•En está presentación buscamos prevenir las múltiples formas de violencia desde las relaciones
que se establecen en la escuela, creemos es preciso:
• Adaptar la educación a los actuales cambios sociales. Desarrollando la colaboración a múltiples
niveles, de forma que sea posible afrontar los complejos retos sociales que la educación vive hoy.
Estos objetivos exigen promover nuevos contextos que ayuden a la búsqueda conjunta de
soluciones para una meta compartida.
• Mejorar la calidad del vínculo educativo.
• Desarrollar alternativas a la violencia en los contextos y en los individuos. La violencia puede ser
utilizada para responder a funciones psicosociales cuando se carece de alternativas. Por eso, y
para prevenirla, es preciso desarrollarlas estableciendo contextos y procedimientos alternativos en
el sistema escolar como las charlas educativas y en el ámbito familiar por medio de comunicación
en donde la víctima pueda expresar sus tensiones e incomodidades
• Romper la conspiración de silencio sobre la violencia escolar, e insertar su tratamiento en un
contexto normalizado orientado a mejorar la convivencia. En este ámbito hay que situar el
establecimiento de contextos normalizados orientados a mejorar la convivencia, en los que las
víctimas puedan encontrar la ayuda que necesitan y los agresores recibir una adecuada disciplina,
porque, de lo contrario, la impunidad de la violencia contribuye a su incremento.
• Enseñar a condenar toda forma de violencia. Favoreciendo una representación que ayude a
combatirla. Conviene orientar el rechazo a la violencia desde una perspectiva que incluya tanto su
repudio de forma general, con independencia de quién sea la víctima y quién el agresor, como un
tratamiento específico de sus manifestaciones más frecuentes: la violencia de género y la violencia
entre iguales, ya sea en la escuela, etc. Las medidas disciplinarias deben contribuir a lograr ese
objetivo, ayudando a generar cambios cognitivos, emocionales y conductuales, que permitan que
el agresor se ponga en el lugar de la víctima, que se arrepienta de haber empleado la violencia, y
que intente reparar el daño originado.
• Favorecer la identificación con el respeto a los derechos humanos, estimulando el desarrollo de
la capacidad para ponerse en el lugar del otro. Al incluir el rechazo a la violencia dentro de tal
perspectiva conceptualizándola como una grave amenaza a los derechos humanos, se favorece su
comprensión como un problema que afecta a cualquier individuo, puesto que pone en peligro el
nivel de justicia necesario para que se respeten también sus derechos.
• Incluir actividades dirigidas a prevenir la victimización dentro de los programas de prevención
de la violencia, enseñando a decir no en situaciones que puedan implicar abuso; pedir ayuda
cuando se necesite; y estar preparado emocionalmente para no sentirse culpable cuando se es
víctima.
• Educar en la ciudadanía democrática, mejorando la coherencia entre los valores que se
pretenden enseñar y la práctica educativa. Uno de los principales obstáculos que debe superar hoy
en la educación es el incremento de los problemas de indisciplinas, y que para superar estas
dificultades es necesario avanzar en la construcción de la democracia desde la escuela, una de las
mejores herramientas para luchar contra la violencia y la exclusión.