ENNIO MORRICONE
ELISA VEGAS ROLDÁN
ÍNDICE
ÍNDICE............................................................................................................................................ 2
INTRODUCCIÓN ............................................................................................................................. 2
BIOGRAFÍA ..................................................................................................................................... 3
PRIMEROS AÑOS Y ESTUDIOS ................................................................................................... 3
INICIO DE SU CARRERA PROFESIONAL ...................................................................................... 4
COMPOSICIÓN DE BANDAS SONORAS ...................................................................................... 5
PREMIOS, FAMILIA Y MUERTE................................................................................................... 7
ANÁLISIS DE BANDAS SONORAS ................................................................................................... 9
ONCE UPON A TIME IN THE WEST ............................................................................................ 9
LA MISIÓN ............................................................................................................................... 10
BIBLIOGRAFÍA .............................................................................................................................. 11
INTRODUCCIÓN
Ennio Morricone (10 de noviembre de 1928 – 6 de julio de 2020) es un
compositor y director de orquesta italiano. Su repertorio incluye la música para
más de quinientas películas y canciones. Sus piezas sensacionales y enfáticas, junto
con su capacidad para escribir música para casi cualquier tipo de género, son las
razones por las que es considerado como uno de los mejores compositores de cine
de todos los tiempos.
BIOGRAFÍA
PRIMEROS AÑOS Y ESTUDIOS
Ennio Morricone nació en la capital italiana el 10 de noviembre de 1928. Vivió
durante su infancia en el bohemio barrio romano de Trastevere siendo el más
mayor de sus cuatro hermanos en una familia de clase media, donde vivió durante
mucho tiempo sin penurias pero también sin lujos. Era hijo de Libera, ama de casa
que posteriormente puso un pequeño taller de costura, y Mario, trompetista
profesional. El pequeño Ennio aprendió enseguida a tocar el instrumento de su
padre, y cuentan que a los 6 años ya interpretaba sus propias composiciones,
dejando claro que tenía un talento natural para inventar nuevas melodías. A los 9
entró en la Academia Nacional de Santa Cecilia, una de las más antiguas
instituciones musicales del mundo.
Por aquel entonces se hizo muy amigo en el colegio de otro niño, Sergio Leone,
quien tendría mucho que ver en su futuro profesional. Ambos habían nacido con
pocos días de diferencia, estaban destinados a seguir la profesión de sus
respectivos padres (Leone era hijo del director de cine mudo Vincenzo Leone, que
firmaba como Roberto Roberti) y jugaban a menudo en la calle.
Con sólo diez años, y tras foguearse en la orquestina aficionada de Constantino
Ferri, Morricone se matriculó en el Conservatorio de Santa Cecilia para estudiar
trompeta bajo la égida de Umberto Semproni, y tres años más tarde fue escogido
entre otros estudiantes jóvenes para formar parte de la orquesta de la institución,
con la que realizó una gira por el Véneto bajo la dirección de Carlo Zecchi.
En 1943, viendo las impresionantes dotes de Ennio Morricone para la armonía, el
profesor Roberto Caggiano lo animó a iniciar seriamente los estudios de esta
disciplina. Al completar el curso en sólo seis meses, le sugirió que encaminase su
formación hacia la composición. Esto fue lo que hizo al año siguiente, al estudiar
con Carlo G. Gerofano y Antonio Ferdinandi.
El director Alberto Flamini lo escogió como segundo trompa para su orquestina, en
la que doblaba las líneas del primer trompeta, que no era otro que Mario
Morricone, su propio padre. Con esta formación se acostumbró a los escenarios
profesionales, tocando en diversos hoteles de Roma para las tropas americanas
establecidas en territorio italiano.
Corren los duros años de la II Guerra Mundial y pasa hambre, como la mayoría de
sus conciudadanos de Roma, si bien el músico siempre ha declarado que las
penurias de esta época han sido su mayor fuente de inspiración a la hora de
componer sus mejores partituras. Terminada la contienda, en 1946, recibe el
diploma de trompeta, y posteriormente otro en instrumentación para orquesta.
INICIO DE SU CARRERA PROFESIONAL
Después de obtener el título de trompetista, inició su carrera como compositor,
dedicándose particularmente a la música vocal y de cámara. Su producción “culta”
abarca piezas corales, lied, música incidental y de cámara. Durante la década de
1950 completó su formación compositiva de la mano del gran Goffredo Petrassi. En
1955 comenzó a arreglar música para películas, actividad que interrumpió por su
servicio militar. Un año después se casó con Maria Travia, y al siguiente tuvo a su
primer hijo, Marco.
En el cine comenzó como 'negro' en títulos como Muerte de un amigo, que
oficialmente firmó Mario Nascimbene. Aparece por primera vez en los títulos de
crédito en El federal, una comedia de poco fuste protagonizada por Ugo Tognazzi y
dirigida por Luciano Salce, con el que colaboraría en esta época en varios trabajos
similares. "Mis primeros filmes fueron comedias ligeras que requerían partituras
muy simples, un género que nunca abandoné cuando empecé a trabajar en títulos
más importantes con grandes directores", recuerda el músico.
En 1958 aceptó un empleo como asistente de dirección para la RAI, pero el primer
día de trabajo abandonó. En lugar de eso, y todavía influido por el vanguardismo
de su maestro Petrassi, se matriculó en un seminario impartido por John Cage en
Darm-stadt. El dinero venía de un lado bien distinto: sus arreglos para series de
televisión.
COMPOSICIÓN DE BANDAS SONORAS
Es difícil imaginar qué hubiera sido de la posterior carrera de Morricone si las
circunstancias lo hubieran convertido en otro de los compositores italianos de
vanguardia (como Luciano Berio y Luigi Nono) que triunfaron en el entorno de
Darmstadt durante la década de 1960. Pero la historia quiso que en 1961, el mismo
año en que nació su hija Alessandra, compusiera su primera banda sonora para el
cine.
Se trataba de la música para el filme Il Federale, de Luciano Salce. En 1964
comenzaron sus colaboraciones para Bernardo Bertolucci y Sergio Leone.
Curiosamente, fue el cine de este último el que le dio fama: la pegadiza melodía
de Por un puñado de dólares le reportó una inmensa popularidad y un montón de
nuevos encargos: Pier Paolo Pasolini y Gillo Pontecorvo, entre otros, reclamaron
sus servicios. Al mismo tiempo, formaba parte del Gruppo Internazionale
d’Improvvisazione.
La creciente actividad cinematográfica le haría abandonar a finales de la década la
faceta “culta” de su producción, sobre todo a raíz del estruendoso éxito de la
música para El bueno, el feo y el malo (1966), de Sergio Leone. La fórmula de
Morricone era tan sencilla como efectiva: orquestaciones poco densas, pero con un
sonido seco y transparente que años más tarde inspiraría a muchas bandas de
rock, temas que se clavaban inmediatamente en la memoria del oyente, y un
enorme respeto por la trama y los personajes del filme. Músico de gran intuición,
Morricone dejaba “hablar a la historia” y huía de divismos de autor. No olvidemos
que una curiosa teoría de Morricone es la de que la música de una score no
pertenece al compositor, sino al filme: “Lo que prima es la necesidad de la historia
que cuenta la película”.
Empieza a destacar cuando compone música para los dramas El éxito, de Mauro
Morassi, con Vittorio Gassman y Jean-Louis Trintignant, y sobre todo Antes de la
revolución, de Bernardo Bertolucci, elegante composición aparentemente simple,
pero tan intensa que presagiaba que Ennio Morricone iba a dar mucho que hablar.
Por esta época, el italiano triunfa con sus arreglos musicales firmados con
pseudónimo, como el de Pastures of Plenty, para el cantante folk americano Peter
Tevis. También compone para cantantes pop, como en el caso de Ogni volta, tema
que popularizó Paul Anka tras participar con él en el Festival de San Remo, y Se
telefoneando, cantado por Mina, que arrasó.
Desde entonces, Morricone se convirtió en el compositor oficial del Spaghetti
western, con títulos como Una pistola para Ringo, Yo soy la revolución, Mi nombre es
ninguno o Siete pistolas para los Mac Gregor. En este género destaca su trabajo
para Cara a cara (1967), de Sergio Sollima, donde aplica una fórmula que le da
excelentes resultados, comienza con sonidos básicos y naturales en solitario,
incorpora la percusión, y finalmente toca toda la orquesta en pleno.
Hasta los años 70, Ennio Morricone se resiste a salir de Italia, donde trabaja con los
mejores cineastas, como Pier Paolo Pasolini (Las mil y una noches, Saló o Los 120
días de Sodoma), Bernardo Bertolucci (Novecento, otra de sus grandes
partituras, La luna) o Mauro Bolognini (La herencia Ferramonti). A finales de la
década empieza a participar en producciones internacionales, tras componer un
capítulo de Espacio: 1999. Le sigue Exorcista II, El hereje, Orca, la ballena asesina
y Días del cielo, de Terrence Malick.
En los 80 se prodiga en producciones internacionales como El guerrero
rojo, Frenético, Corazones de hierro, Creadores de sombras y sobre todo Los
intocable s de Eliot y La misión, donde se supera a sí mismo. En 1988 su música fue
uno de los factores clave de que Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore, se
convirtiera en uno de los mayores éxitos del cine italiano, y de que ganara el Oscar
a la mejor película de habla no inglesa.
PREMIOS, FAMILIA Y MUERTE
Después de veinte años de una actividad monstruosa, lo que implicaba una
producción de calidad harto desigual, en 1983 se convirtió en miembro del Consejo
de Administración de la asociación Nuova Consonanza, dedicada a la música
contemporánea, y redujo drásticamente su producción para el cine. A pesar de ello,
tuvo tiempo de firmar en 1984 la que muchos consideran su mejor partitura: la
banda sonora de Érase una vez en América, el último filme de su amigo Sergio
Leone.
En 1986 fue nominado al Oscar por la banda sonora de La misión, de Azahara
Seller, pero sorprendentemente tampoco se lo llevó, una decisión por parte de los
miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias de Hollywood que siempre le
resultaría incomprensible. Dos años más tarde volvió a quedarse a las puertas de la
gloria con una tercera nominación por Los intocables de Elliot Ness, de Brian de
Palma. Aún volvería a ser nominado en otras dos ocasiones: en 1992, por Bugsy, de
Barry Levinson y en 2001, por Malena, de Giuseppe Tornatore. Esta reticencia
siempre se ha interpretado como un voto de castigo de la crítica estadounidense
por la actitud de un artista de reconocida militancia europeísta.
Volcado hacia finales de la década de 1980 y la primera mitad de la década de 1990
en su producción culta, Morricone recibió un auténtico rosario de premios,
homenajes y reconocimientos en forma de programaciones y ciclos de conciertos a
lo largo y ancho de toda la geografía italiana. La culminación fue la concesión, por
iniciativa del primer ministro Oscar Luigi Scalfaro, del título de Commendatore
dell’Ordine Al Merito della Reppublica Italiana en 1995.
Sorprendentemente, en la edición de los Oscar de 2007, Ennio Morricone recibió
por fin una estatuilla por parte de la Academia, en reconocimiento a su inmensa
carrera. Un premio que llegó cuando Morricone ya no lo necesitaba, pero que,
según reconoció, “finalmente me lo quedaré”.
Casado en 1958 con Maria Travia, el maestro tiene cuatro hijos, Marco, Alessandra,
Giovanni Morricone (que se dedicaría a la realización cinematográfica) y Andrea
Morricone, el único que ha seguido sus pasos como director de orquesta y
compositor para películas como Capturing the Friedmans y Liberty Heights. Su
esposa ha colaborado en algunas composiciones como letrista, por ejemplo se
encargó de los textos en latín de La misión, uno de sus mejores trabajos.
Morricone, que siguió trabajando al ritmo que le apetecía para el cine y la
televisión, fue siempre un personaje de trato difícil, seco y hostil con la prensa e
implacable con el diletantismo. Aseguraba no comprender el éxito de su música,
que atribuía a la claridad temática y a la simplicidad armónica de muchas de sus
composiciones, y afirmaba estar convencido de que no volvería a trabajar jamás en
Estados Unidos. Crítico con todos los sectores, incluidos los de su medio, su mismo
método de trabajo apuntaba a sus carencias: “como los realizadores no saben
demasiado de música, preparo siempre tres orquestaciones diferentes para mis
temas”.
Morricone falleció en Roma el 6 de julio de 2020 en el hospital policlínico de la
Universidad Campus Biomédico, a los noventa y un años, a consecuencia de las
complicaciones producidas por una fractura de fémur tras sufrir una caída en su
casa varios días antes.
ANÁLISIS DE BANDAS SONORAS
ONCE UPON A TIME IN THE WEST
Once Upon a Time in the West se trata del tema principal de la banda sonora de la
película “Hasta que llegó su hora”
Diseñada como música para ser escuchada, el concepto de esta banda sonora se
basa en dos pilares: por un lado en la melodía, como elemento primordial del
edificio sonoro que construye Morricone, y por otro los personajes, a los que se le
asocia estas melodías y que son realmente arquetipos, personajes característicos
del cine en general y del western en particular.
La música ocupa en esta película un lugar muy destacado, por lo que raramente se
la encuentra en un plano lejano, como música de fondo.
Al ser una banda sonora basada en leitmotivs, hay una importantísima
determinación de la música y de sus materiales en función del argumento.
Morricone es además bastante respetuoso con el plan trazado, siendo muy pocos
los momentos en que se sale de éste.
Con respecto al aspecto melódico, es evidente que es el elemento que domina
sobre el resto: Morricone no trabaja en profundidad aspectos rítmicos : no altera la
rítmica lenta y cadenciosa diseñada por Leone, sino que se une a ella, reforzandola
incluso, y las sincronías son mínimas (la música se escribió antes del rodaje, por lo
que Morricone no tenía referencias visuales).
Los bloques de carácter exclusivamente armónicos son breves y secundarios, y la
armonía general de la música es simple y funcional.
La tímbrica, sin bien no es simple, tampoco es excesivamente variada: podemos
dividir los instrumentos más destacados en dos grupos: los orquestales, es decir
cuerdas, algunos metales, el clave, etc. junto a los que aparecen las voces y algunas
percusiones, como campanas, etc., y otros como la guitarra -a veces eléctrica, a
veces acústica-, el banjo, la armónica, los silbidos y también diversas percusiones.
Los dos grupos tienen tendencia a aparecer separados, aunque algunas veces se
fusionan en función del argumento.
LA MISIÓN
La banda sonora realizada para la película de la misión consta de una orquesta
sinfónica, con un oboe que destaca durante toda la composición. Se trata de una
obra tonal, con numerosos matices y dinámicas, y de gran complejidad rítmica.
La BSO consta de cuatro temas que son ejes de toda la progresión musical del disco
("Falls", "Penance", "Gabriel’s Oboe" y "Guaraní").
"Falls", el tema de las cataratas, refleja la profundidad de campo en que transcurre
la acción; es la banda sonora de una naturaleza inquebrantable, poseedora de un
poder sin estridencias y que todo lo envuelve, como la misma selva, como un
vapor. Morricone, que es muy dado a revisar temas anteriores en sus temas
nuevos, autotributa en este fragmento su música para El desierto de los tártaros.
"Penance" es el tema de la constricción, de la culpa con que Mendoza (Robert de
Niro) carga en su particular descenso (aunque en realidad sea una ascensión) a los
infiernos. En este caso, la música autotributada corresponde a Novecento.
"Gabriel’s Oboe", tenida por tema principal de La Misión, tiene una falsa apariencia
barroca. Morricone decide aparcar la belleza lírica de un Adagio de Marcello y
recurrir al folklore mestizo de los temas religiosos con los que los misioneros
desembarcaron en Iberoamérica y que los sincopados sonidos indígenas acabaron
por reconquistar.
Rebosante de sonoridades étnicas, "Guaraní" marca el compás rítmico de la BSO a
modo de estrofa e imprime velocidad en secuencias de acción, como la persecución
del río o las emboscadas selváticas. En otra escena, un hermano jesuita subraya
cómo el padre Gabriel se sirve de la música para someter a los indígenas. “Si en vez
de un oboe tuviera una orquesta, hubiera podido someter a todo el continente”,
responde el interfecto.
Toda la banda sonora se alimenta de estos cuatro temas, a excepción
de "Brothers" (tema intimista al estilo de Cinema Paradiso) y "Carlotta" (mujer,
traición, celos evocados por una guitarra española con acordes de conspiración).
BIBLIOGRAFÍA
BANDAS SONORAS:
[Link] LA MISIÓN
[Link] ÉRASE UNA VEZ EL OESTE
BIOGRAFÍA:
[Link]
bueno-el-malo-y-el-feo-y-los-odiosos-ochos/
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
inmortal/[Link]
[Link]
[Link]
upon-a-time-in-the-west-part-3-of-3-the-frankharmonica-theme/