Guilty Pleasure (LS)
Temas abordados
Guilty Pleasure (LS)
Temas abordados
by OliveGrey
Este Mini-Fic NO es mio lo lei en FB y me gusto tanto que quise compartirlo aqui en Wattpad..
Espero le guste tanto como ami,
Original:
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.556640891023482.1073741826.457877787566460&
type=1...
Bresos y Abrazos
=================
Este Mini-Fic NO es mio lo lei en FB y me gusto tanto que quise compartirlo aqui en Wattpad..
Espero le guste tanto como ami,
Original:
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.556640891023482.1073741826.457877787566460&
type=1
Audiencia: +18
Sinopsis: Harry es un niño de diecisiete años. Una vida difícil lo lleva a tomar decisiones erróneas
con graves consecuencias. Louis es un tipo de veintitrés años que lleva la típica vida de casado,
rutinaria y aburrida. De pronto el destino los cruza. De pronto todo se vuelve un placer culposo.
Introducción
Tenía un rostro terso y blanquecino, pero con ojeras malvas y cansado. Tenía unos ojos verdes,
tan profundos que podías perderte en ellos, pero sin embargo estaban vacíos. Tenía los labios
rosados por naturaleza, brillantes y carnosos, del tipo de labios que te hacen perder la razón, pero
nadie los besaba por amor. Tenía unos preciosos rulos castaños claro y el cabello suave y
esponjoso, pero nadie jamás se los había revuelto de manera dulce. Tenía una piel suave y olía a
jazmines, pero nadie jamás lo acariciaba solo por aprecio.
No. Harry no sentía absolutamente nada por nadie y a nadie le interesaba él lo suficiente como
para notar lo destrozado que estaba.
Él no quería esto, pero era su última opción. Era su último recurso. Vender amor para poder
escapar.
Se pondría las pantuflas, la bata, e iría hacia el baño. Luego de una ducha rápida, se pondría el
traje de empresario, el más costoso, y se miraría en el espejo reflejando sus grandes ojos claros,
que a veces se veían verdes y otras celestes. Sonreiría con desgano cuando viese a su esposa,
la besaría despidiéndose y se montaría en su auto nuevo, ultimo modelo, dispuesto a comenzar
otro fatídico día en la oficina.
Al salir de trabajar probablemente tomaría unos tragos con su socio y mejor amigo Zayn, y quizás
esta vez se atrevería a llevar a su hermano menos, Liam.
Llegaría a su casa y le haría el amor a su esposa, como tantos otros viernes, y luego dormiría
plácidamente en su cama de nuevo. Terminando así, con la asfixiante rutina del día, que
comenzaría de nuevo mañana, y pasado, y el día siguiente...por el resto de su vida.
¿O no?
OG .... Besos y Abrazos
=================
Capítulo I: ''H''
Cap I
Harry estaba asustado. Podía oír los golpes secos de su padre directamente en su puerta. Sabía
que en cuanto entrara lo golpearía. Y eso le asustaba. Nadie podía ayudarlo.
Se tapó las orejas con fuerza, como si así los golpes dejaran de retumbar, pero no lo harían. Su
padre nunca se rendía.
Esta vez sí había sido culpa del niño de rulos. Había dejado caer un vaso de vidrio mientras
lavaba los paltos. Georg, su padre, lo había visto y eso lo había enfurecido. Harry corrió a
esconderse en su cuarto, más precisamente en su closet, rogando que nadie pudiese encontrarlo,
pero era utópico. De pronto la puerta se abrió de golpe, y todo oscureció para el muchachito de
los ojos verdes. Una vez más, su padre lo machacaría.
Harry vivía en Londres con su pequeña familia. Su madre, Ann, su padre George y su pequeña
hermanita, Lenna.
A él le gustaba pintar, leer y también le gustaba sentarse en el pasto y admirar las nubes, pero
jamás podía hacerlo, siempre tenía trabajo o estaba golpeado como para aguantar algo de acción
por el día.
Ann era una buena mujer, pero el alcoholismo y el tabaco la habían llevado a ser sumisa. Ella
jamás estaba sobria totalmente, así que su hijo mayor era el que debía lavar, limpiar, cocinar y
hacer el resto de las cosas en la cama. George era su padre. Mejor dicho, su padrastro, pero la
única vez que se atrevió a decírselo, el tipo le dejó al ruludo un ojo morado.
Harry no quería seguir viviendo, eso era obvio. Al menos no en esas condiciones, pero
esa era su vida, debía continuar por Lenna, la pequeña niña de trece años.
La noche se hizo presente con rapidez y luego de unos retoques con maquillaje del color de su
piel, Harry estaba listo para ir a trabajar. Listo para convertirse en H, el precioso chico que vendía
amor.
-PoV Harry
No me gustaba tener secretos. No me gustaba porque no sabía guardarlos y porque con los
secretos venían muchas responsabilidades y perdidas de posibilidades, como por ejemplo
estudiar. Había dejado la escuela hace un año. Debía hacerlo, no quería, de hecho era bueno
estudiando, me gustaba. Pero me tenía que concentrar en una sola cosa. En escapar. Y esta era
mi única salida. ¿Qué más podía hacer un chico sin recursos, experiencia ni mayoría de edad?
Nada. Así que a esto me dedicaba.
Me pagaban una suma alta de dinero por acostarse conmigo. El mundo de la prostitución no era
divertido, pero era mi mundo. Era lo que debía hacer.
Jamás lo disfrutaba. Era asqueroso y me hacía odiarme. Pero... ¿acaso tenía otra opción?
Suspiré profundamente y me acosté en la vieja cama del motel más barato de la ciudad. El último
cliente se había ido y no había durado nada. Veinte minutos y el idiota había alquilado el cuarto
para cuarenta. Así que allí estaba yo, fumándome un cigarrillo, desnudo y con olor a sexo. De
pronto una lágrima calló por mi mejilla y me la sequé con rapidez. Conocía esa mierda, si
empezaba no podría parar más.
Me odiaba.
-PoV Louis
Era tarde, la noche estaba en su plenitud y Zayn no se apuraba con sus asuntos. Solo quería irme
de la jodida oficina, quería beber un poco y perderme. No deseaba volver a casa, estaba algo
aburrido de Eleanor y sus anécdotas de shopping y de sus amigas o de su madre. No me
interesaba realmente.
-Lo siento, Lou -la voz de mi mejor amigo interrumpió mis pensamientos-. Era la pesada de
Jennifer, estoy harto, esa chica no se cansa de perseguirme -me reí por lo bajo y le di unas
palmadas fuertes en el hombro.
-Anda, eres todo un semental, Zayn -me burlé. Él rodó los ojos y me empujó suavemente.
-Por fin -respondí positivamente mientras reía con él. Agarramos nuestros sacos y los maletines y
nos dispusimos a irnos mientras charlábamos amenamente sobre cualquier idiotez que se nos
cruzara. Estábamos cerca de la casa de mi madre ya que debía pasar a buscar algo de ropa, esta
noche no dormiría con Eleanor, me iría un hotel. Zayn se detuvo en seco con su último
comentario sin terminarlo y me miró curioso.
- ¿Llevaras a Liam? -me preguntó y yo me quedé mirándolo. Levanté una ceja ligeramente y torcí
el gesto.
- ¿Para qué? Es un mocoso, tiene diecisiete, no es edad para andar en bares -respondí
secamente, y vi como el rostro de Zayn se torcía como si estuviera frustrado
y decepcionado.
-Ok, te espero -fue lo único que dijo. A veces no comprendía por qué coño Zayn siempre
intentaba incluir a mi hermanito menor en todas nuestras salidas. Por supuesto jamás lo sacaba,
Liam era un nene de mami. Él se podía pasar horas leyendo o estudiando o pintando, pero salir
no era su cosa favorita, sin embargo cuando Zayn y yo lo invitábamos, él aceptaba gustoso y
hasta parecía divertirse.
Entré a casa de mi madre y él estaba allí, Liam, sentado en el sofá con sus lentes de lectura
puestos y ese corte al estilo Justin Bieber del que siempre me burlaba. Me miró y sonrió con
dulzura.
- ¡Hola, Lou! -se levantó sacándose la manta de las piernas y me abrazo. Le di un beso en la
frente y sonreí.
-Hola, mocoso, ¿Dónde está mamá? -le pregunté curioso buscándola con la mirada.
-Salió ayer, vuelve mañana -me informó. ¿Habían dejado a Liam solo? No era posible. Mi madre
jamás lo haría, pero si, efectivamente ahí estaba.
-Prepara tus cosas, vamos -le dije autoritariamente a mi hermanito menor, ni pensar que lo
dejaría dormir solo con lo miedoso que era, me llamaría a las dos de la mañana en medio de un
ataque de pánico porque había ruidos en el techo. No, no.
- ¿A dónde? -preguntó con inocencia, y de pronto recordé que Zayn y yo teníamos pensado ir a
un bar. Tendría que llevarlo.
-Sabes que odio esos lugares, la gente huele a humo y alcohol y es asqueroso -hizo berrinches.
- ¿Zayn va?
-Sí.
-Oh... -y sonrió con el rostro iluminado-. Bueno, ahora bajo -anunció y salió disparando para arriba
a alistarse. Yo busqué un pijama viejo que tenía ahí guardado por las dudas y mi cepillo de
dientes, poniendo todo en una bolsa y esperando de nuevo a Liam en las escaleras.
El mocoso salió corriendo a trompiscones con un bolso de ropa y vestido distinto a como estaba
cuando yo había llegado. ¿Acaso se había puesto perfume? Traía un pantalón de jean negro y
una camiseta blanca con cuello en V, sus gafas habían desaparecido de su rostro y su cabello
estaba revuelto. Sonrió con emoción y bajó.
- ¡Ya vamos! -me apuró él, ahora abriendo la puerta y saliendo a las corridas.
Luego de cerrar todo con llave y agarrar a Liam de los pantalones para que no se callera al suelo
con torpeza, me dispuse a abrir la puerta de mi auto y entrar, mi hermano menor me imitó y
entonces saludó a Zayn, que estaba sentado en el asiento de acompañante, con una sonrisa
gigante. Mi socio le devolvió el saludo a Liam y se volteó entusiasmado revolviéndole el cabello
con delicadeza.
- ¿Cómo estás, pequeño? -lo interrogó Zayn mientras yo conducía al bar que más visitábamos
con mi grupo de amigos. El Pich. No consideraba un buen lugar para llevar a Liam, pero es que
tanto me había insistido Zayn que acepté.
-Bien, muy bien -contestó con una sonrisa tierna en su boca. Yo los miré por el espejo retrovisor.
Liam parecía
tan contento de ver a Zayn que no me hubiese parecido nada raro que tuviera un crush con mi
socio, aunque claro era obvio que Zayn jamás se fijaría en un mocoso de diecisiete años. Y eso
me tranquilizaba.
Yo estaba algo desconcentrado, solo estaba allí conduciendo hacia el bar sin prestar atención a
nada más que al camino, mientras de fondo sonaba la charla amena de los chicos.
-Lou...Lou... -susurró Zayn-. Louis, coño, que ya estamos aquí, estaciona de una vez -me apuró
mi amigo y por fin reaccioné dejando el auto estacionado en un costado cerca del Pich. Todos
bajamos rápidamente un poco más desarreglados de lo habitual y lo primero que pedimos en la
barra fueron dos vasos de cerveza. Liam estaba parado a un costado moviendo sus manos y
mirando todo a su alrededor, las luces, la gente algo ebria, muchachas casi sin ropa y mucho
humo de cigarro. Li tenía el ceño fruncido, pero no era algo que me preocupara demasiado.
Podría no haber venido si no hubiera querido.
-Oye, Liam está algo incómodo. ¿No crees que debería acompañarlo un rato afuera? -me susurró
Zayn cerca del oído y yo pedí una margarita.
-Como quieras, me da igual, solo que no se enfríe, mi madre me mata si se enferma el mocoso -le
advertí con marcado acento de desinterés.
Asentí ligeramente una vez apenas me informó y lo siguiente que vislumbré fue a mi socio
tomándole con cuidado la cadera a mi hermano y conduciéndolo afuera mientras ambos sonreían.
Suspiré y me volteé de nuevo hacia la barra, dándome cuenta que me había acabado mi bebida.
Le pedí a la mesera un whisky en las rocas y este lo bebí más despacio mientras me fumaba un
cigarrillo.
El ambiente del lugar estaba pesado para mí. Me sentía casi atrapado entre tanta gente, y de
pronto, la campana de entrada de la puerta del bar, sonó. Me volteé por inercia por un minuto.
Por la puerta cruzaba un muchacho de piel pálida y cabello rizado en color castaño claro. Unos
ojos grandes y verdes con pestañas voluminosas, fijaron la vista en ningún lugar concreto y
entonces en cámara lenta, una sonrisa dulce se dibujó en sus labios cincelados a la perfección
cuando vislumbró en la otra esquina del salón a un rubio de ojos celestes algo bajito.
No pude despegar mis ojos del muchacho en toda la jodida noche. Tanto tiempo estuve mirándolo
que al fin se volteó y sus orbes tranquilas se cruzaron con mis ojos fríos, explotándome la cabeza
como dinamita.
Una sonrisa dedicada a mí se dibujó en sus labios al mirarme y entonces comenzó a acercarse
con una caminata felina.
OG .... Besos y Abrazos
=================
Cap II
-PoV Harry
Entré a aquel antro donde jamás había estado. Niall me llevaba a conocer lugares nuevos
siempre, pero odiaba cuando me alejaba en busca de algún cliente. Siempre era lo mismo, pero
me perdonaba luego de que le invitara un almuerzo y le pidiera disculpas. Con Niall las cosas
siempre eran fáciles. Era mi único amigo después de todo ¿Qué haría si se enojaba?
Cuando vislumbré al rubio a lo lejos con un vaso de cerveza en la mano, me acerqué con una
sonrisa en los labios. Me gustaba verlo, era divertido estar con él.
- ¡Por fin llegas, Hazz! -sonrió y sus brackets brillaron. Le di un abrazo y miré a la camarera.
-Linda, un Cosmopolitan -le pedí mi trago preferido y le mostré mi identificación, obviamente falsa,
ella me atendió aunque la duda brillaba en sus ojos.
-Oye... ¿Cómo has estado? Tienes ojeras... -notó mi amigo, y agradecí que el maquillaje hiciera
pasar los moretones como ojeras, porque después de la paliza que me había propinado el marido
de mi madre, no sabía cómo iba a trabajar.
-Sí, no he dormido bien, ya sabes...gajes del oficio -sonreí haciendo un chiste, pero no, a Niall no
le gustaban esos chistes. Odiaba mi trabajo...y yo también.
Continuamos charlando amenamente de la escuela sobre todo, extrañaba estar ahí, y Niall me
contaba cómo iban las cosas, los profesores, los alumnos y todas aquellas cosas que me perdía.
De pronto, un poco aburrido en un punto de la charla, miré hacia el costado y lo vi mirándome
fijamente. Como asombrado.
¿Acaso
aquel tipo me conocía de algún lado? Solo le sonreí con algo de incomodidad, podía notar que
aun no se daba cuenta de que estaba devolviéndole la mirada.
-Lo siento, Niall -me disculpé sin dejar de mirar al tipo de cabello castaño oscuro-. Tengo trabajo.
Y me alejé, sin oír su sonido de molestia o los reproches de la noche. Comencé a acercarme al
tipo y cuando llegué me apoyé en l barra a lado de él. Tenía la piel bronceada y bonita y unos
ojos azules que partían el mundo. Era súper guapo, alto y tenía un cuerpazo.
-Lo dudo mucho, jamás te había visto -respondió con la voz grave y calma mientras se bebía un
whiskey en las rocas.
-Soy Hache -le dije, introduciéndome, sin realmente introducirme. El tipo me miro con una ceja
alzada.
-No hay nombre -le avisé y entonces volví a la carga-. ¿Cómo te llamas tú?
- ¿Y estas aquí solo, Louis Tomlinson? -le pregunté con voz sugerente.
-Supongo que te botaron por lo aburrido que estas -y parpadeé rápidamente con encanto. Él me
miró enfurruñado e hizo un sonido con la lengua.
- ¿Te has dejado engañar por eso? -le pregunté riéndome en su cara, pero sin ser irrespetuoso.
-
-Te apuesto a que están besándose ahí afuera y tu como tonto creyendo que se siente mal -le
avisé. Por supuesto que sabía ese movimiento, lo había hecho miles de veces.
-No seas idiota, ellos no son... -y entonces pude ver como se quedaba callado y pensaba. ¿Acaso
yo le había hecho dudar de la sexualidad de su amigo y su hermano? Comencé a reírme-. No es
gracioso -me avisó, pero no pude parar.
- ¡Claro que lo es! -y me tapé la boca despacio. Hacía mucho no me reía y eso me sentaba
demasiado bien.
Me quedé charlando con Louis durante un poco más de una hora, cuando de pronto se acercaron
dos chicos. Un moreno y un castaño, con el cabello planchado.
-Uhm...Hache, ellos son Zayn y Liam -me avisó y yo los saludé sin dejar de mirar al tal Liam.
-Hola -me sonrió él con dulzura. Dios, ese chico...se me hacía tan conocido. Y entonces pude
notar como Zayn agarraba a Liam de la cadera mientras hablaba con Louis luego de saludarme.
Al final seguro yo tenía razón. Esos dos tenían algo y Louis ni se enteraba.
-Disculpa, te me haces conocido -le dije al tal Liam y él me miró con los ojos inocentes.
- ¿Vas aun al
-Oh... -sonreí incomodo y entonces Louis, un poco ebrio, me apretó la mano y me susurró en el
oído.
Asentí levemente y caminé con Louis hacia afuera luego de que se asegurara de que el chico de
cabello negro, llevaría a su hermanito a dormir. Claro, dormir, seguro se lo iría a follar y el mocoso
se dejaría. O quizás no...quizás el tal Zayn lo llevase a su cama y se acostara con él,
acariciándolo hasta que quedase dormido...hacia cuanto no sentía un contacto así.
Llegamos al auto de Louis y entonces lo estampé contra la puerta, lo cual se me facilitaba solo
por el hecho de que él estaba algo ebrio.
-Cobro por noche -le avisé mirándolo con seriedad. Él abrió los ojos como platos y entonces
sonreí. Por supuesto no se lo esperaba.
-Mil euros la noche, o pagas, o te vas solo a casa -volví al ataque y entonces pareció
planteárselo.
Nos subimos a su carro y me llevó a un hotel. Uno de los hoteles a los que van los ricos y yo me
quedé totalmente amedrentado. ¿De veras iba a pagar esa mierda por una noche de sexo? El
tipo debía estar desesperado.
Nos bajamos con cuidado y entonces vi que sacaba la Black Card de su billetera y se la pasaba a
la muchacha bonita detrás
del mostrador. Le sonrió y nos metimos en el ascensor sin decir una palabra. El tipo estaba
totalmente en silencio y serio y por un momento tuve algo de miedo.
Abrió la puerta de la habitación 203 y entonces entré antes que él, sacándome la chaqueta.
Me tiré en la cama gigante. Me sentía como un niño por primera vez en muchos años. Miré a
Louis y él seguís serio, con las manos en los bolsillos y la camisa blanca del traje desprendida en
los primeros dos botones. Y caí en la realidad. No debía estar disfrutando la estadía, solo tenía
que trabajar.
Me puse de pie y me acerqué a él, mirándolo sensualmente, como lo había practicado tantas
veces frente al espejo para hacer un buen trabajo. Comencé a desprenderme los botones de mi
camisa, a desvestirme para él, pero entonces se acercó a mi más de la cuenta, asustándome y
me tomó con fuerza de las muñecas, sin quitarme la vista de los ojos.
- ¿Cómo te llamas? -me preguntó de nuevo mirando mis labios. Y yo temblé, deslumbrado. Sus
ojos eran precios, más hermosos de lo que jamás había visto.
-No...tu nombre de verdad -preguntó susurrando cerca de mi boca y casi pude compartir su aire.
Simplemente me había estupidizado. Simplemente no había podido cortarle el rollo como había
hecho con mis otros clientes.
Su boca sabía a tabaco y a alcohol, pero no era eso en lo que estaba concentrado, sino en su
lengua, metiéndose
en mi boca despacio, saboreando cada rincón de mi cavidad húmeda bucal. Sus manos se
posaron en mi cadera, sin ser tosco ni lujurioso, solo me estaba agarrando para besarme. Nos
movimos lentamente, probando hasta que punto podíamos dejar de respirar mientras nos
besábamos. Él me besaba como nadie jamás lo había hecho. Posé mis manos en su pecho
apoyándome, sentía que las piernas se me aflojaban y entonces se separó de mi tranquilamente,
no sin antes morder mi labio inferior despacio, lento, seductoramente.
Volvió a mirarme a los ojos e intenté de nuevo sacarme la camisa, pero él volvió a agarrarme
negando con la cabeza.
-No lo hagas -me pidió con vehemencia y entonces supuse que él quería desvestirme-. Estoy
casado -soltó de golpe. Y enmudecí.
-No se enterará -le respondí y sentí pena por lo que estaba yo haciendo.
-No es por eso que te pido que no lo hagas -respondió sin separarse de mi cuerpo.
- ¿Entonces? -y su mano subió hasta mis rulos y los acarició de una manera dulce.
el gimnasio.
- ¿Puedo quitarte la ropa? -preguntó cordialmente, estando inseguro. Bien, ahora venia la acción.
Sabía que eso era solo una jugada. Volví a sonreír como una jodida puta y subí mis cejas
juguetonamente.
Sus manos grandes se deslizaron por mi camisa y desprendieron uno a uno los botones de esta
mientras su boca estaba pegada a mi cuello, besando cada parte de este. Cerré mis ojos
sintiendo sus manos tibias acariciar el contorno de mi cuerpo y llegando hasta mi pantalón,
comenzando a desprenderlo. Este tipo sabía como y donde tocar para hacerte sentir bien.
Se separo de mi cuello un momento mientras bajaba mi pantalón y acariciaba mis mulsos y muy
disimuladamente mi trasero. Se acercó de nuevo a mis labios y los besó como la primera vez,
haciéndome sentir demasiado único.
- ¿Me dirás tu verdadera edad? -preguntó contra mis labios mientras me llevaba lentamente hacia
la cama, avanzándome. Yo miré sus ojos azules y parpadeé rápidamente mientras él me tomaba
las caderas y hacia que me acostase lentamente, con él encima de mí.
-Tengo...tengo... -y cerré mis ojos, sabiendo que se alejaría al saber que era menor.
-Tengo diecisiete -susurré con la voz amortiguada, bajita y con miedo. Jamás había sentido tanto
miedo y jamás había sentido esa necesidad de mantener a un cliente a mi lado. Pero es que
Louis no era cualquier cliente.
-La edad de mi hermanito menor...eso no está bien -susurró mirándome con preocupación.
Destendió la cama con cuidado y me acostó entre las sabanas, agarrándome contra su cuerpo.
Se sentía jodidamente cálido un abrazo. Uno de verdad.
-Lo siento... -susurré sin saber por qué y entonces, afligido como estaba, lo agarré de los brazos-.
Por favor no te vayas... -le pedí besando su pecho con cuidado y mis ojos cerrados, sintiendo
como si me escocieran. Sintiendo ganas de llorar.
-No me iré -me aseguró mientras acariciaba mis rulos y subía mi rostro con su mano, hasta llegar
a mirarme a los ojos-. No llores... -me pidió y cuando me di cuenta, sus dedos pasaron por debajo
de mis parpados secando aquellas lagrimas traidoras que habían decidió escapar de mis ojos sin
que yo lo notara.
-Te ofrezco siete mil euros por una semana contigo -murmuró. Subí la cabeza rápidamente
mirándolo fijo con los orbes desbocados.
-No...solo dame una semana, te pagaré -dijo esta vez con firmeza y entonces me quedé
pensando.
Volví a acostarme con él, abrazado, con calor. Como nunca lo había sentido con nadie. Calor
humano.
Cap III
-PoV Harry
Podía sentir una brisa leve entrar por la ventana, también se colaba la luz tranquila y cálida del
sol. Me sentía descansado, sin embargo temía abrir los ojos y enfrentarme de nuevo a la realidad.
Me moví con modorra en la cama de dos plazas, sintiendo a mi lado el vacío que la noche
anterior había dejado. Sintiendo el calor de Louis que el día nuevo había robado. Finalmente abrí
mis ojos y vislumbré el cuarto solitario, pero tenía otro matiz. Todo iluminado, todo ordenado. La
botella de champagne sin abrir, condones en la mesita de luz sin usar.
La diferencia entre despertar enredado en sabanas con olor a sudor y sexo en un motel barato
con motas de polvo, y despertar en un hotel lujoso, con aroma a jazmines y aire limpio entrando
por el gran ventanal abierto de par en par. Era una gran diferencia. Me sentía limpio.
Aspiré una gran bocanada de aire y estiré el cuerpo sonriendo cuando sentí un papel rozarme la
muñeca, cerca de la almohada del lado del contrario de la cama. Me apoyé en mi codo despacio y
tomé el pequeño papel rectangular de color celeste, abriéndolo y encontrándome con una grata
sorpresa. Una prolijisima letra de carta se dibujaba en un par de palabras cortas:
''Piensa sobre la propuesta. Cuídate. L''. Y debajo con números pequeños, su número de celular.
Sonreí y me tiré de nuevo en la cama, hundido en las suaves sabanas.
-PoV Louis
Cuando llegué a mi casa, mi esposa aun dormía.
¿Qué se supone que le diría? ''Hey, Eli, perdón por no llegar anoche, estuve en un hotel con una
especie de prostituto, si es que eso existe, pero no me lo follé ¿he? Solo para que lo sepas''.
Claro. Magnífica idea.
- ¿Louis? ¿Dónde estabas anoche? -de pronto ella irrumpió mis pensamientos con su bata rosa
pálido y el cabello un desastre. Ver a Eleanor por las mañanas no era súper agradable. Y verla
dormir...dios...su rostro se ponía grasoso y los ojos se le pegoteaban. Pero bueno, era mi mujer,
debía aceptarlo. Aunque ver a Harry dormir, era totalmente distinto.
Cuando me había despertado muy temprano en la mañana, el rostro angelical y pacifico del niño
descansaba con total tranquilidad. Sus labios rosados y brillantes, su nariz casi perfecta y sus
pestañas largas y voluminosas, unidas cerrando sus ojos.
Hacía demasiado tiempo que no sentía tanta paz a lado de una persona. Le dejé mi número y
esperé a que llamara, pero no lo hizo. Me sentía extraño, demasiado extraño, ¿realmente le
pagaría siete mil euros a un chico de la edad de mi hermano, para no hacer nada? Simplemente
me había surgido. Me había nacido esa necesidad de cuidarlo, de sacarlo de esa mierda.
Mi celular sonó de golpe cuando estacioné el auto en el garaje del trabajo ya tendí sin mirar el
remitente, pero por supuesto era mi hermanito. Siempre se preocupaba luego de una noche de
descontrol y más aún porque yo no lo llamaba al otro día.
-Hola, Li -dije en un tono alegre mientras me acomodaba el saco del traje y cerraba mi auto.
/>- ¿Dónde estabas anoche, Louis? Te llamé y no contestabas, tenía miedo -respondió en un
tono de gatito asustadizo. Así era mi hermanito.
-Lo siento, estaba algo ocupado, nene, no lo volveré a hacer -prometí-. Pero al menos no
estuviste solo ¿verdad? ¿Zayn se quedó contigo? -Y el silencio sepulcral reinó detrás de la línea-.
¿Liam?
-Si...fue muy amable en hacerme compañía... -y casi pude percibir una sonrisa de su parte, pero
era algo difícil de descifrar.
- ¿Liam, estas ocultándome algo? -pregunté sospechando mientras abría la puerta de mi trabajo y
notando que Zayn no estaba-. ¿Dónde está Zayn?
-PoV Liam
Ay dios... ¿y ahora que se suponía que debía decir? No podía contarle a mi hermano...los roces
que solíamos tener con su mejor amigo. Me iba a odiar...o lo iba a odiar a él...y yo no quería eso.
Sentí unos brazos musculosos rodear mi cintura y unos labios carnosos besar mi cuello
sensualmente, y entonces la mente se me voló por un momento.
- ¡Liam! ¿Estas siquiera escuchándome? -oí la voz molesta de mi hermano mayor y Zayn sonrió
detrás mío. Se le había hecho tarde para el trabajo y no era la primera vez que le sucedía. Zayn
solía quedarse conmigo los días que a Louis se le daba por beber hasta desfallecer. Decía que no
tenía problema con ello ya que era una buena excusa para mentirle a Louis que me llevaría a mi
casa cuando en verdad nos quedábamos en su departamento toda la noche, a veces
hablábamos, otras mirábamos películas, pero casi
-Sí, aquí estoy, lo siento...me distraje -Louis rio divertido y sentí a Zayn agarrarme del cuerpo por
atrás mientras metía una de sus manos en mis pantalones, acariciándome. Cerré mis ojos
concentrado en no hacer ningún ruido fuera de lo normal fuera de mis labios.
-Bien, ¿has visto a Zayn? ¿Sabes dónde está? -preguntó de nuevo y esta vez Zayn me bajó los
pantalones de pijama de manera rápida mientras besaba mi espalda desnuda y agarraba mi
trasero apretujándolo.
-No -respondí tragando duro mientras me daba la vuelta y miraba a Zayn a los ojos-. Lo siento,
debo irme -le dije a mi hermano y colgué el teléfono tirándolo hacia cualquier lado. Me subí a la
mesada sentándome en ella y atraje al precioso moreno de ojos color miel hacia mí, rodeando su
cadera con mis piernas-. ¿Por qué hiciste eso? ¿Acaso quieres que Louis nos descubra? -
pregunté. Zayn se rio descaradamente y entonces me quitó el bóxer con cuidado, volviendo a
enredar mis piernas a su alrededor.
-Solo quería que dejaras de hablar... -y me besó, como siempre que teníamos oportunidad.
Zayn y Louis eran amigos desde la secundaria. Ambos habían repetido un curso y se conocieron
en las clases de verano. A los diecisiete años Zayn venía a casa seguido y yo estaba feliz porque
siempre traía dulces. Claro, tenía ocho años y el muchacho más bonito que había visto en mi vida
me traía dulces.
el suficiente como para convertirme en un mocoso de catorce años con ganas de experimentar.
Aun recordaba con claridad cuando Zayn había vuelto. Habían pasado cinco meses desde su
llegada, y por el momento no tenía donde vivir, así que se quedaba usualmente en nuestra casa
con Louis. Zayn jugaba conmigo y yo me ponía nervioso y me reía. Una noche en especial, Louis
se había dormido temprano, pero yo había hecho caprichos interminables hasta que mamá me
permitió quedarme con Zayn viendo una película. Nos besamos en el sofá incontables veces, de
mil maneras. Zayn me tocaba y me agarraba como quería, y yo me dejaba. Me encantaba.
Dos años después asumí lo enamorado que estaba de él, y luego de un par de peleas contra la
moral y su conciencia, decidimos salir en secreto.
Zayn había sido el primero en todo. El primer chico del que me enamoraba. El primero que me
había besado. El primero en hacerme el amor...y el primero en herirme más de una vez con
infidelidades debido a presión de sus amigos y tener que aparentar.
Yo sabía que a Zayn le costaba verme cerca de otro tipo, pero él sabía la solución, sin embargo
no lo hacía...siempre repetía lo mismo: ''Tienes nueve años menos que yo, aun eres un menor
que ni siquiera ha cumplido los dieciocho, me van a meter preso porque tu hermano me va a
denunciar y luego me asesinará''.
- ¿Para qué? -sonreí en medio del beso y sentí como su cuerpo desnudo se restregaba con el
mío.
Un gemido agudo se escapó de mis labios y me sujeté con fuerza de su espalda, dejando largas
marcas rojas por mis uñas. Las mismas marcas que le había dejado la noche previa.
El pene de Zayn dentro mío se sentía enorme. Sentía que me rompía y sin embargo quería
seguir. Quería que me lo hicieras más duro, más rápido.
Él me tomó las caderas y comenzó a moverse más fuerte, tocando ese pequeño punto dentro mío
que me hacía ver el cielo. Me derrumbé en la mesada y cerré mis ojos, solo dejando que Zayn
hiciera de mi lo que quisiera. Como siempre hacía donde él quería.
Sabía que a Zayn le encantaba. Yo le gustaba más que nadie y me prefería a cualquiera. Lo veía
en sus ojos cuando sentía celos porque me hablaba algún chico, o en rostro perfecto que
demostraba tanta excitación con el simple hecho de tenerme desnudo delante de él.
-Odio esto... -le oí susurrar, y mientras recuperaba la respiración, me erguí. Zayn tenía el rostro
demacrado.
tener sexo conmigo? -pregunté confundido bajándome de la mesada sintiendo mis piernas
temblar, y limpiándome.
-Calla, Li... -me pidió acercándose a mi cuerpo de nuevo y dándome un beso corto en los labios.
Esos besos llenos de amor que siempre me daba-. En primer lugar contigo no tengo sexo...hago
el amor -me corrigió, y no pude evitar que una sonrisa se me escapara-. Y en segundo
lugar...odio tener que esconderme para hacerlo contigo...joder, ni siquiera puedo contárselo a mi
mejor amigo porque me matará y no me dejara volverte a ver.
-Eso es lo que más me preocupa... -los ojos café de Zayn se enfocaron en los míos-. Si hago lo
correcto pierdo a la persona que amo...pero si hago lo que estoy haciendo, perderé a mi mejor
amigo.
-PoV Harry
Dejé pasar los días, pensándomelo tranquilamente. El último cliente la noche se había ido, y
ahora solo me quedaba de nuevo la misma mierda. El polvo sucio, el motel barato, whisky malo y
aroma a sexo.
Entendí que tenía que tomar la decisión rápido. ¿Podría escapar de esta mierda durante al menos
una semana? Unas vacaciones no me vendrían mal...y
La diferencia entre Louis y el resto de mis clientes, era que jamás me habían ofrecido algo así
como una escapatoria. Dios, Louis era un tipo tan...noble, que hasta daba grima.
¿Debía llamarlo? ¿Qué se supone que le diría? Ni siquiera me recordaría, joder, estaba ebrio esa
noche, probablemente se despertó peguntándose quién diablos era yo.
Pero entonces lo decidí. Si tenía una oportunidad...debía aprovecharla, y esta era buena. Louis
tenía mucho dinero.
Busqué mi teléfono en el bolsillo de mi pantalón y también aquel papelito que había dejado
guardado en la billetera. Observé una vez más el número y marqué esperando que no
respondiera.
- ¿Hola? -su voz. Gruesa y autoritaria. El corazón comenzó a latirme a todo dar y me senté con
cuidado entre las sabanas sucias.
- ¿Harry? -volvió a preguntar de pronto con una voz animada y yo me sentí más que aliviado. Me
recordaba. A mi...me recordaba.
- ¡Sí! Sí, soy él, soy yo -me reí con estupidez sintiéndome bobo, y él también se rio. ¿Cómo se
supone que debía continuar la charla? ¿Qué le digo? Pero claro, no hizo falta que yo sacara el
tema.
- ¿Has...has pensado la propuesta que te hice? -me dijo cohibido como tanteando terreno.
Comencé a vestirme con rapidez y prendí un cigarrillo.
-Acepto -dije en voz inaudible mientras caminaba sumido en el frio hacia mi casa. Louis se río en
voz baja y eso me provocó a mí una sonrisa-. ¿Qué? ¿Qué dije? -pregunté, pero él zanjó el tema.
-Nada, lo siento -se disculpó, pero sentí que la sonrisa aún seguía dibujada en su rostro.
-Y... ¿Y cuando empezamos? -pregunté como un estúpido. Louis me pidió que esperara y eso
hice, hasta que luego del ruido de unos papeles y las llaves de una casa, me contestó.
-Escucha, no puedo hablar ahora, mi mujer está en casa -me advirtió, pero antes de que yo
contestara él volvió a hablar-. Pasaré por ti el sábado a la tarde, en el mismo bar, es probable que
hagamos un viaje. He pedido la semana libre, por ti.
-Me alquilaba una muñeca inflable -respondió con seriedad, pero supe que andaba bromeando.
Me reí ruidosamente y volví a suspirar.
-Buenas noches, Louis -le deseé sabiendo que debía cortar ya.
=================
Cap IV
-PoV Louis
Miré la hora en el reloj. Eran las nueve en punto de la noche, ya debíamos salir del trabajo y
estaba algo ansioso. Haríamos lo mismo de siempre, seguro, iríamos al bar de siempre. Con mi
amigo de siempre. Beberíamos lo de siempre. Pero estaría ahí. Él estaría ahí, Harry. Y me lo
llevaría por una jodida semana. Una semana lejos de mi ciudad, lejos de mi madre y de mi
hermano, lejos de mi trabajo, de mi mejor amigo, y sobre todo...lejos de la cansina rutina que me
había impuesto la vida con respecto a mi esposa. Estaría lejos de Eleanor durante siete días
completos. Y nada me hacía más jodidamente feliz. ¿En qué momento mi vida sentimental había
llegado a esto? ¿Por qué ya no podíamos hacer el amor y sentir algo de placer? ¿Por qué ya no
hablábamos? ¿Por qué ya no la quería? Y la pregunta del millón... ¿desde cuándo me sentía tan
cansado?
Zayn arrancó el auto esta vez. Lo dejé conducir por cordialidad y entonces comenzamos a hablar
de estupideces sin mucho sentido. Nos reíamos a carcajadas y le comenté de mi viaje de relax.
Por supuesto no le dije ni a donde iba ni con quien, pero Zayn no parecía demasiado interesado
tampoco.
- ¿Qué te parece si vamos un bar distinto hoy? -me ofreció mi amigo y yo alcé una ceja.
- ¿Quieres ir a un cabaret? -exclamé y me reí por lo bajo. Zayn me golpeó con fuerza el brazo y
yo me lo sobé sin dejar de reír.
- ¿Cuál es el problema? Es
tu ultimo día en la ciudad antes de tus vacaciones ''súper secretas'', Eleanor no se va a enterar
¿no? -y de pronto supe que lo que me nos me interesaba, era si ella se enteraba.
-Bah, como sea, vamos -dije aceptando, pero rápidamente recordé que Harry me esperaría en el
Pich, así que le mandé a escondidas diciéndole que no iría allí, pero que pasaría por él de todas
formas.
- ¿Has visto a Liam? -preguntó de golpe y noté como sus manos se tensaban y como lucia
nervioso. Estreché mis ojos mirándolo fijo, pero le resté importancia al asunto.
-No, no he ido a casa de mamá en estos días -admití volviendo a vista hacia afuera mientras
aparcábamos el coche y un letrero de neón rosa brillaba en lo alto con el nombre de ''Picasso''.
Entramos caminando lento, yo estaba con algo de miedo, no es que no me gustaran las mujeres,
me encantaban, pero verlas bailándome alrededor me daba algo de asco. Zayn se veía incómodo
y no supe el porqué. Siempre había sido desenvuelto con las mujeres y terminaba llevándose a
una a la cama, pero esa noche lo veía distraído, como si no quisiera ver a las chicas.
Pedimos una mesa y una camarera de cabello oscuro nos atendió. Ella se veía totalmente distinta
a las otras chicas del bar, a pesar de traer medias de red negras, tacones aguja transparentes y
ropa altamente provocativa, tenía un rostro dulce. Luego de un rato de ir y venir, y mi amigo y yo
como idiotas sin siquiera mirar alrededor, nos enteramos que la muchacha esa se llamaba Ligths.
A Zayn se le acercó una
preciosa bailarina, piernas largas y morenas y el cabello negro hasta la cadera. Tenía ojos verdes
y unas curvas jodidamente infartantes, sin embargo Zayn ni siquiera intentaba tocarla, la miraba
poco y nada, hasta que luego la alejó excusándose y se puso de pie yendo hacia afuera. Yo me
levanté de mi silla de golpe y cuando planeaba seguirlo sentí una mano agarrando la mía.
Me volteé con rapidez y en medio de las luces psicodélicas, azules, verdes, rojas y violetas, vi un
rostro aniñado. Una sonrisa dulce y unos dientes perfectos brillando en la oscuridad. Sus ojos
verdes resplandecieron por un momento y dejé de intentar seguir a Zayn.
-Hola -me saludó con ternura. Se veía completamente distinto al chico que había conocido
aquella noche en el Pich.
- ¿Qué haces tú aquí? -El sonrojo se apoderó de sus mejillas y entonces bajó la mirada-. No me
digas que haces bailes, por favor -rogué medio en broma, medio en serio. Él levantó la vista y
sonrió tranquilizándome.
-No, no, solo he venido a ver a una amiga -respondió con sinceridad.
Agarré a Harry del brazo con algo de rudeza sin darme cuenta, pero de pronto había recordado a
Zayn afuera y no quería perder de vista ninguno de los dos. Salimos a las apuradas entre
quejidos del de rulos y sin mis respuestas.
/>Zayn estaba en una esquina del bar, hablando por teléfono, así que me acerqué con sigilo sin
hacer nada de ruido y oí la conversación entrecortada.
-...en serio no he hecho nada, necesito verte ahora...no...si...también te amo... -Zayn suspiró con
pesadez y mi confusión aumentó. ¿Zayn estaba de novio y yo no lo sabía? -. Te prometo que
tendremos nuestras pequeñas vacaciones también, pequeño...
- ¿Pequeño? -dije detrás de Zayn y este se volteó cortando la llamada. Sus ojos aterrados me
miraron y Harry simplemente se quedó allí sin decir nada. Estaba perdidisimo.
-Mierda... ¿Qué más oíste?
-No es lo que crees -murmuró asustado y sentí la mano de Harry apretar mi brazo.
-Dijiste pequeño, le dijiste te amo, que necesitabas verlo...y que saldrían de vacaciones...a un
hombre -murmuré despacio y entonces vi como Zayn relajaba los músculos y soltaba un suspiro
como aliviado.
-Sí, es un chico -sonrió-. Y lo amo -Harry sonrió con dulzura y yo me quedé en shock.
Simplemente no podía creer lo que acababa de oír.
-Creo que eso no es importante ahora, deberías dejar que él te lo contase cuando esté listo... -la
pequeña voz calmada de Harry interrumpió la situación y yo me quedé mirando sus ojos verdes
un momento. Asentí una vez dándole la razón y entonces dejé el tema de lado.
-Lo siento, pero debo irme, hermano -dijo Zayn y le revolvió el cabello
al ojiverde en modo de saludo-. No puedo estar aquí -y supe que realmente debía querer mucho a
ese chico con el que estaba como para renunciar a un club de nudistas.
-PoV Harry
-Saludos a mi futuro cuñado -le dijo Louis al pelinegro mientras se alejaba, pero pude vislumbrar
como Zayn se reía con incomodidad y fue un gesto que casi pudo disipar mis dudas. Zayn
andaba con el hermanito de Louis. Ya había notado la chispa la otra noche en el Pich, pero verlo
en la situación de incomodidad frente a su mejor amigo era la gota que había rebalsado el vaso.
Louis estaba confundido, así que decidí tocarle el brazo para que saliera del letargo.
- ¿Conoces Bristol? -Negué con la cabeza un par de veces-. Iremos ahí, es un buen lugar.
-Bien... ¿me harás compañía? -le pregunté mientras caminábamos de vuelta a Picasso.
- ¿Tienes que quedarte aquí hasta muy tarde? -Louis me miró con una ceja alzada,
evidentemente no le gustaba mucho mi ambiente. Era obvio, él era de la alta sociedad ¿no?
-Ligths debe encontrarse con su novia, cuando ella llegue nosotros nos vamos ¿sí? -de pronto las
luces del lugar me cegaron una vez más y la música a todo volumen me reventaba los tímpanos.
Louis se mantenía a mi lado en todo momento, aunque había muchas mujeres preciosas allí que
deseaban tirárselo, él se mantenía conmigo.
/>Llevé a Louis hacia una esquina oscura del bar y cuando llegamos me miro con la confusión
reflejada en sus preciosos ojos azules. Sonreí con picardía y lo empujé contra el sofá haciendo
que se sentara.
-Bailo... -susurré mientras movía mis caderas contra su cuerpo de manera sugerente. Yo sabía
cómo moverme, Ligths me había enseñado como hacerlo y me movía muy bien.
Louis me miraba aletargado mientras contorneaba mi cuerpo rozando el suyo mismo. La música
era lenta, como si fuese romántica y me pregunté por qué el drástico cambio.
Me subí a horcajadas al regazo de Louis y sus manos se posaron rápidamente en mis caderas,
mientras mis ojos se perdían por un momento en los suyos y sentía tan lejos mi vida sufrida.
Acerqué mis labios a los suyos con algo de miedo y lo besé, como él me había besado la otra
noche. Sus labios se movían con rudeza contra los míos, sin pedir permiso comenzó a recorrer
cada parte de mi cavidad bucal con su lengua, acariciando la mía propia. Me moví lento encima
de él, quería excitarlo. Quería gustarle. Realmente quería gustarle.
Él reaccionó rápido a mis toques y sentí sus manos bajar de mi cadera a mi trasero, solo
posándolas ahí, con inseguridad, sin tocarme de una manera sucia. Me separé lento de él cuando
la música volvió a ser rápida y apoyé mis manos en su pecho mirándolo fijo a los ojos. Tenía los
orbes azules más hermosos que había visto en mi vida.
-Hola -saludé por fin cuando vi que era Ligths con su novia, Jessy. Amabas estaban de la mano
mirándonos con una sonrisa en el rostro.
-Hola, Hazz, ¿Cómo estas, pastelito? -se acercó y me besó la mejilla de una forma mimosa. Yo
me sonrojé y volteé la cara hacia a Louis, bajándome de su regazo. Él tenía una sonrisa ladeada
de suficiencia y no supe el por qué.
-Perfecto... -Ligths no le sacaba los ojos de encima a Louis y él solo sonreía incomodo-. ¿Él quién
es? -preguntó de golpe sin aviso. Lou le tendió la mano y ella se la estrechó amistosamente.
-Mucho gusto, Louis... -respondió ella con una gran sonrisa. De pronto Jessy nos miró y juntó sus
manos.
-Se ven preciosos juntos, ¿hace cuánto son novios? -preguntó y todos los colores se me subieron
al rostro. Quería que la tierra me tragara o desaparecer. En cambio Louis estaba más tranquilo,
por supuesto, dios, tenía más años que yo era más maduro al reaccionar.
-Oh, no, ellos no son novios, preciosa -murmuró Ligths y luego besó a Jessy en los labios-. Harry
es...chico de compañía -y sentí el peso del mundo resbalarse por mi espalda. Me sentía
avergonzado de una mala manera. Bajé mi cabeza
-De hecho, somos novios, estamos juntos hace un mes -la voz gruesa de Louis me sobresaltó y
su afirmación más aún. Ligths abrió los ojos desmesuradamente y Jessy sonrió con dulzura.
- ¿Qué? -susurré en el oído del ojiazul. Él se volteó y me guiñó un ojo con esa sonrisa torcida que
tanto me gustaba.
-Oh, dios, lo siento tanto, Hazz -se disculpó mi vieja amiga y yo sonreí en respuesta, estando más
emocionado por la mentirita blanca que había dicho Louis que por otra cosa.
- ¿Ves, cariño? Todo cambia, aunque no creas en ello -y de nuevo se besaron en los labios con
amor. Louis me abrazó por la cintura y cuando volteé mi rostro para ver que quería, me besó de
nuevo.
Tan dulce, tan lento, tan húmedo...hasta que se separó en un sonido mojado de parte de ambos.
Louis me miró de una manea en la que nadie me había mirado jamás y sentí mis mejillas arder.
-Bueno, les invito un trago -sugirió Jess mientras Ligths dejaba besos cortos y dulces en su
hombro descubierto.
-Mejor se los invito yo ¿les parece? -ofreció Louis mientras se ponía de pie.
La noche pasó rápido y la madrugada aún más. Jessy y Louis se llevaban bien y Ligths no paraba
de preguntarme sobre Louis y como nos habíamos conocido. Le mentí más de una vez, pero solo
en el tiempo de conocernos.
A ella le parecía muy grande para mí, pero muy dulce su gesto de
no follarme cuando tuvo oportunidad. Decía que me había rescatado, pero yo no quería
creérmelo. Sabía que luego de esa semana, todo acabaría...y no quería pensar en ello.
Tenía los ojos rojos y una mirada que te ponía caliente al momento.
-Vamos a un hotel -me susurró en el oído y me puse a cien. Dios realmente quería que me follara.
Asentí levemente y me despedí de las chicas con un beso en la mejilla. Louis solo dijo adiós y me
agarró de la mano conduciéndome hasta su auto.
Me llevó al mismo hotel de la vez anterior y me empujó contra la pared apenas entramos en la
habitación.
Sus ojos destilaban lujuria y mi cuerpo emanaba calor. Tenía miedo de tocarme y pude notar eso
al instante, así que avancé yo y comencé a quitarle la camisa lentamente, pasando mis manos
por su estómago lentamente sintiendo su respiración agitarse. Besé sus labios con parsimonia y
entonces la confianza comenzó a aparecer. Sus manos me recorrían todo el cuerpo de arriba
abajo, colándose por mi ropa, acariciándome la piel. Pude notar como una erección me rozaba la
entrepierna y comencé a besar su cuello, mordiéndolo, marcándolo. Él no se quejaba.
Louis tenía el cuerpo perfecto. Me encantaba. Pero había algo más...sus ojos, sus manos, la
forma en la que me tocaba, la forma en la que besaba cada pequeña parte de mi cuerpo, con
tanta delicadeza. Jamás me habían tratado así.
Cerré mis ojos al sentir como sus labios succionaban mi piel. Eso dejaría marcas rojas al día
siguiente. Pero de pronto se detuvo.
-Joder, no puedo hacerte esto... -me susurró al oído con sus ojos apretados fuertemente. Lo miré
confundido.
- ¿A qué te refieres?
-Louis, es lo que hago, es para lo único que sirvo...solo cállate y follemos, anda -respondí sin
fijarme en mis palabras y entonces él me miró.
Louis podía estar ebrio y a veces comportarse como un idiota, pero siempre era lucido y sensato.
Realmente había algo detrás.
-No es para lo único que sirves -me miró fijamente tomando mi rostro con su mano-. Tu eres
mucho más... ¿es que acaso no lo ves?
Y mi mundo se disolvió. Sus ojos azules se fundieron con los míos y lo abracé con fuerza
poniéndome encima de él.
Louis me hacía sentir especial. Algo que nadie jamás había logrado.
=================
Cap V - Parte I
-PoV Harry
Los rayos del sol me iluminaron el rostro y la brisa leve que entraba por la gran ventana
acariciaba mi cuerpo semi-desnudo.
De pronto sentí pequeños besos húmedos por mi espalda, subiendo desde mi espalda baja hasta
mi nuca. Mordí mi labio y sonreí complacido. Dios, esto se sentís jodidamente bien.
-Buen día, Hazz -me susurró al oído y pude apreciar más de cerca el delicioso aroma a colonia
para hombre que llevaba en la ropa-. Te espero abajo, el chofer nos buscará en un rato para
llevarnos al aeropuerto, mejor te apresuras.
Me levanté y corrí a toda prisa hacia la ducha, bañándome con rapidez y luego de secarme
cambiándome de ropa con un bolso que aparentemente Louis había preparado para mí con ropa
totalmente nueva. Me sorprendió ver que todo era de mi talla y de mi estilo.
Me puse un gorrito en la cabeza y me miré al espejo. Tenía los ojos rojos y más verdes de lo
normal. El cabello aun mojado pero oculto bajo mi beani, solo unos pequeños mechones se
escurrían por mi cara. Bajé por el ascensor, dejando la habitación de hotel con algo de anhelo.
Traía puesto un traje negro, zapatos del mismo color bien lustrados, una camisa blanca y una
corbata del color del traje. Todo muy formal, de la alta sociedad, hasta que llegabas a su rostro y
veías sus gafas de sol, Ray-Ban y su cabello castaño desordenado,
con cada punta señalando de diferentes direcciones. Y su sonrisa... era la sonrisa más real y
hermosa que había visto en mi vida. Mis ojos se iluminaron y corrí hasta él sonriéndole de vuelta.
- ¿Estás listo? -me preguntó cerca del rostro cuando el botones me quitaba mi bolso y lo ponía en
el carrito junto con el resto del equipaje. Yo lo miré y este me saludó cordialmente.
El viaje hasta el aeropuerto había sido aburrido. No hablamos en absoluto ya que Louis se la
había pasado en el teléfono arreglando cosas de su empresa y con su otro amigo Zayn.
En el aeropuerto colgó por fin y se quitó las gafas. El sol le pegó en el rostro en el momento
exacto y sus ojos azules se vieron más hermosos que nunca.
Pasamos por varios controles y yo me sentía nervioso cada vez que me tocaban. Jamás había
viajado en avión y eso me asustaba.
-PoV Zayn
Tomé las caderas de Liam para guiarlo. El rostro que estaba haciendo en ese preciso momento
era lo que más me ponía. Cada gemido que soltaba mientras me montaba, sus manos apoyadas
en mi pecho, sus ojos cerrados y mordiéndose los labios y su trasero. Joder...su estrechísima
entrada apretándome la polla.
-Ah...más...fuerte -me rogó y le di lo que pedía, como siempre. Lo agarré con fuerza de las
caderas dejando mis dedos marcados en ellas y comencé a hacer que Liam saltara más rápido
encima
de mí. Estaba sudando y su pequeño cuerpo se deshacía en mis manos. Me encantaba Liam. Me
encantaba hacerle el amor, todos los días, en cualquier lugar, en cualquier momento, sin
importarnos nada.
Pero no siempre podíamos, siempre estaba Louis de por medio y eso era muy jodido. Era jodido
esconderle a tu mejor amigo de años que estabas follandote a su hermanito menor de edad y que
lo amabas con cada jodido poro de tu cuerpo.
Había conocido a Liam cuando era un niñito y era la cosita más dulce del mundo. Me gustaba
cumplirle todos los caprichos, regalarle chuches dulces y jugar con él. Louis odiaba que
consintiera a su hermanito, pero es que yo era hijo único y no tenia con quien hacer esas cosas.
Cuando Liam cumplió los catorce años me buscaba todo el tiempo. Cuando iba a estudiar con
Louis o me invitaban a cenar, Liam se la pasaba sonriéndome, buscando agradarme sin saber
que ya me tenía ganado desde que era un niñito. Me gustaba quedarme con Liam hasta tarde
viendo películas, pero Louis siempre estaba en medio cuando intentaba acercarlo a mí, hasta que
una noche por fin pude quedarme solo con él. Fue antes de su cumpleaños número quince.
Liam traía esa hermosa sonrisa y sus mejillas rosadas, sus labios mojados y antojables. No pude
resistirme y en medio de la película, lo besé. De un momento a otro esa noche terminamos
besándonos apasionadamente sobre el sillón, él aplastado debajo de mi cuerpo, atrapado en mis
brazos y siendo succionado por mis labios.
que hiciéramos el amor, quería que saliéramos a la calle de la mano...pero eso no se podía, así
que él siempre terminaba llorando en el suelo y yo sintiéndome una mierda. Aun recordaba lo
bizarro de la situación cuando acepté ser su novio.
Estábamos bromeando sobre cualquier estupidez y de pronto Liam me lo había preguntado por
enésima vez. Le sonreí amplio y él se sonrojo mirando a cualquier lado esperándose la negativa
que no tuve la frialdad de darle. Le había dicho que si, y terminamos en el suelo de mi
departamento besándonos frenéticamente, tocándonos el cuerpo.
Liam era más de lo que podía pedir. Era demasiado para mí. Y aunque yo lo había engañado,
hecho sufrir, hecho llorar, lastimado, alejado y humillado...él me amaba puramente, como jamás
nadie ma había amado. Como jamás podría amar a nadie que no fuese él.
Lo bajé despacio de encima mío y lo puse de espaldas en la cama, apretándolo con fuerza contra
el colchón. Él gimió audiblemente y me posicioné detrás suyo con cuidado, agarrando sus manos.
-Te voy a coger tan fuerte... -le advertí mientras dirigía mi miembro caliente y duro a su entrada
húmeda por el lubricante nuevo que le había puesto previamente.
Él se quedó sumisamente en silencio, respirando agitado, hasta que de golpe y sin aviso se la
metí, llegando hasta lo más profundo de su interior. Liam soltó un gemido fuerte, parecido a un
grito de esos que solo se ven en las películas pornográficas más sucias. Y yo sonreí con
suficiencia embistiéndolo varias veces con profundidad,
-Ponte en cuatro -le exigí mientras sacaba mi polla de su entrada y lo miraba fijo. Parecía no tener
más fuerzas para nada, hacia dos horas que lo tenía a punto y no lo dejaba acabar, sin embargo
con mucha modorra y ese rostro adolorido y sudado, se posicionó como le había dicho. Me
encantaba-. Qué bonita vista desde aquí... -dije en voz alta sonriendo mientras lo agarraba con
fuerza y me lo volvía tirar, con más fuerza, con ese sonido húmedo del lubricante como si
estuviéramos follando debajo del agua.
El peso lo venció y se tiró en la cama, solo dejando alzado su trasero mientras se agarraba con
fuerza de las sabanas, acabando casi al mismo tiempo que yo, sobre las sabanas.
Un gemido agudo se escapó de sus labios cuando sentí empapar su entrada con mi esencia.
Salí de su interior con cuidado de no lastimarlo más y entonces se echó en la cama sin nada de
fuerzas, cerrando sus ojos. Me acosté a su lado mirándolo fijo. Su rostro empapado al igual que
su cabello, sus ojos cerrados, las pestañas largas y rubias, las mejillas rosadas como un fosforito,
y su boca...su deliciosa boca húmeda por los besos e hinchada por mis mordidas.
-Liam... -susurré haciendo que mi pequeño abriera los ojos un poquito y se acercara a mí,
recostándose en mi pecho.
en la mandíbula.
Me tomé un corto tiempo más para admirarlo. Cada palabra, cada sonrisa, cada caricia, cada vez
que hacíamos el amor, cuando me sonreía sin razón o cuando tomaba mi mano a escondidas de
Louis. Cuando lo arrinconaba contra una pared en un callejón oscuro y lo besaba hasta
desgastarle los labios. Lo que tenía con Liam era perfecto. Era la persona que mas amaba en el
mundo. Era mi pequeño ángel, el que me había rescatado de la mierda, el que le había dado un
sentido a mi vida... Liam era mi mundo completo.
-Te amo -le dije finalmente y él me besó con una sonrisa en el rostro. Sabía que Liam me amaba
por el simple hecho de que cada vez que me veía sus ojos se iluminaban.
-PoV Louis
Llegamos a Bristol luego del largo viaje de avión. Harry se había dormido durante todo este y yo
solo atinaba a observarlo de soslayo mientras fingía leer una revista de negocios. Debía estar
muy cansado ya que también se durmió en el viaje en taxi hasta el nuevo hotel en el que había
reservado una habitación. Era la más cara, lo sabía, y no es que no tuviera otra opción pero
realmente deseaba que Harry disfrutara el viaje. Después de todo solo sería una semana y luego
probablemente no lo volvería a ver. Tenía que volver a casa con Eleanor y volver a mi vida de
siempre. No era que eso me agradara, pero debía hacerlo, era mi responsabilidad.
Cuando llegamos al cuarto de hotel y abrí la puerta, Harry se quedo mirando todo a su alrededor
y supuse que jamás había experimentado tanto lujo en su vida.
-Si -susurró amedrentado mientras se tiraba en la cama y cerraba sus ojos con una sonrisa.
Quería tirarme encima de él, quería besarlo durante un rato largo...pero no lo hice.
-Anda, vamos a pasear -le sugerí-. Y has dormido mucho por hoy.
-Oh, pero es que es tan cómodo, jamás había dormido tantas horas -admitió y yo me senté a su
lado en la cama, mirándolo.
- ¿Nunca?
-Jamás.
- ¿Por qué? -pregunté curioso. Tan solo tenia diecisiete años, debía tener tiempo para dormir
aunque sea un domingo.
- ¿Cómo qué? -y entonces se sentó en la cama a mi lado y me miró fijo durante un rato.
-Uhmm -comenzó mientras torcía su boquita hacia un costado-. Bueno...veras, tengo que cuidar a
mi hermana porque siempre se escapa de casa y cuando vuelve mi padre se enoja y le hace
daño y a mí no me gusta eso...
-Tú te dejas pegar por tu padre -le recordé duramente haciendo que él bajara su cabeza
avergonzado-. Lo siento...es que el día que nos conocimos te vi...y aunque estaba con maquillaje,
tus moratones se veían igual.
-Lo sé, pero no es lo mismo ¿sabes? Yo siempre he soportado ese tipo de cosas y aprendí a que
no me doliera y aprendí a no llorar. Gemma es tan solo una niña, ella no puede soportar ese tipo
de
maltrato.
-Pues a mí no me gusta que tú lo soportes, me jode y le meteré un juicio a tu padre -le advertí
poniéndome algo nervioso. Harry sonrió con dulzura y se puso a horcajadas encima mío.
- ¿Por qué eres tan bueno conmigo? Nadie jamás lo había sido -susurró poniendo sus manos
sobre mis hombros.
-Porque... porque... -y no supe que responderle, pero no hico falta ya que Harry aprisionó sus
labios con los míos, besándome profundamente.
Con un movimiento rápido lo acosté en la cama, debajo mío, apretando su cuerpo contra el
colchón con sabanas de seda blancas. Besé sus labios parsimoniosamente y luego bajé hasta su
mandíbula dando pequeños roces leves hasta que llegué a su cuello. Él subió la cabeza
dejándome espacio libe para que lo besara como quisiera, y eso hice. Cuando vi la expresión de
Harry supe que allí tenía un punto débil de placer ya que su rostro se contorsionaba para no dejar
escapar ningún sonido fuera de lo normal de sus labios.
- ¿Te gusta allí? -pregunté en un susurro notando mi voz más gruesa de lo normal. Él asintió
mirándome y entonces colé una de mis manos por debajo de su camisa a cuadritos. Acaricié
levemente sus pezones apretándolos entre mis
dedos despacio y Harry comenzó a respirar agitado. No podía quietarle la vista de encima. Cada
vez que él cerraba sus ojos o arqueaba la espalda en señal de que estaba disfrutándolo, yo me
ponía más caliente-. ¿Puedo seguir tocándote? -le pregunté mientras mis dedos viajaban con
lentitud por su estomago y luego por mas debajo de su vientre, amenazando con desabrochar sus
pantalones.
-Si... -susurró él en medio de un audible sonido de placer cuando seguí besando su cuello, su
pecho, y su estomago mientras acariciaba su miembro por encima del bóxer negó que traía
puesto-. Ah... -gimió despacio de manera sensual mientras mi boca le besaba la parte baja del
estomago.
- ¿Puedo desnudarte? -le pregunté de nuevo volviendo a sus labios y besándolos mientras le
quitaba la camisa de apoco y la tiraba el suelo. Harry asintió de nuevo dejándose hacer. Le quité
despacio el pantalón y pude notar lo excitado que estaba cuando le saque los bóxers, dejándolo
completamente a mi merced, sin nada de ropa.
El cuerpo de Harry era delgado y pálido, tenía pequeñas marcas de lastimaduras por algunas
partes e intuí que eran gracias al padre.
- ¿Qué? -Pregunté confuso mientras me acercaba a su rostro y lo tomaba entre mis manos,
besando sus ojos, sus mejillas, su frente, su nariz y sus labios-. ¿No gustarme? -lo miré fijo,
encajando mis orbes filosas contras las suyas, dulces-. Jamás había visto un niño tan bonito, tan
seductor y tan inocente en la cama -susurré contra su oído, luego mordiendo el lóbulo de su oreja
mientras con mis dedos acariciaba suavemente su pene viendo el rostro que Harry ponía.
Su expresión era entre aletargada, nerviosa, excitada e inocente y me pregunté como un chico
que se dedicaba al sexo por dinero, podía verse tan puro bajo mis toques.
-Lou... -susurró abriendo sus ojos y agarrándome la mano con la que lo estaba tocando.
Harry se sentó en la cama frente mío y me miro entero, como no sabiendo por dónde empezar,
como nervioso, como si fuera su primera vez. Sus manos se colaron por debajo de mi camiseta y
me la sacó despacio, acariciando por partes mi abdomen trabajado y mis costados. Harry tenía
las manos suaves y dulces y parecía tan entretenido descubriéndome, que no quise detenerlo.
Con lentitud nos seguimos besando en cada parte de piel descubierta, tocándonos el cuerpo,
acariciándonos. Harry se veía asustado, pero me encargaría de que la pasara bien.
=================
Capítulo V: ''Como si fuera la primera vez - Parte II''
Cap V - Parte II
-PoV Harry
Louis tenía el abdomen muy bien trabajado, sin mencionar cómo se le marcaban los músculos de
los brazos cuando me agarraba con fuerza para besarme. El sonrojo se apoderaba de mis
mejillas y no supe por qué estaba tan nervioso, por qué tenía tanto miedo con él. Y es que en
serio, yo quería gustarle.
Le quité el bóxer con lentitud dejando descubierta su potente erección. Louis la tenia grande, la
tenía más grande que cualquiera de mis clientes. Y joder, me dolería.
- ¿Estás bien? -susurró con esa voz que yo tanto conocía, esa voz de deseo, de lujuria, pero
había algo mas en ella y no supe descifrar el qué.
Su espalda estaba apoyada en el respaldo de la cama y mis labios bajaban por su mandíbula y su
cuello con el más puro placer. Sabía bien, sabía a limpio...sabía a Louis.
-Harry -siseó con placer cuando mi mano se posaba sobre su miembro erecto y lo masturbaba
despacio, mirando sus ojos pestañeando rápido y su respiración acelerarse. Hizo la cabeza hacia
atrás y estuve a punto de ponerme de rodillas delante de él y chupársela, pero entonces él me
detuvo y lo miré sorprendido.
Sin decir una palabra y sin quitar sus orbes azules de mis ojos, me recostó sobre las sabanas
parsimoniosamente. Sus labios besaron los míos durante un largo rato, y sentí placer con algo tan
mundano como un beso. Luego comenzó a bajar, sus labios húmedos y su lengua se paseaban
por mi cuello dejando marcas que
seguramente luego se verían rojas, luego mi pecho, mordiendo ligeramente mis pezones
haciéndome gemir de placer/dolor. Hice mi cabeza hacia atrás cuando sentí sus labios en mi
vientre bajo, amenazando con ir más allá.
-No... -susurré en negación cuando su aliento chocó contra mi entrepierna.
- ¿No? -Preguntó Louis mientras agarraba con sus manos mi miembro y le daba un besito a la
punta-. ¿O sí? -preguntó de nuevo cuando un gemido se me escapó de los labios y sentí su
lengua enredarse en mi pene.
Jamás había experimentado lo que era que te hicieran sexo oral, jamás me lo habían hecho a mí,
pero esto era lo más excitante que me había pasado en mucho tiempo.
La cabeza de Louis subía y bajaba entre mis piernas, devorando mi hombría con frenesí mientras
yo me deshacía en gemidos entrecortados y me aferraba a las sabanas, arqueando mi espalda.
-Por favor...detente -le supliqué sintiendo el orgasmo llegar, pero cuando estuve a punto de
correrme, él paró.
Se limpió la boca de una manera sensual, sin quitar sus ojos feroces de los míos y aún
acariciando con sus manos mí pene.
-Dime lo que quieres, y prometo dártelo -susurró sensualmente mientras mordía con ligereza el
lóbulo de mi oreja.
-Quiero que me folles, quiero que me la metas, quiero que lo hagas conmigo -dije con rapidez,
ansioso porque me penetrara, como jamás lo había estado con nadie.
Una sonrisa picara se escapó de los labios de Louis y entonces bajó de nuevo con besos
húmedos, hasta llegar a mi entrepierna.
-No me tortures de nuevo, por favor -le supliqué mientras me apoyaba sobre mis codos y lo
miraba fijo, pero esta vez él tomó una postura distinta, pasando sus brazos por debajo de mis
piernas, como abriéndomelas y levantándolas.
-Solo quiero lubricarte...no quiero que te duela -murmuró y no supe a qué se refería, pero antes
de que pudiese preguntar nada, me dejé caer de espaldas a la cama con un gemido más fuerte
de lo normal, cuando sentí algo suave, mojado y esponjoso abriendo mi entrada. Su lengua. Me
estaba jodiendo con la lengua. Entraba, salía, entraba, salía y yo, estaba al borde de explotar. El
liquido pre seminal comenzó a salir de mi miembro despacio y yo sin habla bajo esas caricias
jamás experimentadas que me estaba dando aquel tipo casi diez años mayor que yo. Se pronto
se separó y aunque no quise que lo hiciera sabía que algo mejor vendría. Se acercó a la mesita
de luz de la habitación estirándose solo un poco y abrió el cajón, sacando un potecito de
lubricante de frutilla y un condón.
- ¿Qué sucede? -murmuró mientras acariciaba mi cuerpo y abría el lubricante y con sus dientes,
el condón.
-Puedes no usarlo si quieres -murmuré con mis mejillas sonrojadas sintiéndome un idiota. En
verdad deseaba sentirlo, sentirlo en lo más profundo de mi ser sin ningún látex de por medio-. No
tengo ninguna enfermedad, ni nada...ya sabes -y bajé mi rostro abochornado.
Vi de repente como volaba el papel del condón con este aún adentro, hacia el suelo y una sonrisa
se escapó de mis labios.
-Es que...me gusta -murmuró y esa frase más el frío lubricante que me estaba poniendo en la
entrada, eran el colmo de lujurioso. Sentí mi pene más duro que nunca y sin aviso un dedo entró
en mi interior, dilatándome.
-PoV Louis.
Harry estaba muy estrecho, como si fuese su primera vez, pero aun así no estaba llorando de
dolor ni nada parecido, más bien lo disfrutaba. Disfrutaba que metiera y sacara mis dedos de su
trasero. Tenía tres dentro suyo, moviéndose, encorvándose, abriéndolo, preparándolo para mí.
Sus mejillas del color rojo de un fosforito se veían tenues aunque la luz de la tarde iluminaba toda
la habitación, sus ojos verdes se mantenían cerrados y me moría por ver la expresión de placer
que estaría Harry haciendo, pero me tenía que concentrar en lubricarlo bien.
y saqué mis dedos de su interior con lentitud, agarrándole la nalga derecha y apretándosela de
puro morbo. Sonreí de lado y Harry se dejó caer en la cama de espaldas, volteándose rápido,
mirándome fijo.
- ¿Quieres así, Hazz? -susurré poniéndome encima suyo despacio sintiendo el calor de su cuerpo
apenas sudado. Temblaba bajo cada pequeño toque mío, pero no era frio, no.
-Espera -me detuvo de golpe cuando estuve a punto de dirigir mi miembro duro a su entrada.
- ¿Qué sucede? -pregunté preocupado perdiéndome una vez más en la inocencia de su rostro.
-Por favor sé cuidadoso... -me pidió avergonzado y entonces dirigí mis labios a su clavícula,
dejando allí un beso corto.
Harry agarraba las sabanas con fuerza en cada nueva embestida. Sus piernas rodeándome la
cintura, mis manos apretándole las caderas para impulsarme. Sus gemidos envolvían todo el
lugar haciéndose oír por encima del viento que enraba por la amplia ventana.
-Ah... -jadeó con satisfacción cuando sentí tocar un pequeño punto en su interior-. Oh, si...justo
allí... -susurró con locura a punto de gemir de nuevo. Miré sus ojos y su rostro cálido
contorsionado en placer.
- ¿Allí? -le pregunté dándole una fuerte embestida, sintiéndolo de nuevo chocar contra la punta de
mi pene.
- ¡Oh! -gimió mas fuerte clavándome sus uñas cortas en la espalda. Sabía que cuando
termináramos quedarían largos caminos rojos por todo atrás.
de los labios. ¿Había algo más excitante que tener a un muchacho con carita de prostituta infantil,
dulce y pura, gimiendo debajo de ti con cada embestida? Si. Que esa persona tuviera los ojos
más sinceros y misteriosos que había podido conocer.
Sentí aquel familiar tirón en el vientre bajo y la desesperación, el frenesí de querer apurar las
cosas. Estaba cerca. Comencé a darle a Harry duras y pausadas embestidas, tan fuerte que cada
gemido de sus labios me taladraba más el cerebro.
-Córrete dentro -me pidió mordiendo mi hombro con parsimonia y cerrando sus ojos al sentir su
propio orgasmo cerca.
Quise seguir soportando, quise seguir haciéndole el amor, quise seguir...pero de un momento a
otro exploté. El placer había sido demasiado fuerte y mi cuerpo era incapaz de soportarlo a tal
grado. Harry gimió por última vez de una manera aguda mientras acababa en mi abdomen y el
suyo y yo complotaba en su entrada, dejando que mi semen se escurriera por sus nalgas.
Con la respiración agitada me bajé de encima suyo, saliendo de él con lentitud para no lastimarlo
y me acosté a su lado, muerto de cansancio. Le eché un breve vistazo al reloj y me sorprendí.
-Con tus jueguitos fueron por lo menos tres -susurró a punto de dormirse.
-Un poquitito -murmuró abriendo sus ojos y mirándome fijo, con sus ojos tan brillantes que era
imposible no sonreírle.
-No duermas, quiero llevarte a pasear... -le pedí mientras me ponía más cerca suyo y besaba sus
labios con ternura una y otra vez.
-¿Pero luego vendremos a dormir? -Preguntó y arqueé una ceja-. Creo que me dejaste sin
fuerzas para una roda dos tan pronto...
-No tienes que acostarte conmigo por obligación, no pensé que estabas haciéndolo -murmuré lo
suficientemente molesto como para levantarme de la cama e irme al baño luego de buscar unas
toallas. Tenía los músculos agarrotados y quería bañarme para que el agua caliente me alivianara
un poco el peso.
- ¡Louis! -gritó Harry desde la cama y salí apenas del baño para mirarlo, parado con los pies
chuecos, las mejillas rojas y mordiendo su labio inferior. Parecía apenado cuando bajó el rostro.
-Es que... -suspiró audiblemente-. Es que no fue por obligación, siento que hayas pensado eso.
Harry no tenía la culpa. Él trabaja de eso, por supuesto que se veía a sí mismo como un objeto
sexual y nada más. No se daba cuenta de lo hermoso que era, de lo sexy y perfecto que podía
ser cuando se respetaba.
La puerta del baño se abrió de golpe y sonreí al notar como el rizado entraba conmigo a la ducha,
mojándose entero y con una media sonrisa en el rostro.
Jugamos con el agua, le jaboné la espalda y los muslos. Lo besé en los labios y al terminar lo
sequé con cuidado.
Nos vestimos en silencio y no pude despegar mis ojos de su cuerpo mientras se ponía la ropa
que me había encargado de comprarle. Harry se veía bien con cualquier cosa que se pusiera y
eso me volvía loco.
-Al cielo.
- ¿Me vas a matar? -bromeó y blanqueé mis ojos mirándolo con una mano en el bolsillo.
-Los niños malos no van al cielo -le respondí y una risita dulce se escapó de sus labios.
Y una risa compartimos entre ambos mientras él caminaba con seguridad hacia afuera del hotel.
OG .... Besos y Abrazos
=================
Cap VI
-PoV Louis-
La noche estaba recién empezada y aunque mi idea original era llevar a Harry a comer a un
restaurante lujoso, cuando me pidió por favor que nos sentáramos a ver las estrellas en una de
las colinas más altas de la ciudad y puso esos ojitos de cachorrito triste, no pude negarme.
De pasada y a último momento, había comprado una botella de vino blanco para mí y una lata de
refresco par Harry ya que era menor. ''Te lo llevaste a Bristol sin el permiso de sus padres y te lo
jodiste en tu habitación pero te preocupas si bebe alcohol'' gritaba mi consciencia
cuestionándome, pero era difícil escucharla cuando el mocoso de rizos jugaba con mi ropa y me
molestaba.
El cielo estrellado brillaba demasiado, jamás en todos mis viajes a Bristol lo había visto así, y eso
me hacía preguntarme si realmente yo había visto el cielo alguna vez.
-Lou ¿en qué piensas? -me preguntó Hazz mientras se acercaba más a mí y me miraba a los ojos
fijamente hasta que por fin le correspondí la mirada.
Sus ojos verdes eran como un flechazo certero justo en el medio de mi corazón y lo agarré con
facilidad de las caderas haciendo que se pusiera a horcajadas encima de mis muslos, deseando
simplemente el contacto de su cuerpo.
-En que jamás había visto las estrellas -respondí y Harry subió la mirada al cielo en el momento
exacto en el que la luz de la luna bañaba su cuerpo. Parecía como si él brillara con luz propia y
me quedé aletargado, solo contemplándolo. Su voz irrumpió en mi ser sacándome
-Las estrellas son bonitas ¿no crees? Pero son tan inalcanzable y están tan lejos que a veces
dudo sin son reales o solo nos las imaginamos como si se nos implantara un chip en la cabeza
que dijera ''allí hay estrellas, mira las estrellas'' -susurró con la voz de miel.
-Veras... -comenzó a decir mientras se bajaba de encima mío y se concentra en cortar pasto con
su mano como quien no quiere la cosa-. Cuando vives en un lugar tan jodido como el mío y tu
familia es una basura, y no vas a la escuela porque no puedes y no tienes más que un solo amigo
al que vez únicamente en las noches...te es difícil creer en algo bonito en tu vida... -y lo miré. Sus
ojos tristes por primera vez fueron perfectamente notorios para mi antigua ceguera y pensamiento
de que Harry estaba a gusto con su vida-. Es como si nada fuera real, Lou... -me dijo esta vez
mirándome fijamente y unas lágrimas traviesas se agolparon en sus ojos haciéndolos de cristal,
tan frágil que en cualquier golpecito leve podrían romperse-. Ni siquiera puedo creer que estoy
aquí contigo, que tuvimos sexo y el que más disfrutó fui yo, que me tomas de la mano para cruzar
la calle porque sabes que no sé cruzarla solo, que me miras de una manera en la que jamás me
habían mirado y aunque sea mentira siento que respiro, que estoy feliz, que me siento bien -y dos
trazos de aquellas gotas saladas surcaron su piel bajando desde sus parpados
hasta sus labios entreabiertos-. Quiero ir a la escuela -susurró y ahora el llanto era incesante, sin
hacer mucho ruido pero con sollozos lastimeros provenientes no de su boca, sino de su alma-.
Quiero poder juntarme con personas de mi edad y hacer cosas que los chicos de diecisiete años
hacen y quiero que alguien me mire de una manera especial y quiero olvidarme de que tengo una
familia a la que no le intereso...quiero ser normal, quiero estar feliz, quiero estar bien.
Y lo atraje sin poder contenerme más, abrazándolo con fuerza al instante en el que rompía en
llanto aguanto desde hacía demasiado tiempo. Su cuerpo convulsionaba levemente entre mis
brazos y no podía evitar sentir esa horrible sensación que presionaba mi pecho con dolor.
-Harry... -susurré en su oído y las palabras se me atascaron en la garganta sin poder salir.
-Lo siento, lo siento, Louis...lamento esto -se disculpó intentando alejarse, pero mis manos lo
sostuvieron fuerte, acariciando con parsimonia su cabello lleno de rulos sedosos.
-Déjame salvarte -le pedí susurrándole directamente al oído mientras su llanto se calmaba de a
poyo convirtiéndose solo en unas lagrimillas escapándose hasta cortarse definitivamente.
-No puedes, nadie puede...tú tienes una vida -me recordó de golpe y entonces suspiré.
-Quiero decirte tantas cosas que aún no puedo -le advertí mirándolo a los ojos y secando las
lágrimas estacionadas en sus mejillas-. Mi niño precioso...
le notaron más, como un pequeño. Se acercó a mi lentamente y sus labios vacilantes atraparon
los míos, besándolos de manera pausada y profunda, casi explorando con su lengua mi cavidad
bucal.
-Lou...quiero que lo hagas de nuevo -me susurró mirándome fijo a los ojos mientras mordía su
labio inferior despacito y se acercaba a mi camisa con sus manos, desabotonándola lento.
¿Acaso podría decirle que no a él? Si las ansias de su cuerpo se acrecentaban a cada paso que
daba. Mis labios viajaron hasta su mandíbula besándola repetidas veces y terminaron en su
cuello dejando pequeñas marquitas rojas allí de chupones.
-No quiero hacerte el amor aquí y que alguien llegue y te vea sin ropa, no me agrada esa idea -le
comenté mientras miraba sus ojitos esmeralda brillar con ternura y una sonrisa pequeña
deslizarse en sus labios.
-Por supuesto que si -respondí sin pensar y entonces el niño de rizos se rio haciendo que sus
perfectos hoyuelos se marcaran.
Harry se tiró encima mío un momento solo apoyándose sin ser molesto y nos quedamos en
silencio durante un largo rato mirando el cielo azul oscuro estrellado.
-No lo creo -y clavé mis ojos pétreos en él-. Es decir...la amé y la quiero mucho pero...no sé -
Harry se sentó mirándome y sonrió.
- ¿Cuándo la ves sientes que el tiempo se detiene y que aunque todo se sigue moviendo tu solo
la vez a ella?
- ¿Te sudan las manos o te late rápido el corazón si ella está cerca? -preguntó de nuevo viéndose
confundido.
-No -volví a decirle y esta vez me senté a su lado-. ¿Eso se siente cuando te enamoras?
-Si -respondió sin dudarlo como si fuese lo más obvio del mundo.
-Porque lo estoy -admitió y sus mejillas se sonrojaron de sobremanera al tiempo que su mirada
cristalina se dirigía al cielo.
Seguí sus ojos preguntándome porqué tanto misterio respecto al asunto y me quedé colgado en
el cielo justo al momento que una estrella fugaz rompía la armonía cruzando velozmente.
-Pide un deseo -susurró cerrando sus ojos y tomando mi mano. Yo no pude cerrarlos. No pude
dejar de ver como él aún creía en la magia de las estrellas y yo...estaba tan amargado. Sin
embargo quise complacerlo y las palabras salieron disparadas de mis labios como si fuese
imposible detenerlas.
-Deseo que este momento dure por siempre -susurré y Harry se volteó abriendo los ojos,
sorprendido y también la boca ligeramente, pasmado.
Me acerqué a sus labios y lo besé con parsimonia tomando su rostro entre mis manos y
acariciando sus mejillas rosadas.
Esa noche no volvimos al hotel. Esa noche, a pesar de todo lo dicho por mí, terminamos haciendo
el amor en la hierba poco crecida de aquella perdida colina en Bristol, casi tocando las estrellas
con las manos.
=================
-PoV Zayn-
Miré al hermoso muchacho que estaba frente mío. El único niño con el que había tenido
compasión o respeto...o cariño. Me volteé y me miré al espejo.
Allí estaba de nuevo ese ser tan despreciable. Esa basura que lo único que hacía era hacer sufrir
a los demás, hacer daño, romper todo lo que tocaba. Mi reflejo.
-Zayn... ¿estás bien? -sus ojos del color de la miel más dulce, tan sinceros, se enfocaron en mi
con una mirada preocupada.
Me quedé callado durante un largo rato mirando pausadamente el espejo y luego a él.
Comparando las almas. Él...un ángel, puro, dulce...creció bien, en un lugar con lujos, una familia
amorosa, amigos buenos, dinero...y luego yo, un matón de primera, lleno de odio y rencor contra
todos, frio, sin amigos más que Louis, sin familia, sin hogar. Vacio.
- ¿Lo escuchas? Porque aun lo tengo ahí... -mi corazón bombeó más fuerte bajo el toque de Li-.
Cada vez que me miras, que te preocupas por si estoy bien, que sonríes y hasta me defiendes de
mi mismo, se dispara a mil por hora. Nadie lo pone así -lo miré preocupado, nervioso y lleno de
vergüenza-. Nunca había sentido...tantas...cosas...por una persona. Nadie me había cuidado
tanto, nadie me trató jamás bien...nadie me había dicho nunca que me quería -el corazón se me
disparó una vez más-. Y luego llegas tú, disfrazado de un chico, pero a mí no me engañas
Li...eres un ángel ¿verdad? El más hermoso de
Liam me sonrió con ese ángel que tenia siempre y se acerco más a mí.
-Por supuesto que sí -se echó a mis brazos y me sentí cálido. Sentía cómo mi corazón muerto
latía mil veces golpeando furioso contra mi pecho y lo tenía a él pegado a mi cuerpo, sonriendo y
lo quería.
-Te amo más que a nada, Zayn -me beso suavemente la mejilla.
Zayn solía ser un chico bastante inestable, siempre estaba o muy bien o muy mal, jamás en
equilibrio o algo parecido. Él lo quería todo o no quería nada. Con Zayn todos eran extremos. Y
luego lo conocí yo. Me acerqué a él buscando más que solo un beso, más que solo
una noche y de pronto, con el tiempo al pasar, noté como él comenzaba a tratarme diferente.
Aunque Zayn quería o blanco o negro, si yo le pedía gris, él podía aceptarlo. Y me sonreía, como
si estuviera satisfecho. Y me besaba como si no hubiera otros labios.
No me gustaba mentirle a mi mamá que iría a casa de Niall a dormir, pero debía hacerlo si quería
pasar tiempo con Zayn. Él siempre estaba trabajando y desde que mi hermano había salido en un
viaje de negocios a Doncaster, mi novio debía encargarse de todo.
Me gustaba ir a verlo a la oficina porque veía como trabajaba, con los anteojos puestos y esa cara
de seriedad. Aunque claro, tenía detalles como lo que me había dicho recién, como si todo se le
hubiera caído encima de golpe y solo necesitase de mí.
- ¿Me llevaras a almorzar? -le pregunté mientras me sentaba en su escritorio con las piernas
abiertas. Sabía que lo volvía loco tenerme en esa posición porque cuando lo hacíamos
escondidos o contra la pared, me pedía que abriera mis piernas. El rostro de Zayn se contrajo y
sonrió de lado parándose de su sillón de vicepresidente de la compañía y poniéndose delante de
mí entre mis piernas.
-No, no puedes porque luego te da sueño y tienes que trabajar -le respondí rodeando con mis
manos su cuello y acariciando
su nuca.
-Siempre atento a todo -notó mientras se quitaba los lentes y me acercaba más a él besándome
lento en los labios, sin ser grotesco. Se separó ligeramente y me miró a los ojos-. Solo espero que
tu hermano regrese rápido y podré tomarme una semana. Así que ve pensando que quieres que
hagamos porque seré todo tuyo las veinticuatro horas del día.
- ¿Hablas en serio? -le pregunté emocionado mientras sentía mis ojos brillar.
-Más en serio que nunca -anunció mientras sonreía y nos volvíamos a besar, esta vez con más
intensidad.
-He cambiado de idea...sí puedes almorzarme, ahora, ya, aquí -le rogué prácticamente mientras
me acariciaba la espalda y besaba mi cuello con hambre.
-No, la última vez que lo hicimos en mi oficina casi nos descubre tu hermano.
-Pero él no está aquí -susurré haciendo un pucherito de lo más tierno. Él me sonrió y mordisqueó
mis labios con delicadeza.
-Pero cualquiera puede entrar...o escucharte gemir...y esos gemidos son solamente míos, no
puedo permitir que otros se deleiten con ellos -justificó mientras me bajaba del escritorio y
caminaba lejos mío buscando su chaqueta-. Vamos, te llevaré a almorzar a un bonito lugar -
sugirió y me acerqué a él nuevamente para abrazarlo.
Zayn siempre me llevaba a los mejores lugares, los más lujosos, pero amaba más cuando me
llevaba a su casa. Me cocinaba solo a mí mientras me robaba un beso tras otro, queriéndome
más de lo que podría concebir.
Simplemente no podía estar lejos de Zayn y él no podía estar lejos de mí. ¿Pero qué haríamos
con Louis? Mamá y papá jamás me dejarían tener una relación con un hombre y mi hermano
jamás aceptaría que fuera diez años menor que él y terminaría odiando a Zayn, a su mejor amigo.
No quería arruinarles la vida, pero no podía renunciar a mi más preciado sueño.
La primera vez que la había visto había sido en un centro comercial. Ella pasaba con su madre,
vestida elegante y con una sonrisa dulce en el rostro. Supe que era amor a primera vista porque
no había podido despegar mis ojos de su precioso rostro.
La segunda vez, hablamos, porque ella estaba en mi escuela y yo jamás lo había notado.
Eleanor era una chica dulce, divertida y muy bonita, pero había algo que aún no lograba descifrar,
que no me agradaba.
Podíamos pasarnos horas hablando sobre banalidades y mirando películas en mi casa, éramos
buenos amigos, realmente la quería muchísimo. Pero luego ocurrió algo inesperado.
Mi padre tenía una empresa cayéndose a pedazos y su única salvación era hacer una aleación
con ''Calder Inc. '', solo que había un trato de por medio. Eleanor estaba enamorada de mí y en
un momento llegué a engañarme que yo lo estaba de ella. Entre papeleos, años de conocernos,
nuestras familias y el dinero...surgió nuestra
Mi padre nos había comprado un departamento bastante lujoso y cómodo, ella se encargaba de
limpiar, cocinar y además de terminar su carrera como abogada. Y el tiempo comenzó a
escurrirse de mis manos sin detenerse un minuto. Y de pronto todo se fue desgastando hasta tal
punto que ni siquiera lográbamos establecer un dialogo más allá de cómo nos había ido en el
trabajo o en cómo estaba el clima afuera.
Yo sabía que ella no era feliz, ella sabía que yo no era feliz, pero ¿Qué podíamos hacer?
¿Divorciarnos? Ambos sabíamos que eso no era una opción, nos queríamos mucho y amábamos
a nuestras familias como para joderlo todo. Así que decidimos sobrellevarlo como se podía, pero
cada vez caminábamos más en la cuerda floja. Cada día ese hilo que nos unía aunque sea en un
cariño fraternal se iba desgastando y quedaba poco para romperse.
Entre cavilaciones ostentosas, me estiré en la cama decidido a levantarme, cuando mi mano rosó
el cuerpo que estaba a mi lado. Su piel suave hizo que mi cabeza se volteara con rapidez y una
sonrisa se me dibujó casi sin querer en el rostro.
Sus rizos desordenados, sus labios entreabiertos y húmedos, su torso desnudo y la parte baja
tapada con las sabanas de
seda blanca. Me quedé mirando sus pestañas largas y frondosas durante un rato largo,
imaginándome sus ojos verdes brillando como siempre lo hacían. Harry era un muñequito
precioso.
Terminé por pararme de la cama y ponerme los bóxers blancos que estaban en el suelo mientras
prendía un cigarro y me acercaba a la ventana para fumar. El sol brillaba saliendo por el horizonte
y el cielo acaramelado y naranja se iba tiñendo de día.
Me senté en un pequeño sofá sin prestar atención a nada más que a ese panorama y al cigarrillo
que tenía en mis manos, mientras pensaba de nuevo cayendo en la realidad.
En dos días teníamos que volver a Londres y yo tendría que poner los pies sobre la tierra. Tenía
que poner mis prioridades en orden y tomar una decisión.
No era feliz con Eleanor, pero no era feliz arruinando la vida de mi familia y la suya tampoco. Y
mucho menos sería feliz jodiéndole la vida a Harry. Él debería volver a lo suyo y yo a lo mío, pero
de pronto una imagen mental de él debajo del cuerpo desnudo de otro hombre, gimiendo con
lágrimas en los ojos, me hizo apretar los puños con fuerza.
NO dejaría a Harry.
Pero entonces... ¿Qué coño haría con Eleanor? No podía humillarla de esa manera y decirle que
la había engañado y no solo eso, sino que había sido con un hombre...un hombre casi diez años
menor que yo. Joder. Ahora que lo pensaba detenidamente podía meterme preso.
Harry...Harry estaba jodido. Tenía una familia de mierda, no estudiaba, fumaba, se prostituía y
tenía una autoestima de mierda. Sin embargo había tardado solo unos días en invadirme con esa
calidez que irradiaba. Con esa dulzura en su rostro y esa inocencia la cual él opinaba que
carecía, pero allí estaba...cada vez que cruzábamos una calle y él tomaba mi mano porque no
sabía cruzar solo. Cada vez que le hacía chistes sexuales encubiertos y se reía sin entender,
pidiéndome que le explicase. Cada vez que se sonrojaba por un cumplido. Cada vez que me
pedía que fuese cuidadoso cuando le hacía el amor. Harry era inocencia pura, manchada solo un
poco con mala vida.
Con Harry siempre había una aventura nueva, una reacción que jamás había visto, un
sentimiento nunca experimentado.
permitiéndome quererlo?
No sabía qué hacer, tenía que elegir urgente. Tenía que decidirme. Tenía que poner en orden mis
prioridades.
Pensé un momento más, en mi familia esta vez, mientras el cigarrillo se me consumía de a poco
entre los dedos, y el sol brillaba delante de mí.
A mis padres no les caía bien Eleanor, decían que era una estirada pero se alegraban de que la
empresa estuviera tan bien ubicada.
Pensé en Harry conociendo a mis padres. Les encantaría. Harry era el tipo de personas que mi
madre adoraba y que mi padre consentiría. Era una dulzura con piececitos y hoyuelos en el
rostro. Seguramente él y Liam podrían ser buenos amigos, tenían la misma edad. Y a Zayn no le
importaría la diferencia entre él y yo, era mi mejor amigo, no podía importarle.
¿Verdad?
Una tibieza casi divina se apoderó de mi espalda desnuda. La piel suave rozándome el cuerpo.
Sus brazos enrollados en mi cintura mientras sus labios, como pétalos de una rosa, me besaban
el hombro con parsimonia.
Una sonrisa se escapó de mis labios al sentirlo cerca mío, lavándome la mente, enjuagando mis
cavilaciones y borrando todo de mi ser.
-Buenos días, Boo -susurró contra mi oído y los vellitos del cuerpo se me erizaron. Apagué mi
cigarro y me volteé ligeramente mirando sus ojitos que parecían dos esmeraldas relucientes.
-Buenos días, muñeco -le respondí acercándome a sus labios y dejando un beso casto en ellos.
- ¿Dónde iremos hoy? Ya hemos hecho el amor en la habitación, en la ducha, en las colinas,
en un centro comercial, en el ascensor... -me reí por sus ocurrencias e hice que se sentara en mis
piernas mientras mi mano recorría su cabello rizado.
-Hazz... -le dije poniéndome serio-. En dos días debemos volver a Londres -le anuncié y entonces
esa mueca de dulzura que siempre estaba presente en su rostro, desapareció por completo,
ahora mostrándose entre furioso y decepcionado. Bajó su rostro y se zafó de mi agarré
excusándose.
-Iré a bañarme así desayunamos, tengo muchísima hambre, me ruge la pancita -dijo con una
nueva sonrisa en el rostro y supe que fingía. Supe que cada vez que algo le lastimaba...él fingía
sonreír. Y supe que todos se lo creían, porque nadie lograba ver esa tristeza en sus ojos.
-Harry -lo llamé parándome con rapidez sin dejar que se fuera, agarrando con fuerza su muñeca.
Se volteó para verme y sus ojos esmeraldas estaban aguados y rojos tan solo un poco.
-No -dijo con firmeza haciendo que lo soltara-. No, Louis...solo...no me toques, no estoy listo.
-No te dejaré -le prometí en un susurro acorralándolo contra mis brazos y haciendo que me mirara
fijamente a los ojos.
-Si lo harás apenas lleguemos a Londres...pero sé que debes hacerlo, me acostumbraré, solo
espero poder verte a veces.
-Me veras siempre -le dije mientras me acercaba con rudeza a sus labios y lo besaba con más
fuerza de la que él podía soportar. Un gemido de dolor se le escapó de los labios y sentí contra mi
mejilla y la suya, una lagrima caliente deslizarse. Sus brazos rodearon
mi cuello y abrió más la boca, dejándome recorrerla con la lengua por completo. Su cintura era
apretada por mis manos grandes y entonces me separé un momento con los ojos cerrados
haciendo un sonido húmedo al soltar sus labios-. No te dejaré, por favor créeme, cree en mí.
-No puedo hacer eso porque dolerá si me mientes -me susurró secando sus lágrimas-. No puedo
permitirme el creer en nadie, todos rompen sus promesas.
-No tengo manera de demostrarte ahora y de manera tangible que no miento, pero te hago la
promesa del tiempo, él es el único que te demostrará que no soy como los demás, que tú no eres
una cosa desechable...y que no podría abandonarte porque te has clavado en el tuétano de mis
huesos de una manera jodidamente imposible -confesé mirando sus ojos dulces, partiéndolos con
mis orbes filosos. Una sonrisa diminuta, casi inexistente, se apoderó de sus bonitos labios
rosados y entonces nos abrazamos con fuerza sin decir una sola palabra más.
La ducha se sentía fría y solitaria hasta que Harry entró en ella conmigo. Su cuerpo delgado,
mojado por las traviesas gotas que se deslizaban por su espalda baja y su pecho, se sentían
como lengüetazos de calor que golpeaban mi entrepierna. A veces ese mocoso no se daba
cuenta de lo excitante que podía llegar a ser.
Su sonrisa pura y blanca se transformó casi en lasciva cuando acercó sus labios rosados a mi
cuello y me besó mientras mis ojos caían por su propio peso y se cerraban.
Mis manos viajan por toda su piel, acariciando cada recoveco de su diminuto trasero.
/>-Me estas calentando... -susurré en su oído mientras mi dedo anular se colaba entre sus nalgas
y acariciaba de arriba abajo la línea de su trasero, tanteando su entrada, queriendo usurparla.
Harry soltó un gemido al sentirme y se agarró con fuerza de mis hombros mientras volteaba su
mirada clavándola en la mía.
-Eres el único que antepuso mi placer al suyo -susurró justo en el momento que mi dedo
ingresaba en su estrecha entrada y lo movía despacio, intentando encontrar su próstata para
poder apreciar más su excitación.
-Créeme, soy el que más placer obtiene tan solo con ver las caras que haces cuando te corres -le
aseguré mientras el pequeño cuarto de baño era inundado por sus gemidos audaces que osaban
volverme loco de mil maneras distintas.
Los brazos de Harry se sujetaron a mis hombros con fuerza cuando por fin logré hallar ese
pequeño punto dentro de él que tanto agónico placer le proporcionaba. Un gemido brutal salió de
sus labios y como si hubiese presionado un botoncito mágico, se corrió sobre mi cuerpo al tiempo
que le temblaban las piernas.
-Eres...increíble -murmuró mientras sus rizos se mojaban con la ducha y yo besaba sus labios
húmedamente.
Su mano se aventuró a mi entrepierna y comenzó a masturbarme lento, haciendo que jadeos casi
inaudibles se me escaparan de los labios.
-PoV Zayn-
-Debemos decírselo, Zayn -escuché salir de sus labios luego de hacer el amor sobre la alfombra
de
la sala. Fruncí el ceño desconcertado y un jadeo leve se me escapó cuando mi pene se escurrió
fuera del caliente cuerpo de mi niño cuando este se bajaba de encima mío.
-No podemos decírselo -le respondí mientras me erguía apoyándome sobre mis brazos y lo
miraba con fijeza-. No quiero correr ese riesgo.
-Es mi hermano y lo amo, tiene que saberlo -me rogó mirándome fijamente.
- ¡No me grites, no soy sordo! -y la discusión se acrecentó mientras nos poníamos la ropa.
- ¡Pues al parecer lo que eres es estúpido! -le grité con furia sin poder contenerme. Liam me miró
fijamente con sus ojos miel anegados en lágrimas-. Li... -susurré calmándome mientras intentaba
agarrarlo, pero se zafó de mí y se puso con rapidez los zapatos dirigiéndose a la puerta-. Por
favor no te vayas, Li, lo lamen...
- ¿Por qué te empeñas en esconder lo nuestro, Zayn? -Preguntó sin dirigirme ni siquiera una
mirada-. ¿Por qué te doy tanta vergüenza? -y esta vez se volteó apenas, llorando en silencio y
mirándome con esos ojos que jamás había visto en él: decepción.
No supe que responderle debido al shock y entonces abandonó mi departamento entre lágrimas.
-PoV Louis-
No había nada más pornográfico y que me calentara a tal punto de volverme loco, que ver a Harry
haciéndome una mamada. Su carita de niño inocentón y dulce, los ojos verdes y grandes, sus
mejillas infladas cada vez que mi pene ingresaba en su boca y la manera en la que lo disfrutaba
una y
otra vez. Me miraba suciamente como rogándome que me lo follara por la boca y yo no podía
resistirme a esa mirada. Estaba tentándome en demasía.
De repente el placer fue demasiado y me corrí dentro de su boca. Mi bonito niño de ojos
esmeralda se separó con rapidez y tosió un poco mirándome con los ojitos rojos.
-Mierda, lo siento -le expresé entre respiraciones agitadas cuando él pasaba su lengua por el
contorno de sus labios, como recogiendo el semen que allí se había quedado, y lo metía entre
sus labios, tragándolo-. Si sigues haciendo eso me pondrás duro de nuevo.
-Tienes que estar duro para metérmela muy adentro -susurró mientras se situaba en la cama,
poniéndose en sus rodillas y manos, en cuatro, dejándome ver su precioso trasero abierto, lleno
de lubricante rosa y sus dedos paseando en su entrada, adentro y afuera, mientras gemía como
una pequeña putita.
Era todo. Estaba duro de nuevo. Solo con verlo tan pornográficamente, me ponía a cien.
Me acerqué a la cama e hice quitara sus dedos de su interior con brutalidad mientras le pegaba
una nalgada muy fuerte y un sonido de dolor/placer se escapó de su boca.
-Lou, Lou, me dolió -me dijo haciendo un pucherito que solo acrecentaban mis ganas de
comérmelo.
- ¿La quieres? -le pregunté mientras rosaba su entrada con mi polla dura y húmeda.
-Dámela toda, házmelo muy fuerte, quiero sentirte -me rogó y al momento lo tomé delas caderas
para impulsarme con toda la fuerza que pude, haciendo que la cabeza de mi miembro golpeara
con fuerza lo más profundo de su cuerpo.
En el tiempo que llevábamos haciendo el amor, nunca lo habíamos hecho con tanta rudeza.
Como si temiéramos el mañana, como si quisiéramos que la sensación del cuerpo del otro nos
durara hasta volver a vernos.
Teníamos miedo. Y hacíamos el amor con dureza, solo para sentirnos más cerca que nunca.
Los gemidos impregnaban la habitación y el aroma a semen y sudor, junto con el particular
perfume de jazmines de Harry, se mezclaban con la promesa de un mañana juntos.
Llegamos al orgasmo con algo de flojera, con flacidez. Con el cansancio recorriéndonos el cuerpo
entero mientras caímos rendidos a la cama, abrazándonos como nunca.
Agarrando entre mis brazos a quien era mi nueva prioridad. Mi pequeño muñequito de porcelana.
Mi amor.
=================
Capítulo VII: ''Prioridades - Parte II''
-PoV Zayn-
Habían pasado casi veintiuna horas en las que Liam no me contestaba el teléfono. No quería
hablar conmigo y lo comprendía, pero ¿por qué no comprendía él lo difícil que era nuestra
situación? No podíamos simplemente esperar a Louis y decirle que él y yo éramos novios. No se
podía. Louis no lo entendería y nos alejaría.
La noche entraba en su esplendor y decidí probar una nueva llamada a mi novio, pero
definitivamente este no deseaba hablar conmigo y me sentí una mierda. De nuevo lastimando a
quien más amaba.
Cerré mis ojos tirado en la cama de mi departamento, sintiendo el lado contrario frio, helado,
vacío. La ausencia de su calor se notaba demasiado y eso era preocupante. Tenía que poner mis
prioridades en orden, y aunque Louis y Liam eran igual de importantes para mí, debía elegir.
Tenía el presentimiento de que saldría perdiendo, una de las dos relaciones terminarían. O podría
ser novio de Liam o podría ser amigo de Louis, o terminaría perdiéndolos a ambos. Pero que
sucedía si elegía a Liam por sobre mi mejor amigo: Louis no me dejaría volver a ver a mi novio. Y
que sucedería si elegía a Louis sobre mi novio: me aterraba pensar en el resultado de aquello.
Tomé mi celular de nuevo, esta vez marcando un número diferente. El timbre de espera sonó
una, dos, tres, cuatro, cinco, seis veces...pero nadie atendía. Suspiré largamente y entonces
ocurrió.
- ¿Zayn?
Y me paralizó el miedo. ¿Le hablaba? ¿Qué hacía? Mierda, ¿Por qué carajo había llamado? No
era el jodido
momento.
- ¿Quién es? -escuché otra voz cerca del teléfono, una voz dulce y bajita, como si estuviese
adormilada. Fruncí el ceño levemente y entonces hablé.
- ¿Louis? -pregunté dudando de repente si ese era mi amigo.
-Sí, si -respondió seguido de una risita nerviosa y tapar el auricular del teléfono para responderle
a su acompañante.
- ¿Quién era ese? -pregunté de nuevo confundido mientras me sentaba en la cama y prendía un
cigarrillo.
-Creo que...no puedo explicártelo por teléfono -dijo con simplicidad- ¿Para qué llamabas?
-Creo que tampoco puedo explicártelo por teléfono -lo imité soltando un suspiro melancólico,
como prediciendo el futuro.
-Mañana vuelvo, deberíamos juntarnos lo más pronto posible -sugirió y entonces mi vista se posó
en una foto que tenía en la mesa de luz a lado de mi cama. Allí estaba mi mejor amigo con su
gorro de egresado de la secundaria y yo con el mío, riéndonos, abrazados. Dos adolescentes.
-Te quiero Lou, eres mi mejor amigo, siempre lo serás -susurré en voz baja y la confusión se hizo
palpable al instante, aunque no lo estuviese viendo.
-¿Qué te sucede, bobo? También te quiero, eres como un hermano para mí -y de nuevo la flecha
de la culpa se me clavó en el pecho, volviéndome incapaz de todo.
-Entendido -respondí con modorra mientras me quitaba el traje del trabajo y me acostaba en mi
cama, solitariamente.
-Nos
Las pesadillas invadieron mi mente y aunque intenté dormir toda la noche de corrido, no pude.
Solo podía pensar en Liam, en Louis, en mi ida ahora y que pasaría cuando mi mejor amigo
volviera.
-PoV Louis-
Harry estaba acostado a mi lado. Nos habíamos estado mirando fijamente durante toda la noche.
Recorriéndonos, reconociéndonos, recordándonos. Era un mal presagio, sabíamos que quizás no
nos volveríamos a ver en unas horas.
Mi vida estaba a punto de dar un giro drástico que podía terminar en tragedia. Era casi seguro
que iba a terminar en tragedia.
Sus ojos verdes demostraban un terror palpable y supe de pronto que solo se estaban reflejando
en los míos, azules. Ambos estábamos asustados pero tampoco queríamos hablar del tema. No
sabíamos cómo abordarlo y supuse que él tendría menos idea aun, siendo un niño, sin saber
cómo reaccionar.
-Gracias -susurró de pronto con miedo de romper el ambiente que habíamos logrado, tan íntimo.
- ¿Por qué? -pregunté mientras agarraba sus dedos despacio, acariciándolos lento.
-PoV Harry-
Tenía demasiado miedo, quería que todo siguiera igual pero sabía que pronto acabaría. Sabía
que la semana había pasado. Siete días exactos en Bristol a lado de la persona más maravillosa
del mundo. El chico que me había rescatado
Me quedé absorto mirando sus ojos azules y de pronto un pensamiento se me vino a la mente.
Un recuerdo, como si fuese un flash rapidísimo, una película en fotografías. Pude ver sus ojos,
profundos y hermosos.
Ya había visto a Louis antes. Ya me había salvado una vez.
- ¿Es que tú eres tonto o que comes? -le preguntó su padrastro enojado mientras batía en el aire
su mano, y en ella un cinturón de cuero con hebilla de metal. ¿Qué podía hacer el rizado más que
mirarlo y aguantarse las lágrimas? Porque claro, si lloraba le atizarían más fuerte.
-Pero yo no hice nada, Cameron fue el que... -pero el pobre muchacho no tuvo tiempo de terminar
la frase. Una oleada de cinturonazos y gritos despiadados le traspasaban el cuerpo dejando
rastros de sangre y moratones por doquier. Y si de hecho uno se ponía a pensar...el pobre Harry
no merecía semejante trato de bestialidad de parte del marido de su madre.
Era un niño nada más. Si no tenía más de siete años cuando el maltrato verbal no le alcanzaba a
su padrastro. Harry estaba solo, su madre se había vuelto alcohólica cuando el castaño cumplió
los siete. Harry se había quedado solo con su patético padrastro que amaba vaciar botellas y
botellas de whisky barato, y con sus dos hermanastros a los que ya casi nunca veía: Cameron y
Jar. Uno peor que otro. Cameron también era un aficionado de la bebida, como su padre, pero
cuando le robaba unos vasitos de whisky y el tipo lo notaba...asumía
que Harry era el culpable, y lo hacía pagar. Jar era más tranquilo, pero claro, se debía a que era
autista.
Harry se ocupada de cocinar, de limpiar y encima estudiaba y trabajaba medio tiempo para que
luego su padrastro le quitara todo el dinero y se lo gastara en bebida. Todo era así desde que
Harry tenía siete.
Del cielo caían gotas pesadas. La lluvia se había vuelto torrencial, pero bueno, Harry no tenía
paraguas ni le molestaba caminar bajo la precipitación. Con las manos en los bolsillos y la cabeza
gacha, sentía el sonido de los truenos.
Estaba volviendo de la escuela a su casa, solo le faltaban unos años para terminar la secundaria
con excelentes notas. Le gustaba estudiar aunque a veces no tuviera hojas ni lápices ni nada.
De pronto las lágrimas le ganaron y la lluvia se mezcló con ellas haciéndolas difíciles de
diferenciar. Harry sabía que haría ese día. Tenía todo planeado, fríamente calculado.
Por fin había sido capaz de reunir el dinero suficiente para comprar cuarenta y cinco pastillas de
Rivotril, aquella droga que te sedaba para poder dormir, pero que él...usaría para otros fines. Si,
dormiría, pero por siempre.
Solo tenía que irse a su casa, llegar y aguantarse más insultos y uno que otro botellazo en la
cara, ya que a su padrastro no le era suficiente golpearlo con un cinturón, debía también hacerlo
con palos y botellas. Harry estaba ansioso. Por fin ese
día acabaría toda la tortura que había que tenido que aguantar desde los siete años. Por fin, con
tan solo doce Harry abandonaría esta vida. Se suicidaría.
La caminata cesó por un rato cuando un auto pasó por a lado de él y un gran charco lo empapó
entero con agua sucia. Entonces ya no lo aguantó y estalló.
- ¡Por qué, joder! ¡Qué coño he hecho yo para recibir esto! -y entonces se tiró al suelo. Calló de
rodillas, lastimándose, mientras las lágrimas abundantes abandonaban sus ojos color de las
esmeraldas. Estaba perdido, pero por fin...todo acabaría ese día.
Y en efecto...sucedió.
La lluvia dejó de caer encima de Harry de repente, pero al ver el suelo notó que seguía lloviendo
alrededor de él. Entonces alzó la vista y lo vio.
Un ángel.
- ¿Estas bien? -preguntó de pronto con una voz cristalina y pura, de las más pura que había oído
nunca. El muchacho que sostenía un paraguas sobre Harry para que este no se mojara, tenía
unos ojos grandes y del color del cielo, celeste, turquesa, azul. Era precioso. El labio inferior le
temblaba, haciendo ver aún más dulce el brillo de su boca, rosada naturalmente. El cabello
castaño oscuro le caía en cascada y un mechón le cortaba ese sedoso dorado del pelo. Harry se
quedó atónito. La belleza de aquel muchacho y la gentileza que destilaban esas dos únicas
palabras, eran embriagadoras-. ¿Por qué estas allí tirado, niño? Vas a enfermarte...ven -y
entonces el muchacho de unos dieciocho años le tendió la mano, ofreciéndosela para ayudarlo a
levantarse. Harry ya no tenía a quien temer, ya lo habían roto de mil formas ¿Qué le costaba
confiar?
Tomó la mano del muchacho y sintió el tacto suave y sedoso de su piel bronceada.
Al ponerse de pie, se fijó bien en la escena. Harry era mucho más pequeño que el otro chico, pero
la seguridad lo inundó.
De pronto todos sus planes desistieron al verlo. Le dio esperanza y esto le sacó la sonrisa más
sincera del mundo.
-Gracias -susurró con una sonrisa tatuada en el rostro mientras se quedaba allí viendo a aquel
muchacho.
Hasta ese día, en el Pich, sin saber que era él: Louis.
Su ángel salvador.
=================
Capítulo VIII: ''Cuando todo se destruye''
Cap VIII
-PoV Harry-
Era como si Londres hubiese anunciado nuestra llegada, como si supiera de aquella despedida
que estaba a punto de presenciar el cielo encapotado con nubes grises. La lluvia podía
escucharse desde cualquier lugar en el que te encontraras, y en aquel pequeño taxi que me
llevaba cerca de mi casa, era aún más ruidosa, chocando con violencia contra el techo del auto.
Louis me miraba con una expresión de tristeza en su semblante casi siempre sonriente. Esta vez
él también estaba gris. Como el cielo.
Tomé su mano en cuanto el auto se estacionó a solo una cuadra de mi humilde hogar, si es que
eso podía llamarse hogar.
Sus dedos se enredaron con los míos y una lagrima caliente y salda bajó por mi mejilla fría.
-Por favor, no llores -me suplicó en voz casi inaudible mientras nos fundíamos en un abrazo que
parecía interminable. El llanto no cesó, pero ya no eran los sollozos audibles que habían
empezado al principio del viaje, cuando aún estábamos en el aeropuerto de regreso.
Sus manos grandes y tibias me recorrían la espalda y mi cerebro solo intentaba memorizar el
tacto de estas que tanto placer me habían brindado en solo una semana.
Louis también lloraba con amargura, con vergüenza, ocultando las lágrimas y el tembleque que
estas provocaban. Lloraba sin hacer ruido, como lloran los hombres. Sin demostrar debilidad.
Los minutos pasaban y el chofer del taxi fingía no mirarnos tan destrozados por el espejo
retrovisor. No quería interrumpir la despedida final.
-Volveré
Supe que esa promesa no era más que un pequeño sedante para que el corazón no me doliera
tanto, pero los órganos me apretaban, me escocía el pecho y sentía como todo se desvanecía.
Deseaba que él cumpliera su palabra, pero sabía que eso no era ni siquiera posible. Sin embargo
no dije nada, no quería pelear con él como tantas veces sobre el mismo tema.
-Te quiero -susurré contra su oído tratando de controlar el llanto. Él no respondió. Por supuesto
que no respondió.
Se sentía el vacío casi insoportable que anidaba en mi pecho a cada paso que daba lejos de
aquel taxi con la lluvia empapando mi ropa, aquella que Louis había comprado para mí, la que
había tirado por el piso del cuarto cada vez que hacíamos el amor, y la que halagaba cuando
estaba sobre mi cuerpo.
Nos miramos por última vez, él desde la parte trasera del taxi que arrancaba el motor y se
marchaba, y yo desde el infierno más tangible y húmedo, con el alma partida en pedazos.
Me volteé nuevamente y comencé a caminar, arrastrando mi bolso de ropa y demás cosas por el
suelo sucio y mojado sintiéndome destruido, más que nunca, más que siempre.
Las cosas volverían a ser como antes de que él llegara, mi ángel salvador. Se había ido mi
guardián, el que me había sacado de la basura ahora me dejaba enterrado mas en ella.
Cuando entré a mi casa mi padrastro estaba allí, esperándome. No pudo hacer caso omiso a mi
llegada y luego
de una sarta de insultos degradantes, arremetió contra mí. Sus puños impactaban con fuerza por
mi rostro, mi cuerpo, dolía.
Mi madre estaba ahogada en alcohol, sentada en el sofá mirando la tele, haciendo de cuenta que
ni Georg estaba pegándome, ni yo estaba llorando en el suelo, siendo pateado por ese hijo de
perra.
-Ahora vas a aprender a respetar esta casa, puto afeminado, no vales una puta mierda -y sus
palabras de nuevo me traspasaron el alma, rompiendo todo lo que Louis había arreglado dentro
de mí.
Volvía a mi vida.
-PoV Zayn-
El café donde nos encontramos estaba casi vacío y a juzgar por el temporal probablemente
seguiría igual. Una taza de café negro y cargado se posaba en frente mío, y otra de té caliente
frente de Louis.
Nos quedamos en silencio luego de darnos un abrazo de bienvenida, y aunque sonrió pude
detectar en sus ojos azules una profunda tristeza. Sus labios estaban agrietados y pálidos al igual
que su piel usualmente bronceada.
- ¿No vamos a hablar? -pregunté mientras él fijaba la vista en el té que estaba adelante suyo.
- ¿Qué te sucede? -pregunté mientras tomaba la taza blanca y caliente entre mis dedos y sentía
aquella electrizante sensación de tibieza. Un suspiro se escapó de los labios de Louis y subió el
rostro por fin dirigiéndome la mirada en todo el rato que
llevábamos juntos.
-Zayn...han pasado muchas cosas en esta semana que debo contarte y no sé si vuelvas a
mirarme con los mismos ojos luego de que te las diga -anunció con voz trémula mientras fruncía
el entrecejo con preocupación.
-Creo que estamos en la misma situación, Boo -le respondí suspirando y planteándome si era
buen momento para hablarle de Liam.
-No lo creo -respondió volviendo a sonreír con anhelo-. Voy a divorciarme -soltó sin más,
dejándome con la boca semi-abierta por la sorpresa.
Louis tenía una amante. Y evidentemente, a juzgar por su cara larga y la tristeza que derramaba,
las cosas habían terminado definitivamente con esta.
-PoV Louis-
No sabía cómo explicarle todo a Zayn, pero en medio de toda esa confusión, las palabras llegaron
a mí como un huracán,
como si estuviese ansioso porque alguien más supiera de Harry, que alguien más lo recordara
para asegurarme de que había sucedido, de que era real.
Mi mejor amigo me observaba con los ojos sombríos, escuchando cada palabra que salía
disparada de mi boca, como analizándolas lentamente.
Le comenté sobre lo que habíamos hecho aquella noche luego del Pich, y le conté mi propuesta y
la paga que le había dejado, diciendo que serian siete mil euros, pero había puesto un cheque en
su bolso por diez mil.
Una hora había pasado y de repente nos reinó el silencio, anunciando mi final. Zayn apoyó los
codos sobre la mesa y se tapó el rostro con ambas manos, cambiando su semblante inexpresivo
a uno preocupado, culpable, sorprendido.
- ¿Seguirás siendo mi amigo luego de todo esto? -le pregunté con un hilo de voz, llevándome a
los labios el quinto cigarrillo en los últimos sesenta minutos. Zayn se espabiló un momento y
luego me dirigió una mirada significativa, clavando sus orbes miel en las mías azules.
-Te has enamorado del mocoso ¿verdad? Aún sabiendo su edad, aun sabiendo que todo iría
como la mierda porque la realidad es que tu NO PODIAS...te enamoraste de él -susurró
frunciendo el ceño y yo bajé la cabeza.
-Joder, no te engañes, tus ojos brillan de una manera tan jodidamente única cuando hablas de él
que me recuerdan los ojos de una sola persona al hablar de su pareja -me anunció y entonces
entrelazó sus dedos por encima de la mesa bajando el rostro. Sonreí de lado y le pregunté.
/>- ¿De quién? -sin negarme a sus declaraciones. Estaba enamorado de Harry. Perdido hasta la
medula. Sin poder hacer nada.
-Mis ojos... -susurró y alzó su mirada, ahora cristalizada, esa mirada de muerte que me
preocupaba.
-El muchacho con el que hablabas el otro día ¿cierto? Tu novio -le dije sonriendo para inspirarle
confianza, pero entonces, así como yo había hablado una hora de Harry para que Zayn
entendiera, él solo pudo explicar burdamente aquello que venía sospechando desde hacía un
tiempo y no me animaba a preguntar.
-Ese chico... -suspiró y una lagrima bajó por su mejilla izquierda al tiempo que cerraba los ojos
como cargando mil kilos-. Ese chico era Liam.
Los días iban pasando y de la nada, luego de haber extrañado a ese estúpido desaparecido,
había vuelto. No solo estaba de vuelta en Londres, no solo estaba de vuelta en mi vida...había
regresado a la escuela, también había conseguido un trabajo de medio tiempo en una pastelería
llamada ''Los ángeles de DaVinci'', y como si fuese poco, había podido escapar de la pocilga de
su casa. Claro que esto último era pura cortesía del señor Des Styles, su padre biológico con el
que casi no tenía relación, pero había ido a buscarlo luego de la llamada de una asistente social.
Así que Harry y Gemma estaban viviendo mejor. Y todo eso desde hacía solo un mes.
Harry trabajaba con entusiasmo, sonreía de vez en cuando en la escuela, y hasta tenía buenas
notas y ganaba su propio dinero de una forma en la
que él se sentía bien, sin embargo a veces lo encontraba en los rincones llorando o se perdía
mirando hacia cualquier lado exterior desde la clase y aunque le pregunté muchísimas veces y
respondió que no tenía nada, yo sabía que algo andaba mal, algo andaba muy mal y él no quería
contármelo.
Gemma suspiraba cuando veía a su hermano tan perdido e intentábamos animarlo de alguna
forma, pero era como si...como si Harry estuviese muerto por dentro. Como si algo le hubiesen
quitado.
Caminamos lentamente hasta la casa del chico nuevo, al que nadie hablaba. Bueno,
verdaderamente no era nuevo, en realidad todos lo ignoraban así que cuando notaban su
presencia simplemente pensaban que era nuevo.
Tenía bonito cabello castaño claro, casi rubio y unos ojos color del chocolate derretido que
deleitaban solo con verlo. Su sonrisa era la más sincera y probablemente su voz la más suave.
Liam.
Tenía la misma edad que nosotros, y nos habíamos conocido en el curso de artes. Él y Harry no
se conocían, sus clases nunca coincidían, pero había logrado hacerse muy amigo mío.
- ¿En serio tenemos que ir? -preguntó mi amigo rizado, pero aunque su voz pretendió sonar como
una queja, solo salió sin potencia, como si no hubiese dicho nada.
-Prometiste que me ayudarías con literatura, tu sabes que no tengo idea de libros ni nada de eso
y Liam menos, además es muy tímido y no tiene amigos, quizás podamos salir todos juntos y
divertirnos un rato a ver si cambias esa cara -le sugerí, pero entonces reaccionó como tantas
veces, completamente a la defensiva. Se paró en seco a mitad de la acera y me miró con los ojos
verdes y opacos, afilados.
-No entiendo por qué mierda te empeñas en decir que tengo algo mal en la cara o un humor
espantoso, no sé a qué diablos te refieres, así que por favor solo olvídalo de una puta vez porque
estoy cansándome siempre de la misma basura, esto que vez es todo lo que tengo, no hay mas
en mi, acostúmbrate de una vez y déjame sufrir en silencio -reventó de golpe como no lo había
hecho en semanas. Me acerqué a él y lo abracé con muchísima fuerza y en cuanto me di cuenta,
estaba sollozando contra mi hombro con parsimonia mientras me clavaba las uñas en los
hombros.
-Niall, lo extraño tanto... -murmuró separándose de mí ligeramente y mirándome a los ojos, como
si algo se hubiese roto en su interior. Estaba destrozado, realmente destrozado.
-Tranquilo, mira, mejor no vamos a casa de Liam y te llevo por un helado ¿bien? O si prefieres
vamos al cine, o a comer algo, no lo sé, lo que quieras pero por favor no llores, no quiero verte así
por nadie... -le sugerí aun sin saber quién era esa persona que Harry tanto extrañaba, pero
sospechaba que tenía que ver con su misterioso viaje a Bristol del que poco me había contado.
-PoV Louis-
Liam caminaba de un lado a otro, con los calcetines de color violeta puestos y sus anteojos de
aumento con cristal fino, empañados. Estaba nervioso y sus mejillas estaban sonrojadas. Yo
servía una taza de chocolate caliente para él y un poco de café para mí.
/>-Bien, pequeño, dime ¿por qué tan nervioso? -le pregunté mientras él tomaba su chocolate
despacio mirándome como preocupado.
-Invité a unos amigos aquí, ¿no te molesta, verdad? En realidad no los invité, fue el rubio que
sugirió que nos juntásemos aquí, yo le dije que vivía contigo, no con mis padres, pero él dijo que
no creía que hubiese problemas, y yo estaba emocionado, jamás he invitado a nadie a la casa,
nadie me habla, ¡Louis alguien vendrá! -me gritó hablando a todo dar, atropellando las palabras.
Me reí y le revolví el cabello cuando sentí que la puerta principal se abría.
-No hay problema, pequeño, me gusta que tengas amiguitos -le dije mientras sonreía de lado.
-Pues a mí no me agrada, pero si estás feliz... -la voz gruesa de mi cuñado rompió la paz que
invadía mi departamento y entonces dejó el maletín en el suelo mirando hacia Liam con dulzura.
Me apoyé en la mesada al tiempo que mi hermanito saltaba de su lugar y corría hasta los brazos
de Zayn, colgándose de él con entusiasmo mientras el otro le daba un beso corto en la mejilla,
demostrando el cariño que me hubiese gustado compartirle a alguien.
-Hola, hola Boo Bear -me saludó, yo me reí prendiendo un cigarro y me senté en la mesada.
-Hola, Bad Boy -le devolví el saludo mientras veía como mi hermanito pequeño se ponía en
puntitas de pie para besar a mi mejor amigo, a su novio. A la persona que lo hacía sentir como
Harry me hacía sentir a mí.
Zayn le pasaba con Liam y viceversa, y habíamos terminado en el hospital por heridas leves en
una pelea en la cafetería, pronto tuve que resignarme y ser simplemente una persona
comprensiva. Mirarlos desde afuera.
El clic había ocurrido durante la estadía en el hospital, mientras Zayn estaba ahí sentado con el
labio partido, el ojo morado y el dedo meñique con un esguince y Liam frente suyo, con los ojitos
llenos de lagrimas mirando lo que le había hecho al amor de su vida. Zayn le acariciaba la mejilla
a mi hermanito y le pedía perdón en silencio, como si él hubiera hecho algo mal. Y justo en el
preciso momento en el que pensaba pararme y cargarme a Zayn de nuevo...Liam soltó un
pequeño sollozo y le susurró: ''Te amo, no me importa quien seas, ni lo que hagas, solo te amo'',
acto seguido lo besó con lentitud, con dulzura, con delicadeza.
Luego de esa maldita escena las cosas se me distorsionaron por completo. Eleanor estaba muy
molesta luego de que le hubiese contado de la infidelidad, omitiendo el detalle de que había sido
con un hombre y por sobre todo uno menor de edad y estuvo de acuerdo en que nos
divorciáramos, los papeles comenzaron a tramitarse y estarían en trámite durante un largo tiempo
pero había conseguido comprarme un departamento bueno y le había dejado la casa a ella. Se lo
debía por el mal rato
Mamá había estado muy involucrada con el trabajo y para colmo de los colmos, había conseguido
una pareja. Buen tipo, algo odioso y pedante, pero intentaba ser bueno con Liam. Aun así le pedí
a mi madre que me dejara llevármelo conmigo al departamento, de todas formas Liam amaba a
mamá y la iría a visitar todos los días, así que no había problema. Y aunque ella hizo un
escándalo digno de telenovelas mexicanas, dejó a ''su pequeño bebé'' conmigo.
Zayn nos podía visitar seguido en mi departamento y eso hacía feliz a Li, después de todo
aunque no quisiera su relación debía seguir en secreto. La sociedad estaba preparada para una
relación homosexual a la luz, pero no a una relación de un niño de diecisiete y un tipo de
veintiséis. Los rumores corrían y sabía que eso acarrearía más problemas de los cuales intentaba
librarme.
Liam entró a ducharse con rapidez, estaba emocionadísimo y eso me hacía feliz, pero más feliz
estaba por tener un momento con mi mejor amigo luego de tantas semanas.
-Oye... ¿aún no lo buscaste? -me preguntó en voz muy baja. Liam aún no sabía nada de la
existencia de Harry y era muy niño para entenderlo, no quería que se enterara de ese tipo de
cosas.
-No, sabes que no puedo hacerlo, Zayn...no puedo volver a herirlo -le respondí bajando el rostro.
Me dolía hablar de él más que nada.
-Pero él no, y así es como lo deseo, feliz -respondí con dureza justo cuando Liam entraba de
nuevo en la habitación mostrándonos su conjunto.
-Tú no puedes saber eso porque ni siquiera lo buscaste -y luego volteó su cabeza para mirar a Li-
. Te ves precioso, mi amor -y una sonrisa se pintó en los labios de mi hermanito.
El mes que había pasado había sido muy difícil. Las cosas se me habían venido de golpe, lo de
mi hermano con mi mejor amigo, lo de mi madre con su nuevo novio, mi divorcio, y sobre
todo...Harry.
Extrañaba su sonrisa, sus hoyuelos preciosos, sus ojos esmeralda, su risa, sus charlas, sus
manos, su piel, sus besos, sus rizos... no había un solo día en el que no pensara en Harry y en ir
a buscarlo, pero la única vez que me armé de valor y lo intenté, terminaron diciéndome que Harry
se había ido de casa y no volvería nunca. Y asumí que él estaba feliz. Y simplemente intenté
olvidarlo, aunque me hería.
La verdad de todo es que temía volver a verlo y que me confesara que estaba de novio. O que
me dijera que seguía trabajando, vendiendo su cuerpo, dejando que otros hombres lo acariciaran,
hicieran lo que quisieran con él. Temía volver a verlo y que estuviera perfectamente bien sin mí.
-PoV Niall-
- ¿Seguro
quieres ir? Mira que si lo deseas puedo llamar a Liam y decirle que tuvimos un inconveniente -
ofrecí mientras Harry pasaba la lengua con desgano por su helado de fresa. Estábamos tardando,
pero sentía que mi amigo necesitaba de mi y no podía dejarlo sufrir y ya.
-No, no, a mi jamás me ha gustado eso de cancelar los planes con una persona y lo
sabes...estaré bien, solo... -y sus ojos que ahora se veían verde musgo, se aguaron de nuevo-.
Solo necesito verlo...una última vez.
-Deberíamos buscarlo, es decir...es un empresario, no creo que sea tan difícil de hallar -le dije
mientras repasaba en mi mente la historia del tal Louis que me había contado hacia unos
minutos.
-No creo que desee verme -respondió el rizado mientras bajaba la cabeza-. Él debe estar súper
bien con su esposa, ya debe haberme olvidado, todos lo hacen después de todo.
-PoV Harry-
Un dolor inexplicable se alojó en el centro de mi pecho donde se suponía que debía estar mi
corazón, pero allí, ahora solo había un hueco frio y húmedo, como una cueva sin habitantes, sin
vida.
Me había costado muchísimo, demasiado, pero finalmente me había acostumbrado tanto a sentir
su ausencia que el insistente dolor agudo que sentía durante la primera semana, se fue
acentuando hasta solo ser una molestia constante en mi cuerpo. Como si estuviera entumido.
Habían pasado exactamente cuatro semanas, tres días, cinco horas y veintisiete minutos sin él.
Aun recordaba como intentaba ocultarlo, ocultar todo lo que sentía adentro y no podía decir.
/>Finalmente su ausencia me abrumó tanto que no había tenido otra opción que volver a la
escuela, trabajar y hacer lo que fuera para mantener mi cabeza ocupada.
Louis era todo lo que tenía en la cabeza. Y después de él no había dejado que nadie más me
tocase de aquella forma en la que él lo hacía y probablemente no volvería a sentir aquello.
Un viento leve de aire me rozó la mejilla y entonces un suspiro se escapó de mis fauces.
-Anda, vamos...me hará bien un amigo nuevo -susurré con fingido entusiasmo mientras Niall me
miraba con desaprobación.
Estábamos en un buen barrio, se notaba porque el césped estaba corto y verde como en
primavera, los arboles con frutos, señoras sentadas en sus sillones de mimbre bebiendo té,
perros jugando, niños en las calles, señores regando las flores, y casas y departamentos blancos
y pulcros, como si fuesen nuevísimos.
-Diablos, tiene dinero ¿cierto? -le pregunté a Niall mientras nos introducíamos en un patio amplio
con un sendero de lajas hasta un departamento bastante moderno-. Joder ¿en serio vive aquí?
-No seas exagerado -me advirtió Niall mientras subíamos al ascensor y él marcaba el piso
número ocho. Luego de esa musiquita molesta en todo el trayecto, nos bajamos y caminamos
hasta una puerta blanca con el número nueve y la letra ''A'' en color dorado.
El timbre sonó un par de veces y luego de una espera momentánea, Liam apareció.
- ¡Hola! -saludó con su vocecita dulce, y el mundo se me rompió en pedazos.
El hermano de Louis.
=================
Cap IX
-PoV Niall-
La mano de Harry buscó la mía con inercia mientras sus ojos se aguaban demasiado como para
ser cierto. Algo le sucedía. De pronto su boca se abrió ligeramente y Liam miró a Harry sonriendo.
-Hey, yo te conozco, tú estabas aquella noche con mi hermano -y todo encajó. Mierda. Tenía que
ser un juego.
El silencio incomodo inundó el pequeño espacio aquel y entonces Harry se dio media vuelta y
comenzó a correr, a escapar.
-Ay, dios... -susurré observando como mi mejor amigo se alejaba a paso apresurado y tocaba
reiteradas veces el botón del ascensor, me volví para Liam y sus cejas estaban posicionadas en
una mueca de preocupación-. Lo lamento, Li, espérame un momento ¿sí?
- ¿Dije algo malo? -preguntó y su voz temblaba casi al mismo tiempo que su labio inferior.
El llanto se aproximaba como si fuese un ataque de pánico, así que lo único que atiné a hacer fue
rodear su cuerpo con mis brazos, con mucha fuerza. Pronto sentí unas rodillas chocar contra el
suelo y seguidamente las mías, acompañándolo.
De pronto escuché unos pasos detrás de mí y Liam se agachó conmigo a la altura de Harry.
- ¿Estas bien? Lo lamento mucho, ¿he dicho algo malo? Perdóname, H -y encima de todo lo
llamaba por su nombre artístico, por su nombre de mentira,
-No lo llames H, su nombres es Harry -le corregí entonces y los ojos se le achinaron a Liam, como
sospechando.
-Lo lamento, ¿quieres agua, Harry? -preguntó cordialmente pero Harry negó levemente
clamándose un poco, recuperando la compostura.
-Li, creo que será mejor que nos vayamos -le anuncié con pesadez, realmente deseaba pasar la
tarde con el nuevo amigo que había conocido.
-Descuida, yo lo entiendo -dijo con la voz extraña, y entonces luego de pararnos todos, nos
despedimos y me llevé a Harry caminando despacio, como si le pesaran los pies.
Liam se quedó allí parado, viendo como nos alejábamos, escrutándonos sin inhibición mientras
nos adentrábamos en el ascensor.
Harry estaba en silencio, con los ojos hinchados por el llanto previo. Se arrinconó en una esquina
mientras se abrazaba a sí mismo, como si deseara mantenerse de una sola pieza, como si
cuando fuese a soltarse se desintegrara de a poco.
- ¿Hazz? -lo llamé en una voz muy baja, intentando no sofocarlo o asustarlo. Él ni siquiera me
miró en cuanto las puertas del ascensor se abrieron y llegamos a la planta baja.
Lo agarré despacio y comenzamos a caminar lento hasta el hall, procurando no hablar de nada y
respirar pausadamente. Estábamos a punto de salir y entonces...el corazón de Harry se disparó
como loco, ardiéndole bajo el pecho y su respiración se irregularizó.
-Louis... -siseó y sentí el choque de una bolsa en suelo, con latas adentro. En cuanto
subí la mirada, allí estaba aquel tipo por el que Harry moría. Con los ojos azules, muy profundos y
filosos, como los de un gato, letales. El cabello peinado hacia atrás, le daba aspecto de un tipo de
negocios, sin embargo vestía como un vecino normal, con un pantalón holgado, tenis y una
sudadera negra.
Miré hacia los pies del tal Louis, y allí descansaba una bolsa de supermercado con latas de atún,
en el suelo frio, desparramada, mientras que a su lado había un tipo de su estatura y porte, pero
con los ojos negros como la noche y la mirada dura como el mármol.
-Que sorpresa -comentó Harry intentando no parecer incomodo, pero pronto pude darme cuenta
de cómo estaba a punto de colapsar, con sus ojos inyectados en sangre y las manos temblándole
sin parar, al igual que sus rodillas-. ¿Cómo has estado? -preguntó, pero el tipo muy
irrespetuosamente, no le contestó. Harry bajó la mirada al suelo, avergonzado y luego volvió a
subirla, pero mirando al otro muchacho a lado de Louis. Este se quedó mirando a Hazz por un
largo tiempo y hasta comenzó a incomodarme a mí, de pronto dio un paso hacia adelante y tendió
su mano para darle un apretón a mi mejor amigo.
-PoV Zayn-
Había tenido una mala sensación toda la mañana. Como si fuera un nudo en el estómago. Una
pelota con fuego que no se me iba ni siquiera cuando Li me besaba o cuando nos dábamos leves
roces inadecuados sin que su hermano se diera cuenta. No sabía a qué se debía, pero en cuanto
cruzamos el
Busqué con la mirada el ascensor mientras habla con Louis de la inflación del último tiempo y de
cómo deberíamos trabajar horas extras para cubrir todos los gastos, pero de pronto él se quedó
en un silencio sepulcral y la bolsa de comida que habíamos ido a comprar al supermercado, calló
al suelo con un sonido seco.
- ¿Estas bien? -le pregunté, pero entonces escuché unos pasos lentos que se detenían frente a
nosotros, y me obligué a subir la mirada.
Allí estaba ese par de orbes verdes esmeralda, que en la noche se veían opacas, pero a esas
horas, a plena luz del día, se veían brillantes como jamás había mirado unas. Su cabello con
rizos, alborotado, pero al mismo tiempo bien modelado, como si fuese a propósito. Y luego lo miré
bien. Ese muchacho no se parecía nada al tal H que habíamos conocido en el Pich. Este chico,
era tan solo un niñito, un niñito como Liam, solo que muy pálido, como si estuviese enfermo,
delgadito como un alfiler, no tenía ese cuerpo perfecto de aquel come hombres de aquella noche
en el Pich, sus ojos hinchados y con ojeras malva debajo de los parpados. Tenía la tristeza
reflejada en sus ojos, y era como si estuviese...hundido, tanto como Louis.
su mente hubiese colapsado de golpe haciéndolo incapaz de responder nada. Solo estaba allí
quieto mirando a Harry fijamente, con insistencia, como si de pronto el alma le hubiera vuelto al
cuerpo.
-Hola, Harry, soy Zayn -le saludé con apretón de manos despacio al verlo tan frágil, solo
necesitaba que Louis reaccionara, que hiciera algo, así que intenté retener a Harry.
-Sí, te recuerdo -respondió casi en un susurro desgarrado mientras sonreía de manera débil,
como si realmente le costase.
- ¿Cómo has estado? Hacía mucho no te veo por el Pich, suelo ir seguido, aunque menos que
antes porque a Liam no le gusta -Harry miró a Louis y volvió sus ojitos que se comenzaban a
inundar, hacia mí.
- ¿Liam es tu novio? -preguntó mientras respiraba pausadamente. El rubio agarró a Harry del
brazo y este le dirigió una mirada, como avisándole que estaba bien, que no iba a colapsar ni a
derrumbarse allí.
-Sí, es mi novio -sonreí con suficiencia y felicidad, pero disminuí el entusiasmo al darme cuenta
que no era el momento de hablar de eso.
Lo miré con brevedad y vi sus ojos azules, hinchados y rojos, como si tuviera sal en ellos.
-Bueno, ya nos vamos, adiós -susurró el muchacho, que supuse amigo íntimo de Harry, mientras
lo jalaba
-Adiós... -murmuró el niño de ojos verdes mientras caminaba a la salida siendo jalado con fuerza,
y justo en cuanto pensé que había acabado todo...Louis reaccionó.
Se volteó con rapidez y agarró a Harry de la muñeca impidiendo que se fuera, y casi en el mismo
momento lo atrajo con brusquedad hacia su cuerpo, cerrando con fuerza los ojos mientras que las
orbes verdes del rizado se desbordaban en lágrimas cayendo por su rostro de porcelana. Louis
rodeó al mocoso con fuerza, como si no quisiera que se escapara, como si quisiera que se
fusionara con él por siempre y el contrario le devolvió el abrazo aún con más fuerza, enterrando el
rostro en el pecho musculoso de mi cuñado.
-Mi amor... -dijo Louis en un susurro entrecortado mientras un sollozo de parte de Harry, cortaba
la quietud. El rubio y yo nos dirigimos una mirada de satisfacción y sonreímos ampliamente al ver
cómo nuestros mejores amigos se reencontraban.
-PoV Louis-
Apenas lo vi me quedé congelado. Tenía que ser mentira, tenía que ser una visión. No podía ser
cierto.
Intenté hablarle, pensé, repasé, armé mil frases en mi cabeza para decirle, para hablarle, como
fuese, no me importaba solo no quería que se fuera. Pero nada salió de mi boca, ningún sonido.
Y me sentí morir al no reaccionar, pero por suerte Zayn siempre pensaba en todo y comenzó a
sacarle charla a Harry para darme tiempo de reaccionar, pero no pude hacerlo de todos modos.
cuenta de que ese no era mi Harry. Lo primero que noté fue su cuerpo desgarbado, más delgado,
consumido y pálido como un papel, luego sus rizos que siempre estaban brillantes y perfectos,
habían sido reemplazados por unos rizos desacomodados y opacos, sin movimiento, y por último,
lo que más me había impactado...sus ojos. Sus preciosos ojos jade, estaban del color de la
grama, verdes, sí, pero opacos, sin vida, como si estuviesen vacíos completamente.
Zayn me pellizcó el brazo en cuanto el niño rubio comenzó a tirar de Harry para llevárselo, y
entonces por fin volví a la vida. Había sido como si estuviese hundido en el agua, negra, oscura,
sin luz, y de pronto...Harry aparecía y todo se iluminaba, y al momento en que estaba por volver a
perderlo, había sacado mi cabeza a la superficie, aspirando el aire fresco nuevamente.
Ni siquiera había tomado en cuenta mis movimientos, ni siquiera sabía cómo o por qué...pero allí
estábamos, en el hall del departamento donde ahora vivía, mis brazos rodeando al mocoso que
se veía destrozado delante mío, besando su mata de cabello castaño mientras sus lágrimas
calientes me empapaban la sudadera.
-No llores, no llores -le susurraba al oído mientras acariciaba su espalda pequeña con una mano
y seguí besando todo lo que mis labios alcanzaban, pero sin tocar su boca.
De pronto, de un momento a otro, ya no me sentía con un hueco en el medio del pecho, lleno de
aire, lleno de nada. Me sentía vivo, completamente vivo.
/>
- ¿Lou, que sucede? -la voz de mi hermanito cerca mío me despertó del letargo Harry.
...
Habían pasado un par de horas desde nuestro encuentro y agradecía que hubiera sucedido,
aunque me sorprendía la rapidez con la que pasaba el tiempo cuando estaba con él.
Nos encontrábamos los cinco, pareciendo desconocidos, sentados en una pequeña cafetería
cerca del departamento, bebiendo un poco de té, café y comiendo algunas chuches.
Zayn, Liam y el que ahora sabía que se llamaba Niall, estaban delante de Harry y de mí,
mirándonos con aquellos ojos que vacilaban entre la ternura, la confusión y la felicidad.
Había tardado un poco de tiempo en explicarle a mi hermanito que aquel muchachito, H, que
había conocido en el Pich, era la persona que me hacía feliz y por la cual había estado tan poco
brillante en el último mes. Liam sonreía y comparaba las relaciones con la de Zayn y él, y
entonces se sentía más a gusto y tranquilo y parecía llevarse perfectamente bien con Harry,
aunque tenía más afinidad con el rubio, Niall, del cual era compañero de clases. Podía ver en el
rostro de Zayn, que aunque intentaba concentrarse en la charla, vigilaba de soslayo a Li y a Niall,
y sospeché que lo que brillaba en sus ojos oscuros, era nada y nada menos, que una chispa de
celos.
Los dedos tibios de Harry recorrían la palma de mi mano, escondiéndose debajo de la mesa entre
nuestras piernas, como si tuviésemos que ser cautelosos.
Zayn miraba a Harry de arriba abajo y alagaba a cada rato su belleza e inocencia,
pero sabía que solamente lo hacía para que Liam le prestase atención y dejara de centrarse en
Niall.
La tarde pasaba rápido, entre risas, anécdotas y demás cosas, pero sabía que teníamos que
hablar, solo él y yo, y por supuesto quise planteárselo, pero temía perderlo de nuevo, que huyera,
que se fuera y me dejara. Porque sabía que esta vez mi corazón no lo soportaría.
Pasadas las ocho de la noche, ya nos encontrábamos caminando por Londres, admirando las
luces tenues y los artistas frustrados en las calles. Harry se mantenía a mi lado, pero no hacia
amagues de tocarme y no supe si por precaución o porque sentía algo distinto a la felicidad que
yo anidaba en mi pecho por haberlo encontrado.
-Ya me debo ir, mi mamá me está llamando -anunció el rubio y la rabia me invadió de golpe,
sabiendo que se llevaría a Harry con él.
-No, espera, ¿ya? Aún es temprano, tan solo son las ocho, si quieres puedo llevarlos luego y
dejarlos donde des...
-Yo me quedo, Ni -susurró Harry tímidamente mientras Niall sonreía de lado y rodaba sus ojos
con gesto tonto y gracioso. Una sonrisa surcó mis labios y el rubio se despidió de todos mientras
nosotros caminábamos lento.
-Harry -le hablé al oído, buscando intimidad, pero no hacia demasiada falta al ver como Zayn y mi
hermanito estaban un poco más adelante nuestro, perdidos en su propio mundo, abrazados. Los
rizos de Harry se movieron levemente cuando me miró-. ¿Quieres quedarte conmigo esta noche?
Veremos una película con estos dos idiotas -le anuncié poniéndole ganas, deseando
que aceptara. Él se rio de aquella manera que me hacía perder la razón y entonces asintió con
efusividad, pero pronto sus ojos viajaron hasta la pareja que teníamos en frente.
-Pensé que no dejarías que tu hermano esté con él -me comentó y yo junté las cejas, confundido.
-Era obvia la forma en la que se miraban -contestó susurrando-. O la forma en la que Zayn tocaba
levemente a tu hermano, como si se fuese a romper, pero también como si no quisiera soltarlo.
-Ya lo sé.
Mi mano se juntó con la suya mientras seguíamos caminando y noté como sus dedos tibios se
entrelazaban con los míos mientras una sonrisa tímida e inocente cruzaba su rostro.
-No están solos -les advertí y Liam se separó de Zayn con un sonrojo sobrehumano mientras
Harry se reía en voz baja.
...
La escena se volvía cada vez más hogareña. La televisión encendida, la película era de genero
romántico, Liam la había elegido porque Zayn no tenía ni puta autoridad con él y lo dejaba hacer
lo que quisiera, así que allí estábamos los cuatro, sentados en el suelo, tapados con dos mantas,
palomitas, coca cola y viendo ''Letters to Juliet''.
Harry se mantenía pegado a mi cuerpo y yo buscaba tenerlo cada vez más cerca,
aniquilar todo el espacio entre nosotros. Su cabeza se apoyó en mi hombro y mi mano comenzó a
acariciar sus rulos hermosos.
-PoV Zayn-
Liam estaba sentado encima de mí tapándose y tapándome con las mantas que Louis había
traído. Se movía inquieto de un lado a otro y yo no podía pensar en la puta película, ni en Louis a
mi lado ni en Harry mimándolo, porque estaba completamente perdido en el trasero de Liam
moviéndose de un lado a otro contra mi entrepierna.
Desde que Li vivía con su hermano, nos costaba más tener esos pequeños encuentros antiguos y
hacer el amor donde fuese, porque Louis siempre estaba cerca, sin embargo cuando podíamos
hacerlo escondidos, lo hacíamos y eso me hacía poner aún más caliente.
Colé mis manos por debajo de la camiseta de Liam y él se volteó ligeramente dándose cuenta de
que comenzaba a excitarme debajo de él.
-Pórtate bien, mocoso -le susurré dejando un beso lento en su cuello, intentando que no se
escuchara lo húmedo que estaba poniéndose el choque de mis labios contra su cuello.
-Quiero que me toques -susurró en voz demasiado baja para que solo yo oyera, y entonces el
calor se trepó hasta mi rostro.
-Shh, está Louis y su novio aquí -le dije mientras acariciaba su vientre bajo con mis manos
calientes, buscando que él también se excitara.
Estaba a punto de meter
mi mano en su pantalón, después de todo gracias a las mantas no se veía nada de lo que
hacíamos debajo de ellas, pero entonces una estruendosa risa rompió el lugar y me volteé con
rapidez mirando a Harry reírse con efusividad mientras Louis lo miraba con aquellos ojos que no
había visto en él hacia muchísimos años. Con esos ojos de adoración completa.
-Creo que es hora de irme -anuncié mientras sacaba a Liam de encima mío y me paraba
ocultando mi erección con mi chaqueta de cuero. Harry y Louis me miraron un momento y luego
se despidieron con una sonrisa en el rostro.
Claro que me iría, me iría durante el tiempo que durara lo que quedaba de película, pero luego
volvería, como hacia aquellas noches en las que Liam me rogara que hiciéramos el amor.
Las noches en las que nos amábamos en silencio, gimiendo contra nuestras bocas, moviéndonos
lento.
-PoV Harry-
Louis estaba algo cansado al finalizar la película, así que le dije que me iría en un taxi, pero
insistió en que me quedase con él y pasara la noche en su departamento. Acepté, sin pensarlo
dos veces, porque simplemente era exactamente lo que quería: quedarme con él y no irme jamás.
Louis se desvestía despacio bajo la luz de la luna y el cuarto oscuro y yo me quitaba la ropa,
procurando que no viera lo delgado que estaba. No comía bien hacia bastante tiempo, desde que
él había desaparecido, y eso se reflejaba en los huesos que se asomaban en mi piel.
De pronto sentí sus brazos musculosos rodearme la cintura y dejó un beso suave en mi hombro
descubierto.
-Me has hecho mucha falta... -susurró y me estremecí entero, cerrando mis ojos al paso.
- ¿Por qué no me buscaste? ¿Por qué no volviste por mí? -le reproché murmurando de la misma
forma, dolido y entonces sentí como me tomaba de las cadera y me volteaba despacio, haciendo
que lo mirara.
-Volví por ti...te busqué, fui a tu casa -me juró mirándome a los ojos fijamente, y aunque no había
luz y el cuarto solo estaba alumbrado por el firmamento, pude ver la sinceridad reluciendo en
aquel azul que tanto amaba-. Pero me dijeron que te habías ido, que no volverías...
El silencio invadió el cuarto por un momento y apoyé mis manos en su pecho firmemente,
poniéndome en puntitas de pie, buscando sus labios.
Cerramos los ojos casi al mismo tiempo y nos quedamos con las frentes pegadas la una a la otra,
respirando el mismo aire, compartiendo el mismo momento previo al beso, y entonces...sus labios
finos impactaron con delicadeza contra los míos, carnosos, besándome con parsimonia, con
pasión, con lujuria, con amor, con miedo, con anhelo, con tantos sentimientos encontrados que
hasta podía jurar que había sido el mejor beso que Louis me había regalado.
Sentí su cuerpo tibio contra el mío, su lengua traviesa uniéndose con la mía.
Y de pronto todo el mundo dejó de existir, el mes sin su presencia se había desvanecido, y ahora
lo único que podía concebir, era entera felicidad, a su lado, como lo deseaba.
=================
Capítulo X: ''Inesperado''
Cap X
-PoV Zayn-
La noche dejaba caer su velo negro hasta el suelo, dejando pasar solo algunas estrellas por
pequeños agujeros inexistentes y uno más grande, dejando ver la hermosa luna.
Mis manos estaban frías y quizás esa era la razón por la cual me dolían las palmas cuando me
agarraba de los tubos de agua y ventilación y las ramas que daban para la ventana de Liam,
yendo en su búsqueda a escondidas, como dos amantes fugitivos.
Sonreí de lado al pasar por el cuarto de Louis, viéndolo con el niño de rizos, acostados,
abrazados casi asfixiantemente y profundamente dormidos.
Llegué a la ventana de mi novio un poco más lento de lo que acostumbraba a llegar, y grande fue
mi sorpresa al darme cuenta de que Liam no estaba allí en su cama. Como siempre, el seguro de
las rejas era fácil de violar, y más si eras el gran Zayn Malik...y tuvieras una lima de uñas en el
bolsillo.
Entré despacio sin hacer ruido y comencé a buscarlo por doquier, gritando su nombre en susurros
inaudibles.
-Li... -lo llamé mientras intentaba mirar en la oscuridad-. Liam -probé de nuevo, pero al momento
sentí unas manitos apoyadas en mi estomago, agarrándome por la espalda.
-Por ti, siempre -le advertí mientras me volteaba para agarrar su rostro y pegaba mis labios a su
frente.
Liam volvió a sonreír y entonces pude ver con claridad los ojos más bellos había tenido la gracia
de conocer. Esos ojos del color de la miel pura de abejas, tan dulces como el azúcar y tan
profundos
como un océano.
Liam me acercóó a mi rostro y dejó un beso leve en mi barbilla, apoyando sus manos en mi pecho
frio y musculoso.
-Zayn...hazme el amor -susurró de aquella manera sensual que me hacía perder los estribos.
Lo tomé de las caderas con algo de fuerza, pero sin perder la delicadeza que él merecía, y
entonces me acerqué con los labios húmedos su cuello y dejé allí varios besos cortos, sintiendo
como el corazón de Liam golpeaba con fuerza contra su pecho, directamente enviando señales a
mi corazón. Comencé a correr despacio su playera blanca, dejando su hombro izquierdo
descubierto y seguí besándolo muy lento, queriendo llevarlo hasta el borde de la locura.
Liam se mordió los labios y me apretó los hombros acortando la distancia de nuestros cuerpos
hasta que no hubo recoveco alejado del otro, como si fuéramos uno solo.
Sonreí de lado y me acerqué despacio a su cuerpo semi-desnudo, cubriéndolo con el mío aun
vestido y siguiendo con aquella pequeña
sesión de besos húmedos. Liam se retorcía de placer cada vez que mis labios bajaban un poco
más, acariciando con mi lengua esponjosa sus pezones, mordiéndolos ligeramente. Continué con
mi labor recorriendo su piel tan suave, entre besos y lengüetazos, hasta llegar a la cinturilla del
pantalón de pijama de mi novio.
Me miró con aquellos ojos libidinosos llenos de pasión y entonces introduje mis manos dentro de
la tela delgada del bóxer de Liam, quitándoselo junto a su bonito pijama.
Liam se sonrojó de sobremanera y decidió tirar su cabeza hacia atrás, lleno de vergüenza en
cuanto mis labios se acercaron a su parte más íntima, mi respiración caliente rozando su
entrepierna. Jamás le había hecho una felación a Liam, siempre era él el que osaba chupármela
como los dioses y tragarse todo lo que soltara. Así era Liam, un dulce niñito de día, y mi putita
personal de noche, sucia y traviesa. Me encantaba.
De pronto un gemido muy fuerte se escapó de sus labios en cuanto mi lengua rozó su punta y
tuve que separarme rápido para escuchar si Louis se despertaba.
Una cosa era saber que era novio de su hermanito menor, y otra muy distinto era verme comerle
la polla a su hermanito menor.
-Cariño -susurré en voz baja separándome de su entrepierna-. Tienes que ser silencioso o
tendremos problemas.
-Aja... -fue lo único que sus labios fueron capaces de articular y sonreí de lado sabiendo de que
esa imposibilidad de hablar era debido a mis caricias.
pude ver la frustración de mi pequeño al no poder soltar ningún sonido fuera de lo normal.
-Muero por escuchar cómo te ahogas en gemidos... -susurré y pasé mi lengua desde la base de
su pene hasta el glande-. Pero debemos ser cuidadosos ¿no?
- ¿Por qué? -Preguntó Liam justo en el momento en el que mi lengua paseaba por sus testículos
y podía ver su estómago contraerse de placer-. Si L-Louis... -y de nuevo intentaba no gemir-.
Louis seguro que le hace estas cosas a Harry... -habló entrecortadamente-. Y tiene mi edad.
- ¿Te callaras o prefieres que te calle? -murmuré mientras tomaba su miembro con mis manos
acercándolo a mi boca.
-Cállame -fue lo único que respondió antes de taparse con una mano la boca al sentir la humedad
y tibieza de mi boca envolverle el miembro tan apretadamente.
En cada nueva lamida que le daba, Liam pedía más, pedía que me lo metiera entero, que lo
tocara, y luego sus gemidos, en silencio, entre cortados. Me mantuve durante un largo rato
haciéndoselo, procurando que no se escuchara nada, procurando que mi boca le brindara el
placer más profundo e inaguantable que podía brindarle.
-Oh, dios, por favor...Zayn -susurró deshaciéndose en jadeos-. Házmelo -y me saqué su pene de
la boca, limpiando la comisura de mis labios manchadas con el líquido pre-seminal.
Comencé a subir con besos leves por su cuerpo, sintiendo como temblaba debajo mío, pero no
de frio. Al llegar a su boca lo
besé largamente haciendo que sintiera su propia esencia en el paladar. Sonreí en medio del beso
y comencé a desvestirme despacio, lentamente, haciendo que su cuerpo tibio y pequeño chocara
con el mío, musculoso y caliente.
Liam seguís jadeando en cada rose nuevo, estando al borde de la locura, deseoso como jamás lo
había visto.
La desnudez nos cubría, paradójicamente, haciéndonos sentir tapados, iguales, uno solo. Unidos.
-Te amo demasiado -susurré contra sus labios mientras acariciaba con la punta de mi pene su
entrada, tibia y cerradita, como si fuera virgen, recordándome que yo había sido en que le había
arrebatado su inocencia aquella vez.
-Eres todo para mí. Nunca me dejes -me pidió en un susurro cerrando sus ojos y haciendo su
cabeza hacia atrás al momento en el que comenzaba a penetrarlo con lentitud para no herirlo. No
me gustaba cuando lo hacía sangrar.
Liam comenzó bien, si hacer mucho ruido, mirándome a los ojos mientras las embestidas
aumentaban su ritmo haciéndolo más duro, más profundo y más rápido. El tiempo y el espacio no
existían si estaba con él, eran efímeros, inexistentes, nadie más existía ni importaba.
Los movimientos de pronto fueron insuficientes y necesité moverme más rápido, pero Liam no
dejaba de gritar, así que subí mi mano derecha y le tapé la boca con fuerza para amortiguar
aquellos gemidos que soltaba tan seguido y ruidosamente mientras lo penetraba con fuerza y
rapidez, tocando aquel pequeño punto en su interior que lo hacía morir de placer.
Los
gritos ahogados de Liam resonaban contra mi mano y mis gemidos más controlados eran fuertes
de todas formas.
Nada interesaba cuando estaba a punto de alcanzar el orgasmo con la persona que amaba.
-PoV Harry-
Desde hacía más de cuarenta minutos podía oír al hermano de Louis y a su novio teniendo sexo
en el otro cuarto. Imaginaba si Louis se enteraba de lo que estaban haciendo se molestaría
mucho, aunque si lo pensaba detenidamente él y yo también habíamos hecho el amor y
habíamos sido sucios, peligrosos y experimentales. Habíamos hecho cosas muy perversas
juntas, pero era diferente. Zayn era el mejor amigo de Louis y Liam su hermanito menor. Que
complicado.
Luego de sopesar durante un largo rato al respecto, decidí que debía hacer algo para que mi
castaño no se enterara de lo que estaban haciendo. Pero... ¿cómo tapar el ruido de los gemidos
de ambos que eran tan notorios? Miré a mí alrededor y fijé mis orbes en el equipo de música que
tenía Louis, miré a mi... ¿cómo debería llamarlo? ¿Era mi novio? ¿Aún me pagaría por sexo?
¿Era su...puta? Decidí disipar esas ideas de mi cabeza y me concentré en intentar zafarme de los
brazos de Louis que me apretaban con fuerza contra su cuerpo.
De pronto mis ojos se perdieron en su rostro. Cuando Louis dormía se lo veía totalmente en paz,
tranquilo, sin estar a la defensiva o preocupado. Sus pestañas largas y claras quietas y su
respiración que subía y bajaba parsimoniosamente. Sonreí para mí mismo y me levanté a prender
el equipo de música, sintonizando una radio
cualquiera con música lenta. Volví a la cama y me recosté a su lado de nuevo, acariciando su
rostro terso y bronceado con mis dedos pálidos.
-Louis, despierta -dije en una voz lo suficientemente baja como para que realmente no lo hiciera-.
Debo decirte tantas cosas... -susurré y acaricié su mejilla y su nariz tiernamente.
Louis se movió un poco y fingí dormir para no perturbarlo, pero entonces, luego de un rato, sentí
su mano grande y tibia sobre mis rizos despeinados y largos. Me hacía falta un corte de cabello.
Su respiración ya no era lenta, sino rápida, normal, estaba despierto y eso era seguro. Solo
esperaba que no escuchara los ruidos de la otra habitación o Liam tendría problemas.
Los minutos pasaban y sentía la mirada de Louis clavada en mi ¿Qué podía tener de fabuloso
mirarme? No lo entendía, pero allí seguía acariciándome una y otra vez y cuando estuve a punto
de dormirme, habló.
- ¿Por qué me lo has dado a mí? -susurró en voz casi inaudible como hablando con otra persona-
. ¿Qué he hecho para merecerte? ¿Por qué conmigo? -y esta vez supe que habla conmigo pero
dormido, como con miedo. Agilicé mi respiración y continué escuchándolo-. De todos los
imbéciles del mundo con mejor personalidad, de tu edad, solteros y lindos...de todos ellos, me
has elegido a mí, sabiendo que yo era casado y tenía mi vida formada y de pronto apareces, me
rompes los esquemas, me haces enfurecer, sentir, amar...me haces crecer...me haces
feliz...¿Cómo te compensaré por todo eso? -una lágrima amenazaba con salir de la
comisura de mi ojo, pero en ese momento tuve la suerte de que Louis se apoyó contra mi pecho y
se dispuso a dormir.
El pecho se me había llenado de amor, estaba hinchado, me sentía completamente lleno y supe
entonces que era Louis con quien quería quedarme. Que no había nadie más y presentí que para
él tampoco lo había.
Con una sonrisa en el rostro me fui quedando dormido de a poco, casi sin darme cuenta. Y no
recordé al otro día que fue lo último que había pensado antes de dormir.
-PoV Louis-
Unos rayos de sol se colaron por las cortinas y llegaron a mis ojos cerrados, traspasándome los
parpados, haciéndome despertar. Mis orbes se abrieron con modorra y miré a mí alrededor,
dándome cuenta de lo pequeño y acogedor que se veía mi cuarto en ese momento de la mañana.
Me estiré levemente pero noté algo esponjoso debajo de mí y fue cuando la consciencia volvió a
mí y lo note: era Harry. Allí seguía, allí estaba, no lo había soñado.
Una sonrisa de felicidad me surcó el rostro y entonces moví ligeramente los rulos de mi niño para
ver si se despertaba, pero nada sucedía, estaba sumido en los sueños. Sin hacer demasiado
alboroto, me desperecé y procedí a levantarme de mi cama, vistiéndome despacio y sin hacer
ruido. Quería sorprenderlo, prepararle el desayuno y llevárselo a la cama, así que con cuidado
salí del cuarto dejándolo tapado con las sabanas, corrí escaleras abajo y justo cuando estaba
entrando a la cocina pude apreciar en un plano primerísimo como mi socio, mejor amigo
-Que puto asco, en serio, no quiero ver eso -dije de golpe con el ceño fruncido y Liam empujó a
Zayn lejos suyo con el rostro todo sonrojado.
El pelinegro me miró y se rió ligeramente soltando uno que otro comentario sarcástico de que yo
también se lo hacía a Harry y demás cosas, mientras yo servía el desayuno para Harry en una
bandeja plateada, pero en cuanto estaba terminando escuché unos pasos apresuradisimos correr
escaleras abajo.
Me volteé con rapidez y vi como Harry se escapaba corriendo por la puerta y salía a toda
velocidad. Me quedé estático, sin saber qué hacer.
Se había ido...corriendo...
Liam y Zayn se miraron y luego a la puerta, pero justo cuando iban a decir algo, como una flecha,
Harry volvió a cruzar la puerta y corrió hasta mis brazos prácticamente tirándose encima mío y
besándome en los labios con rapidez y la respiración entrecortada.
-Debo ir a la pastelería -susurró contra mis labios entreabiertos y recordé que ahora mi niño era
todo un chico responsable que estudiaba y trabajaba. Volvió a cerrar sus labios con los míos,
deslizando su lengua dentro de mi boca mientras se ponía de puntitas de pie para poder
alcanzarme. Mis manos se ubicaron en sus caderas y lo impulsé hacia mi cuerpo para seguir
besándolo más fuerte. De pronto Liam carraspeó y Harry muy lejos de apartarse, me jaló de la
camiseta y mordió mi labio fuerte dejándome de paso un último besito-. Vuelvo más tarde.
El día pasaba lento para mí y el reloj parecía nunca avanzar. Finalmente la desesperación me
ganó y tuve que salir sin abrigo hasta mi auto. Quería ir a buscarlo al trabajo y básicamente fue
eso lo que hice. Conduje con rapidez sobrepasándome los límites permitidos hasta llegar allí.
Una preciosa casucha pintada de rosa pastel y amarillo clarito con blanco adornaba a rayas la
parte de afuera y un cartel grande con luces de neón rosadas rezaba ''Los ángeles de DaVinci''.
Bajé de mi carro con inseguridad y me dirigí a la puerta que resonó como una campanadita
cuando la crucé.
Harry se volteó del mostrador de pastelitos y me miró, con su rostro sonrojado y un delantal
blanco con un pastel dibujado en el centro y un sombrerito de cocinero en la cabeza. La ternura
me invadió y quise acercarme y devorarlo allí mismo, hacerle el amor usando todas esas cosas
que tenía puestas.
Caminé hasta el mostrador y me senté en una de las banquetas de metal que allí había mientras
Harry se me acercaba con esa típica sonrisa dulce en los labios y parpadeaba rápido batiendo
sus pestañas dulcemente.
-Buenas tardes, señor ¿Qué desea? -me preguntó jugando conmigo mientras coqueteaba a su
manera tan inocente de hacerlo.
- ¿Ahora? -le pregunté en voz baja-. Hacerte el amor aquí mismo -susurré concluyendo y pude
presenciar como las mejillas de mi niño se coloreaban de rosado intenso y sus pupilas se
dilataban.
-Oh, señor, no puedo dejar que me haga eso aquí mismo... -respondió siguiendo con su jueguito y
yo rodé mis ojos divertido.
-Entonces... -estiré mi mano por el mostrador y le tendí a Harry un pequeño llavero con su inicial
en oro blanco con pequeños cristales que imitaban diamantes, y en la punta del llavero una llave
plateada descansaba. Harry me miró confundido y abrió ligeramente la boca, sorprendido.
-Quiero que te vengas a vivir conmigo -le hice notar y entonces se tapó la boca con ambas manos
reprimiendo un gritito y un llanto, y yo esperé, pacientemente a que me contestara aquella
propuesta inesperada.
=================
Epílogo
-PoV Louis-
1 año después...
El cielo estaba despejado y era invierno, así que intuí que haría frio al otro día, mucho más
intensamente que el día de hoy. Miré por la ventana, curioso, y allí estaba Harry caminando
lentamente hacia mi departamento, con todos sus papeles de fin de curso.
Harry se había graduado por fin y estaba listo para comenzar la universidad. Me dijo que quería
estudiar para chef y lo apoyé como cualquier novio haría. Escuché la cerradura abrirse y un
calorcito familiar me invadió el pecho. Estaba usando su llave. La que le había dado.
Por supuesto que Harry no se había mudado conmigo aquella vez que se lo había propuesto en
la pastelería. Ese día había tomado mi mano y negó con la cabeza alegando que por fin podía
estar tiempo con su padre y su hermana en un ámbito familiar que jamás había conocido y aún no
quería abandonar eso. Por supuesto lo entendí, pero sin embargo le dije que se quedara con la
llave para que pudiese entrar cuando él deseara sin avisar. Aun recordaba aquella sonrisa y
aquellos ojos verdes un poco aguados, emocionado hasta los huesos, de mi pequeño niño.
Un tiempo después se había graduado junto con mi hermano y el pequeño duende rubio que
ahora veíamos seguido por casa ya que le gustaba ir a molestar, aunque no era realmente una
molestia. Harry estaba tan feliz al haberse graduado que no pude evitar pasándome toda la
velada como un padre orgulloso sacándole fotos cada dos por tres. Él siempre sonreía.
ya que decía que él mismo quería pagar sus estudios, así que trabajaba tiempo completo y yo me
la pasaba allí la mayoría de las tarde, pidiendo batidos que no me gustaban y pastelitos (aunque
estoy sí eran deliciosos) solamente para espiarlo. Me gustaba verlo trabajar, a veces en la cocina
cubierto de harina hasta los rizos y otras veces en el mostrador, atendiendo a los clientes siempre
con una preciosa sonrisa con hoyuelos en su rostro, y el delantal y el sombrerito de chef que tan
tierno quedaba en él.
Liam y yo habíamos tenido una pequeña pelea algo fuerte cuando Zayn le propuso a mi hermano
vivir con él y al no darle permiso me hizo un berrinche digno de un muchachito de quince años,
aunque no distaba tanto de aquella edad. Finalmente el enojo se le fue disipando luego de
intensas charlas, y aunque Liam y Zayn no viven juntos, lo dejo quedarse a dormir en su
departamento todos los fines de semana.
También había tenido la osadía de demandar al padre y a la madre de Harry por maltrato de
menores, el juicio había sido muy duro, pero mi niño se mantuvo firme en su posición, recordando
a cada momento cada daño hecho por el hijo de puta de su padrastro. Por supuesto luego de
mover algunos hilos con mi dinero, al padre de Harry le dieron al menos cinco años de encierro,
aunque sospechaba que lo soltarían a los tres por buen comportamiento.
La madre de Harry había corrido otra suerte, la pobre mujer no tenía realmente la culpa, pero
había sido testigo directo y se había quedado en silencio, y debido a sus problemas con la droga
y el alcoholismo la
mandaron a un centro de rehabilitación. Harry había pedido verla antes de que se la llevara y
luego de una breve charla, la mujer le había pedido perdón a su hijo y me había pedido que lo
cuidara como ella no lo había hecho. Harry la abrazó y rompió en llanto. Sabía que quería a su
madre, pero no sabía que no podía guardar ni un poquitito de rencor con nadie. Así era Harry,
una dulzura.
Luego de seis meses de intensas suplicas de mi parte y sobornos de chocolate y sexo, Harry
aceptó vivir conmigo con mucha felicidad.
Levantarme a las mañanas era distinto desde entonces. Darme vuelta en mi cama tamaño King y
estirar los brazos solo para darme el lujo de encontrar sus rulos despeinados en mi mano y su
sonrisa dulce, deseándome buenos días. Desayunábamos juntos y solíamos discutir sobre quien
haría el almuerzo, pero nunca nos peleábamos de gravedad.
Era demasiado bueno para mí, entrar en mi casa y que mi novio estuviese caminando con mis
pantuflas y mis camisas puestas para hacerme de cenar o simplemente para besarme apenas
llegaba de la oficina. Me había acostumbrado a verlo triste, enojado, feliz, risueño, celoso,
aburrido, dormido, despierto, agitado... la vida a su lado era simplemente más divertida que
ninguna otra cosa. Era como vivir con tu media naranja, aunque suene cursi.
Luego de un mes viviendo juntos, Harry se había desaparecido de casa y había llegado a las una
de la mañana. Estaba a punto de discutir con él cuando me fijé que en sus brazos traía un
pequeño cachorro del color de la nieve, todo mojado y sucio al igual que
mí rizado.
Luego de contarme la travesía que había pasado al encontrar a un grupo de hijos de su puta
madre molestando al perrito y los había golpeado, se lo trajo solo para hacerme la pregunta que
sabía que me haría: ¿Podemos conservarlo? Y aunque dije firmemente que no, luego de pasar
una noche con mi novio bañando al chucho y arropándolo con mi novio, cedí y lo adoptamos.
Yo no sabía que nombre ponerle y según Harry elegía nombres de anciano aburrido, así que él lo
llamó ''Pastelito''. Por supuesto intentaba no llamar así al pobre perro, era algo vergonzoso, pero
a Harry le gustaba y si estaba bien para él...ni modo. Fue gracioso que el perrito y Harry se
pareciesen tanto que hasta le haya puesto Pastelito, como yo solía llamarlo a él.
Suspiré largamente y terminé de teclear las palabras en la laptop, emocionado por haber
finalizado. Ahora solo me faltaba ponerle un titulo, así que rápidamente volví al principio de mi
libro y volví a tipiar solo dos palabras: ''Placer Culposo''. Sonreí ampliamente y entonces sentí
unos brazos algo mas fornidos de lo normal rodearme la cintura.
Su aroma lo delató al momento y volteé el rostro para darle a mi novio un pequeño beso en los
labios. Harry me observó un momento y luego movió su vista hacia la pantalla de la computadora
leyendo el titulo. Besó mi hombro y susurró en voz baja.
-Estoy muy orgulloso de ti -yo sonreí amplio y le acaricié los rulos con una mano sin poder
despegar
-No te subestimes, no todos los empresarios multimillonarios tienen la cabeza para sacar un libro
autobiográfico -y nos reímos levemente mientras me paraba de la silla y lo tomaba de la cadera
con ambas manos haciendo que se pusiera de puntitas de pie para poder besarlo.
-PoV Normal-
Aquel ruido húmedo de besos, mordidas y fricción se escuchaba perfectamente desde cualquier
lado del departamento, pero a ellos no les interesaba y buscaban con los labios conectarse de
alguna forma con el cuerpo como ellos sentían que tenían conectada el alma.
Louis acariciaba los rulos rebeldes del muchachito, Harry, que lo observaba con aquella mirada
tan significativa desde hacía tanto tiempo. El rizado se sentía demasiado a gusto con Louis y
aunque hubiese pasado un poco más de un año desde que ellos salían, aun no podía creer que
Louis realmente era suyo, que realmente lo miraba con tanta adoración y lo amaba con tanta
pasión cada noche.
Harry metía sus manos tibias por debajo de la camiseta de su novio e intentaba quitársela
despacio, como pidiéndole permiso para invadirlo, para desnudarlo, y por supuesto Louis jamás
se lo negaba a Harry, ese muchachito podía tener todo lo que deseaba solo con una sonrisa con
hoyuelos o una mirada dulce.
Louis realmente estaba embobado con Harry desde hacía tiempo y le sorprendía aun no haberse
aburrido del chico de, ahora, dieciocho años que tenía debajo suyo, deshaciéndose en gemidos
entrecortados y jadeos
deseosos, casi rogándole con las orbes que lo desnudara y así lo hizo.
Louis siempre tenía delicadeza con Harry al quitarle la ropa para hacerle sentir que estaban
haciendo el amor y Hazz era un regalo, el más hermoso de todos, debía ser desenvuelto con
cuidado. Y así era como el de ojiverde se sentía con el castaño. Como un regalo, el más preciado
de todos.
Pronto las prendas pasaron de cubrir su desnudez a estar regadas por el suelo de la sala y la
habitación, dejándolos completamente expuestos el uno frente al otro, pero a ellos que les
importaba, si se habían visto millones de veces de la misma forma, aunque cada una era más
especial que la otra.
En esas veces que Harry besaba la espalda de Louis como lo estaba haciendo y Louis
acariciando el cuello del contrario con amor, eran las veces que se descubrían pequeñas cosas
nuevas como manchas de nacimiento, lunares pequeños, y hasta pecas. Harry ya tenía el cuerpo
de Louis aprendido de memoria y le encantaba, mientras que el ojiazul aprendía aun de a poco a
pesar de verlo siempre.
Harry se situó entre las piernas de Louis y observó su miembro erecto delante de sus ojos y lo
tomó con ambas manos viendo fijamente el rostro de Louis. A Lou le encantaba cuando Harry lo
miraba de esa forma tan libidinosa cuando se la chupaba y le encantaba sentir la húmeda y
caliente cavidad con la que Harry le daba placer oral cada vez que quería.
Louis ponía los ojos en blanco y se agarraba de las sabanas sintiendo que iba a correrse en la
boca de Harry pero entonces el menor se detenía de golpe y soltaba
Louis también era bueno haciendo felaciones, aunque Harry prefería sentir esa larga, húmeda y
esponjosa lengua entre sus nalgas, mojando por completo el estrecho agujerito donde a Louis le
gustaba metérsela.
Harry se agarraba con fuerza de las sabanas mientras se deshacía en gemidos al sentir tanto
placer cuando Louis lo lubricaba con la lengua solamente, metiéndola lo más que podía,
follándoselo con esta. Pronto y sin que Harry se diese cuenta, Louis ya había introducido tres
dedos en su entrada y los encorvaba dentro intentando encontrar el pequeño puntito que hacia
perder la razón del rizado, su próstata, y luego de varios intentos por fin la tocó provocando que
Harry gritara y contrajera los músculos, apretando también los dedos de Louis en su entrada. Esto
lo había puesto más caliente imaginándose aquella presión de la estrechez de su novio,
apretándole la polla.
-Estoy listo -murmuró Harry entre jadeos mientras luchaba por no perder la cordura y lanzársele
encima a Louis para montarlo desenfrenadamente como al castaño tanto le gustaba.
Louis asintió con una sonrisa lujuriosa y se situó entre las piernas de su amado, levantándole el
trasero y finalmente rozando con la punta de su miembro el recto rosadito y húmedo de Harry.
-Hazz... -susurró Louis directamente en el oído de su amado mientras acariciaba la entrada del
recto de Harry con la punta de su miembro. Este lo miró fijamente a los ojos y en el momento en
el que iba a contestar, Lou se adelantó-. Te amo -susurró y sin dejar que
el rizado contestara, lo penetró de una estocada, haciéndoselo lento, profundo y cada vez menos
incómodo y menos doloroso.
Harry lloraba de placer cada vez que Louis tocaba su pequeño punto como lo estaba haciendo en
ese mismo momento, golpeándolo con dureza y delicadeza, ambas al mismo tiempo.
Louis sonrió ampliamente y acarició los costados de su amado, haciéndolo sentir único y especial
como solo él sabía hacerlo, como él quería que lo hiciese para siempre.
Y es que después de tanta basura en las vidas de uno y del otro, después de luchar y tener una
familia muy difícil como la mayoría de los adolescentes, después de sufrir una y otra vez por el
hecho de sentirse usado, como Harry cuando vendía su cuerpo, o de sentirse solo como Louis a
pesar de tener esposa y una familia, o atado como Zayn que debía mantener la postura y
comportarse como un adulto responsable, o hasta inocente como Liam al sentir que le cortaban
las alas y su libertad por no poder amar a quien amaba, después de toda la espera y llegar al
borde de la desesperación, siempre aparece una luz al final del túnel. Porque la esperanza es lo
último que se pierde sin importar cuan jodida esté la vida y cuan duro se ponga en camino.
Porque siempre va a haber obstáculos que necesitamos cruzar para poder ser felices y siempre
van a querer derrumbarnos, y lo harán una y otra vez, sin importar cuanto supliquemos.
Porque la justicia a veces no existe y el karma pega sin que hayas hecho nada, pero después de
todo...después de sufrir, de sufrir y aguantar como un guerrero...llega ese salvavidas, esa
salvación.
Esperando por la felicidad, sin buscarla, se la encontró disfrazada de empresario con ojos azules.
Harry se encontraba acostado encima del cuerpo de su amado, sonriendo mientras charlaban
amenamente de banalidades y reían de chistes estúpidos, tan típicos en ellos dos. De un
momento a otro se habían vuelto a poner melosos y entre broma y broma, se besaban la nariz, la
frente y los labios, repartiéndose caricias mutuas en los brazos, las mejillas y el cabello.
-Eres lo más bonito del mundo, cariño -susurró Louis mirando los ojos profundos de su novio
mientras le dejaba un besito en la nariz.
-Tú lo eres, todo el tiempo -refutó Harry mientras le mordía la barbilla a Louis y reían un poco.
-Gracias por haber aparecido... -susurró Louis con algo más de seriedad y Harry suspiró
acomodándose bien sobre su cuerpo y explorando su alma a través de sus orbes.
-Eres tú el que apareció... -corrigió-. Me salvaste del infierno en el que me encontraba y eso... es
increíble, Louis -prosiguió y una sonrisa surcó sus labios-. Y aún no puedo creer que seas mío -
Louis se limpió los ojos aguados y luego de sonreír tanto que casi le duelen las mejillas, besó a
Harry en los labios con mucho amor.
Pasada una hora en la misma posición y silencio, Louis habló por fin, poniendo su mano en la
mesita de luz y sacando a escondidas lo que parecía ser un regalo pequeño.
-Harry... -lo llamó Louis y este lo miró con fijeza preguntándose qué sucedía. El ojiazul agarró la
mano de su novio y puso en ella un anillo simple, un cintillo de oro blanco con sus nombres
gravados-. Cásate conmigo -le propuso y entonces los ojos de Harry se llenaron de lágrimas y
emoción y se paró de la cama, ya con su bóxer puesto, mirando el anillo que Louis le acababa de
dar.
Se tapó la boca con ambas manos para no gritar y saltó con alegría de nuevo a la cama
moviendo su cabeza en afirmación repetidas veces mientras lloraba.
Louis tomó el rostro de su, ahora futuro esposo, Harry y lo besó en los labios, sellando como un
pacto final aquel trato que inconscientemente habían aceptado aquella vez que se conocieron en
el Pich, jurándose estar allí el uno para el otro. Jurándose amor eterno. Prometiendo felicidad casi
infinita.