LIBRO DEL GÉNESIS
Después de leer el texto, intenta responder a las siguientes preguntas:
1. ¿Tienen estos textos algún parecido con los mitos de creación que conozcas de otros
pueblos? ¿Algunas coincidencias? ¿Algunas diferencias?
2. ¿Se puede responsabilizar a este texto de haber favorecido la explotación incontrolada de
los recursos naturales y haber puesto en peligro el equilibrio ecológico y la pervivencia de vida
en el planeta Tierra? Argumentos a favor y en contra, si los hay en uno u otro sentido
3. ¿Enseña algo el texto acerca del hombre, la sociedad y la familia?
4. ¿Cuál es el origen del mal en el mundo?
5. ¿Hay algún tema interesante que te haya suscitado este texto y que te gustaría que
comentásemos en clase?
I. Orígenes del cielo y de la tierra
Relato de la creación
1 En el principio creó Dios el cielo y la tierra. 2 La tierra era caos y vacío, la tiniebla cubría la
1
faz del abismo y el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas.
3
Dijo Dios:
—Haya luz.
Y hubo luz. 4 Vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de la tiniebla. 5 Dios llamó a
la luz día, y a la tiniebla llamó noche. Hubo tarde y hubo mañana: día primero.
6
Dijo Dios:
—Haya un firmamento en medio de las aguas que separe unas aguas de las otras.
Dios hizo el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de
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encima del firmamento. Y así fue. 8 Dios llamó al firmamento cielo. Hubo tarde y hubo mañana:
día segundo.
9
Dijo Dios:
—Que se reúnan las aguas de debajo del cielo en un solo lugar, y aparezca lo seco.
Y así fue. 10 Llamó Dios a lo seco tierra, y a la reunión de aguas la llamó mares. Y vio Dios
que era bueno.
11
Dijo Dios:
—Produzca la tierra hierba verde, plantas con semilla, y árboles frutales sobre la tierra que
den fruto según su especie, con semilla dentro. Y así fue. 12 La tierra produjo hierba verde,
plantas con semilla según su especie, y árboles que dan fruto con semilla, según su especie. Y
vio Dios que era bueno. 13 Hubo tarde y hubo mañana: día tercero.
14
Dijo Dios:
—Haya lumbreras en el firmamento del cielo para separar el día de la noche, y que sirvan
de señales para las estaciones, los días y los años; 15 que haya lumbreras en el firmamento del
cielo para alumbrar la tierra.
Y así fue. 16 Dios hizo las dos grandes lumbreras —la lumbrera mayor para regir el día, y la
lumbrera menor para regir la noche— y las estrellas. 17 Y Dios las puso en el firmamento de los
cielos para alumbrar la tierra, 18 para regir el día y la noche, y para separar la luz de la
oscuridad. Y vio Dios que era bueno. 19 Hubo tarde y hubo mañana: día cuarto.
20
Dijo Dios:
—Que las aguas se llenen de seres vivos, y que vuelen las aves sobre la tierra surcando el
firmamento del cielo.
21
Y Dios creó los grandes cetáceos y todos los seres vivos que serpean y llenan las aguas
según su especie, y todas las aves aladas según su especie. Y vio Dios que era bueno. 22 Y los
bendijo Dios diciendo:
—Creced, multiplicaos y llenad las aguas de los mares; y que las aves se multipliquen en la
tierra.
23
Hubo tarde y hubo mañana: día quinto.
24
Dijo Dios:
—Produzca la tierra seres vivos según su especie, ganados, reptiles y animales salvajes
según su especie.
Y así fue. 25 Dios hizo los animales salvajes según su especie, los ganados según su especie y
todos los reptiles del campo según su especie. Y vio Dios que era bueno.
26
Dijo Dios:
—Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza. Que domine sobre los
peces del mar, las aves del cielo, los ganados, sobre todos los animales salvajes y todos los
reptiles que se mueven por la tierra.
27
Y creó Dios al hombre a su imagen,
a imagen de Dios lo creó;
varón y mujer los creó.
28
Y los bendijo Dios, y les dijo:
—Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las
aves del cielo y todos los animales que reptan por la tierra.
29
Y dijo Dios:
—He aquí que os he dado todas las plantas portadoras de semilla que hay en toda la
superficie de la tierra, y todos los árboles que dan fruto con semilla; esto os servirá de
alimento. 30 A todas las fieras, a todas las aves del cielo y a todos los reptiles de la tierra, a todo
ser vivo, la hierba verde le servirá de alimento. Y así fue.
Y vio Dios todo lo que había hecho; y he aquí que era muy bueno. Hubo tarde y hubo
31
mañana: día sexto.
2 Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo su ornato. 2 Terminó Dios en el día séptimo la
1
obra que había hecho, y descansó en el día séptimo de toda la obra que había hecho. 3 Y
bendijo Dios el día séptimo y lo santificó, porque ese día descansó Dios de toda la obra que
había realizado en la creación.
4
Éstos fueron los orígenes del cielo y de la tierra al ser creados.
Creación de Adán
Cuando el Señor Dios hizo tierra y cielo, 5 aún no había en la tierra ningún arbusto silvestre,
y aún no había brotado ninguna hierba del campo —pues el Señor Dios no había hecho llover
sobre la tierra ni había nadie que trabajara el suelo—, 6 pero un manantial brotaba de la tierra y
regaba toda la superficie del suelo. 7 Entonces, el Señor Dios formó al hombre del polvo de la
tierra, insufló en sus narices aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo.
El hombre en el paraíso
El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había
8
formado. 9 El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles agradables a la vista y
buenos para comer; y además, en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia
del bien y del mal.
Un río nacía en Edén para regar el jardín, y desde allí se dividía formando cuatro brazos. 11
10
El nombre del primero es Pisón, que rodea todo el país de Javilá, donde hay oro. 12 El oro de
aquel país es puro, allí hay también bedelio y piedra de ónice. 13 El nombre del segundo río es
Guijón, que rodea todo el país de Etiopía. 14 El nombre del tercer río es Tigris, que recorre el
oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates.
El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén para que lo trabajara y lo
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guardara; 16 y el Señor Dios impuso al hombre este mandamiento:
—De todos los árboles del jardín podrás comer; 17 pero del árbol del conocimiento del bien
y del mal no comerás, porque el día que comas de él, morirás.
Creación de Eva
18
Entonces dijo el Señor Dios:
—No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda adecuada para él.
El Señor Dios formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo, y
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los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, de modo que cada ser vivo tuviera el
nombre que él le hubiera impuesto. 20 Y el hombre puso nombre a todos los ganados, a las aves
del cielo y a todas las fieras del campo; pero para él no encontró una ayuda adecuada. 21
Entonces el Señor Dios infundió un profundo sueño al hombre y éste se durmió; tomó luego
una de sus costillas y cerró el hueco con carne. 22 Y el Señor Dios, de la costilla que había
tomado del hombre, formó una mujer y la presentó al hombre.
23
Entonces dijo el hombre:
—Ésta sí es hueso de mis huesos,
y carne de mi carne.
Se la llamará mujer,
porque del varón fue hecha.
Por eso, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola
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carne.
25
Ambos estaban desnudos, el hombre y su mujer, y no sentían vergüenza.
Tentación y primer pecado
3 La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que había hecho el Señor
1
Dios, y dijo a la mujer:
—¿De modo que os ha mandado Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?
2
La mujer respondió a la serpiente:
—Podemos comer del fruto de los árboles del jardín; 3 pero Dios nos ha mandado: «No
comáis ni toquéis el fruto del árbol que está en medio del jardín, pues moriríais».
4
La serpiente dijo a la mujer:
—No moriréis en modo alguno; 5 es que Dios sabe que el día que comáis de él se os abrirán
los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal.
La mujer se fijó en que el árbol era bueno para comer, atractivo a la vista y que aquel
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árbol era apetecible para alcanzar sabiduría; tomó de su fruto, comió, y a su vez dio a su
marido que también comió. 7 Entonces se les abrieron los ojos y conocieron que estaban
desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron. 8 Y cuando oyeron la voz del Señor
Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, el hombre y su mujer se ocultaron de la
presencia del Señor Dios entre los árboles del jardín. 9 El Señor Dios llamó al hombre y le dijo:
—¿Dónde estás?
10
Éste contestó:
—Oí tu voz en el jardín y tuve miedo porque estaba desnudo; por eso me oculté.
11
Dios le preguntó:
—¿Quién te ha indicado que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que te
prohibí comer?
12
El hombre contestó:
—La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.
13
Entonces el Señor Dios dijo a la mujer:
—¿Qué es lo que has hecho?
La mujer respondió:
—La serpiente me engañó y comí.
14
El Señor Dios dijo a la serpiente:
—Por haber hecho eso, maldita seas
entre todos los animales
y todas las bestias del campo.
Te arrastrarás sobre el vientre,
y polvo comerás todos los días de tu vida.
15
Pondré enemistad entre ti y la mujer,
entre tu linaje y el suyo;
él te herirá en la cabeza,
mientras tú le herirás en el talón.
16
A la mujer le dijo:
—Multiplicaré los dolores
de tus embarazos;
con dolor darás a luz tus hijos;
hacia tu marido tu instinto te empujará
y él te dominará.
17
Al hombre le dijo:
—Por haber escuchado la voz de tu mujer y haber comido del árbol del que te prohibí
comer:
Maldita sea la tierra por tu causa.
Con fatiga comerás de ella
todos los días de tu vida.
18
Te producirá espinas y zarzas,
y comerás las plantas del campo.
19
Con el sudor de tu frente comerás el pan,
hasta que vuelvas a la tierra,
pues de ella fuiste sacado,
porque polvo eres y al polvo volverás.
20
El hombre llamó a su mujer Eva, porque ella habría de ser la madre de todos los vivientes.
Expulsión del paraíso
El Señor Dios hizo unas túnicas de piel para el hombre y su mujer, y los vistió. 22 Y el Señor
21
Dios dijo:
—He aquí que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del
bien y del mal; que ahora no extienda la mano y tome también del árbol de la vida, coma y viva
para siempre.
Así, pues, el Señor Dios lo expulsó del jardín de Edén, para que trabajase la tierra de la
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que había sido tomado. 24 Cuando lo hubo expulsado, puso, al oriente del jardín de Edén,
querubines blandiendo espadas flameantes para guardar el camino del árbol de la vida.
Primera descendencia de Adán y Eva
4 1
Adán conoció a Eva, su mujer, que concibió y dio a luz a Caín. Y dijo:
—He adquirido un varón gracias al Señor.
2
Después dio a luz a su hermano Abel. Abel fue pastor de ganado menor, y Caín, labrador.
Caín y Abel
Al cabo de algún tiempo Caín ofreció al Señor frutos del campo; 4 y Abel, por su parte, los
3
primogénitos y la grasa de su ganado. El Señor miró complacido a Abel y su ofrenda, 5 pero no a
Caín y la suya. Por esto Caín se irritó en gran manera y andaba cabizbajo. 6 Entonces dijo el
Señor a Caín:
—¿Por qué estás irritado? ¿Por qué andas cabizbajo? 7 ¿No llevarías el rostro alto si obraras
bien? Pero si no obras bien, el pecado acecha a la puerta; no obstante, tú podrás dominarlo.
8
Caín dijo a su hermano Abel:
—Vamos al campo.
Y cuando estaban en el campo, Caín se alzó contra su hermano Abel, y lo mató. 9 Entonces
el Señor dijo a Caín:
—¿Dónde está tu hermano Abel?
Él respondió:
—No lo sé. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?
10
El Señor le dijo:
—¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama hacia mí desde la tierra. 11
Ahora, maldito seas, márchate de esta tierra que ha abierto su boca para recibir la sangre que
has derramado de tu hermano . 12 Aunque la trabajes, no volverá a darte su fruto; vivirás
errante y vagabundo por la tierra.
13
Caín contestó al Señor:
—Grande es mi culpa para soportarla. 14 Me expulsas hoy de esta tierra; tendré que
ocultarme de tu rostro, vivir errante y vagabundo por la tierra, y cualquiera que me encuentre
me matará.
15
El Señor le dijo:
—No será así; el que mate a Caín será castigado siete veces.
Y el Señor puso una marca a Caín para que si alguien lo encontrara no lo matase. 16 Caín se
alejó de la presencia del Señor y habitó en el país de Nod, al oriente de Edén.
Descendencia de Caín
Luego conoció Caín a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Henoc, mientras construía una
17
ciudad a la que puso el nombre de su hijo Henoc. 18 A Henoc le nació Irad, Irad engendró a
Mejuyael, Mejuyael engendró a Matusael y Matusael engendró a Lamec. 19 Lamec tomó dos
esposas, una se llamaba Adá, y la otra Silá. 20 Adá dio a luz a Yabal, que fue el padre de los que
viven en tiendas y de los pastores. 21 Su hermano se llamaba Yubal, que fue el padre de los que
tocan la cítara y la flauta. 22 Silá, por su parte, dio a luz a Tubal-Caín forjador de herramientas de
bronce y de hierro. Hermana de Tubal-Caín fue Naamá.
23
Lamec dijo a sus mujeres:
—Adá y Silá, oíd mi voz;
esposas de Lamec, escuchad mi palabra:
Maté a un hombre porque me hizo una herida,
y a un muchacho porque me dio un golpe.
24
Caín será vengado siete veces,
pero Lamec lo será setenta y siete.
Nacimiento de Set
Adán conoció de nuevo a su mujer, y ella dio a luz un hijo al que puso por nombre Set,
25
pues se dijo: «Dios me ha concedido otro descendiente en lugar de Abel, ya que lo mató Caín».
26
También a Set le nació un hijo y le puso por nombre Enós. Entonces comenzó a invocarse el
nombre del Señor.
II. Descendencia de Adán. Desde Set a Noé
Multiplicación de la humanidad
5 Ésta es la relación de los descendientes de Adán: El día que Dios creó al hombre, lo hizo a
1
imagen de Dios; 2 varón y mujer los creó, los bendijo y los llamó ser humano el día de su
creación. 3 Tenía Adán ciento treinta años cuando engendró un hijo a su imagen, según su
semejanza, y le puso por nombre Set. 4 Adán vivió después de haber engendrado a Set
ochocientos años, y engendró hijos e hijas. 5 El total de la vida de Adán fue de novecientos
treinta años. Luego murió.
Set tenía ciento cinco años cuando engendró a Enós, 7 y vivió Set ochocientos siete años
6
después de haber engendrado a Enós, y tuvo hijos e hijas. 8 El total de los días de Set fue de
novecientos doce años. Luego murió.
Enós tenía noventa años cuando engendró a Quenán, 10 y vivió Enós después de haber
9
engendrado a Quenán ochocientos quince años, y engendró hijos e hijas. 11 El total de los días
de Enós fue de novecientos cinco años. Luego murió.
Quenán tenía setenta años cuando engendró a Mahalalel, 13 y vivió Quenán después de
12
haber engendrado a Mahalalel ochocientos cuarenta años, y engendró hijos e hijas. 14 El total
de los días de Quenán fue de novecientos diez años. Luego murió.
Mahalalel tenía sesenta y cinco años cuando engendró a Yéred, 16 y vivió Mahalalel
15
después de haber engendrado a Yéred ochocientos treinta años, y engendró hijos e hijas. 17 El
total de los días de Mahalalel fue de ochocientos noventa y cinco años. Luego murió.
Yéred tenía ciento sesenta y dos años cuando engendró a Henoc, 19 y vivió Yéred después
18
de haber engendrado a Henoc ochocientos años, y engendró hijos e hijas. 20 El total de los días
de Yéred fue de novecientos sesenta y dos años. Luego murió.
Henoc tenía sesenta y cinco años cuando engendró a Matusalén, 22 y caminó Henoc con
21
Dios después de haber engendrado a Matusalén trescientos años, y engendró hijos e hijas. 23 El
total de los días de Henoc fue de trescientos sesenta y cinco años. 24 Henoc caminó con Dios.
Después desapareció porque Dios se lo llevó.
Matusalén tenía ciento ochenta y siete años cuando engendró a Lamec, 26 y vivió
25
Matusalén después de haber engendrado a Lamec setecientos ochenta y dos años, y engendró
hijos e hijas. 27 El total de los días de Matusalén fue de novecientos sesenta y nueve años.
Luego murió.
Lamec tenía ciento ochenta y dos años cuando engendró un hijo, 29 y le puso por nombre
28
Noé, diciendo: «Éste nos consolará de nuestros trabajos y de la fatiga de nuestras manos en la
tierra que el Señor maldijo». 30 Vivió Lamec después de haber engendrado a Noé quinientos
noventa y cinco años, y engendró hijos e hijas. 31 El total de los días de Lamec fue de
setecientos setenta y siete años. Luego murió. 32 Noé tenía quinientos años cuando engendró a
Sem, Cam, y Jafet.
Propagación del mal sobre la tierra
6 1
Cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron
hijas, 2 los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron por
mujeres a las que más les gustaban de entre todas ellas. 3 Entonces dijo el Señor:
—No permanecerá siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que un ser mortal:
sus días serán ciento veinte años.
En aquellos días —y también después— había gigantes en la tierra, cuando los hijos de
4
Dios se unieron a las hijas de los hombres y ellas les dieron hijos; éstos fueron los héroes
famosos de antaño.
El Señor, al ver cuánto había crecido la maldad del hombre sobre la tierra, y que todos los
5
pensamientos de su corazón tendían siempre al mal, 6 se arrepintió de haber hecho al hombre
sobre la tierra, y se entristeció en el corazón. 7 Y dijo el Señor:
—Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado —desde los hombres hasta los
animales salvajes, los reptiles y las aves del cielo—, pues me pesa haberlos hecho.
8
Pero Noé halló gracia a los ojos del Señor.
III. Historia y descendencia de Noé
9
Ésta es la historia de Noé:
Noé fue un hombre justo e íntegro entre sus contemporáneos; él caminaba con Dios. 10 Noé
engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet. 11 Pero la tierra estaba corrompida ante Dios y se había
llenado de violencia. 12 Dios miró a la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque todo
mortal sobre la tierra llevaba una conducta depravada.
Anuncio del diluvio
13
Dijo Dios a Noé:
—He decidido poner fin a todo mortal, porque a causa de ellos la tierra se ha llenado de
violencia; por eso voy a exterminarlos de la tierra. 14 Hazte un arca de madera de ciprés; harás
en el arca diversos compartimentos y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. 15 Así has
de fabricarla: el arca tendrá trescientos codos de largo, cincuenta codos de ancho y treinta
codos de alto. 16 Abrirás unos tragaluces a un codo del techo, colocarás la puerta del arca en su
costado, y harás tres pisos. 17 Voy a traer el diluvio sobre la tierra para exterminar todo ser con
hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto hay en la tierra perecerá. 18 Contigo, en cambio, voy a
establecer mi alianza: entraréis en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos. 19
Meterás en el arca una pareja de todo ser vivo, de toda carne, para que sobrevivan contigo;
serán macho y hembra. 20 De cada especie de aves, de animales y de reptiles del suelo, de cada
una entrará una pareja contigo para que sobrevivan. 21 Tú mismo procúrate todo tipo de
alimento, y almacénalo para que os sirva de comida a ti y a ellos.
22
Noé hizo todo tal y como Dios le había ordenado.
7 El Señor dijo a Noé:
1
—Entra en el arca, tú y toda tu casa, porque he visto que eres el único justo ante mí en esta
generación. 2 De todos los animales puros tomarás siete parejas, macho y hembra; y de los
animales impuros, una pareja, macho y hembra. 3 También de las aves del cielo, siete parejas,
macho y hembra, para que sobreviva su descendencia sobre toda la faz de la tierra. 4 Porque
dentro de siete días yo haré que llueva sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta
noches, y exterminaré de la faz de la tierra todos los seres que hice.
Entrada en el arca
Noé hizo todo tal y como el Señor le había ordenado. 6 Noé tenía seiscientos años cuando
5
cayó el diluvio sobre la tierra. 7 Noé, por causa de las aguas del diluvio, entró en el arca; y con él
sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos. 8 De los animales puros y de los impuros, de las
aves y de todo lo que repta sobre la tierra, 9 entraron con Noé en el arca por parejas, macho y
hembra, como Dios había ordenado a Noé. 10 Al cabo de una semana, las aguas del diluvio
cayeron sobre la tierra.
El diluvio
En el año seiscientos de la vida de Noé, el segundo mes, el día diecisiete del mes, ese día,
11
irrumpieron todas las fuentes del abismo, y se abrieron las compuertas del cielo. 12 Estuvo
lloviendo sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
En aquel mismo día entraron en el arca Noé y sus hijos Sem, Cam y Jafet, su mujer, y las
13
tres mujeres de sus hijos; 14 ellos y los animales de cada especie: toda clase de ganado, de
reptiles que se mueven por la tierra, y de aves —todos los pájaros y seres alados—. 15 Entraron
con Noé en el arca parejas de todos los seres vivos. 16 E iban llegando, macho y hembra, de
todos ellos, y entraron, tal y como Dios se lo había ordenado a Noé.
Y el Señor cerró la puerta tras él.
Cuarenta días duró el diluvio sobre la tierra. Las aguas fueron creciendo y levantaron el
17
arca, de manera que se alzó por encima de la tierra. 18 Las aguas arreciaron y aumentaron
mucho sobre la tierra, pero el arca flotaba sobre la superficie de las aguas. 19 Más y más
crecieron las aguas sobre la tierra, de manera que todas las montañas quedaron cubiertas,
incluso las más altas que hay bajo el cielo. 20 Subieron las aguas quince codos por encima y
quedaron cubiertas las montañas. 21 Pereció todo ser que se mueve por la tierra: aves, ganados,
fieras, todos los seres que llenaban la tierra y toda la humanidad. 22 Todo lo que tenía algún
modo de respiración, todo cuanto existía en la tierra firme, murió. 23 Así el Señor exterminó
todos los seres que había sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles
y las aves del cielo: todo fue exterminado de la tierra; sólo quedaron Noé y los que estaban
con él en el arca. 24 Las aguas inundaron la tierra durante ciento cincuenta días.
Retirada de las aguas
8 Entonces Dios se acordó de Noé y de todos los animales y ganados que estaban con él en el
1
arca. Dios hizo soplar un viento sobre la tierra, de manera que las aguas decrecieron. 2 Se
cerraron, pues, las fuentes del abismo y las compuertas del cielo, y cesó la lluvia. 3 Poco a poco
las aguas se fueron retirando de la tierra, y al cabo de ciento cincuenta días, 4 habían
menguado. En el mes séptimo, el día diecisiete del mes, el arca se posó sobre los montes de
Ararat. 5 Las aguas siguieron menguando poco a poco hasta el mes décimo; y el día uno del mes
décimo se pudieron ver las cumbres de los montes.
Al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana que había hecho en el arca 7 y soltó un
6
cuervo; éste estuvo yendo y viniendo hasta que se secaron las aguas sobre la tierra. 8 Luego
soltó una paloma para ver si ya habían menguado las aguas sobre la faz de la tierra. 9 Pero la
paloma, al no hallar donde posar su pie, volvió a él, al arca, porque aún había agua sobre toda
la faz de la tierra; y él, extendiendo la mano, la recogió y la metió consigo en el arca. 10 Esperó
siete días más y volvió a soltar la paloma fuera del arca. 11 Al atardecer, la paloma regresó a él, y
traía en su pico una rama verde de olivo; por ello conoció Noé que las aguas habían disminuido
sobre la tierra. 12 Aún esperó otros siete días y soltó la paloma, que ya no volvió más a él.
Así pues, el año seiscientos uno, el día uno del primer mes, se secaron las aguas de
13
encima de la tierra. Noé retiró la cubierta del arca, miró y vio que la superficie de la tierra
estaba seca. 14 El mes segundo, el día veintisiete del mes, la tierra quedó seca del todo.
Salida del arca
15
Entonces habló Dios a Noé, y le dijo:
—Salid del arca, tú, y, contigo, tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos. 17 Saca todos
16
los animales de toda clase que están contigo: aves, ganados y todos los reptiles que se mueven
por la tierra. Que llenen la tierra y se multipliquen sobre ella.
18
Salió, pues, Noé, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.
También salieron del arca todos los animales: los ganados, las aves y los reptiles que se
19
mueven por la tierra, según sus familias.
Entonces construyó Noé un altar al Señor y, escogiendo de entre todos los ganados puros
20
y de todas las aves puras, ofreció holocaustos sobre el altar. 21 Al aspirar el Señor el suave
aroma, dijo en su corazón:
—No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre, pues la inclinación del corazón
humano es mala desde su juventud; y no volveré más a destruir a todos los seres vivos como
acabo de hacer.
22
»Sementera y siega,
frío y calor,
verano e invierno,
día y noche,
no cesarán
mientras dure la tierra.
Alianza de Dios con Noé
9 1
Dios bendijo a Noé y a sus hijos, diciéndoles:
—Creced, multiplicaos y llenad la tierra. 2 Que os tengan temor y miedo todos los animales de
la tierra, todas las aves del cielo, todo lo que repta por el suelo, y todos los peces del mar; todo
queda en vuestras manos. 3 Todo cuanto se mueve y tiene vida os servirá de alimento; lo
mismo que os di las hortalizas, todo os lo doy. 4 Únicamente no comeréis la carne con su vida,
es decir, su sangre. 5 Más aún, pediré cuentas de vuestra sangre y de vuestras vidas; se las
reclamaré a cualquier animal, y sobre todo, al hombre, a cualquier hermano suyo.
6
»Si uno derrama sangre de hombre,
otro hombre derramará su sangre;
porque a imagen de Dios
fue hecho el hombre.
7
»Vosotros, pues, creced y multiplicaos; diseminaos por la tierra y dominadla.
8
Dijo Dios a Noé y, con él, a sus hijos:
—He aquí que yo establezco mi alianza con vosotros y con vuestra descendencia; 10 con
9
todo ser vivo que esté con vosotros —aves, ganados y todos los animales de la tierra que os
acompañan—, con todo lo que ha salido del arca y con todos los vivientes de la tierra. 11
Establezco, pues, mi alianza con vosotros: nunca más será exterminada toda carne por las
aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.
12
Y añadió Dios:
—Ésta es la señal de la alianza que establezco entre vosotros y yo, y con todo ser vivo que
esté con vosotros, para generaciones perpetuas: 13 Pongo mi arco en las nubes, que servirá de
señal de la alianza entre la tierra y yo. 14 Cuando yo haga nublarse la tierra, aparecerá el arco en
las nubes, 15 y me acordaré de la alianza entre vosotros y yo, y con todo ser vivo, con toda
carne; y las aguas no serán ya más un diluvio que destruya toda carne. 16 En cuanto aparezca el
arco en las nubes, lo veré y me acordaré de la alianza eterna entre Dios y todo ser animado,
toda carne que hay sobre la tierra.
17
Dijo Dios a Noé:
—Ésta es la señal de la alianza que yo he establecido con todos los seres que hay sobre la
tierra.
Maldición de Canaán y bendición de Sem
Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de
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Canaán. 19 Estos tres fueron los hijos de Noé, y, a partir de ellos, se pobló toda la tierra.
Noé, que era labrador, fue el primero que plantó una viña. 21 Bebió del vino, se embriagó y
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se quedó desnudo dentro de su tienda. 22 Cam, el padre de Canaán, vio la desnudez de su padre
y, afuera, se lo contó a sus dos hermanos. 23 Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, se lo
echaron ambos al hombro, y andando de espaldas, con el rostro vuelto, cubrieron, sin verla, la
desnudez de su padre. 24 Cuando Noé despertó de su embriaguez y supo lo que le había hecho
su hijo menor, 25 exclamó:
—¡Maldito sea Canaán!
¡El más vil esclavo para sus hermanos!
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Y añadió:
—¡Bendito sea el Señor, Dios de Sem!
¡Que sea Canaán su esclavo!
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¡Dios engrandezca a Jafet!
¡Habite en las tiendas de Sem
y sea Canaán su esclavo!
Después del diluvio vivió Noé trescientos cincuenta años. 29 El total de los días de Noé fue
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de novecientos cincuenta años. Luego murió.
IV. Origen de los pueblos. La confusión de Babel
10 Ésta es la descendencia de los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, a quienes les nacieron hijos
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después del diluvio:
Descendientes de Jafet
Hijos de Jafet: Gómer, Magog, Maday, Yaván, Tubal, Mésec y Tirás. 3 Hijos de Gómer:
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Ascanaz, Rifat y Togarmá. 4 Hijos de Yaván: Elisá, Tarsis, Quitim y Dodanim. 5 Sus descendientes
fueron poblando las islas de los gentiles en sus diversos países, cada uno en su nación según su
lengua y linaje.
Descendientes de Cam
Hijos de Cam: Cus, Misraim, Put y Canaán. 7 Hijos de Cus: Sebá, Javilá, Sabtá, Ramá y
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Sabtecá. Hijos de Ramá: Sabá y Dedán.
Cus engendró a Nimrod, que fue el primero que alcanzó fama de aguerrido en la tierra. 9 Él
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fue un aguerrido cazador delante del Señor. Por eso se suele decir: «Como Nimrod, aguerrido
cazador delante del Señor». 10 Al principio formaban parte de su reino Babel, Érec, Acar y Calné,
en el país de Sinar. 11 De este país salió Asur, que edificó Nínive, Rejobot-Ir, Cálaj 12 y Resen,
entre Nínive y Cálaj: aquélla es la gran ciudad.
Misraim engendró a los luditas, anamitas, lehabitas, naftujitas,
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patrusitas, caslujitas y
caftoritas, de donde proceden los filisteos.
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Canaán engendró a Sidón, su primogénito, y a Het; 16 al jebuseo, al amorreo y al guirgaseo,
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al jeveo, al arqueo y al sineo; 18 al arvadeo, al semareo y al jamateo. Más tarde se dispersaron
las estirpes cananeas. 19 El territorio de los cananeos abarcaba desde Sidón, en dirección a
Guerar, hasta Gaza; y en dirección a Sodoma, Gomorra, Admá y Seboim, hasta Lasa.
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Hasta aquí, los hijos de Cam, según sus linajes y lenguas, por sus países y naciones.
Descendientes de Sem
También le nacieron hijos a Sem, antepasado de todos los hijos de Éber y hermano mayor
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de Jafet. 22 Hijos de Sem: Elam, Asur, Arpacsad, Lud y Aram. 23 Hijos de Aram: Us, Jul, Guéter y
Mas.
Arpacsad engendró a Sélaj, y Sélaj engendró a Éber. 25 A Éber le nacieron dos hijos: uno se
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llamaba Péleg porque en sus días se dividió la tierra; su hermano se llamaba Yoctán. 26 Yoctán
engendró a Almodad, Sélef, Jesarmávet, Yéraj, 27 Adoram, Uzal, Diclá, 28 Obal, Abimael, Sebá, 29
Ofir, Javilá y Yobab. Todos éstos fueron los hijos de Yoctán. 30 Ellos habitaron desde Mesá, en
dirección a Sefar, hasta los montes de oriente.
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Hasta aquí, los hijos de Sem, según sus linajes y lenguas, por sus países y naciones.
Éstos son los linajes de los hijos de Noé, según sus genealogías y naciones. A partir de
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ellos se extendieron los pueblos por la tierra después del diluvio.
La confusión de lenguas: Babel
11 Por aquel entonces toda la tierra hablaba una sola lengua y con las mismas palabras. 2 Al
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desplazarse desde oriente encontraron una vega en el país de Sinar y se establecieron allí. 3
Entonces se dijeron unos a otros:
—¡Vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego!
De esta forma, los ladrillos les servían de piedras y el asfalto de argamasa.
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Luego dijeron:
—¡Vamos a edificarnos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo! Así nos
haremos famosos, para no dispersarnos por toda la faz de la tierra.
Bajó el Señor a ver la ciudad y la torre que los hijos de los hombres estaban edificando; 6 y
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dijo el Señor:
—Forman un solo pueblo, con una misma lengua para todos, y esto es sólo el comienzo de
su obra; ahora no les será imposible nada de lo que intenten hacer. 7 ¡Bajemos y confundamos
ahí mismo su lengua, para que ya no se entiendan unos a otros!
De esta manera, desde allí el Señor los dispersó por toda la faz de la tierra, y dejaron de
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construir la ciudad. 9 Por eso se la denominó Babel, porque allí el Señor confundió la lengua de
toda la tierra, y desde allí el Señor los dispersó por toda la faz de la tierra.
V. Los semitas
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Ésta es la descendencia de Sem:
Cuando Sem tenía cien años, engendró a Arpacsad, dos años después del diluvio. 11 Después
de engendrar a Arpacsad, Sem vivió quinientos años, y engendró hijos e hijas.
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Arpacsad tenía treinta y cinco años cuando engendró a Sélaj. 13 Después de engendrar a
Sélaj, Arpacsad vivió todavía cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.
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A la edad de treinta años, Sélaj engendró a Éber. 15 Después de engendrar a Éber, Sélaj
vivió todavía cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.
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A la edad de treinta y cuatro años, Éber engendró a Péleg. 17 Después de nacer Péleg, Éber
vivió todavía otros cuatrocientos treinta años, y engendró hijos e hijas.
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A la edad de treinta años, Péleg engendró a Reú. 19 Después de engendrar a Reú, Péleg
vivió todavía doscientos nueve años, y engendró hijos e hijas.
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A la edad de treinta y dos años, Reú engendró a Serug. 21 Después de engendrar a Serug,
Reú vivió todavía doscientos siete años, y engendró hijos e hijas.
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A la edad de treinta años, Serug engendró a Najor. 23 Después de engendrar a Najor, Serug
vivió todavía doscientos años, y engendró hijos e hijas.
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A la edad de veintinueve años, Najor engendró a Téraj. 25 Después de engendrar a Téraj,
Najor vivió otros ciento diecinueve años, y engendró hijos e hijas.
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A la edad de setenta años, Téraj engendró a Abrán, Najor y Arán.
VI. Familia e historia de Abrahán
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Ésta es la descendencia de Téraj:
Téraj engendró a Abrán, Najor y Arán. Arán engendró a Lot. 28 Arán murió antes que su
padre Téraj, en su país natal, Ur de los caldeos. 29 Abrán y Najor tomaron esposa. La mujer de
Abrán se llamaba Saray; y la mujer de Najor, Milcá, hija de Arán, el padre de Milcá y de Yiscá. 30
Saray era estéril; no tenía hijos.
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Téraj tomó a su hijo Abrán, a su nieto Lot, hijo de Arán, y a su nuera Saray, la mujer de su
hijo Abrán, y salieron juntos de Ur de los Caldeos, para ir a la tierra de Canaán. Llegaron hasta
Jarán y se establecieron allí.
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Los días de Téraj fueron doscientos cinco años; y murió en Jarán.