DD345 - ACTITUDES Y HABILIDADES PARA EL DESEMPEÑO DE SERVICIOS
PSICOLÓGICOS EN EL ENTORNO SOCIO-SANITARIO
CASO PRÁCTICO
Un paciente de 56 años que sufrió un infarto, logró sobrepasar la etapa crítica, y se
encuentra en proceso de rehabilitación. Los psicólogos han culminado los estudios
pertinentes para determinar los factores psicosociales que coadyuvaron a poner en riesgo la
vida del paciente. Se determinó que, desde hacía unos doce años, el paciente sufría de
hipertensión arterial.
El señor dirigía una empresa a la que dedicaba más tiempo del recomendado en una jornada
de trabajo. Desde el punto de vista psicológico se puede clasificar perfectamente dentro del
Patrón A de comportamiento, es decir, muy competitivo, ágil, viviendo siempre bajo el
estrés, muy irritable, con pobre control de sus emociones negativas, así como muy rígido y
con notable sensibilidad a las diferencias de opinión respecto a las suyas. Estas
características lo hacen muy intolerante en los debates con otros, tanto en reuniones del
ámbito laboral, como en la vida social y familiar.
Luego de compartir con el paciente los hallazgos claves del diagnóstico, a pesar de emerger
los miedos típicos diversos para estos casos, el discurso del paciente está plagado de todo
un arsenal de racionalizaciones que enturbian la labor del terapeuta. Arguye su derecho a
defender la política de la Empresa de concepciones que a su criterio ponen en peligro su
sostenida eficiencia, defiende su derecho a la individualidad como uno de sus más
preciados tesoros y a no tener edad para cambiar, y su miedo a dejar de ser quien siempre
ha sido y al que asocia con sus “éxitos laborales y conyugales”. La intolerancia a las
diferencias de criterios está respaldada por tales concepciones y la rigidez se parapeta detrás
de tales racionalizaciones.
La experiencia registra que muchos casos como este no consiguieron una modificación
favorable de cualidades psicológicas de riesgo ni obedecieron las orientaciones médicas de
apartarse prudencialmente del trabajo o involucrarse desde otra posición laboral menos
estresante y fallecieron luego de una repetición del infarto.
CASO PRÁCTICO
1. ¿Cómo abordaría usted el problema al que nos referimos en tanto la asistencia
psicológica incluye (desde la percepción del paciente) inmiscuirse en la
individualidad del cliente de salud, en su personal manera de ser, en la propuesta de
que tiene que cambiar aspectos que por años ha formado parte de su identidad
personal?.
A manera de introducción no es un dato menor que el estrés está vinculado con la
mayoría de los problemas: psicológicos, físico, emocionales y enfermedades
cardiovasculares, gastrointestinales ,trastornos endocrinos, burnout ,trastornos de ansiedad
entre otros.
Cabe resaltar que la primera sesión es importante para promover el rapport alianza
terapéutica creada entre el paciente y el/ la psicólogo/a
buen report con el paciente en otras palabras es relevante que el terapeuta tenga
estos elementos indispensables en momento de brindar atención al paciente
empatía, aceptación incondicional y autenticidad.
Por consiguiente el tratamiento para este caso en particular y la rehabilitación, serán
orientados a la modificación del comportamiento , enfocados en modificar pensamientos
irracionales por pensamientos racionales. Así pues la intervención del terapeuta se
enmarcara en la parte comportamental y actitudinal en relación a la conducta
individual del paciente se implementaran estrategias teniendo en cuenta el contexto,
intransigencias y personalidad del paciente. Conviene subrayar que el paciente viene de
un estilo de vida estresante así mismo el miedo al cambio para adaptarse a un nuevo
estilo de vida y la falta de compromiso con su autocuidado.
Por consiguiente el estrés está vinculado con la mayoría de los problemas que aquejan al
ser humano en lo: psicológico, físico, emocional. Más aun las emociones no gestionadas
de manera adecuada generan enfermedades cardiovasculares, gastrointestinales trastornos
endocrinos, burnout, trastornos de ansiedad entre otros. Sin embargo el manejo no
adecuado de las emociones y situaciones de estrés constantes muy factiblemente estén
vinculadas al comportamiento del paciente, el trabajo de intervención se enmarcara en la
rehabilitación basado en el aprendizaje de técnicas de autocontrol emocional , técnicas de
respiración además de trabajar inteligencia emocional y en “Know How”( que
proporcione cambios relación a lo actitudinal y cognitivo del paciente cardiópata.
2- ¿Cómo abordaría usted el dilema de que las resistencias se encuentran bien
argumentadas y cualquier intervención asistencial para corregir los factores psicológicos de
riesgo en el paciente son interpretadas como una invasión a su persona y un cuestionamiento
a su estilo de dirección?
Casos como este son frecuentes en el marco asistencial a cardiópatas. Valore cuáles podrían
ser los argumentos que usted utilizaría para conseguir una adherencia terapéutica que
viabilice la rehabilitación de cardiópatas en situaciones similares.
Según mi punto de vista la manera más acertada para abordar las resistencias
psicológicas del paciente es a partir de los principios de la psicoterapia centrada a la persona
además de que el psicólogo debe ser muy recursivo para contrarrestar estas
resistencias que suelen presentarse en algunos casos en los tratamientos.
En esta línea Carl Rogers (1.951) conceptualiza la posibilidad del Enfoque Centrado en la
Persona o la psicoterapia auto dirigida del cual resalta un continuo empeño en el camino de la
libertad y de la liberación de las fuerzas del ser humano, como motor de la actualización de
sus potencialidades a partir de la confianza y el respeto. Esto apoyara el proceso entre los
actores psicoterapéutico (cliente y terapeuta). Dará como resultado reducción de las
barreras o resistencias psicológicas del cliente.
Múltiples atravesamientos, algunos más pregnantes que otros, quedan en evidencia a la hora
de analizar nuestro rol profesional en palabras de Miller & Rollnick. ( 2012) ayudara
validar la posición y estado emocional del cliente y, por tanto, a considerar en la figura del
psicoterapeuta una persona, en el sentido más existencialista de la palabra, que entiende su
problema y que desea ayudarlo en su rehabilitación y reinserción en la vida social y
productiva. No obstante, una vez conseguida una credibilidad cognitiva y emocional del
paciente hacia la figura del terapeuta, es preciso iniciar con el proceso de una entrevista
motivacional, que cree ambivalencias y como resultado, cambios psicoterapéuticos.
La policía tenía esposado a un detenido que se había resistido al arresto y luchado
físicamente contra ellos; la mirada algo perdida, los ojos enrojecidos indicaban que alguna
sustancia debió haber consumido. Tales episodios de embriaguez eran frecuentes y la
familia lo sabía. El procedimiento para esos casos era evaluar el estado de conciencia y la
presencia en sangre de algún tóxico para las decisiones judiciales que se habrían de valorar
después. Llevaron detenido al laboratorio clínico de un hospital. Al llegar ante la técnica
hubo una tormenta de emociones que comenzaron por miradas bastantes peculiares, hubo
llantos, labios mordidos, vergüenza, confusión y tensión, mientras que los policías sin
entender aun lo que pasaba le preguntaron a la especialista que debía realizar la extracción
sanguínea.
Pero, ¿usted le conoce?
Ella sollozando respondió: Claro; es mi papá.
La anterior historia ocurrió realmente con un paciente drogadicto. Preguntamos: ¿Puede el
vínculo familiar directo (paterno-filiar) ser un obstáculo al ejercicio eficiente de la
profesión médica?
A mi entender pienso que no debe ser una limitación en el ejercicio profesional, sin
embargo las situación emocionalmente indóciles, así mismo el personal sanitario debe
tener la formación y práctica para aplicar las técnicas de auto control y regulación
emocional. Ya que puede ser un componente importante para el diagnóstico, tratamiento
y recuperación del paciente, esto es un elemento importante que proporciona un buen
abordaje al problema de forma más próxima y esencial, lo cual viabiliza una percepción
de un valor significativo del apoyo socio-familiar relevante para el paciente, como
son: empatía, tolerancia , aceptación, comprensión teniendo en cuenta el estigma
social que esto genera los componentes antes mencionados favorecen la adhesión al
tratamiento y aportan al incremento de una percepción de autoeficacia Puede ser que el
lector no lo considere un impedimento para realizar una extracción de sangre, pero: ¿Qué
decir si la asistencia se refiere a la competencia de una cirugía con abdomen abierto o la
psicoterapia al cliente de salud por problemas de adicciones a las drogas?
Es necesario recalcar que esta clase de intervenciones la sostén psicológico y médica
al familiar es contraproducente precisamente porque representa un grado de
implicación/intervención superior no es tan sencillo como tomar una muestra puede
reducir el desempeño e idoneidad del profesional. En este sentido, resuenan las palabras
De autores como Perpiñán (2014) denominan a este fenómeno como relaciones duales,
que es aquel tipo de relación profesional que el especialista ejerce con alguien con quien
mantiene un vínculo cercano y que claramente puede obnubilar su capacidad de juicio,
sobre todo en aquellos servicios como los psicológicos, el cual se caracteriza por un
contacto y conocimiento cercano hacia la otra persona, que el paciente, lo que de ser un
familiar posee una alta probabilidad de un papel preponderante de las emociones y las
contratransferencias que afecten el buen juicio profesional.
¿Pueden las actitudes profesionales mantener su calidad y carácter en el ámbito sanitario
cuando el cliente de salud tiene un vínculo familiar tan directo?
Antes de anda Creo que las condiciones profesionales es decir no debe minimizar la
calidad del servicio que presta indistintamente si el paciente es un familiar o algún
parentesco en otras palabra el profesional las técnica y herramientas además de la
preparación académica para afrontar y maniobrar cualquier tipo de situación que
se le presente en diferentes contextos y ha perfeccionado un intangible es
relevante el equilibrio mental del profesional, es una cualidad transcendental, ya que
permite al profesional gestionar y regular sus emociones de forma asertiva entretanto
transcurre la atención. No obstante pueden ocurrir algunas circunstancias consigan
columbrar y colocar en tela de juicio la calidad de las actitudes del profesional.
Dicho de otra manera la profesional debe tomar la muestra de sangre ya que en
eso momento esta persona es un paciente más y realizar su intervención modo
profesional de calidad sin que el vínculo existente con el paciente afecte su labor
profesional.
Por el contrario si este escenario ocurre en una sesión terapéutica es difícil de
manejar porque las emociones están latentes y el vínculo puede generar
condiciones adverso para que surja el proceso transferencia-contratransferencia,
obstinación por ética. No es ético, y está establecido en el código deontológico del
psicólogo, dado que el rol será ambiguo y confuso. Se disipa la objetividad, por ende no
lograra desarrollar su integralidad y profesionalismo poca eficacia para resolver
situaciones problemáticas que afloren. Ademas estará en juego la confidencialidad.
Es imprescindible la ética profesional ya que en el desempeño profesional suelen
aparecer multiples situaciones que profesional de la salud debe estar en capacidad
de abordar y buscar las opciones más adecuadas .
CASO PRÁCTICO
Mientras realiza una sesión de psicoterapia grupal con pacientes fármaco dependientes, un
psicoterapeuta percibe que un paciente comienza a tener manifestaciones ruidosas de
muchos tipos. Busca distraer a otros, intenta hacer chistes sobre los temas que se intentan
debatir con una clara intención de desacreditar al terapeuta, interrumpe de vez en cuando la
sesión con algún recurso de tantos que existen. El terapeuta percibe que el paciente
pretende sabotear la sesión que intenta desarrollar para la cual tenía un programa de lo que
trataría con sus objetivos asistenciales bien definidos.
Reflexione sobre la situación que acaba de leer y responda las siguientes preguntas:
1. Si a usted le aconteciera algo como esto, ¿cree que llegaría a percibir como
amenaza a su labor semejante evento? ¿Por qué? Lo importante es no perder la
paciencia y tomar el control de la situación que se percibe como una
amenaza en ese momento, pero que el profesional puede apelar a sus
estrategias para utilizarla se boicot como una oportunidad de generar
aprendizajes significativos para la terapia de grupo logrando variadas
atravesamientos, algunos más pregnantes que otros, quedando en evidencia a la
hora de analizar nuestro lugar profesional. En este sentido, resuenan las palabras de
Duncan, Hubble, & Miller (2003) declaran que este tipo de comportamientos en los
pacientes son muestras de resistencias y situaciones emocionales que impiden la
fluidez y contacto de la relación con el psicoterapeuta y la psicoterapia; por lo que
recomiendan que actuar desde un marco de referencia del paciente y atender su
agenda personal de sesión, son algunas medidas a tomar.
A mi modo de ver no percibo las actitudes del paciente como amenazas o
algo que puede decaer mi labor profesional como profesionales de la salud
tenemos que tener en cuenta que nuestros pacientes traerán unos
aprendizajes vivenciales y unas pautas de crianza adquiridas con
anterioridad es mirar estas situaciones difíciles como oportunidades para
desplegar nuestro potencial en el campo profesional y social siempre
nuestra prioridad gira en torno a emocional - comportamental y actitudinal
de nuestros pacientes las situaciones que acontezcan nos permitirán realizar
buen abordaje terapéutico y las necesidades visualizadas en ese momento.
2. ¿Qué explicaciones tentativas procuraría usted de antemano que satisfagan la
comprensión de fenómenos como los que acabamos de mencionar?
Una elucidación surgida de intenciones anómalas en la psicoterapia grupal conocido como
resistencias. En términos de Morrison (2015) define la resistencia como el intento consciente
o inconsciente de evitar la discusión de un tema, usualmente uno con el que el o los
entrevistados se sienten incomodos y, que en más de las ocasiones se expresa con enojo o con
una transferencia del mismo.
Concretamente la motivación personal para implementar otro estilo de vida puede ser
útil en cualquier tratamiento y en la terapia grupal porque no todos están
comprometidos con los aspectos que quieren y están dispuestos a cambiar hay
pacientes que no avanzan mucho respecto al grupo no debemos olvidar que cada
persona tiene sus tiempo para adquirir nuevos aprendizajes y para desaprender
otros ya establecidos en su cotidianeidad la prioridad en nuestro servicio es
ofrecer la asesoría sanitaria necesaria en el momento indicado para lograr la
evolución del paciente y de esta modo mejorar el crecimiento o desarrollo personal
constante .
Campuzano, M. (1987), Tuttman, S. (1990) y Scheidlinger, S. (1993), nos recuerdan
que la historia de la Humanidad ha estado influida por dinámicas e interacciones grupales.
Las
Prácticas comunitarias de descarga catártica y las experiencias emocionales compartidas han
sido parte de ritos religiosos, mágicos, festividades públicas y espectáculos deportivos y
culturales. Las sesiones chamánicas; el drama griego (coro incluido); los autos sacramentales
y peregrinajes de la religión católica en la edad media; el mesmerismo del siglo XVIII e
innumerables instituciones y tradiciones sociales (familia, escuela, trabajo) incluyen
actividades grupales, muchas de las cuales son de naturaleza terapéutica. En cambio, la
terapia grupal como tratamiento conducido por un profesional, planeado para el abordaje de
la patología del individuo es, literalmente, “hija del siglo”. Nacida en los Estados Unidos, se
ha generalizado, en la actualidad, a la mayor parte del mundo.
Para Burrow el mayor mérito del grupo es su capacidad para disminuir la resistencia del
paciente, al descubrir que su problema no es único (universalización). Daba mayor
importancia
Al “aquí y ahora” del material grupal que a los recuerdos. En los años veinte llevó a cabo
talleres intensivos de análisis grupal en el Campo Lifwynn de Adirondacks, precursores de
los grupos de encuentro y grupos T. Dentro de esta misma línea se encuentran los grupos
constituidos por pacientes y ex pacientes de hospitales psiquiátricos iniciados por Lazell
(1921), Marsh (1935), Snowden, Low y Wender.
3. ¿Qué soluciones inteligentes podrían aplicarse a la situación sin llegar a recurrir a
la aplicación de medidas coercitivas en franco ejercicio de la autoridad que le
otorga el contexto sanitario?
Según mi punto de vista para este caso en particular no se han empleado medidas
coercitivas de la autoridad no obstante cuando aunque el paciente esgrime una
actitudes desafiantes frente al terapeuta teniendo en cuenta que se reflejan conductas
disruptivas que emerger por diferentes motivos, y en perfiles muy amplios y heterogéneos.
En este sentido en terapeuta optara por ser recursivo y perspicaz para el tratamiento
relacionado con estas circunstancias condicionadas según Morrison (2015), el mejor
ejercicio a ejecutar contra estas conductas es comprender las razones que el paciente posee
para realizarlas y autoevaluar en el propio comportamiento del terapeuta, que pudo propiciar
este tipo de respuestas. Sin embargo si las situaciones están relacionadas estrategias e
intervenciones específicas para ayudarles a superar y alcanzar el nivel motivacional
óptimo y adaptación al cambio, los pacientes pasan por estadios, independientemente de si
acuden o no a terapia.
Los estadios representan la dimensión temporal, es decir, cuándo cambia la gente.
Si los adictos se diferencian entre sí en el nivel de predisposición motivacional que muestran
al inicio de un tratamiento, es lógico que requieran de intervenciones diferenciadas para poder
ayudarles a progresar y a alcanzar el nivel motivacional óptimo. Mientras que en las primeras
fases la intervención debe ir encaminada a establecer una adecuada relación terapéutica,
proporcionar información sobre su problema e incrementar la motivación, en fases posteriores
el objetivo se circunscribe más a estrategias concretas que puedan facilitarle al paciente el
abandono definitivo de la conducta adictiva.
No obstante, si los problemas son de motivación al cambio, habrá que conocer previamente el
estadio de cambio en el que se encuentra el paciente y ante esto, ejecutar una estrategia que
promueva el dinamismo y la confrontación del conformismo, siempre bajo los principios
humanistas de la terapia centrada en el cliente.
La primera pregunta tiene un claro fin auto evaluativo en tanto le ayudará a comprender cuán
preparado está respecto a la formación de las competencias en Técnicas de grupos de
participación para asistir pacientes con drogodependencias.
En dependencia de la respuesta que usted conceda a la segunda pregunta será su influencia
sobre la decisión que tome respecto a cómo abordaría ese evento en cuanto a estrategia y a
actitud.
La respuesta a la tercera de las preguntas reflejará en qué medida ha madurado como
terapeuta, cuánto control considera que tiene para afrontar situaciones adversas como las
descritas. De igual modo, la anticipación de respuestas a situaciones como la descrita le
ayudará en un futuro a tomar decisiones más adecuadas en caso de que tenga que afrontarlas.
CASO PRÁCTICO
Imaginemos una situación en que usted se desempeñará como orientador. A su consulta
llega un cliente cuyos ademanes son indicativos de que es homosexual; sus ropas blancas y
atributos (collares de cuentas y pulseras) indican que se encuentra en el periodo de
consagración a los Orishas (Santos) propio de religiones africanas. Imaginemos que usted
en lo personal está comprometido con la religión cristiana, credo que desde sus
fundamentos doctrinales considera satánica toda religión como la que acabamos de hacer
mención. A esta situación le sumamos el hecho de que el cristianismo no ve bien la
homosexualidad.
El problema que trae este cliente se relaciona directamente con un conflicto con la persona
con la cual tiene una relación amorosa de carácter homosexual.
Preguntas:
1. Desde la condición hipotética en la que le hemos puesto, ¿qué consideraciones
puede usted hacer respecto a cuál debería ser la actitud a seguir respecto a asistir
profesionalmente a este cliente?
Precisamente ante estas realidades que suelen acontecer en consulta pienso
que el terapeuta debe sostener una relación de respeto con el paciente sin
tener en cuenta su orientación sexual e identidad de género, creencias
religiosas ,apariencia física si el psicólogo/a se siente incómodo por estas
situaciones que hacen parte de la cotidianidad del paciente ya sea porque
el profesional se siente impedido por motivos de ideología ,valores éticos
y/o religiosos los cuales no comparte ni acepta nada de esto, lo más
conveniente es remitir al paciente a otro terapeuta que pueda guiar su
proceso de la mejor manera sin estos limitantes.
2. Desde la misma condición anterior de su persona y en el desempeño como
orientador, ¿cree usted que se sentiría cómodo y/o capaz siendo no directivo en la relación de
ayuda profesional? A mi modo de ver considero que el terapeuta no se sentirá
cómodo así sea una persona empática ,tolerante y respetuoso los detalles de la vida
privada del paciente serán un limitante para ofrecer un buen tratamiento .Cabe
resaltar la importancia de la alianza terapéutica visto como un punto de encuentro entre
el paciente y el terapeuta., esta conexión no se podrá proporcionar dado que hay
barreras que lo impiden y los lazos afectivos positivos entre un paciente y su
psicoterapeuta no se construirán después de todo es un vínculo único que se establece en
la terapia basado en la confianza mutua que se genera lo cual presagia el éxito o
fracaso de la terapia.
3. Desde el punto de vista hipotético considero que podría ser no directivo hasta cierto
punto, es decir, si nos basamos en que soy una persona muy religiosa, con
convicciones morales conservadoras, podría tener un grado de tolerancia capaz de
conversar con el paciente, pero no profundizar en detalles íntimos de su orientación
sexual y religiosa, lo que podría causarme una actitud contraria a la formación
sólida alianza terapéutica y hacer del proceso de psicoterapia una experiencia
emocionalmente correctora.
4. ¿Se considera usted preparado, maduro, cuanto menos en lo referente a las
actitudes para asistir profesionalmente en labores de Orientación Psicológica a
cualquier persona con la que no comparta o bien credos políticos, religiosos o la
orientación sexual? Argumente
La situación que acabamos de exponer le servirá para reflexionar hasta qué punto se siente
o no preparado para el buen desempeño profesional de la asistencia psicológica con
independencia de las diferencias que puedan existir entre usted y el cliente que precisa los
servicios profesionales de ayuda psicológica.
También podemos añadir que la ética profesional es muy importante aceptar que hay
diversos estilos de vida , por supuesto respetables y entender que todas las personas
tienen aspectos positivos , así no compartan nuestra orientación sexual o creencias
religiosas me considero una terapeuta flexible con capacidad para adaptarme a los
problemas y diferentes situaciones de mis pacientes de mente abierta. Pero si en
algún momento no me llegara a sentir cómoda con alguna situación en particular
de algún paciente que yo no pueda gestionar lo derivaría inmediatamente donde
otro colega le pueda brindar la atención que necesita ya que es indispensable que
el paciente se sienta valorado y aceptado incondicionalmente por terapeuta el sin
emitir juicios de valor. O sea generar procesos de intervención y abordajes en
situaciones discriminación que tienen base en la expresión, orientación e identidades
sexuales.
Precisamente las competencias y habilidades del terapeuta son significativas, es
superior
el impacto de la percepción que el paciente obtiene de la misma. Siendo más especifica
no alcanza con que el terapeuta sea competente, sino que el paciente debe percibirlo
como tal. La competencia, ya sea real o aparente, aumenta la confianza del cliente hacia el
terapeuta, y ambas cualidades están asociadas a mejores resultados del tratamiento
(Beutler, Machado y Neufeldt, 1994; Keijsers, Schaap y Hoogduin, 2000). Los terapeutas
percibidos como competentes tienden también a ser percibidos como creíbles.
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