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La Acrópolis: Patrimonio y Destrucción

Este documento analiza la Acrópolis de Atenas como ejemplo paradigmático de los avatares sufridos por el patrimonio a lo largo de la historia. Se discuten amenazas como la destrucción por guerra, el expolio, los criterios de actuación ante el patrimonio y la mala gestión, ilustrando cada tema con ejemplos de la Acrópolis como el bombardeo por parte de los venecianos en 1687 o el expolio de piezas por Lord Elgin. El documento concluye que la Acrópolis también sir

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La Acrópolis: Patrimonio y Destrucción

Este documento analiza la Acrópolis de Atenas como ejemplo paradigmático de los avatares sufridos por el patrimonio a lo largo de la historia. Se discuten amenazas como la destrucción por guerra, el expolio, los criterios de actuación ante el patrimonio y la mala gestión, ilustrando cada tema con ejemplos de la Acrópolis como el bombardeo por parte de los venecianos en 1687 o el expolio de piezas por Lord Elgin. El documento concluye que la Acrópolis también sir

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UBU Introducción al Estudio del Patrimonio Ejercicio 1

¿Hasta qué punto sirve la Acrópolis de Atenas como paradigma para los avatares sufridos
por el Patrimonio a lo largo de la historia?

Para poder responder a la pregunta, aunque parezca obvio e innecesario, en primer lugar
analizo el encaje de la Acrópolis en la definición de patrimonio; El conjunto de bienes que una
sociedad, en este caso la griega, la europea, la occidental o incluso la mundial, ha recibido
como legado de sus antepasados y que, en su devenir histórico, ha adquirido unos valores que
actualmente consideramos dignos de conservación y protección. Y compruebo que se ajusta
perfectamente.

Además aúna las dos concepciones que se le otorgaron al patrimonio en el siglo XIX, la
histórico-estética, ya que la longevidad de la Acrópolis la convierte en protagonista y testigo de
la casi totalidad del periodo histórico y los monumentos que se ubican en ella son de una gran
trascendencia e importancia estética. Pero también la política-identitaria, al haberse
convertido en símbolo, por ejemplo, de la independencia y de la identidad griegas, de la
cultura europea o de la capacidad de creación humana.

Respecto a que pueda servir de paradigma, prototipo y modelo, de las amenazas que afectan
al patrimonio; guerras, expolio, abandono, contaminación, robo, mala gestión, incendios,
desastres naturales, reutilizaciones para otros usos, etc., parece ser que también. Trataré de
demostrar esta afirmación a partir de ejemplos concretos, analizando algunas de esas
amenazas en relación a los hechos y acontecimientos sufridos por la acrópolis.

Destrucción por la guerra: La capacidad destructiva que lleva asociada la guerra es tremenda y
afecta a todos los aspectos, empezando por la propia vida humana y por supuesto al
patrimonio. A lo largo de la historia y a lo ancho del planeta son incontables las destrucciones
de patrimonio generadas por los enfrentamientos armados, siendo los más destructivos los
ocurridos en el siglo XX.

El bombardeo de Londres, las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki o el


arrasamiento de la ciudad de Dresde son algunos importantes ejemplos. Análogamente, en la
Acrópolis también acontecieron episodios bélicos y tuvieron efectos destructivos. El más
trascendente el ocurrido en 1687, en el transcurso de la Guerra de la Liga Santa. Primero
cuando los otomanos destruyeron el templo de Atenea Nike para instalar una batería de
cañones, pero sobre todo cuando, el 27 de septiembre, un proyectil veneciano impactó en el
polvorín que los turcos habían instalado en el Partenón y destruyó por completo su cubierta,
los muros, muchas esculturas y una parte considerable de sus columnas. Previamente, en el
año 267 los hérulos habían saqueado la Acrópolis y el Partenón sufrió un incendio y
posteriormente, durante la guerra de la independencia griega, los otomanos utilizaron los
sillares del Partenón como barricada y extrajeron el plomo utilizado en su construcción para
elaborar municiones, además de ser haber sido bombardeado y prácticamente destruido el
Erecteón.

Dentro de los conflictos bélicos, pero con intenciones mucho más perversas que las citadas,
destrucción de objetivos militares o intimidación de la población, han existido hechos
enormemente destructivos en los que la finalidad consistió en la eliminación completa de un
pueblo o de su cultura. Esto es lo que realizaron los nazis en Varsovia en 1944, arrasando su
patrimonio, los edificios, el contenido de los museos, bibliotecas y archivos, estatuas y
símbolos. También en la Acrópolis se puede encontrar un acontecimiento con similares
características. El rey aqueménida Jerjes I, después de su victoria en las Termópilas en 480 a.
C., tomó, incendió y arrasó Atenas, destruyendo por completo su Acrópolis, profanando
UBU Introducción al Estudio del Patrimonio Ejercicio 1

previamente sus templos y mutilando estatuas y símbolos, sobre todo los relacionados con la
victoria griega en Maratón. Como queda atestiguado arqueológicamente por medio de los
“Escombros persas”

Expolio: En ocasiones derivado de la guerra, cuando lo definimos como botín que arrebata el
vencedor al vencido, pero también como fruto de la iniquidad. Podría definirse como despojar
de forma injusta o violenta a alguien, en nuestro caso a la sociedad, de algo que le pertenece.

Existe una tradición milenaria documentada en fuentes clásicas de exhibición triunfalista de


objetos pertenecientes al vencido que, por ejemplo, aportó piezas al “Gabinete de las
Maravillas” de Nabucodonosor II en el sigo VII a. C. que repitieron los romanos y otros
“estados” a lo largo de la historia. Un ejemplo más próximo en el tiempo, ocurrido en el siglo
XIX, lo llevaron a cabo las tropas napoleónicas y la escenificación consistió en su procesión
triunfal con el arte saqueado en Italia, que incluía los caballos de San Marcos de Venecia que
previamente habían expoliado los venecianos. Este hecho despertó por primera vez una
reacción adversa entre parte de la intelectualidad de la época. Ya en el siglo XX y nuevamente
con los nazis como protagonistas destaca el enorme expolio al que fueron sometidos los
territorios y países que ocuparon en el transcurso de la II Guerra Mundial.

Pues bien, la Acrópolis también ha sufrido expolios a lo largo de su dilatada historia. El


primero, envuelto en la leyenda, pudo ser el de las estatuas de los tiranicidas, Harmodio y
Aristogitón, que se llevó Jerjes I a su país y siglos más tarde recuperó Alejandro Magno.
Aunque el más importante y no resuelto ejemplo de expolio en la Acrópolis es el
protagonizado por Lord Elgin. Este personaje fue, entre otras cosas, el embajador de su
Graciosa Majestad ante la Sublime Puerta. El representante de la potencia aliada que acabó
venciendo al enemigo común, la Francia napoleónica, en la corte del imperio otomano.
Aprovechándose de esa posición y empleando métodos, en ocasiones, incluso “salvajes” logró
llevar a las islas británicas 12 estatuas de los frontones, 15 metopas, 56 placas del friso y
mármoles del Erecteón1. También piezas de los Propileos y del templo de Atenea Nike, incluso
una cariátide. Posteriormente, ya que no parecía ser ese el destino inicial, vendió la colección
al Museo Británico. Este traslado y su posterior venta son desde entonces objeto de polémica,
iniciada entre otros por Lord Byron, y que a día de hoy mantiene activa una reclamación
formulada por el estado griego.

Criterios de actuación ante el patrimonio: Cuando en el siglo XIX comienza la concienciación


de la sociedad y se generaliza la necesidad de inventariar para proteger el patrimonio,
inmediatamente surge la duda de cómo acometer su conservación. Por un lado estaba la
corriente de la reconstrucción y por otro el de la ruina romántica. De la fusión de ambas el
italiano Camillo Boito en su “Prima Carta del Restauro” desarrolló la denominada
reconstrucción científica que es el modelo que mayoritariamente se sigue en la actualidad.

La Acrópolis, una vez más, vuelve a servir de ejemplo ante las distintas posibilidades y
respuestas que una sociedad pude dar sobre a la pregunta ¿qué hacer? Con el patrimonio
recibido. En un primer momento la sociedad ateniense optó por no reconstruir la Acrópolis
después del saqueo y la destrucción producida por el ejército aqueménida y esta decisión fue
mantenida durante algunas décadas, hasta la llegada al poder de Pericles que optó por su
reconstrucción.

1
Rodríguez Adrados, F. “El Partenón en los orígenes de Europa” CSIC, Madrid (2003). Pág. 204.
UBU Introducción al Estudio del Patrimonio Ejercicio 1

Los numerosos usos y construcciones que a lo largo del tiempo tuvieron los edificios de la
Acrópolis volvieron a generar alternativas a partir de la independencia griega ¿cómo actuar
con los edificios medievales, entre ellos el más característico, la torre franca? La decisión final
fue su demolición y así se produjo en 1875 quedando desde entonces únicamente el aspecto y
los edificios de la época clásica. Se trató de una decisión política que pretendió recuperar la
identidad de un pasado glorioso y eliminar de la memoria los siglos de sometimiento, sobre
todo el de dominio turco. Aunque como otra opción a esa iniciativa se podría haber elegido la
solución adoptada en el templo de Diana ubicado en Mérida. Sería una alternativa actual a esa
decisión del gobierno griego de mantener en pie únicamente la memoria de un periodo,
demostrando que es posible y perfectamente compatible la coexistencia, incluso en un mismo
edificio, de restos de distintos periodos. En este caso los romanos y los renacentistas.

Mala gestión: La deficiente actuación de las autoridades y responsables del mantenimiento del
patrimonio en numerosas ocasiones ponen en peligro su conservación.

La abadía de Cluny es uno de los primeros ejemplos de una mala gestión. La Comisión de
Monumentos creada en 1790 en la Francia revolucionaria no realizó ninguna acción para
prevenir su ruina y evitar su demolición. La situación tardó más de 30 años en revertirse,
cuando la pérdida era ya irreparable.

La Acrópolis vuelve a poder ser utilizada como ejemplo de mala gestión, en este caso en lo que
respecta a sus rehabilitaciones. La más, polémica y perjudicial fue la dirigida por N. Balanós
que utilizó grapas de hierro para sujetar los bloques de mármol, eliminó cualquier vestigio que
no fuera griego y utilizó pátinas para envejecer los bloques utilizados en la restauración y que
no pudieran diferenciarse de los originales.

Abandono: Una importante amenaza para el patrimonio es la pérdida de su función lo que


propicia el olvido y su ruina. La despoblación de los lugares donde se encuentra ubicado
acostumbra a ser un agravante.

En este caso también podemos recurrir a la Acrópolis como ejemplo, pero en el sentido
opuesto. Atenas es una ciudad superpoblada y la Acrópolis se ha convertido en el símbolo de
Grecia por lo que existen recursos para su mantenimiento y conservación. El problema viene
de la contaminación y del turismo de masas que son la antítesis del abandono.

Además, numerosos terremotos, por supuesto robos y otras amenazas al patrimonio también
han afectado a la Acrópolis en varios momentos de su historia.

Por todo ello, como respuesta a la pregunta inicial y conclusión confirmo que la Acrópolis de
Atenas sirve como paradigma para los avatares sufridos por el Patrimonio a lo largo de la
Historia y es el mejor ejemplo que yo conozco.

Félix Gómez

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