COHERENCIA TEXTUAL: DEIXIS, ANÁFORA Y CATÁFORA.
LA PROGRESIÓN TEMÁTICA
La coherencia textual es la propiedad por la cual un texto se organiza globalmente
para la transmisión de un sentido. Esta propiedad, que facilita la unidad textual, consiste en
seleccionar y organizar la información que el hablante quiere transmitir para que pueda ser
percibida de forma clara y precisa por el receptor.
La coherencia textual no se halla simplemente en la sucesión lineal de los
enunciados, sino que se busca en una ordenación jerárquica; tiene, pues, una
orientación pluridimensional. Al plantearnos qué es la coherencia textual, no es suficiente
señalar las relaciones que deben existir entre las unidades lingüísticas que representan
superficialmente el texto, sino que será necesario considerar el proceso total desde la
intención comunicativa misma del hablante hasta las estructuras lingüísticas en que se
manifiesta esa intención.
Es un fenómeno pragmático, esto es, corresponde a ese plan global que sirve de
expansión de las intenciones comunicativa, y consta de las siguientes fases:
El hablante debe tener una intención comunicativa.
El hablante debe desarrollar un plan global que le permitirá conseguir que
tenga éxito su texto, es decir, que cumpla su función comunicativa.
El hablante debe realizar las operaciones necesarias para expresar
verbalmente ese plan global, de manera que, a través de las estructuras superficiales, el
oyente sea capaz de reconstruir o identificar la intención comunicativa inicial.
A la lingüística del texto le interesa fundamentalmente la producción del texto, es
decir, la perspectiva del hablante, de ahí que sea fundamental el concepto de coherencia.
La organización del sentido textual puede analizarse concibiéndose el texto como un
producto o como un proceso.
1. Reglas
Todo texto bien construido ha de seguir las reglas siguientes:
a) Regla de repetición: es necesario que la mayor parte de las proposiciones
se encadenen tomando como soporte la repetición de unos elementos base. A partir de la
referencia (anáfora, catáfora), la elipsis y la articulación tema-rema.
b) Regla de progresión: es necesario que su desarrollo se produzca con una
aportación constante de nueva información. Mediante la articulación tema-rema y los
conectores textuales.
c) Regla de no-contradicción: es necesario que no se introduzca ningún
elemento semántico que contradiga un contenido establecido anteriormente, de forma
explícita o supuesta.
d) Regla de relación: es necesario que los hechos a los que se refiere estén
relacionados con el mundo real o imaginario representado. A través de conectores y
deícticos.
Estas reglas tienen una correspondencia directa con los elementos de cohesión que
se tratarán en el tema siguiente. Excepto la regla de no contradicción, que consiste la
ausencia de rasgo alguno.
2. Elementos propios de la coherencia
2.1. La identidad referencial
Se trata de un procedimiento con el que se alude a algo ya mencionado en el texto.
Esta función la desempeñan los pronombres, los determinantes, los adverbios y las
proformas léxicas (palabras comodín). Se pueden distinguir tres tipos:
2.1.1. Anáfora: Consiste en reproducir el significado de un elemento que ha aparecido
anteriormente: El Papa visitará Brasil. Hoy lo anuncia la prensa. (El pronombre lo
hace referencia a todo lo mencionado anteriormente).
2.1.2. Catáfora: Consiste en anticipar, generalmente mediante el uso de pronombres,
algo que va a decirse a continuación: Te lo advierto otra vez más: entrena, si quieres
obtener un buen puesto. (Ese lo anticipa lo que dirá después).
2.1.3. Palabras-comodín: Se trata de vocablos cuyo significado es tan amplio que
pueden sustituir a un número elevado de palabras; por ello su grado de precisión es
mínimo. En realidad, se trata de super hiperónimos (sustitutos universales). Son comodines
los sustantivos cosa, chisme, persona y los verbos hacer, tener, pasar, suceder. Ejemplo:
Tengo muchas cosas que hacer: he de salir con mi hermana a comprar, luego he
quedado con mis amigas y, a última hora, iré al supermercado.
2.2 La deixis
Es un procedimiento que nos permite localizar en un texto tanto las personas,
objetos y acontecimientos como las circunstancias espacio-temporales. Se pueden
distinguir tres modalidades: de persona, de lugar y de tiempo.
2.2.1. Deixis personal: designa las distintas voces o personas que intervienen en el
discurso:
- Emisor → individual (yo) o colectivo (nosotros/nosotras)
- Destinatario → individual (tú/usted) o colectivo (vosotros / ustedes)
- 3.ª persona individual (él/ella) o colectiva (ellos/ellas)
Esta designación puede ser explícita (a través de los pronombres personales) o
implícita (a través de las desinencias de persona de los verbos).
2.2.2. Deixis espacial: señala los lugares o espacios que ocupan las personas y objetos
del texto. Esta función identificadora la realizan:
- Los demostrativos (este/ese/aquel) y los adverbios de lugar (aquí/allí/ahí) que muestran el
grado de proximidad o lejanía de las personas y los objetos con respecto al yo de la
enunciación.
- Los localizadores espaciales (dentro/fuera, encima/debajo, arriba/abajo, delante/detrás,
cerca/lejos, a la derecha/a la izquierda), que sitúan de forma más precisa los objetos y a las
personas en relación con el yo.
- Los verbos de movimiento → ir/venir y llevar/traer, que indican el desplazamiento de
personas y objetos desde un punto cualquiera del espacio en dirección al yo (venir/traer) o
a la inversa (ir/llevar).
2.2.3. Deixis temporal: sitúa a las personas y los acontecimientos en el tiempo. Esta
representación se realiza mediante los correspondientes marcadores temporales y tiempos
verbales. La función de los marcadores temporales es doble:
o localizan la acción verbal en el tiempo, ya sea con respecto al momento preciso
de la enunciación (hoy, ayer, anteayer, mañana, pasado mañana…), ya sea con relación a
otro punto de referencia (entonces, en aquel momento, antes, después…).
o indican la naturaleza de la acción verbal, que puede ser:
- Instantánea o puntual → de repente, de pronto…
- Habitual → a menudo, de vez en cuando, Continua → una semana, dos años, durante el
verano…
- Incoativa → desde la niñez, desde entonces, desde aquel momento…
- Terminativa → hasta que nació su hermano, hasta que murió…
Los tiempos verbales señalan el momento (presente, pasado o futuro) en que se
desarrolla la acción.
3. La progresión temática
La información contenida en un texto se organiza en torno a elementos conocidos (tema) y
elementos nuevos (rema). Con la concatenación de tema y rema el discurso fluye de forma
espontánea y natural, sin fracturas en la cadena informativa del texto. Básicamente pueden
distinguirse cuatro patrones de progresión temática. Veámoslo:
3.1. Progresión lineal
Se produce un riguroso encadenamiento de la información conocida con la nueva: así, el
rema de una unidad informativa pasa a ser el tema siguiente. Este modelo es el que predomina en
los textos narrativos. T1 → R1 → T2 → R2 → T3…
3.2. Progresión de tema constante
El elemento conocido o tema está presenta de forma continuada en las nuevas
informaciones que se van añadiendo. Es el modelo más frecuente en textos descriptivos y
expositivo-argumentativos.
T → R1 → R2 → R3 → R4
3.3. Progresión de temas derivados
El elemento conocido o tema se desglosa en una serie de subtemas. Esta secuencia
informativa no es ajena, como en el caso anterior, a los discursos prescriptivos y
expositivo-argumentativos. T → T1 → T2 → T3 → T4…
3.4. Progresión de tema convergente
El elemento conocido o tema es el resultado de la confluencia de varias
informaciones parciales. De este modo, el rema viene a coincidir con la conclusión. Este
esquema suele estar presente en todas las modalidades textuales.