios en Castilla y León, La Rioja, Extremadura, Madrid, Castilla-La
Mancha, Valencia; siendo especialmente significativa en las provincias andaluzas del
valle del Guadalquivir.
CONTEXTO
Este documento se contextualiza dentro de la crisis general de 1917 que se produce
en España, como consecuencia de la crisis política presente en la Restauración desde
principios del siglo XX. A la crisis política se le suma la derivada de la crisis económica
que sufren las clases medias y populares como consecuencia del proceso inflacionario
que provoca la neutralidad de España en la Primera Guerra Mundial.
En el verano de 1917 confluyen tres crisis de distinto signo que provocan una gran
inestabilidad: la crisis militar en la que un grupo de oficiales peninsulares crearon
Juntas de Defensa para quejarse del proyecto de reforma militar, del sistema de
ascensos y por la precariedad económica; la crisis política, pues Cambó, líder de la
Lliga Regionalista convocó a los senadores y diputados españoles a una Asamblea de
Parlamentarios en Barcelona. Revindicaban convocar unas Cortes constituyentes para
reformar la Constitución y conseguir la autonomía para Cataluña; y la crisis social, con
movilizaciones obreras en julio y la convocatoria de la UGT y la CNT de huelga
general en agosto.
El objetivo de la huelga era protestar por el incremento de precios de los alimentos
básicos, aunque algunos veían el peligro de que esta desembocara en una revolución
que derrocara al régimen e implantara una república democrática. La acción sindical
se desarrolló en los centros urbanos industriales: Cataluña, País Vasco, Asturias,
Madrid; y en el campo andaluz (como se observa en el mapa).
El ejército cumplió la orden de disparar contra los obreros, y se produjeron 71 muertos
y 2000 detenidos en todo el país. Los miembros del comité de huelga (Julián Besteiro
y Largo Caballero) fueron detenidos y condenados a cadena perpetua, que no llegaron
a cumplir, pues al año siguiente salieron elegidos diputados.
Tras la crisis de 1917 culminó la descomposición de los partidos dinásticos. Su
fraccionamiento acabó con el turno, una de las bases de la estabilidad del sistema.
Esto dificultó la formación de gobiernos con mayorías parlamentarias y acentuó la
inestabilidad política.
La crisis social agudizada por la recesión económica de la posguerra y el influjo de la
revolución rusa de 1917, favoreció el crecimiento de los sindicatos y radicalizó las
posturas de las clases trabajadoras.
En Andalucía, los años entre 1918 y 1920 fueron llamados el “trienio bolchevique” con
ocupación y reparto de tierras, respecto a las que el gobierno actuó con dureza.
El momento más álgido de la conflictividad social se alcanzó en Barcelona a partir de
1919, tras la huelga de la Canadiense. Por su duración (44 días) e intensidad, dejó
prácticamente paralizada la ciudad y la producción que dependía de la electricidad.
Con la mediación del gobierno, se alcanzó un acuerdo por el que los despedidos
fueron readmitidos, se aumentaron los salarios y se consiguió la jornada laboral de
ocho horas. Sin embargo, la patronal y las autoridades militares se negaron a liberar a
los detenidos, por lo que la CNT declaró la huelga general. La patronal respondió con
el cierre de empresas y la contratación de bandas de pistoleros, y contó con la
colaboración de los sindicatos libres en su empeño para eliminar el
anarcosindicalismo.
Los actos terroristas y la violencia callejera, fruto del sangriento enfrentamiento entre
pistoleros de uno y otro bando, sumieron a la ciudad en una espiral de violencia entre
1919 y 1921. El gobierno declaró el estado de guerra, suspendió las garantías
constitucionales y cedió el orden público a los militares. Nombró al general Martínez
Anido gobernador civil de Barcelona, quien impuso la represión militar y el terrorismo
policial mediante la aplicación de la “ley de fugas”, por la que los sindicalistas
detenidos eran asesinados alegando que intentaban escapar.
Finalmente, el temor a la radicalidad de la clase obrera (por el ejemplo de la revolución
rusa) y el contexto internacional de ascenso de regímenes autoritarios (por el fascismo
en Italia), junto con las investigaciones sobre las responsabilidades en Annual hizo que
Primo de Rivera diera un golpe de estado (1923) para hacerse con el poder y prohibir
las organizaciones obreras.
12. MANIFIESTO DEL GOLPE DE ESTADO DE PRIMO DE RIVERA.
Al país y al Ejército: Españoles: Ha llegado para nosotros el momento más temido que
esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera
sin interrupción la vida española) de recoger las ansias, de atender el clamoroso
requerimiento de cuantos amando la Patria no ven para ella otra salvación que
libertarla de los profesionales de la política, de los que por una u otra razón nos
ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron el año 98 y
amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso. La tupida red de la
política de concupiscencias ha cogido en sus mallas, secuestrándola, hasta la
voluntad real [...]
Este movimiento es de hombres: el que no sienta la masculinidad completamente
caracterizada, que espere en un rincón, sin perturbar, los buenos días que para la
Patria preparamos…
Españoles: ¡Viva España y Viva el rey! [...]
No tenemos que justificar nuestros actos, que el pueblo sano demanda e impone.
Asesinatos de prelados, ex gobernadores, agentes de la autoridad, patronos,
capataces y obreros; audaces e impunes atracos; depreciación de la moneda;
francachela de millones de gastos reservados [...] rastreras intrigas políticas tomando
como pretexto la tragedia de Marruecos […] descarada propaganda separatista,
pasiones tendenciosas alrededor de problema de las responsabilidades [...]
En virtud de la confianza y mandato que en mí han depositado, se constituirá en
Madrid un directorio inspector militar con carácter provisional encargado de
mantener el orden público [...]
La Vanguardia, Barcelona, 13 de septiembre de 1923.
CLASIFICACIÓN / NATURALEZA.
Fuente primaria (texto histórico) de naturaleza y temática política (manifiesto).
Documento público cuyo destinatario es colectivo: al país y al ejército. Escrito en 1923
y hecho público en la ciudad de Barcelona.
CONTEXTO HISTÓRICO.
El documento está relacionado con el contexto de crisis política, desde 1917, que se
vio reflejado en gobiernos de concentración. Por otro lado, existía también una
importante crisis social desde la huelga general de 1917, y especialmente desde 1919,
tras los acontecimientos de La Canadiense. Una espiral de violencia, en la que
estaban involucradas tanto las patronales como las organizaciones obreras, generó un
ambiente de gran inestabilidad.
La derrota de Annual (1921) provocó un clima de malestar en la opinión pública
española. La exigencia de responsabilidades forzó al gobierno a nombrar una
comisión para dirimir las culpabilidades militares y políticas (Expediente Picasso).
Los socialistas comienzan a señalar al rey como responsable del desastre.
El 13 de septiembre de 1923 (días antes de que el informe llegue a las Cortes),
Miguel Primo de Rivera (capitán general de Cataluña) mandó ocupar los servicios
telefónicos de Barcelona y leyó un comunicado ante los periodistas, dando un golpe
de Estado.
El golpe contó con numerosos apoyos, especialmente desde los sectores
conservadores, comenzando por el rey Alfonso XIII que veía amenazada la propia
monarquía. También de un importante sector del ejército, partidario del orden; de la
burguesía industrial y los empresarios catalanes que aspiraban a la paz social para
aprovechar el auge económicos de los años 20. La mayor parte de la prensa, así como
la jerarquía eclesiástica.
Influido por el triunfo fascista de Mussolini en Italia, Primo de Rivera instituyó una
dictadura militar autoritaria que duró siete años y que se dividió en dos etapas:
En la primera, el Directorio Militar (1923-1925), procede a la suspensión de la
Constitución, la disolución de las Cortes, la prohibición de los partidos políticos y los
sindicatos, la sustitución de los gobernadores civiles por gobernadores militares, la
sustitución de ayuntamientos por Juntas Municipales y la extensión del somatén. Se
aplicó una dura represión contra el movimiento obrero y contra los nacionalismos
periféricos (suprimió la Mancomunidad de Cataluña). Además, fundó la Unión
Patriótica, como partido único.
Después del éxito en Marruecos, con el desembarco de las tropas en Alhucemas
(1925) comienza su Directorio civil (1925-1930). Durante esta etapa la dictadura se
benefició de la coyuntura expansiva internacional de los años veinte. Se impulsó la
industria nacional, se crean monopolios (Compañía Telefónica Nacional de España y
CAMPSA), se fomentan las obras públicas y se crearon las confederaciones
hidrográficas.
Esta política económica fue espectacular a corto plazo, pero provocó un gran
endeudamiento del Estado. El crack del 29, que provocó una crisis económica
mundial, hizo que en poco tiempo se esfumasen los logros económicos de la
dictadura. El propio rey, temeroso de que el desprestigio de la dictadura afectase a la
imagen de la monarquía, optó por retirarle la confianza. Primo de Rivera, sin apoyos,
dimitió en enero de 1930.
Para entonces la oposición política a la dictadura ya se encontraba organizada. En
agosto de 1930, los republicanos y los catalanistas de izquierda firman el Pacto de
San Sebastián, al que después se suman los socialistas. Acuerdan una estrategia
conjunta para proclamar la república mediante un pronunciamiento. Tuvo lugar un
pronunciamiento en Jaca que fracasó. Sin embargo, era evidente la oposición a la
monarquía.
En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, los republicanos y los
socialistas decidieron concurrir coaligados. Estas elecciones fueron planteadas como
un plebiscito a favor o en contra de la monarquía. El triunfo de la coalición en las
grandes ciudades se interpretó como un rechazo a la monarquía y dio paso a la
proclamación de la II República el 14 de abril.
IDEA PRINCIPAL Y SECUNDARIAS.
La idea principal del texto es la justificación del golpe de estado y del papel del
ejército.
Como ideas secundarias se alude: a la voluntad regeneracionista (“buenos días que
para la patria preparamos”); el desprestigio del sistema político español y la mala
gestión política desde la crisis del 98; la inoperancia del sistema caciquil; el orden
frente a la violencia existente en ese momento y, especialmente frente al movimiento
obrero; la unión frente al separatismo nacionalista, especialmente el catalán; y la
traición que suponía a sus ojos investigar sobre las responsabilidades en el desastre
de Annual. Para devolver el orden, Miguel Primo de Rivera confía poder hacerlo
creando un Directorio militar.
13. DISCURSO DE LA DIPUTADA CLARA CAMPOAMOR.
Señores diputados: se está haciendo una constitución de tipo democrático, por
un pueblo que tiene escrito como lema principal, en lo que yo llamo el arco del
triunfo de su República, el respeto profundo a los principios democráticos [...]
Yo no creo, no puedo creer, que la mujer sea un peligro para la República,
porque yo he visto a la mujer reaccionar frente a la Dictadura y con la
República [...]
Resolver lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a
esa mitad del género humano en la política, para que la política sea cosa de
dos, porque sólo hay una cosa que un sexo solo: alumbrar, las demás las
hacemos todos en común, y no podéis venir aquí vosotros a legislar, a votar
impuestos, a decir deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y
sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras [...]
Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto
de la mujer, he de decir, con toda consideración, que no están apoyadas en la
realidad [...] ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de
Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación
proresponsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que
las mujeres, que iban en mayor número que los hombres? [...]
No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas
consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y
sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención.
Diario de Sesiones de las Cortes Constituyentes. Intervención de Clara
Campoamor en las sesiones de 30 de septiembre y 1 de octubre 1931.
NATURALEZA / CLASIFICACIÓN.
Fragmento de la intervención de la diputada Clara Campoamor en las Cortes,
fechado entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre de 1931. La naturaleza del
texto es histórico-política, al tratarse de un discurso en el que hace un alegato
en defensa del sufragio femenino. Es un documento público y una fuente
primaria (histórico) cuyo contenido es político, siendo destinatarios los
diputados.
CONTEXTO HISTÓRICO.
El 14 de abril de 1931 se proclama la II República. Alfonso XIII abandonó el
país rumbo al exilio. Un comité republicano y socialista asumió el poder y se
convirtió en Gobierno provisional.
El gobierno provisional estuvo formado por republicanos de muy diversa
tendencia: conservadores (Niceto Alcalá Zamora), moderados (Alejandro
Lerroux), de izquierda (Manuel Azaña), socialistas (Indalecio Prieto) y
regionalistas moderados (Santiago Casares Quiroga).
El objetivo principal de este gobierno era convocar Cortes constituyentes que
se celebraron el 28 de junio. La coalición de republicanos y socialistas obtuvo
una aplastante mayoría, comenzando a elaborarse la Constitución de 1931.
El texto está relacionado con uno de los debates más importantes surgidos
durante las Cortes Constituyentes (14/06/1931 a 09/12/1931) como es el del
sufragio femenino, en el que tuvo un especial protagonismo Clara Campoamor.
Elegida diputada por el Partido Radical, tras las modificaciones que se habían
hecho de la ley electoral del 8 de mayo de 1931 que permitía a las mujeres ser
elegibles. Participa en la Comisión Constitucional defendiendo el voto femenino
(art. 36), entrando en debate con Victoria Kent que alegaba cuestiones de
estrategia política para no conceder el voto a la mujer, pues consideraba que la
Iglesia ejercería una gran influencia sobre estas.
El artículo 36 se aprobó gracias a la intervención de Campoamor y contra el
criterio de su partido y del apoyo de un sector del grupo socialista. Otros
aspectos vinculados con la emancipación de la mujer que vieron la luz durante
la etapa republicana fueron: la eliminación de la discriminación del Código Civil
y Penal, la equiparación de la mayoría de edad a los 23 años, la supresión del
delito de adulterio, el divorcio con mantenimiento de la patria potestad, la
igualdad de derechos entre hijos legítimos e ilegítimos y coeducación.
Tras acalorados debates se aprobó el voto de las mujeres, algo que estaban
haciendo en los parlamentos democráticos de las naciones más avanzadas. En
las elecciones de noviembre de 1933 las mujeres españolas votaban por
primera vez.
IDEA PRINCIPAL Y SECUNDARIAS.
La idea principal del texto es la defensa del sufragio femenino y la lucha por la
igualdad política y jurídica, pues la mujer era discriminada en la toma de
decisiones.
Entre las ideas secundarias, podemos destacar: la identificación de la
República con la democracia, la idea de una mujer que defiende el orden
republicano y de una mujer ciudadana defensora de las libertades, con
precedentes en las campañas contra las guerras de Cuba y Marruecos. Por
último, señala el texto la deuda histórica y política hacia las mujeres.
14. TEXTO Y MAPA SOBRE LA REFORMA AGRARIA DURANTE LA II
REPÚBLICA.
“Toda la riqueza del país sea quien fuere su dueño, está subordinada a los
intereses de la economía nacional y afecta al sostenimiento de las cargas
públicas, con arreglo a la Constitución y a las [Link] propiedad de toda clase
de bienes podrá ser objeto de expropiación forzosa por causa de utilidad social
mediante adecuada indemnización, a menos que disponga otra cosa una ley
aprobada por los votos de la mayoría absoluta de las Cortes. Con los mismos
requisitos la propiedad podrá ser socializada. Los servicios públicos y las
explotaciones que afecten al interés común pueden ser nacionalizados en los
casos en que la necesidad social así lo exija”.
Fuentes: Constitución de 1931 y Pascual Carrión, Los latifundios en
España. Su importancia, origen, consecuencias y solución, Madrid,
Gráficas Reunidas, 1932.
IDENTIFICACIÓN/NATURALEZA/CLASIFICACIÓN
Estamos ante una doble fuente, en forma de mapa conceptual coroplético,
acompañado de una fuente escrita.
El mapa es una fuente secundaria que nos muestra en su leyenda de la
derecha el grado de latifundismo en España por porcentajes y provincias,
siendo el texto realmente el que nos proporciona la información para interpretar
ambos fenómenos de forma complementaria.
El texto es el artículo 44 de la Constitución del 9 de diciembre de la II República
que trata sobre la cuestión agraria. Este artículo daría lugar a la famosa Ley de
Bases de la Reforma Agraria de 1932 redactada por el ministro de Agricultura
Marcelino Domingo. Es por tanto una fuente legal, primaria y pública.
IDEAS PRINCIPALES Y SECUNDARIAS
La idea principal es clara; ambas fuentes nos presentan la reforma agraria de la
II República. Estamos ante el proyecto reformista más ambicioso del llamado
gobierno reformista de Manuel Azaña, bajo la presidencia del Presidente de la
República Niceto Alcalá Zamora y el ministro de agricultura Marcelino Domingo.
Este artículo, más adelante Ley de Bases, pretendía resolver un problema
histórico: la tremenda desigualdad social que existía en España (especialmente
en el sur del país) pues junto a los latifundios, inmensas propiedades de unos
cientos de familias y grandes de España, casi dos millones de jornaleros sin
tierras vivían en condiciones miserables. El método que finalmente se escogió
para resolver el problema fue la expropiación con indemnización de una parte
de los latifundios que serían entregados en pequeños lotes de tierra a los
jornaleros.
Debemos hacer notar el carácter de expropiación, que se deja claro en el texto
y que es contrario a las llamadas desamortizaciones tradicionales del
liberalismo o a la ocupación de tierras que pretende el anarquismo –muy activo
en Andalucía. - y que supone una moderación sobre ambos extremos.
Expropiar, supone indemnizar a sus legítimos dueños, según un sistema justo y
oficial de valoración de la tierra
Igualmente, es significativa la concentración de latifundios y por tanto de
jornaleros en el Valle del Guadalquivir y las provincias del sur, tradicionalmente
la zona más deprimida del país y donde más se nota el “hambre de tierras”.
CONTEXTO HISTÓRICO.
El 14 de abril de 1931 los comicios electorales habían sido ganados
masivamente en las grandes ciudades por el bloque republicano salido del
Pacto de San Sebastián. Alfonso XIII había abdicado y un gobierno provisional
con Niceto Alcalá Zamora y Manuel Azaña, entre otros, había ocupado el vacío
de poder.
Tras unas Cortes Constituyentes, se había formado una Comisión –entre las
que estaban por primera vez tres mujeres diputadas (Clara Campoamor, la
abogada Victoria Kent y Margarita Nelken) para redactar un texto
constitucional.
A pesar de las grandes diferencias entre los bloques de izquierda y derecha, lo
que rompió todos los acuerdos entre las grandes tendencias, fue sin lugar a
duda la “cuestión agraria” y el llamado “hambre de Tierra”.
La derecha interpretaba que con la expropiación se rompía el principio de
propiedad privada y no aceptó el texto constitucional, por lo que fue acusada
de/ antirrepublicana. No podemos olvidar que esta bipolaridad se corresponde
en Europa con el ascenso del fascismo/nazismo y la consolidación de la URSS
y del gobierno de Stalin, fenómenos históricos e internacionales que van a
estar muy presentes en la política española de la II República
España era un país eminentemente agrario y aunque por primera vez en 1931
la población campesina era inferior al 50% y estaba en claro descenso, seguía
siendo un grave problema el paro agrario de los jornaleros.
El contraste entre grandes latifundistas y tierras incultas, frente a ciento de
miles de jornaleros o campesinos en condiciones miserables es rastreable
desde las desamortizaciones liberales cómo las de Mendizábal o Madoz que
defendían entre sus objetivos la de “crear una clase de campesinos
propietarios, una clase media que revitalizaran el país,” paradójicamente, todos
los historiadores y economistas opinan que la desamortización agudizó el
problema al apropiarse las grandes fortunas de las mejores tierras y utilizar
esta cómo bien refugio y elemento de prestigio, pero que no necesariamente se
trabajaban o alquilaban (arrendaban). Al mismo tiempo que crecía el grupo de
campesinos en condiciones miserables de supervivencias. Esta situación fue
especialmente significativa en Andalucía, tierra del monopolio, frente al norte
de España, dominio de la pequeña propiedad. De ahí que el anarquismo
empezara –en su vertiente más radical- a extenderse por esta zona geográfica.
Este es el panorama que nos muestra el mapa y que se encontró la República
durante el llamado gobierno reformista de Azaña, denominado así por la serie
de reformas herederas del regeneracionismo que se abordó desde uno de los
gobiernos mejor preparados de la historia. Dentro de la reforma educativa, del
ejército o la Ley de Congregaciones religiosas que establecía el carácter
público de todas las propiedades religiosas, fue la reforma agraria sin duda la
más importante.
La necesidad de acabar con el latifundismo, el paro agrario y aumentar la
producción fueron los objetivos que se marcaron tanto el primer ministro,
Manuel Azaña, como su ministro de agricultura el socialista Marcelino
Domingo. La idea de expropiación mediante indemnización está dentro del
moderantismo del gobierno.
Poco después se desarrollaría la Ley de Bases de la Reforma agraria y se
crearía el IRA (Instituto de la Reforma Agraria) para organizar las
expropiaciones y los repartos. Todos los historiadores coinciden en que fue la
falta de fondos para hacer frente a los pagos lo que hizo fracasar esta reforma,
llenando de falsas expectativas a los pequeños propietarios y de intranquilidad
a los grandes, lo que fue un motivo de gran inestabilidad gubernamental.
El fracaso de la reforma agraria fue una de las causas principales de la aguda
agitación social del periodo 1932-1933, porque el anuncio de la reforma hizo
creer a muchos jornaleros que la entrega de tierras sería rápida. La lentitud en
la aplicación de la ley provocó que pronto se sintieran decepcionados. Esto
conllevó una radicalización en sucesos como Arnedo y Casas Viejas, donde
una ocupación de tierras y la siguiente represión militar (de la que se hizo
responsable a Azaña) fue una de las causas que condujeron a la pérdida de
apoyo del gobierno reformista.
No podemos olvidar otros focos de problemas cómo fue el golpe de estado del
general Sanjurjo (Sanjurjada) o el posicionamiento en contra de la República –
al margen del gobierno- de amplios grupos de la derecha, el ejército y la
Iglesia, que aprovechaban elementos como este para desestabilizar –con la
amenaza de una revolución obrera- al gobierno.
Niceto Alcalá Zamora retiró la confianza a Azaña y convocó nuevos comicios –
donde por primera vez votaban las mujeres- que llevaría al poder a una
coalición de derechas (Radical-Cedista) lo que provocó en general el fin de
todas las reformas y en particular de la agraria.
La Reforma Agraria, en perspectiva, una de las más moderadas de las llevadas
a cabo por los países europeos durante el periodo de entreguerras, fue un
fracaso que alimentó la división entre bloques y contribuyó al debilitamiento del
poder democrático republicano.
15. CARTELES DE AMBOS CONTENDIENTES DURANTE LA GUERRACIVIL
CLASIFICACIÓN / NATURALEZA / IDENTIFICACIÓN
Estamos ante una fuente gráfica, concretamente ante ante dos carteles de la Guerra
Civil Española, uno de cada contendiente. Es también una fuente histórica primaria
destinada a un colectivo y de contenido claramente político.
IDEA PRINCIPAL Y SECUNDARIA
El primer cartel, nacional o franquista, hace alusión a la guerra cómo una cruzada en
el deseo de establecer una metáfora entre las cruzadas religiosas medievales y la
guerra contra el bando republicano.
El segundo, del bando republicano, hace alusión a los internacionales, grupo de
voluntarios de todo el mundo que vinieron a ayudar a la República y que se mostraron
decisivos en la Batalla de Madrid.
Bipolaridad de los mensajes más clara para la sociedad de la época, que para
nosotros. Destaca la importancia de los mensajes cortos y claros, de “eslóganes”
característicos de unas fuentes gráficas. El primero con alusiones reconocibles a la
defensa de la Iglesia y la unidad de España estableciendo una metáfora de
reconquista. El segundo con la idea de la colaboración internacional, de ayuda y
solidaridad entre los pueblos y la consideración de invasor al otro bando. Información
clara y directa que era fácilmente entendible por la sociedad de la época.
Otra idea importante es la importancia del arte, en este caso el cartel como
instrumento de propaganda al servicio de ambos bandos para intentar persuadir a su
población de que sus razones y motivaciones ideológicas son las verdaderas y justas.
CONTEXTO
La Guerra Civil Española aconteció entre 1936 y 1939. En esta, se enfrentaron dos
bandos. Por un lado, el bando republicano, el cual tenía el poder hasta el momento, y,
por otro lado, el bando sublevado que se autodenominó bando nacional, encabezado
por el general Francisco Franco oficialmente desde el Decreto de Unificación de
Burgos de enero de 1937.
En esta guerra, la comunicación jugó un papel muy importante, ya que intentaban
persuadir a la población para que tuviese un pensamiento declinado a sus ideologías.
Una de las formas más importantes de comunicación, fue el cartel. El cartelismo
durante la Guerra Civil española fue uno de los más intensos momentos de
manifestación masiva del arte; las proclamas exhibidas sobre los muros fueron
expresión pública de ideas y sentimientos arraigados en la trama social.
Durante la Guerra Civil Española, el cartel fue una herramienta político social
empleada por ambos bandos que participaron en la guerra tras el golpe militar del 18
de julio de 1936. Por una parte, los carteles del bando nacional utilizaron eslóganes
sobre la unidad de España, la fe y el catolicismo, además del prototipo del
superhombre. De igual manera, aparece simbología fascista como el águila, el yugo y
las flechas o la esvástica nazi. En este bando destacaron Sáenz de Tejada y Joaquín
Valverde. Por otra parte, en los carteles del bando republicano, se resalta la educación
o la lucha contra el fascismo. En cuanto a símbolos, se utiliza la hoz, el martillo y otras
herramientas que daban a entender que eran un bando obrero y luchador. Cabe
destacar a Josep Renau o Manolo Prieto, entre otros.
Aunque la sublevación se venía planificando desde el triunfo del Frente Popular, los
asesinatos del teniente José Castillo y del político Calvo Sotelo aceleran los
aocntecimientos. La sublevación comenzó en las guarniciones del protectorado de
Marruecos el 17 de julio. El general Franco, tras declarar el estado de guerra en
Canarias, se trasladó al protectorado para ponerse al mando del ejército de África.
Entre los días 18 y 20 de julio el alzamiento militar se extendió al resto del territorio
español con resultados muy diversos. Triunfó en parte de Andalucía, donde el general
Queipo de Llano se hizo con el poder en Sevilla. También se sublevaron las
guarniciones de Cádiz, Córdoba y Granada. El general Mola ocupó Navarra. En
Zaragoza, el general Cabanellas logró dominar la mayor parte de Aragón. También
triunfó en Castilla y León, La Rioja, Galicia, Canarias, Mallorca y parte de
Extremadura.
En las grandes ciudades, Madrid, Barcelona, Valencia, Cartagena, y en las zonas
industriales de Asturias, País Vasco y Cataluña la sublevación fracasó. El fracaso de la
rebelión militar derivó en una trágica guerra civil de tres años.
Desde el 20 de julio el país quedó dividido en dos zonas enfrentadas. Las principales
ciudades, las zonas industriales y las reservas de oro del Banco de España quedaron
en poder del gobierno; y las zonas agrarias más conservadoras y de mayoría católica,
en manos de los militares sublevados.
La mitad del ejército, buena parte de la marina y de la aviación, la mayoría de la
Guardia de Asalto y más de la mitad de la Guardia Civil se mantuvieron fieles al
gobierno republicano. Sin embargo, las tropas del ejército de tierra, mejor preparadas
para el combate, las del Protectorado de Marruecos, la Legión y los regulares
estuvieron a favor de la sublevación.
Desde finales de julio de 1936 la sublevación había derivado en una auténtica guerra
civil, que dividió al país en dos bandos:
Por un lado, los sublevados. Justificaron su acción como único medio para
acabar con la anarquía, restablecer el orden y eliminar a los “enemigos de la
patria”, anarquistas, comunistas, socialistas y separatistas (calificados de
“rojos”). Contaron con el apoyo de la oligarquía, de los pequeños propietarios
agrarios, de las clases medias católicas, de la CEDA, de falangistas, carlistas y
de parte de la Iglesia católica que calificó la guerra de “cruzada de liberación”.
La Iglesia manifestó su apoyo a la rebelión militar que fue calificada como
“cruzada por Dios y por España”. A finales de septiembre de 1936, el obispo de
Salamanca, Pla y Deniel, justificó la rebelión militar por la amenaza del
comunismo.
Frente a ellos están los republicanos, que contaban con la legitimidad de estar
defendiendo el sistema legal y la democracia frente al fascismo que se
extendía por toda Europa. Sin embargo, dentro de este bando había tremendas
diferencias ideológicas, pues estaba constituido por fuerzas políticas y sociales
muy diversas, desde los republicanos reformistas a los sectores revolucionarios
(anarquistas o comunistas).
Es importante, además, relacionar la guerra civil con el contexto internacional. En 1936
existía una gran tensión entre las democracias europeas (Francia y Reino Unido) y los
regímenes totalitarios fascista y nazi. Aunque la reacción inicial del gobierno francés
del Frente Popular fue la de prestar ayuda a la República; sin embargo, su aliado
británico temía que esto pusiera en peligro la política de apaciguamiento con la
Alemania nazi. Al final, Francia y el Reino Unido impusieron la política de no
intervención. Veintisiete países, incluidos Alemania, Italia y la URSS, suscribieron el
Acuerdo de No Intervención en España, por el que se prohibía la exportación a
España de armas, municiones y de todo tipo de material de guerra. Esto dejó en clara
desventaja al gobierno de la república frente a los sublevados porque las democracias
lo respetaron, pero Alemania e Italia no.
La República solo pudo contar con el apoyo y la ayuda militar, siempre pagada en
efectivo, de la URSS de Stalin, que ayudó con material bélico, pilotos, técnicos,…
También contó con la ayuda, en menor medida, de Francia y México. De la
intervención extranjera en favor de la República sobresalen las Brigadas
Internacionales (a las que hace alusión uno de los carteles). Estaban integradas por
voluntarios de muchos países del mundo y de gran heterogeneidad ideológica
(comunistas, anarquistas, socialistas y demócratas). Todos ellos movidos por un
sentimiento de solidaridad en defensa de la causa republicana frente a la amenaza
internacional del fascismo. Su actuación fue destacada en la defensa de Madrid y en la
batalla de Guadalajara o la de Teruel.
La ayuda de Hitler y Mussolini al bando sublevado fue decisiva para trasladar las
tropas del Protectorado español de Marruecos a la península y emprender el avance
sobre Madrid. Para Hitler, la guerra española iba a ser el campo de pruebas para su
material militar y para las nuevas tácticas de guerra. Alemania envió unidades de
carros de combate, fuerzas de defensa aérea y aviación organizadas en la llamada
Legión Cóndor. La aportación de Mussolini fue más numerosa y estuvo constituida por
el Corpo di Truppe Volontarie y la Aviazione Legionaria.
La mejor preparación del ejército sublevado y la ayuda más regular recibida por parte
de Alemania e Italia va acercando a este bando a la victoria. A finales de 1938 se
produjo la ofensiva sobre Cataluña. El 26 de enero de 1939 Barcelona fue ocupada
por las tropas de Franco y pocos días después cae Gerona.
Negrín era partidario de resistir para alargar el conflicto ante el inminente estallido de
una guerra mundial que permitiera a la República encontrar aliados. Sin embargo, el
coronel Casado, partidario de negociar la paz, se subleva contra el gobierno de
Negrín. A finales de marzo, los ejércitos franquistas reanudaron su ofensiva y entraron
en Madrid. El 1 de abril Franco firmó su último parte de guerra. La guerra termina y
comienza la dictadura franquista.
16. PAZ, PIEDAD Y PERDÓN.
La guerra civil está agotada en sus móviles porque ha dado exactamente todo lo
contrario de lo que se proponían sacar de ella, y ya a nadie le puede caber duda de
que la guerra actual no es una guerra contra el Gobierno, ni una guerra contra los
gobiernos republicanos, ni siquiera una guerra contra un sistema político: es una
guerra contra la nación española entera [...] La reconstrucción de España será una
tarea aplastante, gigantesca, que no se podrá fiar al genio personal de nadie, ni
siquiera de un corto número de personas o de técnicos; tendrá que ser obra de la
colmena española en su conjunto, cuando reine la paz, una paz que no podrá ser más
que una paz española y una paz nacional, una paz de hombres libres [...] Este
fenómeno profundo, que se da en todas las guerras, me impide a mí hablar del
porvenir de España en el orden político y en el orden moral, porque es un profundo
misterio, en este país de las sorpresas y de las reacciones inesperadas, lo que podrá
resultar el día en que los españoles, en paz, se pongan a considerar lo que han hecho
durante la guerra. Yo creo que si de esta acumulación de males ha de salir el mejor
bien posible, será con este espíritu, y desventurado el que no lo entienda así. No voy a
aplicar a este drama español la simplísima doctrina del adagio de que “no hay mal que
por bien no venga”. No es verdad. Pero es obligación moral, sobre todo de los que
padecen la guerra, cuando se acabe como nosotros queremos que se acabe, sacar de
la lección y de la musa del escarmiento el mayor bien posible, y cuando la antorcha
pase a otras manos, a otros hombres, a otras generaciones, que les hierva la sangre
iracunda y otra vez el genio español vuelva a enfurecerse con la intolerancia y con el
odio y con el apetito de destrucción, que piensen en los muertos y que escuchen su
lección: la de esos hombres que han caído magníficamente por un ideal grandioso y
que ahora, abrigados en la tierra materna, ya no tienen odio, ya no tienen rencor, y nos
envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el
mensaje de la patria eterna que dice a todos sus hijos: Paz, piedad, perdón.
Fuente: Manuel Azaña, Discursos políticos.
1. CLASIFICACIÓN/NATURALEZA DEL TEXTO.
Es un fragmento de un discurso pronunciado por el presidente de la República
española, Manuel Azaña. De autor individual, se trata de una fuente primaria de
naturaleza histórico-política, con contenido político. Es un documento público y
destinatario colectivo (destinado a todos los españoles).
2. CONTEXTO.
Tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, Azaña se
convirtió en presidente de la República, sustituyendo a Alcalá Zamora.
El fracaso del golpe de estado militar (17 de julio de 1936) dio paso a una larga guerra
donde los sublevados, que se llamaron a sí mismos nacionales, al mando de Franco, y
con la ayuda de Hitler y Mussolini, fueron consolidando sus posiciones frente al
ejército republicano que fue perdiendo fuerza durante el conflicto. En 1938, Azaña
comenzó a pensar en la posibilidad de terminar con la guerra, oponiéndose al jefe de
gobierno, Juan Negrín que era partidario de resistir a cualquier coste.
Paz, piedad y perdón es como se conoce al discurso pronunciado por el presidente de
la Segunda República Española, Manuel Azaña, el 18 de julio de 1938, cuando habían
pasado dos años desde el comienzo de la guerra civil.
El discurso se produce en un contexto en que la guerra parecía razonablemente
perdida ya para la República (tras la batalla de Teruel y la posterior contraofensiva que
provocó la división del territorio republicano, aislando a Cataluña). Negrín buscaba la
prolongación de la guerra hasta que este se viera mezclado con el conflicto global que
se avecinaba: la Segunda guerra mundial. Además, rechazaba cualquier mediación
porque legitimaría a los nacionales, y Franco solo acepta la rendición incondicional.
Por tanto, y a pesar de las ideas de Azaña, se impuso la idea de seguir en la guerra
hasta el final.
A finales de 1938 se produjo la ofensiva franquista sobre Cataluña. El 26 de enero de
1939, Barcelona fue ocupada por las tropas de Franco y, pocos días después, cae
Gerona. Unas 500.000 personas, incluidos el presidente de la república, Azaña, los
miembros del gobierno republicano de Negrín y el de la Generalitat, se exiliaron a
Francia.
Negrín regresó de Francia en enero de 1939. Defendió, con el apoyo de los
comunistas, una política de resistencia para alargar el conflicto ante el inminente
estallido de una guerra mundial que permitiera a la república encontrar aliados. Sin
embargo, en Madrid, el coronel Casado, jefe del Ejército del Centro, se subleva contra
el gobierno de Negrín. Casado proponía negociar con Franco una paz con garantías y
sin represalias. A finales de marzo, los ejércitos franquistas reanudaron su ofensiva y
entraron en la capital.
El 1 de abril, Franco firmó su último parte de guerra. La guerra civil había terminado.
Franco exigió una rendición sin condiciones.
3. IDEA PRINCIPAL/IDEAS SECUNDARIAS.
La idea principal es la petición de la reconciliación nacional como argumento tras la
contienda, que ya considera ganada por los sublevados; para evitar futuros
enfrentamientos. Hace un llamamiento para que no vuelva a existir una guerra: “que
escuchen a los caídos en la batalla”; sin hacer distinción entre víctimas muertas de
uno u otro bando.
Las ideas secundarias son argumentos que refuerzan la idea principal: necesidad de
construir un futuro en el que se impongan estas palabras de “Paz, piedad y perdón”,
rechazo de una guerra sin sentido y petición de no revanchismo. El texto es una
llamada a concluir la guerra y firmar un armisticio (no una paz sin condiciones) y la
petición de amnistía.
El discurso contiene un mensaje de reconciliación y fue elaborado con la intención de
preparar a la opinión pública del territorio republicano para lograr una mediación
internacional y no prolongar la guerra. El documento busca crear un recuerdo común y
una enseñanza para evitar conflictos armados como se está viviendo en España en
ese momento.
17. FOTOGRAFÍA MUJERES RAPADAS.
IDENTIFICACIÓN
Fuente primaria de tipo iconográfico. Es un registro fotográfico que nos da información de
contenido político y social. Nos muestra mujeres rapadas en el pueblo toledano de
Oropesa en la guerra civil. Es una de las tres fotografías que quedan de esta forma de
represión.
IDEA PRINCIPAL Y SECUNDARIAS
La idea principal es clara, el escarnio, la humillación pública de unas mujeres, que, dentro
de la represión franquista, habrán sido acusadas de cualquier vinculación -no
necesariamente sentimental, -con el bando republicano.
Cómo idea secundaria, mostrar – y a ello contribuye el blanco y negro- el tremendo
dramatismo, el sufrimiento de sus rostros que nos muestran el calvario que están pasando
y la incertidumbre por el futuro inmediato. Destacamos la figura de la madre con su hijo
recién nacido en brazos, lo que nos informa de que, ante esta represión, nadie está a
salvo.
CONTEXTO
En julio de 1938, el presidente de la República daba un famoso discurso, Paz, Piedad y
Perdón, en el que defiende la necesidad de buscar una paz dialogada y la reconciliación
nacional para evitar la profunda represión que se avecinaba. Sin embargo, cuando finalizó
la guerra, la represión fue generalizada.
La represión contra los movimientos democráticos y de izquierdas se articuló mediante
dos leyes: la Ley de Responsabilidades Políticas (1939) y la Ley de Represión de la
Masonería y el Comunismo (1940). Según estas leyes, los presuntos delitos quedaban
sometidos a la jurisdicción militar. Aunque los principales dirigentes políticos, sindicales y
culturales partieron al exilio, miles de personas de diversas condiciones (campesinos,
líderes sindicales, obreros, abogados, rectores de universidad, escritores, etc.) fueron
encarceladas por sus ideas políticas.
Lo que tenemos en esta foto es una forma más de represión. En la España franquista,
durante la guerra civil y la posguerra una de las formas de violencia que se usó contra
las mujeres consistió en el rapado de sus cabezas. Se conservan en España, que
sepamos, solo tres fotografías que reflejen esta humillación. Una se realizó en Marín
(Pontevedra), otra en Oropesa (Toledo) y la última, la más famosa en el patio del
Ayuntamiento de Montilla (Córdoba). Solo estas tres fotos están demostradas cómo
auténticas de la represión franquista. Las demás que vemos son, en su mayoría, de la
Segunda Guerra mundial; lo que nos demuestra que este tipo de represión contra la mujer
fue una acción generalizada contra los vencidos en muchos países
El rapado de las cabezas de las mujeres republicanas, o de aquellas que eran
familiares de varones republicanos, tenía una clara función represora y
ejemplificadora, al eliminar uno de los símbolos más visibles de la feminidad: el pelo.
Está claro que este castigo tenía como objetivo no solo infligir un dolor momentáneo y
físico, sino estigmatizar y humillar a la víctima.
No fueron las únicas vejaciones que sufrieron las mujeres. Algunas, fueron detenidas y
torturadas para que delataran a sus familiares varones, que se habían escondido o
habían huido. Otras, sufrieron abusos sexuales y comentarios soeces. Todas,
quedaban señaladas con la marca de ser familiares de un “delincuente político”. Sobre
muchas de estas mujeres, además, recayó el sustento familiar durante la guerra o la
posguerra, pues sus maridos se encontraban presos, exiliados o habían sido fusilados.
La represión se suavizó en los años 50 y 60 dentro de una nueva coyuntura
internacional en la que el Régimen debía, de cara al exterior, ofrecer una mejor cara.
A pesar de esto, la mujer durante el franquismo adoptó el rol que el régimen tenía
reservado para ella: madre y esposa. Habría que esperar a la Transición y la llegada
de la democracia para que las mujeres recuperaran derechos y, también, para que se
empezara a recordar a las víctimas del franquismo.
18. ACUERDO POLÍTICO DEL CONGRESO DE MUNICH EN 1962.
El Congreso del Movimiento Europeo reunido en Múnich los días 7 y 8 de junio de
1962 estima que la integración, ya en forma de adhesión, ya de asociación de todo
país a Europa, exige de cada uno de ellos instituciones democráticas, lo que
significa en el caso de España, de acuerdo con la Convención Europea de Derechos
del Hombre y la Carta Social europea, lo siguiente:
1. La instauración de instituciones auténticamente representativas y democráticas
que garanticen que el gobierno se basa en el consentimiento de los gobernados.
2. La efectiva garantía de todos los derechos de la persona humana, en especial los
de libertad personal y de expresión, con supresión de la censura gubernativa.
3. El reconocimiento de la personalidad de las distintas comunidades naturales.
4. El ejercicio de las libertades sindicales sobre bases democráticas y de la defensa
por los trabajadores de sus derechos fundamentales, entre otros medios por el de la
huelga.
5. La posibilidad de organización de corrientes de opinión y de partidos políticos con
el reconocimiento de los derechos de la oposición.
El Congreso tiene la fundada esperanza de que la evolución con arreglo a las
anteriores bases permitirá la incorporación de España a Europa, de la que es un
elemento esencial; y toma nota de que todos los delegados españoles, presentes en el
Congreso, expresan su firme convencimiento de que la mayoría de los delegados
españoles desean que la evolución se lleve a cabo de acuerdo con las normas de la
prudencia política, con el ritmo más rápido que las circunstancias permitan, con
sinceridad por parte de todos y con el compromiso de renunciar a toda violencia
activa o pasiva, durante y después del proceso evolutivo”.
Congreso del Movimiento Europeo celebrado en Múnich los días 7 y 8 de junio
de 1962.
1. CLASIFICACIÓN/NATURALEZA.
Texto de naturaleza histórico-política y contenido político. Es una fuente primaria que
recoge las resoluciones que sobre España se presentaron al Congreso de Múnich,
celebrado en junio de 1962.
2. CONTEXTO HISTÓRICO.
Tras el fin de la guerra civil en España se instaura la dictadura de Franco (1939-1975).
La represión política iniciada con la Ley de Responsabilidades Políticas (febrero de
1939), Ley de Depuración de Funcionarios (1939), Ley de Represión de la Masonería
y el Comunismo (1940) y Ley de Seguridad del Estado (1941) lleva a los vencidos al
paredón, la cárcel o el exilio.
La oposición pronto se organizó en el exilio reclamando ante la comunidad
internacional el reconocimiento de la legalidad republicana. El gobierno republicano en
el exilio se ubicó primero en México y, tras la Segunda Guerra Mundial, en París.
También se organizó el maquis, una oposición interior guerrillera, vinculada sobre todo
al Partido Comunista, que duró hasta 1949.
En la década de 1950, la oposición interior experimentó tres cambios significativos: la
renuncia a la práctica violenta, la transformación social y generacional de sus
miembros y el impulso de la actuación opositora en las universidades y en el seno de
los sindicatos franquistas, para aprovechar las elecciones a enlaces sindicales y
jurados de empresa, embriones del sindicato Comisiones Obreras.
A inicios de los años 60 se iniciaba la etapa desarrollista del régimen. El franquismo
quiere salir de su ostracismo internacional e intenta un acercamiento a Europa.
En 1962 los opositores al franquismo fueron invitados al Congreso del Movimiento
Europeo de Munich. A este encuentro acudieron 118 representantes de todo el
espectro político de la oposición al régimen (republicanos, monárquicos,
democristianos, socialdemócratas, socialistas, nacionalistas vascos y catalanes). En
dicha reunión se elaboró el presente documento que es una declaración a favor de la
democracia en España y de condena al régimen. La respuesta de Franco fue enérgica:
hizo encarcelar o desterrar a los participantes en aquella reunión en el momento que
volvieron a España. A la vez, se organizó una campaña de prensa para desacreditar
este Congreso, al que se calificó como “contubernio de Múnich” para ridiculizarlo,
como si se tratase de una conspiración contra el régimen, y se organizaron
manifestaciones de adhesión a Franco.
Pese al apoyo formal del exterior a la oposición, Múnich no significó un peligro grave
para el franquismo. La resolución del Congreso de Múnich no tuvo ningún efecto
práctico. Los firmantes no consiguieron reemplazar al general Franco en el poder ni
tampoco producir la evolución, ni la transición a una democracia parecida a la
europea.
En la última etapa de la dictadura el régimen tendrá que enfrentarse a: la actitud crítica
de parte del episcopado que demandaba más respeto de los derechos humanos, lo
que molestó a la clase dirigente y afectó a las relaciones con la jerarquía eclesiástica
española y con la Santa Sede; la conspiración monárquica impulsada, impulsada por
personas vinculadas a Juan de Borbón; la actuación del movimiento obrero que
coincidió con la agitación en el mundo universitario; la reorganización del PCE y del
PSOE y la creación de la Junta Democrática (1974) y de Plataforma de Convergencia
Democrática (1975). Todo era un síntoma de que la sociedad esperaba la muerte del
dictador para plantear las alternativas políticas que reimplantaran la democracia.
3. IDEAS PRINCIPALES/IDEAS SECUNDARIAS.
La idea principal del texto es exponer las condiciones políticas que se tienen que dar
en España para que se pueda incorporar a la Comunidad Económica Europea.
Como ideas secundarias aparecen las ideas que caracterizarán al nuevo régimen
político, como: instituciones democráticas que se fundamenten en la soberanía
nacional, respeto a los derechos humanos (sobre todo la libertad de expresión), el
derecho a la huelga y el pluralismo político. El texto recoge la voluntad expresada por
los delegados españoles que se oponen al franquismo de que se produzca una
evolución del régimen franquista.
19. CONSTITUCIÓN DE 1978.
Art. 1. 1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que
propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la
igualdad y el pluralismo político.
2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes
del Estado.
3. La forma política del estado español es la monarquía parlamentaria.
Art. 2. La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española,
patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a
la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre
todas ellas.
Art. 6. Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación
y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la
participación política [...] Su estructura interna y funcionamiento deberán ser
democráticos.
Art.14. Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación
alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición
o circunstancia personal o social.
Art.16. 1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto [...] 3. Ninguna
confesión tendrá carácter estatal [...]
Art. 20. 1. Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente
los pensamientos, ideas y opiniones [...] b). A la producción y creación literaria,
artística, científica y técnica. c) A la libertad de cátedra. d) A comunicar y recibir
libremente información veraz [...]
Art. 23. 1. Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos,
directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones
periódicas por sufragio universal [...]
Art. 41. Los poderes públicos mantendrán un régimen público de Seguridad Social
para todos los ciudadanos, que garantice la asistencia y prestaciones sociales
suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo [...]
ART. 66. 1. Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas
por el Congreso de los Diputados y el Senado. 2. Las Cortes Generales ejercen la
potestad legislativa del Estado [...]
Art. 77. Las Cámaras pueden recibir peticiones individuales y colectivas, siempre
por escrito, quedando prohibida la presentación directa por manifestaciones
ciudadanas.
Art. 137. El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las
Comunidades Autónomas que se constituyan. Todas estas entidades gozan de
autonomía para la gestión de sus respectivos intereses.
Art. 147. 1. Dentro de los términos de la presente Constitución, los Estatutos serán la
norma institucional básica de cada Comunidad Autónoma y el Estado los reconocerá y
amparará como parte integrante de su ordenamiento jurídico.
Art. 155. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la
Constitución u otras leyes le impongan, o actuara de forma que atente gravemente al
interés general de España, el Gobierno [...] podrá adoptar las medidas necesarias
para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la
protección del mencionado interés general.
1. CLASIFICACIÓN/NATURALEZA.
Texto de naturaleza histórico-jurídica y de contenido político. Es una fuente primaria de
destinatario colectivo (la nación). Su autor es colectivo: los padres de la Constitución.
Fue aprobada en referéndum el 6 de diciembre de 1978, ratificada por el rey y
promulgada el 29 de diciembre, dentro del periodo histórico conocido como la
“Transición”.
2. CONTEXTO HISTÓRICO.
El 22 de noviembre de 1975 Juan Carlos I jura ante las Cortes como nuevo rey.
Este acontecimiento significa la restauración de los Borbones en el trono y el
comienzo de una serie de transformaciones de las instituciones de la dictadura, que
culminarían en un sistema democrático. Este proceso, es conocido como la
Transición.
En un principio se mantuvo a Carlos Arias Navarro como presidente del gobierno,
pero se incluyó a ministros aperturistas como Fraga, Areilza o Suárez. Arias
Navarro fue incapaz de elaborar una oferta reformista y, aconsejado por el rey,
dimite en julio y se elige a Adolfo Suárez.
La elección de Adolfo Suárez no fue bien vista por todos. Existían distintas posturas
acerca del cambio político: inmovilistas (el búnker) que rechazan cualquier
cambio; los que desean continuidad con ciertas reformas (Arias Navarro y Fraga);
reformistas que defendían elaborar una Ley de Reforma Política para contar con
respaldo jurídico (defendida por los sectores más conservadores de la oposición que
pactarían con los aperturistas del franquismo); y ruptura total con el régimen de
Franco (oposición democrática del interior y del exilio).
Las Cortes aprobaron la reforma del Código Penal, permitiendo la legalización de
los partidos políticos. Se decretó una amnistía de los presos políticos, que excluía
los delitos de terrorismo. La ampliación con la Ley de Amnistía General (1977)
permitía el retorno de los exiliados.
Finalmente, las Cortes aprueban la Ley para la Reforma Política (noviembre de
1976). Significaba el cambio hacia un sistema democrático a partir de las
instituciones franquistas. En diciembre la ley era aprobada en referéndum por el
pueblo español, con el 94% de votos favorables.
Tan solo quedaba legalizar a los partidos y convocar elecciones. En febrero se
legalizaron los partidos políticos, salvo el PCE debido a las resistencias de los
sectores conservadores y del Ejército. Finalmente, fue legalizado en abril de 1977.
Las elecciones se celebraron en junio de 1977. Obtuvo la victoria la coalición de
partidos de centro-derecha que había formado Adolfo Suárez, UCD (Unión de
Centro Democrático). El PSOE quedó como la segunda fuerza política.
El nuevo gobierno fue presidido por Adolfo Suárez que inició una política de
consenso en temas tan importantes como la superación de la crisis económica.
Las políticas de ajuste fueron consensuadas en los llamados Pactos de la Moncloa
(octubre de 1977).
Otro tema de consenso fue la Constitución. A finales de 1977 quedó constituida
una Comisión de Asuntos Constitucionales (formada por 36 parlamentarios), que
encargó la elaboración de un anteproyecto a un grupo de expertos con
preparación jurídica y que representan a las fuerzas más importantes, los llamados
padres de la Constitución: Herrero de Miñón, Gabriel Cisneros y Pérez Llorca
(UCD), Gregorio Peces Barba (PSOE), Jordi Solé Turá (PCE) Fraga Iribarne (AP) y
Miguel Roca (CiU).
En su redacción hubo momentos donde las diferencias ideológicas eran evidentes,
pero prevaleció el espíritu de consenso; había que elaborar una Constitución que no
fuera la imposición de una sola ideología sino la síntesis de posiciones ideológicas
divergentes.
Tras ser largamente debatida en las Cortes, ambas cámaras, el Congreso y el
Senado, en sesión conjunta, aprobaron el 31 de octubre de 1978 el texto
constitucional. A continuación, fue aprobada en referéndum por el pueblo español el
6 de diciembre: votó un 67% del censo; los votos afirmativos representaron el 87,9%.
La Constitución fue sancionada por el rey y entró en vigor el día 29 de diciembre.
Tras la aprobación de la Constitución mediante referéndum, el 6 de diciembre
de 1978, se volvió a convocar elecciones generales para marzo de 1979. Vuelve a
vencer la UCD, manteniéndose como alternativa al poder el PSOE.
3. IDEAS PRINCIPALES/IDEAS SECUNDARIAS.
La Constitución es la ley que ha posibilitado la creación del nuevo estado democrático
y diseñado la España de las Autonomías.
Las ideas secundarias desarrollan y caracterizan nuestra democracia:
España es un estado democrático, la soberanía es nacional y la forma de
estado es la monarquía parlamentaria (Artículo 1).
En el modelo de estado se plantea la unidad de España compatible con la
pluralidad nacional, es decir, un modelo autonómico (Artículo 2). El territorio se
organiza en municipios, provincias y Comunidades Autónomas. Estas tendrán
sus Estatutos como norma institucional básica (Artículos 137 y 147),
El texto recoge también las características del modelo democrático: pluralismo
político, igualdad de derechos, reconocimiento de derechos y libertades, a
participar en los asuntos públicos, etc. (Art. 6, 14, 16, 20, 23),
Aparece también alguno de los poderes: las Cortes Generales son bicamerales
(Congreso y Senado), teniendo el poder de legislar. (Art. 66).
20. VÍCTIMAS DEL TERRORISMO DE ETA.
El País, 4 de mayo de 2018
1. IDENTIFICACIÓN
Estamos ante una serie de gráficas que nos muestran información sobre las victimas
mortales de la banda terrorista ETA. La fuente es secundaria, pues nos informa el
diario El País que elabora estos diagramas con datos entre 1968 y 2018. El contenido
al que nos da acceso es político.
2. IDEAS PRINCIPALES Y SECUNDARIAS.
Destacamos el diagrama de barras que nos muestra la incidencia anual desde 1968,
año de su primer asesinato, hasta el año 2010 momento en que la banda abandona su
actividad armada. Lo que deja de manifiesto este gráfico es que la banda terrorista
asesinó más durante la democracia que en la dictadura. Se ve, de forma clara, como
entre los años 1978 y 1980 la incidencia es mayor; los conocidos como “años de
plomo” En general, la década de los 80 fue muy dura en cuanto a número de víctimas.
Y, lo siguió siendo en los años siguientes.
Además, vemos dos diagramas sectoriales. Uno, nos muestra la proporción de civiles,
políticos y miembros de las Fuerzas Armadas y cuerpos policiales asesinados. Este
último grupo es el que más bajas totales sufre como consecuencia de los atentados,
seguido de la población civil. El otro diagrama, representa la proporción entre hombres
y mujeres asesinados. En este, observamos como los hombres fueron
mayoritariamente las víctimas, consecuencia del todavía papel secundario que las
mujeres tenían en la vida pública durante buena parte de este periodo.
3. COMENTARIO
ETA es un acrónimo que significa País Vasco y libertad en euskera (Euskadi Ta
Askatasuna). Fue una organización terrorista nacionalista vasca que reivindicaba la
independencia de Euskal Herría (País Vasco, Navarra y País Vasco-francés). Además,
se identificaba como una organización socialista y revolucionaria.
Durante sus sesenta años de historia, entre 1958 y 2018, surgieron diferentes
organizaciones con el mismo nombre como resultado de diversas escisiones,
coexistiendo en varias ocasiones algunas de ellas, de las cuales solo sobreviviría la
conocida como ETA militar.
Tuvo como principal objetivo la construcción de un Estado socialista y su
independencia de España y Francia. Sus integrantes, llamados «etarras», utilizaron el
asesinato, el secuestro y la extorsión económica para lograr este fin.
Lo que muestra la gráfica es la intensidad de dichos asesinatos, mortalidad muy
intensa en los años inmediatamente posteriores a la muerte de Franco y el inicio de la
Transición. En el año 79 se alcanzó la cifra de 95 asesinatos, lo que unido a la
existencia de otros grupos armados terroristas como el GRAPO, fue un elemento de
desestabilización en los primeros gobiernos democráticos de Adolfo Suarez y el PSOE
de Felipe González.
La mayoría de estos asesinatos fueron guardias civiles y militares, aunque casi la
mitad -cómo vemos en la gráfica- fueron civiles, lo que ETA consideraba daños
colaterales. A lo largo de su historia, se estima que la organización ha causado la
muerte de 854 personas, entre ellas 22 niños.
Se calcula que la organización llegó a ingresar 120 millones de euros
mediante atracos, secuestros, tráfico de armas y extorsión económica. También
recaudaba dinero mediante la colocación de huchas en herriko tabernas (bares de
simpatizantes de la izquierda abertzale).
La organización extorsionó a 10 000 personas mediante el llamado «impuesto
revolucionario», a menudo con amenazas de muerte. Miles de personas se
marcharon: existe gran dificultad para establecer cifras concretas.
Fue fundada en 1958 tras la expulsión de miembros de las juventudes del Partido
Nacionalista Vasco. Cometió su primera acción violenta en julio de 1961. Su primer
asesinato en junio de 1968, (el guardia civil José Pardines); y el último en marzo de
2010. En sus orígenes, contó con el apoyo de parte de la población vasca, al ser
considerada parte de la oposición al franquismo. Tras la aprobación de la Constitución
española y el Estatuto de Autonomía del País Vasco, perdió gran parte de sus apoyos.
Durante el período democrático participó en la política vasca y española a través de
una red de varios partidos políticos, sindicatos y asociaciones, y especialmente a
través de Herri Batasuna, partido que llegó a ser segunda fuerza en las elecciones al
Parlamento Vasco de 1980.
ETA perdió aún más apoyos en las décadas de 1980 y 1990. En 1987, ETA perpetró el
atentado que se cobró más víctimas mortales: un coche bomba colocado en el centro
comercial de Hipercor, en Barcelona, causó la muerte de 21 personas, entre ellas
cuatro niños, e hirió a otras 45. Diez años después, protagonizan el secuestro y
asesinato del concejal del PP, Miguel Ángel Blanco, que provocó una convulsión en el
País Vasco y una movilización social contra ETA sin precedentes. Las fuerzas
nacionalistas vascas firmaron el Pacto de Lizarra (1998) en el que se proponía una
negociación sin condiciones, sin límites y sin exclusiones, en un marco de “ausencia
permanente de todas las expresiones de violencia”.
Tras la aprobación en 2002 de la Ley Orgánica de Partidos Políticos, que prevé la
ilegalización de partidos que apoyen de forma reiterada y grave la violencia y el
terrorismo, todos los partidos políticos vinculados con ETA fueron ilegalizados por el
Tribunal Supremo.
Desde la década de 1980, ETA declaró y rompió numerosas treguas y altos al fuego,
negociando con el Gobierno de España en varias ocasiones. Anunció el cese definitivo
de su actividad armada el 20 de octubre de 2011. Desarmada en abril de 2017, el 3 de
mayo de 2018 anunció su disolución.
Durante más de cinco décadas, la banda terrorista sembró el terror por toda la
geografía española, cometiendo 3.500 atentados, acabando con la vida de más de 850
personas y dejando miles de heridos y decenas de secuestrados.