Mundo Rural Romano Entre Túria I Palancia
Mundo Rural Romano Entre Túria I Palancia
por
RAFAEL PÉREZ MÍNGUEZ
Por
RAFAEL PÉREZ MÍNGUEZ
VALENCIA
2006
I-X INICIO 19/4/07 18:13 Página IV
ISSN 1989-540
S E R I E D E T R A B A J O S VA R I O S
Núm. 106
Foto portada: Vista de la villa romana de l’Horta Vella (Bétera). Foto J. M. Burriel.
Esta publicación constituye parte de la Tesis Doctoral del autor, dirigida por el Dr. J. J. Seguí Marco. La tesis fue presentada en la Facultat
de Geografia i Història de la Universitat de València en 2004, ante el siguiente tribunal:
Dr. D. Antonio Beltrán Martínez (), presidente.
Dr. D. José Remesal Rodríguez, vocal.
Dr. D. Juan José Ferrer Maestro, vocal.
Dr. D. Rafael Ramos Fernández, vocal.
Dra. Dª. Mª Paz García-Gelabert Pérez, secretaria.
I.S.B.N.: 84-7795-429-1
Depósito Legal: V-4190-2006
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A mi esposa e hijas
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ÍNDICE
Presentación .................................................................................................................................................................................. 1
Capítulo III. La agricultura romana en Hispania y en la zona de nuestro estudio. Las centuriaciones y su distribución
territorial en tierras valencianas. Los sistemas de regadío. Los acueductos-canales. Ganadería, caza y pesca .................. 23
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IV.1. Introducción...................................................................................................................................................................... 39
IV.2. Estudio de las villas romanas en la zona de nuestro trabajo ............................................................................................ 41
IV.2.1. La Via Augusta ...................................................................................................................................................... 41
IV.2.2. La Via Saguntum-Caesaraugusta .......................................................................................................................... 41
IV.2.3. Camino Saguntum-Grau Vell ................................................................................................................................ 42
IV.2.4. La Via Saguntum-Edeta ........................................................................................................................................ 42
IV.2.5. La Via Edeta-Valentia ............................................................................................................................................ 43
IV.2.6. La Via Edeta-Alcublas-Bejís-Barracas .................................................................................................................. 44
IV.2.7. El Camino de La Calderona .................................................................................................................................. 45
IV.2.8. El Camino de La Comediana ................................................................................................................................ 46
IV.2.9. El Paso de Alcalá .................................................................................................................................................. 46
IV.2.10. Otros pasos por La Calderona.............................................................................................................................. 46
IV.2.11. El Camino de Olocau .......................................................................................................................................... 46
IV.2.12. El Camino de La Yesa.......................................................................................................................................... 46
IV.2.13. El Camino Viejo de Casinos ................................................................................................................................ 47
IV.2.14. El Camino de Abanillas ...................................................................................................................................... 47
IV.2.15. El Camino Viejo de Chelva.................................................................................................................................. 48
IV.2.16. La comunicación de Edeta con Pedralba-Bugarra-Gestalgar .............................................................................. 49
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Apéndices........................................................................................................................................................................................ 119
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PRESENTACIÓN
El porqué de este estudio obedece a la necesidad de cubrir el rela- pueda ser fructífero. Por lo tanto, el fin fundamental de este trabajo es
tivo abandono en que se encuentra todo lo relacionado con el mundo dar a conocer, aunque no con la profundidad deseable por falta de ex-
de las villas romanas en estas comarcas. L. Abad, en un trabajo sobre cavaciones, el mundo de las villas romanas de este territorio. Desea-
la arqueología romana en la Comunidad Valenciana, afirma que: “La mos que revele las grandes posibilidades que aún existen para extraer
arqueología romana del País Valenciano se encuentra en un nivel ba- mucha información sobre el mundo rural romano valenciano.
jo en relación con otros periodos culturales y bastante por debajo del Como ya hemos dicho, no ha existido en la Comunidad Valen-
nivel medio -ya de por sí muy poco elevado- de la arqueología roma- ciana un gran interés por el estudio del mundo romano. Una de las
na en la Península Ibérica” (Abad, 1985, p. 374). Se han realizado nu- instituciones dedicada desde hace años a los estudios arqueológicos
merosos trabajos sobre aspectos del mundo romano en Valencia, Llí- valencianos ha sido el S.I.P. de Valencia pero, por diversas circuns-
ria, Sagunto, etc., pero no abarcan el tema de las villas. Excepto la ex- tancias, centró sus investigaciones principalmente hacia la Prehis-
cavación que se está llevando a cabo en L’Horta Vella de Bétera, no toria y hacia la Cultura Ibérica, siendo su máximo representante en
hay ninguna otra villa de estas comarcas cuya investigación se en- este apartado D. Fletcher, director que fue durante muchos años de
cuentre en dicha fase, y apenas tenemos memoria de la villa de El la misma. Con referencia a lo anterior, I. Ballester, fundador del
Pouaig, lugar de hallazgo del famoso mosaico de las “Nueve Musas”, S.I.P., escribe a principios de 1928 al secretario de la Diputación de
o de la de El Villar o Puig Cebolla, notable por la riqueza de sus ma- Valencia, cómo las limitaciones económicas aconsejaban centrar
teriales, por desgracia hoy desaparecidos. Excepto por estos dos ca- los esfuerzos en excavar lo “prehistórico”, frente a lo oneroso que
sos, el mundo romano de la zona de nuestro estudio es un perfecto suponía excavar lo “arqueológico” (Martí Oliver, 1992, p. 18, 19).
desconocido. Sin embargo, lo cierto es que dentro de esta amplia zo- Así, de las excavaciones relacionadas con el mundo romano apenas
na se ha trabajado mucho en la comarca del Valle del Palancia, sobre podemos destacar las realizadas en el horno cerámico de La Carga-
todo en lo que respecta a las prospecciones, si bien es verdad que que- dora (Olocau), en el Pla de l’Arc (Llíria), o el hallazgo de la villa
da mucho por hacer. Por lo que se refiere a la comarca de l’Horta Nord romana de El Reguero (Pedralba) (De Pedro y Juan, 2003, p. 22,
presenta el grave problema del intenso trabajo agrícola, junto con las 23). Este abandono de los estudios romanos lo podemos observar
numerosas urbanizaciones, que han hecho desaparecer más de una vi- igualmente en las publicaciones del S.I.P. En la revista Archivo de
lla. En la zona del Camp de Túria, si bien se ha investigado mucho, Prehistoria Levantina (A.P.L.), cuyo primer número se publica en
los trabajos se han centrado principalmente en la Cultura Ibérica, sien- el año 1929, hemos de esperar hasta el número V (1954) para en-
do numerosos los yacimientos de este periodo que han sido excava- contrar un artículo, firmado por A. Balil, referente al mundo roma-
dos. Finalmente, la comarca que parece más prometedora es la de Los no.1 Igualmente, la Serie de Trabajos Varios, publicada por la mis-
Serranos que goza de la gran ventaja, por ahora, de no estar excesiva- ma Institución desde 1937, muestra la misma tónica, ya que no in-
mente urbanizada y en la que, además, el número de villas conocido cluye ninguna monografía sobre esta temática hasta la publicación
es muy elevado, por lo que cabe esperar que su estudio en un futuro en 1970 (¡33 años después!) del trabajo de G. Martín y D. Serres ti-
1
A. P. L. V, p. 251-273.
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tulado La factoría pesquera de la Punta de l’Arenal y otros restos ra), la Torre Baix (Vila Joiosa), la Illeta dels Banyets (El Campe-
romanos de Jávea (Alicante),2 a la que más tarde siguió otra mono- llo), etc. (Arasa, 2003b, p. 163-166).
grafía sobre Játiva romana3 y también algunos otros artículos sobre Volviendo al área de nuestro trabajo, los problemas encontrados
el mundo romano, dedicados sobre todo a Sagunto y su entorno, co- para la realización del presente estudio han sido numerosos. La ca-
mo los de S. Bru y Vidal, publicados en el A.P.L.4 El mayor interés si inexistencia de villas excavadas metódica y científicamente nos
por este tema corresponde al Departamento de Prehistoria y Arqueo- ha obligado a recurrir, para determinar la cronología, al estudio de
logía de la Universitat de València a partir de la década de 1960, en la cerámica y de otros restos materiales aparecidos superficialmen-
cuyos Papeles del Laboratorio de Arqueología de Valencia, dentro te. Una de las villas que por su riqueza de materiales podría haber
de los ocho primeros números, encontramos tres dedicados al mun- aportado una gran información sobre este interesante mundo, la de
do romano.5 Otra revista, Lucentum, publicada por la Universidad de El Villar o Puig Cebolla, de El Puig, cuyos mosaicos, mármoles, es-
Alicante, contiene también desde sus primeros números artículos so- tatuas y capiteles, entre otros materiales, estaban depositados en el
bre el mundo romano.6 Al igual que sucede en el caso de los Cua- Museo Diocesano Valentino, sufrieron un saqueo durante la Guerra
dernos de Prehistoria y Arqueología Castellonenses (C.P.A.C.), de la Independencia, encontrándose hoy en día en paradero desco-
también desde sus inicios se inclinan hacia este tipo de investiga- nocido (Pla, 1976, p. 197). A. Valcárcel hace una relación de los
ción,7 como la realizada tempranamente en la villa de Benicató (Nu- principales restos aparecidos en dicha villa, siendo dibujados por A.
les, Castellón) (Esteve, 1956, s/p ; Olaria y Gusi, 1977, p. 101-144). Delgado (Valcárcel, 1852, p. 81-86). Otro aspecto a tener en cuenta
Y lo mismo cabe decir de la revista Arse, editada por el Centro Ar- con referencia a los materiales encontrados en estos yacimientos ar-
queológico Saguntino, que dedica gran parte de su atención a estos queológicos, es la práctica que han seguido algunos investigadores,
estudios.8 Podemos destacar por último el trabajo realizado por G. sobre todo en tiempos pretéritos, al desdeñar todo material que no
Martín, que lleva como título “Materiales romanos de las coleccio- tuviera unas determinadas características “artísticas”. Así, ha sido
nes del Museo de Prehistoria de Valencia (Antiguos fondos I)”, que escaso el interés por materiales como la cerámica, restos de fauna y
recoge la presencia de materiales romanos en las distintas comarcas otros, que nos hubieran podido dar mucha información, mientras la
de la Comunidad Valenciana (Martín Ávila, 1992, p. 411-441). atención prioritaria se dirigía hacia aquellos objetos más vistosos y
Este pobre panorama parece haber cambiado actualmente. Por museables, como mármoles, mosaicos, monedas, estatuas o ele-
lo que se refiere a la provincia de Valencia, J. M. Martínez García mentos arquitectónicos.
excavó durante tres campañas (1987-1990), la villa romana de Els A todo ello hemos de sumar los problemas específicos de nues-
Horts (Vallada); desde hace unos años se está excavando por Gar- tros yacimientos arqueológicos: el gran movimiento de tierras que
cía-Gelabert la villa de l’Hort de Pepica, en Catarroja,9 y por Jimé- ha supuesto la transformación de secano a regadío, así como los
nez Salvador y Burriel Alberich, la villa de l’Horta Vella, en Béte- trabajos realizados para el cambio de cultivo, como por ejemplo el
ra, cuyos resultados están inéditos por encontrarse en fase de exca- arranque de algarrobos para sustituirlos por almendros, han acarre-
vación (Jiménez, 2003, p. 230-232). Recientemente ha aparecido ado numerosas destrucciones. El empleo de maquinaria agrícola
un magnífico mosaico en la excavación de la villa de la Font de moderna muy potente, que remueve no sólo la capa de tierra super-
Mussa, en Benifaió, que se encuentra expuesto en el Museo de ficial, como hacían antiguamente los arados tirados por caballería,
Prehistoria de Valencia. Descubierto durante las obras de canaliza- cuya labor no pasaba de los 20-30 cm, sino que ahora la tierra re-
ción del gas natural, mide 4’25 x 5’50 m y ocupa una superficie de movida alcanza mucha mayor profundidad, con el inevitable dete-
unos 21 m2. Es bícromo, conservándose del medallón central un rioro de los restos de las villas. A este aspecto, L. Abad escribe:
tercio aproximadamente. En él parece representarse la boca de una “...se está produciendo una intensa destrucción de villas y estable-
cueva en la que una loba cuida a Rómulo y Remo, en el momento cimientos romanos, al emplearse cada vez con más frecuencia ma-
en que es descubierta por el pastor Fástulo, por lo que se trata de quinaria pesada y al proceder al desmonte y abancalamiento de tie-
una escena relacionada con la fundación de Roma (Abad, 2004, p. rras hasta ahora no cultivadas... Las villas romanas, verdaderas ce-
68, 73). Hemos querido nombrar únicamente a las villas más pró- nicientas de la arqueología romana valenciana, corren el riesgo de
ximas a nuestra zona de estudio, aunque hoy en día hay otras villas desaparecer para siempre” (Abad, 1985, p. 374). Además, hay que
en fase de excavación en distintos puntos de la geografía valencia- sumar la construcción de una amplia red de caminos rurales, mu-
na, entre las que podemos destacar las del Circuito de Cheste, el chos de ellos asfaltados, y la construcción de acequias, así como la
Parc de les Nacions d’Alacant, la Canyada Joana de Crevillent, La gran proliferación de chalets aislados y de urbanizaciones que, jun-
Torrassa (Betxí-Vila-real, l’Alter (Xilxes), l’Alqueria (Moncofa), to a la expansión de los cascos urbanos por el aumento demográfi-
l’Horta Seca (Vall d’Uixó), la Muntanyeta dels Estanys (Almena- co, han ido mermando la huerta y destruyendo los restos de nume-
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S. T. V. 38
3
S. T. V. 42
4
A. P. L. VII, p. 147-171; A. P. L. X, p. 207-226.
5
P. L. A. V. 1 (1962): “La ciudad romana de Valencia. Estudios varios”; 7 (1969): “La romanización en el Campo de Líria”; 8 (1970): “Els Antigons-Lucentum. Una ciudad roma-
na en el casco urbano de Alicante”.
6
Lucentum 1 (1982), p. 135-171; II (1983), p. 225-245.
7
C. P. A. C. 3 (1976), p. 291; 4 (1977), p. 101-144.
8
Arse 1 (1957), p. 5, 16 y 17; Arse 4 (1959). Monografía dedicada al teatro romano de Sagunto.
9
Revista de Arqueología 205 (1998), p. 50-55; Q. P. A. C. 20 (1999), p. 253-265.
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rosas villas. Otros factores negativos serían la construcción de ga- vamente, en nuestro trabajo vemos la estrecha relación entre estas
soductos, trasvases, carreteras, autopistas, cinturones de ronda, etc., vías de comunicación y las villas, puesto que invariablemente cada
con su lógico movimiento de tierras y la remoción de restos, así co- villa tenía su camino. Igualmente hemos tenido presente un bien
mo el uso indiscriminado de detectores de metales, a la búsqueda básico de todas las villas, el agua. Cada una de ellas debía de tener
del inexistente tesoro. Esta situación es relativamente reciente, ya fácil acceso a este líquido elemento, tanto para el consumo de per-
que el auge de estas construcciones empezó hace solamente unas sonas y de animales, como para regar sus tierras. Por lo tanto, es de
pocas décadas (a partir de los años 60), por lo que de haber existido vital importancia el estudio de la localización de los canales artifi-
una política de protección de yacimientos, se hubieran salvado de ciales, fuentes, ríos, zonas húmedas, etc.
la destrucción muchas de estas villas. Hemos realizado numerosas visitas a los yacimientos. Esto
La recogida de materiales, sobre todo en zona de huerta, nos ha ocurrió con l`Horta Vella, siempre pendientes de su excavación. Y
llevado a fijarnos especialmente en los ribazos o en las orillas de en otras, cuando existía peligro de desaparición, o se estaba produ-
los caminos, que son los lugares en donde el agricultor deposita los ciendo ya la edificación sobre su antiguo solar, para comprobar
fragmentos grandes de cerámicas, tegulae, dolia, ánforas, etc., que nuestros datos. En el caso de la villa de La Huitena, que se ha visi-
aparecen en sus campos y que le entorpecen a la hora de realizar los tado dos veces, aunque hemos seguido las indicaciones sobre su lo-
trabajos agrícolas. Pero el reciente auge de la construcción de va- calización al pie de la letra, no hemos podido encontrar material al-
llas metálicas que rodean los campos, sobre todo los citrícolas, difi- guno que certificara su lugar exacto. Igualmente se han visitado di-
culta los trabajos de prospección. Para la obtención de datos con- versas bibliotecas para realizar este trabajo.
cretos de cada villa nos hemos basado en diversos archivos. La pri- En la confección de los mapas, primeramente y para localizar
mera institución a la que hemos recurrido ha sido al S.I.P., cuyos las villas se ha empleado el Mapa Topográfico Nacional de España
fondos documentales recogen toda clase de informaciones para la con la escala 1:25.000, y en casos muy concretos y de difícil ubica-
realización de este tipo de trabajo. La gran ventaja de consultar las ción, se ha hecho uso de la Cartografía Oficial de la Comunidad
fichas del S.I.P., relativamente antiguas, es que nos dan referencias Valenciana a escala 1:10.000. Finalmente, la situación de las villas,
sobre villas que actualmente ya no encontramos, puesto que han vías y acueductos o canales, se han plasmado en la Cartografía Mi-
desaparecido. También hemos consultado el Inventari de Jaciments litar de España con una escala de 1:50.000. A la hora de elegir las
Arqueològics de la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valen- fotografías que complementan este trabajo nos hemos basado en di-
ciana que, aunque extenso en cantidad, algunas veces adolece de un ferentes criterios, entre ellos la antigüedad, para verificar el grado
contenido más bien exiguo y falto de datos concretos. de deterioro sufrido hasta nuestros días. Hay algunas fotografías
Nuestro trabajo lo hemos estructurado en seis capítulos. En el que poseen gran valor histórico, como la del ánfora procedente del
capítulo I, junto a la introducción, hemos incluido el marco histo- Mas de la Rosa, hoy desaparecida; la de l’Horta Vella antes de su
riográfico y geográfico de la zona de nuestro estudio. El II se ha excavación, o las procedentes de los diversos acueductos-canales.
centrado en el contexto histórico, comprendiendo la economía y so- Junto a cada fotografía de cierta antigüedad y valor histórico, he-
ciedad del mundo ibérico, la romanización del territorio y la crisis mos colocado el año o la fecha aproximada de su realización; las
de siglo III dC. En el capítulo III se estudian las centuriaciones, que carecen de ella es que son relativamente modernas. También
agricultura, sistema de riegos, la ganadería, caza y pesca en el mun- hemos puesto en cada una de ellas los datos de su procedencia; en
do romano. El IV hace referencia a las vías de comunicación, ya se- caso contrario, han sido realizadas por el autor de este trabajo. El
an de gran importancia, como la Via Augusta, o secundarias, pero sistema seguido para las citas bibliográficas ha sido el americano,
siempre con relación a las villas. El capítulo V se ocupa del estudio con la bibliografía completa al final del trabajo. También hemos
monográfico de cada una de las villas, con su situación geográfica, empleado, en mucha menor medida, las notas a pie de página para
materiales aparecidos, cronología, bibliografía, etc. Por último, el las aclaraciones consideradas necesarias.
capítulo VI está dedicado a las conclusiones a que nos ha llevado el Llegado el momento de los agradecimientos, no podemos
presente trabajo. olvidarnos de las personas que nos han ayudado a la hora de rea-
Con respecto a la numeración de las villas, hemos creído conve- lizar este trabajo. Destacaremos a J. Aparicio, que sin su iniciati-
niente ordenarlas, para su mejor localización en los mapas, partien- va no hubiera sido posible realizar el presente trabajo; a Ll. M.
do de las villas situadas en el Valle del Palancia hasta llegar a Sa- Zalbidea, al que le debo muchísima información de todo lo rela-
gunto, y se ha continuado hacia el S por l’Horta Nord. Desde aquí cionado con los acueductos-canales; a J. M. Martínez García y a
nos hemos dirigido hacia el W por la franja comprendida entre la R. Albiach por sus observaciones sobre la cerámica romana; a J.
margen izquierda del río Turia y la sierra Calderona, llegando al Samit y a F. Chiner por la ayuda en la realización de la parte grá-
Camp de Túria, para finalizar en la comarca de Los Serranos. Por lo fica; a J. M. Burriel, gran conocedor del mundo romano de la
que se refiere a la toponimia hemos decidido seguir la denominación zona de Moncada; a V. Palomar, Director del Museo Arqueológi-
oficial en cada caso, ya sea ésta en valenciano o en castellano. co de Segorbe; al So A. Castellano, de la Pobla de Vallbona, por
Se ha prestado especial atención en este trabajo a las vías y a sus horas perdidas al acompañarme a numerosos lugares de esta
los acueductos o canales que existían en este periodo. Como es ló- zona de gran interés arqueológico; a J. F. Ballester-Olmos, profe-
gico, cada villa debía de tener acceso a una vía de comunicación sor de la Universidad Politécnica de Valencia; a V. Arnalte, pro-
más o menos importante, por medio de la cual se pudiera realizar el fesor de la Facultad de Ingenieros Agrícolas; a A. C. Ledo Caba-
transporte de los productos, generalmente agrícolas, que ellas pro- llero, Profesor Titular de esta Universidad, por las indicaciones
ducían en exceso, a las áreas de consumo. También para facilitar la dadas sobre las vías romanas; a F. Roca, restaurador jubilado del
llegada de otros productos que, por carecer de ellos o por ser su Museo de Sagunto, por las conversaciones tan interesantes man-
producción deficitaria, tenían que adquirirse en el exterior. Efecti- tenidas a lo largo del periodo de confección de este estudio;
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a F. Ortiz, vecino de Llíria y gran amante de la arqueología, y a gás, por los consejos recibidos sobre el manejo del ordenador, un
F. Martínez Cabrera, que me han acompañado a visitar numero- mundo para mí casi desconocido. No podía terminar esta rela-
sas villas de la zona de Llíria. Gracias también a Ll. M. Zalbidea, ción sin agradecer a mi esposa e hijas, por su continuo apoyo y
a J. M. Burriel y al S.I.P. por la cesión de algunas e interesantes por la comprensión que han tenido al soportar mi relativo aban-
fotografías. Doy las gracias igualmente, a la dirección del S.I.P. dono a que las he sometido durante el largo periodo de realiza-
y a los compañeros de la biblioteca por todas las facilidades ción de esta tesis.
dadas a la hora de manejar la bibliografía, así como también a Antes de finalizar este prólogo no puedo dejar de agradecer al
los técnicos de dicha institución, especialmente a B. Martí, por Director de la misma, Dr. D. J. J. Seguí Marco, que con su com-
sus consejos y ayuda incondicional que he recibido. Finalmente, prensión y experiencia ha sabido orientarme en la ejecución del
quiero agradecer a R. Fambuena y J. Martí, el interés e ilusión trabajo. El último agradecimiento es a los miembros del Tribunal
que han puesto en la realización del presente trabajo. A M. Perte- que la juzgaron. Gracias por todo y a todos.
4
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I.1. HISTORIA DE LA INVESTIGACIÓN nica. Primera part de la Història de Valencia, que tracta de les an-
ARQUEOLÓGICA EN LA COMUNIDAD tiquitats de Espanya y fundació de Valencia, ab tot lo discurs fins al
VALENCIANA temps que lo Inclit Rey Don Jaume Primer la conquistá, que apare-
cería en castellano en 1546 y en italiano en 1556. Esta obra es el
Es bien sabido que la Arqueología, como “la ciencia que estudia compendio de todos los conocimientos históricos que se tenían por
todos los vestigios materiales dejados por el hombre, con el objeto aquellos tiempos sobre las tierras valencianas, basándose en los es-
de proporcionar al historiador una serie de conocimientos que com- critos de los autores clásicos (Estrabón, Ptolomeo, Pomponio Mela,
pleten los obtenidos a través de los documentos escritos o que susti- Plutarco, Polibio, Plinio, etc.) y en los trabajos de eruditos más mo-
tuyan a éstos en cuando no existan” (Pla, 1972b, p. 289), remonta dernos, como Antonio de Nebrija, San Isidoro de Sevilla, Jiménez
sus orígenes al Renacimiento, en relación con el interés que suscitó de Rada, El Volaterrano, El Tostado, etc. Beuter incorpora, además,
por entonces la Antigüedad Clásica, con el estudio de sus monu- sus propias lecturas y deducciones a partir de las inscripciones ro-
mentos y demás restos materiales. Este interés se reflejó, tanto en el manas, “que leyó bastante mal y las interpretó peor” (Pla, 1980b,
conjunto de Europa, como particularmente en España, a través del s/p). Como es habitual en los textos de la época, este autor fecha los
coleccionismo, con la formación de los primeros gabinetes de anti- acontecimientos a partir del diluvio, que habría ocurrido el año
güedades o de medallas y monedas. En la Comunidad Valenciana 1656 antes del nacimiento de Cristo después de la Creación: “Los
podemos destacar como hitos principales el tratado de numismática hebraics diuen que de la creació del món fins al diluvi passaren mil
y epigrafía escrito por el erasmista valenciano Juan Andrés Strany sis-cents i cinquanta-i-sis anys”. De sus observaciones podemos
en el siglo XVI, que desgraciadamente se ha perdido (Pla, 1980b, destacar que tuvo gran intuición al interpretar los restos aparecidos
s/p), o el gabinete de monedas fundado en Segorbe por el Obispo J. en Fuentes, cerca de Cariñena, como prehistóricos (Pla, 1962, p. 63)
Bautista Pérez, del que, según Almarche (1918, p. 5): “Sus manus- y, con respecto a los monumentos que aquí nos interesan, su afir-
critos y trabajos de erudición se conservan actualmente en el archi- mación de que las aguas del acueducto de la Peña Cortada llegaban
vo del Cabildo Segobricense; del monetario solamente tenemos la hasta la población de Sagunto: “Portaren ab artificis espantosos les
noticia de Posada, que dice: ‘Juntó monedas que se conservaron aigües veïnes, barrinant les penyes i fent arcs en los barrancs per
hasta después de mediados del siglo XVIII, en que desaparecieron distància de moltes llegües, segons se mostra fins a hui en los arcs
de Segorbe, donde se sospecha que el deán Musoles las tomó para prop de Xelva, vescomtat dels Lladrons, ab què portaven l’aigua de
regalárselas al Excmo. Sr. Conde de Campomanes...’”. Otro ejem- allí fins a Sagunto o Morvedre” (Beuter, 1982, p. 57, 65, 98).
plo de este interés por la antigüedad clásica son los distintos reper- También podemos destacar en esta época otras obras que atien-
torios de inscripciones romanas que ahora se producen, como en la den a temas de la antigüedad, como la de Rafael Martín de Viciana,
obra de Llansol de Romaní Colectánea de las piedras y ríos de Es- nacido en 1502 en Burriana, de cuyo Libro Primero de la Crónica
paña. Autor fallecido en 1569, que recorrió toda la Península Ibéri- de la ínclita y coronada ciudad de Valencia y de su Reino, impreso
ca copiando inscripciones romanas, recogidas posteriormente por en Valencia en 1564, aunque no ha quedado ningún ejemplar del
Diago y por Escolano, entre otros autores (Robles, 1975, p. 237). mismo, nos dice Ximeno que “descrive (sic) en el topográficamente
En este siglo XVI destaca el historiador, teólogo y primer cro- nuestra Ciudad de Valencia; señala su fundador, y primer nombre”
nista del Reino de Valencia, Pere Antoni Beuter, nacido entre 1490 (Sánchez González, 2003, p. 43).
y 1495, y fallecido en el año 1554 ó 1555. En 1538 publicó la Crò- En 1560 nace Gaspar Escolano, apareciendo entre 1610-11 su
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Década primera de la Historia de la insigne y coronada Ciudad y en Alcalá de Xivert (Castellón), en donde realizó el primer dibujo
Reino de Valencia, obra en la que se muestra como un historiador de una urna ibérica. De entre sus publicaciones destaca el estudio
dotado de un espíritu crítico y muy prudente. En su Libro Primero de los Barros saguntinos (1779), que fue el primer intento de clasi-
hace una extensa descripción del teatro romano de Sagunto. Sobre ficación de estas cerámicas, de las que señala que “...los barros sa-
la fundación de Valencia escribe que antes del diluvio había gente guntinos, tan celebrados y estimados por los antiguos, monumentos
por estas tierras y que Noé encargó a su nieto Túbal una nueva re- dignos de aprecio, pero hasta ahora mirados con muy poca aten-
población, fundando en la Península las ciudades de Sagunto y ción; por ellos sabemos las Familias que havia en Sagunto; el pri-
Edeta. Con la llegada de los tirios, en un momento poco preciso, mor con que aquellos buenos ciudadanos fomentaron las Fábricas,
pero antes que los griegos y cartagineses, se edificó Valencia, o por el modo con que signaban las piezas, y la excelencia de uno de los
lo menos fue poblada por ellos (Pla, 1962, p. 70, 75). Durante estos más célebres Municipios de España en labrarlos” (Aranegui, 2003,
mismos años de comienzos del s. XVII también hemos de mencio- p. 49). Otras obras importantes fueron sus Medallas de las colonias
nar a Francisco Diago quien, además de publicar diversas obras de y municipios antiguos de España (1773), Lucentum, hoy la ciudad
carácter religioso, escribe los Anales del Reino de Valencia (1613) de Alicante (1780), Inscripciones de Cartago Nova (1796) e Ins-
(Pla, 1980b, s/p). Este escritor sigue un orden cronológico en la re- cripciones y antigüedades del Reino de Valencia (1855) (Llobregat,
alización de los Anales, ocupándose en su Libro III de la venida a 1973, p. 61, 62). En esta última obra, aparecida muchos años des-
la Península de los romanos, siguiendo a los autores clásicos, pero pués de su muerte, por lo que hace referencia a nuestro estudio,
sin ningún espíritu crítico (Sánchez González, 2003, p. 45). En los destacan las noticias sobre los numerosos hallazgos de materiales
Anales Diago polemizó duramente con Escolano, y esta confronta- romanos realizados en El Puig de Cebolla: pavimentos, pisos tese-
ción le llevó a caer en numerosos errores, con el fin de contradecir- lados, pisos de mármol, conducto de las aguas de los baños, etc.
le, de modo que sin esa controversia es posible imaginar que su (Valcárcel, 1852, p. 81-86).
obra hubiera sido más completa (Pla, 1962, p. 77, 82). También po- Ya en este siglo existe cierto interés en conservar y en tener no-
demos destacar los trabajos del alicantino Vicente Bendicho, que en ticias de las antigüedades aparecidas en las tierras valencianas. Y
1640 dio interesantes noticias arqueológicas; a Marco Antonio Pa- así, en 1747, Cayetano de Palafox, alguacil mayor de Valencia, re-
lau, que en 1643 escribió sobre antigüedades de Denia; y a José Vi- mitió a la Academia de la Historia un informe sobre el mosaico ha-
cente Olmo, que en 1655 publicó las lápidas romanas aparecidas en llado en Puçol; más tarde esta información se vería incrementada
la plaza de la Virgen de Valencia (Pla, 1972b, p. 289). En la segun- por numerosas referencias relacionadas sobre lápidas y monedas
da mitad del siglo, Vicente Marés, nacido en Chelva en 1633, escri- romanas (Cebrián, 2003, p. 29-34).
be su Fénix Troyana, en la que aporta interesantes datos sobre Va- Finalmente, nos encontramos con la figura de Antonio J. Cava-
lencia y su Reino, aunque con alguna fantasía sobre sus primeros nilles Palop, que también tiene un interés directo para la zona de
pobladores (Gómez Martínez, 1975, p. 320). Y en este mismo siglo nuestro estudio. Su obra más importante es Observaciones sobre la
XVII aparecen los Novatores, movimiento de renovación científica Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del
que arranca de la conciencia de marginación de la ciencia española Reyno de Valencia (1795-1797), en la que hace una descripción ge-
respecto de la europea. Entre ellos destacó Manuel Martí Zaragoza, ográfica muy meticulosa, proporcionando datos de gran interés
una figura sobresaliente en los estudios humanísticos que dio un gi- (Mansanet y Pérez-Gisbert, 1974, p. 133). En ella podemos distin-
ro completo al tratamiento de las ciencias discursivas. Su estancia guir una vertiente humanista y otra naturalista, ésta última de espe-
en Roma formó su base humanista, facilitando sus conocimientos cial relevancia. Por lo que se refiere a la primera, como humanista
epigráficos y numismáticos, llegando a reunir una colección numis- realizó excavaciones arqueológicas en Els Banys de la Reina (Cal-
mática de 4.000 piezas, además de recopilar 400 inscripciones iné- pe) y visitó las ruinas del Castellar de Meca, en donde describió la
ditas. En su obra Epístola sobre el Teatro de Sagunt, describe ex- cerámica ibérica, al igual que el arco romano de Cabanes, el acue-
haustivamente su ubicación, estructura, aforo, etc. (Estellés y Pérez ducto de Chelva, etc. (Martí Oliver, 1997, p. 486). Cavanilles pres-
Durá, 1991, p. 93 y ss.); hizo retirar la tierra que se encontraba so- tó mucha atención a los acueductos, presumiendo su importancia
bre la orquesta y escribió a los Jurados de dicha población para co- para la agricultura y para la población. La primera descripción que
municarles la situación en que se encontraban las ruinas (Martí Oli- hace de un acueducto es la del situado entre Vilamarxant y Riba-ro-
ver, 1997, p. 486). Obsesionado por el estudio de las lenguas clási- ja: “...donde se conservan pilares y porciones de aqüeductos, ya
cas, tuvo un amplio dominio del latín y del griego, sobresaliendo descubiertos y excavados en la peña, ya ocultos atravesando lomas.
por su erudición clásica y humanista (Mestre, 2003, p. 324, 332). Según la altura en que se hallan debian tomar el agua en las inme-
En el siglo XVIII, durante la Ilustración, las investigaciones en diaciones de Pedralba, y desde allí conducirla á su destino. Dos
el campo de la Arqueología siguen decantándose principalmente eran los aqüeductos, cuyos vestigios se descubren hoy en día por
por la faceta epigráfica y numismática, como fuentes para el cono- más de legua y media en los barrancos de Plantádes, Porchinos,
cimiento histórico. Podemos mencionar los trabajos de Gregorio Guardiola y Pedrera. Pretenden los de Ribaroja que uno de ellos iba
Mayans y Siscar, y en menor medida los de su hermano Juan Anto- al llano de Quart, y el otro á la antigua población que el vulgo lla-
nio, los de Agustín Sales, fray José Teixidor, José Manuel Miñana, ma Valencia la vieja” (Cavanilles, 1958, I, p. 152). Papel muy im-
Francisco Pérez Bayer y José Mariano Ortiz. A finales de este siglo portante en relación con la arqueología romana de este siglo fue
destacan Lumiares y Cavanilles (Pla 1972b, p. 290). Al Conde de también el de F. Fabián y Fuero, Arzobispo de Valencia: “En el Pa-
Lumiares, Antonio de Valcárcel Pío de Saboya, se le puede consi- lacio Arzobispal de Valencia formó un rico museo de antigüedades
derar como el primer arqueólogo de campo de la Comunidad Va- el Arzobispo Fabián y Fuero, siendo el principal ingreso de ellas las
lenciana. Nacido en Alicante en 1748, excavó en el Tossal de Ma- estatuas, relieves, etc., de las excavaciones de El Puig y Puçol, y se
nises (Alicante), donde localiza la ciudad de Lucentum, y también completaba con un magnífico y numeroso gabinete numismático.
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Nada se ha conservado, excepto el relieve del Attis frigio que se ha- los géneros bos, equus y conchas lacustres...”. Este yacimiento co-
lla en el Museo de Valencia” (Almarche, 1918, p. 7). Efectivamen- rresponde al de la Ereta del Pedregal de Navarrés. Al hermano de
te, las bibliotecas de la Universidad y del Arzobispado de Valencia José Vilanova, Juan Vilanova y Piera, se debe el impulso de los es-
fueron arrasadas el 7 de enero de 1812 por las bombas, durante el tudios prehistóricos en España, destacando su obra Origen, natura-
sitio que puso el mariscal Suchet a Valencia. Todas estas noticias leza y antigüedad del hombre, publicada en 1872, donde se recogen
sobre monumentos y hallazgos de la antigüedad romana de nuestras sus prospecciones y los primeros hallazgos prehistóricos realizados
tierras se incorporarán a los estudios de ámbito peninsular, como en nuestras tierras, como los del Castellet del Porquet y la Cova de
podemos ver, a título de ejemplo, en la obra de Ceán-Bermúdez Su- Sant Nicolau, en Ollería, la Cova Negra de Xàtiva, o la Cova del
mario de las antigüedades romanas que hay en España, en especial Parpalló de Gandía, entre otras (Goberna, 1981, p. 585-592).
las pertenecientes á las Bellas Artes, en el que escribe que el agua Tras el final de las actividades de la Sociedad Arqueológica Va-
procedente de Chelva llegaba hasta Llíria: “Al nordeste y en la ju- lenciana, entre 1886 y 1893 aparece la revista El Archivo, dirigida
risdicción de Chelva, y en la rambla llamada de los Arcos, perma- por el canónigo Roque Chabás, que publica los hallazgos arqueoló-
necen los restos de un acueducto que levantaron los romanos para gicos y numismáticos realizados en las provincias de Valencia y
conducir el agua á Liria” (Ceán, 1832, p. 72). Alicante (Goberna 1981, p. 587-594). Este canónigo, miembro en-
En la segunda mitad del siglo XIX aparecen sociedades y funda- tre otras, de la Sociedad Arqueológica Valenciana y posteriormente
ciones locales que se dedican a la investigación histórica. Ejemplo de Lo Rat Penat, fundó dicha revista con la pretensión de estudiar
de ello es la Sociedad Arqueológica Valenciana, fundada el 22 de “...la historia del Reino de Valencia, en particular la zona que for-
abril de 1871 en el seno de la Sociedad Económica de Amigos del mó la antigua Contestania, en la parte de acá del Júcar, en las pro-
País. Por estas fechas, las entidades dedicadas a los estudios arqueo- vincias actuales de Valencia y Alicante” (Robres, 1974, p. 305). Las
lógicos son bien escasas: la Asociación Artístico-Arqueológica Bar- referencias sobre nuestra zona de estudio son escasas, como por
celonesa, el Museo de Antigüedades de Tarragona y la Sociedad An- ejemplo el artículo dedicado al hallazgo de lápidas romanas en Llí-
tropológica Española (Goberna, 1981, p. 578). La Sociedad Arqueo- ria (Chabás, 1889, III, p. 184-188). También en dicho tomo aparece
lógica Valenciana es la primera institución creada en las tierras va- una nota que denota preocupación por la conservación del patrimo-
lencianas cuyo fin era el estudio de la Arqueología, y que se organi- nio arqueológico: “COMERCIO DE ANTIGÜEDADES. Ha salido
zaba en secciones, con temas concretos, como la Comisión de Lápi- de Barcelona un regular cargamento de objetos de arte, antiguos y
das e Inscripciones, la de Numismática y la Comisión de Prehistoria. modernos, recogido en Cataluña y destinado a Estados Unidos don-
Con respecto a la Comisión de Lápidas e Inscripciones, se en- de se forman colecciones artísticas con obras adquiridas en el anti-
viaron circulares a sus socios pidiéndoles que remitiesen calcos de guo continente. Bueno será recordar en Cataluña, y en todas partes,
las lápidas que se encontraran en sus respectivas poblaciones. De lo poco patriótico de aquellos que por unos cuartos se desprenden
esta forma se recogieron gran número de ellas. A. Cerdá publicó un de objetos que deben conservar como recuerdo de sus antepasados
repertorio sobre la numismática valenciana, recogiendo las mone- y joyas de arte” (Chabás, 1889, III, p. 192).
das emitidas por Valencia, desde la época romana hasta el reinado Por los mismos años no podemos dejar de mencionar a Antonio
de Fernando VII. Ferrer y Julve descubre el supuesto dolmen en Chabret Fraga, nacido en Sagunto en 1846 y cronista oficial de la
Mirambel (Teruel), así como también el yacimiento ibero-romano ciudad. Se dedicó a la investigación de todo lo relacionado con és-
de la Moleta dels Frares (Forcall, Castellón), al que identificó como ta, recogiendo abundante material arqueológico: monedas, inscrip-
la antigua Bisgargis. De entre los hallazgos romanos más importan- ciones, cerámicas, etc. Su obra más representativa es Sagunto: Su
tes relacionados con la vida de esta Sociedad podemos destacar la historia y sus monumentos (1888). En ella (p. 113, 114), descarta
cabeza de mármol blanco hallada en Turís, de la que únicamente se que el acueducto procedente de Chelva sirviese de agua a la ciudad
conoció una fotografía, encontrándose en paradero desconocido, y de Sagunto: “La celebridad de la antigua Sagunto dio pie a los es-
el mosaico del Sepulcro de Severina, que se encontró en Denia en critores regnícolas para que le atribuyeran, sin ningún escrúpulo,
1878 durante unos trabajos de roturación. Fue Roque Chabás el que los monumentos artísticos de las regiones más apartadas de la Ede-
dispuso todo lo necesario para que no sufriera desperfectos. Una tania. Creyóse que las aguas del Palancia no podían abastecer á la
vez restaurado, se depositó en el Museo Provincial de Bellas Artes opulentissima civitas de los romanos, y se buscaron en el riachuelo
de Valencia. Otro hallazgo importante de esta época, aunque no en- de Tuéjar, hacia el NE de Chelva, en donde se conservan vestigios
tra dentro de nuestro estudio, es el de la villa romana de Benicató del soberbio acueducto que, unas veces subterráneo, otras sobre el
(Nules), en donde en 1883 aparecieron los primeros hallazgos, pero suelo, corría sin duda en busca de alguna ciudad situada en la cuen-
no fue hasta 1955 cuando se realizó la primera campaña oficial de ca del Guadalaviar. Pero poco se necesitó para echar á pique tan es-
excavaciones (Olaria y Gusi, 1977, p. 103). trambóticas fantasías: La gran cordillera que separa el río de Valen-
Por lo que se refiere al campo de la Prehistoria, la primera noti- cia del de Sagunto, no la pudo atravesar la constancia romana, ni
cia nos la da el ingeniero del ejército, Santiago Moreno, que realizó había motivo para realizar tan colosal empresa”. Otro de sus impor-
excavaciones en la Cueva de la Roca y en la Ladera de San Antón tantes trabajos fue el estudio sobre las Vías romanas en la provin-
(Orihuela), siendo la primera vez que se excava un yacimiento cia de Castellón de la Plana, haciendo hincapié naturalmente en la
prehistórico en la tierras valencianas Entre los miembros de esta Via Augusta, la principal vía de comunicación que atravesaba las
comisión destaca José Vilanova y Piera, quien publica en las me- comarcas valencianas de N a S.
morias de la Sociedad el hallazgo de una construcción palafítica en F. Almarche Vázquez publicó en 1918 su obra La antigua civi-
Bolbaite, en donde Francisco Palop, vecino de dicha población, re- lización ibérica en el Reino de Valencia, que es una síntesis de la
cogió “gran cantidad de punzones de hueso de un lustre especial, arqueología valenciana y su panorama en aquellos momentos, en
núcleos de diente humano de gran tamaño, e infinidad de huesos de donde después de describir la historia de las investigaciones arque-
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ológicas, hacía una relación de los objetos ibéricos aparecidos en misma manera podemos nombrar la excavación realizada en 1966
dicho Reino, y aún de las obras romanas, y así, con referencia al por el Departamento de Arqueología de la Universitat de València,
acueducto de Chelva escribe: “...que saliendo de los Chorros de que bajo la dirección de su catedrático, Dr. Tarradell, se centró en la
Tuéjar, salvando profundos barrancos y el minado de varios mon- parte N de la plaza de la Reina (Ribera Lacomba, 1983, p. 17 y ss.).
tes, se dirige a Liria por Villar del Arzobispo y La Llosa” (Almar- Retrocediendo a las primeras décadas del siglo XX, será en
che, 1918, p. 94). Del mismo modo, hay que destacar el trabajo di- 1927 cuando se funda el Servicio de Investigación Prehistórica
rigido por F. Carreras y Candi, “Geografía General del Reino de (S.I.P.) de la Diputación Provincial de Valencia, que marcó un hito
Valencia”, en que Martínez Aloy realizará la parte de Valencia, en los estudios arqueológicos, no sólo de las comarcas valencianas,
Sarthou Carreres la de Castellón y F. Figueres la correspondiente a sino de toda España. La creación de este Servicio se produjo a raíz
Alicante. Al finalizar la descripción de cada pueblo, Martínez Aloy del ofrecimiento de compra a la Diputación de una interesante co-
hacía un resumen de sus antigüedades, y así, de Moncada escribía lección arqueológica por parte del aficionado Fernando Ponsell
sobre las villas romanas de Les Paretetes dels Moros y del Pouaig, Cortés. Esta colección comprendía materiales procedentes de las
describiendo el material aparecido; también nombraba los restos prospecciones realizadas por el N de la provincia de Alicante y S de
encontrados de la Acequia de los Diablos, en dicho término, que se la de Valencia, así como de sus excavaciones en el yacimiento del
dirigía hacia la población de Museros (Martínez Aloy, 1918, I, p. Mas de Menente (Alcoi) y en la Cova de la Sarsa de Bocairent. La
986, 987); de Tavernes Blanques afirmaba que por allí pasaba la Corporación Provincial consultó con Isidro Ballester Tormo, a la
Via Augusta; de Chelva citaba la Peña Cortada y de diversas pobla- sazón diputado de la misma, el cual dio su visto bueno a la compra,
ciones como Llíria, Domeño, Sagunto, Benaguasil, etc., decía que con la condición de que se creara un servicio arqueológico con sus
aparecieron inscripciones romanas. Por último, de la villa de El Vi- secciones de excavaciones, almacenes, laboratorios y biblioteca es-
llar, o Puig Cebolla, en El Puig, afirmaba que sus restos, inscripcio- pecializada, así como un Museo para exponer al público los mate-
nes, pavimentos, estatuas, etc., fueron enviados al Palacio Arzobis- riales adquiridos por medio de dichas excavaciones, donaciones,
pal (1918, II, p. 781). En 1920, y dentro de nuestro marco de estu- compra, etc. (Fletcher y Pla, 1977, p. 9).
dio, se excava la primera villa romana; en dicho año, J. J. Senent El material procedente de las excavaciones realizadas por los téc-
Ibáñez y D. Gómez Senté, descubrieron en las proximidades de la nicos de dicho Servicio y depositado en él, se vería también incre-
población de Moncada y en la partida de El Pouaig, el Pou o Pouat- mentado por adquisiciones de colecciones y donaciones (Martí Oli-
jo, las ruinas de esta famosa villa, sobre todo por la aparición del ver, 1992, p. 25-43). Ya desde sus inicios, se incorporan por compra
llamado mosaico de las Musas (Pla, 1976, p. 123). algunas colecciones como, en 1930, la Colección Cazurro, con ma-
En esta segunda década del siglo XX, J. Martínez Aloy y N. P. teriales de Ampurias consistente en vasos de terra sigillata, ungüen-
Gómez Serrano impulsan la creación del Centro de Cultura Valen- tarios, olpes, lucernas, fíbulas, instrumental médico romano, piezas
ciana. Este último fue presidente de Lo Rat Penat y director decano de metal y de marfil, todo ello con una cronología romana; ese mis-
del Centro de Cultura Valenciana, en donde en su sección de mo año se compró la Colección Pérez Cabrero, y en 1937, la de Mar-
Prehistoria y Arqueología, de la que fue director, reflejó todos sus tínez y Martínez, todo ello igualmente romano. También hubo dona-
estudios y hallazgos arqueológicos fruto de sus numerosas prospec- ciones, como la Colección Jornet, la de Monzó, esta última con ma-
ciones e investigaciones. Escribió numerosos artículos en Las Pro- teriales procedentes del Valle del Palancia, la de Lluís Zalbidea, Sa-
vincias, Diario de Valencia, El Poble Valencià, etc. refiriéndose a ludes, etc., y la realizada en 1960 por Rubén Vela, cónsul de Argen-
nuestra zona de estudio, como pueden ser las noticias del Corral tina en Valencia, que consiste en una colección de arqueología ame-
dels Xurros, el acueducto de la Coma de Paterna, y otros muchos. ricana, especialmente de Bolivia. Destacaremos la aparición del Apo-
Isidro Ballester, el que luego fuera fundador y primer director del lo de Pinedo en dicha playa, en 1963. Ésta es una estatua de bronce
S.I.P., comenzaba las excavaciones en el yacimiento ibérico de Co- con una altura de 145 cm y que apareció desprovista de su pierna de-
valta hacia 1910. Dentro del mundo académico, durante el curso recha, aunque fue recuperada más tarde. La figura representa a un jo-
1920-21, y a iniciativa de los alumnos de la Cátedra de Epigrafía y ven desnudo, identificado con el dios Apolo, con postura sedente, te-
Numismática de la Universidad de Valencia, entre ellos F. Mateu y niendo el brazo derecho elevado sobre la cabeza (Jiménez, 1994, p.
Llopis, solicitan a su catedrático Gonzalvo París un lugar para ha- 43, 48). De las últimas adquisiciones, ya procedentes de excavacio-
cer prácticas, y así nace el Laboratorio de Arqueología. Poco a poco nes, destacaremos el tesoro procedente de la calle Duc de Llíria, en
a este Laboratorio de Arqueología llegarían estudiosos como A. donde aparecieron más de 6.000 denarios del siglo I y principios del
Beltrán Bigorra, Pío Beltrán Villagrasa, D. Fletcher Valls, Nicolau III dC (De Pedro y Juan, 2003, p. 20-25). Otra parte importante de la
Primitiu (Gómez Serrano), Lluch Arnal, etc. (Martí Oliver, 1992, p. actividad del S.I.P. es la de las publicaciones propias. Son básica-
23, 24). Este Laboratorio de Arqueología hacia 1960, de la mano mente tres: La Labor del Servicio de Investigación Prehistórica y su
del catedrático M. Tarradell relanzaría la investigación sobre la ar- Museo en el pasado año, que refleja las memorias anuales de las ac-
queología romana, con la publicación de los Papeles del Laborato- tividades realizadas. Empezó con la memoria del año 1928, hasta el
rio de Arqueología de Valencia, que a partir del número 12, el cual año 1983, en que dejó de publicarse. La Serie de Trabajos Varios, que
está dedicado íntegramente a Sagunto y su zona, se publica con el se trata generalmente de trabajos monográficos; el primero se publi-
nombre de Saguntum. Empezó con unos estudios varios sobre la có en 1937, llegando en la actualidad al número 106. En esta serie se
ciudad romana de Valentia, y entre otros artículos relacionados con han publicado monografías muy importantes, no solo de ámbito pro-
nuestro trabajo, podemos mencionar el dedicado al trazado de la vincial, sino también nacional, y muchas relacionadas con el tema de
Via Augusta por tierras valencianas, de G. Morote; el estudio foto- nuestra tesis (cf. Bibliografía). Y por último, el Archivo de Prehisto-
gramétrico del Teatro de Sagunto, de Almagro Gorbea, o los diver- ria Levantina, publicación periódica cuyo primer número apareció
sos artículos de C. Aranegui sobre el Grau Vell, entre otros. De la en 1929, y que en la actualidad ha alcanzado el número XXV.
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En el marco de la Comunidad, hay que hacer hincapié en los dencia al altiplano en donde los ríos, para abrirse paso hasta la lla-
trabajos que se han desarrollado o que se están desarrollando en las nura aluvial valenciana tienen que cruzar grandes desfiladeros. En-
áreas urbanas. Son numerosas las poblaciones valencianas que po- tre la montaña y las llanuras litorales, se encuentran los piedemon-
seen en el subsuelo una gran riqueza arqueológica. En este aspecto, tes; ejemplo claro es el Camp de Túria, con la cuenca del barranco
el S.I.P. realizó excavaciones en el Palacio de la Generalitat y en el de Carraixet y parte de la del Turia (Rosselló, 1995a, p. 51). Por úl-
Fossaret de la Catedral de Valencia. En esta misma ciudad destaca- timo, el litoral está formado por extensas playas de cantos y arena,
remos los trabajos realizados por el Servicio de Investigación Ar- y con dunas longitudinales. Muy próximas a la playa se encuentran
queológico Municipal (S.I.A.M.). Creado en 1948, excavó la ne- zonas pantanosas o “estanys” con agua dulce o un poco salobre, co-
crópolis de la Boatella, la plaza de la Virgen, la plaza de la Almu- mo las de El Puig (López Gómez, 1977, p. 24). El shelf o platafor-
nia, calle de Trinitarios, etc., siendo a partir de 1981 cuando se le da ma suele extenderse hasta unos 25 ó 50 km de la orilla actual, y es-
un nuevo impulso a las actuaciones arqueológicas, traducido en el tá afectada por la corriente liguro-provenzal-catalana, que tiene la
sinnúmero de solares excavados en las pasadas décadas, destacan- dirección N-S, y la del agua atlántica, que tiene un sentido contrario
do los trabajos relacionados con el foro de la ciudad o el descubri- (Rosselló, 1995b, p. 18).
mento del circo. En la provincia de Alicante podemos destacar las Este relieve es la causa fundamental de la diferencia térmica de
actuaciones en el Tossal de Manises o en la Colonia Iulia Ilici Au- hasta 7º, entre los sitios más elevados y la costa, siendo el gradien-
gusta, entre otras; en Castellón y realizado por el Servei d’Investi- te térmico altitudinal de unos 0’55º por cada 100 m. En enero las
gacions Arqueològiques i Prehistòriques, no podemos olvidar la ex- temperaturas medias se sitúan entre los 10-11º en el litoral, de 6-7º
cavación de urgencia en la villa romana de la Alquería de Monco- en los llanos interiores, y sobre 3º en los lugares en torno a los
fa, la consolidación de la villa romana de Benicató, las excavacio- 1.500 m.s.n.m. (Pérez Cueva, 1995, p. 62). Los veranos son caluro-
nes en el yacimiento ibero romano de Torre la Sal, la de la villa ro- sos alcanzando una media de unos 26º; la presencia de brisas, sobre
mana de Mas d’Aragó, o la de Els Hostalets; a todo lo cual aún he- todo en primavera y verano suavizan algo las temperaturas. Las he-
mos de sumar las numerosas excavaciones urbanas realizadas en ladas son frecuentes en el interior, pero no en el litoral, aunque sí
localidades tan emblemáticas en el mundo de la arqueología roma- que se producen; en la Navidad de 1970, la ciudad de Castellón al-
na, como son Llíria y Sagunto. canzó los -8º. La temperatura más extrema conocida en Valencia
Específicamente dentro del mundo de nuestro trabajo existen capital ha sido de -7’2º (Rosselló, 1995a, p. 66-70). La vegetación
personas, instituciones y poblaciones que en su afán de dar a cono-
predominante en estas tierras es el bosque y la garriga mediterrá-
cer las riquezas arqueológicas de nuestra zona, han dado a luz pu-
nea. En las montañas y altiplano, abundan los bosques de carrascas,
blicaciones que, si bien no son muy conocidas, aportan su grano de
alcornoques y pinos, ocupando estas últimas grandes extensiones.
arena. Entre los primeros se incluyen investigadores locales como
La garriga ocupa una ancha franja en las llanuras litorales, predo-
Llatas Burgos, que hace un exhaustivo estudio de la zona de Villar
minando el margalló o palmito, romero, lentisco, tomillo, etc. En
del Arzobispo; Martínez Perona, quien se ocupa de la zona de Pe-
las ramblas y barrancos aparece el baladre y el tamarisco (López
dralba y Bugarra; Bonet y Martí Ferrando, que lo hacen en la zona
Gómez, 1977, p. 43-45).
de Llíria; V. Palomar y R. Járrega autores que dedican numerosos
Los ríos, ni muy abundantes ni caudalosos, los podemos dividir
trabajos a la zona del Alto Palancia. Con referencia a las publica-
en dos tipos: los autóctonos, que son los nacidos en las montañas
ciones periódicas, en Sagunto surge en 1957 la revista Arse, que es
del interior, y por lo tanto próximos al mar, y los nacidos fuera de
el Boletín del Centro Arqueológico Saguntino. En Llíria se publica
las tierras valencianas. Los primeros tienen un curso breve por la
la revista Lauro, con el subtítulo de Quaderns d’història i societat,
proximidad de su nacimiento al mar, y por lo tanto tienen pendien-
cuyo primer número apareció en 1984 y en donde podemos desta-
tes considerables, con caudales pequeños, estiajes muy extremos y
car en su número 6 (1992) el trabajo dedicado a los materiales de la
villa romana de Santa. crecidas rápidas y destructoras producidas por las lluvias torrencia-
les (López Gómez, 1977, p. 34). Como ejemplo de este tipo de ríos
está el Palancia. Nace en las alturas de Peñascabia, en el término de
I.2. EL MARCO GEOGRÁFICO DE NUESTRO El Toro (Castellón), en las estribaciones del macizo del Javalambre
ESTUDIO y después de recorrer unos 50 km aproximadamente, desemboca en
el Mediterráneo, en las proximidades de Sagunto, formando un pe-
En este trabajo hemos abarcado el espacio comprendido entre queño delta redondeado. Su cuenca fluvial es de 1.053 km2, sin re-
los ríos Turia y Palancia. Tenemos como límites al E el mar Medi- cibir ningún afluente importante, a lo más algunas ramblas proce-
terráneo, al N el río Palancia, al W hasta la provincia de Cuenca y dentes principalmente de la sierra de Espadán (Rosselló, 1995a, p.
por el S, el río Turia. Por tanto, abarca las comarcas del Valle del 98). Por su margen izquierda afluyen las ramblas de Agua Lobos y
Palancia, l’Horta Nord, el Camp de Túria y Los Serranos. Adminis- Valdurón o Hurón, los ríos Regajo o Chico o también rambla de Al-
trativamente comprende una pequeña parte de la provincia de Va- gimia, la de Almanzor o de Almedíjar y el barranco de Azuébar. Por
lencia, y la parte del Alto Palancia, que pertenece a Castellón. El re- su margen derecha desemboca el barranco del Resinero, el río Ca-
lieve es bastante simple: altiplano y montañas en el interior, que al- nales, el barranco de Medilla, las ramblas de la Torrecilla o rambla
gunas de ellas se acercan al mar, piedemontes y finalmente llanuras Seca, la de Roviara y los barrancos del Juncar y Saborita. Sus aguas
que terminan en el mar, formando extensas playas. La zona en es- están reguladas por un pequeño pantano, el Regajo, situado entre
tudio comprende montañas del ámbito Ibérico, destacando el Cerro Navajas y Jérica, cuya capacidad es de 6’5 millones de m3. Su cau-
Calderón, con 1.839 m.s.n.m., perteneciente al macizo de Javalam- dal en Sot de Ferrer es de 2’2 m3 por segundo y es, después del Ser-
bre (Rosselló, 1995a, p. 45). Esta parte montañosa, como hemos di- pis, el río que más fuerte inclinación tiene en las tierras valencianas
cho anteriormente, se sitúa en el interior, zona inhóspita con ten- (Járrega, 2000a, p. 23, 24). Este río goza de una gran irregularidad,
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como lo demuestra que entre los años 1966 y 1970, estuvo seco en agosto a 5-10 mm (López Gómez, 1977, p. 30), aunque localmente
siete ocasiones. Por el contrario el 11 de septiembre de 1914, du- pueden producirse violentas tormentas de poca duración pero que,
rante una crecida, su caudal llegó a los 189 m3 por segundo (Quere- por el contrario, pueden descargar gran cantidad de agua.
da, 1985, p. 86). Cavanilles (1958, II, p. 94), hablando del naci-
miento de este río escribe: “Era á la sazon (el dia 13 de Setiembre
de 1792) tan poca la que salía, que con dificultad creía ser aquel el I.2.1. El Valle del Palancia
verdadero orígen de un rio que fecunda tantos lugares y que no po-
cas veces consterna los vecinos en sus avenidas”. Es la primera comarca que encontramos de N a S. Pertenece al
Los segundos, en cambio, nacidos en las montañas del extre- dominio Ibérico, concretamente al Sistema Ibérico nororiental, que
mo de la Meseta, donde las precipitaciones son mayores, y por lo incluye la sierra de Javalambre y Espadán (Segura Beltrán, 1995, p.
tanto sus caudales son también mayores e igualmente lo son sus re- 83). Ocupa el espacio comprendido entre la sierra de Espadán al N
corridos. Ejemplo de ellos es el Turia. Nace en la Muela de San y la sierra de la Calderona al S. Es una zona en que la topografía es
Juan de Albarracín a una altitud de 1.800 m.s.n.m, llevando el nom- bastante accidentada, con un valle formado por materiales triásicos
bre de Guadalaviar hasta la desembocadura de su afluente el Al- principalmente, encontrándose también terrenos paleozoicos, jurá-
fambra, en las proximidades de Teruel, y que a partir de entonces se sicos, terciarios y cuaternarios, siendo estos últimos los más aptos
denomina Turia. Como curiosidad, podemos anotar que este nom- para el cultivo por ser fundamentalmente de origen fluvial.
bre es relativamente moderno, puesto que en el mapa titulado Va- Desde Viver a Segorbe se observan calizas jurásicas, y desde
lentiae Regni olim..., cuyo autor es Abraham Ortelius y editado en esta población a Sagunto, materiales triásicos (Martí Bonafé, 1998,
Amberes en el año 1585, recibía el nombre de Guadalaviar, llevan- p. 36). Este valle se divide en dos partes. Una es el Alto Palancia,
do este nombre por lo menos hasta 1828, en donde aparece igual- que comprende desde el nacimiento de dicho río hasta la población
mente con dicho nombre en el mapa editado en París, “Plan de Va- de Algar del Palancia. La otra es el Bajo Palancia, cuyos límites
lence... de S. Exce. Le Marèchal Suchet” (VV.AA. Cartografía Va- van desde esta última población, hasta su desembocadura en las
proximidades de Sagunto. La espina dorsal de este valle la forma el
lenciana, 1997). Al llegar a los Serranos, tiene que atravesar pro-
río del mismo nombre. No está muy claro cual era el nombre de es-
fundos desfiladeros, en donde se han aprovechado algunos para ins-
te río en la antigüedad. Plinio, describiendo la costa de S a N, afir-
talar embalses. Después de recibir las aguas del Ebrón, Arcos, Re-
ma que, después de Sagunto había un río llamado Udiva, pero co-
gajo, Tuéjar y Reatillo, llega a Gestalgar, en donde el Turia se abre
mo no hay ninguna indicación más, pudiera ser el Palancia o tam-
a la llanura, dando vida a la comarca de l’Horta. Su cuenca totaliza
bién el Mijares. El geógrafo Ptolomeo, nombra un río situado en las
6.192 km2 (Rosselló, 1995a, p. 96). Su caudal, antes de llegar a Va-
costas valencianas y que recibía el nombre de Pallantia. Por su si-
lencia es de 15 m3 por segundo; pero llega a dicha ciudad comple-
militud al Palancia, podría tratarse del mismo río, pero da la casua-
tamente agotado debido a la sangría que sufre a causa de las innu-
lidad que fue el cronista Beuter, en el siglo XVI, quien le puso di-
merables acequias para el riego, que poco a poco lo van secando
cho nombre, pensando que era el río nombrado por Ptolomeo. An-
(López Gómez, 1977, p. 39). En su régimen se producen dos máxi-
teriormente recibió los nombres de río de Segorbe, de Morvedre o
mos, uno en primavera, por los meses de marzo o abril, y el otro en
de Sagunto (Járrega, 2000a, p. 31, 32; Rosselló, 1995c, p. 904, 905;
otoño, en octubre o noviembre. Las crecidas son terribles y devas-
VV.AA. Cartografía Valenciana, 1997). La dirección del río sigue
tadoras, como ocurrió en la riada de 1957. Pero aún nos podemos los ejes de las sierras que lo limitan, esto es, NE-SW y NW-SE, y
remontar siglos atrás para ver los desastres que produce este río, y únicamente al llegar al llano de Sagunto el río toma la dirección W-
así las crónicas musulmanas constatan que en 1088 el río se llevó E hasta su desembocadura. La pendiente alcanza entre las montañas
un puente; en 1328, el mismo río derrumbó puentes y hasta llegó a un 8%. Como consecuencia de ello, la sinuosidad del río es peque-
inundar los barrios valencianos de Roteros y de Xerea; y para ter- ña, impidiendo así la creación de meandros. Al final, su cauce es de
minar con esta serie de catástrofes, y como ejemplo de estas épocas gran amplitud, estando éste la mayor parte del año seco, debido, co-
pretéritas, en 1358 destruyó un millar de casas, todos los puentes y mo le ocurre al río Turia, a que sus aguas son aprovechadas para el
algunas partes de la muralla, todo ello en la ciudad de Valencia riego en su cuenca alta y media, además de aportar sus aguas a la
(Rosselló, 1995a, p. 80). Su caudal llega al mínimo en los meses de Acequia Mayor de Sagunto a partir de la población de Algar. Pero,
verano, por la falta de lluvias. Según los hallazgos arqueológicos y aún así, el agua rodada es insuficiente para atender las demandas
los documentos medievales, este río fue navegable por lo menos actuales, teniéndose que recurrir a la elevación de aguas subterrá-
desde la época romana hasta la Alta Edad Media. A partir de los si- neas. El punto más amplio de este valle se encuentra en Segorbe,
glos XIV-XV, debido a la disminución de su caudal para el riego y pero exceptuando este tramo, la vega de Jérica y la zona de su de-
de los cambios geomorfológicos en la desembocadura, fue imposi- sembocadura, su cuenca fluvial es muy estrecha. En la vega de Se-
ble la navegación (Carmona, 2003, p. 59). gorbe hay que destacar la importancia que tiene para el riego la
Hablando de las precipitaciones, diremos que éstas se producen fuente de la Esperanza.
sobre todo en el otoño y primavera. En las zonas próximas a nues- El Bajo Palancia empieza en la localidad de Algar del Palancia,
tro estudio, y dentro de la Comunidad Valenciana, las cantidades en donde ya aparecen rasgos de transición (clima, cultivos, etc.) ha-
medias oscilan en torno a los 400 litros por m2, aumentando en el cia la zona hortícola de Sagunto. En la parte S, se levantan una se-
N, para disminuir en dirección S y hacia el interior (Rosselló, rie de bloques del Trias con fragmentos jurásicos que descienden en
1995a, p. 71). Hay una gran escasez de precipitaciones en los me- altitud hasta las proximidades del mar, y así tenemos: los Rebalsa-
ses de verano, motivada por el anticiclón de las Azores que impide dores, (vértice geodésico de primer orden, con 798 m.s.n.m.), la
la llegada de las borrascas atlánticas. En el mes de junio la media Calderona, el Garbí, etc. (López Gómez, 1977, p. 22), haciendo
de precipitaciones en la costa es de 15 a 30 mm, bajando en julio y muy difícil el tránsito hacia el Camp de Túria, lo que se soluciona-
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ba antiguamente accediendo por el S, en donde se sitúa la llanura li- parte llana está formada por potentes depósitos de gravas y arenas,
toral. En las proximidades de la costa aparece el marjal o marisma, alternando con arcillas y limos (Rosselló, 1969, p. 80). L’Horta tie-
que son zonas pantanosas alimentadas por “ullals” o manantiales de ne un clima mediterráneo, con inviernos tibios, teniendo escasas
agua dulce o a lo sumo algo salobre, que proceden de filtraciones. heladas, concentrándose estas en los meses de enero y febrero y ra-
Hoy en día estos espacios han menguado considerablemente en ex- ramente en marzo. Con referencia a las temperaturas en invierno, la
tensión debido al auge de los cultivos. El clima en esta zona es típi- media en enero en la población de Puçol, es de 9´6º y de 10´5º en
camente mediterráneo, caracterizado por un periodo de aridez esti- Valencia. La media de agosto, el mes más caluroso, se sitúa en los
val, con inviernos templados y veranos largos y calurosos. Las llu- 24´1º en Puçol, mientras que en Valencia, es de 24´5º. Las precipi-
vias no son muy abundantes; estas aumentan en las laderas de los taciones superan escasamente los 400 mm anuales, concentrándose
montes expuestos a los vientos cargados de humedad, en este caso principalmente en otoño y primavera. La lluvia no está regularmen-
a los procedentes del Mediterráneo. Se producen dos máximos, uno te repartida; sirva como ejemplo que en el mes de septiembre de
en otoño, en septiembre y sobre todo en octubre, y otro en prima- 1956, en la localidad de Massalfassar, se registraron en 24 horas
vera, concretamente en el mes de mayo. También hay dos mínimos, 218 mm, o los 214 mm también caídos en 24 horas en Puçol en oc-
en enero y otro durante el verano, pero sobresaliendo por su falta de tubre de 1969, o, para terminar, los 280´7 mm registrados en el
lluvia el mes de julio. La nieve es rara en la zona de Sagunto y si mismo tiempo, en noviembre de 1956, en la ciudad de Valencia.
aparece, se funde rápidamente. Los días de mal tiempo oscilan en- Según Guinot: “...las consideraciones agronómicas que se pueden
tre los 40 y 75 al año. El mes en que generalmente se producen las hacer sobre los suelos que riega la acequia de Moncada, pasan por
lluvias más catastróficas, es el de octubre; en dicho mes del año considerar las tierras aconsejables para todos los cultivos, con ex-
1956 se recogieron en Gilet (Santo Espíritu) la cantidad de 279 mm cepción de aquellos suelos que provienen de los antiguos marjales
en 10 días, en el castillo de Sagunto 232 mm en 9 días y en Sagun- necesitados de cierta conservación”. Los tipos de suelos que riega
to 241 en 7 días (Pérez Puchal, 1968, p. 31, 38). La temperatura esta acequia oscilan desde los arenosos a los arcillosos, con algunos
media anual de Sagunto es de 17’8º; 6’3º es la temperatura media limosos; la presencia de suelos arenosos es debido a la práctica de
del mes más frío y 451 mm es la precipitación media anual (Martí los agricultores de esta zona de mezclar la tierra con la arena pro-
Bonafé, 1998, p. 38). cedente de las playas (Guinot, 1999, p. 24). Las especies de mato-
No tenemos datos precisos del tipo de vegetación en tiempo de rral existentes son la carrasca, aliaga, romero, palmito, etc.
los romanos en nuestra zona de estudio, pero con seguridad algo ha
cambiado con respecto a la actualidad. Así, por ejemplo, sabemos
que en el momento de la fundación en 1404 del Monasterio de San- I.2.3. El Camp de Túria
to Espíritu del Monte, en la población de Gilet, el terreno aparecía
cubierto de pinos, encinas y árboles silvestres (Pérez Puchal, 1968, Está situado entre las coordenadas geográficas 39º 28’ y 39º 46’
p. 63). Hoy en día, el bosque en esta zona queda reducido al pino Lat N y 0º 20’ y 0º 48’ Long W. Es una comarca de transición entre
carrasco y algo de Pinus pinaster. El primero aparece en la sierra la montaña y la llanura aluvial costera. En la parte N están las estri-
Calderona, mientras que el segundo lo hace en pequeñas áreas de baciones del complejo montañoso del Javalambre que separa las
Bejís y Teresa. El matorral está muy extendido y formado por una cuencas de los ríos Palancia y Turia y que poco a poco penetran en
asociación denominada “garriga mediterránea”, que comprende el la zona de Llíria en tono descendente. Esta zona pertenece al domi-
romero (Rosmarinus officinalis), tomillo (Thimus vulgaris), palmi- nio del jurásico, formado por calizas y dolinas. La parte occidental
to o margalló (Chamaerops hummilis), coscolla (Ophecus coccife- es un flanco del anticlinal Pedralba-Casinos. Más al S la zona mon-
ra), lentisco (Pistacia lentiscus), etc. La carrasca abunda en algunas tañosa que separa la cuenca del Palancia de la del Turia, esto es, la
áreas de la sierra de Calderona, y en los valles profundos o en las sierra Calderona, no se presenta como una zona excesivamente
umbrías, se acompaña de quejigos y fresnos. En la zona del marjal, abrupta. Pero en conjunto presenta un territorio quebrado y de difí-
las plantas más representativas son la anea o espadaña y la chami- cil acceso, con montañas no muy elevadas, pero con laderas de rá-
za. En el periodo ibérico y romano hemos de suponer que la defo- pido descenso, lo que dificulta la comunicación entre ambas cuen-
restación de estas tierras aumentaría debido a las técnicas agrícolas, cas. Existe una llanura que desciende desde las montañas en direc-
disminuyendo la masa forestal, para quedar reducida a las zonas ción NNW-SSE. Esta llanura está interrumpida por ondulaciones y
montañosas. Los animales salvajes estarían representados por los por algunas suaves colinas de poca altura, como la Monravana, Co-
ciervos, cabra montés, conejo y liebre (Martí Bonafé, 1998, p. 43). llado de los Perros, Caramello, Tos Pelat, Cabeçol, etc. (Pérez Pu-
chal, 1963, p. 147). Al E limita con l’Horta, al S con la Hoya de
Buñol al W con Los Serranos, y al N con la sierra de la Calderona;
I.2.2. L’Horta Nord al S, su límite natural es el río Turia. La extensión de esta comarca
es de unos 787 km2 (Jordán, 1981, p. 13-18). Con referencia a los
Otra comarca que entra en el ámbito de nuestro estudio es la suelos, en las montañas abundan los litosoles, mientras que en las
llamada l’Horta Nord, que comprende la zona costera desde el Tu- zonas bajas de las montañas y en la llanura ondulada hay suelos
ria hasta Puçol, donde termina la acequia de Moncada, que da vida blanco-grisáceos y pardo-rojizos. La red hidrográfica de esta co-
a esta zona, y también donde la llanura se estrecha por la proximi- marca está dominada por el río Turia, que la cruza con una orienta-
dad de la sierra de la Calderona al mar. Al NW, esta llanura costera ción SE hasta llegar a l’Horta. La entrada en esta comarca la hace
se ve limitada por los cerros terciarios de Moncada y Paterna (Ló- por Gestalgar, teniendo en la provincia de Valencia dos embalses:
pez Gómez, 1977, p. 139). El gran abanico aluvial del Turia, que se Benagéber y Loriguilla. Esta zona de montañas da lugar a una serie
extiende hasta Puçol, ocupa una zona hundida al menos desde el de ramblas y barrancos que se resume en la rambla Castellarda, la
Mioceno y que forma con el Plioceno los cerros inmediatos. La denominada Primera o de Llíria que está principalmente integrada
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por la rambla de los Frailes, barranco de Montearagón, la rambla de ra vivir; las alturas son por lo general, compuestas de peñas descar-
las Veinticuatro, la de Escorihuela y otras de menor importancia, y fi- nadas, escasas de agua, y frias en extremo. Tal es el pais que vamos
nalmente el barranco de Carraixet. La rambla Castellarda se forma à describir...”. Comarca centrada en la población de Chelva, muy
con la que en Villar del Arzobispo se llama Aceña y con la de Artaix variada y accidentada, con un relieve muy abrupto por el encajona-
o de Casinos. El barranco de Carraixet, situado en la parte septen- miento del río Turia y sus afluentes. Tiene dos amplias extensiones
trional, proviene de las estribaciones de la sierra de Calderona y, des- cretácicas, los sinclinales de Titaguas y Villar del Arzobispo, y el
pués de pasar junto a Bétera, penetra en l’Horta, desembocando en el valle del río Tuéjar (López Gómez, 1977, p. 23). Al N limita con la
Mediterráneo por el término municipal de Alboraya, después de re- provincia de Teruel; al NE con el Alto Palancia, al E con el Camp
correr 52 km, con una pendiente media de 1’45%. No suele llevar de Túria, al S con la Plana de Requena-Utiel y al W con la provin-
agua, y únicamente lleva un mínimo desde el mes de septiembre has- cia de Cuenca, con una extensión de unos 1.224 km2, con 13.928
ta diciembre, siendo su caudal medio de 0’077 m3 por segundo. habitantes, lo que nos da una densidad de 11’37 habitantes por km2,
Si bien es una zona de secano, existe regadío por medio de po- una de las más bajas de la Comunidad Valenciana. Esto nos puede
zos, balsas, etc., resaltando el importante afloramiento de aguas de
indicar que no es una zona, por lo menos hoy en día, muy propicia
San Vicente, en las proximidades de Llíria, con un caudal medio de
para el desarrollo del hábitat, aunque también es verdad que nos
20-30 m3 por minuto, ya empleado en tiempo de los romanos, y las
causa cierta sorpresa la cantidad de villas romanas encontradas en
fuentes de Cañas, Cabotillas, Fontabelles y el Cañar (Martí Ferrando,
esta zona, como veremos más adelante.
1986, p. 95). La utilización del agua del afloramiento de San Vicente
El río Turia, al pasar por capas calizas, las ha erosionado for-
ha traído siempre problemas. Y así, en la disputa de este agua entre
mando una serie de profundas gargantas como las de Domeño y
Llíria y Benisanó se tuvo que llegar en 1360 a una Concordia por la
cual Benisanó tenía derecho a regar desde la noche del sábado hasta Chulilla, siendo casi imposible el establecimiento de tierras de rega-
la noche del domingo (Jordán, 1981, p. 30, 31). Una de las formas de dío en sus márgenes hasta que no se llega al Camp de Túria (Jordán,
conseguir el agua, antes del empleo del motor para extraerla de los 1984, p. 20). Esta comarca, como ya hemos señalado anteriormente,
pozos, consistía en que el agricultor dirigía el agua procedente de la es muy montañosa, con alturas que sobrepasan los mil metros, sien-
lluvia hacia unas concavidades del terreno, ya fueran naturales (clot- do la única zona con un relieve más o menos llano la situada en los
xas) o bien con algún mínimo tipo de construcción (balsas). Desde la alrededores de Villar del Arzobispo, concretamente al S de dicha
costa hacia Llíria se produce un aumento de las precipitaciones. És- población. Este espacio es apropiado para cultivar sus suelos y por
tas son de unos 392’8 mm anuales, pero esta media no quiere decir ende, propenso a una mayor población, como lo atestiguan ya en la
gran cosa, puesto que hay años secos, como en 1954 en que se reco- antigüedad las villas romanas aparecidas en esta zona. Otra área,
gieron únicamente 192 mm, y otros muy húmedos, como en 1957 que por sus condiciones orográficas puede ofrecer condiciones para
con 914 mm, de los que 580 cayeron en 9 días (Pérez Puchal, 1963, la agricultura, es la comprendida entre los términos de Pedralba,
p. 149, 186). Existen dos máximos, uno en primavera, en el mes de Bugarra y parte de Gestalgar. Existen pequeños cerros que no impi-
mayo, y otro en otoño, concretamente en septiembre y principalmen- den en absoluto las labores agrícolas, habiendo también un elevado
te en octubre. El mínimo de precipitaciones se da en el mes de julio; número de manantiales y pequeños afloramientos que dan y que
otro mes de escasas lluvias es enero, pero no tan acentuado. También dieron vida a esta zona, puesto que los restos de poblamiento ibéri-
hay un ligero descenso térmico con referencia a la costa, con tempe- co y romano son abundantes (Pingarrón, 1981b, p. 18). Cuanto más
raturas que oscilan entre los 6-8º en enero y 21-23º en agosto. (López nos acercamos a Chelva van apareciendo montañas de cierta enti-
Gómez, 1977, p. 33). Climatológicamente esta comarca tiene todas dad, lo que dificulta la agricultura y los asentamientos humanos. No
las características mediterráneas, ya que su proximidad al mar dulci- obstante es una zona que ofrece, por el contrario, materias primas
fica las temperaturas y reduce la amplitud térmica. procedentes del aprovechamiento forestal, o la explotación de mi-
El pino, en franca regresión, es prácticamente la única especie ar- nas, como lo demuestra la mina situada en el Rincón de la Mina de
bórea que vegeta y que junto con la garriga mediterránea, se dan en la Tuéjar, ya explotada en tiempos de los romanos. Contiene gran can-
zona montañosa. Abunda el enebro, lentisco, romero, espliego, brezo,
tidad de escorias de hierro, de lo que se deduce que debería de ser
esparto, palmito o margalló, aliaga, espárrago silvestre, etc. En las
una mina de dicho metal (Palomares, 1966, p. 243). Lo que también
ramblas la vegetación se reduce principalmente a la adelfa o baladre.
debió de tener bastante importancia en la antigüedad es la ganade-
En el llano se dan los típicos cultivos mediterráneos: vid, almendro,
ría, ya que hasta hoy en día rebaños procedentes de Aragón, en su
algarrobo, etc. En las escenas de los vasos ibéricos de Llíria encontra-
viaje de trashumancia hacia lugares más cálidos, pasan el invierno
dos en el Tossal de Sant Miquel, únicamente aparece una escena rela-
por estos lugares. Con referencia a las comunicaciones, hasta llegar
cionada con la agricultura, que es la recolección de granadas.
a Villar del Arzobispo no ofrecen ningún tipo de problemas, pero
cuanto más nos adentramos hacia el interior, los caminos, como es
I.2.4. Los Serranos natural, ofrecen más dificultades. En esta serranía, la pluviosidad
oscila entre los 400 y 450 mm anuales, con inviernos fríos y los ve-
Esta comarca está limitada por las coordenadas geográficas 39º ranos frescos, y con una temperatura media en enero de 4-5º y de
32’ y 40º 00’ Lat N y 0º 40’ y 1º 14’ Long W. Cavanilles (1958, II, 22º en agosto, el mes más caluroso (López Gómez, 1977, p. 177).
p. 1) escribe: “En el centro del reyno se ven dilatadas llanuras, jar- Existen grandes masas forestales, siendo más densas hacia el W,
dines continuos, y un prodigioso número de poblaciones; en las tie- predominando las coníferas y de entre ellas, el pino carrasco. Con
rras occidentales casi todos son montañas y desiertos, algunas ca- mucho menor número aparece el pino rodeno, el pino laricio, y la
ñadas, y tal qual porcion en la inmediacion de los rios. Ingrata aquí sabina (Juniperus thurifera). También existen masas de encinas
la tierra niega muy ordinariamente al labrador aun lo necesario pa- (Quercus ilex) en el término de La Yesa.
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II.1. EL MUNDO IBÉRICO PRERROMANO Los pueblos que habitaban estas tierras sufrieron influencias cul-
turales ya desde antiguo, pero fue durante la primera mitad del últi-
Parece ser que la primera referencia sobre los iberos nos la da mo milenio antes de nuestra Era, al entrar en contacto con otros pue-
Estrabón (III, 2, 13), en la que atribuye a Homero la noticia de que blos de nivel cultural superior, cuando recibieron una serie de estí-
el Elysion Redion está localizado en Iberia. El mismo autor sitúa mulos, transformando su manera de vivir y creando lo que se llama
geográficamente a los iberos, afirmando que para “los antiguos” la Cultura Ibérica. Se distinguen dos etapas: una primera, que pode-
Iberia se encontraba entre el Ródano y el istmo (III, 4, 19). Tam- mos definir como puramente ibérica, llegando hasta la toma de la
bién el propio Estrabón escribe que los rodios fundaron Rhode en ciudad de Sagunto por los Escipiones en el 212 aC, sería el periodo
Iberia. Así pues, podemos afirmar que el área primitiva ibérica de mayor auge, con la construcción de las grandes ciudades ibéricas,
abarcaba desde el sudeste español hasta la cuenca del río Ródano, extensión del comercio y, por lo tanto, de mayor riqueza. La segun-
por el litoral, y que el límite por el interior lo formarían los montes da etapa comprende desde esta fecha hasta el 76 aC, año que coinci-
valencianos de tierra adentro, aunque más tarde Avieno lo hace lle- de con la caída de Lauro en manos de Sertorio (Pla, 1980a, p. 202).
gar hasta Aragón y Lérida, mientras que por el N alcanzaría única- Para Fletcher (1985, p. 23-28), a la formación de la Cultura Ibérica
mente al río Hérault (Fletcher, 1960, p. 45, 119). Pla (1985, p. 257) se incorporan influencias del Mediterráneo, como son los fenicios,
afirma que esta cultura “es la que se desarrolla a partir del siglo V griegos, celtas, romanos y, tal vez, etruscos. De los fenicios, recibi-
aC, en la zona mediterránea peninsular que en la actualidad ocupan mos las cerámicas a torno con decoración en franja roja o bicolor y la
las tierras meridionales catalanas, las valencianas y las murcianas, formación de los alfabetos ibéricos. La influencia de los helenos so-
hasta la Romanización”. Siguiendo a Fletcher podemos continuar bre el pueblo ibérico queda reflejada en la cerámica importada. De
diciendo que: “Como síntesis postulamos para el territorio que lle- manufactura etrusca se han encontrado piezas en yacimientos ibéri-
ga desde la cuenca del Segura a la del Ródano, primero, y después cos, que datan entre el 535 y el 474 aC, momento de esplendor del
al Herault, una trayectoria étnica uniforme, que arrancando desde el mundo etrusco. Las influencias célticas aparecen en la metalurgia,
Neolítico cuando menos, se mantiene durante la Edad del Bronce y un poco en la lengua, pero no en el alfabeto ni en la moneda.
adquiere en el siglo V aC, al establecer intenso contacto con el Para el antropólogo Caro Baroja, el pueblo ibérico era ganade-
mundo clásico y europeo, una especial fisonomía que, por identifi- ro y de hábitos bélicos. En efecto, los autores clásicos ya citan al
carse con el pueblo que las fuentes antiguas denominaron ibero, se pueblo ibérico como mercenarios en el combate de Himera en el
conoce con el nombre de ‘Cultura Ibérica’” (Fletcher, 1960, p. 480 aC, en Atenas en el 415 aC, entre las tropas cartaginesas y las
120). Más modernamente estos límites se han ampliado, aceptándo- tropas auxiliares de los romanos (Pla et al., 1983, s/p). Igualmente,
se como zona de influencia ibérica dentro de la Península todo el decía el anterior antropólogo que era un pueblo aficionado a la
valle del Guadalquivir, el levante peninsular y el valle medio del río caza y poseedor de una importante agricultura: “El cultivo de la
Ebro, encontrándose la frontera occidental indefinida (Oliver, 2000, vid y del olivo alcanzó gran incremento en toda la costa y por la
p. 26). Estudiosos franceses coinciden más o menos con los ante- parte de Sagunto la cosecha de cereales era enorme” (Caro Baroja,
riores límites: “Aujourd’hui, les archéologues désignent comme 1946, p. 151, 152). La agricultura alcanzó tal desarrollo que los
Ibères les populations d’une vaste région littorale qui s’étend de excedentes pudieron dedicarse al comercio, debiéndose todo ello a
l’Andalousie au Languedoc occidental, entre le Guadiane et l’Hé- los cambios introducidos en los sistemas de cultivo, como el uso
rault, en englobant le Sud de la Meseta et la moyenne vallée de l’E- del arado, de abonos, etc. (Oliver, 2000, p. 45). Podemos decir,
bre” (Rouillard et al., 1997, p. 11). pues, que la economía del pueblo ibérico se basaba principalmente
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en la agricultura, junto con la recolección y aprovechamiento II.1.2. El poblamiento ibérico en el Valle del Palancia
forestal, la ganadería, pastoreo, caza y pesca, y la minería.
Este valle sufrió durante los siglos V-IV aC un proceso de ibe-
rización y, para comprobarlo, no hay nada más que observar los es-
II.1.1. El mundo ibérico ante la llegada de los romanos tablecimientos que siguiendo el curso del río Palancia, junto con la
vía que se dirigía de Sagunto a Aragón, llenaban todo este ámbito
Durante la II Guerra Púnica y hasta la toma de Sagunto por geográfico. En la sierra Calderona se aprecia un conjunto de fortifi-
los romanos, las tierras valencianas se habían mantenido al mar- caciones ibéricas que han sido objeto de estudios relacionados con
gen de la actividad de los cartagineses. Tal es así, que en los estu- los realizados en el Camp de Túria, aunque la escasez de excava-
dios realizados en nuestras tierras no se han apreciado destruccio- ciones no ha dado lugar a un estudio más profundo. Todas estas for-
nes de poblados o abandono de ellos que se pueda atribuir a la tificaciones son ibéricas, excepto la de La Torrecilla y la del monte
lucha entre los cartagineses y romanos. Fue a partir de año 209 cercano a la Masía de Cucalón (un pequeño puesto de vigilancia);
aC, con la toma de Cartagena por los romanos, cuando el litoral ambas se encuentran en Altura y parece ser que son de época roma-
mediterráneo fue ocupado definitivamente. na, aunque era ideal su situación estratégica en los caminos que co-
En el ámbito de nuestro estudio, la conquista romana implicó municaban el Valle del Palancia con el Camp de Túria. Yacimientos
un cambio general en el tipo de hábitat, abandonando los recintos plenamente ibéricos son los de El Castillejo de Segorbe; el Corral
amurallados de difícil acceso, y por lo tanto de fácil defensa y, del Portillo, también en Segorbe, que se romaniza (Járrega, 2000a,
apareciendo nuevos asentamientos, la mayoría de ellos situados p. 49), así como el Castillo de Ismael, en Altura, y el Cerro de So-
en el llano y sin ningún tipo de defensas. Esta nueva ubicación peña en Segorbe, ambos situados en puntos estratégicos que domi-
supuso un cambio en el sistema de explotación agrícola, dejando nan caminos. Destacaremos, entre todos, este último Cerro, a cuyas
a un lado el autoconsumo, para dedicarse a la intensificación de la faldas se ubica la ciudad de Segorbe. Es una elevación amesetada,
producción orientándola, en algunos casos, a la exportación. Este con el cauce del río discurriendo a sus pies y con escarpes casi ver-
proceso de situación de las explotaciones agrícolas, culminará ticales al N, E y W, situándose en el S una suave pendiente, el único
años más tarde, con el sistema de explotación agraria de las villae acceso. La localización es tan privilegiada, con perfectas condicio-
romanas (Bonet y Ribera, 2003, p. 88). nes para su defensa, que desde la Edad del Bronce hasta nuestros
Algunos autores defienden la existencia de dos tipos de días ha sido ocupado ininterrumpidamente, ya como lugar de hábi-
población dispersa en el mundo ibérico. Gil-Mascarell, distingue tat, ya como fortaleza (Palomar, 1999, s/p). En las excavaciones re-
los caseríos situados en cerros y altozanos y otros asentamientos alizadas, el material encontrado es de diversos periodos: de la Edad
en las partes llanas próximos, por regla general, a los grandes de Bronce ha aparecido cerámica a mano, de época ibérica hay res-
núcleos (1971, p. 817). Tarradell por su parte, afirma que: tos de cerámica a torno, del periodo romano se constata la existen-
“També hi ha indicis que durant tota l’època ibèrica existí al País cia de fragmentos de terra sigillata y de cerámica campaniense, de
Valencià poblamente dispers de plana, fins ara molt poc estudiat” la época medieval se ha encontrado cerámica y, finalmente, del pe-
(1965a, p. 76). riodo islámico hay presencia de recipientes con decoración epigrá-
Hemos visto como con la llegada de los romanos, algunos fica (Palomar y Gil, 2003, p. 34). Del mismo término municipal de
asentamientos fueron abandonados y desaparecieron mientras que Segorbe, destaca el Castillejo del Coronel, situado en plena sierra
para otros esta llegada supuso, por el contrario, un gran desarro- Calderona, ocupando una zona de difícil acceso, conservándose
llo. Entre los primeros, podemos nombrar al Castellet de Bernabé, parte de la muralla defensiva; no perduró durante la época romana.
La Seña, La Monravana, etc., mientras que otros, como el Grau Los yacimientos de la Gola de Lagunas, Monte Gabino, Montecillo
Vell o Torre Seca pervivieron, sumándose a estos los de nueva de Arguinas, etc., están también en lugares elevados, apareciendo
planta como La Balsilla, La Creu y más de treinta asentamientos en ellos gran cantidad de cerámica ibérica (I.Y.A.C.V., nº 2102,
(Guérin, 2003, p. 178, 180). Con referencia a las dos grandes ciu- 2914 y 2919). En Jérica, La Herbasana, Las Rodenas y Loma de
dades situadas dentro de nuestro estudio, el Tossal de Sant Miquel Mas de Mañes son yacimientos situados también en zonas elevadas
(Edeta) y Sagunto (Arse), tuvieron un desigual desarrollo. Desde y de difícil acceso y sin perduración en época romana. En el yaci-
los siglos V al III aC, el Tossal de Sant Miquel no sufre ningún miento del Poblado del Barranco Baladrar han aparecido restos de
tipo de cambios sustanciales, así como los 50 asentamientos de amurallamiento relativamente bien conservados (I.Y.A.C.V., nº
esta época (Bonet y Mata, 2002a, p. 238), sobreviviendo a todas 2362, 2586, 2685 y 3267). Tal vez sea la zona de Altura en donde
las luchas de cartagineses y romanos; esto duró hasta su destruc- han aparecido mayor número de yacimientos ibéricos: Puntales del
ción, aproximadamente hacia el 175 aC, finalizando de esta Pollino, Monte del Campillo, la Quebrantá, la Montera (con posible
manera la hegemonía ejercida en su territorio. La ciudad romana muralla), la Diabla, Corral de Agustín, Collado de Gabarda, Bajo
que se creó a continuación, la Civitas Edetanorum, se desplazó al del Cantal (con lienzos de muralla y muros), etc. (I.Y.A.C.V., nº
llano, en lo que hoy en día se denomina el Pla de l’Arc de Llíria. 3372, 2913, 2463, 2413, 2337, 5674, 1092 y 3974). Igualmente,
Por el contrario, la gran beneficiada de la nueva situación fue Bejís es una típica población ibérica, teniendo acceso únicamente
la ciudad ibérica de Arse, puesto que después de su conquista y por su parte E. Fue un yacimiento ibérico sobre el cual se asentó
saqueo por parte de los cartagineses, surgió una nueva ciudad, la otro romano, y que gozó de cierta importancia a juzgar por la canti-
romana Saguntum, con la reconstrucción de sus murallas, la cons- dad de restos encontrados de la época (Alcácer, 1947, p. 35-37).
trucción de nuevos edificios como el foro, el teatro, etc., o el Además, en este término municipal, han aparecido diversos yaci-
resurgimiento de su puerto, el Grau Vell, que tuvo cierta impor- mientos, como el de El Romeral, la Garra de la Moza, la Hoyata,
tancia en el comercio de esta zona. Carrasca Gorda y El Turco; todos ellos se encuentran en las proxi-
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midades de la Masía del Collado. La mayoría de ellos están situa- Hay casi ausencia de yacimientos del grupo III, y en el IV
dos en lugares elevados y algunos pocos en laderas. El material ob- aparecen como atalayas: Picaio de la Punta, Castillo de Beselga y
tenido en las prospecciones se basa fundamentalmente en fragmen- de Segart, El Palmeral, Alt de la Redona y Pico Rabosero. Son
tos de cerámica (I.Y.A.C.V., nº 1823, 1867, 2355, 2368 y 694). yacimientos ubicados en sitios altos, de difícil acceso y de redu-
Ya en el denominado Bajo Palancia, que comprende desde la cido tamaño, teniendo algunas estructuras de tipo defensivo,
población de Algar de Palancia hasta la desembocadura de dicho río torres, murallas, etc. Todos los anteriores yacimientos están situa-
en el Mediterráneo, aparece como la mayor población ibérica Sa- dos a más de 200 m.s.n.m., excepto el Pico Rabosero (Martí
gunto, que jugó tan importante papel en el inicio de la Segunda Bonafé, 1998, p. 237).
Guerra Púnica. La primitiva ciudad ibérica de Arse después en épo- En época ibérica plena se practicaría en esta comarca una agri-
ca romana se denominó Saguntum, luego Murviedro y, ahora, Sa- cultura de secano con cebada vestida, trigo duro y escanda, así co-
gunto. García y Bellido defiende que hubo una doble ciudad: por mo la vid, olivo, granado, manzano, higuera (famosos eran los hi-
una parte, Arse estaría localizada en la acrópolis, y por otra Sagun- gos de Sagunto), almendro, lentejas, habas, etc. Con respecto a los
tum, la ciudad, se encontraría situada en el puerto. Pla se decanta restos de fauna doméstica en estos yacimientos, hay un predominio
por la teoría de que Arse sería la ciudad indígena ibérica y que los de la cabra, oveja, cerdo y bóvidos, así como caballos (Martí Bo-
romanos le pusieron el nombre de Saguntum (Pla, 1980a, p. 206). nafé, 1998, p. 35). También hay que tener en cuenta que el pueblo
Dicha ciudad estaba situada en el alto de un pequeño cerro, lo que ibérico, además, pareció conocer la práctica del regadío, ya que se
hoy en día es el castillo, que forma parte de las estribaciones más cree que los iberos emplearon la acequia de Gausa (Sagunto) para
orientales de la sierra Calderona, al S del Palancia. Esta montaña, regar sus campos (Monzó, 1946, p. 35).
con fuertes escarpes, tiene una altura de 172 m.s.n.m., es alargada
de E a W, con una longitud de unos 800 m, siendo la parte occiden-
tal la más elevada, y es en este lugar en donde a partir de siglo IV II.1.3. El poblamiento ibérico en l’Horta Nord
aC se instaló la primitiva población ibérica, siendo la fortaleza me-
dieval la que caracteriza el entorno (Martí Bonafé, 1998, p. 70). Siguiendo el orden establecido, ahora trataremos de estudiar el
Aunque su altura no es muy elevada, tiene la ventaja de encontrarse mundo ibérico en esta área. Pero como el poblamiento ibérico se
aislada y esto da lugar a una posición estratégica envidiable, domi- asienta en cerros de cierta elevación, nos encontramos aquí con
nando el camino que por la costa va de N a S y la vía que penetra una llanura aluvial en donde este tipo de asentamiento es nulo, o
hacia Aragón por el Valle del Palancia. Polibio (III 17, 1-3) dice que casi nulo. Aún así, hay yacimientos como el del Tos Pelat. Está
“Esta ciudad no está lejos del mar y al pie mismo de una región ubicado en el término municipal de Moncada, muy cerca del límite
montañosa que une los límites de la Iberia y de la Celtiberia; dista con Bétera, sobre un cerro amesetado y con una suave pendiente,
de la costa unos siete estadios. Sus habitantes se alimentan del país excepto por su lado N, que está cortado a pico. Como material ha
que es muy feraz y sobrepasa en fertilidad a todos los de España”. aparecido cerámica ibérica, alguna con decoración geométrica, de
Yacimientos ibéricos de menor entidad en esta zona son el Alt cocina, campaniense, y ática de figuras rojas. También existen res-
de la Redona, los estratégicos castillos de Beselga y de Segart en tos de un molino y “una moleta de cerámica encontrada por Gómez
donde aparecen materiales medievales, pero no romanos; Picayo de Serrano y estudiada por Ballester, perteneciente a una variedad co-
Punta, El Palmeral, Alt de la Redona, Pico Rabosero, El Planet, es- nocida como ‘dedo replegado’, o sea, de pequeña asta de base en-
te último considerado como un horno ibérico. Además, Canyada Fe- samblada con un taladro en el tercio superior” (Gil-Mascarell,
rrera, destruido por la autovía de Sagunto a Teruel y por la carrete- 1971, p. 396). Por su posición estratégica y por su extensión, cree-
ra N-234, Font de la Vidrera, cerca del monasterio de Santo Espíri- mos encontrarnos ante un poblado que tuvo cierta importancia. En
tu, en donde hay restos ibéricos, pero no romanos, El Palomero, etc. la campaña realizada en el 2002 en dicho yacimiento se han exca-
(Martí Bonafé, 1998, p. 132-198). Especial importancia tiene el vado 90 m2, encontrándose una muralla de 2’50 m de altura y una
Grau Vell, establecimiento portuario de la ciudad ibérica de Arse, al anchura de 1’60 m. Tiene dicha muralla un zócalo de piedras y un
S de la desembocadura del Palancia, y con una cronología inicial segundo cuerpo o continuación, construido con adobes (informa-
del siglo IV aC, perdurando hasta el siglo V dC (Martí Bonafé, ción facilitada por el excavador, J. M. Burriel). Igualmente en
1998, p. 191). Con referencia a las dimensiones de estos poblados, Moncada existe otro yacimiento, el de Puntas Marquesas, situado
seguiremos los criterios que Bonet (1995, p. 522) ha aplicado en el al N de dicho término, destacando como material más importante
Camp de Túria: la cerámica ibérica con algunos fragmentos con decoración geomé-
I. Ciudad, con una superficie entre 10 y 15 Ha. La única encon- trica, cerámica gris de la llamada “ampuritana”, sigillata hispanica
trada hasta la fecha es el cerro del Castillo de Sagunto, en el que se y fragmentos de ánfora (Gil-Mascarell, 1971, p. 395).
situaba la ciudad ibérica de Arse. En época ibérica tendría una ex- En el término de Paterna nos encontramos con el yacimiento
tensión entre 8 y 10 Ha. Relacionada con las vías de comunicación, de Despeñaperros, que goza de un envidiable emplazamiento sobre
ya fuera de N a S, concretamente la Via Heraklea, o hacia Aragón, el río Turia, aunque está totalmente destruido por la construcción
por el Valle del Palancia. de carreteras y del polígono industrial de la Fuente del Jarro. Gó-
II. Recintos entre 3 y 6 Ha. En este grupo aparece el yacimien- mez Serrano hizo una visita, hallando restos de muros y cerámica
to de El Rabosero, situado en un punto estratégico controlando la ibérica pintada y del tipo “argárico” (Gómez Serrano, 1943, p. 39).
vía que se dirige a Aragón, y con una torre asociada a la muralla. En el Museo de Prehistoria de Valencia está depositado un frag-
III. Asentamientos medios entre 5.000 m2 y 2 Ha. mento cerámico perteneciente a una pátera de pie alto, de pequeño
IV. Asentamientos que no superan los 2.500 m2, como granjas, tamaño, y que hoy en día se encuentra desprovisto de aquél (San-
fortificaciones, atalayas y fortines. martí-Greco, 1973, p. 163).
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II.1.4. El poblamiento ibérico en el Camp de Túria que se dirige hacia Casinos, y enclavado en un pequeño montículo
(Fletcher, 1975, p. 191). Tiene dos murallas muy bien conservadas
En lo que se refiere al poblamiento ibérico bien podríamos des- y construidas con piedra en seco. También se ven claramente restos
tacar el Camp de Túria, comarca en que la principal y única gran de casas, algunas con enlucido de paredes y piso (Martí Ferrando,
ciudad ibérica fue Edeta, la actual Llíria. Los yacimientos ibéricos 1986, p. 52, 53). Torre Seca se encuentra a 2 km de Casinos y tam-
se encuentran mayoritariamente al W de Llíria y es casi nulo su co- bién está situado en la cima de un monte, que forma una amplia ex-
nocimiento hacia la llanura litoral, tal vez debido a la preferencia planada. La función de esta torre sería la de vigilancia, y quizá tam-
de los iberos por la explotación del suelo de secano (Bonet, 1995, bién para hacer señales (Dies, 1991, p. 174).
p. 523). Fue a fines del V e inicios del IV aC cuando se creó una Grupo III. Corresponde a caseríos o granjas fortificadas. Son
red de establecimientos cuya función consistía en defender el terri- explotaciones autosuficientes, con una actividad agrícola, especial-
torio de Edeta, sirviendo también para fijar sus fronteras. Esta red mente de secano, ganadera, metalúrgica y artesanal. El ejemplo
fue muy importante, contabilizándose unos 50 yacimientos, que más representativo es El Castellet de Bernabé, situado en un peque-
han sido clasificados en cuatro categorías, basándose en su tamaño, ño altozano al N del macizo de la Tabaira y con unas dimensiones
ubicación y estructuras. Así, y continuando con la clasificación de más bien pequeñas de 60 x 17 m. El Castellet fue destruido y aban-
Bonet tenemos (1995, p. 522 y ss.): donado a principios del siglo II aC (Guérin y Bonet, 1988, p. 181).
Grupo I. Las ciudades. El único yacimiento que cumple con es- Entre la cerámica encontrada tenemos, ánforas, tinajillas, kalathos,
tas características es Edeta. Tanto los edetanos, como la Edetania, botellas, jarros, caliciformes, cuencos, colmenas, campaniense A,
son nombrados por los historiadores latinos Estrabón (III, 4, 1) y cerámica ática de figuras rojas, ática de barniz negro, fusayolas,
Plinio (III, 20), afirmando que este pueblo se encuentra situado en- etc. Entre los objetos de hierro podemos destacar clavos, cuchillos,
tre los contestanos y los ilercavones, ambos pueblos ibéricos. Algu- cinceles, etc.; y como adornos, fíbulas, un anillo de plata, etc. (Gué-
nos escritores (Cavanilles, Gaspar Escolano, Ceán-Bermúdez, etc.) rin, 2003, p. 182 y ss.).
identifican la antigua ciudad de Edeta, capital de la Edetania, con Grupo IV. En este apartado se agrupan los fortines o atalayas.
la población de Llíria, siguiendo la mención de Ptolomeo (III, 6, Se caracterizan por sus reducidas dimensiones, y por situarse en lu-
63) que se refiere a “Edeta y también Leiria 14º 25’-39º 25’ ”. Ca- gares altos de difícil acceso y por estar localizados en sitios estraté-
vanilles (1958, II, p. 51), hablando de la población de Llíria, escri- gicos, para así dominar todas las vías de comunicación. Las dife-
be: “Llámose antiguamente Edeta y fue capital a la que dió nombre rencias entre los caseríos y los fortines o atalayas, estriban en que
a los pueblos edetanos”. Escolano (1878, I, 65) continúa: “Recoji- las atalayas están en lugares de muy difícil accesibilidad, mientras
das (sic) sus gentes, marcharon los pompeyanos la vuelta de la mis- que los caseríos se sitúan en lugares más accesibles, como peque-
ma Laurona. Donde se vé que no puede ser un pueblo que hoy en ñas alturas o laderas. Todos los yacimientos que poseen torres de-
día se llama Lauri, en la ribera del Júcar. Porque si vencido Pompe- fensivas se incluyen en este apartado. La función de las atalayas era
yo en el sitio de Laurona se fué huyendo y pasó su real de esotra doble: por una parte, lograr que la ciudad de Edeta fuera el centro
banda del Júcar, y agora en esta batalla se parte de su ribera y vuel- de una red, en la que el cometido de estas atalayas era la de mante-
ve á Laurona, y pelea con Sertorio en la del río Túria de Valencia ner informada a dicha ciudad. La otra función de las atalayas era
(como luego veremos), y tan cerca de Liria, bien se sigue que Lau- comunicarse entre sí, ya fuera directa o indirectamente (Bernabeu
ron es Liria y no Lauri)”. Ceán-Bermúdez (1832, p. 87) asegura et al., 1987, p. 148). Como ejemplo de todo lo anterior, tenemos el
que: “Liria, Villa del Reino de Valencia y del partido de su Metró- yacimiento del Puntal dels Llops (Olocau). Situado a 10 km al N de
poli, de la que dista cuatro leguas. Casi todos los escritores valen- la antigua Edeta, este fortín se construye a finales del siglo V aC,
cianos insisten en que fué la antigua Edeta, cabeza de la región ede- en la cima de un cerro dominando el barranco de Carraixet, y sien-
tana”. Sarthou Carreres (1918, p. 545) dice por su parte: “ Nosotros do accesible únicamente por la ladera SW (Bonet y Mata, 2002b, p.
creemos que la moderna Liria es la antigua Edeta de Ptolomeo, que 23, 24). Su función estratégica era doble: primero, está en el acceso
dió nombre a la región Edetana”. del llamado “Camino Corto”, que ponía en relación el Camp de Tú-
Llegados a este punto no tenemos más remedio que resumir las ria con el Valle del Palancia, y segundo, se encuentra en las estriba-
diversas teorías sobre la ubicación de Edeta. Para Fletcher, dicha ciu- ciones de la sierra de Porta Coeli, desde donde domina gran parte
dad, conocida por los romanos como Lauro y destruida por Sertorio, de dicho Camp. Este yacimiento se le puede considerar como case-
estaba situada en el yacimiento ibérico del Tossal de Sant Miquel, río o aldea, dedicada a la agricultura y fuertemente defendido por la
mientras que Leiria estaría en el Pla de l’Arc (Fletcher, 1974, p. 92). inestabilidad existente en la zona durante esta época. No se trataría
Las investigadoras H. Bonet y C. Mata también sitúan a Edeta en el de un lugar estrictamente militar, que únicamente se usaría en tiem-
Tossal de Sant Miquel (1982, p. 83). Finalmente, para Pla (Bonet, pos de máxima inestabilidad, puesto que hay una continuidad de
1995, p. 499), Lauro estaría en el cerro y Edeta sería la ciudad roma- habitación ( Bonet et al., 1981, p. 13, 14).
na ubicada a los pies de dicho cerro. El cerro tiene una altura de 272 Otro yacimiento que haría las funciones de atalaya es la Cova
m.s.n.m., de forma troncocónica, alargado y de accidentadas vertien- Foradà, situado frente al poblado de La Monravana, a la izquierda
tes. En su parte más alta debió de estar situada la acrópolis, hoy ocu- de la carretera de Llíria a Casinos y a unos 4 km de esta última po-
pada por el Monasterio dedicado a San Miguel. Su máxima extensión blación. Tiene una potente muralla con restos de una torre de de-
sería de 10 a 15 Ha, en su época de mayor esplendor. fensa de 4`50 m de anchura por 1’90 m de altura. Hay una segunda
Grupo II. A este grupo pertenecen los yacimientos de La Mon- línea de murallas con una extensión de más de 80 m (Martí Ferran-
ravana y Torre Seca; son asentamientos básicamente agrícolas, que do, 1986, p. 56). También se pueden clasificar como atalayas Tres
dada su proximidad a la capital, la abastecerían. La Monravana es Pics, situado al SE del Castellet de Bernabé, y con una muralla de
un yacimiento situado a 5 km de Llíria, a la derecha de la carretera 122 m de longitud con un paramento ciclópeo, y Bardinal, situados
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en puntos estratégicos que dominaban la vía llamada Vuelta Larga, En la misma zona del Villar del Arzobispo hay otro gran núme-
que se dirigía hacia Segorbe, o Penya Roja y Castellar de Casinos, ro de yacimientos ibéricos prospectados en su gran mayoría por
con un recinto de 120 m de longitud y 15 de ancho, ambos sobre las Llatas, distinguiéndose el Cerro de los Bolos de Andilla y el Casti-
ramblas de Artaix y de la Castellarda. En toda la red de atalayas llarejo de Peñarroya, de Llíria, ambos con restos de la Edad del
juegan un papel primordial las torres, que eran colocadas en las zo- Bronce y luego habitados por los iberos. Otros yacimientos son El
nas más débiles de la defensa. Podían ser de planta circular o cua- Alto de la Balsilla, Antigón, Cerro del Castelllar, Coradón, Monteo-
dradas, y según su situación pueden ser torres asociadas a puertas, a livet, Rocha, Barranco del Molinero, Prado de Llatas, Puntalico,
murallas y aisladas (Dies, 1991, p. 173). Tormagal, Corral del Mosén, etc. (Llatas, 1957, p. 185). En todos
No podemos soslayar otros poblados importantes, como son: ellos se ha encontrado cerámica ibérica, aunque en pequeñas canti-
Acueducto de Porta Coeli (Serra), de difícil acceso y amurallado dades. El mismo autor da una relación de 53 poblados (Llatas,
en todo su perímetro; Aljub Nou o Granja (Casinos), situado en un 1975, p. 12, 13), lo que indica que esta zona estaba densamente po-
lugar privilegiado, divisándose desde dicho lugar Tres Pics, Monra- blada; y tal es así, que la rambla que pasa junto a la población del
vana, Llíria y el Puntal dels Llops; la Cúa (Casinos), de superficie Villar, recibe el nombre de Castellana, por la cantidad de poblados
muy pequeña y que se podría relacionar con el Castellar, que está o castillos que hay en la cuenca de dicha rambla. Pla (1972a, p. 317,
situado a 200 m montaña arriba; Castillo de Torrejón (Gátova), 318) también hizo una relación de yacimientos prospectados en la
conservándose aún varios recintos amurallados, restos de una torre comarca de Titaguas, entre los que cita a La Hocejilla, El Hondón,
y de departamentos, etc. Además se tiene noticia de gran número de Las Lomillas, Pico de la Lámpara, El Portillo y el Vado de Zagra,
yacimientos de los que sólo conocemos por ahora restos de cerámi- con la aparición de cerámicas pintadas con motivos geométricos.
ca, y de los que destacaremos: Aljub de la Sarsa, Casa Palau, El En numerosos poblados han aparecido escorias de hierro. Así,
Calvo, Els Tacons, El Regalón, La Concordia, y un largo etcétera. en Alpuente: Planos, Castillico de Campo de Abajo y Cabezo de
Almeza. En Andilla: Cerro Pozuelo, Chinca, Corrales de Carnoso I
y II, Ladera Este del Puntalico y Mojón Alto. En Tuéjar: el Caste-
II.1.5. El poblamiento ibérico en Los Serranos llar. En Alcublas: los Casales y Lindonero, etc. Restos constructi-
vos, murallas, muros, etc., se han encontrado en Castillo del Poyo,
Hay constancia de la abundancia de yacimientos en esta comar- Cañada Hinojo, Loma del Ruejo, La Torrecilla de Chelva, Castille-
ca, pero ya sea por un motivo o por otro, aunque se han realizado jo de la Muela, etc. En el yacimiento del Hontanar de Andilla apa-
numerosas prospecciones con resultados esperanzadores, sin em- reció gran cantidad de molinos de mano, lo que indica la existencia
bargo, las excavaciones han sido nulas o casi nulas. Como es natu- de cultivos cerealistas (I.Y.A.C.V., nº 4.036, 4.063, 4.041, 4062,
ral, cuanto más nos adentramos en la zona montañosa, los yaci- 4448, 4447, 3788, 1628, 4455, 2133, etc.).
mientos son más escasos, pero no hay que olvidar que por estas cir-
cunstancias debía de ser una zona con una ganadería muy desarro-
llada y por lo tanto no debía de estar completamente deshabitada. II.2. LA ROMANIZACIÓN
Así, como ya hemos dicho anteriormente, la relación de ellos es
abultada. Tal vez sea porque su situación geográfica, en zonas de Es indudable que la presencia romana en nuestras tierras cam-
difícil acceso, han dificultado los trabajos agrícolas, así como la bió para siempre la vida del pueblo ibérico, con la aportación de
instalación de urbanizaciones tan abundantes en otros lugares, que una nueva cultura y una nueva manera de vivir. A toda esta serie de
aquí es casi inexistente. cambios producidos los denominamos con el término de romaniza-
Uno de los yacimientos en donde se han realizado excavacio- ción, que la podríamos definir como la asimilación de todo lo ro-
nes es en el de La Seña. Situado en el llano del Villar del Arzobis- mano por parte de los pueblos hispanos. Fue un proceso gradual
po, junto a la rambla de la Aceña o Seña, atravesado por la carrete- que se prolongó durante los siglos II y I aC. Ya desde el siglo II aC
ra del Villar a Bugarra, por el km 11, aproximadamente, y a unos la Península Ibérica se vio visitada por inmigrantes itálicos para
15 km al NW del Tossal de Sant Miquel de Llíria. Fue a principios instalarse en las nuevas tierras: “...sans y avoir été véritablement
del siglo pasado cuando F. Almarche lo dio a conocer, confundién- conviés par les autorités romaines” (Le Roux, 1982, p. 37). Este pe-
dose a veces con el yacimiento romano de La Torre, situado a un riodo inicial de la paulatina transformación de la vida de los iberos
km al S de La Seña. En 1985 se vio afectado por unos trabajos agrí- recibe también el nombre de periodo ibero-romano. Ahora bien, es-
colas al transformar el campo de viñas en frutales, lo que dio lugar te proceso de romanización fue distinto según las distintas zonas de
a la destrucción de gran parte de los muros, estratos y materiales. la Península. Así, la Bética, junto con la zona mediterránea, que
Su construcción, de nueva planta, se llevó a cabo a finales del siglo siempre estuvieron en contacto con las corrientes colonizadoras
VI aC y es el único yacimiento de la zona que presenta el paso del procedentes de Oriente, y que habían convivido con los comercian-
Ibérico Antiguo al Pleno, siendo abandonado entre el año 175 y el tes griegos y púnicos, fueron las que más rápidamente la asimila-
150 aC. Su planta es trapezoide, con una superficie aproximada de ron. Por contra, la zona interior y la del NW, con formas de vida
unos 8.000 m2. Se dedicaba principalmente a la agricultura, sin des- más primitiva, con una agricultura muy pobre y poco desarrollada,
cartar la ganadería. Lo que más llama la atención de este yacimien- con un espíritu guerrero muy acentuado y poco abierto a las inno-
to es que está situado en el llano, cosa no habitual entre los estable- vaciones, fueron las últimas zonas en ser romanizadas.
cimientos ibéricos del Ibérico Pleno (siglos IV-III), que en su in- Se distinguen tres etapas dentro de la romanización: Una tem-
mensa mayoría ya se situaban en cerros elevados. Otra característi- prana que va desde comienzos del siglo II aC hasta finales del I aC.
ca de este yacimiento es que está totalmente desprovisto de estruc- Otra intermedia que corresponde a los tres primeros siglos del Im-
turas defensivas, no encontrándose entre sus restos ninguna torre ni perio y, una última o tardía que abarca los siglos IV y parte del V
bastión (Bonet et al., 1999, s/p). (Bravo, 2001, p. 55, 56).
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Para Roldán (1974, p. 162, 163), la romanización se realiza presencia de los hybridae, hijos de latino y de indígena hispana, y
paulatina y paralelamente. Por una parte la colonización, que con- que se cree fueron los componentes de la famosa Legio Vernacula
lleva la llegada de itálicos a la Península, con la intención de bus- (Roldán, 1978, 132, 133, 137).
car tierras fértiles, comercio y explotación del subsuelo, tan rico en Después del ejército fue indudablemente el comercio otro fac-
minerales; por otra parte la conquista propiamente dicha, lo que su- tor importante para la romanización, puesto que la gente dedicada
pone la presencia continuada del ejército, que a lo largo del tiempo a este menester sería numerosa; además de ello, su incesante ir y
no se muestra ante los indígenas como enemigos, sino que poco a venir por los caminos de la Península, pondrían en comunicación
poco hace la función más bien de supervisor. Estas dos tendencias unos pueblos con otros. Dejando a un lado los mercaderes en sí,
se unen, y así sucede cuando el veterano, una vez finalizado su pe- que debían ser los menos, no debemos olvidar a la gran cantidad de
riodo militar, en vez de volver a Italia, su lugar de origen, se queda gente que les arropaba en sus transacciones comerciales: acemile-
asentado como colono en la Península. ros, guías (ya que es de imaginar que el comercio debió de existir
De la riqueza del subsuelo, y concretamente de la Bética, Estra- antes de la construcción de las vías romanas y de la pacificación),
bón (III, 2, 89), escribe: “...en ninguna parte del mundo se ha en- cargadores, intérpretes, además de gente armada para defender las
contrado hasta hoy ni oro ni plata, ni cobre ni hierro como aquí (la mercancías de los numerosos bandidos que pulularían por los cami-
Turdetania) en tal cantidad y calidad. El oro se obtiene no sólo por nos (Balil, 1955-1956, p. 50). En relación con lo anteriormente ex-
medio de minas, sino también (mediante el) lavado. Los ríos y los puesto, podemos incluir a las posadas, así como todo tipo de oficios
torrentes traen la arena aurífera. Hoy los lavaderos de oro son más relacionados con las caballerías, como herradores, guarnicioneros,
frecuentes que las minas... Algunos de cobre se llaman ‘minas de etc., que serían auxiliares de este mundo comercial. Además de to-
oro’, por lo que (parece) que antes se había extraído de ellas el do lo anterior, otro factor de romanización fue, sin duda, la creación
oro...”.Y continúa el mismo autor diciendo que: “Polibio, al men- de ciudades de nuevo cuño, que como sedes del gobierno romano,
cionar las minas de plata de Carthago Nova dice que son muy gran- y de su corte de funcionarios, recaudadores, agrimensores, y del
des, que distan de la ciudad unos veinte estadios (unos cuatro kiló- resto de la burocracia, pondrían en contacto la cultura y sobre todo
metros), que en ellas trabajan 40.000 obreros y que reportaban, dia- la lengua romana con el pueblo hispano.
riamente, 25.000 dracmas (más de 100 kg)” (III, 2, 10). En el tema de la latinización de la Península, hay que recordar
Los factores o agentes que propiciaron la romanización fueron que, como con el resto de la romanización, no fue tan rápida como
numerosos, destacando los que creemos más importantes. En primer a veces se supone. Es lógico que en las ciudades y en las zonas de
lugar, está la función que a este respecto realizaron las guarniciones costa, más cosmopolitas y abiertas a otras culturas, esta latinización
dejadas en las ciudades conquistadas, en su contacto directo con los fuese rápida, pero no así en las aldeas y tierras del interior. Ejemplo
indígenas hispanos; aunque al principio, la influencia romana al- de ello lo tenemos en el siglo I aC en los vasos de Sant Miquel de
canzaría únicamente a las clases dirigentes de la ciudad para, poco a Llíria, ciudad situada a unos 30 km de la costa en que aparecen nu-
poco, llegar a toda la población (Llobregat, 1980a, p. 42, 43). Otro merosos letreros con texto ibérico, así como también en Sagunto,
factor que influyó en este proceso fue el ejército. Además del ele- donde en época de Augusto aún se escribían lápidas en lengua ibé-
mento militar, había gran cantidad de acompañamiento civil que ine- rica. Paradójicamente, con la llegada de los romanos la escritura
vitablemente sigue a todo ejército: prostitutas, magos, curanderos, ibérica alcanza su mayor expansión. En esta época coexisten tanto
charlatanes, cantineros, etc., así como comerciantes que, además de la escritura latina como la ibérica; se introduce en soportes nuevos
comprar el botín de los legionarios, les vendían toda clase de pro- como en las teseras, monedas, grafitis sobre terra sigillata, inscrip-
ductos. Pero además de este contacto con el elemento civil, lo que ciones funerarias, como la de Requena o la de la estela de Sinarcas,
más contribuyó al proceso de romanización, que como hemos visto del siglo I aC, en que se observa como algunas tumbas se señalan
anteriormente, fue el asentamiento de los legionarios como colonos con lápidas funerarias escritas en ibérico, pero siguiendo un mode-
en nuestra Península, que una vez terminada su carrera militar, y ca- lo similar al romano. De la misma manera, el rito ibérico de la inci-
sados con indígenas, no tenían la menor intención de regresar a Ita- neración pervive junto con el rito romano de la inhumación, hasta
lia. Muchas ciudades fueron creadas por legiones o legionarios, ya el siglo I aC, como sucede con las necrópolis del Faperal (Albufe-
finalizada su vida militar. En la cannabae (que eran pequeños nú- reta, Alicante) y la de la Calerilla de Hortunas (Requena) (Bonet y
cleos de población situados al lado de los campamentos) de la Le- Ribera, 2003, p. 90). Como estamos viendo, la lengua latina no fue
gio VII Gemina, se alzó la ciudad de León (Moure et al., 1991, p. impuesta desde un primer momento, sino que su implantación se
415); Mérida fue fundada por los veteranos de la legión X Gemina y hizo de una manera paulatina y sin traumas; y así en muchas ciuda-
la V Alaudae (Bendala, 1999, p. 146); en el año 152 aC se fundó la des se siguió acuñando monedas con texto ibérico, luego se pasó al
ciudad de Córdoba por M. Claudio Marcelo, con antiguos legiona- ibérico y al latín, para realizarse finalmente en este último idioma.
rios y auxiliares indígenas; la ciudad de Carteia, en el año 171 aC, No obstante, las lenguas indígenas se siguieron hablando en zonas
recibe 4.000 hijos de antiguos soldados romanos casados con muje- rurales, muy apartadas, hasta bien entrada la Edad Media (García y
res indígenas (Roldán, 1978, p. 131, 132). Otro caso claro, y que nos Bellido, 1967, p. 25-29).
afecta plenamente, es la fundación de Valentia por Decimo Junio Las consecuencias de la romanización en nuestras tierras fue-
Bruto, realizada, o bien con soldados de Viriato vencidos por aquél, ron muy importantes. Los cambios producidos en el poblamiento
o bien con los soldados romanos que lucharon contra el caudillo lu- ibérico fueron de dos tipos: por una parte, los poblados típicamente
sitano (Llobregat, 1980b, p. 56, 57). También, un ejemplo de todo ibéricos, situados en zonas de montaña, se trasladan al llano, de una
lo anterior es la fundación de Palma y Pollentia por Metelo Baleari- manera pausada, poco a poco, tal vez al darse cuenta de las ventajas
co en el 123-122 aC, con 3.000 colonos romanos, seguramente ve- que para el cultivo de la tierra eso supone, situándose la fecha final
teranos. Asimismo, y dentro del ejército, tuvo gran importancia la de este proceso hacia el cambio de Era; y, por otra, en los poblados
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que aún en época romana no se mudaron al llano se produjo una su- última invasión no tuvo repercusión en las tierras valencianas. No
perposición cultural (Gil-Mascarell, 1971, p. 14). Es también natu- hay unanimidad con la identificación de los pueblos invasores;
ral que este cambio de hábitat a zonas más cómodas y más produc- mientras que para Aurelio Victor fueron francorum gentes, Eutro-
tivas agrícolamente condujera a un aumento del nivel de vida, uni- pio, Orosio, Jerónimo y Próspero de Tiro, afirman que fueron ger-
do a la tranquilidad que supondría la presencia del ejército romano mani (Bravo, 2001, p. 135,196).
y la consiguiente carencia de problemas defensivos. Aunque se han Una vez invadido el Imperio, los alamanes se dirigieron hacia
estudiado pocas villas, se observa un gran desarrollo sobre todo en Italia, cruzando la actual Suiza, entrando en el valle del Po (Balil,
las zonas próximas a las costas, en donde las explotaciones estarí- 1957, p. 104), para ser vencidos por Galieno. Los francos por su
an al servicio del comercio exterior, como lo atestiguan los nume- parte, y en líneas generales, cruzan la Galia y entran en la Penínsu-
rosos alfares, tanto para vino, como para aceite, que han aparecido la por los pasos de los Pirineos Orientales, dirigiéndose hacia Ta-
en Cervera del Maestrat, Sagunto, Oliva y Denia (Ribera Lacomba, rragona. La destruyen, apresando la flota romana y marchando
2003, p. 95). De la producción monetaria de las ciudades ibéricas unos a África, siendo derrotados en Thamuda (Taracena, 1950, p.
valencianas podemos afirmar que, de las cinco que acuñaron mone- 6), y otros se quedan en la Península.
das en época romana, sólo dos Arse-Saguntum y Saitabi tuvieron Llobregat (1980c, p. 130) se pregunta si el grupo que pasó a
un papel importante, mientras que la producción de Kili, Kelin y África, lo hizo desde Tarragona, o bien cruzaron toda la Península
Valentia, fue pobre e intermitente (Ripollés, 2003, p. 132). para embarcar en el Estrecho. Con referencia a esta invasión hay
Se observa a principios de la llegada de los romanos un comer- muy pocas noticias; las fuentes constatan que los germanos llega-
cio del vino hacia Hispania, reflejado por la presencia de ánforas ron a Hispania y tomaron Tarragona, Eutropio (IX, 8, 2) escribe:
vinarias grecoitálicas, que procedían mayoritariamente de la Cam- (en tiempos de Galieno) Germani usque ad Hispanias penetrave-
pania; éste serviría para satisfacer las necesidades de las legiones runt et civitatem nobilem Tarraconem expugnaverunt... (Santos,
romanas, para el consumo de los itálicos asentados aquí y para el 1986, p. 156); Orosio (VII, 22, 7-8), afirma solamente que los ger-
intercambio con los indígenas. Junto a este comercio, y aprove- manos se apoderaron de Hispania. Únicamente el tratado De Cae-
chando su envío, también se comercializaban otros productos, co- saribus (XXXIII; 3) es más explícito, puesto que tras repetir la en-
mo la cerámica “campaniense” o de cocina itálica. Otro producto trada en la Península y la consabida conquista de Tarragona por
que llegaba a la costa valenciana sería el salazón de pescado, pro-
parte de los francos, afirma que parte de ellos, y por medio de na-
cedente de la zona de Túnez o del “área del Estrecho”. Este comer-
ves, se dirigieron hacia África: (Gallienus) rem Romanam quasi
cio se realizaría por mar, puesto que hay presencia de puertos de
naufragio dedit...adeo uti... Francorum gentes direpta Gallia His-
cierta importancia, como el de Grau Vell (Saguntum), que funcionó
paniam possiderent vastato ac paene direpto Tarraconensium oppi-
entre los siglos IV aC y V dC, el de Valentia, situado a 1’5 km del
do, nactisque in tempore navigiis pars in usque Africam permea-
mar, en ésta época, el de Dianium, Lucentum y Portus Ilicitanus
ret... (Santos, 1986, p. 156).
(Pérez Ballester, 2003, p. 119, 121, 123-125).
En resumen, de los textos referentes a esta primera invasión te-
nemos: 1. Que fue durante el reinado de Galieno (253-268 dC)
cuando se produjo la invasión. 2. Que Tarragona fue destruida, y 3.
II.3. LA CRISIS DEL SIGLO III DC EN HISPANIA
Que parte de los invasores se apoderaron de la flota romana y se
En la Historia del Imperio Romano hay una época de dificulta- trasladaron a África (Arce, 1978, p. 262). Ante esta falta de noticias
des políticas, económicas y sociales, en donde parece que éste va a sobre la presencia de los francos en la Península, nos tenemos que
desaparecer definitivamente. Abarca desde el final del reinado de apoyar en los testimonios materiales, ya sean destrucciones de ciu-
los Severos, en el 235 dC, con la llegada de Maximino el Tracio, dades o villas rurales, ya sean por la aparición de tesorillos.
hasta la subida al poder de Diocleciano en el 285 dC. Tres son los En tierras valencianas, lo que parece ser el primer indicio del
factores que inciden en estos cincuenta años de inseguridad y caos: paso de los francos, lo tenemos en Sagunto, en donde una casa de
la anarquía militar, los ataques de los godos en Oriente (concreta- cierta importancia, con mosaicos de gran calidad, fue abandonada
mente a Grecia, Mesopotamia y el Asia Menor y los germanos en antes del siglo IV dC; encima de ella se encontró un cementerio de
Occidente, además de la sublevación de los indígenas bereberes en los últimos tiempos romanos. También, y dentro del marco de nues-
el N de África) y, por último, la aparición de una gran crisis econó- tro trabajo, la villa de El Safarig (47), parece que es posible que se
mica. La anarquía militar se produce por el nombramiento sucesivo destruyera en los siglos III-IV dC, debido a estas invasiones. En
de emperadores por los legionarios, para poco después ser asesina- Valencia no parece que hubo destrucción, y el único indicio que te-
dos y nombrar a otro. Desde el punto de vista social, la inestabili- nemos es el del cementerio de la Boatella, en donde se aprecia una
dad militar de este periodo, según Balil (1957, p. 98), sería la lucha decadencia económica en este periodo. También algunas villas su-
entre el Senado, que posee la fuerza económica, y el Orden Ecues- frieron los efectos de esta invasión, como la de la Torre de la Cruz,
tre Senatorial, que acumula el poder militar, con el consiguiente an- próxima a Villajoyosa y que estaba decorada con gran lujo (Tarra-
tagonismo. En la guerra que enfrentaba por el trono, Emiliano y dell, 1965a, p. 170). No obstante, en recientes estudios sobre la ciu-
Treboniano Galo, este último pidió ayuda a Valeriano, jefe de las dad de Valentia, se ha detectado una colmatación definitiva de las
legiones renanas, dando lugar al abandono de la defensa de la fron- cloacas, así como la destrucción de viviendas, con niveles de incen-
tera del Rhin. Ante esta situación, y durante el reinado de Galieno, dios y derrumbes, asociados a monedas de Galieno y Claudio II
se produce una primera invasión de los francos y alamanes hacia (Ribera Lacomba, 2003, p. 101). Lo que sí parece claro es la des-
Europa Occidental. Años más tarde hay una dudosa segunda inva- trucción, hacia la segunda mitad del siglo III dC, de la ciudad ro-
sión, que adentrándose por el Pirineo Occidental y Roncesvalles, mana que existió en el Tossal de Manises (Alicante), en donde los
ataca todo el N, la Meseta y la parte occidental de Hispania; esta hallazgos de cerámica no sobrepasaron dicho siglo, y son inexisten-
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tes las del siglo IV dC; esta ciudad desapareció a finales del III dC, latina decadencia de esta ciudad; en el Portus Illicitanus (Santa Po-
para no volver a resurgir nunca más. Del yacimiento de la Alcudia la, Alicante) se aprecia un descenso de las importaciones en la pri-
de Elche, hay una mejor información. En la estratigrafía correspon- mera mitad del siglo III, pero se recuperan hacia la segunda mitad
diente al siglo III, hay evidencias de destrucción de edificios, que de dicho siglo y en el IV; el Grau Vell (puerto de Saguntum) no sufre
junto a la aparición de bolas usadas en las catapultas, de glandes de tampoco ningún tipo de problemas y se matuvo activo y con un cier-
plomo empleados como proyectiles de honda, y el cegado de algu- to dinamismo durante el siglo IV (Cepas, 1997, p. 154, 149-154).
nos pozos, nos inducen a pensar que esta ciudad sufrió un ataque. ¿Qué consecuencias tuvieron estas invasiones de los francos?
Fue efectivamente destruida en la segunda mitad del siglo III dC, En lo económico se observa que a partir del año 258 dC, la expor-
por las invasiones de los francos. A diferencia de la ciudad situada tación de aceite bético a Roma sufre un gran descenso, que ya no
en el Tossal de Manises, que no sobrevivió, la ciudad de la Alcudia recuperó; hay también un cese de la explotación minera en Carta-
pudo rehacerse de este ataque, perdurando hasta el siglo VII dC gena, así como la destrucción de algunas fábricas de salazón. Esta
(Llobregat, 1980c, p. 132, 133). recesión se plasma en objetos de decoración, habiendo una ausen-
Aproximadamente en el 276 dC se produce la segunda invasión, cia de mosaicos fechados en el tercer cuarto del siglo III dC. Para
aunque las fuentes citan únicamente la primera (Tovar y Blázquez, Blázquez, en muchos aspectos entramos ya en la Edad Media
1982, p. 139). No se sabe el punto exacto de la penetración en la Pe- (1978, p. 476). Se observa, además, que después de estas invasio-
nínsula, pero debió acontecer por los Pirineos Occidentales, tal vez nes, las ciudades de Hispania procedieron a construir murallas que
por Navarra. Cruzaron el Duero, llegando hasta Lusitania, sin saber las defendieran de otros futuros ataques, ya de gentes procedentes
si se adentraron mucho en Gallaecia o en la zona cantábrica. Pam- de la Península o fuera de ella; en algunos casos, este amuralla-
plona sería, junto a Caesaraugusta e Iruña, las ciudades más afecta- miento conllevó una reducción del perímetro de la ciudad. De entre
das. Se destruyó también Uxama, Santervás (Soria), Dueñas, Augus- estas poblaciones amuralladas, destacaremos: Lugo, Barcelona, Ge-
tobriga, la Villa de Prado (Valladolid), etc. (Montenegro, 1978, p. rona, Zaragoza, Astorga, León, Conimbriga, etc. (Plácido Suárez,
494, 495). Todos los investigadores que se han preocupado por este 1988, p. 348). Esto supuso un golpe para la economía de sus habi-
tema, Taracena (1950, p. 5-13), Ramos Folqués (1960, p. 23), Ramos tantes, puesto que estas murallas las tenían que construir ellos, así
Fernández (1964-65, p. 253-267), Blázquez (1968, p. 7-14), Monte- como también participar en su mantenimiento (Blázquez, 1968, p.
negro (1978, p. 493, 494), etc., están de acuerdo en que estas inva- 25). Hay que observar que esta construcción de murallas no fue un
siones causaron una gran destrucción en Hispania. Ahora bien, hay fenómeno que se dio únicamente en Hispania, sino que también
una serie de autores que se muestran escépticos ante la importancia ocurrió en otras ciudades fuera de la Península, como por ejemplo,
de estas invasiones, existiendo una divergencia de posturas muy cla- la propia ciudad de Roma (Plácido Suárez, 1988, p. 347, 348). Con
ra. Balil (1959, p. 280, 281), tiene sus reservas sobre la destrucción la destrucción de las ciudades, la población que era propietaria de
de Clunia y de Liédana; sobre el incendio de Pamplona no es posi- tierras, se refugió en el campo; entre otras razones, se explica este
ble dilucidar si se trata de un incendio general o parcial. Tarradell éxodo por el coste que les suponía a esta elite la obligatoriedad de
(1965a, p. 171) pone en duda la fuerza numérica de los invasores y aceptar las magistraturas municipales. Tal vez, y con motivo de que
escribe: “Ara, ¿cal atribuir als francs totes les destruccions que hem los dueños fueran a vivir a las villae, algunas de éstas llegaron a te-
anat assenyalant? ¿Tingueren prou gent i prou força per a ésser ca- ner un gran lujo (Montenegro, 1978, p. 498). El anterior autor (p.
paços de provocar una catàstrofe tan extensa, del Rin fins a Andalu- 497), escribe que esta crisis repercute en Hispania en forma de:
sia?... ens sembla realment excessiu”. Igualmente Bravo también tie- despoblación de las ciudades, aumento de los latifundios, decaden-
ne sus dudas sobre la extensión de las invasiones de la Península. Pa- cia del culto imperial y pérdida de la capacidad económica. Según
ra este autor, la ciudad de Tarraco fue efectivamente destruida hacia Lewit, en Hispania, y en otras partes del Imperio, hubo un aumento
el 260-261, año en que produjeron las presumibles invasiones de los de villae en la primera mitad del siglo III dC, y una caída del nivel
francos y germanos, pero ésta pudo ser una destrucción sin más, y, ocupacional en su segunda mitad, añadiendo que algunos lugares
en todo caso, no existir una invasión hacia el interior. Por tanto, las fueron abandonados espontáneamente, pero en otros hay “destruc-
invasiones se habrían reducido a controlar la costa, y según afirma tion layers”. Para finalizar, añade que en la primera mitad del siglo
dicho investigador, algunas villae próximas al litoral fueron destrui- IV fue un periodo de recuperación, continuando en la segunda mi-
das, pero en ningún caso esta destrucción afectó al interior (Bravo, tad de dicho siglo (Lewit, 1991, p. 85).
2001, p. 137, 138). Llobregat, y hablando de la Comunidad Valen- Con relación a la presencia de tesorillos, éstos sí que aparecen
ciana, escribe: “...las destrucciones no se pueden explicar por la in- en cualquier punto de la Península, desde Altafulla en Tarragona, a
seguridad interna sin recurrir a esa varita mágica de una horda de Lugo o Málaga; pero no todas estas ocultaciones se deben a los in-
francos y alamanes destruyendo todo con rapidez desenfrenada y pa- vasores, puesto que en alguno de ellos, las piezas acuñadas llegan
sando al África después... Me inclino a creer que por aquí no pasa- hasta el gobierno del emperador Galieno (260-268), un auténtico
ron ni francos ni alamanes” (Llobregat, 1980c, p. 134). Para Pérez terminus post quem, puesto que la datación final de estas monedas
Vilatela (2003, p. 172) la devastación que sufrieron las tierras valen- suele ser, casi siempre, un indicativo del momento en que se produ-
cianas, abarca desde el 260 al 272. jo la ocultación. Todo lo anterior puede tener su explicación en que
Continuando con las tierras valencianas, otro autor minimiza los estas ocultaciones no tienen carácter político, sino económico, ya
problemas ocasionados por estas invasiones y, así, afirma que la po- que ante una devaluación, que estuvo presente en los años 60 del si-
blación de Lesera (Moleta dels Frares, El Forcall, Castellón) no su- glo III dC, (en donde el denario alcanzó una devaluación entre el 5
frió ningún tipo de destrucción; en Edeta se constata la continuidad y el 1% del contenido de plata), y según la Ley de Gresham, la mo-
desde la época de Augusto hasta el siglo V, aunque el estudio de la neda de bajo valor desplaza a la buena, ya que ésta se atesora (Bra-
cerámica nos indica que a partir del siglo II dC se observa una pau- vo, 2001, p. 136, 137).
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Los tesoros aparecidos correspondientes a la segunda mitad tener relación con las invasiones del siglo III dC. De N a S nos
del siglo III dC son abundantes en Europa occidental. Los locali- encontramos con el aparecido en el Mas d’Aragó (Cervera del
zados en la zona mediterránea pueden agruparse en dos momen- Maestre, Castellón), en donde dentro de una bolsa de tela apare-
tos. Uno, que se puede situar hacia finales de la década de los cieron 53 monedas de los siglos II y III dC (15 sestercios y 38 an-
años 50 o de los 60 (D’Eula, Vilauba, Benicató); el otro momento, toninianos) (Gozalbes, 1996, p. 383, 384). El segundo tesorillo se
más numeroso, se sitúa al final del reinado de Galieno (266-268). encontró en Les Alqueries (Vila Real, Castellón), formado por
Esta etapa podría indicar el inicio de la época de inestabilidad sin 122 antoninianos. Y el de Almenara, que consta de dos denarios
un final preciso (Gozalbes, 2005, p. 128). (Cómodo y Pupiano) y 29 antoninianos, en buen estado de con-
En las tierras valencianas existen tres tesorillos que pueden servación (Gozalbes, 2005, p. 125).
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III.1. INTRODUCCIÓN A LA que arranque el grano de la espiga [Tribullum]. Otros tienen unos
AGRICULTURA ROMANA ejes con ruedas dentadas que llaman plostellum Poenicum; en él se
sienta alguien que debe hacer tirar de las bestias, como se hace en
El sector agropecuario fue la base de la economía romana. No Hispania Citerior y otros lugares” (Varr., R., I, 52). Otra maquina-
es de extrañar esta afirmación, puesto que ya la primitiva sociedad ria agrícola, el arado sin ruedas era sencillo, y se componía de reja,
romana era esencialmente agrícola y ganadera; basta recordar que dental, timón y esteva (Stevens, s/a, p. 113), que era apropiado para
el ganado (pecus) fue uno de los sistemas de intercambio de bienes el trabajo de las tierras de poco fondo, como suelen ser los suelos
y de donde procede la palabra pecunia, que significa dinero (Maro- mediterráneos. El resto de las herramientas: palas, azadones, lego-
to, 1998, p. 145). De la importancia que la ganadería tuvo en la an- nes, hoces, horcas, layas, hachas, etc., con la parte activa de hierro
tigua Roma, es un buen ejemplo que fue un pastor, Faustulus, quien y el mango de madera, ya se usaban en la Península antes de la lle-
encontró y educó a Rómulo y Remo; también fueron los pastores de gada de los romanos, como lo demuestran los instrumentos apare-
Numitor, quienes en una lucha para obtener tierras de pasto, le die- cidos en la Bastida de les Alcusses, Covalta, Tossal de les Forques
ron la victoria a Rómulo (Luelmo, 1975, p. 174). (Borriol), Albufereta de Alicante, Los Villares, etc. y otros apareci-
Volviendo a la agricultura, excepto en casos muy puntuales, el dos fuera de las tierras valencianas, como en el Puig Castellar,
barbecho sería indispensable; no solo descansaba la tierra después Ullastret, Burriac, Coll del Moro, Mas Boscà, La Massana, etc., to-
de una cosecha, sino que también tenía que tener algo de humedad. dos ellos en Cataluña y dentro del mundo ibérico. Por lo tanto, si
Para lograr lo anterior, había que desbrozar el terreno y así evitar entendemos por “innovaciones técnicas romanas”, las realizadas
que las plantas silvestres se aprovecharan de la poca humedad exis- por éstos durante su dominio en Hispania, podemos decir que no
tente. Este sistema gozó y goza de gran predicamento, puesto que fueron tan importantes como en un principio pudiera parecer. Tene-
aún se emplea en nuestros días. Además de este descanso de la tie- mos un ejemplo claro en algunas villas romanas de Cataluña. En la
rra, si se quería una buena cosecha había que abonarla. Para este de Sant Andreu de Llavaneres, de Sarrià de Ter, en la de Sent-
fin, se empezó utilizando el estiércol procedente del ganado estabu- Romà, en Torre Llauder, etc., han aparecido herramientas agrícolas
lado; también se llevaba el ganado a pastar a las tierras necesitadas como podones, podaderas, etc., de forma idéntica a las aparecidas
de abonado y de inmediato cultivo. Mas como esta cantidad de abo- en yacimientos ibéricos, tanto de la misma Cataluña, como en las
no era insuficiente, se empezaron a quemar los pastos secos, ade- tierras valencianas (Sanahuja, 1971, p. 75-78).
más de abonos verdes: alverja, altramuces, etc. (Parain, s/a, p. 144, Según el tipo de agricultura, ésta la podemos dividir en dos cla-
151, 152). También se empleaba el estiércol procedente de las pa- ses: de secano y de regadío, teniendo siempre en cuenta que una
lomas y gallináceas, añadiendo al estiércol las heces de las cubas en buena o mala cosecha la decide generalmente el tiempo, más que el
donde se fabricaba el vino (Stevens, s/a, p. 110). suelo. Se entiende como tierra de secano, aquélla que únicamente
Con referencia a las innovaciones técnicas y al instrumental se riega en caso de lluvia, inundación, etc., y en la que no intervie-
agrícola romano, los métodos agrícolas fueron similares a los de ne para nada la mano del hombre. Como es natural, este tipo de
Grecia y Egipto. Los instrumentos agrícolas eran mínimos y la ma- agricultura ya debió de existir en tiempos prehistóricos. El regadío
quinaría casi inexistente. Entre los instrumentos agrícolas que em- es distinto, ya que el hombre ha tenido que realizar una serie de tra-
pleaban los romanos, tenemos, entre otros el trillo: “Este consiste bajos, como excavar acequias, construir acueductos, azudes, etc.,
en una tabla erizada de sílex o de puntas de hierro que es arrastrada con el fin de poder regar siempre que la cosecha lo necesite, y que
por un tiro y sobre la que va un conductor o una gran carga para haya agua, claro está. De aquí deducimos que este tipo de agricul-
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tura es mucho más reciente que el secano, y también las cosechas antes de cocer, tenemos que dicho lugar es un archivo de primer or-
son más abundantes. Las montañas y sus laderas, siempre que no den para conocer el comercio oleícola entre la Bética y Roma (Re-
sean muy pronunciadas, además de pastos y leña, serían zonas para mesal, 1994, p. 135). Esta exportación dio lugar a una industria al-
las plantaciones de secano. En la Península Ibérica, las plantaciones farera de cierta importancia; estas alfarerías estaban ubicadas en las
más importantes de este tipo serían las de la famosa tríada medite- orillas de los ríos Betis y Genil (Remesal, 1981, p. 133).
rránea: olivo, vid y trigo, sin que ninguno de estos cultivos adquie-
ra un predominio claro sobre los otros, habiendo, no obstante, zo-
nas especializadas en estos productos, y así, son famosos los acei- III.1.2. La vid
tes de la Baetica o el vino de la Tarraconense.
Columela es el tratadista de agricultura. Nacido en Cádiz (Col.
Rust. VIII, 16, 9) hacia el año 3 ó 4 aC, su obra De Re Rústica re-
III.1.1. El olivo fleja mejor que nadie el mundo agrícola, no sólo de la Baetica o de
la Península Ibérica, sino de todo el mundo romano. El cultivo de
Aunque los iberos ya cultivaban el olivo, fue durante el perio- la vid estaba ampliamente difundido en toda Hispania (Curchin,
do romano cuando éste alcanzó su mayor importancia dentro de la 1996, p. 191). De uno de los versos de Marcial (12, 98, 3) se dedu-
economía de Hispania, especialmente en la Baetica. Así, Estrabón ce que en la Baetica las plantaciones de vides y olivos eran nume-
(III, 152) escribe que la mayor parte de dicha provincia estaba sem- rosas. Plinio (XIV, 71) escribe que eran famosos los vinos laceta-
brada de olivos, así como otras zonas de la Península. Plinio (XVII, nos, en la actual región de Barcelona; también afirmaba que los vi-
93), por su parte, también afirma que los olivos de la Baetica eran nos tarraconenses, que corresponde al actual Priorato, y los de la
los más productivos, y que se sembraban cereales entre los olivos comarca de Lauro, eran muy finos; los de las islas Baleares se po-
(XVIII, 95); el aceite de mejor calidad era el producido en Italia, dían comparar con los mejores de Italia. De la Baetica, informa
después el de Istra y, finalmente el bético (XV, 8). Marcial (XII, 98, 3) que producía mucho vino, siendo elogiado por
Pero no era únicamente la Baetica la única zona en donde se el mismo autor (XII, 129) el vino de Jerez. M. Cornelio Frontón
cultivaba el olivo en la Península. Estrabón (III, 152), afirma que (115, 1-4) cita al vino de Sagunto, que se exportaba a Italia. En el
en una isla cercana a Morón, la actual Setúbal, en Portugal, se ex- año 92 dC, el emperador Domiciano (Philostr., V A. VI, 42; Suet.
plotaban buenos olivares. También había plantaciones en el centro Dom., 7, 2) promulgó un edicto en que prohibía plantar vides en lu-
de la Meseta, en donde acampó Viriato en el año 146 aC (App. Ib. gar de trigo, disponiendo que se arrancasen la mitad de las existen-
64). Parece ser que el límite N de su cultivo se situaba en la Sierra tes; esta ley no debió de cumplirse en la Península, puesto que M.
de Gredos y las zonas de máxima producción se localizaban en la Cornelio Frontón, que vivió después de la promulgación de dicha
Baetica, Tarraconense, Valle del Ebro y en las cercanías de Mérida ley, cita al vino de Sagunto, como ya hemos visto anteriormente
(Santos, 1991, p. 460, 461). Tuvo tanta importancia el aceite en la (Tovar y Blázquez, 1982, p. 268-289). Pero no en toda la Península
economía, que en monedas de la época de Adriano, aparecía un ra- se cultivaba la vid; según Estrabón (3, 3, 7), en la zona del Cantá-
mo de olivo acompañando a la imagen de Hispania, lo mismo que brico y en el NW el vino era desconocido, siendo sustituido por la
en un mosaico de Ostia, en que también aparece la misma figura cerveza. Ante la calidad de los caldos béticos, éstos se exportaban,
con rama de olivo (Tovar y Blázquez, 1982, p. 267). como lo demuestra un ánfora hallada en Roma, que llevaba la mar-
Plinio (XV, 1) escribe que el olivo se introdujo en Hispania, ca de vino gaditano (CIL, XV, 4.570). Pero no obstante, no todo
Italia y África en el siglo VII aC. No obstante, es hacia el siglo IV eran alabanzas hacia el vino hispano. Así, Ovidio, (Ars III 645-6),
aC cuando la producción aceitera se hace presente, según sabemos, aconseja a los enamorados que emborrachen al guardián de la
por la aparición de un pie de prensa de arenisca en el yacimiento de amante con mucho vino, aunque éste fuera de Hispania. No hay
los Castellones de Ceal (Jaén) (Sáez, 1987, p. 216). Lo que está cla- ningún tipo preferente de uva, puesto que dependía de cada terreno
ro es que el olivo está extendido por toda la cuenca del Mediterrá- y de cada país, para saber cual era la mejor.
neo. El proceso para la obtención de aceite, daba como resultado
diferentes calidades. El de primera calidad se obtenía de la primera
prensa; el siguiente en calidad era el aceite común, obtenido de los III.1.3. El trigo
olivos cuyo producto había madurado en exceso, que se había caído
o que se habían triturado demasiado, y finalmente, los aceites de re- La primera referencia sobre el trigo en Hispania la tenemos en
cuperación, que no son comestibles y se utilizaban para la higiene Tito Livio (XXVI, 47, 8) cuando habla de la toma de Carthago No-
personal, para fabricar perfumes, como combustible, etc. (Casas et va en el año 209 aC por Escipión, en donde el botín ascendió a
al., 1995, p. 99, 100). 40.000 modios de trigo y 270.000 de cebada. Además del trigo, tam-
La exportación del aceite bético a Roma tuvo muchísima im- bién la cebada y el mijo se cultivaba en la Baetica, la Meseta Cen-
portancia; en el Monte Testaccio se ha localizado más de veintiséis tral, el valle del Ebro y la fachada mediterránea (Santos, 1991, p.
millones de ánforas, fragmentadas, procedentes del territorio com- 460). Como el olivo y la vid, el trigo también es un cultivo de seca-
prendido entre Astigi e Hispalis, y que aproximadamente en 260 no, aunque este último entra dentro del barbecho. Debido a que el
años transportaron alrededor de 1.700.000 toneladas (Blázquez y trigo era la base alimenticia del mundo romano, y de la antigüedad
García-Gelabert, 2002, p. 29). Las medidas de dicho Monte son en general, se debió de cultivar en casi todos los tipos de tierra, sien-
enormes, cuanto menos llamativas: un kilómetro de perímetro y una do la mayor parte de la producción para consumo propio, y no para
altura aproximada de 45 m. La mayoría (un 90% de las ánforas), son el mercado; para éste, únicamente se destinarían los excedentes.
del tipo Dressel 20 y Dressel 23, conteniendo aceite procedente de la El que Hispania fuera una provincia romana que cultivara gran
Bética. Si a todo lo anterior sumamos que estas ánforas se sellaban cantidad de trigo, está bien referenciado por numerosos escritores
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latinos. Según Plinio (XVIII, 66), las provincias que abastecían de de la presencia de estos cultivos, pueden ser las ánforas, los huesos
trigo a Roma eran: Galia, el Quersoneso Tracio, Cerdeña, Sicilia y de aceituna, los hallazgos de madera de vid o de olivo, etc. La vid,
Baetica. Pero aún siendo la Bética la provincia hispana en donde y probablemente el olivo se cultivaban desde los siglos VIII-VII aC
se producía más trigo, no era la única. P. Annio Floro (186, 5), y re- en l’Alt de Benimaquia (Dénia, Alicante), y en la Rábita (Guarda-
firiéndose a la región de la actual Tarragona, afirma que había cam- mar del Segura, Alicante), apareciendo en el siglo VI aC en el yaci-
pos de trigo tan productivos como los de Italia. Según Floro (II, 33, miento ibérico de Los Villares (Caudete de las Fuentes, Valencia)
46), a César, pueblos como los oscenses, los calagurritanos, los ja- (Grau, 2003, p. 65); en l’Alt de Benimaquia, los lagares ocupaban
cetanos, los tarraconenses los ausetanos y los ilergavoneses, le lle- una superficie de 50 m2, de lo que se deduce que la cantidad de vi-
varon trigo. Escipión, en el año 134 aC, durante su marcha hacia no producido sería superior al autoconsumo, existiendo un exce-
Numancia, siega el trigo que encuentra en su avance con la inten- dente, que es fácil que fuera comercializado (Gómez Bellard y
ción de que no lo aprovecharan los numantinos (App. Ib. 89). Ade- Guérin, 1995, p. 260). También hay restos de la producción de vi-
más de consumirse el trigo como pan, también se fabricaba con es- no en la “Casa del Cura”, en la Illeta dels Banyets (Alicante) (Bel-
te cereal una bebida llamada caelia, y los numantinos se emborra- trán Lloris, 2002, p. 458). Suponemos que en la agricultura roma-
chaban con ella en los últimos días del asedio a la ciudad (Flor., 1, no-valenciana los productos de esta trilogía mediterránea, sería el
39, 11). Igualmente Plinio (XIV, 149) hace una referencia a esta be- trigo (junto con la cebada) y la vid. El cultivo de esta última alcan-
bida. Como resumen a esta riqueza cerealista en Hispania, diremos zaría cierta importancia, ya que tenía que abastecer, no sólo a la de-
que en las monedas del emperador Antonino Pío, aparece la efigie manda de las ciudades, sino también para su exportación, especial-
de la Península, de pie, coronada de torres y cogiendo unas espigas mente a Roma. La producción de aceite sería únicamente para cu-
(Tovar y Blázquez, 1982, p. 266). Aún así, no parece que Hispania, brir el consumo local, puesto que no podría competir con la expor-
al contrario de Egipto y de África, fuera el granero de Roma. Aun- tación del aceite bético, que alcanzó tanta fama en el mundo roma-
que se produjera mucho trigo, como lo atestiguan numerosos auto- no (Seguí y Sánchez González, 2005, p. 44). Pensamos que las hor-
res antiguos, no era exportado, sino destinado al consumo interno, a talizas y legumbres se producirían, sobre todo, en explotaciones
las contribuciones a la annona, al pago de impuestos en especie, próximas a las ciudades, para su fácil comercialización.
para la siembra, etc. (Bravo, 2001, p. 95). Como colofón, podemos afirmar que las tierras valencianas, en
época romana eran productoras de trigo, cebada, aceite, etc. sufi-
cientes para las necesidades más imprescindibles. Algunos produc-
III.1.4. La agricultura romana en nuestra zona tos como el vino y la industria pesquera se dedicarían a la exporta-
ción. La ausencia de metales obligó a la importación de éstos, así
En la zona de nuestro trabajo, no tenemos referencias escritas como las maderas nobles (Seguí y Sánchez González, 2005, p. 52).
sobre el cultivo de esta tríada mediterránea, si exceptuamos el co-
mentario de los vinos de Lauro, si en verdad esta ciudad correspon-
diera a la actual Llíria. Hay otra referencia sobre el vino y su co- III.1.5. Otros cultivos
mercio, con la aparición en Oliva (Valencia), de un taller en donde
se confeccionaban ánforas para el vino (Pla, 1980a, p. 246). Estas Además del consumo de los productos típicos de la triada medi-
ánforas no nos indican qué tipo de vino era exportado, por carecer terránea, los romanos también consumían una diversidad de pro-
de marcas y de tituli picti, pero no es de descartar que fuera una ductos agrícolas, que muy fácilmente se podrían dar en nuestras tie-
producción local (Enguix y Aranegui, 1977, p. 46). No obstante, rras en aquella época y, así tenemos que, de legumbres comían gui-
como el clima no ha cambiado sustancialmente, así como tampoco santes, habas, lentejas, garbanzos, etc.; de fruta consumían higos,
los tipos de suelo, creemos que estos cultivos de la vid, trigo y oli- peras, manzanas, ciruelas, membrillos, granadas, moras, uva, (tam-
vo, también se debieron de dar en la época romana, como se dan bién en forma de pasa), etc.; entre los frutos secos podemos nom-
hoy en día, con la salvedad del abandono de algunos de ellos en de- brar las castañas, nueces, avellanas, etc. (Gómez i Pallarés, 1996, p.
terminadas zonas, y la introducción de cultivos nuevos. Tenemos 100, 101). La riqueza de la Hispania romana no terminaba con las
como ejemplo, dos villas muy próximas a nuestra zona de estudio anteriores producciones, tan importantes para la economía. La Pe-
en que se observa claramente el cultivo de la triada mediterránea. nínsula continuaba dando otros productos agrícolas, que aunque no
La primera de ellas, la de Benicató (Nules, Castellón), a escasos ki- tan importantes como los que ya hemos visto, no por ello hay por-
lómetros al N del río Palancia, en donde se advierte que “una serie qué soslayarlos. Así, otro cereal que tuvo su importancia es la ceba-
de pequeñas dependencias dispuestas en hilera contenían fragmen- da, siendo la tremesina (tipo de trigo que se siembra en primavera y
tos de dolia” (Olaria y Gusi, 1977, p. 117). Hay también otra refe- fructifica en el verano del mismo año) la más productiva, y que se
rencia, ésta más antigua, en que se afirma: “La habitación inmedia- sembraba en Carthago Nova y en Celtiberia durante el mes de abril
ta a este segundo mosaico tiene en el centro un gran dolium para (Plin. XVIII, 80). El mismo autor (XVIII, 75) afirma que hay otra
guardar cosechas” (Esteve Gálvez, 1956, s/p). No es arriesgado clase de cebada llamada glabrum, que se cultivaba en la Bética y
pensar que podrían contener aceite o vino. África, con la cual se preparaba la tisana. Hay también otros pro-
La segunda villa es la de l’Hort de Pepica (Catarroja, Valencia). ductos de menor importancia, pero que a través de los escritores la-
La excavadora afirma que: “Estos envases [Dressel 2 4 y Dressel tinos han llegado hasta nosotros: el lino de Saetabis (Xàtiva) era
20-Oliva 3] estaban destinados a transportar vino, sin duda de la re- muy apreciado en Roma (Plin. XIX, 9). Las prendas confeccionadas
gión, y más concretamente los producidos en los campos propiedad en Saetabis gozaron de gran fama, como escribe Catulo (Poemas,
de los dueños de la villa de Catarroja y en las de las villae del en- XII, 14-17): “Pues pañuelos de Saetabis me enviaron de Iberia / co-
torno. En la zona se cultivaron tradicionalmente, como indicamos, mo regalo Fabulo y Veranio; / que los ame es necesario / como yo a
la vid y el olivo” (García-Gelabert, 1999, p. 260). Datos indicativos Veraniolo y Fabulo amo”; es posible que por los alrededores de
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Carthago Nova se recogiera la trufa (Plin. XIX, 35); igualmente en males: los que son colaboradores del hombre en sus trabajos (buey,
Carthago Nova y Córdoba se dedicaban al cultivo de la alcachofa, asno, caballo, mula, etc.) y los que proporcionan beneficios y com-
alcanzando sus rentas los 6.000 sestercios (Plin. XX, 152); en la zo- pañía, como pueden ser los cerdos, gallinas, cabras, ovejas, perros,
na de Gades, y según Columela (Rust., X, 185) se cultivaba un tipo gatos, etc. Este último animal parece ser que lo introdujeron los le-
de lechuga, lactuca tartessis, cuya característica principal es que era gionarios procedentes de Egipto, pero adquiere mayor importancia
blanca; la cereza lusitana se exportaba a lugares tan apartados como durante la Edad Media. Ya hemos tratado dicho apartado en la par-
Bélgica y el Rhin, donde era muy apreciada (Plin. XV, 94); también te correspondiente a la ganadería ibérica, aunque en época romana,
había palmeras datileras (Plin. XIII, 26), aunque suponemos que se algunos animales, como el caballo, siguió gozando de la estimación
cultivarían en el S y en la costa mediterránea, como hoy en día; se- de este pueblo. Hay, en general, numerosas citas que nos informan
gún el mismo autor (XIX, 161), el comino más apreciado era el de de la gran riqueza ganadera existente en Hispania. A los pocos años
Carpetania; continúa escribiendo este autor (XX, 55), para afirmar de pisar los romanos la Península, concretamente en el 194 aC, P.
que las peras más famosas eran las de Numancia, que el ricino al- Escipión atacó a los lusitanos en el momento que éstos, ante la gran
canzaba la altura de un olivo (XV, 25), y que en tiempos del empe- cantidad de ganado que llevaban, se vieron entorpecidos en sus mo-
rador Tiberio, se introdujo el cultivo del alfóncigo o pistacho (XV, vimientos (Liv. XXXV, 1). César (C. 1, 52), durante la campaña de
91). El mismo escritor afirma que entre los olivares había siempre Lérida, les exigía a las ciudades conquistadas que les dieran gana-
muchos enjambres (XI, 18), de aquí que Petronio (Sat. 66, 3) escri- do, a falta de trigo.
biera que la miel producida en Hispania era excelente y que se em- Aunque no existe ninguna referencia de los clásicos sobre la
pleaba, por ejemplo, para rociar tortas de queso. presencia de la ganadería en la zona que nos ocupa en el presente
En las tierras valencianas, se constata la presencia de diversos trabajo, sí que podemos afirmar su presencia. En una excavación
árboles frutales como la higuera, almendro, granado, posiblemente realizada en la C/ Roc Chabás, apareció una fosa, con los restos
manzano, algarrobos, perales, ciruelos, etc. Plinio en su Naturalis de un banquete ritual que conmemoraba la fundación de
Historia escribe sobre los famosos higos sacontini o de Sagunto, y Valentia, con huesos de ovicápridos, toro, cerdo, caballo, gato,
entre otras cosas, los injertos de ciruelo en manzano que da lugar a la cáscaras de huevo, etc.
malina y de ciruelo en almendro resultando la amygdalina. Entre los
restos de madera carbonizada hallada en los niveles romanos de Va-
lentia, se ha podido identificar la presencia de vid y olivo. Un árbol III.3. CAZA Y PESCA
tan apreciado por su madera como por su fruto, el nogal, se encuen-
tra en los diagramas polínicos de Casablanca y Almenara (Castellón) Según Blázquez (1978, p. 211) la caza en Hispania carecía de
datados en el periodo romano. Aunque el bosque retrocedió en esta importancia económica, no era un medio de subsistencia y parece
época para ampliar la zona de agricultura, también jugó un papel im- que quedaba relegada a una pequeña élite. Al tener poca importan-
portante en la economía romana. Se obtenía madera para una acti- cia económica, las referencias a ella no son muy abundantes. De es-
vidad tan importante como en la construcción de barcos, para el ta característica nos da una idea Polibio (Athen. Deip. 330), quien
combustible de hornos, como es el uso del horno de vidrio encon- afirma que la caza era muy abundante en Lusitania ya que: “no se
trado en la calle Sabaters de Valencia y, que empleaban como com- aprecia nada; se da gratis a los que compran alguna cosa”. Por este
bustible fresno, olivo, pino carrasco y lentisco. Igualmente se ha em- motivo, la mayoría de los escritores alaban la abundancia de ella en
pleado la madera para la construcción como es el caso del templo de la Península. Estrabón (III, 4, 15) afirma: “Iberia produce gran can-
Diana de Saguntum y el uso de pino carrasco y fresno en las cons- tidad de rebecos y de caballos salvajes; en sus lagunas abundan
trucciones de Valentia. También se han encontrado restos del uso de también las aves, como cisnes y otras especies análogas o como
la madera en el enmangue de algunas armas encontradas en niveles avutardas, que son muy numerosas. Los ríos crían castores, pero el
de destrucción de dicha ciudad. Además de la madera, también se castor de Iberia no tiene las mismas excelencias que el póntico,
obtenía la resina de los pinos para impermeabilizar las ánforas, el pues las propiedades medicinales no se dan en el póntico”. C. Vale-
corcho, la bellota, etc. (Grau, 2002, p. 283, 284; 2003, p. 67, 68). rio Catulo (XXXVII, 18) califica a Celtiberia como cuniculosa, por
El esparto o atocha se producía en el Campus Spartarius, terri- la abundancia de conejos. Con referencia a ellos Estrabón refiere
torio de unos 6.500 km2 y que comprendía el S de Santa Pola hasta que: “Los animales dañinos son raros; excepción hecha de unas lie-
el Campo de Cartagena, penetrando hacia el interior hasta alcanzar brecillas que agujerean la tierra y a las que algunos llaman leberi-
la Mancha albaceteña. Esta planta ya se utilizaba por los indígenas des. Estos animales como se alimentan de raíces, destruyen plantas
antes del periodo de las colonizaciones y los romanos continuaron y semillas”. Los conejos se cazaban con hurones traídos de África.
su cultivo (Pérez Mínguez, 1990, p. 71). El animal más popular de la granja fue el cerdo, debido a que
su carne es apta tanto para consumirla fresca como conservada en
salazón. Se cazaba también todo tipo de cérvidos; de los animales
III.2. LA GANADERÍA de menor tamaño, la liebre era la preferida, seguida a mucha dis-
tancia por el conejo (Gómez i Pallarés, 1996, p. 101-102).
Se constata ya desde la antigüedad la existencia de mercados en En las villas de nuestro trabajo, existen también pocas referen-
donde se localizarían tanto carnicerías como charcuterías, con sus cias a restos faunísticos; únicamente las hay de fauna, sin especifi-
productos de salchichas y embutidos. Todo esto nos indica que hu- car si los restos son de animales domésticos o de caza, en las villas
bo un intenso comercio con la ganadería. Los conejos y las aves se de El Turco, Pitxerí y Benaduf. Esto no nos debe llamar la atención
venderían enteros y, a veces, vivos. De los primeros aparecen pocos por el escaso interés que hasta hace unos años ha tenido este tipo de
restos, puesto que sus huesos se deterioran fácilmente (Sanchis Se- restos. Aún así, hay presencia de huesos de ciervo en niveles repu-
rra, 2003, p. 71, 72). Hemos de advertir que hay dos tipos de ani- blicanos e imperiales en l’Almoina (Valentia); y aunque escasos,
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nos indica la existencia de la caza, actividad que a lo largo de los heredia constaba de unos 5.036 m2, esto es, algo más de media hec-
años se convertirá en una práctica de las clases dirigentes (Sanchis tárea, que equivale a 4 actus cuadrados. La medida base era el pes,
Serra, 2003, p. 70-72). que equivalía a 29´6 cm, más o menos. Múltiplos eran el passus, que
Aunque los autores clásicos citan numerosas veces la pesca en medía 5 pies, esto es, 148 cm; el cubitum, de un pie y medio (44´4
la Península Ibérica, hay un vacío sobre nuestra zona de estudio. cm); la pertica o decempeda, de diez pies, que equivalía a 296 cm, y
No obstante existen restos arqueológicos relativamente abundantes finalmente el actus, con valor de 120 pies, e igual a 35’52 m (López
de industrias pesqueras en las costas valencianas. En Santa Pola, el Paz, 1994, p. 65). Como medidas de superficie tenemos la yuguera,
antiguo Portus Ilicitanus, o puerto de la ciudad de Ilici, aparecieron que valía dos actus cuadrados, esto es, 0´252 Ha, y que ha pasado al
3 naves rectangulares de unos 90 m2 cada una; en la desembocadu- castellano con el nombre de yugada, que es la extensión de terreno
ra del Vinalopó se han encontrado restos de depósitos tallados en la laborable que puede arar un par (o una yunta) de bueyes en un día.
roca, así como en Punta de Pilas, próximo a Torrevieja; en la Isla de La otra medida de superficie era el heredium, que tenía el valor de
Tabarca han aparecido posibles viveros tallados en la roca; en la dos yugueras (0´504 Ha) (Rodriguez Neila et al., 1999, p. 154). Se-
playa del Carabassí aparecen restos similares; en Lucentum apare- gún Sículo Flaco, el reparto de tierras entre los veteranos siguió de-
cieron dos balsas comunicadas entre sí; en Villajoyosa, concreta- pendiendo de su grado militar y de sus méritos: “Ahora bien, no se
mente en la calle Ciutat de València se constata la presencia de una da a todos la misma cantidad (de tierra) sino que se da (reparte) se-
posible industria pesquera, así como un depósito de dolia junto al gún el grado militar. Así, el simple soldado recibirá un solo lote, un
litoral; en Calpe y en Dianium, existen también restos de este tipo grado (superior) un lote y medio y otro dos (lotes). Entonces, como
de industria; en Punta de l’Arenal se ha encontrado una gran cister- dijimos arriba, la cantidad (de tierra) es asignada a algunas personas
na y, por lo menos, 13 balsas; en l’Almadrava habría una factoría de forma desigual” (De cond agr. 156, 1-13).
pesquera basándonos en el nombre y por la presencia de salinas en En tierras valencianas tenemos diversos ejemplos de centuria-
sus proximidades; en l’Illa de Cullera, junto a la desembocadura ciones. De N a S, en la provincia de Castellón se intuye la presen-
del Júcar habría posibles instalaciones pesqueras. Como dato curio- cia de centuriaciones, por diversos motivos: 1º. La romanización
so, a partir de este último lugar, y hacia el N, no aparece ninguna en esta zona fue muy intensa, cruzada por la importante Via Au-
instalación conservera hasta la población de Rosas (Lagóstera, gusta, de la que hay numerosos restos. 2º. En las cercanías de Cas-
2001, p. 176-191). Estas factorías de la provincia de Alicante no tu-
tellón se encuentra una red de caminos paralelos de 355 m de dis-
vieron tanta importancia como las del N de África o como la de Be-
tancia uno de otro, que es la mitad del lado de una centuria. 3º. Di-
lo, en la provincia de Cádiz, y se piensa que únicamente serían pe-
chos caminos recibieron el nombre de “caminos cuadra” desde el
queños saladeros. Concretamente, la de Punta de l’Arenal (Alican-
siglo XV como mínimo; este nombre puede aludir a formas anti-
te), que también se puede hacer extensible a las demás factorías de
guas de parcelación cuadrada. 4º. Existe la posibilidad de la exis-
dicha provincia, vemos que estaría dedicada al aprovechamiento
tencia de 36 centurias, con una extensión de 1.800 Ha, extremo es-
del atún, y que no se fabricaría el apreciado garum (Martín y Se-
te que se ha de estudiar con más profundidad (López Gómez,
rres, 1970, p. 82, 86). Igualmente tenemos numerosas representa-
1974b, p. 135, 136). Por otra parte, Bazzana admite la posibilidad
ciones de peces, ya sea en pintura, en mosaico, etc. (Ramos Fol-
de tres centuriaciones en las proximidades de Castellón: el Sector
qués, 1964). Lo consumían tanto frescos como en conserva y, entre
“A” iría desde el E de Nules al S de Burriana; el Sector “B” lo ha-
ellos destacaremos algunos que también se dan hoy en día en nues-
ría desde el río Seco al Mijares, y el Sector “C”, situado al N del
tras costas, como las anguilas, sardinas, morenas, meros, lengua-
río Mijares, llegando hasta el E de Castellón (Bazzana, 1978, p.
dos, ostras, langostinos, sepia, calamar, etc.; de agua dulce tenemos
las carpas, barbos, salmones, lampreas, esturiones, etc. (Gómez i 282-284). En un reciente trabajo, el investigador González Villaes-
Pallarés, 1996, p. 101). cusa (2002, p. 432), y sobre las centuriaciones en tierras valencia-
nas saca la conclusión que: “... aunque hacen [Arasa y Rosselló,
1995, p. 39-45] el inventario de las ‘centuriaciones’ publicadas, de
III.4. LAS CENTURIACIONES. CARACTERÍSTICAS las que algunos ejemplos son parcelarios feudales de manual: Cas-
tellón de la Plana, Villarreal, Burriana...”.
Muy relacionada con la agricultura, y concretamente con el re- En la provincia de Valencia y en el territorio de Saguntum, se
parto de tierras, están las centuriaciones. Sobre la etimología de esta identifica la presencia de un parcelario de tipo centuriado. Su ex-
palabra, Varrón, en su obra De Lingua Latina, afirma que: “La Cen- tensión hasta el N llegaría a la población de Almenara, siendo su
turia primero fue denominada así por tener 100 yugadas, después fue extremo S Puçol. El kardo maximus sería la Via Augusta y, en don-
duplicada pero conservó su nombre” (Varr. L.L. 5, 35). Columela nos de más se observan los ejes perpendiculares a éste, sería en las po-
dice prácticamente lo mismo: “Actualmente llamamos centuria, co- blaciones de Quart de les Valls, Faura y Benifairó (González Villa-
mo también dice Varrón, a una medida de 200 yugadas; sin embargo, escusa, 2002, p. 433, 434). También nos encontramos con una pro-
en otro tiempo era llamada centuria porque tenía 100 yugadas, pero bable centuriación de tierras regadas por la acequia de Moncada, al
después se duplicó y conservó su nombre” (Col. Rust. 5, 1, 7). N de Valencia, y en donde la antigua Via Augusta, hoy carretera N-
Esta parcelación se fundamentaba sobre el cruce de dos ejes rec- 340, Valencia-Sagunto, era el kardo de la centuriación, completa-
tilíneos, el kardo maximus, de N a S, y el decumanus maximus, de mente rectilíneo entre las localidades de Meliana y Rafelbunyol
E a W. Estas centuriaciones, dividían estas tierras cultivables del (hay que recordar que uno de los sistemas empleados por los agri-
ager publicus, en grandes parcelas, generalmente de 20 x 20 actus mensores era la de adaptar la centuriación a una vía). No está claro
(50 Ha.) (Cortadella et al., 1998, p. 430). Por lo tanto, estos 20 actus el eje del decumanus. El número de cuadrados de esta centuriación
de lado que medían 710 m aproximadamente (exactamente, 709´68 sería de veinte, de N a S y de seis, de E a W, lo que nos daría un to-
m); cada centuria o cuadrado tenía 100 heredia de superficie; cada tal de 120, y con una superficie de 6.048 Ha. En caso de que la
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colonización fuera entre Meliana y Masamagrell, tendríamos la mi- mino de Vizcarra (Gozálvez, 1974, p. 101 y 104; Gurt et al., 1996,
tad (Cano, 1974, p. 116 y 118) (Mapa nº 5). Recientemente se ha p. 223 y ss.) Dentro de esta centuriación se han localizado diversas
estudiado el regadío de la acequia de Moncada y se propone un villas rústicas, situadas en zonas como La Coronela, El Pilar, Huer-
nuevo kardo que iría desde el Monasterio de El Puig hasta el puen- to de Vizcarra 1 y 2, El Alcaldet, Botella, Hacienda de Agulló, Sel-
te de la Trinidad, en Valencia (Arasa, 2003a, p. 159). González Vi- va, Horts, Sempere, etc. Confirman este hecho la aparición de di-
llaescusa (2002, p. 436) difiere de Cano (1974) sobre la centuria- versos restos constructivos, esculturas, abundantes fragmentos ce-
ción que empieza en Puçol y que éste denomina de l’Horta Nord y rámicos, dolia, mosaicos, pavimentos, etc. (Ramos Fernández,
aquél como Valencia B. Esta centuriación tendría como límite más 1976, p. 210-213). Según parece, hay también restos de una posible
septentrional Puçol y, por el S llegaría hasta Silla. La siguiente cen- centuriación en Sax (Arasa, 2003a, p. 158).
turiación, la Valencia A, siguiendo siempre el criterio de González, Rosselló (1980, p. 5-13) habla de unos residuos de catastro ro-
tendría como límites al N la línea Godella-Alboraya, al E el mar, al mano en las poblaciones de Caudete y Villena, aunque González Vi-
S la Albufera y, su límite occidental sería Paterna, Quart y Chirive- llaescusa lo pone en duda afirmando que probablemente serían par-
lla (González Villaescusa, 2002, p. 436). Esta centuriación sería celarios feudales (2002, p. 432). Igualmente Llobregat localiza otra
parte de la estudiada por Pingarrón (1981a). Es posible que hubiera centuriación en la provincia de Alicante, al N de la carretera de El
otra centuriación en la zona de Llíria “con un módulo de 706 m, de Pinós a Monóvar, entre las sierras de la Umbría y del Rincón de Don
la que apenas quedan trazos” (Arasa, 2003a, p. 160). Pedro, en donde las parcelas aparecen en forma ortogonal, que no
González Villaescusa (2002, p. 178 y ss.), aporta nuevos e inte- tienen nada que ver con las circundantes (Llobregat, 1974, p. 96).
resantes datos sobre esta zona. Primeramente, plantea la existencia
de estructuras antiguas que pueden relacionarse con los asenta-
mientos del Ibérico Pleno en la zona de Edeta. La presencia de dos III.5. LOS SISTEMAS DE REGADÍO
ejes que aparecen en la ciudad de Llíria, la carretera Llíria-Olocau
y la de Valencia-Ademuz, perpendiculares entre sí (que formarían el Casi se ha convertido en un lugar común la afirmación entre la
población la creencia de que la huerta valenciana es un jardín de
kardo y decumano maximus), podría indicar la posible existencia de
flores o el lugar idóneo en donde debió situar el Creador el Paraíso
una estructura de tipo centuriado. Igualmente, la existencia de viejos
Terrenal. Francesc Eiximenis, en El Regiment de la Cosa Pública
caminos avala estas informaciones, como puede ser el camino Viejo
escribe: “... e aprés si pensats nostre Senyor Déu quina ciutat e qui-
de Chelva, tramo entre Llíria y Casinos, que corre paralelo al decu-
na terra vos ha comanada [als Jurats], car dien ... que si paradís és
mano maximus, a una distancia aproximada de una centuria, o el ca-
en la terra, que en regne de Valencia és”. Igualmente, Bernat Espi-
mino Viejo de Casinos, que de la misma manera se encuentra a una
nalt, describe en l’Atlante Español al antiguo Reino de Valencia di-
centuria al N de dicho decumano. Su extensión sería considerable,
ciendo: “Es este Reyno montuoso en la mayor parte, y un vergel de
teniendo al N como límite la sierra Calderona, por el S hasta la sie-
la naturaleza: goza del mas benigno Cielo de esta Península; es
rra de los Bosques, por el W llegaría hasta la cuenca de Villar del
ameno, y apacible, y está lleno de hermosos jardines, alamedas, ca-
Arzobispo y, por el E hasta Burjassot y Paterna. Arasa y Rosselló
sas de campo, huertas, y viñas...”. Por último, extraemos un pasaje
(1995, p. 42) dan noticia de una posible centuriación entre la ram-
de Luis Vives (1520), en que afirma que: “coelum nitidum, purum,
bla del Poio y el Llano de Quart (Riba-roja y Manises), próximos a
mite, clemens, neque rigoribus concretum, neque nebulis caligino-
Valencia. Otra centuriación se puede situar al S de la ciudad de Va- sum, neque uaporibus et ardore extenuatum incensumque, quo tem-
lencia, al W de la Albufera, y quedando la mayoría del territorio por peramento usque adeo admirabili, prosperrima est toto illo tractu
debajo de los 20 m.s.n.m. En este caso, el Kardo maximus sería tam- uiuentium omnium ualetudo, uegetus, ac firmus uigor” (Rosselló,
bién la carretera N-340. Donde se empiezan a distinguir las coinci- 1995a, p. 14, 17, 19). Únicamente hemos citado estos pocos ejem-
dencias métricas es a partir de Benetússer en dirección S, aunque plos, pero indudablemente podrían ser numerosos. Sin embargo, es-
puede considerarse que el área afectada fuera a partir del nuevo cau- tas alabanzas no son del todo ciertas. El clima mediterráneo del que
ce del Turia. El límite hacia el S, sería una línea ideal que uniera el S gozan estas tierras, no es el ideal. Aunque los inviernos sean benig-
de las localidades de Silla y Alcácer, aunque es fácil que siguiera una nos, con temperaturas suaves, con lluvias en el otoño y la primave-
centuria más (Pingarrón, 1981a, p. 151, 152). ra, el verano es extremadamente seco. Y, además, se presentan tem-
En el interior se intentó localizar otro parcelario ibérico al pie porales que en un corto periodo de tiempo pueden descargar gran
de la Bastida de les Alcusses, sin resultado positivo debido a varios cantidad de agua. Un tipo de lluvias que, más que un beneficio,
factores: por presencia de un parcelario medieval, con su corres- pueden ocasionar un gran peligro y ante los que poco puede hacer
pondiente transformación, por la gran acumulación de sedimentos el hombre para retener el agua, que pronto va al mar.
en los terrenos próximos y, finalmente, por la escasa pervivencia de Con el fin de paliar en lo posible todo lo anterior, el agricultor
La Bastida (González Villaescusa, 2002, p. 190). siempre ha querido realizar embalses para que las aguas fueran uti-
Por último, en tierras alicantinas, otro caso de centuriación se lizadas en tiempos de carestía, sobre todo en la época estival, que
presenta en Illici (La Alcudia), la antigua Helikê, que adquirió el es cuando más se necesita. Visto todo lo anterior y, ante esta cons-
estatus de colonia en el año 42 aC. Las monedas de dicha población tante falta de agua, nos tenemos que hacer la pregunta de cuándo
confirman que en esta ciudad se establecieron veteranos legiona- fue la primera vez que el agua se empleó intencionadamente para
rios, por lo que hubo que realizar centuriaciones. Este trazado ocu- regar los campos valencianos. La respuesta a esta pregunta ha con-
paba una gran extensión, hoy en día situado en el centro de la po- figurado diversas hipótesis, existiendo un largo debate, hoy supera-
blación, con una superficie de 11.340 H. (225 centuriaciones). El do, entre la tesis romana y la musulmana. Los riegos artificiales se
kardo maximus estaría ubicado en la actual carretera de Elche-Do- utilizan en zonas en donde el agua de lluvia para las cosechas es in-
lores y el decumanus maximus ocuparía un largo tramo por el ca- suficiente. El gran problema que presenta la irrigación artificial es
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el gran consumo de agua, ya que sobre el 50% del agua empleada sí unos pozales que sacaban el agua de la corriente. 5. Otro método
se pierde y que, debido a esto, hace falta gran cantidad de ella. La era la perforación de acuíferos por medio de túneles. El agua era re-
forma más fácil de extraer el agua es de un manantial o de un río, cogida y enviada por un sistema de acequias (Butzer et al., 1989, p.
ya sea con un cubo o algún otro invento. Aunque lo más cómodo es 12, 14, 15). 6. El origen del azud o de la presa es muy problemáti-
la realización de canales para conducir directamente el agua a los co; quizá fuera de procedencia persa. 7. Otra técnica de riego es la
campos; esto comporta su construcción y posterior mantenimiento, “boquera”, que consiste en desviar de las ramblas, mediante presas,
además de mover grandes cantidades de tierra, lo que requiere la el agua procedente de fuertes chaparrones. Aunque esta técnica ya
existencia de un poder central (Forbes, 1964, II, p. 1, 4). Dentro de la emplearon los árabes, hay vestigios de su utilización entre los ro-
este contexto un problema de difícil solución es saber quién inició manos, aunque no en las tierras valencianas.
en las tierras valencianas el uso del riego artificial. Es indudable En el Camp de Túria, concretamente en las proximidades de Llí-
que la pluviosidad de esta región es deficiente y, por lo tanto, algu- ria, es frecuente la utilización de balsas aprovechando hondonadas
nos cultivos tenían que recibir una humedad superior a la aportada naturales, lo que supone un mínimo de construcción (López Gómez,
por las lluvias. 1974a, p. 8). Para Zalbidea (1994, p. 7), y en época romana, la toma
Parece ser que fue durante la época ibérica cuando se empezó a de agua se realizaría por medio de una presa o azud cuando el caudal
utilizar el agua para el riego, por la aparición de un instrumento de agua que queramos tomar es importante. También se puede cap-
agrícola que se utilizaba en dichos trabajos, como los legones que tar el agua de una o varias fuentes o manantiales, recogida en un de-
aparecieron en los poblados de la Bastida (Mogente), los Villares pósito para su posterior conducción y utilización. Lógicamente, la
(Caudete de las Fuentes) y en el Mas de Pellicer (Alcoy) (Pérez toma de aguas se debió realizar en un lugar ideal: “... en este lugar
Mínguez, 1990, p. 73), que son una especie de azada con la pala los restos de la antigua toma de aguas que no sabemos si denominar
poco robusta, y que a causa de su debilidad no resultan apropiada- presa, en el sentido que hoy damos a esta palabra, por cuanto la cap-
dos para romper el duro suelo. También en Covalta (Albaida), y tación de las aguas se podía efectuar allí sin mucho artificio, dado
dentro del mundo ibérico, hay restos de conducción artificial de lo inteligente y acertado de la elección del lugar” (Doñate, 1966, p.
agua, con la aparición de pequeños canalillos que la llevaban a dos 206). Como resumen podemos afirmar que, si los antecedentes de
balsas. La autora, al hablar sobre estos aljibes, afirma que el siste- algunos sistemas de riego son de época romana, el desarrollo y per-
ma es muy sencillo: “Se utilizan todos los desniveles del suelo para feccionamiento de éstos se hizo en época islámica.
recoger las aguas de lluvia o las producidas por el deshielo, y debi- Siempre ha existido en España la tendencia ante una obra, sin
damente conducidas reunirlas en unos grandes depósitos” (Vall de clara antigüedad y paternidad, achacarla a los moros, o a seres más o
Pla, 1971, p. 30). Más o menos ocurría lo mismo en el Castellar de menos fantásticos, y así, tenemos cuevas de moros, palacios de reyes
Meca (Ayora), yacimiento también ibérico: “Era, sin embargo, tal moros, joyas moras, acequias moras, del diablo, etc. Fue en los años
la estima que se tenía al agua, que para no desperdiciar lo más mí- veinte del siglo pasado, cuando el historiador Gómez Serrano cono-
nimo la de lluvia, no sólamente se confeccionó una extensa red de ció la presencia en el pueblo de Masarrojos, de una acequia excava-
canalillos en la roca natural que la conducía a los distintos aljibes, da en la roca, abandonada en aquella época y que los del lugar la de-
sino que en algunos casos, cuando uno de aquellos se llenaba, el nominaban “Cequia dels Diables”. Indagando más, averiguó que
agua sobrante pasaba a un segundo aljibe situado a una cota infe- existía una leyenda sobre su origen contada por los vecinos de dicha
rior” (Broncano, 1986, p. 23). El agua procedente de estos aljibes población y que por lo revelador que supone no nos resistimos a si-
se utilizaría para el consumo humano, puesto que para el regadío la lenciar. Decía que una mujer rica de la ciudad de Sagunto, teniendo
cantidad de agua sería mucho mayor. sus campos secos por falta de agua, hizo un trato con el diablo, por
Lo que sí crea un problema es saber cómo se efectuaba la irri- el cual, le vendería su alma a cambio de que una acequia llevara el
gación de los campos: bien se podría realizar de manera natural, agua a sus tierras. Y así fue como el diablo construyó esta acequia.
aprovechando el agricultor los efectos de la crecida de los ríos en Más o menos esta historia se repite en la zona de Chelva: “Un rey
época de temporales, o bien conociendo la técnica de irrigación ar- de Sagunt, en una época en que la sequía sembraba el hambre en su
tificial utilizando la conducción de aguas a los lugares previstos reino, prometió la mano de su bellísima hija al que fuera capaz de
(Pla 1958, p. 339, 340). Las opciones técnicas de riego eran muy llevar agua a sus campos. Varios pretendientes se presentaron, pero
variadas: 1. La hélice de Arquímedes o “caracol de agua”, que con- sólo dos de ellos pudieron comenzar las obras. Uno era joven y be-
siste en unos cilindros que se hacen girar a mano, y que ya se usa- llo e indefectiblemente la princesa se enamoró de él; el otro era vie-
ron en Egipto para extraer agua de las acequias. Parece ser que tam- jo y feo. Ambos comenzaron las obras y sólo uno pudo acabarlas y,
bién lo aplicaron los romanos, sobre todo en la extracción de aguas fue el viejo, que había acudido a Chelva y desde allí condujo las
para las minas en Andalucía. 2. El shaduf era una palanca en, la que aguas a Sagunto. El joven enamorado no pudo acabar las obras, y
uno de sus brazos se introducía en la acequia y cambiando de direc- aquella, desesperada, antes de casarse con el viejo se arrojó desde la
ción, depositaba el agua en otra situada a distinto nivel. Igualmente torre del castillo” (Zalbidea, 1994, p. 15, 16).
se empleó en Egipto, aunque su procedencia es de Mesopotamia. La problemática del origen de los riegos en esta zona, empezó
También se usó durante la época tardo-romana, según San Isidoro con el diputado valenciano en las Cortes de Cádiz, Borrull y Vila-
de Sevilla recibía el nombre de ciconia. 3. La clásica noria movida nova, partidario de la teoría árabe, que expuso en 1813, en contra
por la fuerza de un animal, y que consistía en un engranaje de rue- de la romana. Para su defensa se basó en un estudio de los pueblos
das dentadas que podían elevar el agua hasta los 5 m de altura; se antiguos que habitaron en la Península Ibérica, y así, afirmaba que
usaba en Egipto desde el siglo V aC. Aunque se conocía en época los romanos fueron grandes constructores de vías, puentes, acue-
romana, no fue utilizada. 4. La rueda móvil sumergida, que se si- ductos para llevar agua a las ciudades, pero no de infraestructuras
tuaba en una corriente continua de agua. No tenía engranajes, pero para el regadío. A continuación, y en orden cronológico aparecieron
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los visigodos que, como fueron principalmente pastores y guerre- las que se observan hoy en día en la huerta valenciana. Tenían sig-
ros, no fueron capaces de realizar dichas obras. Por último, y si- nos digitales en forma de aspa, junto con meandros; la cronología
guiendo su razonamiento, quedaban los árabes, que estos sí que re- es similar a la pieza anterior (Llorca, 1964, p. 109-114).
alizaron las obras durante los periodos de paz. Como prueba de to-
do lo dicho, está el hecho de que los Fueros de Jaime I mantuvieron
los usos de riego como en la época musulmana. Apoyando la tesis III.5.1. Los acueductos-canales romanos
musulmana, además de Borrull aparecieron investigadores como
Jaubert de Passa, el inglés Ford y Markham (López Gómez 1974a, Como hemos dicho anteriormente, la captación del agua de un
p. 2). Este último, en su Informe sobre el regadío de la España del río o de cualquier corriente continua de agua, se puede realizar por
Este, de 1867, afirma que el origen de los riegos valencianos es in- medio de una presa o azud. Una vez realizada la captación el
discutiblemente musulmán. Carpentier también era partidario de la siguiente paso sería su traslado; éste se puede realizar por medio
teoría anterior, basándose en las leyes coránicas, en la floreciente de canales, acueductos, sifones, etc. Hay que observar que estas
agricultura, en las viejas concesiones de agua manteniendo los conducciones serían distintas ya fuera el agua para consumo
“usos de los moros”, etc. Bellver y Cacho escriben sin ningún tipo humano o para la agricultura. Zalbidea (1994, p. 23-25) cree que
de argumento, hablando de la Plana de Castellón, que las acequias los acueductos, que se citan a continuación, son de factura romana
de esta zona serían obra de los agricultores, mientras que las de por varios motivos, entre ellos podemos resaltar que:
Murcia, Valencia y Granada fueron realizadas por los príncipes mu- 1.- El acueducto de la Peña Cortada en Calles se parece al
sulmanes. Posteriormente Giner Boira afirmó que el Tribunal de las francés de Frejus, empleando la misma técnica de estribo central
Aguas tendría un origen árabe, pero sostiene que es posible que en y canal tallado en la roca.
época romana ya existiera el riego (López Gómez, 1974a, p. 3). 2.- Los perfiles de las galerías construidas en los acueductos
Frente a la anterior teoría, aparecen los defensores de su origen de Calles y Gestalgar son semejantes a los galos de Lyon y Frejus.
en tiempos romanos, y así, en 1580, Baltasar Ortiz de Mendoza nie- 3.- También son semejante los materiales empleados.
ga la procedencia musulmana de los regadíos valencianos. A fina- 4.- Se emplean los límites fijados por los técnicos romanos
en la construcción de desniveles.
les del siglo XVIII, el botánico Cavanilles no se pronuncia sobre el
5.- La apertura de ventanas y pozos es también la utilizada
origen de los riegos, pero sí defiende como obra romana la conduc-
en la construcción de los acueductos, tanto en la Península, como
ción de Chelva. Pero fue la aparición de restos de conducciones ro-
fuera de ella.
manas el factor determinante de la hipótesis romana. Así lo afirman
6.- Igualmente las construcciones se realizan por tramos y
Jaldero, Valls, Danvila, etc. para la huerta de Valencia. No hace mu-
por equipos.
chos años, Fletcher, San Valero, Gómez Serrano, Pla, Zalbidea,
Debemos tener en cuenta que el término aquaeductus quiere
etc., realizaron estudios sobre este tema y pensaron que aunque en
decir “conducto de agua” y, por lo tanto, no sólo hace referencia
algunos casos los canales también llevaron aguas a las poblaciones,
a los puentes con arcadas para atravesar valles o desniveles, sino
defienden su uso para el riego (López Gómez, 1974a, p. 4). Tarra-
también engloba cualquier conducción del agua (Aguilar Peris,
dell (1965a, p. 151, 152) es de la misma opinión: “Ya hace años
2002, p. 257); por lo tanto empleamos en este estudio indistinta-
que se ha observado la existencia de obras hidráulicas -canales y
mente el nombre de acueducto, canal, acequia, etc.
acueductos- que muestran, en parte, la obra características de cons-
trucción romana. No hay duda que son obras destinadas al regadío
y no a conducir agua potable a núcleos urbanos”. Y continua: “La III.5.1.1. El acueducto de Chelva-Calles-Domeño-Villar
civilización musulmana no fue, precisamente, una civilización de del Arzobispo
ingenieros y de la misma manera que aprovecharon las vías roma-
nas, seguramente aprovecharon, allí en donde se encontraron, las Este canal tomaba las aguas del río Tuéjar, afluente por su mar-
obras hidráulicas. La aportación de la época árabe a los regadíos de gen izquierda del Turia, a unos 600 m.s.n.m., más o menos en el
occidente fue la noria”. Pero fue el geógrafo López Gómez que en mismo lugar en donde lo hace hoy en día la Acequia Mayor de
1974 y 1975 dejó sentenciada la problemática de regadío valencia- Chelva, incluso ésta utilizó parte de este canal romano hasta los
no, defendiendo su origen romano, aportando una explicación con- años noventa del siglo pasado. El azud del río es de buena factura,
tinuista, con técnicas y elementos constructivos que circularon de estando bastante colmatado por los sedimentos, teniendo en la mar-
generación en generación. Por eso, podemos decir que, con referen- gen izquierda la salida de las aguas por la ya nombrada Acequia
cia a los regadíos valencianos, más que hablar de revolución, pode- Mayor de Chelva. Este arranque de la canalización está excavado
mos hablar de evolución (Rosselló, 1995a, p. 125). Otro dato que en la roca, con unas medidas muy similares a las de la Peña Corta-
nos indica el origen romano de estos riegos nos lo da Llorca. En da de Calles (I.J.A.C.V., nº 285). El canal rodea a la población de
noviembre de 1945 y durante unas obras realizadas en la ferretería Tuéjar por sus costados W, S y E, pasa por las proximidades de la
“La Cadena”, de Valencia, aparecieron 92 sepulturas romanas. En villa de La Balsa, y continúa por el Barranco del Convento, en don-
una de éstas se hallaron cuatro tégulas, una de ellas distinta a todas de aún quedan los restos de un solo arco del acueducto, en el lado
las conocidas hasta el momento. Esta pieza rectangular, tenía dos mismo de la carretera hacia Sinarcas, concretamente en el km 70’9.
guías que servían para deslizarse con la función de tapar o abrir el Seguía a continuación por el llamado Convento de Chelva y por el
paso del agua. En su anverso apareció un signo cruciforme realiza- N de dicha población, pasaba por la Fuente de la Gitana y por el ce-
do como distinción del alfarero, con una cronología de los siglos III menterio, llegando al barranco del Remedio, para continuar por el
al IV dC. Igualmente aparecieron cuatro “talladoras” (aparato para Collado de Viñano en donde nos encontramos con el cajón del
atajar, frenar y obturar el paso del agua), cuya forma es idéntica a acueducto. Pasado este lugar se llega a la rambla de Alcotas, en
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donde quedan en pie restos de esta conducción de agua, concreta- pelo, y sacarle por el rastro que aun queda de aquel conducto, el
mente tres pilastras y el arco entre dos de ellas (Lám. I). que era en la forma siguiente. Tenia su principio en Tuexar, pueblo
del estado de Xelua; y mas arriba de ella, al Norte, reboluia a Nor-
deste, por vn barranco a tres cuartos de legua de Benajeuer, por
donde passaua por encima de seys Arcos fortifsimos. Aquí, ladeado
toda via vnas montañas, caminaua al hilo de la mesma canal del ba-
rranco, y daua vista a otro barranco muy despeñado, que se junta
con el primero.
Deste segundo salen tres arcos de la mesma hechura que los
seis: cuya longitud llega a quarenta varas, y lo ancho a tres. El con-
ducto que atrauiesa por ellos tiene vara y media de ancho: y el ba-
rranco veynte y cinco varas de hondo. Pasados los arcos, encuentra
el conducto con vna peña biua, que para llevarle adelante, huieron
de minarla, y le abrieron ochenta y seys palmos de trauesia, setenta
y mueue en alto, y seys de ancho. Mas adelante, en otro encuentro
de la mesma peña, le minaron treynta ocho palmos de largo y enca-
ñada por aquí el agua, corria despues buen pedaço, arrimada a una
peña tajada. Tras eso se encarrilaba por otra mina de la mesma pe-
ña, de longitud de ciento setenta y ocho palmos, seys de alto, y
ocho y medio de ancho, dexando en esta carrera, a trechos, abiertas
Lám. I. Arcos del acueducto de Chelva sobre el barranco de Alcotas ventanas en la fierra, por donde entrase luz. Salida desta mina la
(Chelva). 1940. ( S. I. P. ) acequia, proseguia descubierta, ladeando la peña, (que le cortaron
para darle paso) camino de diezesiete varas, hasta dar una buelta a
Seguramente, en las obras de la Iglesia de Chelva y su capilla la Torre de Caftro, a vista de Calles. Y finalmente arrimada a las
lateral, emplearon piedras de este acueducto, puesto que la sillería montañas, daua encima de Villar, y de alli se endereçaua a los lla-
de las mismas, por sus medidas y color, denotan su origen (Zalbi- nos de Lyria. En nuestros tiempos toda aquella agua q con tanta
dea, 1994, p. 32, 33). maquina se encaminaua de Xelua a Lyria, o Muruiedro, se entra en
Fue Beuter quien en 1538, en su obra Primera part de la Histò- el Rio de Valencia, que ha heredado las aguas y la magestad de
ria de Valencia que tracta de les antiquitats de Espanya y fundació aquellas dos insignes ciudades”.
de Valencia, ab tot lo discurs fins al temps que lo Inclit Rey Don Vicente Marés en su obra La Fénix Troyana (1681), libro V, ca-
Jaume Primer la conquistá, capítulo IV, folio XIX afirmaba que es- pítulo II, párrafo 5, da cuenta igualmente de los testimonios de
te canal abastecía de agua a la población de Sagunto: “Portaren ab Beuter y Escolano, con referencia al acueducto de la Peña Cortada,
artificis espantosos les aigües veines, barrinant les penyes i fent defendiendo su llegada hasta Sagunto: “Grande es la antigüedad de
arcs en los barrancs per distància de moltes llegües, segons se mos- los Arcos de Chelva, aqueductos por donde llevavan el agua a la
tra fins a hui en los arcs prop de Xelva, vescomtat dels Lladrons, ab antigua Sagunto, donde oy en dia se conservan muchos vestigios,
què portaven l’agua de alli fins a Sagunto o Morvedre”. Y continúa con nombre de aqueductos de Chelva obra, en sentir de todos, de
en el capítulo VIII, folio XXXVI: “ Proveïa’s esta ciutat del riu que aquellos insignes romanos. Y aunque tan fidedignamente, describe
diem hui Millars, nomenat, segons Plini, Idubeda, i del riu que pas- dichas memorias Escolano, en el lib. 7 cap. 9 col. 397. Lo quaquel
sa per Xelva i ve a donar en Túria, lo nostre riu de València. Porta- refiere de informe, es fuerca que lo refiera yo de villa. Tenia su
ven los saguntins l’aigua a la sua ciutat ab arcs grandissims, i ab ca- principio en el rio de Chelva, en par de Tuexar, pueblo de este esta-
ves i séquies cavades per les penyes i portades per dins les montan- do, y a media legua de esta Villa, ay una cueva con angosta entra-
yes, cosa de grandissima admiració, com fins a hui resten estes da, pero dentro, dilatandose una espaciosa, estancia, da ameno ori-
memòries que es veuen”. gen a una copiosa fuente, que faltan dos muelas de agua. En todo
Gaspar Escolano disentía del anterior autor en lo referente a aquel paraje, se manifiestan prodigiosos, y memeorables calicantos,
que fuera Sagunto el final de este acueducto, afirmando que la dis- y trepados peñascos, rindiendo imposibles, al suave y descansado
tancia y orografía hasta dicha ciudad eran insalvables, defendiendo viage de sus cristales. Siguiendo su vuelta por una atalaya, venian
a su vez que las aguas de este acueducto debieron de llegar a la an- a dar a la parte del Norte, en un barranco que oy llaman la rambla
tigua Edeta. Así lo escribe en su Década de la Historia de Valencia de Alcotas, por donde pasaba el aqueducto, sobre seis fortissimos
(Valencia, 1611, libro 7º, párrafos 7-8): “Nuestro Beuter afirma, arcos, de una piedra tosca, admirable en la materia, y arte. Ladean-
que demas de que los Saguntinos se seruian de pozos, truseron con do siempre los montes caminava al hilo de la misma rambla, hasta
su gran poder, de las fuentes que nacen en la tierra de Xelua, vna dar vista a un ondo, y despeñado barranco, que se junta con el pri-
acequia fobre costosos arcos, que leuantaron en barrancos y partes mero”. Y continua: “Lo que aquí causa mas admiracion, es el ver
hondas, y minando los montes y fieras que les podian impedir su que no ay lugar donde pudiefen estar los que trabajan, por lo resba-
curso, hasta ponerla en el barranco juncar, que corre muy cerca de ladizo de la peña, y quando van una fuerza las huellas de los pies
Muruiedro. A los hombres considerados de nuestra nación, se les señaladas y las de las manos estampadas, y tan manifiesto peligro
haze mal de creer, q tantas fierras y encuentros como se interponen de los artífices, tomaron motivo para muchas, y ridículas fabulas
de por medio desde Xelua a Sagunto, se pudiefen vencer con que nos dexaron tradiciones de los antiguos, diciendo fue por obra
fuerças humanas: y tienen por mas probable que los Arcos fuessen del demonio, y que fizo en 24 horas lo que los Romanos fue animo
para lluar el agua a la antigua Edeta, o Liria: por venir esto mas a en el emprender cosas grandes, y perseverancia en la execucion”. Y
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termina diciendo: “... y finalmente arrimado a las montañas venia a Para continuar el aqüeducto era preciso atravesar el monte mas sep-
dar encima del Villar de Benaduf, y de alli enderezaba a los llanos tentrional, y para llegar á él empezaron los obreros á ladear el que
de Lliria, de donde tomaron motivo algunos, para decir que no iba a habian taladrado, siguiendo el nivel y canal excavado como 135 pal-
Mulviedro, sino a la antigua Edeta”. mos en una peña dura caliza, de cuya naturaleza son aquellos mon-
Cavanilles (1958, II, p. 64, 65) también escribe sobre este canal tes. Estos 135 palmos de canal están á descubierto, y aun se conserva
que, pasando por Chelva, se dirigía hacia Murviedro, pero se termi- el muro que contenia las aguas para que no se derramasen por la
naba antes de llegar al Villar de Benaduf y cuenta al respecto: “Hacia cuesta. Síguese á este canal una mina de 160 palmos excavada en el
el nordeste de Chelva en la rambla llamada hoy día de los Arcos, y monte, la qual tiene nueve palmos de alto, y seis de ancho; sale luego
antiguamente de Alcotás según la opinión de Don Vicente Mares, se á descubierto, y continúa en forma de canal 140 palmos, ladeando la
conservan monumentos de un aqüeducto que los Romanos hicieron torre de Castro, desde donde las aguas iban á dar, como dice Mares,
para llevar aguas á Liria. Creen los de Chelva, y afirman muchos, que encima el Villár de Benadúf. En la última mina abriéron los obreros
las aguas debían ir à Murviedro; pero la inspección sola lo contradi- varias ventanas para facilitar sin duda el desmonte y limpia interior,
ce: porque el aqüeducto se terminaba antes de llegar al Villár de Be- arrojando por ellas lo que arrancaba el pico. Todo aquel recinto es
nadúf, y las aguas debieron correr hácia el campo de Liria, entre el muy fragoso y solitario, mas propio para la habitación de fieras, que
qual y las llanuras de Murviedro media la cordillera de montes que de racionales: y no obstante se retiró allí un hombre pocos años hace,
corre por la Cuevasanta, Olocau, Portaceli y Náquera. Quedan aún donde se dispuso para abrazar luego el estado eclesiástico...”
de aquella obra magnífica dos puentes, dos minas, dos trozos de ca- Ceán-Bermúdez (1832, p. 72) publica su Sumario de las anti-
nales, y mas de un quarto de legua de roce, componiendo todo me- güedades romanas que hay en España, en especial las pertenecien-
dia hora de camino. Empiezan las obras en la falda septentrional de tes á las Bellas Artes; de Chelva nombra los puentes de este canal
los cerros contiguos á los Chorros de Tuexar, de donde se cree toma- que llevaba las aguas a Llíria: “Al nordeste y en la jurisdicción de
ba las aguas, que hicieron pasar sobre la rambla para que pudiesen Chelva, y en la rambla llamada de los Arcos, permanecen los restos
correr por la falda de los montes opuestos, que yacen á la izquierda de un acueducto que levantaron los romanos para conducir el agua
de dicha rambla. Para eso levantaron el primer puente, que se com- á Liria. Con este mismo objeto se construyeron dos puentes: al uno
le arruinaron las avenidas, pero se conserva un arco de los seis que
ponía de seis arcos, sobre los cuales estaba el canal de las aguas: las
antes tenia. Subsiste el otro íntegro entre la peña Cerrada ó Serra-
repetidas avenidas robaron los cimientos de esta obra, que se ha ido
da, dividida en dos, que consta de dos pilares fundados sobre peña
arruinando, y solamente se conserva un arco hácia la izquierda de la
viva con sillares y mortero que los une: desde la base ó cimiento de
rambla. Por esta y á la altura correspondiente al puente destruido se-
estos pilares, que sostienen tres arcos hasta lo alto del puente hay
guia el roce ó canal excavado en la peña, que se extendia hasta el se-
cien palmos: este tiene de largo 165 y 10 de ancho”.
gundo puente. Gran parte del canal está hoy destruido, porque los
A unos centenares de metros más se llega al barranco de La
Chelvanos han convertido en viñas aquella loma; pero en los sitios
Cueva del Gato, el cual sería cruzado por el acueducto de la Peña
fragosos inmediatos al segundo puente se ve la excavación de cinco
Cortada. Una vez pasado el anterior barranco, se encuentra el cor-
á seis palmos de ancho, la qual sirve de camino para llegar sin riesgo
tado denominado Peña Cortada; es un túnel o galería a cielo abier-
al puente, aunque con bastante incomodidad por los muchos arbus-
to con un estribo central. Luego hay varios túneles tallados en la
tos y maleza que allí crece. Este segundo puente, que he procurado
copiar en la estampa adjunta, se conserva íntegro á pesar del tiempo
y de las avenidas; porque el cimiento de la obra es peña viva, sobre la
qual se apoyan dos pilares que sostienen los tres arcos del puente. To-
do se compone de sillares, y el mortero que los unia forma con ellos
un cuerpo sólido (Lám. II). Cien palmos hay desde la base de los pi-
lares hasta lo alto del puente, el qual en su mayor altura tiene 165
palmos de largo, y diez de ancho: de estos cinco y medio forman el
canal, y lo restante en dos partes iguales las paredes para contener
el agua, la qual por este medio pasaba al ribazo opuesto del barran-
co, donde hallaba un monte de 80 palmos de altura, y 145 de espe-
sor; que era preciso taladrar ó romper. No quiso el director de aque-
lla obra abrir mina para atravesarle, como hubieran hecho los ac-
tuales Valencianos de Crevillente y Novelda, acostumbrados ya á
obras de esta naturaleza: tomó el partido de abrir desde lo alto del
monte una zanja de seis pies de ancho, empezando esta costosa ope-
ración por las dos faldas oriental y occidental del monte, desando
entre las excavaciones opuestas como 30 palmos, por medio de los
qualesa se conservaba la union del monte. En estos 30 palmos sola-
mente mandó abrir la mina de comunicación, y no dexó pruebas de
no haber sido el mejor arquitecto, pues consumió sin necesidad el
tiempo y los caudales. Llámase al presente aquella peña la Cortada
ó Serrada, por las zanjas y cortes que se observan. Apenas se atra-
viesa la mina y se sale hácia la parte oriental se presentan varios
montes, y sobre uno de ellos declinando al Sur la torre de Castro. Lám. II. Acueducto de la Peña Cortada (Chelva). 1950. (S. I. P. )
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roca, que con una longitud de unos 5 km bordean la rambla de ciente conversación mantenida con dicho investigador, nos confir-
Alcotas (Lám. III). Cruza el barranco de los Rincones pasando al ma que esta acequia únicamente llegó a regar la huerta de Chelva,
término de Domeño, en donde en Los Cerrados se localizan restos sin pasar más allá. Funda su afirmación en que en algunos tramos
el túnel no se ha llegado a perforar completamente, como ocurre
con el situado en la montaña de Los Cerrados, cerca de Calles, y
por lo tanto el agua no podría continuar su camino (Mapa nº 6). J.
L. Jiménez (2003, p. 230) se hace la pregunta de si realmente este
acueducto llegó a prestar servicio al no encontrar restos más allá de
Domeño. Por último, diremos que el acueducto de Chelva fue de-
clarado B.I.C. (Bien de Interés Cultural), según consta en el Bole-
tín Oficial de la Generalitat Valenciana en el nº 3.261, con fecha 10
de junio de 1998.
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muy poca distancia de su desembocadura en el río Turia; lo hace volviendo otra vez a cruzar dicha carretera entre el punto kilomé-
por medio de un canal cubierto con grandes piedras. En conversa- trico 18’500-18, para dirigirse esta vez hacia la partida del
ción y visita realizada a dicho lugar con el Sr. Castellano, vecino Barranquet o de las Eras. Entre el km 21 y 20 del ferrocarril a Llí-
de la Pobla de Vallbona y estudioso del tema, cree que esta obra es ria, existía una villa denominada Camp del Castellet (42), que
de construcción romana. Pero hemos de decir que la cubierta no lo comprendía un lacus, y que probablemente tomaría las aguas de
parece, y lo que tal vez sea posiblemente romano es su interior, esta acequia por medio de una canaleta. Antes de llegar a L’Elia-
que sería el original de La Covatella, pero no lo hemos podido na, y en las proximidades del Centro Comercial de El Osito,
constatar. Más adelante este acueducto tiene que cruzar otro acci- hemos observado la existencia de un tramo de unos 80 m de lon-
dente geográfico, la rambla Primera, y esta vez lo hace por medio gitud de este acueducto excavado en la roca y con una anchura de
de un sifón. Otra vez, y según el citado señor Castellano, afirma unos 1’85 m (Lám. V y VI).
que es de factura romana y que hasta hace unos pocos años estaba
completo, pero al realizarse unas obras, únicamente ha quedado
como romano el tramo situado entre las dos ramas, la descendente
y la ascendente. En visita realizada a dicho sifón, no hemos podido
hacer ninguna valoración, puesto que este tramo está cubierto por
una capa moderna de hormigón.
En caso de que fuera romano, además de éste, tendríamos en
Hispania los sifones de Sexi, el de Alcanadre, el de abastecimiento
a Gades, el de Segógriga, y el puente-acueducto-sifón sobre el río
Tajo en Toledo (Fernández Casado, 1983, p. 509-515). Continuan-
do con La Covatella, en las partidas del Chardil y dels Cremants, se
ven tramos claros, apareciendo una trinchera cortada en la roca. Al
aproximarse a Benaguasil, es cortado por las actuales carreteras y
vía de ferrocarril. Cruzando la carretera, aparece en les Eres de Dalt
(Lám. IV) y en les Pallers, desembocando en una denominada “bas-
sa de moros”, que no es otra cosa que un lacus romano de 22 m de
lado. Hacía su entrada en el casco urbano de Benaguasil por la anti- Lám. V. Acueducto-canal de La Covatella en las proximidades del
gua calle de Cervantes, siguiendo un curso casi paralelo a la Ace- Centro Comercial de El Osito (L’Eliana).
quia Mayor. Salía por las partidas de la Pila y del Campés en direc-
ción a la estación del ferrocarril Benaguasil II. Continuaba hacia las
Ventas de la Pobla de Vallbona, coincidiendo casi con la carretera,
pasando por varias villas, cuyas aguas posiblemente serían aprove-
chadas, como son la de la Casilla de los Peones Camineros (44) si-
tuada en el km 21 y la villa de Mas de Tous-Villa Flora (43).
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Lám. VII. Pozo de ventilación del acueducto-canal de La Covatella en Lám. VIII. Acueducto-canal de La Covatella en el Barranquet Vell
L’Eliana. 1920-1930. (Zalbidea) (Godella). (Zalbidea)
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IV.1. INTRODUCCIÓN Cartago Nova como otros la llaman) hasta el Ebro hay dos mil seis-
cientos, y desde allí hasta el paso del Ródano otros tantos. En la ac-
Se ha especulado sobre el origen de las vías romanas en Hispa- tualidad los romanos tienen medido y señalado este camino con
nia, afirmando que proceden de los antiguos caminos indígenas. exactitud de ocho en ocho estadios”. El itinerario de esta vía era el
Respecto a este punto hemos de tener en cuenta que, de estos cami- siguiente: Arelate, Narbo, Tarraco, Cartago Nova y desde aquí, a
nos, hay muy pocas referencias arqueológicas. La mayoría son hi- Castulo, para continuar a Corduba, Hispalis y Gades. Había otro
pótesis, añadiendo, además, que muchas de las ciudades indígenas, ramal que saliendo de Castulo se dirigía a Gades, pasando por Ma-
una vez conquistadas por los romanos, carecieron de importancia, laca. El trazado definitivo de esta vía la realizó Augusto, que desde
y bastantes desaparecieron, con lo que también lo hicieron parte de entonces recibió el nombre de Via Augusta.
las vías de comunicación. Lo que sí parece claro es que los indíge- Otro camino que aparece en el Itinerario es el que partiendo de
nas, en nuestro caso los iberos, usaron, como después los romanos, Gades llegaba hasta Augusta Asturica (en las proximidades de Le-
los pasos naturales entre montañas, cursos de los ríos, barrancos, gio VII Gemina), pasando por Italica y Emerita Augusta. Este Iti-
etc. y que muchas veces coinciden ambos caminos. nerario se completaba con una serie de vías secundarias que comu-
El pueblo romano dio mucha importancia a la construcción y nicaban entre sí todas las poblaciones importantes: de Italica a Oli-
mantenimiento de las vías de comunicación. Los motivos debieron sippo, Bracara y Lucus Augusti; de Caesaraugusta a Toletum y
de ser muy variados: El desarrollo de la agricultura, de las explota- desde aquí a Emerita Augusta, etc. (Roldán, 1975, p. 62 y ss.). Hay
ciones mineras, para el rápido traslado de las legiones desde una que tener presente que el trazado de la red viaria en Hispania difie-
parte del Imperio a otra, para que la administración, centrada en re del de las otras provincias. Si por ejemplo, en la Galia esta red se
Roma, fuera lo más rápida posible para su buen funcionamiento, ejecutó de forma radial, partiendo de Lugdunum (Lyon) y Burdiga-
etc. Por lo tanto, se creó una red de caminos que unían todas las la (Burdeos), en Hispania predomina el sistema reticular, basado en
provincias del Imperio con Roma. ejes paralelos y vías transversales.
En Hispania, la red viaria romana fue importante. El Itinerario Otra información sobre las vías nos la da también los Vasos de
de Antonio señala una primera vía que conducía de Mediolanum Vicarello, encontrados en 1852 durante las excavaciones realizadas
(Milán) a Legio VII Gemina (León), a través de Tarraco, capital de en las termas de las Aquae Apollinares, en Bagni di Vicarello, a
la Tarraconense. Desde esta última ciudad se dirigía a Caesarau- unos 30 km al N de Roma. En cada uno de ellos aparece escrito el
gusta, pasando por Osca e Ilerda, y continuaba hacia Virovesca, y itinerario de Gades a Roma, con mención de las mansiones y sus
de aquí a Legio VII. El fin de esta vía era especialmente militar distancias (Roldán, 1975, p. 150). Otra fuente sobre las vías nos la
(Roldán, 1975, p. 38-43). Otra vía que se dirigía hacia la Península proporciona el Anónimo de Rávena, que es un catálogo que abarca
era la que procedente de la Galia, concretamente desde Arelate a todo el mundo conocido hasta entonces, en donde aparecen unos
(Arlés), se dirigía a Castulo (cerca de Linares). Era una vía que pa- 5.300 nombres, de ellos corresponden 300 a ríos y el resto a ciuda-
rece que ya existía en la época de las colonizaciones, y que en su des. Con respecto a éstas últimas, se nombran primero las costeras,
tramo costero recibía el nombre de Via Heraclea. Su antigüedad ya empezando por las del NE, y finalizando en Osaron (Oyarzun).
fue destacada por Polibio III, 39: “Distan estos montes (los Pirine- Luego se van enumerando ciudades sin ningún orden, colocadas en
os) del estrecho de las columnas de Hércules aproximadamente mil una serie de rutas (Roldán, 1975, p. 119). Nuestra última referencia
estadios. Porque desde las columnas hasta Kaine, desde donde em- sobre las vías la tenemos en la Tegula de Valencia, encontrada en
pezó su viaje Aníbal a Italia, se cuentan tres mil. Desde Kaine (o 1727 en dicha población y hoy en paradero desconocido. Lo único
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que podemos deducir es que se trata de un fragmento de un itinera- Roselló, 1995, p. 74). A ambos lados de la vía había aceras y már-
rio en piedra de la Via Augusta (Roldán, 1975, p. 161). genes para los peatones y también, a intervalos, y en las orillas, se
colocaban bloques de piedra que servían de pretiles y asientos para
AB VALENTIA SAGUNTUM la gente que realizaba el trayecto a pie (Vera, 1925, p. 23, 24). Ade-
AB SAGUNTUM DERTOSA más, en las márgenes se levantaban altares y capillas dedicadas a
AB DERTOSA TARRACO los dioses protectores de los viajeros, así como también se ubicaban
AB TARRACO........... los sepulcros a la orilla de los caminos principales, como así queda
AB atestiguado por la necrópolis de Sagunto, a la salida de dicha ciu-
AB dad con dirección a Valencia, la de la calle de Quart, o la Boatella,
ambas en Valencia, los mausoleos de la necrópolis de Edeta o la to-
En el marco de este trabajo, aparecen topónimos de origen lati- rre de San José, de Villajoyosa (Arasa y Roselló, 1995, p. 79, 80).
no y árabe que nos sugieren la relación con las vías de comunica- Los funcionarios y las personas de la aristocracia empleaban el ser-
ción antiguas. De origen latino tenemos el término Quart, como las vicio del correo imperial, el llamado cursus publicus, mucho más
poblaciones de Quart de Poblet y Quart de les Valls, que coinciden rápido que cualquier transporte terrestre normal.
con las cuatro millas a partir de Valencia y Sagunto, respectivamen- Para saber la estructura de las vías, se han realizado, entre otras,
te. Igualmente la palabra Tabernas o Tabernes, que da nombre a las dos catas en la Via Augusta, cerca de nuestra zona de estudio, una
poblaciones de Tabernes Blanques y Tabernes de Valldigna, denota en La Jana (Castellón), con el siguiente resultado:
punto de parada, comercio (las tabernae romanas), etc. La primera I.- Estrato superior compuesto de gruesas piedras colocadas
de las anteriores poblaciones está situada en la Via Augusta, mien- en cuña.
tras que la segunda, en un cruce de la vía costera con una de las des- II.- El estrato inferior estaba compuesto de guijarros de
viaciones hacia el interior. De origen árabe resaltamos el topónimo diversos tamaños unidos con tierra.
Albalat o Albalate, que equivale a calzada y que en esta época las En el lado W tiene una cuneta, la cual facilita el desagüe de
vías romanas eran las únicas a las que se podía aplicar esta voz: Al- la calzada.
balat dels Sorells, en la Via Augusta y Albalat dels Tarongers, en el La otra cata, realizada en la Senda dels Romans, en la divi-
previsible camino de Saguntum a Caesaraugusta. Por último, apa- soria de los municipios de la Puebla de Tornesa y Villafamés,
rece el topónimo Massa... Masa, que se deriva de la palabra árabe también en la provincia de Castellón, se localizó:
manzil, que significa posada, hostal, etc.: Massamagrell, Massalfas- I.- Estrato de gruesas piedras superpuestas.
sar, etc. (Tarradell, 1973, p. 94-97; Roldán, 1970, p. 534, 536). II.- Otro formado por tierra y guijarros de desiguales dimensiones.
Ante todo hay que tener en cuenta que la orografía de nuestras III.- Estrato formado por piedras de tamaño medio, que for-
tierras condiciona las comunicaciones con el interior, ya sea hacia maban la caja de la calzada (Morote, 2002, p. 235).
el Valle del Ebro o hacia la Meseta; basta recordar que los romanos La construcción de estas vías necesitaba una abundante mano
llegaron a estas tierras siguiendo el camino de la costa, que más tar- de obra, tanto civil como militar. Fue en las provincias imperiales,
de transformarían en una de las vías más importantes de la Penín- en donde existía acuartelamiento de legiones, donde fueron éstas
sula. Las vías romanas seguían, en cuanto era posible, los tramos las encargadas de su construcción, debido a que disponían de técni-
rectos, alejándose del fondo de los valles, evitando el paso de los rí- cas militares y de recursos humanos, sobre todo en periodos de paz,
os, aunque si era preciso, se construían puentes. La Península Ibéri- para mantener ocupada a la tropa. Un ejemplo de ello aparece en
ca presenta una serie de dificultades a la hora de construir vías, que los sillares del puente de Martorell, sobre el río Llobregat, que fa-
los romanos supieron solucionar: la orografía, que en algunos luga- cilitaba el paso de la Via Augusta, en donde se observan las marcas
res presenta grandes problemas, los pasos, a veces muy difíciles pa- de obreros pertenecientes a las legiones VI Vitrix, III Macedonica y
ra llegar a las “Mesetas” y el problema que presentan las cuencas la X Gemina. También la Legio VII Gemina aparece, en el año 78
hidrográficas, con sus largos y a veces caudalosos ríos (Bravo, dC en la construcción de la Via Item a Bracara Asturicam (Melchor
2001, p. 65). Antes de construir una vía, se estudiaba el terreno y se 1992, 124; Durán, 2004, p. 29).
elegían los lugares más idóneos para su paso. Si la vía atravesaba Para indicar las distancias los romanos emplearon los milia-
una zona rocosa, se aprovechaba el firme natural; a veces se tenía rios, monumentos que se colocaban a la orilla de las vías con una
que abrir camino tallando la roca, como puede verse en la Roca Ta- equivalencia de mil pasos, unos 1.481 m. Estos miliarios consis-
llada de Palanques (Els Ports, Castellón) y Castellote (Teruel). ten en unas columnas que oscilan entre 2 y 4 m de altura, con un
Otras veces se tallaba la roca para hacer carriladas en ella, como diámetro entre 50 y 80 cm, y con un sólido asentamiento. En ellos
ocurre en el Mas de Mestres de Baix (Morella), en Arguinas (Se- aparecían inscripciones con el nombre del constructor de la vía y
gorbe), en la vía de Saguntum a Caesaraugusta (Arasa, 2003a, p. la distancia con referencia al punto de partida o de llegada. Este
151), y en en la Pobla de Vallbona, cerca del centro comercial El formulario se hizo más completo en época imperial. El más anti-
Osito, aunque éstas pudieran tener un origen ibérico. Una vez deci- guo de los miliarios se encontró en la Via Appia, con una cronolo-
dida su construcción, se planeaba hasta el último detalle. gía del 252 aC (Arasa y Rosselló 1995, p 61, 62). En tierras valen-
Ya señalado el itinerario de la vía a construir, se seguía los si- cianas se han encontrado 24 miliarios, siendo su distribución geo-
guientes pasos: Se cavaban dos zanjas paralelas en las que se exca- gráfica muy desigual, estando la mayoría fragmentados y otros de-
vaba el espacio comprendido entre ambas, hasta encontrar un lecho saparecidos. Únicamente 14 conservan parte de la inscripción,
firme; entonces se preparaba una base de mortero, arena y piedras proporcionándonos así alguna información de interés. La cronolo-
en el cual se depositaban capas de arena, piedra y grava, y se empe- gía de gran parte de ellos se puede fechar en el siglo III dC (Arasa,
draba. El centro era algo más alto para facilitar el drenaje (Arasa y 2003a, p. 155).
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Ha habido cierta confusión en lo referente al valor de la milla miliarios encontrados a lo largo de su recorrido (Morote, 2002, p.
romana, puesto que en la Península existían cinco medidas diferen- 122-134). La longitud de esta vía en tierras valencianas puede
tes de ella. La primera tenía un valor de 1.481 m, y era la medida situarse en unas 275 millas romanas (407 km).
tradicional; 1.393 m era la medida de la milla empleada por Bláz- Atravesaba las tierras valencianas de N a S, uniendo las ciuda-
quez; la medida de 1.666 m se empleó con preferencia en la parte des más importantes de la época: Saguntum, Valentia, Saetabis e
central de Hispania y menos en Galicia y Cataluña; la cuarta medi- Ilice. La vía, procedente del N, llegaba a Saguntum cruzando el río
da era de 1.250 m, que se usó en la vía del Pirineo a Lérida y que Palancia por un puente, en el que todavía quedan restos de dos es-
llegaba hasta León; por último, está la milla de 1.000 m que se em- tribos y parte del arranque de la bóveda, y que desembocaba frente
pleó en la vía de Ayamonte a Mérida por Itálica, de Braga a Astor- al N del circo de dicha población. Después esta vía rodeaba al circo
ga. Se han realizado diferentes estudios y medidas para clarificar por el N, para dirigirse posteriormente hacia el E, coincidiendo con
esta medida. Así, en los edificios de Roma, el pie daba una medida la necrópolis que bordeaba el camino, cruzando la moderna Sagun-
de 0’2957 m; las mediciones en la Via Appia dieron como resultado to por el E de la actual carretera de Valencia (Bru y Vidal, 1958, p.
0’2962 m; en Pompeya era de 0’296 m, medida que corresponde 151). En recientes excavaciones efectuadas entre las calles Alorco
con los pies de bronce depositados en el Museo de Nápoles, cuyas y Horts y la Plaça de la Moreria, se ha descubierto un tramo de di-
medidas oscilan entre los 0’295 y 0’297 m. Por lo tanto, la milla de cha vía, con una cronología del siglo I dC, de más de 5’5 m de an-
5.000 pies la podemos situar entre los 1.475 y los 1.485 m, resulta- chura y de 60 m de longitud, cuyo pavimento está formado por
do de multiplicar 5.000 pies por 0’295 ó 0’297. La medida resul- grandes losas de piedra calcárea dolomítica gris. Bajo esta calzada
tante nos daría 1.481 m por milla. se ha localizado una alcantarilla central formada por sillares de
Existían unas normas con respecto a la anchura de las vías. En opus vittatum y losas de piedra, con una profundidad de más de un
la Ley de las XII Tablas (450 aC) se afirma que estas vías debían de metro (Seguí et al., 2004, p. 145). Esta vía seguía su camino hacia
tener 8 pies (2’4 m) de anchura en su parte recta y 12 (3’6 m) en las el S, para continuar por el actual Camino Viejo de Llíria, muy pró-
curvas (Arasa y Rosselló, 1995, p. 69, 70). Las medidas ordenadas ximo a las montañas de Gausa, siguiendo el mismo trayecto que la
por Augusto respecto a la anchura de 13, 7 y 4 m, según la impor- vía Saguntum a Edeta. En este trayecto se encontraban en sus pro-
tancia de los caminos, se cumplió pocas veces, igual que las capas ximidades las villas del Corral dels Xurros (10), El Penoso (11) y
de material para las vías de statumen, rudus, nucleus y summa Casa de Gualeta (12). La primera de ellas, según Nicolau Primitiu
crusta o summun dorsum (Beltrán Martínez, 1990, p. 51). estaría regada por el acueducto de La Covatella, aunque no se ha
¿Cómo podríamos hoy en día identificar una vía romana? Pue- demostrado que llegara hasta estas tierras tan septentrionales. An-
de ser relativamente fácil. Lo fundamental para ello es la aparición tes de llegar a Puçol, y hacia el E, se encontraban otras tres villas:
de un miliario in situ; en caso de no encontrar ninguno de ellos, Casa de l’Advocat (14), L’Arrif (15) y el Trull dels Moros (16); és-
otros indicios de identificación pueden ser los tramos rectilíneos, ta última, y según el autor anterior, también estaría regada por el
los caminos excavados en la roca, los pasos de ríos y barrancos por mismo acueducto.
medio de vados, puesto que muchas veces los ingenieros preferían Una vez en dicha población, coincidía con la vieja carretera N-
hacer esto, que puentes; igualmente nos puede ayudar para la iden- 340. A partir de aquí, y en el tramo rectilíneo entre las poblaciones
tificación la presencia de rodadas, de empedrados, sondeos arqueo- de Rafelbunyol y Meliana, la carretera servía de Kardo maximus en
lógicos, etc. (Arasa, 1999, p. 21). la posible centuriación estudiada por Cano (1974, p. 115-127). A la
izquierda de la vía, y a poco más de un km nos encontramos con la
villa de El Villar o Puig Cebolla (17), conocida desde hace siglos;
IV.2. ESTUDIO DE LAS VÍAS ROMANAS EN LA ZONA sus materiales sufrieron diversos avatares hasta su desaparición. Un
DE NUESTRO TRABAJO poco más hacia el S tenemos a la orilla de la vía Torrubero (25), vi-
lla que hasta hace poco conservaba restos de edificaciones; esta vi-
lla se abastecería muy probablemente de las aguas del acueducto de
IV.2.1. La Via Augusta Mándor-Vélez; ya en el término de Museros nos encontramos con
otra villa, la Huitena (26). Dejada ya Tabernes Blanques, la vía pa-
Es la más importante que cruza el territorio de nuestro estudio, saba por el Monasterio de San Miguel de los Reyes, seguía por la
y que comprende desde Saguntum a Valentia, y sus ramificaciones actual calle de Sagunto, para entrar en la antigua Valentia atrave-
hacia el interior. Esta vía, llamada también Via Herculea, Hera- sando el río Turia por un punto que pudiera corresponder con el
clea, Camino de Aníbal y Via Exterior, iba desde los Pirineos, puente de Serranos (Pingarrón, 1981b, p. 65). Para Arasa y Rosse-
conectando con las vías de la Galia, concretamente es la prolonga- lló (1995, p. 109), la entrada a esta población se realizaría por el ca-
ción de la Via Domitia, hasta Gades. Recibe por último el nombre mino de Alboraya, y cruzando el puente de la Trinidad, se internaría
de Via Augusta debido a que este emperador efectuó reparaciones por la calle del Salvador, formando el Kardo maximus de la ciudad
y rectificaciones en la misma. No obstante, en los Vasos de Vicare- (Mapa nº 2).
llo recibe el nombre de Itinerarium a Gades Roman o bien, Ab
Gades usque Roma Itinerare. La importancia de este camino
queda de manifiesto en que los romanos, ya hacia el 150 aC, la IV.2.2. La Via Saguntum-Caesaraugusta
señalizaron con miliarios, debido sin duda a su carácter militar, sin
olvidar el comercial. También quedó reflejada esta importancia en Aunque es una ruta natural entre el litoral valenciano y las tie-
la preferencia de su conservación que le prestaron los emperadores rras aragonesas, no aparece mencionada en los itinerarios romanos
romanos como Trajano, Adriano, Decio, Treboniano y Galerio, clásicos: Itinerario de Antonino, Vasos de Vicarello y Anónimo de
hecho confirmado por las referencias que nos proporcionan los Rávena. Ledó (2005, p. 390) afirma que “la llamada vía romana
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Saguntum-Cesaraugusta nunca existió, y que en su lugar hubo un do, “...junto al mismo camino de Carrageldo y en la antigua calzada
camino ‘público’ Saguntum-Bilbilis-Medinaceli superpuesto en re- que conducía a Sagunto...” (Pau, 1931, p. 121), aunque todo apunta
alidad a una ruta histórica que vinculaba cierto sector de la costa a que debió de penetrar en Segorbe por la actual carretera. A la iz-
valenciana con tierras del interior aragonés y castellano”, y conti- quierda de Geldo, y a poco más de 2 km se encuentra la villa de San
nua escribiendo que “es precisamente en época prerromana cuando Juan (3), en el término de Altura, actualmente arrasada por un ver-
creemos que nuestra ruta juega un papel histórico de mayor rele- tedero incontrolado de materiales de construcción. A poca distancia
vancia”. Las referencias más antiguas sobre esta vía aparecen en el de la antes citada está La Loma (4), villa que debió de ser de gran
Poema del Mío Cid, en que las poblaciones de Sagunto, Segorbe y extensión, por la cantidad de material aparecido en ella. La apari-
Jérica son nombradas en los desplazamientos del Cid desde Burgos, ción de un miliario clarifica un poco más el camino de continuidad
Calatayud o Zaragoza, a Valencia (Sanchis Deusa, 2000, p. 169). hacia Aragón. Efectivamente, en junio de 1999 apareció un miliario
Este camino se iniciaba junto al muro ibérico del castillo de Sagun- a la salida de Segorbe en dirección a Navajas; era un miliario ane-
to, en su parte occidental, hasta llegar a lo que hoy es el barrio del pígrafo, que estaba junto a la carretera, con una altura de 146 cm y
Clot del Moro, apreciándose a intervalos huellas de carriladas en la una anchura de 47 cm, muy erosionado por la reutilización y faltán-
roca. Desde aquí seguía el Camino Real, hasta alcanzar la Puerta de dole parte de la mitad superior (Járrega, 2000b, p. 33, 34).
Teruel, situada en lo que después sería la Plaza Dels Porcs (Bru y Una vez dejada la población de Navajas, existen dos posibilida-
Vidal, 1959, p. 30; Ledo, 2005, p. 67, 68). El camino cruzaba a la des para este itinerario; uno, que la vía fuera por el Collado Royo,
parte izquierda del Palancia por un puente, que para Monzó Nogués cruzando por detrás del actual pantano del Regajo o bien, una vez pa-
(1946, p. 153) era el mismo que el de la Via Augusta (Chabret, sado el río, la vía iría por el estrecho de Navajas subiendo a la altura
1977, p. 50, 51; Bru y Vidal, 1958, p. 155). de la Fuente de los Baños o cruzando el río por el mismo pantano. A
Después de que la vía transcurriese paralela al barranco de Bo- partir de aquí puede seguir el camino natural, que aprovechando el
nilles, se dirigía hacia Petrés y Albalat dels Tarongers. El topónimo barranco del Hurón, se dirigiera hacia tierras aragonesas por el Ragu-
de Petrés indica la existencia de un castillo o piedra miliaria, mien- do. Hay otra posibilidad, y es la existencia de un “camino antiguo de
tras que Albalat señala la presencia de una calzada (Morote, 2002, Aragón” en Benafer (Járrega, 2000a, p. 204, 205) (Mapa nº 1).
p. 238). A partir de dicho barranco, la anchura del camino es de
unos 6’5 m; pasa entre la Montaña de Ponera y la de la Pedrera,
IV.2.3. Camino Saguntum-Grau Vell
atravesaba el Pla de l’Aljub y el Sabató, en donde en el término
municipal de Estivella volvía el camino a cruzar de nuevo el río por
Una ciudad tan importante como Saguntum debía de tener un
la parte de Les Jovades, del que aún quedan en pie los arcos de la
puerto que la pusiera en comunicación con otras partes del Imperio y,
orilla derecha (Ledo, 1991, p. 82-84). Este puente debió de tener
por lo tanto, un camino que llegara hasta él. El puerto era el Grau
una considerable longitud, aunque también llama la atención su es-
Vell, situado a unos 6 km de dicha población, y aunque en el siglo V
trechez, puesto que no debió de sobrepasar los 3 m de anchura (Já-
dC padeció un proceso de destrucción, continuó más o menos fun-
rrega, 2000a, p. 197). La extrañeza del anterior investigador sobre
cionando, a unos 200 m más al S, hasta principios del siglo XX. Ob-
la no correspondencia entre su longitud y su estrechez, nos la puede
servando los mapas, podemos atestiguar la presencia de un Camino
explicar Monzó Nogués (1946, p. 31), que afirma que este puente
Viejo al Mar, que pensamos estaría en funcionamiento como vía ro-
no debió de tener tanta longitud como aparece ahora, debido a que
mana. Este camino se inicia en el llamado Camí dels Rolls, conti-
una riada de finales del siglo XIX ensanchó su cauce primitivo, au- nuando con el Camí dels Coscollars. El camino atraviesa una zona de
mentando unos dos tercios su anterior anchura. marjal, en donde es difícil trazar ningún camino, lo que nos hace sos-
Ya cruzado el río, el camino pasaba a menos de 500 m del po- pechar que al no haber tierras de cultivo en sus proximidades, iría di-
blado de El Rabosero dirigiéndose a Algimia de Alfara. Existen no- rectamente al puerto. Además, podemos pensar que si este camino
ticias que en el anterior poblado apareció, entre otros materiales, una fuera al puerto antiguo, al no haber obstáculos seguiría una línea rec-
figura de toro, el tronco de un cuerpo femenino, una cabeza humana ta, cosa que se observa en los mapas modernos (Ledo, 1991, p. 100-
y una especie de ídolo de plata que pudo verse en la Exposición Ar- 102). Esta vía posiblemente daría servicio a la villa de la Alquería de
queológica Valenciana de 1878 (Ledo, 2005, p. 71). No se han en- San Marcos (13), muy próxima al Grau Vell. En este último lugar,
contrado vestigios del puente que debió salvar el barranco de Ar- por los estudios realizados, durante la época romana las mercancías
guinas, pero a partir de este punto se han observado carriladas que, no se subscribían solamente a productos alimenticios derivados de la
por sus características, corresponden al periodo romano (Járrega, pesca, vino aceite, etc., ni a otros productos como puede ser la vaji-
2000a, p. 192-196). Una vez pasado el barranco de Arguinas, nos lla, sino que también se comerciaba con materias primas, como pu-
encontramos a unos pocos centenares de metros la villa de dicho dieron ser los metales. Hoy en día toda esta costa está pendiente de
nombre; frente a ésta y próxima al río Palancia, aparece la villa de una gran transformación, si bien, como este puerto está declarado
L’Aljub d’Alfara, en el término municipal de Algar de Palancia. Bien de Interés Cultural desde 1993, todo su entorno deberá ser pre-
Desde el barranco de Arguinas, y hacia el N, la vía debió de coinci- servado y protegido (Aranegui, 2004, p. 64, 68, 72) (Mapa nº 2).
dir más o menos con la actual carretera N-234 (Sagunto-Burgos),
hasta Segorbe (Ledo, 1991, p. 88). Antes de llegar a esta población,
y en la misma orilla de la vía, nos encontramos con la villa de Alda- IV.2.4. La Via Saguntum-Edeta
ya (6), que bien podría tratarse de una parada de postas; está com-
pletamente destruida al convertir dicha carretera en autovía. Creemos que, dada la importancia ya desde tiempos prerroma-
Se ha insinuado que tal vez hubiera pasado por la población de nos de estos dos núcleos de población, y de su relativa cercanía, de-
Geldo, puesto que allí existe un tramo llamado camino de Carragel- bió de existir una vía que pusiera en comunicación dichas ciudades.
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Diversos investigadores han estudiado el posible itinerario que pu- supuesto miliario anepigráfico, que consiste en una piedra de arenis-
diera tener esta vía. Lluch Arnal, en un trabajo inédito (s/a, p. 3) de- ca con una altura de 188’5 cm y diámetro de 61’5 cm; tiene grabada
positado en la biblioteca del S.I.P. de Valencia, habla de un camino una cruz a 4 cm de su parte superior. El camino sale de Bétera por la
que procedía de Sagunto bordeando los montes de Puçol, pasaba calle de Llíria, y que con el nombre de Camí de Llíria y Vereda de
por Bétera, para llegar a Llíria. Para Monzó Nogués, la comunica- Benisanó llega a los términos de la Pobla de Vallbona y de Benisa-
ción con ambas poblaciones se produciría por el Camino de Segart, nó. El camino llega a Llíria adentrándose por el SE. Una vez dejado
que desde Sagunto llegaría a Llíria por los términos de Náquera, el camino común con la Via Augusta, las villas hasta ahora identifi-
Serra y Olocau (1946, p. 153). cadas, y que hubieran podido servirse de este camino no son mu-
Pingarrón, a partir de Bétera, opta por dos alternativas: una ha- chas. Tal vez sea debido a la falta de prospecciones o bien a la cons-
cia Benisanó, o bien llegar a la vía entre Llíria y Valencia por el trucción de la autopista A-7, que ha llevado a un gran movimiento
camino de San Antonio. Para ella también es factible una prolon- de tierras, aunque hemos de reconocer que algunas villas que fueran
gación del camino de Beselga, que empalmaría con el de Segart al servidas por el camino de La Calderona también emplearan el ante-
S de Portacoeli y se dirigiría a Llíria por Olocau (Pingarrón, rior camino. Lo que sí aparece claramente en las proximidades de
1981b, p. 73-75). Para Ledo (1993, p. 57-64) este camino se inicia Bétera es la villa de l’Horta Vella (40), que estando en fase de exca-
en la calle Camí Real de Sagunto, pasando por la parte meridional vación ha puesto al descubierto numerosos restos. Ya cerca de la po-
del castillo, para dirigirse a cruzar las vías férreas y la carretera, blación de Edeta tenemos las villas de Rascaña (45) y Safareig (47),
que van hacia Aragón. Cruzada dicha carretera, aparece en su ori- que parece que se beneficiaron de esta vía (Mapa nº 2).
lla una señal de Camí de Llíria, y que tomando la dirección N-S
pasa junto a la atalaya del Monte Rabosero, dejando a la derecha
la Montaña Negra. En el término de Puçol, este camino es cortado IV.2.5. La Via Edeta-Valentia
por la autopista A-7, pero continúa con el nombre de Camí de Llí-
ria a Puçol; cruza el término de El Puig y ya en Rafelbunyol se en- Antes de iniciar la descripción de este tramo de vía, queremos
cuentra con la Creueta dels Germanells, justo en donde se sitúa el advertir que debido a su gran transformación agrícola sufrida para
cruce de este camino con el de la Calderona. Se dirige a continua- poner las tierras en cultivo de cítricos, la cantidad de segundas re-
ción hacia el término de Náquera, pasa al lado de la Torreta de Ná- sidencias, y por lo tanto de gran densidad de población, y unido a
quera, que pudo ser una torre de vigilancia. todo ello las obras viarias de más o menos reciente construcción,
Ahora, con el nombre de Camí de Llíria a Sagunto, toma la di- nos impiden hacer con claridad un trabajo exhaustivo de esta vía.
rección E-W para llegar a Bétera. En esta población se encontró un La salida hacia Valencia lo hace desde la ladera de San Miguel, en
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donde estaba situada la antigua Edeta. A unos 300 m de Llíria, con Saguntum-Caesaraugusta, debido a que a partir de Gestalgar, el
dirección a Villamarxant, aparece el Camino Viejo de Valencia, lla- Turia queda encajado entre profundas gargantas haciendo imposi-
mado también Camí Fondo, utilizado hoy en día para ir a Benagua- ble cualquier tipo de paso. Por lo tanto, las vías de esta zona para
sil, uniéndose, una vez pasado Benisanó, al camino que procedería comunicarse con Aragón, no tenían otra opción que cruzar hacia el
de la Pobla de Vallbona (Ledo, 1991, p. 143, 144). Ya en el térmi- valle del Palancia, para alcanzar la vía anterior. Este es el caso que
no de esta última población, a unos 20 m de la carretera CV-35, po- estamos estudiando.
co antes de llegar a un lavadero de coches perteneciente al centro Este camino debió de tener mucha actividad, sobre todo por el
comercial de El Osito, se observan unas carriladas, con una distan- transporte de la famosa piedra azul de Alcublas, muy empleada en
cia de los ejes de 1’15 m y una anchura total de 1’40 m y que de- los edificios de Valencia y Llíria. También durante siglos tuvo su
ben de ser de época ibérica puesto que el canal de La Covatella, importancia el transporte de nieve, aunque no sabemos si ocurría lo
que cruza dicho camino, corta estas carriladas (Lám. XIV). mismo durante la época romana: “Al extremo N. del tér. de Liria y
á 1/4 de hora de Alcublas se ve el monte Lacobas compuesto de pe-
ña viva y por sus faldas va el camino carretero por donde con mu-
cho peligro y repetidísimas vueltas se baja el considerable artículo
de nieve para el consumo de Valencia y otros pueblos” (Madoz,
1982, p. 2). Resulta llamativo la cantidad de indicios arqueológicos
que conserva y las pocas referencias que existen; éstas vienen da-
das por la epigrafía y el Diccionario de Madoz al hablar de las po-
blaciones de Alcublas y Bejís, en donde parece evidente la existen-
cia de este camino (Madoz, 1982, p. 46, 143).
Tendría su salida de Llíria por la calle de la Venta de Llíria, pa-
ra seguir a continuación, y coincidiendo con ella, por la moderna
carretera de Llíria-Alcublas. Pasado el km 10 se une a la Vereda
Real de Ganados. A partir del km 16, la vía continua por un viejo
camino y que al llegar a la zona de Las Yácublas, se puede obser-
var sobre la roca una vía antigua que discurre encajonada en la pa-
red a lo largo de unos 20 m. Cruzado el barranco de la Casa de Car-
los, aparece en un tramo de casi un km. La caja de dicha vía, así co-
Lám. XIV. Carriladas posiblemente ibéricas junto al acueducto-canal
de La Covatella, en las proximidades del Centro Comercial de El
mo carriladas son muy visibles sobre la roca. A continuación la vía
Osito (L’Eliana). vuelve a coincidir con la vieja de Alcublas en el Ventorrillo o La
Casica, para separarse a continuación y desaparecer en la subida al
alto de La Horca. Coincide nuevamente con la moderna carretera
Pasando el centro comercial, el camino sigue paralelo, y a veces
Llíria-Alcublas, donde a la izquierda está la carretera Estrella, apa-
coincidente con la anterior carretera, para llegar a San Antonio de
reciendo carriladas, así como también en la partida de La Haya. Al
Benagéber y a continuación a una gran discoteca situada enfrente
llegar a Alcublas la vía podría rodear al actual pueblo por el S o por
del Centro de Rehabilitación de Levante. Se dirige seguidamente ha-
cia La Cañada y La Coma, para atravesar Beniferri por la calle que el W, dirigirse hacia la Masía de las Dueñas, bien por el llamado
lleva el prometedor nombre de Camino Viejo de Llíria. Según con- Camino Silvestre, o por la moderna carretera de Segorbe, para lle-
versaciones mantenidas con un habitante de esta población, al cons- gar al Llano de la Balsa, en donde se aprecian nuevamente carrila-
truirse el campo de fútbol, se destruyó una villa romana que estaba das; a continuación seguiría por lo que hoy es la carretera de Saca-
en dicho lugar. Desde aquí, el camino se dirigiría hacia Valencia ñet, para llegar a la Masía de las Dueñas. Pasada la fuente de las
(Sanz, 2001, p. 35-41). Ya en esta ciudad, nos puede dar una idea de Dueñas, junto al Corral del Viso, aparecen nuevamente carriladas
por donde entraba, ya que frente al camino de Burjassot, y en la con una longitud de unos 25 m. Ya en la provincia de Castellón, se-
margen derecha del río, aparece la calle Llíria. Aunque como ya he- guiría la vereda de ganados que en Bejís recibe el nombre tan indi-
mos visto que el camino seguido por esta vía no está nada claro, son cativo de “Camino romano de Llíria”. En el km 17’700 y a la dere-
numerosas las villas que se beneficiarían de este camino. Tenemos cha de la carretera, se observa un empedrado de algo más de un
la villa de la Casilla de los Peones Camineros (44), el Mas de Tous- centenar de metros. Otro tramo empedrado de las mismas caracte-
Villa Flora (43), el Camp del Castellet (42). Más cerca de Valencia, rísticas aparece una decena de metros más al N, dirigiéndose a cru-
y en las proximidades de la autopista A-7, nos encontramos con la zar el camino de la Masía de los Pérez. Continúa el camino al lado
del Mas de Camarena ( 39), By Pass (37), Mas de la Rosa (38), el del Ventorrillo y por las Ventas de Bejís, para ir hacia al puente que
Barranquet Vell (30), el Barranc dels Gentils (31) y la villa de El cruza el Palancia, para a continuación dirigirse a Barracas, en don-
Ciscar (33). Algo más alejados de esta vía, nos encontramos con la de conectaría con la vía de Saguntum a Caesaraugusta (Ledo,
villa del Mas de Vélez (36) y la del Barranc Cano (35) (Mapa nº 2). 1991, p. 198-209).
Alcácer, en su peregrinación por la zona de Bejís en los años
cuarenta, encontró parte de dos caminos empedrados que pudieran
IV.2.6. La Via Edeta-Alcublas-Bejís-Barracas ser romanos. Un camino, ya desaparecido, se situaba entre la lla-
mada Peña Chiquín y el Caserío de Las Ventas, y es posible que se
El curso del río Turia no tiene una vía romana que se dirija dirigiera hacia las partidas de la Atalaya o Los Planos, para conti-
directamente a Teruel, como sucede con el río Palancia y la vía nuar hacia El Toro o Barracas. El otro camino empedrado se encon-
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traba en el llamado “Camino romano de Llíria”, paralelo y coinci- marga, en donde se encuentra la divisoria de aguas de las dos cuen-
dente en algunos casos con la carretera de Viver a Canales. En el cas. Se atraviesa el Coll de la Calderona y entrando en el término
llamado Puntal del Rincón del Monjo se observaba un empedrado de El Puig recibe el nombre de Camí de Sant Espirit.
bastante largo con huellas de carriladas; igualmente aparecen frag- Cruza por última vez el barranco de la Calderona, y a partir de
mentos en el km 13, antes de llegar a la Masía de los Pérez y en el aquí aparecen dos caminos diferentes. Uno que con dirección SW
km 13’500, junto al caserío del Ventorrillo. También afirma el in- busca los límites de Moncada y Museros, que por el “Camino de Ná-
vestigador, con referencias verbales sin confirmar, que hay carrila- quera” llegará a las proximidades de la primera población y de Al-
das a la entrada de Alcublas (Alcácer, 1947, p. 46). Aunque pone en fara del Patriarca. El segundo busca la línea recta en dirección S, que
comunicación las cuencas de los ríos Turia y Palancia, las villas son es el más factible por razones de carácter toponímico, arqueológico
más bien escasas. Únicamente aparecen dos villas, la de Los Arena- y morfológico. Este camino llega al término de El Puig y antes de
les I (81), que se encuentra a las afueras de Alcublas y la de El Tur- penetrar en el de Rafelbunyol, se une al Camí de Llíria, pasando por
co (1), situada pasado Sacañet y a unos pocos kilómetros de Bejís el humilladero de la Creueta dels Germanells. Este humilladero está
(Mapa nº 3). situado en el lugar en donde después de 500 m de ir unidos, el Ca-
mino de la Calderona se separa del de Llíria-Sagunto. El primero re-
cibe aquí el nombre de Camino de la Rambleta. En Museros el ca-
IV.2.7. El Camino de la Calderona mino reaparece junto al Mas de Selma. Pasa por los términos de Al-
balat dels Sorells y de Foios, en donde recibe el nombre de Camino
Lluch Arnal, en un trabajo mecanografiado e inédito, estudió de la Venta del Sombrero; entra en Vinalesa por el Carrer Ample, y
los posibles pasos naturales para comunicar por la sierra de la Cal- desde aquí, es posible que se dirigiera hacia Tabernes Blanques pa-
derona las cuencas del Turia con el Palancia. Uno de estos pasos es ra unirse con la Via Augusta (Ledo, 1991, p. 108-115). Tanto en una
el Camino de la Calderona, que para él nace en Gilet terminando en variante de este camino, como en la otra, la aparición de villas en
Rafelbunyol (Lluch s/a, p. 11). Efectivamente, el camino sale de sus trayectos es numerosa. Nos encontramos con la de El Blanc de
Gilet por la carretera que va al convento de Santo Espíritu, aunque Columbro (18), Maquivas (19), La Cenia (21), Casa Mallols (20),
en la edición de 1945 (I.G.C., hoja 668) aparece un camino parale- El Pouaig (22), La Marta (23), Pinxo (24), Pla de Foios (27), Pont
lo a dicha carretera. Una vez dejada la carretera del convento se si- Sec (28) y les Paretetes dels Moros o Bordellet (29). Por su impor-
gue por el valle de Toliu, pasando junto a la fuente de la Vidriera. tancia destacaremos la de El Pouaig (22), con la aparición de un mo-
Tras una fuerte pendiente se llega al cruce con el camino de Agua- saico, lo que indica la existencia de cierta riqueza, y la de Les Pare-
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tetes dels Moros (29), con restos de edificaciones y muy próximas sa al lado del castillo de Beselga para subir hasta Barraix, zona fa-
al acueducto de Les Llometes (Mapa nº 2). mosa por la calidad de sus aguas. A partir de aquí, se dirige hacia la
moderna carretera de Serra a Torres-Torres, uniéndose a ella en el
km 23. Con referencia a otro camino, Ledo presupone la existencia
IV.2.8. El Camino de La Comediana de un camino entre Serra y Gátova, que pasando por Olocau, Mari-
nes Viejo y Gátova, llegara hasta Segorbe, y se pregunta si sería el
Igualmente este camino une las dos cuencas antes menciona- heredero del llamado Camino Viejo (Ledo, 1991, p. 137, 138).
das. Tiene su inicio en la población de Albalat dels Tarongers, cruza
el Palancia, la carretera N-234 (Sagunto-Burgos) y pasa por debajo
de la línea férrea que se dirige hacia Aragón. Asciende paralelo al IV.2.11. El Camino de Olocau
Barranco de Segart y una vez llegado a dicha población aparece a
la derecha el Camino de Náquera. Se continúa ascendiendo hasta la Este es el llamado camino “De la Vuelta Corta” o “Camino
Mola, en donde se halla la divisoria de aguas; en el descenso se lle- Corto”, que ponía en comunicación, mucho más rápida, Segorbe
ga a una carretera asfaltada que se denomina Camino de Sagunto, y con el Camp de Túria. El camino nace en la misma carretera de
que procede de Náquera. El camino continúa descendiendo hasta Ademuz, pasando por la Casa de la Cultura de Llíria. A 3 km de es-
llegar al Cabeç Bord, en donde una urbanización hace difícil su lo- ta población, nos encontramos con el acuífero de San Vicente. En
calización. En el mapa de escala 1:50.000 aparece su continuidad dicho lugar se encontró en 1759 una inscripción referente a un tem-
con el nombre de Camino del Cabeç Bord, para unirse con el de plo dedicado a las Ninfas; la relación de esta fuente como lugar sa-
Llíria a Sagunto (Ledo, 1991, p. 122-126). La única villa que apa- grado ha llegado hasta nuestros días. Nos imaginamos que el anti-
rece en sus proximidades y que podría haberse servido de este ca- guo camino iría próximo a la actual carretera. A partir del cruce con
mino es la de la Font del Salt (41), en el término de Náquera y muy la carretera procedente de Bétera, el antiguo camino se halla jalo-
próxima al de Segart (Mapa nº 2). nado con diversos yacimientos, puesto que esta zona era aprove-
chada para penetrar hacia la comarca de Sagunto. Una vez pasado
Olocau, el camino antiguo no se alejaría mucho del actual, puesto
IV.2.9. El Paso de Alcalá que las dificultades orográficas no admiten muchas más opciones
(Ledo, 1991, p. 229-236). Con respecto a las villas próximas a Ede-
Para Lluch Arnal es el camino natural entre Segorbe y Valencia, ta, pensamos que habría diferentes caminos que las pusieran en
pasando por Torres-Torres, Serra, Náquera y Moncada. Al principio contacto con dicha ciudad, y que por su escasa longitud y tráfico, se
debió de seguir por el barranco de Náquera para continuar hacia el hayan perdido. Así por ejemplo, podemos nombrar las villas de La
de Carraixet. “No es tan cómodo como el de Sagunto para los mo- Cárcel (49), Cañada Confites (48), Topairet (46), Sensals (51) y
vimientos de grandes masas de gente, pero supone un acortamiento Mura (50), estas dos últimas en los arrabales de la ciudad. Siguien-
muy notable de la ruta entre aquellas dos poblaciones, y dados los do este camino, y más alejadas de Edeta, nos encontramos con las
medios de locomoción utilizados en la antigüedad, este paso ofre- villas de la Foia de la Monja (69), Hospitalet (74), Maimona (70),
cía ciertas ventajas sobre el de la costa y el de Olocau, por eso lo Pitxerí (71), El Tollo (72) y La Cella (73) (Mapa nº 3).
vemos tan poblado, tan fortificado y tan transitado desde todos los
tiempos” (Lluch, s/a, p. 6). En Torres-Torres recibe el nombre de
Camino del Yelto. A más de un km de dicho término municipal, IV.2.12. El Camino de La Yesa
aparece a la izquierda el camino de Terrer, que desciende en direc-
ción NW hacia el de Estivella, entrando ya con el nombre de Cami- Este camino aparece en el km 2 de la carretera de Llíria a Alcu-
no de Alcalá. En esta zona y en el punto donde se cortan la antigua blas. Toma la dirección NW y se une con la Vereda Real de Gana-
vía minera de Ojos Negros y el Camino del Atochar, aparecen res- dos. Se separa de ésta y tras rodear el barranco de Montearagón,
tos de un camino de unos 56 m de longitud, con huellas de rodadas pasa posteriormente a cruzar la carretera de la Casa Carlos o del
en el suelo. Arzobispo. Cruza también la carretera de Casinos a Alcublas, para
Se continúa por el camino de Alcalá y vemos que se encaja jun- hacer lo mismo con la Rambla de los Frailes. Más adelante recibe
to al barranco del Pla, próximo a la moderna carretera de Serra a por la izquierda el Camino Viejo de Casinos, y a la salida de la al-
Torres-Torres, coincidiendo con ella pasado el Collado de la Viña, dea en las Bodegas de Gea, se observan las paredes de la caja de la
para llegar más tarde a las poblaciones de Serra y Náquera (Ledo, vía en la roca. Quinientos metros más adelante aparecen dos topó-
1991, p. 131-134). A partir de esta última población, el camino se nimos con nombres muy indicativos. Uno el Collado de La Losa, y
hace más difícil de rastrear, aunque suponemos que se dirigiría ha- el otro el Rincón del Castellar, que se pudiera relacionar con algún
cia la zona de Els Germanells, en donde existiría un nudo de comu- tipo de fortificación. El camino continúa y cruza el barranco de Al-
nicaciones, con la presencia del camino de La Calderona, el de la cublas. Un kilómetro más adelante, aparece a la derecha el “Cami-
Comediana y el de Saguntum-Edeta (Mapa nº 2). no de Llíria”, que nos llevará a la aldea de Oset en donde encontra-
mos el Camino de Canales a Llíria, y que tal vez formara parte del
llamado “De la Vuelta Larga”. Una vez pasada Oset, el camino pa-
IV.2.10. Otros pasos por La Calderona rece continuar por el “Camino de Andilla”, pero no se ha podido se-
guir con claridad el camino hasta La Yesa (Ledo, 1991, p. 189-
Otro camino de comunicación entre el Turia y el Palancia es el 192). Este camino comunicaba las villas de Foia de Marcos (67),
denominado Camino de Barraix o de Serra a Estivella. Monzó No- Santa (82) y La Pobleta (100), ésta última en las proximidades de
gués (1946, p. 156) lo cataloga como romano. Nace en Estivella, pa- Andilla, en un lugar muy apartado y de difícil acceso (Mapa nº 3).
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IV.2.13. El Camino Viejo de Casinos por el pueblo por la llamada Senda de Pedralba; en la zona de Les
Cloches de Andorga aún se observaban, hasta hace poco tiempo, ca-
Este camino salía de Llíria en dirección NW, confundiéndose rriladas en la roca (Ledo, 1991, p. 179-184) (Mapa nº 3).
con el Camino Viejo de Chelva durante un corto trayecto (Pinga-
rrón, 1981b, p. 74). Alternando camino de asfalto y de tierra, pasa
cerca de los yacimientos de la Cova Foradà y de la Monravana. Una IV.2.14. El Camino de Abanillas
vereda comunica a ambos yacimientos, que se encuentran a algo
más de 2 km de distancia entre sí. Esta vereda nace en el Camino Este camino nace en el punto kilométrico 3’500 de la carretera
Viejo de Chelva y empalma con el de La Yesa. Para Fletcher (1947, de Llíria a Alcublas, junto al yacimiento romano de La Llavata, pa-
p. 78) este camino, y con referencia al yacimiento de la Monravana ra continuar paralelo a la anterior carretera. Al principio recibe el
escribe: “Por encontrarse junto a una actual vereda de ganado que nombre de Travesía de Caicons; al cruzar el camino de Casinos a
tal vez fuera en vida del poblado carretera...”. Continuamos el cami- Olocau cambia de nombre por el de Abanillas. El camino sigue cer-
no en dirección a Casinos alternando a uno y otro lado de la carrete- ca de la rambla de Las Veinticuatro, pasa por el Mas del Frare y lle-
ra CV-35 (Valencia-Ademuz), encontrándonos también con tramos ga al término de Altura. Desde el caserío de Abanillas sigue por el
rectos. Antes de llegar a Casinos, el camino pasa entre el cerro de la barranco del Llosar, y se pasa por este lugar sin encontrar nada pa-
ermita de San Roque y el actual cementerio. Atraviesa dicha pobla- recido a una losa, ya natural o hecha por el hombre, desembocando
ción por la actual calle Mayor, recibiendo a continuación el nombre en el camino que procede de la Masía de Cucalón. A partir de aquí
de Mas de Agustín, que es a donde se dirige. Pasado dicho mas, el el camino tiene el nombre “de Llíria o de La Murta” y sigue el tra-
camino se encajona, cruza el caserío de “Tú Faltabas” para desem- yecto de la Rambla de Uñoz, para llegar a la carretera de Requena a
bocar en el Camino de La Yesa. Los viejos de Casinos cuentan que Segorbe. Lo que permite intuir que este camino tuviera una supues-
por el pueblo pasaba un camino procedente de Segorbe, que se diri- ta antigüedad, es que recibe el nombre “de Llíria”, dándose la cir-
gía a Cádiz y que hoy en día se llama Senda de Oliveros, saliendo cunstancia de que se encuentra alejado de esta población (Ledo,
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1991, p. 220-223). Además de La Llavata (52), esta vía tenía en sus por un punto indeterminado de esta última rambla, pasando a conti-
proximidades las villas de Basseta del Vaquero (68), Loma del Pal- nuación por el Mas de la Vila (66). Cruza nuevamente la Castellarda,
meral (76), yacimiento inédito y con abundante material, Aljub del dirigiéndose a las proximidades del poblado del Mas del Jutge y del
Gordet (75) y el Mas de Gerardo (77). Ya más hacia el interior, apa- Puntal sobre la Rambla Castellarda. Luego atraviesa la carretera de
rece el Mas de Moya (78), y en la vertiente del río Palancia, la villa Bugarra a las Ventas del Villar. Se llega a Losa del Obispo por la
de El Campillo (2) (Mapa nº 3). parte S, pasa a continuación a vadear el barranco de La Cava y a la
altura del km 53’900 se une a la carretera de Ademuz.
Tras atravesar la población de Calles, continua ya por la orilla
IV.2.15. El Camino Viejo de Chelva izquierda, ya por la derecha de la carretera, hasta llegar a Chelva, en
donde a partir de aquí, su itinerario es más difícil. Siendo un camino
Aparece cartografiado por Cavanilles y aún en el siglo XVIII era que debió de tener mucha circulación y, además, por su longitud, ca-
utilizado como vía de comunicación, y no es nada infundado que ya be pensar que tuviera ramificaciones. Una de ellas es el nombrado
en tiempos de los romanos estuviera en activo, puesto que los anti- Camino Viejo de Villar, que nace en el llamado “De Llíria a Villar
guos yacimientos ibéricos de la zona perduraron hasta época roma- del Arzobispo”; va paralelo a la rambla de Artaix, cruza la carretera
na y algunos, hasta nuestros días. El camino arranca en el mismo lu- de Casinos a Pedralba, así como la de Ademuz a la altura del km
gar en donde lo hace la moderna carretera de Pedralba, continuan- 38’700, para entroncar con la carretera de Casinos al Villar.
do por el Camino Viejo de Casinos, del cual se separa al cabo de Otro camino sería el llamado “de Llíria a Villar del Arzobispo”,
unos cientos de metros (Pingarrón, 1981b, p. 78). Por el montecillo que nace en donde la rambla de Artaix desemboca en la Castellar-
en donde se asienta hoy en día la urbanización de Los Collados, se da; cruza la carretera de Casinos a Pedralba, punto en cuyas proxi-
dirige a cruzar la rambla Primera; continúa hacia la de Castellarda, y midades aparecen carriladas con una longitud de unos 22 m. Tal
antes de cruzarla encontramos el topónimo de El Carril, que pudie- vez estos caminos se pudieran relacionar con el “De la Vuelta Lar-
ra hacer referencia a carriladas existentes en la antigua vía. Cruza ga”, que pasaría cerca de Casinos, para dirigirse hacia el Villar, An-
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dilla, Canales y Bejís, para conectar con la Via Saguntum-Caesa- actual carretera de Llíria a Pedralba, puesto que es el camino más
raugusta (Ledo, 1991, p. 164-171). Esta vía era de gran longitud, lógico, para evitar la zona montañosa que se sitúa al SW de Llíria.
poniendo en comunicación diferentes villas: Moncatí (53), el Mas La carretera sale de esta última población por el mismo lugar en
de la Vila (66), El Quemado (64), Villaricos (65) (y tal vez Mezqui- donde arranca el Camino Viejo de Chelva. A unos 60 m antes de cru-
ta (63), que está equidistante con la vía de Edeta a Pedralba y Ges- zar la rambla Primera, y a la derecha, parece un camino de tierra, en-
talgar), La Torre de Benaduf (83), Hoya de Gurrea (84), S-69 (106), cajonado, con dirección a dicha rambla; tiene una longitud de 50 m,
Fuentecillas de Abajo (107) y Los Rincones (108), ya no aparecien- observándose la pared de la caja por donde pasaba el camino.
do más villas hasta Chelva, pero sí en Tuéjar, en donde existen dos Entre Pedralba y Bugarra el camino también debía de seguir la
villas, La Balsa (109) y S-66 (110). Hacia el interior, y con una co- carretera moderna, teniendo en cuenta las características orográfi-
municación más difícil, se encontrarían las villas de Villarpardo cas de la margen derecha del Turia. En las proximidades del yaci-
(102), Casica del Ajo (103), Casa de la Parra (104) y Hontanar miento del Yesar del Masero (60), aparece el Camino de la Salada
(105) (Mapa nº 4). y es factible que fuera en época antigua la unión entra la orilla
derecha del Turia y el Camino Viejo de Chelva. A la salida de
Bugarra por el puente moderno nos encontramos con el Camino de
IV.2.16. La comunicación con Edeta-Pedralba-Bugarra- la Andenia, que está sustituido por una carretera moderna. Después
Gestalgar de Gestalgar, el camino debió de seguir hacia Chulilla, pero no
existen evidencias (Ledo, 1991, p. 151-157). Aunque éste es un tra-
Esta comunicación con el W comprendería la zona de los térmi- yecto relativamente corto, pasaba cerca de numerosas villas: Maset
nos de Pedralba, Bugarra y Gestalgar, y es lógico que existiera esta del Caco (54), Lo de Benaguasil (55), El Reguero (56), El Hortet
comunicación habida cuenta de la abundancia de yacimientos y de la (57), Jaucar (58), Torralba (59), Yesar del Masero (60), La Marzue-
riqueza económica de aquella zona. La ruta debió de seguir por la la (61), Pieza de la Madera (62) y Mezquita (63) (Mapa nº 3).
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V.1. GENERALIDADES cia económica que tiene la explotación de la arcilla. Hay que tener
presente que para la construcción de un alfar hemos de contar con
Estamos acostumbrados a calificar como villa a todo tipo de es- la arcilla adecuada, o sea, la materia prima, agua en abundancia, así
tablecimiento rural de época romana, sin reparar que hay gran va- como combustible; además debe de estar situado cerca de una vía
riedad de edificaciones rurales como pueden ser santuarios, ente- de comunicación para que los materiales fabricados tengan fácil
rramientos, monumentos funerarios, construcciones militares, ter- distribución (Revilla, 1995, p. 117).
mas, etc., que no tienen nada que ver con las villas. Existen varias Columela divide a la villa en las siguientes partes: “La capaci-
definiciones de villa. Para Harmand (1951, p. 155-158), es todo dad y el número de las partes (de la villa) debe ser proporcionada al
emplazamiento que tiene restos de tegulae y cerámicas romanas, total de su recinto y ha de dividirse en tres partes: urbana, rústica y
monedas y placas de mármol en superficie. Prevosti (1984, p. 165), fructuaria” (I, 6, 1); esto se corresponde respectivamente con la re-
afirma que ante la duda, es mejor calificarlas como “posibles vi- sidencia del propietario, las estancias de los esclavos y de toda la
llas”. Para Járrega (1998, p. 354), que ha estudiado las villas de la gente relacionada con la explotación, y la zona de almacenaje de la
zona de nuestro trabajo, villa “es una unidad económica autosufi- producción: henil, pajar, granero, almacenes para los víveres, etc.
ciente, no exenta en ocasiones de lujo y confort, que constituye el Es en el Digesto (I, 16, 211) en donde se hace referencia al fundus y
precedente directo de las posteriores masías”. Mansuelli define la a la villae, y así dice que con el nombre de fundus se designa a todo
villa como “un mundo cerrado provisto de organización interna edificio y a todo campo, aunque en la ciudad se denomina aedes y
propia” (1957, p. 447). Por su parte Fernández-Galiano (1992b, p. en el campo villae. Por su parte, un terreno sin edificar es area en
331) amplía más el término de villa, diciendo que “es una casa de la ciudad y ager en el campo, y el mismo ager con un edificio se
campo, torre, casal, granja, alquería, estancia, cortijo, masía, quinta, llama fundus.
masada, masería, quinta, ...”. Para Serra Rafols (1944, p. 171), “los Lo que más caracteriza a la villa es que se trata de una edifica-
romanos dieron el nombre de villa (vil·la) a toda casa de campo, lo ción romana, un producto de la romanización (Fernández Castro,
mismo a las casas de labranza propiamente dichas, que a las habi- 1982, p. 25). La parte edificada consta de una mansión señorial,
taciones campestres de las ciudades”. Por último, Martínez García con más o menos lujo y comodidades, para que tanto el dueño co-
(1997, p. 23) afirma que una villa romana ha de tener como míni- mo la mujer no echen de menos la ciudad (De Martino, 1985, p.
mo estas tres características: Que sea un producto romano, que este 296). Pueden existir otras edificaciones con miras a la explotación
tipo de vivienda se de únicamente en el campo y que el hábitat rural agrícola del terreno que la rodea: viviendas para los trabajadores,
sea aislado, individualizado y unifamiliar. silos para el grano, corrales para los diversos animales domésticos
Centrándonos un poco más en el tema, diremos que una villa (gallinas, palomas, conejos, etc.), almacenes para guardar las herra-
consta de una parte edificada (villa) y de otra correspondiente al te- mientas agrícolas, etc., tema que ya veremos más adelante. Para su
rreno (fundus), el cual es objeto de la explotación. Esta explotación emplazamiento había que tener presente las dos funciones principa-
tiende al autoabastecimiento y algún determinado cultivo era objeto les de la villa. Así, para una buena explotación agrícola era impres-
de venta en el mercado siempre que de éste hubiera una gran pro- cindible la fertilidad del fundus, y para la ubicación de la residencia
ducción (Rodríguez Neila et al., 1999, p. 159). Esta tendencia hacia del propietario, había que buscar un lugar que reuniera ciertas ca-
el autoabastecimiento viene recalcada por Varrón (I, XXII, 1), el racterísticas de salubridad, orientación, proximidad del agua, etc. A
cual afirma que los fundus tienen que cubrir sus propias necesida- las anteriores características, los agrónomos latinos nos han dejado
des produciendo ladrillos, tejas y ánforas, sin olvidar la importan- un gran número de citas que tratan de esta cuestión. Primeramente
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hay que elegir un lugar saludable; Columela se inclina por situar la También sus dueños se refugiaban en las villas para huir del ca-
villa o bien al pie de una colina o en su falda, y así escribe: “Bús- lor de la ciudad. Petronio, en su Satiricón (XI), pone en boca de
quese, pues, un aire templado, que no sea muy caliente ni muy frío, Ascylto que: “Durante el estío, la ciudad resulta estéril. Es en el
como ocurre comúnmente en el medio de las colinas, porque como campo donde se encuentran los ricos”. El colmo de la comodidad lo
este paraje no está muy bajo, no se hiela en el invierno con las es- describe, aunque algo exagerado, Marcial (X, 30) al pescar desde el
carchas ni se abrasan en el estío por los calores... Y como no está mismo dormitorio o desde el propio lecho: “Y la caña de pescar no
encaramado en lo alto de las montañas, no tiene que temer los vien- busca su presa en un mar apartado, sino que el pez elegido desde
tos en todo tiempo... Esta posición, pues, del medio de una colina arriba tira de un sedal que se ha arrojado desde el dormitorio, desde
es la mejor, pero ha de ser un sitio un poco más elevado que los de- el lecho... el estanque cría rodaballos y lobos de allí mismo, la deli-
más del terreno” (Col., I, 4, 10). Varrón (I, 12, 3) también es parti- ciosa murena llega nadando hasta su dueño”. Aunque para la dis-
dario de construir la vivienda en zonas altas: “Si se puede es prefe- tracción del propietario, también existían villas con gran número de
rible (edificar) en un lugar alto, ya que allí basta un ligero viento libros: “Allí (había) muchos libros a tu disposición (que creías es-
para disipar las emanaciones inferiores, si las hay”. Este autor se in- tar viendo los estantes de un profesor o la biblioteca del Ateneo o
clina por los lugares elevados a los bajos, porque así se evita un do- los cargados anaqueles de un librero)” (Sidonio Apolinar, Epist. II,
ble peligro: “Los que habitan en lugares bajos y estrechos corren el 9, 4). Igualmente es conveniente edificar en las proximidades del
peligro de las inundaciones y de los desbordamientos de los ríos y mar: “También estará bien mirando al mar, con tal que la toquen las
hasta los ladrones pueden asaltarlos de improviso. De este doble aguas y la salpiquen las olas, nunca fuera de la orilla y poco retira-
riesgo se hallan libres los que se resguardan en los lugares eleva- da de ella. Pues es mejor apartarse del mar a larga distancia que a
dos” (Varr., I, 12, 4). corta, porque los espacios intermedios exhalan vapores perjudicia-
Igualmente se preocupan de su orientación, como escribe Colu- les” (Col., I, 5, 5).
mela (I, 5, 5): “La mejor exposición que se dará a la villa será, co- Indudablemente, el agua juega un papel primordial ante la edi-
mo he dicho, en los parajes saludables, al oriente o al medio, y en ficación de una villa, y así lo demuestran los escritores latinos: “Si
los insanos, al N”. Y continúa: “De suerte que su fachada esté mi- es posible... que un buen depósito de aguas y... se encuentren cerca.
rando al punto del cielo por donde sale el sol en el equinoccio (el O en el mar, o un río navegable” (Cat. I, 1, 3 ). Por su parte Varrón
Levante)... Pues tal posición tiene un medio entre los vientos del in- insiste en la presencia próxima del agua a la villa: “A la hora de
vierno y los del estío y es en la que están en equilibrio entre sí” edificar la villa, deberá cuidarse de que en su recinto haya agua o,
(Col., I, 5, 7-8). También Catón (I, 9, 3) insiste sobre este punto. “Si sino, que esté próxima”. Y también: “Preferible es (aquella agua)
es posible... (que esté) orientado al S”. Y para eludir los molestos y que mana del lugar; en su ausencia, la que fluye perennemente”
peligrosos mosquitos: “Hay que evitar también la proximidad a lu- (Varr. I, 11, 2 ). Si es necesario, el agua hay que transportarla a la
gares pantanosos por las mismas razones y porque, además, se de- villa mediante cañerías: “Si no hubiera agua corriente búsquese en
sarrollan allí multitud de insectos, tan pequeños que no pueden ser la inmediación agua de pozo... Si ésta también faltara... se construi-
percibidos por los ojos... pero que causan difíciles enfermedades” rían cisternas para los hombres y charcas para los ganados” (Col.,
(Varr., I, 12, 2). Igual que Varrón, Columela está de acuerdo en evi- I, 5, 1). Y continúa: “Pero el modo de tenerla excelente es condu-
tar los lugares húmedos: “Tampoco conviene que haya laguna cerca cirla mediante tubos de barro a una cisterna o aljibe” (Col., I, 5, 2).
de los edificios, ni camino militar, porque aquélla despide con los De igual manera se emplearía para combatir los rigores del verano:
calores un vapor pestilente...” Y continúa diciendo: “A ello se aña- “Mas para templar los calores del estío y hacer que un sitio sea
de que en todo el tiempo del año el moho y la humedad echan a ameno contribuyen muchísimo los arroyos de agua corriente”. El
perder los instrumentos de labrar, los muebles y los frutos, tanto los mismo autor escribe que se procurará que el río quede a la espalda
que están guardados como los que no lo están” (Col., I, 5, 6 ). de la villa, para evitar los vientos malignos: “...Y si hubiera un río
Dentro de las directrices sobre la situación de la villa, se tiene suficientemente retirado de las colinas, y la salubridad del lugar y
en cuenta la comodidad del dueño: “La habitación del propio dueño la elevación de la orilla permiten colocar la villa sobre su margen,
vaya en un lugar algo más elevado y seco que los demás, para evi- se podrá hacer, procurando que el río quede más bien a la espalda
tar el deterioro de sus cimientos y para que goce de una vista agra- que delante y que la fachada esté apartada de los vientos malignos
dable” (Pal. I, 8, 2). Columela insiste en la comodidad del dueño: de aquella región y expuesta a los más favorables” (Col., I, 5, 4).
“También debe el padre de familia tener la mejor habitación posi- Además, se tiene en cuenta al agua, no sólo para beber, sino para
ble, a proporción de sus facultades, para que vaya al campo con regar los campos: “También será del caso un nacimiento de agua de
más voluntad y permanezca en él con más gusto” (Col., I, 4, 8 ). A donde se saquen acequias que rieguen los prados, los huertos y los
veces las villas se describen como lugares paradisíacos: “Este bos- saucedales de la villa” (Col., I, 2, 4).
que, estas fuentes, esta tupida sombra de la alta parra, esta acequia Hay una preocupación porque la villa tenga una vía de comuni-
de agua y los prados, y las rosaledas que nada envidian al dos ve- cación, entre otras cosas, para facilitar la exportación de los pro-
ces fértil Paestum, y las hortalizas, que no se hielan y verdean en ductos producidos en el fundus, y también para que sea más fácil la
enero, y la anguila casera que nada en cerradas aguas, y el blanco presencia del dueño en la villa: “Un camino cómodo es muy útil
palomar que acoge aves de igual color, son los regalos de mi due- para las fincas... porque facilita la importación de las provisiones y
ña” (Mart. XII, 31). El mismo autor escribe que cuando está cansa- la extracción de los frutos, lo cual aumenta el valor de éstos y dis-
do de tanto ruido en la ciudad de Roma, se marcha a la villa: “Me minuye el coste de aquéllas... Que un camino cómodo es muy útil
despierta la risa de la turba que pasa y Roma entera está en mi ca- para las fincas, lo primero, y es lo más esencial, porque les propor-
ma. Cuando quiero dormir, hastiado de disgusto, me voy a mi villa” ciona la presencia del dueño, que irá a ellas con más gusto si no te-
(ibíd., XII, 57, p. 26-28). me la molestia de uno malo” (Col., I, 3, 3). Hasta existe una cierta
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preocupación para que los esclavos tengan un viaje más placentero: la guerra, otros para el transporte, otros para la remonta, algunos
“Y al mismo tiempo, los esclavos, que han de acompañar al amo, para las carreras y otros para el acarreo” (Varr., II, 7, 15). Defiende
harán sin dificultad el camino a pie” (Col., I, 3, 4). Varrón (I, 16, 6) también la cría del cerdo: “¿Qué cultivador, en efecto, no tiene cer-
dice: “La finca será más ventajosa si se puede hacer fácilmente los dos en su fundus?” (II, 4, 3). Este mismo autor (III, 3, 1) define lo
viajes a ella, por haber caminos accesibles, o por estar cerca de un que es un aviarium: “Entiendo por aviarium el sitio en donde se
río navegable”. La proximidad de la villa a un camino, como he- cuida a toda clase de aves que suelen alimentarse dentro de las pa-
mos visto, es algo esencial, pero no es sensato construir la villa al redes de una villa... pavos, tórtolas, tordos, gansos, cercetas, patos,
lado del camino: “Por cuyos motivos pienso que conviene evitar es- gallinas, pollos, etc.” (Varr., III, 3, 3). Igualmente, define lo que
tas incomodidades y no edificar la villa ni en camino ni en paraje significa leporaria: “Por leporaria quiero darte a entender no lo
pestilencial... No conviene éstos (los caminos) porque el destrozo que significa esta palabra para nuestros abuelos de la tercera gene-
de los viandantes y el hospedaje de los que quieren alojarse perju- ración, un sitio exclusivamente poblado de liebres, sino todos los
dica al patrimonio” (Col., I, 5, 7). recintos de la villa en donde se tienen encerrados toda clase de ani-
Se insiste en la proximidad de la villa a la ciudad, para poder males que pacen” (III, 3, 2).
facilitar la venta de productos: “Así, en los huertos cercanos a las Describe también la cría de los peces: “Hay dos clases de vive-
ciudades se cultivan violetas, rosas y otras flores que se llevan a los ros para el cultivo de los peces: unos de agua dulce y otros de agua
mercados de las mismas, donde se reciben, mientras que en un pre- salada; los primeros los preparan las gentes del pueblo y no con po-
dio lejano, donde no fuera posible hallar ocasión para su venta, no co provecho, y se mantienen de las aguas que proporcionan las nin-
sería conveniente tal cultivo” (Varr., I, 16, 3). De igual manera, su fas a nuestras villae” (III, 17, 2). Continúa describiendo a los ani-
proximidad facilita la venta de leña: “En terreno próximo a la ciu- males de las villas, ahora con referencia a las palomas y a las galli-
dad conviene sobre todo sembrar arbolado, cuya leña y ramaje se nas: “De la mezcla de estas dos especies sale otra, que es la que se
destinarán a la venta o uso del dueño” (Cat. VII, 1). Ausonio es cría para provecho, que se tiene en los lugares llamados por unos
pragmático con referencia a la proximidad de la villa a la ciudad: peristerona (columbarios) y por otros peristerotrophion (sitio don-
“[Mi propiedad] está situada no lejos de la ciudad, pero tampoco de se alimenta a las palomas)” (III, 7, 2). “Las gallinas de corral se
encima de ésta, para librarme de la multitud mientras me ofrece sus ven frecuentemente en los campos y en las villae. Los que quieran
ventajas, y cuando el hastío me obliga a cambiar de lugar, paso de formar con ellas un ornithoboscion...” (III, 9, 2). Continúa Varrón
una a otra y disfruto alternadamente del campo y la ciudad” (Aus. dándonos referencias sobre otros animales de corral: “... sino que
III, 1, 29-30). Además de las vías terrestres, también los ríos o ma- requieren piscinas (aquella clase de animales) a los que vosotros,
res sirven para exportar los productos de la villa: “Y si la fortuna filogriegos, llamáis anfibios, las cuales, cuando sirven para criar
suscribiera nuestros deseos, tendremos la finca no lejos del mar o gansos, se llaman a la griega chenoboscion” (III, 10, 1). De los pa-
de un río navegable que facilite la exportación de los frutos y la im- tos escribe: “Los que quieran también tener bandadas de patos y
portación de las mercancías que hagan falta” (Col., I, 2, 3). formar un nessotrophion han de escoger, en primer lugar, y si pue-
Como es natural, existe una preocupación por la fertilidad y ri- den hacerlo, un lugar encharcado” (III, 11, 1). Por último, este pro-
queza de la tierra, para que el fundus sea rentable, como así nos lo lífero escritor trata de los pastos: “Porque hay dos clases de pasto-
demuestran los agrónomos latinos: “Una región que sea buena debe reo: uno agreste, en el cual se hallan comprendidos los rebaños, y
ser rica... y que tenga valor por la buena calidad de su suelo, por su otro el de la villa, en el cual se comprende la cría de gallinas, palo-
fertilidad” (Cat. I, 2). Varrón insiste en la importancia de conocer la mas, abejas, etc.” (III, 2, 13).
calidad de la tierra: “Como he dicho, ha de conocerse la calidad de La aparición de la villa en la Península Ibérica se constata prin-
la tierra y para qué sirve o no sirve” (Varr., I, 9, 1). Columela se re- cipalmente a partir del siglo I dC, que es también cuando se observa
afirma en lo dicho anteriormente: “Por tanto, en ninguna parte se ha el abandono de los oppida indígenas. El periodo de mayor esplendor
de omitir hacer varios experimentos, debiendo obrar con mucha de estas villas parece ser el siglo IV dC (Fuentes, 1997, p. 313 y
más resolución en el terreno pingüe, porque el buen éxito que ten- 319). Este periodo de esplendor se ha creído que era debido al aban-
drán en él hará que no emplee en vano el trabajo y el dinero” (Col., dono de las ciudades a causa de los problemas ocasionados por la
I, 4, 5). También, en caso de heredar una finca en lugares insalu- anarquía militar y las invasiones de los franco-alamanes del siglo III
bres, es mejor deshacerse de ella, y aún abandonándola en caso de dC. Tradicionalmente se ha explicado que la aristocracia urbana hu-
no haber comprador: “¿Qué podré hacer, preguntó, si llego a here- yó al campo para así evitar el gasto que suponía formar parte de la
dar una finca en estas condiciones, para evitar sus malignas in- administración municipal, y también para evitar la creciente presión
fluencias?... Véndela lo mejor que puedas y, si no, abandónala” fiscal. No parece que todo esto sea exacto, puesto que la vida urbana
(Varr., I, 12, 2). Como resumen de este apartado, podemos deducir no desapareció, aunque se vio deteriorada; por otra parte, el pertene-
que las villas deben de estar situadas, preferentemente, en los luga- cer a la administración suponía un gasto que siempre se había so-
res que reúnan las siguientes condiciones: portado, y yéndose al campo no se podía evitar la presión fiscal,
1.- Fertilidad del terreno, clima favorable, agua en abundan- puesto que la ausencia no le eximía del pago. Por lo tanto, no parece
cia, etc. razonable que estas fueran las causas de la marcha de la burguesía
2.- Presencia de ciudades próximas, para sus posibles transacciones. hacia sus villas (Fernández Galiano, 1992a, p. 10-12).
3.- Proximidad de alguna vía de comunicación, ya sea calza- Una pregunta que nos podemos hacer es quién se encargaba del
da, ríos o mar. trabajo en las villas. Parece ser que fue durante la República la épo-
Las referencias a la explotación de animales criados en casa ca en que la mayoría de los trabajadores eran esclavos, para dismi-
son también extensas en los escritos latinos. Varrón, describe las nuir al final de la misma; durante el siglo II dC es cuando la mano
ventajas de la cría de caballos: “Los caballos son buenos, unos para de obra libre es superior a la de los esclavos. Este tipo de trabajo
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requería una vigilancia, inspecciones, organización, etc., que esta- que estaba creada dentro de la propia villa” (Fernández Castro,
ba al mando del villicus, que era el capataz que se encargaba de la 1980, p. 386, 389). No obstante, otros autores están en contra de lo
explotación de la villa y de la mano de obra (Santos, 1991, p. 465). anterior, diciendo que si bien algunas villas sirvieron para reunio-
Aunque la mano de obra fuera esclava, cuando había algún trabajo nes de todo tipo, aún religiosas, eso no implica que dichos lugares
estacional en que los esclavos no eran suficientes, se empleaban se conviertan en monasterios (Arce, 1992, p. 328).
trabajadores libres (Rodríguez Neila et al., 1999, p. 159).
Otra cuestión es si estas villas tenían unas dimensiones media-
nas o pequeñas, o por el contrario, eran grandes latifundios. Garn- V.2. LA VILLA ROMANA EN HISPANIA
sey y Saller (1991, p. 81, 82) afirman que existen tres tipos de dis-
posición de la propiedad: 1. La pequeña nobleza, la cual tenía sus La función principal de las villas en Hispania fue la de la ex-
posesiones en la región de origen; 2. Los senadores medios y los plotación de las tierras, por lo tanto sus edificaciones han de estar
ecuestres, que tenían uno o más centros de propiedad; 3. Los que acordes para este fin; también, una de sus preocupaciones fue la lo-
eran los más ricos, y que poseían propiedades tanto en Italia como calización de tierras productivas (Aguilar Sáenz, 1991, p. 263). La
fuera de ella. De la enormidad de estos latifundios, aunque refirién- construcción de las villas no fue realizada con material especial-
donos a otras partes del Imperio romano, Petronio pone en boca de mente rico, sino que se aprovechaban del disponible en las cercaní-
su personaje Trimalcio en su Satiricón (XLVIII) lo siguiente: “Por as. Esta pobreza de material, se compensaba de alguna manera con
cierto, que deseo unir Sicilia a algunas de las tierras que en esta la profusión de pintura mural, mosaicos, etc. (Fuentes, 1997, p.
parte de la costa poseo, para que cuando tenga el capricho de pasar 317). Habiendo muchas villas excavadas en la Península Ibérica,
a África, pueda hacerlo sin salir de mis fincas”. Otro ejemplo claro conociendo sus estructuras, podemos compararlas con otras, y de
de latifundios nos lo da Plinio (33, 135), en que dice que al morir esta forma definir las características de su disposición, forma, etc.
en el año 8 aC Celilio Isidoro, dejó 3.600 yuntas de bueyes, Y así, siguiendo la clasificación realizada por Fernández Castro
257.000 cabezas de ganado, 4.116 esclavos y más de 60 millones (1982, p. 61 y ss.), tenemos diversos tipos de villas:
1. Villa de plan diseminado, que consiste en un número de edi-
de sestercios en metálico. En este caso lo que nos llama verdadera-
ficaciones construidas independientemente dentro de una misma vi-
mente la atención es calcular la superficie de pastos que debió de
lla. De este tipo de villa, podemos distinguir las que tienen un cier-
poseer, para alimentar a tan gran número de cabezas de ganado,
to orden y las que sus edificaciones carecen de ella. Vitrubio (VI, 6,
máxime en una zona como la mediterránea, en que aquellos son
5) defendía este tipo de construcciones para evitar que se propaga-
más bien escasos. En la Península, vemos que en la Lusitania la ex-
sen los incendios. Esta clase de villa estuvo ampliamente represen-
tensión de las villas oscilaba entre las 250/300 Ha en las tierras más
tada en los países nórdicos, en la Galia, Britannia o Germania, pe-
fértiles del valle del Guadiana y de la zona S, mientras que en las
ro también existen en la Península Ibérica, sobre todo en la zona
zonas montañosas del N y E, la extensión llegaba hasta las 1.600
septentrional, como son la de Murias de Beloño (Cenero, Oviedo),
Ha (Fuentes, 1997, p. 315, 316).
Navatejera (León), Torre Llauder (Mataró, Barcelona), Els Munts
Para Tarradell (1965a, p. 148-150) la estructura agraria de las
(Altafulla, Tarragona), Nuestra Señora de la Salud (Sabadell, Bar-
tierras valencianas no fue latifundista, basándose en que los edifi-
celona), El Faro de Torrox (Málaga), etc.
cios rurales son muy abundantes, son de escasas dimensiones y,
2. Villa urbana o residencial-rústica que, como su nombre indi-
además, no son de una gran riqueza, como se deduce por la escasez ca, tiene una doble finalidad, la agrícola y la de habitación o resi-
de mosaicos de calidad. Hay presencia de villas con cierto lujo, co- dencia. Tiene dos variedades, la villa de peristilo, que corresponde
mo en Calpe y Jávea, pero se tienen que relacionar con industrias mayoritariamente a las villas hispánicas, con un patio central a par-
pesqueras, no agrícolas. Los productos agrarios de esta zona pare- tir del cual se redistribuyen las diversas estancias, y la villa de blo-
ce que estaban destinados al consumo local, ya que no existen refe- que rectangular. Tenemos como ejemplo de las villas de peristilo la
rencias de su exportación, como sucede con el aceite de la Baetica. de Liédana (Navarra) y la Dehesa de La Cocosa (Badajoz). Como
Llobregat (1980d, p. 116) defiende que fue durante el Alto Im- ejemplo de las segundas tenemos la villa de Tossa de Mar (Gerona),
perio (siglos I-III dC) cuando se dio el mayor número de villas y de la de Villaverde Bajo (Madrid), la de Memorana (Vega de Ciedo,
poblamiento rural; y por el contrario, en el Bajo Imperio (siglos IV Oviedo), Can Sans (Sant Andreu de Llavaneres, Barcelona), El Ra-
y ss. hasta la dominación visigoda), se produce una reducción en malete (Castejón, Navarra), El Castillet (Cartagena, Murcia), la de
este tipo de yacimientos. Santos (1991, p. 465, 471) opina que tan- Vilarenc de Calafell (Tarragona), Quintanilla de la Cueza (Palen-
to en el valle del Ebro, como en la Meseta ya en el siglo I dC se en- cia), etc.
cuentran villas de considerable extensión. 3. Villa como casa señorial, por lo tanto, y según su función, se-
Existe una cierta polémica sobre si algunas villas tardorroma- rían villas de recreo, de lujo, de sólida construcción, con mosaicos,
nas son o no monasterios. Algunos historiadores afirman que mu- con gran decoración, etc. La mayoría fueron villas de peristilo, pero
chos propietarios de ellas se hicieron cristianos y convirtieron sus sin descartar que tuvieran alguna parte dedicada a la agricultura.
villas en retiros monásticos (Fuentes, 1997, p. 319). Otros son cate- Como ejemplo de ellas tenemos: Aguilafuente (Segovia), Santervás
góricos: “Otra de mis conclusiones firmes es que algunos de los si- del Burgo (Soria), Fortunatus (Fraga, Huesca), La Olmeda (Pedro-
tios arqueológicos conocidos como villas fueron esencialmente lu- sa de la Vega, Palencia), Villa de Prado (Valladolid), Villa de Prado
gares de culto, templos” (Fernández Galiano, 1992b, p. 332). Igual (Granja José Antonio, Valladolid), Puig de la Cebolla, Palau o Vi-
teoría mantiene Fernández-Castro, la cual afirma que ya en el año llar (El Puig,Valencia), la villa de Benicató (Nules, Castellón), etc.
380 dC el Concilio de Zaragoza prohibía acudir “ad alienas villas” 4. Villa marítima, que tiene como algunas características la
para celebrar reuniones. Continúa diciendo que: “La basílica cris- apertura al mar mediante un pórtico, como en la villa de Centroña
tiana, en resumen, no es extraña a la villa. Es más, podría afirmarse (Puentedeume, La Coruña), o su ubicación frente al mar como:
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Tossa de Mar (Gerona), Sentromá (Tiana, Barcelona), Aderró (Vi- Como ya sabemos, el aceite de la Bética era famoso en el mun-
llanueva y Geltrú, Tarragona), Campo Valdés (Gijón, Oviedo), Sa- do romano, y es en esta zona, en donde como es natural, las villas
binillas (Manilva, Málaga), villa de Río Verde (Marbella, Málaga), dedicadas a este comercio son abundantísimas. En el Bajo Guadal-
etc. (Fernández Castro, 1982, p. 61-135). quivir hay numerosos lugares reconocidos generalmente como vi-
5. La villa como establecimiento rústico, de la que Fernández llas, dedicados a la fabricación de aceite: Tierras de Cortijo Nuevo,
Castro (1982, p. 135, 136), afirma: “A la estricta rusticidad de las Cortijo de Abramadero, ambos en Hornachuelos; Fuentepalmera,
dependencias conocidas, o a su escasa concesión a los espacios de Santa Magdalena, Cerro de los Pelotes, todas ellas en Fuentelpal-
vivienda, está condicionado el hecho de la inclusión de un grupo de mera,... hasta un total de 75. Aún hay más villas con restos de fabri-
establecimientos-villas denominados de ‘tipo rústico’ en un aparta- cación de aceite; en la comarca de Antequera, además de la villa del
do distinto. La deficiencia de los restos constructivos conocidos Gallumbar, se cita a Prado del Verdún, Cerro de la Fuente, Cortijo
hasta el presente obliga siempre a considerar la provisionalidad de Valsequillo, Finca Garcidonia, Cortijo del Canal, Arastipi, Villa del
la clasificación; pero mientras la planta de la villa no esté lo sufi- Puente Lucena, Villa de las Maravillas... y así hasta 33. El autor ha-
cientemente completa para la determinación de la función residen- ce una observación, afirmando que: “no se descarta que en algunos
cial pareja a la constatada rústica, la construcción sometida a exa- casos, los restos arqueológicos pertenezcan a lagares de vino” (Ro-
men está limitada por su destino estrictamente agrícola o industrial. mero, 1997-98, p. 128, 129). De igual manera, la villa de la Esta-
Ésta es la justificación de un tipo de villa en España del que está ción, también en Antequera, es posible relacionarla con la produc-
por descubrir el sector señorial con un destino eminentemente agrí- ción y exportación de aceite (Romero y Melero, 2001, p. 618).
cola o industrial.” Como ejemplo de este tipo de villa tenemos,
Sentromá (Tiana, Barcelona), Can Rafart (Mataró, Barcelona),
Centcelles (Constantí, Tarragona), Manguarra y San José (Cártama, V.3. ESTUDIO DE LAS VILLAS COMPRENDIDAS
Málaga), etc. ENTRE LOS RÍOS TURIA Y PALANCIA
Esta misma autora, además de describir los diferentes tipos
constructivos de villas, también nos indica a qué se dedicaban; y 1. Puntal del Turco (Bejís)
así, en la de Liédana (Navarra) se constata la presencia de un alma-
cén de vino, así como en la Dehesa de La Cocosa (Badajoz), en Situación: A poco más de 100 m al SE de la Masía del Colla-
donde además de dedicarse a la elaboración de vinos, también exis- do. A unos 900 m.s.n.m. (Mapa nº 1). Coordenadas: 39º 53’ 00’’
tía una prensa de aceite. En Can Rafart y en Nuestra Señora de la Lat N y 0º 42’ 28’’ Long W.
Salud, ambas en Cataluña, se dedicaban al vino, destacando esta úl- Material: Terra sigillata gálica: cuatro fragmentos lisos (uno
tima villa, con la aparición de 68 dolia. En villas dedicadas a la fa- de ellos con marca ilegible) pertenecientes a copitas formas Drag-
bricación del aceite, destacaremos Mangana y San José (Cártama, gendorff 24/25 ó 27. Terra sigillata hispánica: un fragmento
Málaga), y las de Tossa de Mar, Can Sans y Sentromá, todas ellas informe. Terra sigillata africana C: un fragmento informe. Cerá-
en Cataluña (Fernández Castro, 1982, p. 68 y ss.). mica de paredes finas (?): Alcácer encontró un fragmento de “un
La relación de villas dedicadas a la elaboración de aceite y vino cáliz de pasta finísima”. Cerámica común romana: fragmento de
es muy numerosa. En Cataluña, una de las zonas de España en don- jarra de forma indeterminada. Varios: un pondus alargado que
de más se ha trabajado en el mundo romano, a lo largo de los años presenta un estrangulamiento en su parte inferior; un arco de fíbu-
1982-1989 se han excavado diversas villas con restos de elabora- la de bronce, en donde se puede se leer la inscripcción Aucissa.
ción de vino o aceite, y así: Santa María de Sales, La Vall o Can Ánforas romanas: Alcácer afirma que se hallaron varios fragmen-
Valls y El Borguet, tienen alguna relación con la elaboración de vi- tos de ánfora romana vinaria, sin ningún dato más, ni dibujo.
no, y en Mas del Catxorro, Torre Llauder y Poble Sec, se elaboraba Podría tratarse de la forma Dressel 1 ó 2-4 (Járrega, 2000a, p.
vino y aceite.10 En la villa de Vilauba se dedicaban a la producción 172-174).
de aceite (Castayer y Tremoleda, 1999, p. 152, 349), y en donde los En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material
mismos autores hacen una amplia descripción del edificio en don- de esta villa con los números 19 y 64, correspondiendo a terra
de estaba situada la prensa (2001-2002, p. 163-165), mientras que sigillata hispánica, cerámica común ibérica, fauna y malacofauna.
la de Sant Crist (El Maresme), se especializaba en la elaboración y Cronología: Siglos I-III dC.
explotación de vinos (Clariana, 2002, p. 108). Por último, quere- Bibliografía complementaria: ALCÁCER, 1947, p. 35-46;
mos añadir a esta relación de villas en Cataluña, dos de gran impor- LEDO, 1995, p. 213-218; FLETCHER y ALCÁCER, 1956, p.
tancia por los materiales de almacenamiento que han aparecido. La 150, 154, 156, 159; ARASA, 1992, p. 38; MARTÍN ÁVILA,
primera de ellas es l’Olivet d’en Pujol, en donde se han encontrado 1992, p. 418.
75 dolia, con una capacidad de unos 300 kg cada una, y la de Tole- Conclusiones: Por las referencias que hace Alcácer y teniendo
gassos, en donde el número de ellas ha alcanzado la cantidad de en cuenta el tipo de materiales encontrados en el lugar, creemos
125, dedicadas todas ellas al almacenamiento de grano (Casas et en la existencia de una villa romana, situada en las inmediaciones
al., 1995, p. 95). de la vía que comunicaba Edeta con el llano de Barracas.
10
Anuari d’intervencions arqueològiques 1982-1989. Època romana. Antiquitat tardana. Campanyes 1982-1989. Generalitat de Catalunya. Departament de Cultura.
Barcelona, 1993.
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2. El Campillo (Altura) cina. Cerámica de paredes finas: un fragmento de borde de vaso for-
ma XXIX o XXX Mayet; un fragmento de borde carenado forma
Situación: Se encuentra en la ladera de una elevación que domi- Mayet XII; un fragmento indeterminado; un fragmento de base de
na una amplia vaguada que se extiende al NW de este yacimiento. un vasito de “cáscara de huevo”; un fragmento de base indetermina-
Esta vaguada desciende hacia la rambla Seca o de la Torrecilla, do; cuatro fragmentos informes. Cerámica de engobe interno rojo
afluente del río Palancia. Al N y al NW, a cierta distancia, discurre la pompeyano: un fragmento de borde de un plato forma Vegas 15c; un
carretera Altura-Casinos. También se encuentra próximo a una anti- fragmento informe. Cerámica común itálica: catorce fragmentos in-
gua ruta que ponía en comunicación el valle de Segorbe con Edeta formes. Cerámica ibérica o de tradición ibérica: dos fragmentos de
(Llíria) (Mapa nº 1). A unos 600 m.s.n.m. Coordenadas: 39º 50’ 20’’ bordes pertenecientes a sendos Kálathoi; cuarenta y siete fragmentos
Lat N y 0º 33’ 35’’ Long W. de bordes; cinco fragmentos de asas; dos fragmentos de bases; un
Material: Campaniense B: un fragmento informe, probablemen- fragmento de borde; un fragmento de borde de ánfora o jarra ibérica;
te correspondiente a la forma Lamboglia 5/7, con una cronología si- tres fragmentos de bordes de ánforas ibéricas; un pie de anforilla de
tuada entre el 150 y 50 aC, con preferencia hacia el 100. Imitación base apuntada. Cerámica común en cocción oxidante: un fragmento
de cerámica campaniense: una base de cerámica común y un frag- de borde, cuello y arranque de asa de una jarra de forma Vegas 38b;
mento de borde y pared de cerámica ibérica, imitación de la forma un fragmento de borde y pared de un mortero forma Vegas 7a; dos
Lamboglia 5/7 de la cerámica campaniense A tardía y B. Terra sigi- fragmentos de bordes de mortero forma 7d; tres fragmentos de bor-
llata aretina: base con pie de una copa forma Goudineau 37, pre- des y paredes de tapaderas forma Vegas 17; siete fragmentos de bor-
sentando en el fondo interno una estampilla de marca con el texto des; un fragmento de borde de un gran vaso; un fragmento de la asa
Murr, correspondiendo al ceramista Murrius, y dos fragmentos in- horizontal de un cazo; catorce fragmentos de asas; seis fragmentos
formes. Terra sigillata gálica: un fragmento de borde y pared de un de bases; también se han recogido cuarenta fragmentos informes, de-
plato forma Draggendorff 15/17; un borde y pared de un plato for- positados en el Museo de Segorbe. Lucerna: un fragmento de asa
ma Draggendorff 18; un borde de plato forma Draggendorff 18; un perforada, con una cronología que oscila entre el siglo I y III dC. Án-
borde de copa forma Draggendorff 24/25; un fragmento de borde y foras itálicas: dos fragmentos de bordes greco-itálicas; un fragmen-
pared de copa forma Draggendorff 27; un fragmento de borde y pa- to de borde Dressel 1A; nueve fragmentos Dressel 1; un fragmento
de pared y arranque de asa Dressel 1; un fragmento de base. Ánfo-
red de cuenco forma Ritterling 8; dos fragmentos de borde de forma
ras de producción hispánica: cinco fragmentos de bordes forma
Draggendorff 27 ó 37; tres fragmentos de bases y siete fragmentos
Dressel 2-4; un fragmento de borde Dressel 7-11. Varios: tres frag-
informes. Terra sigillata hispánica: dos fragmentos de carenas for-
mentos de bordes de dolia, cinco pondus, un fragmento de tubería;
ma Draggendorff 27; un fragmento de borde forma Draggendorff 27
un fragmento de borde de botella o fragmento de tubería; un frag-
ó 37; tres fragmentos de bordes forma Draggendorff 37; un frag-
mento de escoria cerámica. Monedas: un denario romano-republi-
mento de borde y pared forma Draggendorff 37; un fragmento de pa-
cano de plata, correspondiendo a una acuñación de L. Saturninus;
red forma Draggendorff 37; dos fragmentos de borde de forma
dos sextantes ibéricos de la ceca de Arse; un sestercio de Nerón. Ma-
Draggendorff 37; un fragmento informe de panza Draggendorff 37;
teriales líticos: un disco tallado en piedra arenisca (posible sello de
un fragmento informe de pared con una palmeta y un Victoria; un
una ánfora). Restos de malacofauna: una concha de ostra, de gran
fragmento informe decorado; ocho fragmentos informes; un frag-
tamaño y dos conchas pequeñas (Járrega, 2000a, p. 114-125).
mento de borde; cinco fragmentos indeterminados; veintisiete frag-
Los materiales hallados estaban exclusivamente en la superfi-
mentos informes. Terra sigillata africana A: dos fragmentos de bor-
cie, siendo el área de dispersión bastante extensa, debido a las re-
des de plato forma Hayes 8 B-Lamboglia 1 C; un fragmento de bor- mociones habidas y siendo, por lo tanto, difícil precisar la extensión
de y pared de un plato forma Hayes 9 A-Lamboglia 2 A; dos frag- de este yacimiento. Todos los materiales están depositados en el Mu-
mentos de borde y pared de platos forma Hayes 17 A-Lamboglia 8; seo Municipal de Arqueología y Etnología de Segorbe.
cinco fragmentos de bordes de plato de la forma Lamboglia. 9; dos Cronología: Siglos II aC-III dC. Posibles antecedentes ibéricos.
fragmentos de borde, forma Hayes 14-Lamboglia; un fragmento de Bibliografía complementaria: JÁRREGA, 1987, p. 95-99; 1996,
borde y parte de la pared de un plato forma Hayes 6-Lamboglia 23; p. 367-281; OLIVER, 1987, p. 71; PALOMAR y HERVÁS, 1991,
un fragmento de carena de plato forma Lamboglia 10; un fragmento s/p.; ARASA, 1992, p. 35, 42; 1996, p. 46, 47.
de base indeterminado; un fragmento informe de la producción A1; Conclusiones: Es sin duda una de las villas más interesantes del
cuatro fragmentos de la producción A2. Terra sigillata africana C: Alto Palancia, si nos fijamos en la cantidad de material aparecido. El
un fragmento informe correspondiente a la producción C 2. Imita- lugar elegido para su emplazamiento, en la falda de una colina, junto
ción de terra sigillata (?): un fragmento de borde ibérico, posible a los campos y cerca de una vía que comunicaba con Edeta, era ide-
imitación de terra sigillata. Cerámica africana de cocina: treinta y al para este tipo de establecimientos. No conocemos con seguridad
dos fragmentos de bordes de tapaderas forma Ostia III; dos frag- estructuras arquitectónicas de este yacimiento, con la excepción de
mentos de borde de tapaderas forma Hayes 195-Ostia I; veintidós algunas hiladas de piedras de mediano tamaño unidas sin mortero.
fragmentos de bordes; seis fragmentos de borde y pared; veintitrés
fragmentos de carena y dos paredes de cazuelas forma Ostia III; un
fragmento de borde de cazuela, seguramente de la forma Ostia I; un 3. San Juan (Altura)
fragmento de borde de cazuela forma Hayes 23 B-Lamboglia 10 A;
dos fragmentos de carenas de forma Hayes 23-Lamboglia10; no- Situación: En la partida del mismo nombre, cerca del término
venta y dos fragmentos informes; dieciséis fragmentos de bases y municipal de Segorbe. Se encuentra a una altura de unos 330
treinta y nueve informes, que debido a su estado, no se sabe si per- m.s.n.m. Desde Segorbe dirigirse por la carretera de Gátova. Una
tenecen a la terra sigillata africana A o a la cerámica africana de co- vez pasado el barranco de la Torrecilla hay dos caminos a mano de-
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recha; seguiremos el segundo, en dirección a la Masía de San Juan. da; dos fragmentos de bases, posiblemente Draggendorff 37; cinco
A unos 200 m existe un mojón de término y en el primer campo del fragmentos de bases y diecinueve fragmentos informes. Sigillata
término municipal de Altura, a la izquierda del camino, se encuen- africana A: un borde, posiblemente africana A o D, o de la forma
tra el yacimiento. Campos plantados de almendros y olivos (Mapa Lamboglia 35 o Hayes 6 B; un fragmento de pared de cantimplora
nº 1). Coordenadas: 39º 50’ 10’’ Lat N y 0º 29’ 40’’ Long W. forma Hayes 147, reconocible por la decoración de ruedecilla; un
Material: Terra sigillata itálica: un fragmento de base de plato fragmento informe. Cerámica africana de cocina: tres fragmentos
con pie de sección cuadrangular y decoración interior de ruedecilla. de borde de cuencos Hayes 23A; dos bordes de cuenco forma Ha-
Terra sigillata hispánica: un fragmento de borde forma Draggen- yes 23B; tres fragmentos de carenas de cuencos Hayes 23; un borde
droff 15 A-1, y un fragmento de carena de un cuenco de forma de plato o tapadera Hayes 182; doce fragmentos de borde de plato-
Draggendorff 24-25. Ánforas de la Tarraconense: un fragmento de tapadera Hayes 196; seis bordes y una carena de la forma Hayes
borde y dos asas de ánfora de la forma Dressel 2-4. Varios: dos 197; seis fragmentos informes de cuencos y cinco fragmentos in-
fragmentos de dolia, uno de ellos de gran tamaño de borde, así co- formes. Cerámica de paredes finas: un fragmento de base de “cás-
mo parte de una base y un fragmento informe; dos pondera; dos cara de huevo”. Cerámica común ibérica: un fragmento de borde
bordes de tegulae, además de diversos fragmentos de cerámica co- exvasado de un gran vaso. Cerámica gris: un fragmento de borde
mún muy erosionados (Járrega, 2000a, 78, 79). El material está de- exvasado. Lucernas: un fragmento de disco de lucerna indetermi-
positado en el Museo Arqueológico Municipal de Vall d’Uixó nada con pasta de color beige. Ánfora itálica: un fragmento infor-
(I.J.A.C.V. nº 5.756). me de pasta tipo “B D” de la zona vesubiana. Ánforas de la Tarra-
Cronología: Siglos I aC-III dC. conense: tres fragmentos de bordes de la forma Dressel 2-4; ocho
Bibliografía complementaria: I.J.A.C.V. nº 5756; JÁRREGA fragmentos de asas Dressel 2-4; un fragmento de asa Dressel 2-4;
2000a, p. 78, 79. dos pivotes posibles Dressel 2-4; cinco fragmentos de asas rectas y
Conclusiones: El material aparecido es fruto de una serie de delgadas, posibles mitades de asas bífidas de la forma Dressel 2-4.
prospecciones, hoy imposibles de efectuar, por estar realizando ver- Varios: dos fragmentos de borde y un fragmento informe de do-
tidos de tierras mezcladas con materiales de construcción modernos lium; un pondus de pequeño tamaño; un fragmento de tegula; una
en la zona. La aparición de dolia nos confirma la existencia de una loseta romboidal; un fragmento de ladrillo; un fragmento de placa
posible villa de explotación agrícola. Yacimiento situado sobre una de mármol blanco. Numismática: una moneda muy erosionada, po-
terraza coluvial en el margen derecho del barranco de la Torrecilla, siblemente de la época julio-claudia (Járrega, 2000a, p. 77). Restos
donde aparecieron, en diversos puntos, cerámicas de tradición anti- de muros (I.J.A.C.V., nº 5.371).
gua. El lugar de mayor concentración se sitúa en medio de la terra- Cronología: Siglos I-IV dC. Posibles antecedentes ibéricos
za natural, orientado hacia el Prado de Laguna, ahora, se encuentra Conclusiones: Debió de ser una de las más importantes villas
amenazado por un vertedero incontrolado de materiales de cons- de la comarca. Aunque con datos muy superficiales, se apuntaría
trucción que es posible que oculte una buena parte de él. El mate- una posible producción de ánforas romanas Dressel 2-4. La presen-
rial recuperado nos da un límite cronológico situado en el siglo III cia de dolia atestigua la finalidad agrícola de esta villa (Járrega,
dC. Aproximadamente a unos 100 m más al N de este emplaza- 2000a, p. 77). El yacimiento es una villa hispano romana localizada
miento, sobre el propio barranco de la Torrecilla, volvemos a en- en una suave ladera sobre una antigua laguna (conocida como El
contrar en superficie algunos restos muy dispersos que, en este ca- Prado de Lagunas), actualmente desecada y dedicada al cultivo.
so, tampoco llegan al Bajo Imperio (I.J.A.C.V., nº 5756). Los materiales arqueológicos aparecen dispersos en una extensa
área y muy fragmentados como consecuencia de los trabajos agrí-
colas. En una de las terrazas superiores se localizan los restos de un
4. La Loma (Segorbe) muro de mortero, probablemente perteneciente a las estructuras de
la villa. El yacimiento se extiende por una gran área de campos ate-
Situación: Dirigirse por el camino del Mas de Valero hasta el rrazados, actualmente cultivados de algarrobos, almendros y olivos.
Puente Nuevo. Desde aquí se toma el camino de La Loma hasta el Parece tratarse, en todo caso, de una villa romana emplazada en una
segundo camino a la derecha. La villa se localiza al final del mis- terraza natural sobre el sistema lacustre del “Prado Lagunas”. Se
mo, ocupando varios campos aterrazados. El asentamiento se sitúa tienen noticias de que ha sido expoliada con detectores de metales
sobre una loma en la margen derecha del barranco de la Torrecilla. (I.J.A.C.V., nº 5.371).
Está a una altura de unos 300 m.s.n.m. (Mapa nº 1). Coordenadas:
39º 50’ 10’’ Lat N y 0º 29’ 10’’ Long W.
Material: Excepto las monedas, el resto del material procede de 5. Vergara, Bergada o Bergara (Altura)
prospecciones. Terra sigillata itálica: un fragmento de borde forma
Conspectus 17 ó 18; un fragmento de base “con pie de galleta”; un Situación: El Corral de Vergara se encuentra bordeando un pe-
fragmento de base y dos informes. Terra sigillata gálica: un frag- queño valle o cubeta, originado por el curso de un torrente, y no
mento de borde forma Draggendorff 17; un fragmento de base. Te- muy alejado de la rambla Escorihuela (Mapa nº 1). A unos 700
rra sigillata hispánica: dos fragmentos de borde de copa forma m.s.n.m. Coordenadas: 39º 47’ 15’’ Lat N y 0º 36’ 45’’ Long W.
Draggendorff 24-25; un fragmento de pared de copa forma Drag- Material: Terra sigillata hispánica: fragmento de borde o parte
gendorff 24-25; un fragmento de borde de copa forma Draggen- de la pared, forma Draggendorff 18, 18/31, 31; el diámetro del
dorff 27; cinco fragmentos de borde Draggendorff 37; dos frag- borde es identificable; arcilla de color rosa blanca y engobe de
mentos informes decorados, posiblemente forma Draggendorff 37; color rojo; un fragmento de pared carenada de la forma Draggen-
un fragmento de pared con grafito exterior, posiblemente forma dorff 24/25, que presenta una fina decoración de ruedecilla en la
Draggendorff 37; tres fragmentos de borde de forma indetermina- pared exterior; un fragmento de base de un pie de posible forma
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Draggendorff 37; dos fragmentos de base “de galleta”, de forma la pared de un plato, posible forma Lamboglia 5-7, de pasta color
indeterminada; un fragmento informe correspondiente a la zona de beige, de buena calidad, compacta y de fractura homogénea; engo-
la base con pasta de color rosa, muy fina y compacta, siendo el be de color negro, semibrillante. Terra sigillata aretina: un frag-
engobe de color rojo; fragmento de pared de un cuenco. También mento de pie, posiblemente de una copa o cuenco, con arcilla de
ha aparecido en abundancia cerámica ibérica, ladrillos y adobes. color rosado de fractura suave y compacta; engobe de color rojo
Todos los materiales se encuentran depositados en el Museo Muni- intenso. Se fecha en época de Augusto; dos fragmentos informes.
cipal de Arqueología y Etnología de Segorbe (Járrega, 2000a, p. Terra sigillata hispánica: un fragmento de borde de cuenco forma
128-130). Draggendorff 29, con una cronología situada entre los siglos I y II
Cronología: Siglos I-II dC. Posibles antecedentes ibéricos. dC; pasta rosada y granulosa; engobe de color naranja, semibrillan-
Bibliografía complementaria: JÁRREGA, 1998, p. 349-369 te y de mediana calidad; dos fragmentos de pared de cuenco de
Conclusiones: Es fácil que no sobrepasara el siglo I dC, y forma indeterminada (posible Draggendorff 29 ó 37), de pasta rosa-
Járrega se inclina por una datación más antigua, debido a la gran da y engobe de color rojo; un fragmento indeterminado. Cerámica
cantidad de cerámica ibérica aparecida. Villa muy cerca de una de de paredes finas: tres fragmentos informes con arcilla depurada de
las principales vías naturales de comunicación entre el Camp de color beige. Cerámica de paredes finas (?): un fragmento de base.
Túria y el Valle del Palancia (Járrega, 1998, p. 357). Ánfora: un fragmento de borde y parte alta del cuello; pasta de
color beige-anaranjada. Dolium: un fragmento de borde. Varios:
Numerosos fragmentos de cerámica común romana y tegulae
6. Aldaya (Sot de Ferrer) (Járrega, 2000a, p. 107-109). Todo este material se encuentra
depositado en el Museo Municipal de Arqueología y Etnología
Situación: En la terraza fluvial del Palancia. Frente a dicha de Segorbe.
población y al restaurante Millán, al lado izquierdo de la carretera Cronología: Siglos II aC-II dC.
N-234 que se dirige hacia Sagunto. A unos 240 m.s.n.m. (Mapa nº Conclusiones: Emplazamiento óptimo para finalidades agríco-
1). Coordenadas: 39º 48’ 04’’ Lat N y 0º 24’ 57’’ Long W. las, con posibilidades de aprovisionamiento de agua y cerca de la
Material: Fragmento de un plato de cerámica africana de coci- vía romana de Saguntum a Caesaraugusta y, si a ello añadimos el
na, forma Hayes 23, Lamboglia 10, con una cronología del siglo II hallazgo de numerosos fragmentos de cerámica, de tegulae y de
al V dC. También han aparecido en superficie fragmentos de cerá- dolia, no hay motivo para pensar en lo contrario. No hay solución
mica común romana y tegulae (Járrega, 2000a, p. 64). Fragmentos de continuidad entre el asentamiento romano y el hábitat ibérico.
de terra sigillata, dolia, tegulae. Algunas piedras talladas aparecen Es posible que la presa situada aguas arriba, sobre el barranco de
en los bancales (I.J.A.C.V., nº 247). En las fichas de la Consellería Arguinas, fuera, hipotéticamente romana.
de Cultura, aparece como Apeadero de Sot de Ferrer. En abril de
2002, el que suscribe realizó una visita a dicha villa, pero no
encontró material arqueológico alguno. 8. L’Aljub d’Alfara (Algar de Palancia)
Cronología: Siglos II-V dC.
Bibliografía complementaria: JÁRREGA, 2000a, p. 63-65. Situación: A 1’5 km del pueblo. Desde la carretera N-234 se
Conclusiones: Se trataría de una villa situada junto a la vía que toma el desvío hacia Algimia; continuar por esta carretera que une
comunicaba Saguntum con Caesaraugusta. Debido a su ubicación, este pueblo con Alfara y Algar; pasado el km 4, desviarse por el pri-
es posible que se tratase en un principio de una mansión o parada mer camino de tierra a la derecha. Este lleva al yacimiento. Campos
de postas, pero no aparece en los itinerarios antiguos; y si a esto de olivos y algarrobos. Se encuentra a unos 200 m.s.n.m., en un pai-
añadimos su destrucción, hace difícil afirmar o negar esta teoría. saje montañoso (Mapa nº 1). Coordenadas: 39º 46’ 19’’ Lat N y 0º
Se encuentra totalmente destruido por la construcción de la auto- 21’ 46’’ Long W.
vía Sagunto-Somport. El topónimo Aldaya es posible que guarde Material: Fragmentos de tegulae y de vasos de paredes gruesas,
relación con el término que en castellano se conoce como “aldea”, tiestos de vasos comunes, terra sigillata y algunas cerámicas ibéri-
lo cual podría tener conexión con un antiguo núcleo habitado en cas pintadas. Pondus, abundantes ladrillos rómbicos; de éstos que-
este lugar. dan algunos formando un piso; una piedra labrada en sus superficies
planas, de gran tamaño y de forma cilíndrica, y algunos otros obje-
tos de menor importancia (Fletcher, 1976, p. 33, 34). En el aljibe
7. Arguinas (Segorbe) existe un pequeño mosaico confeccionado con 16 teselas encontra-
das en las proximidades (Pingarrón, 1981b, p. 111). En superficie
Situación: Se localiza en lo que actualmente son unos campos abundan fragmentos de cerámica común romana, sigillata, etc., así
de cultivo que descienden suavemente desde una colina. Dicha como cerámica ibérica. Existe un bloque de piedra en la parte alta
colina tiene un perfecto dominio visual sobre el paso de la actual que posiblemente corresponda a algún tipo de estructura de yacimien-
carretera que asciende hacia el Alto Palancia desde las tierras más to (I.J.A.C.V., nº 146).
bajas de Torres-Torres. Cerca se encuentra el barranco de Arguinas, Cronología: Siglos I-III dC. Posibles antecedentes ibéricos.
del cual, posiblemente, se abastecería de agua el yacimiento. Los Bibliografía complementaria: GÓMEZ SERRANO, Las Provin-
campos de cultivo corresponden a plantaciones de naranjos. Se cias (Almanaque 1957).
encuentra a unos 250 m.s.n.m. (Járrega, 2000a, p. 106, 107) (Mapa Conclusiones: El descubridor de la villa, Sr. Serra Cabós guarda
nº 1). Coordenadas: 39º 46’ 20’’ Lat N y 0º 23’ 34’’ Long W. en su domicilio, un pondus, varios ladrillos rómbicos, una fusayola
Material: Cerámica campaniense B: un fragmento informe de y un fragmento de cerámica ibérica pintada (Fletcher, 1976, p. 34).
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Es fácil que las estructuras del aljibe, que se utiliza en la actualidad, nuar hasta llegar a un camino que cruza (Camino de Gausa). Se en-
sean, en parte, de época romana (I.J.A.C.V., nº 146). cuentra junto a la Vía Augusta. Está a unos 40 m.s.n.m., en zona
llana y rodeado de campos de naranjos (Mapa nº 2). Coordenadas:
39º 39’ Lat N y 0º 17’ 20’’ Long W.
9. La Font del Comte (Algimia de Alfara) Material: Fragmento de borde de terra sigillata hispánica de
forma Draggendorff 37, seguramente decorada, con barniz rojo de
Situación: A la orilla del nacimiento de la fuente del mismo nom- buena calidad, pasta dura y bastante compacta; una tesela de piedra
bre que abastece a la población de Algimia de Alfara (Mapas nº 1 y 2). blanca (Pingarrón, 1981b, p. 106).
Se encuentra a unos 350 m.s.n.m. Coordenadas: 39º 44’ 16’’ Lat N y 0º Cronología: Siglos I-II dC.
26’ 18’’ Long W. Bibliografía complementaria: GÓMEZ SERRANO, 1946, p.
Material: Numerosos restos de tegulae, dolia, sillares y cerámica, 296, 297; LLUCH ARNAL, s/p; BRU Y VIDAL, 1958, p. 156.
terra sigillata y sobre todo africana. Un molino de piedra de uso agrí- Conclusiones: Villa completamente arrasada por las labores
cola de 50 cm de altura por 120 de diámetro, con la superficie interior agrícolas; debió de tener una gran extensión. Posible relación con
estriada y con unos pequeños huecos de forma axial (Borja, 1995, 218). la Via Augusta.
Cronología: Siglos III-IV dC.
Conclusiones: La fuente que está muy próxima a los restos arque-
ológicos, seguramente daría servicio a esta villa, tanto para consumo 12. Caseta de Gualeta (Sagunto)
humano como para el agrícola. Hasta principios de siglo, los agricul-
tores subían con carros para recoger de la Cova de les Rates Penades, Situación: Al S de Sagunto, en la partida de Els Rolls, en un
próxima a dicho yacimiento, el abono procedente de las deposiciones campo de naranjos propiedad de Dª Matilde Pérez Alcamí (mapa nº
de estos animales, y no es de extrañar que los habitantes de esta villa 2). Sobre unos 40 m.s.n.m. Coordenadas: 39º 39’ 08’’ Lat N y 0º
hicieran lo mismo, para fertilizar sus campos. Esta villa estaba encla- 16’ 30’’ Long W.
vada en un lugar ideal, con agua abundante, clima suave y tierra fér- Material: Un dolium casi entero de 130 cm de altura, por 150
til, en zona montañosa y fuera de las vías de comunicación, para así de ancho, midiendo la base 136 cm y la boca 36 de diámetro inte-
escapar a la situación de inseguridad que padecía el Imperio debido a rior, 67 cm de diámetro exterior y 3 cm de espesor; en su interior
las conmociones internas (Borja, 1995, p. 218-222). apareció lleno de tierra de labor, sin el menor resto arqueológico;
debido a una grieta tiene seis grapas de plomo en forma de cola de
milano; apareció otro dolium junto al anterior de iguales caracterís-
10. El Corral dels Xurros (Sagunto) ticas. Piezas de mármol de diversos colores procedentes de un mo-
saico. Piezas de emplacado de muro, con dibujos florales y diver-
Situación: Desde Sagunto dirigirse a la carretera N-234, y antes sas molduras. Grandes fragmentos de tegulae, cerámica ibero-ro-
de llegar al primer kilómetro, coger el primer desvío a la izquierda mana, terra sigillata, fragmentos de ánforas, etc. El material apare-
(Camí de Gausa). El yacimiento se encuentra entre este camino y la ció el 8 de junio de 1976 al realizar unos trabajos agrícolas (Roca,
carretera nacional, llegando hasta otro camino superior, el Camí de 1977, p. 24, 25). Fragmentos de cerámica común romana, bordes y
Sant Jaume. Debe de estar en relación con el viejo acueducto que por fragmentos informes de terra sigillata hispánica (Ficha de la Con-
allí pasaba. Está en terreno llano, plantado de naranjos y nísperos. Su sellería de Cultura). Piedra trabajada en relieve que estaba revis-
altura con referencia al mar es de unos 40 m (Mapa nº 2). Coordena- tiendo la pared. Existía una casa, que seguramente estaba ubicada
das: 39º 40’ Lat N y 0º 17’ Long W. en el mismo lugar que la villa romana, y también una noria, pero
Material: Por los indicios que ofrece el material debía de ser una que está ahora todo destruido (Información facilitada por F. Roca el
villa romana (Bru y Vidal, 1958, p. 156). En superficie se observan 12-II-02).
bastante restos cerámicos, así como sillares reutilizados en los muros Cronología: Siglos I-III dC. Posibles antecedentes ibéricos.
de abancalamiento (I.J.A.C.V., nº 1.130). Conclusiones: Villa completamente arrasada por la construc-
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de es- ción de una vía de comunicación. En conversación mantenida con
ta villa con el número 48.088, correspondiendo a cerámica común ro- F. Roca, afirma que es el mismo yacimiento que Els Rolls.
mana con formas.
Cronología: Siglos I-II dC.
Bibliografía complementaria: LLUCH, s/a; NICOLAU PRIMI- 13. Alquería de San Marcos (Sagunto)
TIU, 1961, p. 9, 10; GÓMEZ SERRANO, 1946, p. 297; ÇUEQUA,
1933, p. 31; PINGARRÓN, 1981b, p. 104, 105. Situación: Dirigirse por la carretera del Puerto de Sagunto a
Conclusiones: Según Gómez Serrano, esta villa estaría regada por Puçol, y tomar el Camí Vell del Grau Vell. A la mitad del camino
el acueducto o canal de La Covatella. También podría relacionarse con encontraremos la alquería de San Marcos. En los campos situados
la vía romana que pasaba por aquí, comunicando Llíria con Sagunto. al N está la villa. Terreno en parte cultivado y en parte yermo (Ma-
pa nº 2). Situado a unos 30 m.s.n.m. Coordenadas: 39º 38’ 28’’ Lat
N y 0º 14’ 36’’ Long W.
11. El Penoso (Sagunto) Material: Fragmentos de dolia, ánforas y cerámica común ro-
mana y de cocina. Restos de un piso realizado con ladrillos; frag-
Situación: Saliendo de Sagunto, por la N-340 en dirección a mentos de estuco pintado en rojo y blanco. Material depositado en
Valencia; una vez pasado el km 21, coger un camino que hay a la el Museo Arqueológico de Sagunto.
izquierda y que lleva a unos huertos situados a unos 200 m; conti- Cronología: Siglos I-II dC.
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Bibliografía complementaria: I.J.A.C.V., nº 4.251 directa comunicación las villas y campos de la zona), en dirección
Conclusiones: Campos situados al lado de la alquería de San Mar- a Sagunto, a unos 3 km de la estación de ferrocarril de Puçol. Los
cos, afectados por trabajos de construcción de una acequia, los cuales campos están a la derecha del camino, pertenecen a la partida de
han dejado al descubierto dos pavimentos de ladrillos, con diferentes Gausa (Mapa nº 2). A unos 40 m.s.n.m. Coordenadas: 39º 38’ 02’’
orientaciones y separados por un muro. Todo ello muy próximo a la Lat N y 0º 17’ 18’’ Long W.
superficie. El material cerámico en esta zona es muy abundante. Material: Fragmentos de columnas, capiteles, basamentos, si-
llares, etc.; una cabeza de Baco mutilada. Abundantes fragmentos
cerámicos, aunque escasa terra sigillata. Varias monedas. Los ro-
14. Casa de l’Advocat (Sagunto) turadores del terreno destruyeron la planta del patio con su implu-
vium; varios trozos de hormigón; restos de pavimento de opus
Situación: Desde Sagunto dirigirse hacia la estación de tren. spicatum; aparición de un lagar. Restos de una almazara (Tramo-
Cruzar las vías y continuar recto. Después de pasar unos almace- yeres, 1917, p. 41-48). En 1915 se encontraron diversas monedas,
nes de naranjas tomar un camino a la derecha (el Camí dels ladrillos, ánforas con huesos humanos (Pla, 1976, p. 210). Cerá-
Rolls), por el cual continuaremos; el primer camino de tierra a la mica de cocina africana, terra sigillata africana y abundantes
derecha nos llevará al yacimiento. Terreno completamente llano y fragmentos sin forma. Detrás de la actual casa se observan restos
plantado de naranjos y otros frutales. Está situado en la llanura li- de muros (I.J.A.C.V., nº 4.250).
toral, muy próximo al mar, con una altitud referente al mar de Un vecino de Puçol posee una Statera o “romana” procedente
unos 30 m.s.n.m. (Mapa nº 2). Coordenadas: 39º 37’ 50’’ Lat N y de este yacimiento, faltándole únicamente el gancho de donde se
0º 16’ 25’’ Long W. coge dicha Statera para pesar (Corbin, 1928).
Material: Fragmento de dolium de gran tamaño (Çueca, 1933, Aparecieron tres inscripciones:
p. 30, 31). Un fragmento de sigillata africana A, informe; un frag-
mento de borde de cerámica común romana de 25 cm de diámetro 1. I . O. M.
(Pingarrón, 1981b, 104). Se encuentran fragmentos de cerámica co- S. I. E. P. F.
mún romana en la superficie.
I(oui) O(ptimo) M(aximo) / s(acrum ?) iepf ¿?
Cronología: Siglos II-III dC.
Bibliografía complementaria: Ficha de yacimientos del S.I.P.
2. Libero
Conclusiones: Estando prácticamente destruido, es difícil iden-
S. I. E. P.
tificar a qué tipo de yacimiento pertenecería, aunque por su situa-
Libero / s(acrum) i e p ¿?
ción geográfica y por el poblamiento existente en los alrededores,
podría tratarse de una villa (Pingarrón, 1981b, p. 103, 104). Esta
3. [Calpu]rniae
zona formó parte de los terrenos que se expropiaron para construir
[Chrysop ?]oli sor[ori]
la IV Planta Siderúrgica (I.J.A.C.V., nº 179).
[op]tim[ae ?]
[an(norum)- - - ] IV
[Calpur]nia
15. Partida de l’Arrif (Sagunto)
------
Situación: Campos ubicados entre el Camí de l’Arrif y el Camí (BELTRÁN LLORIS, 1980, p. 236-238;
de Les Alqueríes. Dirigirse por el camino que sale a la izquierda de CORELL 2002, I B, p. 414-418)
la carretera que va desde el Puerto de Sagunto a Puçol, precisamen-
te cuando se llega a la desviación para coger la autovía hacia Va- Cronología: Siglos I-IV dC.
lencia (Mapa nº 2). Situado a unos 40 m.s.n.m. Coordenadas: 39º Bibliografía complementaria: FITA Y COLOMER, 1917, p.
37’ 42’’ Lat N y 0º 16’ 34’’ Long W. 52-57; PINGARRÓN, 1981b, p. 125-127; GÓMEZ SERRANO,
Material: Tegulae, ladrillos romboidales y rectangulares en blo- Las Provincias, 1928; 1946, p. 296; BORREDÁ, 1996, p. 175;
que en espiga, pavimento rústico, cerámica común romana sin for- PLA, 1976, p. 210.
ma y con forma; mosaico encontrado a principios del siglo pasado Conclusiones: Esta villa tal vez se abasteciera de las aguas
(Información facilitada el 28-II-02, por el antiguo restaurador del del acueducto de La Covatella (Gómez Serrano, Las Provincias).
Museo de Sagunto, D. Facundo Roca). Posiblemente se trate de dos yacimientos distintos. Por una
Cronología: Siglos I-III dC. parte, en las parcelas 120 y 119 son abundantes los restos cerá-
Bibliografía complementaria: FITA Y COLOMER, 1917, p. 57; micos de época romana, muy fragmentados y rodados, por lo que
I.J.A.C.V., nº 5.163 ha sido difícil localizar algún fragmento con forma que nos apor-
Conclusiones. Amplia dispersión de materiales, que se sitúan tara información cronológica. La cerámica se concentraba, sobre
entre el motor de l’Arrif, la alquería de l’Advocat y el motor de todo, en los puntos en que al regar se hicieron, por la fuerza del
Sant Josep. Próxima a la Via Augusta. agua, un agujero (al lado de la acequia) El otro yacimiento, que
parece más tardío, pero de cronología imprecisa, son las estruc-
turas rectangulares que se adosan a la caseta donde se vieron
16. Trull dels Moros (Sagunto) fragmentos de época romana pero, sobre todo, medievales
(I.J.A.C.V., nº 4.250). Por el tipo de material aparecido, se trata-
Situación: En campos llamados también “Els Queralts”, situa- ría de una villa agrícola, en donde el olivo gozaba de una gran
dos siguiendo el camino llamado de Canet al Mar (que ponía en importancia.
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3. Tres fragmentos de inscripciones publicadas por Hübner Situación: Se accede por la Rambleta de Rafelbunyol, bajo dels
(3.963) y Sanchis Sivera (201). Germanells y de la Creu dels Plans. Tiene una altitud entre 35 y 40
a) - ESP - b) - RMI - c) - VE - d) -- AD - e) - - A - - - f) - OD - m.s.n.m. (Mapas nº 2, 5 y 7). Coordenadas: 39º 35’ 50’’ Lat N y 0º
- VIM - - MDI - - QVTE - - C- - 20’ 50’’ Long W.
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Material: Abundantes restos de dolia, un capitel de columna En visita realizada el 23-II-03, junto con el arqueólogo J. M. Bu-
toscamente desbastada y otros (Pingarrón, 1981b, p. 151). Restos rriel se observaron fragmentos de mármol, dolia, cerámica común ro-
de columnas, capiteles, en caliza azulada de la denominada de Sa- mana, ímbrices, terra sigillata hispánica decorada y fragmentos de án-
gunto o Alcublas, así como sillares de 3´70 x 3’40 cm, ímbrices, fora Dressel 2-4.
tegulae, etc. (Zalbidea, 1994, p. 78). Cronología: Siglos II-III. dC. Posibles antecedentes ibéricos.
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de Bibliografía complementaria: GÓMEZ SERRANO, 1940, p. 44;
esta villa con el número 48.137, conteniendo formas de cerámica 1945, p. 68; 1946, p. 296.
común romana. Conclusiones: Como hemos podido comprobar en otros yaci-
Cronología: Siglos I-II dC. mientos romanos de la comarca, se localiza en una superficie casi lla-
Bibliografía complementaria: PRIMIGENIUS, 1940, p. 45; na a la orilla de un antiguo camino (Pitereres o de La Calderona), en la
ÇUEQUA, 1933, p. 31; I.J.A.C.C., nº 5.889; PLA, 1976, p. 231; actualidad vía pecuaria. Las posibilidades de encontrar restos cons-
PINGARRÓN, 1981b, p. 150. tructivos en el subsuelo son importantes si consideramos que el campo
Conclusiones: Posible villa romana, servida por las aguas del en cuestión no fue desfondado sino transformado de secano en rega-
canal de Les LLometes (Zalbidea, 1994, p. 78). En las fotografías dío (I.J.A.C.V, nº 5.880).
antiguas se constata la presencia de un lacus (Lám. XV).
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Lám. XVIII. “Fillola” o canaleta de La Cenia. 1920-1930. (Zalbidea) Lám. XIX. Reutilización de sillarejos romanos en El Pouaig. (Burriel)
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En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de Cronología: Siglos I-III dC.
esta villa con el número 66.075, correspondiendo a cerámica co- Bibliografía complementaria: GÓMEZ SERRANO, 1945, p. 68;
mún romana con forma. ZALBIDEA, 1994, p. 84.
Cronología: Siglos I-III dC. Posibles antecedentes ibéricos. Conclusiones: Posiblemente esta villa debió de estar regada por
Bibliografía complementaria: GÓMEZ SERRANO, 1923, p. 58 el canal Mandor-Vélez (Zalbidea).
y ss.; PUIG I CADAFALCH, 1934, p. 362; GARCÍA DE CÁCE-
RES, 1948, p. 412; PINGARRÓN, 1981b, p. 138-141; PLA, 1976, p.
123, 124; BALIL y MAÑANES, 1980; ZALBIDEA, 1994, p. 77. 25. Torrubero (Museros)
Conclusiones: Situado en un lugar privilegiado para las comuni-
caciones, a unos 3 km de la Via Augusta (carretera de Valencia a Bar- Situación: Al W limita con el pueblo de Massalfassar; por el E
celona), a un km del antiguo Camí de Sagunto a Llíria y, a unos 10 con la carretera de Valencia a Barcelona. De E a W va desde las mis-
km de la ciudad de Valentia. Es yacimiento famoso por la aparición mas paredes de las edificaciones de Massalfassar, a la carretera de
del mosaico de las Nueve Musas, que indica la existencia de una villa Valencia-Barcelona. Está en un pequeño montículo, propiedad de
rica y lujosa. Según Gómez Serrano, por las cercanías del lugar pasa- José y Antonio Mir; a unos 200 m pasa el camino de Massalfassar
ba un acueducto, concretamente el de La Covatella (Pla, 1976, p. (Mapas nº 2, 5 y 6). Situada a unos 40 m.s.n.m. Coordenadas: 39º
124). Para Zalbidea, recibiría el agua del acueducto de Les Llometes 33’ 57’’ Lat N y 0º 22’ Long W.
por su parte baja y las aguas del acueducto o canal de La Covatella, Material: Cerámica ibérica, romana. Una balsa de unos 12 m de
por su parte alta. Se trata de una villa excavada en los años veinte, longitud por 4 m de anchura. Cerámica campaniense; apareció un
donde se encontró un pozo, un acueducto, un lacus, un podium y un pozo. Piedras de grandes dimensiones que formaban parte de algu-
mosaico. Hoy, únicamente se ven fragmentos de cerámica por la su- nos edificios. Un ánfora romana completa. Varias sepulturas, unas
perficie y tegulae reutilizadas en los bancales (I.J.A.C.V., nº 1.789). cubiertas con grandes ladrillos. Piedras de color negruzco. Una pie-
dra de medio metro de ancho de forma cónica, con una ranura en
forma de espiral desde su base al vértice (Roig, 1924). Terra sigi-
23. La Marta (Museros) llata hispánica y cerámica ibero-romana (Pingarrón, 1981b, p.
148). “Se conservaban hasta tiempos recientes restos de edificacio-
Situación: Al W de la población. Es un montículo situado entre nes, cerámicas y otros materiales romanos de fines del siglo I y
el Pont de Gombalda y la Masía de Bernal (Mapas nº 2, 5 y 6). Es- posteriores de nuestra Era” (Pla, 1975, p. 273).
tá situado a unos 40 m.s.n.m. Coordenadas: 39º 33’ 50’’ Lat N y 0º Cronología: Siglos I aC-II dC. Posibles antecedentes ibéricos.
21’ 40’’ Long W. Bibliografía complementaria: ZALBIDEA, 1994, p. 84.
Material: Pavimento de argamasa muy dura, de 30 cm de gro- Conclusiones: Villa posiblemente regada con aguas proceden-
sor. Muros y un fragmento de borde de cerámica común romana; tes del acueducto Mandor-Vélez (Zalbidea).
terra sigillata hispánica Draggendorff 29-37, de barniz rojo de
buena calidad; fragmentos informes de ánfora; fragmentos de cerá-
mica común de pasta rojiza, con engobe o pintura gris oscura; un 26. Huitena (Museros)
fragmento de fondo estriado de cerámica común, ligeramente poro-
sa (Pingarrón, 1981b, p. 145). Sigillata, ánfora fragmentada (Ficha Situación: Al S del término municipal, cerca del límite con Al-
arqueológica del S.I.P.). balat dels Sorells y de la acequia dels Alcabons. Terreno llano y a
Cronología: Siglos I-II dC. unos 40 m.s.n.m. (Mapas nº 2 y 5). Coordenadas: 39º 33’ 32’’ Lat N
Bibliografía complementaria: ROIG, 1928; GÓMEZ SERRA- y 0º 21’ 10’’ Long W.
NO, 1946, p. 296; ZALBIDEA, 1994, p. 84. Material: Restos romanos indeterminados (Pingarrón, 1981b,
Conclusiones: Esta villa debió estar regada por el canal de p. 143).
Mandor-Vélez (Zalbidea, 1994, p. 84). Cronología: Por las las villas situadas a su alrededor le podría-
mos asignar una cronología comprendida entre los siglos I y II dC.
Bibliografía complementaria: GÓMEZ SERRANO, 1945, p.
24. Pinxo (Museros) 68; PINGARRÓN 1981b, p. 142,143.
Conclusiones: Los días 13 y 15 de mayo de 2002, se visitó el
Situación: Al S del Pont de la Gombalda (sobre la acequia de lugar, esto es, cerca de la acequia dels Acabons y del término de
Moncada), entre éste y el cerrillo de la Marta. A unos 40 Albalat dels Sorells; fueron dos tardes de infructuoso resultado,
m.s.n.m. (Mapas nº 2, 5 y 6). Coordenadas: 39º 33’ 55’’ Lat N y puesto que no se encontró nada de material que se pudiera identifi-
0º 20’ 45’’ Long W. car como villa romana. Este resultado negativo pudiera ser debido
Material: Restos de edificaciones romanas y de un acueducto. a que es una zona de cultivo de cítricos y huerta, muy trabajada,
Fragmento de la pared de terra sigillata hispánica Draggendorff con aportaciones de tierra y abundancia de caminos. Puesto en
15/17, de barniz de buena calidad y de pasta rojiza compacta; contacto con un familiar de Gómez Serrano, me comunicó que no
fragmento de terra sigillata con decoración en líneas onduladas, había dejado ninguna nota más explícita de los materiales de este
siendo el barniz rojo y vivo y la pasta rojizo-anaranjada dura; yacimiento. Por su situación, próxima a la moderna acequia de
fragmento de fondo con pie de terra sigillata africana A con pas- Moncada, debió de estar regada por el canal de Mandor-Vélez,
ta naranjada; dos fragmentos de ladrillo, seguramente cuadrado puesto que este canal transcurría paralelo y a muy poca distancia
(Pingarrón, 1981b, p. 147). de dicha acequia.
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27. Pla de Foios (Foios) 29. Paretetes dels Moros o Bordellet (Moncada)
Situación: Desde la plaza del Seminario de Moncada, dirigirse Situación: A menos de un km de la población de Moncada, en
por el Camí de Foios o de Sagunto. Una vez pasado el barranco de la partida del Bordellet. Por la carretera local que va de Moncada a
Carraixet y a unos 400 m a la derecha, aparece el Camí Fondo o del Náquera, localizándose fácilmente después de pasar el Seminario
Pou, con dirección hacia Vinalesa. El yacimiento se encuentra a ya que el nombre de la partida está bien señalizado en la carretera
unos 400 m a la izquierda (Mapa nº 2). Su altura con relación al el camino del Pont Sec, y a menos de 100 m de la vía férrea. Seca-
mar la podemos situar aproximadamente en 50 m de altura. Coor- no con algarrobos y almendros. Los campos anexos están transfor-
denadas: 39º 33’ 10’’ Lat N y 0º 26’ 36’’ Long W. mados en marjales. Por el N y el E del yacimiento pasa el Barranc
Material: Ánforas, cerámica, tejas (I.J.A.C.V., nº 5.871). En del Carraixet (Mapas nº 5 y 7). Se encuentra a una altura de unos
visita realizada el 22-I-02, se encontró gran número de fragmen- 60 m s n.m. Coordenadas: 39º 33’ 20’’ Lat N y 0º 32’ 40’’ Long W.
tos de dolia, ímbrices y tegulae, además de un borde de ánfora Material: Existencia de dos muros paralelos de hormigón y pie-
(Lám. XX). dra, de 0’50 cm de ancho y seccionados por el Camí del Pont o Ca-
mí de les Paretetes dels Moros. Sigillata hispánica decorada Drag-
gendorff 37, africana A y cerámica común romana. Terra sigillata,
dolia, ánforas, tegulae, pondus, piedras de molino (Hortelano,
1997, p. 2).
Destaca esta villa por el excepcional estado de conservación
de sus estructuras constructivas, ya que gran parte de las mismas
afloran a simple vista, aunque esto no impide que se conserve en
buena parte del yacimiento un potente nivel arqueológico. El ya-
cimiento está atravesado por el Camí del Pont Sec, que divide las
estructuras en dos zonas (Lám. XXI y XXII). El lugar debía tener
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hace unos veinte años una gran extensión (según noticias orales),
pero reformas y cambios agrícolas, especialmente abancalamien-
tos y rebaje del nivel para plantar naranjos, han deformado y alte-
rado su primitiva configuración, tal y como se puede apreciar en
la parte situada más hacia el E (Lám. XXIII). El conjunto de
construcciones actualmente conservadas también están en peligro,
debido a los trabajos agrícolas que quieren hacerse por el cambio
de los algarrobos por otro tipo de plantación. Debido a la altura de
los muros conservados y a las alineaciones que se observan por
toda el área, se pueden ver, a simple vista, una serie de estructu-
ras constructivas.
El camino antes mencionado corta una edificación cuadrada o
rectangular formada por dos muros paralelos de opus caementi-
cium, de unos 50 cm de grosor. Por su parte exterior se conservan
hasta 31 m. La distancia entre estos muros paralelos es de 6’5 m
por el S y 4 m por el W. Por tanto, parece posible que nos encon- Lám. XXIII. Muros cortados por las transformaciones agrícolas en
tremos delante de una gran edificación (tal vez las paredes deli- Les Paretetes dels Moros. (Burriel)
miten el corredor de un peristilo).
Un segundo núcleo de construcciones visibles está compues- la tónica general en todos los muros de este yacimiento, tanto por
to, al menos de tres pequeñas habitaciones ordenadas por un mis- la parte interna del primer grupo de estructuras, como la que se ha
mo eje, pero que no es el mismo que el de las estructuras antes descrito presentado un suelo enlucido. Los muros, en general,
mencionadas. Las dimensiones de estas habitaciones son muy si- presentan un buen estado de conservación y algunos de ellos con-
milares (2’4 x 2’8 m y 2’2 x 2’6 m). Aún existen lienzos de habi- servan visible una altura de más de metro y medio. La parte situa-
tación realizadas con opus caementicium, predominando una fac- da al E del camino, completa fácilmente el trazado de la gran edi-
tura de opus mixtum, que ha conservado el enlucido en algunos ficación de muros paralelos; a unos 30 m hacia el E, existe actual-
casos. El grueso de las paredes oscila entre los 50 y 60 cm, que es mente un campo de naranjos que, con toda seguridad, arrasó parte
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de la villa, de la que se ven los restos de varias habitaciones con 1. Una moneda de Gordiano.
paredes y pisos enlucidos en el corte y talud. Esta zona es la más Anverso: IMPerator GORDIANVS PIVS FELIX AVGustus.
castigada por las actividades clandestinas. (Busto laureado (sic) a la derecha). Reverso: Ilegible.
En superficie se han encontrado pocos materiales, ya que la zo- 2. Una moneda de Quintus Herennio Etrusco (251 aC).
na está plantada de algarrobos y no ha sido rota en lo que afecta al Anverso: Quintus HERennius ETRuscus MESius DECIVS NO-
nivel arqueológico, parece tener un metro de grosor y que posible- Bilissimus. (Busto a la derecha). Reverso: PIETAS AUGGusti au-
mente pertenezca a un mismo momento cronológico. Esto está gustorum Senatus Consultus.
comprobado por las cerámicas recogidas en superficie (tierra sigi- 3. Bronce mediano de Calagurris.
llata hispánica Dressel 15-17, sigillata Africana A Hayes 27, Lam- Anverso: Busto del Emperador Augusto a la derecha. Detrás:
boglia 3) y abundantes fragmentos de cerámica africana de cocina MUNIcipium IVLia; delante: CAL agurris IVLia. Reverso: Toro a la
(Hayes 23, 196, 197), así como las cerámicas comunes y los frag- derecha. Encima: ILVIRis Lucio GRANIO. Debajo: Caio VALerio.
mentos de tegulae y ánforas. Este conjunto se puede datar entre el 4. Gran bronce de Gordianus.
siglo II y la primera mitad del III dC, lo que concuerda también con Anverso: IMPerator GORDIANVS PIVS FELix AVGustus.
las técnicas constructivas, especialmente si las comparamos con las (Busto a la derecha). Reverso: AEQVITAS AVGusta. Senatus Con-
de Valentia (I.J.A.C.V., nº 3.063). sultus. (La Equidad, de pie, a la izquierda).
“Este yacimiento se componía de una gran almazara destruida 5. Bronce mediano de Faustina.
para realizar los campos de naranjos de Daniel Palau, de Moncada Anverso: FAVSTINA, AVGVSTA. (Busto a la derecha). Reverso:
y tenía una serie de balsas y lagunas así como unas construcciones HILARITAS, Senatus Consultus. (La Alegría de pie, a la izquierda).
altas y estrechas de paredes gruesas de opus caementicium todavía 6. Bronce mediano de Galba (68-69 dC).
en pie y, calificadas como aljibes, prensas, etc. Otras construccio- Anverso: SERvius GALBA IMPerator CAESAR AVGustus Pon-
nes con muros de cierre con una longitud de unos 20 m” (Zalbidea, tifex Maximus Tribuniticus a Potestate Pater Patriae. (Busto a la
1994, p. 76). Ha aparecido un fragmento de sigillata hispánica de- derecha). Reverso: DIVA AVGVSTA Senatus Consultus. (Livia, de
corada forma Draggendorff 37; dos fragmentos de terra sigillata pie, con cetro y patera).
hispánica de forma indeterminada; un fragmento de sigillata Afri- 7. Gran bronce de Antonino Pío.
cana A de forma Lamboglia 10 “a strice”; un fragmento de cerámi- Anverso: ANTONINVS PIVS. (El resto ilegible). Reverso: COS
ca común romana tipo de “borde aplicado”; un fragmento de vasija I I I I Senatus Consultus (la figura indescifrable).
grande de cerámica común romana (Martín Ávila, 1992, p. 422). (LLORENS, 1949, p. 275, 276; RIPOLLÉS, 1980, p. 52).
En visita realizada el 23-II-03 junto con el arqueólogo J. M. Hacia 1880 apareció una inscripción sepulcral de piedra calcá-
Burriel, se ha observado que en la pared W de una de la habita- rea de color gris claro. La inscripción ha desaparecido. Su cronolo-
ciones, se conservan las improntas en donde irían insertadas las gía la podemos datar a finales del siglo I dC.
clavijas cerámicas utilizadas para la construcción de la concame-
ratio. También se observan, en parte, los baños, muy reducidos, P(ublius) Clodius P(ubli) l(ibertus)
apreciándose el caldarium y el tepidarium (Lám. XXIV); igual- Berullus
mente, en la pared se observa un umbral que ocuparía el frigida- an(norum) XCIIII
rium. Hay restos de una balsa de decantación, posiblemente rela-
cionada con la arcilla, hecho avalado por los restos de lo que po- (LLORENS, 1949, p. 276; CORELL, 1997, p. 257, 258).
dría ser una alfarería.
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material
de esta villa con el número 515, correspondiendo a cerámica co-
mún romana.
Cronología: Siglos I-III dC.
Bibliografía complementaria: SARTHOU, 1918; p. 986; NI-
COLAU PRIMITIU, 1931, p. 127-129; GÓMEZ SERRANO,
1946, p. 296; Las Provincias, 1928; FLETCHER, 1954, p. 36;
PLA, 1957, p. 209; 1976, p. 184; ZALBIDEA, 1994, p. 76; PIN-
GARRÓN, 1981b, p. 135, 136; BURRIEL, J. M. y VERDÚ, J. M.,
2000, p. 19-38; I.J.A.C.V., nº 3.063; Ficha de yacimientos del S.I.P.
Conclusiones: Destaca por el excepcional estado de conserva-
ción de la mayoría de las estructuras constructivas, que gran parte
afloran a simple vista. Esta villa debió de estar regada por las aguas
procedentes del acueducto de Les Llometes (Zalbidea, 1994, p 76;
Gómez Serrano, 1928).
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hornos de cal (Mapas nº 2, 5 y 8). A unos 80 m.s.n.m. Coordena- sado por la construcción de la Feria de Muestras (Ficha de yaci-
das: 39º 32’ 28’’ Lat N y 0º 25’ 20’’ Long W. mientos del S.I.P.) (mapas nº 2, 5 y 7). Situado a unos 80 m.s.n.m.
Material: Terra sigillata y canales en la roca de conducciones Coordenadas: 39º 30’ 20’’ Lat N y 0º 26’ 15’’ Long W.
hidráulicas (Ficha arqueológica del S.I.P.). Material: Sigillata.
Cronología: Siglos I-II dC. Cronología: Siglos I-II dC.
Bibliografía complementaria: PLA, 1974, p. 123; ZALBIDEA, Bibliografía complementaria: GÓMEZ SERRANO, 1935b;
1994, p. 74. PLA, 1976, p. 206, 207; ZALBIDEA, 1994, p. 70.
Conclusiones: Villa romana posiblemente regada por el acueducto Conclusiones: En las cuevas de Vista Alegre, sitas en Benima-
de La Covatella. Destruida en los años 70 para extraer piedra con des- met, existía un castellum, procedente del canal de Les Llometes,
tino al nuevo malecón del puerto de Valencia (Zalbidea, 1994, p. 57). del que salía un ramal que se dirigía seguramente a esta villa (Gi-
meno, 1998, p. 50).
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dos superficialmente antes de su segunda y definitiva destrucción, (Lám. XXV). Está a unos 90 m sobre el nivel del mar (Mapas 2, 5 y
tras la transformación en naranjos (Zalbidea, 1994, p. 80, 81). 8). Coordenadas: 39º 32’ 39’’ Lat N y 0º 26’ 58’’ Long W.
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de Material: Tegulae, ímbrices, dolia, cerámica común romana y
esta villa con el número 48.116, correspondiendo a cerámica co- fina de mesa. Existencia de estructuras constructivas. Cerámica
mún romana con formas. africana de cocina forma Hayes 196, 197 y 181; fragmentos de te-
Cronología. Siglos I-II dC. rra sigillata hispánica, y terra sigillata africana A y C (Albiach y
Bibliografía complementaria: NICOLAU PRIMITIU, 1931, p. Gómez Ros, 1990, p. 181).
79; PLA, 1976, p. 206, 207. Cronología: Siglos I-III dC.
Conclusiones: Se halló una canaleta de cerámica romana que ser- Bibliografía complementaria: Ficha de yacimientos del S.I.P.
vía aguas a esta villa, procedente del canal de Les Llometes. Esta vi- Conclusiones: Se trata de una villa de época imperial romana,
lla también recibiría las aguas del acueducto o canal de Mandor-Vé- de la cual se han descubierto dos cimientos. Los muros están arra-
lez, aunque a distinta cota (Zalbidea, 1994, p. 67, 80, 81). En el pala- sados, posiblemente por acción antrópica, así como el resto del ya-
cio de la Vallesa de Mandor había restos importantes arquitectónicos, cimiento (I.J.A.C.V., nº 2.792). Estaría regada por el acueducto o
y otros procedentes de estas zonas (Ficha de yacimientos del S.I.P). canal de La Covatella.
Situación: Apareció en una excavación de urgencia, al ampliar Situación: En la urbanización de Más de Camarena, junto al
la autovía Valencia-Llíria. Cerca del Mas de la Rosa, frente a los te- Parque Tecnológico de Paterna (Mapa nº 2). A unos 100 m.s.n.m.
rrenos del Valencia C.F. (Mapas nº 2 y 8). A unos 90 m.s.n.m. Co- Coordenadas: 39º 33’ 50’’ Lat N y 0º 27’ 18’’ Long W.
ordenadas: 39º 33’ 08’’ Lat N y 0º 27’ 15’’ Long W. Material: Restos de dolia, tegulae, etc. que ocupaban una gran
Material: Sigillata, dolia, tegulae, ímbrices, ánforas, fragmen- extensión, lo que indica la existencia de una gran villa romana.
tos de hierro y cerámica común romana. En los almacenes del S.I.P. Cronología: Es posible que tuviera una cronología alrededor de
se encuentra depositado material de esta villa con los números los siglos I-III dC, como lo tienen las villas próximas a ella.
comprendidos entre el 3.843 y el 3.859, conteniendo sigillata his- Bibliografía complementaria: Inédita. Noticias proporcionadas
pánica, africana A y C, fragmentos de dolia, tegulae e ímbrices, por un descendiente de D. José Mª Ibarra, como dice la ficha de ya-
junto a cerámica común romana, de paredes finas y fragmentos de cimientos del S.I.P.
ánfora y de hierro. Conclusiones: Villa completamente destruida por la construc-
Cronología: Siglos II-III dC. ción de urbanizaciones.
Bibliografía complementaria: Inédita
Conclusiones: Completamente destruida. Seguramente estaría
regada por el canal de La Covatella. 40. L’Horta Vella o Camí de la Torre (Bétera)
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Lám. XXVI. L’Horta Vella, antes de la excavación. En los ficheros del Lám. XXVII. Vista general de l’Horta Vella. (Burriel)
S.I.P. aparece esta fotografía como “posibles construcciones
árabes”. (S.I.P.)
opus cementicium, la misma fábrica que el podium (Lám. XXVI y un ángulo de finalización de la construcción. Los restos materiales
XXVII). Estos restos constructivos se proyectan verticalmente (en constructivos que hay por encima y a los lados del montículo, son
algún punto más de 3’5 m por 3 de anchura) y horizontalmente al- piedras irregulares, sillares de opus vittatum.
gunas decenas de metros escondidos bajo amontonamientos de pie- Cerca de la construcción, hacia el S, hay restos de un canal he-
dra. Abundantes sillares, sigillatas y cerámica común romana. Nu- cho de mortero con gravas, opus caementicium, que lleva dirección
merosas estructuras de edificios y acueductos. Cerámica sigillata N-S, y está seccionada y rehecha en tiempos modernos. Junto a ella
con inscripciones (I.J.A.C.V., nº 5.866). se ve un gran sillar de piedra calcárea que queda por debajo de un
Años antes de las excavaciones se hizo el siguiente informe corte estratigráfico. En la zona N del conjunto, hay un pequeño
preliminar: “Los restos visibles están sobre una ligera elevación, campo de almendros que queda un poco sobreelevado y que, por
entre 2-3 m respecto al resto de los campos de alrededor. La planta los informes orales de los labradores, parece que debajo hay un
del montículo es una especie de “L” y posiblemente se correspon- gran pavimento muy duro. Todo apunta a estar frente a un conjunto
da con una fosilización de la estructura originaria. Esta elevación constructivo de época romana, relacionado con el agua” (Informe
está rodeada por un muro moderno que hace de contenedor de los de Rosa Albiach Descals depositado en el S.I.P.).
cortes del montículo, y en él se aprecian, reutilizados, sillares pe- En las excavaciones realizadas en el 2001, se ha encontrado
queños y medianos bien escuadrados, que son mayoritariamente de un recinto de piscina de 6 m2, con paredes de 4 m de alto que con-
rodeno y algunas de piedra calcárea y también algún fragmento de servan parte de la bóveda. También ha aparecido una piedra de
fuste de columna, tegulae y lateres. Las estructuras que se aprecian molino para prensar aceite y un altar de piedra, que se puede rela-
se sitúan en la zona S y consisten en una construcción de mortero cionar con la existencia de una capilla doméstica (Campos y
con grava, opus caementicium, de planta cuadrangular, que se con- Carretero, 2001). En las efectuadas en el 2002 han aparecido unas
serva alrededor de 4 m de altura y presenta en la zona superior res- termas en buen estado de conservación con el frigidarium (Lám.
tos del inicio de arcos de media vuelta. En su interior se aprecia una XXVIII y XXIX), tepidarium (Lám. XXX), caldarium y el
compartimentación, al menos de dos cubicula, y por el lado E se ve apodyterium, así como el horno y las letrinas; se conservan en las
Lám. XXVIII. Piscina del frigidarium de l’Horta Vella. Lám. XXIX. Pavimento de spicatum del frigidarium de l’Horta Vella.
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Lám. XXXI. Canal romano que regaba l’Horta Vella. Lám. XXXII. Detalle de la fotografía anterior.
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(Pingarrón, 1981b, p. 175). Fragmentos de sigillatas, algunas con 50. Mura (Llíria)
marca de alfarero y fragmentos de ánforas y de lucerna. (Prospeccio-
nes realizadas por el Sr. Montañana en los años 1954, 1966 y 1967). Situación: En la partida del mismo nombre. Al S del Pla de
Terra sigillata sudgálica: Un fragmento sin forma. Terra sigillata his- l’Arc, lindando con la finca de D. Vicente Portolés. En ellas están
pánica: Un fragmento de forma 37 hispánica con decoración de pun- situadas las Escuelas Nacionales de San Vicente Ferrer y el solar
tas de flecha horizontales; dos fragmentos de la forma 37 tardía; un destinado a la Casa de Cultura. A unos 170 m.s.n.m. (Mapas nº 2 y
fragmento de forma 37 hispánica con decoración de ovas pequeñas; 3). Coordenadas: 39º 37’ 48’’ Lat N y 0º 35’ 40’’ Long W.
fragmento de la forma 37 hispánica con decoración muy basta de cír- Material: Cimientos de un muro, posible almacén de dolia, una
culos, utilizando un molde muy gastado; fragmento de forma 37 his- balsa en la cual se conserva pavimento de opus signinum (Escrivá, et
pánica con decoración del tercer estilo de Mezquiriz formando círcu- al., 2001, p. 75). Se constata la presencia de siete pozos con una pro-
los de línea cortada con motivo floral en el interior (los círculos gran- fundidad entre cinco y siete metros, que aparecen completamente cu-
des están separados por otros más pequeños concéntricos); fragmento biertos de cerámica romana y que se puede interpretar como parte de
de la forma 37 hispánica con decoración de círculo ondulado y un pá- un ritual votivo en honor de divinidades agrarias (Escrivá, 1997, p. 8).
jaro en el interior del mismo; fragmento con decoración en ovas; frag- Dos inscripciones:
mento de pie de pátera de forma 37 hispánica con decoración de pun- 1.- Inscripción sepulcral en un bloque de piedra calcárea gris, ro-
tas de flecha horizontales; diez pequeños fragmentos con decoración; ta por la parte izquierda y en el ángulo inferior derecho. Desapareció
pie de copa de forma Draggendorff 33; fragmento de copa, variante y volvió a reaparecer en marzo de 1990 en un ribazo de un campo en
hispánica de la forma Draggendorff 35; fragmento de vaso de borde la partida de Mura. Se conserva en la Escuela Taller “Vil.la Àngels”,
lobulado y asa, forma no clasificada por Mezquiriz; dos fragmentos de Llíria. La cronología la podemos situar en el siglo II dC.
de forma Draggendorff 27; seis fragmentos de forma Draggendorff [-] Valerio
18; cuatro fragmentos de forma Draggendorff 15-17; pequeño frag- [-] f(ilio) Gal(eria tribu)
mento decorado con barbotina; pitón de vasija; sesenta y seis frag- [C]resenti
mentos sin forma. Paredes finas: fragmento de cuenco de color ocre avo
oscuro de muy fina calidad. Cerámica ibérica: fragmento de plato 2.- Fragmento superior derecho de una inscripción sepulcral en
probablemente ibérico, imitando la forma Lamboglia 36 de la campa- piedra calcárea de color gris oscuro. Se encuentra en paradero des-
niense A. Cerámica común romana: fragmento de vasija de “fondo conocido. La cronología la podemos situar en el siglo I dC.
estriado”; varios fragmentos sin forma. Varios: Ladrillo romboidal y [-Co]rne[lius]
un pondus de cerámica (Martín y Gil-Mascarell, 1969, p. 40-42). [-f(ilius)] Gal(eria tribu)
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de [Fla]vus (?) [an(norum) - - -]
esta villa con los números, 24, del 1.938 al 1.941, 47.887, 51.196 y [ - - -] E[- - - ]
del 74.704 al 74.707, correspondiendo a dolia, cerámica común ro- ------
mana con y sin formas, terra sigillata hispánica, africana A y de pa- (PINGARRÓN, 1981b, p. 184, 185;
redes finas, ladrillos romboidales y pondus. CORELL, 1996, p. 79, 80, 97, 98)
Cronología: Siglos I-II dC. Posibles antecedentes ibéricos.
Bibliografía. Complementaria: PLA, 1975, p. 157; MARTÍ FE- Cronología: Siglos I-III dC.
RRANDO, 1986, p. 79. Bibliografía complementaria: PLA, 1975, p. 158.
Conclusiones: No se puede afirmar que era una villa aislada; se Conclusiones: Villa que hoy en día está en el casco urbano de di-
supone la existencia en torno al casco urbano de una serie de casas cha población, y que en tiempos romanos debía de estar en las afueras.
aisladas, aunque no muy separadas entre sí.
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2. TABUSQUE restos abarca una superficie de 500 m2. La antigua vía romana de Llí-
Corresponde a la fórmula Libertis libertabusque ria a Barracas pasaba por sus proximidades (Ledo, 1995, p. 213).
(MARTÍ FERRANDO, 1986, p. 72-74)
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jándose una ocupación hasta época republicana. En la parte baja gillata hispánica y africana; un muro que se eleva unos 20 cm del
se concentra el material de época imperial, lo que puede indicar terreno, fragmentos de dolia, una fíbula de bronce; aparecieron res-
un traslado del yacimiento, probablemente con hábitat a partir de tos funerarios Se descubrieron dos lápidas romanas, al afectuar la-
siglo I dC. bores de roturación:
1. Encontrada en 1967, conservándose en el S.I.P. Se puede da-
tar entre el siglo I y principios del II dC.
54. Maset del Caco (Llíria)
C (- - -) Tempe –
Situación: Villa situada a la izquierda de la carretera de Llíria a stiva an(norum)
Pedralba, a la altura del km 7. Campos transformados en huerta en XXX h(ic) s(ita) e(st)
1970. Propiedad de Dª María Rosa Quiles Sánchez, vecina de Pe-
dralba. Está a unos 160 m.s.n.m. (Mapas nº 2 y 3). Coordenadas: 2. Aparecida también en 1967, estando depositada en el S.I.P.
39º 37’ 30’’ Lat N y 0º 39’ 55’’ Long W. Su cronología la podemos situar en la segunda mitad del siglo I dC.
Material: En 1970, al roturar la parcela quedaron al descubierto
algunos muros, tegulae, dolia, terra sigillata, cerámica común ro- M(arcus) Valerius
mana, un pondus, cerámica ibérica y una piedra circular con canal Poliantus an(norum) XC
de desagüe perteneciente a un pie de prensa (Martínez Perona, C(- - - ) Quin –
1975, p. 182). Esta prensa podría ser de vino o de aceite. Restos de tia an(norum) LXX
estructuras de muros, hoy desaparecidas (I.J.A.C.V., nº 593).
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de (MARTÍNEZ PERONA, 1975, p. 182, 183;
esta villa con los números comprendidos entre el 71.923 y el CORELL, 1996, p. 178-181)
71.925, conteniendo cerámicas comunes romanas con forma y sigi-
llata hispánica; el número 252, tiene además sigillata hispánica, Terra sigillata, restos de ánforas, cerámica común y grandes
cerámica común romana y un pondus. dolia (Fletcher, 1970, p. 72). Un fragmento de terra sigillata hispá-
Cronología: Siglos I-II dC. Posibles antecedentes ibéricos. nica forma Draggendorff 37 con decoración en círculos geométri-
Bibliografía complementaria: FLETCHER, 1971, p. 107, 108; cos; fragmento de terra sigillata hispánica forma Draggendorff 37;
PINGARRÓN, 1981b, p. 174, 175; MARTÍ FERRANDO, 1986, fragmento de terra sigillata hispánica forma Mezquiriz 4-5; frag-
p. 83; VILLANUEVA 1994, p. 119; MARTÍNEZ PERONA, mento de terra sigillata hispánica Drag. 15-17; varios fragmentos
1975, p. 182. sin forma de sigillata hispánica lisa; dos fragmentos de terra sigi-
Conclusiones: Hoy escasamente se aprecian restos cerámicos llata africana A con forma Lamboglia 9; un fragmento de terra
en superficie. sigillata africana A, forma Lamboglia 23a con barniz interno rojo;
un fragmento de terra sigillata africana A de forma Lamboglia 10a
“a strice”; tres fragmentos de bordes de cerámica común romana, y
55. Lo de Benaguasil (Benaguasil) varios fragmentos sin forma; dos bordes de cerámica de tradición
ibérica; dos fragmentos de un gran dolium; un borde de dolium con
Situación: En la margen izquierda del río Turia, sobre una te- los números impresos MXX o XXX, seguramente indicando su
rraza pedregosa y en terrenos dedicados a algarrobos y viñedos. capacidad; una fíbula de bronce (Martín y Gil-Mascarell, 1969, p.
Linda con los términos de Villamarxant y Pedralba, al S del Pla de 50, 51). Terra sigillata y pondus (Fletcher, 1971, p. 105).
los Churros. Está situado a unos 140 m.s.n.m. (Mapas nº 3, 5 y 8). En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material
Coordenadas: 39º 36’ 34’’ Lat N y 0º 40’ 45’’ Long W. de esta villa con los números 247, 250, 257 y 262, correspondien-
Materiales: Cerámica ibérica fina y basta a torno; fragmentos do a terra sigillata hispánica, africana y africana D; cerámica
de ánfora, dolia y terra sigillata hispánica. Tegulae e ímbrices común romana, dolia y pondus.
(Pingarrón, 1981b, p. 190). Cronología: Siglos I-III dC. Posibles antecedentes ibéricos.
Cronología: Siglos I-II dC. Posibles antecedentes ibéricos. Bibliografía complementaria: MARTÍN NAVARRO, 1967;
Bibliografía complementaria: MARTÍNEZ PERONA, 1975, p. 182. FLETCHER, 1969, p. 86, 87; 1970, p. 72; PLA, 1976, p. 282;
Conclusiones: Está muy cerca de la toma de aguas del río Turia PINGARRÓN, 1981b, p. 217, 218; CEBRIÁN, 1996, p. 137.
por el canal de La Covatella, y aunque se encuentra a mayor altura, Conclusiones: Se trata de unos campos cultivados a la derecha
es fácil que de alguna forma se sirviera de él. de la carretera de Llíria a Pedralba. Hoy en día se ven muy pocos
restos; el yacimiento se encuentra alterado por las labores agríco-
las pero existe abundante bibliografía. Parece tratarse de una
56. El Reguero (Pedralba) importante villa rústica. Son significativas las dos lápidas encon-
tradas en 1967 y que se conservan en el Museo de Prehistoria de
Situación: En la partida del mismo nombre, próxima a la carre- Valencia (I.J.A.C.V., nº 1.815).
tera de Llíria a Pedralba, en la parte derecha a la altura del km 4,
junto a la urbanización “La Mojonera”. Finca propiedad de D. An-
tonio Ventura Verduch. Está a una altura de unos 180 m.s.n.m., en 57. El Hortet (Pedralba)
campos de secano y chalets (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 37’ 30’’
Lat N y 0º 41’ 45’’ Long W. Situación: Partida localizada al NE de la población y muy pró-
Material: Cerámica común romana e ibérica. Pondus, terra si- xima a ella, propiedad de D. Rafael Pérez. Está a unos 160
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m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 36’ 30’’ Lat N y 0º 43’ Conclusiones: Probablemente es parte de una villa romana. Se
20’’ Long W. trata de una parcela de forma trapezoidal, cultivada de vid. Está ins-
Material: Fragmentos de terra sigillata hispánica; cerámica crita en el Catastro con el número de parcela 296, polígono 3. No
ibérica con temas geométricos; una pieza de molino de rodeno de se ha observado en superficie restos de estructuras de ningún tipo.
un metro de diámetro, ladrillos romboidales y tegulae (Martínez
Perona, 1975, p. 183).
Cronología: Siglos I-II dC. Posibles antecedentes ibéricos. 60. Yesar de Masero (Bugarra)
Bibliografía complementaria: PLA, 1976, p. 217; PIN-
GARRÓN, 1981b, p. 216. Situación: A la derecha de la carretera que se dirige de Pedralba
Conclusiones: Fue destruida en 1972 al transformar sus terre- a Bugarra, en el km 3, en la solana de una montaña. Es una ladera
nos en regadío; debió de tener un carácter agrícola. Martínez Pero- algo abrupta, con matorral y algunos pinos. Subsisten algunos
na (1975, 184) escribe sobre este yacimiento: “En Pedralba corre abancalamientos. Está a una altura de unos 220 m.s.n.m. También
de boca en boca una leyenda que hace referencia a este yacimiento recibe el nombre de barranco de Quart (Mapa nº 3). Coordenadas:
y que se relaciona con la fundación de Pedralba. La versión actual 39º 36’ 50’’ Lat N y 0º 45’ 25’’ Long W.
se refiere a un habitante de tierras más bajas (Liria) que, yendo de Material: Cerámica común romana e ibérica muy fragmentada,
caza río arriba, llegó a este lugar, que le agradó, pues había una con temas geométricos (Martínez Perona, 1975, p. 184).
pequeña fuente. Entonces decidió instalarse allí formando una Cronología: Siglos I-II dC. Posibles antecedentes ibéricos.
pequeña huerta, y de ahí el nombre de Hortet. Amparados en esta Bibliografía complementaria: PINGARRÓN,1981b, p. 207.
leyenda y dada la existencia en este lugar de abundantes calizas Conclusiones: Se trata de una antigua yesería, de ahí el nombre.
blancas, algunos han querido interpretar el nombre de Pedralba La ladera en donde está situado el yacimiento, estuvo en su día
como referente a piedra blanca”. abancalada para el cultivo. El material aparece algo rodado. No se
descarta que la villa se halle en bastante mal estado de conserva-
ción, debido a las labores agrícolas que se efectuaron y a lo escar-
58. El Jaucar (Pedralba) pado de la ladera que favorece los efectos de la erosión. A ello se
une también la naturaleza del terreno (yesos). El peligro que puede
Situación: En la partida del mismo nombre, a unos 2 km al N- correr la villa se debe, además, a la gran proliferación de canteras
NW de la población, en la parte izquierda del inicio del barranco de por la zona (I.J.A.C.V. nº 3.913).
La Balsilla. A unos 200 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º
37’ 20’’ Lat N y 0º 44’ 20’’ Long W.
Material: A la izquierda del inicio de dicho barranco y en terre- 61. La Marjuela (Bugarra)
nos propiedad de D. Miguel Vela Calduch, aparece terra sigillata
hispánica oscura, vasos de cerámica común romana, fragmentos de Situación: Próxima a la fuente de la Marjuela. A una altura de
tegulae y cuatro pondera (Martínez Perona, 1975, p. 184). unos 250 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 37’ 20’’ Lat N y
Cronología: Siglos I-II dC. 0º 45’ 25’’ Long W.
Bibliografía complementaria: PINGARRÓN, 1981b, p. 216, Material: A ambos lados del camino de esta partida, aparece te-
217; PLA, 1976, p. 217. rra sigillata hispánica, tanto oscura como clara; dolia, ánfora, ce-
Conclusiones: Según Pingarrón, se trataría de un estableci- rámica ibérica con decoración geométrica pintada en rojo. Una pie-
miento rústico. dra cuadrada con un lado levantado sobre el resto de la pieza y con
agujero central, también cuadrado; pudiera ser uno de los apoyos
de la parte baja, donde se colocaban los ejes de la puerta (Martínez
59. Torralba (Bugarra) Perona, 1975, p. 184).
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de
Situación: Cerca de la balsa de Torralba, en unos terrenos dedi- esta villa con los números del 73.402 al 73.420 y del 73.923 al 73.927;
cados al cultivo de olivos y viñedos, accediéndose por el camino de corresponden a cerámica común romana con formas y sin formas,
La Salada. Está a una altura de unos 250 m.s.n.m. Cultivos de alga- fragmentos de terra sigillata hispánica, cerámica tosca, fragmentos
rrobos y olivos (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 38’ Lat N y 0º 45’ informes de hierro, fragmento de mano de mortero y de tegula, cerá-
10’’ Long W. mica pintada y un conducto de cerámica para la calefacción.
Material: Cerámica común romana e ibérica. Piezas romboidales Cronología: Siglos I-II dC. Posibles antecedentes ibéricos.
de pavimento. Un ánfora completa. Terra sigillata sudgálica con la Conclusiones: Por sus proximidades transcurría el camino que
marca OF. SABINI, encontrándose también esta marca en el Tossal saliendo de Edeta se dirigía hacia Pedralba, Bugarra y Gestalgar.
de Manises, Sagunto y la Alcudia de Elche (Pingarrón, 1981b, p.
206). Cerámica ibérica, común romana, ánforas Dressel 2-4, borde
de mortero y borde de urna (I.J.A.C.V., nº 5.855 y 5.857). 62. Pieza de la Madera (Bugarra)
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de
esta villa con el número 51.155, correspondiendo a cerámica sigi- Situación: A unos 2 km de dicha población, a la derecha de la
llata hispánica. carretera que se dirige hacia Gestalgar y en terrenos de D. Daniel
Cronología: Siglos II aC-II dC. Posibles antecedentes ibéricos. Martínez. Está a una altura de unos 200 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Co-
Bibliografía complementaria: MARTÍNEZ PERONA, 1975, p. ordenadas: 39º 36’ 50’’ Lat N y 0º 47’ Long W.
184, 185; CEBRIÁN, 1996, p. 162. Material: En 1965, realizando unas roturaciones aparecieron
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varias ánforas, dos de ellas Dressel 1 y 3 (Lám. XXXVI). Apareció cerámica común romana con y sin forma, fragmentos de tegulae y
otra ánfora completa y con marca ISIDA. A una segunda le faltaba ladrillos romboidales.
únicamente el cuello. En la prospección, realizada por E. Pla, se en- Cronología: Siglos I-II dC. Posibles antecedentes ibéricos.
contró terra sigillata con marca EVHODI. Esta marca aparece en Bibliografía complementaria: PLA, 1966, p. 305; FLETCHER,
Bejís, Sagunto, el Tossal de Manises y la Alcudia de Elche (Martí- 1975, p. 118; PINGARRÓN, 1981b, p. 203, 204; I. J A. C. V., nº 2.397
nez Perona, 1975, p. 185, 186). Abundan las tegulae y dolia, los va- Conclusiones: Es indudable que esta villa y la de los Villaricos,
sos de paredes finas y paredes arenosas y terra sigillata (Pingarrón, cercanas y de parecidas características, testimonian lo favorable de
1981b, p. 205). la zona llana entre Bugarra y Villar del Arzobispo, para este tipo de
hábitat de aprovechamiento rural.
Situación: Esta villa se halla dividida en dos por la carretera Situación: Dirigirse por la carretera de Bugarra a Ventas del Vi-
que de Bugarra empalma con la de Gestalgar y va a enlazar con la llar y, a la altura del km 5, sale un camino que lleva a El Hondo; a
de Llíria a Ademuz, frente a las Ventas del Villar. Entre los km 2 y los pocos metros de la desviación se sitúa el yacimiento, a la iz-
3 de la misma, en una ladera orientada de S a E y flanqueada por el quierda del camino. El yacimiento se asienta en la cima de un cerro
barranco de la Fuente, hay unos terrenos de secano y un gran “se- de poca altura, donde existe una torre y es en la ladera en donde
quero” (cobertizo donde se resguardaban los aperos y caballerías en aparece la dispersión de material y de elementos constructivos. Los
tiempos pasados). Al NW de este cobertizo comienzan los restos de terrenos en donde afloran los materiales están dedicados al cultivo
una villa romana. El nombre de Mezquita proviene de que los habi- de almendros, algarrobos, vid, olivos y melocotoneros. Se sitúa a
tantes de Bugarra creían que estos restos de villa romana era una una altura de unos 360 m.s.n.m. (Mapas nº 3 y 4). Coordenadas:
mezquita. Se encuentra a unos 250 m.s.n.m. (Mapas nº 3 y 4). Co- 39º 39’ 09’’ Lat N y 0º 46’ 55’’ Long W.
ordenadas: 39º 38’ Lat N y 0º 46’ 55’’ Long W. Material: Cerámica común romana, fragmentos de vidrio, tegu-
Material: Abundan restos de cerámica romana, común y fina, lae; revestimiento de muros pintados en rojo; cerámica ibérica con
terra sigillata e ibérica tardía; apareció un fragmento de piso de temas geométricos. Terra sigillata con marca incompleta VIPAT; tal
rombos (Martínez Perona, 1975, p. 185). Tegulae y opus rombicus vez se trate de los alfareros de La Graufesenque C. Silvius y Patri-
(Zalbidea y Sánchez Aucejo, 1971c, p. 15). Asa y restos de ánfora cius, de la época de los Flavios. En la cumbre existe una torre ro-
(Ficha de yacimientos del S.I.P.). mana de forma cuadrangular de 2 m de lado (Pingarrón, 1981b, p.
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de 206, 207). Terra sigillata: Es abundante, muchas veces decorada
esta villa con los números 47.949, 47.950 y 73.559, conteniendo con temas de espigas y cordones, destacando un fragmento en don-
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de aparece, o bien la diosa Minerva o bien una mujer con lanza, con por la Inquisición a su dueño, Gaspar de Centelles, quemado en
cronología entre la segunda mitad del siglo I y la primera del II dC. 1564 acusado de luterano. Habría sido una casa de posta en el siglo
Hay dos marcas de alfarero completas: TERTIUS y la otra más pro- XVIII, y de que en época romana habría habido allí una edificación
blemática, que se puede leer como XOMO o XONO. Hay otros posiblemente con los mismos fines (Sanz, 2001, p. 47). Por allí
fragmentos como OF. AN..., y otros más con una letra o parte de mismo pasaba el camino de Llíria a Chelva.
ella. Existe un grafito sobre terra sigillata, con dos caracteres inci-
sos. Cerámica de tradición ibérica: Es también bastante abundan-
te, decorada con temas geométricos en rojo, siendo la pasta de as- 67. Foia de Marcos (Llíria)
pecto romano. Sobre un fragmento de sombrero de copa, aparecen
muy borrosamente cuatro caracteres pintados en color rojo, pudién- Situación: Dirigirse desde Llíria en dirección a Casinos; poco
dose leer , es decir, BIURBE. Varios: fragmentos de te- antes del km 35 coger un camino asfaltado a la derecha, como si
gulae, de revestimiento de muros pintados en rojo o blanco, ladri- fuéramos a La Monravana. Pasar dicho yacimiento, y al siguiente
llos romboidales, fragmentos de dolia, de ánfora y de otros vasos cruce asfaltado, girar hacia la derecha antes de cruzar el Barranc
de cerámica común romanos. del Retor. El asentamiento se encuentra cerca de este barranco, a la
Como hemos dicho anteriormente, en el altozano, y dominando orilla derecha. Está en una llanura aluvial de la rambla Primera. Ex-
la villa, aparece un torreón de planta cuadrada y de cronología me- plotación agropecuaria: viñas, almendros y algarrobos. Se encuen-
dieval. Muchos de los bloques de piedra de esta torre, proceden de tra a una altura sobre el nivel del mar de unos 220 m (Mapa nº 3).
los muros de esta villa ibero-romana; también entre el material de Coordenadas: 39º 41’ 03’’ Lat N y 0º 39’ 15’’ Long W.
relleno se observan fragmentos de tegulae y dolia. Creemos que se Material: Terra sigillata sudgálica, hispánica, africana A, afri-
trataría de una torre de vigilancia, y que pudiera estar en relación cana de cocina, dolia con borde ahumado. Restos de materiales de
con la torre que existía en el término de El Villar, en la partida lla- construcción, estucos rojos, sillares, ladrillos romboidales, tegulae.
mada la Torre (Martínez Perona, 1978, p. 170, 173, 174, 176). Ce- Cronología: Siglos I-IV dC.
rámica ibérica lisa, ánfora y terra sigillata (con sello) y un Kalat- Bibliografía complementaria: I.J.A.C.V., nº 2.021. En 1987 rea-
hos con una inscripción ibérica. (Ficha de yacimientos del S.I.P.). lizaron una prospección J. Bernabeu, H. Bonet, C. Mata y P. Guérin.
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de Conclusiones: El yacimiento ocupa dos grandes bancales, con
esta villa con los números 73.311, 73.312, los comprendidos entre un total de 1.000 m2, con unos 50 m de largo por 20 de ancho. No
el 73.635 al 73.637, y del 73.847 al 73.850, correspondiendo a ce- se ven estructuras in situ aunque varios elementos sueltos indican
rámica común romana con formas, pintada, terra sigillata hispáni- la presencia de un asentamiento del tipo de villa rústica. Los mate-
ca y fragmentos de ánfora. riales como dolia, ladrillos, ímbrices reutilizados en los muros de
Cronología: Siglos I-II dC. Posibles antecedentes ibéricos. los bancales, trozos de opus signinum, pequeños ladrillos romboi-
Bibliografía complementaria: MARTÍNEZ PERONA, 1975, p. dales, estucos pintados, son elementos de estructuras de hábitat
185; I.J.A.C.V., nº 2.744. (I.J.A.C.V., nº 2.021).
Conclusiones: Los materiales aparecen en terrenos de cultivo
de secano y regadío, con abundancia de cerámica común ibérica
con decoración geométrica sobre todo. Quedan restos de antiguos 68. Basseta del Vaquero (Llíria)
muros en los bancales actuales. Esta abundancia de materiales de-
muestra la existencia de un establecimiento rústico en una zona fa- Situación: A unos 6 km al N de la población de Llíria, y al S del
vorable al cultivo. Aljub del Gordet, junto a la carretera local de Cabezo Roig; muy
cerca de la vieja vereda de ganados a Alcublas y del camino de los
Frailes, en un campo de algarrobos. Tiene una altitud sobre el nivel
66. Mas de la Vila (Llíria) del mar de unos 230 m (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 41’ Lat N y
0º 36’30’’ Long W.
Situación: En la margen derecha de la rambla Castellarda, junto Material: Terra sigillata hispánica, africana A, pondus. No se
a una antigua casa de postas, en el Camí Vell de Chelva. Se llega observan construcciones, pero sí que debieron de haber (Pingarrón,
por la CV-380, carretera de Pedralba a Casinos; en el km 2’600 1981b, p. 174). Un fragmento de terra sigillata hispánica con deco-
aparece un camino a la derecha, encontrándose el yacimiento a ración muy deteriorada, forma Draggendorff 37; fragmento de pie
unos 700 m. Está situado a una altura de unos 220 m.s.n.m. (Mapas de pátera de terra sigillata hispánica de forma Draggendorff 15-17;
nº 3 y 4). Coordenadas: 39º 40’ 08’’ Lat N y 0º 42’ 42’’ Long W. fragmento de terra sigillata hispánica de forma Draggendorff 37,
Material: Ímbrices, ladrillo, ladrillo romboidal, ánfora, cerámi- que por la calidad de la pasta y el barniz, puede ser de tipo de Bron-
ca común romana, terra sigillata hispánica y dolia. chales; fragmento de borde de terra sigillata hispánica de forma
Cronología: Siglos I-II dC. Draggendorff 40 (?); cuatro fragmentos de terra sigillata hispánica
Bibliografía complementaria. Inédita. sin forma; un fragmento de borde de sigillata africana A, forma
Conclusiones: Visita realizada el 30-III-02 por D. Federico Or- Lamboglia 10a; dos pondera (Martín y Gil-Mascarell, 1969, p. 45).
tiz, vecino de Llíria, F. Martínez Cabrera, arqueólogo y por el que Tegulae y restos de cimentación. (Ficha de yacimientos del S.I.P.).
suscribe. El material aparece disperso en diversos campos y es muy En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de
posible que se extendiera hasta la antigua casa de posta. Adriá esta villa con los números 251 y 254, correspondiendo a terra sigi-
(1988, p. 27,31), escribe que: “Els romans...crearen un model d’ex- llata africana A y D, cerámica común romana, un pondus y un nó-
plotació que aïllada que és en fins a cert punt el pare de les nostres dulo de sílex.
masies”. Como nota curiosa, diremos que esta masía fue confiscada Cronología: Siglos II-III dC.
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Bibliografía complementaria: PLA, 1975, p. 158; MARTÍ FE- flecha; fragmento de borde de terra sigillata de forma Draggendorff
RRANDO, 1986, p. 79, 80. Prospección de José María Montañana. 37; fragmento de terra sigillata decorada con metopas separadas por
Conclusiones: No se conoce ningún tipo de construcción. puntas de flecha; fragmento de terra sigillata hispánica decorada con
círculos concéntricos; fragmento de terra sigillata hispánica de la for-
ma Draggendorff 15-17; dieciocho fragmentos de terra sigillata his-
69. Foia de la Monja (Llíria) pánica informe, y tres fragmentos de cerámica común romana con cír-
culos estampados (Martín y Gil-Mascarell, 1969, p. 49). Cerámica si-
Situación: Dirigirse por la carretera de Marines Nuevo a Casi- gillata sudgálica, hispánica, africana A. Restos de muro con cimien-
nos, hasta la urbanización El Romeral; a unos 600 m girar a la iz- tos de piedra y encofrado de mortero (I.J.A.C.V., nº 3.172).
quierda. El yacimiento se encuentra a 200 m al W de esta carretera, En los almacenes del S.I.P., se encuentra depositado material de
en campos con algarrobos. Su altitud es de unos 220 m.s.n.m. (Ma- esta villa con los números comprendidos entre el 7.397 y el 7.399, del
pa nº 3). Coordenadas: 39º 40’ 15’’ Lat N y 0º 34’ 30’’ Long W. 12.545 al 12.547, y los números 37.029, 47.862, 55.880, 66.057 y el
Material: Terra Sigillata sudgálica, hispánica, africana A, án- 66.058; corresponden a cerámica común romana con formas y sin for-
fora Draggendorff 20. Tegulae, ímbrices dolia, trozos de opus sig- mas, fragmentos de ánfora, terra sigillata hispánica, dos ladrillos
ninum, ladrillos romboidales. romboidales, restos de fauna y fragmentos de pondus, sílex y cerámi-
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material ca ibérica con forma y decorada.
de esta villa con el número 7.410, correspondiendo a cerámica Cronología: Siglos I-III dC. Posibles antecedentes ibéricos.
común romana. Bibliografía complementaria: GÓMEZ SERRANO, Las Provin-
Cronología: Siglos I-III dC. cias, 1928; 1929, p. 201; PLA, 1976, p. 69, 70; PINGARRÓN,
Bibliografía complementaria: Prospecciones realizadas por J. 1981b, p. 196, 197; MARTÍ FERRANDO, 1986, p. 80; Ficha de ya-
Bernabeu, H. Bonet, C. Mata y P. Guérin. I.J.A.C.V., nº 2.019. cimientos del S.I.P.
Conclusiones: Se puede considerar bastante pequeño, ya que Conclusiones: Posible horno de cerámica visitado por Fletcher y
mide 0’5 Ha. Se trata posiblemente de una villa ocupada durante el Alcácer cuando excavaron La Cargadora (Olocau). Pudiera tratarse
Alto Imperio. Los fragmentos de opus signimun no permiten man- de una villa dedicada a la actividad de alfarería. Según Gómez Serra-
tener la hipótesis de una necrópolis, como se ha insinuado. no (Las Provincias), esta villa estaría regada por un acueducto que
procedería del Collado de Olocau.
Actualmente se conservan vestigios de muro y sillares cerca de
70. Mas de Maimona (Marines Nuevo) una gran balsa y restos de una gran parrilla de horno que está sin ex-
cavar. Alrededor de estas estructuras afloran numerosas cerámicas
Situación: Se accede por la carretera de Llíria a Olocau, frente a sigillatas y cerámica común romana que datan al conjunto entre los
Marines Nuevo, junto a la báscula. Está en un campo transformado siglos I-II dC (I.J.A.C.V., nº 3.172).
en naranjos. Se encuentra a unos 220 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coor-
denadas: 39º 40’ 28’’ Lat N y 0º 33’ 32’’ Long W.
Material: Ánfora itálica, fragmentos de terra sigillata africanas 72. El Tollo (Olocau)
e hispánicas, cerámica común romana, ladrillos romboidales, dolia,
tegulae, y láteres. (Ficha de yacimientos del S.I.P.). Situación: Coger un camino a la izquierda de la carretera de Bé-
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material tera a Olocau, entre el cruce de Llíria y el km 9. El terreno es propie-
procedente de esta villa con el número 48.127, correspondiendo a dad de Valeriano (alias El Pija) de Olocau. Son campos de secano, oli-
fragmentos de tegulae y ladrillos romboidales. vos. La partida está cambiando de los cultivos tradicionales por árbo-
Cronología: Siglos I-III dC. les frutales. Está situado a unos 210 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordena-
Bibliografía complementaria: GÓMEZ SERRANO, 1933, p. das: 39º 41’ 18’’ Lat N y 0º 32’ 35’’ Long W.
32; MARTÍ FERRANDO, 1986, p. 83; Prospecciones de J. Berna- Material: Tegulae, dolia, sigillatas.
beu, H. Bonet, C. Mata y P. Guérin. Cronología: Siglos I-III dC.
Conclusiones: Esta villa se abastecería de agua procedente del Bibliografía complementaria: I.J.A.C.V., nº 3.655 y Ficha de ya-
Collado de Olocau (Gómez Serrano, Las Provincias, 1928). cimientos del S.I.P.
Conclusiones: Yacimiento situado en la partida de El Tollo en el
Pla de Marco, entre la carretera de Bétera a Olocau y el Barranco de
71. El Pitxerí (Olocau) Zàfia. Estación indeterminada, con material escaso y disperso, que se
identificó como villa romana por Gómez Serrano y Zalbidea, aunque
Situación: Salir de la población de Llíria por la carretera que se ellos ya señalaron la escasez de materiales. En conversación mante-
dirige hacia Olocau. Una vez pasada la población de Marines y, a unos nida con Zalbidea, es factible que hubiera una canalización desde el
200 m del mojón del km 7, se encuentra el yacimiento a ambos lados Pitxeri a esta villa.
de la carretera, destacando un montículo en la orilla derecha de la ca-
rretera. Es zona de secano, con olivar y vegetación de monte bajo, te-
niendo una altura de 210 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 40’ 73. La Cella (Olocau)
40’’ Lat N y 0º 33’ Long W.
Material: Fragmento de terra sigillata sudgálica, seguramente Situación: Entre el km 7 y 8 de la carretera de Llíria a Olocau na-
una copa forma Ritterling 8; fragmento de terra sigillata hispánica de ce un camino que conduce al barranco de Olocau, pasando entre la
forma Draggendorff 37 con decoración de cenefa vegetal y puntas de Loma de Sanchis y La Cella, a la izquierda del camino de Campillo o
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Portixol. El yacimiento linda al N con dicho camino, al S con el pilón des finas sin barnizar; dos fragmentos de cerámica común romana
del Hm 5; al W con la carretera Bétera-Olocau y al E con un aljibe. con fondo estriado y barniz rojo; un fragmento de cerámica común
Está en campos de secano: olivos, algarrobos y viñas. La altura es de romana con borde de almendra; fragmento de cerámica gris; frag-
unos 290 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 41’ 20’’ Lat N y 0º mento de borde de un gran dolium; un asa de gran olla de cerámica
32’ 19’’ Long W. común; un ladrillo romboidal; cuatro fragmentos de estuco rojo de
Material: “Tan sólo quedan algunas tegulae y restos muy pobres, revestimiento de paredes; un pondus (Martín y Gil-Mascarell,
si bien suficientes para afirmar con certeza de la existencia de una vi- 1969, p. 45, 46). Ladrillos de pavimento y fragmentos de estuco
lla rústica” (Zalbidea y Sánchez Aucejo, 1971b). Cerámica común ro- (Ledo, 1995, p. 214). Terra sigillata hispánica con figuras de pája-
mana, terra sigillata, tegulae, dolia y ladrillos romboidales ros dentro de una serie de líneas onduladas (Soriano, 1984, p. 71).
(I.J.A.C.V., nº 989). En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de esta villa con los números 256 y 261, conteniendo terra sigi-
de esta villa con el número 47.449, correspondiendo a cerámica llata hispánica.
común romana. Cronología: Inicios del siglo I hasta el II dC.
Cronología: Siglos I-II dC. Bibliografía complementaria: PLA, 1975, p. 158; I.J.A.C.C.,
Conclusiones: Villa situada en una suave pendiente cultivada, jun- nº 149; MARTÍ FERRANDO, 1986, p. 82; PINGARRÓN,
to al camino de Olocau de extensión indeterminada, ya que las cerámi- 1981b, p. 173.
cas aparecen dispersas por varios campos. No se aprecian estructuras. Conclusiones: Para Pingarrón, se trataría de una mansión
rústica de cierta importancia, hoy desaparecida debido a las
transformaciones agrícolas. La presencia de habitaciones estuca-
74. L’Hospitalet (Marines Nuevo) das y pavimentos confirma que debió de tratarse de una villa con
algún confort.
Situación: Dirigirse por el camino de Marines Nuevo al Mas del
Espinar; a unos dos kilómetros y medio, antes de cruzar la rambla
Primera, girar a la derecha a lo largo del camino que delimita el tér- 76. Loma del Palmeral (Llíria)
mino municipal; seguir unos 700 m hasta llegar a otro camino a la
derecha. El yacimiento se encuentra a unos 200 m a ambas partes de Situación: En la ladera S de dicha loma. Se accede desde Llíria
dicho camino. Campos plantados de algarrobos y olivos (I.J.A.C.V. por la CV-3.380, y entre el kilómetro 4 y 5 se coge a la izquierda el
nº 2.148). Se encuentra a una altura de unos 245 m.s.n.m. (Mapa nº Camí dels Frares. A continuación, y a un kilómetro se toma una ve-
3). Coordenadas: 39º 41’ 08’’ Lat N y 0º 34’ 45’’ Long W. reda a la derecha. Está junto a unos chalets. Se encuentra a una al-
Material: Terra sigillata hispánica, sudgálica, africana de tura de unos 250 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 41’ 29’’
cocina; dolia, tegulae, ímbrices, ladrillos romboidales de pavi- Lat N y 0º 36’ 57’’ Long W.
mento (Ficha de yacimientos del S.I.P.). Material: Dolia, tegulae, sigillata africana A, ladrillos romboi-
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material dales, cerámica común romana, ánfora, sillares.
de esta villa con los números comprendidos entre el 7.394 y el Cronología: Siglos II-III dC.
7.396, conteniendo formas de cerámica común romana, fragmen- Bibliografía complementaria: Inédita
tos de terra sigillata hispánica y ánfora. Conclusiones: Visita realizada el 5-IV-02 por Federico Ortiz,
Cronología: Siglos I-III dC. vecino de Llíria, F. Martínez Cabrera, arqueólogo y el que suscribe.
Bibliografía complementaria: Prospecciones realizadas por J. El material, aparece disperso en varios campos contiguos, desta-
Bernabeu, H. Bonet, C. Mata y P. Guérin. cándose la cantidad y grosor de las dolia, así como un bloque de
Conclusiones: Villa de dimensiones reducidas. La dispersión piedra con ranura (Lám. XXXVII). Existe peligro de destrucción.
de los restos abarca 2 Ha. La aparición de ánfora y dolia podría
indicar que se trataba de una explotación agrícola.
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Situación: A la salida de Llíria dirigirse por la carretera de Ca- Situación: Junto a El Castellet de Marines, cerca de la rambla
beço Roig. A unos 8 km girar a la derecha por un camino de tierra. de la Escorihuela, al W de la Masía de la Garrofa y junto al término
El yacimiento se encuentra al N del Mas de Gerardo. Terreno culti- municipal de Marines. Cultivos de secano. Está a una altura de
vado de olivos, en terrenos de limos y gravas. Su altura es de unos unos 400 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 44’ 10’’ Lat N y
280 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 42’ 20’’ Lat N y 0º 36’ 0º 35’ Long W.
18’’ Long W. Material: Restos de cimentaciones de edificios. Abundantes
Material: Terra sigillata africana A y D; fragmentos. de terra fragmentos de tegulae, cerámica común romana y terra sigillata
sigillata hispánica (Ficha de yacimientos del S.I.P.). hispánica (Pingarrón, 1981b, p. 183).
Cronología: Siglos II-IV dC. En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material
Bibliografía complementaria: I.J.A.C.V., nº 2.099. procedente de esta villa con los números del 47.625 al 47.627, co-
Conclusiones: Villa completamente arrasada. Los materia- rrespondiendo a cerámica común romana y terra sigillata hispánica.
les, escasos, no presentan un área de concentración clara, lo que Cronología: Siglos I II dC.
imposibilita el saber su superficie aproximada. La mayoría del Bibliografía complementaria: MARTÍN y GIL-MASCARELL,
escaso material se encontró en un bancal de olivos situado al S 1969, p. 48; MARTÍ FERRANDO, 1986, p. 81.
de una caseta en ruinas. En 1985 se realizaron prospecciones a Conclusiones: Para Pingarrón se trataría de un establecimien-
cargo del equipo formado por J. Bernabeu, H. Bonet, C. Mata y to rústico.
P. Guérin.
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mica de paredes finas, ánfora, dolia, cerámica común, con forma y L(uci) f(ilia)
sin forma, tegulae, ladrillos rectangulares y romboidales, cinco [Pro]ba h (ic) s(ita) e(st) (?)
monedas de: Augusto, Vespasiano, Adriano, Annia Faustina II y
Cómodo, y un fragmento de fíbula. Hay otros objetos metálicos de 3. Inscripción sepulcral. Fragmento superior central de un blo-
atribución dudosa: una chapita de bronce, un pasador de fíbula, dos que de piedra calcárea azul. Para Lumiares “mármol negro”. Éste la
anillos de bronce, una campanilla prismática del mismo metal y un vio en el Villar del Arzobispo, en la calle Nueva del Horno, a la iz-
disco de cobre (Fernández Aragón, 1992, p. 34-39). quierda de la puerta de la casa de Pablo Alonso. Se encuentra en
Cronología: Siglos I aC-III dC. Posibles antecedentes ibéricos. paradero desconocido. Cronología del siglo II dC.
Conclusiones: Abundan las monedas y los objetos metálicos,
pero no debemos olvidar que el material estudiado procede de la [Li]cinia [- f(ilia)]
incautación efectuada a unos furtivos. [Marce]llin[a] (?)
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an(norum) LV et - ioini-
Baebia [- - - ] - vtyci-
[- - - ]ia [an(norum)- - - ?] --y---
8. Inscripción sepulcral en un bloque calcáreo gris. Según Lu- 14. Inscripción sepulcral. Fragmento inferior central de una
miares es de “jaspe ceniciento azul”. Debió de desaparecer en piedra calcárea azul. Apareció engastada en el palacio arzobispal de
1901, al ser destruido parte del palacio arzobispal para construir el El Villar del Arzobispo, encontrándose depositada en dicho palacio.
hospital. La cronología del siglo II dC. Se puede datar a caballo entre el siglo I y principios del II dC.
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23. Fragmento interior de una inscripción sepulcral de caracte- [- - - ] M(arci) f(ilio) Gal(eria tribu)
rísticas externas desconocidas. Apareció en el palacio arzobispal de [- - - ] Edetano
Villar del Arzobispo. Hoy se encuentra en paradero desconocido. [omnib(us) honor(ibus) ci]vitatis su[ae]
Su cronología la podemos situar a finales del siglo I dC. [functo ex decre]to [- - - ]
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En 1997 se realizaron una serie de sondeos, encontrándose el Villar del Arzobispo. A unos 100 m, en los bancales a un lado y
siguiente material: otro de esta carretera aparecen los materiales. Campos de cultivo
Sondeo 1.- Restos de terra sigillata, ánforas, cerámica común de secano, vid y olivos. Está en la margen izquierda del barranco
y de cocina, fragmentos de metal, cenizas y piedras; aparecieron que desemboca en el Barranco del Tarragón. Terreno llano y aban-
también huesos y carbones. calado.” (I.J.A.C.V., nº 2.153). Se encuentra a una altura con res-
Sondeo 2.- Restos de terra sigillata, ánforas, escoria de cerámi- pecto al mar de unos 380 m (Mapas nº 3 y 4). Coordenadas: 39º
ca, tegulae, cerámica común y de cocina, huesos, carbones, frag- 42’ 08” Lat N y 0º 51’ 10” Long W.
mentos de metal, cenizas y piedras. Material: Seis pilares de piedra de arenisca empotrados en la
Sondeo 3.- Restos de cerámica romana junto a fragmentos de pared del campo; cerámica romana, contera de ánfora; varios
épocas anteriores. láteres (Llatas, 1957, p. 174). Un fragmento de terra sigillata his-
Sondeo 4.- Terra sigillata, ánforas, escoria de cerámica, tegu- pánica Draggendorff 33; un fragmento de terra sigillata hispáni-
lae, cerámica común y de cocina, un mortero de caliza, huesos, car- ca decorada con motivos circulares y una franja horizontal de
bones, fragmentos de metal, cenizas y piedras. puntas de flecha; un pequeño fragmento de terra sigillata africa-
Sondeo 5.- Fragmentos de cerámica romana e ibérica y abun- na A con decoración a ruedecilla; tres fragmentos de borde de
dantes tegulae, prácticamente enteras; dos monedas. cerámica común de cocina; un fragmento de cerámica de paredes
Sondeo 6.- Con una profundidad de 50 cm con respecto al nivel finas; un fragmento de piso de argamasa muy dura (Pingarrón,
de la superficie, correspondiendo a un posible nivel de hábitat. El 1981b, p. 213, 214). Cerámica ibérica (Cebrián, 1996, p. 83, 84).
material aparecido es: terra sigillata, tegulae, cerámica común y de Terra sigillata, cerámica común romana y abundantes fragmentos
cocina, fragmentos de un molino, huesos, carbones, fragmentos de de tegula (I.J.A.C.V., nº 2.153).
metal, cenizas, fragmentos de pintura mural, opus caementicium y Cronología: SiglosI-III dC. Posibles antecedentes ibéricos.
piedras (Martínez Perona et al., 1999, p. 578, 579). Bibliografía complementaria: LLATAS, 1948, p. 147-153;
Se aprecia la existencia de un fragmento de canal de unos 20 1975, p. 15.
m, de longitud por 5 m de anchura, en la margen izquierda de la Conclusiones: El material aparece disperso en los bancales
antigua rambla; tal vez se aprovecharía de las aguas de ésta o del que existen a ambos lados de la carretera que va a Villar del Arzo-
acueducto de la Peña Cortada (Llatas 1957, p. 182, 183). Ceán bispo. Son fragmentos pequeños debido a las labores agrícolas. No
Bermúdez (1832, p. 127), refiriéndose a este yacimiento, y des- hay ninguna horma de bancal que podamos considerar una estruc-
pués de citar algunas inscripciones, escribe: “... donde se encuen- tura antigua.
tran trozos de columnas, pilastras y basas de estatuas, cimientos y
murallones de una gran población romana, porciones de barros sa-
guntinos, tejas y ladrillos gruesos, cuellos y asas de ánforas, y mo- 85. Cañada del Baile (Casinos)
nedas imperiales”.
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de Situación: Junto a la carretera de Casinos a Villar del Arzobis-
esta villa con los números 47.460 y los comprendidos entre el po, a la altura del km 6. Está a una altura de unos 480 m.s.n.m.
78.750 y el 79.146, conteniendo el siguiente material: fragmentos Cultivos de secano (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 42’ 55’’ Lat N y
de tegulae, de mortero, una fusayola, fragmentos informes de hie- 0º 46’ 20’’ Long W.
rro, fragmentos de un cuchillo, clavos, un anillo de bronce, dos mo- Material: Ladrillos de pavimento y terra sigillata (Pingarrón
nedas, enlucido, piedra de arenisca, carbón, vidrio, una especie de 1981b, p. 192). Restos de un molino circular de unos 45 cm, cerá-
mortero de piedra, escoria de vidrio, cerámica campaniense, ade- mica ibérica sin decoración, ánforas, sigillatas y cerámica común
más de terra sigillata hispánica, fauna, fragmentos de cerámica co- romana. Tegulae y ladrillos romboidales de pavimento (I.J.A.C.V.,
mún romana con formas y fragmentos de ánfora. nº 656).
Cronología: Siglos II aC.-VI dC. Posibles antecedentes ibéricos. En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material
Bibliografía complementaria: ÇUEQUA, 1932, p. 222; LLA- de esta villa con los números: 55.492, 71.059, 71.060, 73.883 y
TAS, 1948, p. 152, 153; 1975, p. 15; PLA, 1977, p. 233; I.J.A.C.V., 73.892, conteniendo opus spicatum, ladrillos romboidales, frag-
nº 2.509. mentos de tegulae, cerámica común romana, con y sin forma y
Conclusiones: Para Pingarrón (1981b, p. 232) se trata de un fragmentos de ánforas.
vicus, habitado ininterrumpidamente desde la época ibérica hasta Cronología: Siglos I-II dC. Posibles antecedentes ibéricos.
tiempos medievales. No obstante, para los otros autores, se trata Bibliografía complementaria: LLATAS, 1948, p. 150; 1957, p.
claramente de una villa romana. Martínez Perona et al. (1999, p. 171; 1975, p. 15; PINGARRÓN 1981b, p. 192. En 1985 se reali-
578, 579), afirman que el yacimiento se encuentra muy arrasado zaron prospecciones arqueológicas, a cargo de J. Bernabeu, H.
por las labores agrícolas. La aparición de numerosa fauna, parece Bonet, C. Mata y P. Guérin.
indicar que tendría un uso agropecuario. Se menciona una torre Conclusiones: “El asentamiento es bastante grande según
musulmana relacionada posiblemente con la de Los Villaricos, muestra la dispersión de materiales, los cuales están a lo largo de
de Bugarra. unos 500 m x 100 ó 200 m de anchura. La presencia de ladrillos
romboidales indica que se trata de estructuras de hábitat de las
cuales no se observa ninguna in situ. La presencia de estos ladri-
84. Hoya de Gurrea (Losa del Obispo) llos en la superficie indica también que esta posible villa rústica
esté destruida hasta el nivel del pavimento de época romana”
Situación: “Entre el km 51 y el 51’500 de la carretera que va (I.J.A.C.V., nº 656). Yacimiento similar al de Borreguillo (Pinga-
de Casinos a Losa del Obispo hay un desvío a la derecha que va a rrón, 1981b, p. 192).
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Situación: Se localiza en la partida denominada Olivera de Situación: En la partida del mismo nombre, a la orilla del cami-
Lora, por lo que deducimos que el nombre del yacimiento ha no de La Blancura. Cultivos de algarrobos y olivos. A una altura de
sufrido una transcripción errónea. Situado en un pequeño altoza- unos 450 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordenadas: 9º 43’ 25’’ Lat N y 0º
no entre los km 7 y 8, a la izquierda de la carretera que proce- 49’ 10’’ Long W.
dente de Casinos se dirige a Villar del Arzobispo, y en terrenos Material: Fragmentos de ánfora ibérica, cerámica común roma-
propiedad de D. Marcial Antón. A una altura de unos 500 na, pondus con signos ibéricos, y tegulae.
m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 43’ 25’’ Lat N y 0º 47’ Cronología: Siglos II aC-II dC.
40’’ Long W. Bibliografía complementaria: LLATAS, 1957, p. 153-186;
Material: Los restos aparecieron al desfondar el campo para I.J.A.C.V., nº 5.858.
pasar a una nueva plantación de almendros. En unas catas reali- Conclusiones: Se trata de una parcela rectangular, inscrita en el
zadas en la zona hicieron pensar al cronista de la villa Francisco catastro con el número 707 del polígono 4. No se observa en super-
Sayas, que se trataba de un asentamiento romano de cierta ficie restos de estructuras de ningún tipo. En las parcelas colindan-
importancia. Piedras de gran tamaño impropias del terreno calizo tes también aparecen fragmentos en gran cantidad de cerámica ro-
de la zona; grandes bloques de piedra, entre ellas tres o cuatro mana. La ficha de la Consellería de Cultura la clasifica como villa.
que presentan una canaleta labrada, tal vez para canalizaciones
rústicas de agua; cimientos de siete casas; fragmentos de mosai-
co (Castellano, 1984). 89. Pila (Villar del Arzobispo)
En visita realizada el 24-IV-02, se encontró abundante cerámica
común romana, ladrillos rectangulares y romboidales, fragmentos Situación: Dirigirse por el camino rural que por detrás del con-
de dolia, ánfora, cerámica africana de cocina y de paredes finas. No vento va desde la carretera Villar del Arzobispo-Losa a la comarcal
se aprecian estructuras. 224. Después de pasar la granja escuela, tomar el primer camino a
Cronología: Siglos II-III dC. la derecha hasta llegar a la piedra denominada de las Monjas; en el
Bibliografía complementaria: Inédita. La única referencia apa- margen izquierdo del barranco de San Vicente. Parcelas 288, 289 y
recida es la de Castellano, en el periódico Las Provincias el 21- 561 del polígono 70. Campos de cultivo de secano y regadío. Está a
VIII-1984. una altura de unos 460 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 43’
Conclusiones: El lugar es ideal, sobre un pequeño altozano y al 30’’ Lat N y 0º 49’ 20’’ Long W.
lado mismo de la carretera, que ya es posible que existiera ésta u Material: En la horma de la parcela 561 se encontraron abun-
otra próxima en época romana. dantes fragmentos de tegulae y dolia. En la parcela 326 aparecieron
en 1906 varias sepulturas, viéndose aún ladrillos rectangulares,
fragmentos de cerámica y piedras trabajadas; terra sigillata. El
87. El Borreguillo (Casinos) nombre de Pila hace suponer que hubo un lagar (Llatas, 1957, p.
169, 170). La piedra de las Monjas, que se encuentra allí mismo, es
Situación: A 4 km de Villar del Arzobispo, junto a la carretera un gran bloque troncocónico, con dos grandes escotaduras que
que se dirige a Casinos, entre el km 7 y una casita que sirve de abarcan parte de la base menor y de la superficie lateral. Mide 1’20
albergue a los dueños de aquellas propiedades. Se encuentra a una m de altura y los diámetros de las bases son de 0’80 y 0’76 cm res-
altura de unos 400 m.s.n.m., en unos campos de viñedos. Está pectivamente. Debió de formar parte de alguna prensa (Pingarrón,
situada cerca de la rambla del Villar (Mapa nº 3). Coordenadas: 1981b, p. 222).
39º 43’ 35’’ Lat N y 0º 47’ 40’’ Long W. En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de
Materiales: Cerámica ibérica, terra sigillata, ladrillos rómbi- esta villa con los números comprendidos entre el 12.532 y el 12.535,
cos y rectangulares. Un dolium lañado de 1’15 m de altura, siendo y del 73.484 al 73.486, correspondiendo a cerámica común romana
rota por los descubridores (en 1942) para aprovechar los 14 kg de con formas y sin formas, cerámica pintada y fragmentos de ánfora.
plomo de dicho lañado (Llatas, 1957, p. 171). Cerámica ibérica Cronología: Siglos I-II dC.
(escasa), sigillata sudgálica, africana A y C, ánfora Dressel 2-4. Bibliografía complementaria: LLATAS, 1948, p. 152; 1975, p.
Numerosas tegulae y ladrillos romboidales de pavimento 15; VILLANUEVA, 1994, p. 119.
(I.J.A.C.V., nº 419). Conclusiones: El material aparece en las parcelas 288, 289 y
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material 561, todas en el polígono 70. En la parcela 326 se encontraron en
de esta villa con el número 74.016, conteniendo fragmentos de 1906 varias sepulturas, pero en la actualidad no hay indicios de ta-
cerámica común romana con formas. les estructuras funerarias ni materiales que pudieran estar relacio-
Cronología: Siglos I-III dC. Posibles antecedentes ibéricos. nados con ellas. La superficie que ocupan las tres primeras parcelas
Bibliografía complementaria: LLATAS, 1948, p. 150, 151; es de una hectárea aproximadamente (I.J.A.C.V., nº 2.449).
PINGARRÓN, 1981b, p. 191
Conclusiones: Este asentamiento era probablemente una villa
rústica ubicada sobre la falda de una colina. Los restos aparecen 90. Collado (Villar del Arzobispo)
en gran cantidad sobre media hectárea aproximadamente. El
hallazgo de ladrillos romboidales nos indica que las labores del Situación: Cerca del km 10 de la carretera de Casinos a
bancal han debido profundizar más allá del nivel de tierra de Villar del Arzobispo, aparece un camino que va a la fuente de
época romana. Bon, en donde a la izquierda de este camino hay unos chalets. El
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material aparece en dichos chalets y en las parcelas a la derecha 92. Corral de Mosén (Villar del Arzobispo)
del camino. Cultivos de secano y regadío reciente. Se encuentra
a una altura de unos 480 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordenadas: Situación: Dirigirse por el antiguo camino de Villar del Arzo-
39º 43’ 45’’ Lat N y 0º 48’ 30’’ Long W. bispo a Alcublas; una vez cruzada Las Cañadas, tomar el primer ca-
Material: Bloques de piedra labrada, muelas de molino gira- mino asfaltado de la izquierda, que conduce a dicho corral; situado
torio de basalto; una piedra de 1’20 cm de diámetro con orificio a unos 2 km del Villar. Por el S y W pasa el barranco de las Mez-
cuadrado en el centro de 10 cm de lado, y en el borde dos esco- quitillas. El terreno está actualmente cultivado de olivos y almen-
taduras de 25 x 18 cm, por lo que parece pudiera corresponder a dros. Se encuentra a unos 540 m.s.n.m. Está en el polígono 11 (Ma-
una prensa de vino o aceite. Ladrillos romboidales y rectangula- pa nº 3). Coordenadas: 39º 44’ 55’’ Lat N y 0º 48’ 55’’ Long W.
res de pavimento. Ánforas y algunas monedas; dolia, terra sigi- Material: Cerámica ibérica sin decorar, ánforas y sigillatas (Ficha
llata hispánica y cerámica común (Pingarrón, 1981b, p. 220). de yacimientos del S.I.P.) Cerámica lisa y decorada ibérica, terra si-
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material gillata y cerámica común romana, dos pondera (I.J.A.C.V., nº 1.124).
de esta villa con el número 38.393 y que corresponde a formas En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de
de cerámica común romana. este yacimiento con el nº 38.392, correspondiendo a cerámica ibéri-
Cronología: Siglos I-II dC. ca con forma.
Bibliografía complementaria: LLATAS, 1948, p. 152; 1957, p. En visita realizada por el que suscribe el 24-III-02, se encontró
169; 1975, p. 15; VILLANUEVA, 1994, p. 119; I.J.A.C.V., nº 1.677. el siguiente material: Dolia, ladrillos, ímbrices, ánfora y cerámica
Conclusiones: Materiales dispersos superficiales sin restos común romana.
visibles de estructuras de hábitat o de un establecimiento rústico. Cronología: Siglos II aC-III dC. Posibles antecedentes ibéricos.
Para Pingarrón se trata de un establecimiento rústico. Bibliografía complementaria: FLETCHER, 1933, p. 11; LLA-
TAS, 1948, p. 151; 1957, p. 169; 1975, p. 15; PINGARRÓN,
1981b, p. 221. En 1985 se realizaron prospecciones a cargo de J.
91. Cañadas (Villar del Arzobispo) Bernabeu, H. Bonet, C. Mata y P. Guérin.
Conclusiones: Yacimiento asentado en la cima de una colina, pró-
Situación: Dirigirse por el camino que conduce a Alcublas ximo a un corral y unos chalets. Los restos cerámicos afloran sobre va-
desde Villar del Arzobispo; a unos 2 km desviarse por un camino rios bancales contiguos a dicho corral de ganado, hacia la ladera E de
a la izquierda. El yacimiento se encuentra en los campos siguien- la colina. No se aprecian estructuras, y la superficie sería de unos 400
tes tras pasar una granja de cerdos; estos campos están cultivados m2. El yacimiento ibérico tendría una continuidad en época romana.
de olivos y vid, estando algunos yermos. Está a una altura de unos
500 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 44’ 25’’ Lat N y 0º
48’ 15’’ Long W. 93. La Cañada Palomara (Villar del Arzobispo)
Material: Este aparece en una extensión de 9 Ha. Muros de
argamasa y pequeñas piedras, tegulae, dolia, láteres, cerámica Situación: Dirigirse por un camino rural que sale de Villar del
ibérica y común romana, terra sigillata sudgálica, vasos de pare- Arzobispo a la izquierda del cementerio, y que lleva a la partida del
des finas (cáscara de huevo), mortero de pasta gris, siete ponde- mismo nombre. Comprende las parcelas 145 y 146 y contiguas del
ra, fragmentos de hierro, dos muelas de molino giratorio, dos polígono 6. Zona llana abancalada con campos de vid y olivos. Es-
bloques de piedra labrada correspondiente a una cornisa y dos tá a una altura sobre el nivel del mar de unos 520 m (Mapa nº 3).
fragmentos de lápidas, una de ellas con signo ibérico; la otra ins- Coordenadas: 39º 45’ 10’’ Lat N y 0º 49’ 30’’ Long W.
cripción es latina. Apareció en 1948, junto con otros restos ibéri- Material: Abundante cerámica fina y común romana; ladrillos
cos y romanos. Se conserva en el palacio de Villar del Arzobis- rómbicos y rectangulares de pavimento; fragmentos de tegulae; una
po. Cronológicamente la podemos situar entre finales del siglo I piedra labrada de 1’02 m de largo por 72 cm de ancho por 51 de al-
y principios del II dC. tura, con un canal en sentido longitudinal y de sección rectangular
de 24 cm de ancho por 30 de profundidad; fragmentos de dolia y de
------ cerámica común romana (Pingarrón, 1981b, p. 219).
[- - - ]an[..] En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de
[an(norum)- - - ]X h(ic) s(itus,-a) e(st) esta villa con los números 38.386 y 48.001, correspondiendo a
fragmentos de cerámica común romana con forma.
(CORELL, 1996, p. 174; PINGARRÓN, 1981b, p. 219, 220) Cronología: Siglos I-II dC.
Bibliografía complementaria: LLATAS, 1948, p. 147-153;
Un fragmento de terra sigillata que pertenece al taller de La 1957, p. 168; 1975, p. 15; PLA, 1974, p. 17.
Graufesenque, en el S de Francia (Pla, 1973, p. 233). Conclusiones: Los materiales cerámicos aparecen dispersos en
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de una superficie de unas 2 Ha aproximadamente, y en diversas parce-
esta villa con los números 12.539, 12.540 y 12.541, conteniendo las del polígono 6. No se aprecian estructuras.
cerámica común romana y terra sigillata hispánica.
Cronología: Siglo I-II dC. Posibles antecedentes ibéricos.
Bibliografía complementaria: LLATAS, 1948, p. 150; 1957, p. 94. Masada Mosén (Higueruelas)
168; 1975, p. 15; I.J.A.C.V., nº 2.564.
Conclusiones: Para Pingarrón se trata de una mansio rustica, Situación: A la altura del km 3’600 de la carretera Villar del Ar-
mientras que Llatas y Pla lo catalogan como villae. zobispo-Higueruelas, dirigirse por un camino rural a la izquierda, y
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a 1’500 km de pasar una cantera, se encuentra el yacimiento. Cam- 97. Pardanchinos 5 (Andilla)
pos de cultivo de secano y monte mediterráneo. Existe una chopera
alrededor de la Fuente Mosén, a pocos metros del yacimiento y que Situación: Salir de Villar del Arzobispo y dirigirse por la carre-
regaba antiguas huertas, hoy yermas. Se encuentra a unos 650 tera VV-6.131 en dirección a Andilla. Entre los km 2 y 3 tomar el
m.s.n.m. (I.J.A.C.V., nº 2.836) (Mapa nº 3). Coordenadas: 39º 45’ último camino a la izquierda; después, ir por el segundo camino a
35’’ Lat N y 0º 51’ 02’’ Long W. la derecha hasta la hondonada producida por la extracción de arci-
Material: Cerámica ibérica, terra sigillata hispánica y africana. llas. Está en zona de cultivos de secano, constatando la presencia de
Una moneda de Faustina hija (175 dC) (Ripollés 1980, p. 38). Sor- canteras. Se encuentra a unos 630 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordena-
tija con chatón representando una cabeza humana. das: 39º 46’ 45’’ Lat N y 0º 49’ 00’’ Long W.
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de Material: Cerámica ibérica fina lisa, terra sigillata sudgálica,
esta villa con los números 38.365 y 38.366, correspondiendo a cerá- hispánica, africana A, D y C. Cerámica paleocristiana gris, cerámi-
mica ibérica con formas y a un percutor de cuarcita, respectivamente. ca común romana, tegulae, grandes dolia, fragmentos de placas de
Cronología: Siglos II aC-III dC. Posibles antecedentes ibéricos. mármol, moneda de Valentiniano II, fragmento de remache o laña
Bibliografía complementaria: LLATAS, 1957, p. 172. Ficha de de plomo, cerámica islámica. Los materiales antes descritos están
yacimientos del S.I.P. dispersos en el interior de la hondonada y en los campos de los al-
Conclusiones: Los restos cerámicos aparecen dispersos en un rededores (I.J.A.C.V., nº 2.873).
bancal plantado de vides, a la izquierda del camino y contiguo a la En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de
Fuente Mosén, Es a la derecha del camino en donde se aprecian más esta villa con los números comprendidos entre el 65.927 y el
restos de cerámica ibérica. En un corte del camino se observan car- 65.934, ambos inclusive, correspondiendo a cerámica común roma-
bones y cerámicas. Existe un muro en dicha masada, a la izquierda na, con y sin forma, terra sigillata hispánica, un fragmento de már-
del camino, que podría corresponder a una estructura antigua. mol y uno de plomo.
Cronología: Siglos II aC-V dC. Posibles antecedentes ibéricos.
Conclusiones: Diversidad de cerámica que nos facilita
95. Usach (Andilla) su cronología.
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Cronología: Siglos I-II dC. Posibles antecedentes ibéricos. secano. Se encuentra a unos 850 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordena-
Bibliografía complementaria: PLA, 1973, p. 241, 242; LLA- das: 39º 50’ 27’’ Lat N y 0º 49’ 20’’ Long W.
TAS, 1948, p. 151, 152. Material: Tegulae, dolia, cerámica común romana (I.J.A.C.V.,
Conclusiones: El material aparece disperso en varias parcelas. nº 2.456).
No se aprecia ningún tipo de estructuras. En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de
esta villa con los números 47.415, 47.416 y 47.418, correspondien-
do a material de construcción medieval, cerámica del Bronce y ce-
99. Las Casas del Puntalico (Andilla) rámica ibero-romana respectivamente.
En visita realizada por el que suscribe el 3-V-02, se encontró el
Situación: Pasado el km 5 de la carretera de Villar del Arzobis- siguiente material: ladrillos, tegulae, ímbrices, terra sigillata hispá-
po-Andilla, se coge un camino a la izquierda que conduce a Las nica, sigillata africana A, cerámica común romana y ánfora.
Casas del Puntalico. Los campos están cultivados de secano (olivos Cronología: Siglos I-III dC.
y almendros) y bosque mediterráneo en las zonas altas. Está situado Bibliografía complementaria: I.J.A.C.V., nº 2.456.
a una altura entre los 650 y 675 m.s.n.m. (Mapa nº 3). Coordena- Conclusiones: El material es abundante y rodado. No se apre-
das: 39º 47’ 00’’ Lat N y 0º 47’ 45’’ Long W. cian estructuras.
Material: El yacimiento se sitúa en los alrededores de las Casas Situado en un lugar con abundancia de agua y resguardado de
del Puntalico y en la colina con una era en la cima. Son varias las los vientos del N. El lugar continúa aún hoy en día con dificultades
zonas de hábitat que presenta, siendo éste muy extenso. No hay es- de acceso, con una carretera estrecha y con muchísimas curvas.
tructuras visibles, pero sí elementos de construcción que se pueden
ver en algunas de las casas que forman el lugar en la actualidad, co-
mo un lienzo aislado de pared de tierra y mortero que podría ser ro- 101. Las Mazorras (Higueruelas)
mano o más moderno. También se ven algunos sillares reutilizados.
En el yacimiento se señalan varias zonas de materiales: Situación: Por la carretera que de Villar del Arzobispo se diri-
En la colina aparecen cerámicas ibéricas y fenicias. ge a Higueruelas, a unos 150 m del inicio de éste último pueblo,
En la ladera S se encuentran cerámicas a mano (una base plana en unos campos a la derecha de la carretera y en la partida del mis-
y un molino barquiforme in situ en el camino), cerámica ibérica an- mo nombre. Cultivos de secano (olivos y vid) y yermos. Abarca los
tigua y cerámica fenicia (ánforas). En los alrededores de las casas términos de Higueruelas y Andilla. Se encuentra a unos 760
hay cerámica romana (republicana, imperial), con sigillata sudgáli- m.s.n.m. (Mapas nº 3, 4 y 9). Coordenadas: 39º 47’ 10’’ Lat N y 0º
ca, hispánica y sigillatas africana (una lucente), africanas y una 51’ 30’’ Long W.
moneda de Gordiano. También cerámica ibérica y algún fragmento Material: Dos grandes piedras con molduras, posibles restos de
de cerámica fenicia. cornisas de un edificio; abundantes restos cerámicos (Fletcher, 1966,
Los materiales aparecen en varios campos al E y al NE de las ca- p. 14). El material se encuentra disperso en varios bancales, en una
sas del Puntalico. Hay que señalar como estructuras un nivel de ma- superficie aproximada de 50 x 25 m. El material es más abundante
terial in situ en la horma de un bancal, un muro de opus caementi- en un campo desfondado junto a la carretera, pero hay que destacar
cium y un muro de opus quadratum incertum a unos 300 m (Ficha de que en la horma del campo contiguo, que queda más alto, y a unos
yacimientos del S.I.P). Ha aparecido también pavimento de ladrillos 75 cm de la superficie se aprecia un nivel que podría corresponder
romboidales y rectangulares, terra sigillata africana, cerámica ibé- al suelo. Este nivel está formado por una capa de mortero y después
rica decorada, común y lisa, dolia, ímbrices, pesas de telar y una mo- ladrillos. En el corte aparece también cerámica. El nivel se ve en
neda de Gordiano Pío II, del siglo III dC (Cebrián, 1996, p. 51). unos tres metros de largo. Aparte de esto, no aparecían otras estruc-
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de es- turas (Ficha de yacimientos del S.I.P.). Rombos de pavimentación,
ta villa con los números 38.382, 38.387, 38.399, del 65.875 al 65.881, fragmentos de ímbrices, tegulae, dolia, terra sigillata hispánica
del 65.897 al 56.916 y el 73.401, correspondiendo a material ibérico: (Pingarrón, 1981b, p. 211). Fragmentos de pavimento de ladrillo
cerámica común con o sin forma, cerámica pintada, cerámica con for- romboidales; fragmentos de tegulae, imbrices, dolia y vasijas de si-
ma y con decoración. Aparece también cerámica campaniense. Mate- gillata hispánica (Pla, 1974, p. 212). Terra sigillata, fragmentos de
rial romano: Pondus, ladrillos romboidales, bases de mortero, cerámi- cerámica común romana, tegulae y dolia. (I.J.A.C.V., nº 2.580).
ca con y sin forma, fragmentos de ánfora, terra sigillata y sigillata sud- En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de
gálica, fijas o clavijas, escoria de hierro, y un fragmento de mármol. esta villa con los números 12.525 y 12.526, conteniendo cerámica
Cronología: Siglos II aC-IV dC. Posibles antecedentes ibéricos. común romana y sigillata hispánica.
Bibliografía complementaria: I.J.A.C.V., nº 781. El 31 de mayo Cronología: Siglos I-II dC.
de 1987 se realizaron prospecciones por un equipo formado por J. Bibliografía complementaria: LLATAS, 1975, p. 15; PLA,
Bernabeu, H. Bonet, C. Mata y P. Guérin. 1966, p. 304.
Conclusiones: La dispersión de los materiales, que son muy Conclusiones: Para Pingarrón pudiera tratarse de una mansión
abundantes, se encuentran en una superficie de 2 Ha. rústica o villa de cierta importancia.
Situación: Campos contiguos a la población, al N de ésta, junto Situación: Al S-SE del término municipal, cerca del límite con
a la rambla de la Pobleta. Huerta plantado de cerezos y campos de Domeño. El yacimiento está situado en el Alto de Villarpardo, mide
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100 m de largo por 22 de ancho, y se distinguen los muros de algu- tangulares de pavimento. Dos monedas, una de Marco Ulpio Traja-
nas habitaciones. Está junto al Camino Viejo de Higueruelas, y en- no y la otra de bronce ilegible. Se hallaron dos sepulturas, pero sin
tre éste y la confluencia de las ramblas del Villar y de la Salceda. Se ajuar. Un borde de vasija de almacenamiento. Junto a los restos hay
encuentra a unos 620 m.s.n.m. (Mapas nº 3, 4 y 9). Coordenadas: un amplio camino empedrado (Pingarrón 1981b, p. 208). 18 frag-
39º 45’ 50’’ Lat N y 0º 51’ 35’’ Long W. mentos de cerámica romana común o de cocina sin forma determi-
Material: Cerámica ibérica y común romana. Grandes sillares y nada; una tegula (Martín Ávila, 1992, p. 417).
una piedra de cornisa. El material apareció cerca de una antigua mi- En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de
na de caolín. A unos 500 m al S se encuentra un horno cerámico de esta villa con el número 498, conteniendo cerámica ibérica y co-
planta rectangular; la pared que contiene la boca de dicho horno, mún romana, junto a fragmentos de tegulae.
mide 5 m de longitud por 0’50 de altura; se compone de una cáma- Cronología: Siglos I-II dC. Posibles antecedentes ibéricos.
ra central de 4’50 m de longitud y diez laterales más pequeñas. Al- Bibliografía complementaria: LLATAS,1975, p. 15; PLA,
rededor de este horno aparecieron abundantes ladrillos romboidales 1974, p. 58; PINGARRÓN, 1981b, p. 208, 209.
y rectangulares de pavimento (Lám. XXXVIII); fragmentos de te- Conclusiones: Para Pingarrón se trata de un establecimiento
gulae, dolia, cerámica y adobes. Un fragmento de terra sigillata rústico. Es posible que perdurase en el Bajo Imperio hasta épocas
hispánica (Llatas, 1957, p. 172; Pingarrón, 1981b, p. 212-213). En más tardías, como lo atestiguan los enterramientos de losas.
su superficie se encuentra abundante cerámica ibérica y común ro-
mana (Martín Ávila, 1992, p. 418). Ceán Bermúdez (1832, p. 127),
escribe: “... en la alquería de Villarpardo se han descubierto otras 104. Casa de la Parra (Domeño)
ruinas y vestigios de edificios romanos, de entre los cuales se sacó
una lápida de jaspe ceniciento muy maltratada é ilegible”. Situación: Al N del término municipal de Domeño y junto a la
casa de campo del mismo nombre. Se llega desde Villar del Arzo-
bispo por el camino de Tormé; a 4 km está la Casa de la Parra.
Campos cultivados de almendros y en los montes cercanos, bosque
mediterráneo. Está situada a unos 800 m.s.n.m. (Mapas nº 3, 4 y 9).
Coordenadas: 39º 44’ 43’’ Lat N y 0º 52’ 22’’ Long W.
Material: Terra sigillata, ladrillos de pavimento y tegulae. Di-
versas monedas imperiales (Pla, 1974, p. 58). Fragmentos de cerá-
mica ibérica lisa y decorada, de ánfora republicana, terra sigillata
africana (I.J.A.C.V., nº 302). Dolia, ímbrices, tegulae y lateres.
Una moneda del emperador Marco Ulpio Nerva Trajano y un dedal
de grandes dimensiones (Llatas, 1969, p. 9).
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de
esta villa con el número 38.407, correspondiendo a cerámica co-
mún romana con formas.
Cronología: I-III dC. Posibles antecedentes ibéricos.
Bibliografía complementaria: PLA, 1974, p. 58; LLATAS,
1975, p. 15; PINGARRÓN, 1981b, p. 207, 208.
Conclusiones: No se aprecian estructuras. La zona está muy
transformada, estando los campos yermos; zona abancalada, muy
buena para el cultivo.
Lám. XXXVIII. Entrada al horno nº 2 de Villarpardo. 1965. (S. I. P.) 105. Hontanar (Domeño)
92
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Bibliografía complementaria: LLATAS, 1948, p. 152 y 1975, p. 15. convierte en monte bajo. No se aprecian estructuras. El yacimiento
Conclusiones: Para Pingarrón debe de tratarse de un estableci- se encuentra en parte destruido por la construcción de la piscina, el
miento rústico. acceso a ella y la rotonda que hay en sus proximidades. Hoy en día
existe una fuente en el mismo edificio de la piscina, la Fuente de
Santa María, que hace unos años se trajo hasta este lugar, desde una
106. S-69 (Losa del Obispo) distancia de poco más de un km. Tal vez en su día pudiera haber
abastecido a este yacimiento.
Situación: A la derecha del camino que va a la piscina munici-
pal de dicha población. Campos cultivados de secano (algarrobos y
almendros). Hacia el N y W, monte bajo. Se encuentra a unos 400 107. Fuentecillas de Abajo (Domeño)
m.s.n.m. (Mapas nº 3, 4 y 9). Coordenadas: 39º 41’ 55’’ Lat N y 0º
52’ 12’’ Long W. Situación: Desde el viejo Domeño se cruza el puente sobre la
Material: Fragmentos de cerámica ibérica lisa y decorada, cerá- rambla, y un poco más arriba sale a la derecha un camino asfaltado,
mica común romana, dolia, tegulae y medieval (azul y verde man- que está enfrente de unos pajares destejados. Siguiendo este cami-
ganeso) (I.J.A.C.V., nº 3.473). no, la villa se encuentra a unos 2 km, frente al manantial de las
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material Fuentecillas, al borde de un precipicio que existe en la margen iz-
procedente de esta villa con los números 61.504 y 61.505, quierda de la rambla de La Salada. (Información facilitada por el
correspondiendo a cerámica común romana y un canto rodado, Sr. Alcalde de Domeño). Se encuentra a una altura de unos 400
respectivamente. m.s.n.m. (Mapas nº 3, 4 y 9). Coordenadas: 39º 42’ 20’’ Lat N y 0º
En visita realizada por el que suscribe el 24-III-02, se encontró 55’ 00’’ Long W.
el siguiente material: dolia, ímbrice, ladrillos, ánfora imperial, ce- Material: Elementos constructivos de barro cocido, terra sigi-
rámica común romana y del siglo XVIII. llata y otras cerámicas fundamentalmente alto imperiales (Pinga-
Cronología: Siglos II-III dC. Posibles antecedentes ibéricos. rrón 1981b, p. 209). Fragmentos de cerámica ibero-romana, terra
Conclusiones: El material aparece en unas parcelas de cultivo sigillata y restos de molinos de piedra de rodeno de los llamados
de secano, en una extensión aproximada de unos 200 x 50 m Se tra- ibéricos o de tradición (Llatas, 1969, p. 10).
ta de una suave pendiente abancalada que un poco más arriba se En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de
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051-094 CAP 5 19/4/07 18:18 Página 94
esta villa con el número 47.527, correspondiendo a cerámica co- 109. La Balsa (Tuéjar)
mún romana.
Cronología: Siglos I-II dC. Situación: En el camino que va desde el casco urbano hasta el
Bibliografía complementaria: LLATAS, 1975, p. 15; PLA, lavadero de la huerta de Tuéjar, al SW de la población. Campos
1974, p. 58 cultivados de regadío. Se encuentra a unos 600 m.s.n.m. (Mapa nº
Conclusiones: Para Pingarrón y Pla se trata de un estableci- 9). Coordenadas: 39º 45’ 47’’ Lat N y 1º 02’ 28’’ Long W.
miento rústico. Material: Cerámica común romana, terra sigillata. No se apre-
cia ningún tipo de estructuras (I.J.A.C.V., nº 2.253).
En visita realizada por el que suscribe, el 24-IV-02, se encontró
108. Los Rincones (Domeño) cerámica común romana dispersa.
Cronología: Siglos I-II dC.
Situación: El yacimiento se sitúa bajo Los Rincones, en la Lo- Bibliografía complementaria: Inédita
ma del Canal de las Balsas, frente al castillo, en la margen izquier- Conclusiones: Puede ser que esta villa tuviera relación con la
da del río Tuéjar, rodeado por la acequia de los Rincones o de las Fuente de la Rocha, que en su parte superior tiene un templete romano.
Balsas. Se encuentra a unos 400 m.s.n.m. (Mapas nº 3, 4 y 9). Co-
ordenadas: 39º 42’ 55’’ Lat N y 0º 56’ 25’’ Long W.
Material: Terra sigillata africana y sudgálica, dolia, cerámica 110. S-66 (Tuéjar)
ibérica y posiblemente medieval. (Ficha de yacimientos del S.I.P.).
En los almacenes del S.I.P. se encuentra depositado material de es- Situación: Dirigirse por el camino que sale a la izquierda del
ta villa con los números 47.454 y 51.312, correspondiendo a cerámica cementerio de dicha localidad; está a unos 200 m, en la margen iz-
común romana y a cerámica ibérica con formas, respectivamente. quierda del río Tuéjar, en unos campos de secano cultivados de vid
Cronología: Siglos I-IV dC. Posibles antecedentes ibéricos. y olivos. Se encuentra a una altura de unos 700 m.s.n.m. (Mapa nº
Bibliografía complementaria: Noticias facilitadas por Ll. Zal- 9). Coordenadas: 39º 46’ 47’’ Lat N y 1º 02’ 40’’ Long W.
bidea Gómez. Material: Cerámica ibérica lisa, decorada y de cocina. Dolia,
Conclusiones: No hay restos de edificaciones, pero la loma tegulae y pondus (I.J.A.C.V., nº 3.471).
ofrece una posición defensiva y de orientación típicamente ibero- Cronología: Siglos I-III dC. Posibles antecedentes ibéricos.
romana (Ficha de yacimientos del S.I.P.) Se sospecha que pudiera Bibliografía complementaria: Inédita.
estar en relación con la conducción del canal romano de Chelva- Conclusiones: El material, no muy abundante, aparece disperso
Calles (Zalbidea). en una superficie aproximada de 100 x 50 m. No aparece ningún ti-
po de estructura.
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VI. CONCLUSIONES
VI.1. EL MUNDO RURAL ROMANO EN EL VALLE darios hacia las anteriores villas, para dar así fácil accesibilidad
DEL PALANCIA (Mapa nº 1).
Durante los siglos correspondientes al Alto Imperio (I-II dC),
La romanización en el Valle del Palancia fue temprana, pues se coincidiendo con la etapa de máximo esplendor romano, es cuan-
produce a finales del siglo II o principios del I aC, como lo de- do el mundo rural alcanzó a todas luces su máxima expansión en
muestran los materiales aparecidos en los yacimientos de Arguinas esta zona. Más adelante, durante la Antigüedad Tardía, parece ser
(7), en Segorbe, y El Campillo (2), en Altura. No obstante, la falta que se produjo un cierto abandono, aunque no generalizado, de
de datos que proporcionan muchos yacimientos impide saber si se los establecimientos rústicos, como parece constatarse en la villa
trataba de establecimientos ibéricos situados en el llano que más de El Campillo (2) de Altura. No obstante, si nos fijamos en la
tarde se romanizarían o, por el contrario, ya eran desde un principio ciudad de Sagunto y su comarca, este proceso de romanización
hábitat romano. dio comienzo años después de que los hermanos Escipión, a fina-
Siguiendo la política empleada por los romanos para la cons- les del siglo III aC, conquistaran dicha ciudad que estaba en po-
trucción de villas, vemos que las de El Turco (1), El Campillo (2), der de los cartagineses, transformada con el tiempo en una de las
La Loma (4), Aldaya (6), Arguinas (7), l’Aljub d’Alfara (8), la Font poblaciones romanas más importantes en Hispania, hasta el fin
del Comte (9) y Vergara (5), se sitúan en tierras fértiles próximas a del dominio romano en la Península.
cursos de agua más o menos regulares. El Turco (1) está próximo a Para la economía de esta zona, aunque las fuentes antiguas son
la fuente del Collado y del barranco de Verga; El Campillo (2), San poco explícitas, contamos con el auxilio de las monedas y de las ce-
Juan (3) y La Loma (4), cerca de la rambla Seca o de la Torrecilla; rámicas aparecidas. Con respecto a las primeras podemos afirmar
Vergara (5) próxima a la rambla Escarihuela; Aldaya (6) y l’Ajub que hubo un cierto comercio, como lo confirma la aparición de nu-
d’Alfara (8), del Palancia; Arguinas (7) se sitúa junto al barranco de merosas de ellas, sobre todo las de Arse-Saguntum, cosa justificada
su mismo nombre y el de Somat. Aguas arriba del mismo barranco, por la proximidad de la ceca. Con referencia a la cerámica, el ha-
pasada la villa, existen dos grandes sillares que pudieran pertenecer llazgo de un fragmento de sigillata hispánica en El Campillo (2),
a una hipotética presa romana. Y finalmente, la Font del Comte (9), que se puede atribuir al taller de Bronchales, y la aparición en la
que se sitúa sobre la misma fuente. Además suelen estar ubicadas misma villa de un fragmento de vasito de paredes finas de la forma
en las laderas de las colinas para así resguardarse de los vientos frí- Mayet XXII, posiblemente del alfar de Rubielos de Mora (Teruel),
os del N. La excepción es El Campillo (2), que por razones de ferti- nos hace pensar que existía un cierto comercio entre el interior y la
lidad de su suelo está orientado hacia el N. costa, aprovechando el paso natural del Valle del Palancia, como
La mayoría de las villas están igualmente próximas a las vías así lo demuestra la aparición de cerámica procedente del taller de
de comunicación: l’Aljub d’Alfara (8), Arguinas (7), Aldaya (6), La Bronchales que se ha encontrado en Sagunto, Jávea, Alicante y El-
Loma (4) y San Juan (3), están muy cerca de la vía Saguntum-Cae- che (Járrega, 1998, p. 363; Martín del Castillo, 1968, p. 119). En
saraugusta; un poco más apartadas se encuentran las de la Font del este aspecto podemos destacar la ciudad de Valencia, “donde las
Comte (9), Campillo (2) y Vergara (5), que están en la ruta que po- piezas halladas procedentes de este alfar llegan a alcanzar un volu-
nía en comunicación el valle de Segorbe con Edeta, mientras que men que representa entre el 3 y el 5% de toda la sigillata hispánica
El Turco (1) se situaba al lado del camino romano entre la anterior encontrada en la ciudad” (Ledo, 2005, p. 212). Este comercio tam-
población y Barracas, para conectar con la vía Saguntum-Caesa- bién se realizaría a la inversa, desde la costa hacia el interior, co-
raugusta. Desde todas estas vías principales partían caminos secun- merciando con productos itálicos, gálicos y de otras partes del Me-
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diterráneo. Efectivamente, este camino serviría para comerciar con terni Sacynto (C.I.L. II supl. 6254), encontrándose otra idéntica en
las importaciones itálicas, como lo demuestra la abundancia de este Roma. Por las iniciales de dicha estampilla, podemos pensar que el
clase de material en el yacimiento de La Caridad de Caminreal, te- productor de este vino fuera de la gens de los Baebii Gemini y que
niendo como punto intermedio, saliendo desde Sagunto, el Alto tuvieron viñas en El Puig. Se sospecha que los Baebii saguntinos
Chacón, en la provincia de Teruel (Burillo, 1998, p. 286). obtenían principalmente sus riquezas de la explotación de la tierra,
La aparición de dolia en la mayoría de estas villas, que se cata- puesto que existían también Baebii en Valentia, Edeta, Villar del
logan como recipientes de almacenamiento propios de los produc- Arzobispo, etc. (Alföldy, 1977, p. 29). Igualmente ha aparecido es-
tos de las villas romanas, nos indica que existió una importante ac- te tipo de ánforas vinarias en el Grau Vell y en el Castell, con la
tividad agrícola, aunque eso sí, desconocemos lo que pudieran con- marca MPM, que se supone procederían del taller ubicado en Els
tener dichos recipientes: cereales, vino, aceite u otro tipo de pro- Arcs, Estivella; otro taller se podría localizar en la partida de Or-
ductos. De las nueve villas que aparecen en esta zona de estudio, en leyl, en Vall d’Uxó, Castellón (Aranegui, 1991, p. 50).
siete de ellas hay presencia de dolia. Hay otro indicio de que la ac- En las tierras valencianas existen dos centros muy importantes
tividad de estas villas era la agrícola, ya que en la de la Font del en la producción de ánforas vinarias: Saguntum y Dianium, con sus
Comte (9) ha aparecido una piedra de molino. Aunque no hay gran respectivos territorios. En el de Dianium se han localizado hasta 15
constancia de la presencia de la ganadería, no obstante, en la villa talleres de este tipo de ánforas, habiendo, además, talleres en el
de El Puntal del Turco (1) ha aparecido fauna que aunque no es un Mas de Aragó (Cervera del Maestrat), Castelló de la Ribera, en Pa-
dato determinante, por las características del lugar es posible que terna, etc. Sin embargo, los envases para el transporte de aceite
hubiera alguna explotación ganadera de cierta importancia. La alti- (Dressel 20) son escasos, siendo únicamente abundantes en el Por-
tud que presentan estas villas, que oscila entre los 200 m de l’Aljub tus Ilicitanus, encontrándose también en los hallazgos subacuáticos
d’Alfara (8) y los 900 m.s.n.m. de El Puntal del Turco (1), es apro- de El Saler (Valencia), y en el área saguntina del N del río Palancia
piada para los cultivos mediterráneos, aunque también se podría (Pérez Ballester, 2003, p. 126, 127).
compaginar la agricultura con la ganadería. Hay otra referencia del cultivo del vino en Sagunto. Plinio el
De donde tenemos más noticias es de Sagunto y su zona. Ya he- Joven (Epist. II, IX -X) nos da noticias de un saguntino de nombre
mos visto anteriormente lo famosos que eran sus higos, y aunque Voconius Romanus, seguro poseedor de grandes extensiones de tie-
hoy en día esta afirmación sea difícil de creer por la casi ausencia rra dedicadas al cultivo de la vid (Cisneros, 2001, p. 312). Este da-
de este cultivo en estas tierras, sí que tenemos indicios de su exis- to, junto con la riqueza de los Baebii, que como hemos visto, tam-
tencia en tiempos no tan remotos. Los geógrafos árabes Al-Ichisí y bién tenían viñedos, nos hace pensar que quizá las grandes familias
Yaqut dan noticias de la abundancia de higueras en Sagunto (Simó saguntinas se dedicarían a este cultivo, por tener un gran rendi-
Santonja, 1974, p. 111). Por último, para reafirmar más esta produc- miento económico. No obstante Juvenal (Satiras V, 24-32) no tiene
ción, diremos que existe una partida a 2 km al W de Sagunto que re- un buen recuerdo del vino de Sagunto: “Sin embargo, ¡qué cena! Ni
cibe el nombre tan sugerente de Figueroles (Pérez Puchal, 1968, p. la lana sucia toleraría este vino; de comensal pasarás a parecer un
76). En sus escritos, tanto Cavanilles como Madoz, nombran nume- coribante. El prólogo son palabrotas, pero siempre que entre voso-
rosas poblaciones de todas las comarcas de nuestro trabajo, en don- tros y la cohorte de libertos se arma una batalla a golpes de garrafa
de se producía gran cantidad de productos que, creemos que debido de Sagunto, enseguida, hecho un asco, disparas las copas y te lim-
a la poca oscilación del clima, como también a los pocos cambios pias las heridas con una servilleta roja. El dueño bebe un vino en-
sufridos por el suelo, ya se producirían en época romana. vasado bajo un cónsul todavía melenudo; la uva fue pisada en tiem-
En lo relativo al regadío parece ser que lo hubo en esta zona de pos de la guerra social. No pasará jamás una copa de este vino a un
Sagunto, y así lo escribe Chabret (1888, II, p. 368, 369): “No sabe- amigo enfermo del estómago...”. Por último, otra referencia de la
mos con certeza si los romanos aprovecharon las aguas del Palan- importancia de este cultivo, es la aparición en la Montaña Frontera,
cia para el riego de la extensa superficie de terreno laborable, que próxima a Sagunto, de un santuario dedicado a Liber Pater, divini-
constituye la cuenca de su hermoso valle y fértil vega; pero es de dad que protege los viñedos. Con respecto a este santuario, Tarra-
suponer que no desperdiciarían este caudal, cuanto tanto renombre dell (1980, p. 45) escribe: “Podem considerar normal la dedicació a
alcanzaron en aquella época los famosos campos saguntinos culti- un déu agrícola, com és Liber Pater, un santuari que domina una
vados con el mayor esmero”. Monzó Nogués (1946, p. 32 y ss.) zona de camp, rica. Al mateix temps, és significatiu que sigui dedi-
afirma que la acequia de Gausa ya la empleaban los iberos y más cat a una deïtat agrícola de vella estirp itàlica, la qual cosa ens por-
tarde los romanos. También reconoce que el Açut de la Barcella, en ta, sembla, a època republicana”. Ahora bien, este título de Liber
el término de Estivella y en la margen derecha del Palancia, fue uti- Pater que siempre se ha relacionado con el dios protector de la vid
lizado para captar agua desde los primeros tiempos de la agricultu- y del vino, según algunos autores, se ha de revisar, a la espera de
ra en esta zona. Pérez Puchal (1968, p. 76) escribe que los cultivos nuevos estudios epigráficos, numismáticos y arqueológicos (Corell,
serían como los del resto de la Hispania mediterránea, en relación 1985, p. 26, 27).
con su vegetación natural: olivo, vid, trigo, frutales, etc. Hay algu- Igualmente también Sagunto destaca por sus productos cerámi-
nos indicios de que esta afirmación tiene su fundamento. Así, el ge- cos, concretamente de sus vasos, como lo afirma Plinio el Viejo
ógrafo árabe Al-Himodjari nombra los olivos de Sagunto (Simó (XXXV 46, 160), comparándolos con los mejores de su época: “La
Santonja, 1974, p. 111) y Cavanilles también cita una serie de culti- mayor parte de la humanidad utiliza recipientes de barro. La cerá-
vos típicamente mediterráneos en esta zona (Cavanilles, 1958, I, p. mica de Samo todavía se alaba ahora por sus vajillas. Esta misma fa-
124, 128; II, p. 85, 87, 88). ma tiene también Arretio en Italia y, únicamente por sus vasos, So-
En la villa de El Puig de Cebolla, o El Villar (17), apareció en rrento, Hasta y Pollentia, Sagunto en Hispania y Pérgamo en Asia”.
un asa de ánfora Dressel 2-4 una estampilla con la marca BC Ma- Del estudio de las anteriores villas podemos deducir que ningu-
96
095-108 CAP 6 19/4/07 18:19 Página 97
na de ellas presenta material suficientemente llamativo como para munidad Valenciana, observamos que las villas situadas en sus pro-
considerarlas villas lujosas. Las únicas que presentan gran número ximidades son numerosas: El Corral dels Xurros (10) y El Penoso
de materiales son El Campillo (2) y La Loma (4), pero las podemos (11) se sitúan a unos cientos de metros; Casa de Gualeta (12), Casa
catalogar como grandes villas, pero nada más. Por la cerámica sa- de l’Advocat (14), Partida de l’Arrif (15) y el Trull dels Moros
bemos que las villas más antiguas son las de Arguinas (7) y Campi- (16), aunque algo más alejadas, también se sirvieron de dicha vía,
llo (2), teniendo ambas materiales a partir del siglo II aC, siendo la así como El Villar (17). Más al S nos encontramos con otras dos
segunda la que tiene mayor duración, hasta el siglo IV. La relación muy próximas a la misma vía, Torrubero (25) y Huitena (26).
entre la sigillata hispánica y la sigillata africana es muy igual, El Camino de la Calderona pone también en comunicación a
puesto que de la primera aparece en seis villas, mientras que en la numerosas villas: El Blanc de Columbro (18), Maquivas (19), Casa
segunda, lo hace en cinco. Mallols (20), La Cenia (21), El Pouaig (22), La Marta (23), Pinxo
Si observamos la cronología de estas nueve villas, que com- (24), Pla de Foios (27), Pont Sec (28) y Les Paretetes dels Moros
prenden este valle, vemos que hay una gran amplitud cronológica, (29); mientras tanto, la villa del Barranquet Vell (30), la dels Gen-
debido a que abarcan, en conjunto, desde el siglo II aC (Arguinas tils (31), el Mas de la Rosa (38), el de la Roda (32), el Barranquet
[7] y Campillo [2]), hasta el siglo V (Aldaya [6]); otras dos villas de Sau (34), el Mas de Camarena (39) y el By Pass (37), emplearí-
llegan hasta el siglo IV (La Font del Comte [9] y La Loma [4]); por an, por su proximidad, el camino que de Edeta se dirigiría a Valen-
último, las otras cuatro villas restantes no pasan del siglo III dC. tia. No obstante, creemos que los caminos de menor entidad de es-
ta zona de estudio debieron de ser numerosos por la geografía tan
llana que presenta, lo que facilitaría su proliferación. La magnífica
VI.2. EL MUNDO RURAL ROMANO EN red de acequias realizada por los romanos permitía a diversas villas
L’HORTA NORD de l’Horta Nord usar sus aguas. El canal de La Covatella podría re-
gar las villas de El Pouaig (22) (por su parte N), Casa Mallols (20),
Esta zona se caracteriza, en su parte litoral, por la abundancia
el Mas de Roda (32), el Barranquet Vell (30) y el Trull dels Moros
de zonas pantanosas, únicamente aprovechables para la caza de
(16); el de Les Llometes abastecería el Barranc dels Gentils (31),
aves acuáticas, o para cultivos muy especiales como puede ser el
Paretetes dels Moros (29), El Pouaig (22) (por su parte baja), La
arroz, introducido más modernamente en estas tierras; pero no de-
Cenia (21), el Blanc de Columbro (18) y El Ciscar (33); y el canal
be olvidarse que estas zonas son insalubres, debido a la cantidad de
de Mándor-Vélez regaría las villas de La Marta (23), Pinxo (24),
enfermedades que puedan ocasionar. Hay noticias, desde tiempos
Torrubero (25) y el Mas de Vélez (36) (Mapa nº 2).
romanos hasta nuestros días, del progreso de la costa, puesto que
Las villas de El Villar (17), Pinxo (24) y Torrubero (25) debie-
tanto Plinio como Polibio nos dan una distancia de Sagunto al mar,
ron estar dentro de la centuriación existente en esta Horta Nord y
menor a la que hay hoy en día (Rosselló, 1969, p. 40). También se
estudiada por Cano (1974, p. 115-127). Nos imaginamos que de-
avala actualmente la anterior afirmación, ya que desde la construc-
bieron de ser más la villas de esta centuriación, pero por ser lugar
ción del puerto moderno de Valencia, que comenzó en 1792, el mar
de una gran actividad agrícola, con numerosas aportaciones de tie-
ha retrocedido en el Cabañal 200 m (Burriel de Orueta, 1971, p.
rra, caminos, carreteras, cambios de cultivo, empleo de moderna y
22), aunque esto último puede ser debido a la misma construcción
potente maquinaria, crecimiento de los pueblos, etc., hace que la lo-
de dicho puerto. El territorio que estamos estudiando comprende en
gran parte las tierras regadas por la acequia de Moncada; estos sue- calización de más villas sea algo verdaderamente difícil. Y, tal es
los oscilan desde los arenosos a los arcillosos, pasando por los sue- así, que el número de villas destruidas por una u otra razón es gran-
los limosos. La presencia de arena es debido a que el labrador mez- de: Casa de l’Advocat (14), Pla de Foios (27), Barranc dels Gentils
claba, y continúa haciéndolo las tierras de cultivo con arena del mar o dels Frares (31), Caseta de Gualeta (12), Huitena (26), Casa Ma-
no obstante, diremos que estas tierras pueden producir toda clase de llols (20), El Penoso (11), El Barranquet Vell (30), Barranc Cano
cultivos, exceptuando los terrenos pantanosos próximos al mar (35), By Pass (37), El Ciscar (33) y el Mas de la Rosa (38); a todo
(Guinot, coord., 1999, p. 24). lo anterior podríamos añadir un cierto número de ellas en proceso
Tenemos referencias de Cavanilles, en el siglo XVIII, de que de desaparición a corto y medio plazo.
los principales cultivos eran los típicamente mediterráneos (1958, I, De las villas estudiadas, observamos que en su mayoría no eran
p. 137, 139, 142, 148). Los productos de secano mencionados por muy importantes, basándonos, principalmente, en la pobreza del
Cavanilles están relegados hoy en día a un muy segundo plano, o material encontrado, siempre teniendo en cuenta que no ha sido ex-
han desaparecido por su baja rentabilidad; tal vez pueda quedar un cavada en su totalidad ninguna de ellas. Únicamente aparecen cinco
poco en las zonas de secano, pero con el avance constante de los villas que nos pueden dar indicios relevantes de su mayor o menor
abancalamientos de naranjos, que lo hace irremisiblemente, a corto riqueza, y que son: Blanc de Columbro (18), Les Paretetes dels
plazo desaparecerá todo rastro de este tipo de cultivo. Moros (29), Trull dels Moros (16), El Pouaig (22) y El Villar o Puig
Si observamos el mapa (nº 2) que comprende la zona de estu- Cebolla (17). Dentro de éstas, aún podemos hacer una selección
dio, nos llama la atención la cantidad de vías de comunicación que (siempre teniendo en cuenta el material aparecido), de las tres más
se nos presentan; junto a ellas aparecen numerosas villas; así, en el importantes: El Trull dels Moros (16), con restos de capiteles, co-
Camí Vell de la Mar, y a muy poca distancia, está situada la villa de lumnas, monedas, esculturas, etc. destacando la statera o “roma-
La Alquería de San Marcos (13), muy próxima también al puerto na”; El Pouaig (22), que aunque el material aparecido no es muy
romano del Grau Vell, aunque por la aparición de dolia, típicos re- llamativo, sí destaca, y con mucho, una pieza: el mosaico de las
cipientes de una villa agrícola, no parece que tuviera mucho que Nueve Musas, que ya de por sí nos indica la riqueza que debió de
ver con el anterior puerto. Si nos fijamos en la Via Augusta, verda- tener esta villa. Finalmente, destacaremos la villa de El Villar (17),
dera columna vertebral de las comunicaciones romanas en la Co- en donde en los siglos XVIII y XIX se encontraron ricos restos es-
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cultóricos y elementos arquitectónicos, habiendo desaparecido to- Viejo de Casinos, que debió de salir de Llíria, pero que sus prime-
dos ellos en el bombardeo sufrido por el Museo Diocesano Valenti- ros vestigios aparecen a unos pocos kilómetros de Edeta; el Cami-
no durante la guerra de la Independencia, que era en donde estaba no Viejo de Chelva, el que tomaba la dirección hacia el W (Pedral-
depositado. ba, Bugarra, etc.), y por último, el que se dirigía a Valentia. Del ca-
También el material nos puede indicar qué tipo de villas eran, y mino procedente de Saguntum nos encontramos en sus proximida-
podemos deducir que, por la situación geográfica, en una zona fértil, des las villas de Rascaña (45) y la de Safareig (46); en el de Olocau
llana y con fácil acceso al agua, debido a que se aprovecharon de los tenemos la villa de Maimona (70), que se encuentra en la orilla del
tres canales más importantes que regaban las tierras valencianas, por camino, así como las de Pitxerí (71), el Tollo (72) y La Cella (73);
la cantidad de vasijas tipo dolia que se han encontrado y por la apa- un poco más apartado, pero que indudablemente se servirían de es-
rición en algunas de ellas de almazaras, podemos deducir que, esen- te camino, se encuentran las de la Foia de la Monja (69) y l’Hospi-
cialmente, estas villas estarían dedicadas a la agricultura, pero que talet (74); del de Abanillas se aprovecharían las de Llavata (52),
evidentemente contaban con una parte señorial (Mapa nº 2). Basseta del Vaquero (68), Loma del Palmeral (76), El Hortet (57) y
Con material ibérico solamente hay cuatro villas: Maquivas el Mas de Gerardo (77); un poco más alejados de esta vía, a unos 4
(19), La Cenia (21), El Pouaig (22) y Torrubero (25), que tienen ce- km como máximo, nos encontramos con las del Mas de Moya (78),
rámica, pero no se constata que estas villas fueran una continuación La Carrasqueta (79) y La Llobera (80); por último, y ya en las pro-
de poblados ibéricos, afirmación que viene avalada porque casi to- ximidades de Altura está la villa de El Campillo (2).
dos sus poblados se situaban en zonas elevadas, mientras que estas Uno de los caminos más largos es el que se dirigía de Llíria a
cuatro villas y la gran mayoría de las restantes, se encuentran en zo- Alcublas y Bejís, y en el que aparecen pocas villas; encontramos en
na completamente llana. Por la presencia de terra sigillata, pode- primer lugar La Llavata (52), que se sitúa junto a la bifurcación del
mos deducir que de la africana hay referencias en ocho de las villas anterior camino con el de Abanillas, la villa de Los Arenales I (81),
estudiadas, no obstante la sigillata hispánica está presente en cator- y ya cerca de Bejís, El Turco (1). En el Camino de La Yesa única-
ce de ellas. Esto puede contradecir la teoría de que es más abundan- mente aparecen tres villas que se pudieron aprovechar de él: Foia
te la presencia de terra sigillata africana en la costa, siendo en el in- de Marcos (67), Santa (82) y La Pobleta (100), ésta última ya en
terior en donde se encuentra mayoritariamente la hispánica (Mez- Andilla. En el Camino Viejo de Casinos, que desemboca en el de
quíriz, 1961, p. 14). Si enumeramos todas las villas con una crono- La Yesa, no aparece hasta el momento ninguna villa. El Camino de
logía entre los siglos I-III dC, vemos que de las 29 villas estudiadas
Chelva pasaba cerca de Moncatí (53) y el Mas de la Vila (66). El
en l’Horta, 26 están incluidas en estos siglos, lo que nos da un por-
que se dirigía hacia Pedralba tenía únicamente el Mas de Caco (54).
centaje del 89’6%. Hay únicamente dos villas que llegan hasta el si-
Y por último, en el Camino de Valentia, se situaban las villas de To-
glo IV de nuestra Era, El Trull dels Moros (16) y El Villar (17), dos
pairet (46), Casilla de los Peones Camineros (44), la de Tous-Villa
de las villas más ricas por la calidad de los materiales aparecidos.
Flora (43) y la del Camp del Castellet (42) (Mapa nº 3).
Tal vez, estos datos nos puedan orientar en un futuro próximo sobre
Hay diversas villas que se encuentran en las afueras de la ciu-
el tema de la concentración de la propiedad. La villa que aparece con
dad de Edeta o muy próximas a ella. Si trazamos un radio de 5 km
una cronología más alta es la de Torrubero (25), desde el siglo I aC
desde dicha ciudad, nos encontramos con las villas de Topairet
al II dC, debido a que apareció un fragmento de cerámica campa-
(46), Casilla de los Peones Camineros (44), Rascaña (45), Safareig
niense, aunque sin especificar a qué tipo pertenece. Tal vez tuviera
(47), Foia de la Monja (69), La Llavata (52), y otras tres que se en-
algo que ver el hecho de que estuviera junto a la Via Augusta.
cuentran en la misma población: Mura (50), Sensals (51) y La Cár-
cel (49). La proximidad de las villas a las ciudades tienen su lógi-
VI.3. EL MUNDO RURAL ROMANO EN EL CAMP ca: “Ha de subrayarse, sin embargo, que en la antigüedad la situa-
DE TÚRIA ción geográfica de la finca tenía mayor importancia que en nuestros
tiempos, por las mayores dificultades de transporte, que incidían
Es una zona de transición entre l’Horta Nord, que es la costa, y sobre el precio de venta. De ahí la preferencia que los escritores de
los Serranos, una comarca montañosa. Lo primero que nos llama la temas agrarios conceden a la finca suburbana, es decir, situada en
atención es que la antigua ciudad de Edeta, la actual Llíria, la po- las cercanías de la ciudad, donde se podían producir géneros que
blación más importante en este Camp de Túria durante la domina- eran rápidamente transferidos al consumo y que, por tanto, podían
ción romana, hace de núcleo central. Existen diversas teorías sobre conseguir buenos beneficios”. Y continúa el mismo autor: “Huertas
la ubicación de esta ciudad. Para Fletcher, dicha población conoci- y jardines con cultivos de flores, son aconsejables en las cercanías
da por los romanos como Lauro y destruida por Sertorio, estaba si- de la ciudad, a causa de la facilidad de las ventas, pero desaconse-
tuada en el yacimiento ibérico del Tossal de Sant Miquel (1974, p. jados en otros lugares remotos” (De Martino, 1985, I, p. 123, 124-
92). Las investigadoras H. Bonet y C. Mata sitúan a Edeta en el 126). Aunque también es verdad que otras villas más alejadas abas-
Tossal de Sant Miquel (1982, p. 83). Finalmente, para Pla, Lauro se tecerían de productos frescos a la ciudad de Edeta, siempre que el
situaba en el Cerro y Edeta sería la ciudad romana, ubicada en el viaje desde la villa al mercado de la ciudad y vuelta a la villa, se re-
llano; de ahí que los romanos le dieran a esta región el nombre de alizara a lo largo de un día, por cuestiones económicas.
Edetania (Bonet, 1995, p. 497). Existen indicios razonables de que estas villas eran en su in-
Si tenemos en cuenta la cantidad de caminos que salen o llegan mensa mayoría agrícolas, y que su cultivo sería el típicamente me-
a dicha ciudad, nos daremos una idea de que fue un foco de atrac- diterráneo: trigo, olivo y vid. De las 36 villas estudiadas en esta zo-
ción en la comarca. De su casco urbano salen las siguientes vías: la na del Camp de Túria, 24 tienen restos de dolia. Ya desde tiempo de
de Saguntum-Edeta, el Camino de Olocau, el de Abanillas (del que los iberos se cultivaba el cereal: “Uns dels primers indicis d’activi-
sale el que se dirigía a Alcublas y Bejís, y el de La Yesa), el Camino tat cerealística a les terres que integren el terme municipal de Llí-
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ria, el podem datar al període iber ple, entre els segles IV i II aC, en 1981b, p. 186, 187), la Cañada del Baile (85) (I.J.A.C.C., nº 656) y
el qual, segons els estudis carpològics realizats, s’ha posat de ma- en la de Mas de Moya (78) (I.J.A.C.C., nº 2941), se han encontrado
nifest la presència de blat i d’ordi” (Candela, 1999, p. 22). Tenemos restos de molinos. Otro indicio que nos puede aclarar un poco más
también referencias romanas sobre los vinos de esta zona: “En las qué producían estas villas nos lo da la Font del Salt (41), en donde
Hispanias, los vinos lacetanos son famosos por su abundancia, y los parece que hubo una era para trillar (Pingarrón, 1981b, p. 122).
tarraconenses y lauronenses por su selecta calidad...” (Plin. XIV 8, Podemos preguntarnos si se regaban estos campos. Únicamente
71). Estos vinos lauronenses se pueden confundir con los de la Lau- al S de Llíria había unas villas que las regaba, o las pudo regar, el
ro catalana, pero lo que es evidente es que hasta hoy en día, los vi- canal de La Covatella, Lo de Benaguasil (55), Camp del Castellet
nos que se cultivan en ambas zonas son abundantes y de cierta cali- (42) y la de Tous-Villa Flora (43) (mapa nº 8). Cavanilles no tiene
dad. Igualmente Fletcher (1949, p. 29) defiende la calidad de estos muy claro que el acueducto de Chelva llegara hasta las tierras de
vinos, puesto que se exportaban a Roma. Hablando de de este tema Llíria: “Los monumentos que hoy quedan en el Vizcondado de
y con referencia al Monte Testaccio dice este autor que estaba for- Chelva de aqüeductos antiguos parecen probar que los Romanos
mado: “por restos de ánforas vinarias, entre las que se encuentran, lleváron ó intentáron llevar agua á Líria” (1958, II, p.52). El Mas
según las estampillas impresas sobre ellas, las procedentes de tie- de Maimona (70), el Pitxerí (71) y tal vez El Tollo (72) serían rega-
rras valencianas de Lauro (Liria)”. das por el agua procedente del Collado de Olocau. Las demás villas
Con referencia a la ubicación de la ciudad de Lauro, en un artí- se situaban cerca de ramblas como la del Villar, Escarihuela, Pri-
culo publicado por Tarradell (1965b, p. 9-13) se sitúa a dicha po- mera y Castellarda, o barrancos como el del Retor o el del Carrai-
blación en la zona catalana de El Vallés, basándose en la aparición xet; otras harían uso de las charcas naturales producidas en las ca-
de un tesorillo con abundante numerario de la anterior población. vidades del terreno. Además de las villas dedicadas a la agricultura,
Hace la observación de que en los muchos yacimientos excavados nos encontramos con un posible horno romano de cerámica en la
en la zona valenciana, no se ha encontrado ningún ejemplar de la villa de Pitxerí (71), que está sin excavar, y que se dedicaría a la ac-
ciudad de Lauro, ni siquiera en los yacimientos próximos al Tossal tividad alfarera. En el mismo término municipal de esta villa, Olo-
de Sant Miquel de Llíria, lugar en donde se ha querido situar la ce- cau, y en la partida de “La Cargadora” o “Piedra Gorda”, apareció
ca de Lauro. También hace hincapié en que tampoco, de entre las otro horno romano de planta rectangular (Fletcher, 1965, p. 170).
numerosas donaciones de monedas que ha recibido el Museo de También es posible que exista un tercer horno en el Mas de Moya
Prehistoria de Valencia, haya aparecido ninguna moneda de dicha (78) (Mapa nº 3). En Villarpardo (Higueruelas), se constata la pre-
ceca. Ahora bien, lo que nadie pone en duda es que hubiera en el sencia de un horno cerámico completamente sepultado, teniendo la
Tossal de Sant Miquel una ciudad con el nombre de Lauro, inde- boca 5 m de longitud por 0’50 de altura (Llatas, 1957, p. 173).
pendiente de la Lauro catalana, como ocurre con las ciudades ho- Además de estos hornos, Tarradell (1965a, p. 158) nos da otras
mónimas de Iliberris (Granada) y Elna en el Rosellón, o Ilduro-Ilu- noticias: “Les troballes de forns han sovintejat a tot el territori va-
ro (Mataró, Oloron y Álava), entre otros ejemplos. Lo que está cla- lencià, i són diversos els que han estat ben estudiats -la Vall de Ui-
ro es que este vino debió de ser de calidad, puesto que se comerció xó, Olocau- i altres dels quals hi ha notícies -Albalat dels Tarongers,
en el exterior, como lo ha indicado anteriormente Fletcher, encon- Almenara, Borriol, el Campello, etc. Tots aquests eren dedicats a la
trándose tres ánforas del tipo Dressel 2-4 en el Testaccio con la ins- producció de ceràmica comuna, per a usos casolans. N’hi devia ha-
cripción LAUR; otra ánfora del mismo tipo, con la inscripción ver d’altres d’especialitzats en les àmfores...”. Hay también claros
LAUR(ONENSE) ACET(VM), encontrada en Ostia, y otras dos, indicios de hornos cerca del cauce del río Palancia, en Les Jovades
también Dr. 2-4, aparecidas en la segunda muralla de Cartago (Cis- y en Els Arcs, en donde han aparecido fragmentos de ánforas que-
neros, 2001, p. 446). madas y de material con defecto de cocción (Aranegui y Mantilla,
Igualmente Cavanilles nos da noticias sobre los productos me- 1987, p. 101). Próximo al Grau Vell hay referencias de la destruc-
diterráneos del Camp de Túria (1958, II, p. 46, 47, 50, 52). Años ción de un horno cerámico al realizar unas obras cercanas al desa-
más tarde, Madoz también trata el tema de los cultivos en esta zo- parecido cuartel de carabineros (Aranegui, 1981, p. 531). Igualmen-
na. De Benaguasil escribe que: “El terreno es llano... plantado de te en la partida de Rascanya, próxima a Llíria, se han encontrado
algarrobos, olivares, higueras y viñedos”. De Bétera: “El terreno es cuatro hornos distribuidos alrededor de un patio central. Se trata de
llano...y plantado de algarrobos, olivos, higueras, moreras y viñe- hornos dedicados a la fabricación de materiales de construcción: te-
dos”. De la población de Casinos escribe: “El terreno es quasi todo gulae, ímbrices, etc. En algún momento se fabricaron ánforas del ti-
llano... plantado de olivos, algarrobos, higueras y viñedos”. Y por po Dressel 2-4, apareciendo una con marca estampillada L. ANT. C.
último, de la zona de Llíria dice que: “...todo plantado de olivos y (Escrivá et al., 2001, p. 76-78). Por último, en recientes excavacio-
viñedos, cuyo suelo es en general muy productivo, de suave calidad nes realizadas en el casco antiguo de Paterna han aparecido dos hor-
y dócil para el trabajo” (Madoz 1982, I, p. 147, 171, 282; II, p.2). nos, uno mayor que otro, y en los que parece que se fabricaba, en-
Como estamos viendo, parece que desde siempre se han culti- tre otros productos, ánforas Dressel 2-4 destinadas para el transpor-
vado en esta zona los productos típicamente mediterráneos, aunque te de vino y Dressel 7-11 para los salazones (Mesquida y Villarroel,
desde hace unas décadas se están sustituyendo éstos por otros más 2003, p. 18, 36-40). En un trabajo más reciente, J. Coll (2005, p.
productivos como los cítricos. En algunas villas aparece material 155 y ss.) hace una relación de 38 lugares de la Comunidad Valen-
que nos puede indicar que se dedicaban a la fabricación de vino o ciana en donde hay presencia de hornos. Concretamente, en Valen-
aceite. En el Maset de Caco (54) se ha encontrado una piedra per- tia han aparecido en dos lugares: uno en l´Almoina, de pequeñas di-
teneciente a un pie de prensa; en l´Horta Vella (40) (Campos y Ca- mensiones y el otro, en la Plaza de Cisneros, donde se han localiza-
rretero, 2001), una piedra de molino para prensar aceite, y tanto en do talleres artesanales de transformación de metal y un pequeño
Rascaña (45) (Pla, 1966, p. 306, 307), el Safareig (47, (Pingarrón, complejo alfarero (Ribera y Marín, 2005, p. 21-24).
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Parece que existieron algunas pocas villas de cierta riqueza. En 10 villas que están a menos de 500 m de dicha carretera. Nos imagi-
el Aljub del Gordet hay presencia de habitaciones estucadas y pavi- namos que debió de haber un camino que coincidiera más o menos
mentadas, lo que indica que debió tratarse de una villa con un cierto con el actual, pero hasta la fecha no se han encontrado restos.
confort. En la de la Foia de Marcos también aparecen estucados ro- Existe otra zona, que aunque con menor número de villas con-
jos, y en la de Sensals encontramos inscripciones, monedas, capite- centradas, no deja de ser importante. En la zona de la población de
les, fragmentos de mármol, fustes de columna, etc. lo que confirma Bugarra, y también con un radio de 5 km aparecen 9 villas. Las
la riqueza de esta villa. Existen unas seis villas destruidas, y la de principales vías de que debieron comunicarlas son la de Edeta a
Safareig quizás lo fuera durante las invasiones de los francos en los Bugarra, pasando por Pedralba, y la de Edeta a Chelva, debiendo
siglos III y IV, y que no volvió a reconstruirse. Para Martín y Gil- de existir un gran número de pequeñas vías que darían vida a estas
Mascarell, la población de la zona de Llíria, debido en parte a las in- villas, pero que por el momento no se han encontrado. Ya hemos
vasiones de los francos y alamanes, abandonó el campo y se replegó dicho anteriormente que el acueducto de Chelva no llegaba a la zo-
hacia Edeta, pero este abandono no fue violento, sino que se trató na de El Villar del Arzobispo, por lo tanto, las villas se situaban
de una retirada paulatina (1969, p. 54). junto a fuentes o barrancos para así aprovechar al máximo el pe-
Si observamos la cronología, de las 36 villas de este Camp de queño caudal que pudieran llevar. Así, por ejemplo, Fuentecillas de
Túria, 17 abarcan desde el siglo I al II dC, lo que supone el Abajo (107) estaba situada junto a dicha fuente; Masada Mosén
47’21%; 13 llegan hasta el III, esto es, el 36’1% de las villas; 4 al- (94), junto a la Fuente Mosén; cerca de las ramblas y barrancos te-
canzan el siglo IV, el 11’1 %, y únicamente dos villas llegan hasta nemos la Torre de Benaduf (83), Jaucar (58), Marjuela (61), Yesar
el siglo V. La cronología más alta nos la da la villa de El Moncatí, del Masero (60), La Pobleta (100), Villarpardo (102), Hoya Gurrea
que oscila, con una amplitud que abarca desde el siglo III aC al II (84), etc. (Mapa nº 3).
dC. Hay dos villas que son prolongación de asentamientos ibéricos, No hay noticias en la antigüedad sobre la actividad desarrollada
Moncatí: en donde el material del Ibérico Pleno se encuentra en su por estas villas. Nos inclinamos por la agricultura mediterránea. De
parte alta, y en su parte baja el material de época imperial; y Santa, las 35 villas de este estudio, en 21 de ellas aparecen restos de dolia,
que duró como asentamiento ibérico desde el siglo III aC hasta el I junto a 8 villas en donde se han encontrado molinos, o piedras de
dC, y que a partir de esta fecha empieza la villa romana. En esta zo- molino; además, en la Torre de Benaduf (83) han aparecido frag-
na la sigillata hispánica aparece en 24 villas, mientras que la afri- mentos metálicos pertenecientes a aperos de labranza. Todo lo an-
cana lo hace en 15 de ellas. Hay que tener en cuenta lo que afirman
terior nos hace sospechar a qué se dedicarían estas villas. Noticias
Martín y Gil-Mascarell: “Es curioso observar que en una zona tan
más recientes sobre el tipo de agricultura existente en Los Serranos
cercana al mar como Liria y, por tanto, a las influencias comercia-
nos las proporciona Cavanilles (1958, II, p. 58,59 y 63). En la To-
les costeras, esta separación es ya bien patente, y vemos que en to-
rre de Benaduf (83) han aparecido restos de fauna, lo que nos po-
dos los conjuntos cerámicos que hemos podido estudiar, la sigillata
dría indicar que también se practicaría la ganadería con cierta in-
africana es muy escasa o no aparece en absoluto, mientras que por
tensidad. Tampoco hay que descartar la industria alfarera, puesto
el contrario la sigillata hispánica se presenta muy abundante. Esta
que en Villarpardo (102) ha aparecido un horno de planta cuadrada,
escasez de sigillata clara frente a la abundancia de hispánica, no es
con cámara central, más otras 8 pequeñas laterales (Fletcher, 1965,
privativa del campo de Líria...” (1969, p. 53). Creen estas autoras
p. 170 y 172).
que la escasez de sigillata africana en la zona de Llíria, se debería a
Otra actividad que se realizaría en la zona, y que no es nada
la existencia de hornos cerámicos locales que producirían sigillata
desdeñable, es el trabajo de cantería. Estas canteras debieron de es-
hispánica, desbancando a la de importación. Ante todo lo anterior,
tar ya en activo en época romana, puesto que piedras de este tipo se
y como hemos visto, podemos afirmar que la sigillata clara no es
tan “escasa o no aparece en absoluto”. En este Camp de Túria, caso han encontrado en algunas villas romanas.
parecido al de l’Horta Nord, las villas comprendidas entre los siglos Con respecto a la cronología, 19 villas oscilan entre el siglo I y
I y III dC son las más abundantes, con un total de 30, de las 36 II dC; hasta el siglo IV han aparecido 3 villas, Hoya de los Corrali-
existentes, lo que nos da un porcentaje del 83’3%. Las villas que cos (96), Casas del Puntalico (99) y Rincones (108); la villa de Par-
tienen una cronología más amplia son la de la Hoya de Marcos danchinos 5 (97), tiene una de las cronologías más bajas, llegando
(67), la de los Peones Camineros (44) y la de Safareig (47), que hasta el siglo V dC, y únicamente la villa de La Torre de Benaduf
abarcan desde el siglo I al IV dC. Las villas de cronología más anti- (83), llega al siglo VI dC; las cronologías más altas se sitúan en el
gua son Moncatí (53) y la de Santa (82). siglo II aC, Torre de Benaduf (83), Hoya II (88), Corral del Mosén
(92), Masada Mosén (94), Casas del Puntalico (99) y Torralba (59).
Por la calidad de los materiales hallados, más o menos ricos, po-
VI.4. EL MUNDO RURAL ROMANO EN demos destacar: la Torre de Benaduf (83), con cimientos de muros,
LOS SERRANOS lápidas, fragmentos de pintura mural, monedas, opus caementicium,
fragmentos de hierro, de ánforas y cerámica que oscila entre la ibéri-
Esta zona de estudio es la más montañosa, y por lo tanto las vi- ca y la sigillata africana D. Las que se citan a continuación no pare-
llas deberían de agruparse en zonas en donde la geografía, el suelo, o ce que tengan la riqueza de la anterior, pero tienen algunos materiales
el clima les fueran más favorables, y esto es lo que ocurre aquí. Si que, aunque pocos, podrían salirse de lo normal. En Las Mazorras
observamos el mapa número 3, nos llama la atención una gran con- (101) han aparecido unos posibles restos de cornisas de un edificio;
centración de villas alrededor de la población del Villar del Arzobis- en Pardanchinos 5 (97), aparecen placas de mármol, una moneda y
po, en donde en un radio de poco más de 5 km encontramos restos gran variedad de cerámica; por último Villaricos (65), con aparición
de 22 villas. También nos llama la atención que en la moderna carre- de revestimiento de muros pintados en rojo, terra sigillata de gran
tera que une Casinos, Villar del Arzobispo y Andilla, se encuentran calidad, etc. Lo que podemos deducir de lo anterior es que, no parece
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que hubiera ninguna villa que por su riqueza destacara más que las Aún así, y para que haya un avance en el conocimiento científi-
otras; la única algo importante es la Torre de Benaduf (83), pero no co, es necesario la publicación de lo conocido. En principio, si-
se podría catalogar como una auténtica rica villa romana (Mapa nº 3). guiendo los criterios de Prevosti que enumera el material que define
G. Martín y Gil-Mascarell afirman de esta zona que la sigillata a una villa romana en el Maresme, vemos que en nuestra zona de es-
africana es escasa y la hispánica abundante: “Esta escasez de sigi- tudio no habría ningún yacimiento con este calificativo. Dicha in-
llata clara frente a la abundancia de la hispánica, no es privativa del vestigadora, para calificar a una villa como tal, considera debe reu-
campo de Líria, sino que la hemos visto también en zonas cercanas nir las siguientes características: algunas de sus habitaciones deben
tales como en el término de Villar del Arzobispo...” (1969, p. 53.) de estar construidas con cimientos de piedra; deben existir restos de
Esta afirmación carece, hoy por hoy, de consistencia, puesto que se- opus signinum, ladrillos o mosaico y restos de tegulae y de estuca-
gún los materiales encontrados en las villas, en 15 de ellas aparece do. Estos dos últimos se pueden sustituir por dolia o silos, una pie-
terra sigillata hispánica, mientras que la sigillata africana lo hace dra de molino o de prensa, restos de mármol y cornisas, fragmentos
en 10. Por lo tanto, esta diferencia entre una y otra, no es tan clara escultóricos, restos que atestigüen la presencia de termas, columnas
como ellas afirman. En las visitas realizadas a esta zona, no hemos y conducciones de agua (Prevosti, 1984, p. 167). Las villas que más
encontrado vestigios de centuriaciones.11 se aproximan a dicho título por el material hallado, tegulae, ladri-
De las 35 villas que comprende esta comarca, 25 tienen una llos, dolia y piedras de molino, son: El Pouaig (22), Pont Sec (28),
cronología situada desde el siglo I al III dC, con un porcentaje del l’Horta Vella (40), Cañadas (91) y Quincha la Loba (98). Por tanto,
71’4%. A continuación tenemos 7 villas con la cronología más anti- aunque generalmente denominemos villas a estos yacimientos, las
gua, empezando en el siglo II aC, siendo las de cronología más am- podríamos también calificar como “posibles villas”, a la espera de
plia la Torre de Benaduf (83), que abarca desde el siglo II aC al VI futuras excavaciones para discernir realmente cual es villa y cual no,
dC; Pardanchinos 5 (97), llega desde el siglo II aC al V dC, y La puesto que no toda edificación en el campo se le puede calificar co-
Hoya II (88), Corral de Mosén (92), Masada Mosén (94), Las casas mo villa, ya que se puede tratar de santuarios, construcciones mili-
del Puntalico (99) y Torralba (59), que también empiezan en el si- tares, industrias, casas aisladas, etc. (Prevosti, 1984, p. 164).
glo II aC (Mapa nº 3). Si nos fijamos en el Apéndice 1 y en el Gráfico 1 (Cronología),
*** de las 110 villas que comprende nuestro estudio, 41 (37’27%) tie-
Debemos tener prudencia a la hora de emitir las conclusiones de nen posibles antecedentes ibéricos; parece que en la villa de El
este trabajo, debido a la falta sistemática de excavaciones y a la de- Moncatí (53) se aprecia una continuación clara de la época ibérica a
sigual calidad de las mismas. Hay villas que se encuentran comple- la romana. También parece que hay continuación en Santa (82) y
tamente destruidas; además de las anteriores de Huitena (26) y Mas Corral de Mosén (92). Hay 9 villas, El Campillo (2), Arguinas (7),
de Camarena (39), desaparecidas por los intensos trabajos agrícolas Torralba (59), La Torre de Benaduf (83), La Hoya II (88), Corral de
y por la construcción de urbanizaciones, nos encontramos con la vi- Mosén (92), Masada Mosén (94), Pardanchinos 5 (97) y las Casas
lla de Aldaya (6), destruida por la ampliación de la carretera N-234; del Puntalico (99), con una cronología que tiene su inicio en el si-
la del By Pass (37), desaparecida por la construcción de la autovía glo II aC, y excepto Arguinas (7), todas las restantes los tienen ibé-
Valencia-Llíria; Casa Gualeta (12), destruida, también, por la cons-
trucción de una carretera; Casa Mallols (20), por la construcción de
la autopista A-7. Otras, como la Casa de l’Advocat (14), ha desapa-
recido por la expropiación de la IV Planta Siderúrgica de Sagunto,
habiendo un número considerable de destruidas por diversos moti-
vos: El Penoso (11), Pla de Foios (27), Barranquet Vell (30), Rasca-
ña (45), Topairet (46), Barranc Cano (35), el Mas de la Rosa (38), el
Camp del Castellet (42), l’Hortet (57) y el Aljub del Gordet (75).
Por desgracia hay que advertir que la mayoría de estas villas des-
truidas lo fueron hace relativamente poco tiempo, a partir de los
años sesenta, con la construcción de infinidad de segundas residen-
cias y sus correspondientes accesos de carretera, como ocurre con
poblaciones como L’Eliana, Paterna, Bétera, Náquera, Serra, Llíria,
etc. Se hubiera podido evitar estas destrucciones si hubiera habido
un seguimiento arqueológico de todas estas obras. Por último, hay
otras villas, que aunque no están destruidas, se encuentran en peli-
gro inminente, como ocurre con San Juan (3), en donde se realizan
vertidos de tierra mezclada con materiales de construcción, o con la
Loma del Palmeral (76), en donde la construcción de un chalet es in-
minente. Estos son dos casos concretos, pero todo hace presagiar
que las destrucciones seguirán aumentando. Gráfico 1. Cronología.
11
En conversación mantenida con el profesor Martínez Perona, estudioso y conocedor de esta zona, nos confirma su inexistencia.
101
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ricos. La que más perdura es la Torre de Benaduf (83), llegando Covatella y que se dirigía hacia esa villa. Respecto al tema de las
hasta el siglo VI dC, y las que llegan hasta el V dC, son Aldaya (6), invasiones germánicas en la zona de nuestro estudio, parece ser que
Sensals (51) y Pardanchinos 5 (97). la villa de Safareig (47) fue la única que su destrucción, entre lo si-
Continuando observando la tabla de cronología, vemos que el glos III y IV dC, puede atribuirse a dichas invasiones. Aunque por
periodo de máximo auge de las villas oscila entre los siglos I y III los estudios arqueológicos realizados en nuestra zona, no parece
dC. Del siglo I dC, aparecen 95 villas (86’36%); del siglo II hay que afectaron dichas invasiones a nuestras tierras.12
108 (98’18%) y del III tenemos 54 (49’09%), lo que justifica, hasta Si observamos la tabla correspondiente al Apéndice 2 y el Grá-
el momento, que es durante estos siglos el periodo de mayor auge fico 2 (Cerámica), principal elemento en que nos hemos basado pa-
de la villas romanas en la Península Ibérica. Nos encontramos con ra la cronología de estas villas, observamos que en 41 de ellas
dos villas, Huitena (26) y el Mas de Camarena (39), que por falta (37’27%) se ha encontrado cerámica ibérica, aunque esto no quiere
de material fiable, nos hemos visto obligados a datarlas orientándo- decir que hubo una continuación desde esta época a la romana, ex-
nos en las villas circundantes. A éstas dos hemos de añadir Casa ceptuando la villa de El Moncatí (53), Santa (82) y Corral de Mo-
Mallols (20), donde no ha aparecido ningún tipo de material para su sén (92). La tipología de esta cerámica ha sido muy variada: de co-
cronología; pero según Zalbidea Gómez, y por las referencias que cina, con formas (bases, cuellos, asas, etc.), con decoración de todo
él tiene, se puede datar entre los siglos II-III dC, puesto que se ob- tipo, etc. Como es natural, el material cerámico más abundante es
servó que existía un ramal de acequia procedente del canal de La el de cocina romano, que aparece en 88 villas (80%). Las dolia, cu-
80 80,00
70
60 59,09 59,09
50 50,00
45,45
40 37,27
30
21,81
20 17,27
14,54
10 7,27 9,09 10,00 8,18 9,09
3,63
0,90 2,72 2,72 1,81 0,90 0,90 1,81
0
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22
Gráfico 2. Cerámica.
LEYENDA
12
Ver Tarradell, 1965a; Llobregat, 1980c y Cepas, 1997.
102
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103
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dimensiones en Casa de la Parra (104). El apartado de “monedas” En la de la Torre de Benaduf (83), la presencia de fauna nos
también es pobre, puesto que sólo han aparecido en 14 villas, puede indicar que tal vez hubiera habido una posible ganadería
representando el 12’72% de todas; aunque es verdad que tanto este más o menos importante. Otro caso distinto es la villa de Aldaya
tipo de material como el anterior de “elementos de adorno” es (6), en que se insinúa que fuera una posible mansio o parada de
muy buscado por los furtivos, y con buenos resultados por el postas (Járrega, 2000a, p. 64), aunque sin descartar su uso agríco-
empleo de detectores de metales. la. Otro indicio que nos puede indicar a qué se dedicaría la de La
No sabemos a qué tipo de explotación se dedicarían estas villas, Font del Salt (46), es que apareció una era para trillar, así como
y únicamente podemos hacer conjeturas por el material encontrado. que en 18 villas presentan piedras de molino y 5 molinos. En
Así, la presencia de dolia en las villas, parece indicar claramente Quincha la Loba (98) hay presencia de fragmentos de tegulae y de
que tendrían una finalidad agrícola; de las 110 villas de nuestro es- ladrillos requemados, deformados y fundidos, que son evidencia
tudio, han aparecido en 62, lo que representa un 56’36%. Ahora de deshechos de un horno cerámico. Igualmente, a unos 500 m de
bien, no negando que tuvieran la anterior finalidad, también es po- Villarpardo (102) y alrededor de un horno aparecieron bastantes
sible que se dedicaran a otros menesteres. Por ejemplo, en La Lo- ladrillos romboidales y rectangulares de pavimento. La aparición
ma (4) es factible que hubiera una producción de ánforas romanas de hornos, almazaras, prensas, etc., nos puede orientar a que po-
tipo Dressel 2-4. Igualmente han aparecido hornos en Pitxerí (71) y dría tratarse de villas que serían autosuficientes y que vendrían o
en el Mas de Moya (78), siendo la primera un posible horno de ce- intercambiarían los productos sobrantes.
rámicas. Las villas de Les Paretetes dels Moros (29) y del Trull dels Hemos visto que una villa podría dedicarse a diferentes traba-
Moros (16) parece que se dedicaron a la producción de aceite, de- jos, pero nos podemos hacer la pregunta de que si las que se dedi-
bido a que han aparecido sendas almazaras. De la misma manera, caban a la agricultura, formaban parte de latifundios. Sabido es
en El Caco (54) ha aparecido una piedra perteneciente a un pie de que la mayoría de los acaudalados romanos invertían su dinero en
prensa, ya fuera de vino o de aceite. la compra de tierras. Un ejemplo de ello es la noticia que nos da
20 20,00
19,09
18 17,27
16
14
12,72
12
10
8,18
8 7,27
6,36 6,36
6 5,45
4 3,63 3,63 3,63
2,72 2,72 2,72 2,72 2,72
2 1,81 1,81
0,90 0,90 0,90 0,90 0,90
0
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24
Gráfico 4. Varios.
LEYENDA
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Plinio el Joven, que escribió a un amigo comunicándole que había gran riqueza arquitectónica. Efectivamente, la aparición de material
invertido casi todo su capital en la compra de propiedades rurales no lo confirma. La economía de estas villas debía de ser de tipo me-
(Ep. 3.19). Plinio el Viejo escribe que se necesitaban 1.300.000 dio, sin grandes lujos, por lo tanto la aparición de riquezas: mosai-
sestercios para comprar un latifundium (13.92), pero esto no nos co, estatuas, etc., es mínima. En el Valle del Palancia nos encontra-
clarifica nada, puesto que no especifica a qué tipo de tierras ni a mos con dos villas, El Campillo (2) con gran cantidad de material,
qué cultivos se dedicarían estas tierras. Por su parte, Tarradell pero nada más, y La Loma (4), de la cual se dice que debió de ser
(1965a, p. 148-150), reconociendo que no sabemos nada al respec- una gran villa (Járrega, 2000a, p. 77). En l’Horta Nord nos encon-
to, defiende la falta de existencia de estos latifundios en tierras va- tramos con el Trull dels Moros (16), en donde aparecieron fragmen-
lencianas, basándose en los siguientes hechos: tos de columnas, capiteles, monedas, restos de estatuas, inscripcio-
1.- No hay evidencias de que en tiempos prerromanos existiera nes, patio con impluvium, etc. En la villa de El Villar (17) aparecie-
algún tipo de latifundio en la zona de nuestro estudio. ron igualmente capiteles, columnas, fragmentos de mármol, pórti-
2.- No hay productos agrícolas en grandes cantidades para po- cos, inscripciones, etc., y en El Pouaig (22) el mosaico de las “Nue-
der exportarlos, puesto que la producción sería para el consumo lo- ve Musas”, que sí pudiera reflejar la presencia de una villa rica y lu-
cal, aunque es verdad que hay indicios de exportación de vinos de josa. En la comarca de El Camp de Túria tenemos l’Horta Vella
la zona de Sagunto. (40), en la que en su última campaña han aparecido unas termas en
3.- La gran abundancia de edificaciones rurales parece excesiva muy buen estado de conservación, así como pintura mural, y que en
para situar un latifundio. De formar parte de uno de ellos, se debería futuras campañas nos pueda dar más valioso material; la villa de
encontrar un edificio muchísimo mayor y con una gran riqueza ar- Sensals (51), con la presencia de capiteles, fustes, inscripciones, mo-
quitectónica y decorativa, la mansión del dueño, que no ha aparecido. nedas, etc. Y la de l’Aljub del Gordet (75), en donde la presencia de
Nuestro estudio refuerza estos puntos de vista, con nue- habitaciones estucadas y pavimentos confirma que debió tratarse de
vos argumentos: una villa de algún confort, y finalmente, en los Serranos, la villa de
4.- Los datos catastrales y topográficos que conocemos de la Pardanchinos 5 (97), con mármol, monedas, etc.
zona hasta la actualidad, demuestran que hasta hoy no se ha dado Si observamos el mapa nº 10, en donde aparece la distribución
este tipo de explotaciones. Si hubiera habido latifundios en época, geográfica de las villas estudiadas, podemos destacar:
hubieran quedado evidencias, cosa que no ha sucedido. 1.- En el Valle del Palancia hay una significativa ausencia de
5.- Al menos la existencia de la centuriación de l’Horta Nord villas, centrándose su mayoría en las proximidades de dicho río,
avala la ausencia de latifundios en dicha zona, muy rica agrícola- con distancias que van desde los 500 m de l’Aljub d’Alfara (8),
mente (Mapa nº 5). hasta los 3 km de San Juan (3). Esta ausencia, tal vez se deba a que
Ahora bien, aunque parece confirmarse la inexistencia de este es una zona montañosa, o a la falta de prospecciones.
tipo de propiedad agrícola, lo que sí pudiera haber existido es la 2.- Igualmente esta ausencia de villas se hace notar, aún con
presencia de extensiones más o menos grandes de tierra, aunque no más intensidad, en la sierra Calderona, que viene motivada por la
en régimen latifundista, para cierto tipo de cultivo que se dedicaría orografía tan adversa para la agricultura. En todo caso, la ganadería
a la exportación; esto parece ser que ocurría con la familia de los pudo suplirla.
Baebii y sus envíos de vino a Roma. Lo mismo podríamos decir de 3.- En la comarca de l’Horta Nord, donde se sitúa hoy en día la
la familia edetana de los Nigrini,13 puesto que según Alföldy (1977, fértil huerta valenciana, las villas se localizan en gran cantidad en
p. 29), perteneciendo al ordo senatorius es normal que su fortuna las tierras de secano. Esto tal vez estaría motivado, aunque en me-
se basara en las propiedades agrícolas. Es posible que sí que hubie- nor medida de lo que parece, por la proximidad al mar, con la gran
ra habido grandes extensiones de tierra, de un mismo dueño, pero cantidad de humedales, agua con salitre, enfermedades debidas a
fraccionadas y trabajadas por diversas personas que pagarían al las aguas estancadas, etc., que harían que la agricultura en esta zona
dueño por dicha explotación; vivirían en las casas situadas dentro no fuera muy productiva. No obstante, otro motivo de esta escasez
de su explotación agrícola, lo que tal vez explicara la gran cantidad de villas también pudiera ser debido al intenso trabajo agrícola de-
de villas en poco espacio de tierra. Aranegui (1988, p. 117), sobre sarrollado en estos lugares, lo que ha provocado la desaparición de
este tema, escribe: “... puede decirse que su dispersión [de las vi- posibles villas .
llas] parece ser la característica de los propietarios medios, a juz- 4.- Como en el Valle del Palancia, donde las villas tendían a
gar por los resultados de las prospecciones...”. De igual forma, so- ubicarse en las proximidades de dicho río, lo mismo sucede con el
bre las villas de la zona de Castellón, afirman Olaria y Gusi (1977, Turia; las villas de El Barranquet de Sau (34), Barranc Cano (35),
p. 144): “La densidad de estas villas sin ser excesiva, sería consi- el Mas de Vélez (36), Lo de Benaguasil (55), El Hortet (57), El Jau-
derable y desarrollarían una pequeña propiedad rural, aunque sin car (58), Yesar del Masero (60), La Marjuela (61), etc., se sitúan
llegar al minifundio”. Podemos pensar que las propiedades serían muy cerca de dicho río, con distancias que oscilan de los 100 m a
de tipo medio (50 Ha, esto es, 200 iugera y, principalmente, de tipo poco más de un km.
pequeño, entre 1 y 5 Ha, lo que nos daría una extensión entre 4 y 5.- Si continuamos fijándonos en el mapa nº 10, alrededor de
20 iugera (Seguí y Sánchez González, 2005, p. 40). las poblaciones de Llíria, Marines, Moncada y sobre todo Villar del
Ya hemos hecho anteriormente referencia a la falta de villas de Arzobispo, la concentración de villas es muy numerosa. A partir de
13
ALFÖLDY, G. y HALFMANN, H. (1973): El edetano M. Cornelius Nigrinus Curiatius Maternus, General de Domitiano y rival de Trajano. S. T. V. 44. Valencia.
105
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esta última población, y en un radio de 5 km nos encontramos con de tubos de barro a una cisterna o aljibe. Además, señala que el
22 villas, mientras que alrededor de Llíria el número de ellas es de agua no es sólo para beber, sino también para regar los campos.
9 (Mapa n.º 3). Nosotros creemos que el gran número de villas al- Sabemos que unas 26 villas eran posiblemente regadas por los
rededor de Villar del Arzobispo se ha mantenido debido a que esta acequias o canales construidos por los romanos, pero hay otras vi-
zona ha sido menos explotada en todos los sentidos: no hay gran llas que aunque no se abastecían directamente de estos canales, sí
cantidad de vías de comunicación, ni grandes núcleos residenciales, que estaban muy próximos a fuentes y que debieron hacer uso de
ni ha habido importantes movimientos de tierras generadas por el sus aguas: Fuentecillas de Abajo (107) se abastecía del manantial
cambio de cultivo. de Fuentecillas; la Villa de La Balsa (109), aunque se suministraba
Si observamos el mapa número 3, nos encontramos con una nu- del agua procedente del canal de Chelva, también es posible que lo
merosa serie de villas situadas en la carretera que une Casinos con hiciera de la fuente de La Rocha, situada en sus proximidades; El
Alcublas, pasando por Villar del Arzobispo, y que jalonan dicha ca- Collado (90) se encuentra próxima a la fuente de Bon; la Font del
rretera moderna, lo que nos puede indicar que ésta siguiera un posi- Comte (9), junto a la misma fuente; Masada Mosén (94), en la
ble camino romano; pero hasta la fecha no se ha encontrado ningún fuente Mosén; o la villa de El Salt (41), al lado de la fuente de su
vestigio. Algunas de estas villas se encuentran a menos de 2 km de mismo nombre; es fácil que la villa S-69 (106) pudiera ser regada
esta carretera, como son, entre otras, Cañada del Baile, Olivera de por la fuente de Santa María. Además de estas fuentes que abastecí-
la Hora, Cañada Palomara, Pardanchinos, Usah o Quincha la Loba. an a las villas anteriores, encontramos otras situadas en puntos es-
6.- También nos llama la atención el gran vacío alrededor de la tratégicos, como barrancos o ramblas, para abastecerse de agua:
ciudad de Valencia. Es fácil sospechar que sea debido a la amplia- San Juan (3), La Loma (4), Vergara (5), Arguinas (7), Pla de Foios
ción de la ciudad y de los distintos pueblos que forman su cintu- (27), Barranc dels Gentils (31), l´Horta Vella (40), El Jaucar (58),
rón, con la consiguiente destrucción de posibles villas suburbanas Mezquita (63), Mas de la Vila (66), Foia de Marcos (67), La Ca-
(Mapa nº 2). rrasqueta (79), La Torre de Benaduf (83), Hoya de Gurrea (84), Co-
Es básica la importancia que tenía el abastecimiento de agua en rral de Mosén (92) y La Pobleta (100). Tampoco debemos olvidar
las villas, ya fuera para consumo humano o para el riego, como así que Torralba (59) se abastecería de la balsa del mismo nombre, así
lo recalcan los escritores latinos. Varron ( R. I, 11, 2) afirma que es como Cañada Confites (48) del manantial de San Vicente, próximo
preferible que el agua mane en dicho lugar. Por su parte, Columela a dicha villa. La villa de Safareig (47) no tendría problemas de agua
(Rust. I, 5, 1 y 2, 4) escribe que si es necesario, hay que llevar el si nos atenemos a su nombre. Además, las villas de Maimona (70) y
agua a la villa mediante cañerías. Igualmente, continúa diciendo Pitxerí (71) se abastecerían por medio de un acueducto procedente
que para obtener un agua excelente, hay que conducirla por medio del Collado de Olocau.
106
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Ya hemos visto como Columela (Rust., I, 5, 7) defiende la ven- (93), Masada Mosén (94), Usach (95), Hoya de los Corralicos (96),
taja de tener en las proximidades de la villa una vía que le diera ser- Pardanchinos 5 (97), Quincha la Loba (98) y Las Casas del Puntali-
vicio, aunque afirma que no debía de estar junto a los caminos. Si co (99). Creemos que otras 4 villas, Villarpardo (102), Casica del
observamos los mapas nº 1, 2, 3 y 4 vemos que hay 5 villas que es- Ajo (103), Casa de la Parra (104) y Hontanar (105), que están algo
tán a la misma orilla de una vía: Aldaya (6), La Marta (23), Casilla más alejadas de la anterior hipotética vía, estarían unidas por otra
de los Peones Camineros (44), Mas de la Vila (66), Maimona (70) y secundaria. En lo que es l´Horta Nord existen numerosas vías que
Los Rincones (108). Si nos fijamos otra vez en los mismos mapas, darían servicio a las villas aquí presentes: la Via Augusta, Camino
y si contamos las villas que se encuentran a menos de 2 km de una Comediana, Camino de la Calderona, Via Saguntum-Edeta y Camí
vía, distancia que creemos suficiente, en una zona de gran cantidad Vell de la Mar.
de villas, para disuadir a los posibles y esporádicos viajeros de un También tuvieron en cuenta los clásicos romanos la situación ge-
hipotético alojamiento, vemos que son 68, lo que nos da un porcen- ográfica de las villas. Columela (Rust. I, 4, 10) se decide por situar la
taje del 61´8 % de todas las villas. En el mapa nº 4 hay una serie de villa al pie de una colina o en su falda. Varron ( R. I, 12, 3-4) se incli-
villas que están muy alejadas del Camino Viejo de Chelva, el único na también por construir en zonas altas. Ambos escritores defienden
y más próximo, y no obstante están a muy poca distancia de la ca- sus afirmaciones diciendo que vivir en estos lugares es más saluda-
rretera moderna que se dirige de Casinos a Alcublas pasando por ble y mucho más cómodo, por tener aire templado, para que no se
Villar del Arzobispo; lo que nos puede indicar, y parece lo más ló- produjeran heladas en invierno ni abrasarse en verano, para evitar
gico, que esta carretera siguiera un posible camino romano. La villa inundaciones, etc. Aunque no siempre se puede edificar en zonas ele-
más alejada de la anterior carretera no va más allá del kilómetro y vadas, por las características geográficas de cada lugar, en el territo-
medio, siendo estas villas: Cañada del Baile (85), Olivera de la Ho- rio comprendido en nuestro estudio hemos encontrado 24 villas que
ra (86), El Borreguillo (87), La Hoya II (88), Pila (89), Collado están edificadas en laderas, montículos, colinas, altozanos, etc., con
(90), Cañadas (91), Corral de Mosén (92), La Cañada Palomara lo que cumplen con los consejos dados por ambos escritores.
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117
109-118 BIBLIO 19/4/07 18:20 Página 118
119-122 APENDICE 1 19/4/07 18:21 Página 119
APÉNDICE - 1
Antecedentes
CRONOLOGÍA Ibéricos II aC I aC I dC II dC III dC IV dC V dC VI dC
119
119-122 APENDICE 1 19/4/07 18:21 Página 120
Antecedentes
CRONOLOGÍA Ibéricos II aC I aC I dC II dC III dC IV dC V dC VI dC
120
119-122 APENDICE 1 19/4/07 18:21 Página 121
Antecedentes
CRONOLOGÍA Ibéricos II aC I aC I dC II dC III dC IV dC V dC VI dC
121
119-122 APENDICE 1 19/4/07 18:21 Página 122
Antecedentes
CRONOLOGÍA Ibéricos II aC I aC I dC II dC III dC IV dC V dC VI dC
122
123-127 APENDICE 2 19/4/07 18:25 Página 123
APÉNDICE - 2
Sigillata Africana D
Sigillata Africana A
Sigillata Africana C
Sigillata Hispánica
Común de cocina
Precampaniense
Campaniense A
Campaniense B
Sigillata Gálica
Sigillata Itálica
Cerámica gris
Paredes finas
Lucente
Ibérica
2. El CAMPILLO (ALTURA) X X X X X X X X X X X X
4. LA LOMA (SEGORBE) X X X X X X X X X X X
7. ARGUINAS (SEGORBE) X X X X X X X
8. L’ALJUB D’ALFARA
X X X
(ALGAR DE PALANCIA)
123
123-127 APENDICE 2 19/4/07 18:25 Página 124
Sigillata Africana D
Sigillata Africana A
Sigillata Africana C
Sigillata Hispánica
Común de cocina
Precampaniense
Campaniense A
Campaniense B
Sigillata Gálica
Sigillata Itálica
Cerámica gris
Paredes finas
Lucente
Ibérica
18. EL BLANC DE COLUMBRO
X X
(RAFELBUNYOL)
124
123-127 APENDICE 2 19/4/07 18:25 Página 125
Sigillata Africana D
Sigillata Africana A
Sigillata Africana C
Sigillata Hispánica
Común de cocina
Precampaniense
Campaniense A
Campaniense B
Sigillata Gálica
Sigillata Itálica
Cerámica gris
Paredes finas
Lucente
Ibérica
41. LA FONT DEL SALT (NÁQUERA) X X X X X
45. RASCAÑA
X X
(LA POBLA DE VALLBONA)
55. LO DE BENAGUASIL
X X X X
(BENAGUASIL)
125
123-127 APENDICE 2 19/4/07 18:25 Página 126
Sigillata Africana D
Sigillata Africana A
Sigillata Africana C
Sigillata Hispánica
Común de cocina
Precampaniense
Campaniense A
Campaniense B
Sigillata Gálica
Sigillata Itálica
Cerámica gris
Paredes finas
Lucente
65. VILLARICOS (BUGARRA) Ibérica
X X X X X X X
79. LA CARRASQUETA
X X
(MARINES NUEVO)
88. LA HOYA II
X X
(VILLAR DEL ARZOBISPO)
126
123-127 APENDICE 2 19/4/07 18:25 Página 127
Sigillata Africana D
Sigillata Africana A
Sigillata Africana C
Sigillata Hispánica
Común de cocina
Precampaniense
Campaniense A
Campaniense B
Sigillata Gálica
Sigillata Itálica
Cerámica gris
Paredes finas
Lucente
Ibérica
89. PILA (VILLAR DEL ARZOBISPO) X X X X
90. COLLADO
X X X X
(VILLAR DEL ARZOBISPO)
91. CAÑADAS
X X X X X X
(VILLAR DEL ARZOBISPO)
127
128-132 APENDICE 3 19/4/07 18:26 Página 128
APÉNDICE - 3
Elementos Arquitectónicos
Ladrillos, láteres y adobes
Clavijas de hypocaustum
MATERIAL DE
Opus Caementicium
CONSTRUCCIÓN Y
Opus signinum
Opus spicatum
Pintura mural
DECORACIÓN
Pavimento
Escultura
Imbrices
Mosaico
Mármol
Sillares
Piedras
Estuco
Tegula
1. PUNTAL DEL TURCO (BEJÍS)
2. El CAMPILLO (ALTURA) X
4. LA LOMA (SEGORBE) X X X X
7. ARGUINAS (SEGORBE) X
128
128-132 APENDICE 3 19/4/07 18:26 Página 129
Elementos Arquitectónicos
Ladrillos, láteres y adobes
MATERIAL DE
Clavijas de hypocaustum
CONSTRUCCIÓN Y
Opus Caementicium
DECORACIÓN
Opus signinum
Opus spicatum
Pintura mural
Pavimento
Escultura
Imbrices
Mosaico
Mármol
Sillares
Piedras
Estuco
Tegula
24. PINXO (MUSEROS) X X
129
128-132 APENDICE 3 19/4/07 18:26 Página 130
Elementos Arquitectónicos
Ladrillos, láteres y adobes
MATERIAL DE
Clavijas de hypocaustum
CONSTRUCCIÓN Y
Opus Caementicium
DECORACIÓN
Opus signinum
Opus spicatum
Pintura mural
Pavimento
Escultura
Imbrices
Mosaico
Mármol
Sillares
Piedras
Estuco
Tegula
47. EL SAFAREIG (LLÍRIA) X X X X X
130
128-132 APENDICE 3 19/4/07 18:26 Página 131
Elementos Arquitectónicos
Ladrillos, láteres y adobes
MATERIAL DE
Clavijas de hypocaustum
CONSTRUCCIÓN Y
Opus Caementicium
DECORACIÓN
Opus signinum
Opus spicatum
Pintura mural
Pavimento
Escultura
Imbrices
Mosaico
Mármol
Sillares
Piedras
Estuco
Tegula
73. LA CELLA (OLOCAU) X X
131
128-132 APENDICE 3 19/4/07 18:26 Página 132
Elementos Arquitectónicos
Ladrillos, láteres y adobes
MATERIAL DE
Clavijas de hypocaustum
CONSTRUCCIÓN Y
Opus Caementicium
DECORACIÓN
Opus signinum
Opus spicatum
Pintura mural
Pavimento
Escultura
Imbrices
Mosaico
Mármol
Sillares
Piedras
Estuco
Tegula
98. QUINCHA LA LOBA (ANDILLA) X X X X
110. S- 66 (TUÉJAR) X
132
133-138 APENDICE 4 19/4/07 18:29 Página 133
APÉNDICE - 4
Arquitectura Hidráulica
Elementos de adorno
Escoria de Cerámica
VARIOS
Piedras de molino
Escoria de vidrio
Escoria de metal
Hueso humano
Inscripciones
Sello ánforas
Malacofauna
Sepulturas
Monedas
Fusayola
Mortero
Lucerna
Cenizas
Pondus
Carbón
Molino
Horno
Vidrio
Fauna
Metal
Sílex
1. PUNTAL DEL TURCO (BEJÍS) X X X X
2. El CAMPILLO (ALTURA) X X X X X X
4. LA LOMA (SEGORBE) X X X
7. ARGUINAS (SEGORBE) X
8. L’ALJUB D’ALFARA
X X X
(ALGAR DE PALANCIA)
133
133-138 APENDICE 4 19/4/07 18:29 Página 134
Arquitectura Hidráulica
Elementos de adorno
Escoria de Cerámica
VARIOS
Piedras de molino
Escoria de vidrio
Escoria de metal
Hueso humano
Inscripciones
Sello ánforas
Malacofauna
Sepulturas
Monedas
Fusayola
Mortero
Lucerna
Cenizas
Pondus
Carbón
Molino
Horno
Vidrio
Fauna
Metal
Sílex
19. MAQUIVAS O MAQUIVES
(MUSEROS)
134
133-138 APENDICE 4 19/4/07 18:29 Página 135
Arquitectura Hidráulica
Elementos de adorno
Escoria de Cerámica
VARIOS
Piedras de molino
Escoria de vidrio
Escoria de metal
Hueso humano
Inscripciones
Sello ánforas
Malacofauna
Sepulturas
Monedas
Fusayola
Mortero
Lucerna
Cenizas
Pondus
Carbón
Molino
Horno
Vidrio
Fauna
Metal
Sílex
42. CAMP DEL CASTELLET
(LA POBLA DE VALLBONA)
43. MAS DE TOUS-VILLA FLORA
X X
(LA POBLA DE VALLBONA)
45. RASCAÑA
X X
(LA POBLA DE VALLBONA)
55. LO DE BENAGUASIL
(BENAGUASIL)
135
133-138 APENDICE 4 19/4/07 18:29 Página 136
Arquitectura Hidráulica
Elementos de adorno
Escoria de Cerámica
VARIOS
Piedras de molino
Escoria de vidrio
Escoria de metal
Hueso humano
Inscripciones
Sello ánforas
Malacofauna
Sepulturas
Monedas
Fusayola
Mortero
Lucerna
Cenizas
Pondus
Carbón
Molino
Horno
Vidrio
Fauna
Metal
Sílex
65. VILLARICOS (BUGARRA) X
79. LA CARRASQUETA
(MARINES NUEVO)
88. LA HOYA II
X
(VILLAR DEL ARZOBISPO)
136
133-138 APENDICE 4 19/4/07 18:29 Página 137
Arquitectura Hidráulica
Elementos de adorno
Escoria de Cerámica
VARIOS
Piedras de molino
Escoria de vidrio
Escoria de metal
Hueso humano
Inscripciones
Sello ánforas
Malacofauna
Sepulturas
Monedas
Fusayola
Mortero
Lucerna
Cenizas
Pondus
Carbón
Molino
Horno
Vidrio
Fauna
Metal
Sílex
89. PILA (VILLAR DEL ARZOBISPO) X
90. COLLADO
X X
(VILLAR DEL ARZOBISPO)
91. CAÑADAS
X X X X X
(VILLAR DEL ARZOBISPO)
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