0% encontró este documento útil (0 votos)
52 vistas11 páginas

Oralidad Pulsaciones Cuenteros

Cuenteros y oralidad
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
52 vistas11 páginas

Oralidad Pulsaciones Cuenteros

Cuenteros y oralidad
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
LAS : PULSACIONES DE LA ORALIDAD De cuenteros, escritores, encantamientos y otras variaciones La espera del siglo XxI Jermén Argueta* La oralidad es un hecho eminentemente comunicacional y nos da cuenta de la conciencia e identidad cultural de los pueblos sembrados sobre la tierra. José Mania BUENAVENTURA *Antroptogoy narradr de events Coletivo Memory Vida Cota, A. 1 surcos en lo real y lo imaginario. No quieren ser silencio 0 a oralidad pulsa el presente y el porvenir, y nos traslada, bajo Ia sospecha de la remembranza, al pac sado, Es en el acto de | donde nace Ia identidad cultural de los individuos y de los pueblos. De esta forma -podemos desler a cerdumbre para de- ‘ir que Ia oralidad, como acontecimien- _| 0 eminentemente ‘comunicacional, nos retine para compartir Ia memoria, la tra- dicion, a identidad, lo esttico lo atisti- 0, lo imaginario y lo mégico-maravilloso, En ella también se nutre la historia, las tradiciones festivas y costumbristas, Ia poesia, el canto, la narracion oral y, para no dejar resquicios, todas las artes. :Al- guien puede dudar que Ia meditacion para la creatividad artistic, esti cimenta- da en el cavilar con el lenguaje? Por otro lado, es bueno sefialar, que sélo la palabra, la palabra que viene del fondo de la verdad, es la que garantiza la ‘ohesién de los grupos sociales y comuni- tarios; nos acerca con los otros de la comunidad o del barrio. Esti en fo mejor del ser humano —vale parte de esta reite- racién—; en la poesia, el canto, en los mitos y leyendas, en la solidaridad, mas ain, en el hecho amoroso; todo. Ella, en un amplio sentido fraternal, congrega a Ja gente para compartir. (Dicen que el drama y Ia intriga crecen mas en la sole- | dad de la vida) specie humana esti perdiendo la bal, sales de lo qu la puede sitar ta palabra. La pronuncia pero Ta niega, no le sale desde dentro, como verdadera. Lis] | mascaras del hombre son también las| mfscaras con las que quiere cubrir su, Jenguaje. = La palabra nace con el espiritu creativo de fo humano. Las cosas que ve el hombre las nombra y aprende a amarlas y a respetarlas. Y ahi, en lo mas hondo de la historia, la palabra crece y se va constru- yendo para ser ritual y acercar a los hhombres de Ia tierra con ta divinizacion del cosmos. ¥ ahi, en lo mes profundo del y olvido alma, Ia palabra cura los mismos males Oratidad y Cultura del alma e infinitamente los del cuerpo. Yen el andar de la especie humana, la palabra va lenando la vida de canto, mitos y narraciones encantadas. Y todo esto lava guardando en su memoria para que 1a palabra vieja siga juntande'a los hombres, a veces para bien a veces para equivocarse, Pero la palabra viea est ahi, | en el centro del escenario, como terapia colectiva, como salvacin de las pasiones encontradas. ay iHlacia dénde vamos? La vida es incier- ta. El porvenir a veces depende de los hombres, pero en varios acontecimientos el ser humano no puede tejer su futuro, se le va de las manos. Futuro que no es* promisorio dada la ausencia persistente en los valores espirituales y artisticos del hombre. Esto no es una queja, més bien tun recordatorio para que cada uno de los que nos interesamos por la oralidad la revaloremos para darle luz a ln vida Decia mi abuelo Félix que “los que no hablan pueden ser taimados.., hay que desconfiar de ellos”. Pero mi abuela Cleo- tilde terciaba: ‘pero hay otros que hablan mucho, a es0s hay que mirarlos alos ojos para ver si su palabra es buena” « gow BI signo escrito y la oralidad ala escritura se eleva y distancia de la palabra hablada? Bajo esta especulacién hhay que decir que la escritura, consigna- cién de la palabra en el espacio, extiende Ja potencialidad del lenguaje casi ilimita- damente. Sin embargo, en todos los ma- ravillosos mundos que descubre Ia escri- tura, todavia le es inherente y en ellos vive la palabra hablada. Todos los textos escritos tienen que estar relacionados, directa o indirectamente, con el ambiente ‘natural del lenguaje, para transmitir sus significados. “Leer” un texto quiere decir convertirlo en sonidos, en voz alta o en Ja imaginacién, silaba por silaba en la Jectura lenta 0 a grandes rasgos rapida, Acostumbrada, en las culturas altamente Oralidad y Cultura tecnolégicas, la escritura nunca puede prescindir de la oralidad, mas bien con ella se reproduce y se dimensiona a otros horizontes del quehacer cultural. La expresi6n oral es capaz de existir, y (asi siempre ha existido, sin ninguna es- critura en absoluto; empero, ‘nunca ha habido escritura sin oralidad”, diria Wal- ter J. Ong, uno de los primeros estudiosos {del tema. Lo que si es cierto, es que a pesar de las raices orales de toda la articu lacién verbal, el anslisis cientifico, hasta ahora, se ha’ preocupado de la oralidad ‘como un fenémeno muy parcial de la vida humana. L- Wale Ia pena resaltar que este nuevo abordamiento de la oralidad, dentro de las sociedades donde la imagen visual se hace preponderante, ha abierto caminos para que los comunicélogos, politicos, so- cidlogos, periodistas, lingiistas, sicélogos, antropélogos, maestros, artistas y promo- tores culturales busquen nuevas formas y ruevas perspectivas para observar nues- tra realidad. Los lindes del pasado, presente y porvenir £ a gral cuando se expres ene so ‘piiblico, su mercado lingtistico. Pero en unisentido mas amplio podemos decir que tl'ser: hamané'vesté: condenado« Suu menos voces del silencio y en Ia esfera actistica del lenguaje. :Y por qué esta aseveracién of ella Porgue el hombre vive mis el | pasado y el futuro que el presente. Y en stas dos roe u mens es su mente ssh 4 pronta psu liga eee tiene un tiempo manele ae El a olatiza a veces sin_percibirlo. EI pasado se reconstruye con los eslabo- nes al akcance de la palabra que rememo- hee titmpas dele a weet f ray reinventa. El futuro, también se teje . pero no se extinguicron, Tt como ciclos que vienen para convivios sociales y festivos; son los proyectos y las sorpresas por vivir. pasado y el futuro son los tiempos len el que el ser humano habla y piensa, yen ellos se ocupa y reflexiona, especula, teoriza, sueiia, desea, teme, sufre y, en todo esto fluye, de manera lenta, el verbo, la oraidad toda Bl ser humano conoce poco de su pa- sado, por eso crea los mitos origen, la oralidad por excelencia. Estos mitos se hhan construido con la palabra que se iransmite de generacién en generacién Bl mito se cristaliza con la voz que corre. Los dioses de todas las culturas Iegaron ~perseverando— con la oralidad de los chamanes, profetas, iluminados y elegidos que cortieron la voz: es el len- suaje del ritual, de la reverencia y lo {imasinaro. La obsesién de la palabra Ya hemos dicho que fa oralidad tiene que ver con el poder expresivo y comunt cacional de la palabra hablada, la conver- sacién cotidiana, lo estético. iene que ver con el narrador de hechos y sucesos con- temporaineos, chistes, anécdotas, pero hoy debemos ir por Ia estafeta del estudio profundo que nos podra llevar, entre otros temas, a las razones de la perseverancia y terquedad de los pueblos que sufrieron un coloniaje por defender sus tradiciones y reivindicar su lengua de origen como una forma de identidad. Hoy, Natalio Hern dez, nuevo tlacuilo, escritor en lengua indigena, habla sobre eso: Pienso que nuestros pueblos han preservado ¥¥ defendido su palabra de todos los embat deb cxstellanizacin que han suri d Scat miss ny tm ios sotiaes y nats en donde sobrevivi nuestra pala: bra cerca de $00 afios... Nuestra lenguas se/ is pins Ae Sepa ve Los oradores profesionales buscan ‘memorizar sus textos de oratoria: ef narrador oral no, Porque aun cuando retiene en su memoria to fundamental del relato, cuando cuenta, las ‘imagenes se bifurcan por a relacion de intercambio comunica ional que mantione con el priblico 12 Todos los pueblos han tenido sus los han sido impres- cindibles para ransmitir la ‘memoria real y fantastica de comunidades or eso que dignificaria ha significado, para ‘muchos de nosotros, como volver hablar. La oralidad secundaria Y otros gozos También debemos hablar de la oralidad secundaria, que se refiere, dirfa el mismo Walter J. Ong, a la presencia y accion de los medios de comunicacién (radio, cine, Video, televisién). Este tipo de oralidad secundaria, de igual forma, nos lleva a los profesionistas ~aqui estarfan muchos lo- ‘eatores, oradores, declamadores~ que responden mas a la escritura, al signo escrito; en él se basan para reproducir el enguaje. Esta situacién de Ia escritura aunada a la presencia de los medios elec- trénicos que utiizan la palabra nos levan de manera constante a la oralidad secun- daria. Hoy muchas de las comunidades, antes recOnditas y perdidas entre la natu- raleza, estin siendo conectadas por los medios de comunicacién; la oralidad se- ‘cundaria cambia usos v costumbres cultu- rales en los pueblos de todos los conti- nentes. Por otro lado hay que agregar que la palabra esti presente, de una u otra for- ‘ma, en Ia vida humana, Se puede prescin- dir de muchas cosas en nuestra cotidiani- dad y nuestros goz0s lidicos, pero no del acto donde est presente el lenguaje. Las ciencias sociales y humanas no pueden prescindir ~en su investigacién, eercicio y exposici6n-, del lenguaje humano. Asi ‘vemos que la oralidad se encuentra pre- sente y se asocia con rituales mAgicos, con ‘miisica y canto, con artes escénicas, con el ocio y el juego, con carnavales, fiestas y reuniones, con ceremonias mortuorias, teligiosas, con el trabajo y la vida cotidia- ‘na, La oralidad aparece en actos humanos que vale la pena sospechar de ellos, para atenderlos; en el fliteo, la sensualidad y en el acto amoroso. Aqui no podemos dejar escapar al suefto y el cavilarsilen- cioso. La gente utiliza su lenguaje en el Oratidad y Cultura transcurrir de su. pensamiento: es una plética consigo mismo, La soledad es el monélogo para enfrentar externamente la vida o aislarse de ella. Pero vayamos a otro tema, Una revaloracién cultural de Ia oralidad Si, mucha gente cuenta en el planeta, y cuentan mas en los lugares donde la palabra es raiz y fantasia para contarla. Son las venas abiertas, parafraseando a Eduardo Galeano, que muestran los mun- dos reales y encantados que resisten en fnuestras culturas, no quieren desapare cer. Son los pueblos que no se pueden sustraer de la cultura magica que cultivan. Esta ¢s una invitacion a la aventura del espiritu que hay que seguir explorando cen el siglo xxl Pero vayamos a la palabra sin rego- deos. Actualmente en los paises de habla hispana, grupos de narradores ora- Jes —cuenteros, cuentacuentos, mentiro- 505, juglares, narradores orales escéni cos— fortalecen y enriquecen Ia memoria colectiva. Han realizado festivales nacio- nales, iberoamericanos e internacionales en Venezuela, Colombia, Guba, Islas Ca- narias, Espafta, Argentina, México Los narradores orales quieren contar, ser vo2, hablar de sus raices milenarias y de su tradici6n oral y escrita: ellos son palabra viva abriendo surcos en lo real ¥ lo imaginario, No quieren ser silencio y olvido. En América, estos profesionales del ar- te de la palabra, y muchos investigadores, hhan vuelto la mirada a nuestras tradicio- nes milenarias, a la cultura popular con todo su marasmo fantastico, picaresco, sensual, Han vuelto la mirada al pasado leno de memoria; esencia de nuestra identidad cultural No hay duda de que los multiples labe- rintos del lenguaje vuelven una vez mis por sus fueros, asumiendo de nuevo, en 4d Oralidad y Cultura varios paises, el sitio privilegiado que le corresponde. Si, en las puertas del nuevo milenio estamos viviendo una revalora- cin cultural de Ia oralidad. Estos tiempos nos obligan a prepa- rarnos, por otro lado, para apreciar el significado del lenguaje hablado frente al signo escrito y el mundo de la televisin, la radio, los videos y toda la densidad de In iconosfera de ta imagen. En este inten- to, el de la revaloracién del lenguaje, se hallan los narradores orales que euentan sucesos, mitos, leyendas y cuentos en varias partes del mundo. Los narradores de cuentos Nadie puede negar el encanto de los cuentos. La gente ha cambiado su forma de vida cuando tes han contado relatos, leyenclas, mitos, anéedotas. Los cuentos fnacen como una seduecién magica y al calor de la fogata, en la sobremesa o en cualquier foro, crece el ritual de ta pala- bra prodigiosa Ante esto uno puede especular y pen- sar: iqué seria del ser humano si los relatos y los cuentos no existieran? :Qué hharfan las seftoras, los sefiores, los niflos, los jvenes y los viejos sin lo fantis- tico y lo maravilloso de lo imaginario? Esto sélo es una especulacién porque, afortunadamente, la oralidad en un hecho. “social: ¥ por mucho que la gente esté conectada o enajenada con la televisién, tiene que intercambiar ideas, sucesos, re- latos, imigenes, en fin, tiene mucho qué contar Ia lucha con los medios audiovisuales los que aislan al hombre del hombre mismo es dura. Pero el deseo de comu- nicar, despertando Ia imagineria, se afe- ra para cubrir los vacfos de fa vida. Sélo Ja palabra y la significacion de los cuentos es capaz de Hlenarla. Muchos escrtores saben de esto y son adoradores de la vieja voz que escucha- ron y que se anidé en su memoria, Histo- 13 rias, anéedotas, sucesos, leyendas, mitos, consejas y refranes son parte imprescin- dible de su equipaje. Varios cultivaron dos oficios: el de es- critores -en la soledad de las hojas blan- cas-, y el de narradores orales. Dos cami- nos: no excluye a la gente para que brote la palabra escrita, y el otro suma y une a través de palabra viva. Por ejemiplo, a Octavio Paz le place rememorar los relatos escuchados en su niiiez. Varias veces se le ha escu- chado hablar de su casa —Ia del viejo barrio de Mixcoac— con jardin y una hermosa higuera. Y desde ese arbol, con sts hojas de manos extendidas, comen- ta que podia tocar todo el universo. Y ahi, en esa casa entrafable, recibia los testimonios amenos y pasionales de fami- liares: el abuelo hablaba de tas vicisk- tudes del porfirito; su padre le hacia volar fa imaginacién con los sucesos de la Revolucién Mexicana; y “el mantel olia a pélvora’ Con el poeta de Libertad bajo palabra, hay que destizar fa certidumbre: no hay que darle campo al olvido porque mata Jas alegrias, las nostalgias y las fascinacio- nes antiguas. Juan Rulfo, por otro lado, levanta sus vyuelos mas allé de Ia celebridad como literato, y desnuda sus historias y andares por las tierras jaliscenses y muestra Ia querencia que le tenia a su tio Celerino, 4 quien recuerda como un buen bebedor de vino, pero sobre todo, como el que le sembr6 la pasién por lo magico y sobre- natural del campo mexicano. Al tfo lo record6 siempre con un pro- fundo carifio: “siempre que tbamos del pueblo a su casa o de su casa al rancho que tenia, él me iba platicando historias, Y no sélo iba a titular los cuentos de Mano en llamas como los Guentos del tio Celerino, sino que dejé de escribir el dia que se murié”, Cuando fa muerte Mega, se revalora al que se va, y més si éste deja sus gratas ‘ocurrencias e invenciones fantasticas en la estructura cereacional del lenguaje, diria el sociélogo “francés Gilbert Durand, nos leva aun Jardin de las imagenes Bn la época anterior a ta imprenta, of adiestra- ‘miento de ta ‘memoria ~ era de extraordina- ria importancia 14 las mentes abiertas y receptivas del nifio ‘6 adolescente. Juan Rulfo encontré una ‘enorme veta para escribir lo que le plati- ‘aba el tio: “era muy mentiroso... lo que ‘me dijo eran puras mentiras" Con Rulfo confirmamos que los menti- rosas no hacen daiio cuando sus relatos no llevan mala fe o dolo, sino que son los encargados dle ennoblecer el cosmos que nos rodea y encantar a la gente que los eseucha. os escritores consagrados siempre re- sgresaran a revalorar lo que les contaron, Varios de ellos evocan con avider su vida de nifios entre las calles, casas nuevas y Viejas, charcos y sorpresas que salian de a boca de los adultos y de los viejos Jairo Botero, narrador oral escénico colombiano, comenta lo que él y sus paisanos valoran y aprecian de Gabriel Garefa Marquez: Mira hermano, cuando nuestro puisano rec bi6 el Premio Nobel de Literatura dijo: “Yo cuento lo que mi padre y mi abuclo me contaron que fue lx historia de nuestros pueblos"... A Gabriel lo consideramos el uentero mayor, porque pars nosotros es un ‘cuentero. Antes que escrito es un conversa dor. fs una persona que surge y viene de tuna extraccidn pobre, de una familia nume- rosa que fo end de historias. lo que hace el autor de Cien afios de ‘Soledad, es desarrollar todo el proceso de la Jmaginaciin, de esa oralidad que esti latien do en todos tos pueblos de América... Por ‘0 lo queremos; aunque viva més con uste: des en México, La madre de todas las musas En la época anterior a la imprenta, el adiestramiento de la memoria era de extraordinaria importancia. La organiza- cidn de tas imagenes hubo de involu- crar a la mente como un todo. En esos tiempos de la humanidad, sin auxiliarles tecnol6gicos y electrdnicos, se desarro- Oralidad y Cultura llaron muy diversas téenicas para memo- rizar. Los archivos se refugiaban en la mente. Mnemésyne —la memoria, decian los ‘riegos, es la madre de todas las musas: se le veneraba por su gran apoyo a la creatividad. Bllos, inventores dg muchas artes, también crearon el arte de impri- mir en la _mente lugares © imagenes contemporineas a su época (Frances A, Yates, El arle de la memoria). Aunque vale la inquietud resaltar que antes del signo escrituristico, los mitos cosmogénicos exigian un buen adiestra- miento de la recordacién: lo que no era solo privilegio de la antigua Grecia, sino de todas las culturas que han vivido, sin exclusién, sus etapas primarias en la ora lidad. Asi, la historia de ta educacién de esta facultad humana sigue siendo una priori dad, y mas en este fin de milenio donde la gente vive prolongadas vacaciones en el olvido, sin identidad de raiz Por eso, al narrador oral de todos los tiempos siempre le ha interesado la me- moria, De ella se sirve, pero va mas alla de sus limites y la trasciende en lo mégico de Ia imaginacién, Los oratdores profesionales buscan me- ‘morizar sus textos de oratoria; el narrador oral no, porque aun cuando retiene en su memoria lo fundamental del relato, cuan- do cuenta, las imagenes se bifurcan por ka relacién de intercambio comunicacional ‘que mantiene con el piiblico. Un cuento narrado se convierte en tantos cuentos ‘como piiblico haya: cada quien imagina su cuento con sus aromas, colores, persona- jes, sensaciones. Aqui diria el poeta y dramaturgo Francisco Garzén Géspedes: 1a narracién oral es un acto de comuni- caci6n, con el pico y no para el publico, Inicia un proceso de interaccién en el cual emite un mensaje y recibe respuesta, por lo que no sélo informa sino que communica, pues influye y es influido de inmediato en el instante mismo de narrar. Oralidad y Cultura Desde los viejos tiempos ‘Todos los pueblos han tenido sus cuente- 10s, Bllos han sido imprescindibles para transmitir la memoria real y fantistica de sus comunidades. Nadie se puede image nar el surgimiento de todas las culturas sin sus narradores orales; sustento de la vida y de la relacién arménica con la naturaleza, protectores de los lugares san- tos y preservadores de In vor de los viejos y de los dioses. Hoy, como arte contem- pordneo, son los que guardan la memoria, fomentan la lectura y han Hevado este arte al plano de fa escena artistica. B1 oficio mas viejo del mundo Str un narrador de cuentos es tener el fuego de Prometeo en las manos y sem brarlo en las aguas cristalinas de los rios y los mares encrestados con chaneques y sirenas. Es viajar dentro de un torbellino de polvos cerquita del Paricutin; es encon- trar sapos en el camino que satan para dar besos en los labios de ka doncella no tan doncella; es recordar que Caperucita fue seducida y devorada por el lobo; es arrancar los alientos a las huellas de los viejos que descansan en el camino, a ta espera de que el sortilegio una a los hombres muertos a la vida viva. Si, de la vor de los cuenteros sale el canto del caracol para hacer danzar a ‘duendes, demonios, santos, locas, podero- 50s, y ninfas. Si de la voz de los cuenteros surge el conjuro que desaparece el espiri- tu del mundo moderno; tan racional que llama irracional a los relatos sobrenatura- les y fantistico. En este fin de siglo, el cuentero es uno de los mas nobles seres de este pedacito de tierra redonda suspendida en el gran universo: es ef contempordneo dador de a-vida. Bajo su imaginerfa, deposita ante Ja mirada de todos los lugares mas remo- tos y recénditos del planeta; es un ser maravilloso que regala encantamiento y 15 magia por la voz y la mirada, Es el que nos lleva a los viajes infinitos y no pide ‘visas ni pasaporte y menos sabe de fron- {eras porque sus cuentos e historias tras- cienden las lineas imaginarias que ponen Jos hombres para separarse. Eilos son la fiesta de la palabra convo- candlo todos os tiempos por los lenguajes de todo su cuerpo. Son los hombres del ritual y asu alrededor brota el primer arte eseénico (antes que el teatro, la danza, la pantomima) que los une. Es el primer arte escénico —origen— que se desenvuelve solo y en contacto intimo con sts escena- rios congénitos o circunstanciales. Vivir vidas distintas Mario Vargas Llosa el polémico escritor peruano— es una de las personas maravi- lladas por el contador de historias, y comenta en un articulo escrito hace varios meses en Londres y reproducido en va- ros peri6dicos dle América fan antigua como el lenguaje debe ser esta propensin, lade contar y escuchar cuentos, que en todas las culturas aparece y a todas colorea con un matiz propio. Se trata de una necesidad antes que de una mera diversi. Una necesidad que tiene que ver, sin duda, con la mis humana (y la mis imposible) dc las vocaciones: la de salir de sf mismo y de la realidad como la de vivir vidas distintas ala propia, Gracias a los dioses, el oficio ms viejo del mundo subsiste aunque sea con la ‘mirada recelosa de los managers masifi- cadores de imagenes y malos programas telovisivos. Tiempos de penitencia. Vivimos una “objetivizaci6n” del espiritu que asola las relaciones humanas. El hombre ha queda- do seducido a mero receptor de image- nes, Vive cautivo bajo el slogan de que se vale por lo que se consume materialmen- te y responde a los estimulos de la mare- 1a oralidad pulsa eb presente y el porvenir, y Nos traslada, bajo la sospecha de Ja remem- branza, la pasado Bs bueno senalar, que sélo la ‘palabra, la palabra que tiene det fondo de la verdad, es la que ‘garantiza ta cohesion de Jos grupos sociales y comunitarios 16 jada informativa de los medios de comu- nicacién. Esto es lo irracional de la men- talidad occidental; la que se aleja del espiritu creativo por un espiritu cautivo, En el camino Hevan los fardos de su pesar, se estén quedando solos. No se puede seguir liquidando, de manera im- pune, los relatos antiguos y maravillosos que nacieron en su tierra EI patrimonio de lo imaginario La estructura creacional del lenguaje, di ria el socilogo francés Gilbert Durand, nos leva a un jardin de las imagenes. Ir, con esta perspectiva, en busca de un inventario de lo imaginario en nuestras raices’de varias nacionalidades, es una labor ardua pero necesaria. Buscar esos grandes conjuntos plurales de imégenes en constelaciones, en enjambres cosmol6- gicos, en poemas o en mitos, permite encontrar libertades en el espiritu huma- ‘no, Lo imaginario es, pues, ese conjunto de imagenes y de relaciones de imagenes que constituye el capital del homo sa- [piens y se nos aparece como el gran denominador donde se sittian todos los procedimientos de la mente humana. Cuando escuchamos hablar de la leyen- da de Ia Llorona que camina por montes, calles, vecindades y pueblos sabemos que s parte de nuestra cultura. Mitos, leyen- das, sucesos, historias de muertos y apa- recidos son parte de un patrimonio que no quiere desaparecer. Una penitencia que heredamos La mentalidad occidental también ha sido |i mentalidad colonizadora y quiere se- ‘guir domeriando lo imaginario en los Continentes ajenos al suyo. No somos pesimistas, pero vale la pena sefialar que en todas las naciones se han enquistado los imitadores y sibditos de las ideas vacuas del “progreso y civilizacién” occi- Oralidad y Cultura dental, En el pecado se Hleva la penite ellos son entes que no se reconocen en sus raices milenarias. Son fragiles porque no tienen memoria de sus culturas ances- trales, Los relatos en Ios tiempos Varios cuentos que se transmiten de gene- raci6n en generacién son vestigios vivien- tes de un pensamiento del que parecemos muy alejados, pero no; es0s vestigios or les nos transportan al reino de la fantasia, nos conectan al mundo fluido de mental dades ancestrales y nos introducen al am: biente de seres extraordinarios que solo son posibles en esos mundos La narracién oral ha actualizado los “fantasmas universales’. Bs una invitacién, ala aventura del espiritu que constituye Ja comprensién, sin prejuicios, del dean. bular existencial individual y colectivo. En cella hay un interés por el canto, el grito, la queja de los nombres y los conjuntos sociales de lo imaginario, Con Jacques Le Goff podemos decir que en los relatos maravillosos, lo maravilloso no es evasi6n sino realizacin, Mas allé del placer, de la curiosidad, de todas las ‘emociones que nos procuran las narracio- nes, los relatos, los cuentos y las leyendas; mas alli de la necesidad de distraccion, de olvido, de vivir sensaciones agradables Y misteriosas, el fin real del viaje de los relatos, de este viaje maravilloso-es una exploracién més completa de la reali- dad. Si, de nuestra realidad, la que se construye mas del pasado que del presen- te, La que se construye més en el imagi nario de cada ser humano, Y hoy, si usted se encuentra con un narrador oral -Ikimese cuentero, cuenta- cuentos, narrador oral escénico, trovador, mentiroso, merolico, juglar-, déjese sedu- cir con sus cuentos, con esa gran esperan- za de reencantar’ nuestro univers0. Le aseguramos que no se refugiara en la ignorancia sino aumentara su saber. Oralidad y Cultura Y para que lo agrio, la hiel y la soledad no se nos vaya al fondo del coraz6n: ¢ cuentos prefiere? Sobrenaturales, er6ti- os, de humor o fantisticos? Cualquiera le hara reconocer que el mundo nece- sita respirar mids suefios, fantasia, sen- swalidad, libertad y cuentos. Comparta Ja vida con los que revaloran y engrande- cen el oficio mis viejo del mundo: los cuenteros, Hoy, para terminar, muchas cosas se le hhan escapado de las manos al homo sapiens; como la televisin, diria el inves tigador espaol Jestis Gonzilez, que ha adquirido su propia I6gica interna y h terminado por escapar al control de s creador. Al homo sapiens, también se le esta escapando la vida en una individualidad aeticads y Ix vikenciaiiomaiespertieag! cotidiano. Y si la oralidad pulsa el presente y el futuro y promueve y motiva el ence tro con el pasado, entonces hay que dar- nos Ja oportunidad de reencontrarnos con ella, con su significacin real y sim: boica La oralidad puede ser una buena posi- bilidad de convivencia con los otros y de alejarnos de las penitencias de fin de nilenio Esta es la espera del siglo xxi Bibliografia Barthes, Roland, Lo obviv » lo obluso, Ima ‘gones, gestas, voces, Bd. Paids, Barcelon 192, Durand, Gilbert, Las estructuras antropoldgi cas de lo imaginario, bd. Taurus, Madrid, 1981 inkéléviteh, Vlad rrimiento, lo. serio, 1989. Le Goff, Jacques, Lo maravilloso yo cotidia no en ef occidente medieval, Ea. Gedisa, Barcelona, 1986. Monsonyi, Esteban, Revista Oralidad, aim, 2, Unesco, 1990, Ong, Walter J., Oralidad y literatura, ve México, 1987. Paz, Octavio, Conjunciones disyunciones, a, México fo, Juan, “Los libros tienen It palabra’, en Gucela, nim, 16, Conacalta, México, 1992 Vargas Llosa, Mario, “Erase una ver", unomiisuno, México, 1991 Yates, Frances A., fare de la memoria, td Taurus, Madrid, 1974. a aventura, of abw Bd, Taurus, Madrid, Ru 17 L ta ahs esata Jos ‘ices DIRECTORIO Oralidad y Cultura Colectivo Memoria y Vida Cotidiana, A.C. Coordinacion Jermain Argueta y Ernesto Licona V, Tipografia Emilio Cano R. Edicion Ernesto Licona V. Fotos de portada: Femando Sénchez Camacho* Paola Stefani" Jermén Argueta * (Archivo fotogrético de la ENAH) © Colectivo Memoria ¥ Vida Cotiiana, AC. Ediciones Regina 402-42, Cob. Centro Tel 709.6958 México, DF. Oratidad y Cultura. La tdentidad, la memoria, lo estitico y lo maravilloso, se werminé de Imprimir en el mes de noviembre de 1994, en la ciudad de México, DE. 1a edicién estuvo al edad de Jermain Argueta

También podría gustarte